{"id":41017,"date":"2020-12-02T08:22:57","date_gmt":"2020-12-02T07:22:57","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2011\/05\/susana-guillemin-conferencia-a-las-hermanas-abril-de-1966\/"},"modified":"2020-11-11T18:41:53","modified_gmt":"2020-11-11T17:41:53","slug":"susana-guillemin-conferencia-a-las-hermanas-abril-de-1966","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/susana-guillemin-conferencia-a-las-hermanas-abril-de-1966\/","title":{"rendered":"Susana Guillemin: Conferencia a las Hermanas, abril de 1966"},"content":{"rendered":"<p>Seguramente ya saben Vds., Hermanas, que el 30 de junio pr\u00f3ximo Nuestro Santo Padre el Papa va, no a promulgar porque ya lo est\u00e1n, pero a declarar la puesta en vigor de todos los textos conciliares, las diferentes Constituciones, Decretos, etc. Es decir, que, a partir de ese d\u00eda 30 de junio, que es a la vez el aniversario de su coronaci\u00f3n, estos textos ser\u00e1n obligatorios y nos comprometer\u00e1n en conciencia por cuanto se refieren a la doctrina y a\u00fan a la disciplina. Tenemos, pues, que corresponder, ponernos en condiciones de responder de manera satisfactoria. Desde hace unos meses, las comisiones conciliares, han pasado a ser comisiones postconciliares Su cometido es estudiar la aplicaci\u00f3n, la puesta en vigor del contenido de los decretos en cuesti\u00f3n. Es preciso dar normas pr\u00e1cticas, cuando dichas normas han de extenderse a todo el universo y a pa\u00edses de situaciones totalmente diferentes.<\/p>\n<p>En febrero \u00faltimo, reunidas en Roma, unas cuarenta Superioras Generales, a instancias de la Santa Sede, estuvimos estudiando la forma de aplicar el decreto sobre la renovaci\u00f3n de la vida religiosa. Ahora nos toca llevarlo a la pr\u00e1ctica. La renovaci\u00f3n de la vida religiosa, no es una palabra un tanto retumbante de la que se habla pensando mucho m\u00e1s en los dem\u00e1s que en una misma. La renovaci\u00f3n de la vida religiosa, para nosotras, se presenta de dos maneras: primero, por la renovaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda en s\u00ed, de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad; segundo, por una participaci\u00f3n tan leal y sincera como sea posible en los trabajos que se est\u00e1n efectuando en el plano general de las religiosas. De modo que ya ahora se dan las dos partes, la personal y la de gran Comunidad ensanchada como podr\u00edamos llamar a la vida religiosa en la Iglesia y en el mundo.<\/p>\n<p>No s\u00e9 qui\u00e9n dec\u00eda \u2014yo creo que era Juan Guitton: \u00abLos Obispos llegaron al Concilio como Obispos y salieron de \u00e9l sabiendo que en la Iglesia de Dios eran: el Episcopado\u00bb. Los Laicos llegaron tambi\u00e9n al Concilio, no muy numerosos; fueron .asistiendo a las sesiones empezando por creerse laicos, y, cuando termin\u00f3 el Concilio, hab\u00edan tomado conciencia de que eran: el Laicado. Otro tanto podr\u00eda decirse de la vida religiosa. Desde siempre, desde hace siglos, cuando se hablaba de religiosas se pensaba siempre en Congregaciones, en plural, es decir, en entidades particulares que apenas ten\u00edan puntos de contacto y que no se presentaban como algo constituido corpr,rativamente en la Iglesia. Ahora la noci\u00f3n de \u00abCongregaci\u00f3n\u00bb, pluralidad de congregaciones, cede el paso poco a poco a la noci\u00f3n \u00abvida religiosa\u00bb. Ya sea en el plano local, de la parroquia, en el plano diocesano o en el nacional, son siempre las religiosas del lugar de que se trata, las que acuden, no a t\u00edtulo de una congregaci\u00f3n particular, sino a t\u00edtulo de las \u00abReligiosas al servicio de la Iglesia\u00bb, a insertarse en el trabajo de la pastoral, es decir al trabajo de la Iglesia.<\/p>\n<p>Tenemos que tener conciencia de esas dos dimensiones: la primera dimensi\u00f3n personal: nosotras, la Compa\u00f1\u00eda; la segunda dimensi\u00f3n comunitaria o corporativa: la vida religiosa. Somos responsables de ambas, llevamos conjuntamente esas dos responsabilidades. Cuando por el hecho de las circunstancias&#8230; nombramiento por parte de los Superiores&#8230; se nos lanza una llamada y se nos designa para trabajar en una reuni\u00f3n de religiosas, hag\u00e1monos conscientes de ese trabajo de Iglesia que se nos ha encomendado. Podemos, pues, decir actualmente que en pos de la Iglesia, la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad, nuestra Comunidad, est\u00e1 obligada a ponerse en estado de renovaci\u00f3n y de renovaci\u00f3n total.<\/p>\n<p>La renovaci\u00f3n es una palabra f\u00e1cil de decir, \u00bfno es cierto? Al principio se dijo adaptaci\u00f3n de las Concregaciones. Pero pronto se vio que la palabra \u00abadaptaci\u00f3n\u00bb era err\u00f3nea. La adaptaci\u00f3n es un reajuste a las circunstancias. Y esto puede llevar muy lejos. Puede ser muy bueno y ser muy malo. Es un arma de dos filos. La adaptaci\u00f3n no es m\u00e1s que una parte de la renovaci\u00f3n, no puede ser otra cosa que fruto de la renovad\u00f3n, de una renovaci\u00f3n bien hecha. Adaptarse es lo propio de quien no tiene espina dorsal y puede plegarse, doblegarse a todo, lo que no est\u00e1 bien ni es bonito. Necesitamos personas que tengan una Fe verdadera, convicciones, algo t\u00f3nico.<\/p>\n<p>\u00bfDe qu\u00e9 se trata, pues, cuando se habla de Renovaci\u00f3n? \u00bfEs acaso de buscar algo estrictamente original? \u00bfestrictamente ins\u00f3lito? \u00bfde hacer tabla rasa del pasado y de llegar a una transformaci\u00f3n radical? Podemos contestar enseguida: ciertamente que no. No es eso lo que la Iglesia pretende. Lo que la Iglesia quiere \u2014y nosotras debemos querer c\u00f3n ella\u2014 es encontrarse a s\u00ed misma, volver a la lozan\u00eda de su juventud, a su primitiva belleza. Esto que estoy diciendo ser\u00eda un poco her\u00e9tico si se aplicase estrictamente a la Iglesia. Sin embargo, as\u00ed se ha expresado el Concilio y es lo que ha dicho tambi\u00e9n Pablo VI en su Enc\u00edclica \u00abEcclesiam Suam\u00bb Que la Iglesia se engalane para su Esposo, que encuentre o vuelva a encontrar, en aquellos puntos en que hab\u00eda desfigurado un tanto, aquella belleza virginal, aquella pureza, aquella semejanza con aqu\u00e9l con quien se ha desposado.<\/p>\n<p>Y esto mismo tenemos que hacer nosotras tambi\u00e9n. En nosotras, precisamente, recobrar\u00e1 la Iglesia su belleza, su pureza, su uni\u00f3n con su Esposo. La Iglesia no es algo intangible, una idea o un mito, un pensamiento, una creaci\u00f3n de la mente. La Iglesia somos nosotros, los miembros del cuerpo de Cristo, reunidos en Iglesia. Y tenemos, en lo que nos concierne, para que la Iglesia realice su trabajo, que ser o volver a ser lo que somos.<\/p>\n<p>En una de las \u00faltimas ceremonias del Concilio se dijo una palabra que me impresion\u00f3 mucho. Esa palabra es una oraci\u00f3n que rez\u00f3 el Papa despu\u00e9s de la petici\u00f3n de perd\u00f3n oficial hecha por todos los Padres Conciliares Los peri\u00f3dicos no hablaron de ella. A los peri\u00f3dicos les suele interesar m\u00e1s el aspecto folkl\u00f3rico: la plaza de San Pedro atestada de gente, la Bas\u00edlica llena, el abrazo al representante de Aten\u00e1goras. Este abrazo representaba, por ambas partes, una humildad profunda, un deseo de uni\u00f3n, un amor a Dios inmenso. Todo esto no lo explicaban los peri\u00f3dicos. Se habl\u00f3 poco tambi\u00e9n de esa ceremonia de la petici\u00f3n de perd\u00f3n. Todos los Padres Conciliares se pusieron de rodillas, en la Bas\u00edlica, permanecieron en un silencio total durante algunos minutos y en seguida se unieron a la petici\u00f3n de perd\u00f3n pronunciada por el Santo Padre por todos los pecados cometidos durante el Concilio contra la humildad a que hubieran podido sentirse arrastrados al creer defender la verdad. Somos humanos, llenos de flaqueza, y aun con las mejores intenciones, al creer que defendemos la verdad podemos estar defendiendo nuestro propio pensamiento, al creer tratar de convencer al otro, demostr\u00e1ndole que sus argumentos no son exactos, estar atac\u00e1ndole a \u00e9l personaltnente, lo que se opone a la caridad.<\/p>\n<p>Los Padres Conciliares pidieron, pues, perd\u00f3n. A continuaci\u00f3n, a una insinuaci\u00f3n del Santo Padre, se d\u00ederon el beso de paz. Fue muy hermoso. Terminada la ceremonia, el Papa les dijo: \u00abLo que hab\u00e9is visto aqu\u00ed, id a aplicarlo a vuestras di\u00f3cesis. Ahora os env\u00edo, partid llenos del Esp\u00edritu Santo, iluminados por sus luces, id a derramar la Verdad all\u00e1 donde Dios os ha establecido, en la Iglesia que El ha confiado a vuestros cuidados\u00bb. Y termin\u00f3 con una hermos\u00edsima oraci\u00f3n. No tengo aqu\u00ed el texto, pero en sustancia dec\u00eda esto: \u00abOh Dios que nos has hecho Pastores de tu reba\u00f1o, conc\u00e9denos llegar a ser lo que pretedemos ser\u00bb. Ya ven qu\u00e9 hermoso, qu\u00e9 humilde, lleno de deseo de verdad y de caridad.<\/p>\n<p>Pienso que todo el trabajo de renovaci\u00f3n espiritual que debe llevarse a cabo en la Comun\u00eddad est\u00e1 contenido en estas palabras: conc\u00e9denos que lleguemos a ser lo que pretendemos ser, lo que en realidad somos en la voluntad de Dios, dicho de otro modo, en nuestra vocaci\u00f3n. Lo que pretendemos ser, es decir, Hijas de la Caridad. Estamos ya acostumbradas a este nombre y se nos escapa un poco su contenido, lo que forma su esencia profunda, lo que le convierte \u2014dig\u00e1moslo sin inconveniente\u2014 en el m\u00e1s hermoso de todos los nombres. Lo digo no por met\u00e1fora ni por un movimiento de vanidad: no nos lo hemos dado nosotras, sino porque verdaderamente no puede haber un nombre m\u00e1s bello, m\u00e1s significativo, m\u00e1s evocador que el de Hija de Caridad que, seg\u00fan San Vicente, quiere decir: Hija de Dios.<\/p>\n<p>Deber\u00edamos de vez en cuando dedicar una de nuestras oraciones a nuestro nombre y preguntarnos: \u00bfSoy verdaderamente Hija de la Caridad, Hija de Dios? Cada uno de mis pensamientos, de mis reacciones, de mis actitudes, cada una de mis oraciones con los dem\u00e1s, \u00bfemanan verdaderamente de la caridad? Hija de la Caridad; cuando se es hija de alguien, lo es una en todos los aspectos de su vida. Pues bien, para ser Hija de la Caridad, es menester que todo lo que somos, todo lo que hacemos o decimos, todo lo que sale de nosotras, tenga su base, su apoyo, su fuente en una caridad verdadera.<\/p>\n<p>Hija de la Caridad podr\u00eda tambi\u00e9n significar Hija del Evangelio. La caridad nos lleva a lo que constituye la esencia del Evangelio: a la pobreza en la humildad, a la pureza que es verdad, a la sencillez&#8230; a la caridad, en una palabra. Nuestras tres virtudes fundamentales forman un todo. No se puede considerar una de ellas sin abarcar al mismo tiempo a las tres. Pues bien, no seremos Hijas de la Caridad si no vivimos en verdad, en humildad, en pobreza, en sencillez.<\/p>\n<p>Todo esto es el fruto; con los valores de base de la caridad, que en nosotras debe ser ante todo interior. Se ha hablado mucho (y con toda raz\u00f3n) de la caridad mutua: fue la \u00faltima preocupaci\u00f3n de Santa Luisa en su lecho de muerte. En su coraz\u00f3n de madre, en su alma de madre y de santa, hab\u00eda concebido la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad: \u00abAmaos las unas a las otras\u00bb. Se nos ha exhortado con frecuencia y en todos los tonos, no s\u00f3lo en la Comunidad&#8230; sino desde fuera de ella a practicar esta caridad mutua, que constituye el testimonio evang\u00e9lico por excelencia, el testimonio de la caridad que nos une y nos hace obrar de una misma forma, que nos hace pensar fraternalmente unidas, que nos hace ayudarnos las unas a las otras.<\/p>\n<p>Se nos recomienda: Manifiesten esa caridad, tengan el sentido de la acogida&#8230; Tener el sentido de los dem\u00e1s, respetar a nuestras compa\u00f1eras, respetar a nuestros Superiores. Por ejemplo, tenemos que saber acoger con una sonrisa a los que acuden a nosotros. Todo esto es <em>excelente&#8230; <\/em>pero puede existir sin ser verdadera Caridad. Cierta fortaleza de car\u00e1cter, un sentido de los buenos modales y de la buena educaci\u00f3n \u2014que podr\u00eda ser vanidad y hasta orgullo profundo\u2014 podr\u00eda producirlo. S\u00ed, se puede llegar a ello con fuerza de voluntad y con un car\u00e1cter no demasiado malo Pero eso no es caridad, ah\u00ed no est\u00e1 la caridad. La caridad es nuestro pensamiento profundo; no lo olvidemos y pongamos en ello nuestra constante atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pienso que esta caridad interior debe ser la primera fase de nuestra renovaci\u00f3n; bueno y tambi\u00e9n la \u00faltima y la de en medio. Esta renovaci\u00f3n de nuestra caridad interior tiene que ser nuestra actividad continua. \u00bfSoy caritativa en mis pensamientos? Si alguien acude a m\u00ed, no me basta con dirigirle una palabra bondadosa, tengo que considerarla en la caridad en el fondo de mi alma, en mi pensamiento, como Dios la considera en su amor. Si al ver que se me acerca alguien me digo interiormente: \u00a1ya est\u00e1 aqu\u00ed esta persona insoportable!, podr\u00e9 hacerle despu\u00e9s las sonrisas que quiera, pero en m\u00ed no ha habido caridad. No es as\u00ed como nos mira el Se\u00f1or. Creo no equivocarme al pensar que, a\u00fan cuando hubi\u00e9ramos cometido faltas graves, al vernos acudir a El, Dios no dice: \u00abaqu\u00ed est\u00e1 esta Hermana infernal a la que no puedo soportar\u00bb. No, no dice eso. Nos mira con su mirada de Salvador que nos ha redimido, derramado toda su sangre por nosotras; nos mira como el que nos ama.<\/p>\n<p>Nosotras tambi\u00e9n, consideremos nuestras disposiciones interiores hacia las personas que acuden a nosotras. Estas son las disposiciones en las que tenemos que trabajar. Si, por la gracia de Dios y de la Virgen Nuestra Madre, nos pusi\u00e9ramos todas hoy a trabajar en profundidad, con perseverancia, en este plano de la caridad interior, estoy persuadida de que, en el espacio de dos o tres a\u00f1os, nuestra renovaci\u00f3n espiritual, y nuestra renovaci\u00f3n total estar\u00edan realizadas para el mayor bien de la Iglesia de Dios.<\/p>\n<p>En ese sentido &#8216;es en el que tenemos que unirnos. Unirse no quiere decirse estar intercambiando siempre pensamientos que no hay rnayor necesidad de comunicar. No, es sostenernos mutuamente en la b\u00fasqueda de una caridad verdadera que, ya lo hemos visto, empieza en lo interior. Despu\u00e9s, l\u00f3gicamente, tiene que traducirse al exterior. Pero entonces ser\u00e1 cuando nuestros actos y gestos ser\u00e1n sinceros. De otra forma, no lo son del todo.<\/p>\n<p>Claro que tampoco es cuesti\u00f3n de decir: \u00abcomo tengo poca simpat\u00eda hacia esa persona que no me agrada, tengo que ser desagradable con ella, para as\u00ed ser sincera\u00bb. No, eso no es ser sincera ni estar en la verdad. Ser\u00eda un enorme error pensar y hablar as\u00ed. Ya que no seamos due\u00f1as todav\u00eda de dominar nuestros sentimientos interiores, empecemos al menos por el acto de voluntad de dominar los exteriores, dici\u00e9ndonos: \u00abtengo que llegar a conseguir que estas manifestaciones respondan a una postura interior de verdadera caridad\u00bb. Y entonces, precisamente, nuestros gestos llegar\u00e1n a ser reales y aut\u00e9nticos. As\u00ed tambi\u00e9n viviremos en la presencia de Dios.<\/p>\n<p>Cuando se dice: \u00abEstamos haciendo\u00bb o \u00abvamos a hacer la presencia de Dios&#8230;\u00bb parece que la cosa se pone en duda. No me gusta esa expresi\u00f3n. En cambio, lo que no debemos de hacer es cansarnos de ponernos \u00aben\u00bb la presencia de Dios. Tenemos que tener una disciplina de vida espiritual. En estos momentos se tender\u00eda a ser un poco an\u00e1rquicos \u2014a\u00fan en la vida espiritual. Con el pretexto Cle ir a Dios espont\u00e1neamente, en libertad\u2014 lo que no cabe duda que es bueno ya que no se siguen\u2014 normas; ya no se impone uno ning\u00fan reglamento o estructura. Es un error formidable. Somos de tal naturaleza que nuestra voluntad, nuestro pensamiento, nuestra inteligencia no son capaces de mantener de continuo actos que se encadenen unos a otros. Nuestra voluntad, nuestro pensamiento, nuestra inteligencia y nuestro deseo de ir a Dios necesitan que nos impongamos normas a nosotros mismos en las que pueda apoyarse y desarrollarse nuestra vida espiritual.<\/p>\n<p>Ponerse en la presencia de Dios, as\u00ed, de manera regular, cuando da la hora, no es una pr\u00e1ctica infantil. Supone un buen dominio de s\u00ed. Cada vez que da la hora, se reafirma esa voluntad, esa resoluci\u00f3n que hemos tomado por la ma\u00f1ana. Volvemos a confirmarla.<\/p>\n<p>La forma o f\u00f3rmula para ponerse en la presencia de D\u00edos, de suyo, no tiene mayor importancia. Es cierto que en el conjunto de nuestra vida de Hijas de la Caridad son muy pocas las que pueden rezar una f\u00f3rmula de la presencia de Dios, todas las horas, al sonar el reloj. Ya hemos pensado en ello, y en los libritos de preces que recibir\u00e1n Vds. dentro de tres semanas o un mes, encontrar\u00e1n un acto muy corto, muy sencillo, para ponerse en la presencia de Dios, que les permitir\u00e1 ponerse en contacto con el Se\u00f1or mentalmente y de forma muy r\u00e1pida. \u00abDios m\u00edo, creo en Vos, aumentad mi fe; espero en Vos, afirmad mi esperanza&#8230; etc.\u00bb. Es corto pero lo dice todo. Permite ese acudir continuo al Se\u00f1or, ese sumergirse en la vida \u2014que ahora se llama mucho teologal\u2014, pero que sencillamente quiere dec\u00edr vida en Dios, basada en Dios, apoyarse en Dios.<\/p>\n<p>No tenemos que dejarnos arrastrar por toda esa corriente de materialismo y de duda, una especie de riada que arrastra hoy a gran parte de la humanidad y la separa de Dios. Nuestra vida tiene que estar basada en Dios. Un d\u00eda impulsadas por su gracia, respondiendo a su llamada, centramos esa vida nuestra en El. No podemos olvidarlo. Por lo dem\u00e1s ya lo hab\u00edan hecho antes en nuestro nombre, al darnos el Bautismo que nos se\u00f1al\u00f3 con el sello cristiano, el sello de Cristo. Y desde entonces est\u00e1bamos reservadas para Dios; nuestra vida no pod\u00eda desarrollarse m\u00e1s que en El, a menos de ment\u00edrse a s\u00ed misma<\/p>\n<p>Mantengamos, pues, esa decisi\u00f3n de nuestra vida con el esfuerzo de nuestra voluntad&#8230; pong\u00e1monos de continuo en manos del Se\u00f1or&#8230; Todo lo dem\u00e1s es \u00abNada\u00bb. Seremos mentiras vivas si no vivimos en Dios. Es grave porque es malograr nuestra vida. Porque hacemos que la Comunidad se \u00abfrustre\u00bb de lo que debe de ser. Porque dejamos de responder a la voluntad de Dios sobre nosotras y defraudamos a los que nos miran para que, al vernos, les ayudemos \u00aba dirigirse ellos tambi\u00e9n a Dios.<\/p>\n<p>Ayer mismo hablando con alguien que hab\u00eda trabajado en el pleno conciliar, dec\u00eda yo: el Concilio ha situado bien la vida religiosa en la Iglesia. Es una gran alegr\u00eda. Dos cosas se han logrado por el Concilio en el plano de la vida religiosa: su realidad teol\u00f3gica, es decir, su uni\u00f3n total a la persona de Cristo, y su lugar en la Iglesia.<\/p>\n<p>La vida religiosa es verdaderamente la prolongaci\u00f3n de la persona de Cristo, \u00e9sta es su raz\u00f3n de ser, no tiene otra. No hay que hacer para demostrarlo grandes consideraciones: se es religiosa porque se ama a Cristo. Se da una a El, porque se quiere prolongar su vida en la tierra. Esto lo ha se\u00f1alado el Concilio.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n han quedado bien definidos los religiosos y religiosas con relaci\u00f3n a la Iglesia, situados en la Iglesia. Es voluntad formal del Concilio afirmar que la vida religiosa es un tesoro de la Iglesia. No puede desenvolverse m\u00e1s que dentro de la Iglesia y responde a las necesidades de la Iglesia.<\/p>\n<p>Quedan definidas nuestra relaci\u00f3n con Cristo y nuestra relaci\u00f3n con la Iglesia. No as\u00ed, o por lo menos no tan bien, nuestra relaci\u00f3n con el mundo. No ha quedado dilucidada. Probablemente ser\u00e1 el trabajo que competa al Vaticano III. No estaremos presentes, ni Vds. ni yo. Sin embargo hay algunas alusiones en ciertos pasajes. Hay que saberlo descubrir. Se habla de ello en el decreto de las Misiones; apenas en el de los laicos. Y sin embargo, el apostolado de los laicos introduce en seguida entre sus consultores a religiosos, lo que tiene gran importancia. En el esquema XIII de la Iglesia en el mundo, tambi\u00e9n se nombr\u00f3 a algunos religiosos como consultores.<\/p>\n<p>Esta inserci\u00f3n en el mundo va a crecer en nosotras y exigir\u00e1 de nosotras que seamos mucho m\u00e1s religiosas que antes. Porque unirnos al trabajo de las personas del mundo y dar entre ellas el testimonio de religiosas, no quiere decir conformamos con el mundo, adaptarnos a su estilo, volver a ser, simplemente, mundanas como una especie de ser h\u00edbrido que no ser\u00eda ni religiosa ni seglar, y que pasar\u00eda por el mundo con toda clase de facilidades recuperadas. Esto es un profundo error. A partir de tal momento, la vida religiosa estar\u00eda condenada; perder\u00eda su car\u00e1cter distintivo.<\/p>\n<p>Puesto que estaremos destinadas a trabajar con los laicos, a insertarnos en organismos del mundo, tendremos que ser mucho m\u00e1s religiosas, con principios y convicciones profundas, con una disciplina de vida extremada. San Vicente fue el primero en lanzar unas j\u00f3venes en medio del mundo en un momento en que aquello parec\u00eda una revoluci\u00f3n&#8230; y hasta un desatino. San Vicente, pese a su humildad, ha sido quien nos ha dicho: \u00abten\u00e9is que ser dos veces m\u00e1s virtuosas que las religiosas\u00bb. Las religiosas de aqu\u00e9l tiempo estaban todas confinadas en los daustros.<\/p>\n<p>Pero yo les digo: Tenemos que adquirir bases interiores de virtud y tener el h\u00e1bito de una uni\u00f3n con Dios tal que, frente a cualquier circunstancia, demos y sepamos encontrar, en esa relaci\u00f3n continua con el Se\u00f1or que habita en nosotras, en esa caridad interior que d\u00e9be ordenar todas nuestras relaciones con los dem\u00e1s sepamos encontrar la nota justa. No es la Hermana comida del deseo de exhibirse fuera la que puede ir a trabajar en un organismo exterior; podr\u00e1 hacerlo, por el contrario, aquella otra, que siendo profundamente de Dios, apoyada s\u00f3lo en El, le llevar\u00e1 dondequiera que vaya.<\/p>\n<p>Actualmente, cuando toman Vds. parte en algunos congresos. o cursillos, se les autoriza a tomar las comidas con los participantes en d\u00edcho cursillo o congreso. Se encuentran sacerdotes, laicos, religiosos. Su Visitadora puede darles dicha autorizaci\u00f3n \u2014no deben hacerlo por su cuenta sin haber pedido el permiso\u2014. Si son Vds., por ejemplo, de las que dan la \u00edmpresi\u00f3n de que se est\u00e1n aprovechando de la comida que les sirven (hay que tener valor para decir las cosas), se exponen a crear un malestar, Aun los que parezcan aprobarlas, los que acaso les digan: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 bien! Vds. est\u00e1n al d\u00eda. Las felicito. Da gusto alternar con Hermanas as\u00ed\u00bb. Esas mismas personas se marchar\u00e1n con un mal sabor de boca. No hay necesidad de hacer el rid\u00edculo. Si. les ofrecen algo, lo toman sencillamente y ya est\u00e1. No hay m\u00e1s que decir. He admirado siempre a Nuestro Muy Honorable Padre. Le he observado en muchas circunstancias: le ofrecen algo, una copa de champ\u00e1n, por ejemplo; la acepta con la m\u00e1s amable de las sonrisas: \u00abmuchas gracias\u00bb. La tiene en la mano acaso diez minutos&#8230; y luego la vuelve a colocar en la mesa. Sin haberla bebido pero sin haber llamado la atenci\u00f3n. Tiene una forma muy sencilla y muy discreta de presentarse.<\/p>\n<p>Hay quien dice: Tenemos derecho de alternar con los seglares; tenemos derecho de esto, de lo otro. En primer lugar, no se trata de derecho. No hay ning\u00fan derecho y s\u00ed algunos deberes. Lo que es muy diferente. No se tiene nunca derecho de tomar lo que se ha dado. Cuando nos consagramos al Se\u00f1or, ya cuando vislumbramos nuestra donaci\u00f3n, renunciamos a todos aquellos derechos que ten\u00edamos, derechos que eran leg\u00edtimos. Renunciamos a gozar de los bienes de coraz\u00f3n, de los bienes materiales, a disponer de nuestra vida seg\u00fan nos dictara nuestro pensamiento. Renunciamos a todas esas cosas. Y aceptamos abrazar una vida mortificada en Cristo. Seamos lo que somos. Nunca lo somos plenamente. Se contin\u00faa adquiriendo ese ser, se llega a serio, poco a poco, de renuncia en renuncia y de victoria en victoria.<\/p>\n<p>Como el Se\u00f1or quiere recuperarnos, por decirlo as\u00ed, nos env\u00eda algunos remordimientos. Entonces, no estamos a gusto, tenemos mal humor. Es que sabemos muy bien que no somos lo que debernos ser. Si, por el contrario, un buen d\u00eda nos decidimos: ya est\u00e1, de hoy no pasa, hoy lo dejo todo (bueno, ese \u00ablo dejo todo\u00bb tendremos que renovarlo a medida que surjan las circunstancias, tendremos que mantenerlo con esfuerzo); pero ese d\u00eda nos llenamos de felicidad. En ese d\u00eda verdaderamente, la alegr\u00eda empieza a invadimos, en profundidad, se abre en nosotras porque hemos conseguido ser nosotras mismas. Estamos de acuerdo con Dios; estamos en la verdad, en la caridad.<\/p>\n<p>Habr\u00eda un grand\u00edsimo peligro en cambiar las formas, en dar amplitudes y posibilidades en nuestras relaciones con el mundo (insisto mucho en ello), sin reavivar, sin profundizar el sentido que tenemos de nuestra vocaci\u00f3n, de la llamada que hemos recibido del Se\u00f1or, de lo que tenemos que ser en plenitud. Ser\u00eda, cr\u00e9anlo, una cat\u00e1strofe. M\u00e1s valdr\u00eda a pesar de todo quedarnos replegadas en nosotras, aun cuando fuera morir poco a poco, que irnos a falsificar fuera la imagen de lo que tiene que ser una religiosa. Pongamos gran cuidado a cada una de las modificaciones que se introduzcan en nuestra vida de Comunidad.<\/p>\n<p>Hasta ahora son pocas las que hemos hecho. Es decir, hay un cambio sustancial en nuestra vida, el de nuestro rezo por la ma\u00f1ana y por la noche. Es, creo yo, el cambio m\u00e1s importante, el que puede tener mayores repercusiones en nuestra vida espiritual. Si les parece, vamos a tomarlo como modelo de lo que debe ser nuestra acogida a las diferentes modificaciones que se vayan sucediendo. Vamos a ver c\u00f3mo debemos recibir esas transformaciones, ya ligeras, ya importantes que se nos vayan transmitiendo por medio de circulares o por las fichas del consuetudinario.<\/p>\n<p>Hemos dejado de rezar nuestras antiguas plegarias. Empezamos el rezo de Laudes y Completas, \u00bfacaso de no muy buena gana? No, en general, no. Se ha acogido incluso con alegr\u00eda, pero, hay que decirlo, a veces con una alegr\u00eda que no era de buena ley. Signif\u00edcaba un poco: \u00abPor fin, nos vamos modernizando\u00bb. Quiz\u00e1 exagero, aunque pueda que no mucho. En el conjunto ha habido alegr\u00eda, pero verdadera. Creo que la gran mayor\u00eda de las Hermanas est\u00e1 penetrada de esa necesidad de buscar las fuentes de su vida espiritual en la Sagrada Escritura, y por eso pienso que ese deseo ha hecho acoger bien el rezo de Laudes y Completas.<\/p>\n<p>Les hablo de esto porque una Comunidad masculina me ha dicho: \u00abhemos dejado nuestras antiguas plegarias y hemos adoptado el rezo del Oficio divino, pero no hemos sacado ning\u00fan provecho espiritual, porque la cosa no se hab\u00eda preparado. Entonces los esp\u00edritus no se han esforzado por buscar el alimento espiritual en el nuevo rezo. Ten\u00edamos costumbres espirituales arraigadas en las antiguas f\u00f3rmulas. Se ten\u00eda, por ejemplo, la costumbre de renovar los sentimientos d\u00e9 contricci\u00f3n al llegar a tal pasaje. En otro se afianzaban sentirnientos de humildad, m\u00e1s all\u00e1 se reavivaba la fuente de la caridad&#8230; Eran costumbres que se remontaban a diez, o quince o veinte a\u00f1os de vida religiosa, que se hab\u00edan cimentado en el seminario, en la preparaci\u00f3n a los Votos, etc. Ten\u00edamos as\u00ed como jalones o se\u00f1alizaciones para guiarnos en nuestra vida espiritual. Pero se han suprimido y se ha adoptado un Oficio que nadie ha comprendido. Nos hemos puesto a rezarlo todos y el resultado ha sido perder lo antiguo sin haber querido nada con lo nuevo\u00bb.<\/p>\n<p>Tenemos que tener tnucho cuidado. No vayamos a dejarnos arrastrar por un rezo falto de atenci\u00f3n sin tratar de penetramos de todo el sentido de Laudes y Completas. Tenemos, por el contrario, que encontrar en estas horas el alimento de nuestra oraci\u00f3n mental. De costumbre rezamos Laudes inmediatamente antes de la oraci\u00f3n y es cosa buena. Seg\u00fan nuestra disposici\u00f3n de cada d\u00eda nos sentiremos atra\u00eddas por \u00e9ste o aquel pasaje que responde mejor a nuestra disposici\u00f3n del momento. Tomemos punto de partida de all\u00ed, para hacer nuestra oraci\u00f3n. Tratemos ante todo de ver cu\u00e1l ha sido el objetivo profundo que se ha propuesto la Comunidad al adoptar este cambio, lo mismo que otros que pueda en lo sucesivo adoptar.<\/p>\n<p>De paso les dir\u00e9 que cuando recen Laudes y Completas pongan cuidado en la misma recitaci\u00f3n. Tenemos que llegar hasta el fondo de su sentido y alimentar con \u00e9l nuestra oraci\u00f3n. Est\u00e1 bien. Pero tambi\u00e9n tenemos que hacer una buena y bien entonada redtaci\u00f3n, ordenada, disciplinada. La recitaci\u00f3n del Oficio Divino es de suyo una alabanza al Se\u00f1or. No ya s\u00f3lo el alimento de nuestra vida espiritual, sino una alabanza. El Se\u00f1or se ha preParado una alabanza eterna con el canto de los p\u00e1jaros en la Naturaleza. Nosotras tenemos&#8217; que ser conscientes de que la recitaci\u00f3n bien ordenada del Oficio es de suyo una alabanza. Pero tiene que estar bien hecha. Si, por ejemplo, en una Comunidad de cinco o seis Hermanas, o induso en una como la de aqu\u00ed, en estos d\u00edas de trescientas o cuatroc\u00edentas, una se dedica a empezar antes y otra a terminar despu\u00e9s, no podr\u00e1 resultar demasiado bonito. Yo pienso que el Se\u00f1or tiene un o\u00eddo musical y no le puede agradar semejante cacofon\u00eda.<\/p>\n<p>No tenemos que salmodiar el Oficio. Somos Hijas de la Caridad y si dedic\u00e1ramos demasiado tiempo al Oficio es probable que perdi\u00e9ramos un poco el sentido de nuestra vocaci\u00f3n. Pero de todas formas debemos poner cuidado en recitarlo bien. No lo salmodiamos, decimos, pero no desentonen con voz de falsete. Si todas est\u00e1n recitando en tono de Fa y una sale con una octava m\u00e1s alta resulta fe\u00edsimo. No digo que distingan cada una de las notas con que hacen la recitaci\u00f3n, pero tengan por lo menos un poco de o\u00eddo para no desentonar demasiado. Que una recita un poco m\u00e1s alto o un poco m\u00e1s bajo, est\u00e1 bien, no tiene importancia con tal de que no se desafine. Esto es tener el sentido de los dem\u00e1s. El sentido de los dem\u00e1s abarca toda una serie de detalles, y en esta l\u00ednea \u2014fij\u00e9monos bien\u2014 la atenci\u00f3n que ponemos es ya un acto de amor. Saben empezar, por ejemplo, todas al mismo tiempo, saben detenerse al final del vers\u00edculo, todas juntas el tiempo suficiente&#8230; No digo que se detengan contando: uno, dos, tres, pero s\u00ed que marquen la pausa. Debe marcarse, forma parte del Oficio, de la recitaci\u00f3n clara, distinta, ordenada, disciplinada. Todo esto son peque\u00f1os actos de amor, gestos de vida comunitaria, que se pueden hacer. No hay nada que m\u00e1s moleste en una Cornunidad que una que se destaca, que no se funde con las dem\u00e1s Si tienen alguna en su Comunidad que desentona de todas, sop\u00f3rtenla, pero no sean ustedes as\u00ed.<\/p>\n<p>Hermanas, pongan toda su atenci\u00f3n interior a todo lo que se les env\u00eda, ya sean las fichas espirituales de preparaci\u00f3n a la oraci\u00f3n, de comentario de la oraci\u00f3n, ya lo referente a las pr\u00e1cticas de penitencia, a la regularidad, al silencio, o b\u00eden las indicaciones sobre los locales de la Comunidad&#8230;, etc\u00e9tera. Hagan oraci\u00f3n delante del Se\u00f1or para descubrir cu\u00e1l es la finalidad espiritual por la que se han decidido unas modificaciones. Est\u00e9n convencidas de que nunca se har\u00eda un cambio para dar mayor amplitud o mitigaci\u00f3n. Aun cuando aparezca en ese sentido de dulcificaci\u00f3n o alivio, siempre ir\u00e1 en funci\u00f3n de una mira espiritual. Pero esa mira espiritual son s\u00f3lo ustedes las que pueden conseguir que se logre. Si toman con ligereza el esfuerzo de adaptaci\u00f3n de la Comunidad, ser\u00e1n francamente culpables.<\/p>\n<p>Quisiera servirme de las mismas palabras de San Vicente: \u00abNo habr\u00eda infierno bastante para una H\u00edja de la Caridad que \u2014\u00e9l no se refer\u00eda a las mismas cosas, pero era algo similar\u2014 hiciera disminuir la caridad y el fervor\u00bb. Es preciso que se sientan todas y cada una responsables, parte importante en la puesta en pr\u00e1ctica y en el \u00e9xito \u2014ya comprenden en qu\u00e9 sentido digo esta palabra\u2014 del alcance espiritual profundo de cada una de las adaptaciones que se les vayan comunicando y que se les invite a adoptar.<\/p>\n<p>Algunas podr\u00e1n decir: \u00abYo s\u00e9 muy poca cosa; a m\u00ed no se me escucha; no tengo autoridad; no desempe\u00f1o m\u00e1s que un oficio insignificante; soy anciana; o bien, no soy inteligente&#8230;\u00bb. Cualquiera que sea la situaci\u00f3n en que se encuentren y su situaci\u00f3n personal, no saben ustedes qu\u00e9 repercusiones tan considerables puede tener la conducta de una sola Hermana sobre toda la Compa\u00f1\u00eda y a\u00fan sobre toda la Iglesia y sobre las personas que la rodean. Una santa, sin moverse de su rinc\u00f3n, transforma el mundo. Es necesario que sepan ustedes apreciarse en su justo valor. Esto no es orgullo, sino saber que el Se\u00f1or espera de cada una un esfuerzo personal y continuo para esa renovaci\u00f3n espiritual y profunda de la Compa\u00f1\u00eda que la Iglesia nos pide.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Seguramente ya saben Vds., Hermanas, que el 30 de junio pr\u00f3ximo Nuestro Santo Padre el Papa va, no a promulgar porque ya lo est\u00e1n, pero a declarar la puesta en vigor de todos los textos &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/susana-guillemin-conferencia-a-las-hermanas-abril-de-1966\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":393749,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"#ffffff","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[273],"tags":[],"class_list":["post-41017","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-escritos-de-susana-guillemin"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Susana Guillemin: Conferencia a las Hermanas, abril de 1966 - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/susana-guillemin-conferencia-a-las-hermanas-abril-de-1966\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Susana Guillemin: Conferencia a las Hermanas, abril de 1966 - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Seguramente ya saben Vds., Hermanas, que el 30 de junio pr\u00f3ximo Nuestro Santo Padre el Papa va, no a promulgar porque ya lo est\u00e1n, pero a declarar la puesta en vigor de todos los textos ... 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