{"id":404950,"date":"2023-09-08T09:30:17","date_gmt":"2023-09-08T07:30:17","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=404950"},"modified":"2023-09-08T09:13:57","modified_gmt":"2023-09-08T07:13:57","slug":"la-consagracion-en-luisa-de-marillac-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-consagracion-en-luisa-de-marillac-iii\/","title":{"rendered":"LA CONSAGRACI\u00d3N EN LUISA DE MARILLAC (III)"},"content":{"rendered":"<p>C\u00d3MO VIVI\u00d3 LUISA DE MARILLAC LA CONSAGRACI\u00d3N<\/p>\n<p>Comenzaremos diciendo que esa tendencia a vivir en clave de consagraci\u00f3n, estaba alimentada por su mismo impulso interior y por la influencia de sus autores espirituales preferidos. Luisa de Marillac tuvo la suerte de vivir en el <em>\u00abgran siglo de las almas\u00bb. <\/em>Tiempo de reforma en el que surgi\u00f3 un gran despertar de la dimen\u00adsi\u00f3n espiritual de las personas. Per\u00edodo de renovaci\u00f3n profunda de la fe y de la religiosidad en Francia. Ella. con su peculiaridad per\u00adsonal, y a su nivel, sin la notoriedad conseguida por otros, puede ser considerada como una de las personas que contribuy\u00f3 de manera importante a la restauraci\u00f3n cat\u00f3lica. Conoci\u00f3 de cerca a los mejo\u00adres espirituales y m\u00edsticos de la \u00e9poca que se reun\u00edan en el sal\u00f3n de Madame Acarie o en casa de su t\u00edo Miguel de Marillac. All\u00ed se res\u00adpiraba espiritualidad, esp\u00edritu misionero. preocupaci\u00f3n por los pobres y renovaci\u00f3n del clero. A Par\u00eds acud\u00edan predicadores de gran renombre, corno Francisco de Sales a quien Luisa conoci\u00f3 perso\u00adnalmente y cuyas obras fueron para ella su libro de cabecera. Y la ciudad acogi\u00f3 con entusiasmo la corriente de fervor espiritual que proven\u00eda del norte de Europa, la que proced\u00eda de Espa\u00f1a con la entrada de las Carmelitas, y la publicaci\u00f3n de la mejor literatura m\u00edstica alemana y espa\u00f1ola. El discurso teol\u00f3gico era cuidado, a pesar de que no termin\u00f3 de desaparecer el rigorismo que te\u00f1\u00eda la naturaleza humana de pesimismo y negatividad. De entre todos los libros a los que Luisa pudo acceder, destacan, adem\u00e1s de las obras salesianas la <em>Introducci\u00f3n a la vida devota y el Tratado del Amor de Dios, La Gu\u00eda de pecadores <\/em>de Fray Luis de Granada, y el libro de <em>la Imitaci\u00f3n de Cristo. <\/em>Era considerada corno una mujer culta, por lo tanto hemos de suponer que ley\u00f3 tambi\u00e9n la literatura espiri\u00adtual en boga entonces, y no solo a los m\u00edsticos renanoflamencos, a Pedro de Berulle o a Benito de Canfield, sino tambi\u00e9n a otros auto\u00adres que divulgaban aquellas ideas. En el Par\u00eds que le toc\u00f3 vivir encontr\u00f3 el clima de fervor adecuado para que se fraguara su alma m\u00edstica.<\/p>\n<p>Y antes de analizar las l\u00edneas maestras de su consagraci\u00f3n, digamos que Luisa la vivi\u00f3 en clave de amor; un amor delicado y alegre, acogido con agradecimiento y responsabilidad, disfrutado en la reciprocidad y cultivado en la sorprendente fragua del vivir coti\u00addiano; un amor aprendido y educado en la oraci\u00f3n y contrastado y verificado en sus relaciones y el hacer de cada d\u00eda. En su crecimien\u00adto y maduraci\u00f3n espiritual, el amor, derramado en su coraz\u00f3n por el Esp\u00edritu, lleg\u00f3 a presidir de modo admirable su relaci\u00f3n con Dios en Cristo Jes\u00fas; y as\u00ed era el puro amor de Jes\u00fas <em>el domicilio de su per\u00admanencia&#8217;, <\/em>el que le <em>inspiraba <\/em>la pr\u00e1ctica de las virtudes que \u00c9l mismo practic\u00f3, <em>la piedra filosofal <\/em>que convierte todo en oro haciendo meritorias todas sus acciones, el <em>atractivo <\/em>para permane\u00adcer entregada <em>al servicio de Dios&#8217; <\/em>y lo que <em>lograba inflamar su coraz\u00f3n en santas llamas, <\/em>hasta el punto de poder percibir los dem\u00e1s <em>algunas chispas de ese fuego.<\/em><\/p>\n<p>Avancemos pues, para descubrir el horizonte de la consagra\u00adci\u00f3n en Luisa de Marillac.<\/p>\n<ol>\n<li>\u00abME SENTI IMPULSADA POR EL DESEO DE DARME A DIOS\u00bb<\/li>\n<\/ol>\n<p>As\u00ed se expresaba Luisa de Marillac cuando plasmaba sobre un papel el recuerdo imborrable que hab\u00edan dejado en ella ciertas expe\u00adriencias interiores tempranas: <em>\u00abMe sent\u00ed impulsada por el deseo de darme a Dios para hacer toda mi vida su santa voluntad\u00bb. <\/em>No esta\u00adremos equivocados si pensamos que Luisa, quiz\u00e1 a finales de 1621, a los 30 a\u00f1os, comenz\u00f3 a experimentar cambios en su interior. Uno de ellos, advertido tal vez en 1622, el 20 de enero, le revelaba un cambio en su disposici\u00f3n para darse a Dios. Si antes el est\u00edmulo pro\u00adven\u00eda de la devoci\u00f3n, entendida corno inter\u00e9s en ser buena a base de compromiso y fuerza de voluntad, sacrificio, ascesis, etc., ahora algo nuevo percib\u00eda en su interior; el apremio le brotaba del coraz\u00f3n, se sent\u00eda impulsada desde dentro, no empujada desde fuera. La expre\u00adsi\u00f3n evoca el ciervo que corre presuroso y jadeante hacia las fuentes cristalinas, azuzado por la sed. As\u00ed tambi\u00e9n, ella sent\u00eda el impulso a <em>darse, <\/em>a <em>entregarse <\/em>con agilidad y viveza espiritual, impulsada por la fascinaci\u00f3n que ejerc\u00eda Dios sobre ella, por el atractivo que derra\u00admaba en su alma el Esp\u00edritu. La lectura asidua y comprometida de la <em>Introducci\u00f3n a la vida devota, <\/em>iba educando ese impulso interior, avivaba su deseo de llegar a la verdadera <em>devoci\u00f3n <\/em>y le ayudaba a identificar la que <em>brota de la pasi\u00f3n y fantas\u00eda. <\/em>La <em>devoci\u00f3n viva y verdadera, <\/em>le\u00eda una y otra vez, <em>\u00abpresupone el amor de Dios; mas no un amor cualquiera, porque, cuando el amor divino embellece a nuestras almas, se llama gracia, la cual nos hace agradables a su divina Majestad; cuando nos da fuerza para obrar bien, se llama caridad; pero, cuando llega a un tal grado de perfecci\u00f3n, que no s\u00f3lo nos hace obrar bien sino, adem\u00e1s, con cuidado, frecuencia y prontitud, entonces se llama devoci\u00f3n\u00bb. <\/em>En su <em>Reglamento de vida en el mundo<\/em> hab\u00eda escrito: <em>\u00abno tendr\u00e9 el deseo de servir a Dios sino en la medida en que me atraiga su santo amor\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Esta manera de vivir su deseo de darse a Dios marc\u00f3 el comien\u00adzo de la vivencia personal, consciente, de su consagraci\u00f3n y es la garant\u00eda de su autenticidad. Hoy conviene que afinemos nuestra mirada a los textos que nos ha dejado. Los actos de piedad, la mor\u00adtificaci\u00f3n que viv\u00eda, hemos de considerarlos en esta clave de atrac\u00adtivo. No tienen por qu\u00e9 parecernos actos muertos, vac\u00edos, \u00abpara cumplir\u00bb. Ella los hac\u00eda para estar alerta, para mantener vivo el deseo, para cultivar e intensificar el darse a Dios, para vivir en pre\u00adsente la consagraci\u00f3n. Y procurar\u00e1 mantenerse as\u00ed durante toda su vida, en fidelidad din\u00e1mica y creciente, hasta el <em>darse por comple\u00adto\u00bb, <\/em>irradiando a su alrededor y contagiando ese impulso. En un precioso juego de complicidad, le dir\u00e1 a sor Ana Hardemont mucho m\u00e1s tarde: \u00abMe <em>imagino que no deja usted de darse a \u00c9l con fre\u00adcuencia para cumplir su sant\u00edsima voluntad\u00bb&#8217;.<\/em><\/p>\n<p>Es curioso caer en la cuenta de la solidez que en la vida de Luisa tuvo este impulso a darse a Dios. Lo viv\u00eda permanentemente hasta el punto de que lleg\u00f3 a formar parte de su identidad m\u00e1s pro\u00adfunda. Esa frase escueta v colmada de energ\u00eda y de vigor resum\u00eda su anhelo profundo. era el <em>leitmotiv <\/em>de su existencia; y por eso pod\u00eda manar de su interior. en cualquier momento, limpia y cargada de fuerza motivadora. La formul\u00f3 por primera vez en enero de 1622 y, treinta V dos u<sup>&#8211;<\/sup>los m\u00e1s tarde, cuando escrib\u00eda a sor Ana, volv\u00eda a sur\u00adgir nueva, aut\u00e9ntica, intacta desde aquella actitud viva de fidelidad en la que el deseo se hab\u00eda convertido.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfes la imagen del Dios a quien ella se daba? No era, por supuesto, a un Dios lejano, impersonal, distante, desinteresado de las cosas de esta tierra. Se entregaba a un Dios que se le revela\u00adba cercano: que ten\u00eda sus delicias en estar con los hijos de los hom\u00adbres, que se hac\u00eda presente y actuante en el interior de cada perso\u00adna porque se complace en venir <em>\u00aba recrearse en lo que le pertenece <\/em>que le iba revelando su proyecto de vida para s\u00ed misma y para la sociedad en que viv\u00eda; un Dios encarnado, que hab\u00eda tomado la carne humana. v conoc\u00eda nuestros secretos; el Dios encarnado en Jesucristo.<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li>\u201cFELIZ DE SER ACEPTADA POR \u00c9L PARA VIVIR TODA MI VIDA EN SU SEGUIMIENTO\u00bb<\/li>\n<\/ol>\n<p>Luisa se sent\u00eda impulsada tambi\u00e9n por el deseo de darse a Dios para vivir en seguimiento de Jesucristo. Desde muy joven era cons\u00adciente de la presencia en su alma de esa llamada; pero fue quiz\u00e1 al poco tiempo de morir su marido cuando pas\u00f3 a ocupar el primer plano en su proyecto de vida. Sent\u00eda la urgencia de vivirlo, y vivir\u00adlo en libertad. Deseaba que nada le impidiera caminar tras las hue\u00adllas del Maestro. Y ten\u00eda que hallar el modo que le garantizara poder vivirlo en plenitud. Y lo encontr\u00f3 en la pr\u00e1ctica de lo que le permi\u00adtir\u00eda vivir desasida de todo, desprendida, no apegada a realidades que pudieran distraerla y alejarla del seguimiento. Por eso, cuando redact\u00f3 su <em>Reglamento de vida en el mundo, <\/em>lo comenz\u00f3 de esta manera: <em>\u00abQue est\u00e9 siempre en mi coraz\u00f3n el deseo de la santa pobreza, para que libre de todo, siga a Jesucristo y sirva con toda humildad y mansedumbre a mi pr\u00f3jimo\u00bb. Deseo; <\/em>movimiento afec\u00adtivo hacia algo que posee atractivo: intensidad de energ\u00eda para con\u00adseguirlo. Sed de <em>libertad: <\/em>capacidad de elecci\u00f3n. exquisito cuidado en el discernimiento y clarividencia en la decisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Nos encontrarnos ante una mujer afectada por el atractivo que ejerc\u00eda sobre ella una llamada; seducida por su belleza. Y cuando vamos penetrando en su experiencia interior, no deja de conmover\u00adnos el hallazgo de una admirable y gozosa reciprocidad. Ella se da, <em>y <\/em>\u00c9l la recibe. Dios y la criatura se encuentran en el rec\u00edproco bus\u00adcarse para darse, para entregarse. Y todo es gracia que embellece el encuentro, amor que lo hace sagrado, gozo que inunda el alma. Un d\u00eda de 1632, cuando ten\u00eda 41 a\u00f1os, escrib\u00eda as\u00ed: <em>\u00abPuesto que Jes\u00fas hace suyas nuestras necesidades, es muy razonable que sigamos e imitemos su sant\u00edsima vida humana; este pensamiento me ha ocu\u00adpado profundamente el esp\u00edritu y en \u00e9l he resuelto decididamente seguirle, incondicionalmente, y llena de alegr\u00eda al sentirme tan feliz de ser aceptada por El para vivir toda mi vida en su seguimiento<\/em>\u00ab. Por la manera de expresarse podemos conocer su talante y su deter\u00adminaci\u00f3n. <em>He resuelto decididamente <\/em>habla de una opci\u00f3n libre, ale\u00adgre, entusiasta y comprometida. <em>Llena de alegr\u00eda al sentirme tan feliz <\/em>expresa su gozo desbordante, su experiencia de plenitud, el clima interior que le habita en su relaci\u00f3n con Jesucristo. <em>Vivir toda mi vida en su seguimiento <\/em>se\u00f1ala el \u00e1mbito del compromiso, <em>toda mi vida; <\/em>al que podr\u00edamos a\u00f1adir \u00aby con toda el alma\u00bb, dedicada a ese proyecto fundamental. El texto alude igualmente a una tarea, a un programa claramente definido: <em>Imitar su vida humana <\/em>declarando que su centro de atenci\u00f3n ser\u00e1 el estilo de vida de Jesucristo cuan\u00addo estaba en la tierra, sus opciones, sus gestos, su modo de relacio\u00adnarse con el Padre y con las personas, sus preferencias, sus actitu\u00addes, sus sentimientos, tal y corno aparece en el Evangelio; imitarle para vivir como \u00e9l vivi\u00f3, en el intento de no apartarse ni un \u00e1pice del modelo a imitar. <em>\u00ab\u00a1Qu\u00e9 razonable ser\u00eda, <\/em>\u2014dir\u00e1 un d\u00eda a sor Juana Lepintre-, <em>que aquellas a las que Dios ha llamado al seguimiento de su Hijo, tratasen de hacerse perfectas como El, intentando hacer de su vida una prolongaci\u00f3n de la suya! \u00abQue felicidad!<\/em><\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li>\u00abEL D\u00cdA DE MI BAUTISMO FUI CONSAGRADA Y DEDICADA A MI DIOS\u00bb<\/li>\n<\/ol>\n<p>Esta frase aparece al comienzo de un escrito que Luisa llama <em>Acto de protestaci\u00f3n. <\/em>No podemos fecharlo con precisi\u00f3n. La ver\u00adsi\u00f3n que ha llegado a nosotros. \u2014pudo haber otra anterior\u2014, es posterior al 4 de mayo de 1623 y quiz\u00e1 fue escrita en fecha muy cerca\u00adna a esa. El <em>Acto de protestaci\u00f3n <\/em>lo le\u00eda frecuentemente. Sabemos que se propuso leerlo todos los primeros s\u00e1bados de mes en priva\u00addo, y que lo le\u00eda ante su director espiritual al finalizar su confesi\u00f3n general. Pero la frase no es suya, la copi\u00f3 literalmente de Francisco de Sales en su obra <em>Introducci\u00f3n a la vida devota&#8217;.<\/em><\/p>\n<p>El Obispo de Ginebra escribi\u00f3 sus obras con la intenci\u00f3n <em>de <\/em>animar a la gente seglar de entonces a llevar una <em>vida devota, <\/em>igual que las personas que viv\u00edan en conventos su consagraci\u00f3n religiosa llevaban una <em>vida de perfecci\u00f3n. <\/em>Su propuesta no era menos exigen\u00adte para los seglares que la profesi\u00f3n para los monjes o religiosos. Tanto la <em>vida religiosa <\/em>como la <em>vida devota, <\/em>\u2014si se viv\u00edan con auten\u00adticidad\u2014, eran <em>vida consagrada, <\/em>aunque el escenario en el que se desarrollaran fuera, en un caso la celda y el claustro del convento y en el otro la casa familiar con sus tareas y relaciones dom\u00e9sticas, los compromisos sociales o las calles de la ciudad.<\/p>\n<p>Todos sabemos que Luisa de Marillac era asidua lectora de las obras del santo obispo, que \u00e9l mismo le visit\u00f3 en su casa en 1619, con motivo de una de sus visitas a Par\u00eds, y que le ten\u00eda tanta devo\u00adci\u00f3n que le atribuy\u00f3 la recepci\u00f3n de una de las gracias m\u00e1s signifi\u00adcativas para ella: la experiencia de la <em>Luz<sup>&#8211;<\/sup> de Pentecost\u00e9s. <\/em>Nada de extra\u00f1o tiene, pues, que se inspirara en aquella doctrina que, lo sabemos con seguridad, le ayud\u00f3 decisivamente en su crecimiento espiritual. Y vamos a ver c\u00f3mo esa afirmaci\u00f3n, hecha suya de cora\u00adz\u00f3n, podemos contrastarla en su vida.<\/p>\n<p>Para Luisa, la aut\u00e9ntica consagraci\u00f3n se realizaba en el Bautismo porque nos engendra como <em>hijos de Dios y de la Iglesia <\/em>nos hace <em>nacer de nuevo y \u00a0<\/em>nos transmite <em>su vida, <\/em>la vida de todo un Dios; porque en \u00e9l se nos da el <em>Esp\u00edritu, <\/em>que es el \u00fanico que puede transformar algo en sagrado. Cuando el Esp\u00edritu Santo, en la unci\u00f3n con el santo crisma, toma posesi\u00f3n de una persona le trans\u00admite su santidad, su sacralidad. Fiel a la tradici\u00f3n cristiana ella con\u00adsideraba a todo cristiano, un consagrado.<\/p>\n<p>En el Catecismo que ella compuso verti\u00f3 sus convicciones de fe m\u00e1s importantes. Dice que el Bautismo <em>\u00abborra el pecado origi\u00adnal; y sin \u00e9l, jam\u00e1s entraremos en el Cielo<\/em>\u00ab. Porque cuando nos bautizaron, nuestros padrinos <em>\u00abprometieron que vivir\u00edamos y mori\u00adr\u00edamos cristianos, y renunciaron al mundo, al diablo y a la carne\u00bb. <\/em>Lo que quiere decir que ya <em>\u00abno queremos escuchar sus tentaciones, ni hacer lo que nos inspira; prometemos tambi\u00e9n no escuchar al mundo ni seguir sus m\u00e1ximas y vanidades y no dar a nuestro cuer\u00adpo todos los placeres que pide cuando es con ofensa de Dios, y esta\u00admos obligados a cumplir estas cosas. <\/em>El bautismo pues, le evoca\u00adba morir a una vida alejada de Dios y regida por las m\u00e1ximas del mundo. resistencia a la tentaci\u00f3n, muerte al pecado. conversi\u00f3n, y resurgir a la vida nueva inaugurada por la resurrecci\u00f3n de Jesucristo seg\u00fan las m\u00e1ximas del evangelio, en seguimiento de Jesucristo. El bautizado es una criatura nueva, un consagrado: pertenece totalmente al Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Cuando una joven se acercaba a ella para vivir el proyecto de vida de Hija de la Caridad, no ped\u00eda m\u00e1s requisito ni necesita otra cosa sino que viviera la consagraci\u00f3n bautismal. Quer\u00eda que las que se acercaran a la Compa\u00f1\u00eda fueran <em>\u00abesp\u00edritus equilibrados y que deseen la perfecci\u00f3n de los verdaderos cristianos, que quieran morir a s\u00ed mismas por la mortificaci\u00f3n y la verdadera renuncia, va hecha en el santo bautismo, para que el esp\u00edritu de Jesucristo reine en ellas y les d\u00e9 la firmeza de la perseverancia en esta forma de vida, del todo espiritual, aunque se manifieste en continuas accio\u00adnes exteriores que parecen bajas y despreciables a los ojos del mundo, pero que son grandes ante Dios y sus \u00e1ngeles<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p>Cuando ella misma o las primeras Hermanas ten\u00edan que pro\u00adnunciar los votos de la Compa\u00f1\u00eda por primera vez o renovarlos, en la f\u00f3rmula que utilizaban, igual que en la actualidad, la renovaci\u00f3n de las promesas del Bautismo preced\u00eda a la formulaci\u00f3n de los votos.<\/p>\n<p>En cada confesi\u00f3n importante declaraba: <em>\u00abMe arrepiento de nuevo con todo mi coraz\u00f3n, apoy\u00e1ndome en los m\u00e9ritos de la muer\u00adte del Salvador de mi alma como en el \u00fanico fundamento de mi esperanza, en virtud de la cual confieso y renuevo la sagrada pro\u00adfesi\u00f3n hecha en mi nombre a mi Dios en mi bautismo, y me resuel\u00advo irrevocablemente a servirle y amarle con m\u00e1s fidelidad, entre\u00adg\u00e1ndome por completo a \u00c9l&#8217;.<\/em><\/p>\n<p>El bautismo genera un proceso que dura toda la vida. Ella lo recibi\u00f3 de ni\u00f1a pero al llegar a la madurez cay\u00f3 en la cuenta de que lo que hab\u00eda sido gracia en su vida, era entonces tarea, compromi\u00adso, proyecto a realizar. vida nueva que alumbrar; lo que hab\u00eda sido semilla, era entonces crecimiento y maduraci\u00f3n de los mejores fru\u00adtos: lo que se le hab\u00eda entregado como talentos, era entonces habili\u00addad para trabajar con ellos y duplicar su valor. Y todo ello, por efec\u00adto de esa misteriosa energ\u00eda que surge silenciosa y potente cuando la persona es activa en el abandono v la confianza y permite que el Esp\u00edritu haga su obra en ella. En los Ejercicios espirituales que rea\u00adliz\u00f3 en junio de 1657, cuando Luisa era va muy mayor, a sus 66 a\u00f1os, cargada de experiencia, escrib\u00eda lo siguiente: <em>\u00abUno de las mayores p\u00e9rdidas que pueden sobrevenir a las almas que no parti\u00adcipan en la venida del Esp\u00edritu Santo es que los dones infusos en el Bautismo no tienen su efecto; lo que nos hace comprender la ver\u00addad de una advertencia de Nuestro Se\u00f1or a las almas cobardes y perezosas, de que no s\u00f3lo no habr\u00e1n conseguido nada, sino que lo poco que tienen les ser\u00e1 quitado. Es verdaderamente colocarnos por nuestra miseria en la impotencia de que ni siquiera la gracia haga nada en nosotras<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p>Sor Carmen Urrizburu,\u00a0 HC<\/p>\n<p>CEME, 2015<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>C\u00d3MO VIVI\u00d3 LUISA DE MARILLAC LA CONSAGRACI\u00d3N Comenzaremos diciendo que esa tendencia a vivir en clave de consagraci\u00f3n, estaba alimentada por su mismo impulso interior y por la influencia de sus autores espirituales preferidos. 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