{"id":40618,"date":"2023-12-19T08:00:41","date_gmt":"2023-12-19T07:00:41","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=40618"},"modified":"2023-08-02T19:24:37","modified_gmt":"2023-08-02T17:24:37","slug":"la-doctrina-mariana-del-nuevo-testamento-y-la-medalla-milagrosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-doctrina-mariana-del-nuevo-testamento-y-la-medalla-milagrosa\/","title":{"rendered":"La doctrina mariana del Nuevo Testamento y la Medalla Milagrosa"},"content":{"rendered":"<p>En el t\u00edtulo asignado a esta conferencia s\u00f3lo en segundo lugar menciono la Medalla Milagrosa, cuando parec\u00eda m\u00e1s normal mencionarla la primera, pues por ella he de tratar ahora la cuesti\u00f3n mariana. Explicar\u00e9 brevemente mi proce\u00adder y el curso que seguir\u00e1 mi exposici\u00f3n.<\/p>\n<p>Estoy hondamente convencido de que, como en todas las revoluciones privadas, el mensaje mariano comunicado por la Medalla Milagrosa no puede comprenderse hasta el fondo ni interpretarse correctamente m\u00e1s que a la luz de la gran reve\u00adlaci\u00f3n p\u00fablica, \u00fanica que es normativa. De \u00e9sta, pues, hay que partir.<\/p>\n<p>Se discuten ciertos detalles de las visiones de Catalina Labour\u00e9. Carezco de competencia para intervenir en la contro\u00adversia.<span id='easy-footnote-1-40618' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-doctrina-mariana-del-nuevo-testamento-y-la-medalla-milagrosa\/#easy-footnote-bottom-1-40618' title='Aqu\u00ed nos remitimos ante todo a R. LAURENTIN &amp;#8211; P. Rocas, &lt;em&gt;Catherine Labour\u00e9 et la M\u00e9daille Miraculeuse, &lt;\/em&gt;Paris 1976.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span> Intento por consiguiente atenerme sobre todo, aunque no exclusivamente, a tres datos simb\u00f3licos que figuran en el reverso de la Medalla Milagrosa: abajo el coraz\u00f3n de Jes\u00fas coronado de espinas, yuxtapuesto al coraz\u00f3n de Mar\u00eda que atraviesa una espada; arriba la inicial de Mar\u00eda rematada en una cruz; en derredor doce estrellas.<\/p>\n<p>Al cotejar los datos de la Medalla Milagrosa con los datos b\u00edblicos tengo viva conciencia de dos escollos a evitar: ser\u00eda p\u00e9simo forzar el significado simb\u00f3lico y doctrinal de estos particulares de la Medalla para mejor armonizarlos con la Escritura; condenable ser\u00eda asimismo extremar el alcance de los textos inspirados para demostrar que nos dicen ya por an\u00adticipado lo que la Medalla Milagrosa sugiere al pueblo cris\u00adtiano<\/p>\n<p>La mejor manera de prevenir este doble peligro me parece es, ante todo, indicar los pasajes escriturarios en los que espon\u00adt\u00e1neamente nos hace pensar la Medalla Milagrosa, y luego estudiar esos mismos pasajes sin preocuparnos ya de la Me\u00addalla. De esta suerte podr\u00e1 ser verdaderamente objetiva<span id='easy-footnote-2-40618' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-doctrina-mariana-del-nuevo-testamento-y-la-medalla-milagrosa\/#easy-footnote-bottom-2-40618' title='Los tres textos que voy a estudiar, Lc 2, 35; Jn 19, 25-27 y el comienzo de Ap 12 han suscitado discusiones sin fin e innumerables investigaciones. Yo mismo he escrito cierto n\u00famero de ellas que no creo \u00fatil recordar. Enti\u00e9ndase bien que el presente estudio renuncia a suministrar una verdadera bibliograf\u00eda. Citar\u00e9 apenas algunos trabajos, entre multitud de otros, para ilustrar mi expo\u00adsici\u00f3n. Que nadie se extra\u00f1e, si falta alg\u00fan nombre, tal vez importe. He querido, sobre todo, ir derecho al tema y hacerme legible al m\u00e1ximo.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span> la comparaci\u00f3n que entre ambas cosas se haga.<\/p>\n<p>El coraz\u00f3n de Mar\u00eda, atravesado por una espada y puesto junto al coraz\u00f3n de Jes\u00fas, remite a la profec\u00eda de Sime\u00f3n, Lc 2, 35: he ah\u00ed el objeto de la primera parte de nuestra con\u00adferencia.<\/p>\n<p>No se puede decir que sea tan claro el significado de la ini\u00adcial de Mar\u00eda que remata en una cruz. Pero nos parece muy leg\u00edtimo relacionar esa cifra con la presencia de Mar\u00eda al pie de la Cruz en Jn 19, 25-27, por consiguiente tambi\u00e9n con la escena de Can\u00e1, Jn 2, 1-11, en cuanto que la misteriosa res\u00adpuesta de Jes\u00fas, Jn 2, 4, prepara el relato de Jn 19, 25-27. He ah\u00ed lo que estudiaremos en la segunda parte.<\/p>\n<p>Quedan las doce estrellas que forman c\u00edrculo. \u00bfQu\u00e9 sig\u00adnifican, si se las quiere interpretar b\u00edblicamente, como las de\u00adm\u00e1s representaciones del reverso?<\/p>\n<p>El simbolismo atribuido por la Escritura a la estrella es multivaliente y variado. He aqu\u00ed algunos ejemplos. Las es\u00adtrellas representan lo elevado : Dios s\u00f3lo se eleva por encima de ellas, Abd 4, Jn 22, 12. Tambi\u00e9n representa el esplendor final de cuantos ense\u00f1en la justicia, Dan 12, 3. La estrella de Jacob, Nm 24, 17, es sin duda el Mes\u00edas; la estrella de la ma\u00ad\u00f1ana, Ap 2, 28 y 22, 16 no es sino Cristo. Se compara de grado a las estrellas lo que no puede contarse: \u00abAlza tus ojos al cielo y enumera las estrellas, si puedes&#8230; Tal ser\u00e1 tu posteridad\u00bb, Gen 15, 5.<\/p>\n<p>S\u00f3lo en tres pasajes de la Biblia se nos habla de un n\u00famero de estrellas deliberadamente fijado : Gen 37, 9, once estrellas se prosternan ante Jos\u00e9; simbolizan a sus once hermanos que, en Egipto, se postrar\u00e1n ante \u00e9l; en Ap 1, 20 las siete estrellas que Juan ha visto en la diestra del Hijo del Hombre, son los Angeles de las siete Iglesias de Asia; en 12, 1 la mujer en\u00advuelta en sol tiene una corona de doce estrellas.<\/p>\n<p>Puesto que en ninguna otra parte de la Escritura se men\u00adcionan doce estrellas, las doce estrellas de la Medalla Mila\u00adgrosa deben referirse a esta misteriosa mujer del Apocalipsis. Y la tercera parte de esta conferencia acometer\u00e1 el cotejo de la Virgen de las doce estrellas en la Medalla Milagrosa y la mujer de Apocalipsis 12.<\/p>\n<h2>Primera parte<\/h2>\n<p><em>La profec\u00eda de Sime\u00f3n: La yuxtaposici\u00f3n de los corazones de Mar\u00eda y de Jes\u00fas<\/em><\/p>\n<p>Hoy, como en el pasado, se proponen a veces explicaciones demasiado numerosas y divergentes de la profec\u00eda de Sime\u00f3n, \u00abY a t\u00ed misma una espada te atravesar\u00e1 e] alma\u00bb (Lc 2, 35). Pero hay dos interpretaciones que merecen nuestra atenci\u00f3n : una, nueva en parte, defendida por el Padre Benoit con parti\u00adcular fuerza persuasiva;<span id='easy-footnote-3-40618' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-doctrina-mariana-del-nuevo-testamento-y-la-medalla-milagrosa\/#easy-footnote-bottom-3-40618' title='Cf. P. &lt;strong&gt;BENOIT, &lt;\/strong&gt;&lt;em&gt;\u00abEt toi-m\u00e9me un glaive te transpercera l&amp;#8217;ame\u00bb &lt;\/em&gt;(Lc 2, 35), &lt;em&gt;The Catholic Biblical Quarterly &lt;\/em&gt;25 (1963), pp. 261-6; &lt;em&gt;Ex\u00e9g\u00e9se et Th\u00e9ologie, t. &lt;\/em&gt;III, Paris 1973, pp. 216-27.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span> otra que ha sido largo tiempo la ex\u00e9gesis m\u00e1s corriente, aunque incluye variantes. Demos una idea de ambas.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Benoit, la imagen de la espada que atraviesa el alma de Mar\u00eda aludir\u00eda a dos pasajes de Ezequiel, donde la espada atraviesa al pueblo de Israel, para ejecutar un castigo destruc\u00adtor. Ez 14, 17, \u00abSi yo hiciese venir la espada contra este pa\u00eds y dij\u00e9se : Entre la espada en el pa\u00eds <em>(rhomphaia dielthato dia tes ges)\u00bb; <\/em>5, 17, \u00abLa peste y la sangre pasar\u00e1n <em>(dieleusontai) <\/em>por t\u00ed, y har\u00e9 que venga contra t\u00ed la espada <em>(rhomphaia)\u00bb. <\/em>Sime\u00f3n ha dicho que el Mes\u00edas dividir\u00e1 al pueblo elegido, provocando la ca\u00edda o elevaci\u00f3n de muchos Israelitas; y a\u00f1ade que tocar\u00e1 a Mar\u00eda una porci\u00f3n en la tragedia de ese pueblo desgarrado. No quiere decir que vaya a tocarle el cas\u00adtigo divino representado por la espada; en Ezequiel, \u00e9sta es tambi\u00e9n instrumento que discierne y separa el resto prof\u00e9tico. Mar\u00eda forma parte del resto, pero sufrir\u00e1 cruelmente viendo al propio Hijo rechazado por muchos hijos del pueblo elegido, a los que lleva en la carne y en el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Benoit termina de este modo volviendo a la explicaci\u00f3n m\u00e1s corriente, que en un principio hab\u00eda descartado. Escribe, en efecto : \u00abLlegamos as\u00ed a la psicolog\u00eda de Mar\u00eda, pero ved por qu\u00e9 rodeo enriquecedor. No es s\u00f3lo la pena de una madre a quien aflige la agon\u00eda del hijo; es el dolor mucho m\u00e1s noble y mayor de la <em>mujer <\/em>que lleva en el coraz\u00f3n el destino de todo un pueblo, y a\u00fan del g\u00e9nero humano, desolada por la indiferencia u oposici\u00f3n de cuantos rehusan y rehusar\u00e1n la salvaci\u00f3n por su Hijo\u00bb.<span id='easy-footnote-4-40618' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-doctrina-mariana-del-nuevo-testamento-y-la-medalla-milagrosa\/#easy-footnote-bottom-4-40618' title='&lt;em&gt;Art. laud. &lt;\/em&gt;p. 261.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Propong\u00e1monos un doble fin: dar los motivos exeg\u00e9ticos que inducen a descartar interpretaciones como la de Benoit, y a la vez exponer los principales argumentos en pro de la interpretaci\u00f3n admitida por la mayor\u00eda de los comentaristas, cat\u00f3licos o protestantes: la que consiste en ver en la espada que atraviesa el alma de Mar\u00eda una figura de su participaci\u00f3n en la Pasi\u00f3n del Hijo. N\u00f3tese c\u00f3mo dos grandes comentarios recientes a san Lucas, uno cat\u00f3lico, el de H. Sch\u00fcrmann (1969), el otro protestante, de J. Howard-Marshall (1978), rechazan la visi\u00f3n del Padre Benoit y aceptan el punto de vista m\u00e1s habitual.<span id='easy-footnote-5-40618' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-doctrina-mariana-del-nuevo-testamento-y-la-medalla-milagrosa\/#easy-footnote-bottom-5-40618' title='H. Scri\u00fcRmANN, &lt;em&gt;Das Lukasevangellum, Erster Teil, Kommentar zu Kap. &amp;#8216;&lt;\/em&gt;1, 1-9:50, Freiburg-Basel-Wien 1969, p. 129-30; J. HOWARD-MARSHALL, &lt;em&gt;The &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;Gospel of Luke, &lt;\/em&gt;Exeter 1978, p. 123.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Sch\u00fcrmann estima que en los relatos de la Infancia seg\u00fan san Lucas se ha agrandado el tema de la Hija de Sion, s\u00edm\u00adbolo del pueblo elegido. A su vez, Howard-Marshall piensa que la figura de la espada en relaci\u00f3n con el alma (o el coraz\u00f3n) de un ser humano es una expresi\u00f3n tradicional. En Ezequiel, de todas suertes, la espada que discierne y hiere a la masa cul\u00adpable, pero perdona al resto, es un falso paralelo. Se nos dir\u00e1 que Mar\u00eda es parte del resto, pero \u00bfc\u00f3mo es alcanzada en\u00adtonces por la divina espada que castiga?<\/p>\n<p>Si desea hallarse una correspondencia p\u00e1leo-testamentaria a la espada de Sime\u00f3n, s\u00edmbolo de la violenta muerte del Me\u00ads\u00edas, que repercute en el coraz\u00f3n de la Madre y lo atraviesa, \u00bfno acudir\u00edamos con mayor verosimilitud a dos textos de Zacar\u00edas, en los que atraviesa al Mes\u00edas una espada ? Est\u00e1n, en opini\u00f3n nuestra, \u00edntimamente ligados entre s\u00ed y nos remiten a Is 53, 5, \u00abFue traspasado a causa de nuestros delitos\u00bb. Zacar\u00edas muestra (13, 17) el \u00fanico pasaje de todo el AT que presente al Mes\u00edas herido por una espada: \u00abEspada, y\u00e9rguese contra mi pastor&#8230; Hiere al pastor, que se dispersen las ove\u00adjas\u00bb. Y Zac 12, 10 dice: \u00abMirar\u00e1n hacia m\u00ed, a quien traspa\u00adsaron\u00bb<span id='easy-footnote-6-40618' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-doctrina-mariana-del-nuevo-testamento-y-la-medalla-milagrosa\/#easy-footnote-bottom-6-40618' title='No es posible entrar en todas las discusiones que provocan Zac 12, 10 y 13, 7; habr\u00eda que establecer, primero, su sentido exacto; a continuaci\u00f3n, sus mutuas relaciones; finalmente, la relaci\u00f3n de ambos con Is 53. Dada la com\u00adplejidad de los problemas envueltos, adoptamos en general los puntos de vista de P. LAMARCHE, &lt;em&gt;Zacharie IX-XIV, &lt;\/em&gt;Paris 1961. 1.\u00b0 Lamarche comienza apli\u00adcando Zac 12,10 al mesias y estima sostenible el T. M., pese a las dificultades que presenta, \u00abVolveran los ojos hacia m\u00ed, a quien ellos traspasaron\u00bb, con lo que Yahv\u00e9 considera hechos a s\u00ed los ultrajes infligidos a su representante me\u00adsi\u00e1nico; la cita de Jn 19, 37, \u00abhacia el que traspasaron\u00bb, que supone un T. M. algo diverso, no tiene que ser literal. 2.\u00b0 El pastor herido por la espada de Zac 13, 7 es asimismo el mes\u00edas: \u00bfno lo llama Yahv\u00e9 &lt;em&gt;\u00absu &lt;\/em&gt;pastor\u00bb y \u00abel hombre que le est\u00e1 cercano\u00bb? 3.\u00b0 Pese a la diferencia de vocabulario, hay que aproxi\u00admar entre s\u00ed al mes\u00edas traspasado de Zac 12, 10 y al traspasado siervo que sufre de Is 53, 5. 4.\u00b0 En general, las ideas mesi\u00e1nicas de Zac 9, 14 acusan en grados diversos la influencia de los cuatro poemas del Siervo.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span> (En los LXX Zac 13, 17 ostenta el mismo vocablo, <em>rhomphaia, <\/em>que Zac 2, 35).<\/p>\n<p>Discutiblemente declara Benoit ser m\u00e1s noble el dolor de una mujer que gime por la suerte de su pueblo, que la aflic\u00adci\u00f3n de una madre que llora la muerte del hijo. Sime\u00f3n no habla, en efecto, de una madre cualquiera, sino de la Madre del Mes\u00edas en cuanto tal.<\/p>\n<p>Cierto, quienes sostienen hoy que el Cristo terrestre no ten\u00eda una clara conciencia anticipada del valor expiatorio y sacrifical de su futura muerte, con raz\u00f3n tanto mayor deben admitir tambi\u00e9n que Mar\u00eda permaneci\u00f3 en total ignorancia hasta la hora de la espantosa tragedia. Mas si se acepta el tes\u00adtimonio un\u00e1nime de los evangelistas, seg\u00fan el cual Jes\u00fas re\u00advel\u00f3 ya a los ap\u00f3stoles el lazo de su futura Pasi\u00f3n con los pe\u00adcados y la salvaci\u00f3n de la humanidad entera, \u00bfc\u00f3mo no suponer a Jes\u00fas dando a la propia madre luces a\u00fan mayores, para que se identificara plenamente con \u00e9l al producirse el horrible dra\u00adma? Tal es la identificaci\u00f3n que la profec\u00eda de Sime\u00f3n lite\u00adralmente sugiere: la Madre del Mes\u00edas se identifica con \u00e9ste, aunque no de suerte que los sufrimientos de ella se confundan con los del \u00fanico Redentor: \u00abEl s\u00f3lo es la salvaci\u00f3n deparada (por Dios) a todos los pueblos\u00bb (Lc 2, 30-31).<\/p>\n<p>Para mejor comprender la preciosa luz que puede arrojar sobre la profec\u00eda de Sime\u00f3n esta revelaci\u00f3n privada que es la Medalla Milagrosa, indispensablemente hay que recordar to\u00addas las discusiones provocadas en el pasado por el texto de Lc 2, 35, y las que a\u00fan contin\u00faa provocando.<span id='easy-footnote-7-40618' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-doctrina-mariana-del-nuevo-testamento-y-la-medalla-milagrosa\/#easy-footnote-bottom-7-40618' title='Para la historia de la interpretaci\u00f3n antigua, bastante complicada, de Lc 2, 35, nos remitimos a los siguientes trabajos: J. &lt;strong&gt;GALLUS, &lt;\/strong&gt;&lt;em&gt;De sensu verborum &lt;\/em&gt;Lc 2, 35, &lt;em&gt;eorumque momento mariologico, Biblica &lt;\/em&gt;29 (1948), pp. 220-39; A. &lt;strong&gt;DE &lt;\/strong&gt;&lt;strong&gt;GROOT, &lt;\/strong&gt;&lt;em&gt;Die schmerzhafte Mutter und Gefiihrtin des g\u00fcttlichen Erl\u00fcsers in der Weissagung Simeons &lt;\/em&gt;(Lc 2, 35) &lt;em&gt;en la ex\u00e9gesis de los Padres, Acta Congressus mariologici mariani in Rep\u00fablica Dominicana anno 1965 celebrati, IV, De Beata &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;Virgine in Evangeliis Synopticis, &lt;\/em&gt;Romae 1967, p. 183-285.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Mencionaremos apenas de paso dos explicaciones recien\u00adtes de Lc 2, 35 que no parecen haber tenido mayor convoca\u00adtoria. Seg\u00fan J. Winandy,<span id='easy-footnote-8-40618' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-doctrina-mariana-del-nuevo-testamento-y-la-medalla-milagrosa\/#easy-footnote-bottom-8-40618' title='&lt;em&gt;La proph\u00e9tie de Sim\u00e9on &lt;\/em&gt;(Lc 2, 34-35), &lt;em&gt;Revue Biblique &lt;\/em&gt;72 (1965), pp. 321-51.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span> la ant\u00edtesis <em>ca\u00edda-elevaci\u00f3n <\/em>de Lc 2,34 debiera entenderse en el sentido de muerte y vuelta a la vida; la espada que figura la muerte ser\u00eda de este modo a un tiempo la Pasi\u00f3n de Jes\u00fas y la ruina de Jerusal\u00e9n en el a\u00f1o 70; la espada mortal atravesar\u00e1 asimismo el alma de Mar\u00eda puesta a prueba y expuesta a contradicci\u00f3n en su dignidad de Madre Virgen del Mes\u00edas. Para J. Giron\u00e9s,<span id='easy-footnote-9-40618' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-doctrina-mariana-del-nuevo-testamento-y-la-medalla-milagrosa\/#easy-footnote-bottom-9-40618' title='&lt;em&gt;La humanidad salvada &lt;\/em&gt;y &lt;em&gt;salvadera, &lt;\/em&gt;Valencia 1969, p. 63.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span> la espada de Sime\u00f3n ser\u00eda la palabra o decreto de Dios que impele a la inmolaci\u00f3n de Cristo, en primer lugar, y luego de quienes emprenden su seguimiento, comenzando por la Virgen Mar\u00eda.<\/p>\n<p>J. M. Alonso reduce a cinco las explicaciones simb\u00f3licas en los autores antiguos para la espada de Sime\u00f3n: la duda o el esc\u00e1ndalo, el juicio final de Dios, la palabra de Dios que sondea los corazones, la espada de los querubines que guar\u00addaban la entrada del Para\u00edso \u2014a consecuencia del pecado de Eva\u2014y que apart\u00f3 la Nueva Eva, finalmente el dolor maternal que produce a Mar\u00eda la Pasi\u00f3n de su Hijo.<\/p>\n<p>Las vacilaciones y a\u00fan errores graves de varios comenta\u00adristas antiguos prueban a su modo la inc\u00f3moda interpretaci\u00f3n de Lc 2, 35 y, por ese mismo hecho, la luz preciosa que pro\u00adyectan sobre esa profec\u00eda los dos corazones de la Medalla Milagrosa. Or\u00edgenes, Basilio, Cirilo de Alejandr\u00eda \u00bfno vieron todos ellos en Lc 2, 35 el anuncio de las dudas que experimen\u00adtar\u00e1 Mar\u00eda al pie de la Cruz en cuanto a la divinidad de su Hijo, sometido a tan atroz tortura y ejecuci\u00f3n ? Ambrosio toma la direcci\u00f3n diametralmente opuesta : no ser\u00eda falta de conocimiento, sino exceso de iluminaci\u00f3n sobre el misterio de su Hijo, lo que traspasara el coraz\u00f3n de Mar\u00eda. Precisa espe\u00adrar a Paulino de Nola y Agust\u00edn para que se afirme una idea que seguidamente llega a ser tradicional y es confirmada por la Medalla Milagrosa : la espada de Lc 2, 35 representa la par\u00adticipaci\u00f3n de Mar\u00eda en los sufrimientos de su Hijo.<\/p>\n<p>Explicaciones como la de Benoit admiten tambi\u00e9n que Ma\u00adr\u00eda padece juntamente con Jes\u00fas, y de ah\u00ed que semejante ex\u00e9\u00adgesis no repugne formalmente a la Medalla Milagrosa. Hay que convenir de todas suertes en que los dos corazones yux\u00adtapuestos, de Jes\u00fas y de Mar\u00eda, en nada apoyan, y m\u00e1s bien contradicen, una explicaci\u00f3n que resulta nueva, en cuanto que quisiera poner en primer plano, no los sufrimientos personales de Jes\u00fas, a los que se asocia su Madre, sino (para expresarme como la T.O.B.) el que \u00abIsrael va a dividirse ante Jes\u00fas\u00bb (p. 199, n.d), drama que desgarrar\u00e1 a Mar\u00eda.<\/p>\n<p>La cercan\u00eda m\u00fatua de los corazones de Jes\u00fas y de Mar\u00eda, no subraya s\u00f3lo el que la devoci\u00f3n mariana se una intr\u00ednsecamente al culto de Cristo Redentor. Ilumina adem\u00e1s una singulari\u00addad de la profec\u00eda de Sime\u00f3n que raros int\u00e9rpretes explican satisfactoriamente. \u00bfPor qu\u00e9 se vincula directamente al sufri\u00admiento de Mar\u00eda el juicio mesi\u00e1nico ? \u00abA t\u00ed misma una espada te atravesar\u00e1 el alma, para que se manifiesten los pensamientos \u00edntimos de muchos corazones\u00bb.<\/p>\n<p>Interesa a Sime\u00f3n sobre todo la suerte tr\u00e1gica del Ni\u00f1o, en quien contempla al salvador mesi\u00e1nico de la humanidad. Este ni\u00f1o que ilumina el mundo pagano, provocar\u00e1 la divisi\u00f3n den\u00adtro del pueblo escogido; ser\u00e1 causa de la hostilidad y ca\u00edda de los unos y de la resurrecci\u00f3n espiritual de los otros. Se le contrariar\u00e1 con violencia. Y el santo anciano, que va a aludir, al punto culminante de este drama, la muerte violenta del Me\u00ads\u00edas, se lo figura como una espada \u2014as\u00ed en Zac 13, 7, \u00fanico pasaje en el AT, repit\u00e1moslo, donde hiere al Mes\u00edas una es\u00adpada\u2014.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed lo que observa un autor protestante (F. Rienecker, <em>Das Evangelium des Lukas, <\/em>Wuppertal 1959, p. 70):<span id='easy-footnote-10-40618' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-doctrina-mariana-del-nuevo-testamento-y-la-medalla-milagrosa\/#easy-footnote-bottom-10-40618' title='&lt;em&gt;La spada di Simeon, &lt;\/em&gt;p. 268-73.'><sup>10<\/sup><\/a><\/span> \u00abEl Esp\u00edritu de Dios ahorra a Sime\u00f3n la imagen m\u00e1s aterradora, la muerte ignominiosa de Jes\u00fas como criminal en un madero maldito; ahorra sobre todo a la Madre de Jes\u00fas esta horrible visi\u00f3n. Pero Sime\u00f3n tiene ante s\u00ed ese suplicio cuando, en vez de la crucifixi\u00f3n que Jes\u00fas va a arrostrar, habla de una espada\u00bb.<\/p>\n<p>Pues bien, esa espada que f\u00edsicamente mata a Jes\u00fas, tras\u00adpasa y mata moralmente a su Madre. Por eso se vincula ah\u00ed el juicio mesi\u00e1nico al misterio de Mar\u00eda, que en otras partes suele relacionarse estrechamente con la Pasi\u00f3n de Cristo.<\/p>\n<p>Cierto, varios comentaristas, entre ellos Howard-Marshall, aten\u00faan la dificultad del pasaje, diciendo que la proposici\u00f3n final: \u00abpara que se manifiesten los pensamientos ocultos de muchos corazones\u00bb, depende de todo cuanto se nos dice sobre el Mes\u00edas desde el v. 34: \u00abeste ni\u00f1o provocar\u00e1 la ca\u00edda\u00bb, y no s\u00f3lo de lo que se anuncia especialmente a la Virgen Mar\u00eda, lo cual quiere a\u00fan mirarse a menudo como par\u00e9ntesis. En sentir nuestro, si la proposici\u00f3n final en cuesti\u00f3n viene inmediata\u00admente despu\u00e9s de la predicci\u00f3n dirigida a Mar\u00eda, es porque la Pasi\u00f3n de su Hijo y su propia participaci\u00f3n en \u00e9sta hacen una sola cosa, porque habr\u00e1 entre Mar\u00eda y Jes\u00fas una identifica\u00adci\u00f3n perfecta: una misma ser\u00e1 la espada que traspase a ambos.<\/p>\n<p>La Medalla Milagrosa no se contenta con orientar de este modo hacia una m\u00e1s exacta inteligencia de la profec\u00eda de Sime\u00f3n; ayuda adem\u00e1s a ahondar su sentido, vincul\u00e1ndola a este misterio inaudito del amor divino, que es la Encarna\u00adci\u00f3n redentora.<\/p>\n<p>\u00bfNo nos recuerda el coraz\u00f3n de Jes\u00fas coronado de espinas que la Pasi\u00f3n de Cristo es la mayor manifestaci\u00f3n del amor divino que, por afirmaci\u00f3n un\u00e1nime de todo el NT y con es\u00adpecial acento de los escritos jo\u00e1nicos, quiere salvar a la huma\u00adnidad pecadora ? El coraz\u00f3n traspasado de Mar\u00eda junto al coraz\u00f3n de su Hijo nos sugiere que, merced al sufrimiento con\u00adjunto anunciado por Lc 2, 35, Mar\u00eda participa del todo en el amor salv\u00edfico que inspira la obra redentora de su Hijo.<\/p>\n<p>Hay algo m\u00e1s. De manera general, los relatos de la Infan\u00adcia en Lucas hacen a veces pensar en la tradici\u00f3n joannea. Particularmente la transfixi\u00f3n de Mar\u00eda, profetizada en Lc 2, 35, evoca la transfixi\u00f3n de Cristo crucificado, referida al final del relato joanneo de la Pasi\u00f3n, Jn 19, 31-37. La contempla\u00adci\u00f3n de esta \u00faltima escena es \u2014se sabe\u2014 la principal fuente escrituaria del culto al Sagrado Coraz\u00f3n. La Medalla Mila\u00adgrosa invita a no separar el culto al Coraz\u00f3n de Jes\u00fas del culto al Coraz\u00f3n doliente de Mar\u00eda. Y el lazo l\u00f3gico que acabamos de comprobar entre Lc 2, 35 y Jn 19, 31-37 sugiere por su parte esa misma aproximaci\u00f3n mutua; \u00e9l queda reforzado a su vez, si admitimos que en el horizonte de Lc 2, 35 est\u00e1 la profec\u00eda de Zacar\u00edas citada al t\u00e9rmino del relato joanneo de la transfixi\u00f3n de Jes\u00fas, \u00abMirar\u00e1n hacia el que traspasaron\u00bb (Jn 19, 37).<\/p>\n<h2>Segunda parte<\/h2>\n<p><em>La Hora de Mar\u00eda unida a la Hora de Jes\u00fas en Can\u00e1 <\/em>(Jn 2, 1-11) <em>y en el Calvario <\/em>(Jn 19, 25-27); <em>la inicial de Mar\u00eda que remata en una cruz.<\/em><\/p>\n<p>Mucho se discute el sentido exacto de la misteriosa res\u00adpuesta que Jes\u00fas da a su Madre en el relato joanneo de las Bodas de Can\u00e1.<\/p>\n<p>Descartemos por improbable la opini\u00f3n de raros autores (se\u00f1aladamente J. Hanimann, que se inspira en J. Cort\u00e9s Quirant):<span id='easy-footnote-11-40618' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-doctrina-mariana-del-nuevo-testamento-y-la-medalla-milagrosa\/#easy-footnote-bottom-11-40618' title='Cf. J. HANIMANN, &lt;em&gt;L&amp;#8217;Heure de J\u00e9sus et les Noces de Cana, Revue Tho\u00ad&lt;\/em&gt;&lt;em&gt;miste &lt;\/em&gt;64 (1964), p.p 569-83; J. CORT\u00c9S QUIRANT, &lt;em&gt;Las Bodas de Can\u00e1. La res\u00ad&lt;\/em&gt;&lt;em&gt;puesta de Cristo a su Madre &lt;\/em&gt;(Jo 2, 4), &lt;em&gt;Marianum &lt;\/em&gt;22 (1958), pp. 155-89.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span> en Jn 2, 4 Jes\u00fas recordar\u00eda a su Madre que est\u00e1 all\u00ed con omnipotencia mesi\u00e1nica, y que puede hacer un mila\u00adgro, pues no ha llegado a\u00fan su Hora, la de su Pasi\u00f3n, cuando no podr\u00e1 actuar. Parece ignorarse ah\u00ed el significado de la Hora de Jes\u00fas, que no es negativo, sino muy al contrario, el punto culminante de la intervenci\u00f3n mesi\u00e1nica que forman, \u00edntima\u00admente ligadas entre s\u00ed, la Pasi\u00f3n y la Glorificaci\u00f3n de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Tampoco admitimos una interpretaci\u00f3n que hoy d\u00eda se sostiene bastante a menudo. Seg\u00fan ella, el texto de Jn 2, 4 debiera entenderse como pregunta : \u00ab\u00bfNo ha llegado a\u00fan mi hora ?\u00bb.<span id='easy-footnote-12-40618' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-doctrina-mariana-del-nuevo-testamento-y-la-medalla-milagrosa\/#easy-footnote-bottom-12-40618' title='He aqu\u00ed algunos nombres: J. MircHL, &lt;em&gt;Bemerkungen zu Joh 2,4, Biblica &lt;\/em&gt;36 (1955), p.p505-9; A. VANHOYE, &lt;em&gt;Interrogation Johannique et ex\u00e9g\u00e9se de Cana 2,4, Biblica &lt;\/em&gt;55 (1974), pp. 157-67; P. GRELOT, &lt;em&gt;Dictionnaire de Spiritualit\u00e9, &lt;\/em&gt;art. &lt;em&gt;Marie ( Sainte Vierge), t. &lt;\/em&gt;X, Paris 1977, col. 420. Cf. en sentido contrario B. OLSSON, &lt;em&gt;Structure and Meaning in the Fourth Gospel, A Text. &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;Linguistic Analy\u00adsis of Joh 2, 1-11 and 4,1-42, &lt;\/em&gt;Lund 1974, pp. 43.5.'><sup>12<\/sup><\/a><\/span> Pueden invocarse muchos argumentos contra esta comprensi\u00f3n. Una construcci\u00f3n semejante (con <em>oup\u00f3 <\/em>para preguntar) es rara e implica adem\u00e1s un severo reproche, se\u00adg\u00fan demuestran ejemplos en Mc 4, 40; 8, 17, 21. No puede suponerse tal condena en Jn 2, 4. Adem\u00e1s, sobre Jn 2, 4, se cuentan otros trece empleos de <em>oup\u00f3 <\/em>en el cuarto evangelio, siempre con frases de negaci\u00f3n, nunca interrogativas. En fin, que la Hora de Jes\u00fas no ha llegado a\u00fan, se dice otras veces, 7, 30 y 8,20, en contraste con \u00abha llegado la hora\u00bb, de 12, 3 y 17, 1<\/p>\n<p>He aqu\u00ed c\u00f3mo creemos deben entenderse las palabras de Jes\u00fas a su Madre en Jn 2, 4, \u00abMi hora no ha llegado a\u00fan\u00bb: <em>Cuando llegue mi Hora, habr\u00e1 llegado tambi\u00e9n la tuya. <\/em>Es una preparaci\u00f3n impl\u00edcita de Jn 19, 25-27. Mar\u00eda est\u00e1 junto a Jes\u00fas, ahora crucificado, quien antes de morir quiere encomendar a ella un importante legado. Hay dos indicios suplementarios de la conexi\u00f3n entre Jn 2, 4 y la escena en que Jes\u00fas se despide de su Madre, Jn 19, 25-27. En uno y otro lugar se habla de la Hora de Jes\u00fas (cf. Jn 19, 27, \u00abdesde aquella hora\u00bb); en uno y otro lugar se llama a Mar\u00eda <em>mujer, <\/em>apelativo del todo ins\u00f3\u00adlito en un hijo que habla a su madre \u2014volveremos sobre ello para establecer su relaci\u00f3n con la Virgen de la Medalla Mi\u00adlagrosa\u2014.<\/p>\n<p>Antes de establecer la relaci\u00f3n entre la escena de Jn 19, 25- 27 con los datos de la Medalla Milagrosa \u2014nada manifiesta a primera vista\u2014, indaguemos el sentido m\u00e1s probable de este texto evang\u00e9lico, habida cuenta de su contexto pr\u00f3ximo y remoto.<\/p>\n<p>Sorprender\u00e1 tal vez el que, en un pasado muy reciente la primera parte del siglo XX, no s\u00f3lo exegetas protestantes, sino la mayor\u00eda de los comentaristas cat\u00f3licos (Schanz, Corluy, Knabenbauer, Fillion, Lebreton, Wikenhauser, etc&#8230;) explica\u00adban Jn 19, 25-27 sin salir del plano puramente humano. Tal es todav\u00eda el caso de M.J. Lagrange.<span id='easy-footnote-13-40618' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-doctrina-mariana-del-nuevo-testamento-y-la-medalla-milagrosa\/#easy-footnote-bottom-13-40618' title='&lt;em&gt;Evangile selon saint Jean, &lt;\/em&gt;Paris 1927, pp. 403-4.'><sup>13<\/sup><\/a><\/span> Antes de morir \u2014di\u00adce \u2014 , inquieta a Jes\u00fas el abandono en que su Madre va a quedar sumida y, obediente a un sentimiento de filial solicitud, la conf\u00eda a su disc\u00edpulo predilecto. Se sobreentiende que <em>Mar\u00eda <\/em><em>va a hacer m\u00e1s por el disc\u00edpulo, que el disc\u00edpulo por Mar\u00eda, <\/em>mas no ser\u00e1 cuesti\u00f3n de ver en ese disc\u00edpulo el representante de todos los fieles a los que Mar\u00eda es dada por Madre. Esa mater\u00adnidad espiritual no es m\u00e1s que una conclusi\u00f3n teol\u00f3gica, ex\u00adtra\u00edda del hecho de ser todos los cristianos hermanos adoptivos de Jes\u00fas. A\u00fan en 1967, un profesor cat\u00f3lico de Lovaina, H. van den Bussche,<span id='easy-footnote-14-40618' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-doctrina-mariana-del-nuevo-testamento-y-la-medalla-milagrosa\/#easy-footnote-bottom-14-40618' title='&lt;em&gt;Jean. Commentaire de l&amp;#8217;Evangile spirituel, &lt;\/em&gt;Bruges 1967, pp. 520-9.'><sup>14<\/sup><\/a><\/span> en un comentario por otra parte de gran alcance doctrinal, no dudaba en hacer suya, con mayor firme\u00adza todav\u00eda, la negaci\u00f3n de Lagrange: el relato de Jn 19, 25-27, carecer\u00eda de todo sentido mar\u00edol\u00f3gico, y s\u00f3lo querr\u00eda decir que, para estar del todo junto al Padre, Jes\u00fas crucificado se desprende por completo de quienes le est\u00e1n m\u00e1s pr\u00f3ximos, comenzando por la propia Madre.<\/p>\n<p>En su mayor\u00eda los exegetas cat\u00f3licos quieren ver en Jn 19, 25-27 por lo menos una insinuaci\u00f3n de la maternidad espiritual de Mar\u00eda, y \u00e9stos son los argumentos que nos parecen esencia\u00adles: todas las escenas que preceden y siguen a aquella en que Cristo se despide de su Madre est\u00e1n cargadas de sentido teo\u00adl\u00f3gico; \u00bfes veros\u00edmil que el texto de Jn 19, 25-27 sea una ex\u00adcepci\u00f3n ?, \u00bfque Jes\u00fas crucificado, muriendo como Salvador de toda la humanidad, atienda de pronto, en hora tan grave, a un asunto m\u00ednimo y estrictamente familiar?<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, tomada en s\u00ed misma, la doble f\u00f3rmula, \u00abhe qh\u00ed a tu hijo, he ah\u00ed a tu madre\u00bb, no indica que Jes\u00fas se separe de los suyos, como quisiera, por ejemplo, van den Bussche; tampoco es una simple demanda al disc\u00edpulo amado para que tome bajo su protecci\u00f3n a la Virgen Mar\u00eda. Se ha observado<span id='easy-footnote-15-40618' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-doctrina-mariana-del-nuevo-testamento-y-la-medalla-milagrosa\/#easy-footnote-bottom-15-40618' title='Cf. A. &lt;strong&gt;DAUER, &lt;\/strong&gt;&lt;em&gt;Das Wort des Gekreuzigten an seine Mutter und den &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;J\u00fcnger, den er liebte, Biblische Zeitschrift &lt;\/em&gt;12 (1968), p. 81.'><sup>15<\/sup><\/a><\/span> que es un calco de las f\u00f3rmulas bimembres de adopci\u00f3n difun\u00addidas por todo el Antiguo Oriente, dentro y fuera de Israel. Expresa, pues, la maternidad y la filiaci\u00f3n, tanto una cosa co\u00admo la otra. Ligadas al contexto inmediato, todo \u00e9l mesi\u00e1nico, dicha maternidad y filiaci\u00f3n no pueden ser sino mesi\u00e1nicas. La maternidad de Mar\u00eda aqu\u00ed proclamada se une as\u00ed muy \u00edntimamente a la maternidad mesi\u00e1nica destacada por los re\u00adlatos de la Infancia en san Mateo y en san Lucas.<\/p>\n<p>Vale la pena citar a este prop\u00f3sito algunas l\u00edneas del co\u00admentario que hace el Padre Benoit:<\/p>\n<p>\u00abCon muchos exegetas\u00bb, dice, \u00abpienso yo se trate aqu\u00ed, en tan solemne hora, del nacimiento de la Iglesia : la Iglesia nace de Jes\u00fas en la Cruz, de su coraz\u00f3n traspasado, y en ese momento recibe Mar\u00eda oficialmente la responsa\u00adbilidad de la Iglesia. Desde que se hace Madre de Jes\u00fas por la concepci\u00f3n y el alumbramiento, Mar\u00eda acepta ya en principio esa responsabilidad; cuando, en el dolor de la Cruz, Jes\u00fas alumbre definitivamente a la Iglesia por la muerte, Mar\u00eda estar\u00e1 all\u00ed, rematando su acci\u00f3n materna&#8230; Contribuye a que su Hijo consume el sacrificio. Desde ahora, todas las gracias que nos vienen por Jes\u00fas \u2014y so\u00adlamente por El, como \u00fanica fuente de salvaci\u00f3n\u2014 nos vienen tambi\u00e9n por manos de Mar\u00eda&#8230; Mar\u00eda en la gloria, junto a su Hijo, colabora a la distribuci\u00f3n de las gracias, como colabor\u00f3 en su rango de madre, modesto y sublime, a la adquisici\u00f3n de la gracia. He ah\u00ed lo que encierran esas palabras tan sencillas, <em>mujer, ah\u00ed tienes a tu hijo; hijo, ah\u00ed tienes a tu madre\u00bb<\/em>.<span id='easy-footnote-16-40618' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-doctrina-mariana-del-nuevo-testamento-y-la-medalla-milagrosa\/#easy-footnote-bottom-16-40618' title='&lt;em&gt;Passion et R\u00e9surrection du Seigneur, &lt;\/em&gt;Paris 1966, pp. 219-20.'><sup>16<\/sup><\/a><\/span><em><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>Se oye con gusto al sesudo exegeta que es el Padre Benoit hacer casi un paneg\u00edrico involuntario al anverso de la Meda\u00adlla Milagrosa. Este no hace en realidad otra cosa que mostrar\u00adnos a nuestra Madre del cielo extendiendo las manos con ges\u00adto acogedor, lleno de bondad misericordiosa, para inundarlo todo de radiante luz. No podr\u00eda proclamarse con elocuencia mayor que la de Jes\u00fas mismo, que Mar\u00eda es Madre de la Igle\u00adsia y est\u00e1 asociada a El en la distribuci\u00f3n de las gracias que merece a los hombres su sacrificio, evocado por la cruz y la corona de espinas del reverso de la Medalla.<\/p>\n<p>Menor aprecio nos merece, en cambio, la investigaci\u00f3n, por otra parte en extremo minuciosa, de I. de la Potterie so\u00adbre Jn 19, 25-27.<span id='easy-footnote-17-40618' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-doctrina-mariana-del-nuevo-testamento-y-la-medalla-milagrosa\/#easy-footnote-bottom-17-40618' title='&lt;em&gt;La parole de J\u00e9sus: \u00abVoici ta M\u00e9re\u00bb et Paccueil du disciple &lt;\/em&gt;(Jn 19, 27b), &lt;em&gt;Marianum &lt;\/em&gt;34 (1974), pp. 1-39. Para el somero examen que aqu\u00ed hago de esta interpretaci\u00f3n, me inspiro en F. NE\u00d3R\u00cdNCK, &lt;em&gt;Eis ta idia &lt;\/em&gt;(Jn 18, 11 &lt;em&gt;y &lt;\/em&gt;16, 32), &lt;em&gt;Ephe\u00ad&lt;\/em&gt;&lt;em&gt;merides Theologicae Lovanienses, &lt;\/em&gt;1979, pp. p357-55.'><sup>17<\/sup><\/a><\/span> Cierto, parece reforzar la ex\u00e9gesis espiritual <em>y <\/em>eclesiol\u00f3gica de la escena, pues en el v. 27 entiende que, entre los bienes recibidos de Jes\u00fas, Juan guarda a Mar\u00eda, represen\u00adtante de la Iglesia en su funci\u00f3n maternal. Mas ha descartado resueltamente el sentido material y local. Ahora bien, \u00bfcon\u00adviene separar as\u00ed el simbolismo joanneo de un acontecimiento hist\u00f3rico concreto que le sirve de base, i. e. el que Juan mate\u00adrialmente se hiciese cargo de la Madre de Jes\u00fas? La afirmaci\u00f3n fundamental de I. de Potterie seg\u00fan la cual, la ex\u00e9gesis mate\u00adrial de Jn 19, 27, <sup>17<\/sup> \u00abel disc\u00edpulo la recibi\u00f3 en su casa\u00bb, habr\u00eda sido desconocida para los Santos Padres, griegos o latinos, con raz\u00f3n da lugar a vehemente discusi\u00f3n. Para no aducir sino algunos ejemplos, es ineludible un primer sentido de orden material en Cirilo de Alejandr\u00eda (PG 74, 664: <em>oikade) <\/em>y en Epifanio (PG 42, 716: <em>pros eauton). <\/em>No acontece lo mismo con un pasaje de la <em>Exhortado virginitatis, <\/em>de san Ambrosio (PL 16, 360-361). Cierto, la expresi\u00f3n <em>in sua <\/em>se entiende ah\u00ed de todos los dones que Juan recibe de Jes\u00fas: su palabra, la sabi\u00addur\u00eda, el Esp\u00edritu, la gracia; pero el obispo de Mil\u00e1n nos dice al mismo tiempo que Mar\u00eda va para estar con el que posee la gracia de Cristo, <em>ad possessorem gratiae.<\/em><\/p>\n<p>Poco convincente parece asimismo el argumento grama\u00adtical: la traducci\u00f3n de <em>eis ta idia <\/em>por <em>en su casa <\/em>no ser\u00eda acep\u00adtable, se nos dice, m\u00e1s que cuando ese complemento fuese precedido de un verbo de movimiento. Con el verbo <em>lambanein <\/em>habr\u00eda que excluir esa versi\u00f3n; ahora bien, pasajes como Jn 6, 21 <em>(lambanein eis to ploion), <\/em>2 Jn 10 <em>(me lambanete auton <\/em><em>eis oikian) <\/em>y Sab 6, 18 <em>(hopos lab\u00f3 auton eis hemauton) <\/em>abogan por el sentido contrario.<\/p>\n<p>Miremos ahora, en el reverso, a la inicial de Mar\u00eda que re\u00admata en una cruz. En cuanto s\u00edmbolo, s\u00f3lo puede tener un significado : en la obra de nuestra Redenci\u00f3n, Mar\u00eda se asocia \u00edntimamente a Jes\u00fas, Salvador \u00fanico. La barra transversal sobre la inicial de Mar\u00eda, y que es como si anclase a \u00e9sta al pie de la Cruz, parece destinada a manifestar que, en este aconte\u00adcimiento capital de la Historia de Salvaci\u00f3n, Jes\u00fas crucificado es inseparable de su santa Madre.<\/p>\n<p>Dos datos del anverso de la Medalla permiten explicar la manera de comprender esta asociaci\u00f3n. Seg\u00fan una nota expli\u00adcativa \u2014que por cierto falta en la relaci\u00f3n aut\u00f3grafa de las visiones de Catalina, y proviene sin duda de confidencias ora\u00adles que ella hizo\u2014,<span id='easy-footnote-18-40618' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-doctrina-mariana-del-nuevo-testamento-y-la-medalla-milagrosa\/#easy-footnote-bottom-18-40618' title='Pensamos aqu\u00ed en una nota explicativa al croquis de la Virgen del Globo, por C. H. Letaille, que reproduce la obra de R. LAURENTIN y P. ROCRE, &lt;em&gt;Catherine Labour\u00e9 et la M\u00e9daille Miraculeuse, &lt;\/em&gt;p. 300.'><sup>18<\/sup><\/a><\/span> la Virgen aplasta con los pies una ser\u00adpiente. Esta serpiente ha figurado en la Medalla desde el co\u00admienzo y encierra una referencia al protoevangelio (Gn 3, 15). De importancia capital, este texto por otra parte bastante os\u00adcuro, quiere presagiar la victoria del Mes\u00edas sobre el poder diab\u00f3lico (la serpiente), que provoc\u00f3 la ca\u00edda en el para\u00edso terrestre. Hace, pues, que entre ah\u00ed la Madre del salvador esca\u00adtol\u00f3gico. En efecto, \u00bfno promete Dios el triunfo directamente a ella, como mujer, nueva Eva y madre de ese Salvador, en contraste con la derrota de la Eva de los comienzos? Con la evocaci\u00f3n de este gran texto, Gn 3, 15, se nos invita, pues, a comprender que Mar\u00eda es la nueva Eva, y que a t\u00edtulo de tal interviene en las luchas de los cristianos contra las fuerzas del mal; si los cristianos triunfan de esas fuerzas malignas, es seguramente por la virtud de Cristo Redentor, pero tambi\u00e9n con la asistencia maternal de Mar\u00eda, nueva Eva al lado del nuevo Ad\u00e1n.<\/p>\n<p>Otro dato del anverso de la Medalla evidencia asimismo el papel jugado por Mar\u00eda en dependencia de Jes\u00fas, como lo sugiere su inicial, puesta al pie de la Cruz. Tenemos ante la vista los rayos luminosos que emiten las dos manos exten\u00addidas de la Virgen. Malaqu\u00edas habla del sol de justicia que bri\u00adllar\u00e1 en los tiempos mesi\u00e1nicos, llevando en sus rayos la cura\u00adci\u00f3n (Mal 3, 20). Aqu\u00ed los rayos del sol de justicia que procu\u00adran a los hombres la curaci\u00f3n f\u00edsica o espiritual, brotan de las manos de Mar\u00eda, como si esa curaci\u00f3n por fuerza debiera pa\u00adsar por ella. Equivale a decir que Jes\u00fas acude a ella para de\u00adrramar a raudales sus gracias de redenci\u00f3n y de salud.<\/p>\n<p>La escena en que Cristo se despide de su Madre suministra un s\u00f3lido fundamento escriturario a las dos ense\u00f1anzas ma\u00adrianas de la Medalla Milagrosa que hemos se\u00f1alado. Remite, en efecto, a dos pasajes del cuarto evangelio que inducen a ver en Mar\u00eda la Nueva Eva, y sugieren fuertemente que Jes\u00fas se sirve de ella para realizar su obra salv\u00edfica: son Jn 16, 21-22 y Jn 16, 32.<\/p>\n<p>Que en Jn 19, 25-27 se tenga a Mar\u00eda por Nueva Eva, co\u00admo lo es en la Medalla Milagrosa, sup\u00f3nenlo muchos autores, mas sin que lleguen a hacer plausible su punto de vista. Por ejemplo, no es nada evidente que, en este pasaje del cuarto evangelio se aluda al protoevangelio : no hay una sola palabra en el texto que d\u00e9 lugar a semejante referencia. Por el contrario, para responder del extra\u00f1o apelativo <em>mujer, <\/em>dado por Jes\u00fas a su Madre, con raz\u00f3n se recurre a lo dicho de la primera <em>mu\u00ad<\/em><em>jer <\/em>en Gn 3, 20, donde es interpretado el nombre de Eva : \u00abMadre de todos los vivientes\u00bb. Eso hace impl\u00edcitamente a Mar\u00eda \u00abla nueva madre de los vivientes\u00bb. La alusi\u00f3n a la pri\u00admera mujer aparece tanto m\u00e1s plausible, cuanto que el final de ese mismo cap\u00edtulo del cuarto evangelio (19, 30-37) pre\u00adsenta probablemente a Cristo como nuevo Ad\u00e1n, sumido en el sue\u00f1o, y de cuyo costado nace la Iglesia, simbolismo desa\u00adrrollado a menudo por los Santos Padres.<\/p>\n<p>Pero, a nuestro ver, la justificaci\u00f3n m\u00e1s profunda de la ex\u00e9gesis que descubre en Jn 19, 25-27 el tema de la nueva Eva es el lazo oculto de esta escena con Jn 16, 21-22. En este \u00falti\u00admo pasaje, efectivamente, no s\u00f3lo compara Jes\u00fas su Pasi\u00f3n a un alumbramiento, sino que asimila su Hora a la hora de una mujer que va a ser madre. Dice adem\u00e1s que la mujer se alegra de dar al mundo un hombre (no un ni\u00f1o), lo que nos hace pensar en el primer alumbramiento de Eva, celebrado por Gn 4, 1 con la sublime f\u00f3rmula, \u00abAdquir\u00ed un hombre con la ayuda de Yahv\u00e9\u00bb. La funci\u00f3n de la mujer en el plan divino no es s\u00f3lo dar ni\u00f1os al mundo, sino dar a la sociedad hombres nuevos. Notemos adem\u00e1s que el comienzo de Jn 16, 22, \u00abos ver\u00e9 de nuevo y exultar\u00e1 vuestro coraz\u00f3n\u00bb, remite discreta\u00admente al or\u00e1culo de Is 66, 7-14, alusivo al alumbramiento so\u00adbrenatural de la comunidad mesi\u00e1nica : Sion no tendr\u00e1 tiempo de experimentar dolores de parto, pues su alumbramiento ser\u00e1 instant\u00e1neo y admirable; ser\u00e1 la alegr\u00eda mesi\u00e1nica. \u00abSi\u00f3n ha\u00adbr\u00e1 apenas sufrido dolores de parto, cuando dar\u00e1 a luz hi\u00adjos&#8230; Los ver\u00e9is y exultar\u00e1 vuestro coraz\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Todos estos datos juntos arrojan viva luz sobre Jn 19, 25-27. Ya con motivo de un texto arriba citado estima Benoit que, en esta breve per\u00edcopa, se trata de la hora sublime del nacimiento de la Iglesia, nacimiento ciertamente debido al sa\u00adcrificio de Cristo; mas a \u00e9l es llamada Mar\u00eda para colaborar en su calidad de mujer que lleva a cabo su acci\u00f3n materna. As\u00ed es m\u00e1s comprensible que en el discurso de la Cena, Je\u00ads\u00fas presenta su Pasi\u00f3n como un alumbramiento, y que hable de la hora que llega a la mujer como, otras veces, de la Hora que a El le llega. Se concibe igualmente que explote con dis\u00adcreci\u00f3n, en este contexto, el or\u00e1culo de Is 66, 7-14 sobre el nacimiento de la comunidad mesi\u00e1nica. El cap\u00edtulo 12 del Apocalipsis suministra un precioso <em>confirmatur <\/em>al punto de vista que sostenemos, pues cita expl\u00edcitamente este mismo or\u00e1culo de Is 66 para el alumbramiento de la mujer coronada de doce estrellas: su hijo es a la vez el Mes\u00edas y la comunidad mesi\u00e1nica, atributo muy claro de la Nueva Eva \u2014m\u00e1s ade\u00adlante encontraremos a\u00fan este texto del Apocalipsis\u2014.<\/p>\n<p>Queda por ilustrar escriturariamente la excepcional fun\u00adci\u00f3n que la Medalla Milagrosa atribuye a Mar\u00eda: Los bene\u00adficios sobrenaturales otorgados a los hombres por Cristo re\u00addentor pasan de alguna manera por las manos y a trav\u00e9s de ella. As\u00ed nos parece que resulta tambi\u00e9n de un atento examen de la relaci\u00f3n entre estas palabras de Jn 19, 17, \u00abel disc\u00edpulo la acogi\u00f3 en su casa\u00bb, y el anuncio en el discurso que sigue a la Cena, \u00abVed llegada la hora en que ir\u00e9is cada cual a su casa dej\u00e1ndome a m\u00ed s\u00f3lo\u00bb, (Jn 16, 32).<\/p>\n<p>Cierto, no es justo excluir de 19, 27, \u00abel disc\u00edpulo la acogi\u00f3 en su casa\u00bb, un sentido puramente humano, para no admitir sino el simb\u00f3lico, como hace por ejemplo I. de la Potterie. En efecto, el simbolismo jo\u00e1nico no se superpone artificialmente a la historia, sino que es una dimensi\u00f3n teol\u00f3gica profunda dada a acontecimientos reales. Realmente, por deseo de Jes\u00fas agonizante, Juan recogi\u00f3 en su casa a la Madre del Salvador. Mas el evangelista ve ese hecho material en su dimensi\u00f3n es\u00adpiritual, dimensi\u00f3n que es voluntad de Jes\u00fas tenga ese hecho, pues antes de encomendar Mar\u00eda a Juan, deja a Juan encomen\u00addado a Mar\u00eda.<\/p>\n<p>Entendemos as\u00ed que el disc\u00edpulo amado recibi\u00f3 en su casa a Mar\u00eda en el m\u00e1s pleno de los sentidos: en casa de \u00e9l, Mar\u00eda estaba del todo en la propia casa. El disc\u00edpulo la recibi\u00f3 en su intimidad y abri\u00f3 a ella su casa de par en par, pero abri\u00f3 a ella adem\u00e1s su alma. Para mejor percatarse de que hubo de ser as\u00ed, sea l\u00edcito recordar que el texto de Jn 19, 27 contrasta sin duda deliberadamente con un pasaje del pr\u00f3logo de ese mismo evangelio (1, 11), donde aparece ya un primer empleo de la expresi\u00f3n \u00absu casa\u00bb <em>(eis ta idia). <\/em>O\u00edmos en \u00e9l que el Verbo de Dios lleg\u00f3 a su casa, mas no fue acogido por los suyos (puede sobreentenderse <em>eis ta idia). <\/em>Materialmente s\u00ed estaba en su casa, pero no espiritualmente. Mar\u00eda en cambio, mora en casa de Juan en el doble sentido material y espiritual. Lagrange, que rehusa fundar la maternidad espiritual de Mar\u00eda en Jn 19, 25-27, observa sin embargo, que Juan recibi\u00f3 m\u00e1s de Mar\u00eda que Mar\u00eda de Juan. \u00bfSupondr\u00edamos temerariamente que no es ajena a la influencia de Mar\u00eda la penetraci\u00f3n \u00fanica de los sentimientos m\u00e1s \u00edntimos del Salvador que caracteriza al cuarto evangelio ?<\/p>\n<p>N\u00f3tese sobre todo el lazo de Jn 19, 27 con la declaraci\u00f3n en Jn 16, 32, \u00abIr\u00e9is cada cual a vuestra casa <em>(ekastos eis ta <\/em><em>idia) <\/em>y a m\u00ed me dejar\u00e9is s\u00f3lo\u00bb. Puede muy bien que la expresi\u00f3n \u00abel disc\u00edpulo la acogi\u00f3 en su casa <em>(eis ta idia)\u00bb <\/em>sea exacta\u00admente opuesto al \u00abcada cual a su casa\u00bb ego\u00edsta y culpable de 16, 32. En esto razona con pleno derecho I. de la Potterie. Obedeciendo a Jes\u00fas y recogiendo a Mar\u00eda, Juan emprend\u00eda el primero la v\u00eda del ascenso espiritual.<\/p>\n<p>Intentemos comprender lo que eso significa en concreto, el bien inmenso y gracia insigne que, en aquellas circunstan\u00adcias tr\u00e1gicas, representaba para Juan el ser confiado por Jes\u00fas agonizante a la solicitud maternal de Mar\u00eda. De acuerdo con la profec\u00eda de Zacar\u00edas, el reba\u00f1o mesi\u00e1nico que Jes\u00fas pe\u00adnosamente hab\u00eda reunido quedaba en apariencia disperso. Hasta el grupo de ap\u00f3stoles se hab\u00eda dislocado : cada cual ha\u00adb\u00eda vuelto a sus preocupaciones ego\u00edstas, <em>cada uno a su casa. <\/em>Unicamente la Madre de Jes\u00fas permanec\u00eda inquebrantable en su fe, como sola porci\u00f3n de la Iglesia formada por su Hijo a\u00fan intacta. Cuando, en tan duras circunstancias, pide sea una madre para Juan, es que, vali\u00e9ndose de ella, Jes\u00fas co\u00admienza a reconstruir la Iglesia.<\/p>\n<p>En Can\u00e1 Jes\u00fas inauguraba el ministerio p\u00fablico y hac\u00eda el primer milagro, a consecuencia del cual los disc\u00edpulos \u2014no Mar\u00eda\u2014 <em>creyeron en El: <\/em>\u00bfno intercedi\u00f3 ella en todo ? Ahora bien : el suceso de Can\u00e1 anticipaba la Hora en que Mar\u00eda ju\u00adgar\u00eda de lleno su papel de Nueva Eva, al lado del Nuevo Ad\u00e1n, para quien, en un sentido que la teolog\u00eda debe precisar, resultaba <em>una ayuda semejante a <\/em>\u00e9l (\u00abadjutorium simile sibi\u00bb), cual lo desea el G\u00e9nesis, ya desde los comienzos, para el var\u00f3n.<\/p>\n<p>As\u00ed como los rayos que destellan las manos de la Medalla Milagrosa son s\u00edmbolos del papel que corresponde a Mar\u00eda en la Historia de Salvaci\u00f3n, del mismo modo hemos de rebasar las simples afirmaciones abstractas, en la maternidad espiri\u00adtual de Mar\u00eda, para hacer tangible su realizaci\u00f3n concreta. Nuestra explicaci\u00f3n tiene fundamento s\u00f3lido en Jn 16, 32 y Jn 19, 25-27, cuya m\u00fatua conexi\u00f3n subraya I. de la Potterie y nosotros traducimos en la forma siguiente: por un lado est\u00e1 la dispersi\u00f3n de la comunidad mesi\u00e1nica <em>(cada cual a su casa) <\/em>\u2014el sentido de tal expresi\u00f3n no deja de ser local, pero es tam\u00adbi\u00e9n, y sobre todo, moral\u2014 ; en el otro pasaje comienza a res\u00adtaurarse la unidad de la comunidad mesi\u00e1nica, y ello por el hecho mismo de recibir Juan a Mar\u00eda <em>en su casa <\/em>\u2014expresi\u00f3n dotada de un primer sentido local, pero tambi\u00e9n, y sobre todo, moral\u2014.<\/p>\n<p>Jn 19, 25-27 quiere sugerir el tema de la unidad de la Igle\u00adsia, en contraste con el tema de la dispersi\u00f3n en Jn 16, 32. As\u00ed resulta de la \u00edntima conexi\u00f3n de esta escena con el episo\u00addio de la t\u00fanica incons\u00fatil, que los soldados rehusan rasgar, m\u00ednimo detalle en s\u00ed, pero cuyo significado para el evangelista se adivina. Pues bien, el propio evangelista establece un nexo entre ambos pasajes mediante las part\u00edculas correlativas <em>men <\/em>(v. 24) y <em>de <\/em>(v. 25). Ahora, en 1R 11, 29-31, Aj\u00edas de Silo pre\u00addice el cisma del reino dav\u00eddico desgarrando su manto nuevo y haciendo de \u00e9l doce pedazos. El c. 17 del IV Evangelio con\u00adtiene la oraci\u00f3n sacerdotal de Jes\u00fas por la unidad. En ella com\u00adprendemos lo que nos sugiere Jn 19, 23-24: la comunidad me\u00adsi\u00e1nica formada por Jes\u00fas, del mismo modo que su t\u00fanica in\u00adcons\u00fatil, no debe desgarrarse. En 19, 25-27 Jes\u00fas acude a su Madre para prevenir ese peligro de escisi\u00f3n y ruptura. F\u00e1\u00adcilmente se demostrar\u00eda c\u00f3mo el resto del IV Evangelio, in\u00adcluidas las cristofan\u00edas pascuales, est\u00e1 ti ansido de la idea de la Iglesia, por Cristo definitivamente instaurada: \u00bfno choca la discreci\u00f3n con que es asociada a esa instauraci\u00f3n Mar\u00eda en Jn 19, 25-27 ? Aunque muy oculto, ella tiene evidentemente un papel que jugar ah\u00ed.<\/p>\n<p>R\u00e9stanos se\u00f1alar una conjetura interesante que ata\u00f1e a Jn 16, 32. J. Jerem\u00edas y otros exegetas<span id='easy-footnote-19-40618' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-doctrina-mariana-del-nuevo-testamento-y-la-medalla-milagrosa\/#easy-footnote-bottom-19-40618' title='Cf. J. JEREM\u00cdAS, &lt;em&gt;Abba. Studien zur neutestamentlichen Theologie und Zeitgeschichte, &lt;\/em&gt;G\u00f3ttingen, 1966, p. 103; H. HEGERMANN, &lt;em&gt;Jesaja 53 in Hexapla, &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;Targum und peschitta, &lt;\/em&gt;G\u00fctersloh 1954, pp. 81-2.'><sup>19<\/sup><\/a><\/span> proponen ver ah\u00ed una alusi\u00f3n velada a la dispersi\u00f3n del reba\u00f1o, por culpa de sus pe\u00adcados, cual lo expresa Is 53, 6, \u00abTodos and\u00e1bamos como ove\u00adjas errantes, cada cual iba por su camino\u00bb. No se excluye, em\u00adpero, la referencia a Zac 13, 7, de acuerdo con la considera\u00adci\u00f3n m\u00e1s habitual, pues dicho pasaje depende a su vez de Is 53, 6. Pero Is 53, 6 a\u00f1ade otra idea a la de la dispersi\u00f3n, co\u00adm\u00fan a \u00e9l mismo y a Zac 13, 7: la del culpable retorno de cada cual a sus preocupaciones ego\u00edstas, con un olvido total de Dios; y eso corresponde a lo que sugiere Jn 16, 32. Si es real, esa alusi\u00f3n de Jn 16, 32 a Is 53, 6 induce a atribuir a Jn 19, 25- 27 un alcance m\u00e1s preciso, bajo ciertos aspectos: se nos pone en presencia de Cristo en cuanto Siervo que sufre y exp\u00eda los pecados de la grey dispersa y procura a \u00e9sta, por intercesi\u00f3n de Mar\u00eda, la salvaci\u00f3n que inaugura en la persona de Juan.<\/p>\n<h2>Tercera parte<\/h2>\n<p><em>Las doce strellas y la mujer de Ap 12 coronada de doce estrellas<\/em><\/p>\n<p>En esta tercera parte de nuestra conferencia creemos te\u00adner que invertir el orden de exposici\u00f3n seguido hasta aqu\u00ed : en vez de remitir al final lo que dir\u00edamos de la Medalla Milagro\u00adsa, comenzaremos m\u00e1s bien hablando de ello.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed la raz\u00f3n que nos mueve a proceder as\u00ed. Habiendo probado que la Medalla Milagrosa propicia una interpreta\u00adci\u00f3n mariana del cap. 12 de Ap, cosa f\u00e1cil de hacer, es preciso efectuar un trabajo mucho m\u00e1s largo e interesante: demostrar que esta aplicaci\u00f3n de Ap 12 a la Virgen Mar\u00eda se justifica plenamente en el plano cient\u00edfico, mientras que diversos ele\u00admentos de la visi\u00f3n jo\u00e1nica, tan extremadamente compleja, orientaron a comentarios y lectores antiguos y modernos en un sentido muy diverso. Aducir semejante justificaci\u00f3n cien\u00adt\u00edfica es acentuar el gran servicio prestado por la humilde Me\u00addalla de la rue du Bac en la lectura de una de las p\u00e1ginas m\u00e1s prestigiosas, m\u00e1s actuales y tambi\u00e9n m\u00e1s dif\u00edciles de toda la Escritura.<\/p>\n<p>En la introducci\u00f3n a esta conferencia dejamos dicho por qu\u00e9 las doce estrellas que circundan la Medalla Milagrosa son una referencia cierta al cap. 12 del Apocalipsis, por lo menos si se admite que deben interpretarse b\u00edblicamente a semejanza de los dem\u00e1s datos de la Medalla. En efecto, en la Escritura hay una \u00fanica menci\u00f3n de doce estrellas : las que coronan a la mujer revestida de sol en Ap 12. Tendremos que explicar el significado de esas doce estrellas y relacionar con Ap 12 la in\u00advocaci\u00f3n de la Medalla, \u00abOh Mar\u00eda sin pecado concebida\u00bb, ya que este gran texto b\u00edblico parece ser el mejor apoyo es\u00adcrituario al dogma de la Inmaculada Concepci\u00f3n.<\/p>\n<p>Algunos otros datos de las visiones de Catalina, tal como se nos han referido, orientan igualmente el esp\u00edritu hacia Ap 12. En una nota explicativa de la que hablamos,<span id='easy-footnote-20-40618' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-doctrina-mariana-del-nuevo-testamento-y-la-medalla-milagrosa\/#easy-footnote-bottom-20-40618' title='Tr\u00e1tase de la nota explicativa de C. H. Lataille; cf. m\u00e1s abajo, nota 18.'><sup>20<\/sup><\/a><\/span> y que de\u00adber\u00edamos a un interrogatorio de Catalina, la Virgen Mar\u00eda se presenta \u00aben un sol, los pies sobre la media luna, aplastando la cabeza de la serpiente\u00bb. La media luna bajo los pies de la Virgen tiene una correspondencia en Ap 12, 1, y aunque la ser\u00adpiente aplastada por la mujer remite directamente al protoe\u00advangelio, Gn 3, 15, como vimos, no se olvide que Ap 12 es el \u00fanico pasaje del NT que interpreta cristianamente el antiguo y relevante or\u00e1culo del G\u00e9nesis.<\/p>\n<p>La historia de la ex\u00e9gesis de Ap 12 nos enfrenta a un hecho que forzosamente asombrar\u00e1 a los cat\u00f3licos de hoy, sobre to\u00addo a cuantos saben qu\u00e9 significan los particulares de la Meda\u00adlla Milagrosa. Uno comprueba sorprendido que, no s\u00f3lo en la antig\u00fcedad, sino m\u00e1s todav\u00eda en los tiempos modernos, y hasta en \u00e9poca bien cercana a la nuestra, la interpretaci\u00f3n de Ap 12 era principalmente eclesiol\u00f3gica.<span id='easy-footnote-21-40618' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-doctrina-mariana-del-nuevo-testamento-y-la-medalla-milagrosa\/#easy-footnote-bottom-21-40618' title='Las breves indicaciones que siguen sobre la ex\u00e9gesis antigua de Ap 12 proceden en gran parte de P. PRIGENT, &lt;em&gt;Apocalypse 12. &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;Histoire de l&amp;#8217;ex\u00e9g\u00e9se, &lt;\/em&gt;T\u00fcbingen 1959 y B. J. LE FROIS, &lt;em&gt;The Woman clothed with the Sun &lt;\/em&gt;(Ap 12), &lt;em&gt;individual or collective?, &lt;\/em&gt;Rome 1954.'><sup>21<\/sup><\/a><\/span>\n<p>En los libros II y V de <em>Adversus haereses, <\/em>Ireneo habla pr\u00f3\u00adlijamente de Mar\u00eda, Nueva Eva, a quien pone junto al Nuevo Ad\u00e1n, mas nada dice de la Mujer de Ap 12, pese a ser \u00e9sta el testimonio b\u00edblico m\u00e1s claro a su favor. Se conservan algunos fragmentos o citas del comentario de Hip\u00f3lito (s. III) al Apo\u00adcalipsis, quien ve en esa Mujer a la Iglesia, que sin cesar en\u00adgendra hijos a Dios. Un pensamiento an\u00e1logo representa en Oriente Metodio de Olimpia (que sufri\u00f3 el martirio hacia el a\u00f1o 312). Hacia el 450 Quovultdeus consigue por primera vez armonizar entrambos puntos de vista, el eclesiol\u00f3gico y el ma\u00adriol\u00f3gico, considerando a Mar\u00eda como figura de la Iglesia. En adelante se recoger\u00e1 a menudo este punto de vista. Citemos entre otros muchos a Ambrosio de Autpert (s. VIII) y a san Buenaventura (s. XIII) Cuando quiere aplicarse el texto, ya exclusivamente o ante todo, a Mar\u00eda, f\u00e1cilmente se llega a ideas raras y a\u00fan inadmisibles. As\u00ed es como, para Ecumenio (s. VI), los dolores del alumbramiento son las inquietudes y sufri\u00admientos causados a Mar\u00eda por las sospechas de Jos\u00e9.<\/p>\n<p>A. Trabucco<span id='easy-footnote-22-40618' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-doctrina-mariana-del-nuevo-testamento-y-la-medalla-milagrosa\/#easy-footnote-bottom-22-40618' title='&lt;em&gt;La donna ravolta dal sole &lt;\/em&gt;(Ap 12) &lt;em&gt;nell&amp;#8217;essequi cattolica postridentina, &lt;\/em&gt;Roma 1957.'><sup>22<\/sup><\/a><\/span> ha demostrado que la ex\u00e9gesis eclesiol\u00f3gica de Ap 12 predomin\u00f3 durante la \u00e9poca que va del Concilio de Trento a la definici\u00f3n de la Inmaculada Concepci\u00f3n. Para esa larga \u00e9poca enumera el autor 62 exegetas que ven en la Mujer exclusivamente a la Iglesia, 2 que ven en ellas s\u00f3lo a la Virgen Mar\u00eda, y 24 que piensan conjuntamente en la Iglesia y en Ma\u00adr\u00eda \u2014no aplicando a la \u00faltima m\u00e1s que rasgos aislados\u2014. Tres motivos principales parecen haber dado lugar, seg\u00fan Trabucco, a la preferencia por la ex\u00e9gesis eclesiol\u00f3gica: 1. La convic\u00adci\u00f3n de que el Apocalipsis es una profec\u00eda de la historia de la Iglesia : \u00bfpuede como tal cambiar de objeto en el comedio, para hablarnos de Mar\u00eda? 2. Ciertos rasgos, como los dolo\u00adres del alumbramiento y la huida al desierto, se explican mu\u00adcho mejor en la Iglesia que en Mar\u00eda; 3. Siendo el Apocalipsis una profec\u00eda, no puede referirse a acontecimiento del presen\u00adte y del pasado \u2014tales los concernientes a la Virgen\u2014, sino \u00fanicamente del porvenir.<\/p>\n<p>Por parte protestante, la moderna ex\u00e9gesis cient\u00edfica ha sido hasta nuestros d\u00edas generalmente hostil a la interpretaci\u00f3n mariol\u00f3gica de Ap 12: a\u00fan los m\u00e1s modernos autores la re\u00adchazan, y es un servicio cierto a la causa ecum\u00e9nica demostrar el poco fundamento exeg\u00e9tico de tal negaci\u00f3n. Noto sin em\u00adbargo estas palabras que escribe A. Richardson: \u00abPuede haber una referencia a Mar\u00eda, madre del Ni\u00f1o y opuesta a Eva pre\u00adcisamente en cuanto madre; en efecto, 12, 17 menciona la guerra que mueve el drag\u00f3n o serpiente contra la descendencia de la Mujer, una indudable alusi\u00f3n a Gen 3, 15. Un doble simbolismo de este g\u00e9nero es frecuente en el Apocalipsis, y la Mujer puede representar a la vez la Iglesia jud\u00eda \u2014pueblo ele\u00adgido, del que nace el Mes\u00edas\u2014 y Eva-Mar\u00eda, cuya descenden\u00adcia (espiritual) observa los mandamientos de Dios y tiene el testimonio de Jes\u00fas\u00bb.<span id='easy-footnote-23-40618' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-doctrina-mariana-del-nuevo-testamento-y-la-medalla-milagrosa\/#easy-footnote-bottom-23-40618' title='&lt;em&gt;An Introduction to the Theology of the New Testament, &lt;\/em&gt;London 1958, p. 176.'><sup>23<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Sorprender\u00e1 a algunos el que, a\u00fan en el campo de los mo\u00addernos exegetas cat\u00f3licos, la interpretaci\u00f3n mariol\u00f3gica de Ap 12 aparezca s\u00f3lo muy tard\u00edamente. Puede haya sido fomen\u00adtada por la definici\u00f3n dogm\u00e1tica de la Asunci\u00f3n en 1950. Su difusi\u00f3n no comenz\u00f3 en todo caso m\u00e1s que una veintena de a\u00f1os ha. E. B. Allo<span id='easy-footnote-24-40618' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-doctrina-mariana-del-nuevo-testamento-y-la-medalla-milagrosa\/#easy-footnote-bottom-24-40618' title='&lt;em&gt;L&amp;#8217;Apocalypse, &lt;\/em&gt;Paris 1933.'><sup>24<\/sup><\/a><\/span> escrib\u00eda en 1933: \u00abLa Mujer es la comu\u00adnidad de los justos, la Israel fiel de quien nace Jes\u00fas seg\u00fan la carne, y al mismo tiempo la Israel espiritual, o Iglesia de Cris\u00adto, no formando ambas m\u00e1s que una \u00fanica unidad\u00bb (p. 103). Algo m\u00e1s adelante concede Allo que los dolores de parto \u00abpo\u00addr\u00edan aplicarse al padecimiento conjunto de Mar\u00eda en el alum\u00adbramiento de los nuevos tiempos y de la Iglesia\u00bb, mas cuida de a\u00f1adir que \u00abese sentido es, a los sumo, secundario o, si se prefiere, espiritual\u00bb, y que \u00abla totalidad de la escena puede interpretarse aparte de \u00e9l\u00bb.<\/p>\n<p>En 1938 A. Gelin<span id='easy-footnote-25-40618' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-doctrina-mariana-del-nuevo-testamento-y-la-medalla-milagrosa\/#easy-footnote-bottom-25-40618' title='&lt;em&gt;L&amp;#8217;Apocalypse, Sainte Bible &lt;\/em&gt;de L. Pmor, t. XII, Paris 1938, p. 629.'><sup>25<\/sup><\/a><\/span> escribe en <em>La Sainte Bible, <\/em>de Pirot : \u00abLa menci\u00f3n de los dolores de parto se opone a que veamos ah\u00ed una referencia a la Virgen Mar\u00eda; con todo pueden apli\u00adcarse a ella esos vers\u00edculos en sentido acomodaticio, siguiendo a san Agust\u00edn y a san Bernardo\u00bb. Y en el comentario que es\u00adcribe para la colecci\u00f3n <em>Verbum Salutis <\/em>(1951), J. Bonsirven<span id='easy-footnote-26-40618' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-doctrina-mariana-del-nuevo-testamento-y-la-medalla-milagrosa\/#easy-footnote-bottom-26-40618' title='&lt;em&gt;L&amp;#8217;Apocalypse de Saint Jean, &lt;\/em&gt;Paris 1951.'><sup>26<\/sup><\/a><\/span> hace suyo el sentimiento de \u00ablos comentaristas m\u00e1s antiguos del Apocalipsis, Metodio de Olimpia e Hip\u00f3lito, quienes iden\u00adtifican a la Mujer con la Iglesia\u00bb (pp. 213-214).<\/p>\n<p>A la interpretaci\u00f3n mariol\u00f3gica de Ap 12 se opone cate\u00adg\u00f3ricamente el comentario cat\u00f3lico de A. Wikenhauser<span id='easy-footnote-27-40618' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-doctrina-mariana-del-nuevo-testamento-y-la-medalla-milagrosa\/#easy-footnote-bottom-27-40618' title='&lt;em&gt;Die Offenbarung des Johannes, &lt;\/em&gt;Dritte Auflage, Regensburg 1959.'><sup>27<\/sup><\/a><\/span> (cu\u00adya 3.a ed. aparece en 1959). Hasta llega a decir que \u00abla ex\u00e9\u00adgesis cient\u00edfica ha abandonado casi por completo esa explica\u00adci\u00f3n\u00bb. No preve\u00eda por cierto que, en un porvenir muy pr\u00f3ximo, se multiplicar\u00edan los trabajos cat\u00f3licos que le quitar\u00edan raz\u00f3n, yendo en sentido opuesto. M\u00e1s de un siglo antes, la humilde Medalla de la me du Bac anticipaba y preparaba la actual orientaci\u00f3n de buena parte de la ex\u00e9gesis cat\u00f3lica: \u00bfno es con\u00admovedor? Por otra parte, no hay que pedir a esa revelaci\u00f3n privada m\u00e1s de lo que quiere dar. No est\u00e1 destinada a los sa\u00adbios, sino al pueblo cristiano, dejando a los exegetas y te\u00f3lo\u00adgos la tarea de escrutar los arduos detalles deliexto inspirado.<\/p>\n<p>Expongamos ahora escuetamente qu\u00e9 motivos recomien\u00addan la explicaci\u00f3n mariol\u00f3gica de Ap 12, y qu\u00e9 requisitos debe \u00e9sta cumplir para ser cient\u00edficamente cre\u00edble. Debe respetar todos los elementos del texto, y guardarse de oponer, a la ex\u00adplicaci\u00f3n mariol\u00f3gica, la interpretaci\u00f3n eclesiol\u00f3gica, que no sin raz\u00f3n conoci\u00f3 tal fortuna en el pasado. En realidad el cap 12 de Ap, examinado con toda objetividad, sugiere tres pers\u00adpectivas, en apariencia divergentes y que se tratar\u00e1 de con\u00adciliar entre s\u00ed: el pueblo de Dios en el AT, el pueblo cristiano, la Virgen Mar\u00eda.<\/p>\n<p>Quien conozca la Escritura pensar\u00e1 ante todo en el pueblo elegido del AT. La Mujer se aparece a Juan circundada de la gloria celeste: revestida de sol, la luna bajo sus pies, la cabeza coronada de doce estrellas. Seg\u00fan entienden numerosos co\u00admentadores, las doce estrellas evocan las doce tribus de Israel.<\/p>\n<p>En cuanto al conjunto de esta descripci\u00f3n radiante, remite ante todo a la Esposa de los Cantares: \u00ab\u00bfQuien es la que sube como aurora, hermosa como la luna, resplandeciente como el sol, terrible como escuadrones ?\u00bb (6, 10). Resuena ah\u00ed tambi\u00e9n el cap. 60 de Is, del que parece depender el texto de los Can\u00adtares. En ese or\u00e1culo de Is, Jerusal\u00e9n, bajo figura de mujer, esposa de Yahv\u00e9 y madre del pueblo escatol\u00f3gico de Dios, aparece de pronto como una espl\u00e9ndida salida de sol, ilumi\u00adnada como est\u00e1 por la luz misma de Dios. Tambi\u00e9n ella recibe por atributos formales el sol y la luna, como la mujer del Apocalipsis (Is 60, 21-22, 19-20). Y de inmediato, se\u00f1ala el profeta c\u00f3mo esa nueva Jerusal\u00e9n debe engendrar un pueblo santo y n\u00fameroso, el de la era de gracia (60, 21-22), la poste\u00adridad <em>(sperma) <\/em>bendecida por Dios (61, 9; 65, 23).<\/p>\n<p>El texto del Apocalipsis que describe los dolores del alum\u00adbramiento hace clara alusi\u00f3n a dos pasajes del libro de Isa\u00edas (26, 17; 66, 7), referentes ambos a un alumbramiento meta\u00adf\u00f3rico del pueblo de Dios. El primero de ellos <em>(Ms he \u00f3di\u00adnousa&#8230; epi te \u00f3dini autes ekraxen), <\/em>evoca los gritos que acom\u00adpa\u00f1an a los dolores del parto; el seg\u00fando (66, 7), es el citado por Cristo en el cuarto evangelio, cuando compara su Pasi\u00f3n a un alumbramiento, e inspir\u00f3 el tema del nacimiento de un hijo var\u00f3n y el de la hu\u00edda al desierto <em>(eteken arhsen&#8230; kai <\/em><em>ephugen).<\/em><\/p>\n<p>En suma, la mujer del Apocalipsis se nos presenta con los mismos rasgos que la Sion ideal cantada por los profetas: glorificada por la claridad divina y dando a luz con dolor la salvaci\u00f3n mesi\u00e1nica. San Pablo reproduce esa misma tradi\u00adci\u00f3n prof\u00e9tica cuando, en la carta a los G\u00e1latas, cita Is 54,1, \u00abLa Jerusal\u00e9n superior es libre; es nuestra madre, pues est\u00e1 escrito: Al\u00e9grate, est\u00e9ril, que no das a luz, estalla en gritos de gozo y alegr\u00eda, t\u00fa que nada sabes de dolores, pues son m\u00e1s numerosos los hijos de la abandonada que los de la esposa\u00bb (Ga 4, 26-27).<\/p>\n<p>Hay ah\u00ed una referencia m\u00e1s clara a la Iglesia cristiana que a la Sion ideal de los profetas. Expuesta a los ataques del dra\u00adg\u00f3n tras de su alumbramiento, la mujer huye al desierto (vv. 6, 13-14). Dios le depara ese refugio, y es alimentada en \u00e9l \u00abpor un tiempo, dos tiempos y la mitad de un tiempo\u00bb, o bien durante \u00ab1.260 d\u00edas\u00bb. Esa mujer a la que Dios mantiene en el desierto es, con toda evidencia, la Iglesia cristiana, protegida por Dios mientras peregrina en la tierra esperando la parusia.<\/p>\n<p>En la Biblia, cuando el desierto reviste un significado reli\u00adgioso, como en el caso del Apocalipsis, es para evocar a los hebreos cruzando el desierto sina\u00edtico antes de entrar en la Tierra de Promisi\u00f3n. En la carta a los Hebreos, que muestra muchas afinidades con el Apocalipsis jo\u00e1nico, los cristianos caminan hacia su felicidad escatol\u00f3gica, lugar de su reposo, y son comparados a los Israelitas en marcha hacia la tierra de Cana\u00e1n (caps. 3 y 4). La traves\u00eda del desierto es, pues, un s\u00edm\u00adbolo de su existencia terrestre, y la entrada en la Tierra Pro\u00admetida figura de su Bienaventuranza celestial.<\/p>\n<p>Las dos alas de la gran \u00e1guila son dadas a la mujer para que vuele al desierto. Es una imagen de Ex 19, 4 y Dt 32, 11, donde se ve a Yahv\u00e9 llevando al pueblo por el desierto hacia la Tierra de Promisi\u00f3n, como lleva un \u00e1guila a sus polluelos. En Is 40, 31, la esperanza en un nuevo Exodo se vincula al s\u00edmbolo de las alas de \u00e1guila dadas a los Israelitas que van a ser repatriados. En el Apocalipsis la referencia al Exodo no deja lugar a duda.<\/p>\n<p>El alimento procurado a la mujer en un lugar que Dios a \u00e9sta depara hace pensar en el man\u00e1. Pues bien, en el cuarto evangelio (cap. 6) el prodigio del man\u00e1, evocado por la mul\u00adtiplicaci\u00f3n de los panes en el desierto, es tipo del sacramento de la Eucarist\u00eda. Los 1.260 d\u00edas (o un tiempo, dos tiempos y la mitad de un tiempo) durante los que es alimentada la mujer, proceden de Dan 7, 25; 12, 7, que los relaciona con la duraci\u00f3n de la persecuci\u00f3n de Ant\u00edoco Ep\u00edfanes. Representan desde en\u00adtonces el tiempo de prueba que precede a la restauraci\u00f3n per\u00adfecta del Reino de Dios.<\/p>\n<p>A nuestro ver, la interpretaci\u00f3n mariana de Ap 12 debe encuadrarse en el gran contexto que acabamos de trazar. He aqu\u00ed los argumentos m\u00e1s fuertes a nuestro favor. En el v. 5 se describe el nacimiento del Mes\u00edas personal: \u00bfes posible a un autor cristiano que habla del nacimiento de Jes\u00fas, no decir siquiera una palabra de su madre humana y concreta, la Virgen Mar\u00eda, cuyo nombre es familiar a todos los cristianos? En el mundo sem\u00edtico es frecuente el paso del individuo a la colec\u00adtividad y de \u00e9sta a aquel, pero no es habitual representarse a una colectividad dando a luz al mes\u00edas personal. Muchos exe\u00adgetas estiman que la se\u00f1al del cielo alude a la se\u00f1al del Ema\u00adnuel en Is 7, y que la expresi\u00f3n redundante &#8211; \u00abdio a luz un hijo var\u00f3n\u00bb quiere evocar el nacimiento real del Emanuel en Is 7, 14 y tambi\u00e9n el nacimiento metaf\u00f3rico del pueblo mesi\u00e1\u00adnico en Is 66, 7.<span id='easy-footnote-28-40618' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-doctrina-mariana-del-nuevo-testamento-y-la-medalla-milagrosa\/#easy-footnote-bottom-28-40618' title='Cierto, es curiosa la f\u00f3rmula redundante, \u00abdio a luz un hijo, un ni\u00f1o var\u00f3n\u00bb. H. KRAFT, piensa que la redundancia es deliberada, para que subraye el cumplimiento simult\u00e1neo de Is 7, 14 e ls 66, &lt;em&gt;7, Die Offenbarung des Johanner, &lt;\/em&gt;T\u00fcbingen 1974, p. 166.'><sup>28<\/sup><\/a><\/span> Con toda claridad, Ap 12 remite a Gn 3, 15, as\u00ed lo reconocen hoy int\u00e9rpretes de todas las confesiones. Pero si Eva es la mujer vencida por la serpiente, quien castigue a la serpiente ha de ser asimismo una mujer real: la Nueva Eva, que es la Madre de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Quedan los dolores atroces del alumbramiento. No pueden aplicarse por cierto al acontecimiento de Bel\u00e9n, pero tanto m\u00e1s f\u00e1cil es entenderlos del Calvario, donde nace metaf\u00f3ricamente Cristo, considerado cabeza del pueblo mesi\u00e1nico; seg\u00fan vi\u00admos arriba, Jes\u00fas compara su Pasi\u00f3n al alumbramiento de una mujer. He ah\u00ed c\u00f3mo el Apocalipsis converge sobre Jn 19, 25-27 y afirma la maternidad espiritual de Mar\u00eda. Por otro lado, confirma admirablemente la profec\u00eda de Sime\u00f3n en cuanto a que Mar\u00eda padece juntamente con Jes\u00fas. En la visi\u00f3n io\u00e1nica, la uni\u00f3n afirmada por el vidente entre Jes\u00fas y su Ma\u00addre es tal, que la Pasi\u00f3n de Cristo s\u00f3lo se contempla partiendo de la participaci\u00f3n de la Madre, lo que autoriza a concluir que, como la Pasi\u00f3n de Jes\u00fas, la participaci\u00f3n de Mar\u00eda \u2014no su maternidad de gracia\u2014 se extiende a todos los hombres de to\u00addos los tiempos.<\/p>\n<p>La aplicaci\u00f3n de Ap 12 a la Sion de los profetas y a la Igle\u00adsia, lejos de estorbar la ex\u00e9gesis mariana, es la sola capaz de unificar esas dos perspectivas. En efecto, por Mar\u00eda pudo el pueblo elegido jugar su papel y dar al mundo un salvador y un pueblo mesi\u00e1nico. La Iglesia cristiana comienza asimismo en Mar\u00eda, quien encarna a la Sion cantada por los profetas. La Pasi\u00f3n de Cristo es un hecho en cierto modo siempre actual: se prolonga en la universalidad de los hombres, sujetos a prueba; Cristo se adelanta a \u00e9stos y como Siervo que sufre, toma sobre s\u00ed su aflicci\u00f3n. Pues bien, de esa misma manera padece Mar\u00eda en uni\u00f3n con Cristo, en la humanidad y parti\u00adcularmente en la Iglesia, cuya madre es y en cuyas pruebas puede decirse que participa. As\u00ed explicamos, de paso, un hecho a primera vista muy chocante : las l\u00e1grimas que derrama la Vir\u00adgen de la Salette. Mar\u00eda, fuera del tiempo y mundo del sufri\u00admiento, sigue a\u00fan as\u00ed dando a luz con dolor a los disc\u00edpulos de su Hijo. La yuxtaposici\u00f3n, aparentemente contradictoria, de la glorificaci\u00f3n celeste de la Mujer y de los sufrimientos te\u00adrrestres de su alumbramiento, tiene que significar algo.<\/p>\n<p>Todav\u00eda hay que ir m\u00e1s lejos en lo que ata\u00f1e a la signifi\u00adcaci\u00f3n mariol\u00f3gica de Ap 12 \u2014en nuestro sentir, inagotable\u2014. El v. 1, que describe la glorificaci\u00f3n de la Mujer y presenta a \u00e9sta revestida de un destello c\u00f3smico, para que veamos en ella a la Reina del universo, no es por cierto algo que aconteciese al pueblo de Dios del AT; tampoco a la Iglesia cristiana, que milita a\u00fan duramente sobre la tierra y es constantemente hos\u00adtigada por la antigua serpiente.<\/p>\n<p>A menudo se han se\u00f1alado las semejanzas chocantes entre la mujer de Ap 12 y la de Ap 21-22; \u00e9sta \u00faltima es la nueva Jerusal\u00e9n, la Iglesia triunfante. Ambas aparecen en el cielo, envueltas ambas en luz. Coronan a la de Ap 12 estrellas, evo\u00adcaci\u00f3n de las doce tribus, no s\u00f3lo del antiguo, sino tambi\u00e9n del nuevo Israel, la Iglesia cristiana; la de Ap 21, Jerusal\u00e9n, Esposa del Cordero, est\u00e1 provista de doce puertas (v. 12), \u00abque llevan inscritos los nombres de las doce tribus de Israel\u00bb, y la circunda un muro \u00abasentado sobre doce cimientos, y en cada uno de ellos el nombre de uno de los doce Ap\u00f3stoles del Cordero\u00bb (v. 14).<\/p>\n<p>La Virgen Mar\u00eda, mujer de Ap 12, cuya aparici\u00f3n fulgu\u00adrante en el cielo preside toda la historia de la Iglesia que la segunda parte del Apocalipsis va a anunciar, es con el m\u00e1ximo realismo icono y anticipo de la Iglesia triunfante : \u00bfpodr\u00eda darse una proclamaci\u00f3n m\u00e1s elocuente de esto? Pues en ella se encuentra realizado y efectuado todo cuanto, seg\u00fan san Pablo, quiere hacer Cristo por la Iglesia, Esposa suya : \u00abQuiere pre\u00adsent\u00e1rsela a s\u00ed mismo toda resplandeciente, sin mancha ni arruga, nada de eso, sino santa e inmaculada\u00bb, dice el Ap\u00f3s\u00adtol, Ef 5, 27.<\/p>\n<p>Ap 12 \u2014como demuestro en la obra <em>J\u00e9sus et sa M\u00e9re<\/em>\u2014<span id='easy-footnote-29-40618' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-doctrina-mariana-del-nuevo-testamento-y-la-medalla-milagrosa\/#easy-footnote-bottom-29-40618' title='&lt;em&gt;J\u00e9sus et sa M\u00e9re d&amp;#8217;apr\u00e9s les r\u00e9cits lucaniens de l&amp;#8217;enfance et d&amp;#8217;apr\u00e9s &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;saint Jean, &lt;\/em&gt;Paris 1974, p. 47.'><sup>29<\/sup><\/a><\/span> comienza presentando a la Madre de Cristo en el cielo, sustra\u00ed\u00adda a los ataques del drag\u00f3n infernal. Este, en la tierra, la per\u00adsigue sin poder alcanzarla, por lo que ataca a su descendencia: tal me parece es el mejor apoyo escriturario a la Concepci\u00f3n Inmaculada y a la Asunci\u00f3n de Mar\u00eda. He tenido la dicha de comprobar, en un reciente art\u00edculo del <em>Dictionnaire de Spiri\u00ad<\/em><em>tualit\u00e9 <\/em>sobre la Virgen, que P. Grelot<span id='easy-footnote-30-40618' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-doctrina-mariana-del-nuevo-testamento-y-la-medalla-milagrosa\/#easy-footnote-bottom-30-40618' title='&lt;em&gt;Dictionnaire de Spiritualit\u00e9, &lt;\/em&gt;art. &lt;em&gt;Marie, t. &lt;\/em&gt;X, pp. 420-1.'><sup>30<\/sup><\/a><\/span> adopta sin vacilar este mismo punto de vista. Sorprende que Juan contemple a la Mu\u00adjer en su existencia permanente del cielo antes de verla en la tierra, presa del sufrimiento y expuesta a la hostilidad diab\u00f3\u00adlica. Cristo es el gran vencedor de los poderes malignos y sal\u00advador \u00fanico : as\u00ed el autor de Ap y todo el NT; poco cuesta sa\u00adcar las conclusiones de esta comprobaci\u00f3n. Y la Iglesia cat\u00f3li\u00adca, al definir los dogmas de la Concepci\u00f3n Inmaculada y de la Asunci\u00f3n \u2014pese al mal estado de la ex\u00e9gesis entonces vigen\u00adte\u2014 demostr\u00f3 estar leyendo el oscuro or\u00e1culo del Protoevan\u00adgelio (Gen 3, 15), al que se avoca insistentemente, bajo la mis\u00adma luz que el vidente de Patmos.<\/p>\n<p>Pero sorprende a\u00fan m\u00e1s el que se adelantara a la propia autoridad pontificia una humilde religiosa, ayuna de sutilezas teol\u00f3gicas y exeg\u00e9ticas, aunque iluminada por la gracia divina. La invocaci\u00f3n de la Medalla Milagrosa a Mar\u00eda concebida sin pecado, coronada de doce estrellas y aplastando la serpiente, no s\u00f3lo anticipa la ex\u00e9gesis mariol\u00f3gica de Ap 12; prev\u00e9 ade\u00adm\u00e1s la definici\u00f3n de P\u00edo IX y \u2014en cuanto a \u00e9sta se vincula teo\u00adl\u00f3gicamente y remite el pasaje escritur\u00edstico de la se\u00f1al celeste en la Mujer jo\u00e1nica revestida de sol\u2014 tambi\u00e9n la de P\u00edo XII. Catalina Labour\u00e9 tuvo su visi\u00f3n en 1830: merced a ella, el pensamiento se orientaba hacia la interpretaci\u00f3n mariol\u00f3gica de Ap 12. Pues bien, s\u00f3lo en 1950 comienza el mundo a comprender la luz extraordinaria que proyecta sobre la Virgen Mar\u00eda la profec\u00eda de Juan. \u00bfY qui\u00e9n se ufanar\u00e1 de haber ago\u00adtado esa profec\u00eda?<\/p>\n<p>Concluyamos esta tercera parte con una observaci\u00f3n a la que atribuimos no poca importancia.<span id='easy-footnote-31-40618' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-doctrina-mariana-del-nuevo-testamento-y-la-medalla-milagrosa\/#easy-footnote-bottom-31-40618' title='Sobre esta importante cuesti\u00f3n me he explicado m\u00e1s pr\u00f3lijamente en dos estudios: &lt;em&gt;Le chapitre 12 de l&amp;#8217;Apocalypse, son caract\u00e9re synth\u00e9tique et sa &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;richesse doctrinale, Esprit et Vie, &lt;\/em&gt;1978, pp. 574-83; &lt;em&gt;La signification fondamentale &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;de Marc 13, Revue Thomiste, &lt;\/em&gt;1980, pp. 181-215.'><sup>31<\/sup><\/a><\/span> No se admitir\u00e1 de grado que Ap 12 concierna simult\u00e1neamente a la Virgen Ma\u00adr\u00eda, al pueblo de Dios en el AT y a la Iglesia cristiana, mientras se niegue a dicha visi\u00f3n el car\u00e1cter sint\u00e9tico propio de toda profec\u00eda. Precisa hablar algo de las dificultades encontradas por comentaristas presentes y pasados.<\/p>\n<p>Los profetas tienen el privilegio de ver las peripecias de la historia, no cual se suceden en su realizaci\u00f3n temporal, sino en los nexos que la divina luz revela. De ah\u00ed que la profec\u00eda nunca sea una historia anticipada en relaci\u00f3n a la cronolog\u00eda, sino que m\u00e1s bien considera los acontecimientos futuros en la divina s\u00edntesis que relaciona a \u00e9stos entre s\u00ed. Hechos que ella ve unidos, pueden estar considerablemente separados, seg\u00fan van realiz\u00e1ndose a lo largo de la historia.<\/p>\n<p>Cuando los profetas del AT predicen una intervenci\u00f3n divina en castigo de una ciudad, por fuerza piensan a la vez en el juicio final y simult\u00e1neamente anuncian la era de gracia: queman etapas, por as\u00ed decirlo, y miran de grado a la realiza\u00adci\u00f3n definitiva. Tambi\u00e9n Jes\u00fas une \u00edntimamente \u2014al menos en el discurso escatol\u00f3gico seg\u00fan Marcos (c. 13)\u2014 dos perspec\u00adtivas que ser\u00eda preciso distinguir : la de la ruina de Jerusal\u00e9n y del templo, mera se\u00f1al del fin del mundo, y ese mismo fin en sentido estricto, con Parus\u00eda del Hijo del Hombre.<\/p>\n<p>Como es normal, las visiones profeticas del Apocalipsis tienen ese mismo car\u00e1cter sint\u00e9tico. No hay que extra\u00f1arse de ver estrechamente asociadas en el c. 12 a la Sion ideal del AT, a la Madre de Jes\u00fas y a la Iglesia cristiana. Del mismo modo se asocian el nacimiento real de Jes\u00fas en Bel\u00e9n, su nacimiento me\u00adtaf\u00f3rico en la Pasi\u00f3n, al que se vincula la instauraci\u00f3n de la Iglesia, y su glorificaci\u00f3n celeste. Id\u00e9ntica asociaci\u00f3n concierne a la ca\u00edda de los angeles, su derrota por el arc\u00e1ngel Miguel y la victoria de Cristo en el Calvario sobre los poderes malignos : \u00fanica victoria para Juan, seg\u00fan el cual, Cristo vence al infernal drag\u00f3n, del que a su vez triunfan los m\u00e1rtires por la sangre del Cordero (12, 11).<\/p>\n<h2>Conclusi\u00f3n<\/h2>\n<p><em>Algunas reflexiones sobre la relaci\u00f3n entre la revelaci\u00f3n <\/em><em>p\u00fablica y las revelaciones privadas<\/em><\/p>\n<p>Uno de los principales intereses del estudio emprendido es que nos obliga a examinar de cerca, en un caso concreto, cu\u00e1les puedan ser las relaciones entre la revelaci\u00f3n p\u00fablica, dada por Dios a la Iglesia, y las revelaciones privadas.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, la cuesti\u00f3n no se plantea m\u00e1s que admitien\u00addo la existencia de revelaciones privadas aut\u00e9nticas. Ahora, no es tan raro tropezarse, a\u00fan entre buenos cat\u00f3licos, una hostilidad de principio, o siquiera una honda desconfianza, en punto a revelaciones privadas, a\u00fan de las que la Iglesia oficial no ha dudado en sacar provecho. Pienso, v. gr., en las revela\u00adciones del Sagrado Coraz\u00f3n de Paray-le-Monial. Esa descon\u00adfianza sistem\u00e1tica para con las revelaciones privadas es inad\u00admisible. \u00bfNo extra\u00f1ar\u00eda que el Buen Dios, quien tan a menudo hablaba en el AT al pueblo elegido, nada m\u00e1s haya dicho a los cristianos, una vez muerto el \u00faltimo ap\u00f3stol?<\/p>\n<p>Es incontestable que en este dominio se impone una gran prudencia. Pero cuando hay suficientes garant\u00edas de la auten\u00adticidad de una revelaci\u00f3n privada, ser\u00eda l\u00e1stima no sacar pro\u00advecho de ella. Pensemos en los innumerables frutos brotados de la difusi\u00f3n tan r\u00e1pida de la Medalla Milagrosa: \u00bfhabr\u00edan existido, si nadie hubiese dado cr\u00e9dito a las visiones de Cata\u00adlina Labour\u00e9 ?<\/p>\n<p>La investigaci\u00f3n por nosotros acometida nos ha hecho comprobar, ante todo, que la revelaci\u00f3n privada aneja a la Medalla Milagrosa, vino por as\u00ed decirlo en auxilio de la revela\u00adci\u00f3n p\u00fablica, pues explicit\u00f3 y actualiz\u00f3 sus ense\u00f1anzas por lo que ata\u00f1e a la Virgen Mar\u00eda. A su vez, empero, la revelaci\u00f3n p\u00fablica, y s\u00f3lo ella, permite dar el verdadero significado a la revelaci\u00f3n privada de la rue du Bac. Tenemos con ello un ejemplo muy hermoso y caracterizado de los servicios mutuos que pueden, y a\u00fan deben prestarse una y otra revelaci\u00f3n. He aqu\u00ed algunas reflexiones complementarias al prop\u00f3sito.<\/p>\n<p>Los principales datos escritur\u00edsticos a los que parece remi\u00adtir la Medalla Milagrosa son pasajes relativos a la Virgen Ma\u00adr\u00eda, cuya interpretaci\u00f3n por exegetas y te\u00f3logos siempre fue, y es a\u00fan controvertida. La Medalla Milagrosa ha prestado al pueblo cristiano un servicio inmenso, pues transmiti\u00f3 a \u00e9ste lo esencial del mensaje que encierran esos textos inspirados, mas sin forzarle a emprender un examen de ellos para el que no est\u00e1 mayormente capacitado, y que adem\u00e1s le habr\u00eda dejado m\u00e1s de una vez en la vacilaci\u00f3n y en la duda.<\/p>\n<p>Tomamos conjuntamente, los textos del NT a los que de modo m\u00e1s especial parece referirse la Medalla Milagrosa, constituyen una potente s\u00edntesis de la doctrina mariol\u00f3gica. Son tres textos que se sostienen, y a\u00fan progresan de uno para otro. La profec\u00eda de Sime\u00f3n anuncia lo estrecha que ser\u00e1 la uni\u00f3n entre el Mes\u00edas y su Madre en el drama de la Pasi\u00f3n. La escena de Jn 19, 25-27 representa el punto culminante de esa uni\u00f3n, y al mismo tiempo nos revela lo que se sigue para la Virgen Mar\u00eda: se constituye a \u00e9sta en Madre espiritual de todos los disc\u00edpulos de su Hijo, a los que representa san Juan. La visi\u00f3n de Ap 12 reitera las mismas verdades con mayor fuerza a\u00fan: en la Pasi\u00f3n son inseparables Cristo y su Madre, lo que se nos da a entender por la figura de los dolores de par\u00adto en la Madre de Jes\u00fas, quien a la vez es Madre de \u00abtodos cuantos guardan los mandamientos de Dios y en favor de quienes Dios da testimonio\u00bb (12, 17). A esos datos del Apo\u00adcalipsis se suman todav\u00eda otros del m\u00e1s alto precio, como la glorificaci\u00f3n de la Nueva Eva, que realiza el or\u00e1culo del Pro\u00adtoevangelio, y los lazos de Mar\u00eda con la Iglesia de Cristo, de la que es a un tiempo Madre y perfecto icono.<\/p>\n<p>Todo eso nos lo dice, aunque de manera incomparable\u00admente m\u00e1s simple y clara, la Medalla Milagrosa. Lo que sin duda hay de m\u00e1s notable en el mensaje que nos comunica, es que tambi\u00e9n ella unifica y sintetiza los aspectos m\u00e1s fundamen\u00adtales del misterio de la Virgen, a la que proclama inseparable de su Hijo, y ello empleando s\u00edmbolos f\u00e1ciles de interpretar y adaptados a la inteligencia del m\u00e1s humilde cristiano a lo que eran la piedad y el culto, la espiritualidad de la \u00e9poca, co\u00admo demuestra sobre todo la yuxtaposici\u00f3n de los dos corazo\u00adnes de Jes\u00fas y de Mar\u00eda. \u00bfC\u00f3mo hubiera podido ahondarse en el sentido de Lc 2, 35 y Jn 19, 25-27 sin una cultura a la vez literaria, exeg\u00e9tica y teol\u00f3gica? Pues bien, ninguna necesidad hay de ella para comprender el lenguaje de la Medalla.<\/p>\n<p>R\u00e9stanos subrayar un aspecto no menos importante de las relaciones entre la revelaci\u00f3n p\u00fablica y las revelaciones pri\u00advadas: es la estrecha dependencia de las \u00faltimas con respecto a las primeras. Si hubimos de consagrar largas p\u00e1ginas a la fijaci\u00f3n del sentido de los textos escriturarios a los que se re\u00admite la Medalla, d\u00e9bese al doble motivo que ahora precisa esclarezcamos.<\/p>\n<p>En primer lugar, ya que Dios, por Cristo, se dign\u00f3 dar al mundo una revelaci\u00f3n definitiva, de la que generalmente se admite concluy\u00f3 con el \u00faltimo ap\u00f3stol, una revelaci\u00f3n privada aut\u00e9ntica, lejos de a\u00f1adir nada sustancial, nos dir\u00e1 s\u00f3lo algo que, en una forma u otra, se evoque en realidad a lo p\u00fablica\u00admente revelado. En segundo lugar, una revelaci\u00f3n privada no ata\u00f1e m\u00e1s que a ciertos aspectos de la verdad religiosa, los que, en una \u00e9poca determinada, Dios juzga oportuno destacar peculiarmente, para responder a las necesidades y aspiracio\u00adnes de las almas y oponerse a los errores y peligros. De ah\u00ed que fuese muy de lamentar, y contrario a las divinas intencio\u00adnes, aislar esas verdades del conjunto revelado : se correr\u00eda el riesgo de entenderlas al rev\u00e9s o exagerar su importancia.<\/p>\n<p>De estos principios generales podremos hacer una aplica\u00adci\u00f3n a la revelaci\u00f3n privada de la rue du Bac. Esta se destina, con toda evidencia, a acrecentar la confianza del pueblo cris\u00adtiano en la Virgen Mar\u00eda. No s\u00f3lo anticipa la definici\u00f3n dog\u00adm\u00e1tica de la Inmaculada, sino bastantes otras apariciones de la Virgen ocurridas despu\u00e9s, y que manifiestan responder a un id\u00e9ntico designio : el de impeler al pueblo cristiano a que se vuelva hacia Mar\u00eda, para que ella le ayude a ir al encuentro del \u00fanico Salvador \u2014as\u00ed la Salette, Lourdes, Pontmain, F\u00e1ti\u00adma&#8230; etc., sin pretender agotar el elenco de manifestaciones aut\u00e9nticas de nuestra celestial Madre\u2014.<\/p>\n<p>Pero en este dominio, necesariamente debe intervenir la revelaci\u00f3n p\u00fablica, en evitaci\u00f3n de desviaciones y excesos. En efecto, ella nos recordar\u00e1 una y otra vez que Cristo es el \u00fanico Redentor de la humanidad. Por eso, aunque la Medalla Milagrosa ponga uno junto a otro los corazones de Jes\u00fas y de Ma\u00adr\u00eda, y la inicial de \u00e9sta queda anclada al pie de la Cruz, sigue siendo cierto que tambi\u00e9n la Madre de Cristo fue objeto de redenci\u00f3n. En modo alguno se la puede tener por fuente pro\u00adpiamente dicha de salvaci\u00f3n para la humanidad y manantial de las innumerables gracias, obtenidas a los hombres por su intercesi\u00f3n y representadas por los rayos que sus manos emi\u00adten.<\/p>\n<p>El Apocalipsis, al que inesperadamente remite la Medalla, nos sugiere una observaci\u00f3n final. En la revelaci\u00f3n joannea, la visi\u00f3n de la mujer coronada de estrellas sigue inmediatamen\u00adte a la del templo celeste, que se abre para que veamos el arca de la alianza, s\u00edmbolo del encuentro definitivo de Dios y su pueblo (Ap 11, 19). Icono de la Jerusal\u00e9n celeste, \u00bfno es tambi\u00e9n la Mujer de Ap 12 una prenda de ese encuentro de\u00adfinitivo?<span id='easy-footnote-32-40618' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-doctrina-mariana-del-nuevo-testamento-y-la-medalla-milagrosa\/#easy-footnote-bottom-32-40618' title='El cotejo que yo hago no me obliga a adoptar la opini\u00f3n de raros autores (Loisv, Ano), que unen estrechamente la visi\u00f3n del arca de la alianza a la de la mujer, lo que vale tambi\u00e9n cuando se admite la ex\u00e9gesis m\u00e1s difundida, que hace de la visi\u00f3n del arca de la alianza una conclusi\u00f3n a la septena de trom\u00adpetas.'><sup>32<\/sup><\/a><\/span>\n<p>M\u00e1s a\u00fan, ello nos induce a aproximar entre s\u00ed a la Madre de Cristo \u2014llamada efectivamente <em>Arca de la Alianza <\/em>por la pie\u00addad cristiana\u2014 y el arca de la alianza del AT, paladi\u00f3n del pueblo elegido, signo de la protecci\u00f3n divina, particularmente precioso en los tiempos m\u00e1s dif\u00edciles. \u00bfNo podr\u00eda decirse que, en medio del pueblo cristiano, la Medalla Milagrosa ha ju\u00adgado un poco ese mismo papel de prenda de la protecci\u00f3n de Mar\u00eda?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el t\u00edtulo asignado a esta conferencia s\u00f3lo en segundo lugar menciono la Medalla Milagrosa, cuando parec\u00eda m\u00e1s normal mencionarla la primera, pues por ella he de tratar ahora la cuesti\u00f3n mariana. 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