{"id":404540,"date":"2023-01-06T08:58:05","date_gmt":"2023-01-06T07:58:05","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=404540"},"modified":"2022-12-29T16:59:10","modified_gmt":"2022-12-29T15:59:10","slug":"la-fe-como-experiencia-de-san-vicente-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-fe-como-experiencia-de-san-vicente-iii\/","title":{"rendered":"La fe como experiencia de san Vicente (III)"},"content":{"rendered":"<p>FE Y SEGUIMIENTO DE VICENTE DE PAUL<\/p>\n<p>Tal y como dec\u00edamos, para comprender la <em>fe <\/em>y la <em>experiencia <\/em>de Vicente de Pa\u00fal, a las que \u00e9l alude con alguna frecuencia en sus cartas y conferencias, es preciso investigar los or\u00edgenes y los primeros pasos de su existencia hasta que el encuentro definiti\u00advo con Jesucristo hagan de \u00e9l el Vicente de Pa\u00fal que m\u00e1s cono\u00adcemos y m\u00e1s gratamente nos sorprende. Para ello tenemos que echar mano de su biograf\u00eda. La biograf\u00eda de una persona es el mejor archivo al que podemos acudir para estudiarla bien y com\u00adprenderla mejor. Para que exista verdadera fe y existencia aut\u00e9n\u00adtica como cristiano es necesario que en cada persona se produz\u00adca el paso decisivo del hombre viejo al hombre nuevo, de morir a nosotros mismos para vivir para Cristo, con Cristo y como Jesucristo.<\/p>\n<p>Pero, antes de entrar en ese mundo primero de Vicente de Pa\u00fal conviene que nos hagamos algunas preguntas previas. \u00c9stas no son originales. Otros se las han hecho ya antes. Y se las han respondido, como en nuestro caso, estudiando y analizando los documentos que han llegado hasta nosotros. \u00bfCu\u00e1les son esas preguntas? No necesitamos inventarlas, pues ya est\u00e1n hechas; traig\u00e1moslas, pues, a la memoria. Para ello acudimos a un estu\u00addio antiguo en su nacimiento pero nuevo en el mundo de habla hispana para los que s\u00f3lo pueden acercarse hasta \u00e9l en la lengua de Cervantes. Este autor nos dice al respecto:<\/p>\n<p>(Vicente de Pa\u00fal) no tuvo desde un principio el gusto exclu\u00adsivo de la \u00abvoluntad de Dios\u00bb: \u00bfcu\u00e1ndo lo adquiri\u00f3? Para entrar en el \u00abesp\u00edritu de Jesucristo\u00bb necesit\u00f3 un largo aprendizaje: \u00bfqui\u00e9nes fueron sus gu\u00edas? \u00bfQu\u00e9 iniciativas de la Providencia se brindaron las primeras a su buena voluntad y le impelieron a la magna vida de hombre de acci\u00f3n? Lo dijimos: todo el secreto de su vida est\u00e1 en la respuesta a esas preguntas, preguntas apasio\u00adnantes, si se piensa que inquieran, por una triple v\u00eda, la \u00fanica fuerza motriz de una admirable actividad humana: la gracia.<\/p>\n<p>En concreto, el principio que movi\u00f3 a Vicente de Pa\u00fal en su gran actividad fue la gracia. Dejarse conducir por la gracia, requiere una conversi\u00f3n previa, pues dicha gracia supone la ora\u00adci\u00f3n y el encuentro con la Palabra de Dios y, despu\u00e9s, la fe. Es decir, un encuentro decisivo con la persona de Jesucristo. Vicen\u00adte de Pa\u00fal vivi\u00f3 su encuentro con Cristo, y dicho encuentro cam\u00adbi\u00f3 su vida de fe, la fortaleci\u00f3, la madur\u00f3. \u00bfPudo ser un encuen\u00adtro como el del ciego Bartimeo en el evangelio de Marcos? Me atrevo a responder a esa pregunta diciendo que algo parecido le aconteci\u00f3 a Vicente de Pa\u00fal, pues entre el encuentro del ciego Bartimeo del pasaje evang\u00e9lico de Marcos y Vicente de Pa\u00fal hay un cierto paralelismo. Por eso mismo voy a realizar entre ambos un breve estudio comparativo. S\u00f3lo de esa manera, pienso, se puede llegar a comprender la fe y el seguimiento de Jesucristo que manifest\u00f3 despu\u00e9s el mismo Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>3.1. <em>Infancia I Ceguera<\/em><\/p>\n<p>De Bartimeo se nos dice que estaba ciego y que era mendigo. Que como tal era un marginado social y religioso; un incapacitado con fuertes limitaciones f\u00edsicas en su vida. Como todo ciego, adem\u00e1s, se vuelve, hasta cierto punto, individualista, muy meti\u00addo en s\u00ed mismo y, hasta cierto punto, cenado a las necesidades de los dem\u00e1s pues las propias son muy fuertes. Como ciego y mendigo, se ve\u00eda obligado a vivir a la vera del camino de los peregrinos para ganarse la vida. Era creyente, pues pertenec\u00eda al pueblo de Israel; pero no pod\u00eda vivir plenamente su fe, pues era tenido por proscrito y maldito. Por su situaci\u00f3n no pod\u00eda m\u00e1s que malvivir y, aunque lo pretendiera, nunca podr\u00eda llegar a ser muy rico. Era, por lo tanto, consciente de sus limitaciones y posibili\u00addades. Por eso, so\u00f1aba y deseaba ser m\u00e1s y vivir mejor. Como mendigo, ten\u00eda una dependencia muy fuerte de los dem\u00e1s. Sus necesidades b\u00e1sicas se las ten\u00edan que satisfacer otros, ya que viv\u00eda en una sociedad con una dependencia muy fuerte al consu\u00admo y al tener; y no al ser, al realizarse como persona.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal, por su parte, nace en el seno de una familia labradora, cristiana. \u00c9sta era propietaria de terrenos y de anima\u00adles para el trabajo del campo. Pero necesitaba que alguno de sus hijos hiera carrera para elevar un poco m\u00e1s el rango familiar. Esa exigencia recay\u00f3 sobre Vicente de Pa\u00fal, un chico despierto y avispado. Sus or\u00edgenes no son aristocr\u00e1ticos, sino humildes por\u00adque pertenece al mundo del campo. \u00c9l mismo lo recordar\u00e1 algu\u00adna que otra vez: \u00abSoy hijo de un pobre labrador y he vivido en el campo hasta la edad de quince a\u00f1os\u00bb. Aunque en su adolescen\u00adcia llevaba su condici\u00f3n muy mal, en su madurez, no le har\u00e1 ascos reconocer p\u00fablicamente su condici\u00f3n social humilde: \u00ab\u00a1Ay, se\u00f1or! \u00a1C\u00f3mo confunde usted al hijo de un pobre labrador, que ha guardado ovejas y puercos, que todav\u00eda permanece en la ignorancia cuando le pide sus consejos!\u00bb. Con estos t\u00e9rminos se dirig\u00eda Vicente de Pa\u00fal a Luis Abelly, Vicario General de Bayona, en carta del 14 de enero de 1640. Con el correr de los a\u00f1os, Luis Abelly llegar\u00e1 a ser su primer bi\u00f3grafo.<\/p>\n<p>Hablando social y cristianamente Vicente de Pa\u00fal es <em>ciego y mendigo, <\/em>conforme a los rasgos anteriormente descritos. Ciego y mendigo porque, por s\u00ed mismo, no podr\u00e1 medrar mucho, y depender\u00e1 de otros para conseguirlo. Propiamente hablando, carecer\u00e1 de medios econ\u00f3micos y prestigio social para sobresa\u00adlir en el mundo social, pol\u00edtico y econ\u00f3mico de entonces. Vicen\u00adte descubrir\u00e1 mucho m\u00e1s tarde esta ceguera suya. Ahora vive ins\u00adtalado en su ceguera como algo normal. En la primera etapa de su vida, no pod\u00eda tener conciencia de ello; le faltaba el encuen\u00adtro con Jesucristo.<\/p>\n<p>En pocas palabras, Bartimeo no se cuestiona su situaci\u00f3n, Vicente de Pa\u00fal tampoco. A Bartimeo lo arropa la familia, y podemos decir que hasta lo explota; a Vicente de Pa\u00fal tambi\u00e9n: tiene que contribuir al sustento de todos los miembros de la familia cuidando los reba\u00f1os, labrando las fincas, etc.; o hacer estudios para contribuir a la mejora de las condiciones econ\u00f3mi\u00adcas y sociales de su familia logrando escapar a la fatalidad del medio en el que vive, consiguiendo, por influencias de terceros, permiso de su padre para estudiar en la ciudad cercana de Dax. Padre y familia, se sacrificar\u00e1n ahora por los estudios de Vicen\u00adte, pero con la esperanza de que, m\u00e1s adelante, podr\u00e1n sacar alguna ventaja de tales estudios. Era el \u00fanico camino posible para los hombres del mundo del campo si quer\u00edan salir se su pos\u00adtraci\u00f3n. Y eso no es cuestionable, en principio; ceguera sociol\u00f3\u00adgica e involuntaria de la sociedad y de las personas. El mundo en el que Vicente de Pa\u00fal vive es as\u00ed, y tales postulados forman parte de su idiosincrasia. Y esto se acepta o se rechaza, pero no hay posibilidad de combatirlo por el momento.<\/p>\n<p>3.2. <em>B\u00fasqueda de un \u00abhonroso retiro\u00bb \/ A la \u00abvera del camino\u00bb<\/em><\/p>\n<p>El camino que va de Jeric\u00f3 a Jerusal\u00e9n es el camino que reco\u00adrren los peregrinos que vienen de Galilea y que pretenden llegar a la Ciudad Santa. A la vera de ese camino de peregrinos colo\u00adcan todas las ma\u00f1anas a Bartimeo para que se gane el pan de cada d\u00eda pidiendo limosna. Pero el que est\u00e1 a la vera del camino<\/p>\n<p>o se encuentra dentro del mismo; se sirve del camino, pero no pertenece al camino. Estar a la vera del camino equivale a encon\u00adtrarse en la cuneta de la vida, viviendo a medias e instalado en su medio, en su sitio. En dicha cuneta, uno se encuentra, relativa\u00admente, bien. En tales circunstancias, uno se dice a s\u00ed mismo: estoy muy bien como estoy, no vaya a empeorar mi situaci\u00f3n, y venga \u00e9sta a ser peor; por eso, no necesito cambiar. Bartimeo, como ciego y mendigo y a la vera del camino, no es un caminate, sino un parado y, quiz\u00e1s, un par\u00e1sito. Al vivir as\u00ed, uno termi\u00adna por aprovecharse de la buena disposici\u00f3n, natural o religiosa, de los que transitan por el camino. Con lo que consigue en limos\u00adnas, puede vivir; simplemente vivir.<\/p>\n<p>La familia de Vicente de Pa\u00fal, despu\u00e9s de haber cumplido los quince a\u00f1os, o a punto de cumplirlos \u2014tal y como ya hemos dicho\u2014 lleva al todav\u00eda adolescente Vicente de Pa\u00fal a la ciudad cercana de Dax para que estudie, para que haga carrera. En la cabeza del muchacho comienzan a entretejerse una serie de ambiciones y de b\u00fasquedas que con el tiempo \u00e9l mismo designa\u00adr\u00e1 como la adquisici\u00f3n de un <em>\u00abhonroso retiro\u00bb, <\/em>una forma de huir de la pobreza y vivir con cierta holgura. Con esa ambici\u00f3n en su interior estudia, se hace preceptor de ni\u00f1os, entra en el mundo clerical y viaja. Vicente de Pa\u00fal y su entorno trapichean, inclu\u00adso, con el mundo de lo religioso: ordenaci\u00f3n irregular, por ejemplo, pleitos por un curato apetecible, etc. En definitiva, Vicente de Pa\u00fal no busca vivir una vocaci\u00f3n, un proyecto de vida; sino un medio para vivir, a ser posible, sin trabajar. Pero no se contenta con lo que ya tiene. Ambiciona algo m\u00e1s grande, algo cuya temeridad <em>no le es permitido nombrar por ahora. <\/em>Se trata, muy probablemente, de la adquisici\u00f3n del beneficio de un obispado. Es esto \u00faltimo lo que sugiere uno de sus bi\u00f3grafos:<\/p>\n<p>Vicente vuelve a so\u00f1ar, y sus sue\u00f1os son cada vez m\u00e1s ambi\u00adciosos. No se trata ahora de una parroquia rural, por muy impor\u00adtante que fuese. Vicente aspira a un obispado.<\/p>\n<p>A\u00f1adiendo a rengl\u00f3n seguido:<\/p>\n<p>Ese parece haber sido el asunto \u00abcuya temeridad no le per\u00admite nombrar\u00bb en una carta&#8230;<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal, pues, aunque ya es sacerdote, no est\u00e1 en el <em>camino del seguimiento de Jes\u00fas, <\/em>sino a la vera de dicho cami\u00adno; est\u00e1 buscando oportunidades mundanas y materiales \u00fanica\u00admente, no caminando por \u00e9l. Se encuentra instalado en la menta\u00adlidad de su \u00e9poca. Malvive alimentando esos deseos vac\u00edos y afan\u00e1ndose permanentemente por alcanzarlos. \u00bfEra posible otra mentalidad, otro proyecto de vida? Pronto se esfumar\u00e1 todo este castillo de naipes: \u00abEste segundo proyecto suyo se desvanecer\u00e1 con mayor estr\u00e9pito que el primero a impulsos de un violento torbellino de imprevistos sucesos\u00bb.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el evangelio de Marcos, \u00bflos disc\u00edpulos de Jes\u00fas no viv\u00edan con proyectos semejantes, no aspiraban a realidades pare\u00adcidas? Lo que Marcos critica de los disc\u00edpulos de Jes\u00fas en el pasaje de Bartimeo es aplicable a Vicente de Pa\u00fal ante los prime\u00adros pasos que estaba dando en la vida. Y si all\u00ed los acompa\u00f1an\u00adtes de Jes\u00fas recorr\u00edan f\u00edsicamente el mismo camino de Jes\u00fas, pero no le acompa\u00f1aban en \u00e9l, tambi\u00e9n Vicente de Pa\u00fal, ya sacerdote, estaba f\u00edsicamente en el camino de Jes\u00fas, pero no era todav\u00eda su camino de viaje. Estaba, por lo tanto, <em>a la vera del <\/em><em>camino, <\/em>lejos de donde se cuecen los proyectos de Dios y el que\u00adrer de Dios.<\/p>\n<p>3.3. <em>Cautividad en T\u00fanez I Deseo de \u00abconocer a Jes\u00fas\u00bb<\/em><\/p>\n<p>El ser humano suele empe\u00f1arse en construir caminos en el humo o en el viento de manera inconsciente. Pero pone toda la energ\u00eda de la que es capaz para llevarlo a cabo. Y, aunque descu\u00adbre que todo eso resulta in\u00fatil, falaz, et\u00e9reo, no cede en el empe\u00f1o f\u00e1cilmente. Sin embargo, Dios va a consentirle que se estre\u00adlle una y otra vez hasta que un d\u00eda caiga en la cuenta de que est\u00e1 equivocado, de que ha malgastado infructuosamente su vida. Por caminos desconocidos, va a llevarle, suavemente, hacia la madu\u00adrez y la conversi\u00f3n. Vicente de Pa\u00fal va a ser conducido por ese camino ignoto de Dios al encuentro consigo mismo, al encuen\u00adtro con el aut\u00e9ntico Jesucristo a quien debe servir como sacerdo\u00adte. En un primer momento, de manera suave; m\u00e1s tarde, de manera dura, brusca, violenta interiormente.<\/p>\n<p>En primer lugar, el camino que denomino <em>suave, <\/em>aunque apa\u00adrentemente resulte doloroso, desgarrador. Aplico este t\u00e9rmino al camino de la <em>cautividad<sup>40<\/sup>. <\/em>Sabemos que un cautiverio es siem\u00adpre duro, rompe las relaciones habituales de varias vidas; viene a ser como una existencia en un infierno existencial y, muchas veces, tambi\u00e9n real. Vicente de Pa\u00fal va a vivir ese infierno y esa existencia desgarradora en T\u00fanez, donde fue llevado cautivo. Pero tambi\u00e9n va a servirle de recuerdo y nostalgia de una fe, de experiencia de una a\u00f1oranza, de deseo de iniciar un nuevo rumbo en la vida. En los campos de T\u00fanez, Vicente de Pa\u00fal rememora\u00adr\u00e1 su fe, no se dejar\u00e1 atrapar por la amargura, hablar\u00e1 de su expe\u00adriencia religiosa, de su Dios, de sus maneras de rezar, etc. Pas\u00f3, como esclavo, de amo en amo: un pescador, un m\u00e9dico alquimis\u00adta, un sobrino de \u00e9ste, un renegado. Con este \u00faltimo huy\u00f3 a Fran\u00adcia en la primera ocasi\u00f3n que se present\u00f3<sup>41<\/sup>. Dos cartas, enviadas por Vicente de Pa\u00fal desde Avi\u00f1\u00f3n y Roma al se\u00f1or De Comet, ser\u00e1n testigos de esas desventuras y sinsabores.<\/p>\n<p>Las conversaciones con las mujeres del renegado, las oracio\u00adnes en privado y en voz alta, el canto de la Salve, etc., ser\u00e1n ecos de su fe familiar y religiosa, avivar\u00e1n los fuegos de vida piadosa ocultos, se convertir\u00e1n en el poso de algo que servir\u00e1 a Dios para iniciar la reconducci\u00f3n de una vida desorientada, cegada por las ambiciones. \u00bfTodo eso no podr\u00eda relacionarse con los ecos que al ciego y mendigo Bartimeo le llegaban todos los d\u00edas cuando los peregrinos hacia Jerusal\u00e9n pasaban a su lado y dejaban caer algunas monedas sobre su manto y le contaban cosas sobre Jes\u00fas? Jos\u00e9 Mar\u00eda Rom\u00e1n, en su biograf\u00eda sobre Vicente de Pa\u00fal, nos deja retazos de esas a\u00f1oranzas, ecos y deseos de recobrar la libertad y la ilusi\u00f3n perdida en un primer momento. Leemos, en ese sentido, lo siguiente:<\/p>\n<p>Desprovisto de socorros humanos, Vicente se volv\u00eda a los celestiales y encomendaba su causa a la intercesi\u00f3n de la Sant\u00ed\u00adsima Virgen. Por ella obtendr\u00eda, sin duda, la ansiada liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Estando Vicente de Pa\u00fal trabajando en los campos de su \u00falti\u00admo amo, sus cantos y oraciones produjeron admiraci\u00f3n y conmo\u00adci\u00f3n en una de las mujeres del <em>renegado. <\/em>En esos momentos, su fe y la colaboraci\u00f3n humana van a hacer posible que la etapa de esclavitud tenga un final feliz y, a su vez, van a contribuir a que el proyecto oculto de Dios vaya conduci\u00e9ndole hacia la meta a la que Dios le iba llevando en silencio:<\/p>\n<p>El renegado ten\u00eda tres mujeres. Dos de ellas mostraron inte\u00adr\u00e9s y afecto por el cautivo. Una era cristiana, greco-cism\u00e1tica; la otra, musulmana. Esta gustaba de ir al campo en que trabajaba Vicente y le invitaba a cantar. Vicente, llena el alma de recuer\u00addos de su breviario, rezado cada noche en su aposento de pobre\u00adt\u00f3n, recuerdos de las lecturas del Antiguo Testamento en las aulas tolosanas, enton\u00f3 con nostalgia y sentimiento el salmo de la cautividad: <em>Super Ilumina Babylonis; <\/em>luego la salve, luego otros himnos m\u00e1s. Las melod\u00edas gregorianas se elevaban puras en el silencio del campo inundado de sol. La turca qued\u00f3 con\u00admovida y maravillada: \u00a1qu\u00e9 sublime religi\u00f3n era aquella que inspiraba tan bellas y sugerentes canciones! Su esposo hab\u00eda hecho mal en abandonarla. Se lo dijo aquella misma noche. El renegado asinti\u00f3. Harto pesaroso estaba \u00e9l. Las palabras de su mujer \u2014\u00bbotro Caif\u00e1s o burra de Balaam\u00bb, dice Vicente\u2014 hicieron desbordar el vaso de su secreto arrepentimiento. Al d\u00eda siguien\u00adte le comunicaba a Vicente su prop\u00f3sito de huir a Francia en la primera ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Esa primera ocasi\u00f3n tard\u00f3 en llegar; hubo de esperar unos diez meses. Pero la libertad lleg\u00f3. Dios se deja insinuar en el coraz\u00f3n de quienes necesitan o\u00edrle a trav\u00e9s de personas descono\u00adcidas e, incluso, de aquellas que uno menos lo espera. La mujer musulmana del renegado fue, para Vicente de Pa\u00fal, ese instru\u00admento de Dios. Ella, al invitarle a cantar, encendi\u00f3 el fuego de su le y de su condici\u00f3n de sacerdote; ella, al intentar convencer a su esposo del error que un d\u00eda cometiera, fue el m\u00f3vil de la fuga y de la liberaci\u00f3n. Una vez m\u00e1s, entre estos hechos de la vida de Vicente de Pa\u00fal y los caminos que condujeron al ciego Bartimeo al encuentro con Jes\u00fas existe una relaci\u00f3n; y, en dicho encuen\u00adtro, ambos van a encontrar su liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Bartimeo no conoc\u00eda a Jes\u00fas m\u00e1s que de o\u00eddas. Seg\u00fan Mar\u00adcos, Jes\u00fas no se hab\u00eda acercado a Jerusal\u00e9n hasta entonces. Por lo tanto, no hab\u00eda pasado por Jeric\u00f3. Es \u00e9sta su primera vez. Pero, \u00bfpor qu\u00e9, entonces, el ciego se pone a gritar: <em>Jes\u00fas, Hijo de David, ten compasi\u00f3n de m\u00ed? <\/em>\u00bfSe inventa Bartimeo ese grito que conmueve al mismo Jes\u00fas&#8217;? Ciertamente no. Bartimeo es ciego, pero se encuentra junto al camino. Por \u00e9l van y vienen los que se acercan a Jerusal\u00e9n o vuelven de ella. Los que transitan por ese camino son, en su inmensa mayor\u00eda, galileos. Y Jes\u00fas ha ense\u00f1a\u00addo y sanado en Galilea. Sin duda alguna, la gente hablar\u00eda de ello por el camino, y el ciego tuvo que escucharlo. Por eso mismo, cuando se entera de que es Jes\u00fas el que pasa por el camino, grita. Le viene a la memoria lo que le han contado de ese tal Jes\u00fas. Y piensa que, quiz\u00e1s, a \u00e9l tambi\u00e9n lo pueda curar. Y eso lo desea vehementemente. \u00bfNo le han hablado de ciegos que han vuelto a ver? Si Jes\u00fas da luz a los ojos de los ciegos, es porque \u00e9l mismo es luz. Y si es luz, merece la pena acercarse a esa luz y recobrar la vista. Y, aunque se lo impiden, \u00e9l grita cada vez con m\u00e1s fuer\u00adza; aviva m\u00e1s el deseo, e insiste confiado. Su grito confiado, lo mismo que los cantos y oraciones de Vicente, encontrar\u00e1 la res\u00adpuesta adecuada.<\/p>\n<p>3.4. <em>Crisis de fe I Invitaci\u00f3n a encontrarse con Jes\u00fas<\/em><\/p>\n<p>A pesar de todo, Vicente de Pa\u00fal todav\u00eda <em>no est\u00e1 en el cami\u00adno de Jes\u00fas. <\/em>Es, como los disc\u00edpulos de Jes\u00fas, un ciego que no quiere ver. Sigue buscando ese tesoro f\u00e1cil que le arregle la vida, que le brinde seguridad y comodidad. Pero el ciego es ciego hasta que descubre que lo es y, entonces, desear\u00e1 con toda el alma dejar de serlo. Vicente de Pa\u00fal tomar\u00e1 conciencia de su pro\u00adpia ceguera a trav\u00e9s de una crisis de fe que le va a tener intran\u00adquilo durante unos a\u00f1os: entre 1610 y 1616, aproximadamente.<\/p>\n<p>Fracasado en su nuevo intento de b\u00fasqueda de un <em>honroso retiro <\/em>en Roma, Vicente de Pa\u00fal se encamina a la ciudad de Par\u00eds. Abandona los lugares que anteriormente hab\u00eda frecuentado y en los que hab\u00eda ido configurando su vida. Se aleja de su tierra y, tambi\u00e9n, de los suyos. Pero a\u00fan sigue pensando en que la fortuna puede concederle lo que tanto anda buscando. Pero la fortuna, una vez m\u00e1s, le resulta esquiva; en vez de fortuna, va a tener grandes y graves problemas. Pero de ellos saldr\u00e1 sanado.<\/p>\n<p>En Par\u00eds comparte habitaci\u00f3n con un juez de aldea, gasc\u00f3n nano \u00e9l. Estando enfermo Vicente de Pa\u00fal, un mozo de botica sustrae una bolsa con dineros propiedad del juez. \u00c9ste, cuando vuelve y no la encuentra, acusar\u00e1 a Vicente de Pa\u00fal de ladr\u00f3n. Pero la conciencia de Vicente de Pa\u00fal estaba limpia, por eso se limit\u00f3 a decir: \u00abDios sabe la verdad\u00bb. Y se abandon\u00f3 en las manos de ese Dios. Los hombres tardar\u00edan en conocerla seis a\u00f1os\u00bb. Vicente de Pa\u00fal supo afrontar este rev\u00e9s con paciencia<sup>49<\/sup>. Corr\u00eda el a\u00f1o del Se\u00f1or de 1609.<\/p>\n<p>En 1610 Vicente de Pa\u00fal entr\u00f3, como capell\u00e1n, al servicio de la que hab\u00eda sido primera esposa del rey Enrique IV, Margarita de Valois. Dicho matrimonio hab\u00eda sido declarado nulo, y ella viv\u00eda en un palacete suyo junto al Sena. En dicha casa Vicente de Pa\u00fal ejerci\u00f3 de capell\u00e1n y limosnero, junto a otros sacerdotes. Su actividad, pues, consist\u00eda en celebrar la eucarist\u00eda y repartir limosnas. Gracias a este ministerio, Vicente de Pa\u00fal entr\u00f3 en contacto con los Hermanos de San Juan de Dios y el Hospital de la Caridad<sup>54<\/sup>. Paso a paso, Dios iba conduciendo o convocando a Vicente de Pa\u00fal por los caminos de un cambio en su vida, por los caminos de la conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>Entre 1611 y 1616, Vicente de Pa\u00fal padeci\u00f3 una fuerte crisis de fe. Fue su traves\u00eda por el desierto o, si se prefiere, su noche oscura<sup>55<\/sup>. Pero este tiempo de oscuridad le sirvi\u00f3 a Vicente de Pa\u00fal para purificar sus ambiciones terrenas<sup>56<\/sup>. Dio comienzo cuando, asistiendo y aliviando a un compa\u00f1ero de servicio que sufr\u00eda fuertes tentaciones contra la fe, \u00e9l se vio sacudido por fuer\u00adtes tentaciones contra la fe, y su compa\u00f1ero, en cambio, se fue encontrando aliviado de las mismas. Es Vicente de Pa\u00fal mismo quien se lo cuenta a los misioneros. He aqu\u00ed un resumen:<\/p>\n<p>Un c\u00e9lebre doctor, que por \u00abno predicar ni catequizar, se vio asaltado, en medio de la ociosidad en que viv\u00eda, por una fuerte tentaci\u00f3n contra la fe\u00bb. El doctor experimentaba impulsos vio\u00adlentos de blasfemar contra Jesucristo y se sent\u00eda inclinado a poner t\u00e9rmino a su vida. Vicente lo escucha y le aconseja. Cum\u00adplidas las orientaciones del capell\u00e1n, \u00abDios tuvo piedad al fin de este desdichado doctor, quien, estando enfermo, fue liberado en su momento de todas sus tentaciones\u00bb.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal no establece una relaci\u00f3n entre la noche oscura del doctor ocioso y la suya, ni cuenta a sus hermanos el motivo del desenlace feliz. As\u00ed lo reconocen sus bi\u00f3grafos. Jos\u00e9 Mar\u00eda Rom\u00e1n, siguiendo de cerca de L. Abelly, nos lo cuen\u00adta con estas palabras: \u00abVicente, temiendo que el doctor acabase por sucumbir a la fuerza de las tentaciones, pidi\u00f3 a Dios que, si lo ten\u00eda a bien, traspasase a su propia alma las tribulaciones del doctor\u00bb. Y, en ese preciso instante, comenz\u00f3 su noche oscura, su calvario, su tribulaci\u00f3n. O dicho con m\u00e1s precisi\u00f3n:<\/p>\n<p>La oscuridad envolvi\u00f3 su alma. Le resultaba imposible hacer actos de fe. Sent\u00eda desmoronarse en tomo suyo el mundo de cre\u00adencias y certezas que le hab\u00eda envuelto desde la infancia. S\u00f3lo conservaba, en medio de las tinieblas, la convicci\u00f3n de que todo era una prueba de Dios y de que \u00e9ste acabar\u00eda por compadecer\u00adse de \u00e9l. Redobl\u00f3 la oraci\u00f3n y la penitencia y puso en pr\u00e1ctica los medios que crey\u00f3 m\u00e1s apropiados.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal escribi\u00f3 en un papel el credo con la intenci\u00f3n de que, al tocar dicho papel, le sirviera como un acto expreso y voluntario de fe, y se entreg\u00f3 con m\u00e1s ah\u00ednco al ejercicio de la caridad. La confianza en Dios, la oraci\u00f3n, el recurso para actos de fe y el ejercicio de la caridad har\u00e1n posible, al correr de los a\u00f1os, la superaci\u00f3n de la crisis. \u00c9sta \u00abdur\u00f3 tres o cuatro a\u00f1os\u00bb. Sali\u00f3 de la crisis poni\u00e9ndose totalmente a disposici\u00f3n de Dios mediante la entrega a los pobres. Pero de esto hablaremos en el pr\u00f3ximo apartado.<\/p>\n<p>La crisis de fe que sufri\u00f3 Vicente de Pa\u00fal fue el medio m\u00e1s directo del que se sirvi\u00f3 Dios para atraer hacia s\u00ed al futuro hombre de la caridad o de los pobres, y el instrumento m\u00e1s adecuado<\/p>\n<p>para sacarlo de su ceguera y colocarlo convenientemente en el buen camino y en la direcci\u00f3n adecuada. Algo as\u00ed vivi\u00f3 el ciego<\/p>\n<p>Bartimeo. Como ya sabemos, \u00e9ste <em>se encontraba a la vera del camino; <\/em>es decir, se encontraba fuera de \u00e9l. Pero en su interior se agitaban deseos de cambio, y florec\u00edan ilusiones m\u00e1s o menos posibles. Ensimismado en esos deseos nebulosos, percibe voces de una multitud de gente que cada vez suena m\u00e1s cerca. Le extra\u00ad\u00f1a un poco el n\u00famero de las mismas y el alboroto con el que se acercan los peregrinos. Y pregunta. Y le contestan que es Jes\u00fas quien se acerca, y que va camino de Jerusal\u00e9n. \u00bfQu\u00e9 hacer? \u00bfPodr\u00eda ese Jes\u00fas curarle su ceguera? \u00bfPor qu\u00e9 no intentarlo? Y se decide. Y grita con toda su fuerza: <em>\u00a1Jes\u00fas, Hijo de David, ten compasi\u00f3n de m\u00ed! <\/em>En esos momentos, algunos le reprenden por gritar lo que dice y piensa. No era pol\u00edticamente correcto gritar de esa manera, ni arrojar a los cuatro vientos afirmaciones seme\u00adjantes.<\/p>\n<p>Pero, estando en la tensi\u00f3n de su grito, de sus pensamientos y de sus deseos, alguien se le acerca y le dice: <em>\u00a1\u00c1nimo! Lev\u00e1ntate, que te llama. <\/em>Bartimeo se ha encontrado con la incomprensi\u00f3n de la gente, de la gente que acompa\u00f1a a Jes\u00fas. \u00c9sta le ha manda\u00addo callar. Muchas personas, en el mundo en el que vivimos, no entienden que los que no tienen vista reclamen poder tenerla; que los que carecen de lo indispensable deseen poseer algo para vivir con cierta dignidad y poder valerse por s\u00ed mismos; que los pobres y necesitados, \u2014sea la necesidad que sea\u2014, quieran con toda la fuerza de su voluntad salir del estado de postraci\u00f3n en el que se encuentran. Bartimeo no oculta su miseria y, adem\u00e1s, implora misericordia y salvaci\u00f3n; no act\u00faa siguiendo las reglas de lo pol\u00edticamente correcto y reivindica sus derechos, el dere\u00adcho a vivir libre de trabas, el derecho a sanar de su enfermedad, el derecho a poder valerse por s\u00ed mismo, el derecho a poder tomar las decisiones m\u00e1s convenientes para su vida&#8230; Y ahora ese Jes\u00fas a quien \u00e9l ha implorado compasi\u00f3n y misericordia lo llama, le invita a ir donde \u00e9l se encuentra. <em>Ten confianza, ten \u00e1nimo, <\/em>le dicen los mensajeros de Jes\u00fas. Y \u00e9l tambi\u00e9n se lo dice as\u00ed mismo. Puede que la insipidez de su vida, \u2014vida de oscuridad, sufrimiento y marginaci\u00f3n\u2014, haya tocado a su fin. Siente en su interior una esperanza de luz, de vida, de plenitud. Y se deja ani\u00admar y conducir por el grupo que sigue a Jes\u00fas. \u00a1Cu\u00e1n necesario es que los cristianos nos animemos los unos a los otros y nos facilitemos los unos a los otros el acceso confiado a Jes\u00fas!<\/p>\n<p>Bartimeo se encontr\u00f3 con algunas personas que le facilitaron el acceso a Jes\u00fas. Ellas hicieron posible que tuviera un encuentro con \u00e9l. El doctor del que habla Vicente de Pa\u00fal, y que sufr\u00eda horri\u00adblemente por sus tentaciones contra la fe, encontr\u00f3 en el propio Vicente de Pa\u00fal no s\u00f3lo un consejero y un gu\u00eda, sino tambi\u00e9n un cirineo que carg\u00f3 con su cruz. Tambi\u00e9n Vicente de Pa\u00fal tuvo esos cireneos y proveedores en su encuentro definitivo con Jes\u00fas. Esos cirineos o proveedores de Vicente de Pa\u00fal fueron su oraci\u00f3n, sus servicios de caridad sus ma\u00f1as para combatir la tentaci\u00f3n, su director espiritual&#8230; Todos ellos facilitaron su encuentro con Jes\u00fas e hicieron posible su curaci\u00f3n. En ese preciso momento emergie\u00adron en el coraz\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal el compromiso decisivo, la conversi\u00f3n de su vida, la vocaci\u00f3n definitiva.<\/p>\n<p>3.5. <em>Compromiso \/ S\u00faplica: \u00abquisiera ver\u00bb<\/em><\/p>\n<p>El doctor del que habla Vicente de Pa\u00fal sali\u00f3 de su noche oscura gracias al ofrecimiento que hab\u00eda hecho el propio Vicen\u00adte de Pa\u00fal de <em>aceptar y abrazar dicha cruz\u00bb. <\/em>Bartimeo, al recibir la llamada, <em>se levant\u00f3 y solt\u00f3 su manto. <\/em>Ya no iba a necesi\u00adtar m\u00e1s el manto para pedir limosna; confiaba plenamente en que Jes\u00fas le otorgar\u00e1 lo que necesitaba y anhelaba. Y Vicente de Pa\u00fal, \u00bfqu\u00e9 hizo? \u00bfC\u00f3mo pudo salir de sus tribulaciones y de su ceguera? Tambi\u00e9n arroj\u00f3 al suelo <em>su manto <\/em>y se fue con Jes\u00fas. Es decir, renunci\u00f3 a sus pretensiones y anhelos humanos, y se ofre\u00adci\u00f3 a Dios para vivir gastando su vida en el servicio de los pobres. Sus bi\u00f3grafos nos lo relatan minuciosamente:<\/p>\n<p>La tentaci\u00f3n dur\u00f3 tres o cuatro a\u00f1os. Se vio libre de ella cuando, bajo la inspiraci\u00f3n de la gracia, tom\u00f3 la firme e irrevo\u00adcable resoluci\u00f3n de consagrar toda su vida, por amor a Jesucris\u00adto, al servicio de los pobres.<\/p>\n<p>La tentaci\u00f3n contra la fe ha acercado a Vicente de Pa\u00fal a Dios, y Dios mismo le ha inspirado la forma de destruir su cas\u00adtillo de naipes y de humo. El nuevo contacto con Dios le ha hecho ver que <em>consumir la vida en el servicio a los pobres <\/em>es fuente de vida y garant\u00eda de un tesoro mucho mejor y menos esquivo que el que \u00e9l mismo hab\u00eda buscado con tanto trabajo y ah\u00ednco, y nunca hab\u00eda sido capaz de encontrarlo satisfactoria\u00admente.<\/p>\n<p>La prueba ha madurado a Vicente de Pa\u00fal y le ha facilitado el giro copernicano que \u00e9l necesitaba en su vida como hombre, como cristiano y como sacerdote. Lo podemos deducir de sus testimonios posteriores. Tal y como en ocasiones habla, descu\u00adbrimos que lo hace a trav\u00e9s del prisma de su propia experiencia. Lo que ha vivido, padecido; el trabajo realizado in\u00fatilmente, las prisas, los desastres, las cruces y las tentaciones, felizmente superadas, le han servido para dar consejos, tomar decisiones, realizar la voluntad de Dios\u00bb. Jos\u00e9 Mar\u00eda Rom\u00e1n nos ofrece este testimonio al respecto:<\/p>\n<p>Todo indica que nos encontramos aqu\u00ed ante la coyuntura decisiva de su vida. Bajo el peso de la prueba, su esp\u00edritu se fue acrisolando lentamente. Sali\u00f3 de ella purificado y transformado. Todav\u00eda habr\u00eda de vivir otras experiencias y recibir otras luces. Pero el cambio radical ya se hab\u00eda producido. Hab\u00eda encontrado a Dios y se hab\u00eda encontrado a s\u00ed mismo, aunque su vocaci\u00f3n no se hab\u00eda concretado a\u00fan en una determinada forma de vida ni en una actividad espec\u00edfica. Por eso va a seguir durante unos a\u00f1os tanteando un poco a ciegas todav\u00eda. La conversi\u00f3n radical vivi\u00adda por Vicente pasar\u00eda por un largo proceso de maduraci\u00f3n, hasta convertirse en un \u00e1rbol cargado de frutos.<\/p>\n<p>Paso a paso, poco a poco, todav\u00eda llevado de la mano por otros, Vicente de Pa\u00fal va acerc\u00e1ndose a Jes\u00fas. Y, como Bartimeo, escucha la palabra de Jes\u00fas que le dice: <em>\u00bfQu\u00e9 quieres que haga por ti?. <\/em>Y \u00e9l contesta: <em>Maestro, que vuelva a ver. <\/em>Vicente de Pa\u00fal fue abriendo sus ojos a la nueva vida que se le ofrece, y que acoge y acepta. Su fe, su confianza, <em>le han salvado. <\/em>Bartimeo y Vicente de Pa\u00fal han encontrado, en Jes\u00fas, la luz y la vida. Y las han encontrado porque se han fiado de \u00e9l, porque han suplicado con confianza y, porque han sabido hacer bien la petici\u00f3n, han descubierto sus cegueras, en primer lugar. Ahora, gracias a Jes\u00fas, pueden ver. Tanto Bartimeo como Vicente de Pa\u00fal son, despu\u00e9s de sus encuentros con Jes\u00fas, personas con los ojos abiertos; tie\u00adnen los ojos abiertos para s\u00ed y para los dem\u00e1s. A partir de ahora se sentir\u00e1n solidarios con los dem\u00e1s, y entender\u00e1n la vida como un don de Dios, y no como una batalla en la que hay que dirimir qui\u00e9nes son los m\u00e1s fuertes y qui\u00e9nes son los que deben vivir mejor aunque sea a costa de los dem\u00e1s. Por desgracia, \u00e9ste \u00falti\u00admo estilo de vida ego\u00edsta hab\u00eda constituido, hasta el momento del encuentro con Jes\u00fas, la forma de vida de Bartimeo y de Vicente de Pa\u00fal. Bartimeo y Vicente de Pa\u00fal tuvieron existencias parale\u00adlas antes del encuentro con Jes\u00fas y, tambi\u00e9n, despu\u00e9s de dicho encuentro.<\/p>\n<p>3.6. <em>Obediencia <\/em>y <em>servicio en fidelidad \/ Seguimiento de Jes\u00fas<\/em><\/p>\n<p>El encuentro con Jes\u00fas sirvi\u00f3, tanto a Bartimeo como a Vicente de Pa\u00fal, para cambiar el rumbo de su existencia. Los dos recobraron la vista, la vida conforme el querer de Dios. Y los dos optaron correctamente por ponerse tras Jes\u00fas y acompa\u00f1arlo hasta Jerusal\u00e9n. Es decir, hasta sacrificar sus propias vidas en aras del bien com\u00fan y, principalmente, de los que m\u00e1s lo necesi\u00adtaban. Se hicieron, pues, aut\u00e9nticos seguidores de Jes\u00fas, disc\u00edpu\u00adlos totalmente entregados a la misi\u00f3n realizada por Jes\u00fas y traspasada a los suyos.<\/p>\n<p>Cuando el evangelista Marcos nos dice que Bartimeo, despu\u00e9s del encuentro personal con Jes\u00fas, <em>lo segu\u00eda por el camino <\/em>os est\u00e1 mostrando que Bartimeo hab\u00eda comprendido lo que Jes\u00fas quer\u00eda y ped\u00eda a los suyos, y que aceptaba dicho proyecto hasta el final. Bartimeo, a partir de ese encuentro, ya <em>no se encontrar\u00e1 m\u00e1s a la vera del camino <\/em>ni tan siquiera <em>en el cami\u00adno; <\/em>Bartimeo estar\u00e1 caminando con Jes\u00fas, pues <em>se puso en cami\u00adno siguiendo a Jes\u00fas. <\/em>Bartimeo supo cumplir, sin haber recibido una invitaci\u00f3n expresa, con lo que Jes\u00fas hab\u00eda mandado hacer a Pedro<sup>7<\/sup>I al comenzar su camino hacia Jerusal\u00e9n: <em>seguirlo por el camino. <\/em>El ciego Bartimeo no estaba ciego en su interior. Pedro, los Zebedeos, y todos los disc\u00edpulos que acompa\u00f1aban a Jes\u00fas ve\u00edan por fuera pero estaban ciegos interiormente. Ellos busca\u00adban lo superfluo, lo que no construye el reino de Dios: primeros puestos, honores, privilegios, riquezas, dominio, poder sobre otros; Bartimeo, en cambio, s\u00f3lo pide recobrar la vista. Marcos, pues, nos ha ofrecido este relato para que nosotros sepamos dis\u00adcernir bien que la ceguera que nos impide estar con Jes\u00fas y seguirlo es la de la ambici\u00f3n, y que la visi\u00f3n correcta es la que nos pone, de verdad, en camino de seguimiento.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal, despu\u00e9s del encuentro con Jes\u00fas a trav\u00e9s de su noche oscura, tambi\u00e9n se ha puesto en camino convirti\u00e9ndose<\/p>\n<p>en su disc\u00edpulo aut\u00e9ntico. Cuando buscaba un beneficio que le proporcionase un honesto retiro, estaba ciego y no quer\u00eda ver. Pero, tan pronto se ha dado cuenta de la realidad doliente de la vida y del verdadero seguimiento de Cristo en el ejercicio de su ministerio como sacerdote, ha comenzado a ver, se ha metido en el camino de Cristo, y lo acompa\u00f1a en la buena direcci\u00f3n. Eso es lo que \u00e9l mismo nos transmite al afirmar, en su noche oscura de tentaciones contra la fe, que de ahora en adelante desea <em>consa\u00adgrar toda su vida, por amor a Jesucristo, al servicio de los pobres. <\/em>Desde ese instante, los pobres ser\u00e1n, para \u00e9l, lo mismo que la ciudad de Jerusal\u00e9n para Jes\u00fas: <em>su cruz, su pasi\u00f3n, su muerte y su resurrecci\u00f3n. <\/em>La ceguera de Vicente de Pa\u00fal qued\u00f3, pues, superada cuando tom\u00f3 esta resoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>En este cambio de rumbo, Vicente de Paul no se encontr\u00f3 solo. Hab\u00eda sabido acertar en la b\u00fasqueda de directores espirituales ade\u00adcuados: Benito de Canfield, Pedro de B\u00e9rulle, Andr\u00e9s Duval. \u00c9stos le supieron orientar y aconsejar. Pedro de B\u00e9rulle, adem\u00e1s, le ayudar\u00e1 a dar los primeros pasos en el nuevo nimbo otorgado a su vida, ofreci\u00e9ndole el curato de Clichy, haci\u00e9ndole capell\u00e1n de los Gondi y, tambi\u00e9n, proporcion\u00e1ndole el curato de Ch\u00e1tillon-les-Dombes. Todos estos lugares y vivencias se convirtieron para \u00e9l en experiencias muy \u00fatiles cuando estaba renaciendo como seguidor de Jesucristo. Es m\u00e1s, fueron verdaderas experiencias que termi\u00adnaron por configurar toda su vida y su obra posterior.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal ha obtenido de Dios el regalo de la visi\u00f3n correcta, se ha convertido y ha encontrado sentido a su vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>N\u00e9lio Pereira nos lo describe con precisi\u00f3n, con naturalidad. Transcribo sus palabras:<\/p>\n<p>Como ocurre en la vida de la gran mayor\u00eda de los santos, tambi\u00e9n en la de Vicente podemos verificar c\u00f3mo se halla frac\u00adcionada en dos mitades. En la primera, anteriormente descrita, Vicente espera que Dios le ayude a hacer lo que \u00e9l ha planeado por su cuenta y riesgo, sin preocuparse por saber de antemano si es eso lo que Dios quiere o no. Durante esta etapa, Dios no era la fuerza motriz que, como veremos m\u00e1s adelante, condicionar\u00e1 todas sus actitudes.<\/p>\n<p>Recordemos a\u00fan, antes de adentramos en la fase clave de su vida, que la \u00abconversi\u00f3n\u00bb y \u00abvocaci\u00f3n\u00bb son realidades correlati\u00advas. La conversi\u00f3n, entendida como irrupci\u00f3n de la gracia divi\u00adna que gradualmente transforma el coraz\u00f3n del hombre, exige una ruptura con el pasado y postula un nuevo modo de vivir y pensar. Bajo la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, el sujeto es llamado a un \u00abnuevo comienzo\u00bb, para lo cual su voluntad debe estar ani\u00admada por el deseo de descubrir y cumplir la voluntad de Dios en la vida.<\/p>\n<p>Con el pasar de los a\u00f1os, Vicente de Pa\u00fal aprender\u00e1 a escu\u00adchar la llamada al seguimiento en los acontecimientos concretos de su vida. Comprender\u00e1 que seguir a Jes\u00fas significa, sobre todo, someterse a la divina voluntad. En la segunda etapa, una vez superado el umbral del ego\u00edsmo, su deseo<sup>.<\/sup> de vivir en con\u00adformidad con los planes de Dios o, como \u00e9l tantas veces repite, vivir en \u00abactitud de confianza en la Providencia\u00bb, se traducir\u00e1 fundamentalmente en un amor incondicional al pr\u00f3jimo, parti\u00adcularmente a los m\u00e1s necesitados.<\/p>\n<p>N\u00e9lio Pereira, dec\u00edamos, ha entendido de maravilla el proce\u00adso operado en Vicente de Pa\u00fal. Y lo ha reflejado magn\u00edficamen\u00adte. En primer lugar, precisa que existen dos etapas en la vida de Vicente de Paul. La primera est\u00e1 marcada por el ego\u00edsmo huma\u00adno, por la profesi\u00f3n de una fe en un Dios tapa agujeros creado por el ser humano en provecho propio: <em>esperar que Dios le ayude a hacer lo que Vicente de Pa\u00fal mismo ha planeado por su cuenta y riesgo <\/em>y, adem\u00e1s, <em>sin haberse parado a pensar antes si <\/em><em>ese era el querer de Dios o no era. <\/em>Se caracteriza, tambi\u00e9n, por la ausencia de Dios: entonces <em>Dios no era la fuerza motriz que condicionar\u00e1 <\/em>despu\u00e9s <em>todas sus actitudes. <\/em>La segunda etapa, en cambio, se significar\u00e1 por <em>vivir y actuar en conformidad con los planes de Dios <\/em>o, dicho con otras palabras, por vivir y actuar al dictado de la <em>providencia divina.<\/em><\/p>\n<p>En medio de ambas etapas, Vicente de Pa\u00fal <em>cambia, se con\u00advierte, encuentra la misi\u00f3n que le ser\u00e1 propia. <\/em>Los aconteci\u00admientos que uno a uno han ido frustrando sus planes, las circuns\u00adtancias que lo llevaron a T\u00fanez como prisionero y cautivo, el contacto con la caridad y la atenci\u00f3n a los enfermos, las tentacio\u00adnes contra la fe, el encuentro con sus maestros de espirituali\u00addad&#8230; han sido medios de los que Dios se fue sirviendo para hacer reflexionar a Vicente de Pa\u00fal, y para hacerle descubrir que estaba ciego, que era ego\u00edsta y que esa no era la misi\u00f3n de un buen sacerdote. Y Vicente de Pa\u00fal, como el Bartimeo del evan\u00adgelio, ha sabido escuchar y acoger la llamada a encontrarse con Jes\u00fas, le ha abierto las puertas de su interior de par en par y se ha dejado convencer de que los planes de Dios son mejores y obtienen la felicidad mucho mejor que los programados por los humanos. De ese encuentro, \u2014cambio y conversi\u00f3n\u2014, Vicente de Pa\u00fal sali\u00f3 convencido de que en la vida era imprescindible <em>des\u00adcubrir, <\/em>en primer lugar, <em>la voluntad de Dios <\/em>y, despu\u00e9s, seguirla o cumplirla o <em>hacerla realidad. <\/em>De esto, y no de otra cosa, es de lo que nos habla cuando afirma, sostiene y pone como testimo\u00adnio <em>\u00absu fe y su experiencia\u00bb. <\/em>Por esa raz\u00f3n, Vicente de Pa\u00fal reco\u00admendar\u00e1 y exigir\u00e1 siempre a los suyos <em>acompasar cada uno de los pasos al querer o no querer de Dios, buscar la voluntad de Dios en todo y practicarla despu\u00e9s. <\/em>Y eso, cueste lo que cueste; y aunque haya que esperar el tiempo que Dios quiera. El \u00e9xito en sus trabajos y en sus obras posteriores avala fielmente la trans\u00adformaci\u00f3n realizada en su vida, en su persona y en sus acciones; muestra el trabajo de Dios, trabajo callado que muchos saben descubrir y agradecer. As\u00ed pues, su compromiso, su vocaci\u00f3n, ser\u00e1 siempre <em>consumir todos los d\u00edas de su vida en el servicio incondicional a los m\u00e1s necesitados. <\/em>Antes de su conversi\u00f3n, se amaba a s\u00ed mismo o, a la sumo, a sus parientes; despu\u00e9s, amar\u00e1 a su pr\u00f3jimo, amar\u00e1 a los necesitados y se consumar\u00e1 por ellos en el altar del servicio. Vicente de Pa\u00fal fue capaz de abrir las puertas de su persona al amor de Dios y, por eso mismo, fue consciente de que ya s\u00f3lo pod\u00eda vivir amando incondicionalmen\u00adte a todos pero, de manera muy especial y radical, a los pobres.<\/p>\n<p>Santiago Barqu\u00edn<\/p>\n<p>CEME 2010<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>FE Y SEGUIMIENTO DE VICENTE DE PAUL Tal y como dec\u00edamos, para comprender la fe y la experiencia de Vicente de Pa\u00fal, a las que \u00e9l alude con alguna frecuencia en sus cartas y conferencias, &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-fe-como-experiencia-de-san-vicente-iii\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":404146,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-404540","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sin-categoria"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>La fe como experiencia de san Vicente (III) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-fe-como-experiencia-de-san-vicente-iii\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La fe como experiencia de san Vicente (III) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"FE Y SEGUIMIENTO DE VICENTE DE PAUL Tal y como dec\u00edamos, para comprender la fe y la experiencia de Vicente de Pa\u00fal, a las que \u00e9l alude con alguna frecuencia en sus cartas y conferencias, ... 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