{"id":42109,"date":"2014-12-19T09:55:08","date_gmt":"2014-12-19T08:55:08","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=42109"},"modified":"2016-07-27T12:06:36","modified_gmt":"2016-07-27T10:06:36","slug":"bertrand-ducourneau-c-m","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/bertrand-ducourneau-c-m\/","title":{"rendered":"Bertrand Ducourneau, C.M."},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/06\/Biografias-Pa%C3%BAles3.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-42038\" title=\"Biografias Pa\u00fales\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/06\/Biografias-Pa%C3%BAles3.jpg?resize=232%2C300\" alt=\"\" width=\"232\" height=\"300\" \/><\/a>\u00bfQui\u00e9n conoci\u00f3 mejor a Vicente de Pa\u00fal? La mayor parte, supon\u00adgo, dir\u00e1n que Luisa de Marillac, la co-fundadora de las Hijas de la Caridad, con la que Vicente colabor\u00f3 tan de cerca durante 30 a\u00f1os y cambi\u00f3 cientos, quiz\u00e1 miles de notas y cartas. Otros puede que digan que Antonio Portail, ya que fue uno de los miembros que iniciaron la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, fue el segundo en el gobierno, represent\u00f3 frecuentemente a San Vicente ante las Hijas de la Caridad y perma\u00adneci\u00f3 al lado del fundador hasta 1960, cuando muri\u00f3, un poco antes que Vicente.<\/p>\n<p>De todos modos, d\u00e9jenme que sugiera que la persona que conoci\u00f3 mejor a Vicente, fue el Hermano Bertrand Ducourneau. \u00c9l desde 1645 y el Hermano Louis Robineau, desde 1647, fueron secretarios de Vicente hasta su muerte. Debemos a estos dos hermanos una gran parte de la tradici\u00f3n oral y escrita que poseemos sobre San Vicente. Fueron ellos quienes prepararon los materiales que Abelly, el primer bi\u00f3grafo de San Vicente, us\u00f3 para escribir su obra. Puesto que Abelly no conoci\u00f3 a San Vicente tan \u00edntimamente como estos hermanos y no tuvo la misma familiaridad que ellos con sus cartas y discursos, parece claro que el grueso de la biograf\u00eda naci\u00f3 de ellos.<\/p>\n<p>Vicente ped\u00eda frecuentemente informaci\u00f3n y consejo a Ducour\u00adneau y Robineau. El Hermano Ducourneau acompa\u00f1aba a San Vicente en los viajes y se\u00f1aladamente en la jira de seis meses por el Oeste de Francia en 1649. El bi\u00f3grafo propio de Ducourneau dijo que \u00abel Sr. Vicente lo quer\u00eda y le ten\u00eda cari\u00f1o y estima\u00bb.<span id='easy-footnote-1-42109' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/bertrand-ducourneau-c-m\/#easy-footnote-bottom-1-42109' title='&lt;em&gt;Notices sur les pr\u00eatres, clercs et fr\u00e8res d\u00e9funts de la Congr\u00e9gation de la&lt;\/em&gt; &lt;em&gt;Mission&lt;\/em&gt;, 1&lt;sup&gt;\u00e8re&lt;\/sup&gt; S\u00e9rie, Compagnons de Saint Vincent, Tome I&lt;sup&gt;er&lt;\/sup&gt;, Paris, Pillet et Dumoulin, 1881, p. 433. Esta larga biograf\u00eda fue escrita por el hermano Pierre Chollier.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span> De hecho, Vicente lamenta siempre la ausencia de Ducourneau cada vez que \u00e9ste estaba enfermo<span id='easy-footnote-2-42109' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/bertrand-ducourneau-c-m\/#easy-footnote-bottom-2-42109' title='Cf. SV V, 177, 181, 183, 206, 219; VIII, 185 \u2013 SVP.ES V, 164, 168, 169, 187, 198; VIII, 170.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span> y en tales ocasiones, en sus cartas, pide a los dem\u00e1s que recen por Ducourneau. Puesto que entonces no hab\u00eda separaci\u00f3n entre sacerdotes y hermanos, el Hermano Robineau viv\u00eda en la puerta pr\u00f3xima a San Vicente y Ducourneau, cerca. Colocados estrat\u00e9gicamente y teniendo un contacto diario con \u00e9l, anotaron muchas cosas que dijeron y oyeron. El P. Almer\u00e1s, sucesor de San Vicente, pidi\u00f3 que se recogieran estas anotaciones en un manuscrito titulado<em> Remarkes<\/em> que finalmente fue publicado en 1991 por Andr\u00e9 Dodin.<span id='easy-footnote-3-42109' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/bertrand-ducourneau-c-m\/#easy-footnote-bottom-3-42109' title='ANDR\u00c9 DODIN,&lt;em&gt; Monsieur Vincent, Racont\u00e9 par son secr\u00e9taire: Remarques&lt;\/em&gt; &lt;em&gt;sur le actes et paroles de feu Monsieur Vincent de Paul, notre Tr\u00e8s Honor\u00e9 P\u00e8re&lt;\/em&gt; &lt;em&gt;Fondateur&lt;\/em&gt; (Par\u00eds: O.E.I.L., 1991). En su introducci\u00f3n Dodin da una breve nota biogr\u00e1fica sobre Ducourneau y Robineau. Anota que mucho del material del libro fue recogido por Robineau. (Hay traducci\u00f3n al espa\u00f1ol: Editorial Fe y Vida [Feyda], Teruel, 1995).'><sup>3<\/sup><\/a><\/span> Curiosamente, la mayor parte de los documentos presenta\u00addos a la Santa Sede en el proceso de beatificaci\u00f3n fue escrita por otro de los colaboradores cercanos a Robineau en el secretariado, el Her\u00admano Pierre Choller, que fue sucesor de Ducourneau como secretario del Superior General y autor de la noticia biogr\u00e1fica publicada a la muerte de Ducourneau.<\/p>\n<p>Puesto que los Hermanos Ducourneau y Robineau fueron frecuen\u00adtes compa\u00f1eros de San Vicente y sus secretarios, en la \u00faltima d\u00e9cada y media de su vida, nos podemos preguntar \u00bfc\u00f3mo se desenvolvieron en este papel de secretarios? La respuesta a esta pregunta es com\u00adpleja. A veces, sin duda, ellos sencillamente anotaron lo que San Vicente les dictaba. Pero continuado con el asunto, podemos seguir preguntando: En otras ocasiones \u00bfno les dir\u00eda alguna vez San Vicente simplemente, Hermano, querr\u00eda Vd. por favor, escribir una carta al P. Blatiron dici\u00e9ndole \u00abSi\u00bb. Agrad\u00e9zcale las noticias que envi\u00f3 y dele una peque\u00f1a informaci\u00f3n sobre lo que ha sucedido por aqu\u00ed en los \u00faltimos d\u00edas? En algunas cartas, esto es claro. En los \u00faltimos a\u00f1os de Vicente, \u00bfle\u00edan ellos directamente el correo seg\u00fan llegaba? Parece claro que lo hicieron. \u00bfDise\u00f1aron ellos las respuestas y se las presen\u00adtaron a San Vicente para que la firmara? En otras palabras, \u00bfestaban tan en sinton\u00eda con su pensamiento que ellos escribieron un cierto n\u00famero de cartas en las que \u00e9l simplemente estamp\u00f3 su firma? Eso parece. De hecho, ocasionalmente el mismo Ducourneau escribi\u00f3 a Luisa de Marillac<span id='easy-footnote-4-42109' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/bertrand-ducourneau-c-m\/#easy-footnote-bottom-4-42109' title='Cf. SV V, 645, carta del 29 de noviembre de 1655; cf. tambi\u00e9n SV VI, 641; VII, 628, 629 \u2013 SVP.ES V, 611; cf. tambi\u00e9n SVP.ES VI, 583; VII, 531.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span> y a otros,<span id='easy-footnote-5-42109' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/bertrand-ducourneau-c-m\/#easy-footnote-bottom-5-42109' title='SV VIII, 513 \u2013 SVP.ES VIII, 537-540.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span> pas\u00e1ndoles mensajes e informaci\u00f3n de parte de Vicente.<\/p>\n<p>Dada la importancia del papel de Ducourneau, quiero presentar en este art\u00edculo una breve descripci\u00f3n de la vida, contribuci\u00f3n y car\u00e1cter de este notable hermano que fue el colaborador m\u00e1s cercano del fun\u00addador, en sus \u00faltimos a\u00f1os.<span id='easy-footnote-6-42109' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/bertrand-ducourneau-c-m\/#easy-footnote-bottom-6-42109' title='Hay una considerabla informaci\u00f3n biogr\u00e1fica sobre Bertrand Ducour\u00adneau. Quiz\u00e1 la m\u00e1s importante sea la extensa relaci\u00f3n de su vida y muerte escrita por el Hermano Pierre Chollier y Lugo publicada en&lt;em&gt; Notices sur les&lt;\/em&gt; &lt;em&gt;pr\u00eates, cleros et fr\u00e8rres d\u00e9funts de la Congr\u00e9gation de a Mission&lt;\/em&gt;, 1&lt;sup&gt;\u00e8re&lt;\/sup&gt; S\u00e9rie, Compagnos de Saint Vincent, Tome I&lt;sup&gt;er&lt;\/sup&gt;, Par\u00eds, Pillet et Dumoulin, 1881, pp. 377-451. Se puede encontrar tambi\u00e9n abundante informaci\u00f3n en PIERRE COSTE,&lt;em&gt; La Congregation de la Misi\u00f3n&lt;\/em&gt; (Par\u00eds: Librairie Lecoffre, 1927) chapter V en \u00abLes Fr\u00e8res Coadjuteurs\u00bb, 115 ff., y en STAFFORD POOLE, \u00abBrother Bertrand Ducourneau\u00bb,&lt;em&gt; Vincentian Heritage&lt;\/em&gt; VI (#2, 1985), 247-256, que ofrece una breve y clara presentaci\u00f3n de la vida de Ducourneau, que me ayud\u00f3 mucho en la preparaci\u00f3n de este art\u00edculo.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span>\n<h2><strong>Sus antecedentes<\/strong><\/h2>\n<p>Bertrand Ducourneau hablaba con el mismo acento que Vicente de Pa\u00fal. Gasc\u00f3n como Vicente, proven\u00eda de Amou, no lejos del lugar de nacimiento del fundador, donde naci\u00f3 en 1614. El hijo m\u00e1s joven de una familia pobre, de padres iletrados. Aprendi\u00f3 a leer y escribir, a los seis a\u00f1os, cuando sus padres lo enviaron a estudiar con un maestro, venido de Paris, que recientemente hab\u00eda llegado a la regi\u00f3n a fundar una escuela. Esta temprana oportunidad de aprender las letras, fue un paso providencial para el joven gasc\u00f3n. De propia ini\u00adciativa, Bertrand tambi\u00e9n comenz\u00f3 a aprender matem\u00e1ticas y pronto se mostr\u00f3 un disc\u00edpulo capaz y vers\u00e1til. Aunque la intenci\u00f3n del padre, era educar al muchacho para ayudar a la familia en sus asun\u00adtos, pronto corri\u00f3 por la regi\u00f3n la voz de la inteligencia y de la bella caligraf\u00eda de Bertrand, hasta el punto de que a la edad de 10 \u00f3 11 a\u00f1os ya estaba llevando importantes tareas de secretar\u00eda para su maestro o para otros, en la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>A la muerte de su padre, el quincea\u00f1ero Bertrand, qued\u00f3 con una herencia exigua; pero pronto atrajo la atenci\u00f3n de un notario y comenz\u00f3 a ganar un buen pasar, mejorando r\u00e1pidamente. Pasados tan s\u00f3lo tres meses, su patr\u00f3n se dio cuenta de que no ten\u00eda trabajo suficiente para tener ocupado al joven. El notario present\u00f3 a Ber\u00adtrand a un amigo en Bayona y enseguida consigui\u00f3 un empleo como secretario para una de las m\u00e1s importantes familias de la ciudad. Si su anterior puesto fall\u00f3 por falta de trabajo para tener a Bertrand ocupado, este nuevo patr\u00f3n se mostr\u00f3 exigente y dif\u00edcil de contentar. No obstante, Bertrand le sirvi\u00f3 por tres buenos a\u00f1os, funcionando pr\u00e1cticamente como jefe de la casa. Cuando muri\u00f3 su patr\u00f3n,<\/p>\n<p>Ducourneau fue cortejado por muchas otras familias de Bayona. No obstante, a pesar de estas ofertas, \u00e9l permaneci\u00f3, con la familia de su primer patr\u00f3n y continu\u00f3 trabajando con ella durante otros seis a\u00f1os.<\/p>\n<p>Entonces el obispo de Bayona, viendo las cualidades de Bertrand como secretario, lo contrat\u00f3 y lo llev\u00f3 consigo al palacio episcopal, pero Ducourneau all\u00ed se desilusion\u00f3 pronto, porque se ve\u00eda como un \u00abDirector de Hotel\u00bb. Dej\u00f3 el empleo al a\u00f1o, pero este tiempo sirviendo al obispo, le report\u00f3 algunos contactos \u00fatiles. A trav\u00e9s de Fouquet, Ducourneau conoci\u00f3 primero a una serie de sacerdotes que eran miembros de las Conferencias de los Martes de Vicente de Pa\u00fal, entre ellos Abelly con quien despu\u00e9s colaborar\u00eda en la escritura de la primera biograf\u00eda de San Vicente.<\/p>\n<p>Los seis a\u00f1os siguientes fueron un tiempo tormentoso en su vida. Pens\u00f3 en el matrimonio y de hecho firm\u00f3 una propuesta formal para casarse con una joven, pero a pesar de la presi\u00f3n de la madre de la muchacha, \u00e9l consigui\u00f3 dejar de lado el matrimonio. Habi\u00e9ndosele presentado un empleo conveniente en Paris, lo acept\u00f3 y se escap\u00f3 all\u00ed Estando en la ciudad, lleg\u00f3 a conocer a Jean Duvergier de Hauranne, el famoso \u00abAbb\u00e9 de Saint Cyran\u00bb, amigo de San Vicente y que pronto ser\u00eda centro de controversia por sus tendencias jansenistas. Al abad le gusto Bertrand y le ayud\u00f3 a conseguir un empleo de secretario de Urbain de Maill\u00e9, Mariscal de Brez\u00e9, que acababa de ser nombrado representante del rey de Francia en Catalu\u00f1a, que en ese tiempo estaba bajo dominio franc\u00e9s. Ducourneau le acompa\u00f1\u00f3 all\u00ed. A su lle\u00adgada a Catalu\u00f1a, inesperadamente la situaci\u00f3n pol\u00edtica cambi\u00f3, as\u00ed que volvieron a Montpelier.<\/p>\n<p>De viaje con su jefe por Languedoc, fue a confesarse con un Padre Recoleto, que le dijo que deber\u00eda cambiar completamente de vida y dedicarse al servicio de Dios en una vocaci\u00f3n religiosa. Se qued\u00f3 at\u00f3\u00adnito. Sac\u00f3 a relucir la cuesti\u00f3n de su promesa de matrimonio, pero el sacerdote replic\u00f3, Eso fue entonces. Lo que Dios quiere ahora de Vd. es que le entregue su vida. Ducourneau comenz\u00f3 a rezar sobre el asunto y decidi\u00f3 buscar el consejo de Saint Cyran. Pero de todos modos, a su llegada a Par\u00eds, se enter\u00f3 de la muerte de Saint Cyran, cuyo momento, \u00e9l consider\u00f3 providencial, puesto que Saint Cyran probablemente le abr\u00eda apartado de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Ducourneau consult\u00f3 a un te\u00f3logo que apoy\u00f3 lo que le hab\u00eda dicho el Padre Recoleto y le a\u00f1adi\u00f3 que no dejara que la firma de su pro\u00adpuesta matrimonial le detuviera. Le encareci\u00f3 que se uniera a una comunidad nueva que a\u00fan no hab\u00eda perdido su fervor primitivo. No contento con ello, Ducourneau consult\u00f3 a otro te\u00f3logo que reafirm\u00f3 lo que los otros hab\u00edan dicho.<\/p>\n<p>Un joven amigo le sugiri\u00f3 que hiciera un retiro en San L\u00e1zaro y se ofreci\u00f3 para acompa\u00f1arle. El d\u00eda que ten\u00edan que ir, su amigo no se present\u00f3 as\u00ed que Ducourneau tuvo que ir solo. Durante el retiro pre\u00adgunt\u00f3 al sacerdote que le dirig\u00eda si la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n aceptaba laicos que quer\u00eda dejar el mundo y servir a Dios. El sacer\u00addote dijo que efectivamente la Congregaci\u00f3n aceptaba esta gente, pero s\u00f3lo si los superiores juzgaban que encajaba. Le prometi\u00f3 hablar con el fundador, Vicente de Pa\u00fal. Vicente se encontr\u00f3 con Ducourneau y decidi\u00f3 recibirlo en la comunidad. Bertrand era peque\u00f1o, un hombre brillante de 30 a\u00f1os cuando encontr\u00f3 al funda\u00addor que ten\u00eda entonces 63 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Cuando volvi\u00f3 a su trabajo, cont\u00f3 a su jefe todo el asunto. El jefe le anim\u00f3, pero le pidi\u00f3 que continuara por alg\u00fan tiempo hasta termi\u00adnar varios asuntos del negocio. Ducourneau retorn\u00f3 a San Vicente y le pregunt\u00f3 qu\u00e9 pensaba \u00e9l. Vicente que estaba entonces de retiro, le dio esta contestaci\u00f3n evang\u00e9lica, a trav\u00e9s del Sr. Alm\u00e9ras: \u00abDeja que los muertos entierren a sus muertos\u00bb (Mt 8,22; Lc 9,59) Ducourneau fue a su casa, hizo su maleta y regres\u00f3 para entrar en la Congrega\u00adci\u00f3n el 28 de julio de 1644.<\/p>\n<p>Durante las tres primeras semanas, trabaj\u00f3 en la cocina, pero pronto vieron los superiores que sus cualidades eran m\u00e1s para la secretar\u00eda que para la cocina. Le propusieron ser el secretario de Vicente. Esto les pareci\u00f3 lo m\u00e1s urgente, porque era evidente que con su entrada en el Consejo de Conciencia, a mitad del 1643, Vicente estaba sobrecargado. La pr\u00f3xima circular de Vicente a los superiores de a Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n est\u00e1 ya escrita de la mano de Ducourneau. La primera carta de San Vicente a un cohermano, escrita por la mano de Ducourneau va dirigida a Jacques Chiroye, el 3 de mayo de 1645.<\/p>\n<p>Como hemos dicho antes, del 14 de enero al 7 de junio, acompa\u00f1\u00f3 a Vicente en un viaje al oeste de Francia. Esto incluy\u00f3 una audiencia con la Reina, una tensa conversaci\u00f3n con el Cardenal Mazarino y visitas a las casas de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y de las Hijas de la Caridad. Vicente cayo enfermo un par de veces durante el viaje. Hacia el final del viaje, cuando Vicente visit\u00f3 una vez m\u00e1s la corte, la duquesa de Aiguill\u00f3n le envi\u00f3 una carroza a la que Vicente llamaba su \u00abignominia\u00bb.<\/p>\n<p>En adelante Ducourneau fue b\u00e1sicamente la mano derecha de Vicente. Recib\u00eda el correo, escrib\u00eda cartas para que las firmara Vicente y las enviaba. Vicente tambi\u00e9n le confi\u00f3 dinero y le pidi\u00f3 que investigar\u00e1 asuntos delicados. Fue muchas veces intermediario entre Vicente y Luisa de Marillac, llevando y trayendo mensajes. Cuando se vi\u00f3 claramente que Vicente se aproximaba a su fin, los cohermanos y otros comenzaron a escribir directamente a su secretario. Cuando Vicente muri\u00f3, Ducourneau estaba all\u00ed a su lado, como lo hab\u00eda estado por a\u00f1os.<\/p>\n<p>Desde encntes, Ducourneau hasta el final de su vida, sirvi\u00f3 como secretario a sus sucesores, PP. Alm\u00e8ras y Jolly, y como archivero de la Congregaci\u00f3n.<\/p>\n<h2><strong>Su intervenci\u00f3n para conservar las conferencias y las cartas de<\/strong> <strong>Vicente<\/strong><\/h2>\n<p>Seg\u00fan pasaba el tiempo, Ducourneau fue convenci\u00e9ndose m\u00e1s de la importancia del papel de Vicente en la Iglesia, su posici\u00f3n como fundador y su santidad. D\u00e1ndose cuenta que estaba trabajando al lado de un santo, Ducourneau sinti\u00f3 la responsabilidad de conservar para la posteridad, las palabras de San Vicente. De hecho Pierre Coste dice que nadie entendi\u00f3 mejor la santidad y el genio de Vicente que Ducourneau.<span id='easy-footnote-7-42109' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/bertrand-ducourneau-c-m\/#easy-footnote-bottom-7-42109' title='COSTE,&lt;em&gt; op. cit.&lt;\/em&gt;, 118.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span> Esto se demuestra por el memorandum que \u00e9l escribi\u00f3, fechado el 15 de agosto de 1957,<span id='easy-footnote-8-42109' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/bertrand-ducourneau-c-m\/#easy-footnote-bottom-8-42109' title='SV XII, 445 \u2013 SVP.ES IX, 833.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span> encareciendo la conserva\u00adci\u00f3n de las comunicaciones de Vicente a los sacerdotes y hermanos de la Misi\u00f3n. Como se podr\u00eda esperar de alguien que fue un excelente secretario, el memorandum presenta un bien organizado cuadro para documentar los discursos de Vicente. El dice que \u00abla mejor herencia de los padres es la buena instrucci\u00f3n que dejan a sus hijos\u00bb. Argu\u00admenta que puesto que Vicente es el padre com\u00fan de los sacerdotes y hermanos de la Misi\u00f3n, ser\u00eda un acto de injusticia que sus palabra no pasaran y fueran compartidas por sus hijos. Adem\u00e1s, a\u00f1ade Ducour\u00adneau, las palabras de Vicente parece que vienen de Dios y por tanto, sus ense\u00f1anzas \u00abdeber\u00edan ser conservadas como man\u00e1 del cielo, y guardadas para los hermanos ausentes y para los futuros, que un d\u00eda tendr\u00e1n deseos de este alimento del alma\u00bb.<\/p>\n<p>Respondiendo a la objeci\u00f3n de que Vicente normalmente dice cosas ordinarias, Ducourneau indica que hay muchos que necesitan gu\u00eda en materia de lugares comunes y que a\u00fan las cosas ordinarias, dichas por Vicente, adquieren una fuerza extraordinaria. No hace falta que sus ense\u00f1anzas sean novedosas, para que sean importantes, as\u00ed como \u00abel mejor alimento para los beb\u00e9s es la leche de su propia madre\u00bb y la amable instrucci\u00f3n de su padre hace m\u00e1s impresi\u00f3n en sus mentes que la de sus maestros.<\/p>\n<p>Los miembros de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n sab\u00edan que Vicente muy rara vez pon\u00eda por escrito sus ense\u00f1anzas y que incluso disuad\u00eda a sus misioneros de publicar libros, para que no desatendieran su trabajo; as\u00ed que Ducourneau se daba cuenta de que Vicente no estar\u00eda de acuerdo con que sus palabras se escribieran. Por consiguiente, reconoc\u00eda que, en el proyecto, deb\u00edan proceder con discreci\u00f3n. Sugi\u00adri\u00f3 que se encargara a dos o m\u00e1s sacerdotes que recordaran el con\u00adtenido de las conferencias de Vicente, Estos hombres se reunir\u00edan luego y compondr\u00edan un documento a base de que se dijo. O, lo que a\u00fan ser\u00eda mejor, una persona con mente r\u00e1pida y pluma veloz escri\u00adbir\u00eda una a una las palabras de Vicente, seg\u00fan \u00e9l iba hablando. A pesar de su apretada agenda como secretario, el mismo Ducour\u00adneau termin\u00f3 por ser el encargado de emprender la tarea que \u00e9l hab\u00eda sugerido; ofreciendo su tiempo libre para este proyecto, com\u00adpil\u00f3 tres grandes vol\u00famenes de material de las charlas de Vicente.<span id='easy-footnote-9-42109' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/bertrand-ducourneau-c-m\/#easy-footnote-bottom-9-42109' title='Las Hijas de la caridad hab\u00edan sido m\u00e1s espabiladas para encontrar el modo de preservar las charlas de Vicente. Hicieron algunos intentos de escribir sus conferencias en 1634 y o hicieron sin interrupci\u00f3n desde 1640 en adelante.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Ducourneau intervino tambi\u00e9n en 1658 cuando ayudo a la conser\u00advaci\u00f3n de las dos cartas, fechadas en 1607 y 1608, en las que Vicente describe su cautividad en Tunez. Un viejo amigo de Vicente, el can\u00f3\u00adnigo de Saint-Martin, que hab\u00eda descubri\u00f3 las cartas, envi\u00f3 s\u00f3lo copias a Vicente, pensando que le gustar\u00eda tenerlas. Vicente destruy\u00f3 inmediatamente las copias y hubiera hecho lo mismo con los origi\u00adnales, si Ducourneau no hubiera enviado en secreto, un aviso a Saint\u00adMart\u00edn de que debiera conservar estos extraordinarios documentos. En una carta a San-Martin, Ducourneau se sorprende de que Vicente nunca hubiera hablado de sus aventuras en Berber\u00eda ni hubiera con\u00adtado a la Congregaci\u00f3n sus \u00e9xitos en la conversi\u00f3n de sus captores o en el servicio a los cristianos oprimidos. Relacionando el trabajo de Vicente en T\u00fanez y Argel con la qu\u00edmica, Ducourneau dice que Vicente tuvo m\u00e1s \u00e9xito que los que intenta el cambio de naturaleza de los metales, porque \u00e9l cambi\u00f3 el mal en bien, el pecador en justo, la esclavitud y el infierno en libertad y para\u00edso. Continuando la ana\u00adlog\u00eda escribe, \u00ab[Vicente] encontr\u00f3 la piedra filosofal. Su caridad, inflamada del fuego divino, convert\u00eda todo en oro puro\u00bb.<span id='easy-footnote-10-42109' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/bertrand-ducourneau-c-m\/#easy-footnote-bottom-10-42109' title='SV VIII, 514 \u2013 SVP.ES VIII, 537.'><sup>10<\/sup><\/a><\/span>\n<h2><strong>Su personalidad<\/strong><\/h2>\n<p>Ciertamente, Ducourneau admiraba profundamente a Vicente. Sus coet\u00e1neos dicen que se descubr\u00eda, en se\u00f1al de respeto, a la men\u00adci\u00f3n del nombre del fundador. Aunque su talento literario le llevaba a una presentaci\u00f3n po\u00e9tica de la personalidad de Vicente, \u00e9l ten\u00eda una sobria comprensi\u00f3n de su santidad. Defend\u00eda la humildad de Vicente, las virtudes pr\u00e1cticas, frente a aquellos cuya idea de la santidad exi\u00adg\u00eda acontecimientos milagrosos. Insist\u00eda en que si bien Vicente no hab\u00eda anunciado nuevas verdades, su fe y su trabajo estaban profun\u00addamente enraizados en el evangelio y su amor a Dios y al pr\u00f3jimo hab\u00edan dado abundantes frutos. Ducourneau contestaba con firmeza, por escrito, a lo que \u00e9l dec\u00eda libelos de los jansenistas que atacaban p\u00fablicamente a Vicente.<\/p>\n<p>Los relatos de la vida y trabajo de Ducourneau revelan un pro\u00adfundo amor a su vocaci\u00f3n de hermano. Un\u00eda el celo por sus trabajos de secretar\u00eda con el amor interior a Dios. El hablaba de la gracia unida al oficio de hermano, que \u00e9l describ\u00eda como una vida de humil\u00addad y servicio a Cristo. De hecho, el se dio cuenta de que los herma\u00adnos de la Misi\u00f3n estaban en una condici\u00f3n preferencial para unirse a la vida del Se\u00f1or. El animaba a los hermanos en su vocaci\u00f3n dici\u00e9n\u00addoles que su estado de vida, que frecuentemente se ten\u00eda como el \u00faltimo de todos, era como un sacramento, en el que la gracia abun\u00addante se oculta en algo humilde. Hablaba de los votos de un hermano como de un tesoro, diciendo que cada renovaci\u00f3n de los votos de un hermano era tan valiosa como la primera vez que los hizo, as\u00ed como un pecado es un pecado cada vez que se repite.<\/p>\n<p>El deseo de Duvourneau de abrazar una vida de servicio e imi\u00adtar las virtudes de Vicente, era conocido por su contempor\u00e1neos. Le ve\u00edan como un hombre conforme con la voluntad de Dios, Como el fundador, estaba convencido de la importancia de la mortificaci\u00f3n del cuerpo y de la mente. Adem\u00e1s para adelantar y unir sus sufri\u00admientos a la cruz, se esforzaba en evitar en su vida todo lo que pudiera distraer su memoria entendimiento y voluntad. Pero a pesar de su rigor para consigo mismo, era afable para con sus her\u00admanos. Valoraba la gentileza, creyendo que brotaba del calor del amor de Dios.<\/p>\n<p>Ten\u00eda gran devoci\u00f3n al Sant\u00edsimo Sacramento y a\u00f1oraba la felici\u00addad de los primeros siglos del cristianismo cuando los fieles recib\u00edan la comuni\u00f3n todos los d\u00edas. Sin la comuni\u00f3n frecuente, que no era pr\u00e1ctica com\u00fan en la Francia del siglo XVII, consideraba su alma como tierra seca y sin agua. Llenarse del amor de Dios en la Euca\u00adrist\u00eda, dec\u00eda, produce paz.<\/p>\n<p>Su bi\u00f3grafo, El H. Cholier, dice que Ducourneau entend\u00eda su radi\u00adcal dependencia de Dios. Una vez comparti\u00f3 con sus compa\u00f1eros su satisfacci\u00f3n al saber que Dios es todas las cosas y que todo es nada fuera de Dios.<span id='easy-footnote-11-42109' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/bertrand-ducourneau-c-m\/#easy-footnote-bottom-11-42109' title='&lt;em&gt;Notices sur les pr\u00e9tres&lt;\/em&gt;, cit., 388.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span> Lleg\u00f3 a exclamar: \u00ab\u00a1Ah, qu\u00e9 bueno, estar perdido en Dios!\u00bb. Y a\u00f1ad\u00eda: Mi plan es poner toda mi obediencia, mi humildad, mi paciencia y resignaci\u00f3n y virtud, y toda mi esperanza en Dios. Expresaba su miedo de desagradar a Dios y usaba este miedo como est\u00edmulo para amar.<\/p>\n<p>Del amor a Dios de Ducourneau brotaban tambi\u00e9n otras cualida\u00addes. Sus contempor\u00e1neos subrayan su amor al silencio. Esto comple\u00adtaba su natural elocuencia. Ya que entend\u00eda el valor del lenguaje y pod\u00eda expresar su fe claramente. Su amor al silencio, adem\u00e1s de ayu\u00addarle a escuchar la voz de Dios, le ayud\u00f3 como secretario, ya que le capacitaba para ser confidente de asuntos privados.<\/p>\n<p>Ducourneau era tambi\u00e9n un lector \u00e1vido de literatura espiritual. Para sacar m\u00e1s provecho de sus lecturas espirituales, deb\u00eda releer un libro hasta que se daba cuenta de que hab\u00eda captado su contenido. Una vez consolaba a un colega que se quejaba de que la lectura espi\u00adritual le entraba por un o\u00eddo y le sal\u00eda por el otro. Le dec\u00eda que el Esp\u00edritu act\u00faa en la memoria aunque parezca que uno no retiene demasiado y le aseguraba que elevar a Dios la mente y el coraz\u00f3n, durante la lectura espiritual, proporcionaba alimento para el alma, aunque uno parezca distra\u00eddo,<\/p>\n<p>Entre sus lecturas espirituales, destacaban las vidas de los santos. Quer\u00eda celebrar sus fiestas y meditar sus ense\u00f1anzas, esforz\u00e1ndose en imitarles como maestros del arte del vivir y del morir. Tomaba notas sobre sus vidas y guardaba una lista de sus virtudes en su mesa de trabajo para incorporarlas a su propia vida.<\/p>\n<p>Lo primero en su devoci\u00f3n a los santos era su relaci\u00f3n con Mar\u00eda. Aunque no era especialmente aficionado a la oraci\u00f3n vocal, hab\u00eda aprendido de memoria un buen n\u00famero de oraciones en honor a la Bienaventurada Madre, cuya estampa ten\u00eda pegada en su mesa de trabajo. Atribu\u00eda su adelanto en la virtud, especialmente en la humil\u00addad y la castidad, a su imitaci\u00f3n de Mar\u00eda y la alababa con gozo y entusiasmo.<\/p>\n<p>Chollier dice que cuando se acercaba su muerte, Ducourneau estaba libre de angustias y resignado a la voluntad de Dios. Muri\u00f3 el 3 de enero de 1677, a los sesenta y tres a\u00f1os de edad. La reacci\u00f3n a esta noticia es reveladora. Lo lamentaron sus hermanos de Congre\u00adgaci\u00f3n y tambi\u00e9n las Hijas de la Caridad, muchas de las cuales llora\u00adron cuando oyeron la noticia de su muerte. Al d\u00eda siguiente del entierro de Ducourneau, el P. Jolly, Superior General, escrib\u00eda sobre la p\u00e9rdida de la comunidad. Describ\u00eda a Ducourneau como un hom\u00adbre de oraci\u00f3n, lleno del esp\u00edritu de Dios. Hac\u00eda una lista de las vir\u00adtudes de Bertrand, sobre todo la humildad y la obediencia, La muerte de Ducourneau, de d\u00eda Jolly, fue como su vida: \u00abFortaleciendo su debilidad en constante uni\u00f3n con Dios y con nuestro Se\u00f1or crucifi\u00adcado\u00bb. En verdad, a\u00f1ad\u00eda, \u00abla casa madre esta todav\u00eda perfumada con la fragancia de sus virtudes,, sobre todo, su gran amabilidad y su caridad para con todos\u00bb.<span id='easy-footnote-12-42109' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/bertrand-ducourneau-c-m\/#easy-footnote-bottom-12-42109' title='&lt;em&gt;Notices sur les pr\u00e9tres&lt;\/em&gt;, cit., 448.'><sup>12<\/sup><\/a><\/span>\n<p>En su vocaci\u00f3n como Hermano y como secretario de Vicente de Pa\u00fal no se limit\u00f3 a vivir meramente a la sombra del santo, sino que adquiri\u00f3 activamente sus virtudes. Un trabajador del gobierno, que hab\u00eda colaborado con Ducourneau, le describ\u00eda como un reflejo del gran hombre a quien Bertrand admir\u00f3 con tanto amor y sirvi\u00f3 con tanta fidelidad\u00bb.<span id='easy-footnote-13-42109' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/bertrand-ducourneau-c-m\/#easy-footnote-bottom-13-42109' title='&lt;em&gt;Notices sur les pr\u00e9tres&lt;\/em&gt;, cit., 438.'><sup>13<\/sup><\/a><\/span>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfQui\u00e9n conoci\u00f3 mejor a Vicente de Pa\u00fal? 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