{"id":405760,"date":"2025-03-16T08:57:57","date_gmt":"2025-03-16T07:57:57","guid":{"rendered":"https:\/\/vincentians.com\/es\/?p=405760"},"modified":"2024-08-21T18:59:49","modified_gmt":"2024-08-21T16:59:49","slug":"san-vicente-de-paul-maestro-de-sabiduria-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-maestro-de-sabiduria-i\/","title":{"rendered":"San Vicente de Pa\u00fal, maestro de sabidur\u00eda (I)"},"content":{"rendered":"<p>Introducci\u00f3n: IR A LAS FUENTES<\/p>\n<p>I.- LAS INFLUENCIAS EXTERIORES<\/p>\n<p>Todos los autores espirituales lo dicen y las almas santas lo viven intensamente. Un hervor religioso y literario agita la sociedad de la \u00e9poca de los siglos XVI y XVII. Grandes personalidades tienen una influencia notable y bajo el influjo del movimiento renano-flamenco, muchas mujeres y hombres modelan el pensamiento de Vicente de Paul, y, como consecuencia, el nuestro. Vicente lee, profundiza y crea una biblioteca y un pensamiento. Realmente san Vicente no ignora las corrientes espirituales de su \u00e9poca, se nutre de grandes autores, bebe de ellos y se impregna de lo mejor, como hacemos nosotros al ritmo de nuestras lecturas y de nuestros latidos del coraz\u00f3n. Conoce el humanis\u00admo devoto, el misticismo espa\u00f1ol o flamenco, el jansenismo naciente. Avanza al ritmo de sus afinidades personales y permanece libre y capaz de trazar su propio itinerario y afinar su s\u00edntesis espiritual.<\/p>\n<p>La influencia de la Escuela francesa<\/p>\n<p>En el primer lugar est\u00e1 el Dios de Jesucristo que viene a expandir su amor en los corazones; \u00e9l es el enviado del Padre. Adhiri\u00e9ndose a esta visi\u00f3n, Vicente propone una espiritualidad cristoc\u00e9ntrica. Tiene su pro\u00adpia concepci\u00f3n, pero su fuente es identificable, pertenece a la Escuela francesa de espiritualidad. Es imposible captarla con exactitud sin evo\u00adcar esta fuente, cuya influencia en san Vicente todav\u00eda no se ha valora\u00addo suficientemente, dentro de los l\u00edmites fijados de su independencia.<\/p>\n<p>El origen est\u00e1 identificado: Pedro, cardenal de B\u00e9rulle, contempor\u00e1neo y amigo de Vicente. C\u00f3mo no recordar aqu\u00ed, aunque sea brevemente, \u00a1ay!, al gran cardenal, artesano de la implantaci\u00f3n de las Carmelitas y fundador del Oratorio de Francia. Pol\u00edtico a sus horas, es sobre todo un m\u00edstico y director espiritual solicitado. Vicente lo admira y le consulta. Para este referente de la espiritualidad del siglo XVII, el misterio de la Encarnaci\u00f3n est\u00e1 en el coraz\u00f3n del pensamiento y de la vida. Y todo esto sobre un fondo trinitario. La Encarnaci\u00f3n nos reenv\u00eda al Padre, que se dice tal por su Hijo, mientras que su Esp\u00edritu hace al hombre \u00abcapaz de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>La persona del Verbo encarnado est\u00e1 en el coraz\u00f3n de la existencia, del pensamiento y de las ense\u00f1anzas de B\u00e9rulle&#8230; Urbano VIII le llama \u00abap\u00f3stol del Verbo encarnado\u00bb. Las palabras fluyen de este sentido: \u00ab\u00c9l fue enviado como un nuevo san Juan para se\u00f1alar a Jesucristo con el dedo&#8230; Este fue, me atrevo a decirlo, su apostolado y su misi\u00f3n\u00bb afir\u00adma Bourgoing; \u00ab\u00c9l no amaba m\u00e1s que a Jesucristo, no se ocupaba ni gus\u00adtaba m\u00e1s que de Jesucristo, no se cuidaba, ni se entreten\u00eda m\u00e1s que con Jesucristo\u00bb se\u00f1alaba Habert, su primer bi\u00f3grafo; y Luis Cognet asegura: \u00abUno de los monumentos de nuestra historia espiritual\u00bb.<\/p>\n<p>Repiensa toda la espiritualidad a partir de Jesucristo; ciertamente, desea unirse al Dios que adora. A causa del pecado y de la incapacidad del hombre para poder adorar verdaderamente, propone el solo verda\u00addero adorador, Jes\u00fas. Se\u00f1alamos este texto esencial: \u00abTu eres ahora, oh Jes\u00fas, este adorador, este hombre, este servidor infinito en poder, en calidad, en dignidad, para satisfacer plenamente este deber y rendir este divino homenaje\u00bb. Texto esencial, se ha subrayado. Jes\u00fas es \u00abel religioso del Padre\u00bb, porque est\u00e1 enteramente consagrado a \u00e9l. A partir de aqu\u00ed se desencadena todo un dinamismo: el hombre se vuelve \u00abala\u00adbador\u00bb; alaba a Dios, sobre todo por la eucarist\u00eda; toda su vida consiste en ser para Dios y \u00abllegar a ser Jes\u00fas\u00bb; medita con perseverancia \u00ablos estados de Jes\u00fas\u00bb. Es \u00abla adherencia\u00bb, porque se uni\u00f3 a Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Los grandes maestros son tambi\u00e9n Charles de Condren (1588-1641), Jean-Jaques Olier (1608-1657). San Vicente de Pa\u00fal, San Juan Eudes (1601-1667), San Juan Bautista de la Salle (1651-1719), y san Luis Mar\u00eda Grignon de Montfort (1673-1719), son tambi\u00e9n los herederos activos de esta corriente espiritual. Luisa de Marillac, por su estatura intelectual y su finura de reflexi\u00f3n, es una verdadera te\u00f3loga, que estimula de algu\u00adna manera al se\u00f1or Vicente.<\/p>\n<p>A \u00e9stos, hay que a\u00f1adir los antiguos: Rodr\u00edguez, Vicente Ferrer, Benito de Canfield, Luis de Granada, Teresa de \u00c1vila, Juan de la Cruz y su amigo y confidente Duval.<\/p>\n<p>A decir verdad, Vicente permanece \u00e9l mismo; como se\u00f1ala el Padre Dodin \u00ab\u00e9l tiene lo propio suyo con una deferencia que salvaguarda su perfecta autonom\u00eda. Adoptando, adapta y frecuentemente transforma\u00bb. Sabemos que es conocedor y est\u00e1 interesado en el movimiento berulliano y, sin embargo, se aleja de todo lo que le parece excesivo o inadecuado a su pensamiento y a su pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p><strong>Francisco de Sales y la santidad<\/strong><\/p>\n<p>Vicente debe mucho a san Francisco de Sales. Este pone la per\u00adfecci\u00f3n al alcance de todos, es la gran revoluci\u00f3n de este obispo, repu\u00adtado por su dulzura, y gran amigo de Vicente, \u00e9l, el col\u00e9rico, que deb\u00eda encontrar en su temperamento y su virtud un ideal de vida. En su Introducci\u00f3n a la vida devota, Francisco se dirige ante todo a los lai\u00adcos, poniendo a su alcance los secretos del amor de Dios y todas las potencialidades de la vida espiritual. \u00c9sta ya no est\u00e1 reservada, es ofertada a todos.<\/p>\n<p>Monse\u00f1or Calvet, juzga as\u00ed la influencia de Francisco sobre Vicente de Pa\u00fal: \u00abSi se quiere encontrar, despu\u00e9s de B\u00e9rulle, un pensamiento que se le haya impuesto, hay que acudir a san Francisco de Sales. A \u00e9ste es a quien ha admirado, amado y seguido, con plenitud de gozo, como disc\u00edpulo, sin restricciones. Se dejaba arrastrar por \u00e9l hasta las alturas de la m\u00edstica, en las que no obstante, por humildad, no cre\u00eda poder resi\u00addir. Encontraba en la m\u00edstica, o mejor, en el pensamiento m\u00edstico del obispo de Ginebra, ese no s\u00e9 qu\u00e9 de mesurado en el impulso, de racio\u00adnal en la evasi\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l era lo esencial que deb\u00eda retener en cuanto a la b\u00fasqueda de la santidad? Fue en 1609 cuando aparece en Lyon La Introducci\u00f3n a la vida devota. El libro quiere ofrecer a las almas en b\u00fasqueda una v\u00eda segura y dulce. M\u00e1s all\u00e1 de las diversas corrientes que entonces se le ofrecen, proporciona una originalidad. Hombre de su \u00e9poca, Francisco comprende las necesidades y las llamadas de las mujeres y los hombres de su tiempo. Introduce un estilo nuevo, admirable y seductor al servicio de los sencillos. Su lenguaje maravilla. Fascina a sus lectores y todos se rinden a su encanto. Las im\u00e1genes y las historias son abundantes. Aboga con genio y modernidad en favor del Amor de Dios. Un amor gratuito.<\/p>\n<p>\u00a1Hagamos por amor lo que no llegamos a hacer por la fuerza! Un sol\u00addado, un artesano, un pr\u00edncipe, un esposo, una esposa, pueden alcanzar la santidad. Revoluci\u00f3n. \u00abLa verdadera devoci\u00f3n es la facilidad de hacer diligentemente y bien las acciones al servicio de Dios\u00bb. Hacer bien lo cotidiano, actuar en Dios y por Dios. He aqu\u00ed la santidad liberada de fal\u00adsos problemas: dilema entre contemplaci\u00f3n y acci\u00f3n, culto interior y exterior, piedad y juridismo, ascesis y m\u00edstica, servicio de Dios y servi\u00adcio de los hombres. No hay, por un lado, el monje henchido de santidad, y, por otro, el laico en estado de privaci\u00f3n; el fervor de la caridad no es patrimonio de nadie, cualquiera sea su condici\u00f3n. Todos est\u00e1n llamados. Todos aquellos que est\u00e1n en camino pueden alcanzar este objetivo.<\/p>\n<p>La devoci\u00f3n es sobre todo interior, es la \u00abperfecci\u00f3n de la caridad\u00bb y se adquiere m\u00e1s por el esp\u00edritu de la oraci\u00f3n que por la multiplicidad de ejercicios. Y si estos son necesarios, como la oraci\u00f3n, por ejemplo, no interfieren en nada en el cumplimiento integral, alegre y aplicado del deber de estado.<\/p>\n<p>Al margen de algunas cr\u00edticas, la tem\u00e1tica del libro es acogida con aplausos, y se convierte, en opini\u00f3n del gran especialista de san Francis\u00adco de Sales, el padre Andr\u00e9 Ravier, en \u00abel breviario de los cristianos\u00bb. El Tratado del amor de Dios, refuerza \u00e9sta perspectiva muy innovadora de la \u00e9poca. As\u00ed nace el libro m\u00e1s le\u00eddo en tiempo de Vicente y sobre el que se inclina con asiduidad y fervor para libar \u00absu propia miel\u00bb. Y la nuestra.<\/p>\n<p><strong>La herencia salesiana<\/strong><\/p>\n<p>Vicente ha aprendido bien el prop\u00f3sito de su amigo y maestro. Hom\u00adbre de acci\u00f3n y contemplaci\u00f3n, se encuentra muy c\u00f3modo en este modo de ver las cosas que concierne a todos los bautizados, tanto si su congregaci\u00f3n se consagra, a la par, a la misi\u00f3n o a la formaci\u00f3n de los sacer\u00addotes. Ha entendido bien la lecci\u00f3n, no quiere oponer acci\u00f3n a contem\u00adplaci\u00f3n. Para \u00e9l, \u00e9stos son dos aspectos complementarios que deben nutrirse el uno del otro. De su experiencia y de la de los miembros de sus comunidades nace una convicci\u00f3n: la vida espiritual intensifica la misi\u00f3n y la misi\u00f3n alimenta la vida espiritual.<\/p>\n<p>La revisi\u00f3n de 1984 de las Constituciones de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n hace justicia a esta verdad salesiana: \u00abPor la \u00edntima uni\u00f3n de la oraci\u00f3n y el apostolado, el misionero se hace contemplativo en la acci\u00f3n y ap\u00f3stol en la oraci\u00f3n\u00bb. Con los mismos consejos, Vicente mantiene los ejercicios de piedad que no deben nunca perjudicar el compromiso con el mundo, y deja un gran espacio para la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esto es muy perceptible en las consignas dadas tanto a las Hijas de la Caridad como a los misioneros, sacerdotes y hermanos. Nunca deja de doblar todas sus consignas misioneras o caritativas en las recomenda\u00adciones espirituales. Para \u00e9l, como para el obispo de Ginebra, la unas no van nunca sin las otras. Es muy interesante hacer notar que en las Reglas comunes de las Hijas de la Caridad, reglas pensadas en gran parte por \u00e9l, m\u00e1s tarde ordenadas y presentadas por su sucesor, de nueve cap\u00edtu\u00adlos, cinco son consagrados a la vida espiritual. En las Reglas comunes de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, salidas enteramente de la mano de Vicen\u00adte, de doce cap\u00edtulos, siete est\u00e1n dedicados a la vida espiritual.<\/p>\n<p>Vicente ha comprendido muy bien la idea matriz de Francisco de Sales: guardar su especificidad. Las Damas de la Caridad y las Hijas de la Caridad est\u00e1n al servicio directo de los pobres; tos Misioneros son los responsables de la evangelizaci\u00f3n de los pobres. Cada grupo puede, sin embargo, ocuparse del uno o del otro campo. Y nada les impide llevar una vida espiritual fuertemente estructurada. No se trata de ser agen\u00adtes t\u00e9cnicos de la pastoral y del servicio, sino de mujeres y de hom\u00adbres impregnados del amor mediante el recurso esencial de la oraci\u00f3n. Se trata de vivir de Cristo y poner resueltamente la proa hacia la vida bautismal.<\/p>\n<p>II.- LA LECCI\u00d3N DE LA EXPERIENCIA<\/p>\n<p>El joven sacerdote de Dax se ha abrevado en los mejores autores. Asimila y restituye una buena dosis de espiritualidad particular. Pero aporta un toque sin igual a ning\u00fan otro, el de la experiencia. La expe\u00adriencia es su gran despensa, su vivero de elementos ajustados a su per\u00adsonalidad. La vida es el libro de cabecera de Vicente. Habituado a la observaci\u00f3n y a la espesura de la realidad desde su edad m\u00e1s joven, aprende como un reflejo condicionado: ama las lecciones de las cosas y sabe captar las ense\u00f1anzas de la naturaleza. Los acontecimientos son sus maestros preferidos porque son los grandes difusores de la experiencia. La vida y sus diversas situaciones, con frecuencia dif\u00edciles, lo modelan y le ayudan a subrayar unas constantes que ser\u00e1n sus referencias.<\/p>\n<p><strong>Acontecimientos significativos<\/strong><\/p>\n<p>Se ha escrito: \u00abLos acontecimientos del pasado, le\u00eddos y rele\u00eddos, como p\u00e1bilos de una intensidad variable, acaban por proyectar sobre su presente un haz de luces convergentes\u00bb.<\/p>\n<p>Podemos citar a modo de ejemplo su manera de releer la tentaci\u00f3n contra la fe y de aprender la lecci\u00f3n: los turbios encuentros, m\u00e1s all\u00e1 de la prueba que constituyen, conducen a un rejuvenecimiento de la fe y a un mayor anclaje en sus misterios. Surgen entonces la acci\u00f3n de gracias y la uni\u00f3n amorosa con un Dios que prueba para mejor colmar el coraz\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>A \u00e9l le gusta recordar su paso por Clichy y explica a las hermanas: \u00abYo he sido p\u00e1rroco de una aldea (\u00a1pobre p\u00e1rroco!)&#8230; Esto me daba tanto consuelo y me sent\u00eda tan contento, que me dec\u00eda a m\u00ed mismo: \u00ab\u00a1Dios m\u00edo! \u00a1Qu\u00e9 feliz soy por poder tener este pueblo!\u00bb. La misma tonalidad en la relectura casi anual del 25 de enero de 1617, en el momento del serm\u00f3n que est\u00e1 en el origen de la Misi\u00f3n: nadie pensaba en ello, Dios velaba y suscitaba el impulso apost\u00f3lico de los primeros obreros. De este modo, podemos evocar la p\u00e9rdida de la granja de Orsigny, la epopeya de Madagascar y otros acontecimientos compartidos con sus hermanos. Todo sirve de pretexto para la instrucci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Una ense\u00f1anza constante<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfQuiere subrayar la importancia del testimonio? Constata: \u00abPor la palabra se conoce lo que hay en el coraz\u00f3n. Lo digo por experiencia, pues no s\u00e9 de mejor medio para edificar al pr\u00f3jimo que tener cuidado con nues\u00adtras palabras\u00bb<sup>16<\/sup>. \u00bfQuiere reformar la predicaci\u00f3n en la Iglesia? Ofrece esta pista: Aun cuando demuestre la experiencia que los que obtienen m\u00e1s \u00e9xito son los que hablan con mayor familiaridad y sencillez popular\u00bb, o m\u00e1s a\u00fan, \u00abla experiencia nos ense\u00f1a que los predicadores que predican conforme a las luces de la fe impresionan m\u00e1s a las almas que los que lle\u00adnan sus discursos de razonamientos humanos y de motivos filos\u00f3ficos\u00bb.<\/p>\n<p>Al analizar las reacciones de sus hermanos de Congregaci\u00f3n, recal\u00adca con humor: \u00abHe visto por experiencia que era verdad lo que dec\u00eda, que los del norte est\u00e1n mucho menos sujetos a dejarse llevar por la pasi\u00f3n, por los movimientos de c\u00f3lera, y que los del sur y los de estos pa\u00edses m\u00e1s c\u00e1lidos lo est\u00e1n m\u00e1s\u00bb. \u00bfQui\u00e9n no detecta en estas palabras una buena descripci\u00f3n de s\u00ed mismo?<\/p>\n<p>A esta observaci\u00f3n de las gentes y de las cosas, se a\u00f1ade su expe\u00adriencia \u00edntima de Dios. El habla de vida interior y desea poseerla como la perla preciosa del Evangelio. Perseverar en su b\u00fasqueda es la labor que nunca falla. Hacer reinar a Dios en nosotros es ponerse en condiciones de difundirlo mejor. Estimar a Dios es estar seguro de amarlo m\u00e1s. Hacer su voluntad es estar ya en el Para\u00edso y entre los \u00e1ngeles.<\/p>\n<p>Y he aqu\u00ed que nos brinda su secreto: estar en Dios supone una pose\u00adsi\u00f3n tranquila. No sirve de nada calentar el esp\u00edritu:<\/p>\n<p><strong>El justo medio<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfPues qu\u00e9? \u00bfhay inconveniente en amar a Dios? \u00bfSe le puede amar demasiado? \u00bfPuede haber excesos en una cosa tan santa y tan divina? \u00bfPodremos alguna vez amar bastante a Dios, que es infinitamente ama\u00adble? \u2014Es cierto que nunca amaremos bastante a Dios y que nunca nos excederemos en su amor, si atendemos a lo que Dios merece de noso\u00adtros. \u00a1Oh Dios Salvador! \u00bfqui\u00e9n pudiera subir hasta ese amor extra\u00f1o que nos tienes, hasta derramar por nosotros, miserables, toda tu san\u00adgre, de la que una sola gota tiene un precio infinito? \u00a1Oh Salvador! No, padres, es imposible; aunque hagamos todo lo que podamos, nunca amaremos a Dios como es debido; es imposible, Dios es infinitamente amable. Sin embargo, hemos de tener en cuenta que, aunque Dios nos manda amarle con todo nuestro coraz\u00f3n y todas nuestras fuerzas, su bondad no quiere que esto llegue a perjudicar y arruinar nuestra salud a fuerza de actos; no, Dios no nos pide que nos matemos por esto.<\/p>\n<p>Hermanos m\u00edos, las virtudes consisten siempre en el justo medio; todas ellas tienen dos extremos viciosos; cuando uno se separa de un extremo, corre el peligro de caer en el vicio contrario; hay que caminar debidamente por el centro, para que nuestras acciones sean dignas de ala\u00adbanza. Por ejemplo, la caridad de la que hablamos tiene dos extremos que son malos: amar muy poco o nada en absoluto, y amar con demasiado celo y con ansia. No preocuparse nunca de amar, no hacer ning\u00fan acto de amor o muy raras veces, es negligencia y pereza en contra de la caridad, que nunca est\u00e1 ociosa; pero tambi\u00e9n hacer actos hasta quemarse la sangre y romperse la cabeza es excederse en esta materia y caer en el otro extre\u00admo vicioso; la virtud est\u00e1 en el medio; los extremos no sirven para nada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>III.- ENSE\u00d1ANZA DE LAS REGLAS COMUNES<\/p>\n<p>Mucho de lo que se refiere a la vida espiritual se encuentra en las Reglas Comunes o Constituciones de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. San Vicente es el autor de este peque\u00f1o libro que discuti\u00f3 con sus hermanos. Aparece dos a\u00f1os antes de su muerte. Lo presenta como el fruto de la experiencia personal y colectiva, y es el reflejo de las m\u00e1ximas del Evan\u00adgelio. Lo distribuye entre sus hermanos el 17 de mayo de 1658, despu\u00e9s, cosa loable y digna de inter\u00e9s, de treinta a\u00f1os de ajustes y de una histo\u00adria ajetreada (comisiones, asambleas generales, paso obligado por el arzobispado y los despachos romanos, nueva revisi\u00f3n, etc.). Se trata de un retraso controlado. Vicente pone de relieve que los cartujos nunca han tenido necesidad de reformas, y que los jesuitas no cesan de incre\u00admentarse. Estas son las comunidades de referencia. Tambi\u00e9n aqu\u00ed el tiempo es un gran aliado. Quiere una comunidad original. Para conse\u00adguirlo se desmarca de las congregaciones parecidas que le rodean, por ejemplo, los oratorianos o los Misioneros de Provenza. A Vicente no le gusta su modo de gobierno y espera lo que el cuerpo y la pr\u00e1ctica de su Congregaci\u00f3n le dicten.<\/p>\n<p>Si Vicente lee con cierto inter\u00e9s las reglas de san Agust\u00edn, san Bruno y san Ignacio, hace de su uso el verdadero gu\u00eda para determinar el esti\u00adlo de autoridad, la actividad misionera, el comportamiento de los suje\u00adtos y el est\u00edmulo espiritual. Adem\u00e1s, retiene tres grandes misterios como principios fundamentales, la Trinidad, la Encarnaci\u00f3n, y la Eucarist\u00eda. Aparecen en la primera p\u00e1gina de la edici\u00f3n pr\u00edncipe. Con estos ele\u00admentos, obtiene una congregaci\u00f3n muy perfilada y un librito original que le sirve de apoyo.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de los reglamentos, de las costumbres, las indicaciones espirituales y las insistencias, este librito transmite un esp\u00edritu que ser\u00eda peligroso abandonar. Privarse de su meditada lectura, es malograr el impulso evang\u00e9lico dado por Vicente y los primeros misioneros. Este h\u00e1lito impregna las Constituciones de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n de 1984 y permite verificar hoy la fidelidad al carisma inicial&#8230; pero nada vale tanto como el original.<\/p>\n<p>A los doce cap\u00edtulos, depositarios de un objetivo, de un esp\u00edritu y un estilo, se a\u00f1ade un tesoro: las explicaciones ofrecidas por el propio Vicente. Durante un a\u00f1o, \u00e9l amplifica su pensamiento ante sus herma\u00adnos con los que se re\u00fane los viernes por la tarde, de anochecido. Es pr\u00e1c\u00adticamente el contenido del volumen once cuatro de la recopilaci\u00f3n de Pedro Coste. Pero adem\u00e1s de esta ex\u00e9gesis de las Reglas, este esp\u00edritu nos es transmitido tambi\u00e9n por las repeticiones de oraci\u00f3n y las dem\u00e1s conferencias. En ellas destila un esp\u00edritu que nos permite conocer su pensamiento sobre muchos temas fundamentales. Es preciso, con toda seguridad, mencionar sus cartas, verdaderos mensajes, que unen el arte del gobierno y la animaci\u00f3n espiritual; en ellas nos entrega con fre\u00adcuencia su m\u00edstica de la acci\u00f3n.<\/p>\n<p>C\u00f3mo no evocar aqu\u00ed los primeros reglamentos de las caridades de las damas evocando a Cristo como \u00abpatr\u00f3n\u00bb de la cofrad\u00eda y centrando a las participantes en la devoci\u00f3n de la Santa Trinidad y la Eucarist\u00eda. Las Reglas Comunes de las Hijas de la Caridad que Vicente les explica desde 1655, insisten en la misma tem\u00e1tica: El Cristo que conduce a una mirada de fe sobre los pobres, la devoci\u00f3n a la santa Trinidad, el culto de la oraci\u00f3n y, cosa novedosa para la \u00e9poca, la comuni\u00f3n eucar\u00edstica m\u00e1s frecuente. Se percibe a un hombre viviendo \u00e9l mismo esos acentos espirituales y fortalecedores. Estas son las convicciones personales que Vicente quiere trasmitir a los suyos.<\/p>\n<p>Renouard, CEME 2014<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Introducci\u00f3n: IR A LAS FUENTES I.- LAS INFLUENCIAS EXTERIORES Todos los autores espirituales lo dicen y las almas santas lo viven intensamente. 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