{"id":45671,"date":"2015-03-16T19:00:02","date_gmt":"2015-03-16T18:00:02","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=45671"},"modified":"2015-03-16T19:00:02","modified_gmt":"2015-03-16T18:00:02","slug":"la-experiencia-espiritual-del-senor-vicente-y-la-nuestra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-experiencia-espiritual-del-senor-vicente-y-la-nuestra\/","title":{"rendered":"La experiencia espiritual del Se\u00f1or Vicente y la nuestra"},"content":{"rendered":"<h2>Espiritualidad o experiencia espiritual <em>(Ensayo de metodolog\u00eda)<\/em><\/h2>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2015\/03\/vincent_mission_sociale.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-141861\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2015\/03\/vincent_mission_sociale-300x283.jpg?resize=300%2C283\" alt=\"vincent_mission_sociale\" width=\"300\" height=\"283\" \/><\/a>1.\u00b0 En materia de espiritualidad y trat\u00e1ndose de San Vicente, conviene desde el principio explicar, ya que no cuestionar, el t\u00e9rmino mismo de <em>espiritualidad. <\/em>Una espiritualidad supone, en efecto, an\u00e1lisis y s\u00edntesis de un pensamiento, de una doctrina, una organizaci\u00f3n, ya que no una sistematizaci\u00f3n. De ordinario, este trabajo es concebido y elaborado por el interesado mismo en uno u otro de sus escritos.<\/p>\n<p>Ahora bien, aparte de su correspondencia, San Vicente nada escribi\u00f3, y sobre todo, no intent\u00f3 sistematizar su espiritualidad (El mismo cap\u00edtulo segundo de las Reglas Comunes es m\u00e1s el an\u00e1lisis y la descripci\u00f3n de un comportamiento misionero, que un intento de s\u00edntesis).<\/p>\n<p>2.\u00b0 De ah\u00ed que, para extraer las l\u00edneas de fuerza de lo que se llama \u00abnuestra espiritualidad\u00bb, no nos queden sino dos solu\u00adciones :<\/p>\n<p>a) Bien emprender el trabajo de s\u00edntesis que San Vicente no hizo ni quiso que se hiciese (hasta prohib\u00eda se tomasen notas durante las conferencias, XII, 446), y organizar, cuando no sis\u00adtematizar, su pensamiento y su experiencia con todos los riesgos de proyecciones y de interpretaciones gratuitas y azarosas.<\/p>\n<p>b) O bien atenernos m\u00e1s modestamente a lo que vivi\u00f3, a su <em>experiencia <\/em>espiritual tal como \u00e9l mismo la describi\u00f3, o tal como ella se expresa o se delata en sus conferencias y en su co\u00adrrespondencia.<\/p>\n<p>En seguir una experiencia espiritual, en inspirarse en una expe\u00adriencia espiritual y nutrirse de ella es en donde parece que ha de estar la suerte y la gracia de los disc\u00edpulos de San Vicente&#8230;, sin poder verdaderamente hacer referencia a una doctrina es\u00adpiritual.<\/p>\n<p>En materia de espiritualidad, nuestra \u00fanica referencia es la <em>ma\u00adnera concreta de seguir San Vicente a Jesucristo&#8230; <\/em>d\u00eda tras d\u00eda&#8230; en el coraz\u00f3n del acontecimiento.<\/p>\n<p>3.\u00b0 Esta comprobaci\u00f3n lleva tras s\u00ed evidentemente un cierto n\u00famero de consecuencias importantes para quien quiere abordar a San Vicente. Nuestra mentalidad, nuestro m\u00e9todo de an\u00e1lisis, nuestro vocabulario, est\u00e1n preparados, habituados, adaptados al estudio de una <em>doctrina. <\/em>Y, aun inconscientemente, siempre esta\u00adremos prestos a abordar a San Vicente de esta manera, seg\u00fan nues\u00adtra formaci\u00f3n y nuestros h\u00e1bitos. Ahora bien, no se trata aqu\u00ed de una <em>doctrina <\/em>espiritual, sino de una <em>experiencia <\/em>espiritual; lo cual supone <em>una aproximaci\u00f3n muy distinta. <\/em>As\u00ed es como, por ejemplo, m\u00e1s que estudiar temas (la fe de San Vicente, las virtu\u00addes de San Vicente, etc&#8230;), ser\u00e1 cuesti\u00f3n de interpretar aconte\u00adcimientos&#8230;, m\u00e1s que de l\u00edneas de fuerza, ser\u00e1 cuesti\u00f3n de tiempos fuertes y del eco m\u00e1s o menos duradero y profundo de esos tiem\u00adpos fuertes en el avance espiritual de San Vicente (por ejemplo, Gannes, Ch\u00e1tillon, o el encuentro con San Francisco de Sales, Luisa de Marillac, Margarita Naseau, etc&#8230;). En una palabra, m\u00e1s que de una s\u00edntesis clara, coherente y organizada, ser\u00e1 cues\u00adti\u00f3n de avanzar al comp\u00e1s de la continuidad y del progreso, pero asimismo al de los tanteos, cuando no de las rupturas, propias de todo avance.<\/p>\n<p>4.\u00b0 En esta perspectiva, siempre ser\u00e1 evidentemente <em>peli\u00adgroso separar o distinguir demasiado lo que la vida y la persona han unido. <\/em>Es ciertamente leg\u00edtimo distinguir, por ejemplo, lo que San Vicente dice a los Sacerdotes de la Misi\u00f3n, de lo que dice a las Hijas de la Caridad o a las Damas, pero sin olvidar nunca que, de uno y otro lado, se trata del mismo San Vicente, de la misma experiencia espiritual que se brinda. No puede uno hacerse, por ejemplo, una idea exacta y completa de lo que debe ser la re\u00adlaci\u00f3n del sacerdote de la Misi\u00f3n con Jesucristo o con los pobres sin toparse con San Vicente, en su correspondencia, en sus con\u00adferencias a las Hijas de la Caridad, en sus pl\u00e1ticas a las Damas.<\/p>\n<p>Ser\u00eda grave y menguado, en nuestro estudio espiritual de San Vicente, limitarnos \u00fanicamente a las pl\u00e1ticas a los misioneros y a nuestras Reglas Comunes&#8230;, aun cuando convenga conceder a \u00e9stas m\u00e1s atenci\u00f3n e importancia.<\/p>\n<p>5.\u00b0 Experiencia espiritual, pues \u2014y por definici\u00f3n\u2014, inserta en el tiempo. En este tipo de estudio, conviene por consiguiente, prestar <em>la m\u00e1xima atenci\u00f3n a los acontecimientos, a las circunstan\u00adcias, a los contextos, a las fechas y a la edad. <\/em>Ser\u00e1 necesario, pues \u2014por ejemplo\u2014, evitar el favor excesivo a tal o tal otro aspecto, simplemente porque el azar ha querido que poseamos muchos documentos sobre tal \u00e9poca. As\u00ed es como todos saben que estamos abundantemente provistos para el per\u00edodo 1655-1660. Sin minimizar el valor de esos textos, ser\u00eda muy conveniente si\u00adtuarlos en el tiempo y en el conjunto de este avance&#8230;, evitando \u2014por ejemplo\u2014 el reducir toda la espiritualidad vicenciana, en lo que nos concierne, al comentario de las Reglas Comunes de los dos \u00faltimos a\u00f1os de la vida de San Vicente.<\/p>\n<p>6.\u00b0 El hecho de que San Vicente nos brinde una experiencia espiritual <em>y <\/em>no una doctrina, nos lleva, pues, a concebir \u2014para trabar contacto con \u00e9l\u2014 un nuevo m\u00e9todo. Y bien parece el pro\u00adpio San Vicente sugerir este \u00abnuevo m\u00e9todo\u00bb en <em>su manera de leer y de interpretar los acontecimientos. <\/em>Basta referirse a los tex\u00adtos en los que evoca \u2014por ejemplo\u2014 Folleville o Chatillon, o a\u00fan la historia del robo, la historia del magistral, la historia de la misi\u00f3n de Marchais&#8230;, etc., etc. En todos estos y tantos otros casos como jalonan la vida de San Vicente, se trata de <em>aconte\u00adcimientos <\/em>que San Vicente vive e interpreta para s\u00ed y para nosotros. Es entonces sobre todo cuando nos da la clave de \u00absu espiritua\u00adlidad\u00bb. En todo caso, hace \u00e9l mismo \u2014de alguna manera\u2014 el trabajo que nosotros nos proponemos hacer; \u00e9l mismo nos brin\u00adda el m\u00e9todo para abordar y analizar su experiencia espiritual y \u2014por cierto\u2014 para que participemos en ella.<\/p>\n<p>Este m\u00e9todo \u2014sugerido por San Vicente mismo \u2014se ha\u00adllar\u00e1 a lo largo del intento que sigue: acontecimiento, y a conti\u00adnuaci\u00f3n lectura del acontecimiento.<\/p>\n<h2>Avance espiritual de san Vicente<\/h2>\n<h3>Cap\u00edtulo I: Los or\u00edgenes<\/h3>\n<h4><strong>Nacimiento y entorno<\/strong><\/h4>\n<p>Vicente ve la luz en abril de 1581 en Pouy, en las Landas. Es el tercer hijo de Jean Depaul y de Bertrande Demoras, una fami\u00adlia campesina que contar\u00e1 seis hijos (4 ni\u00f1os y 2 ni\u00f1as).<\/p>\n<p>Nace <em>y <\/em>crece en una Francia que comprende 4\/5 del mapa actual. Hay muy pocas fronteras naturales. Rompen la unidad algunos enclaves: el Venaissin que pertenece a la Santa Sede de 1274 a 1791, una parte de Nevers y los dominios espa\u00f1oles de Flandes.<\/p>\n<p>Siempre ha sido dif\u00edcil hacer un censo del siglo XVII. Parece que la poblaci\u00f3n francesa oscilaba entre los 17 y los 20 millones de habitantes. Las guerras, las hambres, las enfermedades hacen descender muy r\u00e1pidamente la cifra de la poblaci\u00f3n (puede que a 14 millones algunas veces). \u00bfSe desean otras cifras? Recurramos a Andr\u00e9 Dodin<span id='easy-footnote-1-45671' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-experiencia-espiritual-del-senor-vicente-y-la-nuestra\/#easy-footnote-bottom-1-45671' title='Cf. para el conjunto: DODIN, A, &lt;em&gt;Saint Vincent de Paul et la Chanit\u00e9, &lt;\/em&gt;Collecci\u00f3n \u00abMaitres spirituels\u00bb, Seuil, 1960.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span> que habla de una mortalidad infantil del 50%, de la media de 20 a 25 a\u00f1os de edad entre los pobres, de 40 a 45 entre los burgueses. De epidemias y de hambres que afectan hasta el 30 \u00f3 el 40% de la poblaci\u00f3n de ciertas provincias.<\/p>\n<p>Pues la guerra hace estragos por doquier. Se la ve en Lorena (1636-1745), en Picard\u00eda, en Campa\u00f1a. Sacuden al pa\u00eds revueltas locales (1633: Lyon; 1674: Rouen). M\u00e1s tarde, vendr\u00e1 la Fronda (1649-1652).<\/p>\n<p>La hechicer\u00eda, otro aspecto de la miseria, es la pesadilla del pa\u00eds, desde la posesi\u00f3n hasta la magia. Se hallar\u00e1n condenas de la hechicer\u00eda en Francia hasta 1860. Hay asimismo penuria in\u00adtelectual: 3\/4 de la poblaci\u00f3n masculina y 9\/10 de la poblaci\u00f3n femenina son analfabetos.<span id='easy-footnote-2-45671' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-experiencia-espiritual-del-senor-vicente-y-la-nuestra\/#easy-footnote-bottom-2-45671' title='&lt;em&gt;0. c., &lt;\/em&gt;p. 6.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Se nutre uno parcamente y mal. La carne es un lujo. Las legum\u00adbres, la sopa, el pan de salvado (candeal y centeno sembrados y cosechados juntamente) para los campesinos, el pan de trigo o de centeno para los burgueses o los nobles, constituyen las minutas habituales. Es por lo dem\u00e1s una necesidad. El ganado es insuficiente y la tierra, falta de abono, mal laboreada por los arados de madera, produce muy poco. Un a\u00f1o de cada dos, se dejan las tierras en bar\u00adbecho. En cuanto se declara una plaga, es invencible por raz\u00f3n de la pobreza de los medios de transporte.<\/em><\/p>\n<p>Por su parte, el poder pol\u00edtico va a hacer un esfuerzo por imponerse, luchando sin tregua contra las herej\u00edas (matanza de San Bartolom\u00e9: en agosto de 1572 y toma de la Rochela el 1.\u00b0 de noviembre de 1628). Las guerras de religi\u00f3n son verdaderas guerras civiles.<span id='easy-footnote-3-45671' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-experiencia-espiritual-del-senor-vicente-y-la-nuestra\/#easy-footnote-bottom-3-45671' title='PRUNEL, L., &lt;em&gt;La Renaissance Catholique en France au XVIIe si\u00e9cle, &lt;\/em&gt;Descl\u00e9e et Picard, Paris, 1928.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>\n<p><em>\u00bfQu\u00e9 es de este pa\u00eds desde el punto de vista espiritual?<\/em><\/p>\n<p>Dos religiones se reparten entonces la poblaci\u00f3n: el catoli\u00adcismo y el protestantismo. El pueblo oscila del uno al otro a mer\u00adced de las sucesivas influencias. Pero \u00bfqu\u00e9 hace el clero ?<\/p>\n<p><em>El clero cat\u00f3lico<\/em><\/p>\n<p>Es una potencia pol\u00edtica a causa de los capitales de que dis\u00adpone. Es el mayor propietario del pa\u00eds. Hace explotar sus tierras; percibe el diezmo. Se cuentan por ejemplo de 125 a 130 obispados, 15 arzobispados, 152.000 iglesias o capillas, 40.000 conventos, 266.000 eclesi\u00e1sticos, 181.000 religiosos o religiosas.<span id='easy-footnote-4-45671' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-experiencia-espiritual-del-senor-vicente-y-la-nuestra\/#easy-footnote-bottom-4-45671' title='A. DODIN, &lt;em&gt;o. c., &lt;\/em&gt;p. 8.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Hay que distinguir entre:<\/p>\n<ul>\n<li>El <em>Alto clero <\/em>bajo la acci\u00f3n de los beneficios. Hay obispos minorennes, por ejemplo Charles Levis: 4 a\u00f1os&#8230;; Henri de Verneuil, nombrado en Metz a los 10 y 1\/2. En 1596, de 14 arzobispados, 6 \u00f3 7 est\u00e1n sin arzobispo, de 100 obispados, 30 \u00f3 40 est\u00e1n sin obispo. Citemos todav\u00eda un ejemplo: el cardenal Sourdis tendr\u00eda un potencial b\u00e9lico comparable al del gran Cond\u00e9.<\/li>\n<li><em>Los Religiosos: <\/em>\u00fanicamente los cartujos y las Ordenes re\u00adcientes no necesitan reforma. Entre los dem\u00e1s hay esc\u00e1n\u00addalos. Se observa a religiosas fuera de la clausura con vestidos inmodestos. En 1597, en 25 di\u00f3cesis, 120 abad\u00edas est\u00e1n sin abades leg\u00edtimos.<span id='easy-footnote-5-45671' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-experiencia-espiritual-del-senor-vicente-y-la-nuestra\/#easy-footnote-bottom-5-45671' title='Ang\u00e9lica Amauld ser\u00e1, en 1602, una abadesa de 11 a\u00f1os, que hab\u00eda profesado a los 9. PRUNEL, &lt;em&gt;o. ci., &lt;\/em&gt;p. 12.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span> De todos modos no conviene exagerar. No est\u00e1 consignado en los archivos lo que era entonces normal.<\/li>\n<li>El <em>Bajo clero: <\/em>es a veces ignorante y licencioso. Las iglesias se bastan ampliamente: 100 iglesias para 10.000 sacerdotes en Par\u00eds. No hay (o hay muy pocos) sacerdotes en los campos.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Las iglesias est\u00e1n sin confesonarios, sin p\u00falpitos&#8230;<\/p>\n<p><em>Los protestantes<\/em><\/p>\n<p>Entre ellos, el clero es en extremo honorable y numeroso. Tienen 700 iglesias, 4 academias c\u00e9lebres: Saumur &#8211; Montauban \u00adSedan &#8211; La Rochelle.<\/p>\n<p>Frente al clero, otras dos clases bien conocidas de nuestros manuales de historia, merecen mencionarse:<\/p>\n<ul>\n<li>La <em>Nobleza: <\/em>tiene un sentido social bastante profundo. Est\u00e1 instruida, es consciente de ser responsable del pueblo. Se divide en dos:\n<ul>\n<li>la nobleza feudal: por colaci\u00f3n del Rey;<\/li>\n<li>la nobleza de oficio: conferida por la funci\u00f3n.<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<p>Toda esta nobleza est\u00e1 ahita de privilegios (porciones-t\u00edtulo\u00adescudos-precedencias-exenci\u00f3n de ciertos impuestos-derechos de caza). Pero durante la infancia de San Vicente, las rentas de los nobles se hacen insuficientes, y el duelo diezma sus filas. Algunos se resignan a una honrosa pobreza, otros hacen pol\u00edtica.<\/p>\n<ul>\n<li>El <em>Tercer Estado: <\/em>se divide a su vez en tres categor\u00edas:\n<ul>\n<li>los burgueses, que incluyen a financieros como los Gondi \u2014negociantes &#8211; m\u00e9dicos &#8211; jurisconsultos\u2014. Esta burgues\u00eda ascender\u00e1 en tiempo de Luis xin.<\/li>\n<li>Los artesanos (obreros libres, corporativos) soportan el alza de precios y sufren la persecuci\u00f3n del Estado.<\/li>\n<li>En cuanto a los campesinos, sin rango, siguen traba\u00adjando, contentos, deseosos de tomar la tierra por cuenta propia.<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<p>Ese es el mundo al que pertenece la familia de Vicente. Sus or\u00edgenes son campesinos.<\/p>\n<h4>Vicente, ni\u00f1o<\/h4>\n<p><em>Ninguna elegancia, poca comodidad, pero ninguna miseria<\/em>,<span id='easy-footnote-6-45671' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-experiencia-espiritual-del-senor-vicente-y-la-nuestra\/#easy-footnote-bottom-6-45671' title='DODIN, A., &lt;em&gt;o. c., &lt;\/em&gt;p. 11.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span> tal es la descripci\u00f3n del hogar en el que el joven Vicente va a des\u00adarrollarse.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 har\u00e1 durante su m\u00e1s tierna infancia? Guardar reba\u00f1os de cerdos y ovejas. \u00abHe sido porquero\u00bb, dir\u00e1. Se nos asegura que llevaba los reba\u00f1os hasta los llanos de Chalosse y que penetraba hasta Saint Sever, a 60 kil\u00f3metros de Pouy.<\/p>\n<p>Sea como fuere, es muy exacto hablar de \u00ablos humildes or\u00ed\u00adgenes\u00bb de San Vicente. Ellos orientan fundamentalmente su vida. Al principio le cost\u00f3 asumir esos or\u00edgenes (XII, 432).<span id='easy-footnote-7-45671' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-experiencia-espiritual-del-senor-vicente-y-la-nuestra\/#easy-footnote-bottom-7-45671' title='Cf. el art\u00edculo del P. DODIN, A., en \u00abMission et Charit\u00e9\u00bb, n. 4, pp. 409-416.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span> \u00abSent\u00eda verg\u00fcenza\u00bb, seg\u00fan su propia expresi\u00f3n, porque su padre \u00abiba mal vestido y era algo cojo\u00bb.<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde, con la ayuda de la experiencia y de la edad, hablar\u00e1 con gusto de los valores y de las virtudes campesinas, que pondr\u00e1 como modelo en una conferencia (XII, 170-171).<span id='easy-footnote-8-45671' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-experiencia-espiritual-del-senor-vicente-y-la-nuestra\/#easy-footnote-bottom-8-45671' title='Cahiers Vincentiens: \u00abCahier\u00bb, n. 2; \u00abLes Pauvres\u00bb, &lt;em&gt;Les humbles origines de Saint Vincent.&lt;\/em&gt;'><sup>8<\/sup><\/a><\/span>\n<p>La experiencia de Vicente de la que hablaremos ulteriormente, est\u00e1 ya en germen en el contacto con el mundo rural. M\u00e1s tarde, se podr\u00e1 verdaderamente afirmar: \u00abel pobre revel\u00f3 a San Vicente a s\u00ed mismo: al choque del contacto con la miseria, San Vicente se acuerda a menudo de lo que ha sido, de sus modestos or\u00edgenes, y los evoca como para extraerles una convicci\u00f3n, como para aclarar en ellos su mirada\u00bb.<span id='easy-footnote-9-45671' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-experiencia-espiritual-del-senor-vicente-y-la-nuestra\/#easy-footnote-bottom-9-45671' title='Id., p. 3.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span>\n<h3>Cap\u00edtulo II: El avance hacia el sacerdocio<\/h3>\n<p>\u00bfEs la costumbre de la \u00e9poca? \u00bfEs un discernimiento real por parte del Se\u00f1or Depaul? El es en todo caso quien decide que su hijo Vicente haga algunos estudios. Le env\u00eda al Colegio de Dax, a los Franciscanos. El juez de Pouy, Se\u00f1or de Comet (abogado en la curia presidial de Dax), se hace su protector y hasta le conf\u00eda la educaci\u00f3n de sus hijos.<\/p>\n<p>\u00bfEs \u00e9l quien le orienta hacia la carrera eclesi\u00e1stica? En realidad, su vocaci\u00f3n parece muy conformista. Bien nota el Padre Dodin que \u00abpara los rurales, la Iglesia es la v\u00eda normal de los ascensos r\u00e1pidos\u00bb.<span id='easy-footnote-10-45671' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-experiencia-espiritual-del-senor-vicente-y-la-nuestra\/#easy-footnote-bottom-10-45671' title='DODIN, A., &lt;em&gt;o. c., &lt;\/em&gt;p. 14.'><sup>10<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Los hechos y las fechas nos inducen a juzgar un poco alocada esta porf\u00eda por el sacerdocio. En 1596, Vicente tiene 15 a\u00f1os, re\u00adcibe la tonsura y las \u00f3rdenes menores en Bidache (XIII, 1-2). El 19 de septiembre de 1596 \u2014tiene 17 a\u00f1os\u2014 es subdi\u00e1cono, el 13 de diciembre del mismo a\u00f1o, es di\u00e1cono. Recibe el sacerdocio a los 20 a\u00f1os, de manos del anciano obispo de P\u00e9rigueux, Fran\u00adgois Bourdeilles (23 de septiembre de 1600). M\u00e1s tarde, viendo de nuevo el film de esta ordenaci\u00f3n prematura, har\u00e1 la confidencia: \u00absi yo hubiese sabido lo que es el sacerdocio, cuando tuve la temeridad de entrar en \u00e9l, como despu\u00e9s lo he sabido, hubiese preferido labrar la tierra a comprometerme en un estado tan terrible\u00bb (V, 568-VII, 463). De hecho, Vicente respiraba el aire de su tiempo; las directivas del concilio de Trento estaban lejos de aplicarse. Al menos ser\u00e1 preciso esperar hasta 1615.<\/p>\n<ul>\n<li>Sacerdote ya, San Vicente recibe el curato de Tilh (en las Landas), pero nunca lo ejercer\u00e1.<\/li>\n<li>Como sacerdote-estudiante en Toulouse, es al mismo tiempo responsable de un peque\u00f1o internado en Buzet hasta 1604.<\/li>\n<li>Luego se abre un per\u00edodo, en el transcurso del cual es muy dif\u00edcil seguir a Vicente (1605-1608), y Par\u00eds (1608-1610).<\/li>\n<\/ul>\n<h4>Lectura del acontecimiento<\/h4>\n<p>La imaginer\u00eda popular nos muestra de grado al joven Vicente devoto y ya en la cumbre de la santidad. Los hechos nos propo\u00adnen otra visi\u00f3n: la de un ni\u00f1o modesto, de un adolescente piadoso y de un joven en busca de beneficio y de un \u00abhonroso retiro\u00bb. Sus ambiciones son limitadas, sus horizontes reducidos. No sabe a\u00fan de lo que es capaz. Necesita abrir el libro de la vida y volver las p\u00e1ginas de la experiencia. Dios escribe derecho con l\u00edneas torcidas&#8230; Tiene tambi\u00e9n necesidad de hombres.<\/p>\n<h3>Cap\u00edtulo III: La acusaci\u00f3n de robo<\/h3>\n<p>Querer vivir en Par\u00eds es, como en nuestros d\u00edas, tropezarse desde el principio con el problema del alojamiento. Por fortuna, Vicente encuentra a un coterr\u00e1neo. Va a vivir en compa\u00f1\u00eda de un compatriota suyo, juez de la poblaci\u00f3n Sore (en las Landas). Un d\u00eda est\u00e1 enfermo y guarda cama. Un mozo de botica viene a medicamentarle y roba los escudos del propietario. Vicente nada ha visto y con todo, se le acusa de robo&#8230; se le expulsa. Hasta en la calle y cerca de los amigos es perseguido por el juez.<\/p>\n<p>Su coraz\u00f3n est\u00e1 herido, mortificado. Se le asemeja a un ladr\u00f3n, y ello p\u00fablicamente: tendr\u00e1 que pedir al Padre de Berulle algunos escudos para poder vivir. Vicente fue incluso objeto de un moni\u00adtorio que, seg\u00fan costumbre, deb\u00eda leerse durante tres domingos consecutivos en los avisos de la misa. En torno a \u00e9l se eterniza\u00adban las quejas y las sospechas. La dolorosa y tenebrosa historia dur\u00f3 al menos seis meses.<span id='easy-footnote-11-45671' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-experiencia-espiritual-del-senor-vicente-y-la-nuestra\/#easy-footnote-bottom-11-45671' title='DODIN, A., en \u00abMission et Charit\u00e9\u00bb, n. 29-30: &lt;em&gt;Saint Vincent de Paul, mystique de l&amp;#8217;action religieuse, &lt;\/em&gt;p. 33.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span>\n<h4>Lectura del acontecimiento<\/h4>\n<p>Es en el momento en que San Vicente cuida sobre todo de multiplicar las relaciones con vistas a un \u00abhonroso retiro\u00bb (I, 18), cuando esta acusaci\u00f3n le separa de algunas relaciones penosa\u00admente trabajadas. No olvidemos que fue, probablemente, objeto de un monitorio&#8230; (cf. Mission et Charit\u00e9, n. 29-30, p. 33). Casi 50 a\u00f1os m\u00e1s tarde (9 de junio de 1656; XI, 337), San Vicente ex\u00adtraer\u00e1 todo el valor espiritual del acontecimiento: \u00abDios quiere de vez en cuando probar a las personas y para eso, permite que tengan lugar estos trances\u00bb. Experimenta la injusticia de la que muy a menudo los pobres son v\u00edctimas indefensas.<\/p>\n<h3>Cap\u00edtulo IV: La tentaci\u00f3n contra la fe y Clichy<\/h3>\n<h4>Capell\u00e1n<\/h4>\n<p>Despu\u00e9s de esta acusaci\u00f3n injusta, el Se\u00f1or Vicente se retira a rue de Seine. Quiere vivir. Mas para eso, hace falta dinero. Para procur\u00e1rselo, emplea uno corrientemente dos medios:<\/p>\n<ul>\n<li>adquirir un beneficio;<\/li>\n<li>encontrar un cargo.<\/li>\n<\/ul>\n<p>El 14 de mayo de 1610, se le dota de un beneficio: Saint L\u00e9o\u00adnard de Chaulmes, en la di\u00f3cesis de Saintes. Es un trato de bobos. Cuando el se\u00f1or Vicente se presenta en el lugar, experimenta un total desenga\u00f1o: no ve m\u00e1s que ruinas sin monjes y sin casa ha\u00adbitable. Tambi\u00e9n all\u00ed recibe un bofet\u00f3n de la vida: se le ha enga\u00ad\u00f1ado, y las deudas han crecido.<\/p>\n<p>Busca asimismo un empleo fijo: un amigo, el Se\u00f1or Leclerc de la Foret, logra encontrarle un puesto entre los capellanes de la Reina Margarita de Valois: la reina Margot. Su entrada no es ruidosa. Pasa por la puerta de servicio, reservada a los m\u00faltiples distribuidores de limosnas que la reina reclutaba para su tran\u00adquilidad espiritual. Desde este puesto de observaci\u00f3n, aprende a conocer el gran mundo de los ricos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abHecho parisino a los 27 a\u00f1os, Vicente de Pa\u00fal evoluciona du\u00adrante 43 a\u00f1os en un mundo descrito como <\/em>bazar de maravillas <em>y donde la sencillez sobrevivir\u00e1 muy a duras penas. Poco falt\u00f3 para que el joven Vicente no sucumbiera y se hiciese un esclavo civilizado, apegado a los bienes materiales, inmovilizado y anestesiado por un horizonte de peque\u00f1a periferia\u00bb<\/em>.<span id='easy-footnote-12-45671' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-experiencia-espiritual-del-senor-vicente-y-la-nuestra\/#easy-footnote-bottom-12-45671' title='DODIN, A., &lt;em&gt;o. &lt;\/em&gt;c., p. 31.'><sup>12<\/sup><\/a><\/span>\n<p>En 1611, Vicente tiene un encuentro bastante decisivo: el de un magistral o doctor de la fe. Este hombre, entregado a la ocio\u00adsidad, es devorado por las dudas y los escr\u00fapulos. Vicente se halla frente por frente de su doble&#8230; En su com\u00fan ociosidad, el cape\u00adll\u00e1n y el controversista son extremadamente febriles. El primero intenta consolar al segundo y le propone un orden:<\/p>\n<ul>\n<li>hay que despreciar la tentaci\u00f3n, no interesarse por ella;<\/li>\n<li>para vencer la inactividad nociva, es bueno atarearse visi\u00adtando a los enfermos.<\/li>\n<\/ul>\n<h4>La tentaci\u00f3n contra la fe<\/h4>\n<p>El capell\u00e1n de los Gondi conoce un verdadero drama interior. Sabemos bien su origen: siempre en contacto con el magistral, el se\u00f1or Vicente no llega a calmarle. Agotados los argumentos y los consejos, toma una decisi\u00f3n llena de consecuencias: se ofre\u00adce generosamente a Dios para tomar sobre s\u00ed la tentaci\u00f3n del doctor. El hombre queda libre, pero su director est\u00e1 abrumado. Este conoce entonces la noche interior y la \u00abronda zumbadora de las dudas\u00bb.<span id='easy-footnote-13-45671' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-experiencia-espiritual-del-senor-vicente-y-la-nuestra\/#easy-footnote-bottom-13-45671' title='DODIN, A., &lt;em&gt;o. c., &lt;\/em&gt;p. 21.'><sup>13<\/sup><\/a><\/span> M\u00e1s tarde, el Superior General de la Misi\u00f3n lo relatar\u00e1 a sus misioneros (XI, 32-33). No har\u00e1 menci\u00f3n de su intervenci\u00f3n personal, pero utilizar\u00e1 este ejemplo para moralizar sobre la ociosidad: \u00ablo cual nos ense\u00f1a de paso, lo peligroso que es estar ocioso, sea de cuerpo, sea de esp\u00edritu&#8230;\u00bb (XI, 33).<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 ocurre exactamente? \u00bfEs depresi\u00f3n? \u00bfTemeridad? \u00bf\u00bbNeurastenia generalizada\u00bb, como quisiera Mons. Calvet?<\/p>\n<p>En cualquier caso, el se\u00f1or Vicente \u00abasiste al destrozo de su esp\u00edritu. No se salva m\u00e1s que consagr\u00e1ndose de por vida al ser\u00advicio de los pobres\u00bb.<span id='easy-footnote-14-45671' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-experiencia-espiritual-del-senor-vicente-y-la-nuestra\/#easy-footnote-bottom-14-45671' title='DODIN, A., \u00abMission et Charit\u00e9\u00bb, n. 4, p. 412; &lt;em&gt;La mis\u00e9re vue par M. Vincent.&lt;\/em&gt;'><sup>14<\/sup><\/a><\/span>\n<h4>Lectura de los acontecimiento<\/h4>\n<p>La fe de Vicente queda, pues, marcada por esta aguda crisis en su vida de hombre. Encuentra la soluci\u00f3n en el servicio a los pobres, en la m\u00edstica de los pobres. El precio ser\u00e1n tres o cuatro a\u00f1os de desconcierto y de tinieblas interiores. Vicente se conver\u00adtir\u00e1 a continuaci\u00f3n en un modelo de fe. Esta se forjar\u00e1 en el crisol del sufrimiento. En el momento mismo en que conozca la duda y el asalto del esp\u00edritu del mal, se enriquecer\u00e1 con conviccio\u00adnes personales decisivas:<\/p>\n<ul>\n<li>La fe parte siempre de un doble movimiento de empobre\u00adcimiento y de enriquecimiento. \u00abOs es, pues (&#8230;) nece\u00adsario vaciaros de vos mismo para revestiros de Jesucristo\u00bb, dir\u00e1 a Antoine Durand, nombrado superior de Agde a los 27 a\u00f1os (XI, 342-351).<br \/>\nSe inspira constantemente en la doctrina paulina de la vida y de la muerte de Cristo. Tendr\u00e1 textos escritur\u00edsticos preferidos: G\u00e1l 3, 26-27; Rom 6, 3-4; Col 11, 12.<\/li>\n<li>Hace falta salir de s\u00ed mismo y darse. \u00abTodo nuestro que\u00adhacer est\u00e1 cifrado en la acci\u00f3n\u00bb. En 1653, dir\u00e1 a las Hijas de la Caridad: \u00abHay que pasar del amor afectivo al efec\u00adtivo, que es el ejercicio de las obras de Caridad, el servi\u00adcio de los pobres, emprendido con gozo, constancia y amor\u00bb (IX, 593).<\/li>\n<\/ul>\n<p>Estos dos hechos: haber sufrido la acusaci\u00f3n de robo y haber cargado con la pena de otro, modifican su ser, su visi\u00f3n de las cosas y de los hombres. De ahora en adelante, no s\u00f3lo mirar\u00e1 a los pobres y a los desgraciados, sino que los ver\u00e1.<\/p>\n<p>De ahora en adelante tambi\u00e9n, no observar\u00e1 ya la miseria como un objeto, una torpeza o una deformaci\u00f3n de los dem\u00e1s; no ser\u00e1 ya un espectador indiferente, sino un comunicante que se identifica con la miseria de los dem\u00e1s, \u00abpor su ser y por el movi\u00admiento mismo de su vida&#8230;\u00bb.<span id='easy-footnote-15-45671' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-experiencia-espiritual-del-senor-vicente-y-la-nuestra\/#easy-footnote-bottom-15-45671' title='DODIN, A., \u00abMission et Charit\u00e9\u00bb, n. 4, p. 412: art\u00edculo ya citado.'><sup>15<\/sup><\/a><\/span> Ama al miserable, pero combate la pobreza como una plaga.<\/p>\n<p><em>\u00bfSe convirti\u00f3 el Se\u00f1or Vicente?<\/em><\/p>\n<p>Hay opiniones divergentes. Lo que es seguro, es que no ha habido un brusco viraje a la manera paulina. Vale m\u00e1s ha\u00adblar de una evoluci\u00f3n que se acelera m\u00e1s y m\u00e1s y que culminar\u00e1 en 1517. La prueba purificadora que conoci\u00f3, le lleva a decir \u00abs\u00ed\u00bb al Se\u00f1or en un don total y generoso. La gracia hace irrupci\u00f3n en \u00e9l de una manera decisiva. Es interiormente recreado.<span id='easy-footnote-16-45671' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-experiencia-espiritual-del-senor-vicente-y-la-nuestra\/#easy-footnote-bottom-16-45671' title='DODIN, A., \u00abMission et Chant\u00e9\u00bb, n. 1, p. 61.'><sup>16<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Los doce primeros a\u00f1os del sacerdocio de San Vicente parecen transcurrir al margen de lo que hoy se llamar\u00eda la pastoral. Se dedica a \u00abministerios\u00bb privados. Ahora bien, San Vicente parece estar inc\u00f3modo (tentaciones contra la fe; tono desenga\u00f1ado de la carta a su madre). Esta primera experiencia sacerdotal aparece, para \u00e9l, enga\u00f1osa.<\/p>\n<h4>Clichy<\/h4>\n<p>Es entonces cuando B\u00e9rulle le propone el curato de Clichy y San Vicente toma posesi\u00f3n de esta parroquia, el 12 de mayo de 1612 (parroquia rural de 600 habitantes). Tiene 31 a\u00f1os, y se lanza a fondo a esta nueva experiencia: restauraci\u00f3n de la iglesia, visitas a los feligreses, fundaci\u00f3n de una peque\u00f1a escuela clerical, catequesis&#8230;, etc.<\/p>\n<p>La exuberancia de esta experiencia hiende con tanta mayor limpieza, cuanto que sigue a un per\u00edodo de malestar. San Vicente parece medir por ella todas las ventajas de una verdadera pastoral, directa, \u00absobre el terreno\u00bb; y lo que de ella dice San Vicente mismo, permite pensar que esta primera experiencia fue decisiva para el porvenir (IX, 646 y III, 339): <em>&#8230;He sido cura rural&#8230; Un d\u00eda me preguntaba el Se\u00f1or Cardenal de Retz: \u2014Bien, se\u00f1or, \u00bfc\u00f3mo est\u00e1is? D\u00edjele: \u2014Monse\u00f1or, estoy tan contento, que no os lo puedo decir&#8230; Tengo para m\u00ed que ni el Santo Padre, ni vos, Monse\u00f1or, sois tan dichoso como yo&#8230; <\/em>(se sabe que, no mucho antes, San Vicente aspiraba m\u00e1s a un obispado que a una peque\u00f1a pa\u00adrroquia&#8230;).<\/p>\n<p>De esta primera etapa de la experiencia pastoral de San Vi\u00adcente, ret\u00e9ngase el que San Vicente haya podido medir las ven\u00adtajas de una \u00abpastoral directa\u00bb de cura de almas con relaci\u00f3n a los ministerios \u00abprivados\u00bb que precedieron a \u00e9sta (direcci\u00f3n de un pensionado, capellan\u00eda, etc&#8230;). En adelante se sabr\u00e1 dotado y dichoso en medio de la pobre gente.<\/p>\n<p><em>El \u00abhonroso retiro\u00bb<\/em><\/p>\n<p>En septiembre de 1613 (un a\u00f1o despu\u00e9s de su llegada) el jo\u00adven cura deja su parroquia, \u00bfinestabilidad? \u00bfPresi\u00f3n de Pierre de B\u00e9rldle? El Se\u00f1or Vicente anda en busca de s\u00ed propio. Se hace preceptor en casa de los Gondi, la familia del general de las Galeras.<\/p>\n<p>Vicente es ah\u00ed elegido como preceptor de los ni\u00f1os Pierre y Henri (cuando acaba de nacer Jean Francois Paul, el que ser\u00e1 c\u00e9lebre coadjutor y arzobispo de Par\u00eds). He ah\u00ed el \u00abhonroso re\u00adtiro\u00bb: ha franqueado el dintel de los ricos. En apariencia, ha trai\u00adcionado a su ambiente originario. Es una nueva tentaci\u00f3n.<\/p>\n<h3>Cap\u00edtulo V: Folleville y la Misi\u00f3n<\/h3>\n<h4>Folleville<\/h4>\n<p>Llegado a casa de los Gondi, se encarga asimismo de la di\u00adrecci\u00f3n espiritual de Madame y se ocupa de la servidumbre y de la poblaci\u00f3n campesina que trabaja en las tierras de los Gondi.<\/p>\n<p>Helo ah\u00ed, podr\u00eda decirse que de vuelta en los \u00abministerios pri\u00advados\u00bb&#8230;, pero ha saboreado la pastoral. Y es entre la poblaci\u00f3n campesina de las tierras de los Gondi, donde verifica su segunda experiencia pastoral, la decisiva.<\/p>\n<p>Es conocido el episodio de Gannes-Folleville (XI, 2-4; 169\u00ad171; IX, 58-59; XII, 7-8; 82). Un anciano \u00abque pasaba por hom\u00adbre de bien\u00bb, confiesa a San Vicente \u00abpecados que jam\u00e1s hab\u00eda osado declarar en confesi\u00f3n\u00bb. Una vez en paz, este anciano habla a Mme. de Gondi, la cual exclama: \u00ab\u00a1Ah!, Se\u00f1or, \u00bfqu\u00e9 es esto? \u00bfQu\u00e9 es lo que acabamos de o\u00edr? Sin duda ocurre lo mismo con la mayor\u00eda de esta buena gente&#8230; \u00a1Ah, Se\u00f1or Vicente, cu\u00e1ntas almas se pierden! \u00bfC\u00f3mo remediarlo ?\u00bb. Y ruega a San Vicente que predique al d\u00eda siguiente sobre el asunto.<\/p>\n<p>Las consecuencias de este serm\u00f3n parecen haber impresio\u00adnado tanto a San Vicente como el acontecimiento de la v\u00edspera. <em>\u00ab&#8230;Toda esta buena gente se vio de tal forma tocada por Dios, que todos iban a hacer confesi\u00f3n general. Continu\u00e9 instruy\u00e9ndoles y disponi\u00e9ndoles a los sacramentos, y comenc\u00e9 a escucharles. Pero era tan grande la aglomeraci\u00f3n que, no pudiendo bastar ya con otro sacerdote que me ayudaba, mand\u00f3 Madame recado a los Reverendos Padres Jesuitas de Amiens, para que viniesen en nuestra ayuda&#8230; Fuimos luego a las dem\u00e1s aldeas que pertenec\u00edan a Madame en aquellos contornos e hicimos como en la primera. Acudi\u00f3 gran n\u00fa\u00admero y Dios dio por todos lados su bendici\u00f3n. Y ese fue el primer serm\u00f3n de la Misi\u00f3n\u00bb.<\/em><\/p>\n<h4><strong>Lectura de este acontecimiento<\/strong><\/h4>\n<p>M\u00faltiples observaciones pueden hacerse a esta experiencia:<\/p>\n<ol>\n<li>Se da otro paso adelante&#8230; hacia el Sacerdote de la Mi\u00adsi\u00f3n. Tras haber evaluado las ventajas de la pastoral parroquial directa (Clichy) en relaci\u00f3n con los ministerios \u00abprivados\u00bb, San Vicente mide aqu\u00ed las ventajas de la intervenci\u00f3n misionera en relaci\u00f3n con la pastoral sedentaria del p\u00e1rroco. Para el anciano de Gannes, no s\u00f3lo no bast\u00f3 el p\u00e1rroco, sino que, bien a pesar suyo por cierto, fue en cierta manera un obst\u00e1culo. En su carta a Ur\u00adbano vm, de junio de 1628, San Vicente precisar\u00e1 este punto: <em>&#8230;La pobre gente del campo&#8230; muere a menudo en los pecados de su juventud, por haber sentido verg\u00fcenza en descubr\u00edrselos a p\u00e1rrocos o a coadjutores que le son conocidos y familiares (1, <\/em>45). La inter\u00advenci\u00f3n misionera no corre estos riesgos, y se presenta por eso como complemento necesario y eficaz a la pastoral sedentaria.<\/li>\n<li>Esta experiencia de intervenci\u00f3n misionera encamina muy l\u00f3gicamente a San Vicente por la idea de la itinerancia. De ella se trata en este texto: <em>Estuvimos luego en las dem\u00e1s aldeas pertene\u00adcientes a Madame por aquellos contornos&#8230;<\/em><\/li>\n<li>Observemos de nuevo, en estos relatos, la gran impor\u00adtancia concedida a la predicaci\u00f3n y, por cierto, a la confesi\u00f3n general. El misionero \u00bfel hombre de la Palabra? Encontramos en todo caso ya pr\u00e1cticamente, el esquema de la Misi\u00f3n: \u00abinstruirles, disponerles a los sacramentos, escuchar sus confesiones\u00bb.<\/li>\n<li>Observemos por fin que, desde esta primera experiencia de intervenci\u00f3n misionera, San Vicente debe recurrir a otros. Debe ya tomar conciencia de la necesidad de ser muchos para hacer frente a esta pastoral&#8230;, en cuanto que la ayuda de los Pa\u00addres Jesuitas se revela muy espor\u00e1dica (XI, 4-5), al ser esta ocupa\u00adci\u00f3n contraria a su Instituto (XI, 171).<\/li>\n<li>Vicente ve los acontecimientos y es fiel a ellos:\n<ul>\n<li>comprueba una doble ignorancia: la del pueblo en cuanto a las verdades necesarias a la salvaci\u00f3n; la de los p\u00e1rrocos en cuanto a la f\u00f3rmula de la absoluci\u00f3n;<\/li>\n<li>percibe un fallo concreto en la fe.<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ol>\n<p>En una palabra, tomando conciencia de una situaci\u00f3n colec\u00adtiva y de las necesidades urgentes, act\u00faa. Es apoy\u00e1ndose en la experiencia de Gannes-Folleville como se organizar\u00e1n, en una l\u00ednea de continuidad:<\/p>\n<ul>\n<li>las misiones y los Sacerdotes de la Misi\u00f3n<strong>;<\/strong><span id='easy-footnote-17-45671' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-experiencia-espiritual-del-senor-vicente-y-la-nuestra\/#easy-footnote-bottom-17-45671' title='DODIN, A., &lt;em&gt;S.V. &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;P. &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;et la Charit\u00e9, &lt;\/em&gt;p. 22. &lt;em&gt;142&lt;\/em&gt;'><sup>17<\/sup><\/a><\/span><\/li>\n<li>las obras de los Ordenandos;<\/li>\n<li>la triple reforma\n<ul>\n<li>del clero,<\/li>\n<li>de los religiosos,<\/li>\n<li>del episcopado.<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<p>Siempre reconoci\u00f3 \u00e9l mismo esa fecha como el principio de su obra misionera: \u00abY <em>he ah\u00ed el primer serm\u00f3n de la Misi\u00f3n, y el \u00e9xito que Dios le dio el d\u00eda de la conversi\u00f3n de San Pablo; lo que Dios no hizo sin prop\u00f3sito en un d\u00eda semejante\u00bb <\/em>(XI, 4).<\/p>\n<p>Para demostrar asimismo el car\u00e1cter providencial del origen de la Misi\u00f3n har\u00e1 m\u00e1s tarde a los misioneros la confidencia: <em>\u00ab\u00a1Ay, se\u00f1ores y hermanos m\u00edos, nadie hab\u00eda pensado en ello ja\u00adm\u00e1s, no se sab\u00eda lo que eran las misiones, no lo imagin\u00e1bamos, ni sab\u00edamos qu\u00e9 era, y en eso es en lo que se reconoce que es una obra de Dios!\u00bb <\/em>(XI, 169).<\/p>\n<p>Concretamente, Vicente hab\u00eda partido de una visi\u00f3n de la vida, y no en principio de una teor\u00eda de la Misi\u00f3n. Reconoce \u00e9l mismo que es el amor a los pobres lo que explica la tarea de la Compa\u00f1\u00eda de la Misi\u00f3n: <em>\u00abVamos pues, hermanos m\u00edos, a emplear\u00adnos con renovado amor en servir a los pobres, y a\u00fan busquemos a los m\u00e1s pobres y a los m\u00e1s abandonados\u00bb <\/em>(XI, 393).<\/p>\n<p>Se dise\u00f1a ya una constante del Se\u00f1or Vicente: cuando ha captado bien el acontecimiento, cuando ha comprendido su coin\u00adcidencia con la voluntad de Dios, es entonces cuando pasa a la acci\u00f3n. Para \u00e9l, hay que saber esperar (\u00abno adelantarse a la Pro\u00advidencia\u00bb, I, 26-28; IV, 123) y luego, cuando se est\u00e1 seguro, acu\u00addir a las necesidades del pr\u00f3jimo \u00abcomo se acude a un incendio\u00bb (XI, 31).<\/p>\n<h3>Cap\u00edtulo VI: Chatillon y la Caridad<\/h3>\n<p>Experiencia notable, la de Gannes-Folleville, pero no es en\u00adtonces al parecer sino un par\u00e9ntesis en la vida de San Vicente&#8230;, en la medida en que comienza por ser preceptor y director de conciencia; su acci\u00f3n misional depende, m\u00e1s que de la necesidad de la pobre gente, de los desplazamientos de Madame por sus tierras. De donde el deseo de San Vicente de dejar su empleo de preceptor para volver permanentemente a los pobres del campo. Se presenta una ocasi\u00f3n: Ch\u00e1tillon-les-Dombes. \u00a1San Vicente huye all\u00e1, m\u00e1s que va! Tiene 36 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Se le ve entonces tan activo y exuberante como en Clichy. En Ch\u00e1tillon organiza una cierta vida de comunidad con seis eclesi\u00e1sticos que moran en el lugar (una peque\u00f1a experiencia m\u00e1s, de inter\u00e9s para el porvenir); aprende el dialecto local&#8230;, pasa revista a la parroquia. En Coste XII, 45-54, se halla la relaci\u00f3n de su acci\u00f3n pastoral en un documento firmado para la beatifica\u00adci\u00f3n. No hace cinco meses que San Vicente est\u00e1 en Ch\u00e1tillon, cuando se sorprende uno de la cantidad y calidad de trabajo rea\u00adlizado en tan poco tiempo.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n a Clichy, una experiencia in\u00e9dita y notable para el porvenir: es la historia de la fundaci\u00f3n de la primera Caridad.<\/p>\n<p>En Gannes-Folleville, acaba de verse, es la evangelizaci\u00f3n y la confesi\u00f3n general lo que urge. Aqu\u00ed es el socorro material lo que se descubrir\u00e1 como urgencia y reclamar\u00e1 una reacci\u00f3n mi\u00adsionera inmediata.<\/p>\n<p>Para comprender bien este nuevo paso decisivo en la expe\u00adriencia y en la \u00f3ptica vicencianas, hay que referirse al relato que San Vicente mismo hace de \u00e9l (IX, 242-244) donde, not\u00e9moslo de paso, pone el acontecimiento en relaci\u00f3n directa con la fun\u00addaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>Notemos aqu\u00ed simplemente en este texto:<\/p>\n<ul>\n<li>Que se presenta una situaci\u00f3n de urgencia: <em>Mientras me revest\u00eda para decir la santa misa, vini\u00e9ronme a decir que en una casa alejada de las dem\u00e1s, a un cuarto de legua de all\u00ed, todo el mundo estaba enfermo, sin que quedase una sola persona para asistir a las dem\u00e1s&#8230;<\/em><\/li>\n<li><em>La <\/em>reacci\u00f3n de San Vicente es inmediata (como m\u00e1s tarde con ocasi\u00f3n de las guerras, hambres, epidemias, etc\u00e9tera): <em>Aquello me toc\u00f3 en lo vivo el coraz\u00f3n. No dej\u00e9 de recomendarles con afecto en la homil\u00eda, y Dios, que toc\u00f3 el coraz\u00f3n de los que me escuchaban, hizo que todos se viesen movidos a compasi\u00f3n por aquellos pobres afligidos&#8230;<\/em><\/li>\n<li>Como en Folleville, es, pues, una vez m\u00e1s, un serm\u00f3n el que desencadena una \u00abavalancha\u00bb, no hacia el confeso\u00adnario, esta vez, sino hacia la casa aislada de la pobre gente. (Puede uno aqu\u00ed de paso hacerse una idea de la elocuente, eficaz y estimulante palabra de San Vicente; de su manera de arrancar de lo concreto con toda espontaneidad. Como en Folleville, sabe hablar a la pobre gente y conmoverla; recordar\u00e1 sus experiencias pastorales cuando elabore su peque\u00f1o m\u00e9todo&#8230;).<\/li>\n<li>La avalancha de socorros es generosa y general, pero des\u00adorganizada: <em>Encontramos por el camino a mujeres que nos adelantaban y, un poco m\u00e1s adelante, a otras que volv\u00edan. Y como era en verano y durante los grandes calores, esta buena gente se sentaba a la vera del camino para descansar y refrescarse. En fin, hijas m\u00edas, hab\u00eda tantas, que hubierais dicho que era una procesi\u00f3n&#8230;<\/em><\/li>\n<li>San Vicente convoca una especie de reuni\u00f3n para orga\u00adnizar estos socorros: <em>&#8230;Fue cuesti\u00f3n de ver c\u00f3mo se podr\u00eda socorrer su necesidad. Propon\u00eda yo a todas aquellas buenas personas que la caridad hab\u00eda animado a trasladarse all\u00e1, escotasen, cada una una semana, para hacer el puchero, no s\u00f3lo para aqu\u00e9llos, sino para cuantos viniesen despu\u00e9s&#8230; <\/em>Y San Vicente termina su relato casi en los mismos t\u00e9r\u00adminos que el de Folleville: <em>Y \u00e9ste fue el primer lugar en el que se estableci\u00f3 la Caridad.<\/em><\/li>\n<\/ul>\n<h4>Lectura del acontecimiento<\/h4>\n<ol>\n<li>En Ch\u00e1tillon, San Vicente, pues, da un paso m\u00e1s. El misionero, mandatario de la Evangelizaci\u00f3n-Confesi\u00f3n de la po\u00adbre gente, deber\u00e1 asimismo saber hacer frente, y de una manera inmediata, a las urgencias, y proveer para que se organicen so\u00adcorros materiales. Para hacerlo, los seglares se manifestaron efi\u00adcaces y generosos. Se sabe que, desde entonces, la mayor parte de las misiones han dado origen a Caridades con este fin.<br \/>\nSe puede, en fin, observar que con ocasi\u00f3n de estas funda\u00adciones de Caridades, San Vicente se ve empujado cada vez m\u00e1s a acudir a los obispos, a los que, muy pronto, debe pedir autori\u00adzaci\u00f3n y someter los primeros reglamentos (XIII, 423 ss).<\/li>\n<li>La Providencia, una vez m\u00e1s, conmociona su vida y la de muchas otras personas. Preso de su propia psicolog\u00eda y de los signos de Dios, va a acoger el acontecimiento hasta el compromiso inmediato.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Una primera convicci\u00f3n anima desde ahora a este hombre: \u00abNadie puede desentenderse de la miseria\u00bb. El verdadero pecador ser\u00eda aquel que no percibiera la miseria. Somos todos soli\u00addarios del pobre.<\/p>\n<p>De otro lado, est\u00e1 animado de una certeza: el alma no puede separarse del cuerpo; hay que cuidar a \u00e9ste para alcanzar aqu\u00e9lla.<\/p>\n<p>Todo debe emprenderse conjuntamente, entre muchos. La or\u00adganizaci\u00f3n fluye de su deseo eficaz de actuar. Lo que marca esen\u00adcialmente la vida del santo que penetra, es la acci\u00f3n. Se le ve desbordante de actividad: <em>Se obstina, trabaja apasionadamente y hasta partiendo en general de realidades que se le imponen&#8230; Tr\u00e1tese de la Misi\u00f3n o de la Caridad, de la obra de los Ni\u00f1os Ex\u00adp\u00f3sitos o de las Cofrad\u00edas, ninguna de sus fundaciones es la reali\u00adzaci\u00f3n de un programa previsto. Estas creaciones no son m\u00e1s que invenciones progresivas. Viven del impulso del coraz\u00f3n que las riega, tienen la faz de aquellas a quienes contemplan y a quienes hacen vivir<\/em>.<span id='easy-footnote-18-45671' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-experiencia-espiritual-del-senor-vicente-y-la-nuestra\/#easy-footnote-bottom-18-45671' title='DODIN, A., en \u00abAssembl\u00e9es du Seigneur\u00bb, n. 66: &lt;em&gt;Un P\u00e9re d l&amp;#8217;Eglise moderne, Saint Vincent de Paul, apotre et docteur de la charit\u00e9.&lt;\/em&gt;'><sup>18<\/sup><\/a><\/span>\n<p>El Padre Riquet, S. J., observa de \u00e9l a justo t\u00edtulo: <em>El realis\u00admo de su caridad le inspirar\u00e1 toda su vida la reuni\u00f3n de las generosidades dispersas, para coordinarlas, sujetarlas a acciones con\u00adcertadas, a la realizaci\u00f3n de proyectos met\u00f3dicamente estudiados y ajustados tanto a las necesidades como a los recursos, siendo estos \u00faltimos limitados y aquellas primeras sin l\u00edmites<\/em>.<span id='easy-footnote-19-45671' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-experiencia-espiritual-del-senor-vicente-y-la-nuestra\/#easy-footnote-bottom-19-45671' title='RIQUET, en \u00abMessages du Secours Catholique\u00bb, nov. 1975, n. 267, p. 13.'><sup>19<\/sup><\/a><\/span>\n<p>\u00bfC\u00f3mo no subrayar una nota dominante en San Vicente: el coraz\u00f3n? No estudia informes; ve a los pobres (cf. cartas a Jean Parre). Quebranta las voluntades. Trescientos a\u00f1os m\u00e1s tarde, una mujer se har\u00e1 eco de este comportamiento vicenciano: <em>Tenemos que humanizar la t\u00e9cnica y hacer de ella el veh\u00edculo de la ternura de Cristo<\/em>.<span id='easy-footnote-20-45671' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-experiencia-espiritual-del-senor-vicente-y-la-nuestra\/#easy-footnote-bottom-20-45671' title='GUILLEMIN, S., Superiora General de las Hijas de la Caridad, &lt;em&gt;Cir\u00adculares, &lt;\/em&gt;p. 250.'><sup>20<\/sup><\/a><\/span>\n<h4>Las prolongaciones<\/h4>\n<p>Muy pronto, el Se\u00f1or Vicente establece el v\u00ednculo entre la Misi\u00f3n y la Caridad: entre la importancia de la una y la necesi\u00addad de la otra. Su idea fundamental es desde ahora la siguiente, una vez que regresa a Par\u00eds, en diciembre de 1617:<\/p>\n<ul>\n<li>dar misiones,<\/li>\n<li>establecer, al clausurar \u00e9stas, una Caridad que adopte el reglamento de Ch\u00e1tillon.<\/li>\n<\/ul>\n<p>A contar de 1618, hay nombres que resuenan como otras tantas primeras batallas ganadas a la miseria y al abandono es\u00adpiritual: Villepreux, Joigny, Montmirail, Paillart, Serevilliers, M\u00e1\u00adcon, etc.<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde se tomar\u00e1n decisiones concernientes al socorro de los ni\u00f1os abandonados, a los refugiados, a los siniestrados, etc.<\/p>\n<p>As\u00ed es como se encomendar\u00e1 al Se\u00f1or Vicente la Capellan\u00eda General de las Galeras en 1619. Preocupado hasta entonces de los pobres y de los enfermos, se encuentra ahora ante un caso de miseria: toma conciencia de otras necesidades. Es el comienzo de una polivalencia, pues San Vicente no cesa ya de adaptarse y adaptar sus institutos y fundaciones a todas las situaciones de pobreza y de injusticia que encuentra.<\/p>\n<h3>Cap\u00edtulo VII: Encuentros e influjos al regreso a Par\u00eds<\/h3>\n<h4>El regreso a Par\u00eds<\/h4>\n<p>En casa de los Gondi se forma una verdadera coalicci\u00f3n, para lograr que vuelva a Par\u00eds el fugitivo capell\u00e1n. El Se\u00f1or de B\u00e9rulle mismo insiste tanto, que el Se\u00f1or Vicente acata sus \u00f3r\u00addenes. Est\u00e1 en Par\u00eds el 23 de diciembre de 1617. Va a misionar. El 8 de febrero de 1619, se convierte en capell\u00e1n general de las galeras.<\/p>\n<p>Entre el 7 de noviembre de 1618 y el 13 de septiembre de 1619, Vicente se encuentra con Francisco de Sales. Ambos se estiman y se comprenden al instante. Comparten unas mismas preocupaciones. Vicente lee las obras de Francisco: <em>La Introducci\u00f3n a la Vida Devota (1608), El Tratado del Amor de Dios (1616). <\/em>En el mes de abril de 1619, llega a Par\u00eds la Madre Juana Francisca Fr\u00e9miot de Chantal, quien el 1.\u00b0 de mayo inaugura la primera residencia de la Visitaci\u00f3n en Par\u00eds en una casita del Faubourg Saint Marceau.<\/p>\n<p>Los tres santos se comprenden tan bien que colaborar\u00e1n hasta el nombramiento de Vicente para la direcci\u00f3n de la Visitaci\u00f3n del Monasterio de Par\u00eds; en el proceso de beatificaci\u00f3n de Mon\u00adse\u00f1or de Ginebra, depondr\u00e1 como testigo y tendr\u00e1 una visi\u00f3n a la muerte de Santa Juana, cuyo atestado firmar\u00e1 (XIII 125-128).<\/p>\n<p>Otros hombres marcar\u00e1n a San Vicente, primero B\u00e9rulle, que poco a poco se separa de \u00e9l, hasta llegar a hostilizar sus pro\u00adyectos; luego, Andr\u00e9 Duval, profesor de teolog\u00eda de la Sorbona, que es el verdadero consejero de San Vicente y de la naciente Congregaci\u00f3n. Seg\u00fan el P. Dodin, \u00abla influencia ejercida por Duval sobre y por San Vicente de Pa\u00fal, debe retener la atenci\u00f3n de mo\u00addo particular\u00bb.<span id='easy-footnote-21-45671' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-experiencia-espiritual-del-senor-vicente-y-la-nuestra\/#easy-footnote-bottom-21-45671' title='Cf. Dictionaire de Spiritualit\u00e9, art\u00edculo &lt;em&gt;Duval.&lt;\/em&gt;'><sup>21<\/sup><\/a><\/span>\n<p>No dejemos sobre todo sin mencionar que Duval da a cono\u00adcer a Benoit de Canfield a San Vicente, en cuya obra <em>La Regla de Perfecci\u00f3n, <\/em>se inspirar\u00e1 a veces.<\/p>\n<p>Un amigo de siempre alternar\u00e1 con estas influencias: Jean du Vergier de Huranne, abad de Saint-Cyran. La amistad entre am\u00adbos les lleva a poner bolsa com\u00fan. Tienen un mismo ardor re\u00adformador. La ruta se bifurca cuando las ense\u00f1anzas de Sain-Cyran se convierten en un peligro para las almas. San Vicente perma\u00adnece siempre fiel a su amigo y depone en favor suyo (XIII 86-93) ante el juez eclesi\u00e1stico.<\/p>\n<p>Equivale a decir que el medio espiritual de la primera mitad del siglo xvn no dej\u00f3 de influir en San Vicente; lector de las obras de espiritualidad de origen espa\u00f1ol (Santa Teresa, Rodr\u00edguez, Granada) o italiano (San Carlos Borromeo), sabore\u00f3 sin embargo y adopt\u00f3 las \u00abmiras\u00bb, los principios y las pr\u00e1cticas de B\u00e9rulle, de San Francisco de Sales, y de los jesuitas, reteniendo sobre todo las aplicaciones pr\u00e1cticas, sea para s\u00ed mismo, sea para los dem\u00e1s.<\/p>\n<h4>March\u00e1is (1621-1622)<\/h4>\n<p>Fue en el transcurso del per\u00edodo en el que se despliegan estas influencias, cuando Vicente se vio confortado en su opci\u00f3n. Lo resalta \u00e9l mismo para animar a sus misioneros en la vocaci\u00f3n (XI 34-37).<\/p>\n<p>En Marchais, un protestante le pone objecciones contra la Iglesia cat\u00f3lica: el pobre pueblo se condena y los sacerdotes no se preocupan: \u00aby puede que haya diez mil en Par\u00eds, que dejan a estas pobres gentes del campo en esta espantosa ignorancia por la cual se pierden. \u00a1Y quer\u00e9is persuadirme de que eso vaya guiado por el Esp\u00edritu Santo! Jam\u00e1s lo creer\u00eda\u00bb (XI 34).<\/p>\n<p>San Vicente replica arguyendo: los sacerdotes in\u00fatiles no son la Iglesia.<\/p>\n<p>Un a\u00f1o despu\u00e9s, da una misi\u00f3n en Montmirail; el protestante asiste a ella. Ve el cuidado que se pone en la ense\u00f1anza; eso le conmociona profundamente, hasta el punto de que halla de nue\u00advo el camino de la fe.<\/p>\n<h4>Lectura del acontecimiento<\/h4>\n<p>He aqu\u00ed la confirmaci\u00f3n de Folleville; la Misi\u00f3n es necesaria. Los pobres est\u00e1n abandonados. La Iglesia ser\u00e1 de Dios en la medida en que vuelva a los pobres. Hace falta que el sacerdocio se convierta en expresi\u00f3n concreta de la Iglesia. Es su portavoz eficaz cerca de los pobres. Ah\u00ed es donde el Se\u00f1or Vicente palpa la imperiosa necesidad de una renovaci\u00f3n sacerdotal. Vicente, pr\u00f3ximo ya a los 40 a\u00f1os, va a volver una p\u00e1gina de su vida. Numerosas experiencias han sensibilizado su ser. \u00abLas mieses est\u00e1n sazonadas para la cosecha\u00bb. Ha sonado la hora de las gran\u00addes realizaciones \u00a1El tiempo de las fundaciones, helo ah\u00ed!<\/p>\n<h3>Cap\u00edtulo VIII: Nacimiento de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n<\/h3>\n<p>San Vicente es ya Principal del Colegio des Bons-Enfants y dispone de una casa. De ah\u00ed en adelante los asuntos se preci\u00adpitan y, el 17 de abril de 1625, se firma el contrato de fundaci\u00f3n de la Misi\u00f3n (XIII 197-202). Este texto debe evidentemente leerse con toda atenci\u00f3n; toda la experiencia pastoral se encuentra pr\u00e1c\u00adticamente ah\u00ed&#8230;, juntamente con la santa obstinaci\u00f3n de Mme. de Gondi.<\/p>\n<p>Notemos simplemente de paso:<\/p>\n<ul>\n<li>la afirmaci\u00f3n fundamental: \u00abqueda s\u00f3lo abandonado el pobre pueblo del campo\u00bb;<\/li>\n<li>la definici\u00f3n de la Misi\u00f3n: \u00abaplicarse entera y puramente a la salvaci\u00f3n del pobre pueblo, yendo de aldea en aldea (intervenci\u00f3n, itinerancia), a expensas de una bolsa com\u00fan, predicar, instruir, exhortar y catequizar a la pobre gente e inducirla a que haga una buena confesi\u00f3n general de toda su vida pasada, sin percibir retribuci\u00f3n alguna, sea en una forma o en otra\u00bb;<\/li>\n<li>la renuncia \u00abtanto a las condiciones de las ciudades como a los beneficios, cargos y dignidades eclesi\u00e1sticas\u00bb;<\/li>\n<li>la importante precisi\u00f3n: \u00abconforme al benepl\u00e1cito de los prelados, cada uno en el territorio de su di\u00f3cesis\u00bb;<\/li>\n<li>nuestra primera denominaci\u00f3n oficial: \u00abbajo el nombre de Compa\u00f1\u00eda, Congregaci\u00f3n o Cofrad\u00eda de Padres o Sacer\u00addotes de la Misi\u00f3n\u00bb.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Notemos todav\u00eda, en este texto, la clara alusi\u00f3n a la comuni\u00addad de vida, el recuerdo de la obra de los forzados y&#8230; \u00abla asis\u00adtencia a los p\u00e1rrocos\u00bb.<\/p>\n<p>Bien parece que, en este documento originario de la Misi\u00f3n, hay mucho de San Vicente y&#8230; un poco de Mme. de Gondi. El rectorado des Bons-Enfants deb\u00eda ser un paso importante hacia la independencia de la Misi\u00f3n pero, como por el mismo contrato se ha visto, San Vicente contin\u00faa vinculado a la familia y a la mansi\u00f3n de los Gondi. La Misi\u00f3n est\u00e1 por eso mismo \u00abatada\u00bb tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>El 23 de junio de 1625, dos meses m\u00e1s tarde, muere Mme. de Gondi. Deja una importante suma a San Vicente, pero le su\u00adplica \u00abpor el amor de nuestro Se\u00f1or y de su Santa Madre, no abandone jam\u00e1s la casa de los Gondi, ni siquiera despu\u00e9s que muera el General de las Galeras\u00bb.<\/p>\n<p>El Se\u00f1or de Gondi, sin embargo dar\u00e1 a San Vicente la liber\u00adtad. Deja entonces la familia y se instala en el Colegio des Bons\u00adEnfants, entre el 20 de octubre y el 22 de diciembre de 1625. Antoine Portail viene a un\u00edrsele. La Misi\u00f3n hab\u00eda obtenido su independencia.<\/p>\n<h4><em>1. La primera experiencia<\/em><\/h4>\n<p>Hemos visto c\u00f3mo experimentaba San Vicente con cierta co\u00admunidad sacerdotal, ya como p\u00e1rroco (Ch\u00e1tillon), ya como mi\u00adsionero en las tierras de los Gondi. Pero faltaba una nota que le parecer\u00e1 m\u00e1s y m\u00e1s esencial: la estabilidad. En 1617, prestan provisionalmente su ayuda los jesuitas; despu\u00e9s de Ch\u00e1tillon, le acompa\u00f1ar\u00e1n a las misiones ciertos <em>buenos eclesi\u00e1sticos <\/em>(el Se\u00f1or Bellin)&#8230;, pero todo esto le parece demasiado ocasional y alea\u00adtorio, mientras que en el contrato se se\u00f1alaban los dos adverbios: \u00abdedicarse enteramente y puramente a la salvaci\u00f3n del pobre pueblo\u00bb.<\/p>\n<p>S\u00f3lo en 1626, tras haberse instalado en Bons-Enfants, expe\u00adrimenta en realidad San Vicente con una comunidad apost\u00f3lica estable, que dedica todo su tiempo a la Misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta experiencia fue notable, pues el 17 de mayo de 1658 (XII 8) m\u00e1s de 30 a\u00f1os despu\u00e9s, habla a\u00fan de ella en t\u00e9rminos calurosos: \u00abEl Se\u00f1or Portail y yo&#8230; tomamos con nosotros a un buen sacerdote, al que d\u00e1bamos 50 escudos al a\u00f1o. Los tres \u00edba\u00admos as\u00ed a predicar y dar misiones de aldea en aldea. Al salir d\u00e1\u00adbamos la llave a uno de los vecinos, o rog\u00e1bamos a \u00e9stos fuesen a pasar la noche en casa&#8230; Eso hac\u00edamos nosotros, mientras Dios hac\u00eda lo que ten\u00eda previsto desde toda la eternidad. Bendijo no poco nuestros trabajos; viendo lo cual, se nos unieron algunos buenos eclesi\u00e1sticos y pidieron estar en nuestra compa\u00f1\u00eda&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Tres sacerdotes que, por primera vez, se entregan juntos a la Misi\u00f3n: y se trata por cierto de una comunidad apost\u00f3lica, pues se la concibe y vive para \u00abpredicar y dar misiones\u00bb.<\/p>\n<p>Y notemos a\u00fan que, seg\u00fan San Vicente, es este primer testi\u00admonio de comunidad apost\u00f3lica, esta Misi\u00f3n conjunta, la que atrae a la Misi\u00f3n las primeras vocaciones: \u00abviendo lo cual, hubo buenos eclesi\u00e1sticos que se nos juntaron y pidieron estar en nues\u00adtra compa\u00f1\u00eda\u00bb.<\/p>\n<h4><em>2. <\/em><em>La primera asociaci\u00f3n <\/em>(4 de septiembre de 1626)<\/h4>\n<p>En menos de un a\u00f1o, esta experiencia de comunidad apos\u00adt\u00f3lica se revela lo bastante rica y concluyente como para poder codificarse en una primera Acta de Asociaci\u00f3n (4 de septiembre de 1626; XIII 203-205). Recu\u00e9rdese que el contrato de fundaci\u00f3n ped\u00eda a San Vicente, reuniese, durante el a\u00f1o, a seis eclesi\u00e1sticos con objeto de dar misiones.<\/p>\n<p>Este acta est\u00e1 firmada por el Se\u00f1or Vicente (45 a\u00f1os), el Se\u00f1or Antoine Portail, di\u00f3cesis de Arles (36 a\u00f1os), el Se\u00f1or Francois Ducoudray, Amiens (40 a\u00f1os) y el Se\u00f1or Jean de la Salle, Amiens (28 a\u00f1os). Los cuatro signatarios se comprometen a <em>vivir juntos en forma de Congregaci\u00f3n, Compa\u00f1\u00eda o Cofrad\u00eda y emplearse en la salvaci\u00f3n del pobre pueblo del campo.<\/em><\/p>\n<p>Ese fue, antes de los votos y dem\u00e1s formalidades, el primer v\u00ednculo constitutivo de la comunidad. Parece ser muy interesante notar y subrayar que, en la pr\u00e1ctica, la admisi\u00f3n de los tres pri\u00admeros cohermanos se efectu\u00f3 as\u00ed, mediante la firma de un contra\u00adto que les compromet\u00eda a vivir juntos para emplearse en la sal\u00advaci\u00f3n de los pobres.<\/p>\n<p>Notemos a\u00fan que, si el objetivo pastoral de la Asociaci\u00f3n es claro, su forma jur\u00eddica permanece bastante vaga: \u00aben forma de Congregaci\u00f3n, Compa\u00f1\u00eda o Cofrad\u00eda&#8230;\u00bb.<\/p>\n<h4><em>3. <\/em><em>La primera casa de la comunidad <\/em>(septiembre de 1627)<\/h4>\n<p>Para vivir, poseer etc., la joven asociaci\u00f3n deb\u00eda tener la apro\u00adbaci\u00f3n real. Una patente del rey, de mayo de 1627, reconoc\u00eda oficialmente la \u00abSociedad y Congregaci\u00f3n\u00bb y le otorgaba todos los derechos civiles correspondientes. San Vicente no tarda en apro\u00advecharla, y hace la transferencia del Colegio des Bons-Enfants, que cesa de estar a su nombre y se pone a t\u00edtulo de la \u00abSociedad o Comunidad de los Sacerdotes de la Misi\u00f3n\u00bb. Poseemos tres actas de esta operaci\u00f3n, del 8 de junio, del 15 de julio y del 15 de septiem\u00adbre de 1627 (XIII, 208-209).<\/p>\n<p>En estos textos podemos observar:<\/p>\n<ul>\n<li>Que la denominaci\u00f3n <em>jur\u00eddica <\/em>es siempre bastante vaga. Como en el contrato de fundaci\u00f3n, se habla de <em>sociedad, <\/em>de <em>comunidad, <\/em>de <em>congregaci\u00f3n. <\/em>En cambio, la f\u00f3rmula calificativa de Sacerdotes de la Misi\u00f3n parece imponerse definitivamente. Se la halla una y otra vez. Bien parece que para San Vicente, la funci\u00f3n es todav\u00eda mucho m\u00e1s clara que el estado.<\/li>\n<li>Notamos tambi\u00e9n que, en estos textos, hacen su aparici\u00f3n dos nuevos nombres : Jean Becu (Amiens, 35 a\u00f1os) y An\u00adtoine Lucas (Par\u00eds, 26 a\u00f1os). Cinco sacerdotes y Jean Jourdain rodean, pues, a San Vicente, de ahora en ade\u00adlante en Bons-Enfants.<\/li>\n<li>Notemos por fin que San Vicente tiene el t\u00edtulo de \u00abSu\u00adperior de la Congregaci\u00f3n o Sociedad de la Misi\u00f3n\u00bb.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Este per\u00edodo entre 1626-1628 parece, pues, muy se\u00f1alado por la experiencia de una comunidad apost\u00f3lica estabilizada. Pri\u00admero tres, y luego cinco sacerdotes se asocian para dar misiones y vivir juntos, bajo la direcci\u00f3n y \u00absuperiorato\u00bb de San Vicente. Entra un lego en la Compa\u00f1\u00eda, y todos residen en una casa de la Comunidad. As\u00ed est\u00e1 mejor asegurado el trabajo misionero, y eso es manifiestamente lo que en primer lugar importa a San Vicente: mejor asegurado, porque lo hacen todos juntos y todo el tiempo (\u00abenteramente y puramente\u00bb).<\/p>\n<p>En cambio, la <em>definici\u00f3n jur\u00eddica <\/em>de la asociaci\u00f3n sigue siendo vaga, y se duda siempre entre Congregaci\u00f3n, Cofrad\u00eda, Compa\u00ad\u00f1\u00eda, Sociedad, Comunidad&#8230; Llegar\u00e1 el momento en que, tras lar\u00adgas y dif\u00edciles andanzas en Roma, habr\u00e1 que precisar y codificar.<\/p>\n<h4>4. <em>San L\u00e1zaro<\/em><\/h4>\n<p>En 1632, tiene lugar la entrada en el priorato de San L\u00e1zaro vasto dominio eclesi\u00e1stico de una treintena de hect\u00e1reas.<\/p>\n<p>A decir verdad, esta entrada constituye una importante etapa. En adelante tiene el Se\u00f1or Vicente un Centro Social, un Puesto de Mando, requerido por el creciente n\u00famero de cohermanos. Los bienes inherentes al priorato ayudan a vivir. La acci\u00f3n de la Comunidad puede ahora complicarse. Los buenos tiempos de la vida en el Colegio des Bons-Enfants (adquirido en 1624) han terminado a buen seguro. La vida se hace menos espont\u00e1nea, m\u00e1s reglamentada. Por este mismo tiempo, ponen los primeros misioneros por escrito las consignas dadas por el Se\u00f1or Vicente. Bien lo nota todo el mundo: la organizaci\u00f3n de la vida com\u00fan re\u00adcibe su encuadre final. Las experiencias tienden a fijarse, hasta llegar a 1658, fecha de la distribuci\u00f3n de las Reglas.<\/p>\n<p>El Se\u00f1or Vicente tiene 51 a\u00f1os.<\/p>\n<h3>Cap\u00edtulo IX: El quehacer eclesial<\/h3>\n<h4>La reforma del clero<\/h4>\n<p>El nombre del Se\u00f1or Vicente est\u00e1 asociado a la introducci\u00f3n de la Contrarreforma de la Iglesia mediante la reforma del Clero.<\/p>\n<p>El trabajo llevado a cabo en este dominio, en compa\u00f1\u00eda y uni\u00f3n de otros hombres (B\u00e9rulle-Bourdoise-Olier), es inmenso.<\/p>\n<p>En el transcurso de un viaje en 1628, conversa Vicente con el obispo de Beauvais, Mons. Augustin Potier. Comparten una mis\u00adma idea: se hace urgente seleccionar a los candidatos al sacerdocio y sobre todo vigilar su preparaci\u00f3n. Se pone en pie un proyecto de intervenci\u00f3n: que el Se\u00f1or Vicente vaya a predicar un retiro a los Ordenandos en Beauvais, para las T\u00e9mporas de septiembre.<\/p>\n<p>La experiencia es tan concluyente, que se hace contagiosa. El 21 de febrero de 1631, una orden de J.-F. de Gondi exige el Retiro de los Ordenandos para todos los cl\u00e9rigos y candidatos a \u00f3rdenes de Par\u00eds. Una vez m\u00e1s, Vicente ve con justeza. Inicia as\u00ed la crea\u00adci\u00f3n de los Seminarios. Unos 18 de entre \u00e9stos estar\u00e1n encomen\u00addados a su Congregaci\u00f3n cuando \u00e9l muera.<\/p>\n<h4>Lectura del acontecimiento<\/h4>\n<p>Es de notar la solicitud del obispo de Beauvais, instrumento de la providencia. En las misiones hab\u00eda comprobado por su parte San Vicente las deficiencias del clero, entreviendo, probable\u00admente, el remedio. Es uno de los casos m\u00e1s claros de ese sentido de disponibilidad en San Vicente: la espera por el llamamiento de aqu\u00e9llos que son \u00f3rganos de la voluntad de Dios. Notemos adem\u00e1s que esta obra en favor del clero no constituye una rup\u00adtura, un cambio de orientaci\u00f3n, sino un desarrollo de la obra inicial de las misiones.<\/p>\n<p>El episodio de Beauvais, al igual que algunos otros, han hecho decir a algunos historiadores que, para San Vicente, la voluntad de Dios se confund\u00eda con la experiencia; es muy simple y palma\u00adrio. Se ve que San Vicente est\u00e1 acuciado por el deseo de dirigir su voluntad por la de Dios y, para ello, se esfuerza por discernir las llamadas (pronunciadas por los hombres, los pobres, en el m\u00e1s amplio sentido) y por los \u00abjefes leg\u00edtimos\u00bb, \u00ablos profetas\u00bb o los acontecimientos (signos de los tiempos).<\/p>\n<h4>Las conferencias de los martes<\/h4>\n<p>La casa est\u00e1 ya llena. Por idea de un ordenando, Vicente ve a\u00fan m\u00e1s all\u00e1: decide reunir a sacerdotes que deseen vivir a fondo su vocaci\u00f3n. En julio de 1633, tiene lugar la primera reuni\u00f3n en San L\u00e1zaro. En adelante, todos los martes, el clero de todo Par\u00eds se re\u00fane en casa del Se\u00f1or Vicente. Hasta su muerte, 150 nombres se beneficiar\u00e1n de estas reuniones: 22 llegar\u00e1n a ser obispos. Un nombre resuena como un golpe de gong: Bossuet.<\/p>\n<p>Esa es la Conferencia de los martes: tambi\u00e9n ella dar\u00e1 misio\u00adnes. \u00bfNo es acaso la cuna en la que permanentemente se formar\u00e1 el Clero ?<\/p>\n<h4>Lectura del acontecimiento<\/h4>\n<p>Vemos aqu\u00ed al llamamiento venir de los <em>pobres <\/em>mismos: los que se sent\u00edan espiritualmente desguarnecidos, ansiosos de man\u00adtenerse en la piedad y en el celo. La disponibilidad de San Vicente es evidente; reconociendo en la llamada de los j\u00f3venes cl\u00e9rigos una manifestaci\u00f3n de la voluntad de Dios y deseoso, en su solicitud por la eficacia, de formar un grupo permanente, organiza las Con\u00adferencias de los martes. No es esta instituci\u00f3n, luego se echa de ver, una novedad absoluta: es la obra de los ordenandos que se prosigue y se robustece.<\/p>\n<h4><strong>Las Hijas de la Caridad<\/strong><\/h4>\n<p>Muy realista, el Se\u00f1or Vicente se apercibe pronto de la am\u00adplitud de las necesidades en otro frente. Para las Caridades, las necesidades se hacen m\u00faltiples y exigentes. La buena voluntad de las Damas no basta ya; su habilidad es limitada. Aqu\u00ed y all\u00ed, hay quienes apelan a sus criadas.<\/p>\n<p>Dios le da de nuevo una se\u00f1al. Dos mujeres cruzan su ruta y van a empujarle a hendir un trecho m\u00e1s el surco de la Caridad. La primera, Luisa de Marillac, o Se\u00f1orita Legras, le conoce desde 1624. Atormentada, inquieta por su hijo Miguel, esta viuda es\u00adcucha con docilidad los consejos de su director, el Se\u00f1or Vicente, que lo hace todo para aplacarla. Gracias a \u00e9l, su vida se transfor\u00adma, y se la ve convertirse en delegada del Se\u00f1or Vicente cerca de las Caridades: va al lugar de emplazamiento para animar y rendir cuentas. Ambos llegan a tener una preocupaci\u00f3n com\u00fan: el pobre.<\/p>\n<p>La segunda, Margarita Naseau, es <em>una buena campesina, <\/em>pro\u00adtotipo de la Hija de la Caridad. Desea, seg\u00fan palabras del Se\u00f1or Vicente, \u00abestar en este empleo\u00bb (IX, 456), o sea, en el servicio de los pobres. Otras quieren hacer otro tanto.<\/p>\n<p>Vicente se halla en la encrucijada de las competencias de unas y otras. Propone a la Se\u00f1orita Legras, tome bajo su direcci\u00f3n a las muchachas del campo. \u00abSin nadie que lo intentara\u00bb nace la nueva Congregaci\u00f3n. Se hace \u00abcasi insensiblemente\u00bb (IX, 209). Cuando en 1633, se organizan en Comunidad las Hijas de la Ca\u00adridad, el procurador que tramita el instituto subraya: \u00abes algo sin ejemplo\u00bb. Por primera vez, despliega un fundador a estas mu\u00adchachas al pleno viento de la Caridad.<\/p>\n<p>La obra del santo es original y \u00fanica. No quiere a ning\u00fan pre\u00adcio que las servidoras de los enfermos se hagan religiosas, pues su Compa\u00f1\u00eda estar\u00eda en \u00abtrance de Extrema Unci\u00f3n\u00bb (X, 658).<\/p>\n<h4>Lectura del acontecimiento<\/h4>\n<p>El episodio es significativo. Tampoco aqu\u00ed hay preconcepci\u00f3n alguna; poseemos la consecuci\u00f3n, el despliegue \u2014se dir\u00eda\u2014 de lo que se hac\u00eda con anterioridad. La experiencia ha hecho com\u00adprender a San Vicente la necesidad de una formaci\u00f3n espiritual y profesional de todas las buenas voluntades que se presenten; es lo que le ha conducido a constituir una estructura, d\u00factil al prin\u00adcipio, que se hace poco a poco m\u00e1s r\u00edgida. El tiempo y la expe\u00adriencia llevaron a San Vicente y a Santa Luisa, quienes interpre\u00adtaron el \u00e9xito como una bendici\u00f3n de Dios, a formar una comu\u00adnidad s\u00f3lidamente estructurada y jerarquizada.<\/p>\n<h4>El sentido de la Iglesia<\/h4>\n<p>A trav\u00e9s de todas las actividades que acabamos de recordar y describir, lo que choca, es ver c\u00f3mo percibe los conjuntos San Vicente. Tr\u00e1tese de sus fundaciones, de la reforma del clero, de las Conferencias de los martes, halla y modela a grupos de hom\u00adbres y mujeres. De pronto le hace descubrir su experiencia de este mundo de hombres una humanidad pobre y pecadora. Capta al pueblo de Dios en cuanto que est\u00e1 unido al misterio de la vida y muerte de Cristo. Para \u00e9l concretamente, la Iglesia es \u00abesta inmensa hermandad de hijos de Dios, comenzando por los m\u00e1s peque\u00f1os\u00bb.<span id='easy-footnote-22-45671' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-experiencia-espiritual-del-senor-vicente-y-la-nuestra\/#easy-footnote-bottom-22-45671' title='Cf. para el conjunto de este desarrollo: los &lt;em&gt;Cahiers Vincentiens cahier, &lt;\/em&gt;n. 4, sobre la Iglesia, p. 2.'><sup>22<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Es el mundo de los pobres. Bossuet, su disc\u00edpulo, la presentar\u00e1 como \u00abla ciudad de los pobres\u00bb.<span id='easy-footnote-23-45671' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-experiencia-espiritual-del-senor-vicente-y-la-nuestra\/#easy-footnote-bottom-23-45671' title='Cf. su serm\u00f3n sobre \u00abla eminente dignidad de los pobres\u00bb.'><sup>23<\/sup><\/a><\/span>\n<h4>El sentido de los pobres<\/h4>\n<p>Vemos al Se\u00f1or Vicente albergando ahora una \u00fanica preocu\u00adpaci\u00f3n: la evangelizaci\u00f3n de los pobres. Toda su vida est\u00e1 guiada por la presencia de los pobres. Para \u00e9l no hay duda: la pobreza es una plaga que hay que extirpar, un esc\u00e1ndalo y un mal que hay que combatir. Pero sabe tambi\u00e9n que la pobreza es misterio de aproximaci\u00f3n a Cristo, que es el camino real hacia El. Por s\u00ed sola, la pobreza revela a Jesucristo pobre y abandonado.<\/p>\n<p>Vicente, a su imagen, vive en adelante como un pobre: su cuarto est\u00e1 desnudo, sus ropas son bastas, su alimento frugal: \u00ab\u00a1Ah, miserable! No has ganado el pan que comes\u00bb. Pero in\u00adcansablemente, cubre 16 horas diarias de trabajo y oraci\u00f3n. Dios y el pobre se funden en la imagen de un Cristo campesino, sencillo y manso, el Cristo pobre representado por los pobres. Su elecci\u00f3n irreversible le abre las puertas de la santidad.<\/p>\n<h3>Cap\u00edtulo X: Los desarrollos<\/h3>\n<h4>El trabajo en profundidad<\/h4>\n<p>Cuando las puertas est\u00e1n abiertas, cuando est\u00e1n puestos los jalones, humildemente, pacientemente, el Se\u00f1or Vicente se obs\u00adtina. Se consolida la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, se abren casas: Toul (1653), Agen (1637), Troyes &#8211; Richelieu &#8211; Lucon (1638), Annecy (1640).<\/p>\n<p>Toul es el primer establecimiento fuera de San L\u00e1zaro.<\/p>\n<p>Hasta entonces, los misioneros eran \u00abvolantes\u00bb (estamos a diez a\u00f1os de los or\u00edgenes). San Vicente comprende la necesidad de una base m\u00e1s cercana al terreno de acci\u00f3n, para el bien y la eficacia de la obra misionera.<\/p>\n<p>No faltaron dificultades, pero Vicente, persuadido \u00abante Dios\u00bb de que la Providencia quiere esta extensi\u00f3n de la obra mi\u00adsionera, desea que en Toul, sus cohermanos se consagren tanto a las misiones como a los ejercicios de ordenandos, obras que desde entonces se juzgan fundamentalmente para los Sacerdotes de la Misi\u00f3n. La experiencia de las dificultades con que tropiezan en Toul (un hospital que dirigir, curatos a que atender), sirvi\u00f3 mucho a San Vicente en la discusi\u00f3n de los contratos preliminares a otras implantaciones de provincias.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n las Hijas de la Caridad emprenden la marcha: se abren establecimientos entre 1638 y 1643.<\/p>\n<p>En 1638, San Vicente asume ya una obra nueva: los Ni\u00f1os Exp\u00f3sitos.<\/p>\n<p>La actividad del Se\u00f1or Vicente toma un car\u00e1cter nacional, y nadie se extra\u00f1a de verle a la cabecera de Luis )(In que agoniza, el 14 de mayo de 1643.<\/p>\n<h4>El socorro a las provincias devastadas<\/h4>\n<p>En 1639 comienzan los socorros a Lorena. Es preciso de nuevo subrayar aqu\u00ed el \u00abllamamiento\u00bb de los pobres: a San L\u00e1zaro lle\u00adgan noticias de que mueren all\u00e1 innumerables personas de hambre y de miseria. San Vicente env\u00eda misioneros, obtiene dinero de las Damas de la Caridad, difunde las noticias que ata\u00f1en a los siniestrados y asimismo al empleo que se da a los socorros pe\u00addidos (art\u00edculos de propaganda caritativa). Se comprueba una vez m\u00e1s su cuidado por la eficacia: muy pronto se pone en pie una verdadera organizaci\u00f3n: misioneros, Hijas de la Caridad, auxi\u00adliares laicos, ocupan en ella cada cual su puesto. El mismo <em>sistema <\/em>se aplica un poco m\u00e1s tarde, cuando Picard\u00eda y Campa\u00f1a son a su vez asoladas por la guerra. Seg\u00fan las directivas dadas, la asis\u00adtencia corporal debe ir emparejada, siempre que sea posible, con la asistencia espiritual. M\u00e1s tarde a\u00fan, durante la guerra ci\u00advil de la Fronda (1648-1653), San Vicente tiene ocasi\u00f3n de des\u00adplegar el mismo celo caritativo en la Isla de Francia, devastada por los combates y los movimientos de tropas. En este \u00faltimo caso, hasta es oficialmente comisionado por las autoridades, para que tome a su cargo la asistencia de los desgraciados.<\/p>\n<h4>Lectura del acontecimiento<\/h4>\n<ol>\n<li>Esta reiterada empresa de San Vicente se inscribe en el hilo tenso de Ch\u00e1tillon. San Vicente se deja interpelar una vez m\u00e1s por una desgracia material precisa, por las necesidades ur\u00adgentes. Es el engranaje l\u00f3gico de la Caridad: esta interpretaci\u00f3n es, para \u00e9l, manifestaci\u00f3n concreta de la Providencia, voluntad de Dios claramente expresada. De ah\u00ed que llegue a dar consignas muy pr\u00e1cticas a sus misioneros. Estos se convierten en camilleros, enfermeros, enterradores&#8230; La misericordia corporal se adelanta a la misericordia espiritual, aunque no se descuide \u00e9sta.<\/li>\n<li>Choca igualmente en este caso particular la ductilidad extraordinaria de San Vicente, que conduce sus instituciones al son de las necesidades. Las primeras deben plegarse a las segundas, y no hay estructura o situaci\u00f3n personal que no pueda sujetarse a las exigencias de la caridad en acto (Cf. VIII, 237).<\/li>\n<\/ol>\n<h4><strong>El Consejo de Conciencia<\/strong><\/h4>\n<p>Despu\u00e9s de la muerte del Rey, se forma el Consejo de Con\u00adciencia: Ana de Austria manda formar parte de \u00e9l al Se\u00f1or Vi\u00adcente. A los 63 arios, \u00absu actividad adquiere unas dimensiones y un ritmo que nos desconciertan\u00bb.<span id='easy-footnote-24-45671' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-experiencia-espiritual-del-senor-vicente-y-la-nuestra\/#easy-footnote-bottom-24-45671' title='DODIN, A., &lt;em&gt;Saint Vincent et la Chant\u00e9, &lt;\/em&gt;p. 46.'><sup>24<\/sup><\/a><\/span> Su influencia es considera\u00adble. De 1643 a 1653, Vicente interviene en el plano moral, en el nombramiento de obispos, en la distribuci\u00f3n de beneficios, tienta a intervenir pol\u00edticamente, con objeto de obtener la paz, cerca de Roma y de Mazarino. Es, seg\u00fan el P. Coste, \u00abla llave maestra\u00bb del sistema. Hasta fue durante alg\u00fan tiempo el Relator de la Asamblea.<\/p>\n<h4><strong>Lectura del acontecimiento<\/strong><\/h4>\n<p>Nos hallamos aqu\u00ed en la l\u00f3gica de la conversaci\u00f3n de Beau\u00advais (1628) (II, 448) y de las Conferencias de los martes (1633). La entrada en el Consejo de Conciencia permite a San Vicente velar por la elecci\u00f3n de los obispos, quienes a su vez ordenar\u00e1n a sacerdotes capaces de evangelizar a los pobres. Est\u00e1 siempre en la l\u00ednea de su proyecto misionero: los pobres y el clero. \u00abAhora bien \u2014trabajar por la salvaci\u00f3n de la pobre gente del campo, ese es el capital de nuestra vocaci\u00f3n, y todo el resto no es sino accesorio; pues jam\u00e1s hubi\u00e9semos trabajado con los ordenandos, en los seminarios de los eclesi\u00e1sticos, si no hubi\u00e9semos juzgado que era necesario para sostener al pueblo y conservar el fruto que dan las misiones cuando hay buenos eclesi\u00e1sticos, imitando en eso a los grandes conquistadores, que dejan guarniciones en los lu\u00adgares que toman, por miedo a perder lo que tan penosamente han logrado\u00bb (XI, 133).<\/p>\n<h4>Las misiones extranjeras<\/h4>\n<p>La mirada del Se\u00f1or Vicente se extiende todav\u00eda m\u00e1s hacia el final de su vida: se universaliza. No contento con hallar para sus hijas el segundo impulso, que las lanza a la asistencia de las provincias desvastadas, ampl\u00eda a\u00fan las implantaciones de sus misioneros. Tambi\u00e9n ellos hallan empuje, cuando su fundador, imperturbablemente, los manda a Berber\u00eda (T\u00fanez: 1645; Argel: 1646), a Madagascar: 1648. Los hombres mueren en sus puestos; el Se\u00f1or Vicente los repone, se entusiasma por su misi\u00f3n, se enoja, cuando las dificultades y las muertes invitan al buen sentido a desistir. Muy al contrario, escoge para esa misi\u00f3n a los mejores cohermanos, y sigue persuadido de que cada cual debe entender como dirigida a \u00e9l mismo, la llamada de los pobres de los pa\u00edses lejanos. Para \u00e9l, todo misionero debe estar en una disponibilidad total de responder a ella.<\/p>\n<h4><strong><strong>Lectura del acontecimiento<\/strong><\/strong><\/h4>\n<p>Para San Vicente, las misiones extranjeras se ubican perfec\u00adtamente en la l\u00f3gica de las revelaciones de Gannes y de Ch\u00e1ti\u00adllon. Tr\u00e1tase \u2014en seguimiento de Cristo\u2014 de anunciar la Buena Nueva a los pobres, \u00aba las personas m\u00e1s abandonadas\u00bb, y es con toda naturalidad como, de m\u00e1s abandonados en m\u00e1s abandona\u00adnados, llega a los \u00abpobres m\u00e1s alejados\u00bb&#8230;, a los de Berber\u00eda y a los de Madagascar.<\/p>\n<p>Va incluso m\u00e1s lejos a\u00fan: la disponibilidad para la \u00abpartida\u00bb se convierte como en el criterio de autenticidad de una vocaci\u00f3n misionera. El mismo est\u00e1 listo para dar ejemplo: \u00abY yo mismo, viejo y a\u00f1oso como estoy, no debo dejar de tener esta disposici\u00f3n en m\u00ed mismo, para ir incluso a las Indias, con objeto de ganar all\u00ed almas para Dios, aunque hubiese de morir en el camino o en el barco\u00bb (III, 285).<\/p>\n<h4>Conclusi\u00f3n<\/h4>\n<p>Cuando el Se\u00f1or Vicente act\u00faa, liberado de todas las trabas humanas, deseoso tan s\u00f3lo de dar a conocer a Jesucristo luchando contra la miseria, su actividad se hace generosa y desbordante a deseo. Nadie puede cercarle. La Caridad de Cristo le empuja. Nos deja exhaustos, at\u00f3nitos. No se detiene a tomar aliento. Contin\u00faa, imperturbable, animado s\u00f3lo por el Esp\u00edritu. Desea morir con las armas en la mano. Seis a\u00f1os antes de su muerte, escribe a un sacerdote de la Misi\u00f3n, entusiasmado por los exitos de un cohermano: \u00abHe de dec\u00edroslo con toda sencillez, que eso me da tan nuevos y grandes deseos de poder, en medio de mis achaquillos, ir a terminar mi vida cerca de un zarzal, trabajando en alguna aldea, que me parece ser\u00eda dichoso, si pluguiese a Dios concederme esta gracia\u00bb (V, 203-204).<\/p>\n<p>El Maestro lo dispon\u00eda de otro modo. V\u00ednole a buscar a San L\u00e1zaro, en su sill\u00f3n, al amanecer del 27 de septiembre de 1660.<\/p>\n<h2>Algunas reflexiones sobre la experiencia espiritual del san Vicente<\/h2>\n<p><em>Al final de este vuelo sobre la experiencia espiritual de San Vicente es posible extraer y subrayar ciertas constantes y ciertas orientaciones que pueden caracterizar lo que lla\u00admamos hoy la \u00abespiritualidad vicenciana\u00bb.<\/em><\/p>\n<h3>1. El acontecimiento, lugar de revelaci\u00f3n y de acci\u00f3n<\/h3>\n<ol>\n<li>Para San Vicente, el acontecimiento es signo de Dios y se convierte en signo privilegiado y particularmente claro e im\u00adperativo, cuando ese acontecimiento concierne directamente a los pobres. Ah\u00ed parece estar el eco de 1617, que marcar\u00e1 profun\u00addamente el comportamiento espiritual de San Vicente hasta su muerte. Se sabe que antes de 1617, en el desconcierto, San Vi\u00adcente busc\u00f3 y dud\u00f3 mucho, ley\u00f3 a Benoit de Canfeld, interrog\u00f3 y obedeci\u00f3 a B\u00e9rulle, tent\u00f3 diferentes ministerios, etc., etc&#8230;. Ahora bien, son dos encuentros con los pobres los que restablecen verdaderamente la relaci\u00f3n con Dios y devuelven el sentido a su vida. Desde entonces, atraer\u00e1n y alertar\u00e1n, la atenci\u00f3n es\u00adpiritual de San Vicente siempre y en primer lugar los aconteci\u00admientos, particularmente los que ata\u00f1en a los pobres. Es a ese nivel donde se sit\u00faa en adelante \u00abel lugar teol\u00f3gico\u00bb vicenciano, los tiempos vicencianos de \u00abteofan\u00edas\u00bb donde, como lo dice San Vicente, despu\u00e9s de la misi\u00f3n de Marchais, \u00abprecisamente se ve\u00adrifica la gu\u00eda del Esp\u00edritu Santo\u00bb (XI, 37).<\/li>\n<li>Por el acontecimiento \u2014aquel que concierne a los po\u00adbres\u2014 Dios sale, pues, regularmente al encuentro de San Vicente y le revela su voluntad y este tipo de relaci\u00f3n se adapta maravi\u00adllosamente al temperamento activo de San Vicente. Pues la vo\u00adluntad de Dios se manifiesta as\u00ed, de alguna manera, sobre el te\u00adrreno mismo donde debe ser ejecutada. De donde esta extraordi\u00adnaria continuidad que es t\u00edpicamente vicenciana: continuidad entre Gannes y Folleville, o entre el descubrimiento de aquella familia enferma en Ch\u00e1tillon y la instituci\u00f3n de la primera Cofrad\u00eda. Revelaci\u00f3n de Dios y acci\u00f3n que se sigue de ella parecen verda\u00adderamente tejidas del mismo hilo.<\/li>\n<li>Esta continuidad, o este extraordinario \u00abatajo\u00bb, entre Revelaci\u00f3n de Dios y compromiso concreto, entre fe y acci\u00f3n, explica sin duda, y entre otras cosas, el delicioso embarazo de San Vicente cuando habla de los or\u00edgenes de sus fundaciones. Reve\u00adlaci\u00f3n y acci\u00f3n le parecen \u2014con la distancia\u2014 de tal forma pr\u00f3\u00adximos y entrelazados, que los actores se confunden y es pr\u00e1ctica\u00admente incapaz de determinar el momento de su intervenci\u00f3n personal. Hay ah\u00ed mucho m\u00e1s que humildad.<\/li>\n<li>El eco de esta continuidad se encuentra de nuevo en el razonamiento que San Vicente hace para rebasar la aparente in\u00adcompatibilidad entre el deber de la religi\u00f3n y las exigencias del servicio a los pobres. Tan convencido est\u00e1 San Vicente de la pre\u00adsencia de Dios en los pobres, que ni siquiera nota soluci\u00f3n de continuidad entre una oraci\u00f3n o la Eucarist\u00eda y el servicio de los pobres.<br \/>\nEl \u00abdejar a Dios por Dios\u00bb puede que sea la expresi\u00f3n m\u00e1s rica y m\u00e1s fiel de lo que se llama la experiencia espiritual, o ya la espiritualizaci\u00f3n de su fe y la continuidad entre fe y servicio, fe y acci\u00f3n.<\/li>\n<li>San Vicente est\u00e1 tan habituado a esta continuidad, a este \u00abatajo\u00bb entre manifestaci\u00f3n de Dios en el acontecimiento, o sea, en los pobres, y compromiso, acci\u00f3n, servicio, que llega a demos\u00adtrar una desconfianza instintiva para con los m\u00e1s nobles rodeos de la fe a la acci\u00f3n. Desconf\u00eda un poco de un Dios que no se revelara sino en \u00abdulces deliquios o pr\u00e1cticas interiores, muy buenas y deseables\u00bb, pero con todo muy sospechosas (XI, 40\u00ad41)&#8230;, como desconf\u00eda mucho de una respuesta que se expresara fuera de la acci\u00f3n y se quedara en el amor afectivo.<\/li>\n<\/ol>\n<p><strong>2. El nuevo mundo \u00abespiritual\u00bb de san Vicente<\/strong><\/p>\n<p>Se ha visto lo profunda y definitivamente que marcaron a San Vicente los acontecimientos de 1617. El lugar privilegiado de encuentro con Dios y el momento privilegiado de claridad en la vida, es el acontecimiento que le pone en contacto con los pobres. Su fe se nutre ciertamente de la \u00abdoctrina cristiana com\u00fan\u00bb y sabe hablar de Dios, de Jesucristo, de la Iglesia, de los sacra\u00admentos, de las virtudes y de la santidad como de todo ello hablan todos los maestros espirituales del tiempo, pero desde 1617, bien parece \u00e9l vivir como un nuevo mundo espiritual, donde las re\u00adlaciones con Dios, con Cristo, con la Iglesia, con el mundo son de un nuevo tipo (concebidas y vividas para la acci\u00f3n y para los pobres).<\/p>\n<ol>\n<li>As\u00ed es, por ejemplo, c\u00f3mo su \u00abdiscurso\u00bb sobre Dios (que dir\u00edamos hoy d\u00eda), su manera de hablar de \u00e9l, se hace tan din\u00e1\u00admica y actualizadora. Sus tres acercamientos preferidos son: La Providencia de Dios, y sobre todo, la voluntad de Dios, la Presencia de Dios&#8230; Tres temas, tres aproximaciones, que le per\u00admiten llegar a Dios en cuanto que est\u00e1 implicado en la historia de los hombres e interviene constantemente en los acontecimientos, como en Folleville y Ch\u00e1tillon.<br \/>\nY a\u00fan de los tres, prefiere \u00e9l \u00abla voluntad de Dios\u00bb, porque con ella ha lugar la aproximaci\u00f3n mejor encarnada en el hoy y la que m\u00e1s acucia a la acci\u00f3n: \u00abLa pr\u00e1ctica de la presencia de Dios es buena, pero compruebo que acostumbrarse a hacer la voluntad de Dios en todas las acciones es a\u00fan m\u00e1s que eso, pues abarca m\u00e1s\u00bb (XI, 319).<\/li>\n<li>Se encuentra de nuevo en su relaci\u00f3n con Jesucristo la misma aproximaci\u00f3n selectiva, hasta simplista, dir\u00edan algunos. Jesucristo es Dios encarnado en la historia de los hombres, emi\u00adnentemente concernido, implicado y activo en esa historia. Jesu\u00adcristo es el misionero del Padre y es en cuanto prototipo de mi\u00adsionero como va a su encuentro y le evoca. Y en esta misi\u00f3n de Jesucristo, hace San Vicente a\u00fan una elecci\u00f3n tanto m\u00e1s dinami\u00adzadora y actualizadora cuanto que es m\u00e1s precisa: Jesucristo es el misionero de los pobres, el enviado a los pobres: \u00abY si se pre\u00adgunta a Nuestro Se\u00f1or: \u00bfA qu\u00e9 vinisteis a la tierra? \u2014A asistir a los pobres. \u2014\u00bfA qu\u00e9 m\u00e1s? \u2014A asistir a los pobres\u00bb (XI, 108).<br \/>\nParece simplista a fuerza de estar simplificado y concentrado, pero es sencillamente el Evangelio interpretado y recibido por el hombre de 1617, es Lc 4, 18 revivido en Gannes y luego en Mar\u00adchais (XI, 34-37). Esta especie de eclecticismo en la lectura del Evangelio y la contemplaci\u00f3n de Jesucristo es ciertamente, como la continuidad entre la revelaci\u00f3n y acci\u00f3n y el valor teof\u00e1nico del acontecimiento, lo que podr\u00edan llamarse las l\u00edneas de fuerza en la espiritualidad vicenciana (habida cuenta de los matices, ne\u00adcesarios a esta terminolog\u00eda).<br \/>\nEsta relaci\u00f3n selectiva y precisa con Jesucristo se halla, tanto en el gusto de San Vicente por las \u00abm\u00e1ximas evang\u00e9licas\u00bb, que son como las consignas de Jesucristo misionero para los misioneros de hoy, como en la imitaci\u00f3n de Jesucristo seg\u00fan San Vicente, que ya no es cualquier imitaci\u00f3n, sino una imitaci\u00f3n cuasi-funcional de Jesucristo enviado para evangelizar a los pobres.<\/li>\n<li>Id\u00e9ntica manera de acercarse al misterio de la Iglesia. San Vicente conoce a ciencia cierta la teolog\u00eda que se avoca al concilio de Trento, pero a\u00fan \u00e9sa parece verla con los ojos <em>aco\u00admodados <\/em>de 1617. Retiene preferentemente todas las im\u00e1genes que sugieren el trabajo de evangelizaci\u00f3n: la vi\u00f1a, el campo, los obreros. La Iglesia de San Vicente es como una vasta empresa (en el sen\u00adtido fuerte del vocablo) de evangelizaci\u00f3n de los pobres. Al igual que Cristo no vino sino a eso, la Iglesia que le prolonga no tiene otra raz\u00f3n de ser ni tampoco sus miembros, desde el papa hasta el laicado: el papa es el que puede <em>enviar <\/em>a todos lados (IX, 67; XII, 430&#8230;). El obispo es como el centuri\u00f3n, que dice: \u00abve\u00bb (I, 309). Los sacerdotes son primeramente misioneros para los po\u00adbres (XII, 87), y las laicos \u2014a t\u00edtulo de tales\u2014 son tan responsa\u00adbles como los sacerdotes (XII, 375-376).<\/li>\n<li>Esta manera t\u00edpicamente vicenciana de acercarse a Dios, a Jesucristo, a la Iglesia, bajo el prisma de la experiencia de 1617 tiene, evidentemente, una l\u00f3gica y consecuencias para la manera de presentar y describir San Vicente la santidad y el comporta\u00admiento de aquellos y aquellas que quieren seguirle.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Se tratar\u00e1 primero de formar, de acomodar nuestra mirada a la experiencia de 1617, y de encontrar luego el nuevo tipo de relaci\u00f3n con Dios, con Jesucristo y con la Iglesia en relaci\u00f3n con los pobres. Es sabido que San Vicente crey\u00f3 poder actualizar y sintetizar este comportamiento vicenciano, para lo que nos con\u00adcierne, en lo que \u00e9l llama las cinco facultades del alma: sencillez, humildad, mansedumbre, mortificaci\u00f3n y celo.<\/p>\n<h3>3. El comportamiento vicenciano<\/h3>\n<p><em>En pos de Jesucristo, Misionero del Padre<\/em><\/p>\n<p>Desde 1617, San Vicente ve en Jesucristo, primeramente y sobre todo, al enviado del Padre, al misionero enviado a los po\u00adbres (Is 61, 1; Lc 4, 18). En adelante, es tanto su propio pro\u00adyecto como el que da a su Comunidad, proseguir y prolongar esta misi\u00f3n, de Cristo, y \u2014con toda naturalidad\u2014 en Cristo; son las actitudes y virtudes <em>misioneras <\/em>que subraya y propone a sus dis\u00adc\u00edpulos.<\/p>\n<p>As\u00ed es como tiene \u00abpor facultades del alma de la Compa\u00f1\u00eda\u00bb a la sencillez, a la humildad, a la mansedumbre, a la mortificaci\u00f3n y al celo&#8230;<\/p>\n<p>En sus pl\u00e1ticas, presentaba San Vicente estas virtudes por cierto como lo hac\u00edan todos los espirituales de su tiempo, pero lo que hay de caracter\u00edstico en su presentaci\u00f3n, es de alguna forma la insistencia en el plano funcional (lo que San Vicente llama a menudo \u00abla utilidad\u00bb). Contempladas en Jesucristo \u2014el misio\u00adnero\u2014, estas cinco virtudes son sobre todo medios para una mejor evangelizaci\u00f3n de los pobres, son virtudes \u00abprofesionales\u00bb.<\/p>\n<p>La sencillez: <em>\u00abAhora bien, hermanos m\u00edos, si hay personas en el mundo que deban tener esta virtud, son los <\/em>misioneros, <em>pues toda nuestra vida se emplea en ejercer actos de caridad, bien para con Dios, bien para con el pr\u00f3jimo. Sea en lo uno, sea en lo otro, hay que ir sencillamente&#8230;\u00bb <\/em>(XII, 302).<\/p>\n<p>La humildad: <em>\u00abVed la segunda m\u00e1xima absolutamente nece\u00adsaria a los <\/em>misioneros; <em>pues decidme, \u00bfc\u00f3mo podr\u00e1 un orgulloso acomodarse a la pobreza? Nuestro <\/em>fin, <em>es el pobre pueblo, gente ruda; pero si no nos ajustamos a \u00e9l, no le seremos de ning\u00fan pro\u00advecho\u00bb <\/em>(XII, 305).<\/p>\n<p>La mansedumbre: <em>\u00abUn <\/em>misionero <em>tiene necesidad de toleran\u00adcia para cuanto le rodea. Pobre gente a la que se confiesa, tan ruda, tan ignorante&#8230; \u00bfQu\u00e9 har\u00e1 en una parroquia sin mansedumbre para tolerar la rudeza? Nada en absoluto; al contrario, repeler\u00e1 a la pobre gente, la cual, viendo eso, se disgustar\u00e1 y no querr\u00e1 ya nunca volver para aprender las cosas necesarias a la salvaci\u00f3n. Tolerancia, pues\u00bb <\/em>(XII, 305).<\/p>\n<p>La mortificaci\u00f3n: <em>\u00abCuando se va de misiones, no se sabe d\u00f3nde va a alojarse uno, ni lo que va a hacer; tropieza uno con cosas muy distintas de las que se hab\u00eda uno propuesto, pues la Pro\u00advidencia invierte a menudo nuestros planes. \u00bfQui\u00e9n no ve, pues, que la mortificaci\u00f3n debe ser inseparable de un <\/em>misionero <em>que trabaje no s\u00f3lo con el pobre pueblo, sino tambi\u00e9n con los ejercitantes, ordenandos, forzados y esclavos? Pues, si no somos mortificados, \u00bfc\u00f3mo sufriremos lo que hay que sufrir en tan diversos empleos?<\/em><\/p>\n<p><em>El pobre Se\u00f1or Le Vacher, de quien no tenemos noticias, que est\u00e1 entre los pobres esclavos, expuesto a la peste, y posiblemente tambi\u00e9n su hermano, \u00bfpueden estos <\/em>misioneros <em>sufrir las penalidades a que est\u00e1n sometidas las personas que la Providencia les encomien\u00adda, sin experimentarlas ellos mismos? No nos enga\u00f1emos, hermanos m\u00edos, hace falta mortificaci\u00f3n en los <\/em>misioneros\u00bb (XII, 307).<\/p>\n<p>El celo: <em>\u00ab&#8230;Es la quinta m\u00e1xima, que consiste en un puro deseo de hacerse agradable a Dios y \u00fatil al pr\u00f3jimo. Celo para extender el imperio de Dios, celo para procurar la salvaci\u00f3n del pr\u00f3jimo. \u00bfHay en el mundo algo m\u00e1s perfecto? Si el amor de Dios es fuego, el celo es su llama; si el amor es un sol, el celo es su rayo\u00bb <\/em>(XII, 307-308).<\/p>\n<h2>Bibliograf\u00eda<\/h2>\n<ul>\n<li>COLUCCIA, L., <em>Spiritualit\u00e1 Vincenziana, Spiritualit\u00e1 dell&#8217;azione, <\/em>Roma, 1975. Tesis del Laterano.<\/li>\n<li>DODIN, A., <em>Saint Vincent de Paul et la Charit\u00e9, <\/em>Col. \u00abMaitres Spirituels\u00bb. Ed. du Seuil, 1970, 1976; <em>Saint Vincent de Paul. <\/em>Les Maitres de la spiri\u00adtualit\u00e9 chr\u00e9tienne, Aubier, 1974. Col. de los N\u00fameros 1-36 de \u00abMission en Charit\u00e9\u00bb (en part. n. 1, 3, 4, 13-14, 26-27, 28, 29-30, 31-32, 33-34, 35-36).<\/li>\n<li>IB\u00c1\u00d1EZ BURGOS, J. M.a, <em>Saint Vincent de Paul et l&#8217;Evangelisation des Pauvres, <\/em>Paris, 1971. Tesis.<\/li>\n<li>SEMANAS DE ESTUDIOS VICENCIANOS, Salamanca, en particular las de 1974 y 1975. Ed. CEME.<\/li>\n<li>ZEDDE, I., <em>L&#8217;evangelizzazione dei poveri secondo S. Vincenzo de Paoli, <\/em>Romas 1972. Extracto de la tesis de la Gregoriana.<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Espiritualidad o experiencia espiritual (Ensayo de metodolog\u00eda) 1.\u00b0 En materia de espiritualidad y trat\u00e1ndose de San Vicente, conviene desde el principio explicar, ya que no cuestionar, el t\u00e9rmino mismo de espiritualidad. 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