{"id":46287,"date":"2011-07-23T10:29:39","date_gmt":"2011-07-23T08:29:39","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=46287"},"modified":"2011-07-23T10:29:39","modified_gmt":"2011-07-23T08:29:39","slug":"vida-consagrada-de-las-hijas-de-la-caridad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/vida-consagrada-de-las-hijas-de-la-caridad\/","title":{"rendered":"Vida consagrada de las Hijas de la Caridad"},"content":{"rendered":"<div><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/07\/vida-consagrada.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-46288 alignright\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/07\/vida-consagrada-201x300.jpg?resize=201%2C300\" alt=\"\" width=\"201\" height=\"300\" \/><\/a>San Vicente, interpelado por <em>Jesucristo como \u00abFuente <\/em><em>y <\/em><em>Modelo de toda Caridad\u00bb, <\/em>invita a las Hijas de la Caridad a honrarle como tal, pasando del amor afectivo al amor efectivo, esto es, <em>contempl\u00e1ndole y sirvi\u00e9ndole corpo\u00ad<\/em><em>ral y espiritualmente en la persona de los pobres\u00bb<\/em><em>.<\/em>La unidad de vida que requiere semejante ideal resalta de un modo evi\u00addente en este pasaje de sus conferencias, que contiene, al mismo tiempo, in\u00adteresantes e importantes precisiones:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abHay que pasar del amor afectivo al amor efectivo, que consiste en el <\/em><em>ejercicio de obras de caridad, en el servicio a los pobres emprendido con ale\u00ad<\/em><em>gr\u00eda, con entusiasmo, con constancia y amor. Estas dos clases de amor son <\/em><em>como la vida de una Hija de la Caridad. Porque ser Hija de la Caridad es <\/em><em>amar a Nuestro Se\u00f1or con ternura y constancia. Con ternura, sinti\u00e9ndose a <\/em><em>gusto cuando se habla de \u00c9l, cuando se piensa en El y llen\u00e1ndose de consuelo <\/em><em>cuando se le ocurre pensar: \u00ab\u00a1Mi Se\u00f1or me ha llamado para servirle en la persona de los pobres, qu\u00e9 felicidad! El amor de las Hijas de la Caridad no <\/em><em>es solamente tierno; es efectivo, porque sirven efectivamente a los pobres, corporal y espiritualmente. Est\u00e1is obligadas a ense\u00f1arles a vivir bien; lo re\u00ad<\/em><em>pito, Hermanas m\u00edas, a vivir bien, es lo que os distingue de otras muchas <\/em><em>religiosas que est\u00e1n solamente para el cuerpo y no les dicen a los enfermos <\/em><em>ninguna palabra buena; hay muchas as\u00ed. Pero, \u00a1Dios m\u00edo!, no hablemos m\u00e1s de eso; bien, \u00a1Salvador m\u00edo!, la Hija de la Caridad no tiene que tener sola\u00admente cuidado de la asistencia corporal a los pobres enfermos; a diferencia de muchas otras, tiene que instruir a los pobres. Esto es lo que ten\u00e9is sobre las religiosas del Hospital General y las de la Plaza Real; y tambi\u00e9n que vais <\/em><em>a buscarlos a sus casas, lo cual no se ha hecho nunca hasta ahora, puesto <\/em><em>que las otras se contentan con recibir a los que Dios les env\u00eda\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>San Vicente precisa que <em>lo que acaba de decir vale, no s\u00f3lo para los en\u00ad<\/em><em>fermos, sino para todas las formas de servicio a los Pobres, a las que las hermanas<\/em><em> puedan ser llamadas: <\/em>\u00abHe aqu\u00ed, Hijas m\u00edas, en qu\u00e9 consiste en general el amor afectivo y el amor efectivo: en servir a Nuestro Se\u00f1or en mis mielo Oros espiritual y corporalmente y e<em>sto en sus propias casas, o bien donde la <\/em><em>Providencia os env\u00ede\u00bb. <\/em>Todo ello lo dice dentro del contexto de una Confe\u00adrencia bien conocida sobre el esp\u00edritu de la Compa\u00f1\u00eda: <em>\u00abLo mismo <\/em><em>que <\/em><em>el <\/em><em>alma es la vida del cuerpo, el d\u00eda en que la caridad, la humildad y la senci\u00adllez dejen de verse en la Compa\u00f1\u00eda, la pobre Caridad estar\u00e1 muerta; s\u00ed, es\u00ad<\/em><em>tar\u00e1 muerta\u00bb. <\/em>Por consiguiente, la vida de la Hija de la Caridad, tanto in\u00adterior como exterior, tanto personal como comunitaria, y muy especialmente cuando se trata del servicio de los Pobres, debe transcurrir bajo esa inspi\u00adraci\u00f3n esencial que <em>\u00abes la expresi\u00f3n de su consagraci\u00f3n a Dios en la Compa\u00f1\u00eda <\/em><em>y le comunica su pleno sentido\u00bb. <\/em>Los cuatro Votos que pronuncia y renueva cada a\u00f1o la Hija de la Caridad deben situarse en la l\u00ednea de este amor senci\u00adllo y humilde.<\/p>\n<h2><strong>I. Contemplaci\u00f3n y servicio a Jes\u00fas en la persona de los pobres<\/strong><\/h2>\n<p><strong><\/strong>\u00bfPor qu\u00e9 San Vicente y Santa Luisa hablan con tanto agrado <em>del anona\u00ad<\/em><em>damiento del Hijo de Dios?<\/em><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Los Fundadores, sensibilizados al m\u00e1ximo respecto al plan misericordioso de Dios sobre la Humanidad, lo ven \u00abencarnarse\u00bb \u2014en el pleno sentido de la palabra\u2014 en Jesucristo, que <em>se hace semejante a nosotros en todo, excepto <\/em><em>en el <\/em><em>pecado <\/em>(del que nos viene a librar), <em>anunciando a los pobres la Buena <\/em><em>Nueva de la Salvaci\u00f3n, <\/em>la libertad a los cautivos, la alegr\u00eda a los afligidos\u00bb. Cristo, pendiente \u00fanicamente de la realizaci\u00f3n del designio del Padre, se hace \u2014en un mismo movimiento\u2014 su Servidor y nuestro Servidor, puesto que, para salvarnos, <em>nos am\u00f3 \u00abhasta el extremo\u00bb, hasta los l\u00edmites extremos del <\/em><em>don de S\u00ed mismo, hasta los l\u00edmites extremos de la humillaci\u00f3n. <\/em>\u00bfHubo alguien m\u00e1s pobre que Cristo en la Cruz?&#8230; \u00abDios m\u00edo, Dios m\u00edo, \u00bfpor qu\u00e9 me has abandonado?\u00bb.<\/p>\n<p>En adelante ser\u00e1 causa de salvaci\u00f3n eterna de todos los pobres de coraz\u00f3n, de \u00abtodos los que escuchan su voz\u00bb. En adelante, habr\u00e1 una especie de sin\u00adton\u00eda, de con naturalidad entre \u00c9l y todo pobre, entre El, y todo servidor de esos peque\u00f1os que son hermanos suyos: \u00abTuve hambre y me disteis de co\u00admer\u00bb. Y, si el Calvario es el punto culminante de ese Misterio, Jes\u00fas pudo resumir todos los ejemplos de su vida dici\u00e9ndonos: \u00abAprended de M\u00ed, que soy manso y humilde de coraz\u00f3n\u00bb. Por eso es por lo que San Vicente nos pide de que no vayamos a buscar a otra parte \u00abla Fuente y el Modelo \u00abde ese amor sencillo y humilde que nos har\u00e1 <em>\u00abservidores\u00bb de los pobres con Cristo y, al <\/em><em>mismo tiempo, <\/em><em>\u00abservidores\u00bb de Cristo en los pobres.<\/em><\/p>\n<p>Efectivamente, \u00abno podremos ser disc\u00edpulos de Cristo, disc\u00edpulos que le conocen de verdad m\u00e1s que si conocemos muy profundamente su <em>humildad. <\/em>La humildad de Cristo, compartida por los cristianos, es el comienzo de la nueva creaci\u00f3n, obra del Salvador\u00bb. A este Cristo anonadado lo encon\u00adtraremos inseparablemente en el Evangelio <em>y <\/em>en el pobre, si nuestra mirada est\u00e1 sencillamente abierta a uno y a otro, y, si nuestra vida se ajusta a las interpelaciones que de ambos dimanan. Es esto tanto m\u00e1s cierto cuanto que, como nos dice San Vicente:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abhay dos clases de orgullo: uno proviene de los cargos y es propio de las personas que se pavonean por su cargo y se llenan de vanidad. La otra clase de orgullo puede alojarse tan bien bajo un h\u00e1bito como bajo otro traje cual\u00adquiera bien cuidado; de \u00e9ste es del que hablamos; porque puede estar en no\u00adsotros. Lo conocemos por sus efectos. Ese orgullo es la causa de todos los pecados que cometemos, lo mismo que la humildad es el origen de todo el bien que hacemos. No hay ning\u00fan mal que no comience por el orgullo ocul\u00adto\u00bb.<\/p>\n<p><em>La sencillez <\/em>va a la par de la humildad, porque encontramos en ella la misma disposici\u00f3n de receptividad a lo divino. Despu\u00e9s de haber evocado el recuerdo de un bravo labrador de Auvergne, a quien Dios se le hab\u00eda comu\u00adnicado abundantemente, San Vicente a\u00f1ad\u00eda:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abSi Dios concedi\u00f3 esta gracia a un pobre aldeano que trabajaba con el arado y guardaba las cabras de su padre, \u00bfcre\u00e9is que se la negar\u00e1 a una Hija de la Caridad que se entrega y se consagra al servicio de sus miembros y que, en su trabajo, recoge como una abeja la miel de las sagradas palabras que escucha en una conferencia, en un serm\u00f3n, en una instrucci\u00f3n, o en una amonestaci\u00f3n que recibe de su superiora o de alguna oficiala? No cabe duda, Hijas m\u00edas, de que las que se pongan en este camino adelantar\u00e1n mucho en poco tiempo; si no se separan de \u00e9l, las ver\u00e9is crecer en virtud, lo mismo que la aurora de cada ma\u00f1ana, que al principio es solamente un peque\u00f1o resplan\u00addor, pero que va creciendo cada vez m\u00e1s hasta llegar al mediod\u00eda. Creedme, Hijas m\u00edas, nuestra miseria no aparta al Hijo de Dios de nosotros; \u00c9l no tiene que desear la grandeza; es la grandeza misma, pero quiere corazones sencillos y humildes; y cuando los encuentra, \u00a1cu\u00e1nto le gusta establecer all\u00ed su morada! En la Sagrada Escritura nos dice que sus delicias consisten en tratar con los peque\u00f1os. S\u00ed, Hermanas m\u00edas, el placer de Dios, la alegr\u00eda de Dios, por as\u00ed decirlo, consiste en estar con los humildes y sencillos que per\u00admanecen en el conocimiento de su miseria; \u00a1qu\u00e9 gran motivo de consuelo y de esperanza es para nosotros, y c\u00f3mo tenemos que humillarnos por ello!\u00bb.<\/p>\n<p>Y, concretando, la oraci\u00f3n es uno de los lugares de preferencia de esta comunicaci\u00f3n con Dios: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 grande e incomprensible es la Bondad de Dios que pone sus delicias en comunicarse a los sencillos y a los ignorantes, para darnos a conocer que toda la ciencia del mundo no es m\u00e1s que ignorancia en comparaci\u00f3n con la que El da a los que se esfuerzan en buscarle por el camino de la santa oraci\u00f3n!\u00bb.<\/p>\n<h3><strong>1) De Cristo a los pobres, por la consagraci\u00f3n vicenciana.<\/strong><\/h3>\n<p>De hecho, lo que m\u00e1s impresiona cuando leemos el Evangelio es la extrema sencillez y humildad de vida que adopt\u00f3 el Hijo de Dios al hacerse hombre y que refleja, sobre todo, en una dimensi\u00f3n: la obediencia. Nacido en un pe\u00adque\u00f1o pueblecito jud\u00edo, dominado y ocupado por los romanos, Jes\u00fas pasa su infancia y su juventud en ese pueblecito abandonado (\u00ab\u00bfDe Nazaret puede salir algo bueno?\u00bb), trabajando en el taller de su padre, en la m\u00e1s completa sumisi\u00f3n a Jos\u00e9 y a Mar\u00eda.<\/p>\n<p>Sabe, ti embargo, muy bien \u00abQui\u00e9n es\u00bb y as\u00ed lo dice en el templo de Jerusal\u00e9n: <em>\u00abEs preciso que me ocupe de las cosas de mi Padre\u00bb. <\/em>Pero, inme\u00addiatamente a\u00f1ade San Lucas: <em>\u00abBaj\u00f3 con ellos a Nazaret y les estaba sujeto\u00bb <\/em>(Lc II, 51). En aquel momento, para Jes\u00fas, ocuparse de las cosas de su Padre, era obedecer a Mar\u00eda y a Jos\u00e9 como, m\u00e1s tarde, lo ser\u00e1 empezar su vida p\u00fa\u00adblica y, por \u00faltimo, y sobre todo, entrar en el Misterio Pascual propiamente dicho.<\/p>\n<p>Y siempre en esta misma l\u00ednea de sumisi\u00f3n a Aqu\u00e9l que le ha consagrado y enviado para llevar la Buena Nueva a. los pobres, Cristo llegar\u00e1 \u2014seg\u00fan la Ep\u00edstola a los Hebreos (V, 8), hasta \u00abexperimentar por medio del sufrimiento lo que es obedecer\u00bb.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abLa sumisi\u00f3n <em>de <\/em>la propia voluntad es el sacrificio por excelencia, con la significaci\u00f3n simult\u00e1neamente negativa y positiva del sacrificio\u00bb: efectivamen\u00adte, es renunciar a lo \u00abm\u00e1s \u00edntimo\u00bb de nosotros mismos para consagrarnos m\u00e1s profundamente al Amor divino (respondiendo a sus llamadas a trav\u00e9s de los pobres, en referencia a la Compa\u00f1\u00eda y con su esp\u00edritu). No se trata de una obediencia por temor o por debilidad, sino de una obediencia por Amor. Es la libre, plena y pura conformidad de nuestra voluntad creada, con el Amor de Dios (en la l\u00ednea de nuestra vocaci\u00f3n). Realmente es indispensable la gracia de Dios y nuestra correspondencia a esa gracia, sobre todo para que no se mezcle en ello nada la b\u00fasqueda de nosotros mismos y sea una entrega total de nuestro ser al Amor de Dios y de nuestros hermanos. Es realmente poder hacer nuestras, no solamente en el momento de nuestra muerte, sino en cada instante de nuestra vida y a ejemplo de Jes\u00fas estas palabras suyas en la Cruz: \u00abPadre, en tus manos encomiendo mi esp\u00edritu\u00bb (Lc XXIII, 46).<\/p>\n<p>San Vicente ten\u00eda tal sentido del anonadamiento en la obediencia que va\u00adcil\u00f3 al ver si, la Superiora de las Hijas de la Caridad, deb\u00eda ser elegida entre las Damas o entre las Hermanas&#8230; \u00a1Esto debe darnos que pensar&#8230;!<\/p>\n<p><em>Imitar la humildad y la sencillez de Jes\u00fas es tambi\u00e9n compartir su esp\u00ed\u00ad<\/em><em>ritu de pobreza. <\/em>Jesucristo se situ\u00f3 en el lote com\u00fan de los humildes. La rea\u00adleza que reivindica no tiene nada que ver con la de la tierra y adem\u00e1s le llevar\u00e1 hasta morir en la Cruz <em>\u00abpara dar testimonio de la Verdad\u00bb <\/em>en el acto <em>de <\/em>la m\u00e1s extrema pobreza.<\/p>\n<p>Cristo promete la dicha y el descanso a quienes entren con El, por el ca\u00admino de dulzura y la humildad (Mt XI, 29) en esta pobreza de coraz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abLa historia, y especialmente la del mundo moderno, ense\u00f1a tambi\u00e9n que el orgullo induce com\u00fanmente a los hombres a buscar primeramente el do\u00adminio sobre las cosas m\u00e1s que el libre se\u00f1or\u00edo de la propia voluntad; los hom\u00adbres aceptan el sometimiento para conseguir el dominio de los bienes mate\u00adriales. Solamente cuando el \u00abconsumo\u00bb empieza a decepcionarlos es cuando ponen en tela de juicio una autoridad que, enfocada hacia el acrecentamiento de bienes y la riqueza, no ha podido aportarles aut\u00e9ntica satisfacci\u00f3n humana. El mundo moderno ha cre\u00eddo que, el hombre, llegar\u00eda a ser libre haci\u00e9ndose el due\u00f1o de las cosas. Pero es el desprendimiento el que libera y es la uni\u00f3n con Dios la que nos colma de alegr\u00eda. Podr\u00edan citarse aqu\u00ed los numerosos textos evang\u00e9licos que declaran bienaventurados a los que tienen esp\u00edritu de pobre\u00adza\u00bb.<\/p>\n<p>S\u00f3lo quedar\u00e1n de este mundo los frutos eternos del Amor evang\u00e9lico cuya primera exigencia es, evidentemente, la Justicia.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abEste progreso, pregunta Juan Pablo II en su primera Enc\u00edclica, \u00bfhace la vida humana sobre la tierra m\u00e1s \u00abdigna del hombre\u00bb? No puede dudarse de que en algunos aspectos sea as\u00ed. No obstante esta pregunta vuelve a plan\u00adtearse obstinadamente por lo que se refiere a lo verdaderamente esencial: si el hombre, en cuanto a hombre, en el contexto de este progreso, se hace de veras mejor, es decir, m\u00e1s maduro espiritualmente, m\u00e1s consciente de la dignidad de su humanidad, m\u00e1s responsable, m\u00e1s abierto a los dem\u00e1s, particularmente a los m\u00e1s necesitados y a los m\u00e1s d\u00e9biles, m\u00e1s disponible a dar y a prestar ayuda a todos\u00bb.<\/p>\n<p>San Vicente establec\u00eda tambi\u00e9n una relaci\u00f3n entre el esp\u00edritu sencillo <em>y <\/em>humilde de las Hijas de la Caridad, por una parte, y su pobreza y su servicio a los pobres, por otra, en t\u00e9rminos muy fuertes:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00ab\u00bfY por qu\u00e9 cre\u00e9is que en estos \u00faltimos siglos ha surgido en la Iglesia una Compa\u00f1\u00eda que le rinde unos servicios m\u00e1s importantes que cualquier otra, que yo sepa, y cuya utilidad s\u00f3lo Dios conoce? \u00a1Pues qu\u00e9 Hijas m\u00edas! Abandonarlo todo, sin esperanzas de poseer nada, sin saber lo que pasar\u00e1, ni tener m\u00e1s seguridad que la confianza en Dios, \u00bfno es esa la vida de Nues\u00adtro Se\u00f1or Jesucristo. \u00bfHay algo m\u00e1s alto, algo m\u00e1s grande? Os aseguro, Hermanas m\u00edas, que pienso en ello muchas veces, y os puedo decir que no hay nada semejante. Sin embargo, a pesar de tratarse de algo tan grande, Nuestro Se\u00f1or ha escogido los medios m\u00e1s bajos para que su obra se re\u00adconociese con mayor facilidad y para que su Padre fuese m\u00e1s honrado en ello.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">De forma que ten\u00e9is que consideraros muy felices por haber sido esco\u00adgidas, humillaros mucho por ello y ser fieles, pues, aunque os consider\u00e9is como sujetos d\u00e9biles y aunque quiz\u00e1 no conozc\u00e1is la grandeza de vuestra vocaci\u00f3n, Dios la sabe por vosotras. \u00bfNo ha querido El que su Hijo pare\u00adciese ser de una condici\u00f3n tan baja que cuando le ve\u00edan hacer algunas obras por encima de lo que aparentaba, el pueblo exclamaba: \u00ab\u00bfNo es este Jes\u00fas el hijo de Jos\u00e9 el Carpintero?\u00bb \u00abVed, hijas m\u00edas, cu\u00e1n ocultos son los planes de Dios. Por eso, las que entre vosotras sean de condici\u00f3n m\u00e1s elevada tie\u00adnen que ajustarse a vuestra manera de vivir y de vestir y hacerse en todo como aldeanas para seguir en todo el plan de Dios en vuestra fundaci\u00f3n y para hacerlo subsistir, ya que sin el fundamento de esa bajeza todo se ven\u00addr\u00eda abajo\u00bb.<\/p>\n<h3><strong>2) De los pobres a Cristo por la consagraci\u00f3n vicenciana.<\/strong><\/h3>\n<p>Me ha impresionado \u2014acabo de regresar del Brasil \u2014lo que ha escrito un religioso que vive all\u00ed y trabaja en una barriada muy pobre:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abLos cl\u00e1sicos esquemas utilizados para la contemplaci\u00f3n. en la vida reli\u00adgiosa no tienen ning\u00fan valor para nosotros. Imposible reunirnos en un san\u00adtuario que inspire devoci\u00f3n, porque nuestros lugares de culto son pobres y sirven para muchas cosas. Imposible encerrarnos en nuestra celda, por mo\u00ad tiesta que sea, porque no tenemos habitaci\u00f3n individual. Imposible dete\u00adnernos a contemplar hermosas im\u00e1genes, porque la miseria del barrio se impone con m\u00e1s fuerza y realismo que cualquier otro signo. Imposible ais\u00adlarnos regularmente en un lugar bello porque nos rodea por todas partes un ambiente de poluci\u00f3n y una atm\u00f3sfera de opresi\u00f3n. Los claustros son reemplazados por calles atestadas de gente. La miseria invade nuestro si\u00adlencio sin respetar la vida privada y, las necesidades urgentes de las comu\u00adnidades humanas asaltan continuamente nuestra tranquilidad. \u00bfC\u00f3mo ser contemplativo?\u00bb.<\/p>\n<p>Yo no s\u00e9 si ese religioso imaginaba que, en cierta manera, <em>San Vicente <\/em>hab\u00eda respondido ya a su pregunta: \u00abTendr\u00e1n ordinariamente por monas\u00adterios, las casas de los enfermos; por celda, un cuarto de alquiler, etc..<\/p>\n<p>Y en realidad es la misma intuici\u00f3n de fondo la que encuentra ese reli\u00adgioso cuando escribe:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abNo es f\u00e1cil reconstituir las estructuras de espacio y de tiempo propias de la vida religiosa tradicional. Una espiritualidad hecha de pr\u00e1cticas reali\u00adzadas en momentos y en lugares bien concretos no puede bastar y es pr\u00e1c\u00adticamente imposible. No podemos contentarnos con una espiritualidad que consiste en \u00abllenarse de Dios\u00bb para \u00abservir\u00bb a los hombres; sino que es en medio de la comunidad y en el compromiso hist\u00f3rico con el oprimido donde hay que desarrollar una espiritualidad que nos permita vivir en plenitud. El rostro del pobre ha de manifestar sus exigencias absolutas y toda la fuer\u00adza de la muerte y de la resurrecci\u00f3n de Cristo debe hacernos pasar en co\u00admunidad de la muerte a la vida.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">De tal suerte, los tiempos prolongados de silencio, los per\u00edodos necesarios de Ejercicios y las horas de oraci\u00f3n de la comunidad religiosa no son un \u00abrepliegue\u00bb ajeno a la acci\u00f3n pastoral, sino el \u00abdesierto\u00bb donde nos encon\u00adtramos frente a Dios y donde resuena todo lo que \u00abhemos visto y o\u00eddo\u00bb en la comunidad a prop\u00f3sito del \u00abVerbo que es la Vida\u00bb.<\/p>\n<p>Todo esto \u2014claro est\u00e1\u2014 hay que transpasarlo a nuestra vida vicenciana como tal.<\/p>\n<p>En todo caso, para tomar nuevamente un tema muy claro a Pablo VI y a Juan Pablo II, s\u00f3lo podemos llegar a ser simult\u00e1neamente \u00abexpertos de Dios\u00bb <em>y \u00ab<\/em>expertos en humanidad\u00bb en la medida en que <em>situemos en el centro de <\/em><em>nuestra consagraci\u00f3n la experiencia de Jesucristo en el pobre.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abAunque la experiencia de Cristo no se agota en la experiencia del pobre, es un hecho que encuentra en ella un lugar de preferencia. Entre otras ra\u00adzones, porque ah\u00ed la fe es m\u00e1s fe; el Dios misterioso se hace m\u00e1s misterioso en la imagen desnuda del pobre y su fuerza m\u00e1s fuerte en la debilidad de los peque\u00f1os. Y el que comienza a vivir esta experiencia no lo hace por su propio iniciativa cuanto \u00abnacido de la carne y sangre\u00bb, sino porque \u00e9l ha sido primero objeto de amor\u00bb.<\/p>\n<\/div>\n<p>La aut\u00e9ntica experiencia de Dios no se encierra jam\u00e1s sobre s\u00ed in &#8216;silla, sino que se abre en una espiral sin fin. El pobre (doy a este t\u00e9rmino un sig\u00adnificado muy amplio que abarca todas las pobrezas) se convierte en un verdadero \u00ablugar teol\u00f3gico\u00bb para el descubrimiento jam\u00e1s acabado de la novedad (de la Buena Nueva) de que Dios est\u00e1 en Jes\u00fas. Es como el brillo de una luz nueva que da una nueva y m\u00e1s profunda transparencia y matices in\u00e9ditos a la Palabra de Dios mil veces le\u00edda y o\u00edda en el silencio de la celda. Todos los que viven esta experiencia en la Fe y seg\u00fan la Fe son un\u00e1nimes en el testimonio que dan de ella. He aqu\u00ed lo que afirma el testigo antes citado:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abEl Nuevo Testamento naci\u00f3 en comunidades pobres, peque\u00f1as, disper\u00adsas del Imperio Romano, en comunidades amenazadas por la persecuci\u00f3n, sometidas continuamente a la sospecha y al desprecio. Si nosotros encon\u00adtramos hoy dificultades al leer el Evangelio no se debe siempre a insuficien\u00adcia de conocimientos exeg\u00e9ticos, sino a otra causa: la situaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">El oprimido comprende muy bien el lenguaje del oprimido y el mensaje del Evangelio est\u00e1 escrito en lenguaje de oprimidos, de marginados de la sociedad, de grupos minoritarios sobre los que pesa continuamente una ame\u00adnaza. \u00bfPodremos comprender nosotros el Evangelio ley\u00e9ndolo desde nuestra situaci\u00f3n privilegiada en el sistema, desde el punto de vista donde nos sit\u00faa el poder, la seguridad, la instituci\u00f3n?<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">Leer en aquella situaci\u00f3n originaria la Palabra de Dios es verla nacer hoy, aqu\u00ed, descubrirla diferente y nueva, sorprendente, encarnada en las pa\u00adlabras y la vida de la comunidad de los pobres. All\u00ed donde el hombre se ve m\u00e1s aplastado y abatido, all\u00ed donde los mecanismos de opresi\u00f3n abruman a los d\u00e9biles, all\u00ed mismo se manifiesta con m\u00e1s fuerza la gracia de Dios sal\u00advador.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">Cristo arrancado de este mundo por la violencia de los poderosos, rele\u00adgado a un sepulcro bien sellado y guardado y que descendi\u00f3 hasta el fondo de la miseria humana, resucita hoy en el coraz\u00f3n de los pobres con una no\u00advedad portadora de salvaci\u00f3n. Nuestro papel consiste en ayudar a los hom\u00adbres a dar un nombre y un rostro a esta esperanza an\u00f3nima, que tantos si\u00adglos de explotaci\u00f3n no han podido ahogar y que surge como fuego de las cenizas del oprimido: el Esp\u00edritu de Jes\u00fas de Nazaret.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">As\u00ed nos transformamos en \u00abtestigos de la resurrecci\u00f3n\u00bb, no solamente de la hist\u00f3rica de Cristo, sino de la del hermano que, hoy, resucita de entre los muertos, saliendo del sepulcro de la opresi\u00f3n por la fuerza del Esp\u00edritu, en medio de la comunidad que acoge su palabra y su vida de resucitado: esta\u00adba muerto y ha resucitado, nosotros lo hemos visto y reconocido\u00bb.<\/p>\n<p>Todo el problema consistir\u00e1 <em>en no dar a ese pobre que \u00abresucita\u00bb una <\/em><em>mentalidad de rico: <\/em>esa ser\u00eda la cat\u00e1strofe peor. El documento de Puebla no razona de otro modo:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abEl compromiso evang\u00e9lico <\/em><em>de <\/em><em>la Iglesia debe ser <\/em><em>como <\/em><em>el de Cristo: <\/em><em>comprometerse con los m\u00e1s necesitados. Por tanto, la Iglesia debe mirar <\/em><em>a Cristo cuando se pregunta cu\u00e1l ha de ser su acci\u00f3n evangelizadora.<\/em><em><\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">El Hijo de Dios ha mostrado toda la grandeza de ese compromiso haci\u00e9n\u00addose hombre, puesto que se identific\u00f3 con los hombres haci\u00e9ndose uno de ellos, solidario con ellos y asumiendo la situaci\u00f3n en que se encontraban, por su nacimiento, su vida, y sobre todo su pasi\u00f3n y muerte.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">Ya por esa sola raz\u00f3n los pobres merecen una atenci\u00f3n preferente aun antes de tener en cuenta su situaci\u00f3n moral o personal. Hechos a imagen y semejanza de Dios, para ser hijos suyos, esta imagen se ha visto ensombre\u00adcida y aun desfigurada. Por eso Dios toma su defensa y los ama. De ah\u00ed que sean los primeros destinatarios de la misi\u00f3n y su evangelizaci\u00f3n sea el signo por excelencia, signo y prueba de la misi\u00f3n de Jes\u00fas\u00bb.<\/p>\n<p>Hay actualmente en la vida religiosa una fuerte tendencia a situar de nuevo los votos de castidad, pobreza y obediencia en relaci\u00f3n a los pobres. Esto es interesante, no s\u00f3lo porque demuestra, una vez m\u00e1s, la actualidad de San Vicente, sino sobre todo porque nos permite captar mejor lo \u00abespe\u00adc\u00edfico\u00bb de nuestra vida consagrada: la vida religiosa, propiamente, tiene como fin esencial dar testimonio del Reino de Dios por la profesi\u00f3n (en el sentido estricto de la palabra) de los Consejos evang\u00e9licos de castidad, de pobreza y de obediencia. Y al interrogarse c\u00f3mo actualizar este signo, se vuelve hacia los pobres. Para nosotros son los pobres los que est\u00e1n en su esencia o, m\u00e1s exactamente, Cristo en los pobres y los pobres en Cristo. Y todo lo dem\u00e1s, particularmente esos Consejos Evang\u00e9licos, se viven en funci\u00f3n del don total a Dios para el servicio a los pobres con esp\u00edritu de hu\u00admildad, de sencillez y de amor. Pero esto no impide aprovechar toda esa reflexi\u00f3n sobre la relaci\u00f3n entre la vida seg\u00fan los Consejos Evang\u00e9licos y la promoci\u00f3n de los pobres, a condici\u00f3n de que se reajuste dentro del mar\u00adco vicenciano.<\/p>\n<h2><strong>II. Originalidad de la consagraci\u00f3n vicenciana<\/strong><\/h2>\n<p><strong><\/strong>Repitamos que ser\u00e1 siempre necesario volver a la primera fase de las Reglas de San Vicente:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abEl fin principal para el que Dios ha llamado y reunido a las Hijas de la Caridad es para honrar a Nuestro Se\u00f1or Jesucristo como manantial y mo\u00addelo de toda caridad, sirvi\u00e9ndole corporal y espiritualmente en la persona de los pobres\u00bb.<\/p>\n<p>Esta finalidad expresada por el Fundador tan clara y rotundamente debe inspirar todo lo dem\u00e1s; por consiguiente, aquello que aleja o pueda alejar de este fin ha de tenerse por sospechoso y ser descartado; y todo lo que favorezca la consecuci\u00f3n de esta finalidad debe ser promovido y estimulado.<\/p>\n<p>Tal es, en efecto, lo espec\u00edfico de las Hijas de la Caridad: \u00abBuenas cristianas\u00bb, como dec\u00eda San Vicente \u00a0llamadas a vivir su bautismo con un acento de radicalidad <em>\u00abconsagr\u00e1ndose enteramente y en comunidad al servi\u00ad<\/em><em>cio de Cristo en los pobres, sus hermanos, con un esp\u00edritu evang\u00e9lico de <\/em><em>humildad, de sencillez <\/em>y <em>de caridad\u00bb<\/em>. Ese es su \u00abestado\u00bb, su \u00aboficio\u00bb y \u00abtoda su perfecci\u00f3n\u00bb: <em>\u00abSer ap\u00f3stoles de la Caridad\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>As\u00ed se ha realizado siempre desde la entrada en la Compa\u00f1\u00eda o en otros t\u00e9rminos, desde la entrada en el Seminario, a partir del momento en que \u00e9ste existi\u00f3, incluso en su forma embrionaria primitiva. Las Constituciones de 1975 no hacen sino ratificar esta pr\u00e1ctica secular. Santa Luisa es\u00adcrib\u00eda el 17 de julio de 1656: <em>\u00abDe ninguna manera admitimos a j\u00f3venes que <\/em><em>no tengan la intenci\u00f3n de vivir y morir en la Compa\u00f1\u00eda\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>Como consecuencia, los Votos se han hecho necesarios para una integra\u00adci\u00f3n que las Constituciones de 1975 califican de \u00abplena\u00bb: normalmente, las Hermanas no pueden permanecer en la Compa\u00f1\u00eda sin haber pronunciado los Votos en el tiempo convenido y sin renovarlo, cada a\u00f1o, en la fiesta de la Anunciaci\u00f3n.<\/p>\n<h3><strong>1) Los Votos en la Compa\u00f1\u00eda<\/strong><\/h3>\n<p>Sabemos que la preocupaci\u00f3n dominante de San Vicente era evitar que la Compa\u00f1\u00eda se transformara en Instituto religioso, porque las Hermanas, al ser de clausura, no podr\u00edan salir para servir a los pobres por todas par\u00adtes donde se encontraran.<\/p>\n<p>Sin embargo no vacila en afirmar que las Hijas de la Caridad deben tener tanta y aun m\u00e1s virtud que las Religiosas, porque su vocaci\u00f3n es tambi\u00e9n totalmente radical y las lanza en medio del mundo: por consiguiente nece\u00adsitan una disponibilidad total al servicio de Cristo en los pobres.<\/p>\n<p>De todos modos, la consagraci\u00f3n \u2014\u00bbexpresi\u00f3n de la consagraci\u00f3n bau\u00adtismal en una uni\u00f3n m\u00e1s estrecha con el Misterio Pascual\u00bb\u2014 no se con\u00adfunde con los Votos y puede concebirse muy bien, y de hecho existe sin los Votos. Por eso, se comprende mejor que la admisi\u00f3n en el Semi\u00adnario convierta ya a la Postulante en Hija de la Caridad.<\/p>\n<p>Pero San Vicente quer\u00eda, sobre todo, una especie de \u00abcofrad\u00eda\u00bb que conservara toda su \u00abmovilidad\u00bb al servicio de los pobres, ejerciendo en el seno de la Iglesia una \u00abdiacon\u00eda\u00bb. Acariciaba esta referencia hist\u00f3rica viendo el desarrollo de la Compa\u00f1\u00eda, <em>e <\/em>invitaba a las Hermanas a una fidelidad grande e integral a este respecto: \u00abDesde el tiempo en que las mujeres sir\u00advieron a Cristo y a los Ap\u00f3stoles, no ha habido en la Iglesia otra instituci\u00f3n semejante\u00bb.<\/p>\n<p>Hoy se hablar\u00eda tal vez de \u00abministerio\u00bb: servicio reconocido por la Igle\u00adsia, en el seno y de parte del Pueblo de Dios, seg\u00fan los diversos dones que el Esp\u00edritu concede a cada uno de sus miembros o de sus liamos. En todo<strong> <\/strong>caso conviene profundizar en esta noci\u00f3n central, tanto desde <em>el <\/em>punto de vista de la consagraci\u00f3n como desde el punto de vista en su profunda y din\u00e1mica unidad: <em>\u00abentregadas a Dios para el servicio de los pobres\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Es pues, <\/em>una vez m\u00e1s, <em>a la luz de esta finalidad esencial como conviene <\/em><em>juzgar la raz\u00f3n de ser <\/em>y <em>la naturaleza de los Votos de las Hijas de la Caridad. <\/em>Seg\u00fan la intenci\u00f3n de San Vicente, lejos de equiparar, ni siquiera de lejos, a las Hijas de la Caridad con las religiosas, de debilitar en cierto modo el apremio de su fin principal, <em>\u00bfno tendr\u00edan la ventaja de asegurar mejor la estabilidad, la permanencia v, sobre todo, la calidad <\/em>(en el sentido profundo del t\u00e9rmino) <em>de ese servicio a Cristo en los pobres? <\/em>Los Fundadores tuvie\u00adron siempre un empe\u00f1o enorme en diferenciar bien los \u00abVotos religiosos\u00bb de los Votos de las Hijas de la Caridad: <em>\u00abestos son como los que un devoto puede hacer en el mundo; y ni siquiera son as\u00ed, puesto que, de ordinario, los del mundo los hacen ante su confesor\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>Si los Votos, al igual que las rejas, hubieran podido desviar en lo m\u00e1s m\u00ednimo a las Hermanas del fin principal se habr\u00edan aplicado a ellos tam\u00adbi\u00e9n las palabras de San Vicente: \u00abEso ser\u00eda todo lo contrario de lo que Dios quiere de vosotras\u00bb.<\/p>\n<p><em>Los Votos <\/em>de las Hijas de la Caridad no les abren, pues, una nueva pers\u00adpectiva espiritual: <em>Los Votos confirman v urgen la prosecuci\u00f3n del fin prin\u00ad<\/em><em>cipal. <\/em>En ese sentido precisamente San Vicente, hablando de Sor Juana d&#8217;Allemaane, fallecida un a\u00f1o antes, dec\u00eda que hab\u00eda muerto <em>\u00abel d\u00eda del ani\u00adversario en que Dios le hab\u00eda concedido la gracia de darse enteramente a \u00c9l <\/em><em>para servirle en los pobres haciendo los Votos que son de uso en la Com\u00ad<\/em><em>pa\u00f1\u00eda\u00bb<\/em>; en otros t\u00e9rminos, al pronunciar los Votos no hac\u00eda \u00abotra cosa\u00bb sino lo que hab\u00eda hecho al entrar en la Compa\u00f1\u00eda, lo confirmaba y lo con\u00advert\u00eda en una obligaci\u00f3n a\u00fan m\u00e1s imperiosa ante el Se\u00f1or. Las Constitucio\u00adnes de 1975 reiteran la misma idea cuando consideran los Votos como la ratificaci\u00f3n <em>de <\/em>una consagraci\u00f3n ya existente en su expresi\u00f3n propiamente vicenciana: honrar a Nuestro Se\u00f1or como manantial y modelo de toda ca\u00adridad contempl\u00e1ndole y sirvi\u00e9ndole en los pobres.<\/p>\n<h3><strong>2) Significaci\u00f3n espiritual de los votos<\/strong><\/h3>\n<p><em>Un Voto es una promesa personal hecha a Dios <\/em>y <em>referente a algo ya <\/em><em>bueno en s\u00ed mismo. \u00a1Este <\/em>es bien claramente nuestro caso!<\/p>\n<p>A Santa Luisa le gustaba hablar de \u00abofrenda\u00bb, de \u00abhomenaje\u00bb, de \u00abcon\u00adtrato\u00bb y dec\u00eda que el Voto <em>\u00abconfiere al alma la libertad de entrar en comu\u00ad<\/em><em>nicaci\u00f3n familiar con Dios y establecer con El una especie de contrato por <\/em><em>el cual ella le promete y se obliga a Dios, por su parte, acepta y promete <\/em><em>tambi\u00e9n. El alma le promete y empe\u00f1a el amor que m\u00e1s le agrada, que es el de entregarse toda a \u00c9l, sin reservarse el derecho de disponer de s\u00ed <\/em><em>misma\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p><em>Se <\/em>ve claramente que se habla de los Votos, \u00fanicamente en el orden del amor. Los votos traducen \u2014y eso confirma y explica la forma en que han sucedido las cosas hist\u00f3ricamente- una profunda exigencia espiritual que quiere llegar, por amor, hasta las extremas exigencias del don total. Hoy (ha empleamos el t\u00e9rmino \u00abcompromiso\u00bb, que por otra parte fue usado ya por los Fundadores y sus sucesores inmediatos; el voto se presenta como una especie de contrato bilateral, como acabamos de ver en el texto de Santa Luisa, entre el Se\u00f1or y la persona consagrada, contrato que en esencia se refiere, con su acento de radicalidad, a la Alianza entre Dios y su Pueblo.<\/p>\n<p><em>Los Votos como tales son una \u00absana tradici\u00f3n\u00bb de la Compa\u00f1\u00eda. <\/em>Constitu\u00adyen una adquisici\u00f3n totalmente positiva en su historia y est\u00e1n plenamente de acuerdo con el esp\u00edritu de los Fundadores; deben, al menos, compren\u00adderse en ese esp\u00edritu y sabemos que fueron las Hermanas mismas quienes sintieron esa exigencia espiritual.<\/p>\n<p>Es completamente normal que los comienzos fueran un per\u00edodo de tan\u00adteo, tanto en este punto como en otros y podemos darnos cuenta del camino recorrido desde la famosa conferencia de San Vicente el 19 de julio de 1640, en la que por primera vez hizo alusi\u00f3n a unos posibles Votos, hasta los Estatutos del P. Bonnet, en 1718, que parecen hacerlos obligatorios. De todos modos, durante m\u00e1s de tres siglos formaron parte de un conjunto de nor\u00admas o de usos totalmente internos en la Compa\u00f1\u00eda y la sola apelaci\u00f3n que les conviene es la de \u00abVotos de la Compa\u00f1\u00eda\u00bb, tal como \u00e9sta los ha com\u00adprendido y vivido siempre.<\/p>\n<p>El problema es ante todo situarlos en este significado, con este valor y este alcance original y de sus or\u00edgenes. Lejos de minimizarlos en nuestra b\u00fasqueda actual procuramos -en respuesta a la Iglesia que nos interrogan sobre nuestra identidad y se compromete a respetarla como don del Esp\u00ed\u00adritu- conservar la verdadera naturaleza de la consagraci\u00f3n de la Hija de la Caridad y, si es preciso, \u00abdesmitificarla\u00bb, \u00abliberarla\u00bb de todo aquello que perjudique su car\u00e1cter espec\u00edfico de Compa\u00f1\u00eda esencialmente dedicada 9 los pobres de Jesucristo.<\/p>\n<p>Desde su admisi\u00f3n, las Hermanas deben ponerse ante las exigencias de un proceso de crecimiento espiritual del que los Votos ser\u00e1n -en un mo\u00admento determinado- la expresi\u00f3n m\u00e1s pura. Por eso se puede <em>y <\/em>se debe de insistir al mismo tiempo sobre el compromiso para toda la vida en la Compa\u00f1\u00eda y seg\u00fan sus Constituciones. No se es Hija de la Caridad porque se hacen los Votos; se hacen los Votos porque se es Hija de la Caridad y para serlo \u00abm\u00e1s\u00bb a\u00fan y cada vez m\u00e1s; entendiendo ese \u00abm\u00e1s\u00bb ante todo como una exigencia espiritual, una exigencia de amor, en la l\u00ednea del don total al Se\u00f1or para el servicio a los pobres en la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p><em>Volv\u00e1monos hacia Mar\u00eda, <\/em>como nos invita a menudo Juan Pablo II, y sobre todo hacia su \u00abS\u00ed\u00bb de la Anunciaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abEl Magnificat, <em>dice igualmente el documento de Puebla, <\/em>es espejo del alma de Mar\u00eda. En ese poema logran su culminaci\u00f3n la espiritualidad de los pobres de Yahv\u00e9 y el profetismo de la Antigua Alianza. Mar\u00eda se mani\u00adfiesta como Modelo \u00abpara quienes no aceptan pasivamente las circunstan\u00adcias adversas de la vida personal y social, y, si son v\u00edctimas de la alienaci\u00f3n, <em>como hoy se <\/em>dice, proclaman con Mar\u00eda que Dios &lt;&lt;ensalza a los humildes\u00bb y si es preciso, \u00abdepone del trono a los soberbios\u00bb.<\/p>\n<p>Y en la conclusi\u00f3n de ese mismo documento:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abEs la hora de Mar\u00eda, tiempo de un nuevo Pentecost\u00e9s que Ella preside con su oraci\u00f3n, cuando, bajo el influjo del Esp\u00edritu Santo, la Iglesia inicie un nuevo tramo en su peregrinar. Que Mar\u00eda sea en este camino (seg\u00fan le expresi\u00f3n de Pablo VI) \u00abEstrella de una evangelizaci\u00f3n siempre renovada\u00bb<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>San Vicente, interpelado por Jesucristo como \u00abFuente y Modelo de toda Caridad\u00bb, invita a las Hijas de la Caridad a honrarle como tal, pasando del amor afectivo al amor efectivo, esto es, contempl\u00e1ndole y sirvi\u00e9ndole &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/vida-consagrada-de-las-hijas-de-la-caridad\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":46288,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[226,199],"tags":[160],"class_list":["post-46287","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-espiritualidad-vicenciana","category-hijas-de-la-caridad","tag-nimes"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Vida consagrada de las Hijas de la Caridad - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/vida-consagrada-de-las-hijas-de-la-caridad\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Vida consagrada de las Hijas de la Caridad - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"San Vicente, interpelado por Jesucristo como \u00abFuente y Modelo de toda Caridad\u00bb, invita a las Hijas de la Caridad a honrarle como tal, pasando del amor afectivo al amor efectivo, esto es, contempl\u00e1ndole y sirvi\u00e9ndole ... 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