{"id":406359,"date":"2026-10-03T08:21:08","date_gmt":"2026-10-03T06:21:08","guid":{"rendered":"https:\/\/vincentians.com\/es\/?p=406359"},"modified":"2026-08-11T21:22:31","modified_gmt":"2026-08-11T19:22:31","slug":"vicente-de-paul-un-corazon-si-medida-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-un-corazon-si-medida-iii\/","title":{"rendered":"VICENTE DE PAUL (Un coraz\u00f3n si medida) (III)"},"content":{"rendered":"<p>VICENTE DE PAUL (Un coraz\u00f3n si medida) (III)<\/p>\n<p>MEMORIA VIVA DE UN CREYENTE DE OJOS ABIERTOS<\/p>\n<p>Desde hace tiempo, se ha acu\u00f1ado, en el lenguaje teol\u00f3gico, una expresi\u00f3n muy gr\u00e1fica y significativa: espiritualidad de \u00abojos abiertos\u00bb. Fue el famoso te\u00f3logo alem\u00e1n Johann Baptist Metz el que empez\u00f3 a ponerla en circulaci\u00f3n: \u00abLa experiencia de Dios inspirada b\u00edblicamente no es una m\u00edstica de ojos cerrados, sino una m\u00edstica de ojos abiertos; no es una percepci\u00f3n relacionada \u00fanicamente con uno mismo, sino una percepci\u00f3n intensificada del sufrimiento ajeno\u00bb <sup>I<\/sup><\/p>\n<p>Esta es la espiritualidad de Vicente de Pa\u00fal. No una espiritualidad de \u00abescuela\u00bb, sino de \u00abvida\u00bb. Vicente de Pa\u00fal es un creyente de ojos abiertos. Aquel caminante al aire del esp\u00edritu ha encontrado su camino propio y espec\u00edfico, despu\u00e9s de haber pasado por la \u00abinvasi\u00f3n m\u00edstica\u00bb de su tiempo. La espiritualidad de Vicente de Pa\u00fal se fue gestando, sobre todo, entre experiencias, descubrimientos, fatigas, esperanzas, desesperanzas&#8230;, es decir, en la andadura real y concreta de la vida. Su progresiva \u00abconversi\u00f3n\u00bb le va llevando a una madurez espiritual cada vez m\u00e1s encarnada. \u00abEl pobre pueblo que se muere de hambre y se condena de desesperaci\u00f3n\u00bb, \u00ablos pobres que se multiplican todos los d\u00edas y que no saben qu\u00e9 hacer ni ad\u00f3nde ir\u00bb, le van abriendo los ojos y van modelando su espiritualidad. Las experiencias que le golpearon y le zarandearon con gran fuerza, constituyeron los \u00absignos de los tiempos\u00bb que \u00e9l supo leer como mediaciones de Dios y como punta de lanza para vivir su espiritualidad.<\/p>\n<p>Vamos a recorrer esta espiritualidad vicenciana de ojos abiertos. Vamos a penetrar en su entra\u00f1a, es decir, en las columnas que la sostienen, en las coordenadas fundamentales que la iluminan, en los jalones que la especifican y en las exigencias que conlleva. Todo ello significa bucear en la \u00abmismidad\u00bb (empleando una expresi\u00f3n orteguiana) de este creyente l\u00facido y radical.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>TRES COLUMNAS B\u00c1SICAS<\/strong><\/p>\n<p>No nos queda m\u00e1s remedio que acudir de nuevo a la frase lapidaria y sugerente de Vicente de Pa\u00fal: \u00abTal es mi fe y tal es tambi\u00e9n mi experiencia\u00bb <sup>3 <\/sup>Porque, en esa frase, se intuye toda la trama de su espiritualidad. Una espiritualidad que va apuntal\u00e1ndose y creciendo al ritmo de su fe y de su experiencia, una espiritualidad que va despleg\u00e1ndose como un inmenso abanico movido por su fe y su experiencia.<\/p>\n<p>Por eso, siguiendo la fe y la experiencia de Vicente de Pa\u00fal, podemos empezar a establecer el edificio de la espiritualidad vicenciana. Y lo hacemos comenzando por las columnas b\u00e1sicas de esta espiritualidad, columnas que el mismo Vicente de Pa\u00fal construy\u00f3, potenci\u00f3 y leg\u00f3 a sus seguidores.<\/p>\n<p>La primac\u00eda de Dios<\/p>\n<p>Los te\u00f3logos antiguos, al hablar de la relaci\u00f3n con Dios, dec\u00edan que la forma m\u00e1s profunda y existencial de creer es \u00abcredere in Deum\u00bb. Es decir -y dicho en rom\u00e1n paladino- una f\u00f3rmula que equivale a tener experiencia personal de Dios, confianza absoluta en su amor, vivencia gozosa de su misericordia, apoyo incondicional en su fidelidad.<\/p>\n<p>Es la primera columna de la espiritualidad de Vicente de Pa\u00fal. \u00c9l ha experimentado que Dios le ha sacado de la tierra de Egipto y que le ha conducido, a trav\u00e9s del \u00e9xodo, a la tierra prometida. Vicente de Pa\u00fal sabe que ha llegado donde ha llegado no por sus propias fuerzas, sino por la mano de Dios. Vicente de Pa\u00fal se sabe perdonado, acogido, salvado, habitado por Dios Padre.<\/p>\n<p>En Vicente de Pa\u00fal, el amor de Dios y el amor a Dios ocup\u00f3 siempre la primac\u00eda y el absoluto de su vida, y pudo llegar a ser el gran defensor de los pobres porque hizo radicalmente efectivo su amor a Dios.<\/p>\n<p>En numerosas ocasiones habla Vicente de Pa\u00fal de \u00abdejarse Ilevar por la amorosa Providencia\u00bb pero no de una forma quietista o con una actitud de despreocupaci\u00f3n, sino \u00abconsumi\u00e9ndonos por Dios, no teniendo bienes ni fuerzas m\u00e1s que para gastarlos por Dios, es lo que hizo nuestro Se\u00f1or, que se consumi\u00f3 por amor a su Padre\u00bb. En Vicente de Pa\u00fal, la pasi\u00f3n por Dios posibilit\u00f3, vertebr\u00f3 y dinamiz\u00f3 su pasi\u00f3n por los pobres.<\/p>\n<p>La centralidad de Cristo<\/p>\n<p>El n\u00facleo central de la espiritualidad vicenciana est\u00e1 en la contemplaci\u00f3n de Cristo anonadado, que se hizo pobre para salvarnos. La fuente de la espiritualidad de Vicente de Pa\u00fal es Cristo que se hace siervo y servidor. Pero, dentro de la totalidad de Cristo, Vicente de Pa\u00fal selecciona tres rasgos que constituyen lo que llamamos la \u00abcristolog\u00eda vicenciana\u00bb: Cristo, adorador del Padre; Cristo, servidor del designio amoroso del Padre; Cristo, evangelizador de los pobres.<\/p>\n<p>Estos tres rasgos de Cristo constituyen la ra\u00edz espec\u00edfica y original de la espiritualidad vicenciana. Todos los dem\u00e1s elementos de esa espiritualidad son como un despliegue de esos tres rasgos de Cristo. No es que Vicente de Pa\u00fal ignore otros rasgos de Cristo, pero como no puede abarcarlos todos, se fija especialmente en esos tres porque est\u00e1n en la l\u00ednea de su vocaci\u00f3n y de su misi\u00f3n, y, adem\u00e1s van a ser los puntos clave de la vida de las Instituciones que \u00e9l fund\u00f3.<\/p>\n<p>Esta centralidad de Cristo se puede resumir en la famosa frase que Vicente de Pa\u00fal escribi\u00f3 al P. Portail: \u00abAcu\u00e9rdese, padre, de que vivimos en Jesucristo por la muerte en Jesucristo, y que hemos de morir en Jesucristo por la vida de Jesucristo, y que nuestra vida tiene que estar oculta en Jesucristo y llena de Jesucristo, y que, para morir como Jesucristo, hay que vivir como Jesucristo.<\/p>\n<p>La pasi\u00f3n por los pobres<\/p>\n<p>Desde la primac\u00eda de Dios y desde el seguimiento radical de Cristo evangelizador de los pobres, Vicente de Pa\u00fal incorpora a su espiritualidad -como vengo diciendo y repitiendo- lo que es m\u00e1s original en comparaci\u00f3n con otras espiritualidades de su tiempo: los pobres. Se trata de una opci\u00f3n preferencial (m\u00e1s bien, habr\u00eda que calificarla de exclusiva) por los pobres.<\/p>\n<p>Se puede decir que los pobres fueron su pasi\u00f3n dominante. A los pobres los ama sin romanticismos; con calor, inteligencia e identificaci\u00f3n; desde sus heridas y desde el seguimiento de Jesucristo; dispuesto a pagar el precio necesario; uniendo a cuantos m\u00e1s, de toda condici\u00f3n, a esta \u00abtarea divina\u00bb desde las dos categor\u00edas complementarias del amor cristiano: la curativa y la preventiva; y con agradecimiento.<\/p>\n<p><strong>CUATRO COORDENADAS FUNDAMENTALES<\/strong><\/p>\n<p>En esta hoja de ruta de la espiritualidad vicenciana, son fundamentales cuatro coordenadas complementar\u00edas. Sin ellas, no se entiende esta espiritualidad de ojos abiertos. Sin ellas, la espiritualidad de Vicente de Pa\u00fal pierde toda su originalidad y, lo que es peor, toda su entra\u00f1a, toda su fuerza y todo su atractivo actual. Cuando se habla de espiritualidad vicenciana o de espiritualidad de ojos abiertos, inmediatamente aparecen, como un resorte autom\u00e1tico, estas cuatro coordenadas.<\/p>\n<p>El juicio de los pobres<\/p>\n<p>Esta primera y fundamental coordenada viene a ser la consecuencia natural y l\u00f3gica de todo el proceso de descubrimiento<\/p>\n<p>Un de los pobres, de sensibilizaci\u00f3n y concientizaci\u00f3n sobre su eminente dignidad, y de la opci\u00f3n radical por ellos.<\/p>\n<p>Si hubiera que sintetizar en una sola frase &#8216;el juicio de los pobres\u00bb, habr\u00eda que escoger aqu\u00e9lla que Vicente de Pa\u00fal pronunci\u00f3 en la conferencia del 11 de noviembre de 1657 a las Hijas de la Caridad: \u00abLos pobres son los grandes se\u00f1ores del cielo; a ellos les toca abrir sus puertas&#8230;\u00bb .<\/p>\n<p>Con este \u00abjuicio de los pobres\u00bb Vicente de Pa\u00fal nos quiere decir algo indiscutible: que esos seres, los pobres, aparentemente despreciables, sin derecho a la mirada de la sociedad ego\u00edsta y altanera, desterrados a los m\u00e1rgenes de la vida, son, en realidad, grandes; y que nosotros somos sus servidores humildes e \u00abindignos de rendirles nuestros peque\u00f1os servicios\u00bb. Y, sobre todo, que los pobres son nuestros jueces, porque tienen el poder de convocarnos ante el tribunal de Dios y de la historia, y pueden condenarnos o salvarnos.<\/p>\n<p>A\u00fan m\u00e1s, los pobres nos aclaran la mirada y nos ense\u00f1an a ver la realidad con los ojos de la justicia de Dios. En definitiva, Dios, por medio de los pobres, nos ha se\u00f1alado el \u00fanico criterio de salvaci\u00f3n o de condenaci\u00f3n: \u00abVenid, benditos de mi Padre&#8230; Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui inmigrante y me acogisteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, estuve en la c\u00e1rcel y fuisteis a verme&#8230; Apartaos de m\u00ed, malditos&#8230; Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui inmigrante y no me acogisteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la c\u00e1rcel y no me visitasteis\u00bb (Mt 25, 35-37; 41-44).<\/p>\n<p>Esta coordenada vicenciana del \u00abjuicio de los pobres\u00bb tambi\u00e9n ha sido perfectamente recogida, ponderada y actualizada por el ya citado Documento de la Comisi\u00f3n Episcopal de Pastoral Social \u00abLa Iglesia y los pobres\u00bb: \u00abEl encuentro con el pobre no puede ser para la Iglesia y el cristiano meramente una an\u00e9cdota intranscendente, ya que en su reacci\u00f3n y en su actitud se define su ser y tambi\u00e9n su futuro, como advierten tajantemente las palabras de Jes\u00fas. Por lo mismo, en esa coyuntura quedamos todos, individuos e instituciones, implicados y comprometidos de un modo decisivo. La Iglesia sabe que ese encuentro con los pobres tiene para ella un valor de justificaci\u00f3n o de condena, seg\u00fan nos hayamos comprometido o inhibido ante los pobres&#8230; M\u00e1s a\u00fan: ese juicio y esa justificaci\u00f3n no solamente debemos pasarlos alg\u00fan d\u00eda ante Dios, sino tambi\u00e9n ahora mismo ante los hombres<\/p>\n<p>Los pobres, sacramento de Cristo<\/p>\n<p>En el l\u00e9xico de la teolog\u00eda actual, o\u00edmos con frecuencia expresiones referidas a los pobres, tales como: los pobres son sacramento de Cristo, mediaci\u00f3n viva del Se\u00f1or, lugar preferencial para el encuentro con el Dios crucificado y sufriente&#8230; Obviamente, estas expresiones no pueden pertenecer en su estricta literalidad a Vicente de Pa\u00fal. Pero forman parte del m\u00e1s original, vivo e irrenunciable acervo de su espiritualidad. Y, desde luego, su ra\u00edz hay que buscarla, una vez m\u00e1s, en el ya citado cap\u00edtulo 25 del evangelio de San Mateo: \u00abCada vez que hicisteis un servicio a un hermano m\u00edo de esos m\u00e1s humildes, a m\u00ed me lo hicisteis\u00bb (Mt 25, 40).<\/p>\n<p>Por tanto, a la luz de la fe, Vicente de Pa\u00fal descubre que los pobres, antes que destinatarios de nuestros servicios, son la presencia en el mundo del Se\u00f1or crucificado.<\/p>\n<p>En este punto, la antolog\u00eda de textos de Vicente de Pa\u00fal es tan amplia como incisiva. Por ejemplo, cuando se dirige a las se\u00f1oras de las Cofrad\u00edas de la Caridad (hoy AIC), quiere dejar muy claro que no existe separaci\u00f3n entre Cristo y el pobre: &#8216;(Y \u00e9l mismo quiso nacer pobre, recibir en su compa\u00f1\u00eda a los pobres, servir a los pobres, ponerse en lugar de los pobres, hasta decir que el bien y el mal que les hacemos a los pobres los considerar\u00e1 como hechos a su divina persona&#8230; No hay ninguna diferencia, se\u00f1oras, entre amarle a \u00c9l y amar a los pobres de ese modo; servirles bien a los pobres, es servirle a \u00c9l<\/p>\n<p>gualmente, cuando habla a los misioneros, les recomienda \u00abdar la vuelta a la medalla\u00bb para ver \u00abcon los ojos de la fe\u00bb: \u00abNo hemos de considerar a un pobre campesino o a una pobre mujer seg\u00fan su aspecto exterior, ni seg\u00fan la impresi\u00f3n de su esp\u00edritu, dado que con frecuencia no tienen ni la figura ni el esp\u00edritu de las personas educadas, pues son vulgares y groseros. Pero dadle la vuelta a la medalla y ver\u00e9is con las luces de la fe que son \u00e9sos los que nos representan al Hijo de Dios&#8230; iQu\u00e9 hermoso ser\u00eda ver a los pobres, consider\u00e1ndolos en Dios y en el aprecio en que los tuvo Jesucristo! Pero, si los miramos con los sentimientos de la carne y del esp\u00edritu mundano, nos parecer\u00e1n despreciables\u00bb<\/p>\n<p>No es menos claro cuando recuerda a las Hijas de la Caridad: \u00abAl servir a los pobres, se sirve a Jesucristo. Hijas m\u00edas, icu\u00e1nta verdad es esto! Serv\u00eds a Jesucristo en la persona de los pobres. Y esto es tan verdad como que estamos aqu\u00ed. Una Hermana ir\u00e1 diez veces cada d\u00eda a ver a los enfermos, y diez veces cada d\u00eda encontrar\u00e1 en ellos a Dios&#8230;<\/p>\n<p>Los pobres, nuestros amos y maestros<\/p>\n<p>Aunque esta expresi\u00f3n no es original de San Vicente de Pa\u00fal, s\u00ed lo es, en cambio, la aplicaci\u00f3n vivencial y pr\u00e1ctica que hace de 14 \u00a0Porque desde su ser im\u00e1genes dolientes del Se\u00f1or Maestro, los pobres se constituyen en \u00abse\u00f1ores y maestros\u00bb. Y, en consecuencia, hay que amarlos y servirlos como al \u00fanico Se\u00f1or Maestro<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, Vicente de Pa\u00fal hace una aplicaci\u00f3n complementaria partiendo de la realidad sociol\u00f3gica. \u00c9l conoc\u00eda, por experiencia, la relaci\u00f3n entre los amos y sus sirvientes en las casas de los grandes. Sab\u00eda que esos se\u00f1ores arist\u00f3cratas eran, con frecuencia, exigentes, caprichosos, injustos y desagradecidos. Pero sus sirvientes, en la mayor\u00eda de los casos, les atend\u00edan con esmero de por vida y hasta con cierto cari\u00f1o. Ahora, los amos, muchas veces duros, exigentes, groseros y desagradecidos, van a ser los pobres, y nosotros vamos a ser sus sirvientes, no por miedo o por sueldo, sino por amor y porque, a la luz de la fe, descubrimos en los oprimidos y marginados a un Cristo que no llama a la contemplaci\u00f3n est\u00e1tica, sino a la acci\u00f3n eficaz, al amor solidario y efectivo.<\/p>\n<p>As\u00ed vertebra la relaci\u00f3n que deben observar los siervos y siervas con sus se\u00f1ores los pobres: \u00abHemos de entrar en sus sentimientos para sufrir con ellos&#8230;, enternecer nuestros corazones y hacerlos capaces de sentir los sufrimientos y las miserias del pr\u00f3jimo, pidiendo a Dios que nos d\u00e9 el verdadero esp\u00edritu de misericordia&#8230;\u00bb \u00abhay que servirles con compasi\u00f3n, dulzura, cordialidad, respeto y devoci\u00f3n&#8230;, haci\u00e9ndoles presente la bondad de Dios\u00bb &#8216;am\u00e1ndoles a costa de nuestros brazos, con el sudor de nuestra frente\u00bb con el convencimiento de que \u00abal socorrerles, estamos haciendo justicia y no misericordia\u201e 18. tomando conciencia de que \u00abtendr\u00edamos que vendernos a nosotros mismos para sacar a nuestros hermanos de la miseria<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, para Vicente de Pa\u00fal, el clamor de los pobres es un magisterio infalible para discernir la voluntad de Dios. Y as\u00ed, los pobres son \u00abmaestros\u00bb porque nos dan una serie de ense\u00f1anzas b\u00e1sicas: nos introducen cerca de Dios; nos remiten sin cesar a Jesucristo; nos interpelan con su sufrimiento; nos invitan a una pobreza m\u00e1s radical; nos muestran la mordedura de la pobreza; nos ense\u00f1an la verdadera religi\u00f3n; nos evangelizan mediante su paciencia, su confianza en Dios y su capacidad de acogida.<\/p>\n<p>Dejar a Dios por Dios<\/p>\n<p>El escritor franc\u00e9s Albert Camus cuenta esta famosa y t\u00f3pica leyenda: \u00abEstaba San Dimitri citado en la estepa con el propio Dios en persona y se apresuraba a llegar a la cita cuando se encontr\u00f3 con un campesino cuyo carro se hab\u00eda atascado. Entonces San Dimitri le ayud\u00f3. El barro era espeso y el hoyo profundo. Hubo que forcejear durante una hora. Y cuando por fin acab\u00f3, San Dimitri corri\u00f3 a la cita. Pero Dios no estaba ya\u00bb. Y concluye Albert Camus: \u00abSiempre habr\u00e1 quien llegue tarde a las citas con Dios, porque hay demasiadas carretas en el atolladero y demasiados hermanos que socorrer<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal, como si hubiera conocido de antemano la queja de Albert Camus, hab\u00eda dicho a las Hijas de la Caridad: \u00abSi fuera voluntad de Dios que tuvieseis que asistir a un enfermo en domingo, en vez de ir a o\u00edr misa, aunque fuera obligaci\u00f3n, habr\u00eda que hacerlo. A eso se le llama dejar a Dios por Dios\u00bb Y, por si hubiera alguna duda, recalca y aclara: &#8216;[Si hay alg\u00fan motivo leg\u00edtimo, mis queridas hijas, es el servicio del pr\u00f3jimo. El dejar a Dios por Dios no es dejar a Dios, esto es, dejar una obra de Dios para hacer otra, o de m\u00e1s obligaci\u00f3n o de mayor m\u00e9rito<\/p>\n<p>Con esta respuesta, Vicente de Pa\u00fal deja muy claro que el \u00fanico camino para llegar sin equ\u00edvocos, siempre y a tiempo, a la cita con Dios es el camino del encuentro samaritano y servicial con el pobre y el necesitado, Y que, por el contrario, se llega tarde y nunca a la cita con Dios cuando se llega tarde y nunca a la cita con el pobre: \u00abId a ver a los pobres condenados a cadena perpetua, y en ellos encontrar\u00e9is a Dios; servid a esos ni\u00f1os, y en ellos encontrar\u00e9is a Dios&#8230; Vais a unas casas muy pobres, pero all\u00ed encontr\u00e1is a Dios<\/p>\n<p>En definitiva, Vicente de Pa\u00fal quiere dejar a sus seguidores un principio fundamental e ineludible, que es el mejor ant\u00eddoto contra todas las ambig\u00fcedades espiritualistas: a Dios se le ama o se le traiciona en el pobre.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>JALONES PARA UNA ESPIRITUALIDAD DE OJOS ABIERTOS<\/strong><\/p>\n<p>Dejando bien sentado todo lo anterior, voy a atreverme a trazar una serie de jalones que, de alguna forma y sin pretensi\u00f3n de exhaustividad, vertebran el edificio de la espiritualidad vicenciana y la definen como espiritualidad de ojos abiertos.<\/p>\n<p>Una espiritualidad de encarnaci\u00f3n<\/p>\n<p>Una espiritualidad, para decirlo sin tecnicismos teol\u00f3gicos, hacia abajo, una espiritualidad din\u00e1mica, una espiritualidad conforme a una realidad cristol\u00f3gica muy apreciada por Vicente de Pa\u00fal: la \u00abk\u00e9nosis\u00bb de Cristo, es decir, el abajamiento, el anonadamiento, seg\u00fan el himno prepaulino de la carta a los Filipenses (Cf. Flp 2, 511). Una espiritualidad que se realiza en el reverso de la historia.<\/p>\n<p>Es impresionante un texto de Vicente de Pa\u00fal hablando del anonadamiento de Cristo y relacion\u00e1ndolo con el servicio caritativo a los pobres. En este texto late con temor y temblor esta espiritualidad encarnada: \u00abMiremos al Hijo de Dios: iqu\u00e9 coraz\u00f3n tan caritativo! iqu\u00e9 llama de amor! Jes\u00fas m\u00edo, dinos, por favor, qu\u00e9 es lo que te ha sacado del cielo para venir a sufrir la maldici\u00f3n de la tierra y todas las persecuciones y tormentos que has recibido. iOh Salvador! iFuente de amor humillado hasta nosotros y hasta un suplicio infame! \u00bfQui\u00e9n ha amado en esto al pr\u00f3jimo m\u00e1s que t\u00fa? Viniste a exponerte a todas nuestras miserias, a tomar la forma de pecador, a llevar una vida de sufrimiento y a padecer por nosotros una muerte ignominiosa; \u00bfhay amor semejante? \u00bfQui\u00e9n podr\u00eda amar de una forma tan supereminente? S\u00f3lo nuestro Se\u00f1or ha podido dejarse arrastrar por el amor a las criaturas hasta dejar el trono de su Padre para venir a tomar un cuerpo sujeto a las debilidades. \u00bfY para qu\u00e9? Para establecer entre nosotros por su ejemplo y su palabra la caridad con el pr\u00f3jimo. Este amor fue el que lo crucific\u00f3 y el que hizo esta obra admirable de nuestra redenci\u00f3n. Hermanos m\u00edos, si tuvi\u00e9ramos un poco de ese amor, \u00bfnos quedar\u00edamos con los brazos cruzados? \u00bfDejar\u00edamos morir a todos esos que podr\u00edamos asistir? No, la caridad no puede permanecer ociosa, sino que nos mueve a la salvaci\u00f3n y al consuelo de los dem\u00e1s\u00bb<\/p>\n<p>El peligro que constantemente corremos es pensar que se puede tener un compromiso a distancia. Por eso, podemos establecer una especie de regla de oro de la espiritualidad vicenciana: no puede darse compromiso sin estar encarnado en el mundo de los pobres; no puede darse el servicio al pobre, la solidaridad con el pobre, la apuesta por el mundo de los pobres, si no se da el abajamiento hasta los pobres, la cercan\u00eda con los pobres, el ser y estar con los pobres. De lo contrario, el compromiso se convertir\u00e1 en burocracia o en demagogia.<\/p>\n<p>Subrayo un p\u00e1rrafo del Documento \u00abLa Iglesia y los pobres\u00bb: \u00abPara salvarnos, Dios se acerc\u00f3 a nosotros, vino a vivir con nosotros y entre nosotros, se despoj\u00f3 de s\u00ed mismo, tomando condici\u00f3n de siervos.. Nuestra caridad debe acercarnos a ellos (los pobres) de todas las maneras posibles, pero especialmente en la convivencia, situ\u00e1ndonos entre ellos para poder analizar las situaciones con realismo, compartir sus problemas y buscar soluciones, recibir su amistad y tambi\u00e9n la amistad especial del Se\u00f1or con los que sirven a sus pobres\u00bb<\/p>\n<p>Una espiritualidad misionera<\/p>\n<p>O, lo que es lo mismo, una espiritualidad que es env\u00edo, impulso, lanzamiento a la evangelizaci\u00f3n de los pobres. Una espiritualidad \u00abhacia afuera\u00bb, en el sentido etimol\u00f3gico del vocablo misi\u00f3n\u00bb<\/p>\n<p>Aqu\u00ed es donde deben situarse las propias y espec\u00edficas virtudes vicencianas que son, seg\u00fan expresi\u00f3n del mismo Vicente de Pa\u00fal, \u00ablas potencias del alma de la Congregaci\u00f3n entera\u00bb des tales como: la sencillez, la humildad, la mansedumbre, la mortificaci\u00f3n y e\/ celo por la salvaci\u00f3n de las almas (las cinco virtudes caracter\u00edsticas de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n) y la humildad, la sencillez y la caridad (las tres virtudes caracter\u00edsticas de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad).<\/p>\n<p>Estas virtudes son cristoc\u00e9ntricas y misioneras, es decir, son mediaciones que, partiendo de Cristo, aterrizan en la evangelizaci\u00f3n integral (evangelizaci\u00f3n y servicio, evangelizaci\u00f3n y humanizaci\u00f3n) de los pobres. No son, como muchas veces se ha dicho, unas virtudes meramente asc\u00e9ticas o de perfecci\u00f3n individual, porque la espiritualidad de Vicente de Pa\u00fal es din\u00e1mica y evangelizadora. Y estas virtudes deben ser el alma, la vida, el motor de la evangelizaci\u00f3n. Aqu\u00ed est\u00e1 tambi\u00e9n un elemento bien significativo de la originalidad de la espiritualidad de Vicente de Pa\u00fal, porque tambi\u00e9n existen estas virtudes en otros grupos en la Iglesia y en otras espiritualidades, pero no con el sentido que les da San Vicente.<\/p>\n<p>Si nos preguntamos por qu\u00e9 Vicente de Pa\u00fal inculca a sus misioneros esas cinco virtudes o a las Hijas de la Caridad esas tres virtudes, deber\u00edamos responder: porque precisamente esas virtudes, y no otras, son las que se deducen de los tres rasgos espec\u00edficos de Cristo que descubri\u00f3 y vivi\u00f3 el mismo Vicente.<\/p>\n<p>Una espiritualidad samaritana<\/p>\n<p>En el discurso de clausura del Concilio Vaticano II, el Papa Pablo VI pronunci\u00f3 una frase program\u00e1tica: &#8216;La antigua historia del samaritano ha sido la pauta de la espiritualidad del Concilio\u00bb Y, evidentemente, \u00e9sta ha sido, es y ser\u00e1 la pauta de la espiritualidad vicenciana.<\/p>\n<p>Esta espiritualidad quiere decirnos que es imprescindible aproximarse a la realidad de las v\u00edctimas, a los n\u00e1ufragos del sistema. En la par\u00e1bola evang\u00e9lica, el buen samaritano se acerca al pr\u00f3jimo maltratado y por eso \u00abse movi\u00f3 a compasi\u00f3n\u00bb (Cf. LC 10, 30-37).<\/p>\n<p>Pero una espiritualidad samaritana, de solidaridad, no es un simple sentimiento m\u00e1s o menos cordial ni una filosof\u00eda altruista ni siquiera una mera \u00e9tica humanista. La espiritualidad de Vicente de Pa\u00fal va m\u00e1s all\u00e1 de esos meros sentimientos. No olvidemos que su fuente est\u00e1 en Cristo encarnado y anonadado por amor.<\/p>\n<p>El Papa Juan Pablo ll, en una audiencia general del 10 de febrero de 1987, explicaba esta espiritualidad: \u00abEs la manifestaci\u00f3n del amor que tiene su fuente en Dios mismo. El Hijo de Dios ha venido al mundo para revelar este amor. Lo revela ya por el hecho mismo de hacerse hombre&#8230; Este amor-solidaridad sobresale en toda la vida y misi\u00f3n terrena del Hijo del hombre, en relaci\u00f3n, sobre todo, con los que sufren bajo el peso de cualquier tipo de miseria f\u00edsica o moral. En el v\u00e9rtice de su camino estar\u00e1 la entrega de su propia vida para rescate de muchos (Cf. Mc 10, 45): el sacrificio redentor de la cruz. Pero, a lo largo del camino que lleva a este sacrificio supremo, la vida entera de Jes\u00fas es una manifestaci\u00f3n multiforme de su solidaridad con el hombre, sintetizada en estas palabras: el Hijo del hombre no ha venido para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos\u00bb.<\/p>\n<p>Una espiritualidad del principio-misericordia<\/p>\n<p>Me refiero al vocablo \u00abmisericordia\u00bb en su sentido m\u00e1s genuino y profundo: \u00abtener el coraz\u00f3n al lado del m\u00edsero\u00bb. El t\u00e9rmino misericordia hay que entenderlo bien porque puede connotar cosas verdaderas y buenas, pero tambi\u00e9n cosas insuficientes.<\/p>\n<p>No se trata de un mero sentimiento de l\u00e1stima o de compasi\u00f3n insuficientemente entendida. Tampoco se reduce a las tradicionalmente llamadas \u00abobras de misericordia\u00bb, que tienen el peligro de no llegar nunca a las causas del sufrimiento y de la pobreza. Y, por supuesto, est\u00e1 muy lejos de las actitudes paternalistas. Es algo mucho m\u00e1s radical: es una actitud fundamental ante el sufrimiento ajeno. Por eso, no hablo s\u00f3lo de una espiritualidad de misericordia, sino de una espiritualidad del principio-misericordia.<\/p>\n<p>Por este principio-misericordia se entiende un espec\u00edfico amor que est\u00e1 en el origen de un proceso, pero que, adem\u00e1s, permanece presente y activo a lo largo de \u00e9l, le otorga una determinada direcci\u00f3n y configura los diversos elementos dentro del proceso.<\/p>\n<p>Jon Sobrino explica y profundiza este principio-misericordia en la vida de Jes\u00fas de Nazaret con una serie de rasgos muy significativos: \u00abLa misericordia no es lo \u00fanico que ejercita Jes\u00fas, pero s\u00ed es lo que est\u00e1 en su origen y lo que configura toda su vida, su misi\u00f3n y su destino. A veces, aparece expl\u00edcitamente en los relatos evang\u00e9licos la palabra misericordia y, a veces, no. Pero, con independencia de ello, siempre aparece como trasfondo de la actuaci\u00f3n de Jes\u00fas el sufrimiento de las mayor\u00edas, de los pobres, de los d\u00e9biles, de los privados de dignidad, ante quienes se le conmueven las entra\u00f1as. Y esas entra\u00f1as conmovidas son las que configuran todo su saber, su esperar, su actuar y su celebrar. As\u00ed, su esperanza es la de los pobres que no tienen esperanza y a quienes anuncia el Reino de Dios. Su praxis es a favor de los peque\u00f1os y los oprimidos (milagros de curaciones, expulsi\u00f3n de demonios, acogida de los pecadores&#8230;). Su teor\u00eda social est\u00e1 guiada por el principio de que hay que erradicar el sufrimiento masivo e injusto. Su alegr\u00eda es j\u00fabilo personal cuando los peque\u00f1os entienden, y su celebraci\u00f3n es sentarse a la mesa con los marginados<\/p>\n<p>Por tanto, no cabe ninguna duda de que este principio misericordia debe informar e impregnar todas las dimensiones del seguidor de Cristo y, por supuesto, del vicenciano. En su enc\u00edclica \u00abDives in misericordia\u00bb, el Papa Juan Pablo ll nos da una raz\u00f3n incontrovertible: \u00abLa Iglesia vive una vida aut\u00e9ntica cuando profesa y proclama la misericordia, el atributo m\u00e1s estupendo del Creador y Redentor<\/p>\n<p>Y el documento varias veces citado, \u00abLa Iglesia y los pobres\u00bb, subraya: \u00abPor tanto, la actuaci\u00f3n, el mensaje y el ser de una Iglesia aut\u00e9ntica consiste en ser, aparecer y actuar como una Iglesiamisericordia; una Iglesia que siempre y en todo es, dice y ejercita el amor compasivo y misericordioso hacia el miserable y el perdido, para liberarle de su miseria y de su perdici\u00f3n. Solamente en esa Iglesia-misericordia puede revelarse el amor gratuito de Dios, que se ofrece y se entrega a quienes no tienen nada m\u00e1s que su pobreza<\/p>\n<p>No hace falta insistir en algo fundamental: que este principiomisericordia es absolutamente vital y nuclear en la espiritualidad vicenciana. A\u00fan m\u00e1s, no se puede entender la espiritualidad vicenciana al margen de este principio-misericordia.<\/p>\n<p>Una espiritualidad del misterio pascual<\/p>\n<p>No siempre se ha resaltado suficientemente el aspecto pascual que subyace en la espiritualidad vicenciana. Y creo que es uno de los matices m\u00e1s ricos y significativos que se deducen de la entrega total a Dios en el servicio integral al pobre.<\/p>\n<p>Porque en la diacon\u00eda de la caridad se realizan los aspectos integrantes de la Pascua. Ah\u00ed est\u00e1 presente la \u00abk\u00e9nosis\u00bb (el anonadamiento) propia ante el otro al que reconocemos como Se\u00f1or, como Cristo. Supone renuncia al \u00abyo\u00bb en favor del otro. Implica una transparente manifestaci\u00f3n del amor sin reservas de ning\u00fan tipo, una entrega de la propia vida en servicio integral al otro, un \u00abholocausto martirial\u00bb para dar vida al que est\u00e1 en condiciones infrahumanas una reconciliaci\u00f3n con Dios y con los dem\u00e1s a trav\u00e9s del servicio total, una lucha contra el pecado y las estructuras de malignidad (injusticia, opresi\u00f3n, tiran\u00eda, explotaci\u00f3n, marginaci\u00f3n, mecanismos perversos&#8230;) y contra todo lo que genera pobreza, marginaci\u00f3n, exclusi\u00f3n social, abandono, muerte&#8230;<\/p>\n<p>Y todo esto nos remite, ineludiblemente, al misterio pascual. La diacon\u00eda de la caridad tambi\u00e9n es cauce para la exaltaci\u00f3n del pobre; para ascenderle en su dignidad; para devolverle a la vida, a la verdad, a la justicia, a la libertad, a la esperanza&#8230; que le fue robada; para pasarle de la no-vida a la vida plena, de las tinieblas a la luz verdadera.<\/p>\n<p>Una espiritualidad que nos despierta<\/p>\n<p>Finalmente, la espiritualidad de Vicente de Pa\u00fal es una espiritualidad que nos despierta. Ya he citado antes la frase del P. Andr\u00e9 Dodin al hablar de la originalidad de la espiritualidad vicenciana, donde se subraya que esta espiritualidad tiene la virtud de \u00abno dejar dormirse ni a te\u00f3logos ni a autores de espiritualidad\u00bb.<\/p>\n<p>Porque la espiritualidad de Vicente de Pa\u00fal sigue siendo un acicate, un aguij\u00f3n, un aldabonazo para el creyente actual. Si le prestamos un poco de atenci\u00f3n, tambi\u00e9n impedir\u00e1 que nos durmamos en un cristianismo desencarnado, intimista y espiritualista o que nos refugiemos en otras espiritualidades m\u00e1s lustrosas y con m\u00e1s despliegue de propaganda, pero adquiridas de contrabando y con alevos\u00eda.<\/p>\n<p>Celestino Fern\u00e1ndez<\/p>\n<p>La Milagrosa<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VICENTE DE PAUL (Un coraz\u00f3n si medida) (III) MEMORIA VIVA DE UN CREYENTE DE OJOS ABIERTOS Desde hace tiempo, se ha acu\u00f1ado, en el lenguaje teol\u00f3gico, una expresi\u00f3n muy gr\u00e1fica y significativa: espiritualidad de \u00abojos &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-un-corazon-si-medida-iii\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":404146,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-406359","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vicente-de-paul"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.5 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>VICENTE DE PAUL (Un coraz\u00f3n si medida) (III) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-un-corazon-si-medida-iii\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"VICENTE DE PAUL (Un coraz\u00f3n si medida) (III) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"VICENTE DE PAUL (Un coraz\u00f3n si medida) (III) MEMORIA VIVA DE UN CREYENTE DE OJOS ABIERTOS Desde hace tiempo, se ha acu\u00f1ado, en el lenguaje teol\u00f3gico, una expresi\u00f3n muy gr\u00e1fica y significativa: espiritualidad de \u00abojos ... 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