{"id":404659,"date":"2023-05-04T08:02:35","date_gmt":"2023-05-04T06:02:35","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=404659"},"modified":"2023-01-16T10:04:38","modified_gmt":"2023-01-16T09:04:38","slug":"el-valor-del-catecismo-en-san-vicente-de-paul-v","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-valor-del-catecismo-en-san-vicente-de-paul-v\/","title":{"rendered":"El valor del catecismo en san Vicente de Pa\u00fal (V)"},"content":{"rendered":"<p>2.4. METODOLOG\u00cdA Y CAMINOS DE ACCI\u00d3N<\/p>\n<p>De todos nosotros es bien conocida la experiencia de Vicente de Pa\u00fal con el hugonote en Montmirail. Vicente de Pa\u00fal procu\u00adr\u00f3 argumentarle teol\u00f3gicamente, pero no sac\u00f3 nada en limpio. La acci\u00f3n, el trabajo de Vicente y sus misioneros cambiaron el cora\u00adz\u00f3n del protestante. El hugonote martille\u00f3 los o\u00eddos y el coraz\u00f3n de Vicente, y le espet\u00f3 algo de lo que ya hab\u00eda \u00e9l mismo tomado conciencia: en la ciudad de Par\u00eds hay multitud de curas y frailes vagos, sin hacer nada, <em>mientras que esas pobres gentes del campo se encuentran en una ignorancia espantosa, por la que se pierden. <\/em>Ignorancia de las gentes y vida desajustada que lleva\u00adba a malvivir y, quiz\u00e1s, a no disfrutar de la vida eterna ofrecida por Dios en Cristo Jes\u00fas. Un binomio que Vicente de Pa\u00fal pro\u00adcurar\u00e1 hacer desaparecer con sus creaciones, con sus trabajos, con su actividad y con el trabajo en misiones de sus compa\u00f1eros. Francia, la Francia del siglo XVII, estaba necesitada de una misi\u00f3n renovadora, transformadora. Muchos se dieron cuenta del problema y buscaron los remedios. Un remedio efectivo fue\u00adron las <em>misiones catequ\u00e9ticas <\/em>con Vicente de Pa\u00fal a la cabeza, y entre otros que tambi\u00e9n optaron por ellas.<\/p>\n<p>El signo de los tiempos en los siglos XVI y XVII fueron, entre otros, la <em>ignorancia y analfabetismo <\/em>por doquier en lo cul\u00adtural, en lo cient\u00edfico, en lo humano y, c\u00f3mo no, en lo religioso\u00bb.<\/p>\n<p>Todo tiempo de misi\u00f3n necesita de un lenguaje apropiado, de una metodolog\u00eda correcta, de unas actitudes que deber\u00edan hacer recordar los tiempos primeros, los tiempos apost\u00f3licos. De hecho, nuestro concilio Vaticano II pidi\u00f3 y exigi\u00f3 volver a las fuentes. El concilio de Trento, a su manera, exigi\u00f3 otro tanto. Trento cay\u00f3 en la cuenta de que el camino para frenar los avan\u00adces del protestantismo requer\u00eda volver de nuevo a la <em>catequesis <\/em>o ense\u00f1anza de la fe como en los primeros tiempos, y a la <em>refor\u00adma del clero <\/em>en todos los aspectos.<\/p>\n<p>Por desgracia, suele ser, casi siempre, en tiempos de crisis cuando se descubre la importancia de la ense\u00f1anza de la fe, de la catequesis, del catecismo. \u00a1Qu\u00e9 bien lo supo leer Vicente de Pa\u00fal! \u00a1Qu\u00e9 pronto cay\u00f3 en la cuenta cu\u00e1l era el mejor remedio! \u00a1Misiones populares y, en ellas, la ense\u00f1anza del catecismo!, esa fue su propuesta. Por ese motivo, nos vemos obligados, una vez m\u00e1s, a tener que echar mano de la frase que est\u00e1 conduciendo nuestra reflexi\u00f3n: \u00abTodo el mundo est\u00e1 de acuerdo, \u2014precisaba Vicente de Pa\u00fal\u2014, en que el fruto que se realiza en la Misi\u00f3n se debe al catecismo\u00bb.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal se sirvi\u00f3 de las misiones como base principal y, en las misiones, del catecismo para corregir la ignorancia reli\u00adgiosa de los campesinos del reino de Francia en el siglo XVII. As\u00ed pues, el catecismo se convirti\u00f3 en manos de Vicente de Pa\u00fal y de los misioneros vicencianos en el segundo basamento de su acci\u00f3n evangelizadora. Luigi Mezadri expresa esto mismo con estas palabras\u00bb:<\/p>\n<p>\u00abLa segunda pilastra era el catecismo, por el cual Vicente ten\u00eda ver\u00addadera pasi\u00f3n. Estaba convencido de que un alma que no conoce a Dios, que ignora lo que Dios ha hecho por ella, no podr\u00e1 creer, esperar ni amar\u00bb.<\/p>\n<p>La misi\u00f3n popular inclu\u00eda la predicaci\u00f3n, la confesi\u00f3n, la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00eda. La predicaci\u00f3n buscaba conmover a las gentes para que dieran acogida a la misericordia, a la reconciliaci\u00f3n, a la restituci\u00f3n, referidas a Dios y al pr\u00f3jimo. La misi\u00f3n se realizaba pensando en un acercamiento a Dios de cada uno y de los convecinos entre s\u00ed. Pero esto pod\u00eda quedarse en un fervor pasajero, en un calent\u00f3n del momento. Era necesario con\u00adsolidarlo. Y nada mejor que el catecismo que ayudaba a cono\u00adcer a Dios y a conocer el plan de salvaci\u00f3n de Dios con los humanos. Por eso mismo Vicente de Pa\u00fal \u00abten\u00eda por \u00e9l una ver\u00addadera pasi\u00f3n\u00bb. El catecismo consolidaba en el coraz\u00f3n de las personas el ejercicio del amor afectivo y efectivo a Dios y al pr\u00f3jimo y, por eso mismo, todas esas personas recib\u00edan los medios indispensables para creer y amar como tales personas, y para abrirse al amor de Dios y aceptarlo, para apreciar al pr\u00f3ji\u00admo y convivir en paz y en amor con \u00e9l en cuanto personas cris\u00adtianas. Por lo tanto, el catecismo era capaz, \u2014y lo es tambi\u00e9n hoy\u2014, de abrir el coraz\u00f3n de todos y cada uno haciendo posible que todos seamos capaces de solidarizarnos con el hermano pobre y necesitado.<\/p>\n<p>Este doble trabajo desarrollado en las misiones precisaba de una metodolog\u00eda, de un plan, de unos medios, de unas actitudes acordes para obtener el fruto apetecido. Vicente de Pa\u00fal y los suyos consiguieron poner en marcha todos esos requisitos. Se sirvieron, principalmente, de lo que Vicente de Pa\u00fal denomin\u00f3 \u00abpeque\u00f1o m\u00e9todo\u00bb. Y, tambi\u00e9n, de un lenguaje sencillo, cerca\u00adno y entendible; de unos catecismos breves y sencillos desarro\u00adllados en forma de preguntas y respuestas. A. Dodin dec\u00eda al res\u00adpecto en este mismo foro hace ya la friolera de unos treinta y cuatro a\u00f1os:<\/p>\n<p>\u00abResultar\u00eda oportuno tratar del \u00abpeque\u00f1o m\u00e9todo\u00bb de san Vicente. Lo inc\u00f3modo es que este \u00abpeque\u00f1o m\u00e9todo\u00bb resulta extremadamente amplio en sus aplicaciones y complejo en sus articulaciones.<\/p>\n<p>Instruir en las verdades de la fe, no es cosa f\u00e1cil: es trabajo de \u00e1nge\u00adles y requiere m\u00e1s suavidad que la de los hombres. San Vicente lo sab\u00eda muy bien. Tuvo que tener en cuenta la obstinada distracci\u00f3n de sus inter\u00adlocutores. En Marchais, por ejemplo, en 1621, se encuentra con aldea\u00adnas empe\u00f1adas en declarar que son tres dioses los que existen y le tiran del roquete para que no prosiga en las in\u00fatiles explicaciones que san Vicente pretend\u00eda darles\u00bb.<\/p>\n<p>La cita ya nos sugiere lo suficiente. Predicar y catequizar no es f\u00e1cil si se pretende hacer bien y llegar al coraz\u00f3n de las gen\u00adtes. Para Vicente de Pa\u00fal, \u2014seg\u00fan A. Dodin\u2014, es preciso saber compaginar las virtudes ang\u00e9licas con la mayor delicadeza de la que puedan hacer gala las personas humanas. S\u00f3lo as\u00ed se podr\u00e1n romper las barreras humanas armadas por la incultura y la obsti\u00adnaci\u00f3n que da la ignorancia.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s en el \u00abpeque\u00f1o m\u00e9todo\u00bb sea donde encontremos la expresi\u00f3n vicenciana m\u00e1s original y popular, dice L. Mezzadri<sup>82<\/sup>. Y, seg\u00fan \u00e9l, consiste \u00aben una tendencia a restaurar y simplificar el discurso&#8217;. Para Vicente de Pa\u00fal, el \u00abpeque\u00f1o m\u00e9todo\u00bb era la f\u00f3rmula que utilizaba Cristo; tambi\u00e9n sus ap\u00f3stoles y algunos grandes predicadores. Por eso mismo, si un misionero vicenciano no lo empleaba pondr\u00eda su salvaci\u00f3n en peligro\u00bb. Dicho esti\u00adlo de predicaci\u00f3n recibi\u00f3 el nombre de \u00abpredicar a lo misionero\u00bb. Es decir, predicar, ense\u00f1ar o comunicar con un estilo sencillo y cercano, sin afectaci\u00f3n y sin dramatismos. Dicho de otra manera, consist\u00eda en <em>predicar como un ap\u00f3stol. <\/em>Vicente de Pa\u00fal lo sabe por experiencia propia, y as\u00ed lo reconoce p\u00fablicamente. Gracias a haber predicado as\u00ed en Follevile, en 1617, \u00abtodas aque\u00adllas gentes se vieron tan tocadas de Dios, que acudieron a hacer su confesi\u00f3n general\u00bb. Por esa raz\u00f3n, Vicente de Pa\u00fal prohibi\u00f3 a los misioneros el uso de una oratoria de c\u00e1tedra, tronante, apa\u00adratosa, de mera elocuencia y, por lo tanto, muy florida, pero pri\u00advada de contenido y de vida\u00bb. Nos hacemos una buena idea de c\u00f3mo era este \u00abpeque\u00f1o m\u00e9todo\u00bb, que recomend\u00f3 Vicente de Pa\u00fal para las predicaciones y la ense\u00f1anza del catecismo, en el lenguaje y estilo que percibimos en sus <em>Conferencias; <\/em>reconoci\u00adble mucho m\u00e1s en las de las Hijas de la Caridad que en las de los Misioneros. En esas conferencias nos topamos con un lenguaje sencillo y directo, en di\u00e1logo con los interlocutores; en donde desmenuza los conceptos, los clarifica y los hace entendibles a todos. Pero eso no era lo \u00fanico ni, quiz\u00e1s, lo m\u00e1s importante. En el trasfondo de toda su metodolog\u00eda estaba <em>su pasi\u00f3n inte\u00adrior, <\/em>una fuerza que imantaba, convenc\u00eda y convert\u00eda\u00bb. El pro\u00adpio Vicente de Pa\u00fal nos lo confirma en una de sus cartas:<\/p>\n<p>\u00abYa le he dicho otras veces que Nuestro Se\u00f1or bendice los discur\u00adsos que se hacen hablando en un tono com\u00fan y familiar, ya que \u00e9l mismo ense\u00f1\u00f3 y predic\u00f3 de esta manera; adem\u00e1s, al ser esta forma de hablar la m\u00e1s natural, resulta tambi\u00e9n m\u00e1s f\u00e1cil que la otra, que es for\u00adzada; le gusta m\u00e1s al pueblo y aprovecha m\u00e1s que la otra. \u00bfMe creer\u00e1 usted, padre, si dijera que hasta los actores de teatro, d\u00e1ndose cuenta de esto, han cambiado su manera de hablar y no recitan ya sus versos en un tono elevado, como lo hac\u00edan antes? Ahora lo hacen con una voz media y como si hablaran familiarmente con quienes los escuchan\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo comunicar? \u00bfC\u00f3mo transmitir los mensajes en la predi\u00adcaci\u00f3n y en el catecismo? Ser\u00e1 muy necesario que los misioneros se comuniquen con los oyentes de manera familiar, sin engola\u00admiento, sin forzar la voz. He ah\u00ed el nuevo estilo de la predicaci\u00f3n y la ense\u00f1anza. Un estilo m\u00e1s cercano al pueblo y m\u00e1s eficaz. Incluso, \u2014dir\u00e1 Vicente de Pa\u00fal\u2014, que lo han adoptado ya los acto\u00adres de teatro. Y precisar\u00e1, a su vez, que consiste en hablar familiarmente con quienes escuchan. El mismo Vicente de Pa\u00fal le otorg\u00f3 tanta importancia que llega transmitirnos una an\u00e9cdota al respecto totalmente sugerente\u00bb. Su bi\u00f3grafo, J.M\u00aa. Rom\u00e1n, nos lo cuenta de esta manera:<\/p>\n<p>\u00abLa importancia concedida por Vicente al empleo del peque\u00f1o m\u00e9todo era tan grande, que tres d\u00edas seguidos se puso de rodillas ante un sacerdote de la compa\u00f1\u00eda que predicaba altisonante para rogarle que lo hiciese humilde y llanamente, conforme al peque\u00f1o m\u00e9todo. No pudo conseguirlo, y Vicente se consider\u00f3 afortunado con que aquel esp\u00edritu engre\u00eddo abandonase la Congregaci\u00f3n: \u00abDios no le bendijo; no sac\u00f3 ning\u00fan fruto de sus predicaciones ni de sus pl\u00e1ticas; todo aquel mont\u00f3n de palabras y de per\u00edodos se disip\u00f3 como el humo\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>Nos hemos extendido ya bastante hablando del <em>peque\u00f1o m\u00e9todo <\/em>y del lenguaje que se puso de moda en aquello tiempos. Era un lenguaje y un estilo que llegaban a las gentes y alcanza\u00adban los corazones. Nosotros tenemos que seguir analizando, aun\u00adque s\u00f3lo sea someramente, otros aspectos de la metodolog\u00eda vicenciana y de los caminos de acci\u00f3n seguidos por Vicente de Pa\u00fal. En concreto, hablaremos del catecismo, en general, y de la formaci\u00f3n de los catequistas.<\/p>\n<p>Hemos mencionado ya que un misionero, en cierta ocasi\u00f3n, le pidi\u00f3 a Vicente de Pa\u00fal que le enviara el catecismo que se usaba en la casa de San L\u00e1zaro, en Par\u00eds. Se hablaba de \u00e9l como de \u00abnuestro catecismo\u00bb. \u00bfExisti\u00f3 un catecismo propio, elabora\u00addo por Vicente de Pa\u00fal o por alguno de los misioneros vicencianos? A ciencia cierta, por ahora, no lo podemos saber. Quiz\u00e1s fuera un documento que se perdi\u00f3 para siempre en el saqueo de San L\u00e1zaro durante los acontecimientos all\u00ed acaecidos durante la Revoluci\u00f3n francesa. Pero es de suponer que, si una Asamblea lo recomienda, si Vicente de Pa\u00fal en contestaci\u00f3n a Juan Martin le dice que tan pronto lo tenga en sus manos le enviar\u00e1 una copia, dicho documento ten\u00eda que existir. Por lo tanto, lo precisado en la carta y lo afirmado por la Asamblea de 1658 nos lleva a con\u00adsiderar que ambas aseveraciones son se\u00f1al evidente de que suso\u00addicho documento existi\u00f3.<\/p>\n<p>Aunque existiera o no hubiera existido nunca un catecismo propio de los misioneros vicencianos, lo cierto es que en las misiones al pueblo campesino se dedicaban dos tiempos y dos tipos de catecismo. En los escritos de Vicente de Pa\u00fal y en las diversas obras o estudios de corte vicenciano se nos habla de la existencia de dos catecismos durante las misiones: el catecismo menor o <em>peque\u00f1o catecismo, <\/em>destinado a los ni\u00f1os, y el <em>catecis\u00admo mayor, <\/em>destinado a los adultos&#8217;. Respecto del <em>peque\u00f1o cate\u00adcismo <\/em>se nos dice lo siguiente:<\/p>\n<p>\u00abSe ten\u00eda hacia las dos de la tarde y estaba orientado a la instruc\u00adci\u00f3n de los ni\u00f1os. La metodolog\u00eda, propia de todo catecismo, de pre\u00adguntas y respuestas, era muy familiar y al alcance del p\u00fablico infantil. El misionero catequista no se sube al p\u00falpito, sino que est\u00e1 y se mueve entre los ni\u00f1os. El contenido se distribuye en diez temas, que corres\u00adpond\u00edan a diez d\u00edas de misi\u00f3n, en caso de que \u00e9sta fuese corta: creaci\u00f3n y fin del hombre; el cristiano; la fe; el misterio de la Sant\u00edsima Trini\u00addad; el misterio de la Encarnaci\u00f3n; vida y pasi\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or; el juicio universal; repetici\u00f3n de los misterios y breve explicaci\u00f3n del S\u00edmbolo; los cinco \u00faltimos art\u00edculos del S\u00edmbolo.<\/p>\n<p>Ya en la Asamblea de 1651 <em>\u00abfue opini\u00f3n com\u00fan que, exceptuando a las misiones muy importantes, ser\u00eda conveniente recortar el catecis\u00admo de por la tarde, que podr\u00eda hacerse al atardecer, o solo \u2014mezclan\u00addo en \u00e9l algunas ense\u00f1anzas morales\u2014 o junto con el catecismo mayor, durante un cuarto de hora, sin subir al p\u00falpito y que en ese caso, el que dirige el catecismo mayor no hable m\u00e1s que durante media hora\u00bb<\/em>. As\u00ed comenz\u00f3 a quitarse el peque\u00f1o catecismo y a relegarlo a la \u00abDoctrina\u00bb que posteriormente se hac\u00eda antes del Serm\u00f3n. Bien es verdad que la catequesis de ni\u00f1os ha sido una tarea que no han desatendido las misiones, cuidando siempre los temarios y las metodolog\u00edas apropiadas para ellos.<\/p>\n<p>Los ni\u00f1os eran, y han seguido siendo, instruidos en la fe duran\u00adte las misiones. Adem\u00e1s, se han cuidado siempre las formas y las metodolog\u00edas m\u00e1s convenientes. Di\u00e1logos, carteles, fueron instru\u00admentos \u00fatiles en la ense\u00f1anza de la fe, como en otro tiempo lo fue\u00adron las vidrieras, las pinturas, los alto y bajo relieves, las im\u00e1ge\u00adnes. El misionero catequista se manten\u00eda cercano, y utilizaba un lenguaje sencillo y familiar. Incluso se ve\u00eda con buenos ojos, para provocar la atenci\u00f3n al comienzo del catecismo con los adultos, comenzar con un di\u00e1logo entre el misionero y un ni\u00f1o para captar la atenci\u00f3n de los adultos y suscitar su inter\u00e9s. El catecismo para ni\u00f1os ten\u00eda lugar siempre a primeras horas de la tarde, en cambio el catecismo para adultos acontec\u00eda al atardecer, al final de la jor\u00adnada, cuando las gentes quedaban libres de las tareas ordinarias del d\u00eda en el campo. Nos lo describen de esta forma:<\/p>\n<p>\u00abEl \u00abcatecismo mayor\u00ab se hac\u00eda por la tarde, terminando con \u00e9l la jornada misional. Dirigido a todos los fieles, era el momento central de la misi\u00f3n. Desde el p\u00falpito, para una mayor comodidad de los oyentes, seg\u00fan Abelly, el misionero resume lo que se hab\u00eda dicho en el catecis\u00admo anterior, sobre el que interroga a los ni\u00f1os durante un cuarto de hora; despu\u00e9s explica el tema que debe tratar, sacando al final algunas explicaciones morales y algunos frutos, para la instrucci\u00f3n y la edifica\u00adci\u00f3n de los oyentes. Esta metodolog\u00eda catequ\u00e9tica fue una novedad en la ense\u00f1anza del catecismo: preguntas a los ni\u00f1os, catecismo a los adul\u00adtos y exhortaci\u00f3n final con aplicaciones morales para la vida cristiana. Esta metodolog\u00eda vicenciana fue adoptada despu\u00e9s por la mayor\u00eda de los misioneros de la \u00e9poca.<\/p>\n<p>El contenido, entresacado del \u201cSegundo Catecismo para las misiones\u00bb, es m\u00e1s corto y al mismo tiempo m\u00e1s pr\u00e1ctico que el ante\u00adrior. Comprende los misterios de la Sant\u00edsima Trinidad, de la Encarna\u00adci\u00f3n, del Sant\u00edsimo Sacramento; la oraci\u00f3n; los mandamientos; los sacramentos; la manera de confesarse. Se trata de una s\u00edntesis de la vida cristiana: lo que hay que saber, lo que hay que hacer y los medios para conseguirlo.<\/p>\n<p>En el catecismo mayor o para adultos se ense\u00f1aba, princi\u00adpalmente, todo aquello que era necesario saber y hacer como buenos cristianos, para vivir bien y para alcanzar la vida eter\u00adna. Y se expon\u00edan los medios que eran necesarios para conse\u00adguirlo. Como se ha dicho, constitu\u00eda el centro fuerte de la misi\u00f3n. Se ten\u00eda todos los d\u00edas. Y se utilizaba la t\u00e9cnica de pre\u00adguntas y respuestas, se hac\u00eda un resumen de lo hablado el d\u00eda anterior y se explicaban los nuevos contenidos. Resultaba ser \u00abuna s\u00edntesis de la vida cristiana\u00bb. Nac\u00eda as\u00ed una metodolog\u00eda y una t\u00e9cnica catequ\u00e9tica que otros misioneros fueron copiando, adaptando y actualizando despu\u00e9s. Y si la gente se confesaba bien, si se reconciliaban los enfrentados entre s\u00ed, si se restaura\u00adba la vida cristiana en todos los aspectos y, principalmente, en el aspecto de comuni\u00f3n cristiana, se consideraba que la misi\u00f3n hab\u00eda tenido \u00e9xito<sup>99<\/sup>. El \u00e9xito en s\u00ed no se buscaba por s\u00ed mismo, sino como manifestaci\u00f3n de que algo bueno hab\u00eda sucedido en esa poblaci\u00f3n, que se hab\u00eda efectuado una conversi\u00f3n y que se comenzaba a vivir la vida m\u00e1s propia de los que llevan el nom\u00adbre de cristianos.<\/p>\n<p>Por otra parte, encontramos en los escritos que han llegado hasta nosotros de Vicente de Pa\u00fal una fuerte preocupaci\u00f3n por la formaci\u00f3n de aquellos que ten\u00edan que ense\u00f1ar las cosas de Dios, las exigencias de la fe, la correcta vida cristiana. A. Dodin lo configura en la formaci\u00f3n y en la actividad del catequista. Para ense\u00f1ar bien, es necesario tanto saber bien como practicar bien. Un buen profesional de la catequesis, para Vicente de Pa\u00fal, debe conocer y manejar autores y obras de val\u00eda, tales como el catecismo de Trento, el de Pedro Canisio o el de Rober\u00adto Bellarmino, las obras de Santo Tom\u00e1s de Aquino, san Juan Cris\u00f3stomo, san Agust\u00edn, entre otras. Y no s\u00f3lo debe conten\u00adtarse con asimilar lo que estudia, debe, adem\u00e1s, ejercitarse en ense\u00f1arlo bien.<\/p>\n<p>Por esta raz\u00f3n, \u00bfen qu\u00e9 consiste la acci\u00f3n del catequista?, se preguntaba A. Dod\u00edn. Y remitiendo a la acci\u00f3n del propio Vicen\u00adte de Pa\u00fal nos descubre cuatro ejes que inspiran la actividad catequ\u00e9tica de un buen maestro en el arte del catecismo\u00bb. Dicha actividad catequ\u00e9tica requiere estos elementos a tener en cuenta: <em>visi\u00f3n b\u00edblica del ser humano, descubrir lo que Dios mismo ha depositado en todo ser humano, utilizar im\u00e1genes sencillas como lo hac\u00eda Jesucristo y servirse de la suavidad <\/em>y <em>mansedum\u00adbre <\/em>que son el estilo y la pr\u00e1ctica del obrar divino.<\/p>\n<p>Desde hac\u00eda ya m\u00e1s de un siglo, los protestantes sobresal\u00edan por el uso del catecismo y, por dicho medio, progresaba la refor\u00adma por ellos impulsada. La Iglesia cat\u00f3lica se dio cuenta a tiem\u00adpo, y contraatac\u00f3 sirvi\u00e9ndose del mismo medio. Vicente de Pa\u00fal lo expresa mediante una imagen m\u00e9dica del tiempo y que, seg\u00fan se cre\u00eda en aquel tiempo, sol\u00eda dar buenos resultados: <em>cuando una serpiente te muerde e inyecta su veneno en tu cuerpo, atr\u00e1\u00adpala y restri\u00e9gatela bien sobre la herida. <\/em>Pues, aquello que en un momento te hizo mal, ahora te har\u00e1 bien. \u00bfQu\u00e9 pretende decirnos con esto? Ni m\u00e1s ni menos que el mal puede ser curado por el mismo mal o, lo que es lo mismo, que el veneno de la serpiente puede realizar milagrosm<sup>3<\/sup>. Por ese motivo, utilizaron el catecis\u00admo en las misiones. Adaptaron algunos para hacerlos cercanos a las gentes, como el de Roberto Belarmino o el de Pedro Canisio, o editaron alguno propio, como en el caso de Santa Luisa, una buena catequista\u00bb. Pero para ense\u00f1arlo bien hab\u00eda que estudiar\u00adlo y aprenderlo antes y, despu\u00e9s, ejercitarse a conciencia. Es lo que se les recomienda en sus reglamentos a las Damas de la Cari\u00addad: \u00abescuchar\u00e1n el catecismo y se lo ense\u00f1ar\u00e1n a los pobres\u00bb. Las Hijas de la Caridad, tambi\u00e9n, quedar\u00e1n obligadas \u00abal ejerci\u00adcio del catecismo entre ellas para hacerse capaces de instruir a los pobres y a los ni\u00f1os, de las cosas necesarias para su salvaci\u00f3n\u00bb. Ese es el deseo e inter\u00e9s que Vicente de Pa\u00fal expresa por carta a Luisa de Marillac: \u00ab\u00a1C\u00f3mo deseo que sus hijas se ejerciten en aprender a leer y que sepan bien el catecismo que usted ense\u00f1a!\u00bb.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal pretende, pues, que sus hijas sean buenas catequistas, que se esfuercen por ense\u00f1ar bien la doctrina cristia\u00adna y cat\u00f3lica a los ignorantes y a los pobres. Esta misma idea aparece en Vicente de Pa\u00fal cuando explica las Reglas Comunes a las Hijas de la Caridad:<\/p>\n<p>\u00abExhorto a nuestras hermanas a que se ejerciten en hacer bien el cate\u00adcismo. Si las que est\u00e1n en las parroquias saben de alg\u00fan sitio donde se haga bien, tienen que preocuparse de ir a escucharlo, cuando sea posible, En cuanto a la asistencia a las Hijas de la Cruz y a las Ursulinas, ya pen\u00adsaremos con el tiempo si ser\u00e1 conveniente permitir que vay\u00e1is. Hemos de procurar formaros bien para que teng\u00e1is el catecismo con los ni\u00f1os\u00bb.<\/p>\n<p>Las hermanas deben ejercitarse bien previamente para traba\u00adjar bien la actividad del catecismo con los ni\u00f1os o con los pobres. Deber\u00e1n ejercitarse en casa y, en cuanto puedan, acudir\u00e1n a las parroquias para aprender c\u00f3mo se hace en ellas. En cambio, no ser\u00e1 conveniente que frecuenten otros lugares, que puedan des\u00adviarles del esp\u00edritu que les es propio; ser\u00e1 mejor dejarlo para m\u00e1s adelante si se comprueba que no produce los efectos negativos que ahora se sospechan. El ejercicio del catecismo en la propia comunidad debe ser una obligaci\u00f3n. As\u00ed se desprende del des\u00adarrollo de las conferencias al respecto. Vicente de Pa\u00fal pregunta si se cumple o no lo que dice la Regla. Y, como recibe una repuesta positiva, \u00e9l sigue precisando:<\/p>\n<p>\u00ab&#8230; es conveniente hacerlo de ese modo, preguntando una y contestan\u00addo otra, la que preside les explica lo que no sea bastante inteligible y lo que no se comprenda; &#8230; el mejor medio para que os capacit\u00e9is voso\u00adtras es tener el catecismo entre vosotras mismas, que haya una que haga las preguntas y otra que conteste, que las antiguas se encarguen de ense\u00f1ar el catecismo a las hermanas que se les env\u00eden; &#8230; es necesario que las Hijas de la Caridad instruyan a los pobres en las cosas necesa\u00adrias para la salvaci\u00f3n; &#8230; por eso es menester que ellas mismas est\u00e9n antes bien instruidas en lo que han de ense\u00f1ar luego a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Las Hijas de la Caridad deben estar bien preparadas para ins\u00adtruir, \u2014en lo que ata\u00f1e a la salvaci\u00f3n eterna y al vivir bien como cristianos\u2014, a los pobres que asisten y a los enfermos que cuidan. Todas, pues, deber\u00e1n ejercitarse y preparase bien para explicar el catecismo a los pobres; esta exigencia ser\u00e1 prioritaria para aque\u00adllas que son destinadas a las parroquias. Es decir, y con pocas palabras, las Hijas de la Caridad deben sobresalir por su gran pasi\u00f3n y preocupaci\u00f3n en la instrucci\u00f3n catequ\u00e9tica.<\/p>\n<p>Siguiendo a Vicente de Pa\u00fal, podr\u00edamos decir otro tanto de los misioneros. Tenemos la impresi\u00f3n de que, en este caso, no insis\u00adte tanto en el hecho de ejercitarse para dar el catecismo. Pero no lo descarta. Y, de hecho, en San L\u00e1zaro se tienen algunas pr\u00e1cti\u00adcas sobre el modo de ense\u00f1ar el catecismo. Para Vicente de Pa\u00fal es importante ejercitarse siempre y ejercitarse bien. El celo o pasi\u00f3n por la salvaci\u00f3n integral de los campesinos franceses no le permit\u00eda descansar a Vicente de Pa\u00fal ni dejar ning\u00fan cabo suel\u00adto al respecto. La exigencia de la preparaci\u00f3n para la catequesis la llev\u00f3 Vicente de Pa\u00fal al establecimiento de los seminarios. En una conferencia con los misioneros, \u00e9l mismo parece sugerirlo:<\/p>\n<p>\u00abAqu\u00ed practicamos cosas que son comunes con las que se hacen en los seminarios, como la repetici\u00f3n de la oraci\u00f3n y las conferencias sobre alg\u00fan tema de devoci\u00f3n, que nos sirven de ejerci\u00f3 una vez a la semana. Tambi\u00e9n el canto y la teolog\u00eda moral, que se ense\u00f1an en los seminarios, se practican en esta casa, gracias a Dios, aunque quiz\u00e1s de manera dis\u00adtinta; y en cuanto a las predicaciones y el catecismo, ya sab\u00e9is que aqu\u00ed los practicamos de manera especial; siempre ha sido \u00e9sta la costumbre de la compa\u00f1\u00eda, incluso desde su origen, dedicando a la predicaci\u00f3n alg\u00fan tiempo despu\u00e9s de las misiones. Si se ha faltado a ello, ha sido por culpa m\u00eda; ruego a Dios que me perdone mi miseria. \u00a1Bendito sea Dios! Por tanto, practicamos aqu\u00ed algunas de las cosas que se practican en los seminarios, pero hay otras que no, como por ejemplo la administraci\u00f3n de sacramentos, la explicaci\u00f3n del m\u00e9todo de predicar y catequizar y la teolog\u00eda moral, la cual realmente se ense\u00f1a aqu\u00ed, pero <em>lato modo, <\/em>de una forma m\u00e1s bien amplia; a\u00f1adid tambi\u00e9n a ello las r\u00fabricas del breviario y del misal. El difunto padre Bourdoise ha sido el primero al que Dios ha inspirado hacer un seminario para aprender todas las r\u00fabricas. Antes de \u00e9l, nadie sab\u00eda lo que era eso; no hab\u00eda ning\u00fan lugar especial donde se ense\u00f1asen; un joven, despu\u00e9s de estudiar filosof\u00eda y teolog\u00eda, despu\u00e9s de los estudios menores, con un poco de lat\u00edn, se marchaba a una parro\u00adquia y administraba all\u00ed los sacramentos a su modo; \u00e9ste era el motivo de la gran diversidad que hab\u00eda. Pero, por la misericordia de nuestro Se\u00f1or, hoy se ve todo lo contrario. La verdad es, padres, que no s\u00e9 si muchos de nosotros, al verse en la obligaci\u00f3n de tener que bautizar, sabr\u00edan hacerlo debidamente. El otro d\u00eda le pregunt\u00e9 a uno de la compa\u00ad\u00f1\u00eda c\u00f3mo se portar\u00eda en cierta ocasi\u00f3n; \u00abLe aseguro, padre, me dijo, que no sabr\u00eda qu\u00e9 hacer\u00bb. De m\u00ed, aunque he sido p\u00e1rroco, os confieso que ahora me costar\u00eda mucho hacerlo. Esto nos ha decidido a destinar el tiempo que nos queda hasta la ordenaci\u00f3n para hacer los ejercicios que se hacen en los seminarios. As\u00ed pues, nos dedicaremos a la teolog\u00eda moral, a la predicaci\u00f3n familiar, al catecismo y a la administraci\u00f3n de los sacramentos; y como creo que no habr\u00e1 tiempo suficiente para las r\u00fabricas y el canto, podremos dejarlas por ahora\u00bb.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal ten\u00eda plena conciencia de que s\u00f3lo es posi\u00adble regenerar la vida de los campesinos cristianos y cat\u00f3licos mediante las <em>misiones <\/em>y la <em>catequesis. <\/em>Nos servimos, para cerrar este apartado, de un texto de J.M\u00aa. Ib\u00e1\u00f1ez Burgos que recoge genuinamente lo que Vicente de Pa\u00fal siente y vive al respecto:<\/p>\n<p>\u00abLa actividad evangelizadora de Vicente de Pa\u00fal se origina a partir de dos experiencias fundamentales: Gannes-Folleville y Ch\u00e1tillon-les-Dombes. Ambas experiencias orientan e impulsan su fidelidad a Dios, su recreaci\u00f3n. Con respecto a los dem\u00e1s le conducen a evangelizar sus vidas por la verdad que salva y por la caridad que fortifica y completa esta evangelizaci\u00f3n. El abandono y la miseria en que se encuentran los campesinos, descubiertos en la experiencia de Gannes-Folleville y con\u00adfirmados durante las misiones dadas en las tierras de los Gondi, le hacen tomar conciencia de la necesidad de instruirlos lo m\u00e1s r\u00e1pida\u00admente posible. \u00bfC\u00f3mo educarlos en la fe? \u00bfEs posible hacerlo?\u00bb.<\/p>\n<p>Hemos podido contemplar que Vicente de Pa\u00fal supo dar con la tecla adecuada: misiones-catequesis-caridad, y en ese trabajo implic\u00f3 o todas sus instituciones, cofrad\u00edas de la caridad, misione\u00adros, hermanas. Mediante el amor afectivo y efectivo por los pobres e ignorantes, impeli\u00f3 a todos a evangelizarlos espiritual y corpo\u00adralmente, a educarlos e instruirlos para que fueran capaces de vivir bien su vida ac\u00e1 en la tierra como cristianos y gozar de toda la eter\u00adnidad con Dios y junto a Dios, y a ejercer el servicio de la caridad para ayudar a vivir bien como cristianos, ac\u00e1 y en el m\u00e1s all\u00e1, y para sacarlos de su miseria e ignorancia corporal y espiritual.<\/p>\n<p>CEME<\/p>\n<p>Santiago Barqu\u00edn<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>2.4. METODOLOG\u00cdA Y CAMINOS DE ACCI\u00d3N De todos nosotros es bien conocida la experiencia de Vicente de Pa\u00fal con el hugonote en Montmirail. 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