{"id":404335,"date":"2022-11-26T08:43:41","date_gmt":"2022-11-26T07:43:41","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=404335"},"modified":"2022-08-09T13:44:44","modified_gmt":"2022-08-09T11:44:44","slug":"santiago-masarnau-sobre-la-obediencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/santiago-masarnau-sobre-la-obediencia\/","title":{"rendered":"Santiago Masarnau (sobre la obediencia)"},"content":{"rendered":"<p>ACTA DE LA JUNTA GENERAL CELEBRADA EN MADRID EL D\u00eda 18 DE FEBRERO DE 1877.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n uno de los Vice-presidentes del Consejo superior dio las gracias en nombre del Consejo al Ilmo. Sr. Obispo por la muestra de aprecio que dispensaba a la Junta con su asistencia, y ley\u00f3 lo siguiente:<\/p>\n<p><em>Se\u00f1ores<\/em> y <em>amados hermanos en Jesucristo:<\/em><\/p>\n<p>Es la obediencia preciosa e indispensable virtud para el cristiano, si ha de corresponder a la nobleza de su origen y alcanzar el fin para que fue criado.<\/p>\n<p>La vida toda de nuestro amabil\u00edsimo Jes\u00fas es el m\u00e1s perfecto modelo de virtud tan excelsa; vivi\u00f3 siempre obediente, y obediente sufri\u00f3 por nosotros muerte de Cruz.<\/p>\n<p>No os cause extra\u00f1eza, mis amados hermanos, que encomie yo de tal modo la santa virtud de la\u00a0 obediencia, pues que en ella debo refugiarme al hablaros esta noche.<\/p>\n<p>Se ha cre\u00eddo por aquel a quien la mano de Dios coloc\u00f3 al frente de nuestra amada Asociaci\u00f3n en Espa\u00f1a, que atendidas las especiales circunstancias que me rodean, y que para pocos de los que tienen la bondad de escucharme ser\u00e1n un misterio deb\u00eda yo venir ante vosotros, si no a daros el adi\u00f3s de despedida, pues que mi esp\u00edritu os ha de acompa\u00f1ar siempre, a saludaros al menos en el instante cr\u00edtico, en que voy a salvar la l\u00ednea divisoria que separa mi actual estado y el vuestro, del muy augusto y sublime a que Dios en sus impenetrables designios ha tenido la dignaci\u00f3n inmensa de llamarme. La obediencia, pues, mueve mis labios, y me impone un sacrificio que confiadamente espero no ha de quedar sin recompensa, toda vez que dice el Se\u00f1or por boca del Sabio: <em>Vir obediens loquetur victoriam.<\/em> \u00bfY de qu\u00e9 otra cosa podr\u00eda yo hablaros en momento para m\u00ed tan solemne, sino de aquello mismo que embarga todo mi ser? \u00bfQu\u00e9 podr\u00e1, aun cuando torpemente, expresar la palabra, sino algo de lo mucho o inexplicable que siente el coraz\u00f3n? Quiero, pues, en alg\u00fan modo haceros participantes de mi dicha, porque os amo con puro y fraternal afecto en Cristo Jes\u00fas, y deseando daros pr\u00e1cticas pruebas de este mismo afecto, me decido a preguntaros: \u00bfHab\u00e9is meditado bastante acerca de lo que es la vocaci\u00f3n? No os alarm\u00e9is, creyendo que con la fe y el ciego entusiasmo del ne\u00f3fito, venga a excitaros a que sig\u00e1is mi ejemplo: fuera en m\u00ed presunci\u00f3n indisculpable e insigne temeridad. Quiero, s\u00ed, hablaros de la vocaci\u00f3n, \u00bfy por qu\u00e9 no? \u00bfSe pretender\u00e1 acaso que es esta solo necesaria para abrazar el estado eclesi\u00e1stico y el religioso, y que no la ha menester igualmente quien abraza el estado santo del matrimonio, o quien ha de permanecer en casto y perpetuo celibato?<\/p>\n<p>Es la vocaci\u00f3n, bien lo sab\u00e9is, mis amados hermanos, una luz especial con que Dios da a conocer al hombre el camino que ha de seguir en la tierra, a fin de llegar a la patria del Cielo. A la manera que la conciencia dicta a cada uno en particular lo que la ley eterna prescribe en com\u00fan, as\u00ed la vocaci\u00f3n le da a conocer cu\u00e1l sea la voluntad de Dios, y en qu\u00e9 estado quiere que le sirva; m\u00e1s as\u00ed como la ignorancia, las pasiones y otras circunstancias hacen formar muchas veces conciencia err\u00f3nea, as\u00ed tambi\u00e9n la falta de meditaci\u00f3n en tan vital asunto por un lado, y las pasiones, y la ignorancia, y los respetos humanos por otro, anublan de tal modo el entendimiento de la criatura, que no percibe la voluntad de Dios, abraza el estado que no debe, y se pierde miserablemente, verific\u00e1ndose lo que una y otra vez dice el Sabio en los Proverbios: <em>Un camino hay que parece al hombre real y derecho, y no obstante conduce a la muerte.<\/em><\/p>\n<p>No pocos de vosotros hab\u00e9is va tomado estado. \u00bfEst\u00e1is seguros de que es el que la divina Providencia os ten\u00eda destinado? Lo habr\u00e9is sin duda consultado con Dios, habr\u00e9is escuchado d\u00f3ciles sus santas inspiraciones, y purificando vuestra intenci\u00f3n habr\u00e9is ido sin vacilar adonde Dios os llamaba. S\u00ed as\u00ed es, con toda la efusi\u00f3n de mi alma os felicito, pues de cierto sab\u00e9is que la vocaci\u00f3n es como el primer eslab\u00f3n de esa cadena de gracias, que el Padre de las misericordias y dador de todo don perfecto nos ha preparado, y se llama predestinaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero hay otros muchos, y son la mayor parte de nuestros j\u00f3venes consocios, que se hallan en ese momento cr\u00edtico de la vida, en que exentos de errores en su inteligencia y puros en su coraz\u00f3n, pero fascinados por las cosas sensibles, y obcecados tal vez por la pasi\u00f3n, van a decidir su suerte futura; a ellos especialmente me dirijo, rog\u00e1ndoles por las entra\u00f1as de amor de nuestro buen Jes\u00fas, que mediten atenta y detenidamente acerca de su vocaci\u00f3n, puesto que <em>a vocatione pendet aeternitas.<\/em><\/p>\n<p>\u00bfY c\u00f3mo conocer\u00e9 yo, dir\u00e1 alguno, cu\u00e1l es la voluntad de Dios? Soy una pobre y vil\u00edsima criatura, y no he de pretender que el Criador descienda hasta mi peque\u00f1ez en negocio de esta especie.\u2014Quien tal dijera ofender\u00eda torpemente, a aquella Providencia misericordios\u00edsima, que viste de bellos y variados colores al lirio de los valles, y sin cuyo benepl\u00e1cito no cae un solo cabello de nuestra cabeza.<\/p>\n<p>\u00abAcaso, hermano m\u00edo, no te llame Dios como llam\u00f3 un d\u00eda a los primeros Ap\u00f3stoles, y m\u00e1s tarde llam\u00f3 a Sauloo; pero \u00bfestas seguro de que a\u00fan no te ha hablado Dios, o de que no te ha de hablar en adelante? Recuerda, entre otras cosas, tu venida al seno de nuestra amada Sociedad. Propenso por naturaleza a la caridad, quisiste practicarla amando a Dios como \u00fanico fin y a los pobres en El: para ello leiste atentamente nuestro Reglamento; te pareci\u00f3 bien, y resolviste observarlo puntualmente; te revestiste del esp\u00edritu de hijo de San Vicente de Pa\u00fal, te conformaste con los tr\u00e1mites prescritos para el ingreso en la Conferencia, y cuando lleg\u00f3 el d\u00eda deseado, te acercaste ante todo al Convite Eucar\u00edstico, para hacerte as\u00ed acreedor a las imponderables gracias que la Santa Iglesia nos tiene concedidas. \u00bfQui\u00e9n juzgas t\u00fa que te inspir\u00f3 tan santos pensamientos? \u00bfNo fu e aquel que todo lo dispone en peso, n\u00famero y medida? \u00bfO ser\u00e1s tan insensato que lo atribuyas meramente al encuentro de este amigo, o a aquella conversaci\u00f3n que sorprendiste entre dos compa\u00f1eros de Universidad o de Academia? Pues recorre, hermano m\u00edo, los d\u00edas todos de tu vida, y anota, si es que puedes, las diversas mociones del esp\u00edritu, las inclinaciones de la voluntad, las inspiraciones de la gracia, tantos buenos prop\u00f3sitos, tantas resoluciones no siempre por desgracia llevadas a cabo; y ver\u00e1s en todo ostensiblemente la mano de Dios.<\/p>\n<p>No hay duda, mis amados consocios; aquella estrella que tal admiraci\u00f3n y respeto nos causa, iluminando a los sabios de Oriente, y conduci\u00e9ndolos a Bethlem, brilla igualmente para todos los que por la divina misericordia hemos nacido y vivimos en el seno amoroso de la Iglesia Cat\u00f3lica. Pero \u00bfla seguimos pronta, sumisa y generosamente como aquellos afortunados varones? Si se oscurece alguna vez, o se oculta del todo, porque equivocamos la ruta y entramos dentro de los muros de la imp\u00eda Jerusal\u00e9n, \u00bfnos apresuramos a buscar quien nos ponga otra vez en camino, y nos alegramos, <em>gaudio magno valde,<\/em> al percibir de nuevo sus resplandores?<\/p>\n<p>M\u00e1s \u00a1oh desgracia! la estrella de nuestra vocaci\u00f3n tal vez nos lleva a Bethlem, y o volvemos prontamente la espalda al ver a Jes\u00fas pobre y casi abandonado, <em>o<\/em> si permanecemos all\u00ed, nuestras manos est\u00e1n vac\u00edas, sin que le ofrezcamos uno solo de tantos dones como del Padre Celestial hemos recibido, consagr\u00e1ndolos en cambio ante los inmundos altares de todas las concupiscencias. Y todav\u00eda Jes\u00fas espera, y Jes\u00fas nos llama, y Jes\u00fas nos sufre, y vive treinta a\u00f1os vida oculta y llena de divinas ense\u00f1anzas bajo el humilde techo de Nazareth, y cuando ha llegado la hora designada por el Padre, da la vida por el hombre, despu\u00e9s de haberla empleado toda en bien suyo, dando vista a los ciegos, movimiento a los tullidos y vida a los muertos, despu\u00e9s de haber cargado sobre sus hombros la oveja descarriada, llamando a Zaqueo, perdonando a la ad\u00faltera, conversando con la Samaritana, haciendo una Santa de la gran pecadora de Magdalo, y un ap\u00f3stol de quien en un pat\u00edbulo esp\u00eda sus delitos.<\/p>\n<p>\u00bfY dudaremos todav\u00eda de la infinita bondad y del amor inmenso de quien de tantos y tan ingeniosos medios se vale para llegar hasta las puertas de nuestro coraz\u00f3n, y no se las abriremos de par en par para que en el asiente su trono, pues que le pertenece por rigoroso derecho de conquista?<\/p>\n<p>Tal vez, sin pensar, y queriendo escudri\u00f1ar lo que pasa en el interior de muchas almas, os he revelado algo de lo que la m\u00eda ha experimentado; sus inquietudes, sus vacilaciones, sus prop\u00f3sitos, sus inconstancias, sus veleidades y sus ingratitudes, que Dios ha permitido sin duda para hacer m\u00e1s expl\u00e9ndida ostentaci\u00f3n de sus misericordias, admiti\u00e9ndome generoso en su sagrada indicia.<\/p>\n<p>Deudor os soy, en no peque\u00f1a parte, consocios amad\u00edsimos, de dicha tan inefable. Bondadosos, me admitisteis en vuestra compa\u00f1\u00eda, me ilustrasteis con vuestra ense\u00f1anza, me edificasteis con vuestro ejemplo, me sostuvisteis ron vuestro consejo, y me ofrecisteis abundantes medios de santificaci\u00f3n en la visita de nuestros pobres amad\u00edsimos, y dem\u00e1s piadosas pr\u00e1cticas de nuestra Sociedad; y como si todo esto no fuera bastante, muchos de vosotros me hab\u00e9is hecho en esta ocasi\u00f3n o\u00ed inapreciable presente de vuestras fervorosas oraciones, que cual suave y oloroso incienso hab\u00e9is hecho subir hasta el Trono del Se\u00f1or: \u00bfqu\u00e9 os dar\u00e9 yo en cambio de tanto como me hab\u00e9is dado? Pobre de m\u00e9ritos ante el divino acatamiento, tambi\u00e9n yo elevar e mis manos suplicantes al Padre de las misericordias, para que descienda abundante la gracia sobre nuestra amada Sociedad, providencialmente extendida por todo el orbe, sobro el Consejo general que con tanto inter\u00e9s mira a sus hermanos de Espa\u00f1a, sobre este Consejo Superior, cuya bondad, y solo ella le movi\u00f3 a darme parte en sus tareas, supliendo cari\u00f1oso mis faltas y tolerando paciente mis defectos, y sobre todas, en fin, y sobre cada una de las Conferencias, y sobre todos y cada uno de los miembros que las componen. Y cuando en aquel d\u00eda sobre todos grande y solemne en que, superior en dignidad a los mismos \u00c1ngeles, alcance la inefable dicha de tomar en mis manos la <em>Hostia pura, santa e inmaculada, el Pan Santo de vida eterna y el C\u00e1liz de perpetua salud,<\/em> ser\u00e9is participantes de los frutos del incruento sacrificio, como lo ser\u00e1 muy especialmente el augusto m\u00e1rtir del Vaticano, que en medio de las amargas tribulaciones que le cercan, levanta cada d\u00eda sus venerables manos para bendecirnos, y mueve sus sagrados labios para anunciar al mundo la santa palabra de verdad y de vida eterna; como lo ser\u00e1 tambi\u00e9n el ilustre Pr\u00edncipe de la iglesia que con especial acierto rige esta vasta archidi\u00f3cesis y su digno y celoso cooperador en la tarea apost\u00f3lica, y los dem\u00e1s Se\u00f1ores Prelados y miembros de honor que tanto nos favorecen.<\/p>\n<p>Sed una vez m\u00e1s ben\u00e9volos conmigo acogiendo indulgentes estos desali\u00f1ados renglones, trazados en momentos en que el coraz\u00f3n late con m\u00e1s violencia que de costumbre, y en que el entendimiento no goza de calma bastante para discurrir. Ayudadme a\u00fan con la santa limosna de vuestras fervorosas oraciones, y dadme parte en el fruto de esos santos ejercicios, que por la misericordia del Se\u00f1or vais ma\u00f1ana a comenzar, pr\u00e1ctica que por propia experiencia me atrevo a recomendaros como de absoluta necesidad, entendedlo bien, para el arreglo de nuestra conciencia, crecimiento en la virtud y santificaci\u00f3n de las almas.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n sabe si durante este tiempo ver laderamente aceptable, y en estos d\u00edas de salud, alguno de vosotros sienta en su coraz\u00f3n especial movimiento de la gracia, y considerando de una parte la peque\u00f1ez de las criaturas, y de otra la inconmensurable grandeza del Criador, se resuelva pronta, alegre y generosamente a seguir a Jes\u00fas alist\u00e1ndose bajo su bandera, y a servirle en el puesto que lo designe, toda vez que en cualesquiera de ellos se puedo luchar con denuedo, y alcanzaren justicia se\u00f1alados triunfos y coronas inmarcesibles?\u00bb<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ACTA DE LA JUNTA GENERAL CELEBRADA EN MADRID EL D\u00eda 18 DE FEBRERO DE 1877. 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