{"id":41329,"date":"2015-05-22T02:07:56","date_gmt":"2015-05-22T00:07:56","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=41329"},"modified":"2015-05-22T02:07:56","modified_gmt":"2015-05-22T00:07:56","slug":"las-grandes-corrientes-espirituales-del-siglo-xvii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/las-grandes-corrientes-espirituales-del-siglo-xvii\/","title":{"rendered":"Las grandes corrientes espirituales del siglo XVII"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/06\/Francis_de_Sales.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-41331\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/06\/Francis_de_Sales-238x300.jpg?resize=238%2C300\" alt=\"\" width=\"238\" height=\"300\" \/><\/a>Querer reducir a una sola lecci\u00f3n, de aproximadamente una hora de lectura, la presentaci\u00f3n y comentario de las principales corrientes espirituales del siglo XVII es tarea dif\u00edcil de realizar, si tenemos en cuenta la complejidad de sus expresiones y la varie\u00addad con que se multiplicaron. Por eso, nuestro trabajo tendr\u00e1 que limitarse a una breve y sencilla exposici\u00f3n hist\u00f3rica de autores y de obras m\u00e1s representativos de cada movimiento espiritual con sus notas caracter\u00edsticas.<\/p>\n<h2>Advertencias preliminares<\/h2>\n<p>Para la plena comprensi\u00f3n del gran movimiento espiritual, sur\u00adgido en Francia durante el siglo XVII, hemos de situarnos dentro de la realidad social, pol\u00edtica y religiosa de la sociedad civil y de la Iglesia de aquel tiempo. De otro modo, las manifestaciones neta\u00admente espirituales quedar\u00edan desvinculadas de la vida humana y no guardar\u00edan relaci\u00f3n con el resto de las actividades del ser humano; tampoco nosotros encontrar\u00edamos sentido a la revoluci\u00f3n cultural y apost\u00f3lica que provocaron entonces algunos destacados personajes. De ah\u00ed que nos remitamos forzosamente a los cuadros ya descritos que enmarcan la andadura socio-pol\u00edtica y religiosa del siglo XVII, cuadros a tener siempre en cuenta, como tel\u00f3n de fondo, cada vez que aludamos a cualquier influencia espiritual.<\/p>\n<p>Parece conveniente, no obstante, que recordemos algunas notas comunes que acompa\u00f1aron el proceso hist\u00f3rico de las principales corrientes espirituales durante el Renacimiento humanista, siglos XIV-XVI, l\u00edmites temporales en que aquellas se desarrollaron, comu\u00adnicando al siglo siguiente, en Francia, la magna producci\u00f3n de maes\u00adtros y obras espirituales.<\/p>\n<p>En primer lugar, hacemos constar el esp\u00edritu reinante del huma\u00adnismo cristiano que tanto contribuy\u00f3 a volver a las fuentes aut\u00e9nti\u00adcas de la espiritualidad: la Sagrada Escritura y los Santos Padres. De la primera se hacen ediciones primorosas y traducciones, cuyos textos vienen a parar a manos de laicos, dejando de ser su lectura un bien exclusivo de los cl\u00e9rigos intelectuales. Sobre todo el Nuevo Testamento constituye el alimento ordinario de los fieles.<\/p>\n<p>Entre los Santos Padres, San Agust\u00edn ocupa un lugar preeminente. Todos beben del manantial de su doctrina, y sus experien\u00adcias resultan incontestables. Cansados de tanta frialdad y rigidez met\u00f3dicas, los humanistas atacan a la Escol\u00e1stica medieval que hab\u00eda separado el estudio de la teolog\u00eda de la espiritualidad, que\u00add\u00e1ndose \u00e9sta sin fuertes fundamentos b\u00edblicos y patr\u00edsticos. A pro\u00adp\u00f3sito de San Agust\u00edn, afirma H. Br\u00e9mond:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00ab<em>Los investigadores de las fuentes lo olvidan frecuentemente: pero ya se trate de filosof\u00eda, ya de teolog\u00eda, o simplemente de devoci\u00f3n, no se puede dar dos pasos por los caminos espi\u00adrituales del gran siglo sin encontrarnos con San Agust\u00edn<\/em>\u00ab<em>.<\/em><\/p>\n<p>Junto a San Agust\u00edn corre pareja la autoridad de Santo Tom\u00e1s de Aquino, no la Escol\u00e1stica que hab\u00eda sufrido un terrible bofet\u00f3n. El estudio del Doctor Ang\u00e9lico sustituye al de Pedro Lombardo. Agus\u00adtinismo y tomismo funcionan como las dos grandes escuelas teol\u00f3gi\u00adcas, a las que se sumar\u00e1 el molinismo, con notables incidencias y repercusiones en la vida espiritual. Ello no quiere decir que los humanistas cristianos y devotos rompieran con todo el legado espi\u00adritual de la Edad Media, por el contrario dependieron en gran manera de \u00e9ste.<\/p>\n<p>M\u00e1s que nadie la Cartuja de Santa B\u00e1rbara de Colonia se empe\u00f1\u00f3 en la publicaci\u00f3n de los grandes maestros medievales y de los autores modernos, cualesquiera que fuesen sus inclinaciones espi\u00adrituales; incluso produjo obras originales de distinta tendencia asc\u00e9\u00adtico m\u00edstica. Las investigaciones realizadas por J. Huijben, J. Dagens, H. Br\u00e9mond, Ch. Lebrun, J. Orcibal, L. Cognet y otros muchos nos hacen ver la importancia decisiva de la Cartuja de Colonia en la difu\u00adsi\u00f3n de los m\u00edsticos y devotos humanistas.<\/p>\n<p>Durante el Renacimiento humanista se impone adem\u00e1s un nuevo vocabulario, empleado indistintamente por los simpatizan\u00adtes de cualquier corriente, aunque, seg\u00fan sea quien lo use, adquiere distintos sentidos. A medida que avanzan los a\u00f1os y se perfila el signi\u00adficado de las palabras, tambi\u00e9n se aclaran las actitudes personales frente a un mismo l\u00e9xico. Refieri\u00e9ndose a este problema vivido por los maestros del siglo XVII, dice A. Dodin:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00ab<em>No es el vocabulario lo que caracteriza, sin duda, a los espi\u00adrituales de este tiempo, sino una actitud de la sensibilidad, unos instrumentos mentales, un esp\u00edritu<\/em>\u00ab<em>.<\/em><\/p>\n<p>Contribuy\u00f3 no poco a la implantaci\u00f3n de un lenguaje nuevo y com\u00fan la afici\u00f3n por el neoplatonismo y la vuelta a la lectura del Pseudo Dionisio.<\/p>\n<p>De lo dicho no se deduce que sea f\u00e1cil agrupar a los autores por gustos bien definidos. Salvo en casos excepcionales, no existen te\u00f3\u00adricos ni pr\u00e1cticos puros, a los que se les pueda alistar en una sola milicia espiritual. Un mismo autor, seg\u00fan la edad, la formaci\u00f3n y experiencia adquiridas, puede plasmar doctrinas de distintas ten\u00addencias, y una misma corriente espiritual arrastrar en su caudal a miembros de la escuela cartujana o franciscana capuchina, bene\u00addictina o jesu\u00edtica, carmelitana o agustiniana, cisterciense o domi\u00adnicana, y hasta del clero secular o del medio laical.<\/p>\n<p>Aunque el tema de la oraci\u00f3n no es el \u00fanico que preocupe a los espirituales ni el que resuelva todos los problemas de la vida cris\u00adtiana, en torno a dicho ejercicio se centraron, sin embargo, las m\u00e1xi\u00admas preocupaciones de los m\u00edsticos. Incluso los ap\u00f3stoles m\u00e1s com\u00adprometidos en la evangelizaci\u00f3n directa de los pueblos no dejaron de comunicar alguna doctrina y experiencia sobre las formas de ora\u00adci\u00f3n. Tal es el caso de San Vicente de Pa\u00fal en pleno siglo XVII.<\/p>\n<p>Partiendo de estos presupuestos elementales, pasemos revista a las tres corrientes que recogen las preferencias espirituales del siglo XVII, haci\u00e9ndose presentes simult\u00e1neamente en Francia. Se las conoce con el nombre de: M\u00edstica renano flamenca, Devoci\u00f3n moderna y Humanismo devoto. A Francia llegan, bien directamente de los Pa\u00edses Bajos bien a trav\u00e9s de Italia o de Espa\u00f1a, donde ante\u00adriormente produjo tan buenos frutos la aplicaci\u00f3n de la Reforma de Trento.<\/p>\n<h2>M\u00edstica renano flamenca<\/h2>\n<p>El nombre con que es conocido este movimiento espiritual, sur\u00adgido en el siglo XIV, nos tralada al lugar de origen, ba\u00f1ado por el Rin, y nos muestra ya la tendencia m\u00e1s caracter\u00edstica suya: la pro\u00adclamaci\u00f3n del grado m\u00e1s alto de santidad por la uni\u00f3n m\u00edstica del alma con Dios. El t\u00e9rmino <strong>\u00abm\u00edstica\u00bb, <\/strong>deformado frecuentemente por el uso abusivo del mismo, y com\u00fan por otra parte a todas las religiones, engloba todo el proceso de la vida espiritual desde sus inicios hasta la consumaci\u00f3n de la obra santificadora. El uso cons\u00adtante del t\u00e9rmino da unidad a la doctrina de los renano flamencos, conocidos como los M\u00edsticos del Norte. En su sentido m\u00e1s estricto, la m\u00edstica es la parte m\u00e1s noble y ardua de la teolog\u00eda espiritual, que ense\u00f1a, seg\u00fan ellos, la uni\u00f3n directa y sin intermediarios entre la esencia del alma y la esencia divina. Y aunque el apelativo de \u00abM\u00edsticos\u00bb es aplicado indistintamente por los autores de la Histo\u00adria de la espiritualidad a todos los maestros y directores de concien\u00adcia, cualquiera que sea su etiqueta y distintivo en el campo espiri\u00adtual, se distingue preferentemente con este t\u00edtulo a los seguidores de la doctrina renano flamenca.<\/p>\n<p>Los M\u00edsticos del Norte propenden hacia una m\u00edstica de las esencias, consiste en la tendencia a la uni\u00f3n del alma con Dios. Para alcan\u00adzar tal logro, los renano flamencos en general aspiran a superar todo intermediario, incluso la Humanidad de Cristo. Piensan, en efecto, tales M\u00edsticos que \u00ab<em>la base de la uni\u00f3n m\u00edstica es la presencia de Dios en el alma por esencia, de la que la presencia por gracia es una especie de prolongaci\u00f3n y de expansi\u00f3n, pues \u00abDios est\u00e1 oculto en el campo de la esencia creada del alma<\/em>\u00ab. Distintos textos de sus obras, sobre todo de la Perla evang\u00e9lica, parecen confirmar su tesis de c\u00f3mo \u00abla presencia de Dios est\u00e1 en relaci\u00f3n con la estruc\u00adtura \u00edntima del alma\u00bb. Entendida de esta forma, la m\u00edstica de las esencias guarda relaci\u00f3n con la doctrina neoplat\u00f3nica del Pseudo Dionisio, puesto de moda durante el humanismo renacentista, y con el llamado ejemplarismo agustiniano, seg\u00fan el cual todas las cria\u00adturas preexisten en Dios. El hombre al interiorizar en su propia alma se encuentra con el ejemplar divino.<\/p>\n<p>Y en cuanto a la superaci\u00f3n de la Humanidad de Cristo, como elemento creado, no debe interpretarse como supresi\u00f3n total de la persona de Jesucristo, ya que siempre ser\u00e1 v\u00eda necesaria de acceso a la divinidad. El misterio de la Encarnaci\u00f3n invitar\u00e1 a los m\u00edsti\u00adcos a anonadarse y vaciarse de s\u00ed mismos mediante el total despojo de las potencias y sentidos interiores y exteriores. El fruto de esta perfecta desnudez, hasta la \u00abaniquilaci\u00f3n\u00bb, ser\u00e1 la uni\u00f3n m\u00edstica de la esencia del alma con la esencia divina. Pero la persona de Jes\u00fas seguir\u00e1 siendo no un modelo de virtudes que hay que imitar sino una puerta de acceso a la Trinidad.<\/p>\n<p>La introversi\u00f3n e interiorismo, principio extra\u00eddo de la doctrina agustiniana, permanecer\u00e1 inalterable en todas las obras de orienta\u00adci\u00f3n renano flamencas, extendi\u00e9ndose a otros grupos de renovaci\u00f3n espiritual. En suma, la concepci\u00f3n pneumatol\u00f3gica de la vida espi\u00adritual, propia de los M\u00edsticos del Norte, cre\u00f3 una escuela de extraodinarias resonancias por Europa, a la que se apuntaron numerosos adeptos.<\/p>\n<h3>Representantes de la m\u00edstica renano flamenca<\/h3>\n<p>Ante la imposibilidad de dar un juicio, ni siquiera general, de cada una de las obras que dieron a luz sus autores, nos limitamos \u00fanicamente a consignar los nombres de los m\u00e1ximos representan\u00adtes. La simple enumeraci\u00f3n de los t\u00edtulos de las obras ser\u00eda abru\u00admadora. Abrigamos la esperanza de que ustedes suplan con su lec\u00adtura nuestro silencio, y constaten por s\u00ed mismos las notas caracte\u00adr\u00edsticas de la mencionada corriente espiritual.<\/p>\n<p>El primero que rompe lanzas por la nueva tendencia fue el domi\u00adnico Maestro Eckhart (1260-1327). Escribi\u00f3 en alem\u00e1n y en lat\u00edn. Eck\u00adhart es el menos conocido y el m\u00e1s oscuro de los m\u00edsticos renano flamencos. El segundo en importancia se llamaba Juan Taulero (1290-1361). Las famosas Instituciones Taulerianas no fueron obra del tambi\u00e9n dominico Taulero sino de San Pedro Canisio, antes de que \u00e9ste entrara en la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas. De ah\u00ed el calificativo de Pseudo-taulerianas que acompa\u00f1a el nombre \u00abInstituciones\u00bb. Otro dominico de la misma tendencia fue el bienaventurado Enrique Suso (1295-1366). Las apreciaciones de Suso sobre la m\u00edstica de las esen\u00adcias resultan moderadas en comparaci\u00f3n con las de sus compatrio\u00adtas y cohermanos de religi\u00f3n. Finalmente, Juan de Ruysbroeck (1293-1381) consigue colocarse en la avanzadilla de los M\u00edsticos del Norte, pese a las objeciones que por doquier le dirigieron. Pero la obra, sin duda, m\u00e1s apreciada y m\u00e1s influyente, de autor descono\u00adcido, fue la Perla evang\u00e9lica, verdadera compilaci\u00f3n de la m\u00edstica renano flamenca. Traducida al lat\u00edn, en 1545, del original neerlan\u00add\u00e9s, alcanz\u00f3 una r\u00e1pida difusi\u00f3n. En ella encontramos textos de Ruysbroeck y de otros autores.<\/p>\n<p>Junto a estos grandes maestros, hay que a\u00f1adir por su afinidad espiritual y geogr\u00e1fica a Dionisio el Cartujano (m. 1471), al francis\u00adcano Ehrique Herp, conocido m\u00e1s com\u00fanmente con el nombre lati\u00adnizado de Harphius (m. 1477) y al benedictino Luis de Blois (m. 1566). Todos ellos contribuyeron a difundir el pensamiento y el gusto por la m\u00edstica renano flamenca, haci\u00e9ndola m\u00e1s asequible, sobre todo Luis de Blois desde la abad\u00eda de Liessies.<\/p>\n<h3>Importaciones italianas y espa\u00f1olas<\/h3>\n<p>La llegada a Francia de la m\u00edstica de las esencias pas\u00f3 ante por Italia y Espa\u00f1a dejando excelentes ejemplos de su influencia. Recordemos, al menos, algunos autores m\u00e1s le\u00eddos en los ambien\u00adtes cultos de espiritualidad, creados particularmente en Par\u00eds. A los antiguos escritos de Santa Catalina de Siena (m. 1380), se sumaron otros m\u00e1s modernos de Santa Catalina de G\u00e9nova (m. 1510), de la milanesa Isabel Bellinzaga (o Berinzaga, como parece ser su verda\u00addera graf\u00eda), de la carmelita Santa Mar\u00eda Magdalena de Pazzi (m. 1607) y de la dominica Catalina de Ricci (m. 1590). Pero justo es reconocer que la autoridad y originalidad de los espa\u00f1oles soprepa\u00adsaron a los italianos en la estima francesa. Francisco de Osuna (m. 1540), Bernardino de Laredo (m. 1540), San Pedro de Alc\u00e1ntara (m. 1562), Santa Teresa de Jes\u00fas (m. 1582) y San Juan de la Cruz (m. 1591), entro otros muchos, crearon las delicias de los m\u00edsticos franceses.<\/p>\n<h3>La Escuela abstracta francesa<\/h3>\n<p>Al liquidarse el siglo XVI, Francia ofrec\u00eda un cuadro desolador trazado por las diversas situaciones pol\u00edticas, sociales y religiosas, pero por otra parte quedaba iluminado por las luces esperanzado\u00adras que ofrec\u00eda la inmediata invasi\u00f3n de los espirituales. Otros pro\u00adnunciamientos culturales hac\u00edan entrever la \u00abpreponderancia fran\u00adcesa\u00bb, como antes la mantuvo Italia y Espa\u00f1a. Por lo que respecta a la corriente propiamente m\u00edstica de espiritualidad, dos centros recogieron, en Par\u00eds, las aguas venidas de los Pa\u00edses Bajos. El prin\u00adcipal c\u00edrculo de orientaci\u00f3n renano francesa se form\u00f3 en torno a Mme Acarie, luego carmelita descalza con el nombre de Mar\u00eda de la Encarnaci\u00f3n (1566-1618). Testigos de los fen\u00f3menos extraordina\u00adrios de Mme Acarie, y traductores de los M\u00edsticos tanto norte\u00f1os como de los italianos y espa\u00f1oles: el cartujo Dom Beaucousin (m. 1610), Pedro de B\u00e9rulle (m. 1629), Andr\u00e9s Duval (m. 1638), Jos\u00e9 Gallemant (m. 1630), superiores los tres \u00faltimos del Carmelo, Juan de Quintanadue\u00f1as, se\u00f1or de Br\u00e9tingy (m. 1634), Renato Gaultier (m. 1638), Miguel de Marillac (m. 1632) y el c\u00e9lebre jesuita Pedro Coton (m. 1626).<\/p>\n<p>El segundo grupo de tendencia misticista estaba integrado por frailes capuchinos: Benito de Canfield (m. 1611), Angel de Joyeuse (m. 1608), Honorato de Paris de Champigny (m. 1624), Jos\u00e9 du Trem\u00adblay, o Jos\u00e9 de Paris como se le conoc\u00eda en religi\u00f3n (m. 1638), Lorenzo de Paris (m. 1630) y Pac\u00edfico de Souzy (m. 1605). De todos \u00e9stos, Can\u00adfield es el m\u00e1s destacado de la Escuela abstracta, como as\u00ed se lla\u00admaba a los propulsores de la m\u00edstica renano flamenca. Escribi\u00f3 Regla de perfecci\u00f3n, obra dividida en tres partes: Voluntad exterior de Dios, que comprende la vita activa; Voluntad interior de Dios, que comprende la vida contemplativa y Voluntad esencial de Dios y vida sobreeminente. La suma de la perfecci\u00f3n, seg\u00fan el mismo autor, reside en la uni\u00f3n de la voluntad humana con la voluntad esencial de Dios.<\/p>\n<p>Las fuentes de inspiraci\u00f3n del grupo formado por la Escuela abstracta ya las conocemos: el Pseudo Dionisio, los italianos y espa\u00f1oles y los renano flamencos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00ab<em>De ellos extrae una s\u00edntesis que, sin ser demasiado perso\u00adnal, acent\u00faa profundamente el aspecto abstracto de la m\u00eds\u00adtica de las esencias. En dicha tendencia, Cristo contin\u00faa siendo el \u00fanico camino de acceso a Dios, pero se insiste en el aspecto negativo del tr\u00e1nsito, que se enfoca sobre todo desde el \u00e1ngulo del anonadamiento. Este supone no s\u00f3lo el desprenderse de todo lo creado, sino incluso la extinci\u00f3n de toda actividad consciente del alma en el terreno sensible y en el de la inteligencia y la voluntad<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p>Aun los menos adictos a la Escuela abstracta, por temperamento y vocaci\u00f3n, como San Vicente de Pa\u00fal, admiraron el empuje de reno\u00advaci\u00f3n que imprimi\u00f3 en Francia el movimiento de tendencia m\u00eds\u00adtica. Sin asumir toda la doctrina de la Regla de perfecci\u00f3n, el Fun\u00addador de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n se inspir\u00f3 y copi\u00f3 de ella el punto referente a la Voluntad exterior de Dios.<\/p>\n<h2>Devoci\u00f3n moderna<\/h2>\n<p>Era de esperar que el lenguaje oscuro de los M\u00edsticos del Norte as\u00ed como los conceptos tan enrevesados que ellos manejaban, pro\u00addujera sin tardar una fuerte reacci\u00f3n, como as\u00ed sucedi\u00f3. La respuesta a la m\u00edstica renano flamenca vino de la Devoci\u00f3n moderna. Naci\u00addos en el siglo XV y en los Pa\u00edses Bajos, los \u00abmodernos\u00bb en contra\u00adposici\u00f3n a los antiguos m\u00edsticos opusieron una espiritualidad con\u00adcreta y pr\u00e1ctica, m\u00e1s asequible a toda clase de fieles.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino \u00abdevoci\u00f3n\u00bb, de contexto amplio, quiere significar una consagraci\u00f3n o dedicaci\u00f3n al cultivo de las virtudes, partiendo de la imitaci\u00f3n de Cristo \u00bfn la tierra. El devoto moderno tiende a asemejarse a Cristo humillado y trabajador. Como hemos dicho en otra parte:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00ab<em>Jes\u00fas de Nazaret estimula m\u00e1s a los devotos por su trabajo callado en el taller que por su predicaci\u00f3n en la sinagoga. Para ellos el Cristo doliente es m\u00e1s sugestivo que el Cristo evan\u00adgelizador de los pobres: prefieren el silencio de los claustros las catequesis de los pueblos<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p>El ejercicio asc\u00e9tico de las virtudes, como medio para alcanzar la santidad, sustituye los antiguos procedimientos m\u00edsticos. El volun\u00adtarismo renano flamenco se traduce ahora en un esfuerzo \u00abviril\u00bb de la voluntad humana por imitar a Jes\u00fas obediente, humilde y sufrido. Las especulaciones sobre la Trinidad y sobre la uni\u00f3n de las esencias del alma y de Dios son sustituidas por la lucha cons\u00adtante y firme, con el fin de copiar lo m\u00e1s fielmente posible las virtu\u00addes de la Humanidad de Jesucristo. Tiende, por consiguiente, la nueva corriente espiritual hacia un cristocentrismo, aunque recor\u00adtado por falta de resortes apost\u00f3licos.<\/p>\n<p>Por otra parte, la oraci\u00f3n mental de los devotos estaba excesi\u00advamente reglamentada por el tiempo, lugar y m\u00e9todos; se med\u00edan los momentos dedicados a suscitar afectos y pensamientos, de acuerdo con un tema fijo, del que no era aconsejable escapar. En este terreno de la oraci\u00f3n, el desprecio casi declarado hacia los fen\u00f3\u00admenos extraordinarios dominaba como nota principal.<\/p>\n<h3>Representantes de la Devoci\u00f3n moderna<\/h3>\n<p>Pese a los ataques continuos que recibi\u00f3 de los humanistas, la Devoci\u00f3n moderna arraig\u00f3 en el pueblo. La nueva corriente espiri\u00adtual ech\u00f3 ra\u00edces profundas en los monasterios de Deventer y de Win\u00addesheim, donde florecieron los Hermanos de la Vida Com\u00fan y los Can\u00f3nigos Regulares de San Agust\u00edn respectivamente. En 1464 el movimiento contaba con ochenta y dos monasterios que, adem\u00e1s de los dos mencionados, ejercieron un gran poder\u00edo los de Eemteim y de Groenendael. La ya conocida Cartuja de Colonia se encarg\u00f3 de difundir las obras de los devotos modernos, como la hab\u00eda hecho con los m\u00edsticos anteriores.<\/p>\n<p>Figuran como los m\u00e1s netos representantes de la Devoci\u00f3n moderna: Gerardo Groote (1340-1384), verdadero iniciador de la ten\u00addencia espiritual asc\u00e9tica, muy conocido y tratado por Ruysbroeck. Muy pronto se asoci\u00f3 Florencio Radewings (1350-1400). Pero quien m\u00e1s destac\u00f3 con la publicaci\u00f3n de su obra: Imitaci\u00f3n de Cristo, fue Tom\u00e1s de Kempis (1380-1471). El precioso librito de la Imitaci\u00f3n ha logrado sobrevivir hasta nuestros d\u00edas, y en todas las \u00e9pocas de la historia ha tenido numerosos lectores, como lo demuestran sus muchas ediciones en todas las lenguas. Si la Perla evang\u00e9lica con\u00addensaba el esp\u00edritu de los m\u00edsticos de las esencias, la Imitaci\u00f3n cum\u00adpli\u00f3 semejante funci\u00f3n respecto de la Devoci\u00f3n moderna, con la dife\u00adrencia de que aquella obra no lleg\u00f3 a sensibilizar al pueblo como esta \u00faltima. Alcanzaron tambi\u00e9n renombre dentro de la corriente moderna: Juan Mombaer (m. 1501), Gerardo de Zutphen (m. 1398), Juan Busch (m. 1479), Gerlac Peters (m. 1411) y Guillermo Jordaens (m. 1372. Entre todos lograron imprimir a la vida espiritual una direc\u00adci\u00f3n de signo pr\u00e1ctico, en la que la voluntad del hombre juega un papel casi decisivo hasta parecer, en algunos casos, que se revive la doctrina espiritual pelagiana. Poco m\u00e1s tarde, las obras del ale\u00adm\u00e1n Lanspergio (1484-1539): Manual de la milicia cristiana y Dis\u00adcurso de Jesucristo al alma fiel, ayudaron a los fieles a participar del esp\u00edritu de la Devoci\u00f3n.<\/p>\n<h3>Nuevas importaciones extranjeras<\/h3>\n<p>Otra invasi\u00f3n similar a la de los m\u00edsticos italianos y espa\u00f1oles lleg\u00f3 a Francia de los autores asc\u00e9ticos, provenientes de los mismos pa\u00edses. Adem\u00e1s de los ejemplos y modelos de virtud: San Felipe Neri (1515-1594) y San Carlos Borromeo (1538-1584), promotor de la Reforma de la Iglesia a todos los niveles, destacan por su concep\u00adci\u00f3n asc\u00e9tica de la vida espiritual: el dominico Juan Bautista Carioni (m. 1527), el teatino Lorenzo Scupoli (m. 1610) y el jesuita Aquiles Gagliardi (m. 1607). El Combate espiritual, cuya autor\u00eda se dispu\u00adtan los dos \u00faltimos autores nombrados, resume la tendencia asc\u00e9\u00adtica italiana.<\/p>\n<p>Los ascetas espa\u00f1oles, que pasaron a Francia, causaron un pode\u00adroso impacto en los medios devotos. Recordemos tan s\u00f3lo a San Vicente de Ferrer (m. 1419), autor de un Tratado de vida espiritual, conocido casi de memoria por Vicente de Pa\u00fal (8); a Luis Sarria, o P. Granada (m. 1588), a quien se debe Gu\u00eda de pecadores y Libro de oraci\u00f3n y consideraci\u00f3n; a San Ignacio de Loyola (m. 1556), autor de Ejercicios, obrita inspirada al menos remotamente en el Ejercitatorio del benedictino Don Garc\u00eda Jim\u00e9nez de Cisneros; a Alonso Rodr\u00edguez (m. 1616), que public\u00f3 Ejercicio de perfecci\u00f3n y virtudes cristianas; y a Luis de la Puente (m. 1624), con sus Meditaciones y Gu\u00eda espiritual.<\/p>\n<h3>La Devoci\u00f3n moderna en Francia<\/h3>\n<p>Paralelamente al movimiento devoto moderno, venido de los Pa\u00edses Bajos, circulaba otro de la Universidad de Par\u00eds, durante los siglos XV y XVI, de repersusiones m\u00e1s espirituales que puramente cient\u00edficas. Tres grandes personajes se\u00f1alan la direcci\u00f3n que lleva la vida cristiana: Pedro d&#8217;Ailly (m. 1420), Juan Charlier de Guerson (m. 1429) y Roberto Ciboule (m. 1458). La personalidad de Guerson, a quien se le atribuy\u00f3 por alg\u00fan tiempo la Imitaci\u00f3n de Cristo, de Kempis, llena todo el siglo XV y se prolonga hasta el XVII. Sus acu\u00adsaciones contra Ruysbroeck le acercan a la Devoci\u00f3n moderna. La influencia de la Congregaci\u00f3n de Windesheim en la Universidad de Par\u00eds, y de los m\u00ednimos de San Francisco de Paula, contribuy\u00f3 a informar la vida espiritual de sicologismo e interiorismo, a la vez que de lucha voluntarista por la conquista de la santidad. Sin embargo, las notas de antiintelectualismo e individualismo que caracterizan a los modernos del Norte no fueron participadas en el mismo grado por los maestros de la Universidad de Par\u00eds.<\/p>\n<p>La gran preocupaci\u00f3n reformista de Juan de Standonck (m. 1503), desde el colegio de Montaigu, principal centro propulsor de la Devoci\u00f3n moderna en Francia, llegaba sobre todo a los cl\u00e9ri\u00adgos, por medio de los cuales el pueblo cristiano se educaba en la austeridad del esp\u00edritu y letra de la corriente moderna. No\u00e9l Beda (m. 1537) secund\u00f3, entre otros cl\u00e9rigos, la inquietud espiritual de Standonck.<\/p>\n<p>Desde Meaux, con su obispo a la cabeza, Guillermo Bri\u00c7onnet (m. 1534), se difund\u00eda con fuerza parecida orientaci\u00f3n asc\u00e9tica y refor\u00admista que en Montaigu. Hombres eminentes como Lef\u00e9vre D&#8217;Eta\u00adples y Guilermo Bud\u00e9, impregnados de humanismo cristiano y devoto, sostuvieron los esfuerzos de Bri\u00c7onnet.<\/p>\n<p>Finalmente, la presencia de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas en Francia contribuy\u00f3 a\u00fan m\u00e1s a popularizar la Devoci\u00f3n moderna. No en vano el esp\u00edritu castrense del Fundador hab\u00eda servido de puente entre los m\u00edsticos abstractos y los devotos pr\u00e1cticos. La acci\u00f3n espiritual, por ejemplo, de Juan Bautista Saint Jure (m. 1657) es una s\u00edntesis de humanismo m\u00edstico y devoto. A la figura de Saint Jure hab\u00eda que a\u00f1adir otros muchos nombres de jesu\u00edtas, que luego ser\u00e1n llama\u00addos a la cita y que tendr\u00e1n tanta vinculaci\u00f3n con la Devoci\u00f3n moderna como con el Humanismo devoto.<\/p>\n<h2>Humanismo\u00a0\u00a0 devoto<\/h2>\n<p>No se crea que todo humanista del Renacimiento particip\u00f3 del humanismo devoto, tercera gran corriente espiritual que circul\u00f3 en el siglo XVI. Ni Tom\u00e1s Moro, ni Erasmo, ni Lutero, ni Pico de la Mir\u00e1ndola, ni Luis Vives pertenecen al grupo de los devotos, aun\u00adque sus obras de rancio sabor humanista ayudaron a perfilar el pen\u00adsamiento y estilo literario de los espirituales devotos. El humanismo cristiano fue participado indistintamente por todas las corrientes espirituales de la \u00e9poca, pero el llamado movimiento humanista devoto intenta ser una concreci\u00f3n del humanismo cristiano y una conciliaci\u00f3n espiritual de las corrientes anteriores, o como dice Cognet: \u00ab<em>un intento de compromiso entre el humanismo y la pie\u00addad cristiana, sensiblemente distinto del erasmismo, aunque con\u00adserve ciertos rasgos de \u00e9ste<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p>Los humanistas se distinguen por el cultivo de la antig\u00fcedad cl\u00e1sica griega y latina, afici\u00f3n que permanece en los devotos cuando se detienen en descripciones de personajes, historias y leyendas del pasado, y se sirven de comparaciones y ejemplos tomados del mundo helen\u00edstico y romano. A esta inclinaci\u00f3n cultural literaria, hay que a\u00f1adir en las obras de los humanistas devotos cierta pronunciaci\u00f3n por el optimismo antropol\u00f3gico frente al pesimismo de los m\u00edsticos y devotos modernos. El hombre no es ya una cloaca de miserias y de pecados sino una imagen de Dios, ennoblecida y elevada por la gracia de Jesucristo muerto y resucitado por nosotros. Tampoco el mundo con todos sus habitantes es contemplado como un adversa\u00adrio de la santidad cristiana sino como una escala para subir y encon\u00adtrarse con Dios. Los antiguos rigores del ascetismo se suavizan con otras pr\u00e1cticas interiores de aceptaci\u00f3n de la voluntad de Dios ante los acontecimientos de la vida. En suma, la vida intensa de uni\u00f3n con Dios y la tendencia a la santidad dejan de ser exclusivas de los claustros monacales para abrirse a toda clase de personas, cuales\u00adquiera que sean su condici\u00f3n, estado o vocaci\u00f3n.<\/p>\n<h3>El Humanismo devoto en Francia<\/h3>\n<p>Una ola de admirables consecuencias espirituales, superior a la producida por las corrientes anteriores, inund\u00f3 el suelo franc\u00e9s de humanistas devotos. Al igual que sucedi\u00f3 con la m\u00edstica, las importaciones italianas y espa\u00f1olas de humanistas espirituales pro\u00addujeron un gran impacto en el siglo XVII. Baste citar los Nombres de Cristo, del agustino Fray Luis de L\u00e9on, cuya obra se tradujo pronto, causando la admiraci\u00f3n de los franceses por su vasta cul\u00adtura y gusto literario.<\/p>\n<p>Entre los mismos franceses, destacan como grandes humanis\u00adtas y fervorosos defensores del humanismo devoto: Guillermo du Vair (1556-1621), Pedro Charron (1541-1603) y el capuchino Ives de Paris (1590-1678). Ser\u00eda err\u00f3neo vincular exclusivamente a la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas todo el desarrollo del humanismo devoto, aun\u00adque los jesu\u00edtas hicieran esfuerzos gigantescos por encajar la nueva corriente espiritual dentro del humanismo renacentista. En dicha tendencia figuran en primera l\u00ednea: Luis Richeome, Francisco Garesse, Antonio Surmond, Esteban Binet, Nicol\u00e1s Causin, Juan Suf\u00adfren, Nicol\u00e1s du Sault y Luis Lallemant.<\/p>\n<p>Pero los que se llevan la palma por su calidad y abundante pro\u00adducci\u00f3n son San Francisco de Sales (1567-1622) y Juan Pedro Camus (1584-1652). El primero escribi\u00f3 <a href=\"http:\/\/vicencianos.org\/blog\/introduccion-a-la-vida-devota-primera-parte-capitulo-01\/\">Introducci\u00f3n a la vida devota<\/a> y Tra\u00adtado del amor de Dios, obras que encantan por la unci\u00f3n de esp\u00ed\u00adritu y la suavidad de estilo, cauces por los que el autor verti\u00f3 toda su experiencia de director de conciencias. Al encanto de la pluma, el santo obispo de Ginebra uni\u00f3 la delicadeza en el trato con las per\u00adsonas, a las que se gan\u00f3 para la causa de la santidad. Muchos en su tiempo se sintieron atra\u00eddos e influenciados por la fuerza de su doctrina y de su bondad: Santa Juana Francisca de Chantal (1572-1641) vio en su querido director al hombre m\u00e1s sabio y experimentado en cuestiones espirituales; santa Luisa de Marillac (1591-1660) recor\u00addar\u00e1 siempre el bien inmenso que le hizo el Fundador de la Visita\u00adci\u00f3n; y San Vicente de Pa\u00fal (1580-1660) no cesar\u00e1 de recomendar la lectura de las obras del bienaventurado obispo de Ginebra, confi\u00addente suyo. El radio de influencia de Francisco de Sales es infinita\u00admente m\u00e1s amplio, extendi\u00e9ndose pr\u00e1cticamente a todos los c\u00edrcu\u00adlos espirituales del siglo XVII.<\/p>\n<p>Juan Padro Camus recogi\u00f3 la herencia de Sales. En aquel se da una evoluci\u00f3n y correcci\u00f3n de pensamiento teol\u00f3gico espiritual, de signo humanista, acompa\u00f1ado de recargadas im\u00e1genes del mundo cl\u00e1sico. Su obra m\u00e1s acabada Teolog\u00eda m\u00edstica se\u00f1ala gradualmente los pasos que hay que dar para alcanzar la perfecci\u00f3n cristiana en toda clase de ambientes, de acuerdo con la tendencia humanista y con la consigna de su gran maestro Francisco de Sales.<\/p>\n<p>Quedar\u00eda incompleto el cuadro de influencias espirituales, en el siglo XVII, si no hici\u00e9ramos alusi\u00f3n, al menos, de otras corrientes provocadas dentro de las coordenadas del gran siglo. Recorde\u00admos ante todo el movimiento jansenista, de extremado rigor moral y espiritual, del que Juan A. Duvergier de Hauranne (1581-1644), abad de Saint-Cyran, se hace portavoz aventajado. Estuvo implicado en las mismas doctrinas rigoristas Blas Pascal (1623-1662), atacando en sus Provinciales la actitud laxista de los jesu\u00edtas. Por otra parte, la in fluencia del racionalismo cartesiano supon\u00eda un duro golpe con\u00adtra la espiritualidad de los m\u00edsticos, a partir de 1637 con el Discurso del m\u00e9todo. Por le dem\u00e1s, la vida cristiana segu\u00eda su curso con expre\u00adsiones tan ricas como las reveladas por Santiago Olier (m. 1657), Adri\u00e1n Bourdoise (m. 1655), San Juan Eudes (m. 1680), San Pedro Fourier (m. 1640), San Juan Francisco R\u00e9gis (m. 1640), Crist\u00f3bal Authier de Sisgau (m. 1667) &#8230; .<\/p>\n<h2>Conclusi\u00f3n<\/h2>\n<p>La confluencia de las principales corrientes espirituales estu\u00addiadas, con sus respectivas derivaciones en la vida de la Iglesia, die\u00adron como resultado la conocida Escuela francesa de espiritualidad, integrada\u00a0 por todos los espirituales del siglo XVII. En el campo lite\u00adrario espiritual, pronto se tradujeron a distintas lenguas la <a href=\"http:\/\/vicencianos.org\/blog\/introduccion-a-la-vida-devota-primera-parte-capitulo-01\/\">Intro\u00adducci\u00f3n a la vida devota<\/a>, de Sales, y la Regla de perfecci\u00f3n, de Can\u00adfield. En el terreno apost\u00f3lico, la obra de Vicente de Pa\u00fal caus\u00f3 una aut\u00e9ntica revoluci\u00f3n socio-caritativa. B\u00e9rulle es considerado como un gran jefe de la Escuela, orientando la espiritualidad sacerdotal. El declive de los espirituales franceses comienza con las discusio\u00adnes entre los dos Prelados Santiago Benigno Bossuet (1627-1704) y Francisco F\u00e9nelon (1651-1715) sobre el caso de Mme Guyon (1648-1717), de doctrinas quietistas, propugnadas por el te\u00f3logo espa\u00f1ol Miguel Molinos (ni. 1696). Nosotros cerramos aqu\u00ed la narra\u00adci\u00f3n hist\u00f3rica de las principales corrientes espirituales del siglo XVII, por estimar que la consideraci\u00f3n de otros muchos detalles nos obli\u00adgar\u00eda a entrar en el siglo siguiente, del que F\u00e9nelon es precursor.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Querer reducir a una sola lecci\u00f3n, de aproximadamente una hora de lectura, la presentaci\u00f3n y comentario de las principales corrientes espirituales del siglo XVII es tarea dif\u00edcil de realizar, si tenemos en cuenta la complejidad &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/las-grandes-corrientes-espirituales-del-siglo-xvii\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":41331,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[226],"tags":[280],"class_list":["post-41329","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-espiritualidad-vicenciana","tag-san-juan-de-la-cruz"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Las grandes corrientes espirituales del siglo XVII - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/las-grandes-corrientes-espirituales-del-siglo-xvii\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Las grandes corrientes espirituales del siglo XVII - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Querer reducir a una sola lecci\u00f3n, de aproximadamente una hora de lectura, la presentaci\u00f3n y comentario de las principales corrientes espirituales del siglo XVII es tarea dif\u00edcil de realizar, si tenemos en cuenta la complejidad ... 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