{"id":40450,"date":"2014-10-10T08:25:00","date_gmt":"2014-10-10T06:25:00","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2011\/05\/%c2%abjovenes-completamente-entregadas-a-dios-para-el-servicio-de-los-pobres%c2%bb\/"},"modified":"2014-10-10T08:25:00","modified_gmt":"2014-10-10T06:25:00","slug":"jovenes-completamente-entregadas-a-dios-para-el-servicio-de-los-pobres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/jovenes-completamente-entregadas-a-dios-para-el-servicio-de-los-pobres\/","title":{"rendered":"\u00abJ\u00f3venes completamente entregadas a Dios para el servicio de los pobres\u00bb"},"content":{"rendered":"<h2>I. Observaciones previas<\/h2>\n<div id=\"attachment_40455\" style=\"width: 209px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/05\/PremieresFilles.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-40455\" class=\"size-medium wp-image-40455 \" title=\"Reconstrucci\u00f3n del aspecto de las primeras Hijas de la Caridad\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/05\/PremieresFilles-199x300.jpg?resize=199%2C300\" alt=\"Reconstrucci\u00f3n del aspecto de las primeras Hijas de la Caridad\" width=\"199\" height=\"300\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-40455\" class=\"wp-caption-text\">Reconstrucci\u00f3n del aspecto de las primeras Hijas de la Caridad<\/p><\/div>\n<p>Desde que estudio a san Vicente, siempre he tropezado con dificultades, sintiendo la impresi\u00f3n de querer conci\u00adliar lo irreconciliable. El tema de mi trabajo podr\u00eda resu\u00admirse bajo este t\u00edtulo: \u00abSan Vicente, hoy\u00bb. Y lo comprendo, hay tanta distorsi\u00f3n, que es un trabajo muy arriesgado.<\/p>\n<p>Por esta regla general, el trabajo de un buen historiador, se caracteriza por el desinter\u00e9s cient\u00edfico que le pone a plena disposici\u00f3n de su modelo.<\/p>\n<p>Yo, no trato de hacer un estudio cient\u00edfico, hist\u00f3rico, profundo, sobre san Vicente: mi fin es muy interesado: Trato de devolver a los hijos y a las hijas de San Vicente, el gusto, la sed, el hambre de san Vicente, que se alimenten de \u00e9l, para cumplir sus compromisos con la Iglesia y con el mundo.<\/p>\n<p>Los tiempos han cambiado tanto (mucho m\u00e1s en estos \u00faltimos treinta a\u00f1os que en los trescientos precedentes) que la tentaci\u00f3n es muy grande, al pensar como \u00abhoy\u00bb, y no tratar de estudiar a san Vicente, sino explotarle, tratar de encontrar aquello que yo necesito hoy&#8230; De ese modo mi alimento ser\u00eda a la carta, en vez de servirme el men\u00fa de san Vicente; a m\u00ed me gusta de san Vicente&#8230;<\/p>\n<p>Cuando hablo a las Hijas de la Caridad, hago algunas veces un peque\u00f1o test, no con picard\u00eda, pero que aclara muchas cosas. Digo por ejemplo a las Hermanas: \u00abD\u00edganme tres frases, las que les parezcan m\u00e1s importantes de san Vicente\u00bb. Y siempre hay dos corrientes: Por ejemplo, hay quien toma como frase t\u00edpica:<\/p>\n<ul>\n<li>Dadme un hombre de oraci\u00f3n, ser\u00e1 capaz de todo.<\/li>\n<li>No hay que adelantarse a la Providencia.<\/li>\n<li>Hijas de la Caridad, es decir Hijas de Dios.<\/li>\n<\/ul>\n<p>La otra corriente elegir\u00e1, frente a \u00abDadme un hombre de oraci\u00f3n\u00bb dir\u00e1n: \u00abDejar a Dios por Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Frente a \u00abNo adelantarse a la Providencia\u00bb dir\u00e1n: \u00abHay que ir a los pobres, como quien apaga un fuego\u00bb.<\/p>\n<p>Frente a \u00abHijas de la Caridad, hijas de Dios\u00bb, dir\u00e1n: \u00abServir a los pobres, es vuestro papel principal, vuestro asunto m\u00e1s importante\u00bb.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed tenemos dos perspectivas de las que trataremos al hablar de la Consagraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero pueden darse cuenta de la tentaci\u00f3n de buscar en san Vicente lo que justifica nuestra manera de ver, lo que preferimos:<\/p>\n<p>Es un riesgo, y un riesgo muy grave.<\/p>\n<p>Voy, pues, a tratar de deciros lo que san Vicente dijo, desde luego que sin perder de vista el \u00abhoy\u00bb, pero os dejar\u00e9 (y ya me lo han reprochado algunas veces) la gran res\u00adponsabilidad de aplicarla a vuestro <em>hoy. <\/em>Vuestro <em>hoy, <\/em>yo no lo conozco bastante, y ser\u00eda muy f\u00e1cil y muy peligroso pasar de provincia en provincia lanzando a grandes l\u00edneas una evoluci\u00f3n. Prefiero decir: Esto dijo san Vicente, esto es lo que yo creo que dijo san Vicente\u00bb. Hay que conside\u00adraros como adultos, escuchar lo que dijo san Vicente, y luego reflexionar sobre vuestra vida en relaci\u00f3n con esa luz.<\/p>\n<p>Vamos a hablar aqu\u00ed de la <em>consagraci\u00f3n. <\/em>Y voy a ser\u00advirme de una frase que servir\u00e1 de tema a nuestro estudio, una frase de la que vamos a pesar todas y cada una de sus palabras.<\/p>\n<h2>II. <strong>J\u00f3venes completamente entregadas a Dios para el servicio de los pobres<\/strong><\/h2>\n<p>Los tres pilares de nuestra reflexi\u00f3n ser\u00e1n:<\/p>\n<ol>\n<li>Completamente entregadas a Dios.<\/li>\n<li>Las relaciones con los pobres.<\/li>\n<li>La noci\u00f3n de servicio.<\/li>\n<\/ol>\n<h3><em>Completamente entregadas a Dios<\/em><\/h3>\n<p>El 22 de octubre de 1650, san Vicente reun\u00eda a 7 Hijas de la Caridad, que acababan de recibir su colocaci\u00f3n: Dos ir\u00edan a Montmirail, dos a Hennebont y tres a Nantes. En estos env\u00edos, estos mandatos, estas misiones, hay con fre\u00adcuencia textos magn\u00edficos para que reflexionemos, para que meditemos. Pod\u00e9is encontrarlos en los tomos IX y X. Cuando encontr\u00e9is: \u00abenv\u00edo\u00bb \u00abhermanas enviadas a&#8230;\u00bb leedlo, con frecuencia est\u00e1 lleno de mucha riqueza. Pues bueno, ese 22 de octubre de 1650, al dar sus consignas, san Vicente habla de una visita al se\u00f1or Obispo (lo que os demuestra la importancia que daba a las relaciones, a la pastoral, a la pastoral local) \u2014sigue san Vicente\u2014. \u00abSi os pregunta que qui\u00e9n sois (se trata, pues, de una cuesti\u00f3n de <em>identidad), <\/em>decidle que sois \u00abpobres Hijas de la Caridad, completa\u00admente entregadas a Dios para el servicio de los pobres\u00bb (IX-533-534). Encontramos en san Vicente esta f\u00f3rmula re\u00adpetida de manera an\u00e1loga muchas veces, y algunas, palabra a palabra, pero en esta frase y en este contexto (se trata de presentarse a un obispo) la f\u00f3rmula es muy interesante y significativa: se trata de vuestra identificaci\u00f3n como Hijas de la Caridad: \u00abSi os pregunta <em>qui\u00e9n <\/em>sois\u00bb y seg\u00fan san Vi\u00adcente, lo esencial de vuestra identidad est\u00e1 en esta frase: \u00abJ\u00f3venes completamente entregadas a Dios para el servi\u00adcio de los pobres\u00bb.<\/p>\n<p>Nada me parece m\u00e1s exacto, m\u00e1s concreto que esta carta de identidad que san Vicente da a estas siete Hermanas. Todo se encuentra ah\u00ed, y todo es esencia, cada palabra tiene su gran importancia.<\/p>\n<ul>\n<li><em>completamente entregadas: <\/em>es decir, dadas por com\u00adpleto, plenamente;<\/li>\n<li><em>entregadas a Dios: <\/em>Se trata pues de una verdadera consagraci\u00f3n;<\/li>\n<li><em>para: <\/em>la preposici\u00f3n tiene aqu\u00ed una importancia ca\u00adpital, vais a verlo, d\u00e1 movimiento, sentido, orienta\u00adci\u00f3n a vuestra vida y a vuestra consagraci\u00f3n;<\/li>\n<li><em>para el servicio: <\/em>lo que califica de manera cierta y segura vuestras relaciones con los pobres;<\/li>\n<li>y en fin, la palabra <em>\u00abpobres\u00bb.<\/em><\/li>\n<\/ul>\n<p>No s\u00f3lo est\u00e1 todo ah\u00ed, est\u00e1 coherente, organizado, orde\u00adnado, y nos permite insistir en el equilibrio espec\u00edfico de vuestra vocaci\u00f3n, de vuestra vida seg\u00fan san Vicente.<\/p>\n<p>Vamos a tratar de profundizar cada una de estas pala\u00adbras. Desde luego tendremos que enfrentarnos con la rea\u00adlidad, coger palabra por palabra, una tras la otra. Cuanto m\u00e1s leo a san Vicente, m\u00e1s me cuesta hablar a las Hijas de la Caridad de su vocaci\u00f3n. No porque sea muy compli\u00adcada, si no porque es tan sencilla, tan coherente, tan ho\u00admog\u00e9nea, tan \u00abuna\u00bb para nuestro lenguaje humano.<\/p>\n<p>Para hablar eficazmente a las Hijas de la Caridad de su vocaci\u00f3n, habr\u00eda que hablar al mismo tiempo de consa\u00adgraci\u00f3n y de servicio, de oraci\u00f3n y de servicio, decir al mismo tiempo pobres y Jesucristo, pues san Vicente ha sa\u00adbido unirlo todo en vuestra vida, en vuestra vocaci\u00f3n, unirlo, unificarlo. Y expresiones como \u00e9sta: \u00abServ\u00eds a Jesu\u00adcristo en la persona de los pobres\u00bb, \u00abdejar a Dios por Dios\u00bb, o la frase que hemos tomado como tema, tienen tal riqueza, tal unidad org\u00e1nica, que casi se turba la conciencia al analizarlas palabra a palabra.<\/p>\n<p>Es apasionante hablar a las Hijas de la Caridad de su vocaci\u00f3n seg\u00fan san Vicente, pero es muy dif\u00edcil. Por ejem\u00adplo: \u00bfqu\u00e9 sois? \u00bfSois primero consagradas, o sois primero siervas de los pobres? Yo creo que el solo hecho&#8217;de hacer la pregunta es traicionar el pensamiento de san Vicente y la realidad de vuestra vocaci\u00f3n. San Vicente es el que responde: \u00abJ\u00f3venes completamente entregadas a Dios, pa\u00adra el servicio de los pobres\u00bb. No dice, daros cuenta, \u00abj\u00f3ve\u00adnes entregadas a Dios y que sirven a los pobres\u00bb; ah\u00ed en\u00adcontrar\u00edamos, por decirlo as\u00ed, dos fines, dos actos, dos ejes. Por un lado la consagraci\u00f3n, por otro, el servicio. <strong>El <\/strong><em>para <\/em>en la frase cambia todo y todo lo unifica. Termina vuestra consagraci\u00f3n y santifica y consagra vuestro ser\u00advicio. Indica claramente que el servicio de los pobres no es un segundo tiempo de vuestra vocaci\u00f3n, de vuestra vida, si no que est\u00e1 presente, determinante, esencial en vuestra misma consagraci\u00f3n. Por lo tanto, no existe para vosotras, de una parte vuestra consagraci\u00f3n, con pobreza, castidad y obediencia, y de otra parte vuestra actividad apost\u00f3lica, es decir, el servicio de los pobres. No se com\u00adprender\u00eda nada de vuestra consagraci\u00f3n, si aunque s\u00f3lo fuese un momento, se hiciese abstracci\u00f3n del servicio de los pobres. Como vuestro servicio a los pobres se encon\u00adtrar\u00eda fundamentalmente desnaturalizado si se hiciese abs\u00adtracci\u00f3n de vuestra consagraci\u00f3n.<\/p>\n<ul>\n<li>Una Hija de la Caridad o se entrega toda a Dios, o no ser\u00e1 Hija de la Caridad.<\/li>\n<li>Una Hija de la Caridad se entregar\u00e1 a Dios \u00abpara\u00bb el servicio de los pobres o no ser\u00e1 Hija de la Caridad.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Esta preposici\u00f3n \u00abpara\u00bb es verdaderamente esencial en esta carta de identidad que os ha dejado san Vicente.<\/p>\n<p>Y despu\u00e9s de dicho todo esto, tenemos que hablar con lenguaje humano, y distinguir para analizar.<\/p>\n<p>\u00abCompletamente entregadas a Dios\u00bb en esta expresi\u00f3n, ya lo hemos visto, todas las palabras importan.<\/p>\n<ul>\n<li>En primer lugar, claro est\u00e1, <em>Dios, <\/em>Hijas de la Cari\u00addad, dice san Vicente, es decir, \u00abHijas de Dios\u00bb. Las ges\u00adtiones vicencianas y el compromiso de las Hijas de la Ca\u00adridad son esencialmente teoc\u00e9ntricos. Es la fe la que anima e ilumina la caridad. Es en nombre de la fe y en la esperanza de un encuentro con Jes\u00fas, como una Hija de la Caridad busca a los pobres, ama a los pobres, sirve a los pobres. Por lo tanto el problema de la Hija de la Caridad, es ante todo, un problema de fe.<\/li>\n<li>La palabra \u00abentregadas\u00bb. Como todos los grandes m\u00edsticos, san Vicente compara este don al del esposo a la esposa. Todas conoc\u00e9is el hermoso texto de junio de 1656: \u00abHermanas, comprended esto bien: al entrar en la Com\u00adpa\u00f1\u00eda, hab\u00e9is elegido al Se\u00f1or como vuestro esposo, y El os ha recibido como a sus esposas, mejor dicho, os hab\u00e9is desposado con El, y esto por medio de los Votos, de tal modo que vosotras sois sus esposas y El es vuestro esposo, pues despu\u00e9s de 4 a\u00f1os, poco m\u00e1s o menos, os hab\u00e9is entre\u00adgado a El y esto por los Votos. Y como el matrimonio no es otra cosa que una donaci\u00f3n que la mujer hace de s\u00ed misma a su marido, as\u00ed el matrimonio espiritual que hab\u00e9is con- tra\u00eddo con Nuestro Se\u00f1or, no es otra cosa que una entrega que le hac\u00e9is de vosotras mismas, y El tambi\u00e9n se entrega a vosotras&#8230;\u00bb (X 160. Eso es lo que hay que poner bajo el verbo entregar en esta expresi\u00f3n. Es la entrega de un es\u00adposo a una esposa y de una esposa a su esposo).<\/li>\n<\/ul>\n<p>Y en cuanto a la palabra \u00abcompletamente\u00bb, \u00abcompleta\u00admente entregadas a Dios\u00bb, es sin\u00f3nimo de dos adverbios que se encuentran con frecuencia en san Vicente \u00abentera\u00admente y puramente\u00bb; y es que antes de la fundaci\u00f3n de los Sacerdotes de la Misi\u00f3n y antes de la de las Hijas de la Ca\u00adridad, san Vicente hab\u00eda tenido la experiencia, m\u00e1s bien la frustraci\u00f3n, de lo que podr\u00edamos llamar: dones parciales. Despu\u00e9s de Gannes-Folleville (25 de enero de 1617), nos cuenta el mismo san Vicente, que unos Padres Jesuitas vinieron a ayudarle a predicar las Misiones. Desde luego, esa ayuda, fue \u00fatil y preciosa, pero no tard\u00f3 san Vicente en darse cuenta, de que esa ayuda parcial, no era suficiente. Y en el contrato de Fundaci\u00f3n de los Sacerdotes de la Mi\u00adsi\u00f3n, el 17 de abril de 1625, se especifica claramente que se trata de eclesi\u00e1sticos que se dedicar\u00e1n completa y exclusi\u00advamente a la salvaci\u00f3n de la pobre gente del pueblo.<\/p>\n<p>Lo mismo ocurri\u00f3 con las Cofrad\u00edas de Caridad. Cierta\u00admente las se\u00f1oras eran muy abnegadas, pero, como ob\u00adserva san Vicente, \u00ablas damas de San Salvador fundaron una Cofrad\u00eda en su parroquia; serv\u00edan ellas mismas a los pobres, les llevaban los remedios, la marmita, todo lo que les hac\u00eda falta; pero como la mayor\u00eda eran de buena condi\u00adci\u00f3n y ten\u00edan marido y familia, algunas veces las fastidia\u00adba el puchero, y eso las incomodaba, y hablaron de buscar algunas criadas para que lo llevasen por ellas\u00bb (IX, 456). Entregadas s\u00ed, pero no completamente entregadas&#8230;<\/p>\n<p>As\u00ed fue como san Vicente hizo la experiencia del don parcial, y pronto se dio cuenta de que el servicio de los pobres exig\u00eda un don total. Y ya desde el d\u00eda 5 de julio de 1640, dec\u00eda a las primeras Hijas de la Caridad: \u00abPara ser verda\u00adderas Hijas de la Caridad, hay que dejarlo todo: padre, madre, bienes, pretensiones a formar un hogar&#8230; Ser Hijas de la Caridad, es ser Hijas de Dios, Hijas que pertenecen por completo a Dios, pues el que vive en caridad, vive en Dios y Dios en \u00e9l\u00bb (IX, 14). Antes de hablar del valor de vuestra consagraci\u00f3n, acaso sea \u00fatil recordar r\u00e1pidamente, <em>la historia de la Consagraci\u00f3n en la Comunidad.<\/em><\/p>\n<p>Cronol\u00f3gicamente, entre vosotras, la consagraci\u00f3n fue anterior a los Votos. Estos no fueron m\u00e1s que la f\u00f3rmula espiritual y jur\u00eddica de una consagraci\u00f3n ya efectiva, total e indispensable.<\/p>\n<p>Hasta el 25 de marzo de 1642, en efecto, es decir, durante los nueve primeros a\u00f1os de vuestra fundaci\u00f3n, las primeras Hijas de la Caridad vivieron su don total a Dios de manera independiente a todo Voto o a toda f\u00f3rmula. Y vais a ver (y es bueno fijarnos en ello), que la aspiraci\u00f3n de hacer Votos sali\u00f3, como hoy se dice, <em>de la base, <\/em>y hasta llen\u00f3 de ansiedad a san Vicente. En efecto el 5 de julio de 1640, san Vicente dec\u00eda: \u00abLas Hijas de la Caridad, aunque por ahora, no hagan votos, no dejan de estar en un estado de perfec\u00adci\u00f3n si son verdaderas Hijas de la Caridad\u00bb (IX, 14). \u00bfQu\u00e9 quiere decir ese, \u00abpor ahora\u00bb? Quince d\u00edas despu\u00e9s, el 19 de julio de 1640, durante una conferencia, san Vicente habla incidentalmente de la f\u00f3rmula de los Votos de los religiosos hospitalarios de Italia, en la que se encuentra la expresi\u00f3n: \u00abNuestros Se\u00f1ores los Pobres\u00bb, y se maravilla ante esta expresi\u00f3n que desde entonces har\u00e1 suya.<\/p>\n<p>Pero al parecer lo que dijo el conferenciante llam\u00f3 la atenci\u00f3n a sus oyenes: en el texto (y la secretaria no es otra que Luisa de Marillac) vemos que las hermanas no se conforman con la f\u00f3rmula : \u00abEl fervor con que el se\u00f1or Vicente ley\u00f3 el texto de estos votos hizo que algunas her\u00admanas expresaran sus sentimientos&#8230; Imagin\u00e1ndose la di\u00adcha de aquellos buenos religiosos que se entregaban por completo al Se\u00f1or, y preguntaron, si en nuestra Compa\u00f1\u00eda, no podr\u00eda haber Hermanas admitidas a hacer un acto semejante\u00bb san Vicente pareci\u00f3 cogido de sorpresa y res\u00adpondi\u00f3: \u00abS\u00ed, hijas m\u00edas, pero con esta diferencia, los Votos de estos buenos religiosos son solemnes, y no pueden ser dispensados ni por el Papa; los que vosotras podr\u00edais hacer, podr\u00eda dispensarlos el obispo. Ahora que m\u00e1s valdr\u00eda no hacerlos, que tener intenci\u00f3n de que os los dispersaran cuando quisierais\u00bb.<\/p>\n<p>Todo qued\u00f3 en hip\u00f3tesis, pero las oyentes se afirmaron en su terreno. Hicieron una pregunta: \u00bfPodr\u00edan las Herma\u00adnas hacerlos en particular, siguiendo su devoci\u00f3n? Su Caridad respondi\u00f3 que hab\u00eda que guardarse de hacer seme\u00adjante cosa, pero que si alguna sent\u00eda deseos de hacerlos que hablase con sus superiores, y luego quedase tranquila, tanto si se los conced\u00edan como si se los negaban\u00bb (IX, 25-26). Muchas preguntas se hicieron despu\u00e9s de esta conferencia&#8230; y luego se quedaron tranquilas, seg\u00fan hab\u00eda dicho san Vicente, durante veinte meses.<\/p>\n<p><em>El 25 de marzo de 1642 <\/em>se pronunciaron los primeros Votos en la Comunidad. Leemos en efecto, en la conferen\u00adcia sobre las virtudes de Barbara Angiboust, la gran B\u00e1r\u00adbara: \u00abHizo los primeros Votos perpetuos con la se\u00f1orita y las tres primeras Hermanas que los hicieron en la Com\u00adpa\u00f1\u00eda, el 25 de marzo de 1642\u00bb (Las otras dos eran sin duda, Madame Turgis, Maria-Dionisia y Enriqueta Gesseaume) (X, 638).<\/p>\n<p>Y llegamos a 1647. El 22 de septiembre, san Vicente, en su conferencia sobre \u00abla perseverancia en su vocaci\u00f3n\u00bb, lanza la idea de la <em>renovaci\u00f3n anual <\/em>de los Votos y de las Promesas\u00bb. Ser\u00eda bueno que aquellas a quienes Dios ha concedido la gracia de entregarse m\u00e1s perfectamente a El, y que le han prometido servirle en la Compa\u00f1\u00eda, renueven sus votos; s\u00ed, ser\u00eda muy bueno. Da nuevas fuerzas y atrae nuevas gracias. Las que pueden hacerlo y est\u00e1n en este estado, que se sirvan de este medio con humildad y con\u00adfianza en Dios que las ayudar\u00e1. Las que todav\u00eda no se han comprometido con los Votos, que renueven sus resolucio\u00adnes, cuando se vean turbadas\u00bb (IX, 352).<\/p>\n<p>Que esta idea de la renovaci\u00f3n se lance a fines del 1647 en una conferencia sobre la perseverancia, no tiene nada de extra\u00f1o, para los que leen la correspondencia de san Vi\u00adcente y de santa Luisa en 1647.<\/p>\n<p>Vemos en efecto, que la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Ca\u00adridad, sufre una gran crisis, precisamente en el 1647, y que las salidas se multiplican. El 24 de junio, santa Luisa es\u00adcribe a san Vicente: \u00abSor Margarita Tourneton se fue el domingo sin decir ni una palabra&#8230; S\u00f3lo Dios sabe el estado de mi pobre esp\u00edritu en medio de estos des\u00f3rdenes. Parece como si el Se\u00f1or quisiera destruirnos&#8230;\u00bb (III, 207). Pues no se trataba s\u00f3lo de Margarita Tourneton. El 26 de junio otra carta de Luisa de Marillac: \u00abToda la compa\u00f1\u00eda est\u00e1 llena de pena, asombro y temor, por la p\u00e9r\u00addida de nuestra hermana. Las murmuraciones se hacen con sordina, nadie se atreve a hablar\u00bb (III, 209). Aqu\u00ed tenemos una magn\u00edfica definici\u00f3n de lo que se llama malestar&#8230; Un mes despu\u00e9s, el 23 de julio, tenemos una carta colectiva de las Hermanas de la Casa-Madre a san Vicente: \u00abEsta es para deciros que dos de nuestras Hermanas se han ido esta ma\u00f1ana sin decir palabra. Una es Perrette, que hab\u00eda vuelto de Angers, y la otra Margarita que hab\u00eda vuelto de Fontainebleau. Todas (las Hermanas de la Casa-Madre) rogamos a su caridad que nos diga lo que tenemos que hacer\u00bb. Hasta llega a tratar un poco m\u00e1s adelante, de ir a esperar a las Hermanas al coche para tratar de detener\u00adlas (III, 212). Imag\u00ednense ustedes un malestar semejante en una Comunidad todav\u00eda tan peque\u00f1a&#8230;<\/p>\n<p>Y es precisamente durante esta crisis cuando san Vi\u00adcente propone, el 22 de septiembre de 1647, la renovaci\u00f3n anual de los Votos y Promesas. Y desde entonces las reno\u00advaciones de Votos se suceden y se multiplican. La legisla\u00adci\u00f3n es suave y acomodaticia; unas hacen los Votos, otras no. Otras tardan, cuatro, cinco, seis y hasta nueve a\u00f1os para hacerlos; en algunos casos se empieza por los Votos anuales, luego vienen los Votos perpetuos. Leemos por ejemplo: \u00abHace dos a\u00f1os que nuestra Hermanita Sor B\u00e1r\u00adbara (se trata de B\u00e1rbara Bailly) hizo los Votos para siem\u00adpre en \u00abese d\u00eda, despu\u00e9s de haberlos hecho durante cinco a\u00f1os\u00bb (VII, 393). Hay cosas conmovedoras como la preocu\u00adpaci\u00f3n de Luisa de Marillac, para coordinar los Votos de las Hermanas con la Misa de san Vicente (pero san Vicente era un hombre muy inquieto, y se encuentra por ejemplo un escrito de Santa Luisa, despu\u00e9s de terminada una carta en la que anuncia los Votos a las Hermanas, que dice: \u00abPara entregar al se\u00f1or Vicente antes de que diga la Misa.\u00bb<\/p>\n<p>En 1659, parece que la fecha del <em>25 de marzo <\/em>ha sido definitivamente adoptada para los Votos y para la renova\u00adci\u00f3n, pues santa Luisa escribe a san Vicente el 25 de marzo de 1659: \u00abTodas las Hermanas que han tenido la dicha de hacer los Votos, tanto las que est\u00e1n lejos, como las que est\u00e1n cerca, y yo misma, por indigna que sea, os rogamos mi muy honorable Padre que nos ofrezc\u00e1is a Dios en el so\u00adberano misterio, para que hagamos bien nuestra renova\u00adci\u00f3n, y sobre todo las doce que tendr\u00e1n la gracia de asistir al santo Sacrificio que vos ofrecer\u00e9is\u00bb (VII, 472). Aqu\u00ed pa\u00adrece ser que se trata de una costumbre ya generalizada.<\/p>\n<p>Esta es a grandes rasgos, la historia de los Votos en la Compa\u00f1\u00eda de Hijas de la Caridad; hubo primero un per\u00edodo de don total sin f\u00f3rmula, a lo Margarita Naseau; luego los deseos de base entre 1640 y 1642, y luego el 25 de marzo de 1642 los primeros Votos de las \u00abcinco\u00bb; la crisis de 1647 parece haber orientado a san Vicente hacia un ritmo anual (lo dice \u00e9l mismo en el texto que ya hemos citado) \u00abpara tener cada a\u00f1o, nuevas fuerzas y nuevas gracias\u00bb, y por fin, el 25 de marzo de 1659 en el que al parecer, toda la Comunidad, tanto las que est\u00e1n lejos, como las que est\u00e1n aqu\u00ed, hacen o renuevan sus Votos.<\/p>\n<p>Sean lo que sean estas etapas, desde Margarita Naseau, la Hija de la Caridad ha sido \u00abuna joven completamente entregada a Dios para el servicio de los pobres\u00bb. Ya veremos, que como sierva, san Vicente har\u00e1 resaltar mucho, la im\u00adportancia, la prioridad de este servicio; acaso algunas ve\u00adces esta insistencia parezca una especie de atenuaci\u00f3n de relatividad de los valores y exigencias de la consagraci\u00f3n. Y no ocurre nada de eso, al contrario. El servicio de la Hija de la Caridad seg\u00fan san Vicente lo ve, exige el don total de la consagraci\u00f3n, y esto por dos razones:<\/p>\n<ul>\n<li>Porque la consagraci\u00f3n es la que da sentido al ser\u00advicio.<\/li>\n<li>Porque la consagraci\u00f3n asegura la disponibilidad total para el servicio.<\/li>\n<\/ul>\n<h2>III. La consagraci\u00f3n da \u00absentido\u00bb al servicio<\/h2>\n<p>Ya hemos dicho, que para una Hija de la Caridad, el servicio de los pobres es un acto de fe, un encuentro con Jesucristo, una manifestaci\u00f3n de amor total. Sin este don total, los actos de una Hija de la Caridad est\u00e1n necesaria\u00admente desnaturalizados, y sus relaciones con los pobres suenan a falso. Tenemos que recordar al hablar sobre esto, lo que dice san Vicente sobre el amor efectivo y el amor afectivo: \u00abHay que pasar del amor afectivo al amor efectivo, que consiste en el ejercicio de las obras de caridad, en el servicio de los pobres hecho con alegr\u00eda, valor, confianza y amor. Esas dos clases de amor forman la vida de la Hija de la Caridad, y es amar a nuestro Se\u00f1or <em>tierna y constan\u00ad<\/em><em>temente\u00bb <\/em>(IX, 593). Tenemos que prestar mucha atenci\u00f3n a las definiciones que san Vicente nos da de vez en cuando \u00abEsa es vuestra vocaci\u00f3n, el don total (que como hemos visto san Vicente nos presenta como el desposorio con Nuestro Se\u00f1or) y cuando estas relaciones con Jesucristo disminuyen en intensidad, cuando el don no es total, las relaciones de una Hija de la Caridad con los pobres, se ven inmediatamente afectadas, rotas y algunas veces vac\u00edas\u00bb.<\/p>\n<p>Con relaci\u00f3n a todo esto, el diagn\u00f3stico de san Vicente sobre la crisis de que hemos hablado, cuando hab\u00eda tantas salidas, es muy significativo. Para \u00e9l es un problema de las relaciones con Jes\u00fas, un problema de fe, un problema de oraci\u00f3n. El 31 de mayo de 1648, en efecto, en una de sus conferencias, san Vicente dec\u00eda a las Hermanas, a penas repuestas de la sacudida: \u00abEs bien cierto, Hijas m\u00edas, que una Hija de la Caridad no puede subsistir <em>si <\/em>no <em>hace ora\u00adci\u00f3n; <\/em>es imposible que persevere. Durar\u00e1 un poco de tiempo, pero el mundo la vencer\u00e1. Encontrar\u00e1 su oficio muy duro, languidecer\u00e1 y al fin se ir\u00e1\u00bb. Y san Vicente a\u00f1ade \u2014y aqu\u00ed est\u00e1 el diagn\u00f3stico\u2014 \u00bfY por qu\u00e9 cre\u00e9is, hijas m\u00edas, que tantas hayan perdido su vocaci\u00f3n? La han perdido, porque no hac\u00edan oraci\u00f3n\u00bb (IX, 416).<\/p>\n<p>Ese es el diagn\u00f3stico de un hombre que tantas veces dijo, que dejar la oraci\u00f3n por cumplir un servicio, es dejar a Dios por Dios. El principio \u00abdejar\u00bb siempre ser\u00e1 de capi\u00adtal importancia para una Hija de la Caridad, pero nunca, en ning\u00fan caso, podr\u00e1 explotarlo, jam\u00e1s podr\u00e1 servirse de ello para hacer relativa su vida de uni\u00f3n con Cristo, su oraci\u00f3n, su meditaci\u00f3n. \u00abSer Hija de la Caridad, es amar a Nuestro Se\u00f1or, tierna y constantemente\u00bb.<\/p>\n<h2>IV. La consagraci\u00f3n asegura una disponibilidad total<\/h2>\n<p>Compromete a:<\/p>\n<ul>\n<li>aceptar y asegurar los trabajos penosos y duros de la Caridad;<\/li>\n<li>a no preocuparse m\u00e1s que de la caridad, sin tomar parte en nada que no sean los pobres&#8230;<\/li>\n<\/ul>\n<p>Esta vida sin participaci\u00f3n es una idea fundamental y determinante de vuestra fundaci\u00f3n, y supone la consa\u00adgraci\u00f3n. Entregarse toda a Dios \u00abpara\u00bb entregarse a los pobres; consagrarse a Dios \u00abpara\u00bb consagrarse a los pobres.<\/p>\n<p>Estamos ciertamente en el coraz\u00f3n de vuestra vocaci\u00f3n tal y como san Vicente la ha querido.<\/p>\n<p>Esta consagraci\u00f3n se expresa en y por los Votos de pobreza, castidad y obediencia, que tradicionalmente son en la Iglesia las formas del compromiso, del don total. Pero es muy interesante el observar que, al hablar de ellos a las Hijas de la Caridad, san Vicente tiene una manera particular de presentarlos. Es verdad que recuerda todos los principios de espiritualidad que se encuentran en los manuales cl\u00e1sicos, pero a\u00f1ade y subraya un <em>aspecto que os <\/em><em>es propio <\/em>y que est\u00e1 en la l\u00ednea de todo lo que acabamos de decir, es la l\u00ednea de una consagraci\u00f3n \u00abpara\u00bb el servicio. Casi se tiene la impresi\u00f3n de que san Vicente da a los Votos motivos de orden profesional, razones de servicio.<\/p>\n<p><em>Y al tratar de la pobreza: <\/em>se lee en la conferencia sobre las virtudes de las Hijas de la Caridad, hijas del campo: \u00abPan tendr\u00e1n lo suficiente. \u00bfNo ser\u00eda una verg\u00fcenza que las Hijas de la Caridad, siervas de los pobres gustasen de comer bien mientras sus Amos sufren? (IX, 85). Esa es una reflexi\u00f3n sobre vuestra manera de vivir, con referencia a los pobres. Y esto se encuentra muchas veces en las con\u00adferencias sobre la pobreza: \u00abHermanas, deb\u00e9is tratar de comer, como se hace aqu\u00ed\u00bb (en la casa-madre) y aqu\u00ed da la raz\u00f3n. \u00abEs una comida semejante a la que hacen los po\u00adbres, y deb\u00e9is estimaros felices de tener reglas que os obli\u00adgan a ello, no s\u00f3lo a servir a los pobres si no a imitarles en su alimentaci\u00f3n\u00bb (X, 406). Lo que es muy significativo en estos p\u00e1rrafos y en muchos otros, es la referencia que hace de vuestra pobreza con la de los pobres. \u00abSer como los pobres\u00bb ese es su criterio. Al h\u00e1blar del h\u00e1bito, hace lo mismo, san Vicente recuerda con frecuencia que vais ves\u00adtidas como los pobres, y hasta llega a decir, como los m\u00e1s pobres&#8230; \u00abMirad las Hijas de la Cruz, van vestidas de negro, llevan una cofia cuando van por el pueblo. Puede parecer, que si vosotras fueseis as\u00ed vestidas iriais m\u00e1s modestas&#8230; Pero eso es bueno para las Hijas de la Cruz, pero no para vosotras, que hab\u00e9is sido elegidas para honrar la pobreza de Jesucristo. El quiere que vay\u00e1is as\u00ed vestidas, como las m\u00e1s pobres\u00bb (X, 372). Es una pobreza que va bien con el servicio, se la podr\u00eda llamar una pobreza-comuni\u00f3n que os hace participadle la suerte de vuestros Se\u00f1ores, los pobres, as\u00ed particip\u00e1is de su nivel de vida, de sus alimentos, de sus casas, de sus trajes, en resumen, de su vida. Os dais a Dios en la pobreza para servir mejor a los pobres.<\/p>\n<p><em>En lo concerniente a la castidad, <\/em>las perspectivas son las mismas. San Vicente dice: \u00abLas Religiosas est\u00e1n ence\u00adrradas, y no tienen ocasiones de encontrarse con los ex\u00adternos, pero a vosotras no os pasa eso, una Hija de la Ca\u00adridad est\u00e1 siempre en medio del mundo. Ten\u00e9is una vocaci\u00f3n que os obliga a asistir indistintamente, hombres, mu\u00adjeres, ni\u00f1os, a todos los pobres que os necesitan, y siendo esto as\u00ed \u00bfc\u00f3mo conservar la pureza? (X 452, 453). Ese es el contexto de vuestra consagraci\u00f3n. Es la consagraci\u00f3n de una joven que est\u00e1 siempre en el mundo. Y repite al hablar de la Regla: \u00abPensar\u00e1n que como sus empleos las obligan a estar la mayor parte del tiempo fuera de sus casas y entre la gente, y muchas veces solas, deben tener m\u00e1s perfecci\u00f3n. No hay nadie que est\u00e9 entre la gente, como las Hijas de la Caridad, y que tenga tantas ocasiones, como vosotras, Hermanas. Por eso importa mucho que seais m\u00e1s virtuosas que las religiosas\u00bb (X, 657). Siempre en medio del mundo&#8230; la mayor parte del tiempo fuera de casa&#8230;, entre la gente&#8230; ese contexto concreto en el que san Vicente evoca siempre que habla de vuestra consagraci\u00f3n en la castidad. Y ah\u00ed tambi\u00e9n la referencia est\u00e1 en el servicio, para el servicio. Os dais a Dios con una castidad que os permite, estando siempre en el mundo, estar al servicio de los pobres.<\/p>\n<p>Y <em>por fin vuestra consagraci\u00f3n por la obediencia <\/em>es de igual modo \u00abpara\u00bb el servicio. Se trata seg\u00fan san Vicente, de una <em>obediencia de siervas. <\/em>Es cierto que tambi\u00e9n aqu\u00ed san Vicente enumera todos los motivos cl\u00e1sicos de la espi\u00adritualidad, pero insiste sobre todo en las exigencias del servicio a los pobres. Y por eso para \u00e9l, es seguramente lo que \u00e9l llama <em>la santa indiferencia, <\/em>la forma privilegiada de la obediencia de una Hija de la Caridad, esa santa indi\u00adferencia tan mal comprendida hoy d\u00eda. Y sin embargo, nada hay de pasivo ni de peque\u00f1o en ella, al contrario se trata de una disponibilidad activa, din\u00e1mica, vigorosa, llena de voluntad, de la sierva que respeta su contrato con Dios y con los pobres\u00bb. \u00a1Os llaman de tantos sitios para que sirv\u00e1is a los pobres \u00a1Si vuestra Compa\u00f1\u00eda trabajase seg\u00fan la carne \u00bfc\u00f3mo ser\u00edais capaces de emprender tan largos viajes? Ten\u00e9is, pues, absoluta necesidad de ser todas de Dios. Os piden que vay\u00e1is a cuarenta, cincuenta, sesenta leguas&#8230; para hacerlo ten\u00e9is que estar llenas de confianza en Dios. La Reina os pide que vay\u00e1is a Calais a curar a los pobres heridos. S\u00e9, que por la gracia de Dios, hay va-<\/p>\n<p>rias que est\u00e1n dispuestas a ir en cuanto se lo pidan. S\u00ed, s\u00e9 que las hay que no piden nada, dicen&#8230; \u00bfd\u00f3nde tengo que ir?&#8230; \u00a1Esa es una buena Hija de la Caridad! Eso es lo que hay que decir (X, 507). \u00abAs\u00ed ten\u00e9is que portaros para ser buenas Hijas de la Caridad, para ir donde Dios quiera man\u00addaros, si os manda a Africa, a Africa, si es al ej\u00e9rcito, al ej\u00e9rcito, si a las Indias, a las Indias, a donde quiera que os llamen: <em>\u00abSois Hijas de la Caridad y ten\u00e9is que ir\u00bb\u00bb <\/em>(X, 128). Hemos presentado en una abreviatura estremecedora, lo esencial de la obediencia de la Hija de la Caridad, su dis\u00adponibilidad para todo servicio. En otro texto dice: \u00ab\u00bfC\u00f3mo prestar a los pobres el servicio que les prest\u00e1is, si no os mov\u00e9is de un sitio? \u00bfQui\u00e9n ir\u00e1 a los forzados? \u00bfQui\u00e9n ser\u00advir\u00e1 a los enfermos de los pueblos? \u00bfQui\u00e9n visitar\u00e1 a los que est\u00e1n en esas guardillas, en esos s\u00f3tanos sin que nadie les cuide? \u00bfQu\u00e9 ocurrir\u00eda si alguna no quisiese obedecer? Pero, gracias a Dios, eso no ha ocurrido jam\u00e1s, pero si ocurriera, nada atraer\u00eda m\u00e1s la c\u00f3lera de Dios sobre vos\u00adotras\u00bb (IX, 563).<\/p>\n<p>Y podr\u00edamos continuar para demostraros, c\u00f3mo cuando san Vicente habla de la obediencia de la Hija de la Caridad, pasa casi espont\u00e1neamente y muy aprisa, del plan \u00abdisci\u00adplina\u00bb, \u00aborden interior\u00bb al nivel de la disponibilidad con relaci\u00f3n a los pobres.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, al presentar la castidad, la obediencia, la po\u00adbreza a las Hijas de la Caridad, se las presenta de una ma\u00adnera particular, espec\u00edfica, y teniendo siempre en cuenta \u00abel servicio\u00bb.<\/p>\n<p>Esta r\u00e1pida ojeada sobre la historia del valor y del sentido de vuestra consagraci\u00f3n, nos autoriza, seg\u00fan creo, a sacar varias conclusiones:<\/p>\n<p>1\u00aa Desde Margarita Naseau hasta la muerte de san Vicente, <em>la consagraci\u00f3n total a Dios, <\/em>fue concebida y vi\u00advida como un elemento esencial, necesario, determinante de la vocaci\u00f3n de la Hija de la Caridad. Desde luego esta consagraci\u00f3n no siempre se expres\u00f3 en la f\u00f3rmula de los Votos. Y desde luego, no son los Votos los que os hacen Hijas de la Caridad, como hace con las Religiosas, pues est\u00e1 bien claro que seg\u00fan san Vicente una Hija de la Caridad <em>tiene que entregarse toda a Dios.<\/em><\/p>\n<p>2\u00aa Recordar\u00e9is la expresi\u00f3n de san Vicente al hablar de los dos amores: \u00abEstas dos clases de amor son como la vida de una Hija de la Caridad, pues ser Hija de la Caridad, es amar a Nuestro Se\u00f1or, tierna y constantemente\u00bb. Tam\u00adbi\u00e9n recordar\u00e9is el texto sobre el matrimonio espiritual y el diagn\u00f3stico del santo en la crisis de 1647. De todo ello podemos deducir, que la vocaci\u00f3n de la Hija de la Caridad, es ante todo, una profunda <em>uni\u00f3n con Jesucristo. <\/em>Es esta uni\u00f3n con Jesucristo la que da sentido y valor a sus rela\u00adciones con los pobres. Su servicio es un acto de caridad, puesto que en principio es un acto de fe. Podr\u00edamos decir, tomando la famosa terminolog\u00eda de Monse\u00f1or Barreau: \u00abEs por que conoce a Jesucristo en su consagraci\u00f3n, por lo que lo reconoce en el pobre\u00bb. No se da uno bastante cuenta de que al decir \u00abdejar a Dios por Dios\u00bb hay una primera parte de la frase: \u00abdejar la oraci\u00f3n\u00bb, lo que es prueba de que se hac\u00eda. Y es que, una Hija de la Caridad es una per\u00adsona de oraci\u00f3n, o no es nada.<\/p>\n<p>3\u00aa Entre las Hijas de la Caridad, no se puede separar <em>la consagraci\u00f3n y el servicio. <\/em>En la frase \u2014identidad\u2014 como en todas sus ense\u00f1anzas, san Vicente ha mantenido tal unidad, tal equilibrio, que se corre el peligro de traicionar su pensamiento, queriendo aun cuando sea con m\u00e9todo, distinguir. Y este peligro existe cuando se habla, como lo estamos haciendo, de vuestra vocaci\u00f3n. Y existe un peligro mucho mayor en los actos. Ya en tiempos de san Vicente, se manifest\u00f3 en la Comunidad la tendencia a convertirse en religiosas. Hoy o\u00edmos muchas veces, \u00absi san Vicente volviese, en vista de las condiciones actuales de la vida religiosa, \u00bfqu\u00e9 soluci\u00f3n adoptar\u00eda?\u00bb. Lo que m\u00e1s me in\u00adteresa cuando me hacen estas preguntas, es lo que hay debajo. Acaso una tendencia a remplazar la preposici\u00f3n \u00abpara\u00bb por la conjunci\u00f3n neutra <em>\u00aby\u00bb; <\/em>no ya una consa\u00adgraci\u00f3n para el servicio de los pobres, sino mujeres que viven consagradas a Dios \u00aby\u00bb sirven a los pobres. Si fuese as\u00ed, ser\u00eda algo muy grave, tanto a nivel de consagraci\u00f3n, como a nivel de unidad. Se correr\u00eda el peligro de que hubiese en vuestra Comunidad dos corrientes, dos grupos de pen\u00adsamiento. Las que ante todo ser\u00edan religiosas, y las que ante todo ser\u00edan siervas de los pobres. Yo me pregunto si detr\u00e1s de muchas de las tensiones actuales en la Comu\u00adnidad (que se ven sobre todo a nivel de la forma de compro\u00admiso y del estilo de vida), no hay como una oposici\u00f3n entre estas dos \u00f3pticas. Y ni la una ni la otra est\u00e1n justificadas si queremos referirnos a san Vicente. Es el \u00abpara\u00bb el que os caracteriza, y es el \u00abpara\u00bb el que debe ser vuestra unidad.<\/p>\n<p>Hasta en vuestra consagraci\u00f3n, en vuestro don a Jesu\u00adcristo, el pobre tiene que estar presente, tiene que ser un determinante, as\u00ed como Jesucristo tiene que estar presente en vuestras relaciones con los pobres. Por eso, al hablar de vuestra pobreza, de vuestra castidad, de vuestra obe\u00addiencia san Vicente evoca a cada momento vuestra vida concreta de servicio, las exigencias de una vida siempre entre la gente, siempre entre los pobres.<\/p>\n<h2><strong>Relaciones con los pobres<\/strong><\/h2>\n<p>Los pobres en la frase-identidad, es la \u00faltima palabra porque es el objetivo. La preposici\u00f3n \u00abpara\u00bb parece un poste indicador que indica la direcci\u00f3n del compromiso, del movimiento, del don total. Es in\u00fatil decir que si el ob\u00adjetivo es el pobre, esto no convierte vuestra caridad en filantrop\u00eda, pues ya sabemos, que el pobre, es Jesucristo. El movimiento de vuestra caridad es profundamente cris\u00adtoc\u00e9ntrico: <em>Sale de Jesucristo por vuestra consagraci\u00f3n. <\/em><em>Va a Jesucristo por vuestro servicio.<\/em><\/p>\n<p>Los pobres: ese es pues el objetivo, el fin de vuestra vocaci\u00f3n. San Vicente dice: \u00abDeb\u00e9is pensar con frecuencia, que vuestro principal motivo, lo que Dios os pide de modo particular, es tener un gran cuidado en el servicio de los pobres, que son nuestros se\u00f1ores. S\u00ed, Hermanas, son nues\u00adtros \u00abamos\u00bb, por eso deb\u00e9is tratarlos con dulzura y cordialidad (y escuchad esto con mucha atenci\u00f3n pues es muy importante). <em>Es por eso por lo que Dios os ha reunido y aso\u00ad<\/em><em>ciado, y por eso, por lo que Dios ha fundado vuestra Com\u00adpa\u00f1\u00eda\u00bb <\/em>(IX, 119).<\/p>\n<p>Si hay alguien que est\u00e9 autorizado para definir y concre\u00adtar el fin, la raz\u00f3n de ser, de vuestra vocaci\u00f3n y de vuestra Compa\u00f1\u00eda, es desde luego san Vicente. Y en textos como el que hemos trascrito (y hay muchos) no hay duda posible. Si no hubiese servicio de los pobres, no habr\u00eda Hijas de la Caridad, ni Compa\u00f1\u00eda de Hijas de la Caridad, ni siquiera con la consagraci\u00f3n. Es en esta relaci\u00f3n con los pobres, como se afirma, se define, se revela, vuestra identidad de Hijas de la Caridad, y es en estas relaciones con los pobres, como debe construirse vuestra Comunidad y su unidad. Es muy importante, en una Comunidad de Hijas de la Ca\u00adridad, que haya comuni\u00f3n en una misma relaci\u00f3n, un mis\u00admo tipo de relaciones con los pobres. Yo creo que todas las enfermedades espirituales y pastorales, todo el males\u00adtar, tanto de las Hijas de la Caridad, en plano personal, como de las comunidades, deben diagnosticarse y cuidarse a este nivel de comprender todas del mismo modo las cosas. Se trata para vosotras de una relaci\u00f3n de identificaci\u00f3n y de unidad.<\/p>\n<p>Para precisar toda relaci\u00f3n espec\u00edfica, he procedido de la manera siguiente: he le\u00eddo mucho a san Vicente estos \u00faltimos a\u00f1os; pues, bien, he cerrado todos mis \u00abCostes\u00bb<span id='easy-footnote-1-40450' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/jovenes-completamente-entregadas-a-dios-para-el-servicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-1-40450' title='El Padre Coste, historiador de San Vicente.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span> y me dije: Vamos a ver, cuando san Vicente habla a las Hijas de la Caridad \u00bfqu\u00e9 palabras repite con m\u00e1s frecuen\u00adcia? Porque si las repite con tanta frecuencia es indudable que contienen un mensaje esencial. Pues bien, inmediata\u00admente encontr\u00e9 tres palabras&#8230; y el n\u00famero de textos que las contienen es prueba suficiente de que eran esas las que hab\u00eda que elegir. Esas tres palabras son:<\/p>\n<ul>\n<li><em>Todos <\/em>los pobres<\/li>\n<li><em>Dondequiera <\/em>que se encuentren<\/li>\n<li>Los <em>verdaderamente <\/em>pobres.<\/li>\n<li>Todos &#8211; Dondequiera &#8211; verdaderamente.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Y vais a ver que detr\u00e1s de estas palabras, hay todo un pensamiento, toda una voluntad que precisa vuestra iden\u00adtidad, que especifica, caracteriza vuestras relaciones de Hijas de la Caridad con los pobres.<\/p>\n<h3><em>1) Todos los pobres<\/em><\/h3>\n<p>El texto de base es del 29 de septiembre de 1655: %Ha\u00adb\u00e9is visto jam\u00e1s una casa religiosa que tenga tan noble fin? Yo por m\u00ed, puedo decir, que no he conocido ni religi\u00f3n, ni comunidad, que haga lo que vosotras hac\u00e9is. Las Carme\u00adlitas tienen como fin la oraci\u00f3n, las Hijas de santo Tom\u00e1s cantan las alabanzas del Se\u00f1or y asisten al pr\u00f3jimo cuando pueden: las del Hospital trabajan primero en su propia perfecci\u00f3n y luego asisten a los enfermos; as\u00ed es que, en cierto modo hacen lo mismo que vosotras. Pero no tienen regla que les obligue a ello, y no tienen obligaci\u00f3n de asis\u00adtir a todos los pobres, y vosotras al contrario, ten\u00e9is sin ex\u00adcepci\u00f3n de personas, ni lugares, que estar dispuestas a ejercer siempre la caridad. Dios os ha elegido para esto\u00bb (X, 113). Os ruego que os fij\u00e9is de nuevo en la famosa prepo\u00adsici\u00f3n \u00abpara\u00bb \u2014para esto\u2014 Dios os ha elegido para ejercer la caridad con todos los pobres. El texto est\u00e1 bien claro: A vosotras lo que os caracteriza, seg\u00fan san Vicente, es el <em>tener una Regla que os obliga a asistir de manera general a todos los pobres, sin excepci\u00f3n de persona ni lugar. <\/em>Eso es lo que os especifica, no es s\u00f3lo el servir a los pobres, es la disposici\u00f3n y la obligaci\u00f3n formal de servir a todos los pobres. La no-limitaci\u00f3n, la no-elecci\u00f3n, la no-especializa\u00adci\u00f3n entre los pobres, parecen ser para san Vicente, vuestro distintivo <em>y vuestra gracia. <\/em>Las Hijas de la Caridad no eli\u00adgen a los pobres: \u00ab\u00bfNo es eso honrar la gran autoridad de nuestro se\u00f1or Vicente que asist\u00eda a los m\u00e1s miserables pecadores&#8230; ?\u00bb (X, 114). Yo quisiera tener tiempo para po\u00adderos citar todos los textos que dan luz sobre todo esto y en los que san Vicente se extas\u00eda ante la diversidad de op\u00adciones y de compromisos de la Comunidad (X, 124-126).<\/p>\n<p>La <em>variedad <\/em>para san Vicente no es un handicap, una dispersi\u00f3n de fuerzas. Es la prueba de fidelidad a lo que es vuestra gracia caracter\u00edstica, y para \u00e9l motivo de alegr\u00eda. Con los sacerdotes de la Misi\u00f3n hace lo mismo. Hacia 1658 hubo una protesta (hubo varias en tiempo de san Vicente), dec\u00edan: \u00abSomos muy pocos y nos mand\u00e1is a todas partes. A Polonia, a Italia, a Madagascar&#8230;\u00bb. Y entonces san Vi\u00adcente tiene una elevaci\u00f3n extraordinaria&#8230; (el viejo san Vicente, de 79 a\u00f1os, manda a paseo a los j\u00f3venes misione\u00adros&#8230;). Les dice que no tienen que ser como el cararacol que no sale de su concha&#8230; Que eso no lo hace \u00e9l, que cuanto m\u00e1s se esparza por todas partes su Comunidad m\u00e1s le pa\u00adrece que es fiel a la voluntad de Dios y a la llamada de los pobres, de todos los pobres. Este reflejo constante de san Vicente subraya y fija el principal motivo, el espec\u00edfico de vuestras relaciones de Hijas de la Caridad con los pobres, con todos sin excepci\u00f3n.<\/p>\n<p>Saco de aqu\u00ed dos conclusiones una a nivel de la <em>opci\u00f3n <\/em>otra a nivel de la <em>\u00f3ptica.<\/em><\/p>\n<p>A) A <em>nivel de la opci\u00f3n: <\/em>Hay congregaciones hospi\u00adtalarias, congregaciones de ense\u00f1anza, congregaciones que se centran sobre el mundo obrero, sobre el mundo rural, otras exclusivamente misioneras \u00abad Gentes\u00bb; y algunas veces o\u00edmos reflexiones de esta clase: \u00abEn vez de ocuparnos de mil cosas, \u00bfno ser\u00eda mejor que opt\u00e1semos? \u00bfNo ser\u00eda me\u00adjor conservar una o dos? Esto favorecer\u00eda una mejor pre\u00adparaci\u00f3n, una competencia m\u00e1s seria, mejores intercambios entre personas y comunidades ocupadas de las mismas tareas y trabajando en los mismos medios. Y podr\u00edamos elegir, los marginados, los disminuidos, los prisioneros, etc\u00e9tera&#8230; Son unas reflexiones tan sabias y tan pruden\u00adtes como las que hac\u00edan los contestatarios en tiempo de san Vicente. Y tenemos que admitir que jam\u00e1s \u00e9l las acept\u00f3. Todo al contrario, ve\u00eda en la diversidad una gracia y un signo de fidelidad. Es verdad que las realidades sociales y pastorales han cambiado mucho desde 1660. Pero lo im\u00adportante para nuestras reflexiones de hoy, siguen siendo los motivos vicencianos. No se eligen los pobres, <em>nuestros <\/em><em>pobres, <\/em>son due\u00f1os y se\u00f1ores, y tenemos que aceptarlos como son, es la Compa\u00f1\u00eda la que tiene que adaptarse a ellos, a su llamada, a sus exigencias. Elegir a los pobres ser\u00eda un reflejo de propietarios, de se\u00f1ores, con relaci\u00f3n a sus siervos, y somos nosotras las que tenemos que ocupar el puesto del siervo, y no podemos elegir. Jam\u00e1s san Vicente consinti\u00f3 en cambiar nada en relaci\u00f3n con el servicio Hijas de la Caridad-Pobres. Jam\u00e1s acept\u00f3 que la Comunidad eligiese los pobres, la categor\u00eda de los pobres. Aceptaba a todos los pobres, tal y como se presentaban: ni\u00f1os abando\u00adnados, heridos en el campo de batalla, hospitalizados, en\u00adfermos a domicilio, ni\u00f1os de la escuela&#8230;, dejando muchas veces sin aliento, tanto a las Damas como a las Hijas de la Caridad, como a los sacerdotes de la Misi\u00f3n, por el n\u00fa\u00admero, la variedad y la rapidez de sus decisiones. \u00abNo ade\u00adlantarse a la Providencia\u00bb. Cuando se leen los ocho pri\u00admeros tomos del Padre Coste, que desgraciadamente, no se conocen lo bastante, y que dan mucha luz sobre los dos tomos que por regla general conocemos, se tiene la impre\u00adsi\u00f3n de que san Vicente ha pasado por la vida saltando las escaleras de cuatro en cuatro&#8230; Es verdad que no se adelantaba a la Providencia, pero es que la Providencia era tan r\u00e1pida como \u00e9l.<\/p>\n<p>Eso que se llama polivalencia de \u00f3ptica, parece ser uno de vuestros sellos distintivos, la prueba de una disponibi\u00adlidad indispensable a todas las llamadas, a todas las urgen\u00adcias de los pobres. Por eso yo no creo, que la unidad a ni\u00advel de las Comunidades pueda encontrarse en una elecci\u00f3n m\u00e1s limitada en lo concerniente a las opciones. Desde luego, no era esa la unidad que exist\u00eda en tiempo de san Vicente.<\/p>\n<p>B) A <em>nivel \u00f3ptico: <\/em>Sea el que sea su trabajo, el medio social en que se desenvuelve, el arraigo necesario en un barrio, en un sector, en una profesi\u00f3n, la Hija de la Caridad tiene que estar siempre a disposici\u00f3n de los pobres sin ex\u00adcepci\u00f3n. En los compromisos sociales, pol\u00edticos, y hasta pastorales de hoy d\u00eda, existe lo que podr\u00edamos llamar \u00abmio\u00adp\u00eda del medio\u00bb una miop\u00eda que sensibiliza de tal modo con los sufrimientos, las injusticias, las miserias, del medio en que se trabaja, que fatalmente se llega a ver mal, y al\u00adgunas veces se llega al l\u00edmite de no ver las miserias, los su\u00adfrimientos, las injusticias, de otros medios y otros barrios. No dejemos de se\u00f1alar, sin embargo y de paso, que esta miop\u00eda, puede ser buena para un militante o una militante, pues es din\u00e1mica. No se puede hacer todo de una vez. Para que una labor sea eficaz, tiene que ser limitada, y tiene que movilizar todas las fuerzas y toda la persona del mili\u00adtante. Esta miop\u00eda del militante puede ser buena y alguna vez necesaria para los militantes: \u00bfPero es posible para una Hija de la Caridad, es compatible con su vocaci\u00f3n? Su he\u00adrencia son los pobres, todos los pobres, <em>sin excepci\u00f3n de personas. <\/em>Esa es la \u00f3ptica vicenciana, la de su servicio. Si una Hija de la Caridad que trabaje por ejemplo, en un centro rural, se hace insensible de manera progresiva hacia los pobres del mundo obrero, corre peligro de que algo esen\u00adcial a su vida de Hija de la Caridad, est\u00e9 en peligro. Y si trabajando en un medio obrero, se encuentra con que presta muy poca atenci\u00f3n a los marginados, a los no-organizados, o sencillamente a los ancianos, o los enfermos, bajo el pre\u00adtexto de que el trabajo en estos terrenos es poco rentable para la clase obrera, \u00a1Cuidado! Hay motivos para temer que algo muy esencial en su vida de Hija de la Caridad est\u00e9 amenazado. Si una Hija de la Caridad, que trabaja a fondo en un barrio, en una regi\u00f3n, en un sector, ve que no le preocupan las necesidades, las llamadas de otros barrios, o del tercer-mundo, por ejemplo. \u00a1Cuidado! Algo esencial falla en su \u00f3ptica. Esta especie de miop\u00eda, espiritual, pas\u00adtoral y sociol\u00f3gica, es un gran peligro para las Hijas de la Caridad&#8230; \u00abVuestra parte, vuestro lote, dice san Vicente, son todos los pobres, sin acepci\u00f3n de personas\u00bb. Es verdad que debemos entregarnos a fondo y sin reservas al trabajo en que vivimos, pero conservando siempre en lo posible esa \u00f3ptica de car\u00e1cter universal, a favor de todos los pobres. Pues todos son nuestros amos y se\u00f1ores.<\/p>\n<p>Insisto sobre este punto que me parece de gran actuali\u00addad. Se comprende su importancia en relaci\u00f3n con la uni\u00addad de la Comunidad, los medios de vida de hoy, al igual que los ministerios, forman las mentalidades, la persona\u00adlidad, y hasta la espiritualidad. Y se corre el peligro de en\u00adcontrar en las Comunidades, las tensiones, los exclusivis\u00admos, y por qu\u00e9 no, las luchas que existen en los medios de vida de la sociedad. Es verdad que el di\u00e1logo es dif\u00edcil entre las generaciones, pero puede acaso ser m\u00e1s dif\u00edcil entre las hermanas que trabajan en el mundo obrero, las hermanas que trabajan en los hospitales y las hermanas que trabajan en la ense\u00f1anza&#8230; estos escollos demuestran sin embargo que cada cual comulga con los sufrimientos, el sufrimiento y los problemas del medio en que vive.<\/p>\n<p>Al leer a san Vicente, yo creo que el nivel de unidad, de di\u00e1logo, de \u00f3ptica que tenemos que profundizar, son preci\u00adsamente esas relaciones fundamentales, que siempre deben subsistir, con todos los pobres sin excepci\u00f3n de personas, que desde luego no precisa que nos desmobilicemos a cada momento, pero s\u00ed que todas tengan la misma solicitud vi\u00adcenciana, la misma disponibilidad de servicio, por todos los pobres del mundo. Hay en todo esto una <em>dimensi\u00f3n universal <\/em>que me parece indispensable, y verdaderamente esencial para la vocaci\u00f3n de Hija de la Caridad.<\/p>\n<h3>2. <em>Dondequiera&#8230;<\/em><\/h3>\n<p>Esta palabra est\u00e1 siempre en los labios y en la pluma de san Vicente, cuando habla de vuestras relaciones con los pobres. Es muy importante que nos fijemos en la expre\u00adsi\u00f3n de \u00abmovimiento\u00bb que tiene este adverbio.<\/p>\n<p>Ten\u00e9is una vocaci\u00f3n que est\u00e1 siempre en movimiento. La caridad seg\u00fan san Vicente, desde Ch\u00e1tillon (y ya sab\u00e9is que hab\u00e9is nacido en Ch\u00e1tillon) est\u00e1 siempre <em>en marcha hacia, <\/em>es un <em>ir hacia. <\/em>Fue primero la salida en masa, (\u00abpa\u00adrec\u00eda una procesi\u00f3n\u00bb, dec\u00eda san Vicente) el 20 de agosto de 1617. Desde ese d\u00eda empieza a usarse la expresi\u00f3n que ser\u00e1 caracter\u00edstica de vuestras obras de caridad a <em>domicilio.<\/em><\/p>\n<p>Y desde entonces deb\u00e9is daros a todos los pobres, si ten\u00e9is que ir al domicilio de todos los pobres. Es una verdad de Pero Grullo. Esa es l\u00f3gica vicenciana, l\u00f3gica agotadora, tanto para las personas como para las Instituciones. Con una Compa\u00f1\u00eda, que no llegaba, ni a la tercera parte de una Provincia en nuestros d\u00edas, san Vicente lanz\u00f3 a sus Hijas a una dispersi\u00f3n enloquecedora. Los campos de batalla, Par\u00eds, Angers, Sedan, Polonia, y ya sab\u00e9is lo mucho que deseaba mandarlas a Madagascar, es decir, a todos los sitios en que los pobres las necesitaban.<\/p>\n<p>Ser\u00eda muy interesante, estudiar las im\u00e1genes que lle\u00adnaban la imaginaci\u00f3n de san Vicente, cuando hablaba de las Hijas de la Caridad. Yo he observado lo siguiente: emplea el verbo \u00abir\u00bb, habla de la calle, del hospital, de los coches&#8230; Es curioso ver que san Vicente cuando habla de las Hijas de la Caridad, no las ve nunca en comunidad, ni siquiera en la Capilla, si no en las calles, con algo sobre los hombros, o entre las manos&#8230; \u00abla Hermana de la Caridad que va ma\u00f1ana y tarde cargada con la marmita, con calor y fr\u00edo, y no para ella, sino para llev\u00e1rselo a ese pobre que no puede ir a buscarlo, y que se morir\u00eda de hambre&#8230;\u00bb (IX, 487). Y puedo encontrar m\u00e1s citas en las que san Vi\u00adcente dice: \u00ab\u00bfQu\u00e9 es una Hija de la Caridad? es una joven que va y viene\u00bb. \u00abOs hab\u00e9is dado a Dios, para ser buenas cristianas y para ser buenas Hijas de la Caridad, asistiendo a los pobres enfermos, no en una casa \u00fanicamente&#8230; <em>sino en todas partes como hac\u00eda Nuestro Se\u00f1or\u00bb <\/em>(X, 124-28). \u00abOh, Hermanas m\u00edas: entregaros a Dios desde este momento para ir dondequiera El servirse de vosotras, y decidle \u2014 \u00a1Se\u00f1or!, no ser\u00e9 yo la que quiera ir a Metz o a Cahors, ir\u00e9 a todas partes, ser\u00e9 de todos los sitios, ir\u00e9 a donde Vos quer\u00e1is que vaya\u00bb (X, 513).<\/p>\n<p>San Vicente pone pues, vuestra identidad &#8230;Yo soy-Tu eres&#8230; con la disponibilidad de ir dondequiera. Hemos in\u00adsistido al hablar sobre la \u00f3ptica sobre la lucidez con que la Hija de la Caridad debe mirar a todos los pobres sin ex\u00adcepci\u00f3n de sitios ni personas, y tenemos que a\u00f1adir, que m\u00e1s que de una \u00f3ptica, m\u00e1s que de una mirada, se trata de una disponibilidad, de una mobilidad efectiva, y desde luego muy sacrificada. \u00abSoy del Havre, pero si quiere, ser\u00e9 de Metz o de Cahors\u00bb. Un estudio sobre las colocaciones y los cam\u00adbios en la Compa\u00f1\u00eda en tiempo de san Vicente, nos permi\u00adtir\u00eda darnos cuenta de la extraordinaria mobilidad de la Comunidad en los primeros tiempos, siempre dispuesta a hacer frente a las urgencias con una suavidad y una rapidez que nos dejan absortos hoy d\u00eda.<\/p>\n<p>Es verdad que han pasado m\u00e1s de tres siglos; las institu\u00adciones se han afirmado, los cuartos de alquiler se han cam\u00adbiado en casas, la marmita&#8230; en administraci\u00f3n. Para hoy d\u00eda poder trabajar, se necesita competencia, diplomas, es\u00adpecializaci\u00f3n. Para ser admitidas y aceptadas en un barrio, en un sector, un medio de vida, se necesita tiempo, pacien\u00adcia, tomar ra\u00edces. Para ejercer, hay que entrar en una pro\u00adfesi\u00f3n, con todas las exigencias, todas las servidumbres, que de ello se desprenden&#8230; S\u00ed, los tiempos no son los mis\u00admos y hay que ser tan realistas y tan audaces como lo fue san Vicente en su tiempo. Pero a m\u00ed me parece, que lo que no se puede hacer, es ignorar y contradecir lo que san Vi\u00adcente nos ha presentado tantas veces como esencial a vues\u00adtra vocaci\u00f3n, a vuestro servicio de Hijas de la Caridad. Y el \u00abdondequiera\u00bb, es decir, esa disponibilidad efectiva, esa mobilidad, forman parte de lo esencial. Acaso m\u00e1s que nunca, esta ser\u00e1 vuestra cruz, una tensi\u00f3n, un conflicto entre dos fidelidades; la fidelidad a los pobres de este barrio, de este sector, de este medio, que compromete y obliga hoy mucho m\u00e1s que ayer, y por otra parte la fidelidad superior a todos los pobres, dondequiera que est\u00e9n, o que os nece\u00adsiten. Como dice san Vicente de manera escueta y escalo\u00adfriante \u00abSois Hijas de la Caridad, y ten\u00e9is que ir\u00bb.<\/p>\n<h3>3. <em>Los verdaderamente pobres<\/em><\/h3>\n<p>La Hija de la Caridad que est\u00e1, por ejemplo, en el mundo rural, \u00bfreconocer\u00e1 como Hija de la Caridad la que est\u00e1 en el mundo obrero, aunque viva en S.O.E. y aunque tenga un estilo de vida, que no es el acostumbrado? Las Hermanas de hospital, y las de ense\u00f1anza, tienen que reconocer a las del mundo obrero y viceversa. Este reconocimiento mutuo, unificante y de identificaci\u00f3n, era para san Vicente una condici\u00f3n <em>sine qua <\/em>non, el centro principal, la cuesti\u00f3n vital para \u00e9l era que tanto en el mundo rural, como en el obrero, como en las escuelas o en los hospitales, se tratase de pobres, de verdaderamente pobres. Se ha hablado de la variedad, de la dispersi\u00f3n, que no solamente no inquieta\u00adban a san Vicente, sino que se envanec\u00eda de ello, pero sin\u00adti\u00f3 la necesidad de un criterio para que, como \u00e9l dec\u00eda, la caridad \u00abno llegase a desaparecer\u00bb y ese criterio era el \u00abverdaderamente\u00bb. A partir de cierto momento, en los re\u00adglamentos de las Cofrad\u00edas, puso gran insistencia en la palabra \u00abverdaderamente\u00bb .Hasta una vez exigi\u00f3 en un con\u00adtrato escrito, que se orientasen las Cofrad\u00edas hacia los verdaderamente pobres.<\/p>\n<p>Doy algunos textos \u2014escribe a sor Juana Lepintre el 23 de julio de 1656\u2014. \u00abNos piden muchas veces en Par\u00eds, que permitamos a las hermanas que vayan a cuidar a en\u00adfermos que no son pobres; pero no podemos consentir que los cuiden, ni siquiera a los confesores\u00bb (VI, 39-45); y es\u00adcribe a un sacerdote de la Misi\u00f3n \u00ablas Hijas de la Caridad, no son m\u00e1s que para los enfermos abandonados que no tienen a nadie que los cuide\u00bb (VII, 65). Dice lo mismo a Ana Hardemont, el 9 de febrero de 1659&#8230; Podr\u00edan multi\u00adplicarse las citas, est\u00e1 bien claro y es indudable, que seg\u00fan san Vicente, las Hijas de la Caridad s\u00f3lo son para los ver\u00addaderamente pobres, y nunca quiso suavizar, o disminuir este criterio. Se conocen desde luego algunas grandes ex\u00adcepciones, y sab\u00e9is como estas excepciones han confirmado la regla. Pienso por ejemplo en Maria-Dionisia y en B\u00e1r\u00adbara Angiboust con la sobrina de Richelieu, la duquesa D&#8217;Aiguillon (carta de san Vicente a santa Luisa, I, 239-241) y lo m\u00e1s interesante es la conclusi\u00f3n que saca san Vicente: \u00abNo sab\u00e9is el valor que esto me ha dado para la caridad\u00bb, es decir, para las Hijas de la Caridad. En el fondo estaba esperando esa respuesta. Otro ejemplo es el de Margarita Moreau, que tambi\u00e9n fue pedida por la reina de Polonia y que tambi\u00e9n rehus\u00f3. San Vicente comenta: \u00ab\u00a1Oh Sal\u00advador!, qu\u00e9 gracia ha necesitado esta hermana para dar tal respuesta!\u00bb (IX, 588-639).<\/p>\n<p>El adverbio \u00abverdaderamente\u00bb as\u00ed como las palabras \u00abtodos\u00bb y \u00abdondequiera\u00bb revelan por lo tanto algo esencial a vuestras relaciones espec\u00edficas con los pobres, algo que no pod\u00e9is ni ignorar, ni olvidar en el d\u00eda de hoy sin ir con\u00adtra vuestra vocaci\u00f3n de Hijas de la Caridad. Reconocemos y aceptamos una vez m\u00e1s que los tiempos han cambiado, que las leyes nivelan y allanan las diferencias cada vez m\u00e1s, y que una Hija de la Caridad en un hospital no puede negar sus servicios a enfermos que no entren en la Bene\u00adficencia, como tampoco en los colegios pueden negarse a dar clase a ni\u00f1os de familias m\u00e1s acomodadas&#8230; Es verdad, los tiempos cambian, pero \u00bfpodemos olvidar el \u00abverdadera\u00admente\u00bb, o hacerlo relativo o ensancharlo hasta el punto de vaciarlo de todo su rigor? El pensarlo, creo que ser\u00eda muy grave para vuestra Comunidad; el \u00abverdaderamente\u00bb debe permanecer como una provocaci\u00f3n en vuestra conciencia personal y colectiva, un poco como la se\u00f1al de inseguridad que hace que el chauffeur est\u00e9 intranquilo.<\/p>\n<p>Para salir de \u00abnuestras obras\u00bb y durante el Vaticano II nos hemos lanzado por el camino de insertarnos en las es\u00adtructuras diocesanas, pastorales, profesionales, sociales y es desde luego un gran adelanto, deseado adem\u00e1s por la Igle\u00adsia. Pero el \u00abverdaderamente\u00bb tiene que ser siempre un criterio esencial en vuestra opci\u00f3n, en vuestros actos, y eso en todas las comunidades y en todas y cada una de las Hermanas. Eso no es f\u00e1cil en el mundo de hoy pero&#8230; \u00a1hay todav\u00eda tantos \u00abverdaderamente\u00bb pobres en nuestra so\u00adciedad&#8230;! Hay que relacionar la palabra \u00abverdaderamente\u00bb con la palabra \u00ababandonados\u00bb, para san Vicente, esa es la prueba de la verdadera pobreza; abandonados por la Igle\u00adsia y por la sociedad. Ya hemos dicho que no tenemos de\u00adrecho a elegir nuestros pobres&#8230; pero debemos reservarnos para los verdaderamente pobres.<\/p>\n<p>S\u00e9 muy bien que esto se presta a esas discusiones a que somos tan aficionados \u00bfqui\u00e9nes son pobres hoy d\u00eda? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n? (preguntas que se hacen y se repiten en todas las asambleas desde hace diez o acaso quince a\u00f1os, y luego, cada cual justifica su trabajo&#8230; \u00aby mientras tanto los po\u00adbres verdaderos se mueren\u00bb dicen los esc\u00e9pticos&#8230;\u00bb) El peligro desde luego es muy grande y se pueden hacer racio\u00adcinios hasta perderse de vista. Pero hay un peligro todav\u00eda mayor para una Hija de la Caridad, el no preocuparse por ello, el no darse cuenta de la se\u00f1al de peligro, el no inquie\u00adtarse, ni preguntarse que qui\u00e9n es el <em>\u00abverdaderamente <\/em><em>pobre\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Tenemos que resumir:<\/p>\n<p>No quiero repetir lo que ya he dicho de vuestra consa\u00adgraci\u00f3n: \u00abJ\u00f3venes entregadas a Dios para el servicio de los pobres\u00bb.<\/p>\n<p>Vuestra identidad est\u00e1 en vuestra <em>relaci\u00f3n espec\u00edfica <\/em><em>con los pobres:<\/em><\/p>\n<ul>\n<li>Especifica en primer lugar, porque est\u00e1 en relaci\u00f3n con Jesucristo;<\/li>\n<li>Especifica porque os sit\u00faa en relaci\u00f3n con <em>todos <\/em>los pobres, sea el que sea vuestro trabajo, y eso os tiene que hacer que evit\u00e9is lo que hemos llamado miop\u00eda espiritual, pastoral y sociol\u00f3gica.<\/li>\n<li>Espec\u00edficas son vuestras relaciones con los pobres puesto que se fundan en un <em>movimiento hacia. <\/em>Sois j\u00f3venes que van y vienen. \u00abHijas de la Caridad ten\u00e9is que ir&#8230; dondequiera\u00bb.<\/li>\n<li>Especifica, por fin, por la elecci\u00f3n deliberada, exclu\u00adsiva y abnegada, que siempre nos hace interrogarnos a nosotras mismas de quienes son los <em>\u00abverdaderamente <\/em>pobres\u00bb.<\/li>\n<\/ul>\n<p>As\u00ed es como yo creo que pueden calificarse vuestras relaciones de identidad y de uni\u00f3n con los pobres.<\/p>\n<h3>4. <em>Noci\u00f3n de servicio<\/em><\/h3>\n<p>\u00ab\u00a1Dios m\u00edo! \u00a1Qu\u00e9 hermoso t\u00edtulo! \u00a1Hijas m\u00edas, qu\u00e9 her\u00admoso t\u00edtulo y qu\u00e9 hermosa ocupaci\u00f3n! \u00bfQu\u00e9 hab\u00e9is hecho al Se\u00f1or para merecerlo? \u00a1Siervas de los pobres!\u00bb (IX, 324).<\/p>\n<p>\u00a1Cu\u00e1ntos textos podr\u00edamos aducir bajo este tema \u00abSier\u00advas\u00bb. Tenemos que hacer observar ante todo, que para san Vicente esta palabra tiene un sentido que se ha olvidado o se ha pasado por alto con harta frecuencia, pues a toda costa se le quiere dar un sentido m\u00edstico; para san Vicente la palabra \u00absierva\u00bb cuando la emple\u00f3 por primera vez no quer\u00eda decir la Anunciaci\u00f3n, ni quer\u00eda decir el \u00absiervo de Yahv\u00e9\u00bb, quer\u00eda decir Margarita Naseau.<\/p>\n<p>Ya sabemos que cuando las cofrad\u00edas se implantaron en Par\u00eds \u00ablas damas encontraron duro y dif\u00edcil el prestar ser\u00advicios bajos y penosos y quer\u00edan mandar a sus criadas a que las remplazaran, esto era contrario al deseo de san Vi\u00adcente. Y aparece Margarita Naseau. Y yo me planteo un problema, que es el siguiente: \u00abEn el fondo, \u00bfqui\u00e9n tuvo la idea de las Hijas de la Caridad?\u00bb. La respuesta m\u00e1s f\u00e1cil es desde luego: \u00a1San Vicente! \u00a1Santa Luisa! Pero yo me pregunto&#8230; \u00bfNo han sido los tres? \u00bfNo ha sido Margarita Naseau? Hay un texto que le hace justicia, un texto en el que el mismo san Vicente nos dice que Margarita Naseau <em>se ofreci\u00f3 <\/em>para remplazar a las criadas de la Cofrad\u00eda del Salvador. As\u00ed, pues, la primera Hija de la Caridad fue Margarita Naseau. San Vicente lo dice textualmente, y fue por completo una Hija de la Caridad, puesto que se <em>compro\u00ad<\/em><em>meti\u00f3 al servicio <\/em>de una Cofrad\u00eda de la Caridad, y natural\u00admente, para remplazar a las criadas, a las dom\u00e9sticas de aquella \u00e9poca, y san Vicente al aceptar despu\u00e9s de ella otras Margaritas Naseau, fij\u00f3 los estatutos de morada, traje y modo de vida de las Hijas de la Caridad. Era el modo de ser y de vivir de las siervas. Os pod\u00e9is dar cuenta de que el contenido socio-profesional tiene una importancia capital.<\/p>\n<p><em>Siervas: <\/em>Para san Vicente eran eso antes que nada; una realidad socio-profesional. Un aspecto que vale la pena de ser considerado y de reflexionar largamente sobre ello, cuando se trata del problema de la situaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad en la sociedad de hoy, tanto del esta\u00adtuto que ellas creen tener o del modo que la gente y los pobres las consideran. Seguro que con Margarita Naseau y las primeras Hijas de la Caridad no hab\u00eda equ\u00edvoco po\u00adsible \u2014eran sencillamente\u2014 y esto se ve\u00eda con toda cla\u00adridad\u2014 siervas, al nivel de todas las siervas que entonces exist\u00edan en Par\u00eds.<\/p>\n<p>Leyendo a san Vicente, como hice con la palabra \u00abpo\u00adbres\u00bb, me pregunt\u00e9: \u00ab\u00bfQu\u00e9 expresiones emplea san Vicente con m\u00e1s frecuencia cuando habla de los servicios de las Hijas de la Caridad?\u00bb. Y he encontrado tres:<\/p>\n<ul>\n<li><em>\u00aben la persona de los&#8230;\u00bb. <\/em>\u00abServ\u00eds a Jesucristo en la persona de los pobres\u00bb;<\/li>\n<li>el adverbio \u00absin embargo\u00bb. \u00abRecordar\u00e1n sin embargo, que tienen que preferir siempre el servicio de los pobres\u00bb;<\/li>\n<li>Y los dos adverbios <em>\u00abcorporal y espiritualmente\u00bb.<\/em><\/li>\n<\/ul>\n<p>\u00abSirviendo a los pobres, se sirve a Jesucristo. \u00a1Oh hijas m\u00edas! \u00a1Qu\u00e9 verdad es esto! Serv\u00eds a Jesucristo <em>en la persona <\/em><em>de los pobres, <\/em>y esto es tan cierto como que estamos aqu\u00ed. Una hermana ir\u00e1 diez veces al d\u00eda a ver a los enfermos, y diez veces al d\u00eda encontrar\u00e1 a Dios\u00bb (IX, 252).<\/p>\n<h2><strong>Serv\u00eds a Jesucristo en la persona de los pobres<\/strong><\/h2>\n<p>Vamos a hacer dos observaciones: hay en esta expresi\u00f3n una afirmaci\u00f3n que parece una ecuaci\u00f3n \u2014Pobres = Je\u00adsucristo\u2014 y hay otra afirmaci\u00f3n sobre la que no insistimos lo suficiente: Pobres = Personas.<\/p>\n<p>A) <em>Pobres = Jesucristo: <\/em>Debemos fijarnos en el rea\u00adlismo de san Vicente: lo cree tan cierto como estamos aqu\u00ed \u00abS\u00f3lo los m\u00edsticos pueden alcanzar esas alturas: se atreven a decir cosas como esa, sencillamente, porque las han vi\u00advido\u00bb. Para san Vicente, esta ecuaci\u00f3n es mucho m\u00e1s que una afirmaci\u00f3n doctrinal, evang\u00e9lica, es sencillamente, el eco de Gannes, de Ch\u00e1tillon, donde con toda evidencia en\u00adcontr\u00f3 a Jesucristo en los dos pobres que le indicaron el camino que ten\u00eda que seguir. Fueron los pobres los que le hablaron en nombre de Dios. Jesucristo estaba en los po\u00adbres, san Vicente lo sab\u00eda, hab\u00eda tenido experiencia de ello. Una espiritualidad, como ya sab\u00e9is es una comuni\u00f3n, una uni\u00f3n de ideas con aquel o aquella de quien nos llamamos disc\u00edpulos. Vuestra espiritualidad es una comuni\u00f3n con esa experiencia, con esa evidencia. Lo que hace que se\u00e1is Hijas de la Caridad, no es el servicio de los pobres, aunque sea de todos los pobres y de los verdaderamente pobres: lo que os hace ser profundamente Hijas de la Caridad es la convicci\u00f3n de que al servirlos, serv\u00eds a Jesucristo, es la ecuaci\u00f3n. Y en ese profundo nivel se unen en vosotras la consagraci\u00f3n y el servicio, la fe y la caridad los dos amores, el afectivo y el efectivo. Vamos a hablar dentro de un mo\u00admento de la prioridad del servicio y de ese \u00abdejar a Dios por Dios\u00bb que tantas veces se recuerda. \u00bfC\u00f3mo quer\u00e9is que un hombre que ha podido decir: \u00abEsto es tan cierto como que estamos aqu\u00ed\u00bb pueda creer que deja a Dios si va a la Eucarist\u00eda que el pobre representa? A ese grado de con\u00advicci\u00f3n, de experiencia m\u00edstica es al que san Vicente invita sencillamente a las Hijas de la Caridad, y las invita por el camino menos evidente y radiante, el camino de la fe, una fe que hay que reanimar y avivar sin cesar tanto por medio de la oraci\u00f3n como por el encuentro con los pobres.<\/p>\n<p>Y ya estamos seg\u00fan me parece en pleno coraz\u00f3n de la unidad y la identidad de vuestra Comunidad. Es por la manera que tenga de hacerlo, por su espontaneidad, por su alegr\u00eda, por su entusiasmo al encontrar a Jesucristo en los pobres, por lo que se reconocer\u00e1 profundamente a una Hija de la Caridad \u2014es el medio por el que se reconocer\u00e1n entre s\u00ed, dos, mil, diez mil, cuarenta mil Hijas de la Caridad\u2014, aun cuando no vivan la misma vida, no tengan los mismos ministerios, aunque est\u00e9n esparcidas a los cuatro vientos en todos los lugares del mundo. Son Hermanas que viven haciendo la ecuaci\u00f3n, son provincias, es una Compa\u00f1\u00eda que viven haciendo la ecuaci\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p>Es in\u00fatil volver a hablar de la oraci\u00f3n, de su importan\u00adcia, sobre todo de la oraci\u00f3n comunitaria, de esa participaci\u00f3n espiritual que reanima y realiza d\u00eda tras d\u00eda esa evidencia vicenciana: \u00abtan cierto como que estamos aqu\u00ed\u00bb. A pesar nuestro nos vemos tan sujetos a la influencia del materialismo, de la incredulidad, de los ideales sociales mal digeridos, que algunas veces ese encontrar a Jesucris\u00adto en el pobre, puede parecer a algunos como una especie de expoliaci\u00f3n, de enajenaci\u00f3n, de injusticia hacia la per\u00adsonalidad del pobre. \u00abHay que ir al pobre \u2014se dice\u2014 como pobre que es. Toda otra actitud hiere la dignidad del pobre, su personalidad, su autonom\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abEstoy seguro de que no vais a los pobres para ganar el cielo, eso espero\u00bb. Con san Vicente, y seg\u00fan \u00e9l, el ser\u00advicio no es un medio, es un fin: \u00abpara\u00bb el servicio. Lejos de herir la personalidad del pobre, san Vicente con su ex\u00adperiencia de Gannes, de Ch\u00e1tillon, sencillamente ha tomado a la letra, las palabras de Mateo 25, 31: \u00abTodas las veces que lo hag\u00e1is a uno de estos peque\u00f1os, a uno de estos her\u00admanos, en mi nombre, a m\u00ed me lo hac\u00e9is&#8230;\u00bb. Ya sab\u00e9is que este texto es nuestro texto b\u00e1sico, es el primero que se encuentra en el reglamento de la Cofrad\u00eda de Ch\u00e1tillon.<\/p>\n<p>B) <em>Pobres = Personas: <\/em>Precisamente san Vicente te\u00adn\u00eda un respeto y una conciencia de la persona del pobre, muy raras en aquella \u00e9poca. Para \u00e9l, el pobre era ante todo una persona. Claro que inmediatamente ve, y eso tambi\u00e9n es raro en aquel tiempo, los <em>conjuntos sociales, <\/em>hoy se di\u00adr\u00eda los medios, y acaso, las clases. Se da cuenta del proble\u00adma social de las prisiones, de los ni\u00f1os abandonados, de los hospitales, de los mendigos. Su primera obra como cape\u00adll\u00e1n de las Galeras, no fue hacer una Misi\u00f3n, predicar&#8230; no, fue dar todos los pasos necesarios para lograr un cambio de local a otro m\u00e1s sano. Socorri\u00f3 a las v\u00edctimas de la guerra, pero tambi\u00e9n se ocup\u00f3 de dar los pasos necesarios para lograr la paz, y con peligro para su persona (y digo que con peligro para su persona, porque por sus cartas vemos que ten\u00eda que cambiar de domicilio cada quince d\u00edas, a causa del peligro que corr\u00eda por su petici\u00f3n a Mazarino). Si se comprometi\u00f3, frente a los poderes p\u00fablicos record\u00e1ndoles sus deberes, no hay que creer que se limitaba a dejar correr los asuntos sin hacer nada, y que se confor\u00admaba con arreglar los desperfectos. No, san Vicente atacaba a las causas y correg\u00eda los efectos.<\/p>\n<p>San Vicente se daba cuenta inmediata de los problemas sociales, y los abordaba como tales, con toda la secuela, de informaciones, demandas, gestiones y algunas veces con\u00adtestaciones. A cada problema social, su soluci\u00f3n social, claro que en l\u00edmites que se\u00f1alaba su tiempo. Pero eso no le impide considerar al pobre como a una <em>persona. <\/em>En esto como en todo, san Vicente, parte de la experiencia. Desde Ch\u00e1tillon comprendi\u00f3 que m\u00e1s que los socorros materiales son <em>las relaciones humanas interpersonales <\/em>entre el pobre y \u00e9l o la que lo socorre, las que cuentan. Se leen en el pri\u00admer reglamento de Ch\u00e1tillon estas hermosas palabras. \u00abSi el pobre enfermo tiene alguien que le acompa\u00f1e, se le de\u00adjar\u00e1, y se ir\u00e1 a visitar a otro, cuidando siempre de empezar, por los que tienen alguien que les acompa\u00f1e, para terminar por los que est\u00e1n solos y as\u00ed poderles hacer compa\u00f1\u00eda m\u00e1s tiempo\u00bb (XII, 428).<\/p>\n<p>Precisamente porque esas relaciones interpersonales es\u00adtaban amenazadas en las Cofrad\u00edas de Par\u00eds, fue por lo que san Vicente, gracias a Margarita Naseau, concibi\u00f3 y fund\u00f3 a las Hijas de la Caridad. Por lo tanto vuestra Compa\u00f1\u00eda ha nacido para <em>restablecer el contacto entre el pobre y la <\/em><em>caridad de Jesucristo. <\/em>Esta es , me parece a m\u00ed, otra idea importante sobre vuestro servicio, un aspecto esencial de vuestra vocaci\u00f3n. Ya sabemos que en nuestro mundo so\u00adcializado, es la persona la que se ve amenazada. Los soco\u00adrros, los seguros, los retiros, est\u00e1n todos planificados de modo administrativo. La respuesta a las necesidades, a la miseria, son soluciones sociales colectivas, es preciso que as\u00ed sea. Pero acaso m\u00e1s que nunca, el carisma espec\u00edfico de la Hija de la Caridad, el carisma de la relaci\u00f3n, del en\u00adcuentro, sean de urgente e irremplazable necesidad.<\/p>\n<p>La primera reivindicaci\u00f3n de los pobres de hoy \u00bfno es que se les reconozca como personas?. Su mayor sufrimiento \u00bfno es en un mundo sin coraz\u00f3n, la soledad, el quedar al margen? Desde luego un gran estudio se impone para ver c\u00f3mo salvaguardar y vivir estas relaciones, estos encuen\u00adtros con el pobre, en un mundo cuyas estructuras se socia\u00adlizan cada vez m\u00e1s. \u00bfC\u00f3mo por ejemplo salvaguardar esas relaciones en un hospital con horarios y estilos cada vez m\u00e1s planificados en nombre de una solidaridad profesio\u00adnal leg\u00edtima? Y se encuentran situaciones equivalentes en la mayor\u00eda de nuestras opciones actuales. \u00a1Dif\u00edcil problema! Evidentemente, no se trata de volver la puerta del prin\u00adcipio, pero tambi\u00e9n creo que ser\u00eda demasiado f\u00e1cil el que vosotras, Hijas de la Caridad, adoptaseis tranquilamente la \u00f3ptica, los medios de un sector, de una instituci\u00f3n, de un medio, abandonando las relaciones directas y personales con los pobres como se hac\u00eda al principio de vuestra fun\u00addaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Llegamos al aspecto m\u00e1s concreto de la tensi\u00f3n entre inserci\u00f3n y carisma, entre pastoral y carisma. \u00a1Qu\u00e9 f\u00e1cil ser\u00eda que bastase el insertarse, el adaptarse, el solidari\u00adzarse! No es que diga que sea f\u00e1cil el insertarse, es muy dif\u00edcil&#8230; Pero ser\u00eda sencillo desde el momento que no ten\u00addr\u00edais que atender a dos fidelidades. Pero insertarse y guar\u00addar su personalidad, entrar en la pastoral de conjunto y seguir siendo profundamente fiel a la vocaci\u00f3n de Hija de la Caridad, eso es aceptar el vivir en tensi\u00f3n perpetua entre la fidelidad a san Vicente y la solidaridad profesional, o social o pastoral. Entre la participaci\u00f3n de actos, solu\u00adciones y administraciones colectivas, y la preocupaci\u00f3n siempre esencial de vuestra vocaci\u00f3n en las relaciones per\u00adsonales y en el encuentro con la persona de los pobres&#8230; Yo me digo algunas veces: Si san Vicente volviese y viese que la Compa\u00f1\u00eda de Hijas de la Caridad se aparta cada vez m\u00e1s del encuentro con los pobres, \u00bfqu\u00e9 har\u00eda? Por lo menos podemos atenernos a lo que hizo en 1630, 1632, 1633. Fund\u00f3 un nuevo Instituto para volver a tener contacto con los pobres.<\/p>\n<p>2. <em>Recordar\u00e1n, sin embargo, que tienen que preferir a <\/em><em>sus pr\u00e1cticas de devoci\u00f3n el servicio de los pobres. <\/em>Os dar\u00e9is cuenta de que es el \u00faltimo art\u00edculo del reglamento de 1645; se encuentra en X, 556; en el IX, 215, 216 san Vicente es m\u00e1s claro todav\u00eda\u2014. \u00abHijas m\u00edas, el servicio de los pobres tiene que <em>preferirse a todo\u00bb. <\/em>Y para que se comprenda bien, san Vicente elige como ejemplo una misa un d\u00eda de pre\u00adcepto.<\/p>\n<p>El \u00abdejar a Dios por Dios\u00bb no es una m\u00e1xima excepcio\u00adnal en san Vicente, vuelve sobre ello constantemente, y con tanta frecuencia que puede leerse esta peque\u00f1a an\u00e9c\u00addota divertida escribiendo a una Hermana que sal\u00eda para Arras el 30 de agosto de 1656: \u00abGuardar\u00e9is todo lo mejor posible todas las peque\u00f1as pr\u00e1cticas de vuestro regla\u00admento, a no ser que el servicio de los pobres os lo impida, y si es as\u00ed, eso es dejar a Dios por Dios\u00bb. Y la Hermana le respondi\u00f3: \u00abPadre, estamos tan acostumbradas a esto, que con frecuencia hacemos oraci\u00f3n mientras vamos y venimos de Misa\u00bb (X, 226). Esto es para deciros que esta frase \u00abdejar a Dios por Dios\u00bb se repite constantemente. \u00abAtended pri\u00admero a los pobres y asistidlos, y luego, si pod\u00e9is, haced lo dem\u00e1s. Enhorabuena\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 esta insistencia? Pues sencillamente, porque ante todo sois \u00abSiervas\u00bb. Para las religiosas, el criterio de perfecci\u00f3n era la regla que seg\u00fan dec\u00edan no pod\u00eda enga\u00ad\u00f1arse. Para la sierva, para la Hija de la Caridad, el criterio es el Amo, el Se\u00f1or, es el pobre. San Vicente explica y jus\u00adtifica este punto de vista esencial. \u00abDe tal modo (cuando se deja la oraci\u00f3n por el servicio de los pobres), que est\u00e1is seguras de ser fieles a vuestras Reglas y <em>mucho m\u00e1s, <\/em>puesto que la obediencia est\u00e1 considerada por Dios como sacri\u00adficio. Es a Dios, hijas m\u00edas, a quien quer\u00e9is servir. \u00bfY cre\u00e9is que Dios es menos comprensivo que los amos de este mundo? Si un amo dice a su lacayo: Haz esto, haz aquello, y antes de que haya terminado, le dice que haga otra cosa, no encuentra mal que el lacayo deje lo que le hab\u00eda man\u00addado primero, al contrario, est\u00e1 m\u00e1s contento&#8230; Pues lo mismo os ocurre a vosotras con Dios. Os ha llamado a una Compa\u00f1\u00eda para servir a los pobres, y para que os sea m\u00e1s agradable, os dio reglas, si cuando las est\u00e1is practicando os pide que vay\u00e1is a hacer otra cosa, id en buena hora, sin dudar ni un momento de que est\u00e1is cumpliendo la volun\u00adtad de Dios\u00bb (IX, 216).<\/p>\n<p>Las razones son claras, puesto que hemos aceptado la presencia de Dios en el pobre. La Regla manda que hag\u00e1is oraci\u00f3n, es Dios quien lo quiere. Pero un pobre os necesita, es Dios quien os llama. Y como dice el texto estar\u00e1 m\u00e1s contento si dej\u00e1is lo que os pidi\u00f3 primero, para cumplir esta nueva orden.<\/p>\n<p>Los \u00absin embargo\u00bb de que hablamos expresan lo que para vosotros debe constituir la jerarqu\u00eda de valores. Por regla general cuando se habla de religiosas y de Hijas de la Caridad, por regla general se fija la diferencia en la clau\u00adsura, y se dice que san Vicente no quiso que fueseis reli\u00adgiosas, porque para \u00e9l, <em>religiosas <\/em>era sin\u00f3nimo de <em>Claus\u00adtradas. <\/em>Es verdad que lo dice varias veces. Pero para vos\u00adotras se trata de algo m\u00e1s que de un problema de clausura, se trata de algo m\u00e1s profundo, de un problema de \u00f3ptica en la jerarqu\u00eda de valores. Ese comportamiento-reflejo de \u00abdejar a Dios por Dios\u00bb frente a la regla, es muy sintom\u00e1\u00adtico, como tambi\u00e9n en vuestras mismas reglas esas pince\u00adladas t\u00edpicamente vicencianas; \u00aben tanto cuanto pod\u00e1is\u00bb \u00aben tanto lo permita el servicio de los pobres\u00bb. El cri\u00adterio para vosotras no es la regla, es el servicio de los pobres.<\/p>\n<p>La conferencia del 17 de noviembre de 1658 (X, 582, 585) tiene por t\u00edtulo: \u00abLevantarse, oraci\u00f3n, examen y otros ejercicios\u00bb. Es una revisi\u00f3n de vida sobre la puntualidad. San Vicente pregunta a las hermanas: las dos primeras responden bastante bien, pero luego&#8230; terrible&#8230; son las cinco, las seis, las siete&#8230; Una hermana dice: \u00abNosotras leemos un punto de vez en cuando, y luego vamos ensegui\u00adda a servir a los pobres\u00bb. Podr\u00edamos creer que san Vicen\u00adte dijese: \u00ab\u00a1No!; escuchad, haced un peque\u00f1o esfuerzo&#8230;\u00bb. Pues bueno, lo que dice es: \u00ab\u00a1Que Dios os bendiga!\u00bb. Y a la que confiesa que no es puntual, porque no entiende el re\u00adloj, la dice: \u00abQue Dios bendiga vuestro candor\u00bb. Pero \u00bfqu\u00e9 hay debajo de todo esto? Cuando san Vicente presenta el reglamento parece muy duro; pero cuando juzga el regla\u00admento en contacto con los problemas que se presentan en la vida, ya es otro. Porque lo que le interesa saber son los motivos. Esa hermana no puede hacer oraci\u00f3n porque va a visitar los pobres. \u00abSois una buena hermana \u00a1que Dios os bendiga!\u00bb.<\/p>\n<p>Esta pr\u00e1ctica de la prioridad del servicio constituye uno de los elementos esenciales de vuestra vocaci\u00f3n y de vuestra unidad. Se dice algunas veces, que para que una Comuni\u00addad lo sea verdaderamente tiene que adoptar la misma je\u00adrarqu\u00eda de valores. Pues bien, una reflexi\u00f3n en com\u00fan so\u00adbre ese <em>sin embargo <\/em>podr\u00eda acaso llevarnos a esto.<\/p>\n<p>3. Y termino con estos dos adverbios: \u00abcorporal y es\u00adpiritualmente\u00bb. Son eco de las dos experiencias de 1617: En Gannes, \u00abespiritualmente\u00bb, en Ch\u00e1tillon, \u00abcorporal\u00admente\u00bb. De estas dos expresiones hizo san Vicente la s\u00edn\u00adtesis inmediatamente, pues tres d\u00edas despu\u00e9s de Ch\u00e1tillon, se encuentra en el reglamento de las cofrad\u00edas: \u00abEn lo que se proponen dos fines: ayudar al cuerpo y al alma\u00bb y tres meses m\u00e1s tarde en el reglamento de noviembre (XIII, 423), se encuentran por primera vez estos dos adverbios que lue\u00adgo se repiten constantemente: \u00abespiritualmente, corporal\u00admente\u00bb.<\/p>\n<p>Como muchas otras cosas, pasar\u00e1n de las Cofrad\u00edas a la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad: \u00abNo sois s\u00f3lo para el cuerpo, dice san Vicente, sino para ayudarles a sal\u00advarse (IX, 6). Por eso, hijas m\u00edas, deb\u00e9is saber que los de\u00adsignios de Dios sobre vosotras al estableceros, han sido desde toda la eternidad para que le honraseis, contribu\u00adyendo con todas vuestras fuerzas al servicio de las almas, para hacerlas amigas de Dios, y esto aun antes de que os ocup\u00e9is de los cuerpos\u00bb (IX, 21). Otras referencias IX, 59-60- 180, 593.<\/p>\n<p>Vuestro servicio ser\u00e1 pues misionero, o no ser\u00e1 nada. Vuestra caridad ser\u00e1 evangelizadora, o no ser\u00e1 nada. No basta que sirv\u00e1is, cur\u00e9is, promocion\u00e9is a los pobres, ten\u00addr\u00e9is que anunciarles a Jesucristo. Desde luego que no se trata de emplear los m\u00e9todos un poco r\u00e1pidos de san Vicente del siglo xvii, pero no se puede atenuar, ni ignorar la ca\u00adlidad misionera de vuestro servicio sin desnaturalizarlo. San Vicente nunca separ\u00f3 Gannes de Ch\u00e1till\u00f3n y a los sacer\u00addotes de la Misi\u00f3n les recuerda que tambi\u00e9n tienen que preo\u00adcuparse de los cuerpos y a las Hijas de la Caridad las dice que tienen que preocuparse de la salvaci\u00f3n de las almas. \u00abCuando sirv\u00e1is as\u00ed a los pobres, ser\u00e9is verdaderas Hijas de la Caridad, es decir, Hijas de Dios, y as\u00ed imitar\u00e9is a Je\u00adsucristo, pues, hermanas m\u00edas, \u00bfc\u00f3mo serv\u00eda El a los po\u00adbres? Los serv\u00eda \u00abcorporal y espiritualmente\u00bb (IX, 59).<\/p>\n<p>Vuestro servicio es, pues, evangelizaci\u00f3n, proclama, anuncio de Jesucristo a los pobres&#8230; Y una Hija de la Ca\u00adridad, sea la que sea su opci\u00f3n, su compromiso, su inser\u00adci\u00f3n, no podr\u00e1, sin renegar, a m\u00ed me parece, hacer abstrac\u00adci\u00f3n de este aspecto esencial de su servicio. \u00bfC\u00f3mo? Los tiempos han cambiado y tambi\u00e9n los m\u00e9todos. Pero san Vi\u00adcente ya pensaba en un anuncio de Jesucristo que no ne\u00adcesitaba palabras: \u00abHaced esto (el dar de comer a los pobres) y ya evangeliz\u00e1is con palabras y con obras, y esto es lo m\u00e1s perfecto\u00bb.<\/p>\n<p>Hacer esto, es decir, dar de comer, vestir, visitar, todo es evangelizar. Tendr\u00edamos que profundizar sobre esta afir\u00admaci\u00f3n, para asegurar a vuestro servicio de hoy d\u00eda su calidad y su valor esencial de evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<h2><strong>Pero vamos a concluir<\/strong><\/h2>\n<p>Para reflexionar sobre los valores de vuestra consagra\u00adci\u00f3n y la noci\u00f3n de servicio en vuestra vocaci\u00f3n hemos elegido la frase de identidad del 22 de octubre de 1650. \u00abSi os pregunta qui\u00e9n sois, contestad: somos unas \u00abj\u00f3venes completamente entregadas a Dios para el servicio de los pobres\u00bb. Todas y cada una de estas palabras ya hemos visto que son esenciales:<\/p>\n<p>Primero, una <em>consagraci\u00f3n total a Dios, <\/em>\u00abSer Hija de la Caridad es amar a Nuestro Se\u00f1or tierna y constantemente\u00bb.<\/p>\n<p>Luego, <em>una consagraci\u00f3n para el servicio. <\/em>\u00abPara eso es, para lo que Dios os ha reunido y asociado, para eso ha formado vuestra Compa\u00f1\u00eda\u00bb. Relaci\u00f3n con los pobres, con todos los pobres, siempre con esa universalidad de miras, y nunca a ser posible, con esa miop\u00eda (que tiene y puede serle \u00fatil y din\u00e1mica al militante). Dondequiera, es decir, con una movilidad y una disponibilidad tan r\u00e1pidas como espont\u00e1neas: \u00abSois Hijas de la Caridad y ten\u00e9is que ir&#8230;\u00bb. En fin, unas relaciones con los verdaderamente pobres, con un exclusivismo que siempre ser\u00e1 muy sacrificado, siempre ser\u00e1 un problema, siempre ser\u00e1 la se\u00f1al de peligro.<\/p>\n<p>En fin, unas relaciones de servicio fundamentalmente cristoc\u00e9ntricas, relaci\u00f3n con la persona de Cristo en la persona de los pobres, y luego un servicio creador de rela\u00adciones y de encuentros con las personas de los pobres; un servicio de prioridad, pues el \u00abamo\u00bb que es el pobre, siempre tiene derecho a pedir lo que no estaba previsto, ni en la Regla, ni en el programa del d\u00eda; y en fin, un servicio que sean los que sean vuestros compromisos, tiene que ser siempre misionero, con una preocupaci\u00f3n y una respon\u00adsabilidad evang\u00e9licas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. 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