{"id":405206,"date":"2024-05-18T08:32:00","date_gmt":"2024-05-18T06:32:00","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=405206"},"modified":"2023-08-18T20:38:08","modified_gmt":"2023-08-18T18:38:08","slug":"405206-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/405206-2\/","title":{"rendered":"Manual del Visitador del Pobre (Pr\u00f3logo)"},"content":{"rendered":"<p>PR\u00d3LOGO<\/p>\n<p>Concepci\u00f3n Arenal y \u00abEl Manual del Visitador del Pobre\u00bb<\/p>\n<p>Concepci\u00f3n Arenal (1820-1893) es una mujer clave del siglo XIX espa\u00f1ol, no en vano numerosas ciudades de Espa\u00f1a la tienen dedicadas calles y monumentos. Hab\u00eda nacido en el Ferrol, su padre era militar de ideolog\u00eda liberal, y una vez fallecido \u00e9ste, la familia se instala en Madrid. En su Universidad, los a\u00f1os 1842-43, asisti\u00f3 probablemente a sus clases vestida de var\u00f3n, ya que entonces la mujer ten\u00eda pro\u00adhibido el acceso a los estudios universitarios. En 1848 con\u00adtrae matrimonio con Fernando Garc\u00eda Carrasco, del matri\u00admonio nacer\u00e1n varios hijos. Comienza su carrera literaria al lado de su esposo, hasta el fallecimiento de \u00e9ste en 1857 en el peri\u00f3dico <em>La Iberia. <\/em>Instalada en Potes tres a\u00f1os m\u00e1s tarde, inicia sus publicaciones sobre temas sociales y crea una Conferencia de San Vicente de Pa\u00fal. En 1863 es nombrada visitadora de prisiones de mujeres en La Coru\u00f1a. Continua con sus publicaciones sobre temas sociales, lo que acrecien\u00adta su prestigio y reconocimiento, y el Gobierno provisional, en 1868, la nombra inspectora de casas de correcci\u00f3n de mujeres, cargo que ocupar\u00e1 durante cinco a\u00f1os. Sigue a su hijo Fernando, ingeniero de caminos, canales y puertos, cuando \u00e9ste es destinado a Gij\u00f3n, desde esa fecha desarrollar\u00e1 una fecunda labor literaria con numerosas publicaciones, m\u00e1s tarde y siempre acompa\u00f1ando a la familia de su hijo se instalar\u00e1 en Vigo, donde fallece el 4 de febrero de 1893.<\/p>\n<p>EL CONTEXTO SOCIAL<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n de la pobreza hacia mediados del siglo XIX, reinado de Isabel II, se acentu\u00f3 entre los espa\u00f1oles por efecto de las guerras y epidemias. Tambi\u00e9n contribuy\u00f3 la p\u00e9rdida de la mayor\u00eda de las colonias espa\u00f1olas, el desorden pol\u00edtico con los cambios constantes de gobierno, la mala administraci\u00f3n y la desamortizaci\u00f3n sistem\u00e1tica realizada por los liberales.<\/p>\n<p>Los barrios donde viv\u00edan los obreros en las ciudades como Barcelona, Bilbao o Madrid, carec\u00edan de las m\u00e1s ele\u00admentales condiciones de higiene, lo que hac\u00eda que las enfer\u00admedades de todo tipo proliferaran, en especial la tuberculo\u00adsis y el c\u00f3lera.<\/p>\n<p>Su vestido y alimentaci\u00f3n eran del mismo tenor, des\u00adpu\u00e9s de jornadas laborales agotadoras, superando las 12 horas de trabajo en muchos casos, su comida era m\u00e1s que deficiente: una copa de aguardiente por la ma\u00f1ana, pan y algo de queso a mediod\u00eda y legumbres cocidas o una ensala\u00adda de cena. Sus \u00fanicas distracciones eran la taberna, con la proliferaci\u00f3n del alcoholismo y los teatros populares.<\/p>\n<p>Como no exist\u00eda ning\u00fan tipo de seguridad social que cubrieran los periodos de paro o enfermedad, ni tan siquie\u00adra la jubilaci\u00f3n se contemplaba, los obreros que ten\u00edan alguna de esta situaci\u00f3n ca\u00edan en la m\u00e1s absoluta miseria y deb\u00edan acu\u00addir a los hospitales y asilos que la beneficencia p\u00fablica hab\u00eda creado.<\/p>\n<p>Ciudades como Madrid, con una incipiente industria y una abundante actividad burocr\u00e1tica, por ser la sede del Gobierno, contaban con una abundante poblaci\u00f3n en esta situaci\u00f3n. Cierto que las ciudades m\u00e1s pr\u00f3speras atra\u00edan al mendigo profesional, no es menos cierto que exist\u00edan otras muchas personas que viv\u00edan en la miseria, fruto de un injus\u00adto sistema econ\u00f3mico; se hab\u00eda afirmado: \u00abel pobre de oficio es una plaga, pero el pobre accidental es una inmensa des\u00adgracia social\u00bb.<\/p>\n<p>Los testimonios de la \u00e9poca nos hablan de personas muertas de hambre: \u00abEn el barrio de las Injurias yac\u00eda tendi\u00addo en la calle un hombre de unos veinticinco a\u00f1os. Llevado a la Casa de Socorro, falleci\u00f3 a los pocos minutos, certifican\u00addo los facultativos que hab\u00eda muerto de hambre\u00bb&#8216;<\/p>\n<p>En este mundo de miseria se mov\u00edan libremente la gente del hampa, aventureros, golfos y delincuentes; el n\u00famero de delitos registrados cada a\u00f1o era muy elevado. Sin olvidar el elevado n\u00famero de mujeres, algunas muy j\u00f3venes.<\/p>\n<p>LA GESTACI\u00d3N DEL <em>MANUAL DEL VISITADOR DEL POBRE<\/em><\/p>\n<p>Viuda, D<sup>a<\/sup> Concepci\u00f3n Arenal se instala en Potes (Cantabria). All\u00ed ella misma confiesa que vive aislada del mundo por las altas monta\u00f1as, \u00abconversando nada m\u00e1s que con algunos libros, y en la mayor soledad su inteligencia y sus sentimientos\u00bb. Crisis de profunda soledad, incomunica\u00adci\u00f3n, vac\u00edo y tristeza.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo super\u00f3 esta crisis? \u00bfCont\u00f3 con la ayuda de alguien para superarla? La casa que alquil\u00f3 era propiedad de la madre de Jes\u00fas Monasterio, famoso violinista y composi\u00adtor nacido en ese lugar el a\u00f1o 1836. Pese a la diferencia de<\/p>\n<p>D\u00aa Concepci\u00f3n, que recibe muy pocas visitas, y el trato es de franca familiaridad: mientras hablaban era frecuente que ella cosiera su ropa. El testimonio de la hija de Jes\u00fas Monasterio no deja lugar a dudas; en una ocasi\u00f3n al recibir a Monasterio le hab\u00eda dicho: \u00abMire usted, Jes\u00fas, hay que hacer de todo; y hoy la escritora tiene que soltar la pluma para agarrar la aguja y remendar las calcetas\u201d.<\/p>\n<p>La an\u00e9cdota demuestra algo m\u00e1s que un trato familiar entre ambos personajes; es prueba evidente del comporta\u00admiento y actitud de una mujer intelectual y pionera que no se averg\u00fcenza de practicar las modestas tareas manuales adjudicadas por la tradici\u00f3n a la \u00abmujer de la casa\u00bb.<\/p>\n<p>Esta amistad supuso para Concepci\u00f3n Arenal dar rienda suelta a su necesidad intelectual, en un \u00e1mbito cerrado y pueblerino, un escape que la liber\u00f3 de la tensi\u00f3n intelectual a la que estaba acostumbrada. Para el joven m\u00fasico, por su parte, supon\u00eda un est\u00edmulo intelectual el trato con aquella mujer inteligente y sensible. Aparte de otros considerandos que las visitas pudieron dar que hablar a las mentes estrechas del Potes, lo cierto es que entre ambos surgi\u00f3 una sincera y tierna amistad, una admiraci\u00f3n entre el m\u00fasico y la escrito\u00adra. Dos personalidades sensibles y llenas de ideas nobles, preocupadas por los temas sociales.<\/p>\n<p>Jes\u00fas Monasterio era por entonces no s\u00f3lo un violinista famoso, un joven en pleno \u00e9xito de su carrera art\u00edstica, sino que era tambi\u00e9n un hombre muy religioso a quien preocu\u00adpaba la cuesti\u00f3n social. Hab\u00eda fundado en Potes las \u00abConferencias de San Vicente de Pa\u00fal\u00bb y sugiere a esta mujer en plena crisis, entristecida y desorientada, que encauce su energ\u00eda creando la rama femenina de esta obra.<\/p>\n<p><strong>LAS CONFERENCIAS DE SAN VICENTE DE PA\u00daL<\/strong><\/p>\n<p>Para continuar nuestro relato sobre el origen del <em>Manual del visitador del pobre, <\/em>es preciso que nos detengamos unos momentos a conocer el origen y fines de esta Sociedad cari\u00adtativa.<\/p>\n<p>El liberalismo que se expandi\u00f3 por Europa occidental supuso el fin del Antiguo R\u00e9gimen, pero no supo, o no quiso, abordar la cuesti\u00f3n social planteada por el nuevo sis\u00adtema econ\u00f3mico capitalista tra\u00eddo por la revoluci\u00f3n indus\u00adtrial. El romanticismo, te\u00f1ido de una religiosidad indiscuti\u00adble, contribuy\u00f3 a una beneficencia sensiblera, ya que no abord\u00f3 el problema de fondo, le falt\u00f3 una visi\u00f3n de futuro y le sobraron prejuicios clasistas.<\/p>\n<p>En este panorama de grav\u00edsima injusticia social, com\u00fan en toda Europa, nacieron las \u00abConferencias de San Vicente de Pa\u00fal\u00bb, fundadas en Par\u00eds en 1833 por un grupo de j\u00f3venes universitarios cat\u00f3licos, entre los que se encontraba el Beato Federico Ozanam, ante la interpelaci\u00f3n que les hacen, otros compa\u00f1eros, desde pos\u00adturas de increencia y de dura cr\u00edtica a la Iglesia.<\/p>\n<p>Se organizaron en peque\u00f1os gru\u00adpos que actuaban en los barrios m\u00e1s pobres de la capital de Francia, a los que llamaron <em>\u00abConferencias\u00bb; <\/em>en sus primeras andanzas contaron con la valios\u00edsima orientaci\u00f3n de una Hija de la Caridad de San Vicente de Pa\u00fal: la hoy Beata Sor Rosal\u00eda Rendu. Su misi\u00f3n era conocer y remediar, seg\u00fan sus propias fuerzas, la miseria existente en la sociedad de comienzos del siglo XIX. Para conocerla emplearon el sencillo m\u00e9to\u00addo de <em>visitar a los necesitados en sus pro\u00adpias casas, <\/em>llevando su ayuda espiri\u00adtual y material de forma cercana y evang\u00e9lica.<\/p>\n<p>Para organizar y coordinar las distintas \u00abConferencias\u00bb, que muy pronto surgieron en Par\u00eds y en toda Francia, crearon la Sociedad de San Vicente de Pa\u00fal, con los requisitos de una asocia\u00adci\u00f3n civil cualquiera y, al mismo tiempo, obtuvieron la aprobaci\u00f3n Pontificia de una obra creada por Sor Rosal\u00eda Rendu<\/p>\n<p>seglares que ven\u00eda a dar respuesta a los <em>signos de los tiempos <\/em>en un momento hist\u00f3rico dif\u00edcil y complejo.<\/p>\n<p>LAS CONFERENCIAS DE SAN VICENTE DE PA\u00daL EN ESPA\u00d1A<\/p>\n<p>Una obra de estas caracter\u00edsticas no pod\u00eda limitarse a una ciudad o a una naci\u00f3n concreta, ya que los problemas y nece\u00adsidades eran sin duda generales. La vocaci\u00f3n cat\u00f3lica, universal, de las \u00abConferencias\u00bb pronto se plasm\u00f3 en su fundaci\u00f3n en distintos pa\u00edses, tanto de Europa como de fuera de ella.<\/p>\n<p>Su fundaci\u00f3n en Espa\u00f1a es obra del <em>Siervo de Dios Santiago Masarnau Fern\u00e1ndez <\/em>(1805-1882). Nacido en Madrid de padre catal\u00e1n y madre oriunda de Cantabria, fue tambi\u00e9n un <em>ni\u00f1o prodigio <\/em>para la composici\u00f3n e interpretaci\u00f3n con el piano.<\/p>\n<p>3) El Proceso de Canonizaci\u00f3n de esta excepcional personalidad; tanto por sus dotes art\u00edsticas, culturales y cristianas, se inici\u00f3 en la Archidi\u00f3cesis de Madrid el 5 de junio de 1999 y se clausur\u00f3 el 14 de diciembre del a\u00f1o 2000. Actualmente sigue su curso en la Congregaci\u00f3n para la Causa de los Santos en Roma, donde se encuentra en fase muy avanzada.<\/p>\n<p>LA FAMILIA MASARNAU<\/p>\n<p>El padre fue empleado de la Real Casa, donde ocup\u00f3 distintos cargos, lo que le llev\u00f3 a residir en C\u00f3rdoba cuando estalla la Guerra de la Independencia en 1808. En esta ciudad muere prematuramente su madre, Da Beatriz, dejando hu\u00e9r\u00adfanos a tres ni\u00f1os de corta edad. Para preservarlos del venda\u00adval b\u00e9lico la familia se instala en Granada.<\/p>\n<p>Terminada la contienda, en 1814 vuelve a ocupar el trono Fernando VII y la familia regresa a Madrid, donde el padre, D. Santiago Masarnau Torres, es nombrado secretario de la Mayordom\u00eda de la Casa Real. El joven Santiago conti\u00adnua sus estudios, tanto secundarios como los musicales, en la capital y corte. Pero el conocido como Trienio Constitucional (1820-1823) trae consecuencias negativas para la familia, ya que sus simpat\u00edas por las ideas liberales, suponen que el padre pida la jubilaci\u00f3n y \u00e9l pierda la condi\u00adci\u00f3n de Gentilhombre de la Real Casa, que hab\u00eda recibido por sus precoces condiciones para la interpretaci\u00f3n y com\u00adposici\u00f3n musical.<\/p>\n<p>En esta complicada situaci\u00f3n, Santiago decide marchar al extran\u00adjero para completar su formaci\u00f3n musical, residiendo m\u00e1s de diez a\u00f1os entre Londres y Par\u00eds, donde se relaciona con los exiliados libera\u00adles espa\u00f1oles y con lo m\u00e1s florido del movimiento rom\u00e1ntico euro\u00adpeo. En esta \u00faltima ciudad, el a\u00f1o 1838, experimentar\u00e1 una profunda crisis personal que culminar\u00e1 en un profundo y radical cambio en la vivencia de su fe, \u00e9l lo llamar\u00e1 su <em>conversi\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p>Buscando una forma m\u00e1s aut\u00e9ntica de la vivencia de su cristianismo, un joven estudiante franc\u00e9s le habla de las reci\u00e9n fundadas Conferencias de San Vicente de Pa\u00fal. Asiste a una reuni\u00f3n de dicha Asociaci\u00f3n y queda cautivado para el resto de su vida por ella. Se integra como miembro activo en la \u00abConferencia\u00bb de la Parroquia parisina de San Luis d&#8217;Antin, de la que es nombrado tesorero. Conoce pues esta obra en su mismo origen y trata a los que fueron sus funda\u00addores.<\/p>\n<p>En 1843, llamado por su hermano Vicente, Catedr\u00e1tico de Qu\u00edmica de la Universidad de Madrid, para que le ayude en la direcci\u00f3n del Colegio por \u00e9l fundado en la Calle Alcal\u00e1, n\u00b0 17, se instala definitivamente en la capital espa\u00f1ola. Su vida sigue siendo ejemplar y met\u00f3dica: trabaj\u00f3 en el Colegio como Vicedirector y profesor de m\u00fasica, vida espiritual intensa y actividad caritativa en los distintos establecimientos de beneficencia que por entonces funcionaban en la ciudad.<\/p>\n<p>Desde Par\u00eds sus antiguos consocios le instaban a que fundara la obra de las \u00abConferencias\u00bb en Espa\u00f1a, pero las cir\u00adcunstancias sociopol\u00edticas, e incluso eclesi\u00e1sticas, no lo acon\u00adsejaba. Pero finalmente, el 11 de noviembre de 1849 funda la primera \u00abConferencia\u00bb espa\u00f1ola junto con Vicente de la Fuente y Anselmo Ouradou, ambos profesores del Colegio Masarnau. A este grupo inicial pronto se uni\u00f3 Pedro Madrazo.<\/p>\n<p>Desde ese momento, la expansi\u00f3n de la Sociedad vicentina fue, tanto por el n\u00famero de socios como por la cantidad de obras sociales que desarrolla, espectacular en toda Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>La Revoluci\u00f3n de 1868 disuelve por Decreto las \u00abConferencias\u00bb intentando detener injustamente la obra que D. Santiago hab\u00eda iniciado con tanto esfuerzo y entrega. En esta triste coyuntura muchas voces se levantaron para inten\u00adtar la rectificaci\u00f3n del gobierno revolucionario, entre ellas la de Da Concepci\u00f3n Arenal. Nada se consigui\u00f3, aunque curio\u00adsamente el Gobierno s\u00ed autoriz\u00f3 el funcionamiento de las \u00abConferencias\u00bb femeninas.<\/p>\n<p>Fue un periodo de silencio y callada actividad, que ter\u00admin\u00f3 cuando la Sociedad fue legalmente reestablecida en 1875, siendo rey de Espa\u00f1a D. Alfonso XII.<\/p>\n<p><strong>EL MANUAL DEL VISITADOR DEL POBRE<\/strong><\/p>\n<p>Pero retomemos el hilo de nuestro relato, es decir, el momento en que el entusiasmo del joven Jes\u00fas Monasterio trata de contagiar a D<sup>a<\/sup> Concepci\u00f3n con la fundaci\u00f3n de una Conferencia femenina en Potes, estamos en el a\u00f1o de 1860.<\/p>\n<p>Sabemos que su estado de \u00e1nimo ha cambiado, ella vuelve a escribir. De su pluma, entre otros escritos, nace <em>La Beneficencia, la Filantrop\u00eda y la Caridad, <\/em>donde expone a grandes rasgos la historia de la beneficencia en Espa\u00f1a, desde la dominaci\u00f3n romana\u00a0 hasta sus d\u00edas. Analiza los tres conceptos: el primero es obra de los gobiernos, que pasando el tiempo, se ha converti\u00addo en uno de los derechos b\u00e1sicos de todo ciudadano con la Seguridad Social en el sentido m\u00e1s amplio de la palabra: asistencia en caso de enfermedad, paro, jubila\u00adci\u00f3n, etc. El segundo, la Filantrop\u00eda, es una preocupaci\u00f3n de car\u00e1cter<\/p>\n<p>filos\u00f3fico, una preocupaci\u00f3n por las necesidades y dignidad de todo ser humano, sentimiento ya expresado en la Revoluci\u00f3n Francesa y que hoy aparece en la Carta de los<\/p>\n<p>Primeras ediciones de\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Derechos Humanos. En cuanto a la Caridad, tercero de los conceptos, es la compasi\u00f3n-mise\u00adricordia cristiana, que obra espont\u00e1nea e individualmente por amor de Dios y por amor al pr\u00f3jimo. En aquellos momentos estos tres conceptos estaban poco claros, la dis\u00adtinci\u00f3n entre unos y otros resultaba necesaria y permit\u00eda dis\u00adtinguir matices entre estas tres formas de actuar ante un mismo problema.<\/p>\n<p>Este trabajo fue presentado a un concurso convocado por la Academia de Ciencias Morales y Pol\u00edticas. Su triste experiencia anterior, cuando dejaba sin firmar art\u00edculos para <em>La Iberia, <\/em>dada su condici\u00f3n femenina, la lleva a firmar el tra\u00adbajo con el nombre de su hijo, Fernando Garc\u00eda Carrasco, que ten\u00eda entonces once a\u00f1os de edad. Este estudio es exa\u00adminado por los acad\u00e9micos y recibe un entusiasta comenta\u00adrio por Ol\u00f3zaga. Pero se descubre el enga\u00f1o sobre la autor\u00eda y despu\u00e9s de no pocas discusiones entre los acad\u00e9micos, dada la forma poco ortodoxa de presentarlo, se decide, por primera vez en la historia de la Academia, conceder el pre\u00admio a una mujer.<\/p>\n<p>Con esta obra entra en contacto con los temas de car\u00e1c\u00adter social y humanitario que desarrollar\u00e1 poco despu\u00e9s con <em>El visitador del pobre.<\/em><\/p>\n<p>Al fundar la \u00abConferencia de San Vicente de Pa\u00fal\u00bb de Potes, Concepci\u00f3n Arenal percibe lo poco preparadas que est\u00e1n las se\u00f1oras que forman parte de dicha Conferencia para visitar, a los pobres y a los enfermos, en sus propios hogares. Tienen sin duda buena voluntad, pero cometen tor\u00adpezas, no saben bien c\u00f3mo tratarlos ni qu\u00e9 decirles.<\/p>\n<p>CONCEPCI\u00d3N ARENAL Y SANTIAGO MASARNAU<\/p>\n<p>Concepci\u00f3n Arenal manifiesta esta preocupaci\u00f3n en una carta dirigida a Jes\u00fas Monasterio. En ella, pide a su joven amigo que al hablar con Don Santiago Masarnau, a la saz\u00f3n Fundador y Primer Presidente de la Sociedad de San Vicente de Pa\u00fal en Espa\u00f1a, como ya hemos referido, le indique la conveniencia de escribir un <em>Manual para el visitador del pobre <\/em>y le pregunte si cree posible que una mujer se encargue de esta tarea, al tiempo que le pide que trate de conseguirle una entrevista con Masarnau.<\/p>\n<p>La respuesta parece que fue positiva ya que Concepci\u00f3n Arenal se puso a escribir. Cuando termin\u00f3 la redacci\u00f3n pidi\u00f3 a Monasterio que lo leyera y le diera su sincera opini\u00f3n. El joven artista, despu\u00e9s de leerlo, hizo los m\u00e1s calurosos elo\u00adgios del libro. Pero ella desconfiaba del entusiasmo de su joven amigo y le pidi\u00f3 se lo diera a leer a Don Santiago Masarnau.<\/p>\n<p>El Siervo de Dios ley\u00f3 el manuscrito y qued\u00f3 cautivado ante la agudeza y el tacto con que estaba escrito. Fue un sin\u00adcero estallido de entusiasmo y elogios. Como consecuencia de ello, pidi\u00f3 conocer personalmente a la autora. Fue el pro\u00adpio Jes\u00fas Monasterio el que hizo la presentaci\u00f3n, aunque hay datos suficientes para reconocer que D. Santiago recela\u00adba de ella: \u00abEsta mujer \u2014 dec\u00eda \u2014 sabe infinitamente m\u00e1s que yo, tiene una l\u00f3gica fascinadora&#8230;, \u00a1la verdad la tengo miedo!\u00bb; la comuni\u00f3n entre ambos fue instant\u00e1nea: dos inteligencias superiores unidas por un mismo ideal de servi\u00adcio a la humanidad doliente desde una perspectiva evang\u00e9li\u00adca. Amistad que, pese a los acontecimientos posteriores, se mantuvo por ambas partes hasta el fallecimiento de Don Santiago Masarnau.<\/p>\n<p>Como an\u00e9cdota de este encuentro sirva el hecho de que muchos a\u00f1os despu\u00e9s, cuando Concepci\u00f3n Arenal le env\u00ede recuerdos a Masarnau a trav\u00e9s de Monasterio, parece que<\/p>\n<p>on Santiago se sorprende de que a\u00fan le tenga presente en su memoria, lo que hace exclamar a la Arenal: \u00abiS\u00ed ser\u00e1 coquet\u00f3n!\u00bb<sup>.<\/sup><\/p>\n<p>Nos resulta dif\u00edcil juzgar a distancia la actitud profunda de Masarnau, dado el grado de las virtudes cristianas que practic\u00f3, entre ellas una sincera humildad, pero lo cierto es que la admiraci\u00f3n que por \u00e9l sinti\u00f3 D<sup>a<\/sup> Concepci\u00f3n ha que\u00addado plasmada en varios art\u00edculos que public\u00f3 a su muerte y que hoy constituyen un documento irrefutable de la fama de santidad que Don Santiago tuvo en vida.<\/p>\n<p><em>El visitador del pobre <\/em>est\u00e1 dedicado a \u00ablas hijas de San Vicente de Pa\u00fal\u00bb y como aclaraci\u00f3n a\u00f1ade la autora de que este nombre no s\u00f3lo lo da a las Hermanas de la Caridad, sino a todas las personas que procuran el consuelo de los pobres \u00absiguiendo el sublime esp\u00edritu de San Vicente de Pa\u00fal, que es el esp\u00edritu del Evangelio\u00bb. El enfoque que da a esta obra es enteramente nuevo en su \u00e9poca, ya que al definir que es el pobre, hace la siguiente reflexi\u00f3n: <em>\u00abEl pobre, decimos, falta a la verdad, es descuidado, imprevisor, vicioso, ingrato&#8230; pero si en vez de hablar de pobre dij\u00e9ramos de pobreza ser\u00edamos m\u00e1s exactos y menos agresivos&#8230;\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>La obra es una modelo de sensatez y de amor al que sufre. Su tacto para tratar con las personas humildes, incul\u00adtas; su agudeza psicol\u00f3gica sorprende y causa admiraci\u00f3n. Fue en su momento, y de alguna manera sigue siendo, un instrumento valioso para aquellas personas preocupadas por acercarse a los que sufren.<\/p>\n<p>Por iniciativa del Siervo de Dios Santiago Masarnau, se hicieron varias ediciones de este libro y su lectura fue viva\u00admente recomendada a los socios de las \u00abConferencias de San Vicente de Pa\u00fal\u00bb; en 1862 la obra aparece anunciada en el Bolet\u00edn de la Sociedad vicentina.<\/p>\n<p>Personas de la altura intelectual y pol\u00edtica de Salustiano Ol\u00f3zaga, de ideas avanzadas, elogiaron el libro sin reservas. Siendo tambi\u00e9n encargado por los miembros de la Real Academia de Ciencias Morales y Pol\u00edticas de redactar un informe sobre el alcance social del trabajo realizado por la se\u00f1ora Arenal. El informe publicado m\u00e1s tarde por acuerdo de la Real Academia, consta de cincuenta y cuatro p\u00e1ginas y trata de <em>\u00abLa Beneficencia en Inglaterra y Espa\u00f1a\u00bb; <\/em>en dicho informe se dec\u00eda:<\/p>\n<p><em>\u00abPara los se\u00f1ores acad\u00e9micos que no hayan le\u00eddo todav\u00eda <\/em>El visitador del pobre <em>puedan formarse una idea de c\u00f3mo va en \u00e9l unida la profundidad del pensamiento con la ternura y delicadeza del sentir, y aquella dif\u00edcil facilidad todo lo que se siente&#8230;. \u00bfQui\u00e9n habr\u00eda sido capaz, nos dec\u00edamos unos a otros, de escribir esto? Tal pensamiento prueba que es un gran fil\u00f3sofo; tal observaci\u00f3n es propia de un hombre de Estado, tal conocimiento del mundo s\u00f3lo puede haberlo adquirido un anciano&#8230; ciertas peque\u00f1eces que no alcanza nuestra vista y sobre todo un sentimiento vivo, tan penetrante y deli\u00adcado, y una ternura tan natural, tan dulce y tan encantadora, revelan el gusto y el coraz\u00f3n de una mujer\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>En una serie de cartas posteriores cruzadas entre Concepci\u00f3n Arenal <em>y <\/em>Jes\u00fas Monasterio, alude Da Concepci\u00f3n a D. Santiago Masarnau. Cierto que la amistad entre ambos se mantuvo a lo largo del resto de sus vidas, pero \u00e9sta no estuvo libre de dificultades, ya que \u00abel esp\u00edritu de la excep\u00adcional mujer (la llev\u00f3) por v\u00edas aventureras e inseguras, donde no pod\u00eda el de su admirador, libre tambi\u00e9n y elevado, pero tan humilde y r\u00edgido en sus creencias. D<sup>a<\/sup> Concepci\u00f3n no s\u00f3lo dej\u00f3 de pertenecer a la sociedad de se\u00f1oras, sino cediendo a las veleidades de su raz\u00f3n y a los halagos de los librepensadores, quiso fundar las <em>decenas&#8230;<\/em><\/p>\n<p>Jam\u00e1s se desminti\u00f3 sin embargo su respeto personal, al que tan opuestos principios profesaba, y que estim\u00e1ndola siempre, ning\u00fan d\u00eda ces\u00f3 de rogar a Dios para que conserva\u00adra en el regazo de la Iglesia cat\u00f3lica a aquella superior inteli\u00adgencia&#8230; En ausencia de ella, estuvo su hijo Fernando, dis\u00adtinguido Ingeniero de Caminos, al lado del \u00ednclito anciano, prest\u00e1ndole su compa\u00f1\u00eda en las postreras visitas a los pobres y sus cuidados en lo m\u00e1s grave de la enfermedad&#8230;\u00bb&#8216;<\/p>\n<p>APOYO EN MOMENTOS DIF\u00cdCILES<\/p>\n<p>El apoyo de Concepci\u00f3n Arenal a Santiago Masarnau y a la Sociedad por \u00e9l fundada \u2014 \u00abLas Conferencias\u00bb \u2014 en momentos especialmente dif\u00edciles fue pleno y sin fisuras. Fue en el doloroso trance que sufrieron las \u00abConferencias de San Vicente de Pa\u00fal\u00bb tras el triunfo de la Revoluci\u00f3n de 1868 &#8211; \u00abLa Gloriosa\u00bb -, pues un Decreto dado por el Gobierno provisional disolv\u00eda las \u00abConferencias de San Vicente de Pa\u00fal\u00bb; firmaba el decreto el entonces Ministro de Gracia y Justicia Don Antonio Romero Ortiz. El asunto tuvo un eco important\u00edsimo en la vida nacional, as\u00ed lo refleja la prensa del momento, como el Diario de sesiones del Congreso de los Diputados. Entre las voces que protestaron por esta injusta medida se destaca la de Concepci\u00f3n Arenal:<\/p>\n<p><em>\u00abSesenta y cinco mil pobres que se quedan sin socorro y sin con\u00adsuelo, cerca de ocho mil ni\u00f1os que quedan sin patrocinio, de un gran n\u00famero de acogidos en los asilos de las conferencias, arrojados a la calle y gimiendo en el m\u00e1s completo desamparo. Y esto, \u00bfpor qu\u00e9 raz\u00f3n? <\/em><em>\u00bfEl decreto no lo dice? Ni una palabra de que justifique, que miente siquiera medida tan grave, tan dura, y este silencio, reminiscencia des\u00addichada del ordeno y mando del despotismo, es bien extra\u00f1o y bien incomprensible\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Como se ve por el texto citado, Da Concepci\u00f3n se muestra disconforme con una medida que consideraba arbi\u00adtraria de un Gobierno que a ella la hab\u00eda beneficiado y reco\u00adnocido con nuevos cargos, y al que inicialmente hab\u00eda apo\u00adyado, pero que se hab\u00eda mostrado precipitado en destruir y perseguir a instituciones intermedias, para solucionar los graves problemas sociales del momento, sin proponer otras alternativas nuevas.<\/p>\n<p>Alg\u00fan efecto tuvo su escrito, pues el Gobierno revolu\u00adcionario autoriz\u00f3 el funcionamiento de la secci\u00f3n femenina de \u00abLas Conferencias\u00bb. No obstante, dos a\u00f1os m\u00e1s tarde de esta primera publicaci\u00f3n, con el t\u00edtulo de <em>\u00abLa sociedad de San Vicente de Pa\u00fal y la revoluci\u00f3n\u00bb <\/em>aparece publicado en <em>La Voz de la Caridad, <\/em>otro art\u00edculo en el que afirmaba: <em>&#8216;Antes nos hubi\u00e9\u00adramos dejado cortar la mano derecha que firmar ese decreto. Comprendemos la vida con el cuerpo mutilado, pero no con el alma acongojada por la idea de haber hecho tanto mal\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Pero es en el momento del fallecimiento del Siervo de Dios Santiago Masarnau, ocurrido en Madrid el 14 de diciembre de 1882, cuando Concepci\u00f3n Arenal manifiesta el sincero y aut\u00e9ntico concepto que de \u00e9l ten\u00eda. En una nota necrol\u00f3gica, publicada, pocos d\u00edas despu\u00e9s del \u00f3bito, en <em>La Voz de la Caridad, <\/em>revista por ella fundada el a\u00f1o 1870:<\/p>\n<p>\u00abDON <em>SANTIAGO: As\u00ed le llamaban los afligidos, as\u00ed le lla\u00admaban los consolados, as\u00ed le llam\u00e1bamos todos, y la manera de pro\u00adnunciar este nombre venerado y amado, era como el apellido que le distingu\u00eda de los dem\u00e1s, porque Don Santiago era \u00e9l, y no pod\u00eda ser otro. Sabiendo la especie de horror que ten\u00eda por la publicidad de sus buenas obras e \u00edntimos afectos, creo o\u00edrle que desde el cielo me recon\u00adviene porque no guardo absoluto silencio sobre su vida y su muerte, y con aquella sonrisa que parec\u00eda seguro presentimiento de la dicha inefable y reflejo de la de los ni\u00f1os que acariciaba, me pregunta: \u00bfPor qu\u00e9 lloras? Lloro porque ya no volver\u00e9 a o\u00edr aquella voz que daba siempre gusto, lecci\u00f3n y consuelo; la palabra del artista, del sabio y del santo; lloro por los que han perdido al que enjugaba sus l\u00e1grimas; lloro por la patria insensata e infeliz, que ha visto desparecer al m\u00e1s grande de sus hijos sin un estremecimiento doloroso, como esos enfer\u00admos tan graves que se pueden mutilar sin que lo sientan\u201d.<\/em><\/p>\n<p>CONCLUSI\u00d3N<\/p>\n<p>A modo de conclusi\u00f3n, podemos afirmar que Concepci\u00f3n Arenal puede considerarse un precedente signi\u00adficativo del Trabajo Social en Espa\u00f1a. Sus primeros trabajos relativos a la cuesti\u00f3n le proporcionaron est\u00edmulo y recono\u00adcimiento en su momento, aunque sus iniciativas concretas no tuvieron el seguimiento necesario para alcanzar logros m\u00ednimos.<\/p>\n<p>Sus dos primeras obras, como ya hemos se\u00f1alado, sobre la cuesti\u00f3n social: <em>La Beneficencia, la Filantrop\u00eda y la Caridad y El Manual del visitador del pobre <\/em>recogen la esencia de lo que fue su pensamiento sobre la beneficencia y la actividad cari\u00adtativa.<\/p>\n<p>Su enfoque propone la distribuci\u00f3n de funciones entre Estado, sociedades filantr\u00f3picas y la caridad individual. Este \u00faltimo aspecto queda profundamente tratado en <em>El Manual del visitador del pobre <\/em>cuando aborda los valores y habilidades necesarios para ofrecer ayuda, es decir, formar a las personas con sensibilidad social y cristiana, hoy conocidos como \u00abvoluntarios\u00bb, al acercarse a la pobreza; formaci\u00f3n necesaria entonces como ahora, si quieren que su labor sea fruct\u00edfera. Con este esp\u00edritu, y conocidos los or\u00edgenes y fines de esta obra, debe el lector sacar el mayor fruto posible de ella.<\/p>\n<p>Concepci\u00f3n Arenal<\/p>\n<p>Bilbao 2009<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PR\u00d3LOGO Concepci\u00f3n Arenal y \u00abEl Manual del Visitador del Pobre\u00bb Concepci\u00f3n Arenal (1820-1893) es una mujer clave del siglo XIX espa\u00f1ol, no en vano numerosas ciudades de Espa\u00f1a la tienen dedicadas calles y monumentos. 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