{"id":406357,"date":"2026-10-04T08:19:47","date_gmt":"2026-10-04T06:19:47","guid":{"rendered":"https:\/\/vincentians.com\/es\/?p=406357"},"modified":"2026-08-11T21:21:01","modified_gmt":"2026-08-11T19:21:01","slug":"vicente-de-paul-un-corazon-si-medida-iv","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-un-corazon-si-medida-iv\/","title":{"rendered":"VICENTE DE PAUL (Un coraz\u00f3n si medida) (IV)"},"content":{"rendered":"<p>VICENTE DE PAUL (Un coraz\u00f3n si medida) (IV)<\/p>\n<p>MEMORIA INTERPELANTE DE UN DEFENSOR DE LOS POBRES<\/p>\n<p>En la pel\u00edcula \u00abMonsieur Vincent\u00bb (\u00abEl se\u00f1or Vicente\u00bb), mezcla de historia real y ficci\u00f3n ajustada a la realidad, hay una larga escena tan sugerente como esclarecedora. Vicente de Pa\u00fal se entrevista con el Canciller S\u00e9guier, una especie de Ministro de Justicia y de Interior, y \u00e9ste le comunica que, dentro de unos d\u00edas, no habr\u00e1 ni un solo pobre en la ciudad de Par\u00eds.<\/p>\n<p>Ante el asombro gozoso de Vicente de Pa\u00fal, el Canciller S\u00e9guier le da la clave para acabar con los pobres: \u00abLos arrestar\u00e9 a todos\u00bb. Vicente de Pa\u00fal, enojado, replica: \u00abLa caridad, se\u00f1or Canciller, consiste en ayudar a los pobres a mantener su dignidad de personas\u00bb. Y el Canciller S\u00e9guier corta el di\u00e1logo con un arrebato inefable: \u00abiLa caridad! iLa caridad! Es la que vos hab\u00e9is inventado. Antes no era m\u00e1s que una virtud, era perfecta. Se invitaba a las damas de linaje en sus parroquias, se la mencionaba en los sermones, provocaba una lagrimita, una moneda de la bolsa y todo el mundo estaba tranquilo. Vos hab\u00e9is sido un visionario. Hab\u00e9is removido cielo y tierra. Y tanto fastidi\u00e1is con vuestra caridad que la hab\u00e9is echado en manos del gobierno&#8230; Sinceramente, \u00bfcre\u00e9is que tenemos necesidad de vuestra caridad? Antes de vuestra cruzada, tambi\u00e9n hab\u00eda pobres y no perturbaban el sue\u00f1o de las personas decentes&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Esta sencilla e intensa escena cinematogr\u00e1fica puede constituir un adecuado tel\u00f3n de fondo para entender pl\u00e1sticamente la figura de Vicente de Pa\u00fal en la faceta espec\u00edfica de su lucha por la dignidad de los pobres y en su defensa a ultranza de todos los marginados y excluidos del banquete de la vida.<\/p>\n<p>Para Vicente de Pa\u00fal, la experiencia de Dios, la identificaci\u00f3n con Cristo, la espiritualidad de ojos abiertos&#8230; siempre debe desembocar en el compromiso social en favor de la justicia y en la defensa de los sin voz. Con el convencimiento profundo de que se haga realidad lo que expres\u00f3 el S\u00ednodo de los obispos en 1987: \u00abEl Esp\u00edritu nos lleva a descubrir m\u00e1s claramente que hoy la santidad no es posible sin un compromiso con la justicia, sin una solidaridad con los pobres y oprimidos\u00bb<\/p>\n<p><strong>\u00abA COSTA DE NUESTROS BRAZOS Y CON EL SUDOR DE NUESTRA FRENTE\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de las reflexiones de los cap\u00edtulos anteriores, es l\u00f3gico que el lector se haga una serie de preguntas. Por ejemplo: \u00bfC\u00f3mo tiene que comportarse un vicenciano, en la pr\u00e1ctica, ante los pobres? \u00bfqu\u00e9 compromisos concretos y realistas tiene que llevar a cabo para que su espiritualidad vicenciana sea coherente y cre\u00edble? \u00bfqu\u00e9 estrategia y qu\u00e9 l\u00edneas de acci\u00f3n tiene que poner en marcha para dar el paso desde el \u00abamor afectivo al amor efectivo\u00bb en favor de los pobres? \u00bfqu\u00e9 actitudes y criterios de servicio amoroso, generoso, desinteresado, solidario, samaritano y liberador tiene que desarrollar?<\/p>\n<p>E, inmediatamente, Vicente de Pa\u00fal nos proporciona la respuesta inequ\u00edvoca: \u00abAmemos a Dios, hermanos m\u00edos, amemos a Dios, pero que sea a costa de nuestros brazos, que sea con el sudor de nuestra frente. Pues muchas veces los actos de amor de Dios, de complacencia, de benevolencia, y otros semejantes afectos y pr\u00e1cticas interiores de un coraz\u00f3n amante, aunque muy buenos y deseables, resultan sin embargo muy sospechosos, cuando no se llega a la pr\u00e1ctica del amor efectivo&#8230; Hemos de tener mucho cuidado en esto; porque hay muchos que, preocupados de tener un aspecto externo de compostura y el interior lleno de grandes sentimientos de Dios, se detienen en esto; y cuando se llega a los hechos y se presentan ocasiones de obrar, se quedan cortos&#8230; No, no nos enga\u00f1emos: &#8216;Totum opus nostrum in operatione consistit&#8217; (Todo nuestro quehacer consiste en la acci\u00f3n)\u00bb<\/p>\n<p>En estas palabras, est\u00e1 la prueba de que, ante los pobres, los vicencianos no pueden quedarse en una espiritualidad intimista y te\u00f3rica. Por el contrario, el mismo Vicente de Pa\u00fal lanza una consigna donde no caben las coartadas maniqueas o las escapatorias esquizofr\u00e9nicas: \u00abAs\u00ed pues, hermanos m\u00edos, vayamos y ocup\u00e9monos con un amor nuevo en el servicio de los pobres, y busquemos incluso a los m\u00e1s pobres y abandonados\u00bb<\/p>\n<p>Con esa perspectiva realista, entramos en lo que podr\u00edamos llamar la \u00abpraxis vicenciana en el servicio integral (humanizaci\u00f3n y evangelizaci\u00f3n) a los pobres\u00bb. Es decir, hacemos memoria de las actitudes, las l\u00edneas fundamentales, la estrategia, los frentes de lucha y de compromiso que Vicente de Pa\u00fal tuvo, emprendi\u00f3 y llev\u00f3 a cabo en la defensa de los d\u00e9biles y abandonados. Una memoria que nos interpela, nos anima y nos revitaliza.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>PUNTO DE PARTIDA: LA EMINENTE DIGNIDAD DEL POBRE<\/strong><\/p>\n<p>El serm\u00f3n cuaresmal m\u00e1s famoso que el incomparable J. B. Bossuet predic\u00f3 en la Catedral de Notre Dame, de Par\u00eds, se titul\u00f3: \u00abSobre la eminente dignidad de los pobres en la Iglesia\u00bb. Bossuet frecuent\u00f3 asiduamente las llamadas \u00abconferencias de los martes\u00bb, aquellas reuniones de formaci\u00f3n permanente del clero que Vicente de Pa\u00fal instituy\u00f3 y anim\u00f3 con enorme \u00e9xito. Y precisamente, de Vicente de Pa\u00fal aprendi\u00f3 Bossuet a descubrir la dignidad del pobre y a defenderla con su privilegiada oratoria. No cabe ninguna duda de que detr\u00e1s del famoso serm\u00f3n de Bossuet estaba la inspiraci\u00f3n y el impulso de Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>Y es que tampoco cabe la menor duda en establecer un principio fundamental: en la praxis de servicio al pobre, Vicente de Pa\u00fal parte de un punto matriz indiscutible: la total y absoluta dignidad del pobre. Y, en consecuencia, toda su energ\u00eda y toda su entrega tienen un norte di\u00e1fano: proclamar contra todos los opresores de este mundo la dignidad humana de todo pobre y de todo marginado, y a la vez, lograr a todo precio el reconocimiento y el respeto efectivo de esa dignidad.<\/p>\n<p>Decir que Vicente de Pa\u00fal estaba \u00edntimamente convencido de la dignidad de todo ser humano y que ese convencimiento alcanzaba sus m\u00e1s altas cotas respecto de los pobres, puede parecer una perogrullada o un t\u00f3pico. Pero es necesario insistir en ello. Porque cuando uno tiene ese convencimiento, obra en consecuencia. Vicente de Pa\u00fal lo siente a fondo, lo expresa p\u00fablicamente y ah\u00ed est\u00e1n las consecuencias a las que le llev\u00f3 este convencimiento.<\/p>\n<p>Tal vez m\u00e1s de un experto actual, te\u00f3rico y estudioso de cuestiones sociales, ponga una clara objeci\u00f3n: Vicente de Pa\u00fal no elabor\u00f3 ninguna doctrina filos\u00f3fico-teol\u00f3gica ni dict\u00f3 ning\u00fan tratado jur\u00eddico sobre la dignidad humana. Por otro lado, este experto tampoco encontrar\u00eda en Vicente de Pa\u00fal expresiones de hoy mismo como \u00abderechos humanos\u00bb o \u00ablibertades b\u00e1sicas\u00bb, expresiones que afectan a la dignidad humana. Y, naturalmente, este experto nos dir\u00eda que estamos cayendo en un anacronismo, que los derechos humanos est\u00e1n muy lejos de San Vicente en el tiempo, que es imposible que Vicente de Pa\u00fal pensara, ni siquiera de refil\u00f3n, en este tema, que esta expresi\u00f3n entr\u00f3 en circulaci\u00f3n a finales del siglo XVIII y, a nivel mundial, en 1948 en la ONU, que en la Iglesia la empez\u00f3 a emplear P\u00edo XII en 1944.<\/p>\n<p>Sin embargo, si este experto se acercase a todas las acciones de Vicente de Pa\u00fal y de sus Instituciones, se dar\u00eda cuenta de una cosa: los famosos derechos del hombre que la Revoluci\u00f3n se glor\u00eda de haberlos inventado, lo cual era m\u00e1s f\u00e1cil que respetarlos, San Vicente ya los hab\u00eda inventariado y los hab\u00eda llevado a cabo sin ponerles ese nombre. Y los hab\u00eda llevado a cabo en un proceso creciente de lucha por la dignidad integral de los pobres.<\/p>\n<p>Podemos hacer una especie de juego muy sencillo de paralelismos y as\u00ed nos daremos cuenta de c\u00f3mo Vicente de Pa\u00fal luch\u00f3 por la dignidad de los pobres y por sus derechos m\u00e1s fundamentales: derecho a la vida = ayuda a los ni\u00f1os abandonados; derecho al pan diario = sopa popular, reparto de v\u00edveres; derecho a la salud = hospitales, cuidados a domicilio; derecho a una vivienda = acogida a los refugiados; derecho al respeto a la persona = atenci\u00f3n a los dementes, a los forzados o galeotes; derecho a una ancianidad decente = obra de casas de ancianos, hospicios; derecho a un trabajo digno = suministro de herramientas y de semillas en las regiones devastadas; derecho a la educaci\u00f3n = la creaci\u00f3n de las peque\u00f1as escuelas o escuelitas vicencianas para las ni\u00f1as y los ni\u00f1os pobres y del campo.<\/p>\n<p>En definitiva, Vicente de Pa\u00fal, sin grandes teor\u00edas y sin tratados sesudos (aunque conociendo perfectamente la filosof\u00eda, la teolog\u00eda y el derecho sobre el tema), puso en marcha una sensibilizaci\u00f3n y una organizaci\u00f3n cuyo centro y gozne fue la dignidad de la persona humana, concretizada en la eminente dignidad del pobre, como hab\u00eda proclamado su disc\u00edpulo Bossuet en el famoso serm\u00f3n cuaresmal.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>UNAS L\u00cdNEAS MAESTRAS PARA LA DEFENSA DE LOS POBRES<\/strong><\/p>\n<p>Ya he dicho m\u00e1s de una vez que Vicente de Pa\u00fal no es un mero activista. Pero, adem\u00e1s, hay que a\u00f1adir que tampoco es un mero improvisador que funciona a impulsos del coraz\u00f3n o de los sentimientos. Vicente de Pa\u00fal es un organizador concienzudo y detallista de todo lo que tenga como finalidad la defensa de los pobres. A veces, se ha acusado a Vicente de Pa\u00fal de ser lento, casi desesperadamente lento, en la toma de decisiones. Pero, cuando Vicente de Pa\u00fal ve\u00eda clara la voluntad de Dios en el sufrimiento y en el abandono de los pobres, era muy decidido y sorprendentemente r\u00e1pido. Y hay que subrayar un matiz importante: su presunta lentitud era, m\u00e1s bien, preparaci\u00f3n, organizaci\u00f3n, profundizaci\u00f3n para que los proyectos a favor de los pobres no estuvieran a merced de los caprichos de nadie.<\/p>\n<p>Por eso, es bueno y necesario repasar una serie de l\u00edneas maestras en esta defensa de los pobres que llev\u00f3 a cabo Vicente de Pa\u00fal. Son como las vigas maestras del edificio caritativo-social que Vicente de Pa\u00fal fue construyendo para dar vida a los arrojados a los m\u00e1rgenes de la existencia.<\/p>\n<p>Una \u00abnueva justicia\u00bb<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal vive en un tiempo calificado como \u00absiglo de los pobres\u00bb, pero al que tambi\u00e9n se puede llamar \u00absiglo de las injusticias\u00bb. Una \u00e9poca de grandes, escandalosas y continuas desigualdades, derroches, corrupciones, iniquidades&#8230; Las numerosas injusticias, de diversa \u00edndole, se daban en todos los \u00e1mbitos: en el gobierno, en la educaci\u00f3n, en lo social, en la ciudad, en el campo, entre los cat\u00f3licos, entre los protestantes&#8230; Vicente de Pa\u00fal llega a decir, con dolor, que \u00abhay mucha diferencia entre ser cat\u00f3lico y ser justo\u00bb. Y es que en aquella sociedad oficialmente cat\u00f3lica la justicia estaba en un plano secundario.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal, por formaci\u00f3n y como hombre de su tiempo, tiene un pensamiento cl\u00e1sico y tradicional sobre la justicia como virtud o valor \u00e9tico y moral. Y no puede ser de otra manera. Cada persona es hijo de su tiempo y de su formaci\u00f3n. Se maneja con la definici\u00f3n tradicional de justicia: \u00abVirtud por la cual se tiene una voluntad constante y perpetua de dar a cada uno lo suyo. Por lo tanto, al que ten\u00eda mucho, se le daba mucho; al que ten\u00eda poco, poco; y al que nada ten\u00eda, nada se le deb\u00eda en justicia. Y, por supuesto, asume la cl\u00e1sica divisi\u00f3n tripartita de la justicia: legal, distributiva y conmutativa.<\/p>\n<p>Pero, como ocurre tantas veces en la andadura de Vicente de Pa\u00fal, en su acci\u00f3n y en su actividad aparece otro Vicente de Pa\u00fal. Y ah\u00ed est\u00e1 su sello espec\u00edfico e inconfundible. Vicente de Pa\u00fal va m\u00e1s all\u00e1 de la justicia cl\u00e1sica y encorsetada e introduce un elemento definitivo y definitorio: el servicio al pobre, la defensa de la dignidad del pobre, la lucha por la liberaci\u00f3n integral del pobre, la audacia y la creatividad por unas estructuras m\u00e1s justas donde el pobre pueda, al menos, sobrevivir. Y lo hace con unas apoyaturas poco usuales en la teolog\u00eda, en la moral y en la \u00e9tica social de su tiempo.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal da un paso cualitativo hacia una \u00abnueva justicia\u00bb -aunque \u00e9l nunca emplea esta expresi\u00f3n- que significa \u00abdar a cada uno seg\u00fan sus necesidades\u00bb y \u00abfavorecer m\u00e1s al que m\u00e1s lo necesita\u00bb. Una nueva justicia que hunde sus ra\u00edces en el Dios liberador de su pueblo, en el Dios defensor del hu\u00e9rfano y del desvalido, en el Dios que se inclina hacia el peque\u00f1o y el vulnerable. Porque la tradici\u00f3n b\u00edblica atestigua que Dios se pone de parte del pobre, y al mismo tiempo, nos recuerda que se conoce a Dios cuando se practica esta justicia (Cf. Jer 22, 15-16)<\/p>\n<p>Hay una expresi\u00f3n que Vicente de Pa\u00fal emplea con motivo de alg\u00fan acontecimiento m\u00e1s o menos relevante: \u00abimitar la justicia divina. No es dif\u00edcil entender que, casi siempre, Vicente de Pa\u00fal se est\u00e1 refiriendo, con esta expresi\u00f3n, a la bondad, a la ternura, a la misericordia, al amor del buen Dios, sobre todo en su relaci\u00f3n con los pobres y abandonados. Es otra manera de referirse a la nueva justicia. Y hay que matizar que el tono que Vicente da a esta justicia divina se transforma de vindicativo en amoroso y defensor.<\/p>\n<p>Finalmente, esta nueva justicia no es algo meramente jur\u00eddico y moralista o simplemente tangencial a su fe o a su experiencia. En Vicente de Pa\u00fal es un elemento fundamental y fundante de su ser creyente.<\/p>\n<p>\u00abHacer efectivo e\/ evangelio\u00bb<\/p>\n<p>\u00abVenir a evangelizar a los pobres no se entiende solamente ense\u00f1ar los misterios necesarios para la salvaci\u00f3n, sino hacer todas las cosas predichas y prefiguradas por los profetas, hacer efectivo el evangelio. Esta frase pronunciada en el contexto de una Iglesia de cristiandad nos viene a decir que la evangelizaci\u00f3n de los pobres no es cuesti\u00f3n solamente de predicaci\u00f3n, sino de trabajo por su promoci\u00f3n, de lucha por la justicia, de esforzarse para que la Buena Nueva de Jesucristo llegue a sus primeros destinatarios, los pobres, por la construcci\u00f3n de una sociedad donde puedan vivir con dignidad. Porque \u00ablas cosas predichas y prefiguradas por los profetas\u00bb tienen todas una misma direcci\u00f3n: establecer la justicia y el derecho en una tierra injusta.<\/p>\n<p>Entramos, de la mano de Vicente de Pa\u00fal, en la relaci\u00f3n intr\u00ednseca entre evangelizaci\u00f3n y defensa de los pobres, entre el anuncio del evangelio y la lucha por la humanizaci\u00f3n, promoci\u00f3n y liberaci\u00f3n de los pobres y oprimidos. Ignoro si todav\u00eda quedan cristianos que ponen en duda o que niegan esta relaci\u00f3n. Lo ignoro y no tengo ning\u00fan inter\u00e9s en averiguarlo.<\/p>\n<p>Me interesa m\u00e1s contemplar y escuchar al mismo Vicente de Pa\u00fal que lo deja bien claro en su vida, en sus acciones, en sus Instituciones&#8230; He aqu\u00ed un amplio p\u00e1rrafo de su conferencia a las primeras Hijas de la Caridad, el 9 de junio de 1658. Con el lenguaje propio de su tiempo, explica c\u00f3mo los pobres captan la Buena Noticia (es decir, el \u00abevangelio\u00bb) de que Dios les ama entra\u00f1ablemente por medio del amor y del servicio (humanizaci\u00f3n y liberaci\u00f3n) que les prestan las Hermanas: \u00abSabed, hijas m\u00edas, que me he enterado que esas pobres gentes est\u00e1n muy agradecidas a la gracia que Dios les ha hecho y, al ver que van a asistirles y que esas hermanas no tienen m\u00e1s inter\u00e9s en ello que el amor de Dios, dicen que se dan cuenta entonces de que Dios es el protector de los pobres. iVed qu\u00e9 hermoso es ayudar a esas pobres gentes a reconocer la bondad de Dios! Pues comprenden perfectamente que es \u00c9l el que las mueve a hacer ese servicio. Y entonces conciben elevados sentimientos de piedad y dicen: &#8216;Dios m\u00edo, ahora nos damos cuenta de que es cierto lo que tantas veces hemos o\u00eddo predicar, que te acuerdas de todos los que necesitan socorro y que no abandonas nunca a una persona que est\u00e1 en peligro, puesto que cuidas de unos pobres miserables que han ofendido tanto a tu bondad&#8217;. He sabido, incluso por medio de personas que fueron atendidas por nuestras hermanas y por medio de otras muchas, que se sent\u00edan muy edificados al ver c\u00f3mo esas hermanas se preocupaban de visitarles, reconociendo en ello la divina bondad y vi\u00e9ndose obligados a alabarle y darle gracias<\/p>\n<p>Los archivos del magisterio oficial de la Iglesia est\u00e1n llenos de documentos y alocuciones en esta misma l\u00ednea vicenciana. Como primera muestra, un significativo bot\u00f3n: el documento final del ll S\u00ednodo Ordinario de los Obispos sobre \u00abLa justicia en el mundo\u00bb. All\u00ed se nos dice sin rodeos ni circunloquios: \u00abLa acci\u00f3n a favor de la justicia y la participaci\u00f3n en la transformaci\u00f3n del mundo se nos presenta claramente como una dimensi\u00f3n constitutiva de la predicaci\u00f3n del evangelio, es decir, como la misi\u00f3n de la Iglesia para la redenci\u00f3n del g\u00e9nero humano y la liberaci\u00f3n de toda situaci\u00f3n opresiva<\/p>\n<p>Es igualmente significativo que en el documentos maestro sobre la evangelizaci\u00f3n, la Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica \u00abEvangelii nuntiandi\u00bb de Pablo VI, se afirme: \u00abEntre evangelizaci\u00f3n y promoci\u00f3n humana -desarrollo, liberaci\u00f3n- existen profundos v\u00ednculos. V\u00ednculos de orden antropol\u00f3gico, porque el hombre al que hay que evangelizar no es un ser abstracto, sino que est\u00e1 sujeto a los problemas sociales y econ\u00f3micos. V\u00ednculos de orden teol\u00f3gico, puesto que no se puede disociar el plano de la creaci\u00f3n del plano de la Redenci\u00f3n, un plano, este \u00faltimo, que tiene que ver con las situaciones muy concretas de la injusticia que hay que combatir y de la justicia que hay que restaurar. Y v\u00ednculos de ese orden, eminentemente evang\u00e9lico, que es el de la caridad, porque, en efecto, \u00bfc\u00f3mo proclamar el mandamiento nuevo sin promover en la justicia y en la paz el verdadero y aut\u00e9ntico crecimiento del hombre?\u00bb<\/p>\n<p>Estoy seguro de que Vicente de Pa\u00fal se ver\u00eda perfectamente reflejado en el cap\u00edtulo IV de la Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica \u00abEvangelii gaudium\u00bb del actual Papa Francisco. Un cap\u00edtulo titulado, con toda intenci\u00f3n, \u00abLa dimensi\u00f3n social de la evangelizaci\u00f3n\u00bb. Un cap\u00edtulo que sabe totalmente a Vicente de Pa\u00fal y a vicencianismo de la m\u00e1s aut\u00e9ntica y contrastada calidad. Tambi\u00e9n me permito traer aqu\u00ed una muestra vicenciana de esta Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica, en el referido cap\u00edtulo IV: \u00abDesde el coraz\u00f3n del Evangelio reconocemos la \u00edntima conexi\u00f3n que existe entre evangelizaci\u00f3n y promoci\u00f3n humana, que necesariamente debe expresarse y desarrollarse en toda acci\u00f3n evangelizadora. La aceptaci\u00f3n del primer anuncio, que invita a dejarse amar por Dios y a amarlo con el amor que \u00c9l mismo nos comunica, provoca en la vida de la persona y en sus acciones una primera y fundamental reacci\u00f3n: desear, buscar y cuidar el bien de los dem\u00e1s&#8230; Por eso mismo, el servicio de la caridad es tambi\u00e9n una dimensi\u00f3n constitutiva de la misi\u00f3n de la Iglesia y expresi\u00f3n irrenunciable de su propia esencia. As\u00ed como la Iglesia es misionera por naturaleza, tambi\u00e9n brota ineludiblemente de esa naturaleza la caridad efectiva con el pr\u00f3jimo, la compasi\u00f3n que comprende, asiste y promueve<\/p>\n<p>La dignidad cristol\u00f3gica y eclesiol\u00f3gica de los pobres descubierta por Vicente de Pa\u00fal en el contacto directo con ellos, es patrimonio de todos los pobres. Es una de las caracter\u00edsticas del carisma vicenciano: la universalidad en la lucha por la dignidad de todos los pobres, all\u00ed donde est\u00e9n y quienes quiera que sean. Algo que Vicente de Pa\u00fal ten\u00eda obsesivamente en su cabeza: \u00abPid\u00e1mosle todos a Dios este esp\u00edritu (de universalidad) para toda la Compa\u00f1\u00eda, que nos lleve a todas partes, de forma que cuando se vea a uno o dos misioneros se pueda decir: he aqu\u00ed unos hombres apost\u00f3licos dispuestos a ir por los cuatro rincones del mundo a llevar la palabra de Dios\u00bb<\/p>\n<p>Se puede decir que este tema ocupa una de sus primeras preocupaciones, como se comprueba cuando habla a las Hijas de la Caridad: \u00abTen\u00e9is una vocaci\u00f3n que os obliga a asistir indiferentemente a toda clase de personas, hombres, mujeres, ni\u00f1os y en general a todos los pobres que os necesiten, como lo hac\u00e9is por la gracia de Dios&#8230;<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el destinatario de este servicio tiene que ser la totalidad del pobre. No caben aqu\u00ed reduccionismos espiritualistas ni temporalistas. Quedarse en uno de los dos extremos es dejar a medias la dignidad del pobre. Dir\u00edamos que se trata de la dignidad integral del pobre. Como dice Pablo VI, en su Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica \u00abEvangelii nuntiandi la salvaci\u00f3n es liberaci\u00f3n de todo lo que oprime al hombre. Y como subraya tambi\u00e9n el tantas veces citado Documento de la Comisi\u00f3n Episcopal de Pastoral Social, \u00abLa Iglesia y los pobres\u00bb: \u00abLo que debemos evitar siempre es hacer un uso parcial y exclusivista del concepto de liberaci\u00f3n reduci\u00e9ndolo solamente a lo espiritual o a lo material, a lo individual o a lo social, a lo eterno o a lo temporal. Aunque en la actividad concreta podamos acotar objetivos parciales, la acci\u00f3n caritativa y social debe tener un horizonte amplio, que abarque conjuntamente la liberaci\u00f3n de cada hombre, y tambi\u00e9n de las estructuras de la sociedad&#8230; Hemos de ofrecer, simult\u00e1neamente, respuestas llenas de amor al hambre de pan y al hambre de la Palabra que tienen los pobres del mundo\u00bb<\/p>\n<p>Del hecho de que Vicente de Pa\u00fal fundara dos Compa\u00f1\u00edas y de sus nombres, Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad, ser\u00eda err\u00f3neo deducir que \u00e9l separaba la evangelizaci\u00f3n y la promoci\u00f3n humana, encomendando la primera a los miembros de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y la segunda a las Hijas de la Caridad. \u00c9l hab\u00eda dicho a sus misioneros: \u00abSi hay alguno entre vosotros que crean que est\u00e1n en la Misi\u00f3n para evangelizar a los pobres y no para cuidarlos, para remediar sus necesidades espirituales y no las temporales, les dir\u00e9 que tenemos que asistirles y hacer que les asistan de todas las maneras, nosotros y los dem\u00e1s, si queremos o\u00edr esas agradables palabras del soberano juez de vivos y muertos: &#8216;Venid, benditos de mi Padre; poseed el reino que os est\u00e1 preparado, porque tuve hambre y me disteis de comer, estaba desnudo y me vestisteis, enfermo y me cuidasteis&#8217;. Hacer esto es evangelizar de palabra y de obra; es lo m\u00e1s perfecto; y es lo que Nuestro Se\u00f1or practic\u00f3&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Con la misma insistencia recuerda a las Hijas de la Caridad que su servicio liberador a los pobres debe evitar los dualismos a los que tan aficionados solemos ser los cristianos: \u00abVosotras no est\u00e1is solamente para atender a los cuerpos de los pobres enfermos, sino tambi\u00e9n para darles instrucci\u00f3n en lo que pod\u00e1is\u00bb \u00abTen\u00e9is que llevar a los pobres enfermos dos clases de comida: la corporal y la espiritual&#8230;<\/p>\n<p>Esta convicci\u00f3n vicenciana respecto a la liberaci\u00f3n integral del pobre la sintetizan y actualizan perfectamente las Constituciones de las Hijas de la Caridad: \u00abCon la inquietud constante por la promoci\u00f3n integral de la persona, la Compa\u00f1\u00eda no separa el servicio corporal del servicio espiritual, la obra de humanizaci\u00f3n de la evangelizaci\u00f3n. Une servicio y presencia, recordando al Se\u00f1or que revelaba el Amor del Padre y daba como signos de su misi\u00f3n: &#8216;Los ciegos ven, los cojos andan&#8230; y se anuncia el Evangelio a los pobres<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>ALGUNAS CONVICCIONES ILUMINADORAS<\/strong><\/p>\n<p>Evidentemente, la praxis vicenciana del servicio a los pobres tiene detr\u00e1s el soporte de unas convicciones profundas e iluminadoras. Con un com\u00fan denominador concreto y preciso: el servicio a los pobres es el fin principal de la vocaci\u00f3n vicenciana y la exclusiva prioridad de su misi\u00f3n; es la \u00fanica raz\u00f3n de ser de la existencia de los seguidores de Vicente de Pa\u00fal, de sus Instituciones y de sus obras.<\/p>\n<p>No es necesario insistir en que estas convicciones est\u00e1n en la base de la andadura vital de Vicente de Pa\u00fal y son el mensaje que \u00e9l mismo nos comunica hoy y aqu\u00ed.<\/p>\n<p>Una sensibilidad \u00abdiferente\u00bb respecto de los pobres<\/p>\n<p>Es la forma vicenciana de situarse an\u00edmica y pr\u00e1cticamente ante unas personas que ya no aceptan su situaci\u00f3n inhumana de manera fatalista y resignada. O, lo que es lo mismo, la visi\u00f3n vicenciana de los pobres en oposici\u00f3n frontal a la visi\u00f3n \u00abnormal\u00bb que sobre ellos ha tenido y sigue teniendo la sociedad de todos los tiempos.<\/p>\n<p>El paradigma de esta sensibilidad \u00abdiferente\u00bb lo encontramos en la postura radical de Vicente de Pa\u00fal defendiendo la dignidad y la libertad de los pobres frente a la falsa caridad entendida como represi\u00f3n y conveniencia socio-pol\u00edtica criminal de los responsables de la sociedad del siglo XVII franc\u00e9s<\/p>\n<p>Las estructuras mentales y sociales de aquella sociedad francesa en relaci\u00f3n con los pobres se reflejaban en el decreto real del 27 de abril de 1656, por el que \u00ablos asociales deben ser encerrados\u00bb para limpiar la ciudad, preservar de su peligro a las \u00abbuenas conciencias\u00bb y respetar el \u00aborden colectivo\u00bb.<\/p>\n<p>Los partidarios del \u00abencerramiento de los pobres\u00bb proclamaban, por la boca oficial y solemne de Godeau, obispo sucesivamente de Grasse y de Vence: \u00abEncerrar a los pobres no es quitarles la libertad; es apartarles del libertinaje, del ate\u00edsmo y de la ocasi\u00f3n de condenarse\u00bb. Vicente de Pa\u00fal, por el contrario, gritaba la insoslayable dignidad de los pobres, defend\u00eda su libertad, como don y derecho de parte de Dios, y motivaba a la sociedad para que restituyera la vida a los seres que corr\u00edan el riesgo de ser sepultados vivos.<\/p>\n<p>Una lectura cr\u00edtica de las ra\u00edces de la pobreza<\/p>\n<p>Muchas veces y durante largo tiempo, el imaginario colectivo ha asociado a Vicente de Pa\u00fal con un se\u00f1or muy bondadoso y muy benefactor de los pobres. Incluso se le ha colgado el apelativo curioso y extravagante de \u00ablimosnero de Dios\u00bb. Pero se ha olvidado al Vicente de Pa\u00fal cr\u00edtico con el orden social y pol\u00edtico de su tiempo, descontento con la falsa caridad de un catolicismo ego\u00edsta y sin sentido social, enojado con las arbitrariedades y corrupciones de unos gobernantes ambiciosos, fustigador de un clero sin escr\u00fapulos morales y totalmente despreocupado de los pobres y marginados&#8230; Es decir, se ha silenciado la figura de un Vicente de Pa\u00fal que no se qued\u00f3 en la superficie de los problemas, sino que lleg\u00f3 hasta la misma ra\u00edz de esos problemas.<\/p>\n<p>Como es l\u00f3gico, Vicente de Pa\u00fal nos advierte de un principio elemental: los vicencianos no podr\u00e1n responder a las necesidades de los pobres y marginados, si antes no penetran en los mecanismos econ\u00f3micos, financieros, sociales y pol\u00edticos que producen pobreza, miseria, marginaci\u00f3n y exclusi\u00f3n. Si antes no hacen un an\u00e1lisis cr\u00edtico de la marginaci\u00f3n desde sus causas m\u00e1s flagrantes y sangrantes: esas \u00abestructuras de pecado\u00bb o \u00abmecanismos perversos\u00bb de los que habla reiterativamente el Papa Juan Pablo II en su enc\u00edclica \u00abSollicitudo rei sociales\u201d<\/p>\n<p>Las Constituciones de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n lo se\u00f1alan certeramente como una de las caracter\u00edsticas urgentes de la evangelizaci\u00f3n: \u00abAtenci\u00f3n a la realidad de la sociedad humana, sobre todo, a las causas de la desigual distribuci\u00f3n de los bienes en el mundo&#8230;<\/p>\n<p>La pedagog\u00eda vicenciana<\/p>\n<p>No es que Vicente de Pa\u00fal escribiera ning\u00fan tratado sistem\u00e1tico de pedagog\u00eda o de educaci\u00f3n. Me refiero a una serie de valores en los que \u00e9l insiste para servir adecuadamente a los pobres. Y me atrevo a englobarlos bajo este ep\u00edgrafe, porque constituyen, de alguna forma, un bloque pedag\u00f3gico en el sentido m\u00e1s etimol\u00f3gico del t\u00e9rmino.<\/p>\n<p>Todo este bloque de valores lo encontramos en la conferencia a las Hijas de la Caridad del 11 de noviembre de 1657. Sus p\u00e1rrafos m\u00e1s significativos no tienen desperdicio: \u00abVuestro principal empleo, despu\u00e9s del amor de Dios y del deseo de haceros agradables a su divina Majestad, tiene que ser servir a los pobres enfermos con mucha dulzura y cordialidad, compadeci\u00e9ndoos de su mal y escuchando sus peque\u00f1as quejas, como tiene que hacerlo una buena madre; porque ellos os miran como a sus madres nutricias y como a personas enviadas por Dios para asistirles. Por eso, est\u00e1is destinadas a representar la bondad de Dios delante de esos pobres enfermos. Pues bien, como esta bondad se comporta con los afligidos de una forma dulce y caritativa, tambi\u00e9n vosotras ten\u00e9is que tratar a los pobres enfermos como os ense\u00f1a esa misma bondad, esto es, con dulzura, con compasi\u00f3n y con amor: pues ellos son vuestros amos y tambi\u00e9n los m\u00edos&#8230; As\u00ed pues, esto es lo que os obliga a servirles con respeto, como a vuestros amos, y con devoci\u00f3n, porque representan para vosotras a la persona de Nuestro Se\u00f1or&#8230; Seg\u00fan eso, no s\u00f3lo hay que tener mucho cuidado en alejar de s\u00ed la dureza y la impaciencia, sino adem\u00e1s afanarse en servir con cordialidad y con gran dulzura, incluso a los m\u00e1s enfadosos y dif\u00edciles, sin olvidarse de decirles alguna buena palabra&#8230; No decir muchas cosas a la vez, sino ir poco a poco d\u00e1ndoles la instrucci\u00f3n que necesitan&#8230;<\/p>\n<p>Para que el lector entienda \u00abpedag\u00f3gicamente\u00bb esta conferencia de Vicente de Pa\u00fal, no estar\u00eda de sobra poner una especie de corolario que dijera m\u00e1s o menos: estas palabras de Vicente de Pa\u00fal no est\u00e1n dirigidas \u00fanica y exclusivamente a las Hijas de la Caridad, sino a todo cristiano que quiera ser coherente con su fe, incluso tampoco le vendr\u00eda nada mal a cualquier ciudadano o ciudadana de buena voluntad.<\/p>\n<p>La comuni\u00f3n con los pobres<\/p>\n<p>Lo que cuenta, por encima de todo, es la \u00abcomuni\u00f3n\u00bb con aquellos a los que se sirve y por los que se lucha, so pena de caer en un profesionalismo vac\u00edo o en una inmediatez rutinaria y absorbente. Sin esta comuni\u00f3n con los pobres, corremos el riesgo de que la defensa de los pobres y marginados se convierta en una especie de agencia r\u00e1pida de servicios. Y as\u00ed, el pobre termina por ser un cliente que muchas veces atosiga y molesta.<\/p>\n<p>La comuni\u00f3n con los pobres implica un verdadero conocimiento de sus problemas y necesidades, un aut\u00e9ntico encuentro con ellos, una acogida profunda, una proximidad l\u00facida y eficaz, una participaci\u00f3n real en sus avatares, una sensibilidad respecto de sus derechos, una docilidad servicial ante sus exigencias, una escucha y un di\u00e1logo para descubrir sus valores y ayudarles a tomar conciencia de sus potencialidades, un dejarse interpelar por sus llamadas, un ser voz de los que no tienen voz para defender los derechos de los m\u00e1s desprotegidos y dar a conocer las aspiraciones leg\u00edtimas de los m\u00e1s desfavorecidos, una atenci\u00f3n personalizada<\/p>\n<p>Pero esta comuni\u00f3n con los pobres s\u00f3lo puede darse si hay una verdadera actitud de servicio. No hace falta apelar a muchas explicaciones teol\u00f3gicas para darse cuenta de que esta comuni\u00f3n es la consecuencia inevitable de una espiritualidad de encarnaci\u00f3n. En toda la tradici\u00f3n vicenciana, decir \u00abcomuni\u00f3n con los pobres\u00bb equivale a decir \u00abservicio encarnado, inculturado, generoso, gratuito&#8230; a los pobres\u00bb.<\/p>\n<p>Cuando Vicente de Pa\u00fal, explica a las primeras Hermanas el nombre oficial de la Compa\u00f1\u00eda, les exhorta en estos t\u00e9rminos: \u00abiAh! iqu\u00e9 hermoso t\u00edtulo! Hijas m\u00edas, iQu\u00e9 hermoso t\u00edtulo y qu\u00e9 hermosa cualidad! \u00bfQu\u00e9 hab\u00e9is hecho a Dios para merecer esto? Sirvientes de los pobres, que es como si se dijese sirvientes de Jesucristo&#8230; Conservad bien este t\u00edtulo, porque es el m\u00e1s hermoso y el m\u00e1s ventajoso que podr\u00edais tener. No s\u00e9 si os lo he dicho ya, \u00bfsab\u00e9is qu\u00e9 t\u00edtulo toma el Papa? Su t\u00edtulo m\u00e1s hermoso y m\u00e1s venerable, el t\u00edtulo del que se sirve en la expedici\u00f3n de los asuntos m\u00e1s importantes, es &#8216;Siervo de los siervos de Dios&#8217;&#8230; Y vosotras, hijas m\u00edas, os pod\u00e9is poner siervas de los pobres, que son los predilectos de Jesucristo&#8230;<\/p>\n<p>Audacia y creatividad<\/p>\n<p>Los antiguos distingu\u00edan, con mucha raz\u00f3n, entre la prudencia de la carne y la prudencia del Esp\u00edritu. La primera es todo lo contrario de esa virtud evang\u00e9lica llamada \u00abparres\u00eda\u00bb (Cf. Hch 2, 29; 4, 13. 29; 28, 31), que cabr\u00eda traducir por confianza audaz. Vicente de Pa\u00fal tuvo la prudencia del Esp\u00edritu, pero nada supo de la prudencia de la carne. La conclusi\u00f3n es evidente: el servicio vienciano tiene que estar impulsado por esa prudencia del Esp\u00edritu, por la audacia y la creatividad.<\/p>\n<p>En el contexto vicenciano, audacia y creatividad hacen referencia al ardor, a la uni\u00f3n del amor afectivo y el amor efectivo, a un fuego que inflama, ilumina y consume a quien lo posee. Est\u00e1n en total interrelaci\u00f3n con el celo, una de las virtudes caracter\u00edsticas de la espiritualidad vicenciana. San Vicente de Pa\u00fal urg\u00eda en\u00e9rgicamente a sus misioneros: \u00abSi el amor de Dios es fuego, el celo es la llama; si el amor es un sol, el celo es su rayo&#8230; El celo nos lleva a pasar por encima de toda clase de dificultades, no solamente por la fuerza de la raz\u00f3n, sino por la de la gracia, que nos permite encontrar gusto en el sufrir, s\u00ed, en el sufrir<\/p>\n<p>Por tanto, la audacia y la creatividad se pueden traducir por un empuje y un coraje que brotan de la experiencia honda de Jesucristo servidor y de la pasi\u00f3n por los pobres, y desembocan, ineludiblemente, en la b\u00fasqueda arriesgada y valiente de nuevos m\u00e9todos, nuevas formas y nuevas expresiones evangelizadoras y serviciales. Porque hoy el servicio a los pobres exige cambios de esquemas mentales, salir del inmovilismo est\u00e1tico que hace y repite lo de siempre. En definitiva, se trata de la actitud opuesta a la aton\u00eda, a la rutina, al des\u00e1nimo, a la instalaci\u00f3n, a la repetici\u00f3n vac\u00eda y mediocre.<\/p>\n<p>Y, por supuesto, la audacia y la creatividad siempre van de la mano de la disponibilidad y la movilidad. Cuando las Constituciones de las Hijas de la Caridad se\u00f1alan que \u00abfiel a tal esp\u00edritu, la Compa\u00f1\u00eda se mantiene disponible y \u00e1gil para responder con creatividad y valent\u00eda a las llamadas de la Iglesia y a las urgencias de los pobres&#8230;, est\u00e1n hablando de audacia y creatividad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>CUATRO FRENTES DE LUCHA A FAVOR DE LOS POBRES<\/strong><\/p>\n<p>Cualquier estrategia de lucha contra la pobreza y a favor de los pobres que pretenda ser completa, deber\u00e1 llevarse a cabo en cuatro frentes: asistencia, promoci\u00f3n, denuncia prof\u00e9tica de las injusticias y cambio de estructuras, y clarificaci\u00f3n y concientizaci\u00f3n de los poderes p\u00fablicos en favor de los pobres. Son cuatro niveles complementarios que Vicente de Pa\u00fal pone en pr\u00e1ctica sin fisuras ni atomizaciones, y que lega imperativamente a sus seguidores.<\/p>\n<p>Acci\u00f3n asistencial<\/p>\n<p>En efecto, Vicente de Pa\u00fal comenz\u00f3 por la acci\u00f3n asistencial, el nivel m\u00e1s elemental ante la urgencia de la enfermedad, el hambre, el desempleo, la guerra, la miseria, la marginaci\u00f3n o el desamparo social. Una acci\u00f3n que nunca desaparecer\u00e1 de su vida, de su mensaje y de las Instituciones que \u00e9l fund\u00f3.<\/p>\n<p>Sin embargo, la asistencia tiene que cimentarse en la eficacia organizativa y en la actitud cr\u00edtica. No puede confundirse con cierto paternalismo m\u00e1s o menos encubridor de injusticias. Desde un principio, Vicente de Pa\u00fal constat\u00f3 que Io que faltaba no eran tanto personas caritativas cuanto organizaci\u00f3n eficiente de la caridad. Con su agudo sentido de las realidades econ\u00f3micas, de la cooperaci\u00f3n y de la coordinaci\u00f3n, organiz\u00f3 durante la guerra de los Treinta A\u00f1os y de las dos Frondas una inmensa red de recogida, almacenamiento y distribuci\u00f3n de ayudas que llegaba a la mayor parte de Francia<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, para Vicente de Pa\u00fal la acci\u00f3n asistencial nunca puede ser ni aparecer como un suced\u00e1neo de las reformas estructurales. Por el contrario, las exige a gritos y en nombre de Dios. Y si desde la justicia de los hombres la acci\u00f3n caritativo-social es un acto voluntario, desde la justicia de Dios se torna obligatorio.<\/p>\n<p>Por eso, subraya en una carta del 8 de marzo de 1658 al superior de Marsella: \u00abiQue Dios nos conceda la gracia de enternecer nuestros corazones en favor de los miserables y de creer que, al socorrerles, estamos haciendo justicia y no misericordia.<\/p>\n<p>Acci\u00f3n promocional<\/p>\n<p>Como una evoluci\u00f3n natural e inevitable, complet\u00f3 la acci\u00f3n asistencial con la acci\u00f3n promocional, con la b\u00fasqueda de unos medios para que el pobre, personal y colectivamente, tome conciencia de su situaci\u00f3n, de su dignidad y de sus derechos, y sea, sobre todo, agente de su propio desarrollo integral. Y ello porque sabe que la pobreza generalizada tiene causas sociales y pol\u00edticas.<\/p>\n<p>Esta organizaci\u00f3n promocional en el compromiso servicial con los pobres se hace en Vicente de Pa\u00fal \u00abingeniosamente inventiva\u00bb. Y as\u00ed, escribe en su correspondencia: \u00abNo hay que asistir m\u00e1s que a aquellos que no pueden trabajar ni buscar su sustento, y que estar\u00edan en peligro de morir de hambre si no se les socorre. En efecto, apenas tenga uno fuerzas para trabajar, habr\u00e1 que comprarle algunos utensilios conformes con su profesi\u00f3n, pero sin darle nada m\u00e1s. Las limosnas no son para los que pueden trabajar&#8230;, sino para los pobres enfermos, los hu\u00e9rfanos o los ancianos\u00bb<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, esta acci\u00f3n promocional act\u00faa sobre las causas de la pobreza y de la marginaci\u00f3n de diferentes sectores de la socie-<\/p>\n<p>dad: campesinos, ni\u00f1os abandonados, hu\u00e9rfanos, refugiados&#8230; Y se prolonga hasta que \u00e9stos sean capaces de salir por s\u00ed mismos de su situaci\u00f3n. Lo mismo que urgi\u00f3 el Concilio Vaticano II en su decreto sobre el apostolado seglar: \u00abCumplir antes que nada las exigencias de la justicia, para no dar como ayuda de caridad lo que ya se debe por raz\u00f3n de justicia; suprimir las causas, y no s\u00f3lo los efectos, de los males, y organizar los auxilios de tal forma que quienes los reciben se vayan liberando progresivamente de la dependencia externa y se vayan bastando por s\u00ed mismos\u00bb<\/p>\n<p>Denuncia prof\u00e9tica de las injusticias y cambio de estructuras<\/p>\n<p>Entre las exigencias de su vasto plan de acci\u00f3n social, Vicente de Pa\u00fal incluye un tercer nivel: el cambio de estructuras. Un nivel que se concreta, a su vez, en la denuncia prof\u00e9tica de las injusticias y en e\/ compromiso activo hacia unas estructuras sociales m\u00e1s justas. Comprende que el cristiano, porque Io es y porque es urgido por el amor de Cristo y de sus hermanos pobres, no puede conformarse con ser justo, sino que tambi\u00e9n debe lanzarse a las exigencias de la lucha por la justicia, como expresi\u00f3n viva de la caridad.<\/p>\n<p>Cualquiera que se acerque, aunque sea someramente, a la vida de Vicente de Pa\u00fal, se encontrar\u00e1 con una ingente suma de acciones, actitudes y palabras encaminadas a impedir, por todos los medios a su alcance, que la maquinaria socio-econ\u00f3micopol\u00edtica contin\u00fae fabricando m\u00e1s pobres. Ah\u00ed est\u00e1 su entrevista con el primer ministro Richelieu para pedirle abiertamente el cese de la guerra 38, su oposici\u00f3n p\u00fablica y radical a la pol\u00edtica explotadora del pueblo campesino trazada por el cardenal Mazarino, oposici\u00f3n que qued\u00f3 reflejada en la entrevista que Vicente de Pa\u00fal mantuvo con el cardenal, al que le exigi\u00f3 la dimisi\u00f3n con una frase metaf\u00f3rica pero nada diplom\u00e1tica: \u00abMonse\u00f1or, ceda a las desgracias del tiempo; \u00e9chese al mar para calmar la tempestad\u00bb su larga e inteligente carta al mismo cardenal Mazarino, el 11 de septiembre de 1652, para pedirle, una vez m\u00e1s, que dimitiera y abandonase el reino, sencillamente porque le consideraba el principal causante del sufrimiento del pueblo 40 su apelaci\u00f3n al Papa Inocencio X, el 16 de agosto de 1652, para que interviniera en favor de la paz durante la Fronda de los Pr\u00edncipes, y as\u00ed \u00abrestablecer la uni\u00f3n en la familia real tan profundamente dividida, aliviar a los pueblos desolados por tan larga guerra, devolver la vida a los pobres abatidos y casi muertos de hambre, ayudar a los campos totalmente devastados, a las provincias arruinadas, levantar los templos derruidos&#8230;. y finalmente darnos otra vez la vida a todos&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Incluso, llega a pagar el precio de su \u00abatrevida\u00bb denuncia permaneciendo exiliado de la ciudad de Par\u00eds durante cinco meses<\/p>\n<p>A veces, se han querido interpretar como \u00abneutralidad y prudencia ante las injusticias\u00bb, algunas expresiones de Vicente de<\/p>\n<p>Pa\u00fal, cuando, en realidad, lo \u00fanico que pretende es evitar que sus seguidores se introduzcan en la \u00abpol\u00edtica de partidos\u00bb<\/p>\n<p>or el contrario, es muy significativa la carta que escribe a su \u00edntimo amigo Saint-Mart\u00edn, can\u00f3nigo de Dax, en estos t\u00e9rminos: \u00abLos sacerdotes de este tiempo tienen muchos motivos para temer los juicios de Dios&#8230; por no haberse opuesto como deb\u00edan a las plagas que afligen a la Iglesia, como son la peste, la guerra, el hambre y las herej\u00edas, que la atacan por todas partes\u00bb. Y no deja el m\u00e1s m\u00ednimo lugar a dudas cuando a las Hijas de la Caridad les presenta, como modelo para \u00ablas que vengan despu\u00e9s\u00bb, el ejemplo de Sor Juana Dalmagne, quien \u00abal saber que algunas personas ricas se hab\u00edan eximido de tributo, para sobrecargar a los pobres, les dijo libremente que era contra la justicia y que Dios los juzgar\u00eda por esos abusos.<\/p>\n<p>Es cierto que San Vicente no encabez\u00f3 ning\u00fan movimiento contestatario y reivindicativo contra las injustas estructuras sociales reinantes en su tiempo. Sin embargo, de alguna manera, fue un \u00abrevolucionario soterrado\u00bb en su acci\u00f3n por la justicia en pro de los pobres, iluminando las mentes, captando adeptos para su causa y fogueando los corazones.<\/p>\n<p>Y, desde luego, decir que Vicente de Pa\u00fal se conform\u00f3 con las estructuras injustas e hizo lo que buenamente pudo para paliar el sufrimiento de los pobres o que, incluso, con su caridad fren\u00f3 y retras\u00f3 el cambio de las estructuras, es no entender en absoluto la lucha de Vicente de Pa\u00fal contra las actitudes, legislaciones y decisiones de los mandatarios pol\u00edticos y contra el sistema inhumano del siglo de los pobres.<\/p>\n<p>Clarificaci\u00f3n y concientizaci\u00f3n de los poderes p\u00fablicos<\/p>\n<p>Hay otro aspecto, en esta estrategia organizativa del servicio vicenciano a los pobres, que no se ha resaltado suficientemente. Vicente de Pa\u00fal no dud\u00f3 nunca en llevarlo a cabo. Se trata de clarificar y convertir las conciencias de los poderes pol\u00edticos, econ\u00f3micos, sociales y eclesi\u00e1sticos en orden a proteger a los colectivos sociales m\u00e1s vulnerables y d\u00e9biles.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal, expl\u00edcita e impl\u00edcitamente, viene a decir a los poderes p\u00fablicos que su obligaci\u00f3n social y moral es encargarse de los que nada tienen, hasta ayudarles a recuperar la dignidad humana. En definitiva, les pide que se conviertan a lo que \u00e9l se convirti\u00f3: la convicci\u00f3n fundamental de que \u00ablos pobres son los predilectos de Dios\u00bb y la \u00abconciencia cr\u00edtica\u00bb de una sociedad opulenta e insolidaria.<\/p>\n<p>Este cuarto nivel del servicio vicenciano a los pobres tiene dos caracter\u00edsticas: la capacidad cr\u00edtica para descubrir y hacer descubrir las injusticias, explotaciones y marginaciones, y la capacidad de concientizar y animar a personas, instituciones y grupos sociales en el trabajo por los pobres. No se trata de mover a una ocasional actitud m\u00e1s o menos compasiva, sino de fomentar esa conciencia social capaz de ver la gravedad de los problemas, de llegar a las causas sociales y humanas, de percibir los mecanismos y las estructuras de pecado del entramado social. El mismo Juan Pablo ll dec\u00eda, en la audiencia del 30 de junio de 1986, a los delegados de la XXXVII Asamblea General de la Congregaci\u00f3n de la MiSi\u00f3n: \u00abQueridos padres y hermanos de la Misi\u00f3n, m\u00e1s que nunca, con audacia, humildad y competencia buscad las causas de la pobreza y favoreced animosamente, a corto y a largo plazo, las soluciones concretas, movibles y eficaces. Actuando de esta manera, cooperar\u00e9is a la credibilidad del Evangelio y de la Iglesia\u00bb.<\/p>\n<p>Hay que reconocer que esta pista resulta ardua y compleja, porque no es f\u00e1cil llegar hasta las complicadas entretelas que tejen la trama social y, en particular, las situaciones de miseria y marginaci\u00f3n. Es m\u00e1s c\u00f3modo y f\u00e1cil dejarse llevar por las explicaciones oficiales que no tienen ning\u00fan inter\u00e9s en mostrar las perversas contradicciones del sistema.<\/p>\n<p>Por otra parte, no resulta ninguna extrapolaci\u00f3n si aplicamos a este plan organizado de la caridad vicenciana el calificativo de \u00abexpresi\u00f3n de la dimensi\u00f3n pol\u00edtica y social de la fe\u00bb de Vicente de Pa\u00fal. Tal vez, a \u00e9l le hubiera gustado poder citar aquellas palabras que el Papa P\u00edo XI pronunci\u00f3 ante la Federaci\u00f3n Universitaria Cat\u00f3lica Italiana m\u00e1s de trescientos a\u00f1os despu\u00e9s: \u00abEl campo pol\u00edtico abarca los intereses de la sociedad entera; y en este sentido, es el campo de la m\u00e1s vasta caridad, de la caridad pol\u00edtica, de la caridad de la sociedad 46. O incluso lo que los Obispos espa\u00f1oles declararon el 22 de agosto de 1986 hablando de la dimensi\u00f3n social y pol\u00edtica de la caridad: \u00abNo se trata s\u00f3lo ni principalmente de suplir las deficiencias de la justicia, aunque en ocasiones sea necesario hacerlo. Ni mucho menos se trata de encubrir con una supuesta caridad las injusticias de un orden establecido y asentado en profundas ra\u00edces de dominaci\u00f3n o explotaci\u00f3n. Se trata m\u00e1s bien de un compromiso activo y operante, fruto del amor cristiano a los dem\u00e1s hombres, considerados como hermanos, en favor de<\/p>\n<p>un mundo m\u00e1s justo y m\u00e1s fraterno con especial atenci\u00f3n a las necesidades de los m\u00e1s pobres<\/p>\n<p>Por eso, a este plan de lucha por la dignidad de los pobres se le ha llamado y se le llama \u00abcaridad pol\u00edtica\u00bb. No en el sentido de la pol\u00edtica de partidos, sino en la acepci\u00f3n m\u00e1s genuina y noble de la palabra \u00abpol\u00edtica\u00bb, es decir, el esfuerzo por la construcci\u00f3n justa, equitativa y solidaria del bien com\u00fan, de la ciudad terrestre, de la &#8216;polis\u00bb en su sentido etimol\u00f3gico. Vicente de Pa\u00fal llev\u00f3 a cabo esta caridad pol\u00edtica, aunque nunca emple\u00f3 -ni pudo emplear en su estricta literalidad- esta expresi\u00f3n relativamente moderna.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>UN L\u00cdDER PARA NUESTRO TIEMPO<\/strong><\/p>\n<p>Constantemente, decimos que Vicente de Pa\u00fal se adelant\u00f3 a su tiempo y a las coordenadas de su sociedad en todo lo referente al servicio a los pobres; constantemente decimos tambi\u00e9n que las Instituciones que \u00e9l fund\u00f3 llevan el sello de la originalidad; constantemente a\u00f1adimos que Vicente de Pa\u00fal es una interpelaci\u00f3n permanente para sus seguidores por su audacia y su creatividad en abrir caminos nuevos para cambiar las estructuras de marginaci\u00f3n y de exclusi\u00f3n social; y constantemente aseguramos que su visi\u00f3n de la econom\u00eda, de la organizaci\u00f3n y de la planificaci\u00f3n a favor de los pobres es un modelo incluso para este siglo en que vivimos.<\/p>\n<p>En definitiva, siempre que hablamos de Vicente de Pa\u00fal, estamos presuponiendo su liderazgo, su influencia, su ejemplo m\u00e1s all\u00e1 de su tiempo. Y siempre que analizamos sus palabras y sus hechos, estamos refiri\u00e9ndonos a alguien con una fuerza moral que gu\u00eda y arrastra a los dem\u00e1s a seguir sus pasos.<\/p>\n<p>Cuando pronunciamos la palabra l\u00edder o hablamos de liderazgo, inmediatamente lo asociamos con una serie m\u00faltiple de conceptos: el que est\u00e1 en la cabeza de un grupo; el que vence en una competici\u00f3n; el que aglutina en torno a s\u00ed a un grupo social, religioso o pol\u00edtico; el que ejerce poder o influencia decisiva sobre una colectividad; el que gu\u00eda con su autoridad a unos seguidores suyos; el que destaca sobre los dem\u00e1s en distintos planos de las ideas o de los hechos&#8230; Se trata de un t\u00e9rmino que los ling\u00fcistas llamar\u00edan polis\u00e9mico, o sea, que tiene muchos significados, pero siempre con un denominador com\u00fan: todo Io que hace referencia a guiar, a conducir o a dirigir, a ir por delante de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>\u00bfEstos t\u00e9rminos se pueden aplicar a Vicente de Pa\u00fal? Ciertamente s\u00ed. Pero con una salvedad: Vicente de Pa\u00fal, en su liderazgo, incorpora un elemento clave: el servicio. Porque, casi siempre, el h\u00e1bitat del l\u00edder es el poder y el mando. En Vicente de Pa\u00fal, el liderazgo se ejerce en el servicio a los necesitados.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal tiene muy claro lo que Jes\u00fas de Nazaret dijo sobre el liderazgo en el evangelio de Lucas: &#8216;t Los reyes de las naciones las dominan como se\u00f1ores absolutos, y los que ejercen el poder sobre ellas se hacen llamar bienhechores; pero no as\u00ed vosotros, sino que el mayor entre vosotros sea como el menor y el que gobierna como el que sirve\u00bb (LC 22, 26). Y tambi\u00e9n tiene muy claro el ejemplo del Maestro: \u00abVosotros me llam\u00e1is &#8216;el Maestro&#8217; y &#8216;el Se\u00f1or&#8217;, y dec\u00eds bien, porque lo soy. Pues si yo, el Se\u00f1or y el Maestro, os he lavado los pies, vosotros tambi\u00e9n deb\u00e9is lavaros los pies unos a otros\u00bb (Jn 13, 14-15).<\/p>\n<p>Por eso, haciendo una mezcla y una s\u00edntesis de muchas definiciones, podemos aplicar a Vicente de Pa\u00fal la siguiente definici\u00f3n de liderazgo: \u00abLiderazgo es la habilidad de influenciar a la gente para que trabaje con entusiasmo hacia el logro de objetivos que<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"15\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>buscan el bien com\u00fan y especialmente el bien de los m\u00e1s necesitados\u00bb. Porque en la espiritualidad vicenciana -lo he subrayado varias veces- todo debe estar referido a los pobres y todo debe desembocar ineludiblemente en la liberaci\u00f3n integral de los pobres. Porque los acontecimientos y las necesidades de los pobres configuraron y dinamizaron las Instituciones y las obras vicencianas desde sus or\u00edgenes, y siguen garantizando hoy la fidelidad a su esp\u00edritu verdadero. Y porque, en Vicente de Pa\u00fal y en los vicencianos, nada tiene sentido ni raz\u00f3n sin los pobres, y todo se hace cre\u00edble y certero desde los pobres, con los pobres, para los pobres y por los pobres.<\/p>\n<p>Celestino Fern\u00e1ndez<\/p>\n<p>La Milagrosa<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VICENTE DE PAUL (Un coraz\u00f3n si medida) (IV) MEMORIA INTERPELANTE DE UN DEFENSOR DE LOS POBRES En la pel\u00edcula \u00abMonsieur Vincent\u00bb (\u00abEl se\u00f1or Vicente\u00bb), mezcla de historia real y ficci\u00f3n ajustada a la realidad, hay &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-un-corazon-si-medida-iv\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":404146,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[1,5],"tags":[],"class_list":["post-406357","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sin-categoria","category-vicente-de-paul"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.5 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>VICENTE DE PAUL (Un coraz\u00f3n si medida) (IV) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-un-corazon-si-medida-iv\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"VICENTE DE PAUL (Un coraz\u00f3n si medida) (IV) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"VICENTE DE PAUL (Un coraz\u00f3n si medida) (IV) MEMORIA INTERPELANTE DE UN DEFENSOR DE LOS POBRES En la pel\u00edcula \u00abMonsieur Vincent\u00bb (\u00abEl se\u00f1or Vicente\u00bb), mezcla de historia real y ficci\u00f3n ajustada a la realidad, hay ... 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