{"id":42067,"date":"2014-12-08T04:47:29","date_gmt":"2014-12-08T03:47:29","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=42067"},"modified":"2016-07-26T19:18:01","modified_gmt":"2016-07-26T17:18:01","slug":"el-sacerdote-segun-san-vicente-y-hoy","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-sacerdote-segun-san-vicente-y-hoy\/","title":{"rendered":"El sacerdote seg\u00fan san Vicente y hoy"},"content":{"rendered":"<p style=\"padding-left: 30px\"><strong><em>\u00abSi se quiere expresar en una frase la idea del sacer\u00ad<\/em><\/strong><strong><em>docio presentada por san Vicente de Pa\u00fal, se puede<\/em><\/strong> <strong><em>decir que para \u00e9l, el sacerdote es un hombre llamado<\/em><\/strong> <strong><em>por Dios a participar en el sacerdocio de Jesucristo<\/em><\/strong> <strong><em>para prolongar la misi\u00f3n redentora de Jesucristo,<\/em><\/strong> <strong><em>haciendo lo que Jesucristo ha hecho, como \u00e9l lo ha hecho\u00bb<\/em><\/strong> (Jacques Delarue).<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/06\/eucaristia.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-42077\" title=\"eucaristia\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/06\/eucaristia-241x300.jpg?resize=241%2C300\" alt=\"\" width=\"241\" height=\"300\" \/><\/a>He ah\u00ed el pensamiento profundo de san Vicente sobre el sacerdo\u00adcio. Sin embargo, este pensamiento no ha brotado en \u00e9l como por generaci\u00f3n espont\u00e1nea, ni a partir de una ense\u00f1anza recibida o de una profundizaci\u00f3n personal de la doctrina. La concepci\u00f3n del sacer\u00addocio, en san Vicente, se fragua a partir de la realidad concreta de su experiencia. Y, para comenzar, a partir de la experiencia de su propia vida.<\/p>\n<h2><strong>La experiencia de san Vicente<\/strong><\/h2>\n<p>En efecto, parece que la perspectiva del sacerdocio se le ha pre\u00adsentado por las miras interesadas de su padre. Y es as\u00ed como \u00e9l ha entrado con una precipitaci\u00f3n manifiesta, ya que recibe la ordena\u00adci\u00f3n sacerdotal el 23 de septiembre de 1600 de manos del obispo de P\u00e9rigueux, que estaba entonces ciego y moribundo. \u00a1Vicente ten\u00eda s\u00f3lo diecinueve a\u00f1os!<\/p>\n<p>Esta prisa excesiva no la olvidar\u00e1 jam\u00e1s; esto le marcar\u00e1 hasta tal punto que, cuando se le propondr\u00e1 hacer entrar a uno de sus sobri\u00adnos en las \u00f3rdenes por motivos que no eran perfectamente puros, se opondr\u00e1 diciendo:<em> \u00abEn cuanto mi, si hubiera sabido lo que era,<\/em> <em>cuando tuve la temeridad de entrar en este estado, como lo supe m\u00e1s<\/em> <em>tarde, hubiera preferido quedarme a labrar la tierra antes que compro\u00ad<\/em><em>meterme en un estado tan tremendo\u00bb<\/em> (Carta al can\u00f3nigo de San Mar\u00adt\u00edn, 1658; SVP.ES V, 540). De la misma manera, escrib\u00eda al se\u00f1or Dupont-Fournier, abogado en Laval, el 5 de marzo de 1659:<em> \u00ab&#8230; es pre\u00ad<\/em><em>ciso<strong> haber sido llamado por Dios<\/strong> a esta santa profesi\u00f3n; esto se ve<\/em> <em>incluso en Nuestro Se\u00f1or, que era sacerdote eterno y que sin embargo<\/em> <em>no quiso ponerse a ejercitar ese estado m\u00e1s que despu\u00e9s de aquel testi\u00ad<\/em><em>monio del Padre eterno, cuando dijo: \u2018He aqu\u00ed mi Hijo muy amado,<\/em> <em>escuchadle\u2019 2. Este ejemplo, junto con la experiencia que tengo de los<\/em> <em>des\u00f3rdenes que provienen de los sacerdotes que no procuran vivir seg\u00fan<\/em> <em>la santidad de su car\u00e1cter, me obliga a advertir a los que me piden<\/em> <em>consejo para recibir el sacerdocio que no se comprometan a ello si no<\/em> <em>tienen una verdadera vocaci\u00f3n de Dios, una intenci\u00f3n pura de honrar a<\/em> <em>Nuestro Se\u00f1or por la pr\u00e1ctica de sus virtudes y las dem\u00e1s se\u00f1ales segu\u00ad<\/em><em>ras de que su divina bondad les ha llamado a ello. Y est\u00e1 tan metido en<\/em> <em>m\u00ed este sentimiento que, si no fuera ya sacerdote, no lo ser\u00eda jam\u00e1s.<\/em> <em>Es lo que le digo con frecuencia a los que pretenden el sacerdocio y lo<\/em> <em>que he dicho m\u00e1s de cien veces predicando a los pueblos del campo\u00bb<\/em> (SVP.ES VII, 396).<\/p>\n<p>Este tema de \u00abla dignidad sacerdotal\u00bb en san Vicente, puede pare\u00adcernos hoy excesivo y de hecho anacr\u00f3nico. Pero, como he dicho antes, su concepci\u00f3n del sacerdocio se hab\u00eda forjado a partir de la realidad concreta de su experiencia. Ahora bien, la experiencia de san Vicente \u2014 en los primeros a\u00f1os de su sacerdocio y a trav\u00e9s de los diferentes ministerios que ha tenido, como p\u00e1rroco o siendo precep\u00adtor en la familia de Gondi \u2014 le ha llevado a constatar el estado deplorable del clero en su \u00e9poca. El \u00abclero alto\u00bb viv\u00eda en la corte o bajo la influencia de los grandes, y el \u00abclero bajo\u00bb viv\u00eda en los cam\u00adpos, con frecuencia miserable e ignorante. Unos y otros perd\u00edan de vista su car\u00e1cter de<strong> hombres de Dios.<\/strong> En cuanto al \u00abclero bajo\u00bb, estaba mezclado de tal manera con el pueblo que cuidaba que, en lugar de ayudarles a vivir bien, con frecuencia compart\u00eda sus vicios, los excesos de la suciedad hasta tal extremo que<em> \u00abEl nombre de sacer\u00ad<\/em><em>dote lleg\u00f3 a ser sin\u00f3nimo de ignorante y libertino\u00bb<\/em> (AMELOTTE, t. II, p. 96). Del mismo modo, un obispo dec\u00eda un d\u00eda con tristeza a san Vicente:<em> \u00abMe horrorizo, cuando pienso que en mi di\u00f3cesis hay casi<\/em> <em>siete mil sacerdotes borrachos, o imp\u00fadicos, que suben diariamente<\/em> <em>al altar, y que no tienen vocaci\u00f3n\u00bb<\/em> (SVP.ES II, 358). Se podr\u00eda comen\u00adtar mucho sobre el estado deplorable del clero de Francia en el siglo XVII. Siempre a trav\u00e9s de estos ministerios diversos, san Vicente descubre la gran miseria espiritual del pobre pueblo del campo, y que la causa principal de este estado lamentable es la inca\u00adpacidad de los sacerdotes que tienen cura de almas en esas regiones.<\/p>\n<p>As\u00ed, a partir de estas experiencias se van a enraizar en su esp\u00edritu dos convicciones \u00edntimamente relacionadas:<strong> Es necesario acudir en<\/strong> <strong>ayuda del pobre pueblo del campo que se condena por ignoran\u00ad<\/strong><strong>cia, y para eso, son necesarios sacerdotes, buenos sacerdotes, celosos e instruidos.<\/strong> Para responder a esta doble y urgente necesi-dad, san Vicente<strong> organiza misiones<\/strong> en los territorios de los Gondi; y, gracias a la ayuda de los se\u00f1ores de Gondi,<strong> funda en 1625 una<\/strong> <strong>sociedad<\/strong> de misioneros, la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Fundaci\u00f3n que facilitar\u00e1 la renovaci\u00f3n peri\u00f3dica de misiones que eran tiempos fuertes de evangelizaci\u00f3n en el campo. De id\u00e9ntica manera, para no perder los frutos de las misiones, ve la necesidad de<strong> dejar en el<\/strong> <strong>lugar un cl\u00e9rigo capaz de proseguir la obra emprendida.<\/strong> Un cl\u00e9-rigo bien formado que ayudar\u00e1 a las pobres gentes a mantenerse en los buenos prop\u00f3sitos. Y de esta forma, a invitaci\u00f3n del obispo de Beauvais, que hab\u00eda acogido ya misioneros en su di\u00f3cesis durante unos veinte d\u00edas, emprende la<strong> preparaci\u00f3n de los ordenandos<\/strong> de la di\u00f3cesis para su futuro ministerio sacerdotal. Esto ocurre en sep-tiembre de 1628. Sin embargo, \u00bfqu\u00e9 son unos d\u00edas para formar un buen sacerdote y para que \u00e9l permanezca fiel? Consciente de este inconveniente, y apoyado en la sugerencia de uno de los ordenandos, san Vicente organiza en 1633, en la casa de San L\u00e1zaro,<strong> reuniones<\/strong> <strong>semanales, el martes.<\/strong> La finalidad de estas reuniones es ayudar a los eclesi\u00e1sticos a mantenerse<em> \u00aben la santidad de su vocaci\u00f3n&#8230;<\/em> <em>tratando juntos las virtudes y las funciones propias de su ministerio\u00bb<\/em> (cf. ABELLY, L. II, Cp. III, p. 385).<\/p>\n<p>Despu\u00e9s, a merced de las experiencias, se tiene hacia 1636, un pri-mer ensayo de seminario para muchachos, en el colegio de Bons Enfents. Ensayo infructuoso que impulsar\u00e1 a san Vicente a establecer m\u00e1s tarde<strong> seminarios mayores<\/strong> que acoger\u00e1n j\u00f3venes entre veinte y treinta a\u00f1os de edad. Y de tal forma que, para los Lazaristas, los seminarios llegar\u00e1n a ser, despu\u00e9s de las misiones, la principal actividad de la Congregaci\u00f3n. He ah\u00ed, pues, descrito a grandes rasgos y r\u00e1pidamente, el contexto y los acontecimientos que han conducido a san Vicente a trabajar con otros, en el renacimiento que renovar\u00e1 la Iglesia de Francia en el siglo XVII. Es interesante constatar que este renacimiento fue ante todo una obra sacerdotal. Los sacerdotes han sido los instrumentos, y lo han sido aceptando formarse y reformarse en profundidad.<strong> Hoy, cuando la Iglesia atraviesa muchas zonas<\/strong> <strong>de turbulencias, \u00bfno se puede pensar, tambi\u00e9n, que el \u00abRenaci-<\/strong><strong>miento\u00bb no podr\u00e1 realizarse sino por una formaci\u00f3n y una<\/strong> <strong>reforma en profundidad de los cl\u00e9rigos?<\/strong> En cualquier caso, me parece importante recordar, al menos de una manera parcial, este contexto y estos acontecimientos, antes de compartir algunas convic-ciones vicencianas con los sacerdotes de hoy. Porque, me parece que, teniendo en cuanta las transposiciones que ciertamente se imponen, la experiencia de san Vicente, su evoluci\u00f3n, puede ser para nosotros una fuente de inspiraci\u00f3n cuando intentamos dise\u00f1ar el perfil actual del sacerdote. En efecto, se puede constatar cada d\u00eda: \u00a1Francia ha llegado a ser un pa\u00eds de misi\u00f3n como en tiempos de san Vicente, y esto desde hace ya algunos decenios! Consiguientemente,<strong> parece<\/strong> <strong>necesario, como en tiempos de san Vicente, dar una formaci\u00f3n<\/strong> <strong>verdaderamente misionera a todos aquellos que aspiran a traba\u00adjar en la construcci\u00f3n del Reino de Dios, y especialmente a los<\/strong> <strong>sacerdotes.<\/strong><\/p>\n<h2><strong>La formaci\u00f3n espiritual<\/strong><\/h2>\n<p>Precisamente, el documento aparecido en 2002, \u00abCaminar desde Cristo\u00bb \u2014 de la Congregaci\u00f3n para Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apost\u00f3lica \u2014 propone, en el n\u00famero 20, algo que me parece capital para la formaci\u00f3n:<em> \u00ab<strong>La vida espiritual debe ocu\u00ad<\/strong><\/em><strong><em>par el primer lugar en los proyectos de las Familias de vida con\u00ad<\/em><\/strong><strong><em>sagrada,<\/em><\/strong><em> de manera que todos los Institutos y todas las comunidades<\/em> <em>se presenten como escuelas de aut\u00e9ntica espiritualidad evang\u00e9lica\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>El documento a\u00f1ade:<em> \u00abPartir de Cristo significa proclamar que la<\/em> <em>vida consagrada es una secuela especial de Cristo, \u2018memoria viviente\u2019<\/em> <em>del modo de existencia y de acci\u00f3n de Jes\u00fas como Verbo encarnado con<\/em> <em>relaci\u00f3n a su Padre y a sus hermanos. Esto conlleva una comuni\u00f3n<\/em> <em>particular de amor con \u00e9l que llega a<strong> ser el centro de la vida y fuente<\/strong><\/em> <strong><em>permanente de toda iniciativa&#8230;<\/em><\/strong><em> se trata de una experiencia de com\u00ad<\/em><em>partir, de una gracia especial de intimidad, se trata de \u00abidentificarse<\/em> <em>con \u00e9l, teniendo los mismos sentimientos y la misma forma de vida\u00bb; <\/em><em>se trata de una vida \u00abllena de Cristo\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Cuando leemos estas l\u00edneas, c\u00f3mo no recordar lo que san Vicente dijo a Antonio Durand (XI, 343-334) y la famosa frase:<strong> \u00ab\u00a1Por consi\u00ad<\/strong><strong>guiente, padre, debe vaciarse de s\u00ed mismo para revestirse de<\/strong> <strong>Jesucristo!\u00bb<\/strong> (SVP.ES XI, 236). \u00bfNo est\u00e1 ah\u00ed la primera exigencia que incumbe al misionero? Lo sabemos bien por experiencia, la tentaci\u00f3n est\u00e1 siempre presente, transformar nuestro trabajo pastoral en nues\u00adtra propia obra, utilizar nuestro ministerio para atraer la atenci\u00f3n sobre nosotros mismos y que nos valoren. De ah\u00ed la insistencia de san Vicente sobre la<strong> pureza de intenci\u00f3n<\/strong> que nos hace renunciar a las miras humanas para intentar realizar verdaderamente la obra de Dios. De ah\u00ed su insistencia igualmente sobre<strong> la humildad,<\/strong> porque sin humildad no existe raz\u00f3n para un misionero de hacer la obra de Dios. Por el contrario,<strong><em> \u00absi as\u00ed lo hac\u00e9is, Dios se ver\u00e1 obligado en<\/em><\/strong> <strong><em>cierto modo a bendecir lo que dig\u00e1is, a bendecir vuestras pala\u00ad<\/em><\/strong><strong><em>bras; Dios estar\u00e1 con vosotros\u00bb<\/em><\/strong> (Coferencia del 8 de junio 1658; SVP XI, 339).<\/p>\n<p>En el mismo sentido, dec\u00eda tambi\u00e9n:<em> \u00ab&#8230; creedme, hermanos y se\u00f1o\u00ad<\/em><em>res m\u00edos, es una m\u00e1xima infalible de Jesucristo, que a menudo os he recordado de su parte, que,<strong> cuando un coraz\u00f3n se vac\u00eda de si<\/strong><\/em> <strong><em>mismo, Dios lo llena;<\/em><\/strong><em> es Dios quien permanece y act\u00faa all\u00ed-dentro;<\/em> <em>es el deseo de la confusi\u00f3n lo que nos vac\u00eda de nosotros mismos, es la<\/em> <em>humildad, la santa humildad; y entonces no seremos nosotros quienes<\/em> <em>actuaremos sino Dios en nosotros, y todo marchar\u00e1 bien\u00bb<\/em> (Conferen\u00adcia, septiembre 1655; SVP.ES XI, 205).<\/p>\n<p>La vida espiritual es por consiguiente el cimiento, la base s\u00f3lida sobre la que se funda una vida misionera. Gracias a ella vive el misio\u00adnero<em> \u00aben plena<strong> docilidad al Esp\u00edritu,<\/strong> docilidad que le compromete a<\/em> <em>dejarse formar interiormente por \u00e9l, para hacerse semejante a Cristo<\/em> <em>siempre\u00bb<\/em> (La Misi\u00f3n del Redentor, n\u00b0 87). El tiempo dedicado a la vida espiritual no es un tiempo perdido para la misi\u00f3n porque, <em>\u00abcuanto m\u00e1s<strong> se dejen conformar a Cristo<\/strong> las personas consagradas,<\/em> <em>m\u00e1s le har\u00e1n presente y operante en la historia para la salvaci\u00f3n de los<\/em> <em>hombres\u00bb<\/em> (Caminar desde Cristo, n\u00b0 9). Adem\u00e1s, una manera privile\u00adgiada de \u00abrevestirse de Cristo\u00bb, es dedicar regularmente, cada d\u00eda, <em>\u00abmomentos apropiados para un di\u00e1logo silencioso y profundo con<\/em> <em>Aquel que nos sabemos amados, y compartir con \u00e9l lo que hemos<\/em> <em>vivido y recibir la luz para proseguir nuestro camino cotidiano\u00bb<\/em> (Cami\u00adnar desde Cristo, n\u00b0 25). Gracias a este tiempo fuerte, el misionero evitar\u00e1 la mediocridad en su vida humana y espiritual, el aburguesa\u00admiento progresivo, la mentalidad consumista como la tentaci\u00f3n de la eficacia y el activismo. S\u00ed, un verdadero misionero, es aquel que asume los medios de una vida espiritual aut\u00e9ntica: su vida es la pro\u00adclamaci\u00f3n del primado de la gracia; sin Jesucristo, \u00e9l sabe que no puede hacer nada; en cambio, \u00e9l puede todo en aquel que le da la fuerza.<em> \u00abDadme un hombre de oraci\u00f3n y ser\u00e1 capaz de todo\u00bb<\/em> (Confe\u00adrencia sin fecha; SVP.ES XI, 778).<em> \u00ab<\/em><strong>Se necesita la vida interior, hay<\/strong> <strong>que procurarla; si falta, falta todo;<\/strong><em> [&#8230;] Procuremos, hermanos<\/em> <em>m\u00edos, hacernos interiores, hacer que Jesucristo reine en nosotros&#8230;\u00bb<\/em> (Conferencia, 21 febrero 1659; SVP.ES XI, 429 s.) dec\u00eda san Vicente.<\/p>\n<p>El Papa Juan pablo II, por lo que a \u00e9l se refiere, exhortaba as\u00ed a los misioneros, en su carta enc\u00edclica \u00abLa Misi\u00f3n del Redentor\u00bb:<em> \u00abQue los<\/em> <em>misioneros reflexionen sobre su deber de santidad que el don de la<\/em> <em>vocaci\u00f3n les pide, renov\u00e1ndose de d\u00eda en d\u00eda para una<strong> trasformaci\u00f3n<\/strong><\/em> <strong><em>espiritual<\/em><\/strong><em> y actualizando constantemente su formaci\u00f3n doctrinal y<\/em> <em>pastoral. El misionero debe ser \u2018un contemplativo en acci\u00f3n\u2019.<strong> La res\u00ad<\/strong><\/em><strong><em>puesta a los problemas, la encuentra en la luz de la palabra<\/em><\/strong> <strong><em>divina y en la oraci\u00f3n personal y comunitaria.<\/em><\/strong><em> El contacto con los<\/em> <em>representantes de las tradiciones espirituales no cristianas, en particu\u00ad<\/em><em>lar los de Asia, me ha confirmado que el futuro de la misi\u00f3n depende en<\/em> <em>gran parte de la<strong> contemplaci\u00f3n.<\/strong> El misionero, si no es un contempla\u00ad<\/em><em>tivo, no puede anunciar a Cristo de una manera cre\u00edble; \u00e9l es testigo<\/em> <em>de la experiencia de Dios y debe poder decir como los Ap\u00f3stoles: \u2018Lo que hemos contemplado&#8230;, el Verbo de vida&#8230;, os lo anunciamos\u2019\u00bb<\/em> (1 Jn 1,1-3).<\/p>\n<p>Al releer este \u00faltimo texto de Juan Pablo II, me viene a la memoria esta an\u00e9cdota que he vivido cuando era misionero en la Rep\u00fablica Dominicana. Mi trabajo me llev\u00f3 a participar de vez en cuando en encuentros de reflexi\u00f3n y de retiro con los j\u00f3venes. En el curso de un retiro, un joven del grupo habl\u00f3 del sacerdote que ven\u00eda de organizar misiones en un poblado. El sacerdote en cuesti\u00f3n era un joven sacer\u00addote, recientemente ordenado, lleno de esperanza, de dinamismo y de proyectos. Hablando de este sacerdote, dijo el joven:<em> \u00ab\u00a1Si, el Padre<\/em> <em>es muy generoso, muy simp\u00e1tico&#8230; pero tengo la impresi\u00f3n de que est\u00e1<\/em> <em>vac\u00edo!\u00bb.<\/em> Confieso que la reflexi\u00f3n de este joven me ha interpelado fuertemente y me ha hecho reflexionar mucho, y he comprendido entonces la palabra de san Agust\u00edn que dijo un d\u00eda:<strong> \u00abPredica in\u00fa\u00ad<\/strong><strong>tilmente la palabra de Dios fuera quien no la escucha dentro\u00bb.<\/strong> A partir de esta reflexi\u00f3n, he meditado tambi\u00e9n ampliamente el texto del Maestro Eckhart, el m\u00edstico renano del siglo XIII-XIV que dec\u00eda: <em>\u00abLas personas no deber\u00edan preocuparse tanto de lo que deben hacer;<\/em> <em>har\u00e1n mejor en ocuparse de lo que deben ser. Si nosotros y nuestra<\/em> <em>manera de ser son buenos, lo que hagamos irradiar\u00e1\u00bb.<\/em> S\u00ed. Uno se pre\u00adgunta: \u00bfc\u00f3mo se puede ser bueno sin una vida interior real y pro\u00adfunda? En efecto,<strong> \u00bfno es gracias a la meditaci\u00f3n, a la oraci\u00f3n,<\/strong> <strong>que nos acostumbramos a mirar el mundo y a los otros con la<\/strong> <strong>mirada de Dios? \u00bfNo es gracias a la oraci\u00f3n que aprendemos a<\/strong> <strong>actuar y amar este mundo como Dios lo ama?<\/strong><\/p>\n<p>Hoy, m\u00e1s que nunca, tenemos necesidad de volver a nuestro cora\u00adz\u00f3n. En efecto, vivimos hoy una<strong> crisis de interioridad,<\/strong> una interio\u00adridad generalmente pobre y superficial, que se manifiesta en una cierta dificultad de interrumpir la acci\u00f3n para concentrarnos en el silencio. Esta carencia desemboca frecuentemente en conductas acti\u00advistas, impulsivas o agresivas, y estas conductas se experimentan a veces en ambientes de mucho ruido o con m\u00fasicas que disipan y dis\u00adpersan en lugar de ayudarnos a llenar y enriquecer nuestro espacio interior. Dec\u00eda el Papa Pablo VI:<em> \u00abEs necesario que nuestro celo evan\u00adgelizador brote de una verdadera santidad de vida alimentada por la<\/em> <em>oraci\u00f3n y sobre todo por el amor a la Eucarist\u00eda, y que, como nos<\/em> <em>sugiere el Concilio, la predicaci\u00f3n, a su vez, ayude a crecer en santidad<\/em> <em>al predicador&#8230; El mundo reclama evangelizadores que le hablen de un<\/em> <em>Dios que ellos conocen y frecuentan como si viesen lo invisible\u00bb<\/em> (Anun\u00adciar el Evangelio, n\u00b0 76). \u00a1Tenemos aqu\u00ed un texto misionero significa\u00adtivo! Es preciso comprender finalmente<strong> \u00abque se es misionero ante<\/strong> <strong>todo por lo que se es&#8230; y no tanto por lo que se dice o hace\u00bb<\/strong> (La misi\u00f3n del Redentor, N\u00b0 23).<\/p>\n<p>De hecho, san Vicente quer\u00eda que el sacerdote<strong> \u00abviva en estado de<\/strong> <strong>oraci\u00f3n\u00bb,<\/strong> que la oraci\u00f3n invada toda su vida, especialmente su acti-vidad pastoral. Es as\u00ed, en efecto, que el misionero no ser\u00e1 un hombre dividido que persigue en la acci\u00f3n y en la contemplaci\u00f3n dos fines incompatibles: su compromiso pastoral, en lugar de disminuir su uni\u00f3n con Dios, por el contrario, la har\u00e1 crecer, y su vida de oraci\u00f3n ser\u00e1 una fuerza incomparable para el servicio y la evangelizaci\u00f3n de sus hermanos. Y esto tendr\u00e1 consecuencias directas sobre su misi\u00f3n si se cree todav\u00eda a san Vicente:<em> \u00abSi el que gu\u00eda a otros, dice \u00e9l a Anto-<\/em><em>nio Durand, el que los forma, el que les habla, est\u00e1 animado solamente<\/em> <em>del esp\u00edritu humano, quienes le vean, escuchen y quieran imitarle se<\/em> <em>convertir\u00e1n en meros hombres; cualquier cosa que diga o que haga,<\/em> <em>s\u00f3lo les inspirar\u00e1 una mera apariencia de virtud, y no el fondo de la<\/em> <em>misma; [ .. 1 les comunicar\u00e1 el mismo esp\u00edritu del que est\u00e1 animado,<\/em> <em>[ .. 1 Por el contrario, si un superior est\u00e1 lleno de Dios, impregnado de<\/em> <em>las m\u00e1ximas de nuestro Se\u00f1or, todas sus palabras ser\u00e1n eficaces, de \u00e9l<\/em> <em>saldr\u00e1 una virtud que edificar\u00e1&#8230;\u00bb<\/em> (SVP.ES XI, 236). Cuando, respon-diendo a la llamada de Cristo, le entregamos nuestra vida por medio del sacerdocio o la vida consagrada, lo hacemos con la intenci\u00f3n y el prop\u00f3sito fundamental de hacer de Dios el polo que oriente todos los proyectos y todas las dimensiones de nuestra vida. Precisamente por eso,<strong> el mejor servicio que podemos hacer a los hombres de hoy<\/strong> <strong>es ser radicalmente lo que debemos ser y se espera de nosotros:<\/strong> <strong>hombres de Dios, con Dios, para Dios, y que vean en todas las<\/strong> <strong>cosas la presencia de Dios.<\/strong> Adem\u00e1s, si es evidente que los hombres esperan el pan material, tambi\u00e9n es evidente que esperan un pan esencial que sacia el hambre y salva. El pan de Dios. Nuestra voca-ci\u00f3n de sacerdotes, de misioneros, es, pues, seg\u00fan la feliz expresi\u00f3n de Pablo VI, ser<strong> \u00abespecialistas de Dios\u00bb.<\/strong> No especialistas que saben mucho sobre Dios o que pueden hablar con erudici\u00f3n, sino especia-listas en el sentido de tener una experiencia m\u00e1s viva de Dios siguiendo a Cristo y haciendo de esta experiencia el proyecto funda-mental de su vida. As\u00ed, nuestra vida ser\u00e1 evangelizadora, precisa-mente por su forma de ser especial que pone a Dios en el centro de nuestra existencia&#8230; Porque el ambiente actual no es ya el de un cris-tianismo colectivo, K. Rahner dec\u00eda:<em> \u00abEl creyente de ma\u00f1ana, o bien<\/em> <em>ser\u00e1 un \u2018m\u00edstico\u2019, es decir alguien que ha experimentado algo, o dejar\u00e1<\/em> <em>de ser creyente\u00bb.<\/em> \u00bfEsto no es igualmente v\u00e1lido para \u00abel sacerdote cre-yente\u00bb o el \u00abmisionero creyente\u00bb?<\/p>\n<p>Dicho esto, el sacerdote puede estar llamado, en ciertos casos, a vivir su misi\u00f3n ejerciendo una profesi\u00f3n o una actividad de volunta-riado. Por ejemplo, profesor, formador, enfermero, asistente social, voluntario en una asociaci\u00f3n, obrero en una f\u00e1brica, etc. Lo que es importante y decisivo para el misionero es el esp\u00edritu y la motivaci\u00f3n por la que \u00e9l ha asumido tal profesi\u00f3n o actividad. La profesi\u00f3n, la actividad, son en s\u00ed indiferentes; son, y a veces deben ser, nuestra forma de insertarnos en el mundo, de vivir la misi\u00f3n. Sin embargo, no pueden ser, en ning\u00fan caso, una forma de evadirnos de nuestra verdadera identidad de sacerdote, de misionero. Por eso, es impor\u00adtante y esencial para el misionero de siempre preguntarse c\u00f3mo rea\u00adlizar este servicio. Dicho en otros t\u00e9rminos, es esencial saber si ayuda a otros en tanto que educador, enfermero, obrero de f\u00e1brica etc., como puede hacerlo otro educador, enfermero, asistente social. Es esencial saber si lo hace<strong> a partir de su condici\u00f3n de sacerdote<\/strong> <strong>o misionero.<\/strong> O su condici\u00f3n no deber\u00eda aparecer. En tal caso, \u00bfpor qu\u00e9 es sacerdote? \u00bfEs necesario ser sacerdote para ayudar a los otros? De cualquier manera, est\u00e9 comprometido en la pastoral ordi\u00adnaria o en una profesi\u00f3n asalariada o de voluntariado,<strong><em> \u00absin una vida<\/em><\/strong> <strong><em>interior de amor que atrae a s\u00ed al Verbo, al Padre, al Esp\u00edritu,<\/em><\/strong> <strong><em>no puede haber mirada de fe; en consecuencia, la vida pierde<\/em><\/strong> <strong><em>gradualmente el sentido, el rostro de los hermanos se torna opaco,<\/em><\/strong> <strong><em>y es imposible descubrir en ellos el rostro de Dios, los aconteci\u00ad<\/em><\/strong><strong><em>mientos de la historia permanecen ambiguos, cuando no privados<\/em><\/strong> <strong><em>de esperanza, la misi\u00f3n apost\u00f3lica y caritativa degenera en una<\/em><\/strong> <strong><em>actividad dispersiva\u00bb<\/em><\/strong> (Caminar desde Cristo, n\u00ba 25).<\/p>\n<p>El P. Arrupe, antiguo Prep\u00f3sito General de los Jesuitas, dec\u00eda: <em>\u00abToda aplicaci\u00f3n del carisma y toda reforma deben realizarse por hom\u00adbres de<strong> gran estatura espiritual,<\/strong> de un esp\u00edritu sobrenatural sin<\/em> <em>tacha. Esto conlleva un<strong> celo<\/strong> ardiente por la gloria de Dios y el servicio<\/em> <em>de la Iglesia, una<strong> humildad<\/strong> sincera, una<strong> obediencia<\/strong> a toda prueba y<\/em> <em>una<strong> comprensi\u00f3n<\/strong> profunda del Evangelio\u00bb<\/em> (La esperanza no se enga\u00f1a, p. 70). Precisamente, san Vicente forma parte de estos hom\u00adbres de gran estatura: \u00e9l ha amado a los hombres porque ha conocido y ha amado a Dios y ha querido servirle constantemente. Este Dios, conocido y frecuentado fielmente en la oraci\u00f3n, le ha formado para hacer de \u00e9l un gigante de la caridad cuyas realizaciones audaces para el servicio de los pobres no dejan de asombrarnos.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de un siglo donde el espiritualismo verbal con frecuencia ha servido de coartada para rehusar ver y combatir la injusticia, hoy la tentaci\u00f3n es grande de caer en el exceso inverso y, bajo pretexto de una acci\u00f3n eficaz, descuidar, relativizar o minimizar la importancia de la oraci\u00f3n en nuestra vida misionera. El error ser\u00eda tanto m\u00e1s grave puesto que la oraci\u00f3n es finalmente la fuente de la acci\u00f3n. El ejemplo de los grandes m\u00edsticos est\u00e1 ah\u00ed para probarlo: san Ber\u00adnardo de Claraval, Teresa de \u00c1vila, Ignacio de Loyola, por citar algu\u00adnos. Ellos recuerdan a nuestro mundo en plena transformaci\u00f3n que <strong>toda reforma esencialmente vuelve a ahondar m\u00e1s profunda\u00ad<\/strong><strong>mente en los recursos inagotables de la vida interior.<\/strong> Porque, no son los hombres \u00abhacia fuera\u00bb, perpetuamente extrovertidos, afec\u00adtados por \u00abel prurito\u00bb del activismo, los que hacen las reformas; son<strong> los hombres \u00abpor dentro\u00bb,<\/strong> es decir los que est\u00e1n tan habitados por la presencia en ellos mismos y en Dios, que es esta presencia la que finalmente les ha capacitado para una reforma en profundidad.<\/p>\n<p>Al decir esto, no se trata de relativizar o incluso negar la impor\u00adtancia del compromiso en la actividad misionera o en una profesi\u00f3n, por supuesto. Adem\u00e1s, san Vicente nos ense\u00f1a a desconfiar de todo supuesto amor de Dios que se queda en piadosos sentimientos. Como san Juan, \u00e9l dice que<strong> el amor de Dios, si consiste s\u00f3lo en palabras,<\/strong> corre el riesgo de no ser m\u00e1s que puro enga\u00f1o si no desemboca en <strong>el amor efectivo,<\/strong> siempre dispuesto a poner de su parte, por amor de Dios y del pr\u00f3jimo.<strong> Palabras edificantes y pensamientos eleva\u00ad<\/strong><strong>dos no bastar\u00edan a la verdad del amor.<\/strong> Dec\u00eda a sus misioneros: <em>\u00abAmemos a Dios, hermanos m\u00edos, amemos a Dios, pero que sea a costa<\/em> <em>de nuestros brazos, que sea con el sudor de nuestra frente&#8230; Con fre\u00ad<\/em><em>cuencia muchos actos de amor de Dios, de complacencia, de benevo\u00ad<\/em><em>lencia, y de otros afectos semejantes y pr\u00e1cticas interiores de un<\/em> <em>coraz\u00f3n cari\u00f1oso, aunque muy buenos y deseables, son sin embargo<\/em> <em>muy sospechosos cuando no llevan a la pr\u00e1ctica del amor efectivo\u00bb<\/em> (Extracto de conferencia, N\u00ba 25; SVP.ES XI, 733).<\/p>\n<p>Recordamos tambi\u00e9n que, sin duda alguna, Pablo VI establec\u00eda una relaci\u00f3n entre evangelizaci\u00f3n y promoci\u00f3n humana, desarrollo, liberaci\u00f3n, en la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica \u00abEvangelii Nuntiandi\u00bb. Para \u00e9l, no es posible proclamar el mandato nuevo sin promover, en la justicia y en la caridad, el crecimiento verdadero y aut\u00e9ntico del hombre. En su alocuci\u00f3n con ocasi\u00f3n de la apertura de la tercera Asamblea General del s\u00ednodo de obispos (27 de septiembre de 1974) dec\u00eda:<em> \u00abEs imposible aceptar que la obra de la evangelizaci\u00f3n pueda o<\/em> <em>deba olvidar los interrogantes extremadamente graves, tan agitadas hoy,<\/em> <em>respecto la justicia, la liberaci\u00f3n, el desarrollo y la paz en el mundo.<\/em> <em>Si esto ocurriese, ser\u00eda ignorar la doctrina del evangelio sobre el amor al<\/em> <em>pr\u00f3jimo que sufre o se encuentra en necesidad\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Entonces, en nuestra vida misionera, \u00bfse trata de elegir entre el amor afectivo y el amor efectivo, lo espiritual y lo temporal? Un de\u00adbate falso al que sin duda responde san Vicente diciendo:<em> \u00abQue los<\/em> <em>sacerdotes se dediquen al servicio de los pobres; \u00bfno ha sido \u00e9ste el<\/em> <em>oficio de Nuestro Se\u00f1or y de muchos grandes santos, que no solamente<\/em> <em>han recomendado a los pobres, sino que les han consolado, aliviado y<\/em> <em>curado ellos mismos? \u00bfNo son los pobres los miembros afligidos de<\/em> <em>Nuestro Se\u00f1or? \u00bfNo son ellos nuestros hermanos?<strong> Y si los sacerdotes<\/strong><\/em> <strong><em>les abandonan, \u00bfqui\u00e9n quer\u00e9is que les asistan?<\/em><\/strong><em> De manera que<\/em> <em>si se encuentra entre nosotros personas que est\u00e1n en la misi\u00f3n para evangelizar a los pobres y no para aliviarles, para remediar sus necesi\u00addades temporales, respondo que<strong> nosotros debemos asistirles y hacer<\/strong><\/em> <strong><em>asistir de todas las maneras, por nosotros y por otros. Hacer eso,<\/em><\/strong> <strong><em>es evangelizar de palabra y con las obras, y es lo m\u00e1s perfecto,<\/em><\/strong> <em>esto es tambi\u00e9n lo que Nuestro Se\u00f1or ha practicado y es lo que deben<\/em> <em>hacer los que le representan de oficio y por car\u00e1cter como los sacer\u00ad<\/em><em>dotes\u00bb<\/em> (Conferencia sin fecha; SVP.ES XI, 393).<\/p>\n<h2><strong>Hacer la experiencia de Dios<\/strong><\/h2>\n<p>Dicho esto, lo m\u00e1s importante para un sacerdote, para un misio\u00adnero, no consiste tanto en \u00abhacer cosas\u00bb y \u00abhacer mucho\u00bb sino en prestar m\u00e1s atenci\u00f3n de lo que hemos hecho hasta ahora. Eso, para que lo que hacemos pueda ser le\u00eddo por los hombres y mujeres de hoy como \u00abBuena Noticia\u00bb de Jesucristo.<\/p>\n<p>En la Iglesia, en nuestras comunidades misioneras, se trabaja mucho, con gran generosidad y una enorme buena voluntad, pero a veces parece que lo que m\u00e1s cuenta es tal o cual trabajo, tal o cual compromiso pastoral. Consecuencia de todo esto, se comienza a desarrollar poco a poco lo que podr\u00edamos llamar \u00abepidermis de la fe\u00bb, es decir,<strong> un cristianismo sin interioridad. Sin embargo, es una<\/strong> <strong>evidencia, por m\u00e1s que reestructuremos, modernicemos, planifi\u00ad<\/strong><strong>quemos nuestros diversos compromisos, nuestras comunidades<\/strong> <strong>no tendr\u00e1n sin embargo m\u00e1s fuerza evang\u00e9lica si no hacen esta<\/strong> <strong>experiencia fundamental: la experiencia de Dios.<\/strong><\/p>\n<p>Es mirando a Cristo, escuch\u00e1ndole, que podremos conocer al Dios invisible. El Dios de Jesucristo se nos revela a trav\u00e9s del evangelio de san Lucas y, particularmente, a trav\u00e9s de las par\u00e1bolas. En esas par\u00e1\u00adbolas, Jes\u00fas expresa el misterio insondable del amor que Dios tiene por nosotros. Jes\u00fas lo describe con rasgos profundamente humanos que revelan el coraz\u00f3n del padre, el coraz\u00f3n de Dios. A trav\u00e9s toda su vida, toda su ense\u00f1anza, Cristo ha querido mostrarnos el amor de Dios hacia nosotros. Y esta es la experiencia m\u00e1s importante que podemos tener en nuestra vida. Es a partir de esta experiencia que podremos comprender el amor que Dios tiene por nosotros y comu\u00adnicarlo a los dem\u00e1s. Esta experiencia es fundamental para un bauti\u00adzado, un sacerdote, un misionero, capaz de cambiar completamente su coraz\u00f3n y su vida.<\/p>\n<p>\u00a1Una peque\u00f1a par\u00e1bola para comprender la importancia de esta experiencia! Ocurr\u00eda al final de una cena en un castillo ingl\u00e9s. Un c\u00e9lebre actor de teatro divert\u00eda a los hu\u00e9spedes declamando textos de Shakespeare. Al hilo de la velada, propuso que le sugiriesen otros textos. Un sacerdote bastante t\u00edmido pregunt\u00f3 al actor si conoc\u00eda el salmo 22. El actor respondi\u00f3:<em> \u00bb \u2018S\u00ed\u2019 lo conozco, pero estoy dispuesto<\/em> <em>a recitarlo con una condici\u00f3n: que despu\u00e9s lo recite usted mismo\u00bb.<\/em> El sacerdote se sinti\u00f3 un poco molesto, pero acept\u00f3. El actor hizo una interpretaci\u00f3n magn\u00edfica, con una dicci\u00f3n perfecta:<em> \u00abEl Se\u00f1or es<\/em> <em>mi pastor, nada me falta, etc. \u00ab.<\/em> Llega el turno del sacerdote que se levanta y recita las mismas palabras del salmo. Cuando termina, no hay aplausos esta vez, sino un profundo silencio y l\u00e1grimas que hablan sobre ciertos rostros. El actor permanece en silencio durante algunos instantes, despu\u00e9s se levanta y dice:<em> \u00abSe\u00f1oras, se\u00f1ores, espero<\/em> <em>que se hayan dado cuenta de lo que ha pasado esta noche<\/em>:<strong><em> \u00a1yo conoc\u00eda<\/em><\/strong> <strong><em>el salmo, pero este hombre conoce al Pastor!<\/em><\/strong><em>\u00ab.<\/em><\/p>\n<p>S\u00ed, la crisis actual de ciertas im\u00e1genes de Dios no significa que la fe cristiana sea insoportable. No, para nosotros, sacerdotes, misione-ros, se trata de comunicar a nuestros contempor\u00e1neos la experiencia de un Dios Amor. La nueva cultura que est\u00e1 emergiendo hoy es indi-ferente frente a un Dios \u00abtodopoderoso\u00bb. Sin embargo<strong> es capaz de<\/strong> <strong>mirar y escuchar a los testigos y a los buscadores de un Dios con<\/strong> <strong>rostro renovado. Es decir, testigos<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li><strong>de un Dios que ama \u2014 amigo del hombre, servidor humilde<\/strong> <strong>de sus criaturas, que ha venido a nuestra casa, no para ser<\/strong> <strong>servido sino para servir.<\/strong><\/li>\n<li><strong>Un Dios capaz de compartir, de comprender y de acoger a<\/strong> <strong>todas las personas.<\/strong><\/li>\n<li><strong>Un Dios que habita en el coraz\u00f3n de cada hombre y mujer y<\/strong> <strong>acompa\u00f1a cada ser humano en su desgracia.<\/strong><\/li>\n<li><strong>Un Dios que sufre en la carne de los que tienen hambre y<\/strong> <strong>de todos los miserables de la tierra.<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p>El mundo tiene necesidad, hoy, de m\u00edsticos, de maestros espiritua-les que, por su experiencia, interpelen e iluminen a los que buscan. <strong><em>\u00abEl hombre contempor\u00e1neo escucha m\u00e1s a los testigos que a los<\/em><\/strong> <strong><em>maestros, y si escucha a los maestros es porque son testigos\u00bb.<\/em><\/strong> Dec\u00eda Pablo VI y a\u00f1ad\u00eda:<em> \u00abSe ha repetido frecuentemente en nuestros<\/em> <em>d\u00edas que este siglo tiene sed de autenticidad. Sobre todo con relaci\u00f3n a<\/em> <em>los j\u00f3venes se afirma que sufren horrores ante lo ficticio, ante la false-<\/em><em>dad, y que adem\u00e1s son decididamente partidarios de<strong> la verdad y la<\/strong><\/em> <strong><em>transparencia.<\/em><\/strong><em> A estos \u2018signos de los tiempos\u2019deber\u00eda corresponder en<\/em> <em>nosotros una actitud vigilante. T\u00e1citamente o a grandes gritos, pero<\/em> <em>siempre con fuerza, se nos pregunta:<\/em><\/p>\n<ul>\n<li><strong><em>\u00bfCre\u00e9is verdaderamente en lo que anunci\u00e1is?<\/em><\/strong><\/li>\n<li><strong><em>\u00bfViv\u00eds lo que cre\u00e9is?<\/em><\/strong><\/li>\n<li><strong><em>\u00bfPredic\u00e1is verdaderamente lo que vosotros viv\u00eds?<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p><em>Hoy m\u00e1s que nunca el<strong> testimonio de la vida<\/strong> se ha convertido en<\/em> <em>una condici\u00f3n esencial con vistas a una eficacia real de la predicaci\u00f3n.<\/em> <em>Sin andar con rodeos podemos decir que en cierta medida nos hacemos<\/em> <strong><em>responsables del evangelio que predicamos\u00bb<\/em><\/strong> (Evangelii Nuntiandi, n\u00ba 41, 76). En nosotros est\u00e1 asumir el reto. Eso porque, por desgra\u00adcia, en la Iglesia y en nuestras comunidades, se encuentran personas que hacen muchas cosas por las que se les respeta y a veces se les admira. Pero son pocos los que aprecian lo que ellos son y su forma de vivir. La Iglesia no es una ONG, aunque el compromiso al servicio de los m\u00e1s necesitados sea una condici\u00f3n necesaria para testimoniar el evangelio. Lo que era nuevo en Jes\u00fas, es que \u00e9l mismo anunciaba a Dios, \u00e9l le buscaba, \u00e9l le experimentaba, \u00e9l le viv\u00eda. Es por eso que fascinaba e interpelaba a los que le ve\u00edan vivir. Se le admiraba no solamente por lo que hac\u00eda, sino que las gentes se sent\u00edan en<strong> armo\u00ad<\/strong><strong>n\u00eda<\/strong> con lo que \u00e9l era, lo que \u00e9l experimentaba y lo que \u00e9l viv\u00eda. Y quiz\u00e1s sea esto precisamente lo que m\u00e1s falta en nuestra Iglesia y en nuestras comunidades.<strong> \u00a1Faltan personas que sean mucho m\u00e1s<\/strong> <strong>que lo que ellas hacen y que susciten en los que las ven vivir la<\/strong> <strong>simpat\u00eda y el deseo de vivir como ellas! \u00a1Necesitamos m\u00edsticos,<\/strong> <strong>profetas, testigos!<\/strong> Se puede encontrar hoy en la Iglesia, entre los sacerdotes, gestores, juristas, canonistas, te\u00f3logos, soci\u00f3logos, espe\u00adcialistas de esto o de aquello, y esto es magn\u00edfico. Es necesario que lo sea. Esto puede ser un triunfo interesante para la misi\u00f3n. Sin em\u00adbargo \u00bfse puede decir que se encuentran no solamente gentes que saben y que hacen, sino tambi\u00e9n<strong> gentes que irradian algo, que<\/strong> <strong>transmiten algo, que suscitan una esperanza y ganas de vivir<\/strong>? Nuestro error m\u00e1s grande hoy es, creo, querer sustituir por la orga\u00adnizaci\u00f3n, el trabajo, la actividad, lo que no puede nacer nada m\u00e1s que de la fuerza del esp\u00edritu. Este Esp\u00edritu buscado, acogido, contem\u00adplado y orado en una vida espiritual aut\u00e9ntica.<strong> \u00abEl futuro de la<\/strong> <strong>misi\u00f3n \u2014 tambi\u00e9n en Europa \u2014 depende en gran parte de la<\/strong> <strong>contemplaci\u00f3n\u00bb.<\/strong> Por eso, es tan importante hoy no ser ingenuos y saber discernir. En efecto, podemos extasiarnos con raz\u00f3n ante las realizaciones del mundo moderno. Sin embargo es necesario saber que, si nuestras sociedades son tan creativas y eficaces, es porque, muchas veces, despojan a las personas. Se adue\u00f1an de sus almas vaci\u00e1ndolas de su interioridad y de su espiritualidad. Y la desgracia es que se tropieza con muchas personas muy ocupadas y eficaces, pero que han perdido su singularidad y su palabra interior. Ahora bien,<strong> un hombre que no vive m\u00e1s siendo \u00e9l mismo se vuelve un<\/strong> <strong>hombre de apariencia, un hombre perdido, ausente para los que<\/strong> <strong>le rodean, un hombre desdichado que hace desdichados a los<\/strong> <strong>dem\u00e1s y no sabe comunicarse ya con los otros&#8230;<\/strong><\/p>\n<p>He aqu\u00ed algunas convicciones que me embargan sobre el tema del sacerdote y del misionero que nosotros deber\u00edamos ser hoy. Estas convicciones han crecido en m\u00ed, a partir de mi experiencia personal y comunitaria, en diferentes ministerios en Francia y en el extranjero. Ahora, para terminar, quisiera compartir con vosotros un texto de Madeleine Delbrel que he meditado con frecuencia y que quiz\u00e1s pueda ayudaros a vivir mejor vuestra vocaci\u00f3n de sacerdotes y misio\u00adneros. Este es mi deseo m\u00e1s fuerte. Lo que Madeleine Delbrel espe\u00adraba de los sacerdotes: La ausencia de un verdadero sacerdote es, en la vida, una desgracia sin nombre. El regalo m\u00e1s grande que se puede hacer, la caridad m\u00e1s grande que se puede aportar, es un sacerdote que sea un<strong> verdadero sacerdote.<\/strong> Es la aproximaci\u00f3n m\u00e1s grande que se puede realizar aqu\u00ed abajo de la<strong> presencia visible de Cristo&#8230;<\/strong> En Cristo, hay una vida humana y una vida verdaderamente divina. En el sacerdote, se quiere descubrir tambi\u00e9n<strong> una vida verdadera\u00ad<\/strong><strong>mente humana y una vida verdaderamente divina.<\/strong> La desgracia es que muchos aparecen como amputados sea de lo uno, sea de lo otro. Hay sacerdotes que parecen no haber tenido jam\u00e1s la vida de un hombre. No saben sopesar las dificultades de un laico, de un padre o de una madre de familia, en su talla verdaderamente humana. No se dan cuenta de lo que es verdaderamente, realmente, dolorosamente una vida de hombre o de mujer.<strong> Cuando los laicos cristianos han<\/strong> <strong>encontrado una vez un sacerdote que les ha \u00abcomprendido\u00bb,<\/strong> <strong>que ha entrado con su coraz\u00f3n de hombre en su vida, en sus<\/strong> <strong>dificultades, nunca m\u00e1s pierden el recuerdo.<\/strong> A condici\u00f3n, sin em\u00adbargo, de que, si \u00e9l integra su vida en la nuestra, esto se haga sin vivir exactamente como nosotros. Los sacerdotes han tratado a los laicos durante mucho tiempo como menores; hoy, algunos, van al otro extremo, haci\u00e9ndose colegas. Se desea que permanezcan padres. Cuando un padre de familia ha visto crecer a su hijo, le considera siempre como su hijo: un hijo, hombre. Es necesario que el sacerdote viva tambi\u00e9n una vida divina. El sacerdote, viviendo entre nosotros, <strong>debe mantener adem\u00e1s.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Los signos que esperamos de esta presencia divina:<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li><strong>La oraci\u00f3n:<\/strong> \u00a1hay sacerdotes que no se les ve rezar jam\u00e1s (lo que se llama rezar)!<\/li>\n<li><strong>La alegr\u00eda:<\/strong> \u00a1cu\u00e1ntos sacerdotes atareados, angustiados!<\/li>\n<li><strong>La fuerza:<\/strong> \u00a1el sacerdote debe ser el que se mantiene sensible, vibrante, y jam\u00e1s se derrumba!<\/li>\n<li><strong>La libertad:<\/strong> \u00a1se le ve libre de toda f\u00f3rmula, liberado de todo prejuicio!<\/li>\n<li><strong>El desinter\u00e9s:<\/strong> \u00a1a veces uno se siente utilizado por \u00e9l, en lugar de que \u00e9l nos ayude a realizar nuestra misi\u00f3n!<\/li>\n<li><strong>La discreci\u00f3n:<\/strong> \u00a1debe ser el que calla (se pierde la confianza en el que comparte demasiadas confidencias)!<\/li>\n<li><strong>La verdad:<\/strong> \u00a1que sea \u00e9l el que dice siempre la verdad!<\/li>\n<li><strong>La pobreza:<\/strong> es esencial. \u00a1Alguien que es libre respecto al dinero; que experimenta como una \u00abley de gravedad\u00bb que le empuja hacia los m\u00e1s peque\u00f1os, hacia los pobres!<\/li>\n<li><strong>El sentido de Iglesia:<\/strong> finalmente: que no hable jam\u00e1s de la Iglesia a la ligera, y como estando fuera. Un hijo es juzgado inmediatamente si se permite juzgar a su madre.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Pero con frecuencia<strong> una tercera v\u00eda invade las dos primeras<\/strong> <strong>y las sumerge:<\/strong> el sacerdote es el hombre de la vida eclesi\u00e1stica, del \u00abmedio clerical\u00bb: su vocabulario, su manera de vivir, su manera de llamar las cosas, su gusto por peque\u00f1os intereses y peque\u00f1as par\u00adcelas de influencia, todo eso le pone una m\u00e1scara que nos oculta dolorosamente al sacerdote, ese sacerdote que sin duda est\u00e1 latente en la sombra&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><strong>\u00a1La ausencia de un verdadero sacerdote en una vida,<\/strong><strong><br \/>\n<\/strong><strong>es una miseria sin nombre,<\/strong><strong><br \/>\n<\/strong><strong>es la \u00fanica miseria!<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abSi se quiere expresar en una frase la idea del sacer\u00addocio presentada por san Vicente de Pa\u00fal, se puede decir que para \u00e9l, el sacerdote es un hombre llamado por Dios a participar en el &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-sacerdote-segun-san-vicente-y-hoy\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":42077,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[28],"tags":[218,130,119,172,143],"class_list":["post-42067","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-formacion-vicenciana","tag-abelly","tag-beauvais","tag-gondi","tag-pobreza","tag-san-lazaro"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>El sacerdote seg\u00fan san Vicente y hoy - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-sacerdote-segun-san-vicente-y-hoy\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El sacerdote seg\u00fan san Vicente y hoy - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"\u00abSi se quiere expresar en una frase la idea del sacer\u00addocio presentada por san Vicente de Pa\u00fal, se puede decir que para \u00e9l, el sacerdote es un hombre llamado por Dios a participar en el ... 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Tesis 8\u00aa: Liberaci\u00f3n de los pobres y \u00abarquitectura\u00bb de la Iglesia","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"05\/07\/2015","format":false,"excerpt":"Tesis 8\u00aa: Liberaci\u00f3n de los pobres y \"arquitectura\" de la Iglesia La verdadera opci\u00f3n por los pobres como manifestaci\u00f3n preferencial de la misi\u00f3n universal de la Iglesia afectar\u00e1 profundamente a la visi\u00f3n tradicional de sus estructuras y de sus instituciones fundamentales: teolog\u00eda, ministerio, vida religiosa, vida laical. 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