{"id":406349,"date":"2026-10-08T08:13:53","date_gmt":"2026-10-08T06:13:53","guid":{"rendered":"https:\/\/vincentians.com\/es\/?p=406349"},"modified":"2026-08-11T21:16:08","modified_gmt":"2026-08-11T19:16:08","slug":"vicente-de-paul-un-corazon-si-medida-viii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-un-corazon-si-medida-viii\/","title":{"rendered":"VICENTE DE PAUL (Un coraz\u00f3n si medida) (VIII)"},"content":{"rendered":"<p>VICENTE DE PAUL (Un coraz\u00f3n si medida) (VIII)<\/p>\n<p>ESPACIOS VICENCIANOS EN LA NUEVA EVANGELIZACI\u00d3N<\/p>\n<p>Hay una cosa que est\u00e1 meridianamente clara en la cabeza y en el coraz\u00f3n de todos los miembros de la llamada Familia vicenciana: que el carisma, el ser, la espiritualidad, la identidad, el sello caracter\u00edstico de los seguidores de Vicente de Pa\u00fal ha estado, est\u00e1 y estar\u00e1 de plena actualidad. Sin embargo, lo que no est\u00e1 tan clara es la forma de vivir, de transmitir y de realizar ese carisma vicenciano. Desde hace bastante tiempo, la Familia vicenciana, lo mismo que otros grupos en la Iglesia, est\u00e1 buscando su espacio, su sitio en la tarea evangelizadora de toda la comunidad eclesial, Espacio que estaba muy claro y certero en otra \u00e9poca, pero no en este cambio total y radical de \u00e9poca.<\/p>\n<p>Por eso, ha llegado el momento de reflexionar sobre una serie de cuestiones fundamentales de nuestro presente y de nuestro futuro: \u00bfpodemos aportar algo los vicencianos a la nueva y urgente evangelizaci\u00f3n? \u00bfsomos capaces los vicencianos de hacer fructificar nuestro carisma, nuestra espiritualidad, nuestro ser en la tarea de la nueva evangelizaci\u00f3n? \u00bfcu\u00e1les son las claves vicencianas que pueden contribuir a hacer eficaz y operativo este proyecto planetario de la nueva evangelizaci\u00f3n? \u00bfen qu\u00e9 campo evangelizador debemos movernos hoy los vicencianos? \u00bfcu\u00e1les son los espacios vicencianos en la nueva evangelizaci\u00f3n?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>LA EVANGELIZACI\u00d3N, TAREA DE TODOS LOS CRISTIANOS<\/strong><\/p>\n<p>Se trata, pues, de ver si los vicencianos (cuando hablo de vicencianos, me refiero a toda la Familia vicenciana) tenemos algo que decir en el campo universal de la evangelizaci\u00f3n. Evidentemente, la evangelizaci\u00f3n es urgencia, ministerio y mandato universal para toda la Iglesia. El Papa Pablo VI, en la Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica \u00abEvangelii nuntiandi\u00bb, nos dice: &#8216;(Evangelizar constituye, en efecto, la dicha y vocaci\u00f3n propia de la Iglesia, su identidad m\u00e1s profunda. Ella existe para evangelizar\u00bb <sup>I<\/sup><\/p>\n<p>De suyo, no podemos hablar de una evangelizaci\u00f3n vicenciana, en cuanto tal, ni de una evangelizaci\u00f3n ignaciana o franciscana o dominicana. Porque el vasto campo de la evangelizaci\u00f3n es de todos los cristianos y para todos los cristianos. Es la tarea de toda la Iglesia. No es una tarea m\u00e1s entre muchas. Es la tarea fundamental y la raz\u00f3n de ser de la Iglesia. Hay que poner el \u00e9nfasis en el art\u00edculo \u00abla\u00bb.<\/p>\n<p>El arco\u00edris es un conjunto de variados colores, de ah\u00ed su belleza. Es un conjunto de colores que no es de ning\u00fan color concreto y espec\u00edfico, sino de todos los colores por igual. Y as\u00ed, cada color contribuye a embellecer el conjunto. Podr\u00edamos decir que de lo que se trata es de encontrar ese color netamente vicenciano que contribuye a embellecer el arco\u00edris de la evangelizaci\u00f3n. O sea, qu\u00e9 puede aportar a la evangelizaci\u00f3n universal el carisma vicenciano, la espiritualidad vicenciana, el \u00abser\u00bb vicenciano.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>UNAS ACLARACIONES SOBRE LA NUEVA EVANGELIZACI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p>En el t\u00edtulo de este cap\u00edtulo se habla de la nueva evangelizaci\u00f3n. Es el vocablo que solemos usar con m\u00e1s frecuencia en los \u00faltimos a\u00f1os, desde que el Papa Juan Pablo ll, en una visita pastoral a Polonia en 1979, hablase de \u00abuna evangelizaci\u00f3n nueva en su ardor, en su m\u00e9todo y en su expresi\u00f3n\u00bb<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"6\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>El Papa Benedicto XVI, hoy em\u00e9rito, hizo de la nueva evangelizaci\u00f3n el tema medular de su Papado e instituy\u00f3 el \u00abConsejo Pontificio para la promoci\u00f3n de la nueva evangelizaci\u00f3n\u00bb. El \u00faltimo S\u00ednodo de los obispos ha tratado sobre la nueva evangelizaci\u00f3n. Y el actual Papa Francisco tiene la nueva evangelizaci\u00f3n como punto fundamental. Es decir, hoy al hablar de evangelizaci\u00f3n, siempre se emplea el adjetivo calificativo \u00abnueva\u00bb<\/p>\n<p>No voy a entrar en disquisiciones sobre el empleo del vocablo evangelizaci\u00f3n sin adjetivo o evangelizaci\u00f3n con adjetivo. Pienso que, en definitiva, es lo mismo, que lo verdaderamente importante es el sustantivo, es decir la evangelizaci\u00f3n. Pero es necesario tener en cuenta lo siguiente:<\/p>\n<p>La nueva evangelizaci\u00f3n significa, por Io menos, dos cosas. Obviamente, y en primer lugar, significa que de nuevo hay que volver a evangelizar, puesto que la secularizaci\u00f3n se est\u00e1 decantando en occidente como una galopante descristianizaci\u00f3n. Los valores del evangelio, tales como el amor, la caridad, la fraternidad, la igualdad, la solidaridad&#8230; han cedido estrepitosamente ante el empuje de nuevos valores \u00abseculares\u00bb como el progreso, la eficacia, el \u00e9xito, el consumo&#8230; Pues aunque los valores cristianos siguen en la boca, hace tiempo que ya no est\u00e1n en el coraz\u00f3n. No son los que nos mueven cada d\u00eda, sino los que dejamos que solamente nos conmuevan en d\u00edas se\u00f1alados y contados con los dedos de una mano.<\/p>\n<p>Pero la nueva evangelizaci\u00f3n significa tambi\u00e9n, y sobre todo, que hay que evangelizar de nuevo, de una manera nueva, con nuevos m\u00e9todos, nuevas metas y nuevas estrategias, para no incurrir en los errores del pasado. La nueva meta no puede ser el formar otra cristiandad, sino la construcci\u00f3n del reino de Dios. Y eso nada tiene que ver con la ocupaci\u00f3n conquistadora del mundo, sino con la presencia testimonial en el mundo. No se trata de bautizar una cultura o un territorio, sino de bautizar al que crea, es decir, al que quiera asumir y compartir el mensaje de Jes\u00fas de Nazaret.<\/p>\n<p>Tampoco hay que olvidar lo que el Papa Francisco viene repitiendo con insistencia en todas sus alocuciones y, m\u00e1s concretamente, en su reciente Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica &#8216;(Evangelii gaudium\u00bb: que la evangelizaci\u00f3n (o la nueva evangelizaci\u00f3n) tiene que poner a la Iglesia, a toda la Iglesia, en \u00abestado de misi\u00f3n\u00bb y tiene que moverse en las \u00abperiferias\u00bb de la vida, periferias materiales, morales, geogr\u00e1ficas, existenciales, espirituales&#8230;; y que esta evangelizaci\u00f3n tiene que ser di\u00e1logo, sanaci\u00f3n, esperanza y alegr\u00eda Lo mismo que dijo, el 13 de octubre del a\u00f1o 2013, a los miembros del Pontificio Consejo para la nueva evangelizaci\u00f3n: \u00abLa Iglesia es la casa en la cual las puertas est\u00e1n siempre abiertas no s\u00f3lo para que cada uno pueda encontrar all\u00ed acogida y respirar amor y esperanza, sino tambi\u00e9n para que nosotros podamos salir a llevar este amor y esta esperanza. El Esp\u00edritu Santo nos impulsa a salir de nuestro recinto y nos gu\u00eda hasta las periferias de la humanidad\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>TRES PRIORIDADES IRRENUNCIABLES<\/strong><\/p>\n<p>Cada cierto tiempo, los vicencianos -como otros grupos en la Iglesia- suelen hacer un discernimiento en torno al lugar o el espacio que deben ocupar en la tarea global de la evangelizaci\u00f3n o, si preferimos, de la nueva evangelizaci\u00f3n. Y tambi\u00e9n cada cierto tiempo, los vicencianos entran en una din\u00e1mica de inquietud, perplejidad, dubitaci\u00f3n porque no terminan de ver claro cu\u00e1l es ese espacio espec\u00edfica y propiamente vicenciano.<\/p>\n<p>Si se me permite la humorada, dir\u00eda que muchas veces nos parecemos a las tortugas, que dan la impresi\u00f3n de pasarse toda su vida buscando la casa y no se dan cuenta de que la llevan a cuestas, Nosotros nos pasamos la vida buscando nuestro espacio identitario en el conjunto de la Iglesia y de la sociedad y no nos percatamos de que lo tenemos delante. Concretamente, no tenemos nada m\u00e1s que acudir a las Constituciones y Estatutos de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n para saber, con plena seguridad, cu\u00e1l es nuestro lugar o espacio. Porque en esas Constituciones est\u00e1 la traducci\u00f3n m\u00e1s viva y actual del carisma, de la espiritualidad y de la misi\u00f3n de los seguidores de Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>Si acudimos al cap\u00edtulo primero de la segunda parte de las referidas Constituciones, nos encontramos con una articulaci\u00f3n bastante detallada de la misi\u00f3n vicenciana. Pero, de una manera especial, el n\u00famero 12 nos se\u00f1ala el camino, la meta y el ritmo de nuestra misi\u00f3n. En ese n\u00famero est\u00e1 sintetizado el espacio que deben ocupar los vicencianos en la nueva evangelizaci\u00f3n. Podemos dar vueltas y m\u00e1s vueltas buscando nuestro lugar, pero siempre volveremos a este n\u00famero 12 de las Constituciones.<\/p>\n<p>De este n\u00famero, voy a destacar sus tres primeros apartados, que, en mi opini\u00f3n, constituyen las tres prioridades irrenunciables e innegociables en el ser y en el quehacer vicencianos. Tres prioridades que son, a la vez, el tel\u00f3n de fondo o el marco de referencia de la misi\u00f3n vicenciana y las claves para entender el lugar donde debe resituarse constantemente el evangelizador vicenciano.<\/p>\n<p>\u00abPreferencia clara y expresa por el apostolado entre los pobres\u00bb M\u00e1s de uno puede equiparar esta primera prioridad vicenciana con la llamada \u00abopci\u00f3n preferencial por los pobres\u00bb <sup>7 <\/sup>Sin embargo, a\u00fan siendo muy loable y exigente esta expresi\u00f3n para todos los cristianos, se quedar\u00eda corta para la misi\u00f3n vicenciana. Porque, cuando las Constituciones hablan de \u00abpreferencia por los pobres\u00bb, lo matizan con dos calificativos que no dejan resquicio a la duda: opci\u00f3n \u00abclara\u00bb y \u00abexpresa\u00bb. O lo que es lo mismo, opci\u00f3n nada te\u00f3rica ni abstracta, opci\u00f3n totalmente alejada de los generalismos o de aquellos t\u00f3picos que vienen a decir cosas tan peregrinas como que \u00abtodos somos pobres de alguna forma\u00bb, opci\u00f3n radical, en suma. Con esos dos adjetivos, la preferencia por los pobres deja de ser optativa y se convierte en obligatoria, y la opci\u00f3n por los pobres deja de ser meramente preferencial y se convierte en fundamental. Son dos adjetivos -clara y expresa- muy bien escogidos y que sintetizan todo el pensamiento y toda la acci\u00f3n evangelizadora de Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, esta preferencia clara y expresa por los pobres y entre los pobres nos traslada a la visibilidad efectiva y a la significatividad real. Es decir, exige que la opci\u00f3n por los pobres sea efectiva, se pueda ver, se pueda tocar, se pueda evaluar, se pueda demostrar. Exige que no se quede en los papeles, en los documentos, en los paisajes de las promesas y de las buenas intenciones. Exige, en definitiva, que aterrice en la vida diaria y concreta, en la cercan\u00eda con los pobres, en la encarnaci\u00f3n e inculturaci\u00f3n en su vida y en sus situaciones.<\/p>\n<p>El espacio primero y fundamental de los vicencianos en la nueva evangelizaci\u00f3n queda perfectamente delimitado en esta sencilla frase. Porque decir \u00abpreferencia clara y expresa por los pobres\u00bb nos remite inmediatamente a lo que Vicente de Pa\u00fal repite una y otra vez, y resume en el siguiente texto: \u00ab\u00bfVerdad que nos sentimos dichosos, hermanos m\u00edos, de expresar al vivo la vocaci\u00f3n de Jesucristo? \u00bfQui\u00e9n manifiesta mejor la forma de vivir que Jesucristo tuvo en la tierra sino los misioneros? &#8230; jOh! iQu\u00e9 felices ser\u00e1n los que puedan decir, en la hora de su muerte, aquellas palabras de Nuestro Se\u00f1or: &#8216;Evangelizare pauperibus misit me Dominus&#8217;! Ved, hermanos m\u00edos, c\u00f3mo lo principal para Nuestro Se\u00f1or era trabajar por los pobres. Cuando se dirig\u00eda a los otros, lo hac\u00eda como de pasada\u00bb. Y si nos acercamos a lo que dec\u00eda a las<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hijas de la Caridad, en este tema, la insistencia va en la misma l\u00ednea. Por ejemplo, cuando las presenta su identidad, es decir, su ser y su quehacer, subraya: \u00abPara ser verdaderas Hijas de la Caridad, ten\u00e9is que hacer lo que hizo el Hijo de Dios en la tierra\u00bb. E, inmediatamente, aclara: Jesucristo no hizo en este mundo sino servir a los pobres<\/p>\n<p>Esta primera prioridad vicenciana es completada en las Constituciones de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n con un razonamiento evang\u00e9lico: \u00abLa evangelizaci\u00f3n de los pobres, en efecto, es se\u00f1al de que el Reino de Dios se acerca a la tierra\u00bb (Cf. Mt 11, 5). Es lo que Vicente de Pa\u00fal establece como marco y referencia de la misi\u00f3n vicenciana, es, de nuevo, el espacio donde deben moverse los vicencianos en su servicio evangelizador. Ya lo he citado en el cap\u00edtulo 5 de este libro, pero es justo y necesario volver a citarlo y a enfatizarlo. Me refiero a lo que dice Vicente de Pa\u00fal a los misioneros el 6 de diciembre de 1658: \u00ab(Nuestra misi\u00f3n es): dar a conocer a Dios a los pobres, anunciarles a Jesucristo, decirles que est\u00e1 cerca el reino de los cielos y que ese reino es para los pobres\u00bb. Es curioso que esta frase clave y fundamental de San Vicente apenas la hemos citado o empleado los sacerdotes y hermanos de la Misi\u00f3n. Sin embargo, las Hijas de la Caridad la han recogido en sus Constituciones, tanto en las anteriores como en las actuales renovadas<\/p>\n<p>Esta frase constituye el sello vicenciano de la evangelizaci\u00f3n y certifica, por boca de Vicente de Pa\u00fal, el espacio exacto que debemos ocupar los vicencianos en la nueva evangelizaci\u00f3n. Y, sin duda, nos lleva a las grandes resonancias de la \u00abEvangelii nuntiandi\u00bb de Pablo VI, el documento m\u00e1s completo sobre la evangelizaci\u00f3n en el mundo actual.<\/p>\n<p>\u00abAtenci\u00f3n a la realidad de la sociedad humana\u00bb<\/p>\n<p>Es la segunda prioridad que se\u00f1alan las citadas Constituciones en su empe\u00f1o por dejar bien asentado el lugar que corresponde a los vicencianos en la tarea evangelizadora de la Iglesia. Es decir, el vicenciano no puede evangelizar desde lejos, desde la zona de nadie o desde un espiritualismo desencarnado.<\/p>\n<p>Esta segunda prioridad nos remite a la \u00abencarnaci\u00f3n\u00bb que es la primera nota esencial de la espiritualidad vicenciana. Porque, cuando hablamos, en el lenguaje vicenciano, de prestar atenci\u00f3n a la realidad humana, estamos diciendo que no puede haber evangelizaci\u00f3n sin encarnaci\u00f3n, sin inculturaci\u00f3n, sin meternos de lleno en la realidad que se quiere y se debe evangelizar. Estamos diciendo que lo primero que hizo el buen samaritano, en la par\u00e1bola del evangelista Lucas, fue bajar de su cabalgadura y acercarse al herido en el camino (Cf. LC 10, 30-37). Sin esa acci\u00f3n de \u00abacercamiento\u00bb nunca hubiera auxiliado al herido.<\/p>\n<p>Para evitar la tentaci\u00f3n de andar por las ramas, esta segunda prioridad concreta esa atenci\u00f3n a la realidad social. Es una concreci\u00f3n vicenciana que guarda relaci\u00f3n l\u00f3gica y coherente con la opci\u00f3n fundamental por los pobres: \u00ab(Atenci\u00f3n), sobre todo, a las causas de la desigual distribuci\u00f3n de los bienes en el mundo\u00bb.<\/p>\n<p>Ciertamente, hay muchas maneras de observar y analizar la realidad y tambi\u00e9n hay muchos \u00e1ngulos desde donde llevar a cabo ese an\u00e1lisis. Desde los intereses de la ideolog\u00eda pol\u00edtica, desde las fr\u00edas coordenadas econ\u00f3micas, desde las tramposas y mentirosas directrices del mercado, desde las estad\u00edsticas del consumo y del disfrute, desde el bienestar venido a menos&#8230; Pero la visi\u00f3n y el an\u00e1lisis de la realidad de un vicenciano, seg\u00fan la letra y el esp\u00edritu de este n\u00famero de las Constituciones, debe llevarse a cabo desde los pobres, con los pobres, para los pobres, junto a los pobres&#8230; Y, m\u00e1s concretamente, ese an\u00e1lisis y esa visi\u00f3n de la realidad debe dirigirse al extenso panorama de desigualdades, injusticias, insolidaridades&#8230; que est\u00e1n fabricando constantemente m\u00e1s pobres y marginados.<\/p>\n<p>Se suele decir que la mirada de Vicente de Pa\u00fal cambi\u00f3 la sociedad francesa de su tiempo. Fue una mirada cr\u00edtica, escrutadora de la realidad social, econ\u00f3mica, pol\u00edtica y religiosa. Y, sobre todo, fue una mirada que penetr\u00f3 hasta las mismas causas estructurales de la desigualdad, de la injusticia y de la miseria. No se qued\u00f3 en la superficie. Y fue tambi\u00e9n una mirada valiente y coherente con lo que ve\u00eda, Por eso, denunci\u00f3 esas estructuras de malignidad. Porque todo an\u00e1lisis de la realidad no se puede quedar en el olvido o en el silencio.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal entendi\u00f3 perfectamente algo que ha puesto de relieve la teolog\u00eda actual: que toda situaci\u00f3n de injusticia, de desigualdad, de corrupci\u00f3n que genera v\u00edctimas es una cuesti\u00f3n teologal, es decir, una cuesti\u00f3n que afecta a Dios mismo. En una famosa obra de Bertolt Brecht la protagonista se queja a los dioses: \u00ab\u00bfC\u00f3mo se puede ser buena cuando todo est\u00e1 tan caro?\u00bb. Y los dioses le responden: \u00abDesgraciadamente, no podemos hacer nada en ese sentido. Los asuntos econ\u00f3micos no son de nuestra incumbencia. Pues bien, esta respuesta nunca la dar\u00eda el Dios de la Biblia. Las primeras noticias que los israelitas tuvieron de \u00c9l fueron consecuencia precisamente de la explotaci\u00f3n que padec\u00edan en Egipto. Es importante subrayar que la justicia b\u00edblica empieza cuando Dios escucha las quejas y los gritos del pueblo. Son esos gritos los que hacen intervenir a Dios, y no simplemente el hecho de ser &#8216;su\u00bb pueblo. Y es que una de las caracter\u00edsticas clave en la Historia de la Salvaci\u00f3n es la frase del cap\u00edtulo 3 del libro del \u00c9xodo: \u2026el \u00a0clamor de los israelitas ha llegado hasta m\u00ed&#8230;\u00bb (Ex, 3, 9).<\/p>\n<p>Cuando el Papa Francisco habla repetidamente de \u00abeconom\u00eda de la exclusi\u00f3n\u00bb, de cultura del descarte\u00bb o de \u00abcultura de la muerte est\u00e1 sacando a la luz las consecuencias de un an\u00e1lisis serio y profundo de la realidad social. Y nos ense\u00f1a a todos -y, por supuesto a los vicencianos- a prestar \u00abatenci\u00f3n a la realidad de la sociedad humana\u00bb. Incluso, para que no tengamos miedo a traspasar ciertas fronteras de la prudencia y de la ortodoxia, nos dice algo que puede sonar a nuevo en un Papa: No nos preocupemos s\u00f3lo por no caer en errores doctrinales, sino tambi\u00e9n por ser fieles a este camino luminoso de vida y de sabidur\u00eda. Porque a los defensores de la &#8216;ortodoxia&#8217; se dirige a veces el reproche de pasividad, de indulgencia o de complicidad culpables respecto a situaciones de injusticia intolerables y a los reg\u00edmenes pol\u00edticos que las mantienen<\/p>\n<p>Pero, adem\u00e1s, esta segunda prioridad que se\u00f1alan las Constituciones de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n se completa con una frase que nos indica la raz\u00f3n y la finalidad del an\u00e1lisis social: \u00aba fin de cumplir mejor con la funci\u00f3n prof\u00e9tica de evangelizar\u00bb<\/p>\n<p>Esta referencia a la \u00abfunci\u00f3n prof\u00e9tica\u00bb nos est\u00e1 indicando algo muy importante y que, a veces, hemos olvidado: que la evangelizaci\u00f3n es anuncio de la Buena Nueva de Jesucristo y, a la vez, denuncia de todas las estructuras y situaciones que obstaculizan esa Buena Nueva. Toda aut\u00e9ntica profec\u00eda es anuncio y denuncia.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, los vicencianos saben, por boca de Vicente de Pa\u00fal, que esta dimensi\u00f3n prof\u00e9tica de la evangelizaci\u00f3n tiene dos componentes fundamentales y complementarios: la ense\u00f1anza de los misterios necesarios para la salvaci\u00f3n y el compromiso pr\u00e1ctico para hacer efectiva esa ense\u00f1anza en la liberaci\u00f3n integral de los pobres. Porque Vicente de Pa\u00fal, en su honda vivencia cristol\u00f3gica, ten\u00eda muy presente que Jes\u00fas de Nazaret no s\u00f3lo anunciaba una Buena Noticia, sino que, a la vez, pon\u00eda en marcha una nueva realidad: el Reino de Dios. Por eso, sacaba una consecuencia l\u00f3gica: para evangelizar no basta con hablar, es necesaria una acci\u00f3n transformadora que abra caminos al Reino de Dios, sabiendo que los primeros destinatarios del Reino de Dios son los pobres.<\/p>\n<p>En esta l\u00ednea de la \u00abfunci\u00f3n prof\u00e9tica de evangelizar\u00bb, hay que insistir en algo b\u00e1sico: la evangelizaci\u00f3n exige un esfuerzo por ir transformando las estructuras sociales, pol\u00edticas, econ\u00f3micas, culturales e, incluso, religiosas; la evangelizaci\u00f3n est\u00e1 exigiendo una pastoral de hechos y de gestos salvadores, liberadores y sanadores, no s\u00f3lo una catarata de palabras archisabidas y una repetici\u00f3n aburrida de sermones moralizantes. En definitiva, es urgente que los vicencianos emprendan una pastoral de gestos prof\u00e9ticos, de acciones de solidaridad con los marginados y excluidos sociales, de tomas de posici\u00f3n valientes y arriesgadas ante injusticias concretas y lacerantes, de colaboraci\u00f3n abierta y solidaria con iniciativas humanizadoras&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A ra\u00edz del Concilio Vaticano ll, las voces m\u00e1s alentadoras y perspicaces de la comunidad eclesial empezaron a recordarnos varias verdades de sentido com\u00fan cristiano en esta l\u00ednea prof\u00e9tica de la evangelizaci\u00f3n: que sin una clara y decidida toma de postura a favor de los pobres no puede haber verdadera evangelizaci\u00f3n; que la lucha por la justicia es una dimensi\u00f3n constitutiva de la evangelizaci\u00f3n; que los hechos y trabajos por la promoci\u00f3n de las personas, especialmente de los pobres y marginados, es un infalible criterio verificador del mensaje evang\u00e9lico que predicamos y transmitimos<\/p>\n<p>El \u00faltimo y m\u00e1s reciente documento oficial del magisterio, la Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica \u00abEvangelii gaudium\u00bb, es sumamente expl\u00edcito y aleccionador a este respecto: \u00abLa tarea evangelizadora implica y exige una promoci\u00f3n integral de cada ser humano. Ya no se puede decir que la religi\u00f3n debe recluirse en el \u00e1mbito privado y que est\u00e1 s\u00f3lo para preparar las almas para el cielo. Sabemos que Dios quiere la felicidad de sus hijos tambi\u00e9n en esta tierra, aunque est\u00e9n llamados a la plenitud eterna, porque \u00c9l cre\u00f3 todas las cosas para que las disfrutemos (1 Tm 6, 17), para que todos puedan disfrutarlas&#8230; Por consiguiente, nadie puede exigirnos que releguemos la religi\u00f3n a la intimidad secreta de las personas, sin influencia alguna en la vida social y nacional, sin preocuparnos por la salud de las instituciones de la sociedad civil, sin opinar sobre los acontecimientos que afectan a los ciudadanos&#8230; Una aut\u00e9ntica fe, que nunca es c\u00f3moda e individualista, siempre implica un profundo deseo de cambiar el mundo, de transmitir valores, de dejar algo mejor detr\u00e1s de nuestro paso por la tierra<\/p>\n<p>A nadie se le oculta que, para llevar a buen puerto esta \u00abfunci\u00f3n prof\u00e9tica\u00bb, es necesario romper muchos bloqueos y cambiar muchas mentalidades. A pesar de un gran c\u00famulo de dificultades, en los primeros a\u00f1os de postconcilio se fue creando un ambiente de coraje prof\u00e9tico que, poco a poco, se fue diluyendo entre sospechas, miedos, desconfianzas y nostalgias de un pasado c\u00f3modo. Es preciso rescatar ahora mismo aquella primera atm\u00f3sfera de primavera ilusionante y esperanzadora.<\/p>\n<p>\u00abSer evangelizados por los pobres2<\/p>\n<p>Esta tercera prioridad se puede leer al completo: Alguna participaci\u00f3n en la condici\u00f3n de los pobres, de modo que no s\u00f3lo procuremos evangelizarlos, sino tambi\u00e9n ser evangelizados por ellos. Pero destaco y subrayo la parte final de la proposici\u00f3n porque me parece que contiene el mensaje m\u00e1s sustancial y concluyente. Y porque tiene un sabor inequ\u00edvocamente vicenciano.<\/p>\n<p>\u00abEllos (los pobres) tienen mucho que ense\u00f1arnos. Adem\u00e1s de participar del sensus fidei, en sus propios dolores conocen al Cristo sufriente. Es necesario que todos nos dejemos evangelizar por ellos. La nueva evangelizaci\u00f3n es una invitaci\u00f3n a reconocer la fuerza salv\u00edfica de sus vidas y a ponerlos en el centro del camino de la Iglesia. Estamos llamados a descubrir a Cristo en ellos, a prestarles nuestra voz en sus causas, pero tambi\u00e9n a ser sus amigos, a escucharlos, a interpretarlos y a recoger la misteriosa sabidur\u00eda que Dios quiere comunicarnos a trav\u00e9s de ellos\u00bb quiera dir\u00eda que este p\u00e1rrafo es la traducci\u00f3n al lenguaje actual de un texto de Vicente de Pa\u00fal. Pero es de la Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica \u00abEvangelii gaudium\u00bb del Papa Francisco. Y no es de extra\u00f1ar que en un documento sobre la evangelizaci\u00f3n aparezca, con \u00e9nfasis, una alusi\u00f3n expl\u00edcita e interpelante sobre los pobres como &#8216;evangelizadores nuestros\u00bb.<\/p>\n<p>En definitiva, es lo que Vicente de Pa\u00fal ense\u00f1\u00f3 y la m\u00e1s genuina tradici\u00f3n vicenciana ha mantenido y mantiene: que los pobres, adem\u00e1s de ser nuestros amos y se\u00f1ores, son tambi\u00e9n nuestros \u00abmaestros\u00bb. Es cierto que Vicente de Pa\u00fal nunca dijo o escribi\u00f3, de forma textual, que los pobres son \u00abnuestros maestros\u00bb. Pero no es menos cierto que el contenido de esa expresi\u00f3n subyace en todo su pensamiento y en toda su acci\u00f3n. Es cierto tambi\u00e9n que Vicente de Pa\u00fal nunca emplea la expresi\u00f3n \u00ablos pobres nos evangelizan\u00bb o \u00absomos evangelizados por los pobres\u00bb. No es lenguaje posible o imaginable en la teolog\u00eda y en la pastoral de su tiempo. Pero no es menos cierto tambi\u00e9n que la mejor hermen\u00e9utica vicenciana nos dice que Vicente de Pa\u00fal dice en su lenguaje lo que nosotros decimos hoy en el nuestro.<\/p>\n<p>Y as\u00ed, para Vicente de Pa\u00fal, los pobres, con su necesidad y sus avatares, nos ense\u00f1an cu\u00e1l es el querer de Dios y d\u00f3nde est\u00e1 nuestro sitio en la Iglesia y en la sociedad; nos introducen cerca de Dios; nos remiten sin cesar a Jesucristo nos interpelan con su sufrimiento; nos invitan a una pobreza m\u00e1s radical; nos muestran la mordedura de la pobreza; nos evangelizan mediante su paciencia y su capacidad de acogida<\/p>\n<p>En una conferencia a los sacerdotes y hermanos de la Misi\u00f3n, explicando la sencillez y la prudencia, Vicente de Pa\u00fal tiene un p\u00e1rrafo digno de figurar en la mejor antolog\u00eda que trate sobre el tema de la evangelizaci\u00f3n en esta vertiente de ser evangelizados por los pobres: \u00abLo que me queda de la experiencia que tengo, es el juicio que siempre me he hecho: que la verdadera religi\u00f3n, hermanos m\u00edos, la verdadera religi\u00f3n est\u00e1 entre los pobres. Dios los ha enriquecido con una fe viva: ellos creen, palpan, saborean las palabras de vida. No los ver\u00e9is nunca, en medio de sus enfermedades, aflicciones y necesidades, murmurar, quejarse, dejarse llevar de la impaciencia; nunca, o muy raras veces. Lo ordinario es que sepan conservar la paz en medio de sus penas y calamidades. \u00bfCu\u00e1l es la causa de esto? La fe. \u00bfPor qu\u00e9? Porque son sencillos y Dios hace abundar en ellos las gracias que les niega a los ricos y sabios del mundo. Todo esto, traducido al lenguaje teol\u00f3gico y pastoral de hoy, quiere decir que Vicente de Pa\u00fal tuvo muy claro y vivi\u00f3 en toda su hondura que \u00ablos pobres nos evangelizan\u00bb y que hay que \u00abdejarse evangelizar por los pobres\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>LA CARIDAD, FUENTE E IMPULSO<\/strong><\/p>\n<p>En esta b\u00fasqueda de los espacios vicencianos en el proyecto global de la nueva evangelizaci\u00f3n, las Constituciones de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n nos recuerdan cu\u00e1l es el motor de la misi\u00f3n vicenciana: \u00abLa caridad de Cristo que se compadece de la muchedumbre (Cf. Mc 8, 2) es la fuente de toda nuestra actividad apost\u00f3lica, y nos impulsa, seg\u00fan la expresi\u00f3n de San Vicente, a hacer efectivo el evangelio<\/p>\n<p>Esta proposici\u00f3n constitucional viene a decirnos que la caridad es fundamento y dinamismo del ser y del quehacer vicenciano, que la caridad est\u00e1 en el coraz\u00f3n mismo de la vida y del mensaje de Jes\u00fas de Nazaret, y que sin caridad el edificio cristiano y vicenciano se queda en pura fachada. No creo que haya ning\u00fan grupo eclesial, ya sea laico o religioso, que, a estas alturas, no est\u00e9 totalmente convencido de que la caridad es tarea y deber de todos los cristianos sin excepci\u00f3n, que es la marca \u00fanica y aut\u00e9ntica del cristiano verdadero y que la forma esencial de ser y estar los cristianos entre s\u00ed y ante el mundo es el servicio de la caridad. Y, por supuesto, no creo que ning\u00fan vicenciano ignore algo tan elemental y tan obvio.<\/p>\n<p>Richard Mc Cullen, antepen\u00faltimo Superior General de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y de las Hijas de la Caridad, lo expresaba con un ejemplo tan ecol\u00f3gico como bello: \u00abTenemos en nuestro planeta un precios\u00edsimo elemento al que llamamos agua. Es la base, por decirlo de alguna manera, de la deslumbrante variedad de plantas y flores que adornan la faz de la tierra. Ni los robustos cedros ni las humildes violetas pueden existir sin agua. Los cedros y las violetas tienen cada uno, a su modo, su propia y \u00fanica belleza, pero unos y otras tienen necesidad del agua. Reconocen la supremac\u00eda del agua, si quieren subsistir. Igualmente, todos los Santos o Fundadores proclaman la supremac\u00eda de la caridad. Es el amor, al fin, lo que m\u00e1s les interesa, como el agua al cedro y a la violeta&#8230; Lo que diferencia a un Fundador de otro es el tono, la calidad, el color del amor que ellos expresan a Dios y a sus criaturas<\/p>\n<p>Dentro del com\u00fan denominador que es la caridad, Vicente de Pa\u00fal supo dar un nuevo empuje, una audacia creativa, un rostro renovado a esa caridad. Se atrevi\u00f3 a rescatarla del intimismo, de la falsa tranquilidad, de la rutina cumplidora. En definitiva, convirti\u00f3 la caridad en mucho m\u00e1s que una simple virtud en el sentido tradicional del t\u00e9rmino, y la hizo efectiva, solidaria, liberadora e interpeladora. Al fin y al cabo, la volvi\u00f3 a poner en el sitio que le correspond\u00eda y que nos leg\u00f3 Jes\u00fas de Nazaret.<\/p>\n<p>Durante alg\u00fan tiempo, algunos vicencianistas discutieron sobre qu\u00e9 teolog\u00eda de la caridad ten\u00eda Vicente de Pa\u00fal. Y la conclusi\u00f3n a la que llegaron es que Vicente de Pa\u00fal, como habitante de su tiempo y de su historia, ten\u00eda la teolog\u00eda cl\u00e1sica y tradicional sobre la caridad y en ella fue formado, incluso sus argumentos y razonamientos teol\u00f3gicos sobre la caridad se mueven en las coordenadas de la teolog\u00eda de entonces. Sin embargo, la verdadera novedad y especificidad de la caridad vicenciana est\u00e1 en que Vicente de Pa\u00fal fue m\u00e1s all\u00e1 de los argumentos teol\u00f3gicos cl\u00e1sicos y, como alguien ha dicho, el rostro peculiar de la caridad vicenciana s\u00f3lo se puede entender a la luz de la fe y de la experiencia\u00bb de Vicente de Pa\u00fal. Y en el centro de esa fe y de esa experiencia aparece un Cristo-Amor que se caracteriza por un \u00abesp\u00edritu de caridad perfecta\u00bb y que se manifiesta en un \u00abanonadamiento\u00bb de amor por los hombres y en una ternura y compasi\u00f3n entra\u00f1ables por los pobres y abandonados.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, la caridad inspira, modela e impulsa la misi\u00f3n vicenciana poniendo a los pobres en la ra\u00edz y en el centro de sus obras e Instituciones. Los pobres constituyen la raz\u00f3n de ser de las mismas. Y los pobres deciden, configuran y polarizan los or\u00edgenes, el presente y el futuro de esas Instituciones y obras. A la vez que rectifican continuamente su rumbo, dinamizan su compromiso, ajustan su misi\u00f3n y garantizan la fidelidad a su esp\u00edritu propio y espec\u00edfico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>PROPUESTAS VICENCIANAS PARA LA NUEVA EVANGELIZACI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p>Cuando nos preguntamos, como al principio de este cap\u00edtulo, qu\u00e9 pueden aportar los vicencianos a la nueva evangelizaci\u00f3n, inmediatamente se nos vienen a la cabeza una serie de acciones misioneras o un elenco de proyectos m\u00e1s o menos idealistas.<\/p>\n<p>Lo que aqu\u00ed quiero exponer no son recetas misioneras, sino unas propuestas humildes que, desde el carisma vicenciano -el carisma de la caridad-, pueden enriquecer y potenciar la nueva evangelizaci\u00f3n. Son propuestas vicencianas que nacen de la caridad como fuente e impulso de la evangelizaci\u00f3n y, a la vez, despliegan el dinamismo de esa caridad<\/p>\n<p>Reconocer la centralidad de la diacon\u00eda de la caridad como un modo privilegiado de evangelizar<\/p>\n<p>A pesar de los cambios y transformaciones sociales y culturales que vive nuestro mundo, el testimonio del amor gratuito, del servicio desinteresado, reflejo del Dios-Amor, es una manera privilegiada de evangelizar.<\/p>\n<p>Conviene recordar que no hay verdadero anuncio de Jesucristo si no somos transparencia y testimonio de su amor, al estilo del buen samaritano, es decir, mirando con atenci\u00f3n solidaria a los apaleados y tirados en la cuneta de la marginaci\u00f3n, acogi\u00e9ndoles, cur\u00e1ndoles y ofreci\u00e9ndoles la posada de una comunidad que les ayude a salir de su situaci\u00f3n. El \u00abInstrumentum laboris\u00bb del S\u00ednodo de los obispos sobre la nueva evangelizaci\u00f3n dice sin ambages: \u00abEl testimonio de la caridad de Cristo mediante obras de justicia, paz y desarrollo forma parte de la evangelizaci\u00f3n Es anuncio y testimonio de la fea Es instrumento y fuente imprescindible para educarse en ella. Se trata de temas que han de ser profundizados en la nueva evangelizaci\u00f3n<\/p>\n<p>Apostar por una eclesiolog\u00eda de la caridad que evangeliza desde lo social y en lo social Benedicto XVI, en su enc\u00edclica Deus caritas est\u00bb, nos dice: \u00abEl amor al pr\u00f3jimo, enraizado en el amor a Dios, es ante todo una tarea para cada fiel, pero lo es tambi\u00e9n para toda la comunidad eclesial&#8230; Tambi\u00e9n la Iglesia en cuanto comunidad ha de poner en pr\u00e1ctica el amor. Y a\u00f1ade: \u00abCuando la actividad caritativa es asumida por la Iglesia como iniciativa comunitaria, a la espontaneidad del individuo debe a\u00f1adirse tambi\u00e9n la programaci\u00f3n, la previsi\u00f3n, la colaboraci\u00f3n con otras instituciones\u00bb<\/p>\n<p>Por eso, una Iglesia de la caridad es una Iglesia que se siente mensajera del amor de Dios para todos los hombres, pero que tiene unos destinatarios primeros y especiales: los pobres. La Iglesia, como Jes\u00fas, ha sido enviada para evangelizar a los pobres. As\u00ed lo dice el Evangelio de Jes\u00fas y as\u00ed lo ha reconocido la Iglesia de s\u00ed misma. Anunciar a Jesucristo es el mayor servicio que la Iglesia puede hacer a los hombres, a todos los hombres, a los de hoy y a los de siempre. Y este anuncio de Jesucristo debe ir destinado de una manera privilegiada a los pobres. Sin embargo, esto no siempre se expresa con claridad y, cuando se expresa, no siempre se asume como tarea de toda la comunidad.<\/p>\n<p>Hay que reconocer honradamente que la opci\u00f3n por los pobres no termina de ser asumida realmente por toda la comunidad eclesial. Sigue dando la impresi\u00f3n de ser solamente una opci\u00f3n de algunos grupos laicales o congregacionales. Porque es curioso observar c\u00f3mo todav\u00eda hay cristianos que no llegan a comprender y a aceptar que la exigencia radicalmente evang\u00e9lica de amar efectivamente a los pobres es un ministerio eclesial tan comunitario como el de la palabra o el de la liturgia. No llegan a comprender que lo mismo que se re\u00fane para escuchar la Palabra y celebrar la cena del Se\u00f1or, lo mismo que institucionaliza comunitariamente la catequesis, la comunidad cristiana ha de reunirse para amar a los pobres, para vivir y actuar comunitariamente ese amor. No se dan cuenta de que, en caso contrario, los cristianos reducen el Reino de Dios y sus exigencias al espacio interior y espiritual, al margen del mundo y de sus estructuras generadoras de pobreza y sufrimiento. No perciben que desentenderse del ministerio de la caridad es romper el centro mismo de la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia.<\/p>\n<p>Benedicto XVI lo deja muy claro: \u00abLa naturaleza \u00edntima de la Iglesia se expresa en una triple tarea: anuncio de la Palabra de Dios (kerygma-martyria), celebraci\u00f3n de los sacramentos (leiturgia) y servicio de la caridad (diakonia). Son tareas que se implican mutuamente y no pueden separarse una de otra. Para la Iglesia, la caridad no es una especie de actividad de asistencia social que tambi\u00e9n se podr\u00eda dejar a otros, sino que pertenece a su naturaleza y es manifestaci\u00f3n irrenunciable de su propia esencia<\/p>\n<p>Considerar la organizaci\u00f3n de la caridad como un testimonio evangelizador de la Iglesia.<\/p>\n<p>Una de las notas m\u00e1s caracter\u00edsticas de la caridad vicenciana es la organizaci\u00f3n. Vicente de Pa\u00fal fue, entre otras much\u00edsimas facetas, el gran organizador de la caridad. La organizaci\u00f3n coordinada de la caridad est\u00e1 en la ra\u00edz misma de la misi\u00f3n vicenciana. Hay una regla de oro: para que el servicio a los desfavorecidos sea ordenado, implique a la comunidad y responda a las necesidades de cada momento hist\u00f3rico y social, y sea, a la vez, testimonio evangelizador, necesita una organizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Y esto no s\u00f3lo por razones de eficacia -que tambi\u00e9n-, sino por razones de comuni\u00f3n eclesial, porque s\u00f3lo as\u00ed la acci\u00f3n caritativa y social de la Iglesia ser\u00e1 significativa y expresi\u00f3n comunitaria del amor por los pobres y del rostro samaritano de la Iglesia.<\/p>\n<p>Hoy el servicio a los pobres exige unos cauces de organizaci\u00f3n y coordinaci\u00f3n renovados, actualizados y adecuados a nuestro tiempo. A\u00fan m\u00e1s, no hay que olvidar que esta organizaci\u00f3n necesita la colaboraci\u00f3n de las ciencias sociales y de las t\u00e9cnicas modernas. Pero teniendo siempre presente una condici\u00f3n indispensable: que haya plena fidelidad a las motivaciones evang\u00e9licas y al car\u00e1cter eclesial del servicio a los pobres<\/p>\n<p>Valorar como agentes de evangelizaci\u00f3n a los que ejercen el servicio de la caridad.<\/p>\n<p>Aunque parezca extra\u00f1o, no siempre se ha visto como evangelizaci\u00f3n el servicio de caridad en la Iglesia y en la sociedad. Daba la impresi\u00f3n de que la evangelizaci\u00f3n ten\u00eda que ver s\u00f3lo con los ministerios o servicios intraeclesiales (predicaci\u00f3n, catequesis&#8230;). El servicio de la caridad era contemplado como una especie de ap\u00e9ndice -eso s\u00ed, muy digno y loable- diocesano o parroquial. A\u00fan m\u00e1s, incluso daba la impresi\u00f3n de que no se consideraba servicio evangelizador, en el pleno y total sentido del t\u00e9rmino, el servicio de caridad que llevaban y llevan a cabo algunos grupos eclesiales. Recuerdo que, cuando Juan Pablo ll en la Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica \u00abVita consecrata\u00bb, el 25 de marzo de 1996, escribi\u00f3 que \u00abservir a los pobres es un acto de evangelizaci\u00f3n y, al mismo tiempo, signo de autenticidad evang\u00e9lica y est\u00edmulo de conversi\u00f3n permanente para la vida consagrada\u00bb, algunas Congregaciones respiraron aliviadas y llenas de gozo<\/p>\n<p>En la actualidad, frecuentemente, se ve al voluntariado como una actividad encomiable y admirable, gratuita y generosa, y lo es. Pero, por eso mismo, tiene tambi\u00e9n una fuerza especial para anunciar y confesar la fe. Porque cuando se ejerce el servicio de la caridad con esp\u00edritu evang\u00e9lico, el mismo servicio es un aut\u00e9ntico anuncio del evangelio.<\/p>\n<p>El amor incondicional al pobre, el reconocimiento y respeto de la dignidad de toda persona, la gratuidad de su entrega, el trabajo por un mundo mejor que vaya construyendo el Reino, el testimonio oculto y discreto que supone y la conciencia de estar amando y sirviendo al mismo Jesucristo en la persona de los m\u00e1s desvalidos, hacen del voluntariado una verdadera proclamaci\u00f3n del Evangelio y un camino excelente para hacer visible la fe en este contexto de la nueva evangelizaci\u00f3n. El mismo Papa Francisco nos habla de \u00abj\u00f3venes voluntarios\u00bb que evangelizan con su compromiso y militancia de servicio caritativo-social: \u00abCabe reconocer que, en el contexto actual de crisis del compromiso y de los lazos comunitarios, son muchos los j\u00f3venes que se solidarizan ante los males del mundo y se embarcan en diversas formas de militancia y voluntariado. Algunos participan en la vida de la Iglesia, integran grupos de servicio y diversas iniciativas misioneras en sus propias di\u00f3cesis o en otros lugares. iQu\u00e9 bueno es que los j\u00f3venes sean &#8216;callejeros de la fe&#8217;, felices de llevar a Jesucristo a cada esquina, a cada plaza, a cada rinc\u00f3n de la tierra.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>EL AGENTE DE LA MISI\u00d3N VICENCIANA<\/strong><\/p>\n<p>Cuando hablamos de evangelizaci\u00f3n o de nueva evangelizaci\u00f3n, damos por supuesto que, para que haya evangelizaci\u00f3n, tiene que haber evangelizadores. Y para que haya espacios vicencianos en la nueva evangelizaci\u00f3n, tiene que haber evangelizadores espec\u00edficamente vicencianos, agentes de la misi\u00f3n imbuidos del carisma vicenciano e impulsados por la espiritualidad vicenciana.<\/p>\n<p>Por eso, es conveniente trazar una especie de imagen o retrato breve del evangelizador vicenciano, resaltando las l\u00edneas m\u00e1s importantes y fundamentales de ese retrato:<\/p>\n<p>\u2014 Persona con profunda experiencia de Dios. Que significa mucho m\u00e1s que ser simplemente piadoso.<\/p>\n<p>\u2014 Persona identificada con Cristo, evangelizador de los pobres. De tal forma que Vicente de Pa\u00fal dice a los sacerdotes de la Misi\u00f3n: \u00a1Qu\u00e9 dicha, padres, hacer siempre y en todas las cosas la voluntad de Dios! \u00bfNo es esto hacer lo que el Hijo de Dios vino a hacer en la tierra, como ya hemos dicho? El Hijo de Dios vino a evangelizar a los pobres; y nosotros, padres, \u00bfno hemos sido enviados a lo mismo? S\u00ed, los misioneros han sido enviados a evangelizar a los pobres. iQu\u00e9 dicha hacer en la tierra lo mismo que hizo nuestro Se\u00f1or, que es ense\u00f1ar el camino del cielo a los pobres!\u00bb. Son innumerables los textos que encontramos en las conferencias de San Vicente de Pa\u00fal con el mismo o muy parecido contenido.<\/p>\n<p>\u2014 Persona con firme y convencido sentido de pertenencia vital a esta vocaci\u00f3n espec\u00edfica vicenciana. Y, a la vez, persona que se alimenta de la espiritualidad vicenciana, que tiene muy clara en su vida y en su misi\u00f3n la espiritualidad vicenciana, y que no se entretiene con otras espiritualidades ajenas.<\/p>\n<p>\u2014 Persona que ha interiorizado, ha madurado, ha asumido existencialmente y ha hecho carne propia la opci\u00f3n fundante y fundamental de su vida: el servicio total e integral a los verdaderamente pobres.<\/p>\n<p>\u2014 Persona que se esfuerza por leer la voluntad de Dios en los \u00absignos de los tiempos\u00bb, y que se esfuerza en leer esos \u00absignos de los tiempos\u00bb en referencia a las necesidades y acontecimientos que tienen que ver con los pobres, los desvalidos, los marginados, los excluidos&#8230; Es significativo c\u00f3mo las Hijas de la Caridad tienen en sus Constituciones y en su Instrucci\u00f3n sobre los votos una llamada de atenci\u00f3n clarificadora: el clamor de los pobres es el primer criterio para discernir la voluntad de Dios<\/p>\n<p>\u2014 Persona llena de celo (que es una de las cinco virtudes vicencianas), con todo lo que conlleva de tensi\u00f3n por la evangelizaci\u00f3n, de coraje prof\u00e9tico, de audacia y creatividad para abrir nuevos caminos de evangelizaci\u00f3n. En una de sus homil\u00edas diarias, en la Casa Santa Marta, el Papa Francisco, con su habitual lenguaje cercano y distendido, mostraba su total desacuerdo con el simple \u00abevangelizador de sal\u00f3n, muy educado, muy bueno, pero que no se arriesga hasta las periferias existenciales\u00bb<\/p>\n<p>\u2014 Persona que siente la obligaci\u00f3n y la urgencia de formarse permanente y continuamente. Y que est\u00e1 convencido de que la formaci\u00f3n para la evangelizaci\u00f3n es una cuesti\u00f3n de justicia para los pobres a quienes hay que evangelizar. No basta con la buena voluntad ni con la repetida frase de \u00absiempre se ha hecho as\u00ed\u00bb. Es absolutamente necesario \u00abesforzarse en una actualizaci\u00f3n permanente y completa (fe, vocaci\u00f3n, doctrina social de la Iglesia, formaci\u00f3n humana&#8230;) puesto que, ante las mutaciones e interrogantes del mundo, contentarnos con lo &#8216;ya adquirido&#8217; es faltar a la justicia en el desempe\u00f1o de nuestro servicio<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>EL DESTINATARIO DE LA MISI\u00d3N VICENCIANA<\/strong><\/p>\n<p>El ya citado S\u00ednodo sobre \u00abla nueva evangelizaci\u00f3n para la transmisi\u00f3n de la fe cristiana\u00bb dedic\u00f3 la \u00abpropuesta 50\u00bb a la Vida Consagrada y dijo: \u00abLa vida consagrada, plenamente evang\u00e9lica y evangelizadora, en profunda comuni\u00f3n con los pastores de la Iglesia y con la colaboraci\u00f3n de los laicos, fieles a sus respectivos carismas, proporcionar\u00e1 una contribuci\u00f3n significativa a la nueva evangelizaci\u00f3n. El S\u00ednodo pide a las \u00d3rdenes y Congregaciones que est\u00e9n totalmente disponibles para ir a las fronteras geogr\u00e1ficas, sociales y culturales de la evangelizaci\u00f3n. El S\u00ednodo invita a los consagrados a acercarse a los nuevos are\u00f3pagos de la misi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n, en el \u00abInstrumentum laboris\u00bb de este S\u00ednodo se dio mucha importancia a una serie de \u00abescenarios\u00bb donde hoy es m\u00e1s apremiante y necesaria la evangelizaci\u00f3n. Y se habl\u00f3 de escenarios como la cultura, el fen\u00f3meno migratorio, los medios de comunicaci\u00f3n social, la econom\u00eda global, los avances cient\u00edficos y tecnol\u00f3gicos y el mundo de la pol\u00edtica<\/p>\n<p>Por otra parte, es ya sabida y repetida la afirmaci\u00f3n de que los consagrados deben estar en la vanguardia de la misi\u00f3n: en la periferia, con los m\u00e1s pobres y excluidos, all\u00ed donde las llamadas de los pobres son m\u00e1s urgentes; en la frontera, donde la iglesia enfrenta los nuevos y dif\u00edciles problemas y desaf\u00edos misioneros presentes en los nuevos are\u00f3pagos; y en el desierto, donde el evangelio es poco conocido, all\u00ed donde la Iglesia es pobre, es una minor\u00eda o est\u00e1 dando sus primeros pasos.<\/p>\n<p>Evidentemente, lo que acabo de citar referente a los consagrados, vale igualmente, en nuestro caso, para toda la Familia vicenciana, para todas las ramas de esta gran familia. Y as\u00ed, aplicando todo esto al evangelizador vicenciano, surgen inmediatamente unas cuantas preguntas: \u00bfcon qui\u00e9n estamos los vicencianos? \u00bfd\u00f3nde estamos? \u00bfc\u00f3mo evangelizamos? \u00bfd\u00f3nde ponemos el \u00e9nfasis evangelizador? \u00bfqu\u00e9 escenarios o are\u00f3pagos de la nueva evangelizaci\u00f3n entran en nuestras preocupaciones, inquietudes y b\u00fasquedas evangelizadoras? \u00bfdesde d\u00f3nde impulsamos la evangelizaci\u00f3n? \u00bfestamos en la vanguardia de la misi\u00f3n o nos hemos acostumbrado a una pastoral ritualista, sacramentalista y de conservaci\u00f3n? \u00bfestamos donde debemos estar seg\u00fan nuestro carisma y nuestra espiritualidad?<\/p>\n<p>F\u00e1cilmente se puede observar que las anteriores preguntas tienen que ver con lo que llamar\u00edamos \u00ablos destinatarios\u00bb de la evangelizaci\u00f3n, es decir, aquellos a quienes se dirige o debe dirigirse nuestra misi\u00f3n vicenciana. Y, si queremos concretar un poco qui\u00e9nes son o deben ser esos \u00abdestinatarios\u00bb para el evangelizador vicenciano, podr\u00edamos dibujar una serie de l\u00edneas:<\/p>\n<p>\u2014 Los pobres, en toda la extensi\u00f3n de la palabra \u00abpobre\u00bb y en toda la extensi\u00f3n de la realidad de la pobreza: desde la pobreza econ\u00f3mica hasta la pobreza cultural, moral, psicol\u00f3gica y social, Desde los pobres de siempre hasta los nuevos pobres que est\u00e1n siendo fabricados por una sociedad estructuralmente insolidaria. Desde las v\u00edctimas de un sistema mundial y global intr\u00ednsecamente perverso, inhumano e injusto hasta los colectivos empobrecidos y cada vez m\u00e1s vulnerables, fruto de la crisis econ\u00f3mica, social y de valores que estamos padeciendo.<\/p>\n<p>\u2014 Los necesitados de formaci\u00f3n cristiana y de atenci\u00f3n espiritual que, adem\u00e1s, son pobres y que, por esa necesidad, son todav\u00eda m\u00e1s pobres. El Papa Francisco dice: \u00abLa peor discriminaci\u00f3n que sufren los pobres es la falta de atenci\u00f3n espiritual. La inmensa mayor\u00eda de los pobres tiene una especial apertura a la fe; necesitan a Dios y no podemos dejar de ofrecerles su amistad, su bendici\u00f3n, su Palabra, la celebraci\u00f3n de los Sacramentos y la propuesta de un camino de crecimiento y de maduraci\u00f3n en la fe\u00bb. Aunque hay que tener mucho cuidado con el empleo inadecuado de lo que se suele catalogar como \u00abpobres espirituales\u00bb.<\/p>\n<p>\u2014 Los pobres a los que nadie llega y nadie quiere atender. Es decir, los que ya no cuentan ni siquiera en las estad\u00edsticas de la pobreza, de la miseria y de la marginaci\u00f3n social. Los que han perdido hasta la visibilidad o a nadie interesa que se hagan visibles. En definitiva, aquellos a los que se refer\u00eda Santa Luisa de Marillac cuando hablaba del servicio de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad: \u00abiQu\u00e9 dicha si la Compa\u00f1\u00eda no tuviera que ocuparse m\u00e1s que de los pobres desprovistos de todo!\u00bb<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>EL MENSAJE VICENCIANO<\/strong> (Algunas insistencias desde el carisma vicenciano)<\/p>\n<p>La evangelizaci\u00f3n o la nueva evangelizaci\u00f3n lleva consigo un mensaje, un anuncio, una Buena Noticia de salvaci\u00f3n. Aunque la cuesti\u00f3n b\u00e1sica en la nueva evangelizaci\u00f3n no s\u00f3lo es c\u00f3mo anunciar el evangelio, sino preguntarnos si el evangelio que anunciamos es buena noticia para los pobres, y si nosotros, como Iglesia, hacemos cre\u00edble este evangelio.<\/p>\n<p>Sabemos que, en realidad, el mensaje evangelizador nuclear y fundamental es el mensaje de Jesucristo, es decir, anunciar, con palabras y obras, lo que llamamos el \u00abkerygma\u00bb: \u00abSi profesas con tus labios que Jes\u00fas es el Se\u00f1or, y crees con tu coraz\u00f3n que Dios lo resucit\u00f3 de entre los muertos, ser\u00e1s salvo\u00bb (Rom 10, 9).<\/p>\n<p>Pero en este mensaje universal puede haber insistencias espec\u00edficas. Y, ciertamente, los vicencianos podemos aportar algunas de estas insistencias derivadas de nuestro carisma y de nuestra espiritualidad propia. Voy a se\u00f1alar, como muestrario, cuatro insistencias vicencianas dentro del mensaje universal de la evangelizaci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u2014 El Dios vivo y verdadero revelado por Jesucristo. Ya el Concilio Vaticano ll, al hablar de las causas que pueden fomentar el ate\u00edsmo en el mundo, subraya las falsificaciones y las deformaciones sobre Dios que los propios creyentes hemos podido vivir y transmitir. Por tanto, el mensaje vicenciano tiene que incidir sobre el Dios que es amor entra\u00f1able e incondicional, perd\u00f3n sin medida y misericordia gozosa, generosa y solidaria. Con un matiz muy importante: el Dios protector y defensor de los pobres, como le gustaba decir a Vicente de Pa\u00fal; el Dios cuya gloria es que el pobre tenga una vida digna; el Dios que escoge Io d\u00e9bil, lo pobre, Io peque\u00f1o, como primer canal de revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014 Jesucristo salvador y liberador. Jesucristo encarnado, que se hace el \u00faltimo, el siervo, que nos sirve su vida, su muerte y su resurrecci\u00f3n. Jesucristo que se presenta como el Mes\u00edas ungido por el Esp\u00edritu para liberar a los cautivos, romper los cepos, liberar a los pobres&#8230; Jesucristo que nos trae el Reino y ese Reino es, principalmente, para los pobres. Jesucristo cuya causa es la de los pobres. En definitiva, Jesucristo evangelizador-servidor de los pobres.<\/p>\n<p>\u2014 La caridad, como eje fundamental de nuestra existencia creyente. El amor afectivo y efectivo como centro neur\u00e1lgico del creyente y como prueba verdadera de la fe: \u00abLa fe act\u00faa por el amor\u00bb, dice San Pablo a los G\u00e1latas (Gal, 5, 6). Es significativo que la bula \u00abSalvatoris nostri\u00bb, del Papa Urbano VIII, por la cual se aprueba y erige la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, establezca Io siguiente: \u00abEn los lugares en que desempe\u00f1en las funciones de catequesis y de predicaci\u00f3n (los miembros de esta Congregaci\u00f3n) procurar\u00e1n fundar, bajo la autoridad del ordinario, las llamadas cofrad\u00edas de la Caridad para auxilio de los pobres enfermos\u00bb. En definitiva, esta bula recoge el pensamiento y la pr\u00e1ctica de Vicente de Pa\u00fal en el sentido de que la misi\u00f3n y la caridad creciesen juntas y se complementaran mutuamente. Y que la caridad fuese el fruto estable de la misi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014 La mirada de fe por la que se descubre a Jesucristo en la persona de los pobres, los marginados, los excluidos sociales, los abandonados, los alejados del banquete de la vida, los n\u00e1ufragos de los \u00abmecanismos perversos\u00bb. Es lo que, actualizando el lenguaje teol\u00f3gico de Vicente de Pa\u00fal, llamamos \u00abel pobre como sacramento de Cristo\u00bb. Vicente de Pa\u00fal lo expres\u00f3 de mil formas y maneras, pero siempre inspirado en el cap\u00edtulo del evangelio de Mateo, que conocemos como \u00abel juicio final\u00bb: \u00abTuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber&#8230; Cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos m\u00e1s peque\u00f1os (m\u00e1s pobres), conmigo lo hicisteis\u00bb (Cf. Mt 25, 31-46). As\u00ed, Vicente de Pa\u00fal, desde esta &#8216;sacramentalidad del pobre\u00bb, conecta con la m\u00e1s concientizada tradici\u00f3n de la Iglesia, desde la radicalidad de los Santos Padres hasta la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n ya oficialmente comprendida y aceptada. Est\u00e1 de m\u00e1s el traer a colaci\u00f3n algunos textos vicencianos para reforzar e ilustrar esta tem\u00e1tica, porque ya han ido saliendo, con creces, a lo largo y a lo ancho de las p\u00e1ginas de este libro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>CINCO CRITERIOS CON SABOR VICENCIANO<\/strong><\/p>\n<p>La Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica \u00abEvangelii nuntiandi\u00bb nos dice: \u00abLa evidente importancia del contenido no debe hacer olvidar la importancia de los m\u00e9todos y medios de la evangelizaci\u00f3n. Este problema de c\u00f3mo evangelizar es siempre actual, porque las maneras de evangelizar cambian seg\u00fan las diversas circunstancias de tiempo, lugar, cultura&#8230;<\/p>\n<p>Por eso, me atrevo a indicar cinco criterios con indudable sabor y color vicenciano, que pueden enriquecer y hacer m\u00e1s efectiva la tarea evangelizadora de toda la Iglesia. Son tambi\u00e9n criterios que un miembro de la Familia vicenciana deber\u00eda tener en cuenta para evangelizar desde su ser y quehacer espec\u00edficos.<\/p>\n<p>Un estilo inconfundible: la sencillez<\/p>\n<p>Es tan vicenciana esta virtud que Vicente de Pa\u00fal la llamaba \u00abmi evangelio\u00bb. Aqu\u00ed me refiero, sobre todo, a la sencillez como estilo y m\u00e9todo evangelizador. A la sencillez en el lenguaje, en la cercan\u00eda, en la inculturaci\u00f3n, en la encarnaci\u00f3n en el pueblo llano y humilde. En la direcci\u00f3n que se\u00f1alaba el mismo Papa Francisco cuando dijo a los sacerdotes una frase que ha dado la vuelta al mundo y que ha escandalizado a no pocos: \u00abHay que ser pastores con olor a oveja<\/p>\n<p>He aqu\u00ed tres textos de Vicente de Pa\u00fal que nos explican muy bien esta sencillez en la evangelizaci\u00f3n: \u00abEsa es tambi\u00e9n nuestra forma de predicar: con un discurso com\u00fan, llanamente, con toda sencillez y familiaridad. Padres, para predicar como ap\u00f3stol, esto es, para predicar bien y con utilidad, hay que hacerlo con sencillez, con un discurso familiar, de manera que todos puedan entender y sacar provecho. As\u00ed es como predicaban los disc\u00edpulos y los ap\u00f3stoles; as\u00ed es como predicaba Jesucristo; es un gran favor el que Dios ha hecho a esta pobre y miserable Compa\u00f1\u00eda, al concedernos la dicha de imitarle en esto. La sencillez convierte a todo el mundo. La verdad es que, para convencer y conquistar el esp\u00edritu del hombre, hay que obrar con sencillez; ordinariamente no se consigue esto con hermosos discursos de artificio, que gritan alto, hacen mucho ruido, y queda todo en eso. Todos esos hermosos discursos, tan estudiados, de ordinario no hacen m\u00e1s que conmover la parte inferior. Quiz\u00e1s logren asustar a fuerza de gritar en no s\u00e9 qu\u00e9 tono; calentar\u00e1n la sangre, excitar\u00e1n el deseo, pero todo esto en la parte inferior, no en la parte superior; ni la raz\u00f3n ni el esp\u00edritu quedar\u00e1n convencidos. Imite sobre todo la sencillez de las palabras y de las comparaciones que nuestro Se\u00f1or sigui\u00f3 en la Sagrada Escritura, cuando hablaba al pueblo&#8230; Ya ve usted c\u00f3mo hablaba de forma inteligible y se serv\u00eda de comparaciones familiares: el labrador, el vi\u00f1ador, el campo, la vi\u00f1a, el grano de mostaza. As\u00ed es como tiene usted que hablar, si quiere que le entienda el pueblo, al que anuncia la palabra de Dios<\/p>\n<p>A esta forma sencilla y coloquial de anunciar el mensaje, Vicente de Pa\u00fal y la mejor y m\u00e1s aut\u00e9ntica tradici\u00f3n vicenciana le dan el nombre de \u00abpeque\u00f1o m\u00e9todo\u00bb.<\/p>\n<p>Desde siempre, uno de los grandes problemas en la tarea evangelizadora ha sido y es la cuesti\u00f3n del lenguaje, de la comunicaci\u00f3n. Tanto en la forma como en el contenido. En tiempo de Vicente de Pa\u00fal abundaba el lenguaje barroco, ret\u00f3rico, retorcido, ampuloso, enrevesado, oscuro, ininteligible, vac\u00edo de contenido, con alardes de oratoria aburrida e insoportable&#8230; Se trataba de la predicaci\u00f3n que el P. Isla ridiculiz\u00f3, en Espa\u00f1a, con su famosa obra \u00abFray Gerundio de Campazas, alias Zotes\u00bb, en la segunda mitad del siglo XVIII. Vicente de Pa\u00fal, formador y reformador del clero, soluciona ese problema con el llamado \u00abpeque\u00f1o m\u00e9todo\u00bb. Podr\u00edamos decir que \u00e9sta es una de las grandes aportaci\u00f3nes vicencianas a la evangelizaci\u00f3n de ayer, de hoy y de ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>\u00ab(El efecto de la caridad) consiste en no ver sufrir a nadie sin sufrir con \u00e9l, no ver llorar a nadie sin llorar con \u00e9l. Se trata de un acto de amor que hace entrar a los corazones unos en otros para que sientan lo mismo, lejos de aquellos que no sienten ninguna pena por el dolor de los afligidos ni por el sufrimiento de los pobres&#8230; iC\u00f3mo! Iser cristiano y ver afligido a un hermano, sin llorar con \u00e9l ni sentirse enfermo con \u00e9l! Eso es no tener caridad; es ser cristiano en pintura; es carecer de humanidad; es ser peor que las bestias\u00bb<\/p>\n<p>Estos dos p\u00e1rrafos forman parte de una conferencia de Vicente de Pa\u00fal a los sacerdotes y hermanos de la Misi\u00f3n sobre la caridad. Entre las muchas dimensiones que vertebran la caridad, subraya, con gran \u00e9nfasis, la sensibilidad ante las necesidades y los sufrimientos de nuestros hermanos los pobres. Vicente de Pa\u00fal era muy consciente de que toda organizaci\u00f3n caritativo-social se queda en burocracia si falta sensibilidad hacia los pobres, porque la base de todo est\u00e1 en ser aut\u00e9nticamente sensibles ante el pr\u00f3jimo sufriente. Y este criterio es f\u00e1cilmente comprobable en su pensamiento y en su praxis.<\/p>\n<p>No s\u00e9 si la sensibilidad es una virtud suficientemente asumida y vivida, hoy y aqu\u00ed, por el evangelizador vicenciano, pero cada d\u00eda estoy m\u00e1s seguro de que tendr\u00eda que ser, al menos, uno de sus distintivos m\u00e1s caracter\u00edsticos. M\u00e1s de una vez he o\u00eddo decir que los vicencianos y vicencianas ten\u00edan que ser los grandes expertos en sensibilidad social. Ese es nuestro reto y nuestro compromiso en la tarea de la nueva evangelizaci\u00f3n. Vicente de Pa\u00fal, que emplea repetidas veces los vocablos misericordia y compasi\u00f3n como sin\u00f3nimos de sensibilidad, insiste encarecidamente en que los misioneros -los sacerdotes y hermanos de la Misi\u00f3n- se revistan de esta virtud en su actividad evangelizadora. Por ejemplo, cuando les recomienda: \u00abEs preciso que sepamos enternecer nuestros corazones y hacerlos capaces de sentir los sufrimientos y las miserias del pr\u00f3jimo, pidiendo a Dios que nos d\u00e9 el verdadero esp\u00edritu de misericordia, que es el esp\u00edritu propio de Dios. Pues, como dice la Iglesia, es propio de Dios hacer misericordia y conceder el esp\u00edritu de ella. Pid\u00e1mosle, pues, a Dios, hermanos m\u00edos, que nos d\u00e9 ese esp\u00edritu de compasi\u00f3n y de misericordia; que nos llene de \u00e9l, que nos lo conserve, de forma que quienes vean a un misionero puedan decir: he ah\u00ed un hombre lleno de misericordia. Pensemos un poco en la necesidad que tenemos de misericordia nosotros, que debemos ejercitarla con los dem\u00e1s y llevar esa misericordia a toda clase de lugares, sufri\u00e9ndolo todo por misericordia<\/p>\n<p>Sin sensibilidad, no hay apertura y cercan\u00eda a los pobres. En el camino que baja de Jerusal\u00e9n a Jeric\u00f3, y que define la vida, la falta de sensibilidad nos convierte en explotadores como los asaltantes o en falsos neutrales como el sacerdote y el levita. Sin sensibilidad, el clamor de los pobres se ahoga y se silencia entre la insolidaridad y el ego\u00edsmo. Sin sensibilidad, el cruel mundo de los pobres se queda en los libros y en las noticias fr\u00edas. Sin sensibilidad, no puede haber descubrimiento de Jesucristo en los pobres y en los marginados, porque la fe se queda en un elenco de doctrina aprendida y recitada de memoria.<\/p>\n<p>En definitiva, los vicencianos -lo mismo que todos los cristianos- saben que la sensibilidad conduce a la pasi\u00f3n por los pobres, al amor afectivo y efectivo a los pobres, y a la lucha por la nueva justicia a favor de los olvidados en las periferias de la vida, y, a la vez, saben tambi\u00e9n que, en esta sociedad mecanizada y calculadora, la sensibilidad es un testimonio m\u00e1s convincente que los grandes discursos teol\u00f3gicos y espirituales.<\/p>\n<p>Por otra parte, pienso -y la experiencia diaria lo confirma que la sensibilidad hacia los pobres es un soporte fundamental para la nueva evangelizaci\u00f3n. No hace falta nada m\u00e1s que asomarse a los evangelios para ver c\u00f3mo las obras de Jes\u00fas de Nazaret anunciando el Reino estaban llenas de una sensibilidad entra\u00f1able y especial hacia las personas aquejadas por alguna contrariedad.<\/p>\n<p>De nuevo, es el mismo Vicente de Pa\u00fal quien nos deja muy clara esa sensibilidad de Jes\u00fas de Nazaret, con una explicaci\u00f3n tan sencilla como preciosa: \u00abiQu\u00e9 cari\u00f1oso era el Hijo de Dios! Le llaman para que vaya a ver a L\u00e1zaro, va; la Magdalena se levanta y acude a su encuentro llorando; la siguen los jud\u00edos llorando tambi\u00e9n; todos se ponen a llorar. \u00bfQu\u00e9 es lo que hace nuestro Se\u00f1or? Se pone a llorar con ellos, lleno de ternura y compasi\u00f3n. Ese cari\u00f1o es el que lo hizo venir del cielo; ve\u00eda a los hombres privados de su gloria y se sinti\u00f3 afectado por su desgracia. Tambi\u00e9n nosotros hemos de sentir este cari\u00f1o por el pr\u00f3jimo afligido y tomar parte en su pena<\/p>\n<p>Una apoyatura esencial: la Doctrina Social de la Iglesia<\/p>\n<p>Robert P. Maloney, Superior General de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y de las Hijas de la Caridad en el per\u00edodo 1992-2004, dec\u00eda: \u00abSugiero que todos los programas de formaci\u00f3n vicenciana del siglo XXI debieran impartir una considerable dosis de esta doctrina. Y espero que, en el siglo XXI, algunos laicos vicencianos sean expertos en la Doctrina Social de la Iglesia\u00bb.<\/p>\n<p>Durante mucho tiempo, la Doctrina Social de la Iglesia ha estado olvidada o relegada a los documentos y libros manejados por unos cuantos expertos te\u00f3ricos. Es m\u00e1s, se cre\u00eda que, ante la naciente y pujante teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n, la Doctrina Social de la Iglesia constitu\u00eda una r\u00e9mora o una simple pieza valiosa de museo. El Papa Juan XXIII ya advirti\u00f3 de este peligro: \u00abUna doctrina social no debe ser materia de mera exposici\u00f3n. Ha de ser, adem\u00e1s, objeto de aplicaci\u00f3n pr\u00e1ctica. Esta norma tiene validez sobre todo cuando se trata de la Doctrina Social de la Iglesia, cuya luz es la verdad, cuyo fin es la justicia y cuyo impulso primordial es el amor. Es, por tanto, de suma importancia que nuestros hijos, adem\u00e1s de instruirse en la Doctrina Social, se eduquen sobre todo para practicarla<\/p>\n<p>Muy poco despu\u00e9s de ocupar el ministerio petrino, pudimos ver que , entre los proyectos de Juan Pablo ll, estaba el relanzamiento de la Doctrina Social de la Iglesia. El punto de inflexi\u00f3n fue en la reuni\u00f3n de los obispos latinoamericanos en Puebla de los \u00c1ngeles (M\u00e9xico). En el discurso de inauguraci\u00f3n, el 28 de enero de 1979, Juan Pablo ll dijo: \u00abConfiar responsablemente en esta Doctrina Social, aunque algunos traten de sembrar dudas y desconfianzas sobre ella, estudiarla con seriedad, procurar aplicarla, ense\u00f1arla, ser fiel a ella, es, en un hijo de la Iglesia, garant\u00eda de autenticidad de su compromiso en las delicadas y exigentes tareas sociales, y de sus esfuerzos en favor de la liberaci\u00f3n o de la promoci\u00f3n de sus hermanos. Permitid, pues, que recomiende a vuestra especial atenci\u00f3n pastoral la urgencia de sensibilizar a vuestros fieles acerca de esta Doctrina Social de la Iglesia<\/p>\n<p>Actualmente, nadie ignora ni discute que la Doctrina Social de la Iglesia es parte integrante de la evangelizaci\u00f3n, porque \u00abtodo lo que ata\u00f1e a la comunidad de los hombres -situaciones y problemas relacionados con la justicia, la liberaci\u00f3n, el desarrollo, las relaciones entre los pueblos, la paz-, no es ajeno a la evangelizaci\u00f3n; \u00e9sta no ser\u00eda completa si no tuviese en cuenta la mutua conexi\u00f3n que se presenta constantemente entre el evangelio y la vida concreta, personal y social del hombre<\/p>\n<p>No en vano, Juan Pablo ll lleg\u00f3 a decir rotundamente que \u00abla nueva evangelizaci\u00f3n&#8230; debe incluir entre sus elementos esenciales el anuncio de la Doctrina Social de la Iglesia\u00bb<\/p>\n<p>Es indudable que el carisma vicenciano se siente muy a gusto con y en la Doctrina Social de la Iglesia. Y, por supuesto, la Doctrina Social de la Iglesia tiene una dimensi\u00f3n que aviva, fortalece y actualiza el carisma vicenciano. Porque si la caridad es la entra\u00f1a y el eje fundamental del carisma vicenciano, no hay que olvidar que tambi\u00e9n \u00abla caridad es la v\u00eda maestra de la Doctrina Social de la Iglesia.<\/p>\n<p>Evidentemente, la denominada oficialmente \u00abmoderna Doctrina Social de la Iglesia\u00bb surge para dar respuesta a toda la problem\u00e1tica de la \u00abcuesti\u00f3n social\u00bb y del \u00abmundo laboral\u00bb que Le\u00f3n XIII plasma en la enc\u00edclica \u00abRerum novarum\u00bb a finales del siglo XIX. Vicente de Pa\u00fal vivi\u00f3 en otra sociedad muy distinta y muy lejana en el tiempo y en la problem\u00e1tica social e ideol\u00f3gica. Pero es fundamental tener en cuenta que la Doctrina Social de la Iglesia no es solamente el \u00abcuerpo doctrinal\u00bb de las enc\u00edclicas y documentos sociales de los tiempos modernos. Se refiere tambi\u00e9n a todas las ense\u00f1anzas sociales, pol\u00edticas y econ\u00f3micas de la Iglesia desde el inicio del cristianismo y a la luz del evangelio. Y en esta cadena de pensamiento y, sobre todo, de pr\u00e1ctica caritativo-social se encuentra con todo derecho Vicente de Pa\u00fal y su Familia vicenciana.<\/p>\n<p>Incluso alg\u00fan miembro de esta Familia vicenciana, como Federico Ozanam, puede considerarse precursor de la moderna Doctrina Social de la Iglesia. No hace falta nada m\u00e1s que asomarse a su pensamiento sobre la \u00abcuesti\u00f3n social\u00bb.<\/p>\n<p>Como muestra de que la Doctrina Social de la Iglesia est\u00e1 presente en los vicencianos, voy a transcribir un amplio p\u00e1rrafo de una carta que escribi\u00f3 Federico Ozanam el 5 de noviembre de 1836. En este p\u00e1rrafo condensa su visi\u00f3n global de una problem\u00e1tica cada vez m\u00e1s creciente y espinosa, y se adelanta a lo que, medio siglo m\u00e1s tarde, dir\u00e1 el primer documento social y oficial como fue la enc\u00edclica \u00abRerum novarum\u00bb: \u00abLa cuesti\u00f3n que divide hoy a la ciudadan\u00eda no es una cuesti\u00f3n pol\u00edtica, sino una cuesti\u00f3n social. Se trata de saber si ganar\u00e1 el esp\u00edritu del ego\u00edsmo o el esp\u00edritu de sacrificio. \u00bfSe va a construir la sociedad sobre una explotaci\u00f3n monstruosa para el provecho de los m\u00e1s fuertes o sobre la dedicaci\u00f3n de cada uno al bien de todos y, sobre todo, a la protecci\u00f3n de los d\u00e9biles? Hay muchos que tienen demasiado y que quieren a\u00fan m\u00e1s, Hay muchos m\u00e1s que no tienen lo suficiente, que no tienen nada y que quieren tom\u00e1rselo si no se les da. Se est\u00e1 iniciando una lucha entre estas dos clases de gentes, que amenaza con ser una lucha terrible. En un lado est\u00e1 el poder del oro, y en el otro el poder de la desesperaci\u00f3n. Debemos interponernos entre estos dos ej\u00e9rcitos en conflicto, si no para impedirlo, al menos para suavizar el choque. Y el hecho de que somos gente de clase media, nos hace m\u00e1s f\u00e1cil cumplir el papel de mediadores, al que nos obliga nuestro t\u00edtulo de cristianos. Por eso es \u00fatil nuestra Sociedad de San Vicente\u00bb.<\/p>\n<p>Una estrategia actual: el cambio sist\u00e9mico<\/p>\n<p>Cuando citamos los niveles de organizaci\u00f3n de la caridad y de lucha contra las pobrezas y marginaciones en el proyecto liberador que llev\u00f3 a cabo Vicente de Pa\u00fal, siempre subrayamos el nivel de lucha contra las estructuras injustas. Ciertamente, Vicente de Pa\u00fal era consciente de que la pobreza ten\u00eda unas causas estructurales que la produc\u00edan, la fomentaban, la multiplicaban y la eternizaban. Vicente de Pa\u00fal luch\u00f3, con los medios y las categor\u00edas mentales de su tiempo, contra esas estructuras perversas. Y esa lucha, l\u00f3gicamente, sonaba a algo novedoso y revolucionario. Pero, incluso, Vicente de Pa\u00fal nunca dud\u00f3 en considerar esas acciones contra las estructuras injustas como una dimensi\u00f3n evangelizadora de los pobres.<\/p>\n<p>Hoy hemos dado un paso m\u00e1s y a esa lucha de Vicente de Pa\u00fal la llamamos \u00abcambio sist\u00e9mico. El concepto de \u00abcambio sist\u00e9mico\u00bb es de nuestro tiempo. No era conocido en tiempos de\u00a0\u00a0 Vicente de Pa\u00fal, aunque \u00e9l expresara -con otro lenguaje, desde luego- muchas ideas relacionadas con esta estrategia. Por ejemplo, en todo lo relacionado con la organizaci\u00f3n de las ayudas a los pobres, en la concientizaci\u00f3n de su entorno para socorrer a los pobres, en los reglamentos redactados para las Cofrad\u00edas de la Caridad, en los proyectos de promoci\u00f3n y dignificaci\u00f3n de los marginados, en la oposici\u00f3n a los proyectos gubernamentales de encerramiento de los pobres y mendigos de Par\u00eds&#8230; Pero no se puede hablar de \u00abcambio sist\u00e9mico\u00bb en cuanto tal ni en la obra de Vicente de Pa\u00fal ni en su tiempo. Ser\u00eda un alarde imaginativo sin fundamento hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>No es f\u00e1cil sintetizar en unas pocas l\u00edneas el concepto, el contenido, las caracter\u00edsticas, la metodolog\u00eda, el proceso, los objetivos finales&#8230; del cambio sist\u00e9mico. Pero, siguiendo las explicaciones de los que est\u00e1n verdaderamente implicados en este proceso, podr\u00edamos apuntar lo siguiente: si se quiere cambiar la situaci\u00f3n de los pobres, debemos centrarnos no s\u00f3lo en un problema particular, tal como proporcionar alimentos, por importante que eso sea. La experiencia ense\u00f1a que las soluciones r\u00e1pidas, aun cuando sean \u00fatiles por un tiempo, son inadecuadas a largo plazo. Yendo m\u00e1s all\u00e1 de esas soluciones, se debe examinar la situaci\u00f3n socioecon\u00f3mica total en que viven los pobres, y a continuaci\u00f3n, se debe intervenir de manera que se modifique el sistema entero. Una pol\u00edtica de esa clase es necesariamente interdisciplinar, e implica a muchos actores diferentes de la sociedad misma: a los propios pobres, a las personas individuales interesadas, donantes, iglesias, gobiernos, al sector privado, a los l\u00edderes del mundo de los negocios, los sindicatos, los medios de comunicaci\u00f3n, las organizaciones y las redes de informaci\u00f3n, etc.<\/p>\n<p>En este contexto, el cambio sist\u00e9mico intenta ir m\u00e1s all\u00e1 de proporcionar alimentos, ropa y vivienda para aliviar las necesidades inmediatas de los pobres. Se centra en cambiar las estructuras dominantes en cuyo interior viven los pobres sometidos a un c\u00edrculo cerrado que empobrece y margina sistem\u00e1ticamente. Y, a la vez, impulsa a los pobres a desarrollar estrategias que les lleven a salir de ese c\u00edrculo de la pobreza y de la exclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>En la enc\u00edclica \u00abSollicitudo rei socialis\u00bb, el Papa Juan Pablo II se refiere varias veces a las \u00abestructuras de pecado\u00bb y, entre otras cosas, dice: \u00abPecado y estructuras de pecado, son categor\u00edas que no se aplican frecuentemente a la situaci\u00f3n del mundo contempor\u00e1neo. Sin embargo, no se puede llegar f\u00e1cilmente a una comprensi\u00f3n profunda de la realidad que tenemos ante nuestros ojos, sin dar un nombre a la ra\u00edz de los males que nos aquejan&#8217; Hoy somos cada vez m\u00e1s conscientes de que el pecado afecta no s\u00f3lo a los individuos, sino tambi\u00e9n, y muy profundamente, a las estructuras sociales. Y vemos c\u00f3mo se encarna en leyes injustas, en relaciones econ\u00f3micas basadas en el poder y en la corrupci\u00f3n, en tratados claramente falsos e injustos, en fronteras artificiales, en gobiernos opresores, en oscuros poderes que manejan intereses pol\u00edticos, financieros, econ\u00f3micos, sociales desde la sombra y la impunidad&#8230; Estas \u00abestructuras de pecado\u00bb hacen que los pobres sean m\u00e1s pobres y que no salgan nunca de su postraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Precisamente, aqu\u00ed est\u00e1 la respuesta a las dudas que algunos pudieran tener sobre si esta estrategia del cambio sist\u00e9mico tiene algo que ver con la evangelizaci\u00f3n. A trav\u00e9s de las p\u00e1ginas de este libro ha ido apareciendo la voz coral de la Iglesia -enc\u00edclicas, exhortaciones apost\u00f3licas, documentos sinodales y de Conferencias episcopales, mensajes, discursos, alocuciones varias- que, machaconamente, proclama la \u00edntima uni\u00f3n entre evangelizaci\u00f3n y promoci\u00f3n humana, entre nueva evangelizaci\u00f3n y lucha por la justicia, entre anuncio del mensaje de Cristo y opci\u00f3n por los pobres y marginados, entre la construcci\u00f3n del Reino de Dios y la denuncia prof\u00e9tica de todas las estructuras de malignidad y pecado.<\/p>\n<p>Si, por casualidad, alg\u00fan miembro de la Familia vicenciana tuviera todav\u00eda alguna duda sobre el cambio sist\u00e9mico y su incidencia evangelizadora, no estar\u00eda de m\u00e1s que se asomara a una serie de textos de la Familia a la que pertenece. He aqu\u00ed una peque\u00f1a pero significativa muestra:<\/p>\n<p>\u2014 Las Constituciones de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n dicen: \u00abSiguiendo a San Vicente que, seg\u00fan la par\u00e1bola del Buen Samaritano (LC 10, 30-37), sal\u00eda al encuentro de los abandonados con soluciones pr\u00e1cticas, las Provincias y cada uno de los misioneros se apresurar\u00e1n, en la medida de sus fuerzas, a socorrer a los marginados de la sociedad, a las v\u00edctimas de calamidades y de cualquier clase de injusticia, as\u00ed como a los aquejados por las formas de pobreza moral propias de esta \u00e9poca. En favor de ellos y actuando con ellos trabajar\u00e1n con empe\u00f1o por que se cumplan las exigencias de la justicia social y de la caridad evang\u00e9lica\u00bb <sup>2 <\/sup>Incluso, subrayan con claridad la \u00edntima uni\u00f3n entre evangelizaci\u00f3n y servicio al pobre: \u00abCuando en el mes de agosto del mismo a\u00f1o (1617), (San Vicente de Pa\u00fal) funda en Ch\u00e2tillon-les-Dombes las Caridades para socorrer a los enfermos desprovistos de todo recurso, comprendi\u00f3 y expuso la \u00edntima relaci\u00f3n que existe entre la evangelizaci\u00f3n de los pobres y el servicio que se les presta<\/p>\n<p>\u2014 Las Constituciones de las Hijas de la Caridad, al hablar del servicio a Cristo en los pobres, subrayan: \u00abSan Vicente recuerda que el amor implica la justicia. Las Hijas de la Caridad tienen la preocupaci\u00f3n constante por la promoci\u00f3n de la persona en todas las dimensiones de su ser. Por eso&#8230; se comprometen a trabajar en el plano social para cambiar las estructuras injustas que engendran la pobreza<\/p>\n<p>\u2014 La Asociaci\u00f3n Internacional de Caridades de San Vicente de Pa\u00fal (AIC) no se queda atr\u00e1s cuando proclama su compromiso: \u00abLa lucha contra las pobrezas ataca a las causas y a los mecanismos que los engendran. La AIC, con aquellos que se encuentran en situaci\u00f3n de miseria, no puede contentarse con paliar ciertas dificultades. No puede seguir acept\u00e1ndolas como una fatalidad, y verlas perpetuarse&#8230; Para evitar que se instale la pobreza, se pueden emprender acciones a nivel individual y\/o colectivo; sin embargo, es sobre todo a nivel de estructuras como puede actuarse con mayor eficacia sobre las causas<\/p>\n<p>\u2014 La Sociedad de San Vicente de Pa\u00fal tambi\u00e9n es taxativa: \u00abLa Sociedad de San Vicente de Pa\u00fal no s\u00f3lo est\u00e1 preocupada por el alivio de las necesidades, sino tambi\u00e9n por la identificaci\u00f3n de las estructuras injustas que puedan causarlas. Los vicentinos est\u00e1n comprometidos a identificar las causas de la pobreza y a contribuir a su eliminaci\u00f3n&#8230; Cuando la injusticia, la desigualdad, la pobreza o la exclusi\u00f3n se deban a injustas estructuras econ\u00f3micas, pol\u00edticas o sociales o a una legislaci\u00f3n inadecuada o insuficiente, la Sociedad de San Vicente de Pa\u00fal, siempre en caridad, debe hablar clara y francamente sobre dichas situaciones, con el objetivo de aportar y reclamar mejoras\u00bb<\/p>\n<p>Un horizonte globalizador: la conversi\u00f3n a los pobres<\/p>\n<p>Los cuatro criterios anteriores se quedar\u00edan en un manual de buenas intenciones si no tenemos una referencia fundamental o una especie de horizonte que englobe, globalice y dinamice toda nuestra pr\u00e1ctica evangelizadora y liberadora. Es decir, si no nos convertimos radicalmente a los pobres. No se trata de una convesSi\u00f3n m\u00e1s, para ir llenando la agenda de nuestras diarias conversiones. Cuando decimos que Vicente de Pa\u00fal es un \u00abconverso\u00bb, no estamos hablando de peque\u00f1os y fragmentarios actos morales de conversi\u00f3n, que, sin duda, llevar\u00eda a cabo. Estamos apuntando a algo mucho m\u00e1s profundo y globalizador de toda su existencia. \u00c9l se lo dijo a los sacerdotes de la Misi\u00f3n con una frase que proced\u00eda de su propia experiencia: \u00abSomos los sacerdotes de los pobres. Dios nos eligi\u00f3 para ellos; \u00e9se es nuestro patrimonio, lo dem\u00e1s s\u00f3lo es accesorio.<\/p>\n<p>En este sentido, la conversi\u00f3n a los pobres significa que los pobres tienen que estar en el centro de nuestra misi\u00f3n evangelizadora, que los pobres tienen que se\u00f1alarnos el camino en la evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Y es que un aut\u00e9ntico vicenciano -que, por supuesto, es aut\u00e9ntico cristiano- tiene que hacerse una de las preguntas m\u00e1s importantes: \u00bfqu\u00e9 lugar ocupan los pobres en la evangelizaci\u00f3n? Es una pregunta directa que debe ser respondida sin rodeos ni pa\u00f1os calientes. Porque si no tenemos el horizonte y la referencia de los pobres, \u00bfde qu\u00e9 Cristo vamos a ser testigos? Si los pobres no son los primeros destinatarios de la Buena Nueva, \u00bfpara qu\u00e9 queremos la evangelizaci\u00f3n? \u00bfno se convertir\u00e1 esa evangelizaci\u00f3n en mera propaganda? Si nuestra causa no es la causa de los pobres, \u00bfc\u00f3mo vamos a ser continuadores de la misi\u00f3n de Cristo?<\/p>\n<p>El te\u00f3logo Jon Sobrino se sit\u00faa en esta misma \u00f3ptica cuando afirma que lo que se cuestiona en el fondo es si la Iglesia tiene que transmitir s\u00f3lo conocimientos salv\u00edficos, como dicen algunos, o tiene que proseguir la historia liberadora de Cristo con palabras y obras<\/p>\n<p>En definitiva, la conversi\u00f3n a los pobres es una condici\u00f3n \u00fanica para verificar nuestro ser y nuestro quehacer. Es un indicador infalible de nuestro espacio espec\u00edfico en el proyecto de la nueva evangelizaci\u00f3n. Porque proseguir la misi\u00f3n de Cristo, en el lenguaje vicenciano, exige una conversi\u00f3n clara y contundente a los pobres y un compromiso radical de lucha por los pobres como consecuencia de esa conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>CONCLUSI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p>Evangelizar desde el compromiso con los pobres, desde el servicio caritativo, es lo m\u00e1s genuino de las claves vicencianas de la evangelizaci\u00f3n, es lo que m\u00e1s y mejor podemos aportar los vicencianos a la nueva evangelizaci\u00f3n. Y esto por una raz\u00f3n tan simple como l\u00f3gica: la opci\u00f3n por los pobres se convierte en el eje fundamental de la nueva evangelizaci\u00f3n, capaz de hacer visible y cre\u00edble la gratuidad amorosa y entra\u00f1able de Dios, y de suscitar la civilizaci\u00f3n del amor. Y en ese preciso espacio se tienen que encontrar los vicencianos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Celestino Fern\u00e1ndez<\/p>\n<p>La Milagrosa<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VICENTE DE PAUL (Un coraz\u00f3n si medida) (VIII) ESPACIOS VICENCIANOS EN LA NUEVA EVANGELIZACI\u00d3N Hay una cosa que est\u00e1 meridianamente clara en la cabeza y en el coraz\u00f3n de todos los miembros de la llamada &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-un-corazon-si-medida-viii\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":404146,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-406349","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vicente-de-paul"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.5 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>VICENTE DE PAUL (Un coraz\u00f3n si medida) (VIII) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-un-corazon-si-medida-viii\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"VICENTE DE PAUL (Un coraz\u00f3n si medida) (VIII) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"VICENTE DE PAUL (Un coraz\u00f3n si medida) (VIII) ESPACIOS VICENCIANOS EN LA NUEVA EVANGELIZACI\u00d3N Hay una cosa que est\u00e1 meridianamente clara en la cabeza y en el coraz\u00f3n de todos los miembros de la llamada ... 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