{"id":404354,"date":"2022-12-14T08:56:21","date_gmt":"2022-12-14T07:56:21","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=404354"},"modified":"2022-08-09T13:57:24","modified_gmt":"2022-08-09T11:57:24","slug":"santiago-masarnau-sobre-la-ventaja-de-la-visita-a-domicilio-sobre-las-obras-especiales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/santiago-masarnau-sobre-la-ventaja-de-la-visita-a-domicilio-sobre-las-obras-especiales\/","title":{"rendered":"Santiago Masarnau (sobre la ventaja de la visita a domicilio sobre las obras especiales)"},"content":{"rendered":"<p>Junta General celebrada el 15 de abril de 1866<\/p>\n<p>Solicitada y obtenida la venia de la Presidencia, pas\u00f3 a leer el Sr. Presidente del Consejo superior lo que sigue.<\/p>\n<p>Excmo. S.: las hojas estad\u00edsticas de los Consejos y de las Conferencias correspondientes al a\u00f1o pr\u00f3ximo pasado, se han recibido ya en su mayor parte y es de admirar la marcha regular y constante que prueban de nuestra humilde Sociedad en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>El Consejo superior, de paso que forma con todos sus datos el cuadro general, cuyos resultados espera poder presentar, seg\u00fan costumbre en la pr\u00f3xima Junta general, se complace en reconocer lo mucho que la Divina Providencia nos ha favorecido durante este a\u00f1o, y no sabe c\u00f3mo acertar a manifestar su profunda gratitud por tantos y tan repetidos beneficios como el Se\u00f1or nos ha dispensado y sigue dispensando, a pesar de nuestra indignidad.<\/p>\n<p>Se advierte, sin embargo, que una idea equivocada o cuando menos muy exagerada, prevalece cada vez m\u00e1s entre nuestros queridos consocios de las provincias, y quiz\u00e1s tambi\u00e9n entre algunos de esta misma capital; y es deber nuestro manifestarlo as\u00ed con la franqueza propia de la sencillez que profesamos, y advertir los errores en que se puede incurrir de resultas de esa equivocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las obras especiales llaman demasiado la atenci\u00f3n, y la obra principal, que es la visita, no lo bastante. La Conferencia que no tiene obras especiales ans\u00eda tenerlas, y mientras lo logra se cree obligada a disculparse porque no las tiene. En otras partes hay obras especiales que se han emprendido sin el suficiente examen; y a pesar de que la experiencia lo ha demostrado as\u00ed despu\u00e9s, se cree que se deben sostener a todo trance, sin saber o sin querer hacer en ellas las modificaciones debidas. De la visita al pobre no se hace por lo com\u00fan el aprecio debido; y todo esto prueba claramente que no se tienen ideas bastante exactas ni de las obras especiales, en general, ni de la visita en particular. Desear\u00edamos que todos nuestros queridos consocios se penetrasen bien de la importancia de este punto; esto es, de lo mucho que interesa disipar los errores en que respecto de \u00e9l podamos haber incurrido y de fijar las ideas de una vez para volver a incurrir en ellos.<\/p>\n<p>A eso tienden las breves reflexiones que vamos a someter a la atenci\u00f3n de la Junta.<\/p>\n<p>Para mayor claridad dividiremos en tres puntos lo que parece conveniente advertir sobre las obras especiales que son: 1\u00ba Las obras especiales no son necesarias. 2\u00ba Las obras especiales no deben emprenderse sin el suficiente examen. 3\u00ba Las obras especiales no deben sostenerse como se han establecido, cuando se ve claramente que para sostenerlas as\u00ed hay que prescindir del esp\u00edritu y del car\u00e1cter propio de nuestra humilde Sociedad.<\/p>\n<p>Decimos en primer lugar que las obras especiales no son necesarias; y, en efecto, la Conferencia que cumple con esmero la obra ordinaria nuestra de la visita al pobre, puede producir un bien incalculable con el auxilio de la gracia; y aunque es cierto que si se le presenta ocasi\u00f3n de emprender alguna obra especial no debe dejar de hacerlo por incuria, tambi\u00e9n lo es que sin obra especial alguna puede seguir funcionando dentro del Reglamento, haciendo mucho bien, y ganando las preciosas indulgencias que nos est\u00e1n concedidas por la Santa Sede.<\/p>\n<p>Decimos en segundo lugar que las obras especiales no deben emprenderse sin el suficiente examen; y es preciso aclarar bien lo que ha de ser este examen, los puntos sobre que ha de versar, y con qui\u00e9n se han de consultar las dudas o dificultades que en \u00e9l se descubran.<\/p>\n<p>La mayor parte de las obras especiales, no todas, exigen ciertos gastos para plantearlas y otros adem\u00e1s para, sostenerlas. Los primeros, ser hacen una vez, pero los segundos se tienen que seguir ha- ciendo mientras dure la obra. As\u00ed. por ejemplo, si se trata de establecer un asilo, no basta reunir los recursos suficientes para amueblarlo, sino que se necesitan adem\u00e1s para pagar el alquiler del local, la manutenci\u00f3n de los acogidos, sus ropas, camas, etc\u2026 Se debe por lo tanto examinar bien si se podr\u00e1 hacer, no solo el gasto de instalaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n el de conservaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La mayor parte de las obras especiales exigen, asimismo, el concurso constante de ciertas personas y es preciso examinar bien si se podr\u00e1n proporcionar las que se necesiten y c\u00f3mo se las ha de retribuir.<\/p>\n<p>La mayor parte de las obras especiales se proponen un objeto que puede ser m\u00e1s o menos ventajoso\u00a0 y hay que examinar con esmero si el bien que se proponen llevar a cabo es real o aparente, y si es o no propio de nuestra Sociedad; porque si bien dice el Reglamento que\u00a0 ninguna obra de caridad que ninguna obra de caridad debe considerarse como ajena de nuestra Sociedad, tambi\u00e9n a\u00f1ade el comentario que esto se ha entendido siempre con la debida reserva, es decir, con tal que la obra convenga el car\u00e1cter especial de la Sociedad.<\/p>\n<p>En el examen de todos estos puntos y otros que pueden ofrecerse al tratar de establecer obras especiales, no pueden menos de surgir dudas y dificultades cuya soluci\u00f3n no se ocurre; y entonces hay que consultar, que preguntar, pero \u00bfa qui\u00e9n? No seguramente a personas extra\u00f1as a la Sociedad, por mucha que sea su virtud y por mucho que sea su saber sino al Consejo superior, que para eso est\u00e1 establecido y que tanto por su conocimiento de nuestras reglas y pr\u00e1cticas, como por la larga experiencia que tiene ya en la direcci\u00f3n de la Sociedad, puede aconsejarlo conveniente con mayor probabilidad de acierto.<\/p>\n<p>Y al decir esto no se nos ocurre ni remotamente elogiar los talentos ni los conocimientos de los socios que componen el Consejo superior. Decimos solo que la probabilidad de acierto en las dudas o dificultades que puedan ofrecerse en todo lo relativo a la Sociedad est\u00e1 de parte del Consejo, por el conocimiento que solo \u00e9l tiene del estado y de la marcha de la Sociedad en todo el pa\u00eds.<\/p>\n<p>Una comparaci\u00f3n, no nuestra, sino de un se\u00f1or miembro de honor, hoy uno de los m\u00e1s respetables Prelados de Espa\u00f1a, explica perfectamente lo que queremos decir.<\/p>\n<p>Si en un aposento que no tuviese m\u00e1s que una puerta, estuviesen reunidos los hombres m\u00e1s versados en ciencias y en letras, los m\u00e1s eminentes matem\u00e1ticos y los m\u00e1s profundos te\u00f3logos del mundo, y la cerradura se descompusiera en t\u00e9rminos de no poderse abrir la puerta, no habr\u00eda m\u00e1s remedio que llamar a un cerrajero para que aquellos se\u00f1ores no permaneciesen all\u00ed detenidos, a pesar de toda su ciencia y saber, y aunque el cerrajero no Supiese ni a\u00fan leer, con tal que entendiera su oficio.<\/p>\n<p>Decimos en tercer lugar, que las obras especiales no deben sostenerse cuando se necesita para sostenerlas prescindir del esp\u00edritu y del car\u00e1cter propios de nuestra humilde Sociedad, sin tratar de hacer en ellas las modificaciones convenientes.<\/p>\n<p>Con efecto, todos nos podemos equivocar, y ha sucedido, y probablemente volver\u00e1 a suceder, que una obra especial establecida. Con la confianza de que se sostendr\u00eda bien, llega un d\u00eda en que se ve claramente que no es as\u00ed. Entonces se acude a esfuerzos extraordinarios para sostenerla, ya por efecto de celo o ya por efecto de amor propio, y es muy dif\u00edcil en tales casos no proceder separ\u00e1ndose m\u00e1s o menos del car\u00e1cter especial de nuestra humilde Sociedad. Pues bien, cuando esto llega a suceder, conviene saber humillarse, y decir sencillamente: \u00abNos hemos equivocado. Cre\u00edamos que la obra se sostendr\u00eda, y no se puedo sostener. Cre\u00edamos que la obra conven\u00eda, y acaso no convenga. Vamos a modificarla, a reformarla en lo que sea necesario; y si no podemos o no sabemos hacerlo, m\u00e1s vale que prescindamos de ella, que no el empe\u00f1arnos en sostenerla a todo trance.\u00bb<\/p>\n<p>Las obras especiales, no siempre, pero con mucha frecuencia, tienen el inconveniente de enfriar m\u00e1s o menos la visita; y para comprender lo que importa evitarlo, es preciso formarse idea exacta de lo que es la visita.<\/p>\n<p>A pesar de lo mucho y muy bueno que se ha escrito sobre esta materia, no es de admirar que el n\u00famero de los socios que practican la visita sin conocerla bien sea siempre muy considerable, porque unos no lo han le\u00eddo, y otros lo han le\u00eddo sin la suficiente atenci\u00f3n, y lo han olvidado.<\/p>\n<p>Hay por lo tanto que decir y repetir, que la visita es nuestra obra primera y principal, la sola que puede suplir a todas las dem\u00e1s, al paso que por ninguna otra puede ser suplida; la de mayor importancia; la de mayor influencia; la de mayor inter\u00e9s, tanto para Jos pobres como para nosotros; pero que deja de ser todo esto cuando se hace mal, y se convierte en la cosa m\u00e1s indiferente del mundo.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n de nosotros no ha o\u00eddo decir: \u00abYo no tengo suerte en la visita; mis pobres no adelantan nada; lo mismo est\u00e1n en lo espiritual y en lo temporal que estaban, cuando empec\u00e9 a visitarlos, y eso que a algunos llevo ya a\u00f1os de verlos todas las semanas: para m\u00ed es tiempo perdido el que gasto en la visita?<\/p>\n<p>Lo peor es que todo eso es cierto, porque el que as\u00ed se expresa est\u00e1 muy lejos de formarse una idea exacta de lo que es la visita, de su verdadero objeto; y resulta de ah\u00ed el que su visita sea completamente est\u00e9ril; tanto para \u00e9l como para las familias que visita.<\/p>\n<p>Debemos por tanto procurar comunic\u00e1rsela cuanto antes, y al efecto nos podemos valer de algunas reflexiones, como por ejemplo las siguientes:<\/p>\n<p>Pregunt\u00e9mosle: \u00bfCu\u00e1nto tiempo hace que visita V. a la familia tal?\u2014 No s\u00e9, contestar\u00e1 probablemente, pero ya har\u00e1 dos a\u00f1os lo menos.\u2014 \u00bfY no tienen con V. mayor confianza hoy que el primer d\u00eda que los visit\u00f3?\u2014Confianza s\u00ed me manifiestan tener bastante, y me lo cuentan todo\u2014Y V. \u00bfqu\u00e9 uso hace de esa confianza?\u2014Yo, ninguno.\u2014 Pero y \u00bfpor qu\u00e9?\u2014Porque no s\u00e9 qu\u00e9 uso hacer.\u2014Pues bien, vamos por partes. Esa familia \u00bfde cu\u00e1ntos individuos se compone?\u2014Son seis: el matrimonio, tres hijos y una abuelita.\u2014Y el matrimonio \u00bflo es en efecto, es decir, est\u00e1n casados como Dios manda?\u2014Siempre los he tenido por casados, pero no me consta que lo est\u00e9n.\u2014\u00bfY no ha podido V. valerse de la confianza que le dispensan para averiguarlo, con la delicadeza y la prudencia debidas, en el inter\u00e9s de sus almas?\u2014No se me ha ocurrido.\u2014Pues es extra\u00f1o, porque no se le puede ocultar a V. que la visitase debe hacer de muy diferente modo, con muy diverso objeto, a los que est\u00e1n casados y a los que no lo est\u00e1n. Pero vamos a otro punto. Los hijos \u00bfson varones o hembras?\u2014 El mayor es var\u00f3n y las otras dos son ni\u00f1as.\u2014Ese hijo mayor \u00bfva a la escuela?\u2014No, que es ya demasiado grande para eso. Est\u00e1 en oficio, y por cierto que hace poco le despidieron, y ahora no sabe a d\u00f3nde ir.\u2014Y <em>V.<\/em> \u00bfha visto al maestro en cuya casa trabajaba?\u2014Yo no. \u2014De modo que ni se lo ha podido V. recomendar, ni se ha informado de la conducta que all\u00ed observaba, ni sabe porqu\u00e9 le han despedido.\u2014No se\u00f1or,\u2014Y \u00bfqu\u00e9 diligencias ha practicado V. para que su maestro le vuelva a admitir, o para proporcionarle otro?\u2014Yo, ninguna: no tengo tiempo, para eso.\u2014Y ese muchacho \u00bfse va a confesar de cuando en cuando, o s\u00f3lo lo hace una vez al a\u00f1o para cumplir, como dicen, con la Iglesia?\u2014Yo no s\u00e9.\u2014Y las ni\u00f1as -\u00bfvan a la escuela?\u2014Creo que van a un asilo de esos que tienen las Hermanas de la Caridad.\u2014Y \u00bfa cu\u00e1l de ellos?\u2014No s\u00e9.\u2014Por manera que mal ha podido V. acercarse a recomendarlas a las Hermanas, y a preguntar si se aplican o no, y cu\u00e1l es su comportamiento.\u2014Es verdad. \u2014 Y la abuelita, \u00bfde qui\u00e9n es madre, del marido o de la mujer?\u2014De fijo no lo s\u00e9.\u2014\u00bfY la mantienen ellos completamente, o se procura ella algo para ayudar al gasto de la familia?\u2014No lo s\u00e9, en verdad.<\/p>\n<p>De modo que no sabe V. nada de lo mucho que podr\u00eda saber vali\u00e9ndose de la confianza que le dispensan, y luego se queja de la esterilidad de la visita. No hay duda que hecha como V. la hace es la obra m\u00e1s est\u00e9ril que puede imaginarse; pero \u00bfqui\u00e9n tiene la culpa? \u00bfAcaso V. no podr\u00eda hacerla como la hacen otros, interes\u00e1ndose verdaderamente por el bien de la familia que visita, y procur\u00e1ndole por los mil medios que de continuo se ofrecen?<\/p>\n<p>Si con media docena de palabras y dejar los bonos se cumpliese con el objeto que la Sociedad se propone en la visita sobrar\u00edan las nueve d\u00e9cimas partes del Reglamento, y no se comprende por qu\u00e9 no hab\u00edamos de visitar, teniendo buenas piernas veinte o treinta familias, como lo verifican los visitadores de otras Asociaciones, en vez de concretarnos a tres o cuatro por pareja de socios, como se acostumbra en la nuestra.<\/p>\n<p>Pero falta todav\u00eda decir la circunstancia m\u00e1s notable que tiene la visita, <em>y de<\/em> la cual dimana principalmente el que sea esta obra la caracter\u00edstica, por decirlo as\u00ed, de nuestra Sociedad; y es la de ser la \u00fanica compatible con lodo g\u00e9nero de ocupaciones, y la sola por lo tanto que puede desempe\u00f1arse por hombres de todas las posiciones sociales.<\/p>\n<p>Los pobres, como es sabido, se pueden visitar a todas horas<sub>. <\/sub>Siempre est\u00e1n dispuestos a recibirnos, y por lo tanto podemos visitarlos con solo dedicarles una parte cualquiera del mucho, tiempo que solemos desperdiciar o malgastar, por muchos y graves que sean nuestros quehaceres.<\/p>\n<p>No sucede as\u00ed con las obras especiales, que casi todas exigen mucho m\u00e1s tiempo para su desempe\u00f1o, y lo que es de notar, sobre todo, tiempo <em>determinado.<\/em> Por eso las obras especiales suelen costar mucho m\u00e1s que la visita y lo que es peor suelen estar mal desempe\u00f1adas donde no hay socios que se dediquen por completo a ellas.<\/p>\n<p>Muchos, al ver en el Bolet\u00edn las obras especiales que tanto brillan en algunos pa\u00edses extranjeros, creen que aqu\u00ed tambi\u00e9n se pueden y deben establecer, sin hacerse cargo de que carecemos del personal necesario para ello.<\/p>\n<p>Hay en el extranjero, y sobre todo en Francia, dos clases de socios que aqu\u00ed no tenemos. Hay socios profesos, que han dejado completamente el mundo para consagrarse del todo a la Sociedad. Hacen votos simples, viven en comunidad, y son en todo y por todo religiosos verdaderos. Desde luego se comprende el servicio que esta clase de socios puede prestar a la Sociedad, y particularmente, al sostenimiento y propagaci\u00f3n de las obras especiales.<\/p>\n<p>Hay adem\u00e1s otra clase de socios que, sin haber tenido la suerte de poder dejar el mundo por completo, han dejado los empleos u ocupaciones que en \u00e9l desempe\u00f1aban, para dedicarse \u00fanicamente a la Sociedad; y tambi\u00e9n estos, aunque no tanto como los anteriores, pueden contribuir y contribuyen mucho en efecto al buen desempe\u00f1o de las obras especiales.<\/p>\n<p>En Espa\u00f1a carecemos de esas dos clases de socios, sin saber por qu\u00e9, preciso es decirlo, pues sucede en esto como en otras muchas cosas, que nuestra frontera, tan permeable para todo lo malo del extranjero, parece de la m\u00e1s exquisita gutta-percha para no dejar pasarlo bueno.<\/p>\n<p>Respecto a los socios profesos, se dir\u00e1 tal vez que no puede haberlos porque no se toleran los institutos religiosos. Algo se podr\u00eda responder a esto; pero prescindamos de esa clase de socios.\u2014\u00bfPor qu\u00e9 no los hay tampoco de la otra? \u00bfEn qu\u00e9 consiste que no tenemos, socios que se quieran dedicar por completo a la Sociedad? No nos parece f\u00e1cil la respuesta; pero es evidente que sin ellos las obras especiales tienen que costar mucho m\u00e1s que lo que cuestan en los pa\u00edses en que los hay, y al mismo tiempo tienen que valer mucho menos que lo que valen aquellas.<\/p>\n<p>Otro inconveniente bastante grave tienen casi todas las obras especiales, y del cual carece la visita, que es la necesidad de recursos <em>fijos<\/em> para sostenerse.<\/p>\n<p>Nuestra humilde Sociedad, basada por completo en la confianza en Dios, no fij\u00f3 desde el origen cantidad alguna chica ni grande para que contribuyesen con ella los que hab\u00edan de componerla. Se estableci\u00f3 la colecta secreta, en la cual lo mismo se puede dar mucho que poco, o nada, sin que nadie del mundo lo sepa, y nada m\u00e1s.<\/p>\n<p>Nos dec\u00edan: \u00abes una locura; todas las Sociedades tienen sus cuotas determinadas para los socios, y sin embargo; se sostienen por lo com\u00fan dif\u00edcilmente; \u00bfy ustedes quieren que la suya se sostenga sin que nadie se comprometa a dar un cuarto?\u00bb La experiencia ha demostrado que no era una locura y sigue demostr\u00e1ndolo en todos los pa\u00edses en que la Sociedad se ha establecido, que es lo mismo que decir en todo el mundo, porque hace ya tiempo que el sol no se pone para ella.<\/p>\n<p>Llenos de esa santa confianza, que s\u00f3lo da la fe nutrida con la meditaci\u00f3n y la frecuencia de Sacramentos, dijimos desde un principio: \u00abNo contamos ni queremos contar con nada seguro\u201d y a\u00f1adimos: \u00abA nadie pediremos\u00bb prohibi\u00e9ndonos para siempre el cuestar a domicilio.<\/p>\n<p>La bondad de Dios Nuestro Se\u00f1or ha correspondido con creces a nuestra filial confianza, y en todas partes, sin saber c\u00f3mo, sin pedir a nadie y sin dar nosotros mismos cantidad alguna determinada, los recursos no nos han faltado, y m\u00e1s bien se puede decir que nos han sobrado.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n es preciso tener presente que nuestra obra principal, la visita a los pobres, no los exige; porque si bien es cierto qu\u00e9 procuramos llevarles, de pas\u00f3 que los visitamos, algunos socorros cortos y en especie, tambi\u00e9n lo es que no nos comprometemos a ello, y que reconocemos que hasta tiene sus ventajas el que alguna vez no los llevemos, como la experiencia nos lo ha probado, porque esto puede contribuir mucho a conservar en nosotros el esp\u00edritu de humildad sin el cual no hay obra meritoria para con Dios, porque esto ense\u00f1a al pobre que no debe contar con nuestro socorro como con una cosa fija, lo cual podr\u00eda aumentar su indolencia, porque nada ense\u00f1a mejor a visitar bien que el visitar sin bonos, obligando tanto al socio que visita como al pobre que es visitado, a atender al objeto principal y no al aparente de la visita, etc., etc.<\/p>\n<p>Esto supuesto, \u00bfqu\u00e9 es lo que seg\u00fan nuestras pr\u00e1cticas solemos hacer cuando el estado de la caja no nos permite llevar socorro alguno a nuestras familias adoptadas? Las visitamos sin llevarles nada, y la colecta \u00edntegra entra en la caja para cubrir el d\u00e9ficit que se ha presentado, o evitar que se presente el que amenaza.<\/p>\n<p>Pero en las obras especiales no sucede lo mismo. Exigen un gasto determinado, m\u00e1s o menos considerable, y para cubrirle es muy f\u00e1cil qu\u00e9 se vea la Conferencia, o el Consejo que las ha emprendido, en grandes dificultades, y que se valga para salir de ellas de medios que no debiera emplear.<\/p>\n<p>Esto se ha visto y se est\u00e1 viendo ahora mismo en muchas de las obras especiales que tenemos en Espa\u00f1a, y que debemos hacer ya todo lo posible por sostener; pero tambi\u00e9n debemos advertir a los que tanto desean aumentarlas o emprenderlas nuevas, que es preciso proceder para ello con una suma prudencia y circunspecci\u00f3n, aprovechando las ense\u00f1anzas que la experiencia nos ha dado en esta parte.<\/p>\n<p>A\u00f1adiremos para concluir, que las obras especiales que m\u00e1s se han introducido en Espa\u00f1a, como son las escuelas, los asilos y las cocinas, no producen por lo com\u00fan el bien que aparentan producir, al paso que la Obra humilde de la visita le produce mucho mayor; sin apariencia alguna.<\/p>\n<p>La instrucci\u00f3n que se da en las escuelas puede ser un bien y puede ser un mal, seg\u00fan el uso que de ella se haga. Por consiguiente, nuestras escuelas no deben proponerse \u00fanicamente instruir al pobre, sino m\u00e1s bien moralizarle ense\u00f1\u00e1ndole la doctrina cristiana. As\u00ed se hace o al menos se procura hacer; \u00bfpero se logra por lo com\u00fan el objeto? \u00bfQui\u00e9n no ha advertido que la avidez con que los ni\u00f1os, y m\u00e1s todav\u00eda los adultos, concurren a nuestras escuelas, no es precisamente la de aprender la doctrina; sino m\u00e1s bien la de aprender a leer, escribir y contar? Y \u00bfqu\u00e9 medios tenemos para impedir que \u00e9l ni\u00f1o o el adulto abandone nuestra escuela cuando se le antoje, esto es, antes de tener la suficiente instrucci\u00f3n religiosa para no hacer mal uso de lo quede hemos ense\u00f1ado, y se malogre todo el tiempo y el trabajo que con \u00e9l se ha gastado? Ninguno. Y sin embargo, es obra cara, y que nada produce. Gasto de local, gasto del alumbrado si es de noche, como lo son casi todas, gasto del maestro con t\u00edtulo, qu\u00e9 tiene que tener, gasto del pasante o de los pasantes, seg\u00fan su extensi\u00f3n. \u00bfCorresponder\u00e1 el resultado a los esfuerzos que se hacen para cubrir todas estas atenciones? Dif\u00edcilmente.<\/p>\n<p>Las cocinas econ\u00f3micas deben proponerse el facilitar al pobre alimento caliente, bien condimentado y muy barato. Pero hay una gran diferencia entre proporcion\u00e1rselo barato y d\u00e1rselo, y conviene fijar bien la atenci\u00f3n en ella. Con la econom\u00eda que resid\u00eda de hacer acopios en vez de comprar al pormenor, de la cooperaci\u00f3n de las Hermanas de la Caridad para aderezar la comida, y de la venta misma de los bonos bien entendida, se llegan a dar, esto es, a vender raciones de cocido, de sopa o de potaje, por un precio tan inferior al que costar\u00edan al pobre si las hiciese en su casa, que es una gran limosna el proporcion\u00e1rselas por \u00e9l, ahorr\u00e1ndole adem\u00e1s el tiempo y el trabajo que necesariamente hab\u00eda de invertir en comprarlas en crudo v luego condimentarlas. As\u00ed se ha entendido en el extranjero generalmente; pero no en Espa\u00f1a, porque nuestras cocinas casi todas dan y no venden las raciones a los que las consumen, o las venden a las Conferencias, para que estas, las den a sus pobres que viene a ser lo mismo. De aqu\u00ed lo mucho que cuesta sostenerlas; y otros inconvenientes a\u00fan mayores, pues es muy dif\u00edcil que estas cocinas, funcionando como lo hacen, dejen de aumentar el pauperismo y fomentar la vagancia, resultados por cierto bien diferentes de los que debemos proponernos en todas nuestras obras de caridad.<\/p>\n<p>Los asilos son todav\u00eda m\u00e1s caros, que las escuelas y que las cocinas. Exigen un local dotado de ciertas condiciones, cuyo alquiler pesa, constantemente sobre la obra. Exigen personal de toda confianza para la educaci\u00f3n y la instrucci\u00f3n de los ni\u00f1os, y para acompa\u00f1arlos de d\u00eda y de noche. Si los acogidos son ancianos hay menos que cuidar de su educaci\u00f3n e instrucci\u00f3n; pero en cambio hay m\u00e1s que atender a las enfermedades y achaques que suelen padecer y que son propios de la vejez. En todo caso exigen recursos seguros para la manutenci\u00f3n de los acogidos, y el pago de los que han de cuidarles; y como nuestra Sociedad no los tiene hay que procurarlos por medios extraordinarios, venciendo no solo la dificultad de hallarlos, sino tambi\u00e9n la de hallarlos sin prescindir de nuestras reglas y pr\u00e1cticas.<\/p>\n<p>Los \u00f3rdenes religiosos, que en todas partes se reconocen como los m\u00e1s a prop\u00f3sito para encargarse de esta clase de obras, son en Espa\u00f1a escasos, y no tienen el personal necesario para poderse prestar a ello; y todos sabemos la poca confianza que se puede tener respecto a lo principal, esto es, a moralidad y religiosidad, en personas seglares, por mucho que se las remunere. De modo que todo bien considerado resulta que es muy dif\u00edcil, casi imposible, que el fruto que se obtenga en esta clase de obras corresponda a los esfuerzos y sacrificios que exigen, tanto su planteamiento como el sostenerlas despu\u00e9s de planteadas.<\/p>\n<p>Estas reflexiones parecer\u00e1n, no se nos oculta, exageradas. Acaso no lo parecer\u00edan si se tuviese conocimiento de todo lo que sobre las obras especiales nos dicen las hojas estad\u00edsticas de los Consejos y de las Conferencias que las tienen establecidas.<\/p>\n<p>De todos modos, declaramos francamente que nuestra intenci\u00f3n, al exponer todo lo que llevamos dicho, est\u00e1 muy distante de la de querer desanimar a nuestros amados consocios que, llenos del mejor deseo, han establecido obras especiales. Lo que \u00fanicamente nos proponemos es precaver, a los que no las tienen contra el deseo exagerado de tenerlas, haci\u00e9ndoles ver sus dificultades, y sobre todo persuadirles de que la visita a domicilio es nuestra obra primera y principal; y que si esta se cumple bien, es la m\u00e1s fecunda en resultados positivos; a pesar de su modesta apariencia, al paso que los de las obras especiales no suelen corresponder a lo que ofrecen, y, sobre todo, a lo que cuestan.<\/p>\n<p>Tengamos fe, mucha fe<sub>, <\/sub>en la visita a domicilio. Y si advertimos que no nos da los resultados apetecidos; examinemos bien la verdadera causa, y encontraremos que no est\u00e1 en la obra en s\u00ed, sino en el modo de cumplirla. Esmer\u00e9monos para corregirle, y acaso nosotros mismos nos admiraremos al ver el fruto que nos produce el cuidado que pongamos en esta correcci\u00f3n.<\/p>\n<p>Excmo. Sr.: ya que V. E. ha tenido la bondad de honrarnos con su presencia, y dejar sus graves ocupaciones por asistir al relato de nuestras modestas tareas de caridad, d\u00edgnese recibir nuestras m\u00e1s respetuosas acciones de gracias por tanto favor, y colmarle dirigi\u00e9ndonos su autorizada palabra, que nos reanime para continuarlas hasta la pr\u00f3xima Junta general, d\u00e1ndonos despu\u00e9s su bendici\u00f3n apost\u00f3lica\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Junta General celebrada el 15 de abril de 1866 Solicitada y obtenida la venia de la Presidencia, pas\u00f3 a leer el Sr. Presidente del Consejo superior lo que sigue. Excmo. 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