{"id":404606,"date":"2023-03-14T08:41:04","date_gmt":"2023-03-14T07:41:04","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=404606"},"modified":"2023-01-08T20:42:42","modified_gmt":"2023-01-08T19:42:42","slug":"el-pobre-en-el-corazon-de-san-vicente-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-pobre-en-el-corazon-de-san-vicente-i\/","title":{"rendered":"El pobre, en el coraz\u00f3n de san Vicente (I)"},"content":{"rendered":"<p>Hace unos a\u00f1os, en un consultorio radiof\u00f3nico, una persona requiri\u00f3 angustiada una receta para superar su estado an\u00edmico de depresi\u00f3n, de anemia espiritual y de desencanto existencial. La respuesta del conductor del programa fue la siguiente: \u00abNo te vuelvas neur\u00f3ticamente sobre tus propios problemas, no te enrosques como un perro en su madriguera; sal a la calle, mira a tus hermanos, empieza a luchar por ellos; cuando les hayas amado lo suficiente, se habr\u00e1 estirado tu coraz\u00f3n y estar\u00e1s cura\u00addo. Porque de cada cien de nuestras enfermedades, noventa tie\u00adnen que ver con las dimensiones del coraz\u00f3n. Examina tu cora\u00adz\u00f3n y mira qu\u00e9 dimensi\u00f3n tiene ahora y que dimensi\u00f3n puede tener si lo abres de verdad a los dem\u00e1s\u00bb.<\/p>\n<p>Cuando el organizador de esta Semana de Estudios Vicencianos me propuso este tema: \u00abEl pobre, en el coraz\u00f3n de San Vicente\u00bb, esa an\u00e9cdota no ha cesado de venirme machaconamente a la cabeza. Porque, en definitiva, no s\u00e9 si consciente o incons\u00adcientemente, se han unido en el t\u00edtulo de esta conferencia dos protagonistas esenciales en la vida y en la experiencia de Vicen\u00adte de Pa\u00fal: el pobre y el coraz\u00f3n. No se puede captar y entender toda la andadura de Vicente de Pa\u00fal sin dos presupuestos funda\u00admentales: el pobre y el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Voy a asomarme al coraz\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal desde el amplio significado y simbolismo que tiene: desde el centro neu\u00adr\u00e1lgico de la persona hasta el foco de donde salen los sentimien\u00adtos, las emociones, las decisiones, las opciones, la vida misma&#8230;<\/p>\n<p>Y desde este centro neur\u00e1lgico que es el coraz\u00f3n, voy a recorrer la relaci\u00f3n existencial de Vicente de Pa\u00fal con el pobre. Ya nos avis\u00f3 Jes\u00fas de Nazaret que \u00abde lo que abunda y rebosa el cora\u00adz\u00f3n, habla la boca\u00bb. Es decir, el coraz\u00f3n es la fuente, la savia y el cimiento de la persona. Y en Vicente de Pa\u00fal se ve con toda claridad.<\/p>\n<p>S\u00f3lo pido al oyente o al lector que se imagine, por un momen\u00adto, a Vicente de Pa\u00fal ya anciano relatar las memorias de su cora\u00adz\u00f3n, como una especie de testamento indeleble. Porque, una vez m\u00e1s, nos abre su coraz\u00f3n como el padre \u00abque va sacando de su arca lo nuevo y lo viejo\u00bb.<\/p>\n<p>LAS DIMENSIONES DEL CORAZ\u00d3N<\/p>\n<p>Es muy posible que el locutor de aquel consultorio radiof\u00f3ni\u00adco no conociera la vida de Vicente de Pa\u00fal. Si, por casualidad, se hubiera aproximado a ella, hubiera encontrado un ejemplo feha\u00adciente y concreto para dar m\u00e1s solidez a su sabio consejo. En Vicente de Pa\u00fal encontrar\u00eda la prueba m\u00e1s palpable de c\u00f3mo se va ensanchando el coraz\u00f3n hasta l\u00edmites insospechados y c\u00f3mo los pobres van apareciendo en su \u00abexperiencia y en su fe\u00bb seg\u00fan se va ensanchando el coraz\u00f3n.<\/p>\n<ol>\n<li>UN CORAZ\u00d3N DE PIEDRA<\/li>\n<\/ol>\n<p>No s\u00e9 si a Vicente de Pa\u00fal le gustar\u00eda esta expresi\u00f3n b\u00edblica para describir la relaci\u00f3n de su coraz\u00f3n con los pobres en su pri\u00admera y larga andadura. Tampoco s\u00e9 si es muy exacto catalogar esta etapa con una rotunda negatividad, es decir, sentenciando que el coraz\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal estaba cerrado a cal y canto a todo lo que sonase a los pobres. Ha habido autores que han descrito a un Vicente de Pa\u00fal ni\u00f1o y joven con grandes sentimientos hacia los pobres, pero tambi\u00e9n eso pertenece a la leyenda hagiogr\u00e1fica.<\/p>\n<p>La realidad nos la describe el mismo Vicente de Pa\u00fal con una expresi\u00f3n gr\u00e1fica: \u00aben las redes de la ara\u00f1a\u00bb. Su coraz\u00f3n est\u00e1 atrapado en otros menesteres y su periferia se reduce a un mundo tan peque\u00f1o como centrado en s\u00ed mismo y en sus negocios. No es que su coraz\u00f3n no fuera sensible a los pobres, sino que los pobres quedaban relegados a objetos de piedad, de l\u00e1stima o de repudio indiferente.<\/p>\n<p>Porque, si la lengua expresa lo que el coraz\u00f3n se trae entre manos, el mismo Vicente de Pa\u00fal nos lo dice en una larga anto\u00adlog\u00eda de expresiones que suenan a \u00abcoraz\u00f3n de piedra\u00bb: \u00abincons\u00adtancia y capricho de fortuna\u00bb, \u00abasunto que mi temeridad no me permite nombrar\u00bb, \u00abnegocios embrollados\u00bb, \u00abusted ni mis padres se habr\u00e1n escandalizado de m\u00ed por mis acreedores\u00bb, \u00abascenso\u00bb, \u00abretiro honroso\u00bb, \u00abdecoroso beneficio\u00bb, \u00abcopia de mis t\u00edtulos\u00bb, \u00abhonesto retiro para emplear el resto de mis d\u00edas junto a usted\u00bb, \u00abmis infortunios\u00bb, \u00absuerte en el porvenir\u00bb, \u00abel poco servicio que hasta el presente he podido hacer a la casa\u00bb&#8230; Incluso, cuando Vicente recuerda esta \u00e9poca en algunas de sus cartas y se descri\u00adbe como \u00abcargado de pecados\u00bb o \u00abmi vida llena de abominacio\u00adnes\u00bb, podremos entenderlas como f\u00f3rmulas de humildad, pero eso no impide que describan alguna realidad.<\/p>\n<p>Este \u00abcoraz\u00f3n de piedra\u00bb no es, ciertamente, el de un perverti\u00addo. Ni su nativa rectitud, ni su deseo de ascensos se lo permit\u00edan y los medios tampoco se lo facilitaban. Pero las leyes comunes de la psicolog\u00eda pueden empujarnos a pensar que su disipaci\u00f3n fue algo m\u00e1s que un simple contagio mundano. Si \u00abdonde est\u00e1 tu tesoro, all\u00ed est\u00e1 tambi\u00e9n tu coraz\u00f3n\u00bb, el coraz\u00f3n de Vicen\u00adte de Pa\u00fal andaba tras otros tesoros muy lejos de los pobres.<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li>UN CORAZ\u00d3N DE CARNE<\/li>\n<\/ol>\n<p>Pero Vicente de Pa\u00fal es un converso. Y la conversi\u00f3n empie\u00adza, como proclama el profeta Ezequiel por cambiar el coraz\u00f3n de piedra en un coraz\u00f3n de carne. Vicente, en todo caso, ha empezado a probar la tierra de Egipto, es decir, la tierra de la esclavitud. Tiene experiencia de ella. A un hombre reflexi\u00advo le bastan algunos datos para descubrir todo lo que esta tierra encubre. Y Vicente es reflexivo y sacar\u00e1 las consecuencias. Las \u00faltimas experiencias de esta \u00e9poca (acusaci\u00f3n falsa de robo, entrada en el mundo fr\u00edvolo y banal de la ex-reina, la tentaci\u00f3n del doctor ocioso, las apariencias enga\u00f1osas de la Abad\u00eda de San Leonardo, etc.) son acontecimientos de esta tierra de Egipto.<\/p>\n<p>Estas experiencias le van revelando su propio coraz\u00f3n de ego\u00edsmo y frivolidad, y le empujan a salir de \u00e9l. Y mientras contempla el mundo de sombras y marionetas vanidosas, tambi\u00e9n contempla a los pobres del Hospital de la Caridad y a quie\u00adnes trabajan en \u00e9l. Es decir, contempla a los pobres que se deba\u00adten entre la vida y la muerte y a las personas que dedican su vida a trabajar para que los que est\u00e1n en la no-vida tengan una exis\u00adtencia m\u00ednimamente digna.<\/p>\n<p>El coraz\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal empieza a salir de su peque\u00f1a periferia, empieza a ensancharse, empieza a asomarse decidida\u00admente a ese camino de la vida que baja de Jerusal\u00e9n a Jeric\u00f3, donde van quedando los expoliados, los heridos, los masacrados, los marginados, los excluidos, las v\u00edctimas del sistema, en suma. Y, consecuentemente, llega a la conclusi\u00f3n de que los pobres no son un pasatiempo piadoso o ben\u00e9fico, o una estad\u00edstica molesta para la buena sociedad, sino una pasi\u00f3n dolorosa, una terrible pregunta de Dios a la que hay que responder con urgencia y audacia.<\/p>\n<p>En la famosa novela de Antoine de Saint-Exupery, \u00abEl prin\u00adcipito\u00bb, \u00e9ste le dice al zorro: \u00abLas cosas verdaderamente impor\u00adtantes s\u00f3lo se ven con los ojos del coraz\u00f3n\u00bb. El coraz\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal ya es un coraz\u00f3n que empieza a ver, a sentir, a buscar, a interrogarse, a plantearse la verdad de la vida. Se con\u00advierte en un coraz\u00f3n ancho, amplio, profundo&#8230; Se transforma en un hogar entra\u00f1able, caluroso, acogedor, misericordioso, donde los pobres pueden entrar como a su propia casa. Como dice un autor, \u00abpara dedicarles su vida tuvo, primero, que descubrir la existencia de los pobres, pues no era nada dif\u00edcil en su tiempo adoptar un estilo de vida y unos ideales que le protejan a uno de la presencia molesta de los pobres\u00bb.<\/p>\n<p>Su experiencia m\u00e1s \u00edntima tiene un tel\u00f3n de fondo plasmado con un realismo incontrovertible: \u00abEl pobre pueblo se muere de hambre y se condena de desesperaci\u00f3n\u00bb. Y esta constataci\u00f3n de miseria material y abandono espiritual van a ser las dos coorde\u00adnadas por donde transcurra la savia de su coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>A partir de aqu\u00ed, Vicente de Pa\u00fal vive la cruda realidad al ritmo de su propio coraz\u00f3n de carne: \u00abLos pobres, que no saben a d\u00f3nde ir, ni qu\u00e9 hacer, que sufren y que se multiplican todos los d\u00edas, constituyen mi peso y mi dolor\u00bb; \u00abEs poca cosa o\u00edr y leer estas cosas; ser\u00eda menester verlas y comprobarlas con los propios ojos\u00bb; \u00abYo he visto a esas pobres gentes tratados como bestias\u00bb&#8230;<\/p>\n<p>En definitiva, el coraz\u00f3n de Vicente se ensancha hasta los m\u00e1rgenes de la civilizada y falsamente cristiana sociedad de aquel \u00absiglo de los pobres\u00bb. Es m\u00e1s, habita entre aquel ingente e incontable ej\u00e9rcito de \u00abdesgraciados que no poseen otras propie\u00addades que sus almas, porque no han podido ser vendidas en almoneda\u00bb, como los describ\u00eda Talon, abogado general del Par\u00adlamento, delante de la reina Ana de Austria. Y, sobre todo, se adentra en las sutiles estructuras que generan y fabrican margi\u00adnaci\u00f3n y abandono.<\/p>\n<p>Y las medidas de este coraz\u00f3n son tan inabarcables que llegan a todos los pobres: a los que rodean San L\u00e1zaro y a los que se encuentran en las lejanas provincias fronterizas. Y a\u00fan m\u00e1s all\u00e1, por encima de las fronteras de Francia. Se podr\u00eda decir con humor lo que el Canciller Seguier grita, con c\u00f3lera desatada, en la pel\u00edcula Monsieur Vincent al mismo Vicente de Pa\u00fal: \u00abAntes de usted tambi\u00e9n hab\u00eda pobres. Pero eso no imped\u00eda dormir a las personas de bien. Ahora hay pobres por todas partes. Se dir\u00eda que usted los inventa\u00bb.<\/p>\n<p>CEME<\/p>\n<p>Celestino Fern\u00e1ndez<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace unos a\u00f1os, en un consultorio radiof\u00f3nico, una persona requiri\u00f3 angustiada una receta para superar su estado an\u00edmico de depresi\u00f3n, de anemia espiritual y de desencanto existencial. 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