{"id":405181,"date":"2024-04-24T08:06:22","date_gmt":"2024-04-24T06:06:22","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=405181"},"modified":"2023-08-13T22:07:41","modified_gmt":"2023-08-13T20:07:41","slug":"ozanam-un-sabio-entre-los-pobres-xiv","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/ozanam-un-sabio-entre-los-pobres-xiv\/","title":{"rendered":"OZANAM: UN SABIO ENTRE LOS POBRES (XIV)"},"content":{"rendered":"<p>XIV.- LAS ALAS ROTAS (1850-1853)<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n, cuando la mayor\u00eda de cat\u00f3li\u00adcos volv\u00eda por temor o por reacci\u00f3n a ideas conservadoras, y hasta retr\u00f3gradas, las tomas de posici\u00f3n decididas y valien\u00adtes de Ozanam le acarrearon numerosas cr\u00edticas. Hasta los amigos de Lyon le acusan de haber perdido la fe, o de haber\u00adse entregado a tristes desvar\u00edos. Semejantes juicios le llenan de indignaci\u00f3n, pero Federico deja a un lado la c\u00f3lera al jus\u00adtificarse, al explicar su punto de vista. Lo hace con una humildad delicada y paciencia admirables.<\/p>\n<p>\u00abVos me pon\u00e9is en la necesidad de que hable en mi favor, responde a Dufieux, pero bueno, San Pablo acusado injustamente habl\u00f3 en su propio favor&#8230;\u00bb Federico precisa que, por el contrario, toda su vida ha estado consagrada al servicio de la fe, que en su ense\u00f1anza siempre ha hecho resaltar el papel extraordinario del cristianismo desde los b\u00e1rbaros hasta la edad media. \u00abEs falso, sostiene con rigor en la misma carta, que yo haya dejado de creer, que haya renegado, disimulado, atenuado ning\u00fan art\u00edculo de la fe\u00bb.<\/p>\n<p>Jean-Jacques Amp\u00e9re, en nota p\u00f3stuma sobre Ozanam, destaca que todos los escritos de su amigo referentes a pun\u00adtos de litigio de la religi\u00f3n eran sometidos rigurosamente, bien al arzobispado de Par\u00eds, bien a alg\u00fan te\u00f3logo experto.<\/p>\n<p>Abrumado por estas sospechas y juicios arbitrarios, Ozanam decide un d\u00eda dar un ment\u00eds p\u00fablico. Sin embargo, antes de entregar el texto a los peri\u00f3dicos, Federico consul\u00adta a Cornudet, por entonces consejero de Estado. La res\u00adpuesta de su consocio es sorprendente: \u00abSois cristiano, le dice, perdonad, vuestro silencio mostrar\u00e1 mejor que vuestras palabras la vivencia de vuestra fe\u00bb<sup>180. <\/sup>Al punto, Ozanam rompe el papel y lo arroja al fuego.<\/p>\n<p>Estas pol\u00e9micas acababan por cansar y entristecer a Federico. En las vacaciones de verano va con Amelia y Mar\u00eda a Breta\u00f1a. Los m\u00e9dicos le han aconsejado seriamente dejar a un lado libros y estudios y entregarse de una vez por todas a la ociosidad. Ello no le impedir\u00e1 visitar los alrede\u00addores, seguir las procesiones y tomar parte de las fiestas del \u00ablugar\u00bb. \u00abEl descanso del esp\u00edritu, el gran ejercicio y el vien\u00adto del mar han renovado mis fuerzas\u00bb, escribe a Amp\u00e9re.<\/p>\n<p>A mediados de noviembre de 1850, Federico vuelve a sus clases en la Sorbona. Su auditorio es m\u00e1s numeroso y entusiasta que nunca. \u00c9l quiere a sus estudiantes, y los estudiantes le quieren. Cada ma\u00f1ana, de ocho a diez, se pone a su disposici\u00f3n, y, repetidas veces despu\u00e9s de las clases, los j\u00f3venes, en lo encendido de una discusi\u00f3n, lo acompa\u00f1ar\u00e1n hasta su casa. Los habituados a los Jardines del Luxembourg se preguntan a veces qui\u00e9n es este profeta con prisas, de caballo revuelto, a quien sigue a la carrera un enjambre de disc\u00edpulos.<\/p>\n<p>En carta al doctor Dufresne, un amigo suyo que ha fundado en Ginebra una Conferencia de caridad, Ozanam le anuncia los dos objetivos que persigue la Sociedad de San Vicente de Pa\u00fal para el a\u00f1o 1851: una organizaci\u00f3n m\u00e1s vigorosa en Francia y la fundaci\u00f3n de conferencias en Ale\u00admania. Se siente feliz al anunciar a su colega que cinco con\u00adferencias del barrio latino se han reunido para sostener jun\u00adtas varias obras y que ocupan por el momento la cuna de la Asociaci\u00f3n, el 11 de la Plaza de la Estrapade. Los vicencianos han establecido all\u00ed un c\u00edrculo cat\u00f3lico, escuelas y un patronato.<\/p>\n<p>El celo de Ozanam por la Sociedad de San Vicente de Pa\u00fal corre parejo con el ardor que consagra a sus clases y a sus actividades literarias.<\/p>\n<p>Ozanam no escribi\u00f3 m\u00e1s para <em>l&#8217;\u00c9re nouvelle, <\/em>pero vol\u00advi\u00f3 a colaborar en <em>le Correspondant, <\/em>publicando por entre\u00adgas un estudio sobre los poetas franciscanos, fruto de sus investigaciones en Italia. Este ensayo alcanza tal \u00e9xito que, a partir de 1852, Ozanam elabora un libro que ser\u00e1 traduci\u00addo ese mismo a\u00f1o al italiano y al alem\u00e1n. Si Ozanam se calla en estos a\u00f1os posrevolucionarios, si no aborda en la prensa las grandes cuestiones sociales, las estrategias del R\u00e9gimen no escapan en modo alguno a su perspicacia.<\/p>\n<p>e retroceder la rep\u00fablica d\u00eda a d\u00eda, ve el sufragio uni\u00adversal mermado por una ley nueva que despoja poco a poco al obrero de sus derechos; es testigo de las luchas que se organizan entre legitimistas y orleanistas, descubre sin dificultad h\u00e1biles tretas del pr\u00edncipe-presidente para <em>hacer\u00adse con el poder, con todo el poder. <\/em>Ve sobre todo que la lec\u00adci\u00f3n de 1848 no ha dado sus frutos, cosa que siente pro\u00adfundamente. La discordia y las puyas siguen dividiendo a los cat\u00f3licos.<\/p>\n<p>\u00abAprendamos ante todo a defender nuestras conviccio\u00adnes, sin odiar a nuestros adversarios, escribe a Dufieux, a amar a los que piensan de otra forma que nosotros; a recono\u00adcer que hay cristianos en todos los campos, y que Dios puede ser servido hoy como siempre. No nos quejemos tanto de nuestro tiempo como de nosotros mismos. Seamos menos desalentados pero seamos mejores\u00bb. Y estas palabras emotivas van dirigidas a quien cre\u00eda que Federico hab\u00eda perdido la fe.<\/p>\n<p>Este verano de 1851, Ozanam lo pasa en Sceaux, con su familia y Jean-Jacques Amp\u00e9re, el gran amigo y el gran via\u00adjero. Federico, que siempre ha considerado al historiador como a su censor y consejero, aprovecha la ocasi\u00f3n para pre\u00adsentarle su \u00faltima obra sobre el paganismo.<\/p>\n<p>Por la tarde, sentados en el viejo banco de piedra del sombreado jard\u00edn donde la atm\u00f3sfera se presta a las confi\u00addencias, los dos hombres sostienen juntos largas conversa\u00adciones; all\u00ed es donde Federico constata con dolor que su ilus\u00adtre compa\u00f1ero, si bien educado por padres piadosos y cat\u00f3licos (recordemos el rosario de Amp\u00e9re), ha colocado bajo el celem\u00edn la fe de su infancia. Con su delicadeza y dis\u00adcreci\u00f3n habituales, Ozanam tratar\u00e1, en esos momentos \u00ednti\u00admos y m\u00e1s tarde en las cartas que le dirigir\u00e1 al extranjero, de disipar la duda de este amigo a quien quiere y admira y de atraerle a la pr\u00e1ctica religiosa.<\/p>\n<p>Durante este mismo verano, Amp\u00e9re logra convencer a Federico y a Amelia para que le acompa\u00f1en a Inglaterra, donde tiene lugar una gran exposici\u00f3n industrial.<\/p>\n<p>Ozanam, que pisa por primera vez el suelo ingl\u00e9s, que\u00addar\u00e1 menos fascinado que su compa\u00f1ero por los progresos de la ciencia y de la industria. Excus\u00e1ndose ante Amp\u00e9re, \u00e9l dejar\u00e1 a menudo a un lado las maravillas del Palacio de cris\u00adtal para ir a visitar a los pobres con los miembros de la Sociedad de San Vicente de Pa\u00fal. Federico regresa del viaje horrorizado, y la miseria de Londres le parece mayor toda\u00adv\u00eda que la de Par\u00eds. Miles de irlandeses, expulsados por la guerra civil, habitan en cuevas y tugurios infectos; a veces, dos o tres familias se amontonan en una vivienda.<\/p>\n<p>Esta pobreza contrasta con el lujo y la suntuosidad de las instalaciones que el mundo del comercio ofrece a la admiraci\u00f3n de los visitantes y de los ricos londinenses.<\/p>\n<p>Federico y Amelia regresan al continente, y pasan unas semanas en Dieppe, a la orilla del mar, mientras que Jean-Jacques Amp\u00e9re se embarca para Am\u00e9rica donde pasar\u00e1 varios meses.<\/p>\n<p>Desde Montr\u00e9al escribe a Federico: \u00abHe disfrutado mucho de mi episodio canadiense. Qu\u00e9bec est\u00e1 en una situa\u00adci\u00f3n maravillosa. Es uno de los panoramas de ciudad m\u00e1s bellos que he visto. Es un verdadero placer volverse a encon\u00adtrar con Francia y la vieja Francia en el extremo del mundo [&#8230;] he encontrado el nombre de mi padre honrado y bende\u00adcido en los seminarios que dan la ense\u00f1anza superior a este pa\u00eds, en ellos he encontrado instrumentos de f\u00edsica que \u00e9l invent\u00f3\u00bb. Vuestro nombre goza de alto honor, un buen sacerdote me ha expresado agradecimiento porque hab\u00e9is querido recibir el diploma de la Academia de esta ciudad. Se celebr\u00f3 aqu\u00ed (en Montr\u00e9al) una gran cena patri\u00f3tica en honor al se\u00f1or Lafontaine, jefe del partido liberal <em>razonable, <\/em>que en su mayor\u00eda es el partido de los canadienses-franceses. He sido objeto de todos los honores\u201d.<\/p>\n<p>Es interesante advertir hasta qu\u00e9 punto, en el siglo pasado, era conocido Ozanam en Montr\u00e9al y Qu\u00e9bec. La primera conferencia de la Sociedad de San Vicente de Pa\u00fal en Canad\u00e1 hab\u00eda sido fundada en Qu\u00e9bec, en 1846, por el doctor Joseph Painchaud, un joven m\u00e9dico que hab\u00eda estu\u00addiado en Par\u00eds. La primera conferencia de Montr\u00e9al, la con\u00adferencia de Saint-Jacques, fue fundada a petici\u00f3n de Mon\u00adse\u00f1or Bourget, el 19 de marzo de 1848; tuvo por presidente a Hubert Par\u00e9.<\/p>\n<p>El 2 de diciembre de 1851, Francia es v\u00edctima de un golpe de Estado preparado por el pr\u00edncipe-presidente y sus ministros Persygny y Morny. Este golpe de Estado establec\u00eda ni m\u00e1s ni menos que la dictadura y suprim\u00eda el r\u00e9gimen par\u00adlamentario. La resistencia republicana fue d\u00e9bil; los obreros se acordaban de las jornadas de junio de 1848 y de la terrible represi\u00f3n que hab\u00eda tenido lugar. En tres d\u00edas se hab\u00eda resti\u00adtuido la calma. \u00abEl Senado orden\u00f3 un plebiscito sobre la instauraci\u00f3n de la dignidad imperial en la persona de Luis Napole\u00f3n Bonaparte y 7.839.000 <em>S\u00edes, <\/em>convirtieron al pr\u00ednci\u00adpe-presidente en el emperador Napole\u00f3n III\u00bb.<\/p>\n<p>Ozanam teme estos cambios que dividen a los esp\u00edritus, y no es el \u00fanico: toda Francia se mantiene a la defensiva.<\/p>\n<p>Federico, fiel a s\u00ed mismo, sigue escribiendo e impar\u00adtiendo sus clases, pero su rostro macilento y preocupado, su paso m\u00e1s lento dejan traslucir se\u00f1ales de agotamiento que alarman a sus familiares. En vano le incitan Amelia y Carlos a aminorar el ritmo. \u00c9l les responde a veces con impaciencia: \u00abTengo un deber que cumplir, aunque en ello deje la piel\u00bb.<\/p>\n<p>Por la Pascua de 1852, un acceso de fiebre le obliga a guardar cama e incluso a prolongar sus vacaciones. Cuando se entera de que los estudiantes se quejan por su ausencia y difunden el rumor de que los profesores son unos c\u00f3modos y, a fin de cuentas, unos ego\u00edstas, salta de la cama, se viste r\u00e1pidamente, recoge sus apuntes y, pasando por alto todas las recomendaciones, se presenta en su c\u00e1tedra. P\u00e1lido y con cara de circunstancias, da la clase como de costumbre. Nunca fue tan aplaudido. Al abandonar la tribuna ruega a los asistentes que le escu\u00adchen todav\u00eda unos momentos: \u00abSe\u00f1ores, dice, se reprocha a nuestro siglo que es un siglo de ego\u00edsmo, y se dice que esta epidemia general alcanza a los profesores. Sin embar\u00adgo, aqu\u00ed es donde vamos perdiendo la salud, aqu\u00ed es donde gastamos nuestras fuerzas; no me quejo: nuestra vida os pertenece, os la debemos hasta el \u00faltimo aliento, y ser\u00e1 vuestra. En cuanto a m\u00ed, Se\u00f1ores, si muero, ser\u00e1 en vues\u00adtro servicio\u00bb.<\/p>\n<p>El auditorio se queda cortado primero, luego molesto. Durante un minuto no se oye en la sala m\u00e1s que el ruido de los pasos de Ozanam quien, r\u00e1pidamente, con la frente cubierta de sudor, se dirige hacia la puerta. Nadie se atreve a seguirle.<\/p>\n<p>Los que hab\u00edan lanzado las cr\u00edticas se sienten dolorosa\u00admente culpables, los otros est\u00e1n callados, algo tristes, pero pronto en la inconsciencia de sus veinte a\u00f1os, los estudian\u00adtes comienzan a moverse, salen a los pasillos llen\u00e1ndolos con sus voces y se pierden en el d\u00e9dalo del barrio latino. \u00bfC\u00f3mo van a suponer que ese d\u00eda han escuchado a su maes\u00adtro por \u00faltima vez?<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, el estado de Federico se agrava; una tos seca y una fiebre pertinaz le obligan a guardar cama otra vez; un dolor en el costado es cada vez m\u00e1s intenso: es la pleures\u00eda.<\/p>\n<p>Durante algunos d\u00edas, los m\u00e9dicos tienen consultas y temen complicaciones: su pron\u00f3stico es sombr\u00edo. Amelia, la se\u00f1ora Soulacroix, Guigui y Carlos se relevan en la vigilan\u00adcia. Luego, cede la fiebre poco a poco, el dolor amaina, la tos se calma y desaparece; Federico se va a curar. Tantas ora\u00adciones, tantos cuidados no hab\u00edan sido en vano.<\/p>\n<p>Ozanam, d\u00e9bil y delgado, se resigna valerosamente a abandonar las clases, las investigaciones, los libros, los art\u00ed\u00adculos, las actividades caritativas, los sue\u00f1os tambi\u00e9n, para someterse a las exigencias de una larga recuperaci\u00f3n. Es el precio que ha de pagar para recobrar la salud y proseguir m\u00e1s tarde sus objetivos. Le env\u00edan primero a Eaux-Bonnes, pero no le aprovecha la estancia y luego se dirige con Amelia y Mar\u00eda m\u00e1s al sur hacia Bayona y Biarritz donde el clima es m\u00e1s suave. All\u00ed se les une el pintor Janmot, amigo de infancia de Federico, y alquila, por unas semanas, una casita a dos pasos de su hotel. Har\u00e1 un dibujo de cada miembro de la familia, y nos presenta a un Federico de rasgos nor\u00admales, de cabello cuidado y de barba impecable. La mirada gris domina la hermosa cabeza noble. Lleva en el ojal la cinta discreta de Caballero de la Legi\u00f3n de honor&#8217;. Amelia, sentada en un sof\u00e1, posa de perfil. Cuenta s\u00f3lo treinta a\u00f1os; se la creer\u00eda de mayor edad con ese peinado alto, algo serio, a la vez sencillo y h\u00e1bil. De frente despejada, nariz fina, la boca insin\u00faa una leve sonrisa: una inmensa dulzura se des\u00adprende de este rostro demasiado sensato se\u00f1alado por la resignaci\u00f3n. La peque\u00f1a Nini muestra la carita redonda y el cuello regordete de sus seis a\u00f1os. El pelo, reunido atr\u00e1s, queda aprisionado en una fina red; ojos grandes y expresi\u00advos, boca peque\u00f1a y seria acaban el retrato de una bonita ni\u00f1a, llena de gracia.<\/p>\n<p>A Ozanam no le queda otro recurso que pensar y escri\u00adbir mucho. Sus cartas, al contrario de lo que uno pudiera ima\u00adginar, est\u00e1n llenas de agudezas, de humor y de chanzas. S\u00f3lo algunas llevan el sello de la incertidumbre y de la melanco\u00adl\u00eda. Nunca deja de rendir homenaje a las atenciones, cuidados y amor de Amelia. Habla espont\u00e1neamente de Mar\u00eda que sabe leer ya y con quien pasa momentos bien dulces.<\/p>\n<p>En medio de los sufrimientos \u2014siente casi de continuo dolores agudos en los costados\u2014, no se atreve a imaginar lo peor y se aferra todav\u00eda a esperanzas de curaci\u00f3n, rezando, haciendo rezar a los dem\u00e1s, visitando los santuarios en pere\u00adgrinaci\u00f3n. Su fe, lejos de quebrantarse por esta enfermedad insidiosa, le sostiene y le consuela. Siente la necesidad de conversar con sus amigos no creyentes para llevarlos a la reflexi\u00f3n. Sus argumentos son sencillos pero convincentes. Citemos tan s\u00f3lo este pasaje de una carta dirigida a uno de ellos: \u00abAmigo m\u00edo, no tenemos dos vidas, una para buscar la verdad, y otra para ponerla en pr\u00e1ctica. Por eso Cristo no se deja buscar. Se muestra abiertamente en esta sociedad cris\u00adtiana que os rodea; est\u00e1 ante vos, os presiona&#8230; Pronto cum\u00adplir\u00e9is los cuarenta, es hora de decidiros. Rend\u00edos a este Sal\u00advador que os est\u00e1 llamando. Entregaos a su fe, como lo hicieron vuestros amigos; ah\u00ed encontrar\u00e9is la paz. Vuestras dudas se disipar\u00e1n como se han disipado las m\u00edas. S\u00f3lo os falta un acto de voluntad: creer, es querer\u00bb.<\/p>\n<p>Dondequiera que se encuentre, Ozanam no deja pasar la ocasi\u00f3n de visitar las Conferencias de San Vicente de Pa\u00fal. Estimula los proyectos nuevos y, en Eaux-Bonnes, hace campa\u00f1a con sus consocios para reunir los fondos necesarios para la construcci\u00f3n de un hospicio. En esta ocasi\u00f3n llega un d\u00eda un ministro protestante a traerle personalmente una suma bastante considerable que hab\u00eda recogido entre sus correli\u00adgionarios, pidi\u00e9ndole que la entregue a la conferencia. Al d\u00eda siguiente, mientras est\u00e1n sentados a la mesa con Ozanam presente y se discute sobre la forma de utilizar el precioso don, un vicenciano advierte que se debe primero y ante todo pensar en los pobres <em>cat\u00f3licos. <\/em>Federico se muestra indigna\u00addo: \u00abSe\u00f1ores, dice, si este parecer tiene la mala suerte de prevalecer, si no se llega a comprender bien que nosotros socorremos a los pobres sin distinci\u00f3n de culto, yo voy a devolver a los protestantes las limosnas que me han entrega\u00addo y les dir\u00e9: tomadlas de nuevo, no \u00e9ramos dignos de vues\u00adtra confianza\u00bb.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 respuesta tan maravillosa, impregnada del esp\u00edri\u00adtu ecum\u00e9nico, adelant\u00e1ndose a los tiempos! Y nos encontra\u00admos en una peque\u00f1a ciudad de los Pirineos en 1852.<\/p>\n<p>zanam est\u00e1 a la puerta de Espa\u00f1a, de la que conoce, por sus lecturas, la historia, la civilizaci\u00f3n, las riquezas e incluso la lengua, pues habla un poco de castellano. Desear\u00eda pasar all\u00ed el invierno, pero Carlos le aconseja un clima menos h\u00famedo y m\u00e1s suave. Al marcharse su hermano, que ha pasado unas semanas con ellos, Ozanam traza planes imprudentes. Con m\u00e1s fuerzas ya y menos dolores, se decide a hacer una incur\u00adsi\u00f3n al otro lado de la frontera, hasta Burgos por lo menos. \u00a1Una locura!, piensa Amelia en voz alta&#8230; pero \u00a1qu\u00e9 se le va a negar a su Federico cuando ella ve en sus ojos renacer todas las esperanzas! Llenos de entusiasmo, se lanzan pronto al asal\u00adto de los montes, en diligencia, por caminos polvorientos y accidentados. Treinta y tres horas de viaje llenas de paisajes para dejaros sin respiraci\u00f3n y de emociones extraordinarias. Una vez en Burgos, despu\u00e9s de unas horas de descanso, Fede\u00adrico visita la ciudad, patria del Cid, con un frenes\u00ed apenas disi\u00admulado. Todos los detalles le interesan, los rosarios de cabezas esculpidas en los muros de la Catedral, la casa del Cid, las por\u00adtadas, las tumbas de los reyes. Sus cartas son verdaderas lec\u00adciones de historia, verdaderos itinerarios, as\u00ed revive plenamen\u00adte este hombre las gestas heroicas del pasado.<\/p>\n<p>En Burgos, salen a su encuentro con calor consocios de la Sociedad de San Vicente de Pa\u00fal, enterados de su llegada. Federico conservar\u00e1 un recuerdo emocionado de su acogida. \u00a1Y c\u00f3mo no!, si la peque\u00f1a Sociedad ha logrado atravesar los oc\u00e9anos, \u00bfpor qu\u00e9 no iba a vencer las monta\u00f1as?<\/p>\n<p>Al volver de este viaje, que Federico calificar\u00e1 de <em>esca\u00adpada, <\/em>Ozanam emprende a primeros de diciembre una pere\u00adgrinaci\u00f3n al pueblo natal del se\u00f1or Vicente en Pouy, cerca de Buglosse. All\u00ed contempla el \u00e1rbol bajo el cual san Vicente de Pa\u00fal, pastorcito, se cobijaba para guardar las ovejas.<\/p>\n<p>Comulga al d\u00eda siguiente en la humilde iglesia de Buglosse, rogando por todos los que le rodean de tantas solicitudes.<\/p>\n<p>En esta \u00e9poca es cuando Ozanam piensa en pasar el invierno en Pisa, en Italia. Hip\u00f3lito Fortou1<sup>194<\/sup> ha prometido confiarle un trabajito sobre las rep\u00fablicas italianas.<\/p>\n<p>El itinerario es dif\u00edcil, los caminos malos y polvorien\u00adtos, y se deben planear las paradas para no perderse de paso los beneficios de la estancia en los Pirineos. Con valor y temeridad Amelia, Federico y la peque\u00f1a Nini comienzan su largo periplo hacia Italia. De Bayona pasan a Toulouse, a Carcassonne y a Montpellier. En cada una de estas ciudades, Ozanam es recibido con alegr\u00eda por sus consocios vicencianos. Queda maravillado por la vitalidad de las conferencias; en Toulouse cuentan con m\u00e1s de doscientos miembros, en Marsella, cuatrocientos.<\/p>\n<p>\u00a1Marsella! El oasis donde nuestros viajeros cansados tienen la satisfacci\u00f3n de recuperarse en la dulce atm\u00f3sfera familiar. Ozanam ha recobrado la serenidad, los dolores han cedido, no le queda m\u00e1s que una hinchaz\u00f3n en los pies, m\u00e1s dolorosa que inquietante.<\/p>\n<p>El m\u00e9dico le prescribe digital. Pero no ha terminado a\u00fan la odisea. El 27 de diciembre, acompa\u00f1ados por la se\u00f1o\u00adra Soulacroix que se hab\u00eda unido a ellos en Marsella, la peque\u00f1a caravana se embarca en una diligencia que los lle\u00advar\u00e1 hasta Cannes. La regi\u00f3n es de una belleza tranquila, los campesinos trabajan en los campos, los olivos, los naranjos est\u00e1n cargados de frutos, los reba\u00f1os pastan en las laderas rojizas de los cerros. Unas veces la diligencia sigue una ruta bordeada de pinos en parasol, y otras se acerca al mar, donde las barcas despliegan sus graciosas velas. El 3 de enero entran en G\u00e9nova, luego atraviesan a Livorno por un mar de olas y vientos desencadenados. Llegan al hotel cala\u00addos hasta los huesos.<\/p>\n<p>Por fin ya est\u00e1n en Pisa sanos y salvos. Pisa, el lugar predilecto que han elegido por su clima seco. \u00bfEl clima seco? \u00a1Llovi\u00f3 durante cincuenta d\u00edas! Pero Ozanam, d\u00f3cil y resignado no se queja. Cuando sale el sol, va a visitar con Amelia y Mar\u00eda los monumentos, los claustros y las iglesias. En la biblioteca, el conservador, un viejo erudito simp\u00e1tico, el se\u00f1or Ferretti, cuida de Federico y le instala en un apo\u00adsento con buen fuego.<\/p>\n<p>Ozanam cuenta con un gran n\u00famero de admiradores en Pisa y entre ellos toda una pl\u00e9yade de estudiantes, miembros de la Conferencia de caridad de la Universidad. \u00a1Qu\u00e9 satis\u00adfacci\u00f3n y qu\u00e9 recompensa para Federico saber que existen ahora conferencias, no s\u00f3lo en Pisa, G\u00e9nova y Livorno, sino tambi\u00e9n en Roma, Florencia, Pontededra, Prato, Voltera y Porto-Ferraio! \u00abEntre ellos he hallado la sencillez, la cordia\u00adlidad de nuestros principios\u00bb, escribe a Lallier, y sigue diciendo \u00abcu\u00e1ntas consideraciones le hab\u00edan tributado, en cada lugar, y cu\u00e1ntos consuelos hab\u00eda recibido de ellos\u00bb.<\/p>\n<p>Las conferencias de Toscana hab\u00edan sido fundadas hac\u00eda algunos a\u00f1os ya, pero, a decir verdad, no ten\u00edan la autorizaci\u00f3n del gran duque, para quien, seg\u00fan parece, resul\u00adtaban cada vez m\u00e1s sospechosas. A este respecto cuenta Monse\u00f1or Ozanam una an\u00e9cdota bastante extra\u00f1a. Poco des\u00adpu\u00e9s de la llegada de Federico a Pisa, la gran duquesa de Toscana lleg\u00f3 para pasar unos d\u00edas en la ciudad. Al enterar\u00adse de que Ozanam estaba all\u00ed, le hace llamar a su presencia. Ese d\u00eda, Federico est\u00e1 en cama con fiebre. Para desespera\u00adci\u00f3n de Amelia, se viste y se presenta en el Palacio.<\/p>\n<p>La conversaci\u00f3n fue efusiva. La gran duquesa, excelente persona, muy caritativa, hab\u00eda o\u00eddo decir que la Sociedad era un feudo de ideas liberales y que algunos de sus miembros eran muy mal vistos en la corte, a causa de su opini\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Ozanam, con calma y ponderaci\u00f3n, le hace comprender que \u00abuno de los puntos fundamentales de la Sociedad es practicar la caridad, con exclusi\u00f3n de toda pol\u00edtica, lo que explica el por qu\u00e9 se admite a todo el que se presenta mien\u00adtras sea hombre honrado y cristiano\u00bb.<\/p>\n<p>El carisma de Ozanam dio cumplida satisfacci\u00f3n a todas las dudas de la gran se\u00f1ora, porque, al cabo de algunos d\u00edas, Federico supo que el gran duque hab\u00eda dado su autorizaci\u00f3n no s\u00f3lo a la conferencia de Florencia, sino a todas las dem\u00e1s.<\/p>\n<p>En Pisa, Federico descansa, trabaja moderadamente y escribe numerosas cartas. El mes de mayo, piensa en serio volver a Par\u00eds para reanudar las clases. Una semana m\u00e1s tarde, vuelven los dolores, y el edema de los miembros inferiores se intensifica. Ozanam no se llama a enga\u00f1o; la evoluci\u00f3n de su enfermedad es lenta, pero irreversible; debe afrontarlo.<\/p>\n<p>Algunas noches, la angustia le atenaza, y, sin saberlo Amelia, se refugia en su habitaci\u00f3n, deja correr las l\u00e1grimas y repite, ante el peque\u00f1o crucifijo de plata que le acompa\u00f1a siempre, esta humilde y admirable plegaria de resignaci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Se\u00f1or, yo quiero lo que vos quer\u00e9is,<\/p>\n<p>yo lo quiero como vos lo quer\u00e9is,<\/p>\n<p>yo lo quiero el tiempo que vos lo quer\u00e9is,<\/p>\n<p>yo lo quiero porque vos lo quer\u00e9is!\u00bb<\/p>\n<p>De esta forma, se abre para Federico el doloroso cami\u00adno del sacrificio&#8230;<\/p>\n<p>Madeleine Des Rivi\u00e9res<\/p>\n<p>EDITORIAL CEME<\/p>\n<p>SALAMANCA 1997<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>XIV.- LAS ALAS ROTAS (1850-1853) Despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n, cuando la mayor\u00eda de cat\u00f3li\u00adcos volv\u00eda por temor o por reacci\u00f3n a ideas conservadoras, y hasta retr\u00f3gradas, las tomas de posici\u00f3n decididas y valien\u00adtes de Ozanam &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/ozanam-un-sabio-entre-los-pobres-xiv\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":405155,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[11,87],"tags":[],"class_list":["post-405181","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-federico-ozanam","category-fundadores"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>OZANAM: UN SABIO ENTRE LOS POBRES (XIV) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/ozanam-un-sabio-entre-los-pobres-xiv\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"OZANAM: UN SABIO ENTRE LOS POBRES (XIV) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"XIV.- LAS ALAS ROTAS (1850-1853) Despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n, cuando la mayor\u00eda de cat\u00f3li\u00adcos volv\u00eda por temor o por reacci\u00f3n a ideas conservadoras, y hasta retr\u00f3gradas, las tomas de posici\u00f3n decididas y valien\u00adtes de Ozanam ... Read More\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/ozanam-un-sabio-entre-los-pobres-xiv\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2024-04-24T06:06:22+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaa.jpg?fit=800%2C328\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"800\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"328\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Mitxel Olabu\u00e9naga\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Mitxel Olabu\u00e9naga\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"18 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/ozanam-un-sabio-entre-los-pobres-xiv\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/ozanam-un-sabio-entre-los-pobres-xiv\/\"},\"author\":{\"name\":\"Mitxel Olabu\u00e9naga\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/7c2670b4445a7ca9d164ea6acdb31859\"},\"headline\":\"OZANAM: UN SABIO ENTRE LOS POBRES (XIV)\",\"datePublished\":\"2024-04-24T06:06:22+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/ozanam-un-sabio-entre-los-pobres-xiv\/\"},\"wordCount\":4161,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/ozanam-un-sabio-entre-los-pobres-xiv\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaa.jpg?fit=800%2C328&ssl=1\",\"articleSection\":[\"Federico Ozanam\",\"Fundadores\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"http:\/\/vincentians.com\/es\/ozanam-un-sabio-entre-los-pobres-xiv\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/ozanam-un-sabio-entre-los-pobres-xiv\/\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/ozanam-un-sabio-entre-los-pobres-xiv\/\",\"name\":\"OZANAM: UN SABIO ENTRE LOS POBRES (XIV) - Somos Vicencianos\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/ozanam-un-sabio-entre-los-pobres-xiv\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/ozanam-un-sabio-entre-los-pobres-xiv\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaa.jpg?fit=800%2C328&ssl=1\",\"datePublished\":\"2024-04-24T06:06:22+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/ozanam-un-sabio-entre-los-pobres-xiv\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"http:\/\/vincentians.com\/es\/ozanam-un-sabio-entre-los-pobres-xiv\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/ozanam-un-sabio-entre-los-pobres-xiv\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaa.jpg?fit=800%2C328&ssl=1\",\"contentUrl\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaa.jpg?fit=800%2C328&ssl=1\",\"width\":800,\"height\":328},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/ozanam-un-sabio-entre-los-pobres-xiv\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"OZANAM: UN SABIO ENTRE LOS POBRES (XIV)\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"name\":\"Somos Vicencianos\",\"description\":\"Know more to serve more\",\"publisher\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\",\"name\":\"The Vincentian Network\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"contentUrl\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"width\":778,\"height\":778,\"caption\":\"The Vincentian Network\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\",\"https:\/\/x.com\/WeVincentians\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/7c2670b4445a7ca9d164ea6acdb31859\",\"name\":\"Mitxel Olabu\u00e9naga\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Mitxel Olabu\u00e9naga\"},\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/author\/mitxel\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"OZANAM: UN SABIO ENTRE LOS POBRES (XIV) - Somos Vicencianos","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"http:\/\/vincentians.com\/es\/ozanam-un-sabio-entre-los-pobres-xiv\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"OZANAM: UN SABIO ENTRE LOS POBRES (XIV) - Somos Vicencianos","og_description":"XIV.- LAS ALAS ROTAS (1850-1853) Despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n, cuando la mayor\u00eda de cat\u00f3li\u00adcos volv\u00eda por temor o por reacci\u00f3n a ideas conservadoras, y hasta retr\u00f3gradas, las tomas de posici\u00f3n decididas y valien\u00adtes de Ozanam ... Read More","og_url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/ozanam-un-sabio-entre-los-pobres-xiv\/","og_site_name":"Somos Vicencianos","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","article_published_time":"2024-04-24T06:06:22+00:00","og_image":[{"width":800,"height":328,"url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaa.jpg?fit=800%2C328","type":"image\/jpeg"}],"author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@WeVincentians","twitter_site":"@WeVincentians","twitter_misc":{"Escrito por":"Mitxel Olabu\u00e9naga","Tiempo de lectura":"18 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/ozanam-un-sabio-entre-los-pobres-xiv\/#article","isPartOf":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/ozanam-un-sabio-entre-los-pobres-xiv\/"},"author":{"name":"Mitxel Olabu\u00e9naga","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/7c2670b4445a7ca9d164ea6acdb31859"},"headline":"OZANAM: UN SABIO ENTRE LOS POBRES (XIV)","datePublished":"2024-04-24T06:06:22+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/ozanam-un-sabio-entre-los-pobres-xiv\/"},"wordCount":4161,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/ozanam-un-sabio-entre-los-pobres-xiv\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaa.jpg?fit=800%2C328&ssl=1","articleSection":["Federico Ozanam","Fundadores"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["http:\/\/vincentians.com\/es\/ozanam-un-sabio-entre-los-pobres-xiv\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/ozanam-un-sabio-entre-los-pobres-xiv\/","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/ozanam-un-sabio-entre-los-pobres-xiv\/","name":"OZANAM: UN SABIO ENTRE LOS POBRES (XIV) - Somos Vicencianos","isPartOf":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/ozanam-un-sabio-entre-los-pobres-xiv\/#primaryimage"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/ozanam-un-sabio-entre-los-pobres-xiv\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaa.jpg?fit=800%2C328&ssl=1","datePublished":"2024-04-24T06:06:22+00:00","breadcrumb":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/ozanam-un-sabio-entre-los-pobres-xiv\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["http:\/\/vincentians.com\/es\/ozanam-un-sabio-entre-los-pobres-xiv\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/ozanam-un-sabio-entre-los-pobres-xiv\/#primaryimage","url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaa.jpg?fit=800%2C328&ssl=1","contentUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaa.jpg?fit=800%2C328&ssl=1","width":800,"height":328},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/ozanam-un-sabio-entre-los-pobres-xiv\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"http:\/\/vincentians.com\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"OZANAM: UN SABIO ENTRE LOS POBRES (XIV)"}]},{"@type":"WebSite","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/","name":"Somos Vicencianos","description":"Know more to serve more","publisher":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization","name":"The Vincentian Network","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","contentUrl":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","width":778,"height":778,"caption":"The Vincentian Network"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","https:\/\/x.com\/WeVincentians"]},{"@type":"Person","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/7c2670b4445a7ca9d164ea6acdb31859","name":"Mitxel Olabu\u00e9naga","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g","caption":"Mitxel Olabu\u00e9naga"},"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/author\/mitxel\/"}]}},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaa.jpg?fit=800%2C328&ssl=1","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7ETMF-1Hpb","jetpack-related-posts":[{"id":387464,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-1813-1853-vi\/","url_meta":{"origin":405181,"position":0},"title":"Federico Ozanam (1813-1853) (VI)","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"18\/05\/2016","format":false,"excerpt":"EL CRISTIANO Y LA HISTORIA \"Hay veladas todos los domingos para los j\u00f3venes en casa del sr. Montalembert; se habla mucho y de una manera variopinta; se toma ponche y pastelillos, de ellas salen muy jubilosos por grupos de cuatro o cinco. Me propongo acudir de vez en cuando [...].\u2026","rel":"","context":"En \u00abFederico Ozanam\u00bb","block_context":{"text":"Federico Ozanam","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/federico-ozanam\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/young-ozanam.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/young-ozanam.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/young-ozanam.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/young-ozanam.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/young-ozanam.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":387638,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-obra-de-federico-ozanam-iii\/","url_meta":{"origin":405181,"position":1},"title":"La obra de Federico Ozanam (III)","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"08\/07\/2016","format":false,"excerpt":"Hemos dejado hasta aqu\u00ed de lado su t\u00edtulo principal en nuestra admiraci\u00f3n y nuestra piedad. Hemos hablado del escritor, pero no hemos hablado del ap\u00f3stol. Es menos como el historiador de Dante que como el fundador de las Conferencias de Caridad de San Vicente de Pa\u00fal, que Ozanam contin\u00faa viviendo\u2026","rel":"","context":"En \u00abFederico Ozanam\u00bb","block_context":{"text":"Federico Ozanam","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/federico-ozanam\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/ozanam-medal.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/ozanam-medal.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/ozanam-medal.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/ozanam-medal.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/ozanam-medal.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":118226,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-gran-apologeta-de-la-fe-en-el-siglo-xix\/","url_meta":{"origin":405181,"position":2},"title":"Federico Ozanam, gran apologeta de la fe en el siglo XIX","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"09\/09\/2020","format":false,"excerpt":"En abril de este a\u00f1o se celebrar\u00e1 el bicentenario del nacimiento de Federico Ozanam. El Consejo General de la Sociedad de San Vicente de Pa\u00fal ha organizado en Paris la celebraci\u00f3n de este acontecimiento de gran importancia para las Conferencias de Caridad y para toda la Familia Vicenciana en general.\u2026","rel":"","context":"En \u00abFederico Ozanam\u00bb","block_context":{"text":"Federico Ozanam","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/federico-ozanam\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/ozanam-candelas.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/ozanam-candelas.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/ozanam-candelas.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/ozanam-candelas.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/ozanam-candelas.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":123685,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-05\/","url_meta":{"origin":405181,"position":3},"title":"Federico Ozanam (por Mons. Baunard): Cap\u00edtulo 05","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"27\/08\/2016","format":false,"excerpt":"Cap\u00edtulo V: La conferencia de historia. La obra de apostolado La conferencia abierta. Conferenciantes y trabajos. Apostolado de Ozanam por la palabra: defensa de la Iglesia. Apostolado por la Prensa: La Tri\u00adbuna, la revista contempor\u00e1nea. Los sansimonianos. La \u00e9lite militante. Palabra est\u00e9ril. La acci\u00f3n de caridad: \u00a1vamos a los pobres!\u2026","rel":"","context":"En \u00abFederico Ozanam\u00bb","block_context":{"text":"Federico Ozanam","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/federico-ozanam\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/frederic-ozanam-layman-for-now.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/frederic-ozanam-layman-for-now.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/frederic-ozanam-layman-for-now.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/frederic-ozanam-layman-for-now.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/frederic-ozanam-layman-for-now.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":125712,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/ocho-rasgos-sobresalientes-de-federico-ozanam\/","url_meta":{"origin":405181,"position":4},"title":"Ocho rasgos sobresalientes de Federico Ozanam","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"13\/06\/2015","format":false,"excerpt":"\u00bfCu\u00e1les son los rasgos m\u00e1s caracter\u00edsticos por los cuales la Iglesia le ha elevado a los altares? O, dicho de otra forma: \u00bfQu\u00e9 tiene la eterna juventud de Ozanam \u2014en \u00e9l se puede decir, sin duda, pues muri\u00f3 a los 40 a\u00f1os\u2014 que a\u00fan en el siglo veintiuno sigue atrayendo\u2026","rel":"","context":"En \u00abFederico Ozanam\u00bb","block_context":{"text":"Federico Ozanam","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/federico-ozanam\/"},"img":{"alt_text":"Ozanam19","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2013\/11\/Ozanam19-244x300.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":103122,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/un-laico-interpelado-por-la-pobreza\/","url_meta":{"origin":405181,"position":5},"title":"Un laico interpelado por la pobreza","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"10\/03\/2015","format":false,"excerpt":"Federico Ozanam, laico franc\u00e9s de la primera mitad del siglo XIX, fundador de la \"Sociedad de San Vicente de Pa\u00fal, para la ayuda y promoci\u00f3n de los pobres\", naci\u00f3 en Mil\u00e1n el 23 de abril de 1813, Casado el 23 de junio de 1841 con Amelia Soulacroix de la tendr\u00e1\u2026","rel":"","context":"En \u00abFederico Ozanam\u00bb","block_context":{"text":"Federico Ozanam","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/federico-ozanam\/"},"img":{"alt_text":"ozanam_postcard","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/08\/ozanam_postcard-224x300.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/405181","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=405181"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/405181\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":405182,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/405181\/revisions\/405182"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/405155"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=405181"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=405181"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=405181"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}