{"id":404309,"date":"2022-09-24T08:48:03","date_gmt":"2022-09-24T06:48:03","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=404309"},"modified":"2022-08-08T22:49:06","modified_gmt":"2022-08-08T20:49:06","slug":"santiago-masarnau-sobre-la-diferencia-del-verdadero-cristiano-y-del-que-lo-es-de-nombre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/santiago-masarnau-sobre-la-diferencia-del-verdadero-cristiano-y-del-que-lo-es-de-nombre\/","title":{"rendered":"Santiago Masarnau (sobre la diferencia del verdadero cristiano y del que lo es de nombre)"},"content":{"rendered":"<p>JUNTA GENERAL CELEBRADA EN MADRID EL 19 DE ABRIL DE 1865.<\/p>\n<p>Se leyeron los nombres de los socios ingresados desde la \u00faltima junta, que fueron 11 activos, 2 aspirantes y 1 honorario. Acto continuo el Presidente superior, previa la venia del Excmo. e limo. Se\u00f1or Nuncio, ley\u00f3 el discurso siguiente:<\/p>\n<p>Excmo. Sr: Despu\u00e9s de manifestar a V. E. en nombre de todos mis consocios nuestra viva gratitud por el favor que nos dispensa dign\u00e1ndose honrar esta modesta reuni\u00f3n de familia con su respetable presencia, y previa su venia, paso a dirigir a mis queridos hermanos en Jesucristo algunas reflexiones sobre los ejercicios del santo retiro que hemos tenido el mes pasado, o m\u00e1s bien sobre las ideas que la observaci\u00f3n de lo acaecido en ellos me ha sugerido, pues aunque la falta de salud me impidi\u00f3 asistir con el cuerpo, mi esp\u00edritu procur\u00f3 seguirlos con el mayor inter\u00e9s.<\/p>\n<p>En el bolet\u00edn se ha dado a conocer el plan de los ejercicios, as\u00ed como tambi\u00e9n se han indicado los puntos sobre que versaron las meditaciones y las pl\u00e1ticas, etc. No es mi \u00e1nimo hablar de esto. Tampoco me parece propio de este lugar el encomio de los raros dotes que re\u00fane el apreciabil\u00edsimo Sr. Sacerdote que ha tenido la bondad de dirigir los ejercicios este a\u00f1o y los pasados. No: aqu\u00ed debemos hablar de nosotros, esto es, de lo que nos falta para ser lo que debi\u00e9ramos ser, tanto en los ejercicios del retiro como en todas las pr\u00e1cticas de nuestra humilde Sociedad, y de los medios m\u00e1s a prop\u00f3sito para corregir las imperfecciones que en nosotros advirtamos.<\/p>\n<p>Los ejercicios han tenido lugar por ma\u00f1ana y por tarde durante los dias a ellos dedicados. Dos horas duraban por la ma\u00f1ana y otras dos por la tarde, con la mira de que los socios que no pudieran disfrutar de todas las horas a ellos destinadas, a causa de ocupaciones leg\u00edtimas que tuviesen en ellas, pudiesen elegir las que mejor les conviniesen.<\/p>\n<p>De esperar era que la hermosa iglesia de Ntra. Se\u00f1ora de Loreto, en que se han verificado los ejercicios, hubiese estado llena de fieles antes de las horas marcadas para ellos, atendido el n\u00famero de miembros que cuentan hoy las 20 Conferencias de Madrid, los muchos forasteros que a ellas asisten y los muchos amigos, o al menos conocidos, que unos y otros pod\u00edan convidar, estando la puerta franca para todo el que se presentase, y solo impedida la entrada a las se\u00f1oras.<\/p>\n<p>Sin embargo, no ha sucedido as\u00ed. Los ejercicios han estado poco concurridos, y parece del mayor inter\u00e9s reflexionar sobre la causa de este (preciso es decirlo) triste efecto, y sobre su remedio, si se alcanza.<\/p>\n<p>No podemos dudar del aprecio que todos nuestros consocios hacen de estos ejercicios, que para hombres de fe viva y sostenida por la frecuencia de Sacramentos, como por la misericordia de Dios lo somos todos o casi todos, ofrecen el mayor inter\u00e9s. No podemos dudar de su vivo deseo de asistir a ellos, pues son muchas y muy evidentes las pruebas que de \u00e9l tenemos; y sin embargo, el hecho es que muchos no han asistido a los santos ejercicios del retiro, y que en los de las ma\u00f1anas particularmente solo algunos se han visto. \u00bfDe qu\u00e9 podr\u00e1 haber dimanado esta aparente frialdad o indiferencia? \u00bfEn qu\u00e9 podr\u00e1 consistir? \u00bfNo merece esto llamar nuestra atenci\u00f3n? De m\u00ed s\u00e9 decir que la ha llamado en gran manera, y que esta observaci\u00f3n me ha inducido a recordar otras que me sugiere la experiencia de lo que pasa en Madrid, y la correspondencia con las Conferencias de provincias, y a deducir de todas ellas ciertas reflexiones que acaso convenga someter a la apreciaci\u00f3n de los queridos consocios que acostumbran escuchar o leer lo que aqu\u00ed se dice.<\/p>\n<p>El di\u00e1logo siguiente, si no a la letra en el fondo, era muy com\u00fan en Madrid los d\u00edas que duraron los ejercicios del retiro, entre los consocios que se encontraban por la calle o en las Conferencias, o en cualquier otra parle.\u2014\u00bfVa V. a los ejercicios?- Amigo, bien quisiera, pero no puedo\u2026 La oficina, los negocios, la universidad, mi empleo\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Pero \u00bfy por la ma\u00f1ana?\u2014Por la ma\u00f1ana se empiezan tan temprano! Ya ve V.: a las ocho! Para estar all\u00ed a esa hora hay que levantarse lo menos a las siete, y yo me acuesto a la una!\u2014Pero <em>\u00a1y <\/em>qu\u00e9 precisi\u00f3n hay de acostarse a la una? \u00bfPor qu\u00e9 no se acuesta V. a otra hora?\u2014Oh! eso es imposible. Ser\u00eda menester no tratarse con nadie?, hacerse un hur\u00f3n, pasar por un estrafalario; y, francamente, yo no tengo bastante fuerza de car\u00e1cter pura eso, ni creo que Dios exija de m\u00ed semejantes rarezas.<\/p>\n<p>\u00a1Cu\u00e1ntos habr\u00e1n dicho estas o muy parecidas palabras con la mejor buena fe y creyendo que daban con las suficiente explicaciones a su falta de asistencia a los ejercicios! \u00a1Cu\u00e1ntos con estas o semejantes palabras pretenden disculpar su condescendencia con las m\u00e1s extravagantes exigencias del mundo! \u00a1Cu\u00e1ntos dicen y repiten que su posici\u00f3n social, los deberes de familia, las obligaciones imprescindibles, no les permiten adoptar un sistema de vida que creen o se empe\u00f1an en creer incompatible con sus verdaderos deberes y obligaciones, enga\u00f1\u00e1ndose a s\u00ed propios y procurando luego enga\u00f1ar a los dem\u00e1s. Y \u00bfpara qu\u00e9? Para conseguir lo que desean y lo que realmente no pueden nunca lograr por m\u00e1s que lo deseen; a saber, la amalgama de la vida cristiana con la vida mundana; la realizaci\u00f3n de la utop\u00eda (que por fortuna lo es) de servir a la vez a Dios y al mundo; el triste sue\u00f1o que les parece dorado, de obrar y padecer por esp\u00edritu de sacrificio, sin padecer ni sacrificar nunca nada a la observancia fiel de la santa moral del Evangelio!<\/p>\n<p>Muchos son los que se enga\u00f1an en esta materia, de tanto inter\u00e9s para todos; y ojal\u00e1 que nuestras humildes observaciones logren sacar aunque no sea m\u00e1s que a uno de esa funesta ilusi\u00f3n, y persuadirle de la mentira en que est\u00e1 basada.<\/p>\n<p>No: no es posible que la vida del hombre verdaderamente religioso se asemeje a la del imp\u00edo, o a la del que no pasando por tal, en el fondo viene a serlo; pues que los efectos de la fe dormida, que por desgracia es tan coman, se asemejan sobre manera a los de la fe muerta. \u00bfC\u00f3mo se han de parecer dos vidas cuyos respectivos nortes son opuestos? \u00bfC\u00f3mo se ha de parecer la vida del que busca el placer a la del fiel disc\u00edpulo de la cruz? \u00bfC\u00f3mo se ha de parecer da vida del que solo ansia los honores, las riquezas, las satisfacciones de todo g\u00e9nero, a la de aquel que solo aspira a la pobreza de esp\u00edritu, al desprecio y a la mortificaci\u00f3n de todos sus apetitos?<\/p>\n<p>As\u00ed pues, tiene que haber forzosamente una l\u00ednea de separaci\u00f3n muy mineada entre los secuaces del inundo y los del santo Evangelio. Los h\u00e1bitos, los gustos, las aficiones de los unos no pueden ser ni parecerse remotamente a los h\u00e1bitos y a las aficiones de los otros; y sin embargo por una de esas aberraciones en que caemos sin notarlo, hay muchos que pretenden ser a la vez de los unos y de los otros, sin advertir que ni es posible, ni, aun cuando lo fuese, podr\u00edan desearlo sin faltar gravemente a los principios mismos que se precian du profesar.<\/p>\n<p>Pero, Se\u00f1or, dicen muchos, el confesor a m\u00ed no me ha prohibido asistir a tal o cual funci\u00f3n, a tal reuni\u00f3n, a tal partida de placer y con esto se creen autorizados para todo. Pero no advierten que el confesor prudente no les proh\u00edbe lo que espera de su juicio y del buen uso que hagan de las gracias que reciben, que sin necesidad de prohib\u00edrselo \u00e9l se lo proh\u00edban a s\u00ed mismos con mayor m\u00e9rito, o m\u00e1s bien, que sin prohib\u00edrselo precisamente, lo abandonen por completo al descubrir la mentira y el vac\u00edo que encuentran en ello, y al reflexionar que es una gran suerte para ellos el encontrar all\u00ed aquella mentira y aquel vac\u00edo.<\/p>\n<p>Por fortuna no hay posici\u00f3n social que nos obligue a vivir imp\u00edamente, al menos de las toleradas por las leyes divinas, porque las humanas son algo m\u00e1s laxas por nuestros pecados; pero aun suponiendo lo imposible, esto es, que la hubiera, es evidente que el cristiano, que en lodo tiempo y lugar debe estar pronto a sacrificar hasta su vida misma, sin creer que en ello hace nada de m\u00e1s, antes que fallar a la santa ley do Dios, nunca podr\u00eda admitirla, fuesen cuales fuesen las ventajas que le ofreciese seg\u00fan el mundo, porque el peso que podr\u00edan tener ludas esas ventajas en la balanza de su raz\u00f3n contra el de la salvaci\u00f3n de su alma, ser\u00eda nulo.<\/p>\n<p>S\u00ed: tiene que haber precisamente una diferencia muy marcada entre la vida del verdadero cristiano y la del que solo lo es en el nombre; y es imposible amalgamar estas dos vidas. Muchas de las ocupaciones de la una son, no solo diferentes, sino diametralmente opuestas a las ocupaciones de la otra. No tiene nada de extra\u00f1o por lo tanto que la distribuci\u00f3n del tiempo var\u00ede mucho en una de lo que es en otra. Lo que s\u00ed es de extra\u00f1ar, y mucho m\u00e1s de sentir, es que los que siguen el camino seguro de la salvaci\u00f3n, los disc\u00edpulos de la cruz, los hombres del sacrificio y de la abnegaci\u00f3n, quieran aparentar que marchan por otro camino, y se averg\u00fcencen de dar a conocer por todos sus actos que su conducta concuerda con sus creencias y con los principios que profesan; sin reparar el grave da\u00f1o que a los dem\u00e1s y a s\u00ed mismos pueden hacer y hacen con esta debilidad, cuyos efectos vienen a ser con frecuencia los de la m\u00e1s completa maldad.<\/p>\n<p>\u00bfNo es de extra\u00f1ar, y mucho m\u00e1s de sentir, que el hombre mundano no se averg\u00fcence de gastar su vida en el ocio, en la disipaci\u00f3n y en el culto de su \u00eddolo (sea este el inter\u00e9s o el placer), y que el hombre cristiano se averg\u00fcence de emplear su tiempo en el trabajo, en la oraci\u00f3n y en el culto de su Dios? Porque el af\u00e1n de imitar al mundano \u00bfqu\u00e9 prueba sino que se cree ventajoso su sistema de vida, o que se quiere ocultar, disimular por una mala verg\u00fcenza, que se sigue el opuesto?<\/p>\n<p>Se habla mucho de deberes sociales\u2026pero, Se\u00f1ores, es preciso reconocer que en esto como en todo parece que nos empe\u00f1amos en hacernos ilusiones para cohonestar en cierto modo nuestras flaquezas; porque si examinamos de buena fe cu\u00e1les son nuestros <em>verdaderos <\/em>deberes sociales, y a lo que realmente nos obligan, no dejaremos de advertir, acaso con sorpresa, que la piedad bien entendida, lejos de impedir el cumplimiento de los deberes, le facilita en gran manera, y aun que los hay muy dif\u00edciles o imposibles de cumplir fielmente sin los auxilios de la gracia, que solo la verdadera piedad nos puede alcanzar atendido el curso ordinario de la divina Providencia.<\/p>\n<p>Pero \u00bfpor qu\u00e9 se han de llamar deberes sociales a las locas exigencias del mundo? \u00bfQu\u00e9 tiene que ver lo uno con lo otro? \u00bfPor qu\u00e9 se ha de considerar como un deber social recogerse por ejemplo a la hora que se retiran los que no piensan como nosotros en materias de fe, que son justamente las que m\u00e1s influyen en toda la conducta de la vida, vestirse como ellos se visten, ir a donde ellos van, etc., etc.? \u00bfQu\u00e9 deberes sociales son estos? \u00bfEst\u00e1 obligado el que piensa a imitar al que no piensa? \u00bfEst\u00e1 obligado el que cree a imitar al que no cree? \u00bfEst\u00e9 obligado el que vive de amor a Dios y al pr\u00f3jimo A imitar al que solo vive para amarse a s\u00ed propio? Pues \u00bfa qu\u00e9 aparentar esa semejanza en la vida del uno y del otro, y justamente aparentarla el que debe estar seguro de que no es posible en realidad?<\/p>\n<p>No me dejan hacer nada, se oye decir con frecuencia. Mis amigos, mis relaciones, mi familia para nada me dejan tiempo; y creen que con decir esto quedan ya escusados de malgastar sus horas, y sus d\u00edas y sus a\u00f1os en el ocio, en la disipaci\u00f3n y en la m\u00e1s completa inutilidad. Pero se olvidan de aquella preciosa frase, preciosa como todas las que contiene el mejor libro que se conoce despu\u00e9s del Evangelio: \u00abSi t\u00fa sabes dejar a los hombres, ellos te dejar\u00e1n hacer tus cosas\u201d. Y \u00a1c\u00f3mo la est\u00e1 probando la experiencia continuamente! El que m\u00e1s se queja de que no le dejan hacer nada, suele sor justamente el que menos gusta del silencio y de la soledad; y es muy com\u00fan en esta clase de hombres, por desgracia tan numerosa, andar como a caza de quien les quite el tiempo, mientras que luego se quejan de haber logrado lo que ellos mismos han buscado. \u00a1Qu\u00e9 dif\u00edcil de estudiar es el hombre en todo!<\/p>\n<p>A estas y otras reflexiones an\u00e1logas conduce forzosamente la observaci\u00f3n de la poca asistencia a los ejercicios, y de la falsa dificultad (pie encuentran muchos en fa observancia de las pr\u00e1cticas de nuestra humilde Sociedad, sin embargo do ser todas ellas muy compatibles con el cumplimiento de los deberes de todas las posiciones sociales.<\/p>\n<p>Nosotros creemos que se debe fijar la atenci\u00f3n en este punto todo lo posible, porque aunque es muy cierto que al entrar en la Sociedad no hemos dejado el mundo ni abandonado nuestra posici\u00f3n en \u00e9l, tambi\u00e9n lo es que estamos obligados, no solo a renunciar a sus pompas y vanidades, como lodo cristiano lo promete solemnemente al recibir el Bautismo, sino a algo m\u00e1s que el com\u00fan de los cristianos, pues estamos m\u00e1s favorecidos, y los favores obligan.<\/p>\n<p>No debemos tratar de faltar poco ni mucho a nuestros deberes sociales. Ser\u00eda esto en nosotros un grave pecado. Pero s\u00ed debemos distinguir bien los verdaderos deberes de los que no lo son, para cumplir los primeros y desentendemos de los segundos con igual esmero, y sobre todo mostrar francamente en toda nuestra conducta que no pensamos como los mundanos, pues es imposible que el que piensa de un modo diferente del que tiene otro de pensar, imite a aquel otro en sus actos.<\/p>\n<p>Nada importa que nos llamen hip\u00f3critas. Lo que importa mucho es que no lo seamos. Que nos lo llamen es natural, porque si obramos como debemos, necesariamente nos hemos de parecer a los hip\u00f3critas, cuyo estudio consiste en remedar aquello mismo que nosotros haremos; pero entre el hip\u00f3crita y el imp\u00edo est\u00e1 el verdadero cristiano, a igual distancia de uno y de otro, pues ni finge creer ni carece de fe. Sigamos el precioso consejo de <em>la Imitaci\u00f3n,<\/em> y hallaremos tiempo para todo. Ya que, gracias a la bondad de Dios, nos hallamos en una Sociedad que a todas horas nos puede ocupar \u00fatilmente, al paso que exige tan poco de nosotros; y que deja a nuestro arbitrio la elecci\u00f3n del tiempo que hemos de dedicar al pobre y la determinaci\u00f3n del dinero que en su socorro hemos de invertir, aprovech\u00e9monos de tan preciosos medios para progresar en la vida espiritual desprendiendo nuestro pobre coraz\u00f3n cada vez m\u00e1s y m\u00e1s de todas las vanidades del mundo. Persuadidos de la mentira de sus \u00eddolos, despreci\u00e9moslos de veras, y no aparentemos nunca que los apreciamos. No envidiemos las falsas alegr\u00edas de los mundanos despu\u00e9s de haber gustado las inefables dulzuras de la caridad. Que nuestra conducta toda est\u00e9 de acuerdo con nuestras creencias y con los principios que profesamos; y es bien seguro que cuanto m\u00e1s francamente marchemos por la senda de la verdadera vida, que no es ni puede ser otra que la de la santa cruz, mayores y m\u00e1s f\u00e1ciles nos ser\u00e1n los adelantos en ella.<\/p>\n<p>Pensemos; en nuestros ratos de meditaci\u00f3n, que tan incompatible es con la santa moral del Evangelio el miedo al padecer como el deseo de gozar; y nuestra vida no podr\u00e1 ser sensual ni muelle por m\u00e1s que lo sean las de nuestros parientes y amigos. Hemos de considerar que o ellos se equivocan o nos equivocamos nosotros; y que no es posible que los hombres del ruido, de la disipaci\u00f3n y del placer acierten en nada mejor que los de la oraci\u00f3n, del recogimiento y de la abnegaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero acaso no es preciso, pues muy pocos o ninguno de nuestros queridos consocios dejar\u00e1 de estar \u00edntimamente convencido de estas verdades tan claras. Lo que falta solo es que sus obras todas concorden con sus convicciones, y persuadirse de la necesidad de esto; pues entonces no se avergonzar\u00e1n nunca de parecer lo que desean ser, y el mundo acabar\u00e1 por respetarlos o al menos dejarlos en paz viendo que nada consigue de ellos.<\/p>\n<p>La vida del verdadero cristiano, esa vida consagrada toda entera a la oraci\u00f3n y al trabajo, no tiene nada que envidiar a la vida de hombre ocioso y disipado. Por el contrario, este es el que realmente sufre, porque sufre sin consuelo, mientras que aquel es el que realmente goza porque padece con fruto. \u00a1Tanto enga\u00f1an las apariencias! La cruz es el \u00fanico talism\u00e1n conocido para convertir todas las espinas en flores; al paso que la constituci\u00f3n misma del hombre, tanto en lo f\u00edsico como en lo moral, est\u00e1 probando que el placer absoluto le es imposible en esta existencia. Todo el problema de la vida est\u00e1 pues reducido, en su \u00faltima expresi\u00f3n, a padecer bien, y el que mejor padece es el que m\u00e1s acertadamente le resuelve. \u00bfY d\u00f3nde aprender\u00e1 el hombre a padecer bien, a padecer por amor, si no lo aprende al pie de la cruz? No: no hay libro alguno ni sistema posible de filosof\u00eda, que pueda ense\u00f1arnos en a\u00f1os de estudio lo que una sola mirada reflexiva a la cruz nos puede ense\u00f1ar. Dej\u00e9monos pues de vanidades y de enga\u00f1os; y ya que por la misericordia de Dios vemos tan claro el camino que nos conviene seguir, sig\u00e1mosle decididamente, y no nos desviemos ni aparentemos desviarnos de \u00e9l en un \u00e1pice.<\/p>\n<p>Estas reflexiones, que sometemos humildemente a la consideraci\u00f3n de nuestros queridos hermanos en J, C. y otras an\u00e1logas que su buen juicio les sugerir\u00e1 sin duda, podr\u00e1n contribuir (\u00a1ojal\u00e1 que as\u00ed sea!) a determinarlos por la reforma de ciertos h\u00e1bitos, ciertas costumbres, que tan inconsideradamente su contraen, y que influyen mucho m\u00e1s de lo que a primera vista parece mi toda la conducta de la vida. Solo se necesita para ello un poco de energ\u00eda de car\u00e1cter. Uno de nuestros queridos consocios, de nombre c\u00e9lebre y que ya ha pasado de esta vida de prueba a la verdadera vida, movido por estas reflexiones se traz\u00f3 su distribuci\u00f3n de tiempo, tomando por base el retirarse, de 10 a 11 de la nuche y levantarse de 5 a 6 de la ma\u00f1ana, y tuvo bastante constancia para guardarla despu\u00e9s fielmente, desempe\u00f1ando cargos de tanta importancia y de tanto compromiso como el de Consejero de Estado y el de embajador en una de las ciudades m\u00e1s bulliciosas de Europa. \u00bfY se dir\u00e1, despu\u00e9s de esto, que el destino, que la posici\u00f3n, que el deber no permiten a cada cual distribuir su tiempo de manera que le quede suficiente para el cuidado de su alma, tan superior a todos los dem\u00e1s cuidados do este mundo?<\/p>\n<p>Nuestro santo Patrono no gustaba de multiplicar las pr\u00e1cticas de piedad, y sin embargo, a los ejercicios del retiro anual les daba la mayor importancia. Aprovech\u00e9monos pues todos de ellos cuando tenemos la dicha de que se verifiquen en el pueblo en que nos hallamos; y en esto como en todo procuremos con el mayor esmero que nuestra conduela concuerda con los principios que profesamos, sin dejar por eso <em>de<\/em> amar muy de veras en Dios N. Sr. a los que no los profesan. No despreciemos a nadie; poro no temamos tampoco el desprecio de nadie. No nos vanagloriemos (Dios no lo permita) de ser socios de San Vicente de Pa\u00fal; pero tampoco nos avergoncemos de serlo, pues con igual cuidado debemos evitar la rid\u00edcula ostentaci\u00f3n y el cobarde disimulo de nuestras pr\u00e1cticas y creencias.<\/p>\n<p>De este modo podr\u00e1 ser que experimentemos m\u00e1s o menos la presi\u00f3n, la resistencia, la lucha del mundo; pero debemos confiar en que le venceremos, porque no puede faltar la promesa que de ello tenemos en el santo Evangelio. De este modo, y solo de este modo, nuestros actos todos estar\u00e1n en armon\u00eda con nuestras ideas y principios; y en fin, de este modo lograremos con mucha mayor facilidad lo que \u00fanicamente debemos desear en este valle de l\u00e1grimas, que es adelantar en la senda de la salvaci\u00f3n; pelear sin tregua contra los enemigos de nuestra alma para alcanzar la corona que solo se promete al vencedor; y en fin ense\u00f1ar a nuestros queridos pobres, a nuestros parientes, a nuestros amigos, del modo m\u00e1s eficaz, que es con el ejemplo, a vivir muriendo siempre para el mundo, en la firme persuasi\u00f3n de que es el \u00fanico medio de vivir para el siglo. \u00bfNo es este en el fondo el principal objeto de nuestra humilde Sociedad?\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>JUNTA GENERAL CELEBRADA EN MADRID EL 19 DE ABRIL DE 1865. 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