{"id":43928,"date":"2011-06-29T07:12:40","date_gmt":"2011-06-29T05:12:40","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=43928"},"modified":"2016-07-27T12:11:11","modified_gmt":"2016-07-27T10:11:11","slug":"viajando-a-china-sor-vlaminch-hija-de-la-caridad-1899","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/viajando-a-china-sor-vlaminch-hija-de-la-caridad-1899\/","title":{"rendered":"Viajando a China (Sor Vlaminch, Hija de la Caridad) (1899)"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/06\/imagen.php_.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-43929 alignright\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/06\/imagen.php_-225x300.jpg?resize=246%2C329\" alt=\"\" width=\"246\" height=\"329\" \/><\/a>A bordo del Tonk\u00edn, 28 de Agosto de 1899.<\/p>\n<p>Muy respetable Madre:<\/p>\n<p>La gracia de Nuestro Se\u00f1or sea siempre con nosotras.<\/p>\n<p>Comienzo mi carta enfrente de la \u00abhermosa Sicilia\u00bb; va\u00admos coste\u00e1ndola&#8230; \u00a1Es magn\u00edfica!<\/p>\n<p>El domingo, a las cuatro, subimos a bordo del Tonk\u00edn, donde se hallaba Sor Veyrat con sus compa\u00f1eras para traer a Sor Canepa.<\/p>\n<p>A las cinco se levaron anclas y dejamos Marsella. Re\u00adunidas alrededor de Sor Faure, rezamos el Ave maris Stella y seis Padrenuestros y Avemar\u00edas por las almas del Purgatorio; despu\u00e9s, puestos los ojos en Nuestra Se\u00f1ora de la Guarda, le dimos la despedida, confi\u00e1ndole a todos los que dej\u00e1bamos por Dios; desfilamos por el mar, que estaba tranquilo, gustosas de sacrificarlo todo por el Se\u00f1or, que nos llamaba a la China tan deseada.<\/p>\n<p>Nuestro buque es soberbio, nuevo, iluminado con luz el\u00e9ctrica, espl\u00e9ndidos salones, pianos, flores, pinturas, etc. Permanecemos sobre cubierta lo m\u00e1s modestamente posible, trabajando, orando, riendo buenamente cuando nuestra hermana polaca, de sencillez encantadora, nos pro\u00adpone ciertas cuestiones muy originales.<\/p>\n<p>Esta vuestra hija, Respetable Madre, ha sido la primera que ha pagado el tributo mar\u00edtimo; dos horas despu\u00e9s de salir del puerto, Sor Canepa y Sor Ducoulombier siguieron mi ejemplo; en estos percances y en el rezo de nuestras ora\u00adciones se nos pas\u00f3 la tarde. El d\u00eda siguiente, a las seis, su\u00adbimos sobre cubierta para hacer nuestros rezos, pero nos quedamos sin Misa, pues estos se\u00f1ores no hab\u00edan desem\u00adbalado a\u00fan su Capilla. a las diez buen almuerzo, al cual no falt\u00f3 ninguna; la tarde fu\u00e9 menos feliz, pues varias can Sor Faure hubieron tambi\u00e9n de pagar el tributo; mas vino la noche a ponernos en buen estado, y esta ma\u00f1ana nos ha dado nuevas fuerzas la Santa Misa.<\/p>\n<p>Nada os dir\u00e9 de esta Misa o\u00edda en el camarote: sab\u00e9is bien, madre m\u00eda, cu\u00e1n tierno es asistir sobre el mar al Santo Sacrificio. Todas pudimos comulgar: \u00a1qu\u00e9 dicha poder as\u00ed descansar sobre el pecho de nuestro amant\u00edsimo Salvador! Entretanto vamos navegando y alej\u00e1ndonos de las costas de Sicilia; y acord\u00e1ndome de vuestra recomen\u00addaci\u00f3n, saludo a Nuestro Se\u00f1or que habita en las iglesias que vemos a lo lejos, y le digo:\u2014\u00bb\u00a1Oh, Jes\u00fas m\u00edo! os doy gracias por haberme amado tant\u00edsimo.\u00bb\u2014\u00bfQu\u00e9 tal ser\u00e1 la tarde?; ma\u00f1ana os lo escribir\u00e9, Respetable Madre.<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">* * *<\/p>\n<p><em>30 de Agosto, Santa Rosa de Lima.<\/em><\/p>\n<p><em>En <\/em>la ma\u00f1ana de este d\u00eda me acord\u00e9 de nuestra buena Madre Havard y de Sor Verot y les ped\u00ed velasen sobre nuestro viaje. Todas pudimos recibir a nuestro buen Jes\u00fas.<\/p>\n<p>La jornada de ayer la pasamos bien, gracias a Dios; todas estuvimos valientes; el mar, tranquilo <em>y <\/em>brillante, parec\u00eda un inmenso espejo.<\/p>\n<p>Esta ma\u00f1ana hay algunas ondas blanquecinas y peque\u00ad\u00f1as oleadas que se cruzan. \u00a1Todas las playas y las cos\u00adtas han desaparecido y nos hallamos en la inmensidad! \u00a1Cu\u00e1n peque\u00f1a se considera una entre el cielo y la mar! &#8211; pero esto eleva mucho al alma; ayer por la tarde pensaba yo mirando al cielo tan hermoso:\u2014Nada tenemos que nos pueda proteger, nada de la tierra; s\u00f3lo Dios nos ve, nos sigue, nos gu\u00eda y es nuestro amparo.<\/p>\n<p>Sor Mirska tiene muy buen apetito, y nos dice: \u2014 \u00bfQu\u00e9 he de hacer sino obedecer a nuestro Padre director? \u00a1Nos ha dicho que vivamos hasta setenta y dos a\u00f1os y que des\u00adpu\u00e9s muramos m\u00e1rtires; preparo mis fuerzas! Sor Taux no deja su libro chino y escribe no s\u00e9 cu\u00e1ntas observaciones sobre lo que ha estudiado, hasta el punto que ya tiene ma\u00adlos los ojos; creo que hasta so\u00f1ando se acuerda de su estudio.<\/p>\n<p>Nuestra buena Religiosa Carmelita r\u00ede tambi\u00e9n con gusto y me ruega os diga, Madre m\u00eda, que est\u00e1 muy contenta de viajar con las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>D\u00edcese que vamos quinientas personas en el buque; hay unos ni\u00f1itos que de vez en cuando vienen a darnos los buenos d\u00edas; una negra, demostrando una paciencia admi\u00adrable para con sus tiernos amos, est\u00e1 al cuidado de dos ni\u00ad\u00f1os ingleses. Los chinos prestan los servicios durante el d\u00eda, y tiran de las cuerdas, durante la comida, para mover los grandes abanicos que templan el calor sofocante.<\/p>\n<p>El viernes, Dios mediante, llegaremos a Port-Said, en donde echar\u00e9 al correo esta carta; despu\u00e9s nos dirigiremos a Colombo, Saig\u00f3n, y en fin a Shang-Hai, a donde espe\u00adramos llegar el 29 de Septiembre, que es viernes. \u00a1Qu\u00e9 Pro\u00advidencia! justamente el d\u00eda de San Miguel, mi Santo Pa\u00adtr\u00f3n del a\u00f1o; cuando le buscaba el I\u00b0 de Enero, dec\u00edame a m\u00ed misma: \u2014 \u00abDios m\u00edo, dadme el Santo que me ha de conducir a la China\u00bb , y h\u00e9 aqu\u00ed que precisamente en su d\u00eda nos hallaremos en el t\u00e9rmino de nuestro viaje. Hasta ma\u00f1ana, Madre m\u00eda; ruego a Mar\u00eda Inmaculada que os ben\u00addiga y conserve la salud, como igualmente a mi directora y a mis amadas compa\u00f1eras.<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">* * *<\/p>\n<p><em> <\/em><\/p>\n<p>31 de Agosto.<\/p>\n<p>Hoy, amada Madre, se celebra la fiesta de vuestro Santo a bordo del Tonk\u00edn y esta ma\u00f1ana os hemos aplicado la Sagrada Comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>Ayer, apoyadas en la popa del nav\u00edo, cantamos:&#8211;\u00a1Oh, <em>Mar\u00eda! sin pecado concebida; \u2014despu\u00e9s:\u2014Triunfo, amor, <\/em>etc\u00e9tera.\u2014Todo el d\u00eda anduvimos por las orillas de Creta, no viendo m\u00e1s que montes \u00e1ridos, sin verdor y sin casas.<\/p>\n<p>Esta noche, Dios mediante, llegaremos a Port-Said, donde s\u00f3lo nos detendremos algunas horas; despu\u00e9s pasaremos el Canal de Suez, entraremos en el mar Rojo y hacia el 9 de Septiembre tocaremos en Djibouti; no s\u00e9 si desde all\u00ed os podr\u00e9 enviar alguna parte del diario, mas espero en el Se\u00ad\u00f1or que, cuando menos, lo har\u00e9 desde Colombo, hacia el 13 de Septiembre.<\/p>\n<p>Sor Faure es muy buena y cuida con solicitud de estas siete avecillas, contenta de su peque\u00f1a compa\u00f1\u00eda, de su cordialidad y buen humor.<\/p>\n<p>Perdonadme, Respetable Madre, por estas letras mal es\u00adcritas, pues las escribo con todo el afecto de mi coraz\u00f3n y os mover\u00e9is a usar de indulgencia por causa del movi\u00admiento del buque, del mar, del mareo y, sobre todo, por\u00adque sois una buena Madre para con vuestras hijas chinas y las segu\u00eds con el pensamiento en su marcha a trav\u00e9s de los mares. Vuestras oraciones y las de nuestras hermanas nos protegen y proteger\u00e1n hasta el fin.<\/p>\n<p>Cuando ve\u00e1is, amada Madre, a nuestro Muy Reverendo Padre, decidle que estamos content\u00edsimas; que serviremos con gusto a nuestros queridos amos los pobres chinos, y que rogaremos por nuestra inolvidable Comunidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">* * *<\/p>\n<p><em> <\/em><\/p>\n<p>Mar Rojo, 2 de Septiembre.<\/p>\n<p>Continuamos navegando bajo la protecci\u00f3n de Dios, tranquilas y contentas. Bendecimos al Se\u00f1or porque hasta el presente hemos podido comulgar, excepto Sor Canepa, que ha estado esta noche un poco fatigada; mas ahora ya est\u00e1 mejor. Todos los d\u00edas practicamos los ejercicios de la Comunidad: oraciones, meditaciones, rosario, lectura; \u00a1gra\u00adcias a Dios!<\/p>\n<p>Ayer no escrib\u00ed cosa alguna; tuvimos mucha pereza, porque en el Canal de Suez, por donde anduvimos todo el d\u00eda, hab\u00eda muchas cosas que ver y pas\u00e1bamos de un lado al otro del vapor para contemplar tanto el Asia como el \u00c1frica. Sister Falc\u00f3n se mantuvo largo tiempo inclinada hacia el \u00c1frica, y dec\u00eda: \u00abQuiero vivir en Asia, pero tam\u00adbi\u00e9n deseo permanecer alg\u00fan tiempo en \u00c1frica.\u00bb Ayer, una se\u00f1ora de Suez que viaja con nosotras nos se\u00f1al\u00f3 la casa de nuestras Hermanas, que se halla en completo desierto, sola en medio de arenales; tienen all\u00ed un hospital para los obreros de Ismailia: era el medio d\u00eda, un sol ardiente ca\u00eda sobre la arena; as\u00ed que la casa estaba cerrada y muy cu\u00adbierta; las hemos saludado cordialmente en vuestro nom\u00adbre, respetable Madre, y nuestra Hermana inglesa dibuj\u00f3 aprisa esta casa para envi\u00e1rosla. \u00a1Qu\u00e9 triste y \u00e1rido es este contorno! De tiempo en tiempo ve\u00edamos camellos carga\u00addos y a los \u00e1rabes que les iban siguiendo; ve\u00edamos tambi\u00e9n una caravana que se dirige a la Meca, tiendas de madera o\u00a0 de paja, negritos que corr\u00edan a lo largo del camino hacien\u00addo ruido para que les echen alg\u00fan cuarto, o\u00a0 una manzana o\u00a0 un lim\u00f3n.<\/p>\n<p>Muchos se echan a nadar y alcanzan al buque; si les echan plata, se sumergen y vuelven a salir de debajo del agua, llevando la moneda entre sus blancos dientes. Ten\u00edamos a cada instante que atracar para dejar pasar las embarcaciones, porque el canal es estrecho.<\/p>\n<p>La jornada de ayer fu\u00e9 muy calur\u00f3sa y reverberante; te\u00adn\u00edamos ya los ojos cansados, por tener que fijarlos sobre la blanca arena; tanto es as\u00ed, que yo me imaginaba el desier\u00adto. Detr\u00e1s de las monta\u00f1as que distingu\u00edamos ayer tarde est\u00e1 el Sahara, y su viento c\u00e1lido llegaba hasta nosotros.<\/p>\n<p>Hoy nos hallamos en pleno mar Rojo, sopla el <em>Siroco, <\/em>el mar est\u00e1 agitado; nos dicen que es extra\u00f1o que haya tanto oleaje. La jornada ser\u00e1 de mucho calor, pero lo ofreceremos a Dios en sacrificio. El d\u00eda se pasa menos mal; las noches son penosas. \u00abVed \u2014dice sister Falc\u00f3n\u2022qu\u00e9 cui\u00addado se tiene de nosotras; cuando lo sepa nuestra Madre, se enternecer\u00e1 por ello.\u00bb El Capit\u00e1n es muy bueno: ayer, por la ma\u00f1ana, estuvo gran rato con nosotras explic\u00e1ndonos los contornos por donde pas\u00e1bamos.<\/p>\n<p>Un Oficial que se dirige a Tonk\u00edn con su esposa y tres peque\u00f1ines, hijos suyos, y que tambi\u00e9n est\u00e1 al corriente de todo cuanto hay de interesante, acaba de venir a llamar\u00adnos para ver el Sina\u00ed; atravesamos un pa\u00eds lleno de recuer\u00addos; \u00e9l mismo hace pensar en la justicia de Dios que vela sobre su pueblo; del Se\u00f1or somos, y esperamos de \u00c9l que nos guiar\u00e1 como a los israelitas hasta nuestra tierra prome\u00adtida de Shang-Hai. \u00a1Todav\u00eda faltan veintisiete d\u00edas!<\/p>\n<p><em>3 de Septiembre. \u2014 <\/em>\u00a1Bendito sea Dios, qu\u00e9 calor tan so\u00adfocante! \u00a1Oh, mi buena Madre! estamos achicharradas; ni durante el d\u00eda ni durante la noche se mueve nada de aire. As\u00ed estaremos, casi asfixiadas, hasta el 6, en que en\u00adtraremos en el Oc\u00e9ano \u00edndico, en donde se nos asegura que correr\u00e1 el aire, que esperamos como las \u00e1nimas bendi\u00adtas. Esta ma\u00f1ana, domingo, hemos tenido la primera Misa a las seis menos cuarto, que ha sido la de Comuni\u00f3n, y a las ocho y media ha habido segunda Misa sobre el puente. Los marinos echaron las cubiertas y guarnecieron el altar con pa\u00f1os de colores; asisti\u00f3 el Capit\u00e1n, los Oficiales con su traje de uniforme, las se\u00f1oras, los ni\u00f1os; todo esto era tier\u00adno e imponente. Todos estaban con gran respeto y pro\u00adfundo silencio. En medio de la inmensidad, el Se\u00f1or velaba por nosotros y nos bendec\u00eda.<\/p>\n<p>Llevamos a bordo un joven chino, t\u00edsico; viene de Par\u00eds, donde ha estado estudiando durante dos a\u00f1os, y vuelve a Saig\u00f3n; una se\u00f1orita francesa, amiga de su familia, le cuida con verdadera solicitud. Este pobre joven es cat\u00f3lico, y recibe mucho consuelo cuando se le habla; ah\u00f3gale el calor, y todo el d\u00eda est\u00e1 tosiendo; \u00bfllegar\u00e1 al t\u00e9rmino de su viaje? Le hemos dado una medalla, una peque\u00f1a estatua de la Virgen y un libro, recibi\u00e9ndolo con agrado y d\u00e1ndonos las gracias.<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">* * *<\/p>\n<p><em> <\/em><\/p>\n<p><em>7 de Septiembre. \u2014 <\/em>Una y media de la tarde. Nada he escrito en el diario, muy respetable Madre, porque hace un calor sofocante: \u00a1cuarenta y cuatro grados! Todo sea por Dios. Ma\u00f1ana, Dios mediante, llegaremos a Djibuti, don\u00adde haremos una parada de doce horas, que, seg\u00fan se dice, ser\u00e1 horrible a causa del sol abrasador. Esta tarde ha re\u00adfrescado el tiempo, pero se cubre el cielo y se dir\u00eda que amenaza una tempestad. Pedimos a la Sant\u00edsima Virgen que nos guarde, y con este fin hemos arrojado una medalla al mar.<\/p>\n<p>Hoy nada ha ocurrido de importante; continuamos en la inmensidad, entre cielo y mar. El Capit\u00e1n, que nos ha visi\u00adtado esta ma\u00f1ana, nos ha hablado del Monte Sina\u00ed y nos ha dicho que habitan en \u00e9l muchos \u00e1rabes, teniendo la tie\u00adrra bien cultivada y con muy buenas uvas. Este Capit\u00e1n parece bueno y de ideas muy religiosas. Nos ha dicho que al presente estudia el ruso y que lee la <em>Imitaci\u00f3n de Cristo. <\/em>\u2014 \u00abNo he llegado todav\u00eda a la renuncia completa \u2014 a\u00f1a\u00addi\u00f3;\u2014pero me gusta mucho ese libro.\u00bb Conoce a los Reli\u00adgiosos de Sang-Hai, y nos ha hablado del Sr. Mengniot. La noche \u00faltima todos los pasajeros la han pasado sobre cubierta, porque se sofocaban en los camarotes. Sin em\u00adbargo, Madre m\u00eda, el estado de vuestras hijas es bueno bajo todos conceptos, gracias a Dios.<\/p>\n<p>5 de Septiembre.\u2014Empiezo a escribir desde la ma\u00f1ana porque si despu\u00e9s del medio cita hace tanto calor como ayer no tendr\u00e9 fuerza para hacerlo, y porque se nos ha dicho que tengamos preparado el correo para Djibuti, donde llegaremos a las tres. Ayer permanecimos sobre cubierta hasta entrada la noche, por el calor, que asfixiaba. S\u00f3lo me daba alivio el pensamiento de la China, y bende\u00adc\u00eda al Se\u00f1or por atravesar el mar Rojo. Este mar cambia hoy de color; se percibe que nos acercamos al Oc\u00e9ano. Ayer por la tarde todos los pasajeros se colocaron en la popa del nav\u00edo para contemplar el mar, que estaba fosforescente; esto era magn\u00edfico.<\/p>\n<p>Verdaderamente que el estudio del chino hace venir sue\u00f1o: ved si no a nuestra querida decana adormecida sobre su libro: llamamos a este encantador libro viejo el \u00abfrasco de cloroformo\u00bb, porque apenas Sor Taux lo toma entre sus manos, \u00a1al momento pasa al mundo de los que sue\u00f1an!&#8230; Y esta buena hermana se empe\u00f1a en que de ning\u00fan modo duerme, sino que estudia y recapacita.<\/p>\n<p>Ya aparece la tierra, desc\u00fabrese m\u00e1s y m\u00e1s, y nosotras la saludamos gozosas esperando la de la China.<\/p>\n<p>Todas nos unimos, respetable Madre, para enviaros nues\u00adtro filial respeto y aseguraros de nuestro bienestar, de nuestra paz y buena voluntad.<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">* * *<\/p>\n<p><em> <\/em><\/p>\n<p><em>Colombo, 14 de Septiembre.<\/em><\/p>\n<p>Anteayer llegamos a Colombo a las cuatro de la tarde, y aqu\u00ed estamos esperando la se\u00f1al de partir, la cual no sabemos cu\u00e1ndo se nos dar\u00e1, porque nuestro Tonk\u00edn nece\u00adsita reparaciones, pues la h\u00e9lice se ha hundido, y aun no han sido bastante dos d\u00edas debajo del agua para encon\u00adtrarla, y yo creo que ni se encontrar\u00e1, sino que as\u00ed tendre\u00admos que ir hasta Saigon; all\u00ed hay un astillero donde f\u00e1cil\u00admente puede reparar sus aver\u00edas. a nosotras nos precisa el ponernos en camino. Pero \u00bfqu\u00e9 os dir\u00e9, mi respetable Madre, de este puerto? Es Colombo una soberbia y m\u00e1gica ciudad. Al penetrar nosotras en la Isla de Ceyl\u00e1n, parec\u00eda- nos entrar en un ed\u00e9n. \u00a1Qu\u00e9 hermosa variaci\u00f3n! Las casas, bajas y rojas como la tierra, por un lado; las palmeras, cocos, almendros y \u00e1rboles de toda clase, por otro; las ca\u00adlles son verdaderos jardines, o\u00a0 mejor dicho, praderas; en este pa\u00eds se hallan casas de poco arte; los comercios pare\u00adcen m\u00e1s bien tiendas de ferias, y los negros est\u00e1n sentados en medio de sus mercader\u00edas, por cierto poco apetecibles. Tanto hombres, como mujeres y ni\u00f1os, visten con suma modestia y sencillamente y son buenos tipos.<\/p>\n<p>Al bajar a tierra encontramos un Oficial ingl\u00e9s que se mostr\u00f3 muy obsequioso y contento al ver Hermanas; era \u00e9ste un cat\u00f3lico irland\u00e9s; ense\u00f1\u00f3nos el camino para la Casa de los Misioneros de Mar\u00eda; tomamos despu\u00e9s un tranv\u00eda el\u00e9ctrico, \u00fanicos o\u00a0 casi \u00fanicos carruajes que se parecen a <strong>los <\/strong>de Europa (las personas acomodadas se hacen llevar en otros menores, tirados por los mismos negros). No nos bas\u00adtaban dos ojos, y bien hubi\u00e9ramos querido tener cuatro para admirar y contemplar mejor la bella naturaleza que a nues\u00adtro paso nos rodeaba por todas partes. Por fin llegamos, despu\u00e9s de un largo trayecto, al Hospital: recibi\u00f3nos la Su\u00adperiora con los brazos abiertos en su Casa, y ella y sus com\u00adpa\u00f1eras nos mostraron una cordialidad y amabilidad encan\u00adtadoras; prepar\u00e1ronnos despu\u00e9s cena y habitaci\u00f3n donde pasar la noche, sirvi\u00e9ndonos la Comunidad, todas muy cui\u00addadosas y atentas, etc.; de todo ello quedamos nosotras tan edificadas por su caridad y buena acogida; presenta- ro\u00edmos los platos a la francesa. Al d\u00eda siguiente, a las cinco <strong>y <\/strong>media, fuimos a oir la Santa Misa a una capilla peque\u00f1a <strong>y <\/strong>modesta, pero recogidita, y despu\u00e9s de ella hicimos una confesi\u00f3n de tres semanas.<\/p>\n<p>\u00a1Ah! \u00a1y qu\u00e9 consuelo y alivio tuvimos en ella, si bien no hab\u00edamos faltado mucho desde un principio, por la sumi\u00adsi\u00f3n que hemos tenido a la hermana Faure y por la mucha uni\u00f3n y amor que entre nosotras hab\u00eda! Despu\u00e9s de desayunar llev\u00f3nos la Superiora a casa del Sr. Obispo, hombre sencillo, muy bueno; de aqu\u00ed fuimos a ver el Museo, en el que todos los objetos est\u00e1n hechos de coco, quedando de todo ello muy satisfechas. Despu\u00e9s de comer visitamos el Hospital, que por cierto es muy grande y perfectamente cuidado: las Hermanas, en corto n\u00famero, necesitan traba\u00adjar d\u00eda y noche; adem\u00e1s son muy molestadas por el conti\u00adnuo y sofocante calor del pa\u00eds, teniendo, sin embargo, el consuelo de administrar con frecuencia el Sacramento del Bautismo. a las cuatro de la tarde nos despedimos por fin, despu\u00e9s de haber dado mil gracias a aquellas queridas her\u00admanas por la buena hospitalidad que nos hab\u00edan proporcio\u00adnado y por habernos comunicado nuevos br\u00edos para con\u00adtinuar nuestro viaje mar\u00edtimo, a\u00fan por quince d\u00edas m\u00e1s.<\/p>\n<p>Desde por la ma\u00f1ana estaban ya los negros pr\u00f3ximos a nuestro barco sobre una especie de peque\u00f1as almad\u00edas pun\u00adtiagudas, hechas de tres troncos de madera, sumergi\u00e9n\u00addose en el agua desde el puente, cantando despu\u00e9s y for\u00admando una bonita m\u00fasica, hiriendo con los codos sus cos\u00adtados (costumbre salvaje). El martes llegaremos tal vez a Singapoore y el jueves a Saig\u00f3n, 17 de Septiembre. Despu\u00e9s de diez horas de viaje hemos penetrado en el distrito de Malaca: por todas partes estamos rodeadas de collados de exuberante vegetaci\u00f3n; a la entrada del distrito hay un hermoso faro y algunas casitas, las cuales ha dibujado, aunque de prisa, la hermana Falc\u00f3n. a cualquier islote que vemos aparecer le saludamos con mucha alegr\u00eda y gritamos como ni\u00f1as: \u00a1Tierra, tierra!&#8230; \u00a1oh, qu\u00e9 bien! La noche \u00faltima permanec\u00eda a\u00fan averiada la m\u00e1quina de nuestro vapor, y nosotras, despu\u00e9s de dos horas de perplejidad, pregunt\u00e1bamos si tendr\u00eda remedio; mas, gracias a la Virgen Inmaculada, que con tanto amor vela sobre sus hijas, continuamos pac\u00edficamente nuestro viaje. En Saigon se parar\u00e1 dos d\u00edas para hacer reparaciones. Entretanto he colocado yo una Medalla Milagrosa en una abertura de la popa del nav\u00edo, y as\u00ed guardadas, no tenemos nada que temer. Al paso que nos acercamos a Singapoore cobramos m\u00e1s aliento.<\/p>\n<p>El Comandante tuvo a bien pasar con nosotras un largo rato, llev\u00e1ndonos unas vistas o\u00a0 fotograf\u00edas sacadas por \u00e9l y que nosotras hemos visto con un estereoscopo; sent\u00eda sumo gusto en hablarnos de su familia, cuyo retrato lleva\u00adba; \u00e9l es de Tolosa, y sus hijos se han educado en los Je\u00adsu\u00edtas; era cosa chocante el verle por la ma\u00f1ana en Misa entre los primeros y hacer tanta cruz.<\/p>\n<p>Nosotras siempre estamos juntas, ora escribiendo, ora rezando, ora leyendo la relaci\u00f3n de nuestra Madre Devos o \u00a0de la hermana Verot. \u00a1Ah, y qu\u00e9 buenos ejemplos, y qu\u00e9 de santos tenemos en nuestra Compa\u00f1\u00eda! Todos los d\u00edas doy gracias a mi buen Jes\u00fas por haberme llamado a ella, \u00a1deseando amarle de todo coraz\u00f3n y con todas mis fuerzas servirle en el pa\u00eds de la China! Confieso que soy indigna de ir a ella, y estoy muy contenta por conseguirlo.<\/p>\n<p>Perdonadme, tierna Madre, estos garabatos; es tanto el gusto que yo y mis hermanas tenemos en escribiros, que continuar\u00e9 hasta llegar a Shang-Hai, 21 de Septiembre. Tomo de nuevo esta ma\u00f1ana la pluma inmediatamente despu\u00e9s de la oraci\u00f3n; la mar, pues, est\u00e1 alborotada y ayer estuvimos todas algo mareadas. Hoy hemos tenido la di\u00adcha de recibir el Sacrat\u00edsimo Pan de los Angeles, por lo que estamos muy alegres. A las cuatro llegaremos a Saigon y all\u00ed quiero echar esta carta al correo.<\/p>\n<p>Ante todo quiero contaros la jornada del d\u00eda 19 en Sin\u00adgapoore, que por cierto es muy curiosa. Llegamos a la ribe\u00adra de Singapoore, en extremo deliciosa, tanto por la vege\u00adtaci\u00f3n de que est\u00e1 cubierta como por los \u00e1rboles, palmeras y casitas que hay en medio de su vegetaci\u00f3n; a las seis y media de la ma\u00f1ana, esper\u00e1bannos en el muelle dos Religio\u00adsas de San Mauro, las cuales nos condujeron a su pensiona\u00addo, donde se nos hizo un amable recibimiento. Despu\u00e9s del saludo y dem\u00e1s cumplidos, nos llevaron a la Catedral, a fin de asistir a un casamiento chino. Hall\u00e1banse en medio de 1,1 nave d\u00e1ndose las manos los dos esposos; la esposa vest\u00eda una t\u00fanica de raso encarnado, bordada en oro; en su pecho ostentaba un gran collar; su peinado, ce\u00f1ido de una diadema, estaba adem\u00e1s cubierto por una corona de oro y piedras preciosas; por fin cubr\u00eda su pintarrajeado rostro un velo de seda de color de rosa y tambi\u00e9n bordado en plata.<\/p>\n<p>Al acercarse a la Sagrada Comuni\u00f3n, lo hace primero y solo el esposo, pues la esposa debe aguardar a que vaya a acompa\u00f1arla, a ayudarla a ponerse de rodillas y a levan\u00adtarla el velo; a ella le est\u00e1 prohibido el hacer cualquier mo\u00advimiento, levantar los ojos y el hablar durante tres d\u00edas. La salida de la iglesia se hace con gran lentitud, paso a paso.<\/p>\n<p>La Hermana Superiora nos llev\u00f3 la misma ma\u00f1ana a vi\u00adsitar a la reci\u00e9n casada, que es una disc\u00edpula suya e hija de una familia muy cristiana, la cual ha prestado no pocos favores a las Religiosas; la nueva esposa ha tenido nuestra visita como una bendici\u00f3n del Cielo. Al llegar a su casa, toda encarnada, tuvimos que hacer mil saludos a derecha e izquierda; despu\u00e9s subimos al cuarto de la desposada, que no se mueve de su sill\u00f3n ni contesta palabra a los saludos que se la hacen, sino que permanece con los ojos bajos y las manos llenas de anillos, asemej\u00e1ndose a una conde\u00adnada a muerte. Cuando bajamos encontramos preparada una mesa con un pastel, y sus sillas; rog\u00f3nos la Superiora que tom\u00e1ramos asiento y que prob\u00e1ramos de aquel pastel, pues a no hacerlo har\u00edamos a aquellos buenos cristianos una verdadera injuria imperdonable, y henos aqu\u00ed, querida Madre, alrededor de una mesa india gustando del pastel chino, que, en verdad, no estaba malo.<\/p>\n<p>Al salir, repetimos nuevamente nuestros saludos al es\u00adposo, el cual se pasea todo el d\u00eda por delante de la casa; \u00a1Ah! \u00bfqu\u00e9 dir\u00e9is, madre m\u00eda, viendo a vuestras hijas en una boda? Mas en Singapoore, est\u00e1 permitido y, por otra parte, no hemos sido tan f\u00e1ciles en acceder a ello. Singapoore se compone de ingleses, indios y chinos, siendo estos \u00faltimos los m\u00e1s numerosos, y cuya vista hace rebosar mi coraz\u00f3n de alegr\u00eda, pues siento que para ellos me llama mi buen Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Las Hermanas de San Mauro tienen un gran pensionado adem\u00e1s del orfelinato de la Santa Infancia, donde se educan las ni\u00f1as; \u00e9stas nos cantaron unos c\u00e1nticos primero, y des\u00adpu\u00e9s tuvimos el gusto de o\u00edr a las ni\u00f1as de primera Comu\u00adni\u00f3n, algunas chinas, que cantaron el Santo Rosario con no poca melod\u00eda y correcci\u00f3n.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de medio d\u00eda, visitamos el Hospital, que est\u00e1 al cuidado de las Religiosas, y por fin a las cinco volvimos otra vez al muelle, dando gracias al Se\u00f1or por nuestra bue\u00adna jornada.<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">* * *<\/p>\n<p><em> <\/em><\/p>\n<p><em>23 de Septiembre.&#8211;Hemos <\/em>salido de Saigon esta ma\u00f1ana a las tres; ayer por la tarde volvimos a embarcarnos des\u00adpu\u00e9s de haber pasado una larga jornada en tierra.<\/p>\n<p>Hoy debo daros cuenta de un gran consuelo que he te\u00adnido: he administrado un Bautismo. S\u00ed Madre m\u00eda, he tenido la dicha de hacer cristiana a una china annamita y de decir al derramar el agua sobre su cabeza: \u00abMar\u00eda Julia, yo te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo.\u00bb No cre\u00e1is, querida Madre, que haya sido una ni\u00f1a a quien yo he abierto las puertas del Cielo, no, sino una pobre anciana de 84 a\u00f1os, muy amarilla, flaca y enferma, que deseaba ardientemente recibir el Santo Bautismo: bien se pod\u00eda haber aguardado a que se lo ad\u00administrara el Misionero; mas era tanto y tan manifiesto a la Superiora mi deseo de hacerlo, que se dign\u00f3 conced\u00e9r\u00admelo. Volvimos, pues, a la sala, y la hermana dijo a la an\u00adcianita:\u2014\u00bbMire usted las Hermanas que llegan de Francia para bautizar.\u00bb Al momento se incorpor\u00f3 la pobre enferma y, quit\u00e1ndose el pa\u00f1uelo que cubr\u00eda su cabeza, me mir\u00f3 y se inclin\u00f3 hacia m\u00ed; luego me dispuse a bautizarla; hac\u00edalo yo, s\u00ed, con mano temblorosa, mas con mucho gusto y alegr\u00eda. Esta nueva cristiana pronto ir\u00e1 al Cielo y rogar\u00e1 por vos, que hab\u00e9is sido su madrina, y espero que tambi\u00e9n pedir\u00e1 al Se\u00f1or bendiga mis trabajos; la he puesto la Medalla Mila\u00adgrosa, y la pobre enferma dejaba bien conocer su alegr\u00eda en su semblante.<\/p>\n<p>Las Hermanas de San Pablo de Chartres nos han reci\u00adbido con mayor cordialidad a\u00fan que las de San Mauro, si as\u00ed puede decirse, y nos han tratado como si fu\u00e9ramos de su familia.<\/p>\n<p>La muy buena noche del jueves nos restableci\u00f3 de la molestia del mareo que hab\u00edamos pasado a bordo.<\/p>\n<p>El viernes o\u00edmos dos Misas y despu\u00e9s fuimos a visitar el Hospital annamita y militar, a cargo de las dichas Herma\u00adnas; este \u00faltimo es muy grande y muy abastecido. En \u00e9l encontramos un soldado franc\u00e9s de 22 a\u00f1os que estaba loco, el cual nos cant\u00f3 un himno y c\u00e1ntico a su bandera con tales acentos de fe y patriotismo, que por ello se me arrasaron los ojos en l\u00e1grimas. Por la tarde, a las cinco, volvimos a la Santa Infancia, all\u00ed cenamos y a las siete partimos de nuevo para nuestro vapor <em>Tonk\u00edn.<\/em><\/p>\n<p>Saigon es una ciudad que encanta; en ella nos hemos paseado por un jard\u00edn bot\u00e1nico en donde hay adem\u00e1s multitud de p\u00e1jaros de todas clase, monos, serpientes, osos, hienas, etc&#8230;<\/p>\n<p>27 de Septiembre.\u2014Acabamos de llegar a Hon-Kong y estamos para bajar ya dentro de poco en Shang-Hai. Unas Hermanas de San Pablo, que estuvieron el domingo en casa de la hermana Sabreuil, nos han dicho que esta respetable hermana nos espera ya con impaciencia; por nuestra parte contamos tambi\u00e9n, a cada paso, las horas que distamos de Shang-Hai, t\u00e9rmino de nuestro viaje mar\u00edtimo. Hong-Kong es una ciudad muy original, levantada, a modo de anfiteatro, en medio de helechos: no nos hemos detenido en ella m\u00e1s que algunas horas.<\/p>\n<p><em>29 de Septiembre.\u2014Deber\u00edamos <\/em>haber llegado ya esta ma\u00f1ana, a las tres, a Shang-Hai; empero damos gracias a Dios y a la Virgen Inmaculada porque podremos llegar si quiera esta tarde. \u00a1Ah, mi respetable Madre, si supi\u00e9rais la tempestad que tuvimos la noche del 27 al 28! Era \u00e9sta una verdadera tromba: comenz\u00f3 entre d\u00eda, y fue su mayor bra\u00advura de las ocho de la noche hasta las dos de la ma\u00f1ana. Bien pod\u00e9is imaginaros cu\u00e1l ha sido nuestro sobresalto y malestar. a cada momento flotaba la h\u00e9lice sobre el agua, y cruj\u00eda tanto el barco que se cre\u00eda iba a ser hecho asti\u00adllas: por \u00faltimo desh\u00edzose la tempestad, sigui\u00e9ndose una calma que admiraba.<\/p>\n<p>El Comandante nos dijo que tambi\u00e9n \u00e9l hab\u00eda estado muy asustado. Al presente damos muchas gracias a la Reina del Cielo, a la poderos\u00edsima Virgen Mar\u00eda, que as\u00ed nos ha protegido; Ella vela sin cesar sobre sus hijas y ex\u00adtiende su maternal manto para defenderlas; yo la he pro\u00admetido mandar decir en su altar una novena de Misas en acci\u00f3n de gracias.<\/p>\n<p>Ruego a vos, Madre, nos ayud\u00e9is tambi\u00e9n a darle las de\u00adbidas gracias por la protecci\u00f3n que nos ha dispensado.<\/p>\n<p>Ayer est\u00e1bamos bastante deca\u00eddas y mal, hoy estamos ya m\u00e1s valientes; la vista de la tierra tan deseada de China nos da aliento y aumenta nuestra alegr\u00eda y satisfacci\u00f3n. El Divino Maestro ha querido as\u00ed hacernos ganar nuestro \u00fal\u00adtimo paso; \u00a1que por todo sea bendito ! El Comandante se muestra siempre muy obsequioso; ayer nos visit\u00f3 varias ve\u00adces, y por la noche nos dijo que el viento se calmaba y que esperaba pasar\u00edamos una buena noche; con todo, \u00e9l la pas\u00f3 en pie, dirigiendo por s\u00ed mismo el vapor. Al presente todo est\u00e1 tranquilo, y vienen remando al lado de nuestro <em>Tonk\u00edn <\/em>dos barcas de pesca. \u00a1Pobre <em>Tonk\u00edn! <\/em>En verdad que parec\u00eda una c\u00e1scara de nuez sobre la mar desenfrenada; pero lo que entonces me alentaba eran vuestras palabras: \u00bb Vos\u00adotras bendecid al Se\u00f1or, porque velar\u00e1 sobre vosotras du\u00adrante vuestro viaje, y decidle: Mi Dios, Vos sois quien me guard\u00e1is; bien s\u00e9 que no hay m\u00e1s que una tabla en que sostenerme sobre el abismo en que podr\u00eda desplomarme para siempre; mas en vuestra misericordia espero.\u00bb Amada Madre, al presente nos hallamos bien, y dentro de poco estaremos mucho mejor.<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">* * *<\/p>\n<p><em> <\/em><\/p>\n<p><em>1 de Octubre.\u2014 <\/em>Shang-Hai, Casa central.&#8211;Mil gracias, mi buena Madre, por haberme enviado a China. En ella he recibido por primera vez esta ma\u00f1ana a Nuestro Se\u00f1or, a quien he prometido de todo coraz\u00f3n dedicarme a su ma\u00adyor gloria. In\u00fatil me parece el deciros c\u00f3mo nos han reci\u00adbido en \u00e9sta: recibi\u00e9ronnos, pues, con los brazos abiertos y con la mayor alegr\u00eda; \u00e9ramos para ellas una familia que acaba de encontrarse, y por ello todas bendecimos a nues\u00adtro Divino Maestro. La Sra. Visitadora ha quedado muy satisfecha, de las buenas nuevas que de vuestra parte, mi respetable Madre, le hemos comunicado; grande es su afecto para la Comunidad, y as\u00ed se experimenta en \u00e9sta el buen olor de esa amada Casa-Madre.<\/p>\n<p>Las hermanas Dargouges y Bugaud, que est\u00e1n en \u00e9sta por algunos d\u00edas, gustan mucho de que les hablemos de us\u00adtedes y del Seminario; me han rogado, respetable Madre, que os haga presentes sus afectos. Todas mis compa\u00f1eras de viaje est\u00e1n, como yo, muy contentas de encontrarse en China, dispuestas a trabajar con \u00e1nimo y a seros sumisas y humildes hijas, procurando no daros sino consuelos. Esta ma\u00f1ana he estado con la hermana Visitadora y me ha di\u00adcho que piensa dejarme en la Casa central: por ahora me dedico a ayudar un poco a \u00e9sta, otro poco a la otra den\u00adtro de casa, pues desea ella que aprenda el chino, siquiera para entenderlo. Yo estoy dispuesta a todo, no habiendo venido m\u00e1s que a hacer con gusto la voluntad de Dios.<\/p>\n<p>Gracias, mil gracias, respetable Madre, por el bien que me hab\u00e9is hecho; s\u00f3lo en mis adentros, en mis efusiones con Dios, puedo daros testimonio de mi reconocimiento todos los d\u00edas con toda mi alma.<\/p>\n<p>Creedme en Jes\u00fas y Mar\u00eda Inmaculada, mi respetable Ma\u00addre, vuestra humilde y obediente Hija,<\/p>\n<p>Sor Germaine.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A bordo del Tonk\u00edn, 28 de Agosto de 1899. Muy respetable Madre: La gracia de Nuestro Se\u00f1or sea siempre con nosotras. Comienzo mi carta enfrente de la \u00abhermosa Sicilia\u00bb; va\u00admos coste\u00e1ndola&#8230; \u00a1Es magn\u00edfica! 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