{"id":41258,"date":"2017-04-24T08:45:07","date_gmt":"2017-04-24T06:45:07","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2011\/06\/espiritualidad-vicenciana-luisa-de-marillac\/"},"modified":"2017-01-06T19:20:27","modified_gmt":"2017-01-06T18:20:27","slug":"espiritualidad-vicenciana-luisa-de-marillac","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-luisa-de-marillac\/","title":{"rendered":"Espiritualidad vicenciana: Luisa de Marillac"},"content":{"rendered":"<h2><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"398831\" data-permalink=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-luisa-de-marillac\/sata-luisa-de-marillac\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/sata-luisa-de-marillac.jpg?fit=1200%2C630&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"1200,630\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"sata luisa de marillac\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/sata-luisa-de-marillac.jpg?fit=300%2C158&amp;ssl=1\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/sata-luisa-de-marillac.jpg?fit=846%2C444&amp;ssl=1\" class=\"alignnone size-medium wp-image-398831 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/sata-luisa-de-marillac.jpg?resize=300%2C158\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"158\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/sata-luisa-de-marillac.jpg?resize=300%2C158&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/sata-luisa-de-marillac.jpg?resize=768%2C403&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/sata-luisa-de-marillac.jpg?resize=1024%2C538&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/sata-luisa-de-marillac.jpg?resize=100%2C53&amp;ssl=1 100w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/sata-luisa-de-marillac.jpg?resize=846%2C444&amp;ssl=1 846w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/sata-luisa-de-marillac.jpg?resize=1004%2C527&amp;ssl=1 1004w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/sata-luisa-de-marillac.jpg?w=1200&amp;ssl=1 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>I. La vida<\/h2>\n<h3>Infancia y juventud.<\/h3>\n<p>La persona de Luisa de Marillac guarda varios misterios relacionados con su vida y su situaci\u00f3n dentro de la familia Marillac, perteneciente a la no\u00adbleza antigua. Se sabe que naci\u00f3 el 12 de agos\u00adto de 1591, pero es s\u00f3lo probable que naciera en Par\u00eds. Se acepta con cierta seguridad que perte\u00adnec\u00eda a la familia Marillac, aunque no se sabe qui\u00e9nes eran sus padres. La historia la conside\u00adra hija natural de Luis de Marillac. A los dos me\u00adses de nacer, Luis la llev\u00f3 interna al prestigioso colegio-convento de las dominicas de Poissy, pa\u00adra ni\u00f1as nobles, donde recibi\u00f3 una formaci\u00f3n hu\u00admanista exquisita. Aqu\u00ed debi\u00f3 estar hasta los 13 a\u00f1os. Cuando muri\u00f3 Luis de Marillac (1604), es\u00adtaba casado en segundas nupcias con Antonieta Camus, de la que tuvo, seg\u00fan las leyes civiles una hija leg\u00edtima, pero en realidad solo hija adulterina de su mujer. A ella pas\u00f3 toda la fortuna de Luis. A Luisa le quedaron unos pocos bienes y unas cuantas rentas que le hab\u00eda donado su padre le\u00adgal antes de morir. Los pocos bienes de Luisa no pod\u00edan pagar la pensi\u00f3n alta de Poissy, y sus fa\u00admiliares la cambiaron a una pensi\u00f3n modesta en Par\u00eds, donde ella y otras j\u00f3venes recib\u00edan una for\u00admaci\u00f3n pr\u00e1ctica para la vida.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed debi\u00f3 estar hasta los 21 a\u00f1os. Luisa sin\u00adti\u00f3 la soledad y la marginaci\u00f3n. Huyendo del ais\u00adlamiento, se dio a la oraci\u00f3n e hizo voto de ser religiosa. Pens\u00f3 en las capuchinas y \u00e9stas le die\u00adron esperanzas, pero cuando pidi\u00f3 la entrada, la rechazaron, m\u00e1s que por su nacimiento ileg\u00edtimo, por la influencia de los Marillac que la necesita\u00adban para sus intereses pol\u00edticos. En 1613 la ca\u00adsaron con Antonio Le Gras, secretario de la reina regente, Mar\u00eda de M\u00e9dicis, madre de Luis XIII. An\u00adtonio era honrado y virtuoso, m\u00e1s sacrificado por los negocios de los Marillac que por los suyos. Tu\u00advieron un hijo, Miguel Antonio, que ser\u00e1 una cruz cruel para su madre. Durante cuatro a\u00f1os fueron felices. La familia Marillac l\u00edderes del llamado Par\u00adtido Devoto eran partidarios de la pol\u00edtica de la Rei\u00adna Madre: alianza con la Casa de Austria contra los protestantes. Pero en 1617 Luis XIII se hizo cargo del poder y desterr\u00f3 a su madre. Los par\u00adtidarios de Mar\u00eda de M\u00e9dicis -Marillac, Le Gras, etc.- cayeron en desgracia. Cuando volvieron al poder, Antonio Le Gras cay\u00f3 enfermo y la fortu\u00adna familiar se derrumbo. Muri\u00f3 en 1625. Los bie\u00adnes que dej\u00f3 eran escasos y Luisa ve\u00eda poco ha\u00adlag\u00fce\u00f1o el porvenir de su hijo.<\/p>\n<h3>Psicolog\u00eda de Santa Luisa de Marillac<\/h3>\n<p>El nacimiento ileg\u00edtimo de Luisa la marc\u00f3 socialmente y hasta dirigi\u00f3 su vida futura; y la penuria econ\u00f3mica constantemente estar\u00e1 pre\u00adsente en su coraz\u00f3n de madre. A todo esto se a\u00f1adi\u00f3 la angustia de no haber podido cumplir el voto de ser religiosa que hizo en la juventud. Las tres caracter\u00edsticas modelaron su psicolog\u00eda. Lui\u00adsa era emotiva, muy afectiva: enmadrada exage\u00adradamente con su hijo, encari\u00f1ada con las Hijas de la Caridad y apegada de continuo con su di\u00adrector. Para comprender las manifestaciones de su afectividad hay que analizar que Luisa se con\u00adsideraba una mujer destinada al sufrimiento por el designio eterno de Dios: \u00abDios me ha dado tantas gracias como la de hacerme comprender que su voluntad santa era que fuese a El a tra\u00adv\u00e9s de la cruz, que su bondad ha querido que tuviese desde mi mismo nacimiento, no dej\u00e1n\u00addome casi nunca, durante todos mis a\u00f1os, sin ocasi\u00f3n de sufrir\u00bb (A 29-E19).<\/p>\n<p>Extra\u00f1a mentalidad, pero fue la puerta que la sac\u00f3 de la angustia, de la rebeld\u00eda y de la pasi\u00advidad ante la impotencia social. Hay que exami\u00adnar que su vida estuvo tejida con ascensos y des\u00adcensos, \u00e9xitos y fracasos, ilusiones y desenga\u00f1os, y al final, al quedar viuda, despu\u00e9s de 34 a\u00f1os de vida, ni en el escalaf\u00f3n social ni en la fortuna ni en el sentido de su vida hab\u00eda logrado una esta\u00adbilidad. Despu\u00e9s de tantos a\u00f1os de lucha tenia que volver a empezar. Ya no se fiaba del porvenir y le tenia miedo. Luisa se consideraba orgullosa, aca\u00adso como autodefensa de su bastard\u00eda.<\/p>\n<p>Durante muchos a\u00f1os estuvo dominada por la herida que le hizo el voto incumplido. La dure\u00adza de la vida imprimi\u00f3 en su personalidad una dualidad comprensible: era insegura para caminar en su vida interior, apeg\u00e1ndose continuamente a sus directores, pero mostraba una seguridad ad\u00admirable para los asuntos y negocios pr\u00e1cticos y para dirigir a otras personas. Aparece inteligente y con una raz\u00f3n apropiada para la metaf\u00edsica y la ontolog\u00eda. De conversaci\u00f3n agradable, cautivaba a las se\u00f1oras arist\u00f3cratas que la admiraban y la ten\u00edan por amiga.<\/p>\n<h3>Encuentro con San Vicente de Pa\u00fal<\/h3>\n<p>Un a\u00f1o antes de morir su marido tom\u00f3 como director a San Vicente de Pa\u00fal. Este encuentro fue trascendental para Luisa. De aqu\u00ed en adelante Santa Luisa queda unida enteramente a San Vi\u00adcente. La persona de este santo se proyectar\u00e1 continuamente en la santa. Ya no se puede mi\u00adrar a Luisa de Marillac separada de Vicente de Pa\u00ad\u00fal. Una faceta de su personalidad fue la relaci\u00f3n con su director. San Vicente cambi\u00f3 la vida de es\u00adta mujer fascinada por su salvaci\u00f3n-santidad y por la vocaci\u00f3n sacerdotal de su hijo. Sin violentarla, \u00fanicamente mostr\u00e1ndole los pobres, logr\u00f3 cam\u00adbiar la mentalidad y la direcci\u00f3n de su vida. En 1629 Luisa se ofreci\u00f3 para ayudar a los deshere\u00addados. Vicente la envi\u00f3 a visitar oficialmente las Caridades, para que las supervisara, las animara y le diera a \u00e9l un informe de la situaci\u00f3n real. Visitando las Caridades descubri\u00f3 que las ni\u00f1as viv\u00edan en un abandono religioso aterrador: sin ca\u00adtequesis ni escuelas. Ella misma se constituy\u00f3 en maestra y catequista y prepar\u00f3 a otras mujeres para que continuaran su labor.<\/p>\n<h3>Fundadora<\/h3>\n<p>Mientras las cofrad\u00edas de Caridad del se\u00f1or Vi\u00adcente -fundadas en Ch\u00e2tillon-sur-Chalaronne en 1617- estaban establecidas en las provincias fran\u00adcesas las se\u00f1oras realizaban todas las labores espirituales y materiales a los enfermos pobres, pero cuando llegaron a Par\u00eds -desde 1629- las se\u00ad\u00f1oras nobles y burguesas se sent\u00edan impedidas, por su categor\u00eda social, a realizar los trabajos bur\u00addos. La misma Luisa, al fundar una Caridad en su parroquia de San Nicol\u00e1s de Chardonnet y ser su presidenta, tropez\u00f3 con ese obst\u00e1culo. Una va\u00adquera y otras j\u00f3venes campesinas se ofrecieron por vocaci\u00f3n a realizar esos servicios bajos y solucionar el problema. Luisa de Marillac recib\u00eda en su casa a las j\u00f3venes que ven\u00edan y las formaba para el servicio. En varias conversaciones San Vicente y Santa Luisa concluyeron erigir una Ca\u00adridad peculiar \u00fanicamente para estas j\u00f3venes. Lle\u00advar\u00edan vida en com\u00fan, el fruto del trabajo ser\u00eda tam\u00adbi\u00e9n com\u00fan y obedecer\u00edan a Luisa de Marillac. As\u00ed comenz\u00f3 la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad el 29 de noviembre de 1633. El Superior General era Vicente de Pa\u00fal, Luisa ser\u00eda la Directora o Su\u00adperiora. \u00c9sta llevaba el gobierno inmediato de la nueva Compa\u00f1\u00eda. Luisa asumi\u00f3 con efectividad es\u00adta nueva faceta. El Santo descubri\u00f3 lo que val\u00eda su dirigida y la consider\u00f3 siempre su colabora\u00addora al mismo nivel que \u00e9l, aunque por la devo\u00adci\u00f3n y admiraci\u00f3n que le tenia, Luisa nunca acep\u00adto esta igualdad.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal control\u00f3 bien su actividad exa\u00adgerada, peligrosa para la salud, detuvo la precipi\u00adtaci\u00f3n y el nerviosismo de Luisa, para dar lugar a la actuaci\u00f3n de la Providencia, y atendi\u00f3 a que na\u00adda se hiciera con la oposici\u00f3n del obispo o del p\u00e1\u00adrroco. No obstante, la enorme actividad de Luisa fue atinada. Redact\u00f3 los primeros reglamentos y corrigi\u00f3 las Reglas definitivas; formaba a las Hi\u00adjas de la Caridad en los modales humanos y so\u00adciales, las prepar\u00f3 t\u00e9cnicamente para el servicio y espiritualmente para la catequesis. Luisa era una mujer inteligente y realista; para la forma\u00adci\u00f3n, no s\u00f3lo de las reci\u00e9n venidas, sino para to\u00addas las Hermanas, con el parecer de San Vicen\u00adte de Pa\u00fal, analiz\u00f3 otras instituciones y se apoyo en eclesi\u00e1sticos, especialmente en los misione\u00adros pa\u00fales. El m\u00e9todo m\u00e1s com\u00fan de formaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad fueron las conferencias que daba Vicente de Pa\u00fal de tiempo en tiempo, las que daba ella semanalmente, los reglamentos que redact\u00f3 para cada rama de las actividades y la correspondencia que mantuvo con las comu\u00adnidades y las Hermanas. En cada comunidad te\u00adn\u00eda papel relevante en la animaci\u00f3n la Hermana Sirviente [superiora].<\/p>\n<h3>Actividades<\/h3>\n<p>A Luisa de Marillac hay que catalogarla como mujer profundamente contemplativa y, al mismo tiempo, de una actividad desbordante. Ella aten\u00addi\u00f3, organiz\u00f3 y dirigi\u00f3 la obra de los ni\u00f1os aban\u00addonados y, literalmente, los salv\u00f3 durante los dif\u00edciles a\u00f1os de la Fronda; animo a sus hijas en el cuidado de los condenados a galeras, deposi\u00adtando delicadeza femenina en aquel infierno de brutalidad, suciedad, hambre y fr\u00edo. Ama\u00f1\u00f3 con habilidad el funcionamiento de los ancianos del Santo Nombre de Jes\u00fas, de corte moderno, don\u00adde los ancianos trabajaban en telares; y se preo\u00adcup\u00f3 de los dementes y contagiosos. Aunque no pudieron realizarlo las Damas de la Caridad, al fi\u00ad nal de su vida preparo los primeros informes del Hospital General de Par\u00eds. Personalmente fund\u00f3 las comunidades de Angers y de Nantes, a cien\u00adtos de kms. de Par\u00eds, soportando los fr\u00edos del in\u00advierno y los calores de agosto durante semanas de viajes en carruajes y barcas por el rio Loira. A estas actividades hay que a\u00f1adir las visitas de animaci\u00f3n que hizo a las cofrad\u00edas de Caridad por los pueblos.<\/p>\n<p>Directamente Luisa de Marillac estuvo poco con los pobres. La actividad la realizaba desde la Casa Central, pero era laborioso y cansado dirigir una obra que se asemejaba a una multinacional para los pobres en la que ella era la Directora General: preocupaciones por el funcionamiento, organizaci\u00f3n frecuente, animaci\u00f3n espiritual y des\u00adtinos de la Hijas de la caridad en visita domicilia\u00adria, en escuelas, orfanatos, hogares, residencia de ancianos, hospitales civiles y militares; por pueblos y ciudades, en Francia y en Polonia. Incansable organiz\u00f3 y dirigi\u00f3 la Compa\u00f1\u00eda y las co\u00admunidades y gui\u00f3 a las Hermanas en el servicio y en la vida espiritual.<\/p>\n<h3>El hijo Miguel Le Gras<\/h3>\n<p>En medio de la vor\u00e1gine del trabajo, a\u00fan en\u00adcontr\u00f3 tiempo para preocuparse de su hijo Miguel. Primeramente aguant\u00f3 los disgustos que le cau\u00adsaron sus dudas vocacionales. Miguel ingres\u00f3 en el seminario cuando ten\u00eda 14 a\u00f1os, en 1627, y estuvo siempre dudando o, mejor, protestan\u00addo que no ten\u00eda vocaci\u00f3n. Seguramente por pre\u00adsiones de su madre se orden\u00f3 de Menores, fue licenciado en Artes -Filosof\u00eda- y termin\u00f3 la teolo\u00adg\u00eda. Pero hacia 1643, cuando ten\u00eda 30 a\u00f1os, se seculariz\u00f3. Desde entonces su vida fue muy aza\u00adrosa: durante diez a\u00f1os estuvo buscando una co\u00adlocaci\u00f3n apropiada a sus estudios, vivi\u00f3 una vida bastante libre, olvid\u00e1ndose de Dios y apart\u00e1ndo\u00adse de su madre y de Vicente de Pa\u00fal; y un d\u00eda -parece lo m\u00e1s probable- se cas\u00f3 clandestina\u00admente, matrimonio considerado nulo por las le\u00adyes civiles de Francia. El sufrimiento de Luisa fue terrible. Logr\u00f3 convencer al hijo de que pidiera a Roma la anulaci\u00f3n de este matrimonio con una joven sin categor\u00eda social. Con grandes esfuer\u00adzos y duros sufrimientos atrajo de nuevo a Mi\u00adguel a Dios, y el hijo se reencontr\u00f3 con Luisa y con Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>La Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad<\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os de . su vida sinti\u00f3 miedo por el futuro de la Compa\u00f1\u00eda. Despu\u00e9s de tantos a\u00f1os no la ve\u00eda afianzada ni en lo can\u00f3nico ni en lo espiritual. En 1646 intentaron que fuera apro\u00adbada por el Arzobispo de Par\u00eds, pero, a pesar de obtener la aprobaci\u00f3n del arzobispo y del rey no fueron registradas en el Parlamento. Sin ello no ten\u00edan entidad jur\u00eddica civil. Luisa de Marillac se opuso tenazmente a esta aprobaci\u00f3n, porque la Compa\u00f1\u00eda quedaba dependiente del Arzobispo de Par\u00eds. Ella pretend\u00eda insistentemente que el Su\u00adperior General de la Compa\u00f1\u00eda fuera Vicente de Pa\u00fal y, despu\u00e9s de su muerte, su sucesor como Superior General de la Congregaci\u00f3n de la Mi\u00adsi\u00f3n [Padres Paules]. Por fin, el 18 de enero de 1655, El Arzobispo de Par\u00eds y Cardenal de Retz, Juan Francisco Pablo de Gondi, aprob\u00f3 la Com\u00adpa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad tal como ella ha\u00adb\u00eda pretendido siempre: confiando y encomen\u00addando a Vicente de Pa\u00fal \u00abel gobierno y direcci\u00f3n de dicha sociedad y cofrad\u00eda mientras \u00e9l viva, y despu\u00e9s de su muerte a sus sucesores en el car\u00adgo de superiores generales de dicha congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n\u00bb (X, 713).<\/p>\n<p>Asimismo le preocupaba la situaci\u00f3n interna de la Compa\u00f1\u00eda. Las Hijas de la Caridad ya no eran estimadas como antes ni tratadas con la misma delicadeza por causa del manejo del dinero. Mayor preocupaci\u00f3n le causaba la sospecha de que algunas Hermanas pretend\u00edan ser intelec\u00adtuales, con peligro de hacer dos cuerpos en las estructuras: las de estudio y las de trabajo f\u00edsico: dejar\u00edan de ser las humildes sirvientas de los po\u00adbres. Institucionalmente hab\u00eda que decidir qui\u00e9n ser\u00eda la sucesora de Luisa a su muerte. Hacia 1654 San Vicente y ella decidieron que la Supe\u00adriora de la Compa\u00f1\u00eda no ser\u00eda una se\u00f1ora de las Caridades, como estaba reglamentado, sino una Hija de la Caridad, pues no deb\u00eda ser Superiora quien no participara del mismo esp\u00edritu (V, 205; IX, 1229).<\/p>\n<h3>Los a\u00f1os finales<\/h3>\n<p>Hasta encontrar a Vicente de Pa\u00fal, Luisa ha\u00adb\u00eda vivido una espiritualidad conocida en la histo\u00adria como M\u00edstica Abstracta francesa. Dirigida por San Vicente se fue llenando de vicencianismo. A pesar de ello en los \u00faltimos a\u00f1os de su vida, sin abandonar el esp\u00edritu vicenciano, revivi\u00f3 la vida es\u00adpiritual renanoflamenca. San Vicente, que lo adi\u00advin\u00f3, centr\u00f3 su muerte en el abandono total en Dios.<\/p>\n<p>En 1660 Luisa estaba convencida de que ha\u00adb\u00eda cumplido la misi\u00f3n que le hab\u00eda encomenda\u00addo el decreto eterno de Dios. Estaba desprendi\u00adda de su hijo y de su familia; ella entera era una sirvienta de los pobres por medio de la Compa\u00ad\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad a la que, junto con San Vicente de Pa\u00fal, hab\u00eda fundado exclusiva\u00admente para ellos. San Vicente, sin embargo, juz\u00adg\u00f3 que a\u00fan no estaba desprendida de \u00e9l, y pro\u00adcur\u00f3 ayudarla. El 4 de febrero cay\u00f3 enfermo de gravedad, el d\u00eda 10 recibi\u00f3 el vi\u00e1tico. La visitaron su hijo, su nuera y la \u00fanica nieta, Luisa Renata, adem\u00e1s de gran n\u00famero de Se\u00f1oras de las Cari\u00addades. La duquesa de Venthadour quiso estar a su lado hasta que expir\u00f3. San Vicente de Pa\u00fal prefiri\u00f3 que se desligase de su cari\u00f1o y de su pre\u00adsencia y no asisti\u00f3 a su muerte, a pesar de pe\u00add\u00edrselo ella. Le envi\u00f3 un misionero pa\u00fal para ayu\u00addarla en esos momentos. Muri\u00f3 el 15 de marzo de 1660.<\/p>\n<h2>II. Espiritualidad<\/h2>\n<h3>Escritos<\/h3>\n<p>Santa Luisa de Marillac no escribi\u00f3 ning\u00fan tra\u00adtado de espiritualidad o de teolog\u00eda. Ni so\u00f1\u00f3 si\u00adquiera que un d\u00eda pudiera editarse nada suyo. Ciertamente, dos a\u00f1os antes de morir, comuni\u00adc\u00f3 a Vicente de Pa\u00fal que hab\u00eda escrito un librito en forma de di\u00e1logos con otra mujer (L. 563 [c. 620]), pero se ha perdido. Toda su espirituali\u00addad no tenemos m\u00e1s remedio que sacarla de sus cartas y de los pensamientos suyos que encon\u00adtramos en papeles sueltos. Se puede catalogar todo lo que escribi\u00f3 Luisa en cartas, escritos e intervenciones.<\/p>\n<p><strong>Cartas<\/strong><\/p>\n<p>De las miles de cartas que escribi\u00f3 Luisa tan solo se conservan 738 que, distribu\u00eddas seg\u00fan los destinatarios, se concretan en<\/p>\n<ul>\n<li>210 cartas dirigidas a su director y superior Vi\u00adcente de Pa\u00fal,<\/li>\n<li>384 cartas dirigidas a diferentes Hijas de la Ca\u00adridad o comunidades,<\/li>\n<li>101 cartas dirigidas al Abad de Vaux, director espiritual de la comunidad de Angers.<\/li>\n<li>17 cartas dirigidas al P. Portail, Director Ge\u00adneral de la Compa\u00f1\u00eda,<\/li>\n<li><em>4 <\/em>cartas dirigidas a ios padres Dehorgny, Bert\u00adhe, Ozenne y al HQ Ducourneau,<\/li>\n<li>19 cartas dirigidas a diferentes personajes: sacerdotes, parientes, se\u00f1oras,<\/li>\n<li>1 carta dirigida a su hijo Miguel,<\/li>\n<li>2 cartas sin direcci\u00f3n.<\/li>\n<\/ul>\n<p>La mayor\u00eda de las cartas las escribi\u00f3 ella mis\u00adma, sin embargo, un numero bastante grande las dict\u00f3 a sus distintas secretarias y las firm\u00f3 ella: Luisa de Marillac, LdMarillac o LdM, s\u00f3lo firm\u00f3 una, escrita de su pu\u00f1o en 1644, con Legras; es\u00adt\u00e1 dirigida a Vicente de Pa\u00fal, sobre un complica\u00addo asunto de Damas y de ni\u00f1os abandonados. Al\u00adgunas veces se olvid\u00f3 de firmar. Unas pocas son copias recogidas en un cuaderno, y bastantes fueron transcritas al manuscrito Soeur Chetif, y asimismo autenticadas por esta Superiora Ge\u00adneral.<\/p>\n<p>En su gran mayor\u00eda son cartas para la orga\u00adnizaci\u00f3n y direcci\u00f3n de las obras y para la ani\u00admaci\u00f3n de las comunidades y de las Hijas de la Caridad. Unicamente despu\u00e9s de 1655 encon\u00adtramos algunas cartas enteramente de espiri\u00adtualidad: cartas a las Hermanas dirigi\u00e9ndolas a una santidad de servicio; noticias de sus familiares, tristeza por las Hermanas enfermas y dolor por las difuntas, preocupaci\u00f3n constante por que no viajaran solas y mayor aun por que no viviera una Hermana aislada, especialmente si resid\u00edan le\u00adjos porque se sentir\u00edan alejadas, aisladas de las dem\u00e1s, en soledad y en abatimiento. Muchas cartas vienen a ser como esquelas de asuntos caseros sobre frutas, comestibles, hilos, telas, ca\u00adcharros y precios de las cosas. Otras rezuman desvelos por toda clase de dificultades en sus hi\u00adjas, que ella intenta solucionarles o desasosiego por el abandono de una u otra Hermana y por las consecuencias que ello provocaba; miedo a que se rompiesen por una sobrecarga de trabajo y cui\u00addado para que las relaciones con externos no las aflojara en el servicio o debilitara la vida de co\u00admunidad.<\/p>\n<p>Escribe con facilidad sin preocuparse del es\u00adtilo, prieto y conciso, en el que tienen m\u00e1s im\u00adportancia las ideas que la expresi\u00f3n. Su mente va m\u00e1s r\u00e1pida que la pluma; no repite lo que le di\u00adcen, ella responde sin que sepamos algunas ve\u00adces a qu\u00e9. Escribe seg\u00fan le vienen los asuntos a la mente; parece que da saltos, por eso algunos p\u00e1rrafos son dif\u00edciles de comprender.<\/p>\n<p><strong>Escritos<\/strong><\/p>\n<p>Llamamos <em>escritos <\/em>a papeles sueltos que es\u00adcribi\u00f3 Luisa sobre vida espiritual, sobre negocios y asuntos diversos, en total unos 130 escritos [el n\u00famero no se puede precisar, ya que algunos que llevan numeraci\u00f3n distinta son, en realidad, parte de otros]. Alrededor de 114 son aut\u00f3grafos de la santa, los restantes son copias; una dece\u00adna autenticados por Sor Ch\u00e9tif. Todos los escri\u00adtos de Luisa de Marillac se pueden clasificar:<\/p>\n<p><em>Documentos privados: <\/em>Actos de Protesta (A 3 [E <em>4]), <\/em>Oblaci\u00f3n a Mar\u00eda (A 4 [E 5]), Reglamen\u00adto de Vida (A 1 [E. 7]), oraciones (A 49 bis, 59 [E 54, 110]), consejos pedidos al se\u00f1or Vicente (A 45 [E 96]), catecismo (A 48 [E 291) y testamento (A III [E 114]). Hay, adem\u00e1s, una f\u00f3rmula de los primeros votos de las Hijas de la Caridad, co\u00admenzada por Sor Juana de la Cruz y terminada de copiar por Luisa de Marillac (A 44 bis [E 631).<\/p>\n<p><em>Res\u00famenes de la oraci\u00f3n: <\/em>Unos res\u00famenes son ideas o pensamientos escritos como de pa\u00adso, en cualquier momento, a veces durante la oraci\u00f3n misma para fijar la mente, vg. : E 44bis, 24 y 28[estos dos pertenecen a la misma oraci\u00f3n] [E 66, 86 y 88].<\/p>\n<p>Otros son res\u00famenes de su oraci\u00f3n, escritos despu\u00e9s de haberla terminado, para que la leye\u00adra Vicente de Pa\u00fal o ella misma en otro momen\u00adto, por ejemplo: A 32, 38, 39, 19, 31, 10, 15, 30, 45 bis, 14 bis, 42, 23, 37, 31 bis 5 bis 1E 6, 8, 9, II, 12, 15, 21, 35, 40, 56, 59, 69, 89, 106, 1071\u2026<\/p>\n<p>Por el mismo motivo redact\u00f3 las meditaciones de sus Ejercicios Espirituales: A 7, 8, 6, 5, 8, 26 [E 10, 14, 20, 22, 23, 98].<\/p>\n<p><em>Reflexiones o recapitulaciones: <\/em>Son peque\u00ad\u00f1os <em>art\u00edculos <\/em>sobre temas muy concretos para animar a las Hijas de la Caridad en vida espiritual, comunitaria y de servicio. Est\u00e1 claro que los es\u00adcribi\u00f3 para ellas: A 29, 34-35, 21-21 bis, 40, 75, 20, 36, 14, 33, 13 bis, 25, 27, 100, M 72 [E 19, 28, 33, 46, 53, 57, 58, 67, 68, 85, 87, 105, 108, 99].<\/p>\n<p><em>Memorias o diario espiritual: <\/em>En un momen\u00adto de su vida, cuando ya pasaba de los 50 a\u00f1os, problablemente despu\u00e9s de 1642 -ca\u00edda del pi\u00adso de la sala la v\u00edspera de Pentecost\u00e9s- record\u00f3 las gracias que Dios le hab\u00eda hecho en el pasa\u00addo y las escribi\u00f3; luego continu\u00f3 escribiendo las dem\u00e1s gracias divinas que recib\u00eda. Todas son ex\u00adperiencias de Dios con un aire contemplativo o m\u00edstico:<\/p>\n<p><em>Noche m\u00edstica <\/em>de 1621 a 1623: A 13, 15 bis, 2 [E 1, 2, 31<\/p>\n<p><em>Experiencias de Uni\u00f3n a <\/em>lo largo de sus a\u00f1os, dominadas por los verbos <em>sentir y parecer: <\/em>A 17, 50 (desposorio m\u00edstico), 29, 12, 43, 16, 18, M 8 bis [13, 16, 19, 24, 27, 36, 103, 109].<\/p>\n<p><em>Experiencias espirituales <\/em>simplemente: A 21 y 21 bis (son uno solo), 41, 22, M 35 bis [E 33, 34, 37, 38].<\/p>\n<p><em>Esquemas para sus conferencias semanales, sus intervenciones en las conferencias de San Vicente, avisos a Hermanas, etc. : <\/em>L 131, A44, 71, 63, 68, 74, 60, 51, 78, 62, 67, 65, 66, 61, M 69, 70, 73, S 24 [E 51, 52, 60-64, 70, 73, 74, 81-83, 94, 101, 90, 97, 104, 84]\n<p><em>Reglamentos <\/em>para las Hijas de la Caridad que serv\u00edan en distintas instituciones o en diversas ra\u00admas de caridad y beneficencia. Aunque puedan parecer que son reglamentos para las obras, es\u00adt\u00e1n dirigidos a las Hijas de la Caridad salvo uno redactado para una Caridad (A 46 [E 181)\u2022<\/p>\n<p><em>Avisos <\/em>dados a las Hermanas destinadas a una nueva fundaci\u00f3n. Unas veces daba los avisos por iniciativa personal, otras se lo encomendaba el superior Vicente, cuando a \u00e9l le era imposible estar presente.<\/p>\n<p><em>Informes <\/em>sobre las visitas a las Caridades: A 51, 53, 52, 47 [E 17, 25, 26, 32].<\/p>\n<p><em>Estudios <\/em>sobre el Hospital General, las asam\u00adbleas de las Damas y en especial sobre la Resi\u00addencia del Santo Nombre de Jes\u00fas. La mayor\u00eda son notas de contabilidad: A 56, 99, 112, 101, 102, 94, D 549, 550-552, 558, 562, 579-583, etc. [E 71, 76-79, 102\u20261.<\/p>\n<p><strong>Intervenciones<\/strong><\/p>\n<p>Con la misma garant\u00eda de autenticidad que atribuimos a las conferencias de San Vicente de Pa\u00fal, encontramos una serie de intervenciones de Luisa (alrededor de 22) exponiendo sus ideas y su modo de pensar. Por lo general siempre in\u00adterviene a requerimiento del se\u00f1or Vicente.<\/p>\n<p>Con la misma autenticidad encontramos es\u00adcritas unas doce de las veces que manifiesta su criterio en los Consejos de la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p><em>Poema a Jes\u00fas nacido: <\/em>Es extra\u00f1o que Luisa no escribiera m\u00e1s poes\u00eda. Al menos no se han en\u00adcontrado. Y Luisa ten\u00eda facilidad para escribir, y hasta parece que no le desagradaba. Sin preo\u00adcupaciones m\u00e9tricas, es un poema m\u00e1s inte\u00adlectual que afectivo, a pesar de algunas invoca\u00adciones. Los pocos afectos tienen un sentido de conclusiones virtuosas {D 846).<\/p>\n<p>El. lenguaje de los <em>escritos <\/em>es variado. No bus\u00adca escribir literariamente Nos impresiona su es\u00adtilo prieto y conciso; cada palabra exacta encierra todo un pensamiento. Parece que ha sido selec\u00adcionada escrupulosamente sin que pueda ser sus\u00adtituida por otra y la idea no pierda su sentido genuino. Y sin embargo a Luisa le brotaban esas palabras instintivamente. Su esp\u00edritu anal\u00edtico -que la llevaba a profundizar en las entra\u00f1as de las cosas- y los temas abstractos y especulativos que reflexionaba, hacen que nos parezca oscura y dif\u00edcil de leer. A todo esto se a\u00f1ade que muchos escritos son res\u00famenes breves o frases esque\u00adm\u00e1ticas. Tampoco favorece la lectura su estilo caracter\u00edstico de saltar de una idea a otra o a las conclusiones sin explicar el paso o indicar el ca\u00admino que ha seguido.<\/p>\n<h3>Directores espirituales<\/h3>\n<p>Sus directores de juventud la ayudaron a in\u00adtroducirse en la atm\u00f3sfera de influencia renano\u00adflamenca y dionisiana de. la M\u00edstica Abstracta, acorde con su psicolog\u00eda, su vida de sufrimiento. Los primeros directores fueron los capuchinos del arrabal de Saint-Denis Eran compa\u00f1eros o disc\u00edpulos de Benito de Canfield, lectores y pro\u00adpagadores de su libro <em>La Regla de Perfecci\u00f3n, <\/em>to\u00adtalmente dominados por la espiritualidad n\u00f3rdica. Seguramente Luisa se dirigi\u00f3 con ellos desde 1606 hasta 1619, es decir, desde los 15 hasta los 28 a\u00f1os. Hay que aceptar que tambi\u00e9n influy\u00f3 en Luisa su <em>t\u00edo <\/em>Miguel de Marillac: Se conservan va\u00adrias cartas que le dirigi\u00f3 \u00e9l y, aunque se han per\u00addido las que le dirigi\u00f3 ella, aparece como un con\u00adsejero espiritual y un director de conciencia. El la llama, sencillamente, <em>se\u00f1orita. <\/em>No era raro en aquella \u00e9poca que seglares ayudaran a otras per\u00adsonas en la b\u00fasqueda de la santidad. Tambi\u00e9n Luisa dirigi\u00f3 a otro seglares. Miguel de Marillac viv\u00eda plenamente la espiritualidad de la Escuela Abstracta, aconsejando a Luisa el desprendimiento&#8217; absoluto hasta el anonadamiento del ser, desde 1613 hasta 1624, desde los 22 hasta los 33 a\u00f1os. Aunque algunos bi\u00f3grafos ponen a San Francis\u00adco de Sales como director de Luisa, est\u00e1cIardque no lo fue, como est\u00e1 claro que la visit\u00f3 varias ve\u00adces en 1619, estando ella enferma, y tambi\u00e9n <em>es <\/em>patente el influjo de su espiritualidad a trav\u00e9s ch sus escritos y de San Vicente.<\/p>\n<p>Junto con San Vicente, Jean-Pierre Camus, Obispo de Belley, fue el director m\u00e1s. atrayente para Luisa. De \u00e9l recib\u00eda cartas llenas de huma\u00adnidad para que viviera alegre y serena . Es posi\u00adble, pero no probable, que Camus tomara contacto con Luisa de Marillac por ser sobrino de la se\u00adgunda esposa de Luis de Marillac, Antonieta Ca\u00admus. Seguramente fue San Francisco de Sales quien se lo aconsej\u00f3. Por esta \u00e9poca el obispo. Belley era un director exigente y hasta duro. Su amigo San Francisco le ped\u00eda suavidad. En 1617 hab\u00eda publicado <em>Direcci\u00f3n en la oraci\u00f3n mental <\/em>donde habla de la contemplaci\u00f3n pasiva y . so\u00adbreeminente. Sigue veladamente a Benito de Can\u00adfield, sin citarlo, por no desagradar a su amigo San Francisco. En esos a\u00f1os acepta con simpat\u00eda las ideas renanoflamencas, aunque a\u00f1os despu\u00e9s se alejara rotundamente de ellas. Es el gran con\u00adsuelo de Luisa durante la enfermedad de su es poso. La dirigi\u00f3 de 1619 a 1625, de los 28 a los 34 a\u00f1os.<\/p>\n<p>A finales de 1622 Luisa se traslad\u00f3 a vivir ala calle Courtau-Villain, al lado del convento carme-. lita de la Santa Madre de Dios. Es conocida la tendencia de las primeras carmelitas francesas por la m\u00edstica de las esencias que tanto alborot\u00f3 a la espa\u00f1ola Ana de Jes\u00fas Lobera. La m\u00edstica de las esencias hab\u00eda sido fomentada por B\u00e9rulle, uno de los tres superiores de las carmelitas francesas. El convento hab\u00eda sido fundado, hac\u00eda cinco a\u00f1os, por Catalina de Jes\u00fas y por Magdalena de San Jo\u00ads\u00e9, disc\u00edpulas fieles y propagadoras de las ideas n\u00f3rdicas de B\u00e9rulle. Hasta parece que en el ve\u00adrano de 1625, ausente Vicente de Par\u00eds, Luisa hizo los Ejercicios guiada por Magdalena de San Jos\u00e9 o por el oratoriano P. Menard.<\/p>\n<p>Luisa es, pues, al tomar a Vicente de Pa\u00fal por director, una mujer que pertenece a ese c\u00edrculo de espirituales que segu\u00edan las influencias de la M\u00edstica Abstracta. Pero tambi\u00e9n Vicente de Pa\u00fal por estos a\u00f1os est\u00e1 influenciado por B\u00e9rulle y ha\u00adcia 1624 toma amistad con Saint-Cyran, un en\u00adtusiasta de las ideas berullianas y colaborador en su obra <em>Discursos del estado y grandezas de Je\u00ads\u00fas. <\/em>A lo largo de los a\u00f1os aparecen en los escritos de Luisa las ideas y las formas de estos espirituales, unas veces un tanto difusas y otras con toda claridad. Sin violentarla, San Vicente de Pa\u00fal, al par que le descubre a los pobres, le mos\u00adtrar\u00e1 la espiritualidad sencilla del seguimiento de<\/p>\n<p>Jes\u00fas viviente en los pobres: el vicencianismo. Al final de su vida Luisa vivir\u00e1 una espiritualidad pro\u00adpia, luisiana, mezcla de M\u00edstica Abstracta y de vi\u00adcencianismo, con preponderancia de \u00e9ste.<\/p>\n<h3>Vida espiritual<\/h3>\n<p><strong>Oraci\u00f3n contemplativa<\/strong><\/p>\n<p>Ayudada por sus directores, comenz\u00f3 a hacer oraci\u00f3n hacia los 15 o 16 a\u00f1os y la oraci\u00f3n la lle\u00adv\u00f3 a superar las dificultades de su mundo. Durante 15 a\u00f1os se esforz\u00f3 en la oraci\u00f3n mental en for\u00adma de meditaci\u00f3n, y el 20 de enero de 1622, con el inicio de la enfermedad de su marido entr\u00f3 en la Noche m\u00edstica para purificarla de una manera dura y cruel de todo lo que era incapaz de purifi\u00adcarse ella misma: \u00abGrandes abatimientos de es\u00adp\u00edritu por los sentimientos de mi propia abyecci\u00f3n que me hacen aparecer como una cloaca de or\u00adgullo y fuente de amor propio, de desamparo, anonadamiento de m\u00ed misma, de abandono de Dios merecido por mis infidelidades, con una opresi\u00f3n tan grande que, en los momentos m\u00e1s violentos, me hac\u00edan sufrir en el cuerpo\u00bb. \u00abY ta\u00adles penas llegaron a tal punto que, si las hubiese dicho y hubiera hecho lo que me impulsaban a ha\u00adcer, creo que se habr\u00eda juzgado\u2026\u00bb (inacabado) (A 13, 15 bis [E 1, 2]).<\/p>\n<p>La noche m\u00edstica explot\u00f3 en mayo-junio de 1623, en forma de complejo de culpabilidad por no haber cumplido el voto de ser religiosa: \u00abEn el a\u00f1o 1623\u2026 el d\u00eda de la Ascensi\u00f3n tuve un gran abatimiento de esp\u00edritu por la duda que ten\u00eda de si deb\u00eda abandonar a mi esposo, como lo desea\u00adba fuertemente para reparar mi primer voto y te\u00adner m\u00e1s libertad de servir a Dios y a mi pr\u00f3jimo\u2026 El d\u00eda de Pentecost\u00e9s, oyendo la Misa o hacien\u00addo oraci\u00f3n en la iglesia, en un instante, mi esp\u00ed\u00adritu fue iluminado de sus dudas. Y se me advir\u00adti\u00f3 que deb\u00eda permanecer con mi marido\u2026 Se me asegur\u00f3 tambi\u00e9n que deb\u00eda quedar tranquila\u2026 Mi tercera pena me fue quitada con la seguridad que sent\u00ed\u2026\u00bb (A 2 [E 3]).<\/p>\n<p>De aqu\u00ed en adelante su oraci\u00f3n es experi\u00admental, se adentra en la m\u00edstica; de tiempo en tiempo sinti\u00f3 la presencia de Dios, hasta llegar al desposorio m\u00edstico siete a\u00f1os despu\u00e9s, en fe\u00adbrero de 1630, mientras iba a visitar las Carida\u00addes de Asni\u00e9res y Saint-Cloud: \u00abA lo largo de todo el viaje me parec\u00eda obrar sin ninguna inter\u00advenci\u00f3n de mi misma [\u00bfuni\u00f3n transformante?]\u2026 En la santa comuni\u00f3n me pareci\u00f3 que Nuestro Se\u00ad\u00f1or me daba el pensamiento de recibirlo como a esposo de mi alma, y que esto era ya una forma de desposorio, y me sent\u00ed tan fuertemente uni\u00adda a Dios en esta consideraci\u00f3n que para mi fue extraordinaria\u00bb (A 50 [E 161).<\/p>\n<p>Luisa se presenta como una de las mujeres m\u00e1s activas; tan activa como San Pablo, Santa Te\u00adresa o San Vicente de Pa\u00fal y tan contemplativa como ellos. Desde 1622 a trav\u00e9s de los a\u00f1os has\u00adta su muerte recibi\u00f3 purificaciones y experien\u00adcias pasivas de Dios. Nos quedan muchos pape\u00adles contando esa vida divina, pero sin fecha. Su lenguaje es sencillo. No da sensaci\u00f3n de nada extraordinario, porque no quiere exponer ningu\u00adna teor\u00eda ni explicar su oraci\u00f3n; ella quiere \u00fanica\u00admente decir a su director lo que le pasa en la ora\u00adci\u00f3n: aparecen verbos en pasiva, luces y amor producidos por el Otro, todo sucede de repente sin esperarlo, sin intervenci\u00f3n de ella, con efec\u00adtos de felicidad espiritual. En algunos trozos no aparece n\u00edtidamente el car\u00e1cter contemplativo de la oraci\u00f3n. Son trozos dominados por el verbo <em>sentir, <\/em>pero todo causado por Dios. Otras veces aparece con m\u00e1s claridad la experiencia m\u00edstica. Son p\u00e1ginas en las que se respira la pasividad; en\u00adtre lineas leemos la presencia de Dios de una manera incontrolada por el hombre. Hay mo\u00admentos en que la comunicaci\u00f3n m\u00edstica es evi\u00addente. La expresa frecuentemente con el mo\u00addismo <em>me pareci\u00f3. <\/em>Es el lenguaje de lo inefable.<\/p>\n<p>Su director, el se\u00f1or Vicente, consideraba es\u00adta oraci\u00f3n como algo fuera de lo com\u00fan, y se la respeta. Santa Luisa era contemplativa, pero no llevaba vida contemplativa. Estaba entregada a los pobres con una vida repleta de acci\u00f3n. Vi\u00adcente de Pa\u00fal hab\u00eda puesto a las Hijas de la Cari\u00addad, y Luisa lo era, un tiempo diario de oraci\u00f3n -una hora-. Durante este tiempo de oraci\u00f3n las Hi\u00adjas de la Caridad deb\u00edan llegar a una contempla\u00adci\u00f3n tan excelsa como la que goz\u00f3 Santa Teresa de Jes\u00fas (Conf. 31 de mayo de 1648). En caso de coincidencia deb\u00edan abandonar la oraci\u00f3n pa\u00adra servir al pobre; era dejar a Dios por Dios (Conf. 23 de julio de 1654; SL. L. 396, 439 [c. 458, 5371).<\/p>\n<h3>Doctrina<\/h3>\n<p><strong>Designio eterno de Dios<\/strong><\/p>\n<p>Luisa fue una mujer un tanto obsesionada por la peculiaridad de su vida personal. Se sent\u00eda marcada por el sufrimiento y por la marginaci\u00f3n familiar en su ni\u00f1ez y en su juventud, y cuando qued\u00f3 viuda, por la incertidumbre del futuro de su hijo Miguel: \u00abDios me ha hecho tantas gracias, como la de darme a conocer que su santa voluntad . era que fuera a El a trav\u00e9s de la cruz, que su bon\u00addad quiso que tuviese desde mi mismo naci\u00admiento, no dej\u00e1ndome casi nunca en todos mis a\u00f1os sin ocasi\u00f3n de padecer\u00bb (A 29 1E 191). Co\u00admo era frecuente entonces -a causa de los mis\u00adterios para los que no se encontraba explicaci\u00f3n-Luisa acudi\u00f3 al decreto eterno de Dios y en \u00e9l encontr\u00f3 la respuesta: Luisa estaba convencida de que Dios en la eternidad hab\u00eda decretado su vida y ella deb\u00eda colaborar. Esta respuesta fue un alivio humano y un respiro sobrenatural; dio un sentido redentor a su vida. Ni la desesperaci\u00f3n ni la pasividad, sino la colaboraci\u00f3n. Su espiritualidad brota as\u00ed de la experiencia de su persona y sube hasta la divinidad y de esta desciende, de nuevo al mundo.<\/p>\n<p>Sus directores de tendencias renanoflamen\u00adcas le hablaron -sin exceptuar a San Vicente- de la grandeza de Dios y de la peque\u00f1ez del hom\u00adbre. Metida en la divinidad descubre que Dios es el \u00fanico ser que existe por s\u00ed mismo y es la esen\u00adcia de todos los seres creados. \u00bfCu\u00e1l es, por con\u00adsiguiente, el plan divino en la creaci\u00f3n de Luisa y del universo? Dios la ha creado a ella para estar eternamente unida a \u00c9l, y la creaci\u00f3n no tiene m\u00e1s raz\u00f3n de ser que la de servir al Hombre a unir\u00adse con Dios. Misi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo es descu\u00adbr\u00edrselo a los hombres (A 19, 7, 26 [E II, 10, 98]). Pero esta uni\u00f3n nunca ser\u00e1 perfecta al estar el hombre separado del Dios inaccesible por lo in\u00adfinito. Pero si el hombre no puede ser Dios, Dios s\u00ed puede hacerse hombre. Y en la eternidad la Trinidad decreta la Encarnaci\u00f3n, para que por me\u00addio de la \u00abSant\u00edsima Humanidad\u00bb del Hijo de Dios se realice la uni\u00f3n, de tal manera que Dios solo se une a las almas en las que encuentra \u00abla im\u00adpresi\u00f3n de Jesucristo\u00bb (A 19, 8 [E I 1, 23]). Pero co\u00admo la Humanidad de Jesucristo sube a los cielos, inventa la Eucarist\u00eda para que Dios humanado siempre est\u00e9 unido a la creaci\u00f3n. Como hay hom\u00adbres que no se unen a Dios por medio de la Eu\u00adcarist\u00eda, Dios los une a la divinidad a trav\u00e9s de los m\u00e9ritos de su Hijo (A 14 [E 67]). Luisa analiza las tres causas de este plan eterno de uni\u00f3n del hom\u00adbre con la divinidad: El amor divino al contem\u00adplarnos como una participaci\u00f3n de su ser; la na\u00adturaleza del hombre, obra maestra de la creaci\u00f3n que pide esa uni\u00f3n; y la grandeza de Dios que exi\u00adge recibir la verdadera gloria por parte de la cre\u00adaci\u00f3n adecuada a Dios (A 28, 26 lE 88, 98]).<\/p>\n<p><strong>Voluntad de Dios<\/strong><\/p>\n<p>Luisa de Marillac hab\u00eda elaborado una ideolo\u00adg\u00eda sobre la voluntad de Dios. Hab\u00eda recogido ide\u00adas de B\u00e9rulle, Canfield y San Francisco de Sales, pero quien dio vida al pensamiento fue Vicente de Pa\u00fal, aunque en algunos momentos Luisa apa\u00adrece m\u00e1s canfeldiana que salesiana; lo contrario de Vicente de Pa\u00fal. Favorecida por la sociedad pi\u00adramidal francesa que descansaba en la voluntad de Dios, concibi\u00f3 una ideolog\u00eda sin escribirla en un tratado:<\/p>\n<p>El designio divino es el plan de salvaci\u00f3n tra\u00adzado por la voluntad de Dios en la eternidad. Lo importante es la voluntad divina, que tiene el pa\u00ad pel principal en la divinidad y, por esto, cumplir la voluntad de Dios es el comienzo y fin de toda es\u00adpiritualidad. La conservaci\u00f3n del universo depen\u00adde del benepl\u00e1cito de la voluntad divina. En el plan de salvaci\u00f3n es atrevida e identifica la vo\u00adluntad divina con la gracia santificante (A 15, 24 [E 21, 861). Es la gracia santificante y el m\u00e9todo m\u00e1s f\u00e1cil para llegar a la santidad. En esto sigue fiel\u00admente a Canfeld y a San Vicente (L. 40 [c. 723]). Toda su espiritualidad se desarrolla as\u00ed sobre la voluntad divina, por convicci\u00f3n y por estima. Todo en la vida, aun los m\u00ednimos detalles de cualquier persona, cae bajo la voluntad de Dios; oponerse a ella es ponerse en peligro de conde\u00adnaci\u00f3n. Ella quiso comprometerse a hacer voto de cumplir siempre la voluntad de Dios \u00absi le daban permiso\u00bb (A 15 [E 21])<\/p>\n<p>Aunque la ilusi\u00f3n de Luisa era cumplir la vo\u00adluntad de Dios, su preocupaci\u00f3n fue conocerla y abandonarse a ella. Cuatro medios descubre pa\u00adra discernir la voluntad divina en la tierra: obe\u00addiencia a Vicente de Pa\u00fal y a los superiores o di\u00adrectores, escuchar al Esp\u00edritu Santo en la oraci\u00f3n, descubrir en el Evangelio el seguimiento de Je\u00adsucristo, los mandamientos y las reglas pero sobre todos, los pobres; las necesidades de los pobres es el camino definitivo para conocer la voluntad de Dios.<\/p>\n<p><strong>La Providencia<\/strong><\/p>\n<p>Luisa no define lo que entiende por provi\u00addencia; algunas veces la identifica con la volun\u00adtad divina o con el mismo Dios, pero sabe que es el gobierno de Dios sobre la creaci\u00f3n para que al\u00adcance su fin: la uni\u00f3n con Dios; con lo cual el hombre se salva y Dios es glorificado. Para Lui\u00adsa la Providencia es eficaz e interviene en todo, en lo espiritual y en lo material, en la naturaleza y en el hombre. Esta mentalidad la favorec\u00eda la so\u00adciedad que atribu\u00eda a la Providencia cualquier ca\u00adt\u00e1strofe ante la que el hombre se sent\u00eda impo\u00adtente. Es tambi\u00e9n consecuencia de la direcci\u00f3n recibida en su juventud, que cuadraba admira\u00adblemente con su vida de sufrimiento.<\/p>\n<p>Esta es la teor\u00eda, sin embargo en la practica no era tan radical. Antes de realizar cualquier obra, consideraba que todo depend\u00eda de su esfuerzo, tan s\u00f3lo despu\u00e9s de realizarla, consideraba los resultados como venidos de la Providencia. En su manera de actuar ve\u00eda la creaci\u00f3n inacabada, en la mano de los hombres (L. 107 bis, 519 [c. 58. 654]).<\/p>\n<p>La espiritualidad de Luisa es sencilla: colabo\u00adrar con la Providencia para que se realicen los planes que en la eternidad proyect\u00f3 la voluntad de Dios para la uni\u00f3n de la humanidad con la di\u00advinidad [salvaci\u00f3n]. Pero en su pobre persona en\u00adcontraba infinidad de obst\u00e1culos. Los primeros son el orgullo contrarrestado con la humildad ante la grandeza de Dios; y el sufrimiento que s\u00f3lo venci\u00f3, cuando descubri\u00f3 que a las personas que llama al sufrimiento Dios les da una gracia espe\u00adcial\u00edsima para superarlo. Con esta mentalidad se pudo abandonar enteramente en Dios. El aban\u00addono es el final de su camino hacia Dios. Es una exigencia del desconocimiento que tenemos de la llegada de Dios y del hecho que toda persona es una propiedad del mismo Dios. (A 5, 17 [E 22, 13]). El <em>Abandono <\/em>es un desprendimiento to\u00adtal de la persona y de las criaturas, y comprende un desprendimiento activo y otro pasivo. El acti\u00advo se reduce a la mortificaci\u00f3n de los sentidos, pasiones, juicio y voluntad, para alcanzar las s\u00f3li\u00addas virtudes. El desprendimiento pasivo es con\u00adsentir que Dios nos deje desnudos y solos, pri\u00adv\u00e1ndonos hasta de sus consuelos y aceptando las tentaciones que le plazca enviarnos. El abando\u00adno debe realizarse en el ser constitutivo del hom\u00adbre: la voluntad, desprendi\u00e9ndose de la misma <em>li\u00adbertad <\/em>que constituye la esencia de la voluntad. Toda esta doctrina no la lleva a la pasividad. Sa\u00adbemos la actividad absorbente que la dominaba. Su pasividad se reduc\u00eda a ser purificada por Dios y a dejarse poseer por la divinidad. Pero siempre con el consentimiento de ella (A 19, 30, 12 [E II, 35, 24]). S\u00f3lo con el abandono m\u00e1s absoluto puede llegar el hombre al <em>puro amor. <\/em>A diferen\u00adcia de San Francisco de Sales o de Lorenzo de Par\u00eds, Luisa iguala el puro amor al desprendi\u00admiento total para abandonarse en Dios, y no en la aceptaci\u00f3n del mismo infierno si, por un im\u00adposible, fuera la voluntad de Dios (A 27 [E 105]): \u00abA los pies, pues, de esta cruz santa y sagrada que yo adoro, es donde sacrifico todo lo que po\u00addr\u00eda impedir la pureza del amor que T\u00fa quieres de m\u00ed, sin que por ello pueda yo pretender jam\u00e1s ning\u00fan gozo que no sea estar sumisa a tu agra\u00addo y a las leyes que la pureza de tu amor me pro\u00adpone\u2026 No os espant\u00e9is, queridas Hermanas, porque con esta palabra, <em>todo, <\/em>no pretenda ex\u00adceptuar nada\u2026 Porque si somos tuyas [Se\u00f1or] ya no seremos nuestras, y si pensamos ser tuyas, \u00bfno ser\u00e1 un disparate usar de nosotras?\u00bb<\/p>\n<h3>Jesucristo<\/h3>\n<p><strong>Cristolog\u00eda del pobre<\/strong><\/p>\n<p>Luisa se sinti\u00f3 marginada y utilizada por su fa\u00admilia. El sufrimiento no la abandono desde su na\u00adcimiento y tuvo que luchar sola para sobrevivir en una sociedad de estratos sociales. Como una res\u00adpuesta a los interrogantes de su vida se sent\u00eda atra\u00edda por el anonadamiento de la m\u00edstica abs\u00adtracta y por la concepci\u00f3n pesimista de la perso\u00adna humana, capital en el agustinismo de la escuela n\u00f3rdica. Cuadraba perfectamente, adem\u00e1s, con su pensamiento fuertemente metaf\u00edsico. Los pobres llegaron a penetrar en su vida como una parte de su naturaleza, pero en los comienzos se presen\u00adtan a ella como venidos de fuera, contagiada por San Vicente. Luisa tan s\u00f3lo se decidi\u00f3 a entregarse a los pobres cuando ten\u00eda 37 a\u00f1os. Despu\u00e9s, po\u00adcas veces sirvi\u00f3 a los pobres directamente; lo hi\u00adzo a trav\u00e9s de sus hijas. Sin embargo, entreg\u00f3 su vida y sus energ\u00edas al necesitado. Todo lo que hi\u00adzo en favor de las Hijas de la Caridad, llevaba la mira de los pobres. Sin ellos su vida desaparece. Simult\u00e1neamente penetr\u00f3 Jesucristo en su espi\u00adritualidad, pero tambi\u00e9n como un vestido coloca\u00addo a su persona. Lo que Luisa sent\u00eda intr\u00ednseco a ella era la divinidad absoluta y poderosa. Si la clasific\u00e1ramos, dir\u00edamos gue era <em>teoc\u00e9ntrica. <\/em>Su teocentrismo no elimina a Jesucristo, no ser\u00eda cristiana. Lo que especifica su teocentrismo es centrarse en la divinidad y m\u00e1s tarde en el Dios de Jesucristo y constituirlo como lugar de en\u00adcuentro con la Trinidad (A 26 [E 98]). Y en este sentido tambi\u00e9n es cristoc\u00e9ntrica, con una idea descendente, de Dios al hombre Jes\u00fas. La cris\u00adtolog\u00eda de Luisa no conduce a una lucha violen\u00adta, pero conduce a una acci\u00f3n sostenida y en\u00e9r\u00adgica para resistir la opresi\u00f3n y liberar a los pobres: coloc\u00f3 al pobre como centro de la sociedad, por\u00adque los pobres son los miembros de Cristo y ocu\u00adpan su lugar en nuestra tierra, por ello hay que dejar la oraci\u00f3n para socorrer una necesidad ur\u00adgente del pobre; es dejar a Dios por Dios. Ideas del evangelio que llegaron al siglo XVII a trav\u00e9s de la patr\u00edstica y de la Edad Media, aunque fre\u00adcuentemente como teor\u00eda devaluada. Para una gran parte de los cristianos el pobre era el resul\u00adtado de una maldici\u00f3n divina, portador de enfer\u00admedades, propagador de herej\u00edas y peligroso pa\u00adra los ciudadanos. Bastantes personas piadosas hab\u00edan intentado, sin lograrlo, dar al pobre un lu\u00adgar privilegiado, pero s\u00f3lo lo consiguieron en te\u00ador\u00eda y en piedad. Sin embargo para las Hijas de la Caridad, que fund\u00f3 con San Vicente, organiz\u00f3 y dirigi\u00f3, Cristo perdura en los pobres. Cristo, co\u00admo modelo, se\u00f1ala la manera de actuar con los pobres y, como ideal y esp\u00edritu din\u00e1mico, impo\u00adne a las Hijas de la Caridad que su vida sea \u00abuna continuaci\u00f3n de la suya\u00bb en medio de los me\u00adnesterosos (L 328 656 [c. 384, 722]).<\/p>\n<p>Al tiempo que Luisa se met\u00eda entre los pobres, se llenaba de vicencianismo y la espiritualidad de la Escuela Abstracta quedaba en el fondo de su esp\u00edritu. Una parte del vicencianismo fue la doctrina de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo. De sus papeles y cartas se saca una doble visi\u00f3n de Jesucristo: una doctrinal y la otra pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p><strong>Doctrina<\/strong><\/p>\n<p>La Encarnaci\u00f3n era necesaria para unir a la humanidad con Dios. Luisa concibe la Encarnaci\u00f3n en cuatro tiempos: La decisi\u00f3n eterna tomada por la Trinidad de que el Verbo se encarnase, pues el hombre en su materialidad est\u00e1 capaci\u00adtado para realizarse, pero en su esp\u00edritu no pue\u00adde alcanzar su fin: la uni\u00f3n con Dios, sin la En\u00adcarnaci\u00f3n (A 13 bis [E 851). Segundo tiempo: el descubrimiento del decreto al primer hombre y la promesa de realizarlo, al mismo tiempo pro\u00admete la redenci\u00f3n, cambiando el pecado de la naturaleza humana en personal. La encarnaci\u00f3n la pide el amor divino y la exige la perfecci\u00f3n de la naturaleza humana y la gloria perfecta divina (A 26 [E 981); tercero: la realizaci\u00f3n en el tiempo por medio de Mar\u00eda del decreto eterno; y cuarto, la vida y muerte de Jesucristo. Consecuencias: Je\u00ads\u00fas es nuestro Padre, pues por el Bautismo nos da su misma vida, tenemos que parecernos a El, Dios s\u00f3lo nos da las gracias a trav\u00e9s de Jesu\u00adcristo y Mar\u00eda es el canal por donde vienen las gra\u00adcias.<\/p>\n<p>Examinando toda la doctrina y especialmen\u00adte las tres causas de la Encarnaci\u00f3n se concluye que, para Luisa, interpretando a San Pablo en Col. 1, 15-18 el motivo de la Encarnaci\u00f3n fue la uni\u00f3n del hombre con Dios, y el Verbo se hubiera en\u00adcarnado, aunque el hombre no hubiera pecado. Esta doctrina pudo leerla o escucharla a los ca\u00adpuchinos, seguidores de Scoto, a B\u00e9rulle o a San Francisco de Sales.<\/p>\n<p>Para Luisa el cuarto tiempo: vida y muerte de Jesucristo, cierra el ciclo de la Encarnaci\u00f3n: para unirnos con Dios hay que ir por el camino de su Hijo. La vida de Jes\u00fas tiene la misi\u00f3n de ense\u00ad\u00f1arnos el camino para ir a Dios: \u00abTodas sus ac\u00adciones no son nada m\u00e1s que para nuestro ejem\u00adplo e instrucci\u00f3n\u00bb, y s\u00f3lo \u00abhaciendo las acciones que El hizo en la tierra, los cristianos tendr\u00e1n ya en esta vida la uni\u00f3n con Dios\u00bb (A 5, 10 [E 22, 15]). A imitaci\u00f3n de B\u00e9rulle suele hablar de los esta\u00addos de Jes\u00fas, en especial de dos: la vida oculta, singularmente en el seno de Mar\u00eda, y su muerte. Es la muerte de Jes\u00fas la que completa nuestra uni\u00f3n con Dios, pues en ella la \u00abnaturaleza hu\u00admana adquiere pleno poder para unirse con Dios\u00bb de una manera tan estrecha \u00abque Dios ha casti\u00adgado en su Hijo la enormidad del pecado\u00bb (A 21- 21bis [E 33]). Aqu\u00ed se separa de la escuela Abs\u00adtracta, reacia a meditar la Pasi\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Uni\u00f3n en la Eucarist\u00eda y por los m\u00e9ritos de Cristo<\/strong><\/p>\n<p>La Humanidad de Cristo subi\u00f3 a los cielos, pero como Dios quiere una uni\u00f3n inseparable, in\u00advent\u00f3 la Eucarist\u00eda. \u00abY como en el cielo Dios se ve en el hombre por la uni\u00f3n hipost\u00e1tica del Ver\u00adbo hecho hombre, ha querido estar en la tierra a fin de que ning\u00fan hombre estuviera separado de El\u00bb (A 15 [E 21]). No es una uni\u00f3n est\u00e1tica o de presencia solamente, es para ser comida y ser una fuerza din\u00e1mica de acci\u00f3n. Delante de Vicente, ex\u00adplica a las Hijas de la caridad que con la Eucaris\u00adt\u00eda aumenta el amor de Dios a los hombres, ya que para la salvaci\u00f3n bastaba la Encarnaci\u00f3n, pe\u00adro con la Eucarist\u00eda quiere nuestra santificaci\u00f3n, comunic\u00e1ndonos \u00abtodas las acciones de su vi\u00adda\u2026 deseando que seamos semejantes a El por su amor\u00bb (A 71 [E 60]).<\/p>\n<p>Finalmente contempla la uni\u00f3n entre la hu\u00admanidad y la divinidad a trav\u00e9s de los m\u00e9ritos de Jesucristo. Es una uni\u00f3n intencional y meritoria. La Eucarist\u00eda es la uni\u00f3n m\u00e1s vital y divina, pues en ella se realiza la doble uni\u00f3n de cuerpos y por los m\u00e9ritos de Cri\u00e1to. Esta uni\u00f3n meritoria se re\u00adaliza dando \u00abel testimonio que quiere que demos de El, haciendo las acciones que El hizo en la tie\u00adrra\u00bb (A 26 [E 98]). El mismo Cristo tuvo presen\u00adte en la cruz esta uni\u00f3n, al exclamar que ten\u00eda sed; era la sed de aplicar \u00absus m\u00e9ritos a todas las almas creadas para el paraiso\u00bb, pero s\u00f3lo se apli\u00adcan a los hombres que consienten en ello (A 21- 21 bis [E 33]). La influencia de San Vicente cada d\u00eda se hace m\u00e1s intensa.<\/p>\n<p><strong>Seguimiento de Jesucristo<\/strong><\/p>\n<p>El seguimiento de Cristo lo presenta como al\u00adgo pr\u00e1ctico de la vida diaria, sigui\u00e9ndole en me\u00addio de los pobres hasta morir crucificada por ellos. Seguir a Cristo supone: comuni\u00f3n con su vida comprometida con los pobres; continuaci\u00f3n de su misi\u00f3n de salvaci\u00f3n y liberaci\u00f3n de los pobres; par\u00adticipaci\u00f3n en su destino sacrificado hasta morir por los pobres. En los primeros a\u00f1os de su encuen\u00adtro con San Vicente, Cristo es el Dios inmenso al que hay que honrar, aunque algunas veces honor signifique imitar tambi\u00e9n. Poco a poco lo consi\u00addera el camino que nos introduce en la divinidad.<\/p>\n<p><em>Comuni\u00f3n con su vida. <\/em>El Jes\u00fas del Evange\u00adlio se presenta ante ella y las Hijas de la caridad con todo su mensaje de seguimiento. Unas veces con las part\u00edculas: como, tal que, ya que dijo\u2026, nos presenta a Jes\u00fas obrando y actuando para que le sigan; otras veces siente el deseo de imitar, lue\u00adgo el deber, hasta concluir con la obligaci\u00f3n de imi\u00adtar <em>a <\/em>Nuestro Se\u00f1or. La imitaci\u00f3n no se reduce a una copia material. Para Luisa imitar a Cristo es asumir su vida, de tal manera que nuestra vida sea una continuaci\u00f3n de la suya. A Cristo lo siente ac\u00adtivo como, si al imitarlo, se hiciera una transfu\u00adsi\u00f3n de la vida de Jesucristo en la vida de ella. La vida de Jes\u00fas es un <em>ideal <\/em>que pretende realidad y un <em>esp\u00edritu <\/em>que da vida a su vida. Hay que asimi\u00adlar la vida de Jes\u00fas hasta hacer de ella el motor que act\u00fae la vida entera, penetrando en la din\u00e1\u00admica \u00edntima del obrar de Cristo: su esp\u00edritu. Vaciarse de uno mismo para llenarse de su esp\u00edritu, de sus mismos sentimientos.<\/p>\n<p><em>Esp\u00edritu de la Compa\u00f1\u00eda: <\/em>Luisa no lo explica de\u00adtenidamente, es el superior Vicente quien debe hacerlo. Pero s\u00ed se detiene a comparar a las Hi\u00adjas de la Caridad con los cristianos. Seguir a Je\u00adsucristo tiene su ra\u00edz en el bautismo. En el bau\u00adtismo Jes\u00fas nos da una vida nueva, siendo as\u00ed nuestro Padre, y como hijos debemos parecernos a El. De Jes\u00fas-Padre lo que m\u00e1s admira es su. amor que le empuja a \u00abexpresarlo con una muer\u00adte anticipada\u00bb, sin olvidar, por lo tanto que \u00ablos que hemos sido bautizados en Jesucristo hemos sido bautizados en su muerte\u00bb. Sin expresarlo abiertamente Luisa compara a la Hija de la Cari\u00addad con cristiana y de la comparaci\u00f3n deduce que la Hija de la Caridad es algo m\u00e1s que una cristia\u00adna, no cuantitativamente sino cualitativamente. (. L 200, 217, 276 [c 224, 257, 316]).<\/p>\n<p><em>Uni\u00f3n transformante: <\/em>El seguimiento de Jes\u00fas le induce a un intercambio del vivir con El: \u00abYa que Jes\u00fas hace propias nuestras necesidades\u2026 he resuelto seguirle enteramente sin ninguna dis\u00adtinci\u00f3n, y sintiendo consuelo de ser tan feliz al ser aceptada por \u00e9l para vivir en su seguimiento to\u00adda la vida\u00bb (A 5 [E 22]). Jes\u00fas acepta este inter\u00adcambio de vida como entre los esposos: \u00abEl lu\u00adnes, en la santa comuni\u00f3n, de repente, sent\u00ed que se me advert\u00eda o que deseaba que Nuestro Se\u00ad\u00f1or viniese a m\u00ed acompa\u00f1ado de sus virtudes pa\u00adra comunic\u00e1rmelas\u00bb (A 18 [E 103]). En este mo\u00addo de vivir desea llegar \u00abhasta el pie de la cruz que elige como a su claustro\u00bb. Es llegar al <em>puro amor <\/em>como meta del seguimiento (A 27 [E 103]). As\u00ed el seguimiento se centra en una sola decisi\u00f3n: hacer en todo la voluntad del Padre, como lo hi\u00adzo Jes\u00fas en la tierra.<\/p>\n<p><strong>Continuaci\u00f3n de su misi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Para Luisa aqu\u00ed se centra el coraz\u00f3n del se\u00adguimiento. Toda su vida es un ejemplo, adem\u00e1s de manifestarlo en cartas y en sus escritos. Pa\u00adra ello fund\u00f3 con San Vicente la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad. Sin esta misi\u00f3n espec\u00edfica de la misi\u00f3n de Jesucristo desaparece la Compa\u00f1\u00eda y su vida, sin duda alguna, hubiera sido total\u00admente distinta.<\/p>\n<p><strong>Participaci\u00f3n en su muerte<\/strong><\/p>\n<p>En toda su correspondencia presenta a Jes\u00fas sufriente. Era el Cristo de su vida de dolor y el de las Hijas de la Caridad frecuentemente enfermas, corriente en el siglo XVII. En sus cartas se lee la despedida <em>soy en el amor de Jesucristo crucifi\u00adcado. <\/em>Seguir a Jesucristo significa tomar parte activa en el destino inseguro y sacrificado de Je\u00ads\u00fas en bien de los pobres. Todo disc\u00edpulo debe seguir este destino peligroso. Sin embargo pien\u00ad sa que hay hombres destinados al sufrimiento y sin una asistencia especial\u00edsima de Dios no le pueden ser fieles; tambi\u00e9n los hombres llama\u00addos a una vocaci\u00f3n especifica est\u00e1n sujetos al sufrimiento, a causa de las dificultades de su vo\u00adcaci\u00f3n; asimismo hay personas llamadas a santi\u00adficarse por medio del sufrimiento; ella misma se considera destinada al sufrimiento. . Sin. embargo, . no puede caer ni en el fatalismo o angustia ni en la rebeld\u00eda o venganza. . La esperanza la lleva a dar la \u00fanica respuesta v\u00e1lida al sufrimiento: si\u00adguiendo a Jesucristo encuentra en el amor de la crucifixi\u00f3n la \u00fanica esperanza. El dolor es inherente al ser creado y la vida causa dolores que s\u00f3lo en\u00adcuentran explicaci\u00f3n enel amor que Dios nos tie\u00adne al entregar a su Hijo a una muerte de cruz. La esperanza cristiana asume los remedios sobre\u00adnaturales as\u00ed como los sicol\u00f3gicos y los esfuer\u00adzos materiales de los hombres.<\/p>\n<h3>Mar\u00eda, elegida por Dios eterno<\/h3>\n<p>Su devoci\u00f3n a Mar\u00eda es un reflejo de la de\u00advoci\u00f3n a Mar\u00eda en el siglo XVII: una devoci\u00f3n es popular y otra cr\u00edtica y seria. Luisa siente un des\u00addoblamiento de mujer culta: su mentalidad es devotamente cr\u00edtica, debido a Vicente de Pa\u00fal, pero su devoci\u00f3n pr\u00e1ctica es popular. Con todo, Mar\u00eda no es el eje de su espiritualidad como lo es la divinidad o Jesucristo. Pero tampoco la con\u00adsidera insignificante. En las cartas Mar\u00eda aparece pocas veces y de paso, a no ser en la memoria de la peregrinaci\u00f3n a Chartres. Sin embargo en escritos espirituales descubre que profundiz\u00f3 los misterios marianos y am\u00f3 con fuerza a Mar\u00eda. Lui\u00adsa pone como principio mariol\u00f3gico la elecci\u00f3n de Dios en la eternidad, m\u00e1s que la maternidad di\u00advina. Si. la Encarnaci\u00f3n era necesaria para la uni\u00f3n del liombre con Dios, Mar\u00eda fue necesaria para la Encarnaci\u00f3n, perteneciendo as\u00ed a la sustancia de la Encarnaci\u00f3n y a la econom\u00eda de la redenci\u00f3n. Considera el decreto de la elecci\u00f3n como un fru\u00adto del amor de Dios a Mar\u00eda y recurso de miseri\u00adcordia hacia ella, Luisa, y hacia la Compa\u00f1\u00eda para que conserve su pureza. La honra que tri\u00adbutamos a Mar\u00eda se apoya en la elecci\u00f3n y de esta brotan todas las gracias y prerrogativas de Mar\u00eda. A veces Luisa parece indicar que Mar\u00eda no fue elegida sino expresamente hecha para ser Madre de Dios. En frase berulliana la llama \u00abla obra maestra de la Omnipotencia en la naturaleza pu\u00adramente humana\u00bb, \u00abMar\u00eda fue el \u00fanico ser hecho capaz por Dios, de una manera extraordinaria, de gozar de la plenitud de la divinidad\u2026 Y en el cielo ser\u00e1 para los bienaventurados gloria acci\u00addental, como Dios es la gloria esencial.\u00bb (A 4, 31 bis [E106, 5])<\/p>\n<p>De todas las prerrogativas marianas Luisa se extas\u00eda en dos: la Inmaculada y Madre de Gracia. La Imnaculada es una consecuencia de la elecci\u00f3n: Dios aplica el designio de la encarnaci\u00f3n a la ma\u00adteria que deb\u00eda formar el cuerpo virginal de Ma\u00adr\u00eda; materia antes de ser engendrada como ver\u00addadera hija de Ad\u00e1n. De esa materia se har\u00e1 el cuerpo de Mar\u00eda sin pecado original. Da la sen\u00adsaci\u00f3n que, para Luisa de Marillac, la materialidad corporal es la se\u00f1al y la realidad de la pertenen\u00adcia a la estirpe de Ad\u00e1n; como si, a trav\u00e9s de la sangre contaminada, se transmitiera el pecado original (A 4 [E 5]). L\u00f3gicamente deduce para Ma\u00adr\u00eda aumento continuo de la gracia y enriqueci\u00admiento de los m\u00e9ritos de Cristo, inmunidad de la concupiscencia, obrar siempre con agrado de Dios, iluminaci\u00f3n del entendimiento y robusteci\u00admiento de la voluntad. En especial Mar\u00eda es el testimonio que \u00abhace conocer y adorar todo el po\u00adder de Dios que hizo en ella la gracia de dominar totalmente la naturaleza\u00bb.<\/p>\n<p>En la Inmaculada parte de la elecci\u00f3n eterna, para la mediaci\u00f3n se retira al nacimiento de Je\u00ads\u00fas, pero como la fase final de la elecci\u00f3n divina. \u00abNo sin raz\u00f3n la santa Iglesia la llama Madre de Misericordia. Y lo es porque es madre de gracia. Os veo, pur\u00edsima Virgen, Madre de gracia porque no s\u00f3lo habeis dado la materia para formar el sa\u00adgrado cuerpo de vuestro hijo -pues aun no erais madre- sino que le habeis introducido en el mun\u00addo\u00bb. De ah\u00ed, que Mar\u00eda sea \u00abMadre de la ley de gracia, pues es madre de la misma gracia\u00bb. Con raz\u00f3n la Iglesia le da el titulo de Mediadora entre Jes\u00fas y los hombres.<\/p>\n<p><strong>Devoci\u00f3n popular<\/strong><\/p>\n<p>Luisa es una mujer formada en teolog\u00eda, con una piedad m\u00e1s intelectual que que afectiva. Sin embargo, su vida experimentaba todo el peso de la devoci\u00f3n popular. Los grandes problemas de su vida se los presenta a Mar\u00eda como todas las devotas de su tiempo. Concretamente se los presenta a Mar\u00eda en Chartres, a donde va en una mezcla de peregrinaci\u00f3n y ejercicios espiri\u00adtuales (L III [c. 121]) All\u00ed presenta las necesi\u00addades de su hijo, el futuro de la Compa\u00f1\u00eda y sus disposiciones para la muerte. El desdoblamien\u00adto de su devoci\u00f3n se afianza en la promesa de dar un cuadro a Chartres, otro a San L\u00e1zaro y una imagen a San Lorenzo, adornados con rosarios. San Vicente se preocup\u00f3 de que la devoci\u00f3n a Mar\u00eda no degenerase en superstici\u00f3n. Un d\u00eda le orden\u00f3 que abandonase la devoci\u00f3n del peque\u00ad\u00f1o rosario. Obedecio. Con todo le agrad\u00f3 que Lui\u00adsa declarase a Mar\u00eda como la \u00fanica Madre de la Compa\u00f1ia. No en. sentido teol\u00f3gico como pue\u00adde ser Madre de la Iglesia procedente de la En\u00adcarnaci\u00f3n, la crucifixi\u00f3n y Pentecost\u00e9s, sino en el sentido de cuidar de la Compa\u00f1\u00eda y de las Hi\u00adjas de la Caridad con amor maternal. As\u00ed lo afir\u00adm\u00f3 en el llamado Testamento espiritual, poco an\u00adtes de morir.<\/p>\n<h3>Esp\u00edritu Santo<\/h3>\n<p>Vease la segunda parte de esta misma pala\u00adbra: Espiritu santo.<\/p>\n<h2>Bibliograf\u00eda<\/h2>\n<p>Biograf\u00edas: N. GOBILLON, La vie de Mademoiselle Le Gras, Fondatrice et premi\u00e9re Sup\u00e9rieure de la Compagnie des Filies de la Charit\u00e9, Ser\u00advantes des Pauvres Malades, Andr\u00e9 Pralard, Par\u00eds 1676. Traducci\u00f3n espa\u00f1ola, CEME, Sala\u00admanca 1991.- [Contesse de RICHEMONT], His\u00adtoire de Mademoiselle Le Gras (Louise de Marillac) Fondatrice des Filies de la Chant\u00e9, Poussielgue Fr\u00e9res, Paris 1883.- M. BAUNARD, La venerable Louise de Marillac. Mademoi\u00adselle Le Gras, Fondatrice des Filies de la Cha\u00adrit\u00e9 de Saint Vincent de Paul, Poussielgue, Pa\u00adr\u00eds 1898. Traducci\u00f3n espa\u00f1ola, Madrid (San Francisco de Sales) 1904.- D. POINSENET, De l&#8217;anxiete \u00e1 la saintet\u00e9. Louise de Marillac, Fa\u00adyard, Par\u00eds 1958. Traducci\u00f3n espa\u00f1ola Madrid (Studium) 1963.- P. COSTE, Le Grand Saint du Grand Si\u00e9cie. Monsieur Vincent, DDB, Par\u00eds Volume I, 1931, pgs. 209-535. Traducci\u00f3n es\u00adpa\u00f1ola, CEME, Salamanca vol. I, 1990, pgs. 123-311.- J. CALVET, Sainte Louise de Marillac par elle-m\u00e9me. Portrait, Aubier, Par\u00eds 1958. Traducci\u00f3n espa\u00f1ola, CEME, Salamanca 1977.- Joseph 1. DIRVIN, Louise de Marillac, Farrar, Straus and Giroux, Inc., New York 1970. Tra\u00adduc. esp. CEME, Salamanca 1981.- Soeur Eli\u00adsabeth CHARPY, Contre vent et marees. Loui\u00adse de Marillac, Par\u00eds (Maison M\u00e9re) 1988. Hay traducci\u00f3n espa\u00f1ola.- Soeur Elisabeth CHARPY, Un chemin de Saintet\u00e9: Louise de Marillac, Pa\u00adr\u00eds (Maison Mere) 1988. Hay traducci\u00f3n es\u00adpa\u00f1ola, &#8211; Sjef Sarneel, Den Menschen zuliebe. Louise von Marillac. Geistliche Biographie in Selbstzeugnissen, He rde r, F rei bu rg 1990.- As\u00adsunta CORONA, Donna de la Carit\u00e1. L&#8217;espe\u00adrienza m\u00edstica di S. Luisa de Marillac, Alzani\u00adPinerolo, Torino 1991.- Corpus Juan DELGADO, Luisa de Marillac y la Iglesia, CEME, Salaman\u00adca 1982.- Benito MART\u00cdNEZ, La se\u00f1orita Le Gras y Santa Luisa de Marillac, CEME, Salamanca 1991.- Anales de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y de las Hijas de la Caridad, Madrid, 99 (abril-junio 1991).- CLAPVI, Bogot\u00e1, 71 (abril-mayo-ju\u00adnio 1991).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. La vida Infancia y juventud. 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