{"id":406363,"date":"2026-10-01T08:23:52","date_gmt":"2026-10-01T06:23:52","guid":{"rendered":"https:\/\/vincentians.com\/es\/?p=406363"},"modified":"2026-08-11T21:24:53","modified_gmt":"2026-08-11T19:24:53","slug":"vicente-de-paul-un-corazon-si-medida-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-un-corazon-si-medida-i\/","title":{"rendered":"VICENTE DE PAUL (Un coraz\u00f3n si medida) (I)"},"content":{"rendered":"<p>VICENTE DE PAUL (Un coraz\u00f3n si medida) (I)<\/p>\n<p>MEMORIA APASIONADA DE UN BUSCADOR INQUIETO<\/p>\n<p>En diversas ocasiones importantes de su vida, Vicente de Pa\u00fal sol\u00eda repetir: \u00abTal es mi fe y tal es tambi\u00e9n mi experiencia\u00bb <sup>I <\/sup>En esta frase, quiere resumir o evocar sus vivencias m\u00e1s profundas y sus convicciones m\u00e1s hondas. Y esta frase tambi\u00e9n pone de manifiesto el entramado y la entra\u00f1a de su historia y de su existencia creyente m\u00e1s genuina y aut\u00e9ntica. Por eso, esta sencilla y casi enigm\u00e1tica afirmaci\u00f3n va a ser el tel\u00f3n de fondo y la br\u00fajula de nuestro viaje al interior de la geograf\u00eda humana y espiritual de Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>De entrada, advierto que no se trata de contar y narrar, de nuevo y detalladamente, la vida, el pensamiento y las obras de Vicente de Pa\u00fal. Se trata, m\u00e1s bien, de profundizar, aunque sea someramente, en la intrahistoria de este cristiano cabal y testigo de ayer y de hoy. Se trata, en suma, de revitalizar la memoria de alguien que hoy nos interpela desde su compromiso radical.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, \u00e9sta no es la historia de un hombre neutral, pulcro y burocr\u00e1tico. Es una entra\u00f1able y humilde par\u00e1bola sobre un converso, sobre un creyente militante y \u00abparcial\u00bb. En definitiva, la memoria de un buscador inquieto e inquietante.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>UN HOMBRE POLI\u00c9DRICO<\/strong><\/p>\n<p>Siempre he comparado a Vicente de Pa\u00fal con un inmenso bosque espeso, feraz y dif\u00edcil de recorrer. Hay personajes en la historia cuya andadura global se percibe de un solo golpe de vista. Son pr\u00e1cticamente uniformes. Apenas tienen complicaciones para el observador. Pero la vida, el personaje, la psicolog\u00eda, la aventura, las obras, la espiritualidad, las apoyaturas, las instituciones&#8230; de Vicente de Pa\u00fal no se recorren ni se comprenden linealmente.<\/p>\n<p>Para recorrer este bosque llamado Vicente de Pa\u00fal, necesitamos de un gu\u00eda que nos ayude a desentra\u00f1ar tesoros ocultos, caminos dif\u00edciles, senderos y vericuetos m\u00e1s o menos tortuosos&#8230; Sin embargo, tampoco hay un solo gu\u00eda. Sobre Vicente de Pa\u00fal se ha escrito mucho, sobre todo \u00faltimamente, se han dado diversas versiones e interpretaciones, se han hecho lecturas varias y a veces contrapuestas. No todos los gu\u00edas de este bosque tienen el mismo mapa.<\/p>\n<p>Pero hay algo en lo que todos estamos de acuerdo: este hombre poli\u00e9drico no es sistematizable. Es un hombre que camina llevado por tres instancias fundamentales: la naturaleza, la gracia y la historia. Y, naturalmente, alguien as\u00ed rompe todos los esquemas preestablecidos y, desde luego, es totalmente imposible de encajonar y encapsular en un sistema l\u00f3gico.<\/p>\n<p>Si alguien se acerca a Vicente de Pa\u00fal con un esquema predeterminado, se encontrar\u00e1 con la sorpresa de que este personaje se le escapa de las manos. Porque nos hallamos ante un hombre bondadoso y en\u00e9rgico; activo y contemplativo; inteligente pero poco dado a las elucubraciones intelectuales; reservado y comunicativo; tradicional e innovador; cr\u00edtico del poder y colaborador con \u00e9l; flexible e inflexible; afectivo y antisentimental; ir\u00f3nico y serio; de oraci\u00f3n y de compromiso; idealista y de un claro apego al realismo; manirroto y economizador; desconfiado y confiado; trabajador infatigable a quien repugnaba el activismo; dado a Dios y dado a los pr\u00f3jimos m\u00e1s diversos&#8230; Y todos estos calificativos contrapuestos, y a veces opuestos, se pueden documentar con textos, an\u00e9cdotas y decisiones suyas. En definitiva, es un hombre abierto a la vida, y la vida no es sistematizable.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>UNAS SE\u00d1AS DE IDENTIDAD INCONFUNDIBLES<\/strong><\/p>\n<p>Cuentan las cr\u00f3nicas que el 27 de septiembre de 1660 ocurri\u00f3 algo hermoso e ins\u00f3lito en Par\u00eds. Vicente de Pa\u00fal hab\u00eda muerto ese mismo d\u00eda, a las cinco menos cuarto de la madrugada, en el priorato de San L\u00e1zaro. Y al difundirse la noticia de su muerte, los mendigos m\u00e1s andrajosos y los pobres m\u00e1s marginados de la ciudad acudieron, en multitud, para despedir a quien hab\u00eda tomado partido por ellos. Dos meses m\u00e1s tarde, en su funeral, Mons. Enrique Maupas du Tour proclamaba solemnemente: &#8216;(Este hombre ha cambiado casi totalmente el rostro de la Iglesia\u00bb<\/p>\n<p>Por otra parte, aseguran los historiadores que los sencillos y los humildes le adoraban, los grandes le consultaban, los maestros de vida espiritual le ten\u00edan por un hombre sabio y prudente, los partidos le discut\u00edan sin que ninguno de ellos consiguiera tenerle entre sus partidarios, los revolucionarios y ateos le llamaban \u00absu santo\u00bb. \u00c9l sol\u00eda apelar a sus ra\u00edces y repet\u00eda: \u00abSoy hijo de un pobre labrador, y he vivido en el campo hasta la edad de quince a\u00f1os\u00bb. Y recordaba, con nostalgia y orgullo, que hab\u00eda nacido el 24 de abril de 1581, en el caser\u00edo de Ranquines, a cinco kil\u00f3metros de Dax, en el suroeste franc\u00e9s.<\/p>\n<p>Este peque\u00f1o gasc\u00f3n se ha dejado retratar, con cierta iron\u00eda, desde las m\u00e1s variadas perspectivas. Le han querido encasillar en los moldes m\u00e1s contradictorios y extremistas: desde el angelismo piadoso hasta la subversi\u00f3n radical, desde el benefactor limosnero y acr\u00edtico hasta el luchador desaforado. Incluso le han intentado domesticar en la agridulce comodidad del sistema. Pero \u00e9l siempre ha conservado su libertad y su imprevisible capacidad de sorpresa. Y, por eso, su figura sigue siendo un s\u00edmbolo -much\u00edsimas veces inc\u00f3modo- de coherencia, coraje, creatividad, misericordia y ternura en nuestro mundo fr\u00edo y falsamente civilizado.<\/p>\n<p>Tres frases suyas, tomadas al azar de entre las much\u00edsimas que nos ha dejado en sus m\u00e1s de 8.000 p\u00e1ginas, reflejan, de alguna manera, el hilo conductor de su vida comprometida: \u00abTendr\u00edamos que vendernos a nosotros mismos para sacar a nuestros hermanos de la miseria Vivimos del sudor de los pobres&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Somos los culpables de que ellos sufran por su ignorancia&#8230;, nuestra es la culpa de que ellos sufran, si no sacrificamos toda nuestra vida por instruirlos \u201cNuestro lote son los pobres\u00bb<\/p>\n<p>En resumen, cualquiera que se asome a los gestos y palabras de este creyente, se dar\u00e1 cuenta inmediatamente de que toda la energ\u00eda, la lucidez y la entrega de Vicente de Pa\u00fal tienen un norte di\u00e1fano: \u00abDar a conocer a Dios a los pobres, anunciarles a Jesucristo, decirles que est\u00e1 cerca el reino de los cielos y que ese reino es para los pobres\u00bb. Y, por supuesto, tambi\u00e9n percibir\u00e1 que la vida de este buen samaritano estar\u00e1 encaminada a proclamar, contra viento y marea, la dignidad humana de todo pobre y de todo marginado, y en consecuencia, lograr, a todo precio, su liberaci\u00f3n integral.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>CUANDO DIOS HABLA A TRAV\u00c9S DEL GRITO DE LOS POBRES<\/strong><\/p>\n<p>Hay una terrible pregunta de Dios, en el relato sobre Ca\u00edn y Abel en el libro del G\u00e9nesis, que resuena constantemente en el coraz\u00f3n de cada persona y en la historia de la humanidad: \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 tu hermano?\u00bb (Gen 4, 9).<\/p>\n<p>Esta pregunta ha tenido muchas veces respuestas fr\u00edvolas y evasivas, como hizo el mismo Ca\u00edn: \u00abNo s\u00e9. Yo no soy el guardi\u00e1n de mi hermano\u00bb (Gen 4, 9). Pero tambi\u00e9n, respuestas positivas. Y esta pregunta se le plante\u00f3 tambi\u00e9n a Vicente de Pa\u00fal. Su respuesta tiene un antes y un despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal no se mueve en las nubes ni en un mundo ficticio. Dios le interroga, le pregunta a trav\u00e9s del clamor agudo, impetuoso, ensordecedor de los pobres y marginados. La pregunta de Dios le viene de la misma realidad que est\u00e1 a su alrededor. Una realidad de pobreza, miseria, marginaci\u00f3n, ignorancia, abandono, exclusi\u00f3n social y deshumanizaci\u00f3n. Vicente de Pa\u00fal vive en medio del \u00absiglo de los pobres\u00bb. As\u00ed se ha calificado al siglo XVII franc\u00e9s. Su imponente maquinaria de fabricar pobres le ha hecho justo merecedor de tal t\u00edtulo.<\/p>\n<p>No resulta f\u00e1cil comprender hasta d\u00f3nde llegaba el \u00abumbral de la pobreza\u00bb. Quiz\u00e1 nos sirva de espeluznante indicador la carta que un sacerdote de la Misi\u00f3n escribi\u00f3 a Vicente de Pa\u00fal en 1652: \u00abEl hambre es tan grande que vemos a los hombres comer tierra, masticar la hierba, arrancar la corteza de los \u00e1rboles, desgarrar los miserables harapos de que est\u00e1n cubiertos para trag\u00e1rselos. Pero lo que no nos atrever\u00edamos a decir si no lo hubi\u00e9ramos visto es que da horror ver c\u00f3mo se comen sus brazos y sus manos y mueren en esta desesperaci\u00f3n\u00bb. O lo que tambi\u00e9n escribe otro sacerdote de la Misi\u00f3n, a principios de 1640: \u00abHay m\u00e1s de ciento que parecen esqueletos cubiertos de piel, tan horribles que, si nuestro Se\u00f1or no me diera fuerzas, no me atrever\u00eda ni a mirarlos\u00bb<\/p>\n<p>La mortalidad infantil alcanzaba a m\u00e1s del 50 por 100 de los nacidos. La edad media de vida estaba entre los 25 y los 30 a\u00f1os. Las epidemias causaban el 40 por 100 de fallecimientos. El analfabetismo era total: s\u00f3lo sab\u00edan leer y escribir dos millones y medio en una poblaci\u00f3n de casi veinte millones. Los gobernantes s\u00f3lo quer\u00edan hombres para la guerra, impuestos para alimentar esa guerra y, como dir\u00eda el cardenal Richelieu, primer ministro de la \u00e9poca, \u00abmulos de carga del Estado\u00bb. Tan aplastados estaban los campesinos, que el abogado general del Parlamento, Talon, exclamar\u00eda delante de la reina Ana de Austria: \u00abEstos desgraciados no poseen otras propiedades que sus almas, porque no han podido ser vendidas en la almoneda\u00bb.<\/p>\n<p>La guerra de los Treinta A\u00f1os se tradujo en una constante devastaci\u00f3n y en un cruel despojo del campesinado. Y, as\u00ed, toda la clase pobre y humilde engrosaba las filas de la mendicidad y del vagabundeo. Resumiendo mucho, se puede afirmar que sobre la trilog\u00eda compuesta por la peste, el hambre y la guerra se levantaba un c\u00ednico monumento a la m\u00e1s terrible miseria f\u00edsica, ps\u00edquica y moral.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>EL DRAMA DE UNA OPCI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p>veces, se ha simplificado en exceso la figura de Vicente de Pa\u00fal, como en las antiguas, ingenuas y pomposas hagiograf\u00edas, y se le ha descrito, con un t\u00f3pico latino, como \u00absenex a puero\u00bb (\u00abmaduro ya desde ni\u00f1o\u00bb). Pero Vicente de Pa\u00fal no nace convertido. Es la imagen realista de c\u00f3mo una persona se va haciendo en su ser y en su pensar. En Vicente de Pa\u00fal hay una evoluci\u00f3n no exenta de luchas, sombras, dudas, perplejidades y experiencias dolorosas.<\/p>\n<p>\u00abEn las telas de una ara\u00f1a\u00bb<\/p>\n<p>Es una expresi\u00f3n que emplea Vicente de Pa\u00fal recordando aspectos negativos de su vida pasada. Y se refiere a toda la \u00e9poca que va desde su ordenaci\u00f3n sacerdotal hasta su conversi\u00f3n definitiva, es decir, desde los 19 hasta los 38 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Y las palabras fuertes de sus escritos de esta \u00e9poca son: \u00abasunto que mi temeridad no me permite nombrar\u00bb negocios embrollados mis acreedores ascenso\u00bb &#8216;retiro honroso decoroso beneficio copia de mis t\u00edtulos\u00bb \u00abhonesto retiro para emplear el resto de mis d\u00edas junto a usted\u00bb \u201cmis infortunios\u201e &#8230; La lengua habla de lo que el coraz\u00f3n trae entre manos y Vicente anda atrapado \u00aben las telas de una ara\u00f1a\u00bb, en un proyecto de vida centrado sobre s\u00ed mismo. No es, ciertamente, un pervertido. Ni su nativa rectitud ni su deseo de ascensos se lo permiten, y los medios tampoco se lo facilitan. Pero las leyes comunes de la psicolog\u00eda pueden empujarnos a pensar que su disipaci\u00f3n fue algo m\u00e1s que un simple contagio mundano. El \u00abcargado de pecados\u00bb, como dice en una carta del 20 de julio de 1631 a Francisco Du Coudray \u201clas abominaciones de mi vida\u00bb, como repite en, al menos, seis cartas podremos entenderlas como f\u00f3rmulas de humildad, pero eso no impide que describan alguna realidad.<\/p>\n<p>Dos experiencias-bisagra<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal, en todo caso, ha empezado a probar la amarga tierra de Egipto. Tiene sobrada experiencia de ella, A un hombre reflexivo le bastan algunos datos para descubrir lo que esta tierra encubre. Vicente de Pa\u00fal es reflexivo y sacar\u00e1 las consecuencias.<\/p>\n<p>Hay dos experiencias de esta tierra de Egipto, que se pueden considerar como experiencias-bisagra para entrar en el p\u00f3rtico de la conversi\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal. Y, aunque todav\u00eda est\u00e1 lejos de la conversi\u00f3n, esas dos experiencias van a resultar significativas. Son la acusaci\u00f3n falsa de robo por parte de su compa\u00f1ero de pensi\u00f3n, un paisano suyo (gasc\u00f3n) que ejerc\u00eda de juez de Sore, y la noche oscura de la fe que pas\u00f3 durante m\u00e1s de tres a\u00f1os (1613-1617) y que le imped\u00eda incluso recitar el Credo.<\/p>\n<p>Estas dos experiencias amargas le sit\u00faan, sin \u00e9l saberlo del todo, en la perspectiva del desvalimiento de los pobres, que no saben ni pueden defenderse de las injusticias, y en el horizonte de la pobreza y el abandono espiritual. Al mismo tiempo, le revelan su propio mundo de ego\u00edsmo y frivolidad, y le empujan a salir de \u00e9l.<\/p>\n<p>Y, as\u00ed, mientras contempla este mundo de sombras enga\u00f1osas y marionetas vanidosas, tambi\u00e9n contempla a los pobres del Hospital de la Caridad y a quienes trabajan en \u00e9l, es decir, contempla a los pobres que se debaten, sin remedio, entre la vida y la muerte, y a las personas que dedican toda su vida a trabajar para que los que est\u00e1n en la no-vida tengan una existencia m\u00ednimamente digna.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tres fechas decisivas<\/p>\n<p>Se las conoce con el nombre de los lugares donde sucedieron los hechos que propiciaron que Vicente \u00abcayese del caballo\u00bb en su particular camino de Damasco. Son tres momentos que no surgen improvisadamente. La terrible pregunta de Dios ha ido calando hondo en la andadura del futuro buen samaritano.<\/p>\n<p>\u2014 Gannes-Folleville: en enero de 1617, en el feudo de los Gondi, llaman a Vicente de Pa\u00fal al lecho de un moribundo. \u00c9ste era tenido por santo. Vicente de Pa\u00fal lo confiesa y se da cuenta de que no era tal santo, sino que no se hab\u00eda atrevido a confesarse por verg\u00fcenza. Vicente de Pa\u00fal descubre, como un trallazo en pleno rostro, el abandono pastoral en que viv\u00edan las pobres gentes del campo. Vicente de Pa\u00fal interpreta este hecho como un \u00absigno de los tiempos\u00bb a trav\u00e9s del cual Dios le interpela fuertemente. El 25 de enero de ese a\u00f1o, en la iglesia parroquial de Folleville, Vicente de Pa\u00fal predica el primer serm\u00f3n de misi\u00f3n<\/p>\n<p>\u2014 Ch\u00e2tillon-les-Dombes: el 20 de agosto de 1617, estando Vicente de Pa\u00fal de p\u00e1rroco en ese pueblo y antes de comenzar la eucarist\u00eda del domingo, le avisan que una familia de la localidad est\u00e1 enferma y en la miseria. Vicente de Pa\u00fal predica sobre la caridad. Y todo el pueblo se moviliza para ayudar a esa familia. Vicente de Pa\u00fal pronuncia su famosa frase: &#8216;\u00a1He aqu\u00ed una gran caridad, pero mal organizada\u00bb. Y tres d\u00edas m\u00e1s tarde pone en marcha su proyecto de las Cofrad\u00edas de la Caridad (actualmente \u00abAsociaci\u00f3n Internacional de Caridades de San Vicente de Pa\u00fal\u00bb-A.l.C.).<\/p>\n<p>\u2014 Montmirail-Marchais: en 1620 tuvo lugar un encuentro entre Vicente de Pa\u00fal y un hugonote. \u00c9ste lanza una envenenada objeci\u00f3n que hiere a Vicente y le hace reflexionar con dolor y temblor: \u00abDice usted que la Iglesia de Roma est\u00e1 dirigida por el Esp\u00edritu Santo, pero yo no lo puedo creer, puesto que por una parte se ve a los cat\u00f3licos del campo abandonados en manos de unos pastores viciosos e ignorantes, que no conocen sus obligaciones y que no saben siquiera lo que es la religi\u00f3n cristiana; y por otra parte se ven las ciudades llenas de sacerdotes y de frailes sin hacer nada; puede ser que en Par\u00eds haya hasta diez mil, mientras que esas pobres gentes del campo se encuentran en una ignorancia espantosa, por la que se pierden. \u00bfY quiere usted convencerme de que esto est\u00e1 bajo la direcci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo? No puedo creerlo<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>DE SUS NEGOCIOS A LOS ASUNTOS DE DIOS<\/strong><\/p>\n<p>A estas alturas, para Vicente de Pa\u00fal los pobres han dejado de ser un n\u00famero estad\u00edstico o un vertedero de la piedad y de la ideolog\u00eda. Ahora su visi\u00f3n de los pobres es netamente evang\u00e9lica. Y sus posturas y acciones a favor de los pobres van a nacer, no de su sentido \u00e9tico o de su humanismo, sino de su pasi\u00f3n por Cristo en los pobres y por los pobres en Cristo. Vicente de Pa\u00fal da el paso de \u00abbuscador de sus propios negocios\u00bb a \u00abbuscador de los asuntos de Dios\u00bb, y esos \u00abasuntos de Dios\u00bb son la lucha por la justicia, la defensa de los pobres y la concientizaci\u00f3n de las gentes a favor de los pobres. En el camino de la vida que va de Jerusal\u00e9n a Jeric\u00f3, Vicente de Pa\u00fal deja de ser el fariseo y el escriba que pasan de largo, y se convierte en el buen samaritano.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal no es un mero activista. Sus acciones s\u00f3lo se explican desde Dios. La pedagog\u00eda de Dios le ha ido guiando lentamente hasta el descubrimiento de los pobres. Y, as\u00ed, Vicente descubre, sobre todo, el cap\u00edtulo 25 del evangelio de San Mateo, en sus vers\u00edculos 31-46. Descubre el anonadamiento de Cristo, la \u00abkenosis\u00bb, el vaciamiento del que, siendo Dios, se rebaj\u00f3 hasta tomar la condici\u00f3n de siervo (Cf. Flp 2, 6-7). Y descubre, finalmente, una verdad fundamental que vertebrar\u00e1 toda su vida: \u00abJesucristo vino a evangelizar a los pobres\u00bb.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, Vicente de Pa\u00fal se da cuenta de que la caridad es el centro neur\u00e1lgico del creyente. Una caridad que no se queda en mera beneficencia, sino que es organizada, coordinada, cr\u00edtica, promocional, prof\u00e9tica, denunciadora de las injusticias y concientizadora. Por algo se dice que Vicente de Pa\u00fal organiz\u00f3, por toda Francia, una red de servicios caritativo-sociales que hoy ser\u00edan la envidia de cualquier organizaci\u00f3n moderna. Y es que \u00e9l ha sido uno de los pocos santos que ha tenido un gran conocimiento y una gran claridad en los asuntos econ\u00f3micos al servicio de los pobres.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u00abNUESTRO LOTE SON LOS POBRES\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal, l\u00f3gicamente, nunca emple\u00f3 la frase \u00abopci\u00f3n preferencial por los pobres\u00bb. Pero con otras palabras m\u00e1s propias de su \u00e9poca -\u00abnuestro lote son los pobres\u00bb por ejemplo-, expres\u00f3 inequ\u00edvocamente su pasi\u00f3n por ellos y aliment\u00f3 su espiritualidad en la preferencia exclusiva por los abandonados. Incluso, en sus formulaciones, se adelant\u00f3 muchos siglos a lo que Medell\u00edn dijo en 1968: \u00abDar la preferencia efectiva a los sectores m\u00e1s pobres y necesitados y a los segregados por cualquier causa y a la expresi\u00f3n acu\u00f1ada en Puebla en 1979: \u00abOpci\u00f3n preferencial por los pobres\u00bb<\/p>\n<p>Hay y ha habido, a trav\u00e9s de la historia, criterios y motivaciones de diversa \u00edndole para hacer esta opci\u00f3n por los pobres. Por \u00e9tica, por utop\u00eda pol\u00edtica, por sentimientos humanistas y, c\u00f3mo no, por imperativo de la fe. Lo que nos interesa, precisamente, es descubrir el porqu\u00e9 de esta opci\u00f3n radical por los pobres en Vicente de Pa\u00fal. O, lo que es lo mismo, se trata de clarificar el sentido profundo desde d\u00f3nde sit\u00faa Vicente de Pa\u00fal su toma de partido por la causa de los pobres y su actitud de servicio integral.<\/p>\n<p>Desde el sentido teol\u00f3gico<\/p>\n<p>La opci\u00f3n por los pobres, antes que un mandamiento y un compromiso, es una realidad de fe o una verdad teol\u00f3gica. Dios es el primero que opta por los pobres. La causa de los pobres es la causa de Dios y la cuesti\u00f3n de los pobres es la cuesti\u00f3n de Dios. Por eso, podemos decir que el pobre es el lugar teol\u00f3gico, el lugar teof\u00e1nico de Dios, en cuanto que en ellos est\u00e1 escandalosamente presente.<\/p>\n<p>Pero lo que aqu\u00ed est\u00e1 en juego no son los m\u00e9ritos, los valores o las virtudes de los pobres, sino la justicia del Reino de Dios, la voluntad de Dios de que los pobres tengan vida en abundancia. Monse\u00f1or Oscar Arnulfo Romero, el arzobispo salvadore\u00f1o asesinado por su lucha a favor de los pobres y oprimidos, subrayaba en un discurso pronunciado en la Universidad de Lovaina, el 2 de febrero de 1980: \u00abLos antiguos cristianos dec\u00edan: &#8216;Gloria Dei, homo vivens&#8217; (La gloria de Dios es que el hombre viva). Nosotros podr\u00edamos concretar esto diciendo: &#8216;Gloria Dei, pauper vivens&#8217; (La gloria de Dios es que el pobre viva). El gran escriturista J. Dupont lo ha expresado certeramente con un matiz importante: \u00abDios favorece a los pobres no porque les deba algo, sino porque se debe a s\u00ed mismo hacerse su defensor y protector; est\u00e1 en juego su justicia real Como dice, con toda contundencia, el Documento \u00abLa Iglesia y los pobres\u00bb, de la Comisi\u00f3n Episcopal de Pastoral Social, \u00abDios ser\u00eda injusto si pareciese colaborar con la injusticia, o simplemente guardar silencio frente a ella, sin defender al oprimido ni levantar al ca\u00eddo.<\/p>\n<p>En este horizonte hay que situar y comprender a este buen samaritano, llamado Vicente de Pa\u00fal, cuando afirma: \u00abDios es el protector de los pobres. As\u00ed, el 25 de octubre de 1643 interpela a los sacerdotes y hermanos de la Misi\u00f3n: \u00abiPobres de nosotros si somos remisos en cumplir con la obligaci\u00f3n que tenemos de socorrer a los pobres! Porque nos hemos dado a Dios para esto y Dios cuenta con nosotros&#8230; Y es que cuando comparte su fe y su experiencia con los misioneros, Vicente de Pa\u00fal pretende que \u00e9stos sepan claramente lo que ha intentado e intenta con la fundaci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n: organizar en la Iglesia una \u00abCompa\u00f1\u00eda que tenga como lote propio a los pobres y que se entregue por completo a los pobres&#8230;; y de esto es de Io que hacen profesi\u00f3n los misioneros; lo especial suyo es dedicarse, como Jesucristo, a los pobres. Su insistencia no deja lugar a dudas: \u00abSomos los sacerdotes de los pobres. Dios nos eligi\u00f3 para ellos; \u00e9se es nuestro patrimonio, lo dem\u00e1s s\u00f3lo es accesorio<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si hay que subrayar una fuente genuina y espec\u00edfica donde Vicente de Pa\u00fal bebe las aguas torrenciales de este Dios defensor y protector de los pobres, tendr\u00edamos que acudir, sin la menor duda, al cap\u00edtulo 58 del profeta Isa\u00edas: (Este es el ayuno que yo quiero: abrir las prisiones injustas, hacer saltar los cerrojos de los cepos, dejar libres a los oprimidos, quebrar todos los yugos, partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, vestir al que ves desnudo y no cerrarte a tu propia carne\u00bb (Is 58, 6-7). El mismo Vicente de Pa\u00fal lo confiesa con total sinceridad: \u00abHace veinte a\u00f1os que no leo nunca esta ep\u00edstola, sacada del cap\u00edtulo 58 de Isa\u00edas, sin sentir una gran emoci\u00f3n, aunque no por ello me vuelvo mejor.<\/p>\n<p>Solamente desde este sentido teol\u00f3gico puede entenderse la tantas veces mal interpretada frase de H. Bremond, famoso historiador de la espiritualidad francesa: \u00abNo son los pobres los que han llevado a Dios a Vicente de Pa\u00fal, sino que es Dios el que le ha llevado a los pobres.<\/p>\n<p>Desde el sentido cristol\u00f3gico<\/p>\n<p>Para descubrir el criterio de la opci\u00f3n por los pobres en Vicente de Pa\u00fal, es preciso introducirse en el mensaje y en la misi\u00f3n de Jes\u00fas como referencia absoluta a su predilecci\u00f3n por los pobres. En t\u00e9rminos de Vicente de Pa\u00fal, esta opci\u00f3n equivale a &#8216;expresar al vivo la vocaci\u00f3n de Jesucristo\u00bb \u00bfVerdad que nos sentimos dichosos, hermanos m\u00edos, de expresar al vivo la vocaci\u00f3n de Jesucristo?&#8230; Ved c\u00f3mo lo principal para Nuestro Se\u00f1or era trabajar por los pobres. Cuando se dirig\u00eda a los otros, Io hac\u00eda como de pasada. \u00a0Y esta vocaci\u00f3n misionera no tiene otro objetivo m\u00e1s que continuar la misi\u00f3n de Cristo, enviado a evangelizar y servir a los pobres y desvalidos.<\/p>\n<p>Por tanto, si Vicente de Pa\u00fal fija especialmente su mirada en el cap\u00edtulo 4, vers\u00edculos 18 y 19, del evangelio de San Lucas (\u00abEl Esp\u00edritu del Se\u00f1or est\u00e1 sobre m\u00ed, porque \u00e9l me ha ungido para dar la Buena Noticia a los pobres&#8230;\u00bb), es porque encuentra ah\u00ed el punto clave de su opci\u00f3n por los pobres, de su vocaci\u00f3n y de su misi\u00f3n en la Iglesia y en la sociedad.<\/p>\n<p>Pero el eje trasversal de esta cristolog\u00eda vicenciana es el misterio de la Encarnaci\u00f3n. Vicente de Pa\u00fal aprendi\u00f3, en la escuela de espiritualidad de Pedro de B\u00e9rulle, la centralidad del Verbo encarnado. Porque este Mes\u00edas, Cristo, es Dios encarnado en la historia. Y por esta encarnaci\u00f3n, Jesucristo es enviado por el Padre para realizar su voluntad de servicio. As\u00ed, en el centro de \u00abla fe y de la experiencia\u00bb de Vicente de Pa\u00fal aparece un Cristo-Amor que se caracteriza por un \u00abesp\u00edritu de caridad perfecta\u00bb y que se manifiesta en un \u00abtotal anonadamiento\u00bb de amor por los hombres. Un Mes\u00edas servidor que \u00abtoma la figura de siervo, haci\u00e9ndose semejante a los hombres&#8230; y obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz\u00bb (Flp 2, 6-8). Un Mes\u00edas que viene para llegar al fondo de la realidad humana. Un Mes\u00edas que rechaza, para su identidad y la de sus seguidores, todos aquellos t\u00e9rminos que designan el cargo o la autoridad y los sustituye por la simple expresi\u00f3n de servicio.<\/p>\n<p>En definitiva, Vicente de Pa\u00fal hace la opci\u00f3n por los pobres desde una opci\u00f3n anterior: la opci\u00f3n por Jesucristo evangelizador y servidor de los pobres, el-hombre-para-los-dem\u00e1s, el despose\u00eddo, el siervo, el que sirve su vida y sirve su muerte, Aunque es conveniente matizar que no se trata de dos opciones separadas, sino de dos momentos de una sola y misma opci\u00f3n. La identidad vicenciana es cristoc\u00e9ntrica y, por tanto, su opci\u00f3n por los pobres s\u00f3lo se entiende porque la causa de los pobres es la causa de Cristo.<\/p>\n<p>Desde el sentido eclesiol\u00f3gico<\/p>\n<p>Naturalmente, si la Iglesia es sacramento de Cristo, debe continuar y prolongar en el mundo la preferencia del Maestro por los peque\u00f1os, los desheredados, los marginados, los excluidos sociales, los pobres, en suma. As\u00ed lo entendi\u00f3 perfectamente Vicente de Pa\u00fal. \u00c9l jam\u00e1s separa este trinomio: Cristo-lglesia-Pobres. Ciertamente, se podr\u00eda haber dejado seducir por el aspecto jur\u00eddico, econ\u00f3mico, grandilocuente y solemne de la Iglesia de Francia en el siglo XVII. Pero Vicente de Pa\u00fal descubre que s\u00f3lo hay una respuesta coherente y v\u00e1lida: la opci\u00f3n por los pobres como expresi\u00f3n visible y cre\u00edble de la Iglesia. La misma respuesta que, bastantes a\u00f1os despu\u00e9s, vio cumplida en los miembros de su Congregaci\u00f3n: \u00abiQu\u00e9 dicha para nosotros, los misioneros, poder demostrar que el Esp\u00edritu Santo gu\u00eda a su Iglesia, trabajando como trabajamos por la instrucci\u00f3n y santificaci\u00f3n de los pobres!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para comprender mejor este sentido eclesiol\u00f3gico del esp\u00edritu vicenciano en su opci\u00f3n por los pobres, ser\u00e1 bueno echar mano de un texto reciente que parece sacado del mismo pensamiento de Vicente de Pa\u00fal. Me refiero a lo que dice el Documento \u00abLa Iglesia y los pobres\u00bb: esa misi\u00f3n es ser la Iglesia de los pobres en un doble sentido: en el de una Iglesia pobre y una Iglesia para los pobres. As\u00ed como Jes\u00fas fue radical y esencialmente pobre por su encarnaci\u00f3n, y entregado principalmente a los pobres por su misi\u00f3n, y s\u00f3lo as\u00ed cumpli\u00f3 la redenci\u00f3n y \u00c9l mismo alcanz\u00f3 su glorificaci\u00f3n, la Iglesia de Jes\u00fas debe ser aqu\u00e9lla que en su constituci\u00f3n social, sus costumbres y su organizaci\u00f3n, sus medios de vida y su ubicaci\u00f3n, est\u00e1 marcada preferentemente por el mundo de los pobres, y su preocupaci\u00f3n, su dedicaci\u00f3n y su planificaci\u00f3n est\u00e9 orientada principalmente por su misi\u00f3n de servicio hacia los pobres\u00bb<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n ser\u00e1 bueno y necesario recordar lo que ya dec\u00eda un contempor\u00e1neo y disc\u00edpulo de Vicente de Pa\u00fal, el ilustre predicador Bossuet, en un famos\u00edsimo serm\u00f3n cuaresmal \u00absobre la eminente dignidad de los pobres en la Iglesia\u00bb: \u00abEn el mundo, los ricos disfrutan todas sus ventajas y ocupan los principales puestos; en el reino de Jesucristo, la preeminencia pertenece a los pobres, que son los primog\u00e9nitos de su Iglesia y sus verdaderos hijos. En el mundo, los pobres dependen de los ricos, y parecen haber nacido s\u00f3lo para servirlos; en la santa Iglesia, por el contrario, no son admitidos los ricos sino con la condici\u00f3n de servir a los pobres\u00bb nadie duda de que, en este tema, Vicente de Pa\u00fal ejerce una destacada influencia en el pensamiento de Bossuet. Es m\u00e1s, da la impresi\u00f3n de que Bossuet es el altavoz elegante del hablar sencillo de Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>En consecuencia, para Vicente de Pa\u00fal, la Iglesia es, ante todo, el pobre pueblo que pide ayuda, que \u00abse muere de hambre y se condena de desesperaci\u00f3n\u00bb. Y no tenemos que extra\u00f1arnos al encontrar en la correspondencia de Vicente de Pa\u00fal expresiones tan claras sobre d\u00f3nde se encuentra la Iglesia de Jesucristo, como \u00e9stas: \u00abLa Iglesia no est\u00e1 ni en la seda ni en el oro de los pr\u00edncipes, de los obispos o de los abades, sino en la carne y sangre, en los sufrimientos, en las l\u00e1grimas del pueblo 41. Adem\u00e1s, Vicente de Pa\u00fal tiene muy claro que la Iglesia es una comunidad de caridad, que contin\u00faa el \u00abesp\u00edritu de caridad perfecta de Cristo\u00bb. No es una promesa de poder\u00edo, sino la Iglesia sierva y pobre, la Iglesia de los pobres. Por eso, cuando se est\u00e1 con los pobres y se pone el m\u00e1ximo de efectivos al servicio de los necesitados y desvalidos, se est\u00e1 seguro de permanecer en la Iglesia de Cristo<\/p>\n<p>Perfectamente hubiera firmado Vicente de Pa\u00fal aquellas palabras que pronunci\u00f3, siglos m\u00e1s tarde, el cardenal Lercaro en el Concilio Vaticano ll: \u00abQuiero decir que el misterio de Cristo en la Iglesia es siempre, pero sobre todo hoy, en nuestros d\u00edas, el misterio de Cristo en los pobres, ya que la Iglesia, como dijo el Santo Padre Juan XXIII, es la Iglesia de todos, pero especialmente la Iglesia de los pobres.<\/p>\n<p>Si en Vicente de Pa\u00fal est\u00e1 clara la visi\u00f3n de una Iglesia de los pobres, le preocupa tambi\u00e9n que la Iglesia sea para los pobres. Es decir, Vicente de Pa\u00fal est\u00e1 convencido de que los pobres tienen que ser el punto de referencia para la vida eclesial, pues si se despreocupara de los pobres, perder\u00eda su sentido. Para Vicente de Pa\u00fal, una Iglesia que ignora a los pobres no es m\u00e1s que una caricatura de Iglesia y una Iglesia que no sirve a los pobres est\u00e1 muy lejos de ser la comunidad que quiso Jesucristo. Es m\u00e1s, en una Iglesia muy marcada por la jerarqu\u00eda, a la que Vicente acata y obedece, Vicente de Pa\u00fal introduce un matiz muy significativo: la jerarqu\u00eda tiene que ser servicio, desinter\u00e9s, entrega, don de uno mismo, como se refleja en sus indicaciones sobre el ejercicio de la autoridad.<\/p>\n<p>No hace falta insistir en algo sabido por todos: la eclesiolog\u00eda de servicio a los pobres, la plasm\u00f3 Vicente de Pa\u00fal no s\u00f3lo en sus intuiciones o en sus deseos sino, sobre todo, en sus Instituciones: una asociaci\u00f3n de laicas y laicos siervos, unos misioneros siervos, y unas pobres siervas. Y todos saben que los pobres est\u00e1n en la ra\u00edz de las obras y de las Instituciones vicencianas. Ellos constituyen la raz\u00f3n de ser de las mismas. Y ellos deciden, configuran y polarizan los or\u00edgenes, el presente y el futuro de estas Instituciones y obras.<\/p>\n<p>Inevitablemente, resuenan aqu\u00ed con gran fuerza prof\u00e9tica las palabras del actual Papa Francisco cuando, a los tres d\u00edas de ser elegido Papa y ante 6.000 periodistas de todo el mundo, exclam\u00f3: \u00abiC\u00f3mo me gustar\u00eda una Iglesia pobre y para los pobres!\u00bb. Y, desde luego, iqu\u00e9 alegr\u00eda se habr\u00e1 llevado Vicente de Pa\u00fal al escuchar esas palabras!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>UNA MIRADA AUDAZ Y CREATIVA<\/strong><\/p>\n<p>Alguien ha dicho que en la mirada se encierra toda la fuerza de la existencia, que a trav\u00e9s de los ojos mira el coraz\u00f3n y la inteligencia y el alma toda. En cualquiera de los viejos retratos que se conservan de Vicente de Pa\u00fal -el de Sim\u00f3n Fran\u00e7ois de Tours, el de Nicol\u00e1s Pitau, el de Van Schuppen o el de Ren\u00e9 Lochon-, lo que m\u00e1s impresiona, sin duda, son sus ojos. Una mirada penetrante, escrutadora, con una gota de iron\u00eda. Una mirada inmensa donde caben todos los marginados de antes, de ahora y de siempre. Una mirada donde las pupilas se hacen bondad, compasi\u00f3n, ternura, honradez, lealtad, confianza, cordialidad, solidaridad y libertad.<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"16\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>Vicente de Pa\u00fal nos interroga, nos interpela, nos penetra, nos desaf\u00eda con su mirada. En la pel\u00edcula \u00abMonsieur Vincent\u00bb hay una secuencia impresionante. Vicente de Pa\u00fal deambula por los suburbios de Par\u00eds buscando una pensi\u00f3n barata para alojarse. Despu\u00e9s de algunas tentativas, encuentra una buhardilla miserable. Por la noche, deja alojarse con \u00e9l a un joven parado y enfermo que le va descubriendo y relatando las miserias y crueldades de la vida. La secuencia se cierra con una escena que vale por toda la pel\u00edcula: la c\u00e1mara enfoca el rostro y los ojos en penumbra de Vicente de Pa\u00fal que, entre l\u00e1grimas, susurra: \u00abiPerd\u00f3n, Dios m\u00edo, no sab\u00eda nada, no sab\u00eda nadal\u00bb. Es la s\u00edntesis de una mirada que descubre la realidad y que est\u00e1 dispuesta a transformar esa depauperada realidad desde la audacia y la creatividad.<\/p>\n<p>Celestino Fern\u00e1ndez<\/p>\n<p>La Milagrosa<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VICENTE DE PAUL (Un coraz\u00f3n si medida) (I) MEMORIA APASIONADA DE UN BUSCADOR INQUIETO En diversas ocasiones importantes de su vida, Vicente de Pa\u00fal sol\u00eda repetir: \u00abTal es mi fe y tal es tambi\u00e9n mi &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-un-corazon-si-medida-i\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":404146,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-406363","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vicente-de-paul"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.5 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>VICENTE DE PAUL (Un coraz\u00f3n si medida) (I) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-un-corazon-si-medida-i\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"VICENTE DE PAUL (Un coraz\u00f3n si medida) (I) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"VICENTE DE PAUL (Un coraz\u00f3n si medida) (I) MEMORIA APASIONADA DE UN BUSCADOR INQUIETO En diversas ocasiones importantes de su vida, Vicente de Pa\u00fal sol\u00eda repetir: \u00abTal es mi fe y tal es tambi\u00e9n mi ... 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