{"id":42557,"date":"2014-12-21T04:55:07","date_gmt":"2014-12-21T03:55:07","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2011\/06\/espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion\/"},"modified":"2014-12-21T04:55:07","modified_gmt":"2014-12-21T03:55:07","slug":"espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion\/","title":{"rendered":"Espiritualidad vicenciana: Oraci\u00f3n &#8211; Contemplaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<h2>I. Introducci\u00f3n: Experiencia y doctrina<\/h2>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/06\/oracion.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-42558\" title=\"oracion\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/06\/oracion-228x300.jpg?resize=228%2C300\" alt=\"\" width=\"228\" height=\"300\" \/><\/a>No es ninguna novedad decir que Vicente de Pa\u00fal es un hombre de oraci\u00f3n. Desde Abelly se viene afirmando, de una u otra manera. Por otra parte, \u00e9sta es una de las conclusiones que saca espont\u00e1neamente cualquier lector al contacto di\u00adrecto con sus cartas y escritos. M\u00e1s a\u00fan, no ha faltado quien le ha dado el t\u00edtulo de \u00abmaestro de oraci\u00f3n\u00bb.<span id='easy-footnote-1-42557' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion\/#easy-footnote-bottom-1-42557' title='V\u00e9ase el t\u00edtulo de esta obra: A. D&amp;#8217;AGNEL, &lt;em&gt;Saint Vin\u00adcent de Paul, ma\u00edtre d&amp;#8217;oraison, &lt;\/em&gt;2&amp;#8242; ed. P. Tequi, Paris 1929.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span> A lo largo de este trabajo iremos ex\u00adplicitando su magisterio rico y actual. Pero por ser la oraci\u00f3n un tema fundamentalmente expe\u00adriencial, donde el sujeto inevitablemente queda to\u00admado por Dios, no parece posible ser maestro de oraci\u00f3n sin ser antes un orante. Experiencia y doctrina se interrelacionan hasta el punto de que \u00aben \u00e9l la doctrina no es m\u00e1s que una expresi\u00f3n y un afloramiento de la experiencia, y \u00e9sta la con\u00adcreci\u00f3n y verificaci\u00f3n de su doctrina\u00bb (A. Dodin, La <em>oraci\u00f3n del se\u00f1or Vicente, <\/em>en <em>Anales <\/em>86 (1978) 664). Previo a esta conjunci\u00f3n, hay que suponer en Vicente una evoluci\u00f3n en su forma de orar en l\u00f3gica sinton\u00eda con su propio proceso de conver\u00adsi\u00f3n cuyo horizonte se ha fijado en el a\u00f1o 1617. Dodin nos asegura que, a partir de ese a\u00f1o, cambia el centro de gravedad de su oraci\u00f3n: se va abriendo, de manera desinteresada, a la voluntad de Dios, al tiempo que la petici\u00f3n en favor de los pobres sobresale, cada vez con m\u00e1s fuerza, por encima de cualquier otra s\u00faplica interesada (ib. 652s).<\/p>\n<p>En la \u00e9poca de \u00absu madurez creadora\u00bb Vi\u00adcente nos ha dejado poqu\u00edsimas confidencias espirituales, de tal manera que desconocemos muchos detalles de sus vivencias y experiencias interiores. Por lo que se refiere a la oraci\u00f3n, no tiene nada de extra\u00f1o que Abelly, testigo ocular por espacio de treinta a\u00f1os, diga de \u00e9l que \u00abno se ha podido descubrir si era ordinaria o extraor\u00addinaria: la humildad le hac\u00eda ocultar, en lo posible, los dones que recib\u00edd de Dios (Abelly, La vie du venerable serviteur de Dieu, III, c. vii, 53s). Tal vez el excesivo sentido de la humildad le llev\u00f3 a pen\u00adsar que sus cosas no ten\u00edan demasiado inter\u00e9s para nadie. Sin embargo, muchos datos conflu\u00adyentes nos revelan indirectamente su mundo in\u00adterior: por ejemplo, Vicente repite en distintos ambientes que \u00absin oraci\u00f3n no podemos subsis\u00adtir\u00bb, que \u00abtodo nos viene por ella, la perseveran\u00adcia en la vocaci\u00f3n, la fuerza para nuestras tareas apost\u00f3licas, el no caer en la tentaci\u00f3n, la salva\u00adci\u00f3n\u2026\u00bb, que \u00abla oraci\u00f3n es fuente de juventud\u00bb. Llega incluso hasta asegurar que \u00abun hombre de oraci\u00f3n es capaz de todo\u00bb y que \u00abla Congrega\u00adci\u00f3n durar\u00e1 mientras se practique en ella el ejer\u00adcicio de la oraci\u00f3n\u00bb (IX, 381. 382; XI, 285. 778). Al\u00adguien que se expresa continuamente en estos t\u00e9rminos \u00bfpuede situarse existencialmente lejos de la oraci\u00f3n? Otro dato: en sus escritos, San Vi\u00adcente nos ha trasmitido unas cuantas oraciones compuestas por \u00e9l mismo. Parece que no tuvo in\u00adtenci\u00f3n de hacerlo pero, con mucha frecuencia, lo que empezaba siendo exposici\u00f3n sobre un te\u00adma cualquiera terminaba en oraci\u00f3n, y al rev\u00e9s (cf. III, 219. 234; IX, 954-980. 914. 312-319 y 926 690 1203538. 610. 1001. 589. 965. 864. III0; XI, 604 592 184. 676. 470. 442. 573\u2026 ). No parece posible entrar de forma tan natural y tan espont\u00e1nea en oraci\u00f3n a no ser que se trate de alguien que es\u00adt\u00e1 muy avanzado en su relaci\u00f3n con Dios.<\/p>\n<h2>II. Dios al encuentro del hombre: don que transforma<\/h2>\n<p>No se puede pensar en este singular en\u00adcuentro si Dios no da el primer paso. Como alguien ha asegurado, la oraci\u00f3n no es una acci\u00f3n que co\u00admienza en el hombre y termina en Dios, sino una acci\u00f3n que comienza en Dios, act\u00faa en la mente y en el coraz\u00f3n del hombre, y termina en Dios (J. Ribera y J. M. Iraburu, <em>Espiritualidad Cat\u00f3lica, <\/em>CE-TE, Madrid 1982, 7331). Por lo tanto, desde el pun\u00adto de vista teol\u00f3gico, la oraci\u00f3n es, antes que una obligaci\u00f3n, un don, una gracia, un ofrecimiento.<\/p>\n<p>Junto con la filiaci\u00f3n, Dios ha dado al hombre el poder encucharle y responderle como a Padre (Jn. 1, 12). Ahora bien, para entender la oraci\u00f3n en su aspecto m\u00e1s teol\u00f3gico, es necesario tener conciencia de gratuidad, que lleva a sentir todo como regalo de Dios<span id='easy-footnote-2-42557' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion\/#easy-footnote-bottom-2-42557' title='V\u00e9ase el interesante art\u00edculo de A. GUERRA, &lt;em&gt;Oraci\u00f3n cristiana, experiencia de gratuidad, &lt;\/em&gt;en &lt;em&gt;Confer &lt;\/em&gt;20(198III02- 124.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span> (cf. 2Cor. 5, 18). As\u00ed, si el hombre puede orar se debe a la capacidad que Dios le ha concedido, no a sus propias fuerzas ni habilidades. Es un don dif\u00edcil de mantener por\u00adque, una y otra vez al hombre le parece incre\u00ed\u00adble que pueda dialogar con Dios y obtener gra\u00adcias. Sobre la base de la gratuidad oracional se levanta el deber de la oraci\u00f3n, teol\u00f3gicamente menos radical aunque hist\u00f3ricamente mucho m\u00e1s acentuado. Poder y deber se complementan dan\u00addo como resultante final un ser tensionado ha\u00adcia Dios. \u00abLa oraci\u00f3n -dice K. Barth- es a la vez acto de humildad y de victoria. Tal acto nos ha sido mandado porque se nos ha otorgado el po\u00adder de hacerlo\u00bb.<span id='easy-footnote-3-42557' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion\/#easy-footnote-bottom-3-42557' title='K. BARTH, &lt;em&gt;La oraci\u00f3n, &lt;\/em&gt;Salamanca 1969, 23-24.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Si recordamos aqu\u00ed este aspecto esencial de la oraci\u00f3n lo hacemos porque San Vicente no es ajeno a \u00e9l. \u00abNo me gustar\u00eda llegar a Dios si Dios no viniese hacia m\u00ed\u00bb dice a los misioneros en una repetici\u00f3n de oraci\u00f3n, citando a San Francisco de Sales (XI, 136). Pone suficientemente de relieve la oraci\u00f3n como don gratuito de Dios al hombre. Se entiende, por lo tanto, la insistencia que hace a todos sus hijos e hijas para que no transcurra ni un solo d\u00eda sin que no le supliquen a Dios con confianza para que les conceda este don tan her\u00admoso y necesario. Es \u00abuna limosna que pedimos a Dios\u00bb. Lo \u00fanico que se requiere son las actitu\u00addes propias del mendigo, a saber, la humildad, la confianza y la insistencia (cf. XI, 233 222 301 256 407; IX, 3. 417. 424).<\/p>\n<h3>A. Descripci\u00f3n y formas del encuentro<\/h3>\n<p>En ning\u00fan momento oculta Vicente los au\u00adtores y las obras a los que recurre en busca de su experiencia y de su doctrina, para concretar su propia forma de entender la oraci\u00f3n. Aunque m\u00e1s que autores son maestros de oraci\u00f3n. El primero de ellos, y puede que el m\u00e1s influyen\u00adte debido, tal vez, a la cercan\u00eda geogr\u00e1fica, cro\u00adnol\u00f3gica y afectiva es San Francisco de Sales. Con mucha frecuencia San Vicente se confiesa admirador y seguidor suyo.<span id='easy-footnote-4-42557' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion\/#easy-footnote-bottom-4-42557' title='San Francisco, por su parte, se confiesa deudor de s. Buenaventura, s. Bruno, el P. Granada, sta. Teresa de Je\u00ads\u00fas y otros espirituales espa\u00f1oles.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span> Especialmente aprende de \u00e9l la oraci\u00f3n met\u00f3dica. Aconseja a sus hijos e hijas sus dos obras m\u00e1s importantes, <em>Introducci\u00f3n a la vida devota y Tratado del Amor de Dios. <\/em>A trav\u00e9s de Francisco de Sales llega a conocer y admirar a Santa Teresa; de ella toma especialmente la fidelidad, que con tanta fre\u00adcuencia recordar\u00e1 despu\u00e9s a los Misioneros e Hijas de la Caridad. Aunque no parece muy pro\u00adbable, sin embargo, tampoco tenemos sufi\u00adcientes pruebas como para descartar que San Vicente no entrara en contacto directo con las obras teresianas. La tradici\u00f3n ignaciana tambi\u00e9n ha influido en el \u00e1nimo de Vicente. De ella to\u00adma los consejos que \u00e9l mismo pone en pr\u00e1cti\u00adca y que, a su vez, da sobre la oraci\u00f3n mental. Entre los misioneros de Vicente es muy cono\u00adcido el <em>Manual de Meditaciones <\/em>del P. Bus\u00e9e, s. j., y entre las Hijas de la Caridad el <em>Manual <\/em>del P. Saint Jure. Fray Luis de Granada insiste mucho sobre la importancia e, incluso, la preponde\u00adrancia de la afectividad. Este aspecto es el que integra San Vicente en su forma personal de concebir la oraci\u00f3n. De ah\u00ed que, junto con las obras salesianas arriba mencionadas, el <em>Tratado de la oraci\u00f3n <\/em>del P. Granada es otro de los libros particularmente recomendados por nuestro Fun\u00addador.<\/p>\n<p>Ahora bien, todas estas influencias no con\u00advierten a San Vicente en un simple receptor que, a lo m\u00e1s, yuxtaponga o amalgame tendencias, puntos de vista, m\u00e9todos y cuestiones pr\u00e1cti\u00adcas\u2026 sobre como orar. Sabe situarse personal y creativamente e integrar distintos aspectos doc\u00adtrinales hasta conseguir hacer su propia elabora\u00adci\u00f3n de manera personal\u00edsima, exigente y suave a la vez. Refleja su forma peculiar de concebir la oraci\u00f3n, sobre todo cuando trata de ayudar a las Hijas de la Caridad, a aquellas j\u00f3venes sencillas e iletradas llegadas de las aldeas, a que hagan ora\u00adci\u00f3n a su medida, una medida a la par sencilla y sublime.<\/p>\n<p>En varias ocasiones, San Vicente, de forma ex\u00adpl\u00edcita, presenta su propia definici\u00f3n descriptiva sobre la oraci\u00f3n: \u00abEs una elevaci\u00f3n del esp\u00edritu a Dios dice en una repetici\u00f3n de oraci\u00f3n a los mi\u00adsioneros- para hacerle presente nuestras necesi\u00addades y para implorar ayuda de su misericordia y de su gracia\u00bb (XI, 282-283).<\/p>\n<p>En otro momento, con un lenguaje ligeramente distinto, considera que \u00abla oraci\u00f3n es una predi\u00adcaci\u00f3n que nos hacemos a nosotros mismos pa\u00adra convencernos de la necesidad que tenemos de recurrir a Dios y de cooperar con su gracia a fin de extirpar los vicios y plantar en ella las virtudes\u00bb (XI, 779).<\/p>\n<p>Se pueden encontrar, por lo menos, dos de\u00adfiniciones m\u00e1s que no reproducimos aqu\u00ed porque no aportan orientaciones distintas ni comple\u00admentarias a las dos anteriores. A lo sumo se pue\u00adden apreciar peque\u00f1os cambios en el lenguaje, tales como <em>\u00abconversaci\u00f3n del alma con Dios\u00bb, \u00abcomunicaci\u00f3n mutua entre Dios y el alma\u00bb\u2026 <\/em>El fondo no cambia nada (cf. IX, 384 III8).<span id='easy-footnote-5-42557' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion\/#easy-footnote-bottom-5-42557' title='N\u00f3tese el parecido de las descripciones vicencianas con algunas definiciones cl\u00e1sicas. San Gregorio Niseno: &lt;em&gt;\u00abLa oraci\u00f3n es una conversaci\u00f3n o coloquio con Dios\u00bb. &lt;\/em&gt;San Juan Cris\u00f3stomo: &lt;em&gt;\u00abLa oraci\u00f3n es hablar con Dios\u00bb. &lt;\/em&gt;San Agust\u00edn: &lt;em&gt;\u00abLa oraci\u00f3n es la conversaci\u00f3n de la monte a Dios con pia\u00addoso y humilde afecto\u00bb. &lt;\/em&gt;San Juan Damasceno: &lt;em&gt;\u00abLa oraci\u00f3n es la elevaci\u00f3n de la mente a Dios. La petici\u00f3n a Dios de cosas convenientes\u00bb. &lt;\/em&gt;San Buenaventura: &lt;em&gt;\u00abOraci\u00f3n es el piadoso afecto de la mente dirigido a Dios para alabarle y pedirle cosas convenientes a la eterna salvaci\u00f3n\u00bb. &lt;\/em&gt;Cf. A. Royo MARIN, &lt;em&gt;Teolog\u00eda de la perfecci\u00f3n cristiana, &lt;\/em&gt;BAC, Ma\u00addrid 1955, 584-585. Pueden considerarse tambi\u00e9n estas otras. San Juan Cl\u00edmaco: &lt;em&gt;\u00abLa oraci\u00f3n es conversaci\u00f3n familiar y uni\u00f3n con Dios\u00bb. &lt;\/em&gt;Evagrio P\u00f3ntico: &lt;em&gt;\u00abES una elevaci\u00f3n de la mente &lt;strong&gt;a &lt;\/strong&gt;Dios\u00bb. &lt;\/em&gt;Cf. J. RIVERA &lt;em&gt;y J. &lt;\/em&gt;M. IRABURU, 0. C., 732.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span>\n<p>En estas definiciones-descripciones sobre la oraci\u00f3n aparecen dos elementos: el primero co\u00adrresponde a la actividad que debe poner el oran\u00adte para salir fuera de s\u00ed y \u00abelevar el esp\u00edritu a Dios\u00bb. Dicha elevaci\u00f3n no tiene nada que ver con los fen\u00f3menos extraordinarios que pueden experimentarse ocasionalmente. Significa, sen\u00adcillamente, disposici\u00f3n interior que lleva a ac\u00adtualizar la propia fe en un Dios vivo y personal, al que se siente tan dentro y tan cerca de uno que resulta imposible distinguir su presencia de la propia interioridad. El segundo elemento con\u00adcreta el encuentro con Dios siempre en benefi\u00adcio del orante: se implora la ayuda de Dios para extirpar vicios y plantar virtudes, para alabar al Se\u00f1or, para descubrir la voluntad de Dios sobre nosotros.<\/p>\n<p>Las comparaciones e im\u00e1genes que emplea San Vicente para describir la oraci\u00f3n nos sirven pa\u00adra completar su pensamiento. Algunas de ellas pertenecen al patrimonio de la Teolog\u00eda espiritual y han sido explicadas y profundizadas por los gran\u00addes maestros del esp\u00edritu. En total hemos podido contar hasta 29 de distinto signo: con algunas bus\u00adca poner de relieve la necesidad de la oraci\u00f3n, con otras, el sentido mismo de la oraci\u00f3n, no fal\u00adtan tampoco las que nos aseguran la eficacia del di\u00e1logo con Dios. Reproducimos aqu\u00ed algunas de las m\u00e1s significativas: \u00abLa oraci\u00f3n es un riego que fertiliza la vida del alma\u2026 Nosotros somos como esos pobres jardines en donde la sequedad hace morir todas las plantas, cuando el cuidado y la in\u00addustria de los jardineros no se ocupan de ellas; por eso ten\u00e9is el santo empleo de la oraci\u00f3n que co\u00admo un dulce roc\u00edo va humedeciendo todas las ma\u00ad\u00f1anas vuestra alma por medio de la gracia que vie\u00adne de Dios sobre vosotras\u00bb (IX, 402).<span id='easy-footnote-6-42557' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion\/#easy-footnote-bottom-6-42557' title='Esta comparaci\u00f3n nos hace pensar en Santa Tere\u00adsa, al comparar la oraci\u00f3n con el riego del jard\u00edn y las for\u00admas de oraci\u00f3n con las cuatro maneras de sacar agua del pozo. Cf. Sta. TERESA, &lt;em&gt;Vida, c. &lt;\/em&gt;Xl. Tambi\u00e9n San Francisco de Sales compara la oraci\u00f3n con agua beneficiosa que re\u00adverdece y hace florecer las plantas de nuestros buenos de\u00adseos. Cf. S. FRANCISCO DE SALES, &lt;em&gt;Introducci\u00f3n a la vida de\u00advota, &lt;\/em&gt;2\u00aa parte, c. 1.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span>\n<p><em>\u00abLa oraci\u00f3n es como el man\u00e1 que cada d\u00eda baja del cielo\u00bb <\/em>(IX, 368), es el \u00abalimento\u00bb para nuestra alma\u2026pues una Hija de la Caridad que no hiciese oraci\u00f3n no podr\u00eda sedo \u00abya <em>que en la ora\u00adci\u00f3n es donde se toman fuerzas para animarse en el servicio de Dios y del pr\u00f3jimo\u00bb <\/em>(IX, 375, 381).<span id='easy-footnote-7-42557' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion\/#easy-footnote-bottom-7-42557' title='La oraci\u00f3n como alimento, como man\u00e1, ha sido de\u00adsarrollada por varios autores espirituales. As\u00ed, por ejemplo, S. FRANCISCO DE SALES, &lt;em&gt;Tratado del amor de Dios, &lt;\/em&gt;VI, c. IV: &lt;em&gt;\u00abLa oraci\u00f3n es un man\u00e1 de infinitos gustos deleitosos, de suavidad para los que de ella disfrutan\u00bb. &lt;\/em&gt;V\u00e9ase tambi\u00e9n, P. Luis DE GRANADA, &lt;em&gt;De la oraci\u00f3n y meditaci\u00f3n, &lt;\/em&gt;parte I, c I.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Otra comparaci\u00f3n vigorosa, el aire. Dice a las Hijas de la Caridad en el 1648: \u00abEn nombre de Dios, no fall\u00e9is nunca (en hacer la oraci\u00f3n), hijas m\u00edas, y comprended bien la importancia de hacer bien la oraci\u00f3n\u2026 Porque la oraci\u00f3n es tan nece\u00adsaria al alma para conservarla viva como el aire al hombre, o como el agua al pez para que siga vi\u00adviendo\u00bb (IX, 1132).<\/p>\n<p>San Vicente llega incluso a comparar la ora\u00adci\u00f3n con la funci\u00f3n que desempe\u00f1a el alma en el cuerpo. \u00abLa oraci\u00f3n es al alma lo que el alma es al cuerpo. Y como un cuerpo sin alma es un ca\u00add\u00e1ver, as\u00ed una persona sin oraci\u00f3n no tiene fuer\u00adza ni vigor\u00bb (IX, 1106; cf. IX, 381-382. III7). Ade\u00adm\u00e1s, presenta las excelencias de la oraci\u00f3n con otros t\u00e9rminos no tan cl\u00e1sicos y conocidos como los anteriores, aunque no menos expresivos: \u00abla oraci\u00f3n es como un reducto inexpugnable, que pondr\u00e1 a todos los misioneros al abrigo de cual\u00adquier clase de ataques\u00bb, es un \u00abarsenal m\u00edstico\u00bb, como \u00abla torre de David que proporcionar\u00e1 toda clase de armas\u00bb (XI, 778), es la \u00abdespensa de don\u00adde se sacan las instrucciones que necesita para cumplir debidamente con las obligaciones que va a tener\u00bb, aconseja al joven P. Antonio Durand en el momento de ser nombrado superior del Se\u00adminario de Agd\u00e9 (XI, 237). Es una \u00abfuente de ale\u00adgr\u00eda\u00bb porque hablar con Dios resulta infinitamen\u00adte m\u00e1s grato que hacerlo con el m\u00e1s ilustre de los personajes que podamos imaginar (cf. IX, 122), es un revulsivo o reconstituyente para poder an\u00addar los caminos del Se\u00f1or (cf. IX, 381. III7). En de\u00adfinitiva, a lo largo de todas estas comparaciones San Vicente nos lleva a expresar con \u00e9l: \u00abUn hom\u00adbre de oraci\u00f3n ser\u00e1 capaz de todo. Podr\u00e1 decir con San Pablo: Para todo me siento con fuerzas gra\u00adcias al que me fortalece\u00bb (Filp. 4, 13) (XI, 778).<\/p>\n<p>Atendiendo a la preeminencia de una u otra facultad humana, San Vicente distingue tres ma\u00adneras de relacionarse con Dios, todas necesarias y \u00fatiles porque persiguen el mismo fin. Aunque se puede establecer una progresi\u00f3n entre ellas, y San Vicente as\u00ed lo propone, sin embargo, pare\u00adce que nadie puede prescindir de las formas m\u00e1s sencillas de oraci\u00f3n, aunque est\u00e9 situado m\u00e1s arriba en la escala de la comunicaci\u00f3n con Dios.<\/p>\n<p><strong><em>1. Oraci\u00f3n vocal<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Consiste en la recitaci\u00f3n de f\u00f3rmulas oracio\u00adnales. Vicente se hace eco de toda una tradici\u00f3n en la historia de la Iglesia, seg\u00fan la cual ha sido el modo m\u00e1s universalmente practicado a lo lar\u00adgo de todos los tiempos y por toda clase de cris\u00adtianos. Con mucha frecuencia se ha explicado que cada f\u00f3rmula oracional, que la Iglesia guar\u00adda en su patrimonio, es como un camino proba\u00addo y f\u00e1cil de acceso al mismo Dios, valioso para el ni\u00f1o y para el santo. \u00abLas oraciones de los ni\u00ad\u00f1os -dice San Vicente- son tan agradables a Dios que algunos doctores han dicho que es all\u00ed don\u00adde Dios se deleita m\u00e1s. Y un gran personaje, el difunto Obispo de Ginebra, apreciaba tanto es\u00adtas oraciones que cuando ve\u00eda a los ni\u00f1os les lle\u00advaba la mano y hac\u00eda que le diesen la bendici\u00f3n\u00bb ( IX, 384).<\/p>\n<p>La disociaci\u00f3n entre la mente, el coraz\u00f3n y los labios destruye esta forma de oraci\u00f3n porque lo m\u00e1s esencial del hombre queda ajeno a Dios. El mismo Dios ha emitido su juicio: \u00abEste pueblo me honra con los labios, pero su coraz\u00f3n est\u00e1 lejos de m\u00ed\u00bb (Is. 29, 13; Mc. 7, 6). Nuestro Santo cla\u00adramente afirma que para la validez de esta ora\u00adci\u00f3n se requiere correspondencia entre el inte\u00adrior y los labios del orante, que se resuelve en la atenci\u00f3n debida (cf. IX, 384; XI, 607).<span id='easy-footnote-8-42557' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion\/#easy-footnote-bottom-8-42557' title='Santa Teresa valora mucho la oraci\u00f3n vocal pero in\u00adsiste extraordinariamente en la atenci\u00f3n. Cf., Moradas del Castillo Interior, 1, 1, 7; Camino de Perfecci\u00f3n, C\u00f3dice del Escorial, 37, 1'><sup>8<\/sup><\/a><\/span> Dentro de la oraci\u00f3n vocal cabe mencionar la oraci\u00f3n de ja\u00adculatorias. En la historia de la espiritualidad hay que remontarse a la antig\u00fcedad, cuando los pri\u00admeros monjes la ten\u00edan como forma preferida de oraci\u00f3n, e incluso al mismo Jes\u00fas que, con much\u00edsima frecuencia, hac\u00eda brev\u00edsimas oracio\u00adnes en medio de su vida activa. San Vicente se fija en la etimolog\u00eda de la palabra (\u00abiaculum\u00bb = flecha) para explicar a las Hermanas que las ja\u00adculatorias son aut\u00e9nticos dardos de amor que <em>\u00abpenetran en los cielos\u00bb <\/em>(IX, 53). Es \u00e9sta la ora\u00adci\u00f3n m\u00e1s esencial, m\u00e1s f\u00e1cil, m\u00e1s asequible a to\u00addas las personas. Puede que aqu\u00ed resida la raz\u00f3n por la que Vicente recomienda insistentemente su uso a las Hijas de la Caridad (cf. IX, 337 386 916. 1186). Y puede que tambi\u00e9n porque facilita una espiritualidad de integraci\u00f3n donde se con\u00adfunden oraci\u00f3n y trabajo, contemplaci\u00f3n y vida activa.<span id='easy-footnote-9-42557' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion\/#easy-footnote-bottom-9-42557' title='Debajo de esta doctrina vicenciana est\u00e1 San Francisco Sales. No puede hacer valoraci\u00f3n m\u00e1s alta: \u00abLa oraci\u00f3n de jaculatorias no es dif\u00edcil, y puede alternarse con todos nues\u00adtros quehaceres y ocupaciones sin quebrantarlos\u2026 El rezo de jaculatorias puede suplir la falta de todas las dem\u00e1s ora\u00adciones, pero la falta de \u00e9stas no puede ser reemplazada con ning\u00fan otro medio\u00bb. (Introducci\u00f3n\u2026, 2\u00aa parte, c. 13).'><sup>9<\/sup><\/a><\/span>\n<p><strong><em>2. Oraci\u00f3n mental<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Puede hacerse de dos maneras, seg\u00fan pre\u00advalezca la facultad intelectiva o la volitiva. Si pre\u00addomina la primera se llama \u00abmeditaci\u00f3n\u00bb, de lo contrario se denomina \u00abcontemplaci\u00f3n\u00bb. Las dos formas entran dentro de la llamada v\u00eda ordinaria de oraci\u00f3n; ni siquiera la contemplaci\u00f3n debe ser considerada aqu\u00ed como oraci\u00f3n extraordinaria, sino como fruto natural de la oraci\u00f3n misma. Es normal que un cristiano, si se mantiene fiel a su encuentro diario con Dios, experimente en de\u00adterminados momentos la oraci\u00f3n contemplativa.<\/p>\n<p>a) Meditaci\u00f3n<\/p>\n<p>Esta forma de oraci\u00f3n aparece en el siglo XVI. Desde entonces ha adquirido en la Iglesia una importancia extraordinaria. En el lenguaje colo\u00adquial f\u00e1cilmente se aplica el t\u00e9rmino gen\u00e9rico \u00aboraci\u00f3n\u00bb a la manera concreta de meditaci\u00f3n. Es\u00adta reducci\u00f3n se puede apreciar tambi\u00e9n en los es\u00adcritos de San Vicente, aunque ordinariamente el contexto suele aclarar el sentido del t\u00e9rmino.<\/p>\n<p>En la meditaci\u00f3n es la facultad intelectiva la que primero se ejercita buscando un acercamiento a Dios en comprensi\u00f3n, ya sea considerando y asi\u00admilando personalmente alguno de los misterios de fe o alguna escena b\u00edblica, ya sea interrog\u00e1n\u00addose sobre la propia conducta a la luz de las exi\u00adgencias cristianas. Para la meditaci\u00f3n se necesi\u00adta un punto de partida o, dichd con otras palabras, algunas teofan\u00edas que pongan en la pista para el encuentro con Dios. La Sagrada Escritura, la re\u00adflexi\u00f3n teol\u00f3gica, los signos de los tiempos, el mundo, los pobres, la propia vida y experiencia son los lugares comunes a los que recurre el en\u00adtendimiento para hacer meditaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ahora bien, la funci\u00f3n del entendimiento y de la memoria tiene sus l\u00edmites, so pena de con\u00advertir la meditaci\u00f3n en un puro estudio, destru\u00adyendo por ello esta forma de oraci\u00f3n (cf. Xl, 161). La facultad discursiva tiene como finalidad poner en marcha el elemento volitivo-afectivo. Ambos han de crecer armoniosamente unidos. Y, en to\u00addo caso, es bueno que el amor prevalezca sobre el discurso de la mente; despu\u00e9s de todo, la di\u00admensi\u00f3n intelectual puede perfectamente desa\u00adrrollarse por el estudio o la lectura espiritual. En la mente de Vicente el discurso meditativo es pa\u00adra encender el amor, no para apagarlo, para fa\u00advorecer el encuentro personal con Dios, no para distraernos de la presencia de las Personas Divi\u00adnas. Con una comparaci\u00f3n sencilla, pero muy exacta, nos lo da a entender: se frota el pedernal s\u00f3lo hasta que salta la chispa y enciende el fue\u00adgo. De igual manera nos servimos del razona\u00admiento hasta que arda la voluntad en amor, Lo contrario ser\u00eda convertir la oraci\u00f3n en un estudio fr\u00edo (cf. XI, 405-406). En la repetici\u00f3n de oraci\u00f3n de junio del 1657, el P. Cogi\u00e9e, puede que hasta con cierta verg\u00fcenza, confiesa que su meditaci\u00f3n ha sido m\u00e1s rica en sentimientos que en ideas. San Vicente, seguramente, ante la sorpresa de los que le escuchaban, se deshace en alabanzas ha\u00adcia ese misionero, a la vez que propone a toda la Compa\u00f1\u00eda ese m\u00e9todo porque es la manera de \u00aborar bien\u00bb (cf. Xl, 280).<\/p>\n<p>La meditaci\u00f3n \u00bfconviene a todos? S\u00f3lo \u00aba los que de ella son capaces\u00bb dicen los grandes ma\u00adestros espa\u00f1oles del siglo XVI.<span id='easy-footnote-10-42557' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion\/#easy-footnote-bottom-10-42557' title='Por ejemplo, Cf. S. IGNACIO, &lt;em&gt;Constituciones de los Colegios, &lt;\/em&gt;nn. 14-I5 y Sta. TERESA, &lt;em&gt;Camino de Perfecci\u00f3n, &lt;\/em&gt;C\u00f3dice del Escorial, c. XVII.'><sup>10<\/sup><\/a><\/span> <em>\u00abTodo el mun\u00addo puede hacer la meditaci\u00f3n, cada uno seg\u00fan su alcance y las luces que Dios le da\u00bb, <\/em>asegura San Vicente (IX, 420). Puede que esta oposici\u00f3n sea m\u00e1s aparente que real, si tenemos en cuenta que Vicente se dirige a los primeros misioneros e Hi\u00adjas de la Caridad, a los que se les supone un m\u00ed\u00adnimo de preparaci\u00f3n y formaci\u00f3n. Santa Teresa y San Ignacio, por el contrario, escriben para to\u00addo seguidor de Jes\u00fas. La formaci\u00f3n cristiana, o en expresi\u00f3n de Vidente, \u00abla ciencia\u00bb, puede re\u00adsultar provechosa siempre y cuando se sepa apli\u00adcar adecuamente, pero no resulta imprescindible porque, en \u00faltimo t\u00e9rmino, la condici\u00f3n m\u00e1s esen\u00adcial es el amor. Para ilustrar esta idea relata nues\u00adtro Santo la siguiente an\u00e9cdota: <em>\u00abUn d\u00eda un Her\u00admano franciscano le dijo a San Buenaventura: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 feliz es Vd., Padre m\u00edo, por ser tan sabio y por hacer tan bien la oraci\u00f3n! \u00a1Cu\u00e1nto le ayuda a ello!\u00bb &#8211; \u00abHermano m\u00edo, para hacer bien la ora\u00adci\u00f3n, la ciencia no es necesaria, sino que basta con amar mucho a Dios. Por eso, la mujer m\u00e1s humilde y el Hermano m\u00e1s ignorante del mundo, si aman a Dios, hacen oraci\u00f3n mejor que <\/em>yo\u00bb\u00bb (IX, 49).<\/p>\n<p>La falta de conocimientos no es obst\u00e1culo pa\u00adra practicar la oraci\u00f3n meditativa, m\u00e1xime si se tie\u00adne en cuenta que, precisamente, a trav\u00e9s de la oraci\u00f3n, Dios se comunica al orante dej\u00e1ndole co\u00adnocimientos profundos. Vicente distingue dos maneras de llegar al conocimiento de Dios, el es\u00adtudio-el saber humano-la reflexi\u00f3n y, por otra parte, la experiencia de Dios o, en expresiones suyas, <em>\u00abla simple ciencia adquirida\u00bb y la \u00abciencia infusa\u00bb. <\/em>De las dos, la m\u00e1s profunda y completa es la experiencial; por eso no tiene reparos en afir\u00admar rotundamente que <em>\u00abes preciso que el doc\u00adtor se calle donde haya una persona de oraci\u00f3n\u00bb <\/em>(IX, 387, cf. IX, 423).<\/p>\n<p>b) Contemplaci\u00f3n<\/p>\n<p>Etimol\u00f3gicamente significa dirigir la mirada al Templo donde mora la divinidad; por extensi\u00f3n, detener la mirada en el gran Templo del mundo creado donde habita lo m\u00e1s querido de Dios, el g\u00e9nero humano; tambi\u00e9n, centrar la atenci\u00f3n ha\u00adcia el santuario interior de uno mismo donde igual\u00admente Dios tiene su morada. En cualquier caso, la contemplaci\u00f3n nos sugiere un ahorro de pala\u00adbras, razonamientos y t\u00e9cnicas que median en el proceso de encuentro hombre-Dios, una percep\u00adci\u00f3n aguda por parte del orante para descubrir y ver a Dios presente en donde otros s\u00f3lo ven re\u00adalidades creadas, una gracia especial por parte del mismo Dios que le hace posible de forma to\u00adtalmente gratuita, y un enriquecimiento espiritual envidiable. De alguna forma es una meta, aunque este punto de llegada -como ocurre con todo lo relacionado con la vida espiritual- sea, a su vez, un nuevo punto de partida. As\u00ed se expresa San Vi\u00adcente: <em>\u00abLa oraci\u00f3n llamada contemplaci\u00f3n es aquella donde el alma, en la presencia de Dios, no hace m\u00e1s que recibir lo que \u00c9l le da. Ella no hace nada, sino que Dios mismo le inspira, sin es\u00adfuerzo alguno de su parte, todo lo que ella podr\u00eda buscar y todav\u00eda m\u00e1s\u00bb <\/em>(IX, 385).<\/p>\n<p>De esta descripci\u00f3n podemos extraer los dos elementos esenciales de la oraci\u00f3n contemplati\u00adva, la acci\u00f3n directa de Dios y la pasividad del hombre. Y entre los dos cabe establecer una re\u00adlaci\u00f3n de proporcionalidad inversa: a mayor in\u00adtervenci\u00f3n divina menor actividad humana y al rev\u00e9s. De ah\u00ed que pueda hablarse de grados den\u00adtro de esta forma de orar, aunque Vicente no en\u00adtra a especular sobre ello. Como alguien ha es\u00adcrito refiri\u00e9ndose a la oraci\u00f3n, nuestro defensor de los pobres \u00abno es ning\u00fan cirujano de materias espirituales\u00bb (A. Orcajo, <em>El seguimiento de Jes\u00fas seg\u00fan san Vicente, <\/em>La Milagrosa, Madrid 1990, 81). La acci\u00f3n directa de Dios se concreta en un fortalecimiento de las dos potencias esenciales en el hombre, la inteligencia y la voluntad. Un contemplativo, por lo tanto, conoce m\u00e1s profun\u00addamente los misterios divinos, no por la v\u00eda de la ciencia, sino por el conocimiento m\u00e1s completo de la experiencia y, a su vez, la oraci\u00f3n supone mayores recursos para que la voluntad avance con m\u00e1s facilidad en el camino de la perfecci\u00f3n (cf. XI, 779. 780). La pasividad del hombre signifi\u00adca el envolvimiento existencial en su misma vida de fe y caridad hasta el punto de percibirlas co\u00admo causas de la propia existencia. Desde el pun\u00adto de vista sicol\u00f3gico esta oraci\u00f3n se percibe co\u00admo f\u00e1cil, agradable, aut\u00e9ntica y plenificante. Es normal que esta oraci\u00f3n se experimente alguna que otra vez, especialmente cuando uno se am\u00adbienta adecuadamente para el encuentro con Dios (cf. IX, 385).<\/p>\n<p>Conviene aclarar que la contemplaci\u00f3n, en la mente vicenciana, entra dentro de la oraci\u00f3n or\u00addinaria o, en lenguaje de Santa Teresa, dentro de las oraciones activas. Conoce y respeta otras ora\u00adciones m\u00e1s excelsas, como por ejemplo la de los m\u00edsticos flamencos disc\u00edpulos de Harphius, Ruys\u00adbroek\u2026, pero \u00e9l personalmente prefiere un ca\u00admino m\u00e1s sencillo por ser mucho m\u00e1s seguro (Abelly, <em>o. c., <\/em>III, 55). Conoce bien la sicolog\u00eda hu\u00admana e intuye los peligros que puede encerrar la b\u00fasqueda de estas formas elevadas de oraci\u00f3n; peligros que pueden resumirse en una b\u00fasque\u00adda personal bajo capa de misticismo. Por eso disuade a sus hijos e hijas de la atracci\u00f3n que puedan sentir hacia oraciones excelsas. Son \u00abes\u00adpejos mir\u00edficos\u00bb dice a los misioneros (ib. 80-81). <em>\u00abLos \u00e9xtasis son m\u00e1s perjudiciales que \u00fatiles\u00bb, <\/em>declara vivamente a las Hijas de la Caridad (IX, 48). En el fondo, San Vicente est\u00e1 pensando algo tan evidente como que la perfecci\u00f3n no consiste en seguir un tipo u otro de oraci\u00f3n, sino en la Cari\u00addad (ib. 55). La oraci\u00f3n es un camino de acceso a Dios y una garant\u00eda para la caridad. De la mano de su amigo Francisco de Sales prefiere lo co\u00adnocido y seguro a lo desconocido e incierto. A fin de cuentas los caminos tradicionales de oraci\u00f3n ofrecen grandes posibilidades de comunicarse con Dios y de mantener viva la caridad hacia el pr\u00f3jimo.<\/p>\n<h3>B. Justificaci\u00f3n y necesidad de la oraci\u00f3n<\/h3>\n<p>Dudo que se necesite justificar la oraci\u00f3n, pe\u00adro en el caso de que as\u00ed fuera, nada mejor que profundizar en el sentido que encierra. Con toda seguridad, la oraci\u00f3n se justifica por s\u00ed misma. Por otra parte, cuando alguien reflexiona con cier\u00adta seriedad sobre la oraci\u00f3n, justifica autom\u00e1ti\u00adcemente el tiempo dedicado a ella, aunque sea considerable, los esfuerzos que, por lo que tiene de actividad humana, lleva consigo, y la prepara\u00adci\u00f3n remota, pr\u00f3xima e inmediata. M\u00e1s a\u00fan, la jus\u00adtificaci\u00f3n termina revisti\u00e9ndose de necesidad. La oraci\u00f3n se necesita por muchas razones; las va\u00admos a escuchar con claridad meridiana de los la\u00adbios del propio Vicente. Desde esta instancia de la necesidad ofrecemos la mejor justificaci\u00f3n que pensarse pueda.<\/p>\n<p><strong><em>1. El hombre como \u00abhomo orans\u00bb<\/em><\/strong><\/p>\n<p>El hombre no se define a partir del uso de ciertos instrumentos o desde la posibilidad de cambiar el ambiente en que vive. Ni siquiera es suficiente la definici\u00f3n de \u00abhorno sapiens\u00bb. Se define como \u00abhomo orans\u00bb en cuanto que al ado\u00adrar, pedir, alabar, escuchar y responder a Dios, est\u00e1 confiriendo verdad a su propia existencia (B. H\u00e1ring, <em>Oraci\u00f3n, <\/em>en <em>Nuevo Diccionario de Espiri\u00adtualidad, <\/em>Paulinas, Madrid 1983, 1015-1020). Di\u00adcho en otros t\u00e9rminos, la persona que no se ejer\u00adcita en este ejercicio tan humano y, al mismo tiempo tan divino, est\u00e1 contrariando su misma esencia humana que le lleva a abrirse a quien es la raz\u00f3n \u00faltima de su ser. Por lo tanto, sin oraci\u00f3n el hombre no llega a la verdad \u00faltima ni descubre su nombre ni su historia. La existencia humana es un don. Todos somos llamados por la palabra creadora de Dios, y esta palabra es una invita\u00adci\u00f3n a vivir conscientemente en su presencia. Vi\u00adviendo a trav\u00e9s de la llamada que nos da la vida, podemos encontrarnos, en la escucha y en la res\u00adpuesta, a quien nos da un nombre \u00fanico y todo lo que somos. No podemos encontrar nuestra identidad nada m\u00e1s que volvi\u00e9ndonos a Dios, que es el origen y fin de nuestra vida.<\/p>\n<p>S\u00f3lo desde esta perspectiva es posible sos\u00adtener que \u00abla oraci\u00f3n es algo natural\u00bb (IX, 384), ca\u00adsi instintivo. Como ocurre con todo lo que est\u00e1 inscrito dentro de la naturaleza, no se necesitan conocimientos ni t\u00e9cnicas para que aflore la ca\u00adpacidad del hombre. Brota espont\u00e1neamente. Por eso los ni\u00f1os, las mujeres de aldeas, los m\u00e1s pe\u00adque\u00f1os y humildes\u2026 son capaces de orar (cf. IX, 384. 23. 385-387). No quiere decir esto que la di\u00admensi\u00f3n relacional del hombre con Dios no se pueda formar y mejorar como veremos en otro momento. El mismo Vicente nos propone un m\u00e9\u00adtodo detallado para perfeccionar lo que ya se en\u00adcuentra en la naturaleza humana.<\/p>\n<p><em><strong>2. El cristiano se desarrolla en la oraci\u00f3n<\/strong><\/em><\/p>\n<p>En la oraci\u00f3n el hombre se va configurando po\u00adco a poco con Cristo. Consecuentemente pode\u00admos sostener que el cristiano que no ora no es cristiano.<span id='easy-footnote-11-42557' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion\/#easy-footnote-bottom-11-42557' title='Apoyamos nuestra afirmaci\u00f3n en la opini\u00f3n del te\u00ad\u00f3logo J. M. GONZ\u00c1LEZ Ruiz, \u00bfA d\u00f3nde va el catolicismo?, en Cuadernos para e! di\u00e1logo\u00bb 119 (1973) 424. (La expresi\u00f3n del autor exactamente es \u00e9sta: \u00abPara m\u00ed, un creyente que no ora, no es creyente\u00bb).'><sup>11<\/sup><\/a><\/span> Si ser cristiano se redujera a ser me\u00adro empleado o siervo del Reino de Dios, la ora\u00adci\u00f3n no revestir\u00eda car\u00e1cter esencial en la vida de nadie; bastar\u00eda con cumplir las ordenanzas del Reino. Pero sucede que todo cristiano, por el me\u00adro hecho de serio, ha sido llamado a ser \u00abhijo de Dios\u00bb (1, . in. 3, 1), \u00abfamiliar de Dios\u00bb (Ef. 2, 19), \u00abami\u00adgo de Cristo\u00bb (Jn. 15, 15). Y de ninguna forma pue\u00adde haber relaci\u00f3n familiar ni amistosa sin trato \u00edn\u00adtimo frecuente. Para cualquier cristiano la oraci\u00f3n se convierte, por lo tanto, en cuesti\u00f3n de vida o muerte. \u00abSin oraci\u00f3n no podemos subsistir\u00bb, de\u00adclara rotundamente San Vicente en esta misma l\u00ednea de pensamiento.<span id='easy-footnote-12-42557' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion\/#easy-footnote-bottom-12-42557' title='Las actuales Constituciones de las Hijas de la Cari\u00addad recuerdan a todas las Hermanas que la oraci\u00f3n es cues\u00adti\u00f3n de vida o muerte espiritual. No pueden ser m\u00e1s expl\u00ed\u00adcitas. Cf. Const. de las H. de la C, 2. 14.'><sup>12<\/sup><\/a><\/span>\n<p>A esta conclusi\u00f3n ha llegado rastreando la vi\u00adda del mismo Jesucristo. En la Conferencia del 31 de mayo de 1648 asegura a las Hijas de la Caridad que \u00abnuestro Se\u00f1or era hombre de grand\u00ed\u00adsima oraci\u00f3n\u00bb, m\u00e1s a\u00fan, \u00abten\u00eda la oraci\u00f3n como ejercicio continuo y principal\u00bb (IX, 380; cf. IX, 374- 375). He aqu\u00ed la raz\u00f3n m\u00e1s fuerte para llevar una vida de oraci\u00f3n. En efecto, el Salvador del mun\u00addo aparece en los Evangelios como un verdade\u00adro orante. Desde que entra en este mundo has\u00adta que retorna al Padre, toda su vida transcurre en oraci\u00f3n e intimidad permanente con \u00c9l (Hebr. 10, 9; Lc. 23, 34}. La oraci\u00f3n le acompa\u00f1a en las grandes decisiones y en los acontecimientos importantes: en el bautismo (Lc. 3, 21), en la elec\u00adci\u00f3n de los Doce (Lc. 6, 12), en la confesi\u00f3n de Pe\u00addro (Lc. 9, 18), en la transfiguraci\u00f3n (Lc. 9, 28-29), en Getseman\u00ed (Mt. 26, 36-44), en la Cruz (Mt. 27, 46), etc. Jes\u00fas ora conforme a la tradici\u00f3n de su pue\u00adblo, en determinadas horas de la jornada: a pri\u00admeras horas de la ma\u00f1ana (cf. 1, 35), al anochecer (cf. Mt. 14, 21-23; Mc. 6, 46-48). Cualquier sitio pue\u00adde servir para comunicarse con su Padre: de\u00adsierto, monta\u00f1a, llanura, solo y acompa\u00f1ado\u2026(cf. Mt. 1, 35; 6, 46; Mt. 4, 1 ss.).<\/p>\n<p>Ense\u00f1a adem\u00e1s a los disc\u00edpulos a ponerse en comunicaci\u00f3n con el Dios del cielo, se\u00f1alando las debidas condiciones que han de acompa\u00f1ar el acto oracional: interioridad, perseverancia, fe y amor (cf. Mt. 5, 44; 7, 7-11; Mc. 14, 38; II, 25; Lc. II, 13; 18, 1-8). En el Padrenuestro y en las pa\u00adr\u00e1bolas indica Jes\u00fas m\u00e1s concretamente c\u00f3mo de\u00adbe ser la oraci\u00f3n del cristiano (Lc. II, 1-4; Mt. 7, 7; Lc. II, 5-8; 18, 1-8).<\/p>\n<p>Si la vida de cualquier cristiano consiste en imi\u00adtar y seguir a Jes\u00fas en sus dimensiones perso\u00adnales, he aqu\u00ed una fundamental sin la que no pa\u00adrece posible declararse disc\u00edpulo suyo. Adem\u00e1s, es precisamente \u00e9sta la que est\u00e1 en la base del necesario crecimiento de todas las dem\u00e1s.<\/p>\n<p><em><strong>3. La oraci\u00f3n en la vocaci\u00f3n de servicio al pobre<\/strong><\/em><\/p>\n<p>La oraci\u00f3n tiene la virtualidad de vitalizar todo lo que toca. Por lo mismo, para mantener viva la vida espiritual (fe, esperanza y caridad) se requiere vida de oraci\u00f3n, cuanto m\u00e1s intensa mejor. Cre\u00adce la vida interior cuando, en el \u00e1mbito de la ora\u00adci\u00f3n, se ponen en tensi\u00f3n las virtudes. Seg\u00fan es\u00adto, la vocaci\u00f3n espec\u00edfica, por lo que tiene de plan de vida sacado de las mismas virtudes teologa\u00adles, est\u00e1 en estrecha conexi\u00f3n con la oraci\u00f3n. Di\u00adcho m\u00e1s sencillamente, la vocaci\u00f3n depende de la oraci\u00f3n. \u00abTodo nos viene por ella -asegura Vi\u00adcente a los Misioneros y, a continuaci\u00f3n, con\u00adcreta-: la perseverancia en la vocaci\u00f3n, los \u00e9xitos de nuestras tareas, no caer en el pecado, per\u00admanecer en la caridad, la salvaci\u00f3n\u2026\u00bb (XI, 285; cfIX, 374-375. 381. III7).<\/p>\n<p>\u00abComo todo nos viene por la oraci\u00f3n\u00bb, \u00e9sta se encuentra en la base de una vocaci\u00f3n fruct\u00ed\u00adfera e ilusionante. Y como \u00ab<em>nada se nos concede sin la oraci\u00f3n\u00bb, <\/em>hemos de concluir que la p\u00e9r\u00addida de la vocaci\u00f3n tiene su ra\u00edz en la ausencia de una vida en comunicaci\u00f3n con Dios. Vicente expl\u00edcitamente lo dice de muchas formas: los que oran adecuadamente progresan en su vocaci\u00f3n de entrega al pobre, los que oran poco y mal re\u00adtroceden (cf. XI, 282); los que perseveran en fide\u00adlidad manifiestan inequ\u00edvocamente una vigorosa vida de oraci\u00f3n; los desertores en la vocaci\u00f3n se deben, en definitiva, a un abandono previo en la vida de oraci\u00f3n convirti\u00e9ndose en <em>\u00abpersonas muertas a la gracia\u00bb <\/em>(cf. IX, 285. III7). El misio\u00adnero que no saca de la oraci\u00f3n los contenidos de su predicaci\u00f3n no llegar\u00e1 a mover los corazones que le escuchen; en cambio aquel misionero que hace de la oraci\u00f3n su gran libro de predicaci\u00f3n, su palabra llegar\u00e1 mucho m\u00e1s f\u00e1cilmente a inte\u00adrrogar a los oyentes (cf. VII, 140-141). De la oraci\u00f3n depende, por \u00faltimo, el progreso o el retroceso en la virtud y en la perfecci\u00f3n, los criterios y sen\u00adtimientos del mismo Jes\u00fas o los deseos m\u00e1s ras\u00adtreros y ego\u00edstas (cf. IX, 374. 387-388. 382), el \u00e1ni\u00admo o el des\u00e1nimo para llevar a cabo el servicio al pobre (cf. IX, 374-375), la debilidad o el vigor del alma, la ceguera o la vista (cf. IX, 383). San Vicen\u00adte est\u00e1 hablando desde la experiencia. Sabe que el mayor peligro para la vocaci\u00f3n de sus hijos e hijas no est\u00e1 en las duras exigencias que lleva con\u00adsigo la entrega al pobre, sino en la p\u00e9rdida de sentido a que conduce una vida sin oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Si la oraci\u00f3n garantiza todas y cada una de las vocaciones de entrega al pobre, eso quiere decir que <em>\u00abla Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n durar\u00e1 mientras se practique en ella fielmente el ejer\u00adcicio de la oraci\u00f3n\u00bb <\/em>(XI, 778). La oraci\u00f3n tambi\u00e9n garantiza el carisma. Con un lenguaje militar Vicente nos explica c\u00f3mo la oraci\u00f3n, por una parte, mantiene a la Compa\u00f1\u00eda en una t\u00f3nica ilu\u00adsionada y, por otra, con fuerzas para dedicarse a la extensi\u00f3n del Reino de Dios. Lo mismo cabe decir de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Ca\u00adridad (cf. IX, III7). Ahora bien, como las dos Com\u00adpa\u00f1\u00edas son el resultante del conjunto de miem\u00adbros que las componen, practicar\u00e1n la oraci\u00f3n en la medida en que lo hagan los Misioneros e Hi\u00adjas de la Caridad concretos. He aqu\u00ed otro argu\u00admento m\u00e1s sobre la necesidad de la oraci\u00f3n. La voz de Vicente es clara: <em>\u00abHaced la oraci\u00f3n sin faltar nunca a ella\u00bb <\/em>(IX, III7), <em>\u00abes tan necesaria al alma como el aire al hombre o como el agua al <\/em>pez\u00bb(IX, 1132), <em>\u00abes necesario hacerla todos los d\u00edas, a\u00fan m\u00e1s, no dejemos pasar un minuto de tiempo sin estar en oraci\u00f3n\u00bb <\/em>(IX, 386). Con todo, lo primero es el servicio; por lo tanto, en caso de conflicto entre oraci\u00f3n y servicio es preciso \u00abdejar la oraci\u00f3n\u00bb. En la mente de San Vicente esta expresi\u00f3n nunca significa abandonar la ora\u00adci\u00f3n, sino aplazarla (cf. IX, 50 131 297 725 1081 1091. III7; X, 704\u2026).<\/p>\n<h3>C. Finalidad del encuentro: la transformaci\u00f3n del hombre<\/h3>\n<p>La comunicaci\u00f3n que el hombre establece con Dios, o al contrario, no enriquece a Dios si\u00adno al hombre, \u00fanica y exclusivamente. Esto se ex\u00adplica por la sencilla ley del m\u00e1s fuerte. Tampoco se puede decir con rigor que en la oraci\u00f3n se con\u00adquista a Dios; m\u00e1s bien es Dios el que invade la vida de la persona. Solamente se pone una con\u00addici\u00f3n, que el hombre acceda a esa invitaci\u00f3n de Dios. Coincide esto con el vaciamiento que Vi\u00adcente propone a los Misioneros: <em>\u00abinmediatamente despu\u00e9s que un coraz\u00f3n se vac\u00eda de sl mismo, Dios lo llena; es Dios quien permanece en \u00e9l y quien obra en su interior\u00bb <\/em>(XI, 236). Es entonces cuando el orante cobra clara conciencia de la transcendencia de Dios y de su pobreza radical de hombre que le lleva a seguir abri\u00e9ndose a \u00c9l. Tambi\u00e9n, desde esta perspectiva, se pueden com\u00adprender algunas de las consignas vicencianas re\u00adferentes a la fidelidad a la oraci\u00f3n, a su importancia y eficacia, y al dinamismo que engendra el ser hu\u00admano. El contacto con Dios cambia por dentro al hombre, haci\u00e9ndole aflorar lo mejor de s\u00ed mismo. Al mismo tiempo dota a sus acciones apost\u00f3licas de mayor peso y eficacia. Ve\u00e1moslo por partes.<\/p>\n<p><em><strong>1. Nueva fuente de conocimiento<\/strong><\/em><\/p>\n<p>En la oraci\u00f3n, el entendimiento se ve asisti\u00addo, o en expresi\u00f3n de Vicente, <em>\u00abDios comunica luces extraordinarias\u00bb <\/em>(IX, 384; cf. IX, 386-387). Es la gracia de Dios que, sobre la luz propia del en\u00adtendimiento, se proyecta con una iluminaci\u00f3n in\u00adfinitamente superior (cf. IX, 1130-1131; XI, 779-780). El resultado final es una mayor aproximaci\u00f3n com\u00adprensiva a los misterios de la fe, un descubri\u00admiento de la bondad de Dios y un acercamiento existencial a las virtudes. La inteligencia humana, por s\u00ed sola, es incapaz de alumbrar un conoci\u00admiento tan real y tan profundo acerca de la vida espiritual (cf. XI, 779-780). La gracia de la oraci\u00f3n se transforma, cuando llega al entendimiento hu\u00admano, en conocimiento intuitivo, sabroso, vital, de los misterios de la fe. M\u00e1s a\u00fan, este conocimiento puede ser formulado exactamente igual que cual\u00adquier otro conocimiento; de lo contrario dif\u00edcil\u00admente podr\u00eda calificarse de verdaderamente tal. De ah\u00ed que Vicente no se canse de recomendar a los Misioneros que lleven los temas de la pre\u00addicaci\u00f3n misionera a la oraci\u00f3n porque all\u00ed en\u00adcontrar\u00e1n el mejor libro (cf. VII, 140). Y \u00e9l mismo confiesa, en una carta dirigida al P. Juan Dehorgny, que ha llevado a la oraci\u00f3n durante unos meses el tema de la gracia sobre el que, en su mo\u00admento, tuvo que pronunciarse, a prop\u00f3sito de la controversia jansenista, y que concret\u00f3 en un es\u00adtudio, corto pero sustancioso (cf. II I, 304).<\/p>\n<p>Puestos a comparar las diversas fuentes de conocimientos, la oraci\u00f3n queda muy por encima de la ciencia: \u00abEs preciso que el doctor se calle donde haya una persona de oraci\u00f3n, porque \u00e9s\u00adta habla de Dios de manera muy distinta de co\u00admo \u00e9l puede hacerlo. Hemos visto al Hermano An\u00adtonio. Vd. lo ha conocido, se\u00f1orita, \u00bfHab\u00e9is visto alguna vez alguna persona hablar de Dios corno lo hacia aquel hombre? Yo nunca he visto nada semejante, porque diez palabras de su boca cau\u00adsaban m\u00e1s impresi\u00f3n en los corazones que lo que pod\u00edan decir muchos predicadores. Estaba lle\u00adno de una unci\u00f3n que se comunicaba tan dulce\u00admente a los corazones que uno quedaba con\u00admovido\u2026 \u00bfD\u00f3nde lo hab\u00eda aprendido?\u2026 Dios se hab\u00eda comunicado tan abundantemente a \u00e9l que pod\u00eda hablar con todo conocimiento; y esto por la oraci\u00f3n\u00bb (IX, 387).<\/p>\n<p>De ninguna manera se puede interpretar esta cita como un desprecio de Vicente hacia la ciencia. Ha repetido, casi hasta la saciedad, que la ciencia, la formaci\u00f3n intelectual, los co\u00adnocimientos adquiridos son absolutamente ne\u00adcesarios para desempe\u00f1ar un trabajo de evan\u00adgelizaci\u00f3n, dir\u00edamos hoy. Por el contrario, est\u00e1 apuntando una realidad totalmente v\u00e1lida para nuestro tiempo: en primer lugar, la oraci\u00f3n me\u00additativa, fij\u00e1ndonos solamente en lo que tiene de actividad humana, ayuda a asimilar y personali\u00adzar los contenidos de la fe, de tal manera que fa\u00adcilita la exposici\u00f3n de la misma por lo que tiene de enraizamiento en la propia vida. En este sen\u00adtido, la oraci\u00f3n complementa perfectamente al estudio. Para ilustrar todo esto Vicente nos re\u00adfiere la famos\u00edsima an\u00e9cdota que se atribuye a Santo Tom\u00e1s, cuando alguien se acerca para pre\u00adguntarle por la fuente de sus conocimientos tan profundos y hermosos a la vez. Santo Tom\u00e1s le ense\u00f1a una Cruz, asegur\u00e1ndole, que aquella era su biblioteca (cf. IX, 49).<\/p>\n<p>Pero la asistencia divina en la oraci\u00f3n se da por una raz\u00f3n suprema y pr\u00e1ctica al mismo tiem\u00adpo, para que el hombre acierte a discernir la vo\u00adluntad de Dios. No resulta nada f\u00e1cil dar con ella porque, a veces, los acontecimientos de diversos signos, la confusi\u00f3n de los problemas diarios y la variabilidad de las circunstancias la ocultan un tanto. Por eso se necesita la luz de la oraci\u00f3n: <em>\u00abella es como un arsenal donde Vd. encontrar\u00e1 <\/em>-se di\u00adrige al superior de una casa- <em>las instrucciones ne\u00adcesarias para cumplir con lo que Dios quiere\u00bb <\/em>(XI, 236). Incluso, el mismo Vicente se atreve a pe\u00addir a Dios respuestas concretas ante problemas no menos concretos: alquiler de una vivienda, de\u00adcisi\u00f3n a tomar en un Consejo, etc {cf. II, 20; V, 435). El orante tiene medios suficientes para discernir la voluntad de Dios proyectando la luz del Evan\u00adgelio a las realidades humanas en las que tiene que vivir.<\/p>\n<p><em><strong>2. Asistencia a la voluntad<\/strong><\/em><\/p>\n<p>La gracia de la oraci\u00f3n rebasa la potencia del entendimiento en el orante. Llega hasta su vo\u00adluntad, con una doble finalidad: ayudar al hombre en su empe\u00f1o de contrarrestar las actitudes ne\u00adgativas que se avienen, poco o nada, con los va\u00adlores evang\u00e9licos e impulsar el desarrollo de la gra\u00adcia para que pase de germen a fruto.<\/p>\n<p>No cabe duda de que una persona que haya cultivado su relaci\u00f3n con Dios tiene que haber conseguido una sensibilidad especial ante el pe\u00adcado, porque la consideraci\u00f3n de los misterios de la fe y la proyecci\u00f3n continua de las exigencias de la vida cristiana sobre la propia existencia, ponen en evidencia los propios defectos como algo que desentona y, por lo tanto, es preciso eliminar. Cier\u00adtamente, la oraci\u00f3n dinamiza la voluntad. Vicente formula esta relaci\u00f3n en t\u00e9rminos de <em>\u00abmedios pa\u00adra corregir defectos\u00bb. <\/em>Todos pueden ser elimina\u00addos, los graves y los peque\u00f1os. La oraci\u00f3n es co\u00admo un <em>\u00abespejo\u00bb<\/em><span id='easy-footnote-13-42557' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion\/#easy-footnote-bottom-13-42557' title='Esta comparaci\u00f3n la encontramos en el P. RODRIGUEZ, &lt;em&gt;Pr\u00e1ctica de la perfecci\u00f3n cristiana, &lt;\/em&gt;parte I, trat. V, c. II.'><sup>13<\/sup><\/a><\/span> dice a las Hijas de la Caridad, donde pueden y deben mirarse con el fin de re\u00adconducir aquellas actitudes que desentonan con el esp\u00edritu del Evangelio (cf. IX, 383)\u2022 Con relaci\u00f3n a las candidatas que quieren pertenecer a la Com\u00adpa\u00f1\u00eda, asegura a Santa Luisa que <em>\u00abpor la oraci\u00f3n conocer\u00e1n sus defectos y se animar\u00e1n a corre\u00adgirse\u00bb <\/em>(1, 304-305). La oraci\u00f3n vale tambi\u00e9n para restaurar una vida desordenada. A un sacerdote dado a la bebida, le recomienda vivamente <em>\u00abvol\u00adverse m\u00e1s interior y hombre de oraci\u00f3n para amar el trato con Dios\u00bb <\/em>(VIll, 134-135). Para expresar la funci\u00f3n curativa universal de la oraci\u00f3n, hay que compararla a una <em>\u00abfuente de juventud\u00bb <\/em>(cf. IX, 383).<span id='easy-footnote-14-42557' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion\/#easy-footnote-bottom-14-42557' title='El diccionario de FURETI\u00c9HE nos informa de la famo\u00adsa fuente de Juventa: \u00abSe habla ya de esta fuente en la no\u00advela de Houn de Bourdeaux, donde se afirma que exist\u00eda una fuente en un lugar de delicias procedente del Nilo y del para\u00edso terrestre; pose\u00eda tal virtud que, si un hombre en\u00adfermo beb\u00eda de ella y lavaba sus manos, quedaba al mo\u00admento sano, y si era viejo y decr\u00e9pito, se convertia en un joven de treinta a\u00f1os; y cualquier mujer se transformaba en una doncella adorable.'><sup>14<\/sup><\/a><\/span> Ciertamente, en la oraci\u00f3n el alma se tor\u00adna vigorosa y el hombre se transforma, poco a poco, como por \u00f3smosis, en aquello de que es ob\u00adjeto su contemplaci\u00f3n. Las mismas comparacio\u00adnes que emplea para urgir la oraci\u00f3n, \u00abman\u00e1\u00bb, \u00abagua\u00bb, \u00abaire\u00bb, \u00absol\u00bb, \u00abalma\u00bb, nos sugieren la ne\u00adcesidad absolutamente vital de la oraci\u00f3n para que el hombre pueda desarrollar su vida interior.<\/p>\n<p><em><strong>3. Fecundidad en las acciones apost\u00f3licas<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Se da una relaci\u00f3n estrecha entre el interior de una persona y sus actuaciones exteriores. De tal manera esto es as\u00ed que, rastreando las obras de alguien, podemos conocer su interior. Ser y obrar se sit\u00faan, ordinariamente, en l\u00ednea de con\u00adtinuidad. Pues bien; Vicente entiende que una vi\u00adda apost\u00f3lica exige necesariamente intimidad con Dios. El hombre, abandonado a sus solas fuerzas, no puede realizar con fruto trabajos apost\u00f3licos que tienen como finalidad llevar a los hombres a Dios. Es en la oraci\u00f3n donde el ap\u00f3stol se llena de Dios y hace acopio de las gracias necesarias para desempe\u00f1ar con eficacia labores apost\u00f3licas. M\u00e1s a\u00fan, entre la oraci\u00f3n y la eficacia apost\u00f3lica establece Vicente una relaci\u00f3n casi de causa a efecto: si entre Dios y el ap\u00f3stol se da una co\u00admunicaci\u00f3n intensa y aut\u00e9ntica, la acci\u00f3n apos\u00adt\u00f3lica queda asegurada y, por lo que se refiere a las dos Compa\u00f1\u00edas, garantizada su finalidad en la Iglesia (cf. 11l, 495). Si la oraci\u00f3n est\u00e1 en la base de todo <em>(\u00abTodo nos viene por ella\u00bb, \u00abel hombre de oraci\u00f3n es capaz de todo\u2026\u00bb) <\/em>no extra\u00f1a nada que Vicente insista tanto a los formadores y forma-doras para que, de ninguna manera, descuiden es\u00adte aspecto tan esencial en la formaci\u00f3n (cf. IV, 50; V, 27; X, 794; XI, 575).<\/p>\n<p>En resumen, las distintas modalidades de ser cristiano y todo quehacer apost\u00f3lico pende de la vida de oraci\u00f3n: el formar adecuadamente porque <em>\u00abnadie da lo que no tiene\u00bb <\/em>(IV, 554), el predicar con\u00advincentemente porque <em>\u00abla oraci\u00f3n es el gran libro del predicador\u00bb <\/em>(VI1, 140; cf. XI, 779; XI, 4II, 513, 651), el servir fielmente al pobre porque de lo contrario la Hija de la Caridad <em>\u00abse cansar\u00e1 pron\u00adto y acabar\u00e1 dej\u00e1ndolo todo\u00bb <\/em>(IX, 381; cf. IX, 375 III7).<\/p>\n<h2>III. El hombre al encuentro de Dios: pedagog\u00eda vicenciana<\/h2>\n<p>La petici\u00f3n de los disc\u00edpulos a Jes\u00fas: \u00abEns\u00e9\u00ad\u00f1anos a orar\u00bb (Lc. II, 1) abre a todos los cristianos la posibilidad de un aprendizaje. Pero, \u00bfno hemos dejado claro anteriormente que en la oraci\u00f3n to\u00addo es gracia, que es un don del Esp\u00edritu de Jes\u00fas que ora en nosotros? \u00bfQu\u00e9 sentido tiene ahora hablar de pedagog\u00eda oracional? \u00bfPor qu\u00e9 Sarnii\u00adcente, despu\u00e9s de presentarnos la oraci\u00f3n como <em>\u00ablimosna\u00bb <\/em>que se recibe ca\u00edda del cielo, nos pre\u00adsenta, a continuaci\u00f3n, la oraci\u00f3n como <em>\u00abcamino\u00bb <\/em>a seguir con toda clase de indicaciones para que el orante no se pierda en su objetivo de llegar hasta el encuentro con Dios? La oraci\u00f3n, \u00bfes don divino o es t\u00e9cnica humana? Con San Vicente te\u00adnemos que pensar que no existe contradicci\u00f3n al\u00adguna entre estas dos perspectivas de la oraci\u00f3n, sino complementariedad. En efecto, la oraci\u00f3n como regalo de Dios nos evoca el lugar de pro\u00adcedencia de toda forma de vida (y la oraci\u00f3n lo es), pero es vida en germen o don en ciernes. Se ne\u00adcesita desarrollo, incremento, \u00abpreparar la tierra\u00bb para que \u00abla semilla\u00bb pueda fructificar (cf. Mt. 13, 1- 9). Este segundo momento corresponde al inter\u00adlocutor de Dios, es decir, al hombre. Desde este supuesto es l\u00edcito y necesario hablar del apren\u00addizaje oracional y de las exigencias personales que lleva consigo la respuesta del hombre a su propia vida de oraci\u00f3n. San Vicente ha desarrollado toda una pedagog\u00eda muy v\u00e1lida para el hombre ac\u00adtual. Oig\u00e1mosle.<\/p>\n<h3>A. Metodolog\u00eda oracional<\/h3>\n<p>En varias ocasiones, San Vicente presenta a la Santa de \u00c1vila como maestra indiscutible en el arte de orar, pues alcanz\u00f3 <em>\u00abun don de oraci\u00f3n tan eminente que, desde los ap\u00f3stoles, nadie ha lle\u00adgado tan alto\u00bb. <\/em>Pues bien, Santa Teresa acaba resumiendo toda su doctrina y experiencia en aquello tan simple de \u00abtratar de amistad\u00bb y de \u00abes\u00adtarse a solas con quien sabemos nos ama\u00bb( <em>Vida, <\/em>c. Vlll). Por ah\u00ed va San Vicente, si le a\u00f1adimos lo que tambi\u00e9n escribe Santa Teresa: \u00abPara esto es la oraci\u00f3n, hijas m\u00edas, de esto sirve este matri\u00admonio espiritual, de que nazcan siempre obras, obras\u00bb(IV <em>Moradas, <\/em>6). Amistad con Dios y obras para su Reino. He aqu\u00ed el doble objetivo \u00faltimo de toda oraci\u00f3n. Y para conseguirlo San Vicente ofrece modos concretos de llevar a cabo con \u00e9xi\u00adto este cometido espiritual. Todos los m\u00e9todos que presenta son sencillos porque est\u00e1 conven\u00adcido que, en \u00faltimo t\u00e9rmino, s\u00f3lo ellos son ope\u00adrativos y eficaces.<\/p>\n<p><em><strong>1. Serie de m\u00e9todos f\u00e1ciles de oraci\u00f3n<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Bajo este ep\u00edgrafe, recogemos las distintas maneras concretas con las que Vicente inicia en la oraci\u00f3n a las primeras Hijas de la Caridad. Ver\u00addaderamente, guardan toda la frescura y validez que, a buen seguro, tuvieron en su d\u00eda.<\/p>\n<p>a) El m\u00e9todo de la buena se\u00f1ora o de las es\u00adtampas<\/p>\n<p>Consiste en contemplar los distintos sentidos de una imagen de Mar\u00eda haciendo, al mismo tiem\u00adpo, referencias a la propia vida. En la actualidad este m\u00e9todo visual, aplicado a la oraci\u00f3n, se uti\u00adliza con bastante frecuencia. Pero oigamos al pro\u00adpio Vicente: <em>\u00abTomaba una estampa de la Sant\u00ed\u00adsima Virgen y, considerando sus ojos, dec\u00eda: -\u00a1Qu\u00e9 ojos tan amables! Luego rogaba a Dios le concediera la gracia de no ofenderle nunca con la vista: -Se\u00f1or, conc\u00e9deme la modestia que te\u00adn\u00eda tu Sant\u00edsima Madre. A continuaci\u00f3n hac\u00eda el prop\u00f3sito de tener cuidado con la vista y de no permitir a sus ojos que se extra\u00f1aran en cosas vanas. Otras veces meditaba en los o\u00eddos de la San\u00adt\u00edsima Virgen y pensaba: &#8211; \u00a1Qu\u00e9 felices fueron por haber escuchado la Palabra de Dios y por ha\u00adber o\u00eddo los mandamientos de su Hijo! Luego se deten\u00eda en la consideraci\u00f3n de c\u00f3mo pod\u00eda ella ha\u00adcer lo mismo\u2026<\/em>\u00bb (IX, 1108-1109; cf, IX, 47, 390)<\/p>\n<p><em>b) <\/em>El m\u00e9todo del magistrado o de la previsi\u00f3n del d\u00eda<\/p>\n<p>Vicente aprende de los cristianos sencillos. Esta forma de orar consiste en poner delante del Se\u00f1or todos los trabajos y actuaciones que pre\u00adsumiblemente va a hacer y vivir el mismo oran\u00adte. Como la meditaci\u00f3n versa sobre la misma vida, puede resultar f\u00e1cil el sacar resoluciones con\u00adcretas \u00abUn magistrado hizo su retiro hace un a\u00f1o en nuestra casa\u2026 \u00bfSab\u00e9is, Padre, c\u00f3mo hago mi oraci\u00f3n?, me dijo. Examino de antemano lo que tengo que hacer durante la jornada, y de all\u00ed de\u00adrivan todas mis resoluciones. Tendr\u00e9 que ir a los tribunales; tengo tal causa en que pleitear; me en\u00adcontrar\u00e9 quiz\u00e1 con alguna persona de condici\u00f3n que me querr\u00e1 corromper con sus recomenda\u00adciones; con la gracia de Dios me guardar\u00e9 mucho de ello. Quiz\u00e1 se me haga alg\u00fan regalo que me agrade mucho; no lo tomar\u00e9. Si tengo que dese\u00adchar a alguien, le hablar\u00e9 con mansedumbre y cordialidad\u00bb (IX, 46-47).<\/p>\n<p><em>c) <\/em>El m\u00e9todo de la lectura realizada con aten\u00adci\u00f3n y sosiego<\/p>\n<p>La finalidad de este m\u00e9todo no es otra que pro\u00adporcionar sugerencias al orante para facilitar el di\u00e1logo con Dios. San Vicente nos lo explica as\u00ed: \u00abEs conveniente que cada una (se refiere a las Hi\u00adjas de la Caridad) teng\u00e1is un libro o que fa lecto\u00adra se vaya deteniendo por p\u00e1rrafos: se detenga en el primer p\u00e1rrafo el tiempo necesario, luego pa\u00adse al segundo y se detenga de nuevo, al tercero, y as\u00ed a continuaci\u00f3n. De esta manera transcurri\u00adr\u00e1 muy f\u00e1cilmente el tiempo de vuestra oraci\u00f3n. Si no encontr\u00e1is en qu\u00e9 deteneros en el primer p\u00e1rrafo, pasad al segundo, o a otro\u2026\u00bb (IX, 390).<\/p>\n<p><em>d) <\/em>El m\u00e9todo de contemplar la Pasi\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or<\/p>\n<p>\u00abHay otro m\u00e9todo muy f\u00e1cil. Tomad como te\u00adma de vuestra oraci\u00f3n la pasi\u00f3n de nuestro Se\u00ad\u00f1or. No hay nadie que no sepa lo que all\u00ed pas\u00f3, bien por haberlo o\u00eddo predicar, bien por haber meditado en ello. Hijas m\u00edas, \u00a1qu\u00e9 excelente me\u00addio para hacer oraci\u00f3n es la pasi\u00f3n de Nuestro Se\u00ad\u00f1or! San Francisco no tuvo nunca otro tema de oraci\u00f3n y recomienda a todos sus hijos espirituales que se sirvan continuamente de ella\u00bb (IX, 209-210).<\/p>\n<p>e) El m\u00e9todo para los enfermos<\/p>\n<p>Cuando alguien no est\u00e1 en condiciones f\u00edsicas o s\u00edquicas para practicar con intensidad la oraci\u00f3n meditativa, basta con situarse existencialmente ante el Se\u00f1or procurando mantener la conciencia de la presencia en El. Este m\u00e9todo \u00abconsiste en quedarse tranquilamente delante de Dios y ex\u00adponerle sus necesidades, sin m\u00e1s aplicaci\u00f3n del esp\u00edritu, como un pobre que descubre sus llagas y que, de esa manera, excita m\u00e1s a los que pa\u00adsan delante para que le den una limosna que si se rompiera la cabeza a fuerza de convencerles de su necesidad\u00bb (IV, 368; cf. IX, 64-65).<\/p>\n<p>f) El m\u00e9todo de la recitaci\u00f3n de f\u00f3rmulas<\/p>\n<p>Es la oraci\u00f3n vocal tan recomendada por to\u00addos los autores espirituales de todos los tiempos y v\u00e1lido para todas las edades espirituales. \u00abSios faltan pensamientos, elevaos a Dios por medio de alguna aspiraci\u00f3n. Y, si despu\u00e9s de esto, no se os ocurre ning\u00fan pensamiento, rezad el Padre\u00adnuestro y el Credo, y luego volved a vuestra ora\u00adci\u00f3n. Si segu\u00eds estando \u00e1ridas, rezad una decena del Rosario\u2026\u00bb (IX, 1104; cf. IX, 212-213).<\/p>\n<p><em><strong>2. Un m\u00e9todo de oraci\u00f3n completo y desa\u00adrrollado<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Es tan sencillo como todos los anteriores. Es\u00adta metodologizaci\u00f3n refleja el gusto de la \u00e9poca, de tal modo que, aunque podamos llamarle vi\u00adcenciano, sin embargo se basa en el m\u00e9todo sa\u00adlesiano, quien a su vez se confiesa deudor de San Buenaventura, San Bruno, el Padre Granada, Teresa de Jes\u00fas y otros autores espa\u00f1oles. El m\u00e9todo consta de tres partes: preparaci\u00f3n, me\u00additaci\u00f3n o cuerpo de la oraci\u00f3n y conclusi\u00f3n. Va\u00adyamos por partes.<\/p>\n<p>a) Preparaci\u00f3n<\/p>\n<p>Por ser la oraci\u00f3n un acto denso del esp\u00edritu, no se puede dejar a la improvisaci\u00f3n. Por lo tan\u00adto, esta primera fase de aut\u00e9ntica infraestructu\u00adra humana tiene una importancia decisiva para que la oraci\u00f3n sea verdaderamente fecunda.<\/p>\n<p>Como la oraci\u00f3n es un acto existencial del hombre, se requiere, en primer lugar, que el oran\u00adte tenga actitudes adecuadas que faciliten ese encuentro con Dios. Entre otras, Vicente nos ha\u00adbla de la <em>virtud de la humildad <\/em>que da al orante un sentido correcto de dependencia con respec\u00adto a Dios.<span id='easy-footnote-15-42557' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion\/#easy-footnote-bottom-15-42557' title='Varios autores modernos coinciden en esta misma reflexi\u00f3n que nos ofrece San Vicente. Para orar se necesi\u00adta humildad y, a su vez, la oraci\u00f3n es fuente de crecimien\u00adto en la misma virtud de la humildad porque ah\u00ed es donde el cristiano vive la m\u00e1s honda experiencia de su indigencia radical. cf. J. RIVERA-J. M. IRABURU o.c. 735'><sup>15<\/sup><\/a><\/span> S\u00f3lo la persona humilde entiende qui\u00e9n es Dios, qui\u00e9n \u00e9l mismo y qu\u00e9 relaci\u00f3n exis\u00adte entre el Creador y la criatura. Al publicano del Evangelio (Lc. 18, 31 fue \u00e9sa la actitud que le vali\u00f3 para salir justificado del Templo (cf. IX, III0. 384; XI, 778). La <em>mortificaci\u00f3n <\/em>forma parte tambi\u00e9n de las virtudes necesarias para la oraci\u00f3n. Quien as\u00adpire a adherirse a las verdades de fe y a amar a Dios tiene que verse libre del dominio de las cria\u00adturas. Para San Vicente <em>\u00abla causa del poco pro\u00adgreso de muchos en la meditaci\u00f3n es la falta de mortificaci\u00f3n\u2026 Si leemos lo que los m\u00e1s h\u00e1biles maestros de la vida espiritual han dejado escrito sobre la oraci\u00f3n, veremos que todos han dicho que la pr\u00e1ctica de la mortificaci\u00f3n es necesaria pa\u00adra hacer bien la oraci\u00f3n y que, para disponerse a ella, no s\u00f3lo hay que mortificar la lengua, los ojos, los o\u00eddos y los dem\u00e1s sentidos exteriores, sino tambi\u00e9n las facultades del alma, el entendimien\u00adto, la memoria y la voluntad\u00bb <\/em>(XI, 784; cf. IX, 873- 874).<\/p>\n<p>El <em>silencio y el recogimiento <\/em>posibilitan la re\u00adflexi\u00f3n y en consecuencia, una vida de oraci\u00f3n. En el silencio el alma goza de una paz necesaria, hoy m\u00e1s que nunca -a\u00f1adimos nosotros- porque los ruidos son mayores, al tiempo que se pone en el camino recto para hallar a Dios. Sin silencio no es posible la oraci\u00f3n, insiste una y otra vez Vi\u00adcente (cf. IX, 314, 726; XI, 368-369, 370).<\/p>\n<p>Aparte de las virtudes necesarias para orar, es preciso tambi\u00e9n preparar cada meditaci\u00f3n para que d\u00e9 el fruto esperado. De ah\u00ed que, desde fe\u00adcha temprana, Vicente ha establecido, primero para la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y posterior\u00admente para la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Cari\u00addad, la pr\u00e1ctica de leer, la v\u00edspera por la noche, los puntos de la meditaci\u00f3n del d\u00eda siguiente. In\u00adcluso invita a que alguien de la Comunidad co\u00admente lo le\u00eddo con el fin de hacer m\u00e1s sugeren\u00adte la misma tem\u00e1tica de la meditaci\u00f3n (cf. IX, 389. 1122-1123; XI, 374). A partir de este momento San Vicente insiste repetidamente en lo que \u00e9l llama <em>\u00abel gran silencio\u00bb <\/em>que llega hasta el d\u00eda siguiente despu\u00e9s de la oraci\u00f3n. Sabe nuestro Fundador que el silencio en s\u00ed mismo no tiene de\u00admasiado valor; s\u00ed lo tiene en cuanto que es el me\u00adjor aliado de la oraci\u00f3n. Se puede pensar que en el silencio de la noche la semilla de la Palabra propuesta penetra hasta inundar el coraz\u00f3n. M\u00e1s a\u00fan, puede traspasar el nivel consciente de la persona hasta llegar al mismo inconsciente. Se\u00adg\u00fan los sic\u00f3logos, las \u00faltimas im\u00e1genes, los \u00faltimos pensamientos y sentimientos del d\u00eda se con\u00advierten autom\u00e1ticamente en \u00abmateria de elabo\u00adraci\u00f3n de primer orden\u00bb para el subconsciente. \u00bfQu\u00e9 dir\u00eda hoy San Vicente a sus hijos e hijas en esta sociedad de Medios de Comunicaci\u00f3n Social donde resulta normal acostarse con \u00abla \u00faltima imagen de Televisi\u00f3n\u00bb y levantarse con \u00abla pri\u00admera noticia de la Radio\u00bb? Con agudo sentido si\u00adcol\u00f3gico, la pretensi\u00f3n de Vicente en su tiempo era que la meditaci\u00f3n de la ma\u00f1ana se produje\u00adse dentro de una l\u00ednea de continuidad, sin cortes bruscos (cf. IX, 23. 38. 202). En el mismo sentido hay que interpretar la pr\u00e1ctica de levantarse con pron\u00adtitud y alegr\u00eda (\u00ab\u2026 <em>la gracia de la oraci\u00f3n depen\u00adde del levantarse\u00bb -III, 494-) <\/em>(cf. XI, 398; III, 493\u00ad494), el ofrecimiento a Dios de nuestro primer pensamiento ( \u00ab\u2026 <em>el primer pensamiento marca la pauta del d\u00eda\u00bb <\/em>-IX, 50-) (cf . III, 493; (X, 19. 144. 1126- 1127), el momento de adoraci\u00f3n a Dios (<em>\u00abDespu\u00e9s de levantarme, adorar\u00e9 la majestad de Dios\u00bb <\/em>-X, 182-) (cf. IX, 19. 1128; XI, 410), completado con una acci\u00f3n de gracias por la noche pasada y una breve presentaci\u00f3n del d\u00eda (cf. IX, 19. 1128).<\/p>\n<p>La preparaci\u00f3n inmediata se centra especial\u00admente en tomar conciencia de <em>\u00abla presencia de Dios\u00bb.<\/em><span id='easy-footnote-16-42557' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion\/#easy-footnote-bottom-16-42557' title='En esta pr\u00e1ctica, San Vicente es tambi\u00e9n deudor de San Francisco de Sales. Si Monse\u00f1or de Ginebra insiste mucho en esta parte de la oraci\u00f3n puede que se deba a que se dirig\u00eda a laicos que, por llegar de sus ocupaciones cotidianas, ten\u00edan que realizar un esfuerzo particular para sumergirse en la oraci\u00f3n. cf. Ch. A. BERNARD, &lt;em&gt;Meditaci\u00f3n, &lt;\/em&gt;en &lt;em&gt;Nuevo, diccionario de espiritualidad, &lt;\/em&gt;Paulinas, Madrid 1983, 904.'><sup>16<\/sup><\/a><\/span> Pensemos que equivale a situarse de\u00adlante de quien va a ser el interlocutor. De ah\u00ed que el orante tenga que poner en juego las virtudes de la fe, la esperanza y la caridad. Distintos me\u00addios sugiere San Vicente para ello: considerar la real presencia de Cristo en el Sacramento de la Eucarist\u00eda (cf. IX, 49. 284. 529), entender que Dios mora en el interior de cada uno por el misterio de la Inhabitaci\u00f3n Trinitaria (cf. IX, 49. 530), caer en la cuenta y sentir la Omnipresencia y Providencia de Dios en el mundo (cf. IX, 529-530), considerar a Cristo en el cielo que sigue preocup\u00e1ndose de todos nosotros (cf. IX, 529). Son medios m\u00e1s o menos v\u00e1lidos; pero lo que realmente importa es reavivar la presencia de Dios. De esta conciencia va a depender la calidad de la misma oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>b) Meditaci\u00f3n o cuerpo de la oraci\u00f3n: de la consideraci\u00f3n al compromiso<\/p>\n<p>Comienza la inteligencia a elaborar un discur\u00adso reflexivo acerca del tema propuesto. San Vi\u00adcente sugiere como temas a considerar todos los que se relacionan con la vida del Misionero y de la Hija de la Caridad, aunque lo m\u00e1s importante en toda oraci\u00f3n es que se produzca o se active la relaci\u00f3n misma entre el orante y el Se\u00f1or. Los temas son s\u00f3lo medios para lograr ese objetivo.<\/p>\n<p>Distingue Vicente dos clases de temas en la meditaci\u00f3n: \u00absensibles y abstractos\u00bb, En los te\u00admas \u00absensibles\u00bb, que la mayor parte de ellos se refieren a los hechos y dichos de Jesucristo, Vi\u00adcente anima a utilizar la imaginaci\u00f3n hasta repro\u00adducir todos los detalles y circunstancias con el fin de interiorizar lo m\u00e1s posible la persona, la obra y el mensaje de Jes\u00fas. Por el contrario, cuando los temas son m\u00e1s abstractos (por ejemplo, vir\u00adtudes, consejos evang\u00e9licos\u2026) es la facultad in\u00adtelectiva quien tiene que abrir camino. En este caso no sirve aproximarse al tema con la imagi\u00adnaci\u00f3n. Digamos que se requiere respetar la forma de acceso a cada tema, seg\u00fan sea la na\u00adturaleza de cada uno de ellos (cf. Xl, 284-285. 785).<\/p>\n<p>Pero la meditaci\u00f3n est\u00e1 muy lejos de ser so\u00adlamente una reflexi\u00f3n fr\u00eda y met\u00f3dica. Aparece co\u00admo un entramado de reflexi\u00f3n, afecto y deter\u00adminaci\u00f3n. La reflexi\u00f3n no es, ni mucho menos, la finalidad de la meditaci\u00f3n, como si se tratara de un tiempo de estudio, sino que debe estar en funci\u00f3n del afecto. El discurso meditativo es pa\u00adra encender el amor, no para apagarlo. Dar a la reflexi\u00f3n m\u00e1s tiempo o importancia del debido es, para San Vicente, un trabajo tan in\u00fatil como \u00abseguir golpeando el pedernal una vez que la me\u00adcha se ha encendido\u00bb (XI, 163; cf . XI, 106-107). Es\u00adte elemento volitivo-afectivo es el que hace ser agradecido, sentirse necesitado y a alabar a Dios (cf. IX, 107. 210. 125. 216. 1104).<\/p>\n<p>El compromiso o, en lenguaje de San Vicen\u00adte, \u00ablas resoluciones\u00bb es el momento de la ora\u00adci\u00f3n m\u00e1s importante. Hacia aqu\u00ed camina todo: si la reflexi\u00f3n est\u00e1 en funci\u00f3n del amor expresado a Dios, \u00e9ste debe terminar en algo concreto por\u00adque \u00ablas virtudes meditadas, pero no llevadas a la pr\u00e1ctica, son m\u00e1s nocivas que \u00fatiles\u00bb (XI, 733; cf. VI1, 311). San Vicente no concibe una medita\u00adci\u00f3n sin sacar alg\u00fan buen prop\u00f3sito para cumplir, incluso aunque se haya sido infiel a compromisos anteriores: \u00abNo se debe desistir de tomar nuevas resoluciones en cada meditaci\u00f3n, as\u00ed como no dejamos de tomar alimento aunque parezca que no nos aprovecha\u00bb (XI, 781; cf. XI, 781-782). Hay que insistir en los compromisos tomados en la ora\u00adci\u00f3n hasta que se hayan cumplido los objetivos propuestos (cf. IX, 26). Pero los prop\u00f3sitos no se pueden concretar a la ligera. San Vicente, que nuevamente se revela como un profundo co\u00adnocedor de la sicolog\u00eda humana, ofrece las si\u00adguientes sugerencias: los prop\u00f3sitos no pueden quedar en la inconcreci\u00f3n, sino que deben ser concretos, cuanto m\u00e1s mejor, para que sean ope\u00adrativos y eficaces. En el curso de una repetici\u00f3n de oraci\u00f3n, San Vicente alab\u00f3 largamente a un sa\u00adcerdote y a dos seminaristas cl\u00e9rigos, porque durante la oraci\u00f3n hab\u00edan descendido en sus defectos a detalles particulares. En esta misma l\u00ednea rog\u00f3 al P. Delespiney, director del semina\u00adrio, que conservase siempre esta pr\u00e1ctica por\u00adque \u00abas\u00ed es como se debe hacer la oraci\u00f3n y no de otra manera\u00bb (XI, 198; cf. I1, 160). Adem\u00e1s, con\u00adviene que las resoluciones abarquen s\u00f3lo lo in\u00admediato: el d\u00eda que comienza, las obligaciones diarias, el cumplimiento de las Reglas. Y para que no haya lugar a duda alguna, San Vicente detalla a las Hijas de la Caridad toda una serie de reso\u00adluciones posibles, tales como ser delicadas con todas y cada una de las Hermanas de Comunidad, consolar a los pobres, hablarles como a se\u00f1ores, soportar de buen grado posibles cr\u00edticas, etc (cf. IX, 48). Es necesario, por \u00faltimo, prevenir los posibles obst\u00e1culos para cumplir los prop\u00f3sitos, as\u00ed como considerar los medios para neutralizar dichos obst\u00e1culos (cf. XI, 406-407).<\/p>\n<p>c) Conclusi\u00f3n<\/p>\n<p>No se puede terminar la meditaci\u00f3n sin agra\u00addecer a Dios este magn\u00edfico don, \u00abla mayor de las gracias que Dios puede conceder\u00bb. Si la oraci\u00f3n es gracia, el agradecimiento debe brotar como exi\u00adgencia de la virtud misma de la justicia (cf. IX, 1106). Adem\u00e1s, hay que tener en cuenta que \u00abel agrade\u00adcimiento dispone a una nueva gracia\u00bb (Xl, 163). Sig\u00adno tambi\u00e9n de gratitud, de amor y de reconoci\u00admiento de la grandeza de Dios frente a la pobreza humana es la pr\u00e1ctica de ofrecer al mismo Dios las resoluciones tomadas en la oraci\u00f3n, al mismo tiem\u00adpo que se implora de \u00c9l la ayuda necesaria para per\u00adseverar en las resoluciones tomadas (cf. IX, 1107). La oraci\u00f3n concluye como ha comenzado: con una referencia directa a Dios, origen, sentido y raz\u00f3n de todo. No puede ser de otra manera.<\/p>\n<h3>B. Repetici\u00f3n de oraci\u00f3n: oraci\u00f3n compartida y escuela de oraci\u00f3n<\/h3>\n<p>Consiste en comunicar en voz alta la oraci\u00f3n meditativa que, previamente, se ha hecho en el interior. Esta pr\u00e1ctica puede equivaler, poco m\u00e1s o menos, a lo que hoy se conoce como \u00aboraci\u00f3n compartida\u00bb, tan de actualidad entre los diversos grupos cristianos. Podemos afirmar que fue San Vicente quien originariamente estableci\u00f3 esta pr\u00e1ctica para sus hijos e hijas, aunque se inspir\u00f3 en Mme. Acarie,<span id='easy-footnote-17-42557' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion\/#easy-footnote-bottom-17-42557' title='Conocida tambi\u00e9n con el nombre de B\u00e1rbara Avri\u00adIlot. Llev\u00f3 a cabo la fundaci\u00f3n de las Carmelitas reforma\u00addas en Francia, mujer c\u00e9lebre por sus virtudes. De religio\u00adsa tom\u00f3 el nombre de Mar\u00eda de la Encarnaci\u00f3n.'><sup>17<\/sup><\/a><\/span> quien, seg\u00fan nuestro Santo, ya practicaba este mismo ejercicio con su sir\u00advienta, Andr\u00e9e La Voix (cf. IX, 20). Durante su es\u00adtancia en Roma parece, seg\u00fan \u00e9l mismo testimonia, se qued\u00f3 encantado de los coloquios que se ten\u00edan en el Oratorio de San Felipe Neri y que serv\u00edan para animarse y enfervorizarse unos a otros (cf. XI, 192-195). Sobre estos precedentes fundamenta San Vicente esta pr\u00e1ctica que, como m\u00e1s abajo veremos, va a servir como aut\u00e9ntica <em>\u00abescuela de oraci\u00f3n\u00bb <\/em>para las dos Compa\u00f1\u00edas. La originalidad de Vicente con respecto a la repeti\u00adci\u00f3n de oraci\u00f3n est\u00e1 en darle forma propia e in\u00adcorporarla como pr\u00e1ctica habitual de oraci\u00f3n a la espiritualidad vicenciana. <em>\u00abNunca se ha usado es\u00adta pr\u00e1ctica en ninguna otra Compa\u00f1\u00eda m\u00e1s que en la nuestra, ni se ha conocido en la Iglesia de Dios\u00bb, <\/em>asegura a los Misioneros, invit\u00e1ndoles por ello a agradecer al Se\u00f1or que ha tenido a bien con\u00adceder tal gracia (cf. XI, 575).<\/p>\n<p>A lo largo de toda su vida, Vicente debi\u00f3 pre\u00adsidir de 3500 a 4000 repeticiones de oraci\u00f3n, aun\u00adque solamente poseemos 50 textos (desde 1642 hasta 1655) que recogen los pormenores de es\u00adte ejercicio tan querido para el Fundador de la Ca\u00adridad. Dos o tres veces por semana, hacia el final de la oraci\u00f3n, Vicente indica a la Comunidad, que se encuentra dispersa a lo largo de la vieja iglesia de San L\u00e1zaro, que se agrupe cerca de \u00e9l (cf. XI, 124. 222. 226. 260). En un clima de espon\u00adtaneidad y de sencillez, propicio para que las almas se abran, Vicente pregunta a uno o dos hermanos coadjutores sobre el contenido de su oraci\u00f3n; escucha pacientemente las reflexiones, a veces de poco valor, pero que edifican por ha\u00adber sido manifestadas con sencillez y generosi\u00addad (cf. IX, 203. 387. 708. 873; X, 794). A conti\u00adnuaci\u00f3n un sacerdote expone sus pensamientos y Vicente concluye el acto con una peque\u00f1a ex\u00adhortaci\u00f3n, basada en la meditaci\u00f3n del d\u00eda, o en las ideas expuestas, en los defectos observados o en los acontecimientos exteriores.<\/p>\n<p>Con esta pr\u00e1ctica se puede pensar que Vi\u00adcente persigue un doble objetivo: En primer lugar, compartir la oraci\u00f3n para animarse unos a otros en el camino de la perfecci\u00f3n cristiana. En aque\u00adllos momentos la oraci\u00f3n se hab\u00eda convertido en una experiencia espiritual muy personal y poco co\u00admunicable. Era necesario abrir las puertas de los orantes para comunicarse los tesoros interiores. El valor de la oraci\u00f3n compartida llega incluso has\u00adta el fundamento mismo de la vida comunitaria, quedando \u00e9ste reforzado. A Vicente no se le es\u00adcapa, en absoluto, que la repetici\u00f3n de oraci\u00f3n es una manera v\u00e1lida de hacer Iglesia y, por consi\u00adguiente, de hacer Comunidad (cf. Xl, 192-195; X, 794; XI, 575). En segundo lugar, podemos con\u00adcebir la repetici\u00f3n de oraci\u00f3n como una <em>escuela p\u00fablica de oraci\u00f3n. <\/em>Para evitar fallos y saber con\u00adcretamente c\u00f3mo se debe orar, nada mejor que hacerlo sobre una oraci\u00f3n hecha en alta voz. So\u00adbre este \u00abmodelo\u00bb, San Vicente se esfuerza en educar y perfeccionar la oraci\u00f3n de las Hijas de la Caridad y de los Misioneros. M\u00e1s concreta\u00ad mente, en las m\u00faltiples repeticiones de oraci\u00f3n Vicente recuerda constantemente temas tan im\u00adportantes como \u00e9stos: el m\u00e9todo pr\u00e1ctico para ha\u00adcer bien la oraci\u00f3n supone plantearse el objetivo de tal meditaci\u00f3n, al que se debe tender desde el principio (cf. Xl, 329. 374); resulta muy eficaz es\u00adcoger un texto de la Sagrada Escritura y darle vueltas en nuestro interior (cf. Xl, 117); la mejor oraci\u00f3n no es la prol\u00edfica en razonamientos sino la afectiva, que llega hasta concretarse en reso\u00adluciones pr\u00e1cticas para la vida (cf. XI, 162 329 280 198); los acontecimientos vividos, aunque sean peque\u00f1os, cuando se les considera desde Dios, sirven para aprender una buena lecci\u00f3n cris\u00adtiana; los misioneros deben plantearse los gran\u00addes temas de la vida cristiana\u2026 A semejanza de Jes\u00fas, maestro de oraci\u00f3n para sus disc\u00edpulos, Vi\u00adcente lo es tambi\u00e9n para los suyos. Sin duda nin\u00adguna podemos afirmar que muchos misioneros, en el tiempo de San Vicente y posteriormente, han aprendido el esp\u00edritu vicenciano en esta magn\u00ed\u00adfica escuela del esp\u00edritu.<\/p>\n<h2>IV. S\u00edntesis vicenciana: \u00abSer contemplativo en la acci\u00f3n\u00bb<\/h2>\n<p>Henry Bremond califica a San Vicente de \u00abm\u00eds\u00adtico de la acci\u00f3n\u00bb. Con parecidos t\u00e9rminos lo ha\u00adce Giuseppe L. Coluccia en su obra <em>Espiritualidad vicenciana, Espiritualidad de la Acci\u00f3n. <\/em>La espiri\u00adtualidad actual, por su parte, nos habla de \u00abm\u00eds\u00adticos horizontales\u00bb y de \u00abcontemplativos en la acci\u00f3n\u00bb. En definitiva, todas estas expresiones se refieren a una misma manera de integrar dos ele\u00admentos en la vida espiritual que, a primera vista, parecen contrapuestos: la oraci\u00f3n y la acci\u00f3n.<\/p>\n<p>Si nos referimos a la experiencia vital de San Vicente, hay autores, como los anteriormente mencionados, que no dudan en presentar a San Vicente como un verdadero m\u00edstico o contem\u00adplativo, no porque fuera objeto de fen\u00f3menos ex\u00adtraordinarios tales como revelaciones, \u00e9xtasis, vi\u00adsiones, transportes;<span id='easy-footnote-18-42557' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion\/#easy-footnote-bottom-18-42557' title='Fuera de la visi\u00f3n de los tres globos, a ra\u00edz de la muerte de la Madre Chantal, acaecida el 13 de diciembre de 1641, no se conocen otros fen\u00f3menos que salgan de la vida normal. S\u00ed nos consta el rechazo de Vicente hacia los fen\u00f3menos extraordinarios sensibles que acontecen en el \u00e1mbito de la oraci\u00f3n. Dice de ellos que \u00abson m\u00e1s perju\u00addiciales que provechosos\u00bb (cf. II, 180). Tal vez por esto, nun\u00adca se le ha considerado dentro de los m\u00edsticos franceses del siglo XVII.'><sup>18<\/sup><\/a><\/span> sino porque la gracia de Dios lleg\u00f3 en \u00e9l a tan alto grado que su vida y sus obras aparecen llenas de Dios. La gran actividad que desarrolla no es sino consecuencia, urgida desde el amor, del flujo descendente, proceden\u00adte del mismo Dios. Es ant\u00ed-m\u00edstico, s\u00f3lo en cuan\u00adto se opone a las exageraciones, al narcisismo espiritual y al modo meramente sentimental, verbalista e intelectualista de dirigirse alguien a Dios. En contra de esto, propone una vida real transi\u00adda de contemplaci\u00f3n pero volcada en el mundo real, en la que tan m\u00edstica sea la oraci\u00f3n como la acci\u00f3n, cosas que en realidad no deben distin\u00adguirse m\u00e1s de lo debido. Una vida espiritual en\u00adcerrada en sus propias elucubraciones, sin perci\u00adbir el \u00abclamor de los pobres\u00bb carece del sello de la autenticidad porque <em>\u00abno basta amar a Dios si mi pr\u00f3jimo no lo ama\u00bb. <\/em>La espiritualidad de San Vicente es integradora. En ella confluyen mara\u00advillosamente bien cielo y tierra, filiaci\u00f3n y frater\u00adnidad, asc\u00e9tica y m\u00edstica, contemplaci\u00f3n y acci\u00f3n. Como alguien ha dicho, \u00abVicente no hubiera po\u00addido ser tan activo si previamente no hubiera si\u00addo tan pasivo, tan d\u00f3cil a la voluntad de Dios, es decir, tan m\u00edstico verdadero\u00bb (V. de Dios, <em>Vicen\u00adte de Pa\u00fal. Biograf\u00eda y espiritualidad, <\/em>Claver\u00eda, M\u00e9\u00adxico 1991, 58[\/note]. La m\u00edstica se resuelve en dejar\u00adse impulsar por la voluntad de Dios, que siempre termina se\u00f1alando el camino de los pobres. Sin ese aterrizaje, la m\u00edstica no hace al caso y la ac\u00adci\u00f3n no vale la pena. Vicente lo afirma de forma contundente: <em>\u00abLa perfecci\u00f3n no consiste en \u00e9x\u00adtasis sino en cumplir la voluntad de Dios\u00bb (XI, 211), <\/em><\/p>\n<p>A este respecto, el te\u00f3logo Gustavo Guti\u00e9\u00adrrez se plantea que la cuesti\u00f3n definitiva a la que toda escuela de espiritualidad debe dar respues\u00adta es la conciliaci\u00f3n entre la presencia en el mun\u00addo y la presencia ante Dios. \u00bfC\u00f3mo superar esta dualidad -se pregunta- y articular una presencia con otra? <em>(Beber en su propio pozo, <\/em>S\u00edgueme, Sala\u00admanca 1984, 28[\/note]. Como hemos podido ver, ex\u00adperiencialmente Vicente ha respondido a este in\u00adterrogante con una actitud de vida integradora. Nos falta ahora examinar su respuesta doctrinal que, como ya hemos afirmado en otros lugares de nuestro trabajo, se armoniza perfectamente con su respuesta vital. No pod\u00eda ser de otra ma\u00adnera. En las actuales Constituciones de la C.M., n\u00bb 42, se nos propone, como una traducci\u00f3n exac\u00adta de la espiritualidad vicenciana para el hombre de hoy, \u00abser contemplativos en la acci\u00f3n\u00bb y su correlativa, \u00ab\u2026y ser ap\u00f3stoles en la oraci\u00f3n\u00bb. \u00bfQu\u00e9 doctrina vicenciana pretenden encerrar es\u00adtas f\u00f3rmulas integradoras? Vayamos por partes.<\/p>\n<p>En primer lugar, se puede pensar en una con\u00advergencia objetiva de la oraci\u00f3n y la acci\u00f3n, en cuanto que ambas pretenden la instauraci\u00f3n del Reino de Dios. La primera va directamente a la persona pero, de ninguna manera, se encierra en ella, porque el orante vicenciano tiene que hacer del mundo el objeto de su intercesi\u00f3n y petici\u00f3n. S\u00f3lo, a modo de ejemplo, podemos citar el rue\u00adgo que San Vicente hace a los Misioneros en la repetici\u00f3n de oraci\u00f3n del 13 de junio de 1655: <em>\u00abEncomiendo a las oraciones de la Compa\u00f1\u00eda el reino de Polonia, que est\u00e1 muy alborotado por culpa de un gran n\u00famero de enemigos que lo es\u00adt\u00e1n atacando. Es de la gloria de Dios que recemos por \u00e9l\u2026\u00bb (XI, III; <\/em>cf. Xl, 291). A su vez, la actividad apost\u00f3lica busca la instauraci\u00f3n de ese reino en el mundo, pero a San Vicente no se le escapa que en este intento el m\u00e1s beneficiado es el propio Misionero o la Hija de la Caridad (cf. IX, 240; XI, 253, 393\u2026).<\/p>\n<p>En segundo lugar, las dos expresiones nos sugieren la necesaria complementariedad mutua entre la acci\u00f3n y la oraci\u00f3n, basado en que no exis\u00adten dos experiencias de Dios, la que acontece en la oraci\u00f3n y la que se produce en la acci\u00f3n, sino una sola en dos tiempos que s\u00f3lo para el hom\u00adbre aparecen distintos, pero no para Dios. El de\u00adcreto <em>Perfectas Caritatis <\/em>anima a los miembros de todos los Institutos a integrar juntando la con\u00adtemplaci\u00f3n y el amor apost\u00f3lico (cf. PC 5). La complementariedad est\u00e1 en que la oraci\u00f3n vi\u00adcenciana aut\u00e9ntica lleva a la acci\u00f3n apost\u00f3lica. Para San Vicente, el encuentro con Dios siempre se convierte en compromiso con el pobre al que se le hace objeto del amor de Dios, humanizado, concretado en acciones. Y a su vez, la acci\u00f3n apost\u00f3lica conduce y termina en la oraci\u00f3n por\u00adque, al hilo de su acci\u00f3n, ah\u00ed es donde el vicen\u00adcieno recuerda y cultiva el sentido profundo de su actividad. <strong>En <\/strong>la oraci\u00f3n el Misionero y la Hija de la Caridad renuevan continuamente su fe y su compromiso con el pobre, a la vez que crece en sensibilidad para captar la presencia del Esp\u00edritu en el mundo y en los hombres.<\/p>\n<p>San Vicente presenta esta complementariedad maravillosamente bien: \u00abTodo nos viene por la ora\u00adci\u00f3n: la perseverancia en la vocaci\u00f3n, los \u00e9xitos de nuestras tareas, no caer en el pecado, per\u00admanecer en la Caridad, la salvaci\u00f3n\u2026\u00bb, asegura a los Misioneros (XI, 285). Y a rengl\u00f3n seguido <strong>in\u00adsiste <\/strong>a las Hijas de la Caridad que el servicio a los pobres debe terminar en la oraci\u00f3n. All\u00ed es don\u00adde las necesidades de todos ellos quedan tam\u00adbi\u00e9n confiadas al Se\u00f1or (cf . IX, III7; XI, III. 291). En la espiritualidad vicenciana dif\u00edcilmente cabe una oraci\u00f3n desencarnada del mundo y de la po\u00adbreza. Como apuntan las Constituciones de la C.M., hay que saber hacer \u00abde los aconteci\u00admientos una particular experiencia de oraci\u00f3n\u00bb In\u00bb 44). En esta misma l\u00ednea se expresa San Vi\u00adcente: \u00abNo hay nada tan conforme con el Evan\u00adgelio como reunir, por un lado, luz y fuerzas pa\u00adra el alma en la oraci\u00f3n, en la lectura y en el reti\u00adro. Y, por otro lado, ir luego a hacer participes a los hombres de este alimento espiritual. Eso es hacer lo que hizo nuestro Se\u00f1or y, despu\u00e9s de \u00e9l, sus ap\u00f3stoles; es juntar el oficio de Marta con el de Mar\u00eda; es imitar a la paloma, que digiere a me\u00addias la comida que toma, y luego pone lo dem\u00e1s en el pico de sus peque\u00f1os para alimentarlos\u00bb (XI, 734).<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, ser contemplativo en la acci\u00f3n en\u00adtronca de lleno con el n\u00facleo de la espiritualidad vicenciana. Vicente llega a aproximar tanto los dos extremos que incluye la contemplaci\u00f3n en la actividad ordinaria del servicio. <em>\u00abDiez veces al d\u00eda ir\u00e1 una Hermana a ver a los enfermos, y diez ve\u00adces al d\u00eda encontrar\u00e1 en ellos a Dios\u00bb <\/em>(IX, 240; cf IX, 916. 1193-1194. 25; XI, 726\u2026). De donde con\u00adcluyen las actuales Constituciones de las Hijas de la Caridad: \u00abLas Hijas de la Caridad contem\u00adplan a Cristo a quien encuentran en el coraz\u00f3n y en la vida de los pobres. En una mirada de fe ven a Cristo en los pobres y a los pobres en Cristo\u00bb (n\u00bb 1. 17). Mientras los acontecimientos, la vida, los pobres\u2026 no se conviertan en materia de con\u00adtemplaci\u00f3n, es decir, mientras no se aprenda a ver a Dios en todo ello, a o\u00edr su voz y sentir interna\u00admente su pasi\u00f3n por aquellos que son v\u00edctimas de la injusticia del mundo, no se podr\u00e1 estar se\u00adguro de si Dios es una realidad o una simple idea.<\/p>\n<h2>Bibliograf\u00eda<\/h2>\n<p>AA. w., Au temps de St. Vincent de Paul. et au\u00adjourd&#8217;hui, Cahier 17: La pri\u00e9re.- L. BOROS, So\u00adbre la oraci\u00f3n cristiana, S\u00edgueme, Salamanca 1985.- V. CODINA, Aprender a orar desde los Po\u00adbres, en Concilium 179 (1982) 306-313.- G. L. COLUCCIA, Espiritualidad vicenciana, espiritua\u00adlidad de la acci\u00f3n, CEME, Salamanca 1979.- A. D&#8217;AGNEL, Saint Vincent de Paul, maitre d&#8217;orai\u00adson, 2a ed., Pierre T\u00e9qui, Paris 1929.- V. DE DIOS, Vicente de Paul. Biograf\u00eda y espiritualidad, Librer\u00eda Parroquial de Claver\u00eda, M\u00e9xico 1991.- J. DELARUE, Vicente de Pa\u00fal, la fe que dio sen\u00adtido a su vida, CEME, Salamanca 1977, 61-70. \u00adA. DODIN, La oraci\u00f3n del Se\u00f1or Vicente, en Ana\u00adles 86 (1978) 652-668.- A. DODIN, En Pri\u00e9re avec Monsieur Vincent, Descl\u00e9e de Brouwer, Paris 1982. (Traducci\u00f3n al castellano bajo el t\u00ed\u00adtulo La oraci\u00f3n en la vida apost\u00f3lica, Ed. La Mi\u00adlagrosa, Madrid 1966).- A. DODIN, San Vicente, m\u00edstico de la acci\u00f3n religiosa, en Vicente de Pa\u00fal, Pervivencia de un Fundador, CEME, Sa\u00adlamanca 1972, 53-73.- CH. Ducwoc, La oraci\u00f3n de Jes\u00fas, en Concilium 179 (1982) 314-324. \u00adJ. A. GARC\u00cdA MONGE, Pedagog\u00eda de la oraci\u00f3n, en Diccionario Teol\u00f3gico de la Vida Consa\u00adgrada, Ed. Claretianas, Madrid 1984, 1242\u00ad1255.- G. GAUCHER, Para orar en la ciudad, en Confer 20 (1981) 201-211-J. F. GAZIELLO, Pri\u00e9\u00adre et service de la Filie de la Charit\u00e9, en Vin\u00adcentiana 34 (1990) 710-733.- o. GONZ\u00c1LEZ DE CARDEDAL, La oraci\u00f3n y la m\u00edstica: experiencia que unifica praxis, palabra y amor, en Sal Te\u00adrrae 70 (1982).- J. M. GONZ\u00c1LEZ RUIZ, Oraci\u00f3n y existencia humana, en Un riesgo llamado ora\u00adci\u00f3n, S\u00edgueme, Salamanca 1973.- A. GUERRA, Oraci\u00f3n, en Diccionario Teol\u00f3gico de la Vida Consagrada, Publicaciones Claretianas, Ma\u00addrid 1989, 1209-1224.- G. GUTI\u00c9RREZ, Beber en su propio pozo, S\u00edgueme, Salamanca 1984. \u00adB. H\u00c1RING, Oraci\u00f3n, en Nuevo diccionario de espiritualidad, Paulinas, Madrid 1983, 1015\u00ad1024.- J. M. IB\u00c1\u00d1EZ BURGOS, La oraci\u00f3n en el es\u00adp\u00edritu y en la vida de las Hijas de la Caridad, en Don total para el servicio, CEME, Salaman\u00adca 1982, 89-129.- M. MELENDO, La oraci\u00f3n, com\u00adpromiso radical con la vida, en Sal Terrae 74 (1986) 295-305.- J. MORIN, Conference et re\u00adpetition d&#8217;oraison, en Vincentiana 28 (1984) 663-666.- A. ORCAJO, El seguimiento de Jes\u00fas seg\u00fan San Vicente de Pa\u00fal, Ed. La Milagrosa, Madrid 1990 (Cap. X, 169-185).- K. RAHNER, In\u00advitaci\u00f3n a la oraci\u00f3n, Sal Terrae, Santander 1979.- J. RIBERA -J. M. IRABURU, Espiritualidad Ca\u00adt\u00f3lica, CETE, Madrid 1982, 727-810.- F. RUIZ SAL\u00adVADOR, Caminos del esp\u00edritu. Comendio de Te\u00adolog\u00eda espiritual, 4\u00aa ed., Ed. de Espiritualidad, Madrid 1991, 286-337.- CH. SENS, Le mission\u00adnaire et la Pri\u00e9re, en Vincentiana 28 (1984) 796-811.-J. SOBRINO, La oraci\u00f3n de Jes\u00fas y del cristiano, Paulinas, Bogot\u00e1 1986.- A. TORNOS, Queremos orar\u2026 \u00bfQui\u00e9n puede ense\u00f1arnos?, en Sal Terrae 72 (1984) 251-258.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. Introducci\u00f3n: Experiencia y doctrina No es ninguna novedad decir que Vicente de Pa\u00fal es un hombre de oraci\u00f3n. Desde Abelly se viene afirmando, de una u otra manera. Por otra parte, \u00e9sta es una &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":388395,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[226],"tags":[218,126,256,172,143],"class_list":["post-42557","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-espiritualidad-vicenciana","tag-abelly","tag-dehorgny","tag-madre-chantal","tag-pobreza","tag-san-lazaro"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Espiritualidad vicenciana: Oraci\u00f3n - Contemplaci\u00f3n - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Espiritualidad vicenciana: Oraci\u00f3n - Contemplaci\u00f3n - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"I. Introducci\u00f3n: Experiencia y doctrina No es ninguna novedad decir que Vicente de Pa\u00fal es un hombre de oraci\u00f3n. Desde Abelly se viene afirmando, de una u otra manera. Por otra parte, \u00e9sta es una ... Read More\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\" \/>\n<meta property=\"article:author\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2014-12-21T03:55:07+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/espiritualidad-vicenciana.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1200\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"630\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@https:\/\/twitter.com\/javierchento\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"75 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion\/\"},\"author\":{\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\"},\"headline\":\"Espiritualidad vicenciana: Oraci\u00f3n &#8211; Contemplaci\u00f3n\",\"datePublished\":\"2014-12-21T03:55:07+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion\/\"},\"wordCount\":15051,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/espiritualidad-vicenciana.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1\",\"keywords\":[\"Abelly\",\"Dehorgny\",\"Madre Chantal\",\"Pobreza\",\"San L\u00e1zaro\"],\"articleSection\":[\"Espiritualidad vicenciana\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion\/\",\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion\/\",\"name\":\"Espiritualidad vicenciana: Oraci\u00f3n - Contemplaci\u00f3n - Somos Vicencianos\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/espiritualidad-vicenciana.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1\",\"datePublished\":\"2014-12-21T03:55:07+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/espiritualidad-vicenciana.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1\",\"contentUrl\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/espiritualidad-vicenciana.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1\",\"width\":1200,\"height\":630},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Espiritualidad vicenciana: Oraci\u00f3n &#8211; Contemplaci\u00f3n\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website\",\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"name\":\"Somos Vicencianos\",\"description\":\"Know more to serve more\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\",\"name\":\"The Vincentian Network\",\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"contentUrl\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"width\":778,\"height\":778,\"caption\":\"The Vincentian Network\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\",\"https:\/\/x.com\/WeVincentians\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\",\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\"},\"description\":\"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.\",\"sameAs\":[\"http:\/\/chento.org\",\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\",\"https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento\"],\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Espiritualidad vicenciana: Oraci\u00f3n - Contemplaci\u00f3n - Somos Vicencianos","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Espiritualidad vicenciana: Oraci\u00f3n - Contemplaci\u00f3n - Somos Vicencianos","og_description":"I. Introducci\u00f3n: Experiencia y doctrina No es ninguna novedad decir que Vicente de Pa\u00fal es un hombre de oraci\u00f3n. Desde Abelly se viene afirmando, de una u otra manera. Por otra parte, \u00e9sta es una ... Read More","og_url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion\/","og_site_name":"Somos Vicencianos","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","article_author":"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","article_published_time":"2014-12-21T03:55:07+00:00","og_image":[{"width":1200,"height":630,"url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/espiritualidad-vicenciana.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1","type":"image\/jpeg"}],"author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@https:\/\/twitter.com\/javierchento","twitter_site":"@WeVincentians","twitter_misc":{"Escrito por":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","Tiempo de lectura":"75 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion\/"},"author":{"name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2"},"headline":"Espiritualidad vicenciana: Oraci\u00f3n &#8211; Contemplaci\u00f3n","datePublished":"2014-12-21T03:55:07+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion\/"},"wordCount":15051,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/espiritualidad-vicenciana.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1","keywords":["Abelly","Dehorgny","Madre Chantal","Pobreza","San L\u00e1zaro"],"articleSection":["Espiritualidad vicenciana"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion\/","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion\/","name":"Espiritualidad vicenciana: Oraci\u00f3n - Contemplaci\u00f3n - Somos Vicencianos","isPartOf":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/espiritualidad-vicenciana.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1","datePublished":"2014-12-21T03:55:07+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion\/#primaryimage","url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/espiritualidad-vicenciana.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1","contentUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/espiritualidad-vicenciana.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1","width":1200,"height":630},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-oracion-contemplacion\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/vincentians.com\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Espiritualidad vicenciana: Oraci\u00f3n &#8211; Contemplaci\u00f3n"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/","name":"Somos Vicencianos","description":"Know more to serve more","publisher":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization","name":"The Vincentian Network","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","contentUrl":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","width":778,"height":778,"caption":"The Vincentian Network"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","https:\/\/x.com\/WeVincentians"]},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2","name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","caption":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento"},"description":"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.","sameAs":["http:\/\/chento.org","https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento"],"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/"}]}},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/espiritualidad-vicenciana.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7ETMF-b4p","jetpack-related-posts":[{"id":116383,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/bibliografia-vicenciana-1960-1970-en-torno-a-la-espiritualidad-de-san-vicente\/","url_meta":{"origin":42557,"position":0},"title":"Bibliograf\u00eda Vicenciana 1960-1970 en torno a la espiritualidad de San Vicente","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"29\/07\/2021","format":false,"excerpt":"Lo que antes se llamaba Asc\u00e9tica y M\u00edstica, hoy se llama com\u00fanmen\u00adte Espiritualidad. Es una palabra tra\u00edda de Francia, como tantas otras, que tambi\u00e9n han hecho fortuna, m\u00e1s por moda que por convencimiento. As\u00ed se bautizan los tratados de Historia, desde Pourrat (1926) hasta Bouyer-Vandenbroucke (1963). El recomendar tan insistentemente\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Vicenciana","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/02\/St_Vincent_De_Paul_-bible-1.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/02\/St_Vincent_De_Paul_-bible-1.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/02\/St_Vincent_De_Paul_-bible-1.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/02\/St_Vincent_De_Paul_-bible-1.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/02\/St_Vincent_De_Paul_-bible-1.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":398646,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/aportacion-del-carisma-vicenciano-la-mision-la-iglesia-10-fin\/","url_meta":{"origin":42557,"position":1},"title":"Aportaci\u00f3n del carisma vicenciano a la Misi\u00f3n de la Iglesia (10 &#8211; Fin)","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"13\/08\/2016","format":false,"excerpt":"10.- La circularidad vicenciana: de Cristo a los pobres, de los pobres a Cristo. Para concluir esta reflexi\u00f3n sobre la aportaci\u00f3n del carisma vicenciano a la Misi\u00f3n de la Iglesia, me parece oportuno referirme a la \u201ccircularidad\u201d vicenciana: de Cristo a los pobres, de los pobres a Cristo. \u201cAmemos al\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Vicenciana","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/contributions-charism.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/contributions-charism.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/contributions-charism.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/contributions-charism.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/contributions-charism.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":140312,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-y-cambio-sistemico\/","url_meta":{"origin":42557,"position":2},"title":"Espiritualidad y cambio sist\u00e9mico","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"21\/02\/2015","format":false,"excerpt":"1.- M\u00e1s que una relaci\u00f3n, quisiera proponerles una breve meditaci\u00f3n... El objetivo de esta meditaci\u00f3n es redescubrir la dimensi\u00f3n espiritual contenida en la metodolog\u00eda del cambio sist\u00e9mico, que no es una estrategia de trabajo, sino una dimen\u00adsi\u00f3n espiritual, un acto de fe, que est\u00e1 en la base, si queremos vivirla\u2026","rel":"","context":"En \u00abCambio sist\u00e9mico\u00bb","block_context":{"text":"Cambio sist\u00e9mico","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-vicenciana\/cambio-sistemico\/"},"img":{"alt_text":"manzanas_union","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2015\/02\/manzanas_union-244x300.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":129046,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/las-fuentes-de-la-oracion-vicenciana\/","url_meta":{"origin":42557,"position":3},"title":"Las fuentes de la oraci\u00f3n vicenciana","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"09\/07\/2016","format":false,"excerpt":"1. Panor\u00e1mica sobre los estudios vicencianos Si confrontamos la bibliograf\u00eda vicenciana con la de otros fundadores, nos damos cuenta que nuestro fundador ha sido estudiado muy poco, y que las aportaciones sobre su pensa\u00admiento son escasas. Somos una comunidad m\u00e1s bien grande. Sin embargo, no tenemos una revista de car\u00e1cter\u2026","rel":"","context":"En \u00abEspiritualidad vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Espiritualidad vicenciana","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/espiritualidad\/espiritualidad-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"orando","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/orando.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":142311,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/cristo-nos-ensena-a-orar\/","url_meta":{"origin":42557,"position":4},"title":"Cristo nos ense\u00f1a a orar","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"12\/04\/2015","format":false,"excerpt":"Una vez estaba \u00e9l orando en cierto lugar; al terminar, uno de sus disc\u00edpulos le pidi\u00f3: Se\u00f1or, ens\u00e9\u00f1anos una oraci\u00f3n, como Juan les ense\u00f1\u00f3 a sus disc\u00edpulos\u00bb. (Lc. 11,1). \u00abCristo el Se\u00f1or permanec\u00eda en \u00edntima uni\u00f3n con el Pa\u00addre, cuya voluntad buscaba en la oraci\u00f3n. Esa voluntad fue la raz\u00f3n\u2026","rel":"","context":"En \u00abEspiritualidad vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Espiritualidad vicenciana","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/espiritualidad\/espiritualidad-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"jesus-orando","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2015\/04\/jesus-orando-300x260.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":387167,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-mies-es-mucha-y-los-obreros-son-pocos\/","url_meta":{"origin":42557,"position":5},"title":"La mies es mucha y los obreros son pocos","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"10\/03\/2016","format":false,"excerpt":"\u00abRecorr\u00eda Jes\u00fas todos los pueblos y aldeas, ensenando en las sinagogas, proclamando la buena noticia del Reino, curando todo achaque y enfermedad. Viendo el gent\u00edo, le dio lastima de ellos, porque andaban maltrechos v derrengados como ovejas sin pastor. Entonces dijo a sus disc\u00edpulos: la mies es mucha y los\u2026","rel":"","context":"En \u00abEspiritualidad\u00bb","block_context":{"text":"Espiritualidad","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/espiritualidad\/"},"img":{"alt_text":"asd","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/asd-250x300.gif?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42557","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=42557"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42557\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/388395"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=42557"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=42557"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=42557"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}