{"id":43868,"date":"2015-02-24T06:05:52","date_gmt":"2015-02-24T05:05:52","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2011\/06\/pasado-y-futuro-del-espiritu-vicenciano\/"},"modified":"2016-07-26T19:17:53","modified_gmt":"2016-07-26T17:17:53","slug":"pasado-y-futuro-del-espiritu-vicenciano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/pasado-y-futuro-del-espiritu-vicenciano\/","title":{"rendered":"Pasado y futuro del esp\u00edritu vicenciano"},"content":{"rendered":"<p>Para que mejor se comprenda la intenci\u00f3n y los l\u00edmites de este tra\u00adbajo, se\u00f1alaremos de entrada el tono algo pretencioso del t\u00edtulo. Para empezar, no nos sentimos capacitados para conocer a fondo el pasado del as\u00ed llamado \u00abesp\u00edritu vicenciano\u00bb, ni en su origen fundante (la ex\u00adperiencia de san Vicente), ni en su historia posterior hasta hoy; ni ca\u00adpacitados tampoco para describirlo en su plena profundidad. En cuan\u00adto al futuro, hace a\u00f1os que el estudio sociol\u00f3gico nos ha llevado a la persuasi\u00f3n de que, mientras el conocimiento del pasado es posible (aunque fr\u00e1gil y parcial, y adem\u00e1s fuertemente condicionado por la perspectiva propia del estudioso), todo pron\u00f3stico de futuro est\u00e1, en el terreno de la historia, muy cercano a la insensatez; es decir, que pr\u00e1c\u00adticamente carece de sentido. Declaremos paladinamente desde el co\u00admienzo mismo que la descripci\u00f3n del pasado del esp\u00edritu vicenciano que se va a intentar en este trabajo ser\u00e1 de car\u00e1cter fuertemente selec\u00adtivo y muy sint\u00e9tico. Por lo que se refiere al futuro, no se va a inten\u00adtar aqu\u00ed pron\u00f3stico de ninguna clase; s\u00f3lo se se\u00f1alar\u00e1n algunos temas que nos parecen imprescindibles para que el esp\u00edritu vicenciano tenga un futuro con sentido.<\/p>\n<p>Una \u00faltima palabra previa. El t\u00e9rmino \u00abesp\u00edritu\u00bb o \u00abespirituali\u00addad\u00bb aplicado a la personalidad de san Vicente y a su influencia en la historia posterior nos parece el caso de una etiqueta inventada para otras cosas y aplicada no muy adecuadamente a \u00e9sta. \u00abExperiencia\u00bb de san Vicente, \u00abexperiencia cristiana\u00bb de san Vicente, o tal vez \u00abvisi\u00f3n cristiana\u00bb de san Vicente, ser\u00edan, cualquiera de ellas, expre\u00adsiones m\u00e1s apropiadas para este caso. Usaremos una u otra indife\u00adrentemente, sin excluir \u00abesp\u00edritu\u00bb y \u00abespiritualidad\u00bb, a lo largo de es\u00adte trabajo.<\/p>\n<h2><strong>1. La experiencia original<\/strong><\/h2>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2015\/02\/France-Clichy-Vincent-de-Paul-seated.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-140778\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2015\/02\/France-Clichy-Vincent-de-Paul-seated-300x260.jpg?resize=300%2C260\" alt=\"France-Clichy-Vincent-de-Paul-seated\" width=\"300\" height=\"260\" \/><\/a>Hay en la biograf\u00eda de san Vicente de Pa\u00fal anterior a sus treinta y siete a\u00f1os (1617) algunos datos seguros que apuntan a un cierto inter\u00e9s personal por los pobres. Aparte de los dudosos datos de la infancia que nos da su primer bi\u00f3grafo, Abelly (1.1,c.2, pp. 32-33), se\u00f1alaremos su cono\u00adcimiento de la Cofrad\u00eda del Hospital de la Caridad durante su segunda estancia en Roma (X 574), sus visitas al Hos\u00adpital de la Caridad de Par\u00eds (Abelly, 1.111, c.XI, secci\u00f3n I, p.630), al que hizo una donaci\u00f3n de 15.000 libras en 1611 (aunque parece por todos los indicios que Vicente no fue m\u00e1s que intermediario en la donaci\u00f3n: X 25-27), su trabajo de catequesis entre los criados de los Gondi y entre los campesinos de las tierras de estos (X 34 ss.).<\/p>\n<p>Estos datos son seguros, pero de ninguna manera ates\u00adtiguan una personalidad de fe que estuviera volcada desde siempre, ya desde la infancia (como querr\u00eda hacernos creer Abelly), hacia los pobres. Cualquier biograf\u00eda de cualquier ni\u00f1o cristiano bien educado por sus padres, o de cualquier joven sacerdote decente, en cualquier \u00e9poca, nos podr\u00eda proporcionar datos similares.<\/p>\n<p>Aunque hay entre ellos diferencias de mayor o menor importancia en la descripci\u00f3n del proceso que llev\u00f3 a Vi\u00adcente de Pa\u00fal a convertirse de sus maneras un poco ato\u00adlondradas, y ciertamente egocentradas, de sus primeros a\u00f1os de sacerdocio, pr\u00e1cticamente todos los bi\u00f3grafos de san Vicente y los estudiosos de su espiritualidad coinciden en dos puntos. Primero, en la fecha. El ario 1617 marca, alrededor de las experiencias de Folleville y Ch\u00e1tillon, la fecha decisiva para un cambio radical de rumbo en su vi\u00adda. Segundo, el cambio de rumbo desemboca en una dedi\u00adcaci\u00f3n plena de persona y de sacerdocio a la evangeliza\u00adci\u00f3n de los pobres.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9nes son esos pobres? Pobres campesinos, en pri\u00admer lugar; galeotes, poco despu\u00e9s. Pero con el paso de los a\u00f1os, y en buena parte por la influencia de las hijas de la ca\u00adridad y de las damas, pobres de todas clases: enfermos mentales, enfermos de los hospitales p\u00fablicos, ni\u00f1os aban\u00addonados, esclavos, emigrantes interiores y exteriores, sol\u00addados mercenarios, artesanos y trabajadores envejecidos sin trabajo y sin pensi\u00f3n, mendigos, refugiados y v\u00edctimas de la guerra, poblaci\u00f3n cat\u00f3lica rural y perseguida (Irlanda, Es\u00adcocia, Islas H\u00e9bridas), nativos de Madagascar.<\/p>\n<p>Hab\u00eda otra gente pobre en la Francia de aquel tiempo, gente que no era rica en manera alguna, que ni siquiera pertenec\u00eda a lo que hoy clasificar\u00edamos como clase media, ni alta ni baja (por ejemplo, los artesanos modestos), gente que san Vicente nunca crey\u00f3 que fuera objeto de dedica\u00adci\u00f3n ni para \u00e9l mismo ni para los hombres y mujeres inspi\u00adrados por \u00e9l. Por contraste, los s\u00ed asistidos por Vicente y por sus instituciones ten\u00edan un car\u00e1cter com\u00fan en su po\u00adbreza, car\u00e1cter que hoy calificar\u00edamos m\u00e1s bien como marginaci\u00f3n, idea muy cercana a lo que santa Luisa de Marillac quer\u00eda decir con la expresi\u00f3n \u00ablos pobres despro\u00advistos de todo\u00bb <em>(Santa Luisa de Marillac. Corresponden\u00adcia <\/em>y <em>escritos, <\/em>Ceme, Salamanca, 1985, p.826).<\/p>\n<p>La conversi\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal a la evangelizaci\u00f3n de los pobres fue una experiencia personal de su fe, y co\u00admo experiencia personal la vivi\u00f3 de 1618 a 1625 dando misiones rurales por su cuenta en las tierras de los Gondi, con la ayuda de compa\u00f1eros ocasionales. Pero pronto des\u00adcubri\u00f3, por influencia y sugerencia de la se\u00f1ora, que un trabajo de largo alcance en la evangelizaci\u00f3n de los pobres no pod\u00eda ser llevado a cabo m\u00e1s que a trav\u00e9s de organiza\u00adciones estables. Este descubrimiento tom\u00f3 cuerpo en la fundaci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n (1625-1626), de las Hijas de la Caridad (1633), de las Damas de la Ca\u00adridad (1634), y en otros tipos de organizaciones menos es\u00adtructuradas creadas para casos particulares y de duraci\u00f3n limitada (Macon, organizaci\u00f3n de auxilios de guerra para la Lorena, Picard\u00eda, Par\u00eds&#8230;).<\/p>\n<p>Aunque no fue as\u00ed al comienzo mismo, ni siquiera en los primeros a\u00f1os, la visi\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal, que comenz\u00f3 centrada en peque\u00f1as aldeas cercanas a Par\u00eds y se fue ex\u00adtendiendo posteriormente por el reino de Francia, acab\u00f3 por tener una perspectiva mundial. Tambi\u00e9n en este aspecto la sugerencia o la influencia vino de otra parte, la Congrega\u00adci\u00f3n de Propaganda Fide Oil 143). Vicente se crey\u00f3 obliga\u00addo a aceptarla, como fue el caso en todas sus obras, <em>\u00abpara responder a los designios de Dios\u00bb <\/em>(ibid.). Y aunque uno de los motivos que le llevaron a enviar a sus gentes m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras de Europa era su temor de que Dios retirara la fe de Europa <em>\u00abpor culpa de nuestras costumbres corrompidas\u00bb <\/em>(111 165-166), la nueva visi\u00f3n de alcance mundial estaba en perfecta armon\u00eda con la intuici\u00f3n original y cen\u00adtral de su espiritualidad. En efecto, por aquel entonces las muchedumbres de pobres estaban, igual que hoy, m\u00e1s bien fuera que dentro de la corrompida Europa.<\/p>\n<p>La conversi\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal afect\u00f3, por supuesto, a todos los aspectos sicol\u00f3gicos y emocionales de su per\u00adsonalidad. Pero afect\u00f3 tambi\u00e9n, y muy profundamente, a su teolog\u00eda, a su relaci\u00f3n con Dios te\u00f3rica y pr\u00e1ctica. Ya antes de su conversi\u00f3n a los pobres, Berulle se hab\u00eda en\u00adcargado de desmontar el teocentrismo de su piedad juvenil y de sus estudios en Toulouse para orientarlo hacia una vi\u00adsi\u00f3n netamente cristiana cristoc\u00e9ntrica (se perdonar\u00e1 la re\u00addundancia, pero en este caso es \u00fatil). Es decir: su visi\u00f3n de fe pasa de ser una teo-log\u00eda (todas las religiones la tienen) a ser una cristo-log\u00eda (s\u00f3lo la tiene la cristiana, y en eso precisamente se distingue de las dem\u00e1s religiones).<\/p>\n<p>Pero en su caso su cristolog\u00eda es una visi\u00f3n centrada no en el Verbo encarnado y glorificado a la derecha del Pa\u00addre, como lo era en Berulle, sino en el Jes\u00fas de Nazaret, nacido de Mar\u00eda, evangelizador de los campesinos de Ga\u00adlilea y muerto en la cruz. El Cristo resucitado y glorificado es tambi\u00e9n para \u00e9l, qu\u00e9 duda cabe, objeto de adoraci\u00f3n amorosa y de fe. Pero para dedicarse a continuar la misi\u00f3n de Cristo sobre el modelo de Cristo no pod\u00eda tomar como modelo m\u00e1s que al Dios hecho carne y hecho historia, el Cristo que se hace presente en el mundo cuando se encar\u00adna, y que acaba su vida hist\u00f3rica en la cruz. Por ejemplo: <em>\u00abPara ser verdadera hija de la caridad hay que hacer lo que hizo el Hijo de Dios en la tierra\u00bb <\/em>(IX 34). Y a sus mi\u00adsioneros: <em>\u00abJam\u00e1s ha habido una compa\u00f1\u00eda que tuviese como fin el hacer lo que Nuestro Se\u00f1or ha venido a hacer al mundo\u00bb <\/em>(XI 323).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n su visi\u00f3n eclesiol\u00f3gica tuvo que sufrir fuertes revisiones ante las exigencias de su nueva vocaci\u00f3n. El jo\u00adven Vicente hab\u00eda asimilado con fidelidad la eclesiolog\u00eda que hab\u00eda salido de Trento. Esta eclesiolog\u00eda se hab\u00eda cen\u00adtrado, en buena parte como reacci\u00f3n contra los protestan\u00adtes, en los aspectos de la constituci\u00f3n interna de la Iglesia, y descuid\u00f3 su proyecci\u00f3n misionera. Ahora bien, \u00e9ste es el aspecto decisivo para quien centra su propia experiencia de fe en la evangelizaci\u00f3n de poblaciones campesinas que, aunque bautizadas, est\u00e1n muy mal instruidas en la fe, y a\u00fan m\u00e1s para evangelizar a paganos que ni siquiera han o\u00eddo hablar de Cristo.<\/p>\n<p>En los documentos dogm\u00e1ticos de Trento se define la fi\u00adgura del sacerdote ante todo como hombre de culto, minis\u00adtro de la eucarist\u00eda. Aunque los documentos de reforma de la vida del clero s\u00ed tuvieron en cuenta la dimensi\u00f3n pastoral del sacerdocio cat\u00f3lico, en conjunto el concilio dise\u00f1\u00f3 una figura del sacerdote como \u00abespecialista\u00bb de lo sagrado, de\u00addicado m\u00e1s a cultivar la relaci\u00f3n de los fieles con Dios que las dimensiones comunitarias de la fe. O sea, una visi\u00f3n del sacerdocio netamente teoc\u00e9ntrica.<\/p>\n<p>Y tambi\u00e9n una visi\u00f3n de la Iglesia, visi\u00f3n que ha dura\u00addo desde Trento hasta el Vaticano II, netamente jer\u00e1rqui\u00adco-clerical, en la que los laicos son poco m\u00e1s que miem\u00adbros pasivo-receptores de la gracia y de los sacramentos. Ahora bien, si imitar a Jesucristo y continuar su misi\u00f3n en la historia es \u00abhacer lo que hizo el Hijo de Dios en la tie\u00adrra\u00bb (dar de comer al hambriento, ense\u00f1ar al que no sabe, curar al enfermo, expulsar \u00abdemonios\u00bb; en suma, evange\u00adlizar a los pobres de palabra y de obra), para llevar a cabo lo mejor de esa misi\u00f3n y de esa imitaci\u00f3n basta la simple condici\u00f3n de bautizado. Dice san Vicente a las hijas de la caridad: <em>\u00abEl que viese la vida de Jesucristo ver\u00eda algo se\u00admejante en la vida de una hija de la caridad. \u00bfQu\u00e9 es lo que \u00e9l vino a hacer? Vino a ense\u00f1ar, a iluminar. Eso es lo que vosotras hac\u00e9is\u00bb <\/em>(IX 534). En suma: para continuar lo mejor de la misi\u00f3n de Cristo en la historia de la humani\u00addad, no hace ninguna falta ser cl\u00e9rigo (aunque el serlo no tiene por qu\u00e9 ser un estorbo para la misma misi\u00f3n).<\/p>\n<p>Ni tampoco hace ninguna falta ser religioso. Es m\u00e1s: Vicente hubiera encontrado (encontr\u00f3 de hecho) dificulta\u00addes insuperables en las estructuras de la vida religiosa de su tiempo para llevar a plenitud su manera de vivir la fe, su espiritualidad. Todas sus instituciones son, sin excep\u00adci\u00f3n, seculares en cuanto contrapuestas a la instituci\u00f3n religiosa. Y casi todas ellas son seculares tambi\u00e9n en contraposici\u00f3n a la condici\u00f3n clerical. La \u00fanica excep\u00adci\u00f3n en este segundo sentido es la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, pero s\u00f3lo en parte, pues los hermanos coadjuto\u00adres no son cl\u00e9rigos.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n en los miembros cl\u00e9rigos de ella deb\u00eda predominar el aspecto misionero sobre el aspecto clerical, pues fueron creados para la misi\u00f3n. Para ser cl\u00e9rigos en plenitud seg\u00fan la idea de Trento no hac\u00eda falta fundar la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Ya hab\u00eda sido fundado para ello unos quince a\u00f1os antes el Oratorio de Berulle.<\/p>\n<p>Pero no s\u00f3lo en el plano de la teolog\u00eda supone la espi\u00adritualidad de san Vicente nuevas aperturas y perspectivas sobre lo dise\u00f1ado en el concilio de Trento. Tambi\u00e9n las supone en el terreno de la sociolog\u00eda y de la historia. Pues el conjunto de su actuaci\u00f3n implica en varios puntos im\u00adportantes una ruptura de la alianza entre el Trono y el Al\u00adtar t\u00edpica del Antiguo R\u00e9gimen. Recu\u00e9rdese, por, ejemplo, su actitud de rechazo de los beneficios eclesi\u00e1sticos en re\u00adlaci\u00f3n a sus propios hombres, o bien la incomodidad tan aguda que sinti\u00f3 antes y durante su participaci\u00f3n en el Consejo de Conciencia, la encarnaci\u00f3n m\u00e1s expl\u00edcita de dicha alianza. Para Vicente, como para su disc\u00edpulo Bossuet, la Iglesia debe ser ante todo no la Iglesia de los reyes y de los ricos, sino la Iglesia de los pobres.<\/p>\n<p>En resumen: cuando mor\u00eda Vicente de Pa\u00fal en 1660 dejaba a su posteridad una experiencia de fe, una espiri\u00adtualidad, rica y novedosa, edificada progresivamente a partir de las experiencias de Folleville y Ch\u00e1tillon, algunos de cuyos rasgos m\u00e1s salientes son los siguientes:<\/p>\n<p><em>En el aspecto personal<\/em><\/p>\n<ul>\n<li>abandono de una visi\u00f3n egocentrada de la propia fe y de la propia vida;<\/li>\n<li>conversi\u00f3n-dedicaci\u00f3n a los pobres, con una clara tendencia a encontrar a \u00e9stos entre los marginados por la sociedad y por la Iglesia, en cualquier parte del mundo;<\/li>\n<li>trabajo por los pobres a trav\u00e9s de instituciones organizadas en comunidades y en \u00abequipos\u00bb;<\/li>\n<li>todo ello movido y orientado por el motivo radi\u00adcal de responder a los designios de Dios;<\/li>\n<li>y de imitar la vida terrena de Jesucristo.<\/li>\n<\/ul>\n<p><em>En el aspecto teol\u00f3gico<\/em><\/p>\n<ul>\n<li>abandono de una visi\u00f3n teoc\u00e9ntrica a favor de una visi\u00f3n cristoc\u00e9ntrica y aun antropoc\u00e9ntrica (inspi\u00adrada por las palabras mismas de Cristo: \u00ab&#8230; a M\u00ed me lo hicisteis\u00bb; cfr. tambi\u00e9n lJn 4,21: \u00abQuien no ama a su pr\u00f3jimo a quien ve&#8230;\u00bb).<\/li>\n<\/ul>\n<p><em>En el aspecto eclesiol\u00f3gico<\/em><\/p>\n<ul>\n<li>de una visi\u00f3n de la Iglesia como sociedad-comu\u00adnidad m\u00e1s o menos subsistente en s\u00ed misma, a una visi\u00f3n de la Iglesia como netamente misionera y abierta al mundo;<\/li>\n<li>de una Iglesia en la que predomina el elemento clerical-religioso a una Iglesia de car\u00e1cter m\u00e1s se\u00adcular y laico;<\/li>\n<li>de una Iglesia aliada con los poderes pol\u00edticos y fi\u00adnancieros de este mundo, a una Iglesia volcada to\u00adda ella hacia los pobres.<\/li>\n<\/ul>\n<h2>2. La evoluci\u00f3n posterior y la crisis intermedia<\/h2>\n<div>\n<p>Las tres instituciones que deber\u00edan encarnar el esp\u00edritu de san Vicente en la historia posterior duraron despu\u00e9s de la muerte del fun\u00addador, en el pa\u00eds que les vio nacer, ciento treinta a\u00f1os. La Revoluci\u00f3n Francesa acab\u00f3 sumariamente y por decreto con la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, con las Hijas de la Caridad y con las Damas-Cofrad\u00edas de la Caridad. Tambi\u00e9n por decreto volvieron a ser admitidas a la exis\u00adtencia a los pocos a\u00f1os la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y las Hijas de la Caridad. Las Damas tuvieron que esperar medio siglo m\u00e1s hasta su restauraci\u00f3n por obra del padre Etienne. Hoy gozan las tres institu\u00adciones de una amplia expansi\u00f3n por el ancho mundo, m\u00e1s amplia que en ning\u00fan siglo anterior.<\/p>\n<p>El mero hecho del fuerte crecimiento num\u00e9rico hablar\u00eda en princi\u00adpio a favor de la legitimidad de la experiencia cristiana de san Vicente. La espiritualidad de san Vicente ser\u00eda sin duda s\u00f3lidamente cristiana; ser\u00eda, en otros t\u00e9rminos, una interpretaci\u00f3n muy leg\u00edtima y legitimada hist\u00f3ricamente del evangelio. Leg\u00edtima, por un lado, y rica, por otro, riqueza que se demostrar\u00eda en su poder de atracci\u00f3n para tantos bauti\u00adzados, cl\u00e9rigos y laicos, a lo largo de tres siglos. Flexible y adaptable a los cambios de los tiempos, y, por lo que se ve, sugerente e inspira\u00addora para estos tiempos de la Iglesia y del mundo. El n\u00famero de bau\u00adtizados que apelan hoy expl\u00edcitamente a san Vicente como inspiraci\u00f3n para su propia vida cristiana supera fuertemente el mill\u00f3n. (Deci\u00admos \u00abbautizados\u00bb porque tambi\u00e9n los hay en otras iglesias. V\u00e9ase <i>Vincentiana, <\/i>4-5, 1994, pp. 214, 220). 0 sea, algo m\u00e1s de uno por ca\u00adda mil cat\u00f3licos.<\/p>\n<p>A los pocos a\u00f1os de la Revoluci\u00f3n Francesa, para todo el que no quisiera permanecer ciego y seguir a\u00f1orando las supuestas glorias del Antiguo R\u00e9gimen, ten\u00eda que ser palmario que la revoluci\u00f3n pol\u00edtica y la revoluci\u00f3n econ\u00f3mico-industrial obligaba a la Iglesia a replantear en t\u00e9rminos nuevos su antigua misi\u00f3n, y a definir de nuevo su lugar en la nueva sociedad. No fue Federico Ozanam el \u00fanico que lo inten\u00adt\u00f3, ni tampoco Francia el \u00fanico pa\u00eds en que se intent\u00f3, pero no parece exagerado afirmar que Ozanam fue uno de los que m\u00e1s temprana\u00admente vio el problema y lo defini\u00f3 con m\u00e1s claridad. V\u00e9ase este tex\u00adto suyo de 1836:<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p style=\"padding-left: 30px\">La cuesti\u00f3n que agita hoy al mundo no es ni una cuesti\u00f3n de personas ni una cuesti\u00f3n de formas pol\u00edticas, sino una cuesti\u00f3n social; la lucha de los que no tienen nada y de los que tienen demasiado, el choque violento de la opulencia y de la pobreza, que hace temblar el suelo bajo nuestros pies. El deber de nosotros los cristianos es el de interponernos entre esos enemigos irreconciliables&#8230; y conseguir que la igualdad llegue a reinar en cuanto sea posible entre los hombres&#8230;, y que la caridad consiga lo que la justicia no podr\u00eda hacer por s\u00ed sola (Lettres, 1239).<\/p>\n<p>Ah\u00ed estaba, con toda lucidez, el an\u00e1lisis de la nueva sociedad. No era ya una sociedad \u00aborg\u00e1nica\u00bb como la antigua, sino una sociedad no s\u00f3lo dividida en clases (eso tambi\u00e9n lo era la antigua: estamentos), sino en clases positivamente enfrentadas; no por razones pol\u00edticas o religiosas (como a veces lo era la antigua), sino por la distribuci\u00f3n in\u00adjusta de la riqueza nacional. Esto tambi\u00e9n se daba en la sociedad an\u00adtigua, pero el hecho se legitimaba f\u00e1cilmente con ideas filos\u00f3ficas, po\u00adl\u00edticas y aun religiosas (resignaci\u00f3n cristiana, voluntad de Dios&#8230;), ideas que fueron barridas sin piedad por el viento revolucionario. La injusticia aparec\u00eda ahora en toda su cruel desnudez, sin coberturas ideo\u00adl\u00f3gicas que disimulaban sus verg\u00fcenzas inhumanas.<\/p>\n<p>Con toda lucidez tambi\u00e9n describe Ozanam el papel de los cristianos en la nueva sociedad; papel, como no pod\u00eda ser menos trat\u00e1ndose de cre\u00adyentes en Jesucristo, de pacificadores-intermediarios en la lucha social. Pero no se ofrece como soluci\u00f3n una reconciliaci\u00f3n a cualquier precio que deje intactas las estructuras de injusticia, sino una reconciliaci\u00f3n construida sobre el fundamento de la igualdad y la justicia \u00aben cuanto sea posible entre los hombres\u00bb. Pero a\u00fan hay m\u00e1s: la caridad debe entrar en acci\u00f3n no ya s\u00f3lo para paliar (o disimular) los estragos de la injusti\u00adcia, como desde siempre lo hab\u00eda hecho, sino precisamente para ir m\u00e1s all\u00e1, para conseguir \u00ablo que la justicia no podr\u00eda hacer por s\u00ed sola\u00bb.<\/p>\n<p>Ahora bien, el papel de intermediario del cristiano para tratar de resolver la injusticia estructural de la sociedad no se hace seg\u00fan Ozanam desde una posici\u00f3n, digamos, de neutralidad, sino desde lo que denominar\u00edamos hoy como una opci\u00f3n preferencial por los po\u00adbres, que \u00e9l expresa con una frase vigorosa: \u00abPas\u00e9monos a los b\u00e1rba\u00adros\u00bb, o sea<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">hacia ese pueblo que no nos conoce; ayud\u00e9mosle no s\u00f3lo con la limosna que ata al hombre sino tambi\u00e9n con la creaci\u00f3n de instituciones destinadas a liberarlos y hacerlos mejores&#8230; Pas\u00e9monos a los b\u00e1rbaros (Nota: en para\u00adlelismo con lo que hizo la Iglesia al final del decadente imperio romano)&#8230; par convertirlos en verdaderos ciudadanos y hacerlos dignos y capaces de poseer la libertad de los hijos de Dios <i>(Le correspondant, <\/i>10 de febrero de 1848, pp. 412 ss.).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>La frase escandaliz\u00f3 fuertemente, c\u00f3mo no iba a hacerlo, a los ca\u00adt\u00f3licos bienpensantes. Pero no rebaj\u00f3 Ozanam para nada la fuerza de su expresi\u00f3n cuando pas\u00f3 a explicar su sentido en carta a un amigo:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">Al decir \u00abpas\u00e9monos a los b\u00e1rbaros\u00bb pido que en lugar de desposar los in\u00adtereses de una burgues\u00eda ego\u00edsta, nos ocupemos del pueblo. Es en el pue\u00adblo donde veo suficientes restos de fe y de moralidad para salvar una so\u00adciedad que las clases altas ya han perdido (Lettres, III, p. 379).<\/p>\n<p>Y a\u00fan m\u00e1s expl\u00edcitamente en carta a su hermano sacerdote, de 23 de mayo de 1848:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">En vez de buscar la alianza con la burgues\u00eda vencida, apoy\u00e9monos en el pueblo, que es el verdadero aliado de la Iglesia, pobre como ella, abnega\u00addo como ella, bendecido con todas las bendiciones del Salvador.<\/p>\n<p>Eso era expresar con todas las letras algo que s\u00f3lo m\u00e1s de 120 a\u00f1os despu\u00e9s ser\u00eda tratado de manera sistem\u00e1tica por el pensamiento teol\u00f3\u00adgico (para ser precisos, por la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n), y que en la conciencia general de la Iglesia vendr\u00eda a ser denominado despu\u00e9s del concilio Vaticano II como opci\u00f3n preferencial por los pobres.<\/p>\n<p>\u00bfTen\u00eda algo que ver tal opci\u00f3n tal como la expresa Ozanam con la postura fundamental de san Vicente de Pa\u00fal? Ciertamente, y de ma\u00adnera muy radical, pues \u00e9ste atribuye tal opci\u00f3n, como modelo de com\u00adportamiento para sus gentes, a Jesucristo mismo:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">Ved, hermanos m\u00edos, c\u00f3mo lo principal para nuestro Se\u00f1or era trabajar por los pobres. Cuando se dirig\u00eda a los otros, lo hac\u00eda como de paso (XI, 56).<\/p>\n<p>Con una sinton\u00eda de esp\u00edritu entre uno y otro en lo m\u00e1s radical, no es nada extra\u00f1o que nos encontremos con otras muchas sinton\u00edas de detalle. Obs\u00e9rvese el fuerte sabor \u00abvicenciano\u00bb de este texto de Ozanam:<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p style=\"padding-left: 30px\">A los pobres los vemos con los ojos de la carne; ah\u00ed est\u00e1n y podemos me\u00adter los dedos en sus llagas; las marcas de la corona de espinas son visibles en sus frentes&#8230; Vosotros sois la imagen sagrada de ese Dios a quien no ve\u00admos, y como no podemos amarle de otra manera lo amaremos en vuestras personas&#8230; Vosotros sois nuestros amos y nosotros seremos vuestros servi\u00addores (Lettres, I p. 243).<\/p>\n<p>Tal vez haya una raz\u00f3n o excusa de tipo hist\u00f3rico que lo explique, pero hay que admitir paladinamente que no hay nada en los escritos oficiales ni de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n ni de las Hijas de la Caridad en todo el siglo XIX que se acerque ni a la claridad de los an\u00e1lisis de Ozanam ni a la pureza de su sensibilidad vicenciana apli\u00adcada a los tiempos modernos. Una admirable figura contempor\u00e1nea de Ozanam que s\u00ed se acerca a ello, la de sor Rosal\u00eda Rendu, que fue ade\u00adm\u00e1s inspiradora y animadora de los primeros trabajos por los pobres de Ozanam y sus compa\u00f1eros en los or\u00edgenes de la Sociedad de San Vicente de Pa\u00fal, no fue comprendida por las autoridades de ambas instituciones.<\/p>\n<p>Tal vez, dec\u00edamos, haya una raz\u00f3n de tipo hist\u00f3rico que explique o d\u00e9 raz\u00f3n de tal carencia. Se podr\u00eda pensar, por ejemplo, que bastan\u00adte ten\u00edan los superiores mayores con la preocupaci\u00f3n de reconstruir el edificio de ambas instituciones muy da\u00f1ado por la Revoluci\u00f3n Francesa y sus secuelas. Era eso, sin duda, lo que orient\u00f3 durante to\u00adda su vida, y llev\u00f3 a cabo con indudable \u00e9xito, la acci\u00f3n del padre Etienne, contempor\u00e1neo de Ozanam.<\/p>\n<p>El padre Etienne, hombre de una gran perspicacia pr\u00e1ctica, sab\u00eda muy bien que los nuevos tiempos ofrec\u00edan una gran ocasi\u00f3n hist\u00f3rica para renovar y poner al d\u00eda las estructuras de su Congregaci\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00bfNo hay en esta situaci\u00f3n nueva un terreno totalmente nuevo sobre el que la Compa\u00f1\u00eda puede dise\u00f1ar libremente y reconstruir su edificio en condi\u00adciones muy favorables para la libertad de sus movimientos y para el desa\u00adrrollo de su actividad? <i>(Recueil des principales circulaires des sup\u00e9rieurs g\u00e9n\u00e9raux de la C.M., <\/i>t. III, p. 399).<\/p>\n<p>Ah\u00ed estaban, vistas con toda claridad, la situaci\u00f3n del presente his\u00adt\u00f3rico y las posibilidades del futuro. Curiosamente el padre Etienne crey\u00f3 que la mejor manera de aprovechar esas posibilidades estaba en una vuelta literal al texto de las Reglas Comunes, vuelta que garanti\u00adzar\u00eda la inmutabilidad hist\u00f3rica de la congregaci\u00f3n:<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p style=\"padding-left: 30px\">La Compa\u00f1\u00eda no puede estar sometida a los cambios y alternativas que su\u00adfren las instituciones hechas por la mano de los hombres; pues nuestras Reglas nos llevan a la pr\u00e1ctica de las m\u00e1ximas evang\u00e9licas, ellas participan de alguna manera de la inmutabilidad del Evangelio mismo&#8230; No se debe introducir el menor cambio en nuestras Reglas y Constituciones, pues se pueden observar con el mismo fruto y con la misma fidelidad en el tiempo presente que en los tiempos pasados <i>(Recueil&#8230;, <\/i>t. III p. 135).<\/p>\n<p>Los cambios hacia formas m\u00e1s democr\u00e1ticas de organizaci\u00f3n so\u00adcial que resultaron de la revoluci\u00f3n de 1848 (la II Rep\u00fablica), en la que ca\u00eda la monarqu\u00eda por tercera vez en cincuenta a\u00f1os, tuvieron es\u00adta reacci\u00f3n por parte de Ozanam:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">Hemos aceptado la rep\u00fablica no como un mal de los tiempos al que hay que resignarse, sino como un progreso que hay que defender&#8230; La Providencia no destruye m\u00e1s que para construir, y cuanto m\u00e1s renueva la tierra, m\u00e1s pensamos que ahonda los cimientos de un orden nuevo <i>(L&#8217;ere nouvelle, <\/i>n. 16, I de mayo de 1848).<\/p>\n<p>Y unos d\u00edas antes:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">Todo el mundo est\u00e1 de acuerdo en que jam\u00e1s el dedo de Dios ha sido se\u00ad\u00f1alado en un acontecimiento humano como en la revoluci\u00f3n que acaba de tener lugar&#8230; Lo que he aprendido de la historia me da derecho a creer que la democracia es el t\u00e9rmino natural del progreso pol\u00edtico y que Dios con\u00adduce hacia ella (ibid. n. 1, 1 de abril de 1848).<\/p>\n<p>Eso era leer con fidelidad y con agudeza los signos de los tiempos. Pero no \u00abtodo el mundo\u00bb estaba de acuerdo con la visi\u00f3n de Ozanam, ni en la Iglesia ni fuera de ella. \u00bfC\u00f3mo iban a estar de acuerdo los le\u00adgitimistas mon\u00e1rquicos o los hombres de Iglesia con nostalgias de la pasada alianza entre el Trono y el Altar? El padre Etienne, aunque en una circular anterior, de enero de 1849, hab\u00eda manifestado cierta in\u00addecisi\u00f3n acerca de c\u00f3mo interpretar los recientes movimientos revo\u00adlucionarios, sin excluir una posible acci\u00f3n de la Providencia, acab\u00f3 escribiendo a toda la Congregaci\u00f3n en noviembre del mismo a\u00f1o:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">El principio que agita a los pueblos, que trae las cat\u00e1strofes al mundo, es el orgullo y el esp\u00edritu de independencia. La causa de todas las revolucio\u00adnes, que echan por tierra los tronos y trastornan los imperios, se encuentra en este dicho que la Escritura pone en boca del imp\u00edo: <i>non serviam, <\/i>no me someter\u00e9&#8230; La base sobre la que descansa el orden social es el respeto a la autoridad <i>(Recueil&#8230;, <\/i>t. III,p. 141).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>La misma idea sobre la autoridad la aplica a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n al afirmar que la autoridad \u00abes la base sobre la que reposa to\u00addo el edificio de la Compa\u00f1\u00eda\u00bb <i>(Recueil&#8230; <\/i>t. III p. 169). Se atrever\u00eda uno a objetar t\u00edmidamente si ser\u00eda leg\u00edtimo pensar que la base del edi\u00adficio de la Compa\u00f1\u00eda es, no la autoridad, sino el seguimiento de Cristo en la evangelizaci\u00f3n de los pobres; y el principio constitutivo de toda sociedad, no el respeto a la autoridad, sino la b\u00fasqueda del bien com\u00fan.<\/p>\n<p>Desde hace tiempo es un lugar muy com\u00fan el se\u00f1alar que a lo lar\u00adgo del siglo XIX y en buena parte del XX la Iglesia adopt\u00f3 una pos\u00adtura defensiva y de retraimiento hacia dentro de s\u00ed misma ante la ava\u00adlancha de formas de vida y de ideas que invadi\u00f3 a la sociedad europea desde la Ilustraci\u00f3n. El signo m\u00e1s visible y m\u00e1s notorio de tal postura fue el <i>Syllabus <\/i>de P\u00edo IX (quien, por cierto, debido a su fama de hom\u00adbre comprensivo con las nuevas corrientes hab\u00eda sido saludado al lle\u00adgar al trono pontificio con entusiasmo por los elementos m\u00e1s abiertos de la Iglesia, entre ellos por el mismo Ozanam), que supon\u00eda un re\u00adchazo frontal de todo lo que en ideas o modos de comportamiento so\u00adcial se hab\u00eda de calificar como moderno.<\/p>\n<p>Hab\u00eda, sin duda, en una tal postura motivos y aspectos leg\u00edtimos de salvaguarda de lo esencial que hab\u00eda que mantener a toda costa, pa\u00adra evitar el peligro muy real de disoluci\u00f3n amorfa de valores cristia\u00adnos fundamentales. Pero result\u00f3 tal vez ser una postura de rechazo de\u00admasiado radical y que dur\u00f3 demasiado tiempo. S\u00f3lo con el Concilio Vaticano II sali\u00f3 la Iglesia de manera oficial de\u2022sus cuarteles de in\u00advierno para volverse al mundo al que hab\u00eda que salvar, como lo ex\u00adpres\u00f3 con toda densidad y precisi\u00f3n Pablo VI en el discurso de clau\u00adsura (n. 14). Se preguntaba a s\u00ed mismo y preguntaba a la Iglesia: el concilio \u00ab\u00bf,ha desviado quiz\u00e1 la mente de la Iglesia hacia la orienta\u00adci\u00f3n antropoc\u00e9ntrica de la cultura moderna?\u00bb Y respond\u00eda \u00e9l mismo: \u00abDesviado, no; vuelto, s\u00ed\u00bb. Lo cual era lo mismo que admitir llana\u00admente dos cosas:<\/p>\n<ul>\n<li>la Iglesia estaba antes del concilio de espaldas a la orientaci\u00f3n antropoc\u00e9ntrica de la cultura moderna<\/li>\n<li>volverse hacia esa orientaci\u00f3n antropoc\u00e9ntrica de la cultura mo\u00adderna no supone para la Iglesia una desviaci\u00f3n, pues<br \/>\nnuestro humanismo se hace cristianismo, nuestro cristianismo se hace teo\u00adc\u00e9ntrico; tanto que podemos afirmar tambi\u00e9n: para conocer a Dios es ne\u00adcesario conocer al hombre (n. 16).<\/li>\n<\/ul>\n<\/div>\n<div>\n<p>No hace falta a\u00f1adir que las instituciones de san Vicente no fueron en modo alguno una excepci\u00f3n en esa postura general de retraimien\u00adto ante la nueva sociedad y ante la nueva orientaci\u00f3n antropoc\u00e9ntrica. Se se\u00f1al\u00f3 arriba el car\u00e1cter cristoc\u00e9ntrico-antropoc\u00e9ntrico de la expe\u00adriencia espiritual de san Vicente. D\u00edgase con sinceridad si las siguien\u00adtes palabras de otro superior general poco posterior al padre Etienne, el padre Fiat, son fieles de verdad a la verdadera visi\u00f3n espiritual de san Vicente:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">El primer fin de la peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda es la santificaci\u00f3n de sus miembros, y tal debe ser el objeto primero de nuestra solicitud; <i>todos los otros le de\u00adben estar subordinados <\/i>(4 de diciembre de 1879, circular dirigida a los su\u00adperiores. El subrayado es, por supuesto, nuestro).<\/p>\n<p>O sea: un verdadero disc\u00edpulo de san Vicente deber\u00eda, seg\u00fan el pa\u00addre Fiat, evangelizar a los pobres pensando ante todo en su santidad personal. Vuelta, pues, al egocentrismo (pues de egocentrismo se tra\u00adta, aunque sea \u00abespiritual\u00bb), y vuelta al teocentrismo (pues de eso se trataba en los escritos espirituales del siglo XIX cuando se hablaba de santidad personal) del joven Vicente.<\/p>\n<p>\u00bfEs compatible lo que escribe el padre Fiat, se parece siquiera en el fondo a la visi\u00f3n verdaderamente m\u00edstico-espiritual-cristiana del \u00abdejar a Dios por Dios\u00bb de san Vicente de Pa\u00fal?<\/p>\n<p>Con todo esto que estamos diciendo no pretendemos de manera al\u00adguna echar una sombra de duda sobre la calidad vicenciana ni del pa\u00addre Etienne ni del padre Fiat. Ambos se distinguen entre los superio\u00adres generales de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y de las Hijas de la Caridad por haber influido muy fuertemente y muy positivamente en la pervivencia y en el crecimiento de ambas comunidades. En buena parte vivimos a\u00fan de lo que ambos nos dejaron en herencia. Ser\u00eda ade\u00adm\u00e1s, probablemente, demasiado pedir que las dos peque\u00f1as Compa\u00f1\u00edas hubieran ido a contracorriente de la actitud general de la Iglesia y de las grandes \u00f3rdenes religiosas. Las observaciones cr\u00edticas que he\u00admos hecho se refieren m\u00e1s bien a los modos de expresi\u00f3n que proce\u00adden de y acaban por configurar ciertas actitudes mentales que influyen despu\u00e9s en la vida.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Habr\u00eda tambi\u00e9n que a\u00f1adir como descargo que tampoco las dos instituciones caminaron por entero por los caminos de retraimiento del mundo que hemos se\u00f1alado. Pues mundo eran tambi\u00e9n Etiop\u00eda, el pr\u00f3ximo y lejano Oriente, la federaci\u00f3n de estados americanos, los su\u00adburbios obreros de las ciudades industriales inglesas, los innumera\u00adbles asilos, hospitales, leproser\u00edas, escuelas populares, donde misio\u00adneros y hermanas siguieron expresando en su vida diaria y en la pr\u00e1c\u00adtica lo mejor de la espiritualidad del fundador.<\/p>\n<p>Se podr\u00eda haber acabado con las actitudes mentales de aislamien\u00adto y de rechazo del mundo a finales del siglo XIX con ocasi\u00f3n de la primera gran enc\u00edclica social de Le\u00f3n XIII, que supon\u00eda un fuerte gi\u00adro de la conciencia cristiana hacia las dimensiones sociales y pol\u00edticas de la fe. Pero no se hizo, como lo lamentaba cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s el autor de otra enc\u00edclica social, P\u00edo XI. No lo hizo el conjunto de la Iglesia; no lo hicieron tampoco en su conjunto las instituciones de san Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<h2>3. <i>El mundo de hoy<\/i><\/h2>\n<p>No vamos a entrar aqu\u00ed en la moda postconciliar de intentar otra brillante descripci\u00f3n de las tendencias y modos del mundo moderno. Nos limitamos a tres caracter\u00edsticas de ese mundo que tienen que ver directamente con otras tres caracter\u00edsticas de la espiritualidad vicen\u00adciana.<\/p>\n<p>El mundo moderno es en su conjunto un mundo alejado de la Iglesia. Esa afirmaci\u00f3n vale en primer lugar para las inmensas mu\u00adchedumbres (m\u00e1s de tres mil quinientos millones de seres humanos) de otras religiones, pero vale tambi\u00e9n para un muy alto porcentaje de bautizados y de cat\u00f3licos. Es muy cierto que aun en ese mundo aleja\u00addo se descubren, gracias a Dios, abundantes indicios de los <i>semina Verbi <\/i>(por ejemplo, el trabajo por los pobres o la lucha por los dere\u00adchos humanos por parte de gentes y de organizaciones que o no son oficialmente o que no se consideran cristianas), \u00absemillas del Verbo\u00bb esparcidas por el mundo bien por la influencia hist\u00f3rica y milenaria del evangelio y de la acci\u00f3n educadora de la Iglesia, bien por lo que los te\u00f3logos llamaban \u00abrevelaci\u00f3n natural\u00bb.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Este hecho del alejamiento general no debe desanimar a las insti\u00adtuciones vicencianas, pues las coloca en medio de un mundo en estado de misi\u00f3n que responde de lleno a su vocaci\u00f3n misionera original. En cuanto se refiere a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, esta vocaci\u00f3n mi\u00adsionera se ve en su mismo t\u00edtulo; y en cuanto se refiere a las Hijas de la Caridad, en lo que afirman sus constituciones: \u00abLa Compa\u00f1\u00eda es misionera por naturaleza\u00bb (2. 10).<\/p>\n<p>Ahora bien, misionero en su sentido m\u00e1s fuerte y general es todo creyente que se preocupa por atraer hacia Cristo a quien no cree (ex\u00adpl\u00edcitamente) en \u00e9l. Como el mundo cristiano y el no cristiano est\u00e1n llenos de tales no creyentes, no hay peligro de que las instituciones de san Vicente se queden sin trabajo en un futuro previsible.<\/p>\n<p>Si la misi\u00f3n, seg\u00fan Pablo VI, expresa la verdadera naturaleza de la Iglesia (E. N. 14), resultar\u00eda que la espiritualidad misionera vicencia\u00adna se encuentra en el coraz\u00f3n mismo de lo que es y debe ser la Iglesia. Hay otras dimensiones en la vida y en el ser de la Iglesia tambi\u00e9n muy importantes, dimensiones que se refieren a su vida, por as\u00ed decirlo, in\u00adterna: culto, sacramentos, pastoreo del pueblo de Dios creyente y practicante. Las instituciones de san Vicente viven, por supuesto, en plenitud esas dimensiones, pues tambi\u00e9n ellas son creyentes y practi\u00adcantes. Pero no han sido creadas para mantener esas dimensiones. Lo suyo es trabajar por y entre los que no creen y\/o no practican. Lo su\u00adyo es ser misioneras.<\/p>\n<p>La segunda caracter\u00edstica del mundo moderno que interesa en la perspectiva en que nos estamos moviendo es la autonom\u00eda, secularis\u00admo o laicidad del mundo moderno. Cualquiera de los tres t\u00e9rminos va\u00adle para definir lo que queremos decir en este momento. El uso de los tres juntos nos ahorrar\u00e1 el meternos en una descripci\u00f3n m\u00e1s detallada. Destacaremos s\u00f3lo el aspecto que m\u00e1s nos interesa en este trabajo.<\/p>\n<p>Desde aproximadamente el siglo VI hasta el siglo XVIII la Iglesia consigui\u00f3 en buena medida inspirar con esp\u00edritu religioso (aunque no siempre con esp\u00edritu espec\u00edficamente cristiano) casi todas las creacio\u00adnes de la sociedad europea: formas sociales y pol\u00edticas de convivencia, esquemas culturales generales, filosof\u00eda, historia, arte, y aun ciencia y econom\u00eda. Pero hoy las cosas ya no son as\u00ed. No hay un solo aspecto de la cultura moderna que no se considere aut\u00f3nomo y que no rechace en principio cualquier tipo de tutela u orientaci\u00f3n por parte de las institu\u00adciones religiosas. Terminado lo que en un principio fue monopolio y despu\u00e9s predominio por parte de los cl\u00e9rigos sobre casi todas las formas culturales de la sociedad, todo lo que en el mundo de hoy no pertenece espec\u00edficamente a la vida interna de las iglesias defiende con vigor su naturaleza laica y secular.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Tampoco este segundo aspecto del mundo moderno debe desani\u00admar al alma vicenciana, pues tambi\u00e9n en este caso se trata de un mun\u00addo al que hay que misionar. Aunque no se tomen en ambos casos en sentido un\u00edvoco los adjetivos \u00ablaico\u00bb y \u00absecular\u00bb, ser\u00e1 oportuno recordar que la espiritualidad de san Vicente encarnada en sus institu\u00adciones es tambi\u00e9n una espiritualidad de car\u00e1cter secular y laico.<\/p>\n<p>Aunque hoy la teolog\u00eda de la vida religiosa est\u00e1 haciendo esfuer\u00adzos por orientarla hacia el mundo, no era as\u00ed en absoluto en tiempos de san Vicente, ni tampoco en tiempos anteriores o posteriores hasta ayer mismo. Lo espec\u00edfico de la idea religiosa ha sido durante siglos el centrarse en Dios y tomar sus distancias en relaci\u00f3n al mundo. Eso ha sido as\u00ed no s\u00f3lo en las \u00f3rdenes de clausura sino tambi\u00e9n en las que admit\u00edan la actividad apost\u00f3lica, como por ejemplo en la que sirvi\u00f3 de inspiraci\u00f3n a casi todas las que le siguieron, la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas. Recu\u00e9rdese el lema que la define: \u00abTodo a mayor gloria de Dios\u00bb. Lo mismo hay que decir de las primeras \u00f3rdenes que se crearon con acti\u00advidad apost\u00f3lica, las \u00f3rdenes mendicantes. El fundador de una de ellas, santo Domingo de Guzm\u00e1n, define su espiritualidad como \u00abha\u00adblar con Dios o de Dios\u00bb (Constituciones primitivas, 22.a distinci\u00f3n, cap. 31). En cuanto a san Francisco de As\u00eds muchas veces se ha hecho la observaci\u00f3n de que, aunque manifest\u00f3 una extraordinaria preocu\u00adpaci\u00f3n por los m\u00e1s pobres, su espiritualidad no se centra en ese hecho, sino en la imitaci\u00f3n lo m\u00e1s literal posible de la pobreza de Cristo: \u00abLa regla y vida de los frailes menores es \u00e9sta: guardar el santo evangelio de nuestro Se\u00f1or Jesucristo viviendo en obediencia, sin propiedad y en castidad\u00bb (Regla II, cap. 1).<\/p>\n<p>Comp\u00e1rense los lemas de jesuitas y dominicos con lo que sugiere de orientaci\u00f3n \u00absecular\u00bb un lema como \u00abevangelizar a los pobres\u00bb, o bien \u00abla caridad de Cristo nos urge\u00bb. \u00bfA qu\u00e9 urge esa caridad? A vol\u00adverse al (a los pobres del) mundo. Como para los franciscanos, tambi\u00e9n para los seguidores de san Vicente \u00abJesucristo es la Regla (de la Misi\u00f3n\u00bb) (CI, 429; Const. C. M. 5), y tambi\u00e9n lo es para sus seguido\u00adras (Const. H. C. 1. 5), pero unos y otras saben muy bien que el Cristo que les sirve de regla no es simplemente el Cristo pobre, sino el Cristo\/ <i>que viene al mundo <\/i>para evangelizar a los pobres. Todas las institu\u00adciones vicencianas han sido creadas para el \u00absaeculum\u00bb en cualquier sentido. en que se tome esa palabra (mundo, siglo, historia&#8230;), para moverse en \u00e9l y para llevarlo a-Dios-por-Cristo.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Es as\u00ed f\u00e1cil de comprender la insistencia de san Vicente en el ca\u00adr\u00e1cter netamente secular (aunque no diocesano, sino misionero) in\u00adcluso de los miembros clericales de su Congregaci\u00f3n. La secularidad de los miembros de todas las instituciones vicencianas y la laicidad de casi todos ellos (excluyendo a los cl\u00e9rigos de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n) hace de ellos \u00abinstrumentos\u00bb muy apropiados para moverse con agilidad en un mundo que se considera secular y laico (como ya se advirti\u00f3, aunque no se usen estos t\u00e9rminos en sentido un\u00edvoco, tam\u00adpoco se usan en sentido del todo equ\u00edvoco).<\/p>\n<p>Pero a\u00fan hay m\u00e1s, y es bueno recordarlo para que los miembros clericales de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n no caigan nunca en la ten\u00adtaci\u00f3n de creer que ellos son los que de verdad encarnan el esp\u00edritu vicenciano, como si los dem\u00e1s (hermanos coadjutores, Hijas de la Caridad, Voluntarias, Conferencias de Ozanam, j\u00f3venes&#8230;) no fueran vicencianos m\u00e1s que de una manera secundaria y participativa. Es bueno recordar que a lo largo de una historia de m\u00e1s de tres siglos los cl\u00e9rigos han sido una peque\u00f1a minor\u00eda entre los que, hombres o mu\u00adjeres, se consideran tambi\u00e9n como seguidores de san Vicente. Lo cual quiere decir que el esp\u00edritu vicenciano ha sido vivido mayoritaria\u00admente a lo largo de todo ese tiempo (tambi\u00e9n hoy) por cristianos y cristianos laicos y seculares\/seglares.<\/p>\n<p>No es cuesti\u00f3n de hacer la enojosa pregunta de qui\u00e9n lo ha vivi\u00addo mejor, si los cl\u00e9rigos o los laicos. Eso s\u00f3lo Dios lo sabe y nos lo dir\u00e1 a su debido tiempo. Pero s\u00ed se puede afirmar que multitud de miembros no cl\u00e9rigos han vivido el esp\u00edritu vicenciano durante tres siglos con toda plenitud y hasta la \u00faltima y suprema prueba de amor por Cristo y por los pobres que consiste en dar la vida por \u00e9l y por ellos.<\/p>\n<p>Pero el predominante estilo secular-laico del mundo actual (y, por <i>lb <\/i>que parece, del mundo futuro para bastante tiempo) parece sugerir por s\u00ed mismo una pregunta de inter\u00e9s para el futuro del esp\u00edritu vi\u00adcenciano. Ya hoy mismo ese esp\u00edritu vive encarnado en un gran n\u00fa\u00admero (m\u00e1s de un mill\u00f3n, como vimos arriba) del que s\u00f3lo unos 2.800 son sacerdotes ordenados de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. La pre\u00adgunta es \u00e9sta: \u00bfNo parecer\u00eda indicar ese hecho que la condici\u00f3n no-clerical, lejos de ser un impedimento para vivir el esp\u00edritu vicencia\u00adno en su plenitud, se presta m\u00e1s f\u00e1cilmente a hacerlo? Ya dijimos an\u00adtes que la condici\u00f3n clerical no tendr\u00eda por qu\u00e9 ser un obst\u00e1culo para vivir la dimensi\u00f3n misionera del sacerdocio. La prueba est\u00e1 en san Vicente mismo y en muchos sacerdotes de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n inspirados por \u00e9l. Ni la condici\u00f3n clerical ni siquiera la con\u00addici\u00f3n episcopal. Recu\u00e9rdese a san Justino de Jacobis, y entre noso\u00adtros al padre Codina.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>La condici\u00f3n clerical no tendr\u00eda por qu\u00e9 ser un obst\u00e1culo, pero ad\u00admitamos con franqueza que lo ha sido con frecuencia y lo sigue sien\u00addo hoy d\u00eda, cuando vemos a tantos padres la mayor parte de cuyas ho\u00adras y energ\u00edas se emplean no en trabajo de misi\u00f3n (aunque se llamen misioneros: Const. C. M., n. 51, 1), sino en trabajos de consolidaci\u00f3n interna de la Iglesia, sobre todo en las parroquias. Tal vez la situaci\u00f3n actual no tenga f\u00e1cil remedio a corto plazo. Pero lo que s\u00ed podr\u00edan por lo menos hacer los cl\u00e9rigos de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, por sabia previsi\u00f3n del futuro (pues no es nada imposible, sino muy pro\u00adbable, que el n\u00famero de cl\u00e9rigos vicencianos se reduzca a\u00fan m\u00e1s), y porque se lo piden expresamente sus Constituciones (nn. 1, 14, 17, y sobre todo Est. 7), es dedicar al menos parte de sus energ\u00edas a animar e inspirar a los que no son cl\u00e9rigos, con la esperanza de que ellos y ellas lleven a cabo en el campo vicenciano aquello a lo que ellos mis\u00admos no pueden dedicarse del todo por su condici\u00f3n clerical.<\/p>\n<p>La tercera caracter\u00edstica de este mundo moderno que interesa de lleno a la espiritualidad vicenciana es el hecho de su injusticia estruc\u00adtural. Para ser precisos habr\u00eda que advertir que la injusticia estructural no es exclusivo del mundo moderno, pues se ha dado en pr\u00e1ctica\u00admente todas las formas conocidas de organizaci\u00f3n social. Lo nuevo en este tema es, primero, que ya nadie atribuye a Dios la injusticia de la organizaci\u00f3n social (como s\u00ed se hizo en el pasado hasta no hace mu\u00adcho tiempo), sino que se conoce y se reconoce la inju\u00e1icia como obra del hombre. Segundo, que la conciencia de la injusticia es pr\u00e1ctica\u00admente universal. Abarca por igual a los que son v\u00edctimas de la injusticia (y que antes se somet\u00edan f\u00e1cilmente a ella como muestra de la \u2014pretendida\u2014 voluntad de Dios) como a los que se benefician de ella (que antes encontraban f\u00e1cilmente todo tipo de razones, sin ex\u00adcluir las razones religiosas, para justificar su situaci\u00f3n de privilegio).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>La injusticia estructural en el mundo moderno no es meramente una injusticia de diferencias econ\u00f3micas, sino que se manifiesta en to\u00addos los \u00f3rdenes de la vida social: acceso a la sanidad, a la cultura, a los medios de comunicaci\u00f3n social, a muchas formas de deporte y de ocio, e incluso, aunque duela reconocerlo, a los bienes de la Iglesia. Hoy, igual que en tiempos de san Vicente, las muchedumbres pobres est\u00e1n peor atendidas por las fuerzas de la Iglesia que las capas socia\u00adles que no son pobres.E1 panorama de la injusticia social es cierta\u00admente deprimente, pero tampoco \u00e9ste debe desanimar al alma vicen\u00adciana, pues es el lugar natural de su actividad y de su solicitud. De ma\u00adnera que tampoco en este tema es de esperar que se queden sin traba\u00adjo las instituciones vicencianas. Si por hip\u00f3tesis imposible (Jn 12, 8) cesara la injusticia que produce tanta pobreza y se estableciera la jus\u00adticia universal, habr\u00eda llegado para las instituciones vicencianas el fin de una historia que comenz\u00f3 en 1617.<\/p>\n<p>Resumimos este apartado que trata de destacar las caracter\u00edsticas del mundo moderno que m\u00e1s directamente afectan a todo intento de vivir hoy la espiritualidad vicenciana, y que \u00e9sta tendr\u00eda que tener en cuenta para ser hoy una espiritualidad, una experiencia de fe, viva, y, como suele decirse hoy, \u00absignificativa\u00bb:<\/p>\n<ul>\n<li>el mundo de hoy es un mundo alejado de la visi\u00f3n cristiana de la vida y de la historia. Este aspecto debe poner en juego con m\u00e1s nitidez que en el pasado inmediato la dimensi\u00f3n misionera de la espiritualidad vicenciana.<\/li>\n<li>el mundo de hoy es un mundo secularizado que ser\u00e1 muy dif\u00edcil tratar de evangelizar desde posturas clericales que, por su mis\u00adma naturaleza, tienden a centrarse en la vida interna de la Iglesia (ya desde Or\u00edgenes \u2014siglo III\u2014 la palabra \u00abclero\u00bb se aplica ex\u00adpl\u00edcitamente a los que dedican su vida al servicio de la Iglesia misma, en contraposici\u00f3n expresa con el resto del pueblo de Dios, los laicos). Para evangelizar un tal mundo la espiritualidad vicenciana tendr\u00e1 que privilegiar los aspectos seculares y laicos que pertenecen a su mismo origen.<\/li>\n<li>el mundo actual es un mundo radicalmente injusto que segrega pobreza por s\u00ed mismo, en dimensiones m\u00e1s masivas a\u00fan que en el pasado. Lo que quiere decir que la espiritualidad vicenciana, centrada en la experiencia espiritual de Cristo-evangelizador-de\u00adlos-pobres, tiene delante de sus ojos un panorama potencial en que poder expresarse con tanta intensidad, o incluso m\u00e1s, que en los tiempos del fundador.<\/li>\n<\/ul>\n<\/div>\n<div>\n<h2>4. <i>El futuro del esp\u00edritu vicenciano<\/i><\/h2>\n<p>Para llevar a cabo en el futuro un tal proyecto el esp\u00edritu vicen\u00adciano tendr\u00e1 que empezar por donde empez\u00f3 el fundador: por una verdadera conversi\u00f3n, un verdadero volverse-hacia-los-pobres. No le bastar\u00e1 con un volverse sin m\u00e1s a Cristo, a un Cristo, por as\u00ed de\u00adcirlo, indiferenciado. Eso ya lo hizo Berulle y, antes y despu\u00e9s de \u00e9l, lo hicieron muchas otras formas de espiritualidad, que ciertamente tuvieron en cuenta a los pobres, pero de una manera m\u00e1s o menos marginal y secundaria. Para el esp\u00edritu vicenciano el Cristo que evangeliza a los pobres no es en modo alguno secundario, sino to\u00adtalmente central.<\/p>\n<p>De manera que <i>este <\/i>camino espiritual (acceso-a-Dios-por-Cristo), el camino vicenciano, tiene hoy tambi\u00e9n que empezar por donde em\u00adpez\u00f3 Cristo, y por donde empez\u00f3 su disc\u00edpulo Vicente de Pa\u00fal. Tiene que empezar en el mundo de los pobres, en el contacto f\u00edsico y cerca\u00ad- no con ellos. Las instituciones vicencianas y los miembros que las componen no pueden convertirse en agentes burocr\u00e1ticos que tratan de mejorar desde una especie de ministerio de bienestar social las con\u00addiciones de vida de los desheredados. Pues para cada uno de ellos la dedicaci\u00f3n a los pobres es el \u00fanico camino que tiene acceso-a-Dios\u00adpor-Cristo, la relaci\u00f3n lo m\u00e1s directa posible con el pobre concreto es el primer paso que abre su camino propio hacia Dios.<\/p>\n<p>Ese primer paso no se puede soslayar. Toda alma vicenciana que. por cualquier raz\u00f3n (estudios, enfermedad, cargo que ocupa en la ins\u00adtituci\u00f3n, edad&#8230;) se ve alejada de hecho del contacto directo con los pobres, deber\u00eda sufrir una especie de tensi\u00f3n que le hiciera sentirse in\u00adtranquila por saberse alejada f\u00edsicamente del mundo que le es propio y que le es necesario para alimentar su vida espiritual.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Por otro lado, ni las Constituciones de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, ni las de las Hijas de la Caridad mencionan expresamente la idea de c\u00f3mo relacionar algunas expresiones de la piedad personal o comunitaria (expresiones que siempre se han considerado elementos imprescindibles para cualquier espiritualidad) con lo que es el alma de su propia espiritualidad, la evangelizaci\u00f3n de los pobres. Nada se di\u00adce de ella al hablar de cosas tan fundamentales como la eucarist\u00eda (Const. C. M., 45 \u00a71\/Const. H. C., 2. 12), la penitencia \/45 \u00a72\/2. 13, E. 8), el rezo lit\u00fargico 45 \u00a73\/2. 12), los ejercicios espirituales (47 \u00a7\/2. 14, E. 10), la devoci\u00f3n a la Virgen Mar\u00eda \/49\/1. 12, 2. 11, 2. 16, E. 7). De modo que en cuanto se refiere a estos aspectos necesarios a toda espiritualidad, las Constituciones mismas que definen para hoy y pa\u00adra el futuro la espiritualidad vicenciana dejan al seguidor y a la segui\u00addora de san Vicente sin saber c\u00f3mo integrar esos aspectos con lo que constituye el alma de su vida espiritual. Las Constituciones no le di\u00adcen, por ejemplo, qu\u00e9 tiene que ver su eucarist\u00eda diaria o su devoci\u00f3n a la Virgen con su dedicaci\u00f3n a los pobres. Con lo cual se corre el pe\u00adligro de una cierta esquizofrenia espiritual que no acaba de saber com\u00adpaginar en una necesaria unidad de vida lo central de su espiritualidad propia con elementos fundamentales que deber\u00edan alimentarla. Este peligro es, por cierto, muy real.V\u00e9ase, si no: \u00bfqu\u00e9 porcentaje de nues\u00adtro culto a la Milagrosa, cu\u00e1ntas novenas o triduos, por ejemplo, se quedan en mero culto entusiasta a la Milagrosa, y no guardan relaci\u00f3n alguna con la evangelizaci\u00f3n de los pobres?<\/p>\n<p>La abundante y profunda investigaci\u00f3n teol\u00f3gico-exeg\u00e9tica de los \u00faltimos cincuenta arios ha conseguido poner de relieve la importancia, fundamental para la fe cristiana, de lo que se denomina el Jes\u00fas his\u00adt\u00f3rico, la \u00abbiograf\u00eda\u00bb hist\u00f3rica de Jes\u00fas que comienza en Bel\u00e9n y ter\u00admina en la cruz y en la sepultura. \u00c9ste era, en realidad, el Cristo que sirvi\u00f3 de modelo definitivo para la experiencia espiritual de san Vicente, de manera que su talante espiritual personal se sentir\u00eda hoy como en su casa en la visi\u00f3n teol\u00f3gica predominante en el pensa\u00admiento teol\u00f3gico actual.<\/p>\n<p>Pero a\u00fan est\u00e1 por hacer un tal trabajo (aunque algo se est\u00e1 hacien\u00addo) en el terreno de la mariolog\u00eda. Las escasas, aunque significativas, ideas de san Vicente sobre la Virgen Mar\u00eda apuntan siempre a una Mar\u00eda \u00abhist\u00f3rica\u00bb, y no a una Virgen Mar\u00eda asunta y glorificada, aspecto \u00e9ste que ha predominado en la visi\u00f3n teol\u00f3gica y la piedad popular hasta hoy mismo. Pero la Mar\u00eda que de verdad puede servir de modelo e inspira\u00adci\u00f3n al alma vicenciana es, sobre todo, tambi\u00e9n en este caso, la Mar\u00eda\u00bbhist\u00f3rica\u00bb del \u00abf\u00edat\u00bb, de la visita a Isabel, del nacimiento e infancia del Se\u00f1or, de las bodas de Can\u00e1, del calvario, de Pentecost\u00e9s. Y muy en es\u00adpecial la Mar\u00eda que anuncia en el Magn\u00edficat con gozo y con acci\u00f3n de gracias, y con qu\u00e9 tremendo vigor, la redenci\u00f3n plena de los pobres y la ruina total de los que se creen ricos y poderosos.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Todo esto que venimos diciendo apunta y sugiere por un lado la necesidad de volver con decisi\u00f3n a lo m\u00e1s nuclear de la visi\u00f3n teol\u00f3\u00adgica propia del fundador, y por otro a las formulaciones teol\u00f3gicas de hoy que mejor reflejar\u00edan su sensibilidad espiritual adaptada a estos tiempos. Si las instituciones vicencianas mismas no son capaces de producir, o no producen de hecho, tales formulaciones, parece que ser\u00eda cosa sabia por su parte tomarlas prestadas de te\u00f3logos compe\u00adtentes que s\u00ed las producen. Hay hoy en la Iglesia visiones teol\u00f3gicas que s\u00ed parecen formular de manera \u00abmoderna\u00bb algunos de los aspec\u00adtos fundamentales de lo que fue en su tiempo la experiencia espiri\u00adtual propia de san Vicente de Pa\u00fal. Por ejemplo, la teolog\u00eda de la li\u00adberaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La experiencia espiritual de san Vicente es, como lo han adverti\u00addo todos los expertos que le conocen bien, netamente cristoc\u00e9ntrica. \u00c9se es un dato fundamental seguro. Tambi\u00e9n lo es la experiencia es\u00adpiritual de santa Luisa. Esta afirmaci\u00f3n parecer\u00eda evidente por s\u00ed mis\u00adma, pues se admite sin dificultad que santa Luisa ha sido la persona que mejor asimil\u00f3 el esp\u00edritu vicenciano ya desde el comienzo mis\u00admo y antes que ninguna otra persona. De manera que no hay que ha\u00adcer mucho caso a uno de los mejores conocedores de ambos funda\u00addores, Jean Calvet, cuando afirma que la visi\u00f3n espiritual propia de santa Luisa es m\u00e1s bien pneumoc\u00e9ntrica (centrada en el Esp\u00edritu Santo).<\/p>\n<p>Pero la afirmaci\u00f3n de Calvet nos recuerda que en la descripci\u00f3n de la espiritualidad vicenciana no se puede olvidar algo fundamental que se suele olvidar con frecuencia. En efecto, las referencias expl\u00edcitas de san Vicente a la persona del Esp\u00edritu Santo y a su influencia en la his\u00adtoria son m\u00e1s bien escasas. No es \u00e9se el caso de santa Luisa, que ofre\u00adce abundantes ideas referidas expresamente a ello. Ahora bien, una verdadera espiritualidad cristiana no puede dejar de lado algo que en la ense\u00f1anza misma de Cristo aparece como fundamental, pues \u00e9l mismo atribuye al Esp\u00edritu Santo todo lo que pueda hacer el cristiano a partir de la ascensi\u00f3n.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>No es esto en manera alguna una afirmaci\u00f3n abstractamente dog\u00adm\u00e1tica sin relaci\u00f3n real con la historia, sino la clave y el alma de la historia. Sobre la base firme de las palabras del Se\u00f1or, la Iglesia y sus miembros tienen que adaptar a cada momento hist\u00f3rico cambiante las ense\u00f1anzas de Cristo bajo la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo. No se limita eso en manera alguna a la acci\u00f3n magisterial propia de la jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica. Por ejemplo, saber discernir \u00abel clamor de los pobres\u00bb en las circunstancias hist\u00f3ricas cambiantes como signo de la voluntad de Dios s\u00f3lo puede hacerlo el cristiano (y el vicenciano) bajo la inspiraci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, sin que siempre tenga que esperar a que lo defina la iglesia jer\u00e1rquica: \u00abEl Esp\u00edritu Santo ilumina nuestras mentes para que conozcamos con m\u00e1s profundidad las necesida\u00addes del mundo\u00bb (Const. C. M., 43); \u00abatenci\u00f3n hacia las personas, su vida, las realidades socio-culturales de los pueblos y atenci\u00f3n hacia el Esp\u00edritu (Santo) de Dios que act\u00faa en el mundo\u00bb (Const. H. C., 2.8).<\/p>\n<p>Todo esto que venimos diciendo no deber\u00eda plantear problemas al alma vicenciana en el mundo moderno, pues tambi\u00e9n los dos fundadores son modelos de adaptaci\u00f3n valiente del antiguo esp\u00edritu de caridad a las circunstancias hist\u00f3ricas de su tiempo, sin adelantarse, ciertamen\u00adte a la Providencia (a la acci\u00f3n hist\u00f3rica del Esp\u00edritu Santo), pero tambi\u00e9n respondiendo con valor y con imaginaci\u00f3n a sus pasos cambiantes.<\/p>\n<p>Hacen falta un valor y una imaginaci\u00f3n similares para un tema, por ejemplo, como el de la revisi\u00f3n de Obras. Cuando se apela a la historia gloriosa pasada como criterio para mantener una casa o una obra que ya no cumple el fin propio, se est\u00e1 apelando a un criterio que jam\u00e1s tuvieron en cuenta los fundadores, y que tampoco tienen en cuenta las constituciones.<\/p>\n<p>No podemos volver a caer hoy en la trampa conservadora, ni en una especie de respeto medroso a la historia pasada. De la vida \u00abhis\u00adt\u00f3rica\u00bb de Jes\u00fas y de la experiencia espiritual hist\u00f3rica de los funda\u00addores se han de extraer, tambi\u00e9n hoy, los elementos fundantes sin los que nuestra propia experiencia espiritual dejar\u00eda de ser vicenciana. Pero el saber aplicarlos a las circunstancias hist\u00f3ricas cambiantes y a las cambiantes formas de pobreza es cosa nuestra, siempre bajo la ins\u00adpiraci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<\/div>\n<h2><i>5. Conclusi\u00f3n<\/i><\/h2>\n<p>Todas las instituciones fundadas por san Vicente o bien inspiradas por su experiencia espiritual est\u00e1n hoy tratando de reformular y de re\u00advivir, adaptada a estos tiempos, la experiencia original.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 habr\u00eda de ser necesaria la reformulaci\u00f3n? \u00bfNo deber\u00eda bas\u00adtarnos simplemente el volver a leer los trece tomos de cartas, conferen\u00adcias y documentos en que qued\u00f3 plasmada la experiencia original?<\/p>\n<p>Bastar\u00eda, efectivamente, el volver a releer para poder revivir con fidelidad si los tiempos en que vivi\u00f3 san Vicente fueran nuestros tiem\u00adpos, si los hombres y mujeres de hoy lo fueran como en su tiempo, si la Iglesia de hoy fuera como la de su tiempo; m\u00e1s importante a\u00fan, si los pobres de hoy fueran como los pobres de su tiempo.<\/p>\n<p>Pero ninguna de las cuatro suposiciones se tiene en pie. Fue preci\u00adsamente el complejo de cambios sociales que empezaron en forma volc\u00e1nica en la tremenda erupci\u00f3n de la Revoluci\u00f3n Francesa lo que ha hecho que ni hombres ni mujeres, ni instituciones pol\u00edticas o eco\u00adn\u00f3micas, ni la misma Iglesia, ni, por supuesto, los pobres, sean hoy como lo eran en tiempo de san Vicente. De manera que a quien inten\u00adte hoy revivir el esp\u00edritu vicenciano original no le bastar\u00eda con releer la letra para tratar de revivirla. Tendr\u00eda que tratar de revivir el esp\u00edri\u00adtu; es decir, tratar de extraer de la experiencia original los elementos fundamentales que, despu\u00e9s de todos los cambios y revoluciones que se han dado en la sociedad y en la Iglesia, puedan seguir siendo sig\u00adnificativos para que nuestra experiencia espiritual-cristiana pueda se\u00adguir consider\u00e1ndonos hoy leg\u00edtimamente como vicenciana.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para que mejor se comprenda la intenci\u00f3n y los l\u00edmites de este tra\u00adbajo, se\u00f1alaremos de entrada el tono algo pretencioso del t\u00edtulo. 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