{"id":40710,"date":"2023-01-17T08:18:07","date_gmt":"2023-01-17T07:18:07","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2011\/05\/espiritualidad-vicenciana-liturgia\/"},"modified":"2022-12-29T12:11:08","modified_gmt":"2022-12-29T11:11:08","slug":"espiritualidad-vicenciana-liturgia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-liturgia\/","title":{"rendered":"Espiritualidad vicenciana: Liturgia"},"content":{"rendered":"<h2>Introducci\u00f3n<\/h2>\n<p>\u00abLa asamblea como tal es el sujeto de la ce\u00adlebraci\u00f3n eucar\u00edstica\u00bb. Todav\u00eda hoy una afirmaci\u00f3n semejante sorprende a m\u00e1s de uno. Sin embar\u00adgo, est\u00e1 sacada de un documento del episcopa\u00addo franc\u00e9s. En realidad debemos asombrarnos un poco de que se tuviera que descubrir de nuevo lo expresado desde siempre en antiguas y venera\u00adbles oraciones. El sacerdote ha dicho siempre las oraciones oficiales en plural: pedirnos, damos gra\u00adcias, ofrecemos. \u00abDesde siempre, afirma J. A. Jungmann, existi\u00f3 el am\u00e9n al final de las oracio\u00adnes para que los fieles pudieran expresar as\u00ed su firma al pie de la oraci\u00f3n del sacerdote\u00bb (J. A. Jungmann, Liturgia hoy, Madrid 1965, 146).<\/p>\n<p>Es seguro que los sacerdotes y el pueblo fiel del tiempo de s. Vicente de Pa\u00fal, se expresaron, m\u00e1s o menos, del mismo modo: invitando el sa\u00adcerdote y suscribiendo el pueblo la invitaci\u00f3n sa\u00adcerdotal.<\/p>\n<p>Pero si ojeamos una de las m\u00e1s famosas obras sobre la liturgia escritas durante el siglo XVII, del oratoriano Thomassin, podemos concluir lo siguiente: la oraci\u00f3n lit\u00fargica y su respuesta -oremos y am\u00e9n-, estaban envueltas en la m\u00e1s ple\u00adna oscuridad. A este prop\u00f3sito escribe L. Bouyer: \u00abHubo un tiempo\u2026 en que era admitido por muchos cat\u00f3licos que la liturgia deb\u00eda, a veces, celebrarse; pero que comprenderla era, a lo m\u00e1s, facultativo, nunca necesario o verdaderamente deseable\u00bb (L. Bouyer, Piedad lit\u00fargica, Cuerna\u00advaca 1957, 11). .<\/p>\n<p>El breve cuadro presentado nos sirve de en\u00adtrada y nos da pie para adentrarnos en el tema. Es preciso se\u00f1alar las vertientes que derivan de los cuatro apartados que proponemos a conti\u00adnuaci\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">Liturgia.<br \/>\nEucarist\u00eda.<br \/>\nOficio divino.<br \/>\nCanto.<\/p>\n<h2>I. Liturgia: definiciones de Liturgia y didascalia lit\u00fargica<\/h2>\n<p>Los primeros intentos de ofrecer una defini\u00adci\u00f3n de la liturgia se remontan a los comienzos del movimiento lit\u00fargico. Muratori (siglo XVIII) fue el primero que incluy\u00f3 el concepto \u00abculto\u00bb en la definici\u00f3n de liturgia, logrando as\u00ed que \u00e9sta abar\u00adcase la Misa y los sacramentos. Seg\u00fan \u00e9l, la li\u00adturgia es \u00abel modo de rendir culto al Dios verda\u00addero por medio de los ritos externos legalmente determinados, con el fin de darle honor y co\u00admunicar sus beneficios a los hombres\u00bb. Esta perspectiva teol\u00f3gica habr\u00eda dado muy buenos resultados si se hubiese seguido, pero evolucio\u00adn\u00f3 hacia una concepci\u00f3n esteticista y jur\u00eddica de la liturgia que fue condenada por P\u00edo XII en la En\u00adc\u00edclica Mediator Dei.<\/p>\n<h3>Perspectiva esteticista y jur\u00eddica<\/h3>\n<p>La tendencia esteticista considera la liturgia co\u00admo \u00abforma externa y sensible del culto\u00bb. La ten\u00addencia jur\u00eddica afirma que lo espec\u00edfico del culto cristiano es su reglamentaci\u00f3n y ordenaci\u00f3n por parte de la jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica.<\/p>\n<h3>Concepci\u00f3n teol\u00f3gica<\/h3>\n<p>Aunque estas perspectivas prevalecieron tras el movimiento lit\u00fargico iniciado por Dom Gu\u00e9\u00adranguer, a principios del siglo XX aparecieron dos tendencias de car\u00e1cter teol\u00f3gico que, con el tiem\u00adpo, terminaron imponi\u00e9ndose: la liturgia como \u00abculto de la Iglesia\u00bb y como \u00abmisterio de salva\u00adci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Los iniciadores de la primera tendencia son los benedictinos M. Festugi\u00e9re y B. Beauduin. Seg\u00fan ellos, la liturgia puede definirse como el \u00abculto de la Iglesia\u00bb. Son \u00abliturgia\u00bb todos y solos los actos que la Iglesia reconoce como propios, comuni\u00adc\u00e1ndoles determinadas notas que proceden de la misma naturaleza de la Iglesia. Cristo resucitado es el \u00fanico y universal sujeto de ese culto de la Iglesia, puesto que es el mediador entre Dios y los hombres, y el Pont\u00edfice de la Nueva Alianza que realiza nuestro culto aqu\u00ed en la tierra. S\u00f3lo quien se incorpora a Cristo y se convierte en miembro de su cuerpo, puede participar real\u00admente en el culto de la Iglesia.<\/p>\n<p>Las definiciones teol\u00f3gicas coinciden en se\u00ad\u00f1alar la liturgia como el culto propio de la Iglesia. Dom Beauduin nos ofrece la siguiente definici\u00f3n: \u00abEl sacerdocio de Cristo encuentra su manifes\u00adtaci\u00f3n en las funciones sagradas; la liturgia es to\u00adda la obra sacerdotal de la Jerarqu\u00eda visible\u00bb. Es\u00adta visi\u00f3n de la liturgia hace de Dom Beauduin un verdadero pionero en el camino de la reflexi\u00f3n so\u00adbre la naturaleza teol\u00f3gica de la liturgia (J. L\u00f3pez, <em>En el Esp\u00edritu y la Verdad, <\/em>Salamanca 1987, 63ss).<\/p>\n<p>La liturgia, como realidad santificadora, fue puesto de manifiesto por O. Casel. Despu\u00e9s de un detenido examen de \u00ablas religiones de los misterios\u00bb y de las fuentes lit\u00fargicas antiguas, donde la liturgia se llama \u00abmysterium-sacramen\u00adtum\u00bb, formul\u00f3 la definici\u00f3n de la liturgia como \u00abla acci\u00f3n ritual de la obra salv\u00edfica de Cristo\u00bb. Todos los estudiosos de la obra de Casel destacan la re\u00adferencia a la obra de la redenci\u00f3n, es decir, la ac\u00adci\u00f3n de Cristo en la liturgia como continuaci\u00f3n, por la v\u00eda de la presencia del misterio, de la obra de la redenci\u00f3n. La definici\u00f3n de liturgia de O. Casel es sencillamente espl\u00e9ndida.<\/p>\n<p>En 1947 apareci\u00f3 la enc\u00edclica Mediator Dei, la cual no tardar\u00eda en ser calificada como \u00abla carta magna de la liturgia\u00bb. Aunque P\u00edo XII no preten\u00addi\u00f3 explicar todos los componentes esenciales de la liturgia, sancion\u00f3 oficialmente su car\u00e1cter te\u00adol\u00f3gico y puso las bases s\u00f3lidas de una definici\u00f3n cient\u00edfica. \u00abDesde los comienzos del movimien\u00adto lit\u00fargico hasta nuestros d\u00edas se han propues\u00adto m\u00e1s de treinta definiciones de liturgia y toda\u00adv\u00eda no existe una que sea admitida un\u00e1nimemente. Sin embargo, todos los autores admiten que el concepto de liturgia incluye, al menos, los siguientes elementos: la presencia de Cristo Sa\u00adcerdote, la acci\u00f3n de la Iglesia y del Esp\u00edritu San\u00adto, la historia de la salvaci\u00f3n continuada y actua\u00adlizada a trav\u00e9s de los signos eficaces, dando as\u00ed culto perfect\u00edsimo a Dios y comunicando a los hombres la salvaci\u00f3n\u00bb (J. A. Abad y M. Garrido, <em>Iniciaci\u00f3n a la Liturgia de la Iglesia, <\/em>Madrid 1988, 16).<\/p>\n<p>La enc\u00edclica Mediator Dei de P\u00edo XII, como se anot\u00f3 m\u00e1s arriba, es considerada de suma im\u00adportancia. Cristo es el punto de partida para com\u00adprender la liturgia. Por su condici\u00f3n de Mediador, tributa al Padre un culto perfect\u00edsimo. La liturgia es la continuaci\u00f3n ininterrumpida de ese culto en su doble vertiente: glorificaci\u00f3n de Dios y salva\u00adci\u00f3n de los hombres. La Mediator Dei debe ser considerada como verdaderamente precursora del concepto de liturgia ofrecido por la Sacro\u00adsanctum Concilium.<\/p>\n<p>No obstante, el Vaticano II da a su noci\u00f3n de liturgia un enfoque diverso del que encontramos en la Mediator Dei. Pues, mientras la enc\u00edclica de P\u00edo XII parte del plano humano religioso, del culto privado-p\u00fablico e interno-externo, que se convierte despu\u00e9s en sobrenatural, la constituci\u00f3n conciliar se sit\u00faa directamente en una perspecti\u00adva de teolog\u00eda b\u00edblica.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed la definici\u00f3n que el Concilio nos brinda sobre la liturgia: \u00abCon raz\u00f3n, entonces, se considera la liturgia como el ejercicio del sacer\u00addocio de Jesucristo. En ella los signos sensibles significan y, cada uno a su manera, realizan la santificaci\u00f3n del hombre, y as\u00ed el Cuerpo M\u00edstico de Jesucristo, es decir, la cabeza y sus miembros, ejerce el culto p\u00fablico integro.<\/p>\n<p>En consecuencia, toda celebraci\u00f3n lit\u00fargica, por ser obra de Cristo sacerdote y de su Cuerpo, que es la Iglesia, es acci\u00f3n sagrada por excelen\u00adcia, cuya eficacia, con el mismo t\u00edtulo y en el mis\u00admo grado, no la iguala ninguna otra acci\u00f3n de la Iglesia\u00bb (SC 7).<\/p>\n<p>La Sacrosanctum Concilium en el n\u00bb 14 men\u00adciona el derecho y el deber de los fieles a tomar parte en la Liturgia dada su condici\u00f3n de sacer\u00addocio real. Las celebraciones lit\u00fargicas, afirmar\u00e1 m\u00e1s adelante la Constituci\u00f3n, pertenecen al en\u00adtero cuerpo de la Iglesia, pueblo santo congregado y ordenado bajo la direcci\u00f3n de los obispos (J. L\u00f3\u00adpez, <em>La Liturgia en la vida de la Iglesia, <\/em>Madrid 1987, 49).<\/p>\n<p>Ense\u00f1ados por los promotores del movimiento lit\u00fargico y, sobre todo, por la Mediator Dei y la Constituci\u00f3n conciliar, ha llegado el momento de acercarnos a Vicente de Pa\u00fal para conocer su mentalidad lit\u00fargica. J. M. Muneta, a cuya obra nos remitiremos con frecuencia, afirma que s. Vi\u00adcente \u00abno ofrece un conjunto sistem\u00e1tico de lo que es el culto y la liturgia\u00bb (J. M. Muneta, <em>S. Vi\u00adcente de Pa\u00fal, animador del culto, <\/em>CEME, Sala\u00admanca 1974, 18). Sin embargo, aduce a conti\u00adnuaci\u00f3n una definici\u00f3n aceptable para la \u00e9poca del santo. Para Vicente de Pa\u00fal el culto es \u00abel su\u00adpremo reconocimiento de la majestad de Dios y su soberan\u00eda absoluta\u00bb (XI, 443). Las descripcio\u00adnes que el santo ofrece sobre la vida \u00ablit\u00fargica\u00bb demuestran su especial sensibilidad en este as\u00adpecto.<\/p>\n<p>Es importante subrayar el valor de instrucci\u00f3n (valor didasc\u00e1lico) que, seg\u00fan el santo, contiene la celebraci\u00f3n digna. \u00abLa experiencia ense\u00f1aba a Vicente la fuerza que tiene la liturgia cuando \u00e9sta se realiza con seriedad y dignidad. El Oratorio atra\u00ad\u00eda al p\u00fablico de Par\u00eds porque la celebraci\u00f3n era su\u00admamente cuidada, ya en los ministros como en los cantores. Se cuidaba en particular la uniformi\u00addad. Se quer\u00eda vivir el esp\u00edritu de Trento: la com\u00adpostura del que sirve al altar -sus gestos- deben suscitar en el fiel el sentimiento religioso que le impulse a la adoraci\u00f3n y contemplaci\u00f3n del mis\u00adterio que se celebra a trav\u00e9s del rito\u2026 Vicente, una vez asimilada esta idea, la lleva a la pr\u00e1ctica, ya en Clichy ya en los ejercicios de Ordenandos, misio\u00adnes y seminarios\u00bb (Muneta, <em>o. c., <\/em>75ss).<\/p>\n<p>Desde los or\u00edgenes la liturgia ha sido, de he\u00adcho, la principal escuela para alimentar la fe y la formaci\u00f3n del pueblo cristiano. Esta afirmaci\u00f3n sigue siendo v\u00e1lida en nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p>La Iglesia, consciente de esta realidad, ha reiterado frecuentemente la importancia de la li\u00adturgia como educadora de la fe del pueblo. P\u00edo XI escrib\u00eda a Dom Capelle: \u00abLa liturgia es la gran di\u00addascal\u00eda de la Iglesia\u00bb.<\/p>\n<p>La liturgia no es un catecismo o un compen\u00addio del dogma cristiano. Sin embargo, contiene los grandes temas de la fe cristiana. Celebra a lo largo del a\u00f1o lit\u00fargico el entero misterio de Cris\u00adto. Adem\u00e1s, algunas partes de la liturgia tienen una estructura muy didasc\u00e1lica. En este sentido hay que mencionar la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica pos-conciliar (Abad y Garrido, <em>o. c., <\/em>39ss).<\/p>\n<p>\u00abEl fino sentido pr\u00e1ctico de Vicente le hace emprender la senda de la sencillez lit\u00fargica. Re\u00adalizar con piedad y uniformidad el rito y la r\u00fabrica para impulsar a los fieles a la adoraci\u00f3n\u2026 No es el rito por el rito, ni el arte que impresiona, ni el ceremonial por satisfacer el gusto de la \u00e9poca, es mucho m\u00e1s profunda la convicci\u00f3n de Vicente: basta leer sus escritos para darse cuenta de que la liturgia era la vivencia de su recia espiritualidad y de su seriedad sacerdotal\u00bb (Muneta, <em>o. c., <\/em>76).<\/p>\n<p>Tres rasgos referentes a la liturgia comple\u00admentar\u00e1n y ampliar\u00e1n el tema del primer aparta\u00addo: definiciones de liturgia y valor instructivo de la misma. Los complementos aludidos son:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">Piedad lit\u00fargica.<br \/>\nPiedad \u00ablit\u00fargica\u00bb de Vicente de Pa\u00fal.<br \/>\nEntorno \u00ablit\u00fargico\u00bb de Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<h3>a) Piedad lit\u00fargica<\/h3>\n<p>Aparecer\u00e1 claro qu\u00e9 se entiende por piedad lit\u00fargica si procuramos describir y definir, como se anot\u00f3 arriba, la realidad a la que hemos dado el nombre de liturgia. Este ha sido el objeto que ha ocupado el mayor espacio e inter\u00e9s hasta el momento. Con las descripciones indicadas he\u00admos se\u00f1alado ya los rasgos esenciales de la piedad lit\u00fargica.<\/p>\n<ol>\n<li>La piedad lit\u00fargica es teoc\u00e9ntrica, puesto que pone el acento principal sobre la acci\u00f3n amo\u00adrosa de Dios para con nosotros.<\/li>\n<li>Es cristoc\u00e9ntrica, puesto que el culto en\u00adtero tiene por centro el misterio de Cristo. La sal\u00advaci\u00f3n se espera de \u00e9l como Mediador \u00fanico.<\/li>\n<li>Es eclesiol\u00f3gica, puesto que s\u00f3lo por in\u00adtermedio de la Iglesia podemos ser part\u00edcipes de la salvaci\u00f3n.<\/li>\n<li>La piedad lit\u00fargica es una piedad de mis\u00adterios, es decir, una piedad ligada a s\u00edmbolos: mediante signos simb\u00f3licos externos hace Dios presente aqu\u00ed el misterio salv\u00edfico de Cristo.<\/li>\n<li>Es, por fin, escatol\u00f3gica, puesto que toda la salud que recibimos con los sacramentos es s\u00f3\u00adlo un comienzo y un preludio de la plenitud de los dones celestiales (A. Verheul, <em>Introducci\u00f3n a la Li\u00adturgia, <\/em>Barcelona 1967, 210ss).<\/li>\n<\/ol>\n<h3><em>b) <\/em>Piedad \u00ablit\u00fargica\u00bbde Vicente de Pa\u00fal<\/h3>\n<p>\u00abEn el pensamiento y actuaci\u00f3n de Vicente apenas se aprecia esta fisura entre vida lit\u00fargica y piedad privada. En las Reglas Comunes de la Misi\u00f3n no existe festividad que no sea propia\u00admente lit\u00fargica; m\u00e1s, toda la espiritualidad gira en torno a dos centros polares, que constituyen la base y finalidad del culto cristiano: veneraci\u00f3n de los \u00abinefables misterios de la Sant\u00edsima Trini\u00addad y de la Encarnaci\u00f3n\u00bb (Muneta, <em>o. c., <\/em>77). Una espiritualidad alimentada por la contemplaci\u00f3n de los misterios, como es la que practica s. Vicen\u00adte, es una espiritualidad lit\u00fargica. Nuestro santo comprendi\u00f3 muy bien la fuerza santificadora de la liturgia. Adem\u00e1s, asimil\u00f3 la \u00abpedagog\u00eda\u00bb, des\u00adtinada a hacernos comprender las gracias que emanan de la celebraci\u00f3n digna.<\/p>\n<h3><em>c) <\/em>Entorno lit\u00fargico de Vicente de Pa\u00fal<\/h3>\n<p>L. Bouyer ha estudiado con la competencia que le caracteriza el movimiento lit\u00fargico que se dio en la Francia del siglo XVII. El mismo autor apunta el r\u00e1pido ocaso de aquel triunfo lit\u00fargico.<\/p>\n<p>Por lo que sabemos s. Vicente es heredero de la liturgia de Trento. Conoce las celebraciones del Oratorio. Los estudios que realiz\u00f3 \u00abya desde su \u00e9poca de internado con los padres Franciscanos de Dax\u00bb inclu\u00eda abundante material lit\u00fargico. Vi\u00adcente cuidar\u00eda la uniformidad en las celebraciones. La lecci\u00f3n del Oratorio y del Misal de s. P\u00edo V (1570) no cay\u00f3 en el olvido.<\/p>\n<p>San P\u00edo y, en efecto, promulg\u00f3 el Misal que lleva su nombre en 14 de julio de 1570. Los cri\u00adterios que presidieron su elaboraci\u00f3n y su pues\u00adta en pr\u00e1ctica fueron:<\/p>\n<p>a)\u00a0\u00a0\u00a0 fidelidad a la tradici\u00f3n de los antiguos sa\u00adcramentarios, tomando como base el misal de la curia romana.<\/p>\n<p>b)\u00a0\u00a0\u00a0 simplicidad, eliminando elementos inau\u00adt\u00e9nticos o menos oportunos: misas votivas, fies\u00adtas de los santos, reduci\u00e9ndolas a un n\u00famero ra\u00adzonable.<\/p>\n<p>c)\u00a0\u00a0\u00a0 uniformidad centralista, que unifica la di\u00adversidad de las liturgias locales. Las r\u00fabricas del Misal deten\u00edan todo peligro de anarqu\u00eda.<\/p>\n<p>d)\u00a0\u00a0\u00a0 Obligatoriedad. S\u00f3lo las \u00f3rdenes religiosas y las di\u00f3cesis con liturgia propia de m\u00e1s de dos\u00adcientos a\u00f1os fueron autorizadas a conservarla. \u00abEl impulso tridentino y los santos y los pastores que secundaron el concilio no lograron superar la pasividad ya cr\u00f3nica de los fieles. Por el contra\u00adrio, se agrava en la \u00e9poca del barroco, en el que la liturgia se ve confinada al \u00e1mbito de lo cere\u00admonial o puramente rubrical\u00bb (B. Velado, <em>Viva\u00admos la santa misa, <\/em>Madrid 1986, 140). \u00abVicente se instruy\u00f3 en las normas establecidas en el Misal y Ritual romanos. Las normas eran claras y pre\u00adcisas en cuanto a la introducci\u00f3n -o mutilaci\u00f3n de nuevas ritos\u00bb (Muneta, <em>o. c., <\/em>75).<\/p>\n<h2>II. La Eucarist\u00eda, centro y cumbre de la vida espiritual<\/h2>\n<p>\u00abLa ubicaci\u00f3n central de la Eucarist\u00eda era de\u00admostrada hasta externamente en los primeros tiempos del cristianismo, administrando los dem\u00e1s sacramentos o dentro de la celebraci\u00f3n eucar\u00eds\u00adtica o en combinaci\u00f3n con ella. Es como el ma\u00adnantial que siempre brota, y los dem\u00e1s sacra\u00admentos son como arroyuelos que de \u00e9l dimanan. Bastar\u00e1 lo expresado aqu\u00ed para situar a la Euca\u00adrist\u00eda en el centro de los sacramentos\u00bb (M. Gar\u00admend\u00eda, <em>Eucarist\u00eda: Tradici\u00f3n y perspectivas pas\u00adtorales, <\/em>Madrid 1990, 161ss).<\/p>\n<p>La centralidad y riqueza de la Eucarist\u00eda es evidente en los textos conciliares. Presentamos dos o tres citas al respecto: \u00abParticipando del sa\u00adcrificio eucar\u00edstico, fuente y cima de toda vida cristiana, ofrecen a Dios la V\u00edctima divina y a s\u00ed mismos juntamente con ella; y as\u00ed, tanto por la oblaci\u00f3n como por la sagrada comuni\u00f3n, todos to\u00adman parte activa en la acci\u00f3n lit\u00fargica, no de mo\u00addo confuso, sino cada uno seg\u00fan su condici\u00f3n\u00bb (LG 11).<\/p>\n<p>Se dice en el n\u00ba 2 de la Constituci\u00f3n sobre li\u00adturgia que \u00e9sta contribuye, especialmente por el sacrificio eucar\u00edstico, a que los fieles expresen por su vida el misterio de Cristo y la verdadera na\u00adturaleza de la Iglesia: unir lo divino y lo humano.<\/p>\n<p>Terminamos estas citas con el testimonio del n<sup>9<\/sup> 5 del decreto PO: \u00abPero los dem\u00e1s sacra\u00admentos, al igual que todos los ministerios ecle\u00adsi\u00e1sticos y las obras de apostolado, est\u00e1n unidos con la Eucarist\u00eda y hacia ella se ordenan. Pues en la sagrada Eucarist\u00eda se contiene todo el bien es\u00adpiritual de la Iglesia, es decir, Cristo en persona, nuestra Pascua y Pan vivo que, por su carne vi\u00advificada y que vivifica por el Esp\u00edritu Santo, da vida a los hombres, que de esta forma son invi\u00adtados a ofrecerse a s\u00ed mismos, sus trabajos y todas las cosas creadas juntamente con \u00c9l\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed que hemos de considerar a la Eucarist\u00eda como centro y hemos de situarla en el centro de nuestra vida. Si se considera la Eucarist\u00eda como centro que ha de influir en nuestras manifesta\u00adciones cristianas, y si ha de iluminar nuestro ca\u00admino, habr\u00e1 que entenderla, estudiarla y amarla con la mayor amplitud posible. Refiri\u00e9ndose al conjunto del misterio eucar\u00edstico, es preciso afir\u00admar que hoy d\u00eda la doctrina de la Eucarist\u00eda se ha hecho con una nueva expresi\u00f3n, con una nueva unidad que no la ten\u00eda, desde luego, en el siglo XVII. Vamos perfeccionando nuestra visi\u00f3n sobre la Eucarist\u00eda; hemos aprendido mucho, pero no hemos de pensar que L) ro es definitivo. .<\/p>\n<p>La Misa, pues, como acci\u00f3n de Cristo y de la Iglesia, es el centro de toda la vida cristiana, se\u00adg\u00fan se anota m\u00e1s arriba. El sacrificio de Cristo es la cumbre a la que se encamina y en la que cul\u00admina toda la econom\u00eda salv\u00edfica de la antigua Alian\u00adza y vida entera de Cristo (Abad y Garrido, <em>o. c., <\/em>285ss).<\/p>\n<p>Centrando nuestra atenci\u00f3n en el siglo XVII qui\u00adsiera anotar lo que afirma L. Bouyer: \u00abLa misa, que conten\u00eda demasiados elementos inasimilables a la mentalidad de la \u00e9poca dej\u00f3 de ser el polo de la vida lit\u00fargica\u00bb (Bouyer, <em>o. c., <\/em>16). La Misa es considerada como un ejercicio m\u00e1s de piedad; con s. Francisco de Sales comienza a ser tenida como el acto religioso del culto por excelencia que tiende a hacer de nosotros hostias vivas y san\u00adtas ofrecidas cada d\u00eda a la gloria del Padre, en uni\u00f3n con el \u00fanico sacrificio de Jesucristo.<\/p>\n<p>\u00abSi la espiritualidad vicenciana radica en los misterios fundamentales del cristianismo, el mis\u00adterio de Dios Trino y el misterio del Verbo-Encar\u00adnado, \u00e9stos recibir\u00e1n el verdadero culto en la ce\u00adlebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda. Para Vicente la Eucarist\u00eda, ya se la considere como sacramento o como sa\u00adcrificio, resume el \u00abmisterio\u00bb -conjunto de verda\u00addes- de la fe, y constituye el CENTRO DE LA DEVO\u00adCI\u00d3N\u00bb (RC. CM, X, 3)\u00bb. Parecida reflexi\u00f3n dirige a las Hijas de la Caridad: <em>\u00ab\u00bfQu\u00e9 pens\u00e1is que se debe hacer durante la misa? No es el sacerdote el \u00fani\u00adco que ofrece el santo sacrificio, sino todos los que a \u00e9l asisten; y estoy seguro que cuando est\u00e9is bien instruidas de lo que all\u00ed se realiza, tendr\u00e9is en la misa una muy grande devoci\u00f3n, porque ella constituye el centro de toda devoci\u00f3n\u00bb <\/em>(IX, 25). J. M. Muneta ofrece una breve selecci\u00f3n de textos de Vicente de Pa\u00fal sobre la Eucarist\u00eda como sa\u00adcramento de comuni\u00f3n: disposiciones para recibirlo (X, 39-45); efectos que produce el sacramento (IX, 279s); no dejar el sacramento por falta de gus\u00adto\u2026 Vicente pon\u00eda en marcha la doctrina del con\u00adcilio de Trento, que promov\u00eda la comuni\u00f3n fre\u00adcuente (Muneta, <em>o. c., <\/em>103 ss).<\/p>\n<h2>III. Celebraci\u00f3n del Oficio Divino<\/h2>\n<p>La oraci\u00f3n de la Iglesia, como la de Cristo, es expresi\u00f3n de uni\u00f3n personal con el Padre y con todos los hombres, por eso tiene ese car\u00e1cter esencialmente comunitario. Por comunitario en\u00adtendemos aqu\u00ed una actitud interior m\u00e1s que una forma de hacer la plegaria.<\/p>\n<p>\u00abPero el sentido comunitario de la oraci\u00f3n no puede quedar relegado al misterio de la comuni\u00f3n en el Esp\u00edritu, ha de invadir el \u00e1rea de lo externo y visible. La Iglesia, comunidad de vida por la pre\u00adsencia del Esp\u00edritu de Jes\u00fas, se ha de manifes\u00adtar al exterior seg\u00fan su naturaleza, y de una ma\u00adnera especial cuando ora y cuando, por medio de esa oraci\u00f3n, se une a Cristo y al Padre. Precisamente, el inter\u00e9s del Vaticano II por destacar el valor social y comunitario de las celebraciones li\u00adt\u00fargicas arranca del hecho de ser celebraciones de la Iglesia (SC 26). El Oficio Divino, en este sentido, no puede ser una excepci\u00f3n, hay que devolverle su car\u00e1cter de oraci\u00f3n del Pueblo de Dios, rescat\u00e1ndolo del olvido, de la privatizaci\u00f3n y del exclusivismo clerical en el que a\u00fan se man\u00adtiene\u00bb (J. L\u00f3pez, o. c., 122s). Conviene citar aqu\u00ed las palabras del Vaticano II: \u00abCuando los fieles oran junto con el sacerdote en la forma estable\u00adcida, entonces es verdad la voz de la misma Es\u00adposa que habla al Esposo, m\u00e1s a\u00fan es la oraci\u00f3n de Cristo, con su Cuerpo, al Padre\u00bb (SC 84).<\/p>\n<p>En la Ordenaci\u00f3n General de la Liturgia de las Horas, se afirma que la oraci\u00f3n de la Iglesia de\u00adbe ser comunitaria, en virtud, precisamente, de la naturaleza comunitaria de la Iglesia. En el n\u00bb 20, se dice: \u00abLa Liturgia de las Horas, como las de\u00adm\u00e1s acciones lit\u00fargicas, no es una acci\u00f3n priva\u00adda, sino que pertenece a todo el cuerpo de la Iglesia e influye en \u00e9l (SC 26). Su celebraci\u00f3n eclesial alcanza el mayor esplendor y, por lo mis\u00admo, es recomendable en grado sumo, cuando su obispo, rodeado de los presb\u00edteros y ministros (SC 41), la realiza una Iglesia particular, en que ver\u00addaderamente est\u00e1 y obra la Iglesia de Cristo, que es una, santa, cat\u00f3lica y apost\u00f3lica\u00bb.<\/p>\n<p>En esta direcci\u00f3n comunitaria, se orienta san Vicente, a pesar de que la mentalidad sobre el re\u00adzo del Oficio Divino era de ruptura con la pr\u00e1cti\u00adca coral. \u00abVicente no es tan individualista como Ignacio, a pesar de hallarse m\u00e1s unido al clero se\u00adcular. La Misi\u00f3n no es una congregaci\u00f3n religio\u00adsa m\u00e1s, es una fraternidad de sacerdotes y laicos que aceptan vivir en comunidad\u2026 Vicente capta desde un principio el valor espiritual del Oficio Di\u00advino como fuente de santificaci\u00f3n comunitaria, de ah\u00ed, que su recitaci\u00f3n tendr\u00e1 un car\u00e1cter esen\u00adcialmente comunitario\u00bb (Muneta, o. c., 106s).<\/p>\n<p>La Constituci\u00f3n conciliar nos previene contra la rutina. La repetici\u00f3n, d\u00eda tras d\u00eda, de las mismas expresiones puede provocar cierta rutina y por eso es necesario cierto esfuerzo personal. De ah\u00ed, que la Sacrosanctum Concilium haga la si\u00adguiente exhortaci\u00f3n: \u00abEl Oficio Divino, en cuan\u00adto oraci\u00f3n p\u00fablica de la Iglesia es, adem\u00e1s, fuen\u00adte de piedad y alimento de la oraci\u00f3n personal. Por eso, se exhorta en el Se\u00f1or y a cuantos partici\u00adpan en dicho Oficio que, al rezarlo, la mente con\u00adcuerde con la voz\u00bb (SC 90). San Vicente nos re\u00adcomienda en las Reglas Comunes: \u00abY en cualquier lugar o tiempo que recemos las horas can\u00f3nicas, hemos de pensar con qu\u00e9 devoci\u00f3n, reverencia y atenci\u00f3n debemos rezarlas\u00bb (RC. CM, X, 5). El santo todav\u00eda fija su atenci\u00f3n en la actitud \u00abdig\u00adna, atenta y devota\u00bb del misionero durante el re\u00adzo del Oficio Divino.<\/p>\n<p>La gracia abundante, dir\u00e1 s. Pablo, acrecienta el n\u00famero de los que alaban (cf. 2Cor 4, 15). Del coraz\u00f3n y de los labios del cristiano, tiene que bro\u00adtar la alabanza. Con raz\u00f3n, escrib\u00eda s. Efr\u00e9n en uno de sus himnos:<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo cesar\u00e1, Se\u00f1or, tu siervo de alabarte? \u00bfC\u00f3mo se abstendr\u00e1 mi lengua de darte gra\u00adcias?<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo detendr\u00e9 el dulce manantial que hi\u00adciste brotar de mi mente, sedienta de Ti?<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n, como lo demuestra el texto po\u00e9\u00adtico del santo, est\u00e1 muy lejos de ser ante todo una obligaci\u00f3n moral. San Efr\u00e9n dec\u00eda en otra oca\u00adsi\u00f3n:\u00bbLa trompeta y la fe son extra\u00f1as al silencio\u00bb.<\/p>\n<p>Es evidente que el Oficio Divino est\u00e1 conce\u00adbido y estructurado, primordialmente, como una oraci\u00f3n de alabanza, que al ritmo de las horas va santificando el desarrollo de la jornada cristia\u00adna.\u00bbEn relaci\u00f3n con los textos did\u00e1cticos, mani\u00adfiesta Ignacio O\u00f1ativia, los elementos l\u00edricos y oracionales en el Breviario romano actual est\u00e1n en una proporci\u00f3n de noventa a diez\u00bb. Son los ele\u00admentos l\u00edricos y oracionales los que dan a todo el Oficio Divino su fisonom\u00eda propia. En esta mis\u00adma l\u00ednea, dice L. Bouyer: \u00abAntes de que la idea de la \u00ablaus perennis\u00bb fuera tomada de la tradici\u00f3n mon\u00e1stica, la Iglesia ten\u00eda dos horas de oraci\u00f3n p\u00fablica, al levantarse y al ponerse el sol\u00bb (Bou\u00adyer, o. c., 275).<\/p>\n<p>\u00ab<em>Temo, <\/em>confiesa Vicente de Pa\u00fal, <em>que no en\u00adtendamos bien qu\u00e9 sean las alabanzas de Dios. Desde luego, no son tan poca cosa como algu\u00adnos se lo imaginan. Hab\u00e9is de saber que el pri\u00admer acto de la religi\u00f3n, aun antes que el sacrifi\u00adcio, es alabar a Dios. Hay un principio que dice: Prius est esse quam operari. Es menester que un ser exista antes de obrar y ser sustentado: Prius est esse quam sustentara. Hay que conocer la existencia y la esencia de Dios y tener ciertas no\u00adciones de sus perfecciones y atributos antes de ofrecerle un sacrificio. Esto es natural, porque si no decidme, \u00bfa qui\u00e9n ofrec\u00e9is vuestros presen\u00adtes? A los grandes, a los pr\u00edncipes y a los reyes: a estos personajes es a quien rend\u00eds vuestros homenajes. Y tan verdad es esto, que Dios ob\u00adserv\u00f3 el mismo orden en la Encarnaci\u00f3n. Cuan\u00addo el \u00c1ngel vino a saludar a la Virgen, empez\u00f3 por reconocer que estaba llena de gracia\u2026 Y despu\u00e9s \u00bfqu\u00e9 hace? Le ofrece el bello presente de la se\u00adgunda Persona de la Sant\u00edsima Trinidad. El Esp\u00ed\u00adritu Santo, reuniendo lo m\u00e1s puro de la sangre de la Virgen, form\u00f3 con ella un cuerpo; luego, Dios cre\u00f3 un alma para informar este cuerpo y al ins\u00adtante el Verbo se uni\u00f3 a esta alma con una ad\u00admirable uni\u00f3n, y de esta suerte el Esp\u00edritu Santo obr\u00f3 el misterio inefable de la Encarnaci\u00f3n, en don\u00adde la alabanza precedi\u00f3 al sacrificio. Este proce\u00adder de Dios nos ense\u00f1a c\u00f3mo nos hemos de comportar nosotros<\/em>\u00bb (XI, 605s).<\/p>\n<p>Con raz\u00f3n, afirma la Constituci\u00f3n sobre litur\u00adgia: \u00abPara el cumplimiento de esta obra tan gran\u00adde por la que Dios es perfectamente glorificado y los hombres santificados, Cristo asocia siempre consigo a su amad\u00edsima Esposa la Iglesia\u00bb (SC 7). As\u00ed se explica el lugar predominante que ocupa la alabanza en la plegaria p\u00fablica de la Iglesia, y concretamente en el Oficio Divino. Y as\u00ed resalta la nota fundamental de toda celebraci\u00f3n lit\u00fargica: la confesi\u00f3n jubilosa de las \u00abmiriabilia Dei\u00bb. Vi\u00adcente subraya incansablemente la importancia de cantar las alabanzas de Dios con la mejor de las actitudes.<\/p>\n<h2>IV. El canto lit\u00fargico<\/h2>\n<p>La reforma lit\u00fargica ha afectado al canto y la m\u00fasica. El Concilio dio unas consignas que cam\u00adbiaron notoriamente los criterios que hasta en\u00adtonces hab\u00edan guiado el canto lit\u00fargico:<\/p>\n<ul>\n<li>una invitaci\u00f3n a que todo el Pueblo de Dios tomara parte activa en el canto<\/li>\n<li>la aceptaci\u00f3n de todas las formas de m\u00fa\u00adsica aut\u00e9ntica en la celebraci\u00f3n, con tal que tengan las cualidades debidas.<\/li>\n<li>la definici\u00f3n del papel del canto en la cele\u00adbraci\u00f3n.<\/li>\n<\/ul>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 cantamos en nuestras celebracio\u00adnes? Los nuevos libros lit\u00fargicos, al invitar al canto, lo motivan con diversas consideraciones.<\/p>\n<h3>a) El canto expresa y realiza nuestras actitu\u00addes interiores.<\/h3>\n<p>El canto expresa las ideas y sen\u00adtimientos, las actitudes y deseos. Es un lengua\u00adje universal, uno de los signos de expresi\u00f3n del que el hombre echa mano con mayor naturalidad para manifestar su dolor, su alegr\u00eda o su triunfo. Porque tiene un poder expresivo que muchas ve\u00adces llega a donde no llega la palabra. Pero el can\u00adto no s\u00f3lo expresa, sino que realiza la actitud in\u00adterior. El canto no s\u00f3lo nos sirve para dar noticia de una idea o un sentimiento, sino que los reali\u00adza y alimenta (J. Aldaz\u00e1bal, <em>Canto y m\u00fasica, <\/em>Dos\u00adsiers CPL, Barcelona 1985, 5-7).<\/p>\n<p>El canto, pues, forma parte de la liturgia. El can\u00adto lit\u00fargico pertenece al sacerdote y a la asamblea. Ambos tienen necesidad del lenguaje expresivo del canto.<\/p>\n<p>La Iglesia desea desde el Vaticano II, como se dice m\u00e1s arriba, que los fieles sean conducidos a la plena participaci\u00f3n lit\u00fargica. El canto es una expresiva manifestaci\u00f3n de participaci\u00f3n activa. San Agust\u00edn declara: \u00abLos \u00fanicos momentos en que los hermanos reunidos en la Iglesia no deben cantar es cuando se lee, cuando se predica, cuan\u00addo el pont\u00edfice ora en voz alta o cuando el di\u00e1co\u00adno anuncia la oraci\u00f3n com\u00fan. En los otros mo\u00admentos no veo que los cristianos puedan hacer nada m\u00e1s \u00fatil y m\u00e1s santo que cantar salmos\u00bb.<\/p>\n<p>El c\u00e1ntico, pues, pertenece a todo el pueblo de Dios. El papel del coro deber\u00eda ser justamen\u00adte el de favorecer el canto de todos. Cuando el pueblo canta, el canto no est\u00e1 destinado ante to\u00ad do a ser escuchado; expresa simplemente la par\u00adticipaci\u00f3n de la asamblea en la acci\u00f3n lit\u00fargica (C. J. Nesmy, <em>Pr\u00e1ctica de la Liturgia, <\/em>Barcelona 1968, 214s).<\/p>\n<h3><em>b) <\/em>El canto hace comunidad<\/h3>\n<p>La Instrucci\u00f3n sobre la m\u00fasica sagrada (MS 5), adem\u00e1s de recordar que con el canto \u00abla ora\u00adci\u00f3n adopta una expresi\u00f3n m\u00e1s penetrante\u00bb, afir\u00adma que \u00abel misterio de la sagrada liturgia y su ca\u00adr\u00e1cter jer\u00e1rquico y comunitario se manifiesta m\u00e1s claramente; mediante la uni\u00f3n de las voces se lle\u00adga a una m\u00e1s profunda uni\u00f3n de corazones\u00bb. El canto \u00abpone de manifiesto de un modo pleno y perfecto la \u00edndole comunitaria del culto cristiano\u00bb (IG LH 270).<\/p>\n<p>Hay que aceptar, pues, que la m\u00fasica y el canto constituyen un elemento festivo y comu\u00adnitario, normal en las celebraciones lit\u00fargicas. Si preguntamos por qu\u00e9 la Iglesia invita con tanta in\u00adsistencia a que el pueblo cante en las celebra\u00adciones, la respuesta es sencilla: porque a trav\u00e9s del canto se penetra en el misterio. Las palabras que se cantan impresionan con m\u00e1s fuerza y tie\u00adnen menos peligro de resbalar. La Ordenaci\u00f3n General del Misal Romano dice que debe tener\u00adse en gran estima el canto en la celebraci\u00f3n. Si cantar, como dice s. Agust\u00edn, es propio del que ama, \u00bfhabr\u00e1 que decir que nuestra liturgia es po\u00adco significativa?<\/p>\n<p>La asamblea de los fieles no puede renunciar a expresar con su boca y con su coraz\u00f3n la co\u00adrrespondiente alabanza a Dios. Los cantores, ac\u00adtores privilegiados, prestan la belleza musical a las celebraciones lit\u00fargicas. Cantan melod\u00edas que el pueblo sencillo no puede ejecutar, Cantan en nombre de la asamblea. Por medio de la melod\u00eda, la palabra adquiere una dimensi\u00f3n nueva. La li\u00adturgia no cultiva la m\u00fasica por s\u00ed misma. En el cen\u00adtro se halla la palabra que es servida por la armon\u00eda (A. Kirch\u00e1ssner, <em>El simbolismo sagrado de la Li\u00adturgia, <\/em>Madrid 1963, 89s).<\/p>\n<h3><em>c) <\/em>La m\u00fasica al servicio del rito<\/h3>\n<p>Lo que define a la m\u00fasica en el culto es que est\u00e1 ordenada por entero al cumplimiento del ri\u00adto, bien sea porque se utiliza una obra ya hecha, bien porque se crea una nueva. La m\u00fasica lit\u00far\u00adgica es ante todo un \u00abinstrumento\u00bb que ha de per\u00admitir comulgar en una misma acci\u00f3n, aclamar, meditar, proclamar. \u00abDime lo que cantas y te di\u00adr\u00e9 lo que crees\u00bb. As\u00ed reza el t\u00edtulo de un libro. Co\u00admo la m\u00fasica da a las palabras un espacio nue\u00advo, porque les da su fuerza de impregnaci\u00f3n, la calidad del repertorio es \u00abuna oportunidad para la fe\u00bb (J. Lebon, <em>Para vivir la Liturgia, <\/em>Verbo Divino, Estella 1987, 83). San Vicente, en la conferencia del 26 de septiembre de 1959, dice a los misio\u00adneros: \u00abSab\u00e9is, hermanos m\u00edos, que la mayor\u00eda de los eclesi\u00e1sticos &#8211; y nosotros somos de ese n\u00famero- no saben cantar por no haber dado im\u00adportancia capital al canto de las alabanzas de Dios\u00bb (X1, 615).<\/p>\n<p>\u00abEsta preocupaci\u00f3n por el canto, seg\u00fan afir\u00admaci\u00f3n de J. M. Muneta, aparece siempre que escribe a alg\u00fan superior de seminario, poniendo de manifiesto que igual que la s\u00f3lida piedad y de\u00advoci\u00f3n, se ense\u00f1ar\u00e1 el canto lit\u00fargico\u00bb (Muneta, <em>o. c., <\/em>132s). El seminario de los \u00abBuenos-Hijos\u00bb ten\u00eda un reglamento confeccionado por el mis\u00admo Vicente, que ordenaba entre otras materias\u2026 el c\u00e1ntico lit\u00fargico en la misa solemne de los do\u00admingos y d\u00edas festivos\u00bb. \u00abSe ha podido compro\u00adbar que Vicente no era un t\u00e9cnico del canto, ni un avezado director de coro y quiz\u00e1s un corrien\u00adte ense\u00f1ante. Nadie le puede negar su papel de animador de la Liturgia, por la buena ceremonia y el buen modular. Animador de la asamblea en Clichy, en S. L\u00e1zaro, en los retiros\u2026. El canto li\u00adt\u00fargico expresa lo m\u00e1s noble del coraz\u00f3n huma\u00adno y religioso puesto al servicio del culto de la Igle\u00adsia\u2026 He aqu\u00ed la \u00abregla de oro\u00bb que condensa en esencia la exquisitez que debe llevar el canto de los misioneros: <em>\u00abQue se cante pausadamente con moderaci\u00f3n, que se salmodie con unci\u00f3n\u00bb <\/em>(XI, 207).<\/p>\n<p>A modo de ap\u00e9ndice invitamos al lector inte\u00adresado a leer las conferencias de s. Vicente so\u00adbre el A\u00f1o Lit\u00fargico. En los escritos de Vicente de Pa\u00fal se aprecia un alto sentido del A\u00f1o Lit\u00far\u00adgico, ya como celebraci\u00f3n ya en su sentido as\u00adc\u00e9tico de preparaci\u00f3n o introducci\u00f3n\u2026 \u00abEs una ver\u00addadera pena que s\u00f3lo se conserven los t\u00edtulos o esquemas de las conferencias sobre las fiestas del A\u00f1o Lit\u00fargico que Vicente dirigi\u00f3 a la comu\u00adnidad de s. L\u00e1zaro. De haberlas recogido sus se\u00adcretarios como lo hicieron en otras muchas, hoy poseer\u00edamos una rica e inagotable fuente de es\u00adpiritualidad lit\u00fargica\u00bb (Muneta, <em>o. c., <\/em>140).<\/p>\n<h2>Bibliograf\u00eda general sobre Liturgia:<\/h2>\n<p>E. Flicoteax, Espiritualidad del A\u00f1o Lit\u00fargico, Sa\u00adlamanca 1966.- AA. W, La Eucarist\u00eda en la Vi\u00adda Religiosa, Madrid 1971.- J. A. Jungmann, La Predicaci\u00f3n de la Fe a la Luz de la Buena Nueva, San Sebasti\u00e1n 1964.- AA. W., La Ce\u00adlebraci\u00f3n en la Iglesia, Salamanca 1985.- J. Matees, Cristianos en Fiesta, Madrid 1981.- A. Climent Bonaf\u00e9, La Misa, Sacramento del Encuentro con Cristo, Valencia 1990.- AA, VV., La Iniciaci\u00f3n Cristana Hoy, Madrid 1989.- L. Bouyer, La Iniciaci\u00f3n Cristiana, Madrid 1961.- AA. VV., El Oficio Divino y su Celebraci\u00f3n en las Comunidades Religiosas, Madrid 1969.- AA. W., La Oraci\u00f3n en las Comunidades Cris\u00adtianas, Madrid 1987.-J. L\u00f3pez, La Oraci\u00f3n de las Horas, Salamanca 1984.- D. Barsotti, Mis\u00adterio Cristiano y A\u00f1o Lit\u00fargico, Salamanca 1965.- AA. W., La Palabra de Dios, Hoy, Ma\u00addrid 1974.- J. L\u00f3pez, El A\u00f1o Lit\u00fargico, Madrid 1984.- A. Aubry, &#8216;\u00c9\/ Pueblo en Fiesta, Barce\u00adlona 1968.- A. G. Martimort, La Iglesia en Ora\u00adci\u00f3n, Barcelona 1987.- J. Danielou, Historia de la Salvaci\u00f3n y Liturgia, Salamanca 1965. \u00adJ. Bernal, Una Liturgia Viva para una Iglesia Re\u00adnovada, Madrid 1971.- AA. W., Presidir la Asamblea, Madrid 1970.- H. M. Raguer, La Nueva Liturgia de las Horas, Bilbao 1972.- T. Schneider, Los Signos de la Cercan\u00eda de Dios, Salamanca 1982.- L. Bouyer, Liturgia renova\u00adda, Estella 1967.- E. Kapellari, Los Signos Sa\u00adgrados, Barcelona 1990.- AA. 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Pastoral de la Liturgia de las Horas","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"04\/03\/2011","format":false,"excerpt":"\"Cuando los fieles son convocados y se re\u00fanen para la Liturgia de las Horas, uniendo sus corazones y sus voces, visibilizan a la Iglesia que celebra el misterio de Cristo\" (OGLH 22). No son muchos los estudios sobre la pastoral de la Liturgia de las Horas, y entre ellos conviene\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Cristiana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Cristiana","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-cristiana\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/02\/liturgia_horas-300x224.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":29561,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/oracion-al-paso-de-las-horas-apendice-ii-la-liturgia-de-las-horas-y-el-presbitero\/","url_meta":{"origin":40710,"position":2},"title":"Oraci\u00f3n al paso de las Horas. Ap\u00e9ndice II. La Liturgia de las Horas y el presb\u00edtero","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"03\/03\/2011","format":false,"excerpt":"\"En el Oficio Divino, los presb\u00edteros, en nombre de la Iglesia, piden a Dios por todo el pueblo a ellos confiado y por todo el mundo\" (PO 5). El rezo de las Horas por parte de los presb\u00edteros ha pasado por una grave crisis en los \u00faltimos a\u00f1os. Y aunque\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Cristiana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Cristiana","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-cristiana\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/02\/liturgia_horas-300x224.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":29537,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/oracion-al-paso-de-las-horas-5-la-liturgia-de-las-horas-y-la-eucaristia\/","url_meta":{"origin":40710,"position":3},"title":"Oraci\u00f3n al paso de las Horas. 5. La Liturgia de las Horas y la Eucarist\u00eda","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"26\/02\/2011","format":false,"excerpt":"\"Te ofrecer\u00e9 un sacrificio de alabanza, invocando tu nombre, Se\u00f1or\" (Sal 115,8). Desde antiguo, tanto a la eucarist\u00eda como a Liturgia de las Horas se les ha llamado sacrificium laudis, sacrificio de alabanza, y es que una y otra tienen en la acci\u00f3n de gracias y en la actitud oblativa\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Cristiana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Cristiana","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-cristiana\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/02\/liturgia_horas-300x224.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":51271,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-liturgia-en-la-epoca-barroca\/","url_meta":{"origin":40710,"position":4},"title":"La liturgia en la \u00e9poca barroca","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"21\/09\/2019","format":false,"excerpt":"1. Trento Antes de presentar las caracter\u00edsticas lit\u00fargicas del mundo barroco conviene subrayar el ambiente lit\u00fargico que pis\u00f3 el concilio de Trento. El Renacimiento, con su mirada retrospec\u00adtiva al pasado grecorromano y su af\u00e1n de modernismo, no puede olvidar, aunque lo intenta, el pensamiento y la actua\u00adci\u00f3n del mundo medieval.\u2026","rel":"","context":"En \u00abEn tiempos de Vicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"En tiempos de Vicente de Pa\u00fal","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/historia-de-la-familia-vicenciana\/en-tiempos-de-vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/revolucion-francesa.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/revolucion-francesa.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/revolucion-francesa.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/revolucion-francesa.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/revolucion-francesa.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":29546,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/oracion-al-paso-de-las-horas-bibliografia\/","url_meta":{"origin":40710,"position":5},"title":"Oraci\u00f3n al paso de las Horas. Bibliograf\u00eda","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"05\/03\/2011","format":false,"excerpt":"1. Obras generales -J. L\u00d3PEZ MART\u00cdN, La oraci\u00f3n de las Horas, Secretariado Trinitario,\u00a0Salamanca 1984. Teolog\u00eda, historia, espiritualidad y pastoral. -A. G. MARTIMORT, La oraci\u00f3n de las Horas, en La Iglesia en oraci\u00f3n, Herder, Barcelona 1987, 1047-1173. Una completa s\u00edntesis. -AA.VV., Liturgia de las Horas, en D. BOROBIO (dir.), La celebraci\u00f3n\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Cristiana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Cristiana","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-cristiana\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/02\/liturgia_horas-300x224.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40710","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40710"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40710\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":404494,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40710\/revisions\/404494"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/388395"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40710"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40710"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40710"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}