{"id":406361,"date":"2026-10-02T08:22:39","date_gmt":"2026-10-02T06:22:39","guid":{"rendered":"https:\/\/vincentians.com\/es\/?p=406361"},"modified":"2026-08-11T21:23:45","modified_gmt":"2026-08-11T19:23:45","slug":"vicente-de-paul-un-corazon-si-medida-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-un-corazon-si-medida-ii\/","title":{"rendered":"VICENTE DE PAUL (Un coraz\u00f3n si medida) (II)"},"content":{"rendered":"<p>VICENTE DE PAUL (Un coraz\u00f3n si medida) (II)<\/p>\n<p>MEMORIA HIST\u00d3RICA DE UN CAMINANTE AL AIRE DEL ESP\u00cdRITU<\/p>\n<p>Los protagonistas de la revoluci\u00f3n francesa vieron en Vicente de Pa\u00fal un elemento aprovechable para sus sue\u00f1os de reconstrucci\u00f3n social. Desempolvaron su estatua, la colocaron en una galer\u00eda de \u00abhombres \u00fatiles\u00bb y pusieron una solemne inscripci\u00f3n que dec\u00eda: \u00abVicente de Pa\u00fal, fil\u00e1ntropo franc\u00e9s\u201d. El historiador marxista, Boris Porchnev, define a Vicente de Pa\u00fal como un gran activista de la caridad y de la limosna, y le da el calificativo de \u00aborganizador de la beneficencia\u00bb.<\/p>\n<p>A las dos referencias anteriores responde rotunda y taxativamente H. Br\u00e9mond: \u00abQuien ve a Vicente de Pa\u00fal m\u00e1s fil\u00e1ntropo que m\u00edstico, quien no le ve ante todo como un m\u00edstico, se representa a un Vicente de Pa\u00fal que jam\u00e1s existi\u00f3.<\/p>\n<p>En esta perspectiva de H. Br\u00e9mond hay que situar a Vicente de Pa\u00fal, en la de un buscador de Dios, de los pobres, del sentido aut\u00e9ntico y evang\u00e9lico de la vida&#8230;, que camina al aire del esp\u00edritu y llevado por el esp\u00edritu. Vicente de Pa\u00fal es un converso, es decir, alguien que se ha \u00abvertido\u00bb completamente en los \u00abasuntos de Dios\u00bb. Vicente de Pa\u00fal no es un simple activista ni un extraordinario fundador u organizador de ONGs. Vicente de Pa\u00fal, en definitiva, es un santo.<\/p>\n<p>Por eso, vamos a adentrarnos y sumergirnos en ese \u00abaire del esp\u00edritu\u00bb que llev\u00f3 en volandas a Vicente de Pa\u00fal, vamos a tratar de aproximarnos a esa espiritualidad vicenciana, una espiritualidad que se nos muestra hoy m\u00e1s actual que nunca. Ya dec\u00eda San Bernardo de Claraval que, en temas de espiritualidad, cada uno debe beber de su propio pozo. Y es bueno recordar y refrescar que del pozo de la Familia vicenciana sigue manando un agua aut\u00e9ntica y cristalina. Cuanto mejor conozcamos este pozo, m\u00e1s apreciaremos su agua.<\/p>\n<p>Pero, en este cap\u00edtulo, nos vamos a centrar en hacer memoria de la espiritualidad vicenciana desde la historia y el contenido de las escuelas de espiritualidad del tiempo de Vicente de Pa\u00fal, desde las posibles influencias que ejercieron sobre \u00e9l y desde su propio y espec\u00edfico camino espiritual. La espiritualidad de Vicente de Pa\u00fal no surge de repente. \u00c9l es un caminante que duda, aprende, se interroga, se sorprende, selecciona, descubre, matiza, interioriza y expresa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>TRES PRENOTANDOS ACLARATORIOS<\/strong><\/p>\n<p>Antes de entrar de lleno en la reflexi\u00f3n sobre la espiritualidad vicenciana, es absolutamente necesario aclarar algunos conceptos. De lo contrario, nunca entraremos con buen pie en un tema tan importante y delicado, o nos quedaremos con afirmaciones gen\u00e9ricas y abstractas. Hay que empezar con mucha claridad y clarificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal no escribi\u00f3 ning\u00fan tratado de espiritualidad<\/p>\n<p>Este prenotando puede parecer una cuesti\u00f3n balad\u00ed. Sin embargo, tiene su importancia. Porque muchas veces, ocurre que solamente entran a formar parte de la historia de la espiritualidad aquellas personas que han sistematizado su pensamiento y su fe en una estructuraci\u00f3n teol\u00f3gica. Esta es la acusaci\u00f3n que se ha hecho a muchos maestros de la vida espiritual: que su espiritualidad huele m\u00e1s a libros que a vida. Vicente de Pa\u00fal parte de la vida y camina al ritmo de la vida, huele a vida.<\/p>\n<p>Y es que, generalmente, la historia de la espiritualidad, tal como se ha escrito y se escribe a\u00fan, es una historia fundamentalmente libresca, y escrita por personas cuya profesi\u00f3n es la c\u00e1tedra y la pluma. Es una historia que casi siempre se ha escrito desde una biblioteca bien abastecida, sin salir a la calle ni conocer directamente a los hombres y mujeres en quienes vive y obra el esp\u00edritu de Dios.<\/p>\n<p>Con esta base por delante, es inevitable y l\u00f3gico que el autor espiritual que ha escrito mucho, ocupe un lugar destacado en la historia escrita; y al que ha escrito poco se le reserve un peque\u00f1o rinc\u00f3n en el ba\u00fal de los recuerdos. Por ejemplo, Pedro de B\u00e9rulle es autor de unos libros impresionantes, mientras que Vicente de Pa\u00fal escribi\u00f3 muy poco y, sobre todo, reglamentos y cartas de ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p>En realidad, Vicente de Pa\u00fal s\u00f3lo public\u00f3, de su pu\u00f1o y letra, un librito: \u00abLas Reglas Comunes de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n\u00bb (17 de mayo de 1658). Y de ellas dice en el pr\u00f3logo que proceden \u00abno del esp\u00edritu humano, sino del esp\u00edritu divino\u00bb, y que se publican tarde porque hab\u00eda que imitar a Cristo \u00abquien primero actu\u00f3 y despu\u00e9s enseno\u201d.<\/p>\n<p>Por otra parte, los 14 gruesos vol\u00famenes de sus cartas, conferencias y alocuciones que public\u00f3 P. Coste (y que San Vicente ni se imagin\u00f3 que pudieran ser recogidos y publicados, ni lo hubiera consentido de haber estado en su mano) nos transmiten tan s\u00f3lo una d\u00e9cima parte de la ense\u00f1anza vicenciana. Lo cual quiere decir que nos encontramos con lagunas insalvables para conocer el ritmo de crecimiento de su vida espiritual. De 1607 a 1624 s\u00f3lo quedan tres cartas; de 1625 a 1654, ciento cincuenta p\u00e1ginas de conferencias a los misioneros; de 1633 a 1654, doscientas ochenta p\u00e1ginas de conferencias y meditaciones a las Hijas de la Caridad. Es decir, que el grueso de su ense\u00f1anza se encuentra en los \u00faltimos cinco a\u00f1os de su vida: de 1655 a 1660.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, sus ense\u00f1anzas recopiladas y publicadas han mirado m\u00e1s hacia dentro que hacia fuera. No se han expuesto excesivamente al gran p\u00fablico cristiano. Este es el reproche que hace un historiador de la espiritualidad francesa como Henri Br\u00e9mond: \u00abLas obras completas de San Vicente&#8230;, gruesos vol\u00famenes ricos en doctrina, chispeantes de humor, en los que no he encontrado una sola l\u00ednea banal&#8230;, estas obras completas no est\u00e1n a la venta. Se las comunica amablemente, lo s\u00e9, a los extra\u00f1os que llevan su curiosidad hasta querer conocerlas, pero el gran p\u00fablico no las conoce. Verdaderamente, algunas Congregaciones tienen una manera muy curiosa de honrar a sus Fundadores\u00bb<\/p>\n<p>Ciertamente, cuando H. Br\u00e9mond escribi\u00f3 lo que antecede no hab\u00eda empezado a aparecer en p\u00fablico la edici\u00f3n de las obras completas de San Vicente de Pa\u00fal por P. Coste, que el mismo H. Br\u00e9mond, al conocerla, calificar\u00eda de espl\u00e9ndida. Pero el juicio cr\u00edtico de H. Br\u00e9mond sigue siendo v\u00e1lido en su contenido global.<\/p>\n<p>Sin embargo, si la historia de la espiritualidad se fijase m\u00e1s en la vida y no tanto en los libros, Vicente de Pa\u00fal ocupar\u00eda un lugar absolutamente prioritario. De Pedro de B\u00e9rulle y de sus teor\u00edas espirituales casi nunca m\u00e1s se volvi\u00f3 a o\u00edr en el transcurso de los siglos. Pero s\u00ed se volvi\u00f3 a o\u00edr de Vicente de Pa\u00fal en sus obras y en sus Instituciones. Incluso, muchos textos del Concilio Vaticano ll han recuperado y han hecho reverdecer el esp\u00edritu vicenciano.<\/p>\n<p>Hay que evitar la trampa en que ha ca\u00eddo la espiritualidad cristiana.<\/p>\n<p>Esta trampa viene de su mismo nombre. Espiritualidad viene de \u00abesp\u00edritu\u00bb, y \u00e9ste se ha definido tradicionalmente por la negaci\u00f3n de lo que no es espiritual, por la oposici\u00f3n a lo \u00abmaterial\u00bb. Much\u00edsimas veces, la espiritualidad ha sido -y, en muchos c\u00edrculos, contin\u00faa siendo- sin\u00f3nimo de huida del mundo, de rechazo de los seres y de las cosas. Es una espiritualidad de \u00abojos cerrados\u00bb. Y la clave est\u00e1 en que se ha confundido el adjetivo con el sustantivo. Es decir, en la espiritualidad cristiana el adjetivo es que sea espiritual y el sustantivo es que sea cristiana. Y todos sabemos que es antes y m\u00e1s importante el sustantivo que el adjetivo.<\/p>\n<p>La espiritualidad hind\u00fa, la budista y la mahometana, espiritualidades, las tres, muy ricas, pueden buscar v\u00edas de acceso a la divinidad refinadas, espirituales y no materiales. Pero el cristianismo no puede. La espiritualidad cristiana viene de Cristo. Jesucristo no es un esp\u00edritu (Cf. LC 24, 39), sino un hombre \u00abque come y bebe\u00bb (Cf. Mt 11, 19). Cristo se hizo hombre, se encarn\u00f3, \u00abpuso su tienda entre nosotros\u00bb, no huy\u00f3 del mundo. Cristo es el \u00fanico camino de la espiritualidad cristiana, la \u00fanica manera leg\u00edtima abierta al hombre para el acceso a Dios. No tiene otra, y no debe olvidar que \u00e9sta es la diferencia clara y decisiva entre la fe cristiana y las dem\u00e1s religiones. \u00c9stas buscar\u00e1n a tientas diversos modos de llegar a Dios (Cf. Hch 17, 27). El cristiano no tiene m\u00e1s que un modo, y \u00e9se pasa necesariamente por Jesucristo, <sup>a <\/sup>porque en \u00e9l habita la plenitud de la divinidad corporalmente\u00bb (Col 2, 9).<\/p>\n<p>Si no tenemos claro esto, caeremos en un espiritualismo que nada tiene que ver con lo cristiano. La historia del cristianismo est\u00e1 llena de ambig\u00fcedades y de equ\u00edvocos en lo referente a esta importante y vital cuesti\u00f3n. Si lo tenemos claro, tendremos una aut\u00e9ntica espiritualidad de \u00abojos abiertos\u00bb.<\/p>\n<p>Como subraya el Documento de la Comisi\u00f3n Episcopal de Pastoral Social, \u00abLa Iglesia y los pobres\u00bb, \u00abm\u00e1s de una vez, dentro de la Iglesia, hemos ca\u00eddo en la tentaci\u00f3n de contraponer la vida activa y la contemplativa, el compromiso y la oraci\u00f3n, y m\u00e1s concretamente, hemos considerado la lucha por la justicia social y la vida espiritual como dos realidades no s\u00f3lo diferentes -que s\u00ed lo son en cuanto a su objeto inmediato-, sino independientes y hasta contrarias, cuando no lo son en modo alguno, sino m\u00e1s bien complementarias y vinculadas entre s\u00ed\u201d.<\/p>\n<p>Un experto vicencianista como Jaime Corera, al concretar la espiritualidad vicenciana, alerta sobre esta trampa: \u00abLa historia de la espiritualidad cristiana, y la misma espiritualidad, se han refugiado en los \u00faltimos doscientos a\u00f1os largos en libros conventuales que han gastado sus ingenios en describir con extrema sutileza los grados y las formas de la oraci\u00f3n y de la humildad, los estados de perfecci\u00f3n y su jerarqu\u00eda, refinadas teor\u00edas m\u00edsticas y cosas similares, pero que han puesto en segundo plano, cuando no los han olvidado del todo, los temas fundamentales de la verdadera espiritualidad cristiana: la encarnaci\u00f3n, la evangelizaci\u00f3n, la solidaridad del Cuerpo m\u00edstico, la responsabilidad por la salvaci\u00f3n com\u00fan, el Pueblo de Dios en marcha hacia el Padre&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Para comprender la espiritualidad de alguien, hay que tener en cuenta su tiempo, su personalidad, su psicolog\u00eda<\/p>\n<p>Pretender acercarse a la espiritualidad de alguien al margen del tiempo y de las circunstancias, es desenfocar la cuesti\u00f3n. La historia de la espiritualidad no puede ser espiritualista, como si la vivencia del cristiano se diera en un vac\u00edo abstracto. Toda persona es hija y deudora de su tiempo.<\/p>\n<p>Para comprender la espiritualidad de un hombre o de una mujer, hay que intentar conocer tambi\u00e9n el tiempo en que vivi\u00f3. Por ejemplo, acercarse a los escritos y a la experiencia de Santa<\/p>\n<p>Teresa de Jes\u00fas, y hacer de todo ello un esquema m\u00edstico, abstracto y v\u00e1lido para siempre y para todos los tiempos, es una empresa abocada al fracaso. Hay que tener en cuenta la psicolog\u00eda peculiar de Santa Teresa, el tiempo en que vivi\u00f3, las circunstancias hist\u00f3ricas, el panorama socioreligioso de aquel tiempo, y c\u00f3mo influy\u00f3 todo este conjunto de cosas y avatares en la mujer llamada Teresa. Y entonces se concluir\u00e1 que Santa Teresa de Jes\u00fas y su experiencia m\u00edstica son totalmente irrepetibles. Ahora bien, de su rica experiencia espiritual se puede extraer el n\u00facleo evang\u00e9lico que da sentido a toda su vida. Y sobre ese n\u00facleo evang\u00e9lico s\u00ed se puede construir una espiritualidad teresiana v\u00e1lida tambi\u00e9n para hoy y para ma\u00f1ana. Evidentemente, esto mismo podemos decir de Vicente de Pa\u00fal o de Luisa de Marillac.<\/p>\n<p>Por otra parte, aunque el evangelio es el mismo para todos, no hay, ni ha habido, ni habr\u00e1 hombre o mujer que sea capaz de incorporar en su vida \u00abtodo\u00bb el rico contenido del evangelio. Dice San Juan de la Cruz, en el \u00abC\u00e1ntico espiritual\u00bb: \u00abPor m\u00e1s misterios y maravillas que han descubierto los santos doctores y entendido las santas almas&#8230;, les qued\u00f3 todo lo m\u00e1s por decir y a\u00fan por entender, y as\u00ed hay mucho que ahondar en Cristo; porque es como una abundante mina con muchos senos de tesoros, que, por m\u00e1s que ahonden, nunca les hallan fin ni t\u00e9rmino\u00bb.<\/p>\n<p>Cada santo escoge un aspecto, se centra en \u00e9l y saca de \u00e9l todas las virtualidades en la medida en que responde a la gracia de Dios que le mueve. Pero qu\u00e9 escoge y c\u00f3mo lo escoge y lleva a la pr\u00e1ctica, estar\u00e1 condicionado por su biograf\u00eda: educaci\u00f3n, experiencias vitales, lecturas, influencias de los acontecimientos de su tiempo&#8230;<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal ya era muy consciente de esto cuando advierte a los misioneros, en la conferencia del 6 de junio de 1659: \u00a0\u00ab\u00bfEs que los otros no siguen el evangelio ni imitan a nuestro Se\u00f1or? S\u00ed, pero ellos de una manera y nosotros de otra; tendemos todos a un mismo fin, pero por caminos diferentes&#8230; Las Congregaciones que hay en la Iglesia de Dios miran a nuestro Se\u00f1or de diversas formas, seg\u00fan los diversos atractivos de su gracia, seg\u00fan las luces y las ideas diferentes que \u00e9l les da, a cada una en su estado; y por eso le honran y le imitan de diversas maneras\u00bb<\/p>\n<p>Y as\u00ed, Vicente de Pa\u00fal ve como clave de su espiritualidad unos aspectos muy concretos de la vida y del mensaje de Jesucristo como evangelizador de los pobres (otros prefieren centrarse en la Trinidad, en el Esp\u00edritu Santo, en la cruz, en el Sagrado Coraz\u00f3n, etc.). Y alrededor de esa visi\u00f3n fundamental organiza su vida, sus ideas, su espiritualidad. En realidad, est\u00e1 admitiendo que Jesucristo y su evangelio son infinitamente m\u00e1s grandes que \u00e9l, y que hay aspectos de las ense\u00f1anzas de Jesucristo que \u00e9l no ha podido integrar en su visi\u00f3n del evangelio, visi\u00f3n que est\u00e1 necesariamente condicionada por los l\u00edmites sociol\u00f3gicos y psicol\u00f3gicos de su propia personalidad.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, hay un principio tan l\u00f3gico como necesario de recordar a tiempo y a destiempo: no se trata de copiar mim\u00e9ticamente la espiritualidad de un santo -eso ser\u00eda fundamentalismo-, sino de traducirla -sin vaciarla, por supuesto- a los tiempos actuales que nos toca vivir y que son muy distintos de los que ese santo vivi\u00f3.<\/p>\n<p><strong>CUESTI\u00d3N DE T\u00c9RMINOS<\/strong><\/p>\n<p>Aunque en el siglo XVII ya se empezaba a emplear la palabra &#8216;espiritualidad\u00bb, sin embargo, Vicente de Pa\u00fal no la emple\u00f3 nunca. Prefiri\u00f3 servirse de la palabra \u00abesp\u00edritu\u00bb. El P. Andr\u00e9 Dodin, gran experto en vicencianismo, dice que Vicente de Pa\u00fal utiliza el vocablo \u00abesp\u00edritu\u00bb unas 2.891 veces en las 8.573 p\u00e1ginas de sus escritos. Y a\u00f1ade que este vocablo -\u00abesp\u00edritu\u00bb- tiene unos 27 significados m\u00e1s o menos sin\u00f3nimos, con alg\u00fan matiz diferente o con alguna aplicaci\u00f3n diversa. De ah\u00ed -a\u00f1ade Andr\u00e9 Dodin-, la dificultad de definir con precisi\u00f3n el significado de \u00abesp\u00edritu\u00bb en San Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>Pero, puestos a buscar una explicaci\u00f3n aglutinante de lo que Vicente de Pa\u00fal entiende por \u00abesp\u00edritu\u00bb, la podemos encontrar en estas palabras suyas tomadas de una conferencia a los sacerdotes y hermanos de la Misi\u00f3n, el 13 de diciembre de 1658. Es un p\u00e1rrafo extenso, pero merece la pena por su pedagog\u00eda y claridad:<\/p>\n<p>\u00abHemos de llenarnos y dejarnos animar de este esp\u00edritu de Jesucristo. Para entenderlo bien, hemos de saber que su esp\u00edritu est\u00e1 extendido por todos los cristianos que viven seg\u00fan las reglas del cristianismo; sus acciones y sus obras est\u00e1n penetradas del esp\u00edritu de Dios, de forma que Dios ha suscitado a la Compa\u00f1\u00eda, y lo veis muy bien, para hacer lo mismo. Ella siempre ha apreciado las m\u00e1ximas cristianas y ha deseado revestirse del esp\u00edritu del evangelio, para vivir y para obrar como vivi\u00f3 nuestro Se\u00f1or y para hacer que su esp\u00edritu se muestre en toda la Compa\u00f1\u00eda y en cada uno de los misioneros, en todas sus obras en general y en cada una en particular. Pero \u00bfcu\u00e1l es este esp\u00edritu que se ha derramado de esta forma? Cuando se dice: &#8216;El esp\u00edritu de nuestro Se\u00f1or est\u00e1 en tal persona o en tales obras&#8217;, \u00bfc\u00f3mo se entiende esto? \u00bfEs que se ha derramado sobre ellas el mismo Esp\u00edritu Santo? S\u00ed, el Esp\u00edritu Santo, en cuanto su persona, se derrama sobre los justos y habita personalmente en ellos. Cuando se dice que el Esp\u00edritu Santo act\u00faa en una persona, quiere decirse que este Esp\u00edritu, al habitar en ella, le da las mismas inclinaciones y disposiciones que ten\u00eda Jesucristo en la tierra, y \u00e9stas le hacen obrar, no digo que con la misma perfecci\u00f3n, pero s\u00ed seg\u00fan la medida de los dones de este divino Esp\u00edritu<\/p>\n<p>Hoy se habla indistintamente de esp\u00edritu y de espiritualidad, aunque algunos autores distinguen algunos matices. Por ejemplo, al hablar de \u00abespiritualidad\u00bb, subrayan que el t\u00e9rmino se refiere al comportamiento hist\u00f3rico de un creyente en el seguimiento de<\/p>\n<p>Jes\u00fas como camino hacia Dios Padre, o, dicho de otra forma, &#8216;al ordenamiento de la propia vida seg\u00fan el esp\u00edritu de Jesucristo, expresado en su actitud amorosa hacia el Padre y hacia los hombres, seg\u00fan situaciones humanas espec\u00edficas. \u00a0A veces, tambi\u00e9n se emplea el t\u00e9rmino \u00abcarisma\u00bb como sin\u00f3nimo de los dos vocablos anteriores. Pero este t\u00e9rmino se diferencia bastante de ambos, aunque contenga algunas semejanzas.<\/p>\n<p>Tal vez, ambos t\u00e9rminos -\u00abesp\u00edritu y espiritualidad\u00bb- podr\u00edan englobarse en una expresi\u00f3n m\u00e1s viva y totalizadora. Me refiero a la expresi\u00f3n \u00abexperiencia vital y fundante\u00bb. Y tal vez, nos Io resumir\u00eda muy bien el mismo Vicente de Pa\u00fal con su famosa expresi\u00f3n: \u00abTal es mi fe y tal es tambi\u00e9n mi experiencia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u00bfUNA ESPIRITUALIDAD ORIGINAL?<\/strong><\/p>\n<p>Durante alg\u00fan tiempo, se ha discutido, incluso acaloradamente, si Vicente de Pa\u00fal tuvo una espiritualidad original y espec\u00edfica o si lo que hizo fue simplemente copiar a varios expertos en la ciencia espiritual. Para algunos, San Vicente no hizo nada m\u00e1s que apoderarse de las ideas espirituales de los dem\u00e1s y, despu\u00e9s, adaptarlas a su experiencia y a su andadura. Para otros, San Vicente fue un buen disc\u00edpulo de los maestros de su tiempo y supo extraer lo mejor de cada uno, dando un toque de originalidad a su espiritualidad.<\/p>\n<p>Es curioso y, a la vez, extra\u00f1o que varios especialistas de la historia de la espiritualidad, grandes admiradores de Vicente de Pa\u00fal, despachen en unas pocas y tristes l\u00edneas, y con tonos m\u00e1s o menos displicentes, esta cuesti\u00f3n de la originalidad de la espiritualidad vicenciana.<\/p>\n<p>Por ejemplo, H. Br\u00e9mond no acaba de convencerse de la originalidad vicenciana. Viene a decir que Vicente de Pa\u00fal no pasa de ser un disc\u00edpulo de Francisco de Sales y m\u00e1s todav\u00eda de B\u00e9rulle, y ve a Vicente de Pa\u00fal excesiva y r\u00edgidamente sometido a la direcci\u00f3n berulliana. Otro tanto ocurre con Louis Cognet, que conoce a fondo a San Vicente y que tambi\u00e9n conoce la espiritualidad francesa del siglo XVII. \u00c9ste no concede ni siquiera una pizca de originalidad a la espiritualidad de Vicente de Pa\u00fal. Tambi\u00e9n hay alg\u00fan otro historiador menos importante que ni le nombra o que solamente le incluye en un \u00edndice gen\u00e9rico.<\/p>\n<p>Es obvio que, inmediatamente, surjan al menos dos preguntas te\u00f1idas de iron\u00eda y enfado: \u00bfc\u00f3mo se puede afirmar tranquilamente que, en el siglo XVII franc\u00e9s, la espiritualidad de San Vicente de Pa\u00fal no tiene nada de original? \u00bfc\u00f3mo se pueden dar, en una historia de la espiritualidad, cincuenta p\u00e1ginas a la figura de B\u00e9rulle, e incluso cinco p\u00e1ginas a un berulliano totalmente menor como Gibieuf, y reducir la figura de Vicente de Pa\u00fal a tres escasas p\u00e1ginas?<\/p>\n<p>Lo primero que hay que aclarar es que estos autores parten de una noci\u00f3n de espiritualidad demasiado est\u00e1tica, demasiado metaf\u00edsica, demasiado encerrada en un sistema de ideas acad\u00e9micas, como ya he mencionado anteriormente. Por eso, el P. Andr\u00e9 Dodin responde muy certeramente y con su sarcasmo habitual: \u00abLo que hubiera podido al menos ayudar a contemplar un poco m\u00e1s de cerca a este hombre (Vicente de Pa\u00fal), es que se manifiesta, a la vez, como organizador de varias Congregaciones y, sobre todo, como inspirador de millones de personas. Y esto perdura despu\u00e9s de tres siglos y medio. Y, creedme, aunque no soy profeta, perdurar\u00e1 todav\u00eda mucho tiempo. Una gran filosof\u00eda no es la que pronuncia juicios definitivos, la que instala una verdad definitiva, sino la que introduce una inquietud, la que produce una gran emoci\u00f3n. Del mismo modo que Blas Pascal hab\u00eda impedido que, durante siglos, los fil\u00f3sofos se durmieran&#8230;, as\u00ed el se\u00f1or Vicente, carente de todo sistema, impide que se duerman los te\u00f3logos y los autores de espiritualidad, y que se vendan, a escondidas, anest\u00e9sicos o narc\u00f3ticos espiritualistas&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Otro experto en el tema, como es Jaime Corera, da tambi\u00e9n una respuesta m\u00e1s dom\u00e9stica, pero no menos convincente: \u00abHay que advertir que entra dentro de la espiritualidad del mismo fundador como uno de sus componentes, y no ciertamente secundario, el mostrar la riqueza de la espiritualidad personal no a trav\u00e9s de la pluma, sino a trav\u00e9s de la acci\u00f3n. Los disc\u00edpulos y las disc\u00edpulas de ese hombre no han sido, por eso mismo, almas espirituales aficionadas a plasmar sus experiencias en libros, sino en el vivir diario y en las obras<\/p>\n<p>Dicho lo cual, es evidente que Vicente de Pa\u00fal no parte de la nada. Y es m\u00e1s evidente todav\u00eda que \u00e9l no se inventa ninguna espiritualidad. Vicente de Pa\u00fal vive en un tiempo concreto con unas corrientes concretas de espiritualidad. Por eso, es necesario situar a Vicente de Pa\u00fal en estas corrientes de espiritualidad y ver c\u00f3mo empieza a caminar al aire del esp\u00edritu.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>LA INVASI\u00d3N M\u00cdSTICA<\/strong><\/p>\n<p>As\u00ed califica H. Br\u00e9mond a la primera mitad del siglo XVII europeo. La raz\u00f3n es obvia: se trata de un tiempo pr\u00f3digo en grandes y famosas escuelas de espiritualidad. Asistir a estas escuelas de espiritualidad era entonces tan normal como apuntarse hoy a un club o a una asociaci\u00f3n de cualquier g\u00e9nero. Era algo que daba lustre, brillo y esplendor religioso y social a las personas, tanto a las pertenecientes al estado clerical o regular, como a los seglares. Significaba entrar en los c\u00edrculos selectos de la sociedad.<\/p>\n<p>La lista de estas escuelas de espiritualidad es amplia y compleja. Tan compleja que, como dicen muchos estudiosos de la \u00e9poca y de esta especialidad, hay una mezcla de seriedad, de esnobismo, de modas m\u00e1s o menos espirituales y piadosas. Hay influencias, contrainfluencias, evoluciones&#8230; He aqu\u00ed una peque\u00f1a muestra tomada al azar, sin que el orden de factores prejuzgue y altere los productos y su importancia: la escuela renano-flamenca, la escuela abstracta, la devotio moderna, la escuela francesa o berulliana, el humanismo devoto, la escuela jesu\u00edtica, la m\u00edstica carmelitana, la gu\u00eda de pecadores, el ejercicio de perfecci\u00f3n, la m\u00edstica italiana<\/p>\n<p>Y detr\u00e1s de cada corriente espiritual hay nombres m\u00e1s o menos famosos, nombres representativos de cada una de ellas: Juan Ruysbroeck (escuela renano-flamenca), Benito de Canfeld (escuela abstracta), Tom\u00e1s de Kempis (devotio moderna), Pedro de B\u00e9rulle (escuela francesa, berulliana), Francisco de Sales (humanismo devoto), Teresa de Jes\u00fas (m\u00edstica carmelitana), Fray Luis de Granada (gu\u00eda de pecadores), Alonso Rodr\u00edguez (escuela jesu\u00edtica, ejercicio de perfecci\u00f3n), \u00c1ngela de Foligno (m\u00edstica italiana)&#8230;<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal conoce, m\u00e1s que de o\u00eddas, todas estas corrientes de espiritualidad, ha le\u00eddo muchos de los tratados principales de los fundadores de estas escuelas, incluso se ha relacionado con algunas. En sus conferencias a los sacerdotes y hermanos de la Misi\u00f3n y a las Hijas de la Caridad, cita muchas veces algunos pensamientos de distintas escuelas de espiritualidad, prueba de que las conoc\u00eda bastante bien.<\/p>\n<p>Cuatro maestros importantes<\/p>\n<p>Sin olvidarnos de alg\u00fan nombre influyente, por admiraci\u00f3n o por amistad, en la vida y en la andadura espiritual de Vicente de Pa\u00fal, como es el sacerdote Andr\u00e9 Duval, podemos subrayar los \u00abcuatro maestros\u00bb m\u00e1s importantes, con sus escuelas correspondientes, que m\u00e1s pudieron dejar huella en la espiritualidad de Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>Pero hay que insistir, una y otra vez, en que ninguna de las cuatro escuelas model\u00f3 definitivamente la fe y la experiencia de Vicente de Pa\u00fal. Se puede decir que Vicente de Pa\u00fal no fue disc\u00edpulo de ninguno de los supuestos maestros, en el sentido exacto y estricto del discipulado.<\/p>\n<p>\u2014 La escuela abstracta<\/p>\n<p>Se origina en los Pa\u00edses Bajos. Maneja un lenguaje c\u00e1lido y apasionado, inspirado en el Cantar de los Cantares. Su representante m\u00e1s famoso y conocido es el capuchino ingl\u00e9s y converso Benito de Canfeld. En esta \u00abescuela abstracta\u00bb se encuentra tambi\u00e9n Miguel de Marillac, t\u00edo de Luisa de Marillac. La obra m\u00e1s nombrada y representativa de esta escuela es el libro \u00abRegla de perfecci\u00f3n\u00bb, escrito por Benito de Canfeld. El punto central -y, pr\u00e1cticamente, \u00fanico- de esta espiritualidad es la voluntad de Dios, y la meta de la perfecci\u00f3n es la conformidad de la voluntad humana con la voluntad divina.<\/p>\n<p>\u2014 La devotio moderna<\/p>\n<p>Aparece, tambi\u00e9n en los Pa\u00edses Bajos, como alternativa de la &#8216;escuela abstracta\u00bb. Se caracteriza por el \u00e9nfasis con que desde\u00f1a la ciencia, fomenta el saber pr\u00e1ctico y estimula el afecto. Se reserva mucho espacio a la Biblia y a las pr\u00e1cticas asc\u00e9ticas. Los valores humanos cuentan poco. Se da gran importancia a la renuncia, al sacrificio y al desprendimiento. Su mayor representante es Tom\u00e1s de Kempis y su obra \u00abLa imitaci\u00f3n de Cristo\u00bb<\/p>\n<p>\u2014 La escuela francesa o berulliana<\/p>\n<p>En la historia de la espiritualidad del siglo XVII, se habla de la &#8216;escuela francesa\u00bb, pero casi todos sus representantes, aunque diversific\u00e1ndose, dependen de la espiritualidad de Pedro de B\u00e9rulle. Por eso, se habla, m\u00e1s concretamente, de \u00abescuela berulliana\u00bb.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal, hasta aproximadamente los treinta a\u00f1os de su vida, es un hombre de una espiritualidad indiferenciada. Ha recibido en su ni\u00f1ez la catequesis acostumbrada en una familia cat\u00f3lica normal, y despu\u00e9s la formaci\u00f3n teol\u00f3gica usual a finales del siglo XVI. Un poco antes de los treinta a\u00f1os, despu\u00e9s de los primeros a\u00f1os de sacerdocio -a\u00f1os un tanto oscuros y, de todos modos, obsesionados por la idea de asegurarse un retiro honrado (es decir, una tranquila vida clerical cerca de sus parientes, sobre la base de alg\u00fan jugoso beneficio eclesi\u00e1stico)-, se encuentra con una persona que influir\u00e1 en \u00e9l durante toda la vida. Se trata de Pedro de B\u00e9rulle, un sacerdote santo y sabio, tal vez demasiado pagado y orgulloso de su santidad y de su sabidur\u00eda,<\/p>\n<p>El caso de Vicente de Pa\u00fal ante Pedro de B\u00e9rulle es, por lo menos, curioso. Porque, por un lado, si se pudiera cuantificar la influencia de los personajes humanos en la espiritualidad de San Vicente de Pa\u00fal, probablemente habr\u00eda que otorgarle a B\u00e9rulle el primer lugar. Pero, por otro lado, tambi\u00e9n se podr\u00eda afirmar que nadie se distanci\u00f3 m\u00e1s de la espiritualidad berulliana que el mismo San Vicente de Pa\u00fal, por mucho que el santo le conservara siempre respeto y estima a B\u00e9rulle.<\/p>\n<p>Incluso, son tambi\u00e9n curiosas las relaciones posteriores entre ambos. Relaciones que se deterioraron tanto, que B\u00e9rulle se opuso firmemente a que Vicente de Pa\u00fal consiguiera de Roma la aprobaci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Y esta oposici\u00f3n la llev\u00f3 a cabo con medios no demasiado espirituales, aunque Vicente de Pa\u00fal reaccion\u00f3 con mucha m\u00e1s talla humana y evang\u00e9lica que su pretendido maestro.<\/p>\n<p>En plena lucha por la aprobaci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, Vicente de Pa\u00fal escribe una carta, fechada el 9 de julio de 1655, al P. Esteban Blatiron que est\u00e1 en Roma llevando este delicado asunto: \u00abSeg\u00fan veo, las dificultades contin\u00faan; pero no tiene m\u00e1s remedio que ser as\u00ed, ya que tiene que v\u00e9rselas usted con tal cardenal (B\u00e9rulle) y con un Instituto tan importante (el Oratorio, fundado por B\u00e9rulle). Esto no impedir\u00e1 que, aunque me hubieran arrancado los ojos, los siga estimando y queriendo con el mismo cari\u00f1o con que aman los hijos a sus padres&#8230; Deseo y pido a Nuestro Se\u00f1or que todos y cada uno de los de nuestra Congregaci\u00f3n hagan lo mismo<\/p>\n<p>Seleccionando y sintetizando mucho, se puede decir que dos son las caracter\u00edsticas m\u00e1s sobresalientes de la <sup>l<\/sup>&#8216;escuela berullia<sup>l<\/sup>&#8216;: el cristocentrismo m\u00edstico y la exaltaci\u00f3n del estado sacerdoall. Y de estas dos caracter\u00edsticas, la principal y m\u00e1s sobresaliente es el \u00abVerbo encarnado\u00bb, sobre todo en el aspecto de veneraci\u00f3n, adoraci\u00f3n y devoci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014 El humanismo devoto<\/p>\n<p>El obispo de Ginebra, Francisco de Sales, marca tambi\u00e9n, de alguna manera, la andadura de Vicente de Pa\u00fal. Es evidente la amistad y la admiraci\u00f3n que ambos se profesan. En su testimonio para el proceso de beatificaci\u00f3n del obispo de Ginebra, Vicente de Pa\u00fal no puede disimular el impacto que le hab\u00eda producido: \u00abS\u00f3lo recordar\u00e9 aqu\u00ed que la suavidad de su bondad se desbordaba suavemente, como un ejemplo de devoci\u00f3n, sobre los que gozaban de su trato; yo mismo particip\u00e9 de esas delicias, pues me acuerdo de que, hace unos seis a\u00f1os, estando enfermo en la cama, repasaba en mi interior y daba vueltas a la idea de la bondad que Dios me hab\u00eda manifestado: jDios m\u00edo, Dios m\u00edo! iCu\u00e1nta tiene que ser tu suavidad, si fue tan grande la de tu siervo Francisco de Sales!\u00bb<\/p>\n<p>Francisco de Sales es el representante \u00fanico de esta espiritualidad del \u00abhumanismo devoto\u00bb. Sobre todo, en dos de sus Iibros. \u00abIntroducci\u00f3n a la vida devota\u00bb y \u00abTratado del amor de Dios\u00bb. Este \u00abhumanismo devoto\u00bb tiene dos caracter\u00edsticas: la visi\u00f3n optimista del hombre y la centralidad del amor (\u00abla viva y verdadera devoci\u00f3n presupone el amor de Dios). Destaca la mutua atracci\u00f3n entre Dios y el hombre, a pesar del pecado (\u00abDios es el Dios de coraz\u00f3n humano\u201e esta frase le cost\u00f3 m\u00e1s de un disgusto a Francisco de Sales, incluso la quema de sus libros).<\/p>\n<p>Esta espiritualidad subraya que la santidad no es cosa de unos pocos escogidos y doctos, sino de todos los miembros del Pueblo de Dios, sea cual sea su estado y su ocupaci\u00f3n. Es una espiritualidad bautismal y un precedente de la espiritualidad de los laicos. He aqu\u00ed un ejemplo en el siguiente p\u00e1rrafo: \u00abLa devoci\u00f3n debe ser practicada de una forma por el caballero y de otra por el artesano; por el criado y por el pr\u00edncipe; por la viuda y por la soltera; por la doncella y por la casada; hay que relacionar su pr\u00e1ctica con las fuerzas, las ocupaciones y los deberes de cada estado&#8230; Cierto que la devoci\u00f3n puramente contemplativa, mon\u00e1stica y religiosa no puede desarrollarse en los ambientes citados; pero, adem\u00e1s de estas tres clases de devoci\u00f3n, existen otras muchas, aptas para procurar la perfecci\u00f3n a los que viven en el estado secular&#8230; Dondequiera que nos encontremos podemos y debemos aspirar a la vida perfecta\u00bb<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>VICENTE DE PA\u00daL TIENE SU PROPIO CAMINO<\/strong><\/p>\n<p>Ciertamente, los maestros espirituales antes citados ejercieron una gran influencia en Vicente de Pa\u00fal. Unos m\u00e1s que otros, por supuesto. Pero Vicente de Pa\u00fal no se limit\u00f3 a copiar mim\u00e9ticamente a sus maestros y a vivir bajo su influencia.<\/p>\n<p>Asimil\u00f3 lo mejor de esas doctrinas, elabor\u00f3 su propia s\u00edntesis doctrinal y emprendi\u00f3 su propio y espec\u00edfico camino de espiritualidad, a\u00f1adiendo por su cuenta y riesgo algo muy fundamental que ninguno de sus maestros hab\u00eda descubierto: los pobres como presencia viva del Se\u00f1or. Podr\u00edamos decir que Vicente de Pa\u00fal emprendi\u00f3 un camino empedrado con dos instancias indelebles: el Evangelio y la vida.<\/p>\n<p>Y precisamente, este elemento de los pobres es el que va a ser vital en la espiritualidad vicenciana. Desde \u00e9l podemos hablar de originalidad en la espiritualidad de Vicente de Pa\u00fal. \u00c9l mismo ha ense\u00f1ado a los miembros de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, a las Hijas de la Caridad y a las se\u00f1oras de las Cofrad\u00edas de la Caridad que el \u00fanico camino abierto a su perfecci\u00f3n es el pobre como imagen viva y doliente de Jesucristo. Y este camino hay que recorrerlo no en un desprendimiento meramente asc\u00e9tico de lo humano, sino en el trabajo por la satisfacci\u00f3n de las necesidades corporales, intelectuales, morales y espirituales del pobre. En esa tarea es donde se encuentra a Dios. Las frases, expresiones, alocuciones, advertencias, avisos, insistencias de Vicente de Pa\u00fal en este sentido ser\u00edan interminables. Basta con asomarse, aunque sea muy someramente y por curiosidad, a sus escritos.<\/p>\n<p>Pero veamos, m\u00e1s en concreto, c\u00f3mo Vicente de Pa\u00fal se libera de sus pretendidos maestros y, por decirlo de alguna manera, los rebasa:<\/p>\n<p>\u2014 Vicente de Pa\u00fal conoce la \u00abRegla de Perfecci\u00f3n\u00bb de Benito de Canfeld, pero s\u00f3lo la aprueba, muy en parte, en lo referente al cumplimiento de la voluntad de Dios. San Vicente no se entretiene en complicaciones m\u00edsticas. Le parecen in\u00fatiles. Y dir\u00e1 que \u00abla perfecci\u00f3n no consiste en los \u00e9xtasis, sino en cumplir bien la voluntad de Dios, y todos sabemos que, en Vicente de Pa\u00fal, el cumplimiento de la voluntad de Dios debe estar en referencia a la evangelizaci\u00f3n integral de los pobres. Vicente de Pa\u00fal es un campesino gasc\u00f3n que desconf\u00eda de intelectualismos, metaf\u00edsicas, \u00e9xtasis y dem\u00e1s vanidades en la vida espiritual.<\/p>\n<p>\u2014 De la \u00abdevotio moderna\u00bb no le disgusta su ra\u00edz evang\u00e9lica y su talante pr\u00e1ctico, pero se distancia de esta corriente espiritual porque se aleja del apostolado, y porque el Cristo que predica est\u00e1 muy lejos del evangelizador de los pobres. El talante marcadamente individualista y claramente alejado de la misi\u00f3n y del apostolado que tiene la \u00abdevotio moderna\u00bb est\u00e1 en las ant\u00edpodas del pensamiento, de la obra y de la vida de Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>\u2014 Ya he subrayado la enorme influencia que ejerce Pedro de B\u00e9rulle sobre Vicente de Pa\u00fal. Pero tambi\u00e9n he citado la distancia que, poco a poco, fue origin\u00e1ndose entre Pedro de B\u00e9rulle y Vicente de Pa\u00fal, entre la espiritualidad netamente berulliana y la espiritualidad genuinamente vicenciana. Ciertamente, la doctrina berulliana del Verbo encarnado ayuda mucho a Vicente de Pa\u00fal, pero, mientras B\u00e9rulle se queda en la adoraci\u00f3n del Verbo encarnado y en una identificaci\u00f3n m\u00edstica con \u00e9l, Vicente de Pa\u00fal Io asume como el Cristo encarnado en la historia y lo descubre, cruda y realmente, en los pobres. Es decir, Vicente de Pa\u00fal da un paso m\u00e1s: no se queda en la adoraci\u00f3n est\u00e1tica, sino que aterriza en el seguimiento radical de Cristo presente en la \u00abhistoria passionis\u00bb de la humanidad. Como m\u00e1s de un vicencianista ha dicho, muchas ideas de Vicente de Pa\u00fal ser\u00e1n berullianas, pero la orientaci\u00f3n es plenamente vicenciana.<\/p>\n<p>En cualquier caso, Pedro de B\u00e9rulle y Vicente de Pa\u00fal no pod\u00edan encontrarse plenamente. Eran personas y experiencias distintas. B\u00e9rulle era un arist\u00f3crata elitista. Vicente era un campesino y su experiencia era el mundo de los pobres. B\u00e9rulle se mueve en un ambiente algo enrarecido de refinamiento espiritual, ambiente del que no es ajeno un cierto esp\u00edritu de intriga y de ambici\u00f3n en el terreno civil y eclesi\u00e1stico. Vicente se va a los campos y en ellos encuentra la savia de su espiritualidad. Adem\u00e1s, para Vicente de Pa\u00fal, lo definitivo no es el \u00abestado de perfecci\u00f3n\u00bb, sino el \u00abestado de caridad<\/p>\n<p>Que el historiador Louis Cognet piense y escriba que no hay nada original en la espiritualidad de Vicente de Pa\u00fal, que es totalmente deudora de la berulliana, que el maestro es el que vale en la historia de la espiritualidad, y que Vicente de Pa\u00fal no es m\u00e1s que un mediano disc\u00edpulo de B\u00e9rulle, s\u00f3lo prueba una cosa: que tambi\u00e9n a Cognet le interesa m\u00e1s el ambiente clerical enrarecido y libresco, y que no ha entendido nada de la vida de los pobres y de la opci\u00f3n radical de Vicente de Pa\u00fal por ellos<\/p>\n<p>\u2014 Tampoco San Vicente es un mero disc\u00edpulo de Francisco de Sales. \u00c9ste es m\u00e1s erudito, optimista, suave, florido, acomodaticio; Vicente de Pa\u00fal es m\u00e1s descarnado, m\u00e1s directo y realista, m\u00e1s golpeado por el dolorido mundo de los pobres, m\u00e1s urgido por Cristo evangelizador de los pobres.<\/p>\n<p>En resumen, una pregunta elemental y una respuesta obvia nos ponen en la pista de la \u00aboriginalidad\u00bb de la espiritualidad de Vicente de Pa\u00fal: \u00bfQui\u00e9n es capaz de descubrir en Vicente de Pa\u00fal, a partir de 1617, una motivaci\u00f3n distinta de su pasi\u00f3n por los pobres y que no est\u00e9 inspirada en Jesucristo? Porque Jesucristo y los pobres, los pobres y Jesucristo, vividos como \u00e9l los vivi\u00f3, constituyen la originalidad espiritual que a Vicente de Pa\u00fal nada ni nadie le podr\u00e1 arrebatar<\/p>\n<p>Celestino Fern\u00e1ndez<\/p>\n<p>La Milagrosa<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VICENTE DE PAUL (Un coraz\u00f3n si medida) (II) MEMORIA HIST\u00d3RICA DE UN CAMINANTE AL AIRE DEL ESP\u00cdRITU Los protagonistas de la revoluci\u00f3n francesa vieron en Vicente de Pa\u00fal un elemento aprovechable para sus sue\u00f1os de &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-un-corazon-si-medida-ii\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":404146,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-406361","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sin-categoria"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.5 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>VICENTE DE PAUL (Un coraz\u00f3n si medida) (II) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-un-corazon-si-medida-ii\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"VICENTE DE PAUL (Un coraz\u00f3n si medida) (II) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"VICENTE DE PAUL (Un coraz\u00f3n si medida) (II) MEMORIA HIST\u00d3RICA DE UN CAMINANTE AL AIRE DEL ESP\u00cdRITU Los protagonistas de la revoluci\u00f3n francesa vieron en Vicente de Pa\u00fal un elemento aprovechable para sus sue\u00f1os de ... 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