{"id":405815,"date":"2025-05-10T08:58:59","date_gmt":"2025-05-10T06:58:59","guid":{"rendered":"https:\/\/vincentians.com\/es\/?p=405815"},"modified":"2024-08-21T21:00:17","modified_gmt":"2024-08-21T19:00:17","slug":"san-vicente-de-paul-y-la-caridad-x","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-la-caridad-x\/","title":{"rendered":"San Vicente de Pa\u00fal y la Caridad (X)"},"content":{"rendered":"<p>LA INFLUENCIA RELIGIOSA<\/p>\n<p>Si fuera de las dos congregaciones religiosas que hab\u00eda fun\u00addado, el Se\u00f1or Vicente <strong>hubiese <\/strong>cesado de trabajar, se acusar\u00eda a s\u00ed mismo eternamente de ser un hombre de peque\u00f1a periferia y un bienaventurado indolente. No pudo por lo dem\u00e1s a su muerte abandonar las obras que hab\u00eda apadrinado y su actividad en la vida religiosa de la Iglesia tom\u00f3 formas nuevas.<\/p>\n<p><strong>Las acciones de socorro<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 ocurri\u00f3 con las obras de socorro organizadas por el Se\u00f1or Vicente?<\/p>\n<p>Las Damas de la Caridad no pudieron subsistir en medio de la Revoluci\u00f3n francesa, pero resucitaron en el siglo xix. Actual\u00admente, siempre bajo la direcci\u00f3n del sucesor de san Vicente de Pa\u00fal, y envueltas en la vida del mundo, cuentan 450.000 miembros (40.000 en Francia, 5.000 para la di\u00f3cesis de Par\u00eds). Act\u00faan es\u00adpecialmente en Italia, en Polonia, en B\u00e9lgica, en Estados Unidos, en M\u00e9jico y en Brasil. En 1911, se fund\u00f3 una filial de las Damas de la Caridad, \u00abLas Luisas de Marillac\u00bb, la alegr\u00eda de los abuelos y de las abuelas. Son actualmente 35.000.<\/p>\n<p>Las caridades masculinas, so\u00f1adas en otro timepo por el Se\u00ad\u00f1or Vicente, se convirtieron en 1833, por el esp\u00edritu, la tena\u00adcidad y la <strong>gracia <\/strong>de Federico de Ozanam, en una realidad viviente. Pese a los cr\u00edticos que peri\u00f3dicamente las asaltan, las Conferen\u00adcias de San Vicente de Pa\u00fal han realizado una obra inmensa. En nuestro mundo de 1975, en el que se desarrollan 36.000 conferen\u00adcias, se pueden contar m\u00e1s de 650.000 conferencistas repartidos por los cinco continentes (109 pa\u00edses).<\/p>\n<p>En todo caso, como el Se\u00f1or Vicente no pod\u00eda ya poner cui\u00addadosamente a punto las obras que ayudaran a los pobres hu\u00admanos a luchar contra las nuevas formas del pecado y de la mi\u00adseria, discretamente, sin queja ni amargura, dio su \u00abconsejo\u00bb. Pueden sin juicio temerario, hacerse recaer sobre \u00e9l sospechas de que haya inspirado, sostenido, protegido las grandes iniciati\u00advas que responden a sus deseos. \u00bfQui\u00e9n no evoca hoy al Padre Vicente ante el Secours Catholique organizado por Mon Rhodain, ante la ayuda a los sans-logis lanzada y valerosamente sostenida por el abb\u00e9 Pierre, ante la reorganizaci\u00f3n de las personnes d\u00e9plac\u00e9s\u00a0 emprendida por el P. Pire?<\/p>\n<p><strong>Las nuevas formas de vida religiosa<\/strong><\/p>\n<p>En el terreno de las religiosas donde ejerci\u00f3 una vez su funci\u00f3n de animador y de reformador el Se\u00f1or Vicente sigue pac\u00edficamente trabajando.<\/p>\n<p>No pudiendo gobernar las Comunidades o dirigir las conciencias, m\u00edsticamente, se adapta renueva sus funciones. Previene y ensue\u00f1a, sugiere y aconseja. Hay que proponer, dec\u00eda, a manera de los \u00e1ngeles, como lo ha ense\u00f1ado el cardenal B\u00e9rulle.<\/p>\n<p>Gracias al Se\u00f1or Vicente, gracias a la tenacidad que despleg\u00f3 para hacer que se aprobasen Ias constituciones de los Lazaristas y de las Hijas de la Caridad, la mayor\u00eda de las congregaciones religiosas de los siglos XVII, XVIII y XIX adoptaron un nuevo estilo de existencia: las pr\u00e1cti\u00adcas mon\u00e1sticas dejaron entre ellas de ser tan numerosas, la ascesis individual y colectiva se organiz\u00f3 a partir de las exigen\u00adcias a menudo agotadoras del apostolado moderno. Cuando de\u00adj\u00e9is la oraci\u00f3n para asistir a un enfermo, precisaba el Se\u00f1or Vi\u00adcente a las Hijas de la Caridad, dej\u00e1is a Dios por Dios. Cuidad al enfermo, eso es oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Que estas nuevas comunida\u00addes de hombres o de mujeres co\u00adpien o no las reglas de los misio\u00adneros o de las Hijas de la Caridad (Hermanas de la Caridad de Cl\u00e9ment-Auguste: 1808; Herma\u00adnas de Tilbourg) que tomen a san Vicente como patr\u00f3n o como protector (Hermanas de la Cari\u00addad de Besangon &#8211; 1799, Herma\u00adnas de la divina Providencia de Ribeauvill\u00e9, Hermanas de san Vicente de Pa\u00fal del Padre Le Pr\u00e9vost &#8211; 1845; Hijos e Hijas de la Caridad del Padre Anizan \u00ad1918) todos, prop\u00f3nense un fin que el Se\u00f1or Vicente hoy se pro\u00adpondr\u00eda y ponen en marcha m\u00e9\u00adtodos y un esp\u00edritu que \u00e9l no negar\u00eda.<\/p>\n<p>Fue para transportar la Caridad vicenciana a otros dominios como fund\u00f3 san Alfonso de Ligorio, en 1732, la Congregaci\u00f3n del Sant\u00edsimo Redentor (7.200 miembros en 1975) y como cre\u00f3 san Juan Bosco, en 1841, los Salesianos (18.972 miembros en 1974).<\/p>\n<p>Actualmente, m\u00e1s de cien comunidades religiosas se orientan de cerca o de lejos, por la barquilla del Se\u00f1or Vicente y observa su estela. Dejemos a Dios guiar nuestra barquilla, dec\u00eda a cuantos se asustaban, \u00e9l la preservar\u00e1 del naufragio.<\/p>\n<p><strong>Expresiones de la piedad<\/strong><\/p>\n<p>Rebasando las estructuras sociales de la vida religiosa, es en el coraz\u00f3n mismo de la vida de piedad donde el Se\u00f1or Vicente contin\u00faa presente y prosigue su vocaci\u00f3n de educador religioso.<\/p>\n<p>Existe en efecto una vida interior que se puede llamar vicenciana, no s\u00f3lo porque se \u00a0justa invariablemente a los reglamentos dados por el Se\u00f1or Vicente, sino, m\u00e1s bien, porque adopta sus miras sobre el hombre y sobre Dios. Por fidelidad y por afinidad, conjuntamente, gusta de sus temas de oraci\u00f3n y de pensamiento. Asume su psicolog\u00eda y se convierte en su prudencia. En una palabra, mira y modelo su vida en ese espejo que es el alma viviente del Se\u00f1or Vicente.<\/p>\n<p>Algunos signos delatan r\u00e1pidamente su secreta pertenencia.<\/p>\n<p>Esa no testimonia sino una benevolencia limitada para las formas extraordinarias del sentimiento religioso. La oposici\u00f3n de Vicente a ciertos fen\u00f3menos presobrenaturales, su conducta con los Iluminados de todo g\u00e9nero, arman en contra sus reflejos y vacunan su sensibilidad. La lectura peri\u00f3dica de la conferencia sobre las Ilusiones, ser\u00eda, si hubiese necesidad, un rito simple, higi\u00e9nico y eficaz.<\/p>\n<p>Ante los fen\u00f3menos m\u00edsticos manifiesta una prolongada reserva. Sin duda los conoc\u00eda el Se\u00f1or Vicente por experiencia pero le resultaban sospechosos por no tener bastante en cuenta las tretas del demonio y las fatigas del servicio terrestre. Despu\u00e9s de todo \u00bfno puede creerse que los \u00e9xtasis son m\u00e1s nocivos que \u00fatiles?<\/p>\n<p>Concorde con el Se\u00f1or Vicente para oponerse a las tesis del Se\u00f1or Antoine Arnauld, preconiza una participaci\u00f3n frecuente en los misterios eucar\u00edsticos y en las purificaciones del sacra\u00admento de la penitencia. Ah\u00ed reconoce las dos fuentes y los dos signos de una excelente salud sobrenatural.<\/p>\n<p>Pero parad\u00f3jicamente, esta piedad vicenciana propone y con\u00adjuga dos actitudes que parecer\u00edan excluirse. De un lado, reclama un rigor racional, un cuidado de lo concreto y de lo pr\u00e1ctico que invoca a Descartes y transporta el Discurso del M\u00e9todo al senti\u00admiento religioso. De otro lado, repele obstinadamente las alian\u00adzas con la naturaleza insidiosa. Si se escucha a la naturaleza, piensa con el Se\u00f1or Vicente, la vida religiosa no ser\u00e1 m\u00e1s que un desarrollo humano. No hay que caer en la trampa. La vida de Cristo se desarrolla en r\u00e9gimen de oposici\u00f3n y en una atm\u00f3sfera de lucha. El esp\u00edritu de Dios que habita en el hombre pide sin cesar y da batalla: el celo, la humildad, luego la sencillez y la prudencia, la mortificaci\u00f3n son las armas de la panoplia espi\u00adritual.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, m\u00e1s que ning\u00fan otro, en uni\u00f3n con su amigo Fran\u00adcisco de Sales, Vicente de Pa\u00fal da a la piedad de los suyos y sin duda a toda la piedad francesa, una marca caracter\u00edstica. Aprieta los v\u00ednculos entre la \u00e9tica y la religi\u00f3n. Piedad y devoci\u00f3n son a un mismo tiempo una expresi\u00f3n, una prueba y una prolonga\u00adci\u00f3n de la experiencia moral.<\/p>\n<p><strong>La devoci\u00f3n mariana<\/strong><\/p>\n<p>Pleg\u00e1ndose a los principios de esta vida interior es como se ha desarrollado particularmente la devoci\u00f3n mariana dentro de la doble familia de san Vicente.<\/p>\n<p>Estaba en la l\u00ednea de los primeros sermones del Se\u00f1or Depaul y asimismo en la del patronato mariano reclamado por la primera Caridad de 1617. Se desarroll\u00f3 permaneciendo fiel al ritmo fun\u00addamental de la vida interior vicenciana. Se benefici\u00f3 sin duda del fervor mariano del siglo xnc, pero todav\u00eda m\u00e1s de las apariciones (le 1830 a santa Catalina Labour\u00e9. Dos formas de culto mariano centradas en el Dogma de la Inmaculada Concepci\u00f3n, est\u00e1n hoy en plena prosperidad: la asociaci\u00f3n de Hijas de Mar\u00eda Inmaculada, la Novena de la Medalla Milagrosa.<\/p>\n<p>La primera, la asociaci\u00f3n de Hijas de Mar\u00eda Inmaculada cuenta actualmente 100.000 miembros que encuentran en revista Les Rayons un precioso instrumento de cultura religiosa.<\/p>\n<p>En cuanto a la pr\u00e1ctica de la Novena de la Medalla Milagros ha hecho de la Capilla de las Hijas de la Caridad, de 140, rue du Bac, el lugar de culto m\u00e1s frecuentado de la capital. En Estados Unidos, esta pr\u00e1ctica alcanza a 4 millones de fieles repartidos por 3.600 parroquias. La joven revista \u00abLa medalla milagrosa\u00bb, lanzada por el P. J. Henrion cuenta no menos de 170.000 lectores.<\/p>\n<p>Al invocar a la Madre de Dios y tomarla por patrona en Ias cosas de importancia, no puede sino ir todo bien y redundar en gloria del buen Jes\u00fas su Hijo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LA LEYENDA Y LOS VALORES DEL CORAZON<\/p>\n<p>No basta, para conocer al Se\u00f1or Vicente, con clasificar sus estados de servicio ni con caracterizar su influencia religiosa. Para la memoria popular en la que se ha instalado, Vicente de Pa\u00fal es un \u00abgran hombre\u00bb. M\u00e1s humano que Richelieu, menos taimado que Mazarino al que no se logra amar, Vicente es la sonrisa de la bondad simple y familiar.<\/p>\n<p>Esta reputaci\u00f3n de bondad es bastante merecida. La mejor prueba de ello ser\u00edan tal vez, pues claro, los reproches de dureza que el Se\u00f1or Vicente se dirig\u00eda a s\u00ed mismo. Solos los tiernos tienen estos escr\u00fapulos. Suplicaba \u00e9l a Dios imprimiese bien hondo en su coraz\u00f3n esta dilecci\u00f3n, que sea, prosegu\u00eda, la vida y el alma de mis acciones. Vigilaba su exterior: Hace falta, dec\u00eda, cierto atractivo y un rostro para no enfurecer a nadie (xn, 189). So\u00f1aba y rogaba pensando en los que Dios tiene prevenidos con su gracia, a los que ha dado un trato cordial, dulce, amable por el que parecen ofreceros el coraz\u00f3n y pediros el vuestro.<\/p>\n<p>Para ser ver\u00eddicos, el rostro y la biograf\u00eda del Se\u00f1or Vicente deben, pues, dejar adivinar la calidad de su ser, el amor que le impregnaba. Entre \u00e9l y la humanidad, al cabo de centenares de a\u00f1os, es una historia de amor la que transcurre.<\/p>\n<p>En su tiempo como hoy, pod\u00eda ser desconocido. Pod\u00eda tambi\u00e9n irritar, atraer el desprecio o el desd\u00e9n. No parece que haya sido fr\u00edamente detestado u odiado. No tuvo de golpe todas las simpat\u00edas. Conoci\u00f3 la oposici\u00f3n, de la gente de Port-Royal y de buen n\u00famero de descontentos. Mezclado en los asuntos p\u00fablicos, fue salpicado por la pol\u00edtica. No pod\u00eda mientras viv\u00eda, atraer un afecto general e incondicionado. Los elogios y los agradecimientos oficiales que ascend\u00edan hacia \u00e9l, lo percibimos a distancia, ocultaban una puntilla de inter\u00e9s que pod\u00eda, en caso de decepci\u00f3n, revolverse y herir. Cuando los socorros y las limosnas bajaron, los buenos sentimientos pasaron al purgatorio y volv\u00edan a veces de \u00e9l abra\u00adsados de c\u00f3lera, Los insultos que asaltaron a Vicente durante las calamidades y la Fronda no eran tal vez de otra naturaleza.<\/p>\n<p>La muerte de Vicente en 1660 hizo gemir a muchas personas. Abr\u00eda tambi\u00e9n la era de las purificaciones y de las idealizaciones.<\/p>\n<p>Fluyen algunos a\u00f1os, antes de que Pitau, Van Scuppen, Lochon, Edelinck, provean de un apoyo imaginero al afecto de las multitudes.<\/p>\n<p>En el siglo XVIII, se desarroll\u00f3 una popularidad particularmente sentimental. Habiendo puesto Perrault al Se\u00f1or Vicente entre los hombres ilustres (1700) que deben suscitar la admiraci\u00f3n, la invitaci\u00f3n estaba formulada. Las fiestas de la beatificaci\u00f3n y de la canonizaci\u00f3n presentaron al Padre de los pobres como un modelo religioso y un patr\u00f3n sobrenatural. Pero todas estas consagraciones oficiales se hubiesen quedado en letra muerta sin este ascenso general del fervor sensible. El car\u00e1cter tan humano de la sensibilidad vicenciana no pod\u00eda sino beneficiarse de \u00e9l. La imagen de un Padre de la Patria, del amigo de los galeotes, del protector de los refugiados inflam\u00f3 de sentimiento fantasma del Se\u00f1or Vicente. En una \u00e9poca en la que la fiebre contra el poder, los ricos, los tiranos era sabiamente orquestada, el Se\u00f1or Vicente apareci\u00f3 m\u00e1s simp\u00e1tico que nunca.<\/p>\n<p>Con suavidad tambi\u00e9n, se benefici\u00f3 \u00e9l de la neutralidad de sus retratos. Sin duda, no era un revolucionario, pero tampoco pensaba que era un devoto y mucho menos un hombre encerrado en la Iglesia. Ciertos retratos le revest\u00edan de una sobrepelliz, pero otros le rodeaban de una pobre capa de invierno. Con \u00e9l se sent\u00eda uno a gusto, en el calor protector de una buena compa\u00f1\u00eda. La aproximaci\u00f3n y la conversaci\u00f3n eran f\u00e1ciles: r\u00e1pidamente, Vicente fue representado en un grupo (a partir de 1717). Su vocaci\u00f3n de ir a todos fue ampliamente explotada. Se olvid\u00f3 que hab\u00eda predicado, misionado, confesado. Las im\u00e1genes le representaban \u00fanicamente en conversaci\u00f3n familiar o mejor, pasando a la posteridad en sus obras de caridad. En ning\u00fan cuadro est\u00e1 la Iglesia lejos. Se ve a menudo el campanario de una capilla en el horizonte, pero son los pobres quienes est\u00e1n en primer plano.<\/p>\n<p>Algo separado de su contexto religioso, el personaje de Vicente gran hombre comenz\u00f3 en el siglo XVII una carrera que contin\u00faa hoy y que no est\u00e1 en su decadencia. Despu\u00e9s de todo, esta imagen cuadra perfectamente a los que sufren y a los sencillos que no se cuidan de las ideas ni de los principios. La religiosidad vaga de un Voltaire, y, m\u00e1s tarde, la de los cultos revolucionarios\u00a0qued\u00f3 satisfecha de ella. En compa\u00f1\u00eda de F\u00e9n\u00e9lon y de <strong>B. <\/strong>Franklin, Vicente fue consagrado como \u00abgran bienhechor de la hu\u00admanidad\u00bb. Es lo que de \u00e9l se hab\u00eda hecho, se hab\u00eda acabado el embalsamiento. Entre 1970 y 1800, los retratos de Vicente pierden su vitalidad. La blandura de los rasgos intenta traducir la bon\u00addad, pero no ofrece m\u00e1s que un ser an\u00f3nimo y estandardizado. La imagen idealizada se sustituye al retrato, el gran hombre nacional eclipsa al hombre de Dios.<\/p>\n<p>Sobre estos frescos y t\u00edtulos sonoros, el romanticismo religioso trabaja en todos los dominios, y apasionadamente. Rivalizaron escultores, grabadores, imagineros de Epinal. Historiadores poe\u00adtas como Cappefigue (1827) compusieron el \u00abconmovedor\u00bb diario de una Hija de la Caridad, que cotidianamente tomaba nota de las salidas nocturnas de san Vicente. Las colecciones de historia moralizadoras, bordaron en sentimientos sobre los grandes frescos caritativos. Para adaptarse a los ni\u00f1os y a las personas piadosas que suspiraban por estas pastillas incendiarias, se reconstruyeron inocentemente los di\u00e1logos del Se\u00f1or Vicente con los verdugos, los forzados, los pobres. Todos estos personajes se limitaban por lo dem\u00e1s a recaudar los sentimientos que no reclamaban fatiga alguna. La gloria de un ni\u00f1o exp\u00f3sito, D&#8217;Alembert, resalt\u00f3 en este momento sobre todos los abandonados. Toda esta proliferaci\u00f3n \u2014y las p\u00e1ginas de ciertos manuales son todav\u00eda buenos rebrotes de ella\u2014 se desarrolla a partir de tres grandes obras que se hab\u00edan convertido en las tres expresiones del Se\u00f1or Vicente: Ni\u00f1os Exp\u00f3sitos, los Galeotes, los socorros a los indigentes y las v\u00edctimas de la guerra. Todo cuanto fuera de eso hab\u00eda hecho fue concienzudamente olvidado. Los tres grandes gestos merec\u00edan un reconocimiento y una celebraci\u00f3n, tuvieron un festival de im\u00e1genes, de palabras y de buenos sentimientos.<\/p>\n<p>No abr\u00eda la pantalla, en 1947, sobre otro espect\u00e1culo el film de Maurice Cloche. Pierre Fresnay dio al Se\u00f1or Vicente una mirada de fuego y una voz que cantaba. Iba escoltado por sus huestes legendarias: los Ni\u00f1os Exp\u00f3sitos, los Galeotes, los refugiados. No era posible la duda: era por cierto el Se\u00f1or Vicente, el Se\u00f1or Vicente era por cierto aquel. Por lo dem\u00e1s hablaba correctamente la lengua de Jean Anouilh.<\/p>\n<p>Ingenuamente, los historiadores dieron voces de protesta. Los mejores y los mejor informados no ten\u00edan, sin embargo, raz\u00f3n. El Vicente de la historia era aun as\u00ed responsable del Vicente de Pa\u00fal de la leyenda. \u00bfQu\u00e9 quedar\u00eda, sin este \u00faltimo, despu\u00e9s tres siglos, en la memoria y en la imaginaci\u00f3n de millones de seres? Torpemente, este ser legendario representa lo que se ha adquirido cotidianamente amando, pensando y tal vez rezando al Se\u00f1or Vicente. El encarna y protege valores imperecederos pero deteriorables: los del coraz\u00f3n. El Vicente de la leyenda es pues tambi\u00e9n el Se\u00f1or Vicente, pues este \u00faltimo no es solamente lo que fue entre 1581 y 1660, sino tambi\u00e9n lo que nos invita a ser y a llegar a ser.<\/p>\n<p>ADIOS<\/p>\n<p>\u00abCambi\u00f3 casi la faz de la Iglesia\u00bb, declaraba solemnemente Mons. Henri Maupas du Tour, el 23 de noviembre de 1660, en el primer elogio f\u00fanebre de Messire Vincent de Paul. \u00bfQu\u00e9 ser\u00eda este rostro de la Iglesia sin la vida y la acci\u00f3n del Se\u00f1or Vicente? Nadie lo sabe y el que quiere imaginarlo se pierde en ensue\u00f1os.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 importa! El Se\u00f1or Vicente existi\u00f3. Hasta estamos se\u00adguros de que err\u00f3 completamente su \u00abhonroso retiro\u00bb. Pero esta\u00admos ciertos de que al atardecer de su servicio terrestre, se re\u00adtir\u00f3 humildemente al fondo de la conciencia humana.<\/p>\n<p>De tiempo en tiempo, suavemente, se despierta. Viene hu\u00admildemente hacia nosotros. No nos lanza reproche alguno, no nos dirige ning\u00fan serm\u00f3n. Es, con toda sencillez, un pobre de Dios. Para que podamos a\u00fan creer que \u00abel hombre sobrepasa infinitamente al hombre\u00bb, mendiga nuestro amor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LA INFLUENCIA RELIGIOSA Si fuera de las dos congregaciones religiosas que hab\u00eda fun\u00addado, el Se\u00f1or Vicente hubiese cesado de trabajar, se acusar\u00eda a s\u00ed mismo eternamente de ser un hombre de peque\u00f1a periferia y un &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-la-caridad-x\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":405146,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[28],"tags":[],"class_list":["post-405815","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-formacion-vicenciana"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>San Vicente de Pa\u00fal y la Caridad (X) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-la-caridad-x\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"San Vicente de Pa\u00fal y la Caridad (X) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LA INFLUENCIA RELIGIOSA Si fuera de las dos congregaciones religiosas que hab\u00eda fun\u00addado, el Se\u00f1or Vicente hubiese cesado de trabajar, se acusar\u00eda a s\u00ed mismo eternamente de ser un hombre de peque\u00f1a periferia y un ... 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