{"id":404560,"date":"2023-01-18T11:50:37","date_gmt":"2023-01-18T10:50:37","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=404560"},"modified":"2023-01-18T11:49:02","modified_gmt":"2023-01-18T10:49:02","slug":"san-vicente-de-paul-el-hombre-de-la-caridad-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-el-hombre-de-la-caridad-ii\/","title":{"rendered":"San Vicente de Pa\u00fal, el hombre de la Caridad (II)"},"content":{"rendered":"<p>\u00abNUESTRA PERFECCI\u00d3N CONSISTE EN LA CARIDAD\u00bb<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 significa esto? Cuando san Vicente habla de \u00abcaridad\u00bb \u00bfen qu\u00e9 est\u00e1 pensando y d\u00f3nde hunde sus ra\u00edces? Permitidme adentrarme en la respuesta a estas cuestiones de tal forma que nos sirvan para la reflexi\u00f3n \u00abhoy, aqu\u00ed y ahora\u00bb. Veamos:<\/p>\n<ol>\n<li><em>La caridad ha sufrido mucho a lo largo de los siglos. <\/em>En nombre de la \u00abcaridad\u00bb se han cometido aut\u00e9nticos dispa\u00adrates desde el nepotismo (un modo de ser caritativos con la familia), pasando por la carrera por el poder (todo lo hacemos por amor a Dios); hasta llegar a juzgar y matar tambi\u00e9n por amor. En nombre de la Caridad se han justifi\u00adcado errores terribles a lo largo de la historia y se han devaluado de tal forma que se redujo a una simple ayuda o limosna al necesitado que acallaba las, todav\u00eda, sensibles conciencias.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Nuestro fundador, junto a aquellos m\u00e1s \u00edntimos colaborado\u00adres: Luisa de Marillac, P. Portail&#8230;, fue capaz de recuperar, en un tiempo social no mejor que el nuestro, la virtud de la Caridad con todo su contenido, como dec\u00eda santo Tom\u00e1s de Aquino: \u00abc\u00famu\u00adlo de todas las virtudes\u00bb, promovi\u00e9ndola y vivi\u00e9ndola desde su aut\u00e9ntico contenido evang\u00e9lico, es decir: la Caridad se basa en la donaci\u00f3n de uno mismo a Jesucristo y se manifiesta en el servi\u00adcio a Jesucristo en los pobres de tal forma que podamos decir con el ap\u00f3stol: <em>\u00abno soy yo, es Cristo el que vive en m\u00ed\u00bb. <\/em>Desde esta actitud la Caridad recupera su sentido m\u00e1s profundo. San Vicen\u00adte la fundamenta en la actividad del Dios Trinidad a quien se le busca y encuentra en la oraci\u00f3n tan necesaria para no caer en las garras de las conveniencias humanas y, a la vez, la que se hace vida en el amor servicial al pobre sin posibilidad alguna de enga\u00ad\u00f1o: <em>\u00abCuando se sirve a los pobres se sirve a Jesucristo. Hijas m\u00edas, \u00a1qu\u00e9 gran verdad es esta! Serv\u00eds a Jesucristo en la perso\u00adna de los pobres. Y esto es tan cierto como que estamos aqu\u00ed\u00bb<sup>6<\/sup>. <\/em>Estoy seguro que el P. L\u00f3pez Maside nos iluminar\u00e1 la experien\u00adcia de san Vicente desde esta perspectiva en su intervenci\u00f3n <em>\u00abSan Vicente, el hombre que centr\u00f3 toda su vida en Cristo\u00bb, <\/em>por eso, yo no me paro en este punto tan importante. Pero s\u00ed, tengo que dejar ver la importancia de centrar la vida en Jesucristo y no, solamente, en el gran personaje Jes\u00fas de Nazaret de donde nacen algunas deformaciones de las que el propio san Vicente nos pre\u00advino.<\/p>\n<ol>\n<li>b) <em>Deformaciones de la Caridad. <\/em>Hemos asistido a un bien pensado y deliberado intento de secularizaci\u00f3n de la Cari\u00addad. Y esto a dos importantes niveles: fuera y dentro de la propia Iglesia.<\/li>\n<\/ol>\n<p><strong><em>Fuera<\/em><\/strong><em>: <\/em>El ejercicio de la Caridad es la carta de presentaci\u00f3n de la Iglesia de tal forma que, desacreditar la caridad es una forma de limitar o impedir la misi\u00f3n de la Iglesia. Hace unos a\u00f1os una instituci\u00f3n p\u00fablica espa\u00f1ola lleg\u00f3 a publicar una revis\u00adta con este t\u00edtulo: <em>\u00ab<strong>Caridad, NO; Solidaridad, S\u00cd<\/strong>\u00ab. <\/em>No es un titu\u00adlar ingenuo o carente de contenido sino, por lo contrario, bien pensado y orientador: manipulador de las conciencias. La cari\u00addad es denunciada como algo contraria a la justicia, como una anestesia dispensada para calmar la conciencia de los ricos y adormecer las justas reivindicaciones de los pobres. Se llega a afirmar que la Caridad es uno de los medios de los que se sirve la Iglesia para controlar las sociedades y presionar a los Estados. En \u00faltimo t\u00e9rmino, se nos viene a decir que la caridad es un modo de alienaci\u00f3n porque impide ir al hombre por el hombre mismo, frente al ir al hombre por amor de Dios. Conclusi\u00f3n: es preciso deshacemos del vocablo \u00abcaridad\u00bb para dar paso a un t\u00e9rmino m\u00e1s secular, m\u00e1s de nuestros tiempos, m\u00e1s actual. El t\u00e9r\u00admino para estos ingenieros o dise\u00f1adores de conciencias ser\u00eda \u00absolidaridad\u00bb que, en el fondo, niega a Dios bajo el pretexto de servir al hombre por el hombre mismo<sup>7<\/sup>.<\/p>\n<p>Poco a poco, los creyentes y las Iglesias, nos hemos conven\u00adcido de que esto era \u00abun signo de los tiempos\u00bb, hemos cedido convencidos de que las cosas ten\u00edan que ser as\u00ed y que \u00abno hay otra\u00bb. Nos hemos resignado a considerar la irrelevancia de lo cristiano y, ahora toca, el silencio social de nuestras propuestas, lo peque\u00f1o, lo irrelevante&#8230; en definitiva \u00abel ir con los tiempos\u00bb que conlleva un progresivo, lento y dulce suicidio.<\/p>\n<p>Si todav\u00eda nos queda un poco de esa apertura cr\u00edtica de la que dispon\u00eda y quer\u00eda san Vicente para sus hijos e hijas, nos daremos cuenta que todo ha obedecido a una decidida, premeditada y, si cabe, <em>secuenciada \u00abhoja de ruta\u00bb <\/em>que ha pasado de una omni\u00adpresencia de las propuestas cristianas a la progresiva emergencia de otras propuestas previsoriamente contrapuestas que, al ini\u00adcio, aceptaron una \u00abcolaboraci\u00f3n resignada\u00bb para pasar a una \u00abindependencia indiferente\u00bb hasta llegar, en estos momentos de la historia, a una \u00aboposici\u00f3n beligerante\u00bb. <em>En el mejor de los casos o te desconfesionalizas o no tienes parte en las porciones del reparto de \u00abla tarta\u00bb. <\/em>Nuestro fundador, a su nivel y desde otras coordenadas, nos hizo saber que no se puede vivir en Cari\u00addad cuando uno no opta radicalmente por Jesucristo y, desde ah\u00ed, vive con los pobres luchando contra la pobreza y apostando generosamente por \u00abquemar la vida\u00bb luchando contra las des\u00adigualdades que generan esa pobreza. Para eso se da cuenta que tiene que poner en funci\u00f3n todo lo que significa y engloba la Caridad y no quedarse en lo superficial o conformarse con des\u00adtacar alguna de sus facetas. \u00c9l se da cuenta que si nosotros no somos parte de la soluci\u00f3n entonces somos parte del problema. Y, no pens\u00e9is que estamos recordando los \u00faltimos a\u00f1os de Vicen\u00adte, no, estamos hablando de los primeros fundamentos de su obra caritativa. Rem\u00f3ntense al 1617 cuando no puede menos que afir\u00admar con visi\u00f3n prof\u00e9tica y revolucionar\u00eda: \u00ab&#8230; <em>Esto es una gran obra caritativa pero no est\u00e1 bien organizada <\/em>\u00ab.<\/p>\n<p><em>Vicente no reniega de cultivar, agudamente, <\/em>ese sentido de analizar las realidades sociales, econ\u00f3micas, pol\u00edticas de su tiem\u00adpo. Es m\u00e1s, hace todo lo posible para estar all\u00ed, por \u00e9l o por otros, donde se deciden las pol\u00edticas a seguir; donde se juega el futuro de los pobres; intenta, como nos dejan reflejados los escritos de grandes vicencianistas, no ceder ingenuamente a cualquier pro\u00adposici\u00f3n por muy de moda que est\u00e9 (recuerden cuando el Estado\u00a0 quiere recluir a los pobres en un bien pensado y acondicionado encierro para evitar la contemplaci\u00f3n de aquel fracaso estrepito\u00adso de la humanidad a todos los niveles: pol\u00edtico, econ\u00f3mico, social, religioso&#8230;), <em>Vicente quiere, busca, lucha <\/em>por organizar y socializar la caridad desde la profunda fidelidad cristiana; recon\u00advirtiendo los principios que se estaban usando, \u00absignos de los tiempos\u00bb, dir\u00edamos hoy, de tal forma que llevasen a la sociedad y especialmente a la Iglesia a vivir la progresi\u00f3n indispensable para ser fieles a la vocaci\u00f3n recibida que deber\u00eda seguir este <em>iter: <\/em>de la Solidaridad a la Caritas; y de la Caritas a la Caritas Christi.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal no cede ante la realidad pol\u00edtica y social de su tiempo sino, por el contrario, lucha y pone todo lo que est\u00e1 de su parte, para llevar a t\u00e9rmino lo que muchos a\u00f1os despu\u00e9s el Concilio Vaticano II dijo en la Constituci\u00f3n Gaudium et Spes: <em>\u00abLa ley fundamental de la perfecci\u00f3n humana, y, por tanto, de la transformaci\u00f3n del mundo, es el mandamiento del amor\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>En definitiva, <em>san Vicente lucha por la primac\u00eda de la cari\u00addad sin temor, si es preciso, de llegar hasta al martirio que pro\u00advocan los hombres, <\/em>con su mirada fija en los \u00abvalores que no pasan\u00bb y no en el \u00absometimiento\u00bb a los poderes humanos. Quie\u00adre, lo ve como necesario, crear y favorecer, una cultura de cari\u00addad que abarque los aspectos fundamentales de todo hombre sin colgarse en \u00abpercheros de lo pol\u00edticamente conecto\u00bb. Vicente de Pa\u00fal no duda en \u00abnavegar contra corriente\u00bb e incluso en hacer peligrar su reputaci\u00f3n, su fama a favor de la prevalencia de la caridad Recordemos cuando <em>\u00abse entrevista con Richelieu para pedirle abiertamente el cese de la guerra, se opone a Mazarino en 1649, permanece exiliado de Par\u00eds durante cinco meses, apela al Papa Inocencio X el 16 de agosto de 1653 para que intervenga a favor de la paz durante la Fronda de los Pr\u00edncipes, y escribe a Mazarino para que salga del reino, sencillamente <\/em><em>porque le juzga el principal causante de la miseria y del sufri\u00admiento del pueblo. Si se hace cr\u00edtico de la pol\u00edtica de guerra de <\/em><em>Mazarino, es para ser constructivo en la prospecci\u00f3n de una paz que ayudar\u00eda a los pobres a salir de la miseria. Esta actitud cr\u00edtica no es una palabra vac\u00eda. Es un compromiso, a su vez expre\u00adsi\u00f3n de una caridad, que, desde la realidad, social, econ\u00f3mica y pol\u00edtica de su tiempo, incita a nuestro fundador a interesarse por \u00ablas pobres gentes\u00bb, a las que la pol\u00edtica y la insolidaridad partidista van marginando, anulando de la sociedad\u00bb\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Todo esta fuerza, desde la vivencia de la Caridad que decimos profesar los vicencianos, <em>es la expresi\u00f3n hacia fuera de esta gran virtud, madre de todas las dem\u00e1s virtudes que lo exige todo en cuanto a la vida y al testimonio, <\/em>hasta llegar, si es pre\u00adciso al martirio. Es el mismo san Vicente el que lo dice:<\/p>\n<p><em>.. hac\u00e9is profesi\u00f3n de dar la vida por el servicio al pr\u00f3ji\u00admo, por amor a Dios. \u00bfHay alg\u00fan acto de amor que sea supe\u00adrior a este? No, pues es evidente que el mayor testimonio de amor es dar la vida por lo que se ama (Jn 15, 13); y vosotras dais toda vuestra vida por la pr\u00e1ctica de la caridad; por tanto la dais por Dios\u00bb&#8217;.<\/em><\/p>\n<p>Hoy por hoy, y dada la situaci\u00f3n por la que pasamos, todos sabemos que esta es una <em>llamada clara <\/em>a un enfrentamiento valiente y p\u00fablico con las Instituciones que conduce a ser \u00abm\u00e1rtires de la caridad\u00bb. Pienso que todos los que estamos hoy aqu\u00ed presentes sabemos muy bien lo que esto puede significar y, de hecho, significa cuando no tenemos miedo a ser fieles y s\u00ed tene\u00admos miedo a ceder ante la influencia mundana del secularismo atroz en el que vivimos y ante el que cedemos con demasiada facilidad y holgura.<\/p>\n<p><strong><em>Dentro<\/em><\/strong><em>: <\/em>M\u00e1s doloroso y sangrante significa este apartado cuando vemos, a todas luces, que el recuerdo de nuestro fundador y sus ense\u00f1anzas, caen en \u00absaco roto\u00bb y, en vez de dejarnos interrogar por la Caridad en el mundo de hoy vamos cediendo ante lo que, a mi pobre entender, se puede denominar \u00abla secula\u00adrizaci\u00f3n interna de la Caridad\u00bb.<\/p>\n<p>Este tema es mucho m\u00e1s complicado de abordar porque afec\u00adta a las ra\u00edces mismas de nuestra respuesta e, inevitablemente, nos lanza a un replanteamiento de nuestra presencia en el mundo de hoy. Se dice que \u00abcuando el demonio viene de frente es rela\u00adtivamente f\u00e1cil prestarle cara y vencerle; pero cuando el demo\u00adnio hunde sus ra\u00edces en la misma vida interna entonces resulta harto complicado\u00bb. \u00bfPor qu\u00e9 digo esto? Porque creo que hemos <em>ca\u00eddo en una trampa mortal para nuestro carisma tal y como nos lo present\u00f3 san Vicente <\/em>(y todos somos conscientes que es el que el Esp\u00edritu Santo ha suscitado, la Iglesia ha reconocido y aprobado y no existe otra forma de hacerlo vida sino siguiendo a los fundadores). Y \u00bfcu\u00e1l es esa trampa mortal para la Caridad vicenciana? <em>Ceder <\/em>ante esas insinuaciones de que la sociedad debe ser adulta y desprenderse de la tutela de la Iglesia o, en el mejor de los casos, decir que la Iglesia ha realizado un cometido maravilloso pero que ahora debe <em>saber retirarse <\/em>y, cuando m\u00e1s, colaborar discretamente y, no cabe duda, sin identificaci\u00f3n exter\u00adna de ning\u00fan tipo. Esto da lugar a un intento intelectual y pr\u00e1cti\u00adco, de separar la fe de la caridad; la ortodoxia de la ortopr\u00e1xis. As\u00ed, bajo el paraguas de la caridad, ahora ya no llamada tal sino: <em>promoci\u00f3n, solidaridad, justicia social, etc., <\/em>se agazapan todo tipo de ideolog\u00edas, intereses leg\u00edtimos o no y reivindicaciones que, en el mejor de los casos, obedecen a un <em>\u00abbuenismo\u00bb <\/em>y que, en el peor, concluyen en la exclusi\u00f3n de todo el discurso religio\u00adso-teol\u00f3gico previo del que proced\u00eda.<\/p>\n<p>Ejemplos del \u00abbuenismo\u00bb ha llevado a algunas monjas esta\u00addounidenses a acompa\u00f1ar a mujeres en el momento de abortar \u00abpor caridad\u00bb; a celebrar la Eucarist\u00eda en confrontaci\u00f3n clara con <strong>la <\/strong>jerarqu\u00eda y a distribuir el pan \u00abconsagrado\u00bb entre aquellos que <em>ni <\/em>siquiera se consideran cristianos&#8230; y as\u00ed pod\u00edamos seguir poniendo ejemplos.<\/p>\n<p>El santo Padre Benedicto XVI recientemente ha consagrado <em>la <\/em>necesaria interdependencia entre la caridad y la fe o la verdad. No por casualidad su Enc\u00edclica social se ha llamado <em>\u00abCaritas in Veritate\u00bb. <\/em>La caridad <em>no puede ser, no es, ajena o contraria a la Verdad. <\/em>Una falsa concepci\u00f3n de la <em>compasi\u00f3n <\/em>puede llevar a una persona a acompa\u00f1ar a otra hasta la barandilla del edificio del que est\u00e1 dispuesto a tirarse, sin impedir que lo haga mostr\u00e1n\u00addole alguna alternativa a su situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Todos los que estamos aqu\u00ed, sabemos que se dan casos, inclu\u00adso tratando de justificarlos, que para \u2014por ejemplo\u2014 no perder una subvenci\u00f3n, un determinado puesto, una obra, etc., y siem\u00adpre en nombre del servicio de Caridad al pobre, se cede evitan\u00addo toda referencia confesional y desprendi\u00e9ndonos de todo aque\u00adllo que nos pueda identificar exteriormente como cristianos.<\/p>\n<p>M\u00e1s todav\u00eda, hemos ca\u00eddo en la trampa de considerar solo, en muchas de las instituciones en las que prestamos nuestros servi\u00adcios o dirigimos, la \u00abprofesionalidad\u00bb (actitud a alabar en un buen servidor del evangelio: ser profesionalmente competentes) sobre la elecci\u00f3n cristiana, confesional de los trabajadores. Es algo incomprensible que nos sea indiferente que los agentes sean o no creyentes mientras que para nuestro fundador esto estaba muy claro:<\/p>\n<p><em>\u00abAmar a alguien, dec\u00eda, es querer su bien. Seg\u00fan esto, amar a nuestro Se\u00f1or es querer que su nombre sea conocido y mani\u00adfestado a todo el mundo, que reine en la tierra, que se haga su voluntad en la tierra como en el cielo\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><strong><em>Pero a\u00fan hay m\u00e1s. <\/em><\/strong>Por ejemplo: las programaciones de tra\u00adbajo no contemplan <strong><em>momentos de oraci\u00f3n y vida sacramental; <\/em><\/strong>lugares donde se evitan los signos religiosos en los propios esta\u00adblecimientos para no molestar a los que llegan, no vaya a ser que sean ateos o de otras religiones. S\u00ed, ya s\u00e9 que Como<sub>.<\/sub> en todo hay que evitar los extremos, pero este es tambi\u00e9n un extremo al que hemos llegado poco a poco, sutilmente, casi sin damos cuenta y bajo un prisma de <strong><em>\u00abprogres\u00eda\u00bb <\/em><\/strong>que nos desmarca del esp\u00edritu de Caridad al que hemos respondido y entregado nuestra vida. Mirad tenemos que tener mucho cuidado con la <strong><em>manipula\u00adci\u00f3n ideol\u00f3gica de la Caridad. <\/em><\/strong>Nuestro fundador nos lo advirti\u00f3 con mucha seriedad:<\/p>\n<p><em>\u00ab&#8230; otra cosa en la que debe poner una atenci\u00f3n especial es sentirse siempre dependiente de la conducta del Hijo de Dios; o sea, que cuando tenga que actuar, haga esta reflexi\u00f3n: \u00bfes esto conforme con las m\u00e1ximas del Hijo de Dios? Se\u00f1or, si t\u00fa estu\u00advieras en mi lugar, \u00bfqu\u00e9 har\u00edas en esta ocasi\u00f3n? \u00bfc\u00f3mo instrui\u00adr\u00edas a este pueblo? \u00bfc\u00f3mo consolar\u00edas a este enfermo de esp\u00edri\u00adtu o de cuerpo\u201d;<\/em><\/p>\n<p>y, se ha dado el caso sobre todo a partir del siglo XX, de encon\u00adtramos con algunos llamados \u00abte\u00f3logos\u00bb que han sostenido (hay quien todav\u00eda hoy lo sostiene), apoyados en el viejo optimismo antropol\u00f3gico ilustrado, que no solo es posible sino tambi\u00e9n necesario hacer un <strong><em>discurso sobre la caridad independiente del discurso de la fe, <\/em><\/strong>para, as\u00ed, resaltar la necesaria autonom\u00eda del hombre frente a Dios. Otros han contrapuesto la opci\u00f3n por la caridad frente a otras tareas eclesiales como el culto o la evange\u00adlizaci\u00f3n. <strong><em>Los pobres han sido presentados y, tantas veces, utili\u00adzados como ariete para arremeter contra la estructura jer\u00e1r\u00adquica e institucional de la Iglesia, <\/em><\/strong>tanto es as\u00ed que sus discursos sobre la caridad y sus derivados: justicia social, opci\u00f3n por los pobres, iglesia popular, etc., estaban profundamente condiciona\u00addos por determinadas ideolog\u00edas pol\u00edticas.<\/p>\n<p>La advertencia antes citada de nuestro fundador se traduce as\u00ed:<\/p>\n<p><em>\u201c&#8230; acu\u00e9rdese, Padre, de que vivimos en Jesucristo por la muerte en Jesucristo, y que hemos de morir en Jesucristo por la vida de Jesucristo, y que nuestra vida tiene que estar oculta en Jesucristo y llena de Jesucristo, y que, para morir como Jesu\u00adcristo, hay que vivir como Jesucristo\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>No cabe duda que si no somos capaces de recuperar nuestro sentido \u00abcaritativo\u00bb desde aqu\u00ed, nuestra vida pierde el sentido primigenio. La Caridad es una virtud teologal. Porque el hombre ha sido creado a imagen de Dios y est\u00e1 llamado a relacionarse entre s\u00ed movido por este dinamismo divino:<\/p>\n<p><em>\u201c&#8230; es que el mismo Dios trabaja continuamente, continua\u00admente ha trabajado y trabajar\u00e1. Trabaja desde todo la eterni\u00addad dentro de s\u00ed mismo por la generaci\u00f3n eterna de su Hijo, que jam\u00e1s dejar\u00e1 de engendrar. El Padre y el Hijo no han dejado nunca de dialogar, y ese amor mutuo ha producido eternamen\u00adte al Esp\u00edritu Santo, por el que han sido, son y ser\u00e1n distribui\u00addas todas las gracias a los hombres\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>M\u00e1s a\u00fan, el <strong><em>misterio de la Encarnaci\u00f3n, <\/em><\/strong>tan amado por nues\u00adtro fundador, ha hecho divino el amor humano en una extraordi\u00adnaria compatibilidad y sinergia. Se resumir\u00eda en estas palabras de Cristo: <em>\u00abAmaos como yo os he amado\u00bb <\/em>o con el Ap\u00f3stol: <em>\u00abtened en vosotros los mismos sentimientos de Cristo Jes\u00fas\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Me parece de una extraordinaria importancia las <em>consecuen\u00adcias pr\u00e1cticas <\/em>a la que tiende nuestro fundador para no perder de vista el contenido esencial de la Caridad. Esta exige una actitud contemplativa cristol\u00f3gica y eclesial: <em>\u00abcontempladlo <\/em>y <em>quedar\u00e9is radiantes; vuestro rostro no se avergonzar\u00e1\u00bb. <\/em>De este modo se previene la manipulaci\u00f3n ideol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Dicho de otra forma, es preciso hacer \u00abnarraci\u00f3n\u00bb de la cari\u00addad a trav\u00e9s de los hombres y mujeres concretos que entretejen la historia de la salvaci\u00f3n. Hombres y mujeres de Israel, contem\u00adpor\u00e1neos de Cristo, de los comienzos de la Iglesia y de los 2000 a\u00f1os de historia de la misma Iglesia pero, sobre todo, <em>la narra\u00adci\u00f3n-contemplaci\u00f3n del Misterio de Cristo. <\/em>Me explico: la cari\u00addad cristiana, y por ende vicenciana, necesita de la comuni\u00f3n con Cristo, algo m\u00e1s que la admiraci\u00f3n o la imitaci\u00f3n porque, va siendo hora, que nos creamos empleados y no due\u00f1os, testigos y no se\u00f1ores, hijos y no \u00abdioses\u00bb de tal forma que, dejemos que la sabia de la vid discurra por los sarmientos. Recordemos las pala\u00adbras de Vicente de Pa\u00fal:<\/p>\n<p><em>\u201c&#8230; amar a Dios perfectamente, abismarse en la considera\u00adci\u00f3n de su esencia divina, de su belleza, de su bondad, de su sabidur\u00eda y de las dem\u00e1s perfecciones que hay en \u00c9l. Esa es la ocupaci\u00f3n de los santos con nuestro Se\u00f1or, acord\u00e1ndose del amor que les tuvo para salvarles\u00bb<\/em><\/p>\n<p>o esa otra afirmaci\u00f3n del mismo fundador:<\/p>\n<p><em>\u00ab&#8230; cuanto m\u00e1s se contempla un bien perfecto, m\u00e1s se lo ama. Pues bien, si nos imaginamos que tenemos con frecuencia, ante nuestros ojos a Dios, que es la belleza y la perfecci\u00f3n misma, indudablemente, cuanto m\u00e1s lo miremos, m\u00e1s lo amaremos\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Esto nos hace <em>comprender en radicalidad <\/em>aquellas otras palabras de san Vicente que tantas veces hemos mal citado para excusar una fuente que quiere ser inagotable de acci\u00f3n de cari\u00addad en nuestras vidas y que se basa en la contemplaci\u00f3n aut\u00e9nti\u00adca como fundamental para nuestras vidas vicencianas <em>\u00abdejar a Dios para atender a Dios\u00bb <\/em>cuando el mismo san Vicente no duda <em>en <\/em>hacer esta petici\u00f3n:<\/p>\n<p><em>&#8230; pido a nuestro Se\u00f1or que&#8230;, nos conceda la gracia de mirar todas las cosas tal como son en Dios, y no tal como apa\u00adrecen fuera de \u00c9l, pues de lo contrario podr\u00edamos enga\u00f1arnos y obrar de manera diferente de c\u00f3mo \u00c9l quiere\u201d.\u00bb\u00a1Oh Salva\u00addor m\u00edo y Dios m\u00edo! \u00a1Conc\u00e9denos la gracia de mirar estas cosas con los mismos ojos con que la las miras!\u201d.<\/em><\/p>\n<p><strong>La virtud de la Caridad, su discurso, no se puede sostener sin su soporte b\u00e1sico que es la comuni\u00f3n en el Cuerpo de Cris\u00adto<\/strong><em>; <\/em>sin la comuni\u00f3n con la Cabeza que es Cristo considerando sus mismas palabras: <em>\u00absin m\u00ed no pod\u00e9is hacer nada\u00bb. <\/em>No se puede entender una vida cristiana vicenciana, basada en los cimientos \u00fanicos posibles: la caridad sin esta comuni\u00f3n con Jesucristo en v\u00ednculo de contemplaci\u00f3n oracional. De aqu\u00ed la <em>importancia del v\u00ednculo oracional diario en la vida del vicenciano <\/em>y la insisten\u00adcia de san Vicente en tener \u00abuna hora de oraci\u00f3n en com\u00fan\u00bb donde ir fortaleciendo las convicciones, puliendo las desviacio\u00adnes y asemej\u00e1ndose m\u00e1s a Cristo, el Se\u00f1or. As\u00ed como la forma de comuni\u00f3n m\u00e1s singular, extraordinaria y habitual que nos sumerge en la caridad apasionada y sacrificada de Cristo como es la Euca\u00adrist\u00eda, que bien se ha venido a llamar \u00absacramentum caritatis\u00bb.<\/p>\n<p>Nuestro fundador lo viv\u00eda as\u00ed y daba con esa profundidad y facilidad los <em>permisos de \u00abcomuni\u00f3n\u00bb <\/em>frente a la doctrina de los jansenistas porque sin la Eucarist\u00eda no se sostiene la caridad en la Iglesia. Recordad lo que dec\u00eda a las Hijas de la Caridad en 1647:<\/p>\n<p><em>\u00ab&#8230;la persona que ha comulgado bien, lo hace todo bien&#8230;No har\u00e1 ya ciertamente sus acciones, sino que har\u00e1 las acciones de Jesucristo&#8230; tendr\u00e1 en su conversaci\u00f3n la mansedumbre de Jesu\u00adcristo; tendr\u00e1 en sus contradicciones la paciencia de Jesucristo. En una palabra, todas sus acciones no ser\u00e1n ya acciones de una mera criatura; ser\u00e1n acciones de Jesucristo <\/em>\u00ab.<\/p>\n<p>La Eucarist\u00eda misma requiere el ejercicio de la Caridad y con\u00adlleva su ejercicio para los que participan de la Carne de Cristo entregada por nosotros. \u00bfQu\u00e9 quiero decir? <strong><em>Que nos urge, como familia vicenciana en todas sus ramas, recuperar la relaci\u00f3n Eucarist\u00eda-Caridad y superar su suced\u00e1neo de Solidaridad-Banquete Fraterno. <\/em><\/strong>No mueve a la Caridad una reuni\u00f3n de ami\u00adgos que comen un trozo de pan y beben todos de una copa con vino. <strong><em>Solo mueve a la Caridad el saber entrar en el Misterio, <\/em><\/strong>el educar para ello, hacer comprender la grandeza inigualable de aquel acontecimiento glorioso que se est\u00e1 celebrando y que no consiste en \u00abpasarlo bien\u00bb sino en darse cuenta de la gravedad y magnitud que provoca el Misterio: mueve a la Caridad el saber que nos unimos al fuego apasionado de una vida entregada hasta la cruz en que misteriosamente se participa en la forma de una comida y una bebida de \u00abhijos en el Hijo\u00bb. La <strong><em>Eucarist\u00eda es el Sacramento del Sacrificio de Cristo <\/em><\/strong>del que participamos en forma de comida b\u00e1sica, com\u00fan y nutritiva del pan de vida y en el c\u00e1liz de salvaci\u00f3n que reconforta y alegra el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, creo y apuesto con radicalidad, porque <strong><em>el discurso sobre la Caridad no puede estar ni un minuto m\u00e1s desplazado o marginado, presentado bajo algunas de sus concreciones: <\/em><\/strong>justicia, solidaridad, opci\u00f3n preferencial por los pobres, compartir solidarios&#8230; es verdad que todo esto es parte pero no agota la caridad. Son, estos y otros cap\u00edtulos, verificaci\u00f3n de la Caridad pero no son en s\u00ed mismos los que agotan la Caridad Esta es mucho mayor y no es l\u00edcito tomar \u00abla parte por el todo\u00bb. S\u00ed, vali\u00addan, acreditan, verifican&#8230; el todo que es la Caridad. Y esto, san Vicente lo vive como la m\u00edstica esencial en la que debemos hun\u00addir nuestras existencias. Lo expresa maravillosamente con las siguientes palabras:<\/p>\n<p><em>\u00abdebemos desprendernos de todo aquello que no es Dios y unirnos con el pr\u00f3jimo por caridad para unirnos con Dios por Jesucristo<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Manuel Villar<\/p>\n<p>CEME, 2010<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abNUESTRA PERFECCI\u00d3N CONSISTE EN LA CARIDAD\u00bb \u00bfQu\u00e9 significa esto? Cuando san Vicente habla de \u00abcaridad\u00bb \u00bfen qu\u00e9 est\u00e1 pensando y d\u00f3nde hunde sus ra\u00edces? 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