{"id":405654,"date":"2024-12-04T08:50:17","date_gmt":"2024-12-04T07:50:17","guid":{"rendered":"https:\/\/vincentians.com\/es\/?p=405654"},"modified":"2024-08-17T20:51:30","modified_gmt":"2024-08-17T18:51:30","slug":"historia-de-la-fundacion-de-nuestra-casa-mision-en-la-iglesuela-del-cid-vi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/historia-de-la-fundacion-de-nuestra-casa-mision-en-la-iglesuela-del-cid-vi\/","title":{"rendered":"HISTORIA DE LA FUNDACI\u00d3N DE NUESTRA CASA-MISI\u00d3N EN LA IGLESUELA DEL CID (VI)"},"content":{"rendered":"<p>XII: INSTALACI\u00d3N<\/p>\n<p>La reforma de la casa del Aladrero no pod\u00eda hacerse hasta la primavera bien entrada, porque el fr\u00edo y los hielos no consienten el trabajo y las obras durante el invierno, y para el Superior y dos Hermanos que hab\u00eda pedido y le estaban prometidos fue preciso buscar un al\u00adbergue hasta que estuviese habilitada la casa adquirida, Menester era alquilar una \u00fa otra vivienda.<\/p>\n<p>\u00a1Bendita sea la Providencia de Dios! Sin ella no hubieran podido habitar independientemente los primeros Pa\u00fales en La Iglesuela. Y esto hubiera sido un mal muy grave. En aquella \u00e9poca escaseaban notablemente las casas. Las fa\u00admilias se acomodaban, se hacinaban hasta en casas muy reducidas. Hoy va tomando otro aire la poblaci\u00f3n, porque, desde que residen all\u00ed los Pa\u00fales, se ha despertado en los que son algo ricos el prurito de edificar, de ensanchar, de mejorar. Entonces, sin una inspiraci\u00f3n divina comunicada al Cura Izquierdo, habr\u00edan de haberse puesto los pobreci\u00adtos Pa\u00fales a pupilaje, por no encontrar casa independiente.<\/p>\n<p>Y ya veis y sab\u00e9is cu\u00e1ntos inconvenientes hay en ese modo de vivir. Lo mismo que ocurre frecuent\u00edsimamente en las misiones, aunque se haga el gasto por cuenta pro\u00adpia. Casa dentro de otra casa. Estado dentro de Estado. Es decir, el recelo, el respeto humano, la curiosidad, la casi esclavitud, la cr\u00edtica, las quejas, la desedificaci\u00f3n\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 , trabas sin cuento. De las cuales libr\u00f3 Dios a los suyos por modo el m\u00e1s sencillo.<\/p>\n<p>En los mismos d\u00edas en que se verificaba el contrato de la fundaci\u00f3n iban unos se\u00f1ores veraneantes a evacuar una casita, la \u00fanica que quedar\u00eda libre, y no por muchos d\u00edas. S\u00e1belo el Sr. Cura, sabe tambi\u00e9n que el contrato est\u00e1 hecho y que han de ir pronto los llamados, \u00e9 impulsado por su bondad previsora, se acerca al due\u00f1o y le dice: \u00abTio Sim\u00f3n \u2014es el modo del pa\u00eds\u2014, si quiere usted que tengan casa los Padres cuando vengan, y van a venir pronto, no alquile usted su casa, porque no creo que pueda encon\u00adtrarse otra alguna para que empiecen a vivir.\u00bb<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 pens\u00e1is que contestar\u00eda el ti\u00f3 Sim\u00f3n? \u00a1Ah! Ya res\u00adponder\u00e9is cuando sep\u00e1is qui\u00e9n era y qui\u00e9n es, porque a\u00fan vive, y oye cinco misas y comulga diariamente en la capi\u00adlla de los Pa\u00fales, ese patriarca de ochenta y dos a\u00f1os de edad, y qui\u00e9n es, o c\u00f3mo es su hija Pepa y toda su fami\u00adlia. Porque merecen una menci\u00f3n honor\u00edfica y distinguida en estas p\u00e1ginas, y se va a hacer, rindiendo culto a la jus\u00adticia y satisfaciendo los sentimientos m\u00e1s vivos, m\u00e1s tier\u00adnos, m\u00e1s nobles, m\u00e1s \u00edntimos del coraz\u00f3n agradecido.<\/p>\n<p>Al dar, pues, el Sr. Garc\u00e9s el primer paso para buscar casa, se encontr\u00f3 con que la ten\u00eda prevenida hac\u00eda dos meses, gracias a la previsi\u00f3n y buena voluntad de Mos\u00e9n Manuel Izquierdo, y gracias al coraz\u00f3n cristiano del t\u00edo Sim\u00f3n, y m\u00e1s y mayores gracias a Dios que tales sujetos con tales sentimientos prepar\u00f3.<\/p>\n<p>La casita est\u00e1 en el centro del barrio de la Costera. Frente al portal de San Pablo, que es la mejor salida hacia aquel punto y tambi\u00e9n para tomar el camino de la Er\u00admita del Cid. Aqu\u00ed ver\u00e9is un grabado de la casita, o sea su principal cara o fachada, que mira al Poniente. El sitio donde se encuentra est\u00e1 notablemente empinado, y se sube a \u00e9l, o por una cuestecilla muy \u00e1spera, dando un rodeo, o por una escalera de piedra tosca, pero firme y segura, que hizo el t\u00edo Sim\u00f3n a sus expensas.<\/p>\n<p>La capacidad de la casita es reducida, pero sus formas son regulares. He aqu\u00ed sus dimensiones. Y si os parece que toma demasiado vuelo este asunto, y que se le da excesiva importancia, esperad a que vayan desarroll\u00e1ndose los su\u00adcesos, y rectificar\u00e9is seguramente vuestros conceptos.<\/p>\n<p>Su per\u00edmetro en la planta baja y en el primer piso es de 9,35 por 7,40 metros. En el piso segundo es un poco mayor, porque se extiende por la parte oriental sobre pe\u00ad\u00f1asco; tiene 12,80 por 8,30.<\/p>\n<p>Los n\u00fameros romanos que se ven en el grabado se\u00f1alan: El I, la escalera de piedra arriba mencionada; el II, la puerta de entrada; el III, la ventana de la habitaci\u00f3n que ocuparon el Sr. Ib\u00e1nez antes y el Sr. Tabar despu\u00e9s, y conten\u00eda la librer\u00eda; el IV, un balconcillo del desv\u00e1n que se convirti\u00f3 despu\u00e9s en capilla, como se dir\u00e1 en el p\u00e1rrafo siguiente; el V, la ventana de la cocina, que serv\u00eda tambi\u00e9n de refectorio, sala de visitas, recreo y dem\u00e1s; el VI, la ventana de la habitaci\u00f3n del Sr. Garc\u00e9s, que tambi\u00e9n era oratorio y despacho; el VII, la de la habitaci\u00f3n de los Her\u00admanos D\u00edez y Di\u00e9guez, que era al mismo tiempo ropero, sastrer\u00eda y otras dependencias. Las tres habitaciones ten\u00edan alcoba con cortina. El n\u00famero VIII indica una ventana co\u00adrrespondiente a la casa de la Sra. Pepa, ya nombrada y de quien se va a hablar despu\u00e9s. El tejado de esta casa apa\u00adrece en el grabado por encima del de la casita. El n\u00fame\u00adro IX se\u00f1ala la casa de Jos\u00e9 Mar\u00edn, uno de los ni\u00f1os que desde hace dos a\u00f1os est\u00e1n educ\u00e1ndose en nuestra Escuela Apost\u00f3lica de Teruel. Tal es el albergue provisional que Dios, por medio de dos buenas personas, ten\u00eda preparado anticipadamente para sus siervos. Una casita sencilla, modesta, simp\u00e1tica, deli\u00adciosa, de grata memoria, de recuerdos placenteros, muy querida \u00bfOs sonre\u00eds? \u00bfDud\u00e1is? \u00bfOs parece esto pura fantas\u00eda? \u00a1Ay! Es que vosotros no hab\u00e9is vivido en ella. Por\u00adque estos sentimientos son a <em>posteriori. <\/em>Al verla, por s\u00f3lo verla, sin habitar en ella, no se experimentan. Pero despu\u00e9s\u00a0 Preguntad a los tres Sacerdotes y a los dos Hermanos, que, qui\u00e9n m\u00e1s, qui\u00e9n menos, han habitado en ella durante casi dos a\u00f1os, y os desenga\u00f1ar\u00e9is.<\/p>\n<p>El Sr. Garc\u00e9s march\u00f3 a Valencia a comprar muebles y todo el ajuar necesario. Con ayuda de las Hermanas,<\/p>\n<p>\u00a1Dios las bendiga!, particularmente de dos casas, en una de las cuales se confeccion\u00f3, gratis <em>et pro Deo, <\/em>claro est\u00e1, toda la ropa blanca, qued\u00f3 todo preparado hasta fin de Enero. Entre tanto hab\u00edan ido de Madrid a Valencia los dos hermanos Coadjutores, Justo D\u00edez y Manuel Di\u00e9guez, des\u00adtinados a La Iglesuela. Con ellos y con todo el tren de mue\u00adblaje sali\u00f3 el Sr. Garc\u00e9s de Valencia a primeros de Febrero, y se instalaron en la casita alquilada en La Iglesuela el d\u00eda de Santa \u00c1gueda, con ayuda y bajo la direcci\u00f3n de la pro\u00advidencia humana, prevenida tambi\u00e9n por la Providencia divina.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 providencia humana, dir\u00e9is, es esa? Escuchad. Se la conoce y distingue con el nombre familiar de Pepa. La tia Pepa, dicen los j\u00f3venes. La Sra. Pepa, repiten<\/p>\n<p>nuestros hermanos. Josefa Mart\u00ed es su nombre de pila. Y es hija, la m\u00e1s joven, del t\u00edo Sim\u00f3n, ya mencionado. \u00bfY qu\u00e9 tiene de particular esta se\u00f1ora, o qu\u00e9 hizo, o qu\u00e9 hace, para que se le d\u00e9 y pueda dar con justicia ese distintivo tan honroso? Y tan provechoso para los Pa\u00fales, a\u00f1adir\u00eda yo. \u00bfQu\u00e9? Pre\u00adguntadlo a los hermanos Diez y Di\u00e9guez; preguntadlo al hermano Juli\u00e1n Tobar, que sustituy\u00f3 a este \u00faltimo; pre\u00adguntadlo a todos los dem\u00e1s individuos que pertenecen\u00a0 o han pertenecido, en el transcurso de m\u00e1s de cinco a\u00f1os y medio, a la Casa de La Iglesuela, en especial a los tres primeros Sacerdotes, y ellos os lo dir\u00e1n, si es que no os han hablado ya de la amable Sra. Pepa, porque parece im\u00adposible dejar de hablar de ella cuando hay ocasi\u00f3n de ha\u00adblar,\u00a0 o cuando se habla de la Casa de La Iglesuela.<\/p>\n<p>\u00a1Pobres hermanos m\u00edos queridos! \u00a1Ojal\u00e1 hubieran hecho ellos sin su providencia humana? Ellos, tan sencillos, tan rectos, tan naturales, tan ingenuos, tan buenos, tan buena\u00adzos, si se permite la palabra, a quienes cuadra, sin embargo, aquella de \u00abincerta providentia nostra\u00bb, aplicable a todos los hombres en comparaci\u00f3n con la Providencia divina, pero que cubre por los cuatro costados a nuestros \u00ednclitos, a nuestros apreciabil\u00edsimos hermanos.<\/p>\n<p>\u00a1Pobrecillos hermanos m\u00edos queridos! Ellos no sab\u00edan nada, no entend\u00edan, se atolondraban como palominos, se apuraban cuando ten\u00edan que comprar, o les faltaban cacharros o ingredientes de cualquier especie, que no sab\u00edan lo que val\u00edan ni d\u00f3nde se vend\u00edan. \u00bfQu\u00e9 hacer, pues? All\u00ed, enfrente, a tres varas de distancia, vive la Sra. Pepa. Y tiene una voluntad y un coraz\u00f3n que parecen inmensos. Y aun eternos parecen, porque, despu\u00e9s de casi seis a\u00f1os, se mantienen en el mismo estado, con la misma vida, con el mismo fervor, con la misma actividad inagotables. Y el Superior, que la conoce bien, faculta a los hermanos para que recurran a ella. Y est\u00e1 en buena posici\u00f3n. Y su padre, el t\u00edo Sim\u00f3n, e! que guard\u00f3 para los Pa\u00fales, sin conocerlos, s\u00f3lo porque eran Religiosos, su casita, perdiendo el alqui\u00adler de dos meses y no queriendo cobrar despu\u00e9s el de otros veintiuno que la ocuparon \u00e9stos; y su marido, el labrador m\u00e1s instruido, el m\u00e1s discreto y prudente del pueblo, todo un hombre; y sus hijos e hijas, una de las cuales va a orlar muy pronto su frente con la c\u00e1ndida toca de Hija de la Caridad; todos, todos respiran al un\u00edsono con ella, aunque ella es el alma de todos ellos.<\/p>\n<p>Los hermanos, pues, a la se\u00f1ora Pepa acuden y recu\u00adrren y preguntan. Y ella todo se lo proporciona, de su casa o de fuera. Siempre con la sonrisa m\u00e1s amable y m\u00e1s cor\u00addial en la boca. Y les regala muchas cosas. Y se adelanta a las peticiones, a los deseos de ellos. Parece que les adi\u00advina las necesidades, los apuros. Y todo se lo explica, se lo aclara todo, con cari\u00f1o, con inter\u00e9s, sin gazmo\u00f1er\u00edas, sin afectaci\u00f3n alguna, que nada de eso tiene. S\u00f3lo tiene cora\u00adz\u00f3n grande para amar a Dios, coraz\u00f3n grande para amar a sus ministros, coraz\u00f3n grande para asistir a sus pr\u00f3jimos.<\/p>\n<p>No extra\u00f1\u00e9is este lenguaje. Esa mujer es de un esp\u00edritu muy elevado. Vive de la fe, como el justo de quien habla la Escritura. Enamorad\u00edsima de su Dios, en todos los miem\u00adbros de su casa ve su imagen, y les sirve y obedece y cui\u00adda como sus retratos. Y extiende su amor y su respeto a todas las criaturas de Dios, las del cielo y las de la tierra, muy particularmente a los pobres y a los Hijos e Hijas de San Vicente de Pa\u00fal. Creedlo, esa bendita mujer, tan labo\u00adriosa, tan activa, tan incansable, que a todos quiere, que por todos se desvive y se multiplica, que jam\u00e1s se enfada, siempre inalterable, imperturbable siempre, est\u00e1, tiene que estar, necesariamente, enamorada de su Dios, unida sin in\u00adterrupci\u00f3n a su Dios, tanto&#8230;. \u00bfos lo digo todo?&#8230; \u00a1Ah! \u00a1qu\u00e9 hermosura, qu\u00e9 encanto y qu\u00e9 confusi\u00f3n para m\u00ed y para muchos de vosotros y de vosotras! Esa bendita criatura no necesitaba que viniese el Papa de la Eucarist\u00eda a recomen\u00addar la Comuni\u00f3n diaria, porque desde que est\u00e1n los Paules en La Iglesuela, diariamente la recibe, sin que los tr\u00e1fagos y mareos de su casa y del servicio de sus pr\u00f3jimos la im\u00adpidan jam\u00e1s la continua presencia de Dios y el recuerdo constante del Dios de la Eucarist\u00eda. Muchas veces lo he pensado y algunas me lo han o\u00eddo decir: tiene dos herma\u00adnas, una hija y cinco sobrinas monjas, pero ella, la Pepa, es m\u00e1s monja que todas en el fervor y amor a Dios y al pr\u00f3jimo. \u00a1Qu\u00e9 confusi\u00f3n, qu\u00e9 confusi\u00f3n, \u00a1Dios m\u00edo! \u00bfOs ex\u00adtra\u00f1ar\u00e9is ahora de que llamara yo antes a la se\u00f1ora Pepa el refugio, el recurso manual, la providencia ordinaria de nuestros hermanos?<\/p>\n<p>Tenemos, pues, ya sembrado el grano de mostaza. Pe\u00adque\u00f1o es, humilde es, insignificante es. \u00a1No importa! Ven\u00adga cultivo, vengan cuidados, vengan abonos y riegos, y esperad. Pronto ver\u00e9is erguirse una varilla, poblarse \u00e9sta de ramitas, adornarse de flores, enriquecerse de sazonados frutos, y revolotear luego en su contorno, posarse en su frondosidad y nutrirse de su sustancia las almas que saben batir sus alas y levantar su vuelo hasta el cielo.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 Casa m\u00e1s modesta, m\u00e1s oscura, m\u00e1s desconocida, m\u00e1s sin pretensiones que la de La Iglesuela del Cid? \u00a1No importa! Observad, observad, y ver\u00e9is, a no tardar, c\u00f3mo giran, gozosas y anhelantes, en torno de ella, a la manera de abejas alrededor de su colmena, almas piadosas y aman\u00adtes que buscan la vida, la vida espiritual depositada en su seno, y, con ella mantenidas, se muestran ante el mundo lozanas y vigorosas en la pr\u00e1ctica de las virtudes.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 pobre, qu\u00e9 miserable, cu\u00e1n opaca, cu\u00e1n sin lustre la instalaci\u00f3n de su m\u00e1s pobre, y m\u00e1s miserable, diminuta, reducid\u00edsima, inc\u00f3gnita y casi rid\u00edcula Comunidad! \u00a1No im\u00adporta! Dejadla que empiece a moverse seg\u00fan el esp\u00edritu que la anima, y ver\u00e9is lo que hace un humilde instrumento cuando lo maneja Dios. En el nombre de Dios ha sido crea\u00adda esa Fundaci\u00f3n, con intenci\u00f3n la m\u00e1s pura, para sola la gloria del Se\u00f1or. \u00a1Dejadla! Ella germinar\u00e1, ella se desarro\u00adllar\u00e1, pronto la ver\u00e9is viviendo vida abundante, exube\u00adrante, gloriosa. La bendici\u00f3n de Dios es fecunda, eficaz, poderosa, y la Casa de la Iglesuela del Cid tiene por fun\u00addamento, por aliento y por jugo vivificante esa adorable bendici\u00f3n. Esperad, pues, un poco de paciencia, y ver\u00e9is, y juzgar\u00e9is, y os convencer\u00e9is.<\/p>\n<p>XIII: LA PRIMERA CAPILLA.<\/p>\n<p>Qued\u00f3 instalada, como se vio en el p\u00e1rrafo anterior, en su casita de la Costera la microsc\u00f3pica Comunidad, compuesta del Superior y dos hermanos Coadjutores, en primeros de Febrero de 1902.<\/p>\n<p>Natural era que se pensase al momento en una Capilla para celebrar el Santo Sacrificio de la Misa y hacer la ora\u00adci\u00f3n y dem\u00e1s ejercicios de piedad que prescriben nuestras santas Reglas. Pero \u00bfd\u00f3nde hacerla, siendo tan diminuta la casa? Un peque\u00f1o patio de entrada con dos cuadritas; en\u00adcima, la cocina y dos salitas con alcoba; sobre \u00e9stas, una salita y un desv\u00e1n, pero todo reducidisimo, como se dijo.<\/p>\n<p>No hay remedio, no se puede tener Capilla p\u00fablica. Esta fue la primera impresi\u00f3n. El celo tiene que estar escondido, encerrado, inactivo, como paralizado. El Misionero tiene que resignarse. Forzado se ver\u00e1 a contener los impulsos de su vocaci\u00f3n. Dedicaremos una salita para oratorio y las otras dos para habitaciones. Los hermanos en una, el Su\u00adperior en la otra. En la alcoba pondremos un altarito; lo dem\u00e1s para el p\u00fablico. \u00bfQu\u00e9 p\u00fablico? Ocho, diez, una do\u00adcena de personas cuando m\u00e1s. Y \u00e9stas hombres solos, porque ha de haber clausura, y por tanto han de quedar excluidas las mujeres. Y hombres de confianza, porque la sala es interior y est\u00e1 en piso alto, por lo cual no deben penetrar hombres desconocidos. Tales fueron las primeras apreturas.<\/p>\n<p>Pero\u2014permitid una reminiscencia del primer a\u00f1o de La\u00adt\u00edn <em>\u2014intellectus apretatus discurrit qui <\/em>rabiat\u2014barbarismo que aprendimos de ni\u00f1os, entonces gracioso, hoy casi insu\u00adfrible, que explica, sin embargo, perfectamente c\u00f3mo el hombre, puesto en apuros, sabe aguzar su intelecto, sabe ingeniarse maravillosamente para encontrar una \u00fa otra sa\u00adlida. La salida, en nuestro caso, fue el desv\u00e1n. \u00a1El desv\u00e1n! Vamos a ver el desv\u00e1n.\u2014Feo, mugriento, suc\u00edsimo. Como que sirve para todo. Para guardar arreos de labranza, hier\u00adbas, patatas, cuelgas de frutas, ajos, cebollas, las morcillas, el tocino que se pone a secar, cecina, todo, que de todo eso hab\u00eda habido all\u00ed y m\u00e1s. \u2014 \u00a1El desv\u00e1n! Peque\u00f1o, irre\u00adgular. Relativamente a las otras dependencias, grande; para el objeto, escaso, miserable; 7,50 de largo, 3,40 de an\u00adcho, y \u00a12,05! de alto. No parece que aquello pueda conver\u00adtirse en Capilla. Sin embargo, se convierte, y rinde mucha gloria a Dios, y se santifican innumerables almas en \u00e9l du\u00adrante un a\u00f1o y nueve meses.<\/p>\n<p>El Superior estudia, discurre, siente agitarse su esp\u00edritu, SC enamora, se emociona. Ve que aquel desv\u00e1n tiene salida a un callej\u00f3n, por medio de una cuadra, a la cual se sube por tres o\u00a0\u00a0 cuatro escalones toscos, desiguales, de piedra sin labrar. Aquella salida es brusca, agreste, violenta. Dif\u00ed\u00adcilmente podr\u00e1n subir y balar los ancianos, las ancianas, como, en efecto, sucedi\u00f3 despu\u00e9s. Recuerda que cuando entr\u00f3 en aquella cuadra la primera vez, hab\u00eda en ella una vaca de leche. Concibe una idea, y exclama: \u00a1Magnifico! \u00a1La cueva de Bel\u00e9n! \u00a1Hasta el buey del pesebre! \u00a1Gloria a Dios en los desvanes, y en las capillas paz a los hombres de buena voluntad! \u00a1A instalar aqu\u00ed el Ni\u00f1o! \u00a1El Ni\u00f1o de la Eucarist\u00eda! \u00a1El Ni\u00f1o de la salvaci\u00f3n de las almas! \u00a1El Salva\u00addor del mundo!<\/p>\n<p>Y dicho y hecho. A los tres o\u00a0\u00a0 cuatro d\u00edas ya se celebra la santa Misa y se da la Sagrada Comuni\u00f3n en aquel des\u00adv\u00e1n; en aquella falsa, dicen en el pueblo, tan irregular, tan desmantelada; en aquella nueva cueva de Bel\u00e9n, transfor\u00admada en santuario de la Divinidad y de la santa Humani\u00addad de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, Dios y hombre verda\u00addero.<\/p>\n<p>All\u00ed no hay presbiterio, no hay gradas, casi no hay se\u00adparaci\u00f3n entre el Clero y el pueblo. Un list\u00f3n; horizontal\u00admente sostenido por la mesa del altar y por otro Bot\u00f3n, verticalmente clavado en una viga y en el suelo, sostiene un mantel y sirve de comulgatorio. Pero no completa\u00admente cerrado, porque no hay otra comunicaci\u00f3n con el in\u00adterior de la casa, De modo que los vestidos de las mujeres est\u00e1n en contacto con el h\u00e1bito del hermano que ayuda a la Misa; sus mantillas, por el lado del Evangelio, en con\u00adtacto con los manteles del altar. Las primeras Hijas de la Caridad que de este pueblo salieron, chicas entonces de quince a diez y siete a\u00f1os de edad, hoy ya de cuatro y cinco a\u00f1os de vocaci\u00f3n, leen los Evangelios en el Misal y en la Sacra a la misma distancia que el Sacerdote, porque la gente se acumula, se api\u00f1a, de tal suerte que no se puede dejar desocupado ni un dedo de sitio.<\/p>\n<p>Los que en aquella improvisada Capilla se reun\u00edan, guiados por el esp\u00edritu de Dios, buscando s\u00f3lo a Dios, parec\u00eda que formaban una sola familia, una familia cristiana, una familia semejante a aquella de que se nos habla en el cap\u00edtulo XII de los Hechos apost\u00f3licos, a la cual se le deno\u00admina Iglesia que ora por el Papa, encerrado a la saz\u00f3n en una c\u00e1rcel, y en la cual vemos desempe\u00f1ar un papel tan interesante a la joven Rhode o\u00a0\u00a0 Rosa. Los miembros todos de esa nueva familia, formada en Cristo y por Cristo en La Iglesuela, que sigue todav\u00eda, despu\u00e9s de m\u00e1s de seis a\u00f1os, si no con las estrecheces materiales de Capilla, s\u00ed con la in\u00adtimidad y estrechos v\u00ednculos de amistad, franqueza, con\u00adfianza y cordialidad espirituales que entonces se crearon, los individuos, digo, de esa familia cristiana, todos desea\u00adban, sent\u00edan y quer\u00edan una misma cosa; eran todos <em>cor unum et anima una <\/em>como los primitivos cristianos.<\/p>\n<p>All\u00ed no hay retablo alguno, ni pinturas, ni esculturas, ni dorados, ni cuadros siquiera. Cubierta est\u00e1 la pared con una tela de a real la vara, y un modesto Crucifijo colgado detr\u00e1s del sagrario, es todo el altar. Los adornos del techo \u2014\u00bfpensabais que iba a decir b\u00f3veda?&#8211;son los clavos de he\u00adrrar \u2014no digo puntas de Par\u00eds porque eso ser\u00eda permitirse mucho lujo\u2014, los clavos de herrar fijos en las vigas, los cuales hab\u00edan servido, y siguen sirviendo hoy, para colgar las cosas antes indicadas, Y esas vigas, a tal altura, que casi tocaba el Sacerdote en ellas con el bonete, y al elevar la Hostia santa y el sagrado C\u00e1liz ten\u00eda que encoger los brazos para no dar con ellos en ellas.<\/p>\n<p>\u00bfY no hab\u00eda Sacrist\u00eda? S\u00ed. El amasador. Un pobre cuar\u00adtito sin luz, sin ventilaci\u00f3n, en el cual con dificultad cab\u00edan la artesa y la mujer que hab\u00eda de amasar. \u00bfY ahora tiene que contener el calaje, al Sacerdote que se reviste los or\u00adnamentos sagrados y al hermano que le ayuda? Cabal. \u00bfPues qu\u00e9 calaje ser\u00eda? Os lo dir\u00e9, aunque os ri\u00e1is: un caj\u00f3n de tabaco. Si; un caj\u00f3n de los que suelen emplearse para portear tabaco fue, durante m\u00e1s de un a\u00f1o, la cajoner\u00eda de la Sacrist\u00eda de la primera Capilla dedicada a nuestro Se\u00f1or en la Casa-Misi\u00f3n de La Iglesuela del Cid. Un caj\u00f3n de tabaco que hab\u00eda venido con cachivaches, y ahora estaba destinado a contener los objetos del culto divino, sostenido a un metro de altura por cuatro toscos listones. Despu\u00e9s de un a\u00f1o, una Superiora de Hermanas nuestras, y su Co\u00admunidad, que sent\u00eda como ella, habiendo o\u00eddo, con acom\u00adpa\u00f1amiento de risas y de l\u00e1stimas, lo que se acaba de leer, regal\u00f3, entre otras cosas, una c\u00f3moda de cuatro cajones, que a\u00fan est\u00e1 sirviendo de calaje. Y Dios se lo pague.<\/p>\n<p>Mas no todo era all\u00ed pobre. Porque eran ricas la concu\u00adrrencia, la devoci\u00f3n, las confesiones, las comuniones, la asis\u00adtencia a Misa y las funciones vespertinas, la emulaci\u00f3n santa en los c\u00e1nticos. \u00a1Oh!, todo eso fue un alabar a Dios desde el principio. Ya se explicar\u00e1 detalladamente en otro p\u00e1rrafo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPero tambi\u00e9n hab\u00eda confesonario? Porque acaba V. de hablar de confesiones.\u2014S\u00ed; hab\u00eda para confesonario un si\u00adll\u00f3n de esparto. Un sill\u00f3n de esparto, claro est\u00e1 que sus maderas sin pintar, que trajo la vecina consabida, al cual se fij\u00f3 una rejilla, fue colocado en el rinc\u00f3n opuesto al lado del altar llamado de la Ep\u00edstola. Mal servicio, en verdad, mal servicio. Pero \u00bflo tendr\u00e1n mejor en las Misiones ex\u00adtranjeras?, Las mujeres ten\u00edan que colocarse de espaldas al altar, casi tocando con los pies en \u00e9l; el confesor, al descu\u00adbierto; la gente que esperaba, demasiado cerca, con expo\u00adsici\u00f3n casi inevitable de que se oyeran los pecados; y a pesar de todas las precauciones, fue muchas veces imposi\u00adble evitar que se oyese algo. Pero all\u00ed nadie se acobardaba, ni el confesor ni los penitentes: todos iban a una con la mayor buena fe; y esa sencillez y ese entusiasmo lo supl\u00edan todo. Y se estaban oyendo confesiones \u00a1friolera! seis, y siete y ocho horas cada d\u00eda. Tomaron las benditas gentes la cosa muy a gusto y. muy a pechos, con inter\u00e9s decidido, primero las llamadas piadosas, despu\u00e9s tambi\u00e9n las dem\u00e1s.<\/p>\n<p><em>ANALES 1907<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>XII: INSTALACI\u00d3N La reforma de la casa del Aladrero no pod\u00eda hacerse hasta la primavera bien entrada, porque el fr\u00edo y los hielos no consienten el trabajo y las obras durante el invierno, y para &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/historia-de-la-fundacion-de-nuestra-casa-mision-en-la-iglesuela-del-cid-vi\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":404141,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[252],"tags":[],"class_list":["post-405654","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia-de-la-congregacion-de-la-mision-en-espana"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>HISTORIA DE LA FUNDACI\u00d3N DE NUESTRA CASA-MISI\u00d3N EN LA IGLESUELA DEL CID (VI) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/historia-de-la-fundacion-de-nuestra-casa-mision-en-la-iglesuela-del-cid-vi\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"HISTORIA DE LA FUNDACI\u00d3N DE NUESTRA CASA-MISI\u00d3N EN LA IGLESUELA DEL CID (VI) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"XII: INSTALACI\u00d3N La reforma de la casa del Aladrero no pod\u00eda hacerse hasta la primavera bien entrada, porque el fr\u00edo y los hielos no consienten el trabajo y las obras durante el invierno, y para ... 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