{"id":404620,"date":"2023-03-28T08:02:07","date_gmt":"2023-03-28T06:02:07","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=404620"},"modified":"2023-01-08T21:03:37","modified_gmt":"2023-01-08T20:03:37","slug":"san-vicente-un-sacerdote-lleno-de-celo-iv","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-un-sacerdote-lleno-de-celo-iv\/","title":{"rendered":"San Vicente, un sacerdote lleno de celo (IV)"},"content":{"rendered":"<p>EJERCICIOS ESPIRITUALES<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal colabor\u00f3 en la reforma del clero por medio de los ejercicios de ordenandos, las conferencias de los martes, los seminarios y los ejercicios de cl\u00e9rigos y laicos.<\/p>\n<p>San L\u00e1zaro recib\u00eda con frecuencia a sacerdotes que se acerca\u00adban para hacer los ejercicios espirituales individualmente. Vicen\u00adte de Pa\u00fal organiz\u00f3 adem\u00e1s tandas de ejercicios colectivos para sacerdotes y otras personas deseosas de reformar su vida sacer\u00addotal o laical. En la pr\u00e1ctica eran pocos los laicos que aprovecha\u00adban este medio. Para solventar tama\u00f1o inconveniente Vicente de Pa\u00fal abri\u00f3 las puertas de San L\u00e1zaro a toda clase de personas.<\/p>\n<p>Los ejercicios espirituales exist\u00edan en la Iglesia con antela\u00adci\u00f3n al siglo XVII. Fue san Ignacio de Loyola quien les propor\u00adcion\u00f3 una estructura novedosa. Vicente de Pa\u00fal los generaliz\u00f3 en cierta medida a base de ofrecer asilo en su casa a toda persona que se acercara para hacer un alto en el camino y evaluar su pro\u00adpia vida cristiana.<\/p>\n<p>Hubo ejercicios a los que asist\u00edan s\u00f3lo eclesi\u00e1sticos; a veces los participantes eran laicos y en ocasiones la casa acog\u00eda al mismo tiempo a eclesi\u00e1sticos y laicos, quienes se acercaban al Prio\u00adrato para enderezar su vida cristiana y hacer confesi\u00f3n general.<\/p>\n<p>Comenzada esta pr\u00e1ctica en Bons-Enfants, continu\u00f3 despu\u00e9s en otras casas de la Misi\u00f3n, sobre todo en San L\u00e1zaro y Roma. La afluencia de participantes era numerosa. Seg\u00fan Luis Abelly s\u00f3lo la casa de San L\u00e1zaro acog\u00eda a unas setecientas u ochocien\u00adtas personas por a\u00f1o. De 1635 hasta la muerte del Fundador fue\u00adron unos veinte mil los ejercitantes atendidos en San L\u00e1zaro.<\/p>\n<p>Contemplamos a Vicente de Pa\u00fal ante un nuevo desaf\u00edo. Nadie hab\u00eda pensado en los ejercicios. Son obra de la providencia de Dios. Se han de considerar como un don hecho a la compa\u00f1\u00eda. Son muchos los eclesi\u00e1sticos y los laicos que llegan al Priorato para regular su vida cristiana, hacer confesi\u00f3n general y ponerse en camino de salvaci\u00f3n. El fundador pon\u00eda en guardia a los suyos ante la posible aparici\u00f3n del des\u00e1nimo y la falta de celo apost\u00f3lico que en un principio hab\u00eda tenido la compa\u00f1\u00eda. Les invitaba incluso a dar gracias a Dios por la oportunidad recibida de su mano para poder ejercer tan saludable ministerio en ayuda de tantas personas. Los ejercicios eran algo as\u00ed como una misi\u00f3n continua. En realidad, fueron muchos los eclesi\u00e1sticos y laicos que aprovechaban las faci\u00adlidades de todo g\u00e9nero, dadas por Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>La carga econ\u00f3mica era considerable. Hab\u00eda que proporcio\u00adnar alojamiento y manutenci\u00f3n gratuitamente a la mayor\u00eda de los ejercitantes, lo mismo en San L\u00e1zaro que en las otras casas de la Misi\u00f3n. Vicente de Pa\u00fal tuvo que salir al paso de quienes se que\u00adjaban debido a los gastos cuantiosos. En una ocasi\u00f3n un herma\u00adno, al ver la casa llena de personal externo, manifest\u00f3 a Vicente de Pa\u00fal que el n\u00famero de ejercitantes era excesivo. El Fundador por toda respuesta le dijo: <em>\u00abHermano, es que se quieren salvar. Si tuvi\u00e9ramos treinta a\u00f1os de existencia <\/em>y, <em>por recibir a los que vienen a hacer retiro, s\u00f3lo pudi\u00e9ramos existir quince, no por eso deber\u00edamos dejar de recibirlos\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>El Fundador exhortaba con frecuencia a los suyos a soportar las molestias inherentes al paso de tantas personas por la casa e incluso a encari\u00f1arse con la obra de los ejercicios. Se sinti\u00f3 obli\u00adgado a motivar una y otra vez a sus misioneros a fin de asegurar la perseverancia de esta obra.<\/p>\n<p>El celo de Vicente de Pa\u00fal subi\u00f3 a la superficie una vez m\u00e1s al poner en marcha los ejercicios, abiertos a todos, y al consoli\u00addar esta obra. Era enemigo del des\u00e1nimo. Los ejercitantes se acercaban a las casas de la Misi\u00f3n en busca de un bien superior: la salvaci\u00f3n. Para Vicente de Pa\u00fal esta motivaci\u00f3n era determi\u00adnante. A pesar de las dificultades econ\u00f3micas prosigui\u00f3 con cora\u00adje y perseverancia su camino; lleg\u00f3 incluso a contagiar su entu\u00adsiasmo a los suyos.<\/p>\n<p>Acudamos una vez m\u00e1s a los testimonios veraces para ver la grandeza de alma del Fundador, y su apasionado inter\u00e9s por una obra en la que cre\u00eda <em>ex toto corde.<\/em><\/p>\n<p>Dios nos ha llamado para esto: <em>\u00abEsto se demuestra porque empez\u00f3 sin ese plan <\/em>y <em>sin pensar en dar ejercicios; pero, poco a poco, sin darse cuenta, se fue metiendo en ello\u00bb&#8230; \u00abSeg\u00fan San Agust\u00edn, las pr\u00e1cticas de las que se desconocen los autores vie\u00adnen de los ap\u00f3stoles, y por consiguiente de Dios. Lo mismo pasa con esta obra de los se\u00f1ores ejercitantes, porque no tiene autor; es de Dios\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>San L\u00e1zaro es el teatro de las misericordias: <em>\u00abDemos gracias a Dios Hermanos m\u00edos, mil y mil veces porque ha querido coger la casa de San L\u00e1zaro para ser teatro de sus misericordias\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Son muchos los que vienen aqu\u00ed: <em>\u00ab\u00a1Cu\u00e1nto hemos de estimar la gracia que Dios nos concede de traernos tantas personas para que les ayudemos en su salvaci\u00f3n! Vienen incluso personas que pertenecen al ej\u00e9rcito; uno de estos d\u00edas me dec\u00eda uno de ellos: Padre, dentro de poco tendr\u00e9 que marchar al peligro <\/em>y <em>antes quiero ponerme en la debida disposici\u00f3n\u00bb&#8230; \u00abTenemos aqu\u00ed ahora, gracias a Dios, a muchas personas en retiro\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Los laicos son recibidos en esta casa: <em>\u00abOtros acuden desde m\u00e1s de diez, de veinte y de cincuenta leguas, no solo para reco\u00adgerse aqu\u00ed y hacer su confesi\u00f3n general, sino para determinarse a una elecci\u00f3n de vida en el mundo y pensar en los medios para salvarse\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Los eclesi\u00e1sticos llegan de todas partes: <em>\u00abTambi\u00e9n vemos a muchos p\u00e1rrocos y eclesi\u00e1sticos que vienen de todas partes para cumplir debidamente con las obligaciones de su profesi\u00f3n y avanzar en la vida espiritual\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Siempre dispuesto a recibirlos por caridad: <em>\u00abTodos acuden sin preocuparse del dinero que han de traer, sabiendo que ser\u00e1n siempre bien recibidos; a este prop\u00f3sito, me dec\u00eda hace poco una persona que para los que no tienen nada es un gran consuelo saber que hay en Par\u00eds un lugar siempre dispuesto a recibirlos por caridad, cuando se presentan con un verdadero deseo de ponerse a bien con Dios\u00bb; \u00abEs verdad que los gastos son con\u00adsiderables, pero no pueden ser mejor empleados; y si la casa se ve en apuros, Dios sabr\u00e1 encontrar los medios para ayudarla, como hemos de esperar de su providencia y bondad infinita\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Alg\u00fan d\u00eda podr\u00eda faltarnos el inter\u00e9s por esta obra: <em>\u00abOs lo ase\u00adguro, padres y hermanos m\u00edos; tengo miedo de que alg\u00fan d\u00eda nos falte el celo que hasta el presente nos ha hecho recibir a tantas personas para que hagan retiro. \u00bfQu\u00e9 suceder\u00eda entonces? Habr\u00eda que temer que Dios le quitase a la compa\u00f1\u00eda no solo la gracia de su ocupaci\u00f3n, sino que la privar\u00eda incluso de las dem\u00e1s\u00bb; \u00abEntonces, los sacerdotes de la Misi\u00f3n, que antes <\/em><em>hab\u00edan dado la vida a los muertos, ya no tendr\u00edan m\u00e1s que el nombre y el recuerdo de lo que han sido\u00bb; \u00abEntonces esta casa, que ahora es como una piscina salvadora, donde tantos vienen a salvarse, no ser\u00e1 m\u00e1s que una cisterna corrompida por el rela\u00adjamiento y la ociosidad de sus moradores\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>La gracia de la perseverancia: Vicente de Pa\u00fal imploraba per\u00adsonalmente la ayuda divina y aconsejaba a los suyos pedir al Se\u00f1or, por intercesi\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen y San L\u00e1zaro, el don de la perseverancia en la obra de los ejercicios, querida por Dios.<\/p>\n<p>SEMINARIOS DIOCESANOS<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal para renovar el estado eclesi\u00e1stico promocio\u00adn\u00f3 las tres obras anteriormente expuestas. Esos medios, en s\u00ed mismos aptos y excelentes, no produc\u00edan el fruto esperado. Eran los seminarios los que de manera definitiva iban a mejorar la situaci\u00f3n del clero. Esto supuesto, Vicente de Pa\u00fal se percat\u00f3 de que urg\u00eda atender a los j\u00f3venes con vocaci\u00f3n al estado eclesi\u00e1s\u00adtico. A este fin colabor\u00f3 en la promoci\u00f3n de los seminarios dio\u00adcesanos, en l\u00ednea con lo dispuesto por el Concilio de Trento y teniendo en cuanta la situaci\u00f3n de la Iglesia en su pa\u00eds.<\/p>\n<p>Por otra parte, Vicente de Pa\u00fal consideraba la obra de los seminarios como un complemento imprescindible de las misio\u00adnes. Las misiones en los campos encend\u00edan el fuego de la fe, pero \u00bfqui\u00e9n se encargar\u00eda de mantener encendido el rescoldo cuando los misioneros dejaran el lugar? Sin duda los buenos sacerdotes. Predicar una misi\u00f3n en determinada parroquia sin proporcionarle sacerdotes dignos era dejar las cosas a medio camino. Se hac\u00eda necesario, pues, formar sacerdotes competen\u00adtes para asegurar el fruto de las misiones.<\/p>\n<p>A tener en cuenta adem\u00e1s que lo mismo las misiones que la formaci\u00f3n del clero fueron desde los inicios actividades propias de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n: <em>\u00abNuestro Instituto no tiene m\u00e1s que dos fines principales, esto es, la instrucci\u00f3n de la pobre gente del campo y los seminarios\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>En ocasiones algunos misioneros se quejaban porque en vez de dedicarse a misionar en los campos empleaban su tiempo, por indicaci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal, en la formaci\u00f3n sacerdotal: <em>\u00ab\u00bfNo sabe usted, padre, que estamos obligados a formar buenos ecle\u00adsi\u00e1sticos como a instruir a los pueblos del campo, y que un sacerdote de la Misi\u00f3n que quiera hacer una de esas cosas y no la otra no ser\u00eda misionero m\u00e1s que a medias, ya que ha sido enviado para las dos?\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Adem\u00e1s, la comunidad vicenciana, aprobada para misionar, no se alejaba de su camino al a\u00f1adir a su ministerio fundamental la formaci\u00f3n sacerdotal. Al contrario, la evangelizaci\u00f3n de los pobres solo pasaba a ser de verdad efectiva cuando se le repro-porcionaban buenos pastores.<\/p>\n<p>En el proyecto de Vicente de Pa\u00fal los seminarios mayores iban a ser una prolongaci\u00f3n de los retiros de ordenandos. Los diez u once d\u00edas de estos retiros eran a todas luces insuficientes para proporcionar una s\u00f3lida formaci\u00f3n intelectual y moral a quienes pretend\u00edan acceder a los \u00f3rdenes. Se requer\u00eda un tiempo de preparaci\u00f3n m\u00e1s prolongado. Los seminarios, tal como los estaba dise\u00f1ando Vicente de Pa\u00fal, ven\u00edan a cubrir esta necesidad.<\/p>\n<p>OTRA VEZ MANOS A LA OBRA<\/p>\n<p>El Concilio de Trento se refer\u00eda a un tipo de seminario abier\u00adto a los adolescentes a partir de los doce a\u00f1os. Vicente de Pa\u00fal a tenor de la decisi\u00f3n conciliar en 1636 erigi\u00f3 en el Colegio de Bons-Enfants un seminario de muchachos. El 14 de mayo de 1644 con harto pesar manifestaba a los suyos que no se sent\u00eda satisfecho con los resultados obtenidos: <em>\u00abLa experiencia hace ver que la forma como se lleva a cabo respecto a la edad de los seminaristas no da buenos resultados ni en Italia ni en Francia, ya que unos se retiran antes de tiempo, otros no tienen inclina\u00adci\u00f3n al estado eclesi\u00e1stico\u00bb. <\/em>A pesar de todo, Vicente de Pa\u00fal no abandon\u00f3 el seminario menor en atenci\u00f3n a lo dispuesto por el Concilio de Trento: <em>\u00abHay que respetar las \u00f3rdenes del Conci\u00adlio como venidas del Esp\u00edritu Santo\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Sin embargo, abri\u00f3 en Bons-Enfants otro tipo de seminario, al que acced\u00edan j\u00f3venes de m\u00e1s de veinte a\u00f1os: <em>\u00abEs muy distinto tomarlos entre los veinte y los veinticinco o treinta a\u00f1os\u00bb, <\/em>con lo cual en el edificio de Bons-Enfants conviv\u00edan el seminario menor y el mayor. En 1645, debido a la falta de espacio en Bons-Enfants, traslad\u00f3 el seminario de adolescentes a un lugar colin\u00addante con la posesi\u00f3n de San L\u00e1zaro, llamado el peque\u00f1o San L\u00e1zaro y pronto Seminario de San Carlos, en recuerdo del gran obispo milan\u00e9s. Los resultados de este seminario, sin ser negati\u00advos, no llegaron a satisfacer los deseos de Vicente de Pa\u00fal, debi\u00addo una vez m\u00e1s a la falta de perseverancia de las vocaciones tem\u00adpranas<em>.\u00bbVeo tantas razones en contra de esto que dudo mucho de que sea conveniente\u00bb. <\/em>A\u00fan as\u00ed, mantuvo el seminario menor para aprovechar un medio susceptible en cierta medida de procu\u00adrar sacerdotes a las di\u00f3cesis.<\/p>\n<p>A partir de 1642 cundi\u00f3 la idea en Francia de abrir seminarios para j\u00f3venes de m\u00e1s de veinte a\u00f1os. Vicente de Pa\u00fal sintonizaba con este proyecto. Un considerable n\u00famero de entidades ecle\u00adsi\u00e1sticas: oratorianos, sulpicianos, eudistas y no pocos obispos, decidieron crear nuevos seminarios. Cada uno llev\u00f3 adelante el proyecto a su manera. La contribuci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal fue sin duda significativa. Despu\u00e9s de muchos tanteos se pens\u00f3 que eran necesarios dos o tres a\u00f1os de preparaci\u00f3n para acceder al estado sacerdotal. A este tipo de seminario ingresar\u00edan personas promo\u00advidas para las \u00f3rdenes o dispuestas para a recibirlas en breve plazo. Vicente de Pa\u00fal, para comenzar, admiti\u00f3 en Bons-Enfants a quienes aspiraban a las \u00f3rdenes e incluso a sacerdotes deseosos de completar su formaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta clase de seminarios no exig\u00eda una dedicaci\u00f3n exclusiva de los misioneros encargados de la formaci\u00f3n. Durante los tiem\u00adpos no lectivos daban misiones a los pobres del campo. Con toda intenci\u00f3n Vicente de Pa\u00fal quer\u00eda fundaciones con la posibilidad de desempe\u00f1ar el ministerio de la formaci\u00f3n y de las misiones, en fidelidad al fin la compa\u00f1\u00eda y para que los empleados en los seminarios dedicaran porciones de tiempo a las misiones.<\/p>\n<p>Las numerosas iniciativas en pro de la creaci\u00f3n de seminarios en Francia contaron con el apoyo pol\u00edtico y econ\u00f3mico del car\u00addenal Richelieu. Vicente de Pa\u00fal recibi\u00f3 mil escudos para comenzar su proyecto de seminario en Bons-Enfants.<\/p>\n<p>ESCUELAS PARA FORMAR BUENOS P\u00c1RROCOS<\/p>\n<p>Seg\u00fan Vicente de Pa\u00fal, el seminario no pretend\u00eda alcanzar el rango de escuela de filosof\u00eda y teolog\u00eda. Lo fundamental era la formaci\u00f3n de los aspirantes en las virtudes y funciones sacerdo\u00adtales: celebraci\u00f3n eucar\u00edstica, administraci\u00f3n de los sacramentos y conocimientos morales a fin de poder ejercer el ministerio de la reconciliaci\u00f3n. La preparaci\u00f3n intelectual quedaba en manos de las facultades y colegios universitarios. Vicente de Pa\u00fal no pretend\u00eda formar cient\u00edficos, sino hombres piadosos y pr\u00e1cticos en el ministerio. De ah\u00ed que bastaran dos o tres misioneros para llevar adelante un seminario. Hab\u00eda que formar a los candidatos <em>\u00aben el verdadero esp\u00edritu de su condici\u00f3n, que consiste especial\u00admente en la vida interior y en la pr\u00e1ctica de la oraci\u00f3n y de las virtudes; pero no basta con ense\u00f1arles el canto, las ceremonias y un poco de moral; lo principal es formarles en la devoci\u00f3n y en la piedad s\u00f3lida\u00bb. <\/em>En ocasiones, al no disponer de centros de filosof\u00eda y teolog\u00eda en el entorno pr\u00f3ximo, los seminarios se vieron obligados a incluir en sus programas ciertas materias especulativas. Con el tiempo esta pr\u00e1ctica, muy a pesar de Vicen\u00adte de Pa\u00fal, se fue generalizando: <em>\u00abSigo todav\u00eda con la idea de que no es conveniente recibir m\u00e1s que a sacerdotes o a personas que est\u00e1n ya en las \u00f3rdenes, <\/em>y <em>no para ense\u00f1arles ciencias, sino el uso de ellas, de la forma que se practica en los ordenandos\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>CEME<\/p>\n<ol>\n<li>Ignacio Fdez. Mendoza<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EJERCICIOS ESPIRITUALES Vicente de Pa\u00fal colabor\u00f3 en la reforma del clero por medio de los ejercicios de ordenandos, las conferencias de los martes, los seminarios y los ejercicios de cl\u00e9rigos y laicos. 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