{"id":404295,"date":"2022-11-06T08:27:22","date_gmt":"2022-11-06T07:27:22","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=404295"},"modified":"2022-08-08T22:29:48","modified_gmt":"2022-08-08T20:29:48","slug":"luisa-de-marillac-una-mujer-del-siglo-xvii-vii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-una-mujer-del-siglo-xvii-vii\/","title":{"rendered":"Luisa de Marillac, una mujer del siglo XVII (VII)"},"content":{"rendered":"<p>LAS HIJAS DE LA CARIDAD, MUJERES SOLTERAS<\/p>\n<p>Luisa de Marillac, la se\u00f1orita Le Gras, era una santa, pero tambi\u00e9n una mujer de mundo que conoc\u00eda bien los entresijos de la sociedad. Sab\u00eda los peligros que corr\u00eda si una Hermana queda\u00adba sola en casa y el esc\u00e1ndalo que produc\u00eda ver que un hombre entraba en la vivienda de una Hija de la Caridad. Ella tuvo que insistir a la Duquesa de Liancourt para que descubriera la calum\u00adnia que corr\u00eda por la ciudad de que hab\u00edan visto a unos hombres entrar de noche en casa de las Hijas de la Caridad. Es proverbial la insistencia de los fundadores en prohibirles que dejaran pasar a cualquier hombre dentro de su vivienda, aunque fuera sacerdo\u00adte. Y si quedaba sola por la noche, aconsejaba que, si a ello les obligaba el servicio de los pobres, llamaran a una vecina para que durmiera en su casa. Peores consecuencias tra\u00eda si era sor\u00adprendida sola por los caminos. Un n\u00famero bastante elevado de nacimientos ileg\u00edtimos era consecuencia de chicas que hab\u00edan sido sorprendidas por los caminos solitarios o en el campo por alg\u00fan soldado o por alg\u00fan trabajador campesino itinerante. Ni por motivo del destino quer\u00edan que una Hermana viajara sola, asegur\u00e1ndole una compa\u00f1era o una persona de confianza. Varias veces tuvieron que suspender el despido de una joven que no consideraban apta para ser Hija de la Caridad por no encontrar a nadie seguro y de confianza que la acompa\u00f1ara hasta la casa de sus padres.<\/p>\n<p>Hoy nos sorprende, pero entonces era as\u00ed. Toda mujer deb\u00eda estar desposada, con un hombre o con Jesucristo. La soltera que\u00addaba marginada por el doble motivo de ser mujer y estar soltera en edad casadera; se la identificaba con una mujer disoluta y una tentadora insidiosa. En el drama de William Shakespeare <em>Medi\u00adda por medida, <\/em>cuando Mariana le dice al duque Vincencio que no es doncella, ni esposa ni viuda, \u00e9ste declara que entonces \u00abno es nada\u00bb; y el solter\u00f3n Lucio remacha: \u00abpuede ser una puta\u00bb (Acto V, escena la). No se olvide que uno de los argumentos que expone santa Luisa al Ayuntamiento de Par\u00eds al pedir autoriza\u00adci\u00f3n para instalar una fuente en el patio de la Casa Central fue que las Hermanas <em>escuchaban insinuaciones sucias <\/em>y <em>groseras <\/em>de los j\u00f3venes, cuando iban por agua a la fuente p\u00fablica que tan s\u00f3lo distaba unos metros de su vivienda. Y tengamos presente que esta instancia, la firm\u00f3 santa Luisa s\u00f3lo dos a\u00f1os antes de morir.<\/p>\n<p>A pesar de que las Hijas de la Caridad hab\u00edan sido aprobadas por el Arzobispo de Paris en enero de 1655 y por el Rey Luis XIV, en noviembre de 1657, lo hab\u00edan sido no como religiosas, sino como asociaci\u00f3n o cofrad\u00eda, es decir, que para la gente las Hijas de la Caridad eran sencillamente viudas y solteras. Y santa Luisa bien sab\u00eda que las solteras eran mal vistas, como j\u00f3venes un tanto livianas, o como mujeres f\u00e1ciles de conquistar. Y ella, junto con san Vicente, era la responsable de la moralidad de estas j\u00f3venes. Los dos santos sab\u00edan que la supervivencia de la Com\u00adpa\u00f1\u00eda depend\u00eda, y mucho, de la moralidad de sus hijas.<\/p>\n<p>Asimismo Luisa sab\u00eda que sus hijas, como la mayor\u00eda de las mujeres eran afectivas. Tambi\u00e9n ella lo era y confiesa que, como todo el mundo, tambi\u00e9n ella ten\u00eda tentaciones contra la castidad. La afectividad es un valor imprescindible para servir a los pobres con cari\u00f1o, pero, cuando viv\u00eda santa Luisa, pod\u00eda ser un peligro para las chicas solteras, y, aunque consagradas, las Hijas de la Caridad se consideraban muchas de ellas mismas como miembros de una cofrad\u00eda femenina de seglares.<\/p>\n<p>Las Hijas de la Caridad acababan de ser aprobadas por el arzobispo de Par\u00eds, cuando santa Luisa se enter\u00f3 de que un gale\u00adote se hab\u00eda enamorado de una Hija de la Caridad que lo atend\u00eda. Y \u00e9sta compadecida de los sufrimientos y la desgracia de aquel joven y llevada por su afectividad y su sensibilidad, hab\u00eda acce\u00addido a firmar un contrato matrimonial y hasta se hab\u00eda presenta\u00addo al p\u00e1rroco para que casara al galeote sin decir que ella era la novia. El p\u00e1rroco comprendi\u00f3 todo lo que suced\u00eda y avis\u00f3 a santa Luisa. Con toda rapidez se tuvo un Consejo, san Vicente, enfer\u00admo, se levant\u00f3 para asistir junto con Abelly y los Padres Portail y Alm\u00e9ras, se pidi\u00f3 ayuda a las Damas de la Caridad y hablaron con la Hermana. No conocemos el final de esta especie de novela hist\u00f3rica, pero indica la situaci\u00f3n en que se encontra\u00adban tanto las Hermanas como su superiora, la viuda Le Gras.<\/p>\n<p>UNA MUJER SUPERIORA GENERAL<\/p>\n<p>Luisa de Marillac ha demostrado que era una mujer competente y que estaba capacitada no s\u00f3lo para ser la fundadora de las Hijas de la Caridad, sino tambi\u00e9n para formar y preparar a las j\u00f3venes que entraban en la nueva Cofrad\u00eda. Es decir, que era la mujer id\u00f3nea para ser la Superiora General de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad. Pero inmediatamente nos viene una duda: \u00bfC\u00f3mo se compagina el que una mujer sea Superiora General con todo lo que he expuesto sobre la marginaci\u00f3n de la mujer en la sociedad y en la Iglesia de Francia en el siglo XVII?<\/p>\n<p>Yo no encuentro contradicci\u00f3n, porque hist\u00f3ricamente ser Superiora General en aquella \u00e9poca no era lo mismo que serlo en la actualidad. Desde la Edad Media el control de los monasterios y conventos femeninos, generalmente llamados \u00ab\u00d3rdenes segun\u00addas\u00bb, estaba a cargo de los priores de las \u00f3rdenes masculinas o \u00abprimeras \u00d3rdenes\u00bb, de las que depend\u00edan en las funciones sacerdotales, en algunas econ\u00f3micas y hasta de cierta autoridad seg\u00fan las Reglas. El obispo estaba en la escala superior de la jerarqu\u00eda. As\u00ed aparece en los pasos que dio santa Teresa de Jes\u00fas para la reforma carmelitana o en la autorizaci\u00f3n requerida del Provincial o del Superior General de los dominicos, carmelitas y franciscanos para fundar conventos femeninos.<\/p>\n<p>Luisa de Marillac, educada con las dominicas, sab\u00eda muy bien esta doctrina. Y as\u00ed, el ingreso en el convento de las capuchinas se lo pidi\u00f3 al provincial de los capuchinos, Honorato de Champigny, y \u00e9ste fue quien la rechaz\u00f3.<\/p>\n<p>Las capuchinas eran una rama de las clarisas a las que en 1538 Paulo III les hab\u00eda dado la Regla de santa Clara y las pon\u00eda bajo la direcci\u00f3n espiritual de los capuchinos. Luisa ten\u00eda 21 a\u00f1os cuando pidi\u00f3 el ingreso, pero hab\u00eda tratado a las capuchinas desde los 16 a\u00f1os, y seguramente hab\u00eda convivido con ellas para poder ser admitida; ten\u00eda que conocer, pues, algo de las Reglas de santa Clara donde aparece la <em>promesa <\/em>de obediencia que hicieron las clarisas a san Francisco de As\u00eds y a sus sucesores. Dice Clara en su Regla: \u00abDespu\u00e9s que el alt\u00edsimo Padre celestial se dign\u00f3 ilumi\u00adnar con su gracia mi coraz\u00f3n para que, siguiendo el ejemplo y la ense\u00f1anza de nuestro muy bienaventurado padre san Francisco, yo hiciera penitencia, poco despu\u00e9s de su conversi\u00f3n, junto con mis hermanas le promet\u00ed voluntariamente obediencia. (&#8230;) Y as\u00ed como yo siempre he sido sol\u00edcita, junto con mis hermanas,&#8230; as\u00ed tambi\u00e9n las abadesas que me sucedan en el oficio y todas las her\u00admanas est\u00e9n obligadas a observarla inviolablemente hasta el fin\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfNo es parecido lo que a\u00f1adi\u00f3 santa Luisa de su pu\u00f1o y letra en la f\u00f3rmula de los votos que conservamos: Hago voto \u00abde obediencia al Venerable General de los Sacerdotes de la Misi\u00f3n\u00bb?<\/p>\n<p>Y san Francisco lo asume, aclarando en las mismas Reglas: \u00abYa que por divina inspiraci\u00f3n os hab\u00e9is hecho hijas y siervas del alt\u00edsimo y sumo Rey, el Padre celestial, y os hab\u00e9is desposado con el Esp\u00edritu Santo, eligiendo vivir seg\u00fan la perfecci\u00f3n del santo Evangelio, quiero y prometo tener siempre, por m\u00ed mismo y por mis hermanos, un cuidado amoroso y una solicitud espe\u00adcial de vosotras como de ellos\u00bb. Y san Vicente, que conoc\u00eda bien la dependencia de las hijas de santa Clara a los franciscanos, como lo manifiesta en una de las cartas que envi\u00f3 al Cardenal Antonio Barberini, des\u00adpu\u00e9s de haber consultado y estudiado las Reglas y la vida que lle\u00advaban las clarisas, le escribi\u00f3 algo muy pare\u00adcido al P. Cuissot, un superior de los pa\u00fales: \u00abEs su obligaci\u00f3n, como superior de los misioneros, tener de esas hermanas [Hijas de la Caridad] el mismo cuidado que tiene de los seminaristas y que los que las instruyen, confiesan y dirigen, lo hagan seg\u00fan sus consejos y no independientemente de \u00e9l\u00bb.<\/p>\n<p>Pero esta visi\u00f3n se la contagi\u00f3 la se\u00f1orita Le Gras. \u00bfPor qu\u00e9 lo digo? Porque durante bastantes a\u00f1os las visiones que ten\u00edan los dos santos de la Compa\u00f1\u00eda era diferente. El desacuerdo entre los dos ten\u00eda sus razones. Vicente de Pa\u00fal sab\u00eda que por el canon 13 del Concilio IV de Letr\u00e1n (1215) ninguna congregaci\u00f3n mas\u00adculina pod\u00eda asumir la direcci\u00f3n de otra femenina sin la autorizaci\u00f3n de la Santa Sede. Y ve\u00eda imposible obtener esa autoriza\u00adci\u00f3n si no eran religiosas con clausura. Pero es que, adem\u00e1s, sent\u00eda la oposici\u00f3n de su misma congregaci\u00f3n para asumir la direcci\u00f3n de una compa\u00f1\u00eda femenina. Y, si depend\u00eda de un sacer\u00addote, aunque \u00e9ste fuera el se\u00f1or Vicente, ve\u00eda dif\u00edcil que el arzo\u00adbispo de Par\u00eds aprobara la Compa\u00f1\u00eda; pero lo ve\u00eda m\u00e1s f\u00e1cil si depend\u00eda del arzobispo, como cualquier cofrad\u00eda de seglares. La dependencia del arzobispo favorec\u00eda, adem\u00e1s, la naturaleza de cofrad\u00eda en oposici\u00f3n a instituci\u00f3n religiosa. Por todos estos motivos juntos, deseaba que la Compa\u00f1\u00eda dependiese del arzo\u00adbispo en el apostolado y en su vida interna, es decir, con autori\u00addad de jurisdicci\u00f3n y dom\u00e9stica, como se dec\u00eda entonces, en cuanto cristianas y en cuanto Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>Luisa se opuso a ello rotundamente, aunque con suavidad y delicadeza femeninas. A Luisa, por convicci\u00f3n y por cari\u00f1o a su director, no le importaban estos motivos. Realista y observadora, conoc\u00eda a todas sus hijas hasta en su sicolog\u00eda y modales, y sab\u00eda que, en su penosa misi\u00f3n, aquellas sencillas aldeanas necesita\u00adban apoyarse en unos sacerdotes bien preparados, como sucedi\u00f3 especialmente en Polonia, dando origen al ministerio del que hoy llamamos Director Provincial; tem\u00eda adem\u00e1s, que las Hijas de la Caridad fueran rechazadas en otras di\u00f3cesis, si quedaban bajo la autoridad del arzobispo de Par\u00eds, y si depend\u00edan de los obispos, cada uno de ellos las dirigir\u00eda a su gusto, dividiendo la Compa\u00ad\u00f1\u00eda. Mientras que los padres pa\u00fales ten\u00edan el mismo fundador, los mismos fines e id\u00e9nticos el carisma y el esp\u00edritu. Para Luisa la con\u00adclusi\u00f3n era sencilla: suprimir la Compa\u00f1\u00eda si no depend\u00eda total\u00admente del Superior General de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Influ\u00eda tambi\u00e9n en ella la vivencia que experiment\u00f3 en su juventud y la inseguridad interior que le cre\u00f3 la insignificante valoraci\u00f3n de las mujeres sin t\u00edtulo ni fortuna en la sociedad y en la Iglesia de entonces. Las mujeres de la Compa\u00f1\u00eda, sin cul\u00adtura, con una religi\u00f3n popular y de origen humilde, eran mujeres indefensas sin categor\u00eda. Para ejercer eficazmente su misi\u00f3n, necesitaban estar <em>integradas <\/em>en una congregaci\u00f3n masculina de prestigio, como era la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n en vida de san Vicente.<\/p>\n<p>Con esta mentalidad, no sorprende que en el reglamento de las Hijas de la Caridad enviadas a Le Mans escriba: \u00abPrestar\u00e1n obediencia al Superior de la Misi\u00f3n\u00bb; tampoco nos desconcierta, por lo mismo, que en una carta a Sor Carlota de Richelieu le encargue: \u00abD\u00e9 mis m\u00e1s humildes y respetuosos saludos a su se\u00f1or superior\u00bb. Convencida de la necesidad de practicar sus ideas, cuando se ausent\u00f3 para hacer la fundaci\u00f3n en el hospital de Nantes, orden\u00f3 a las consejeras que en las cosas importantes, cuan\u00addo no pudiesen recibir \u00f3rdenes del se\u00f1or Vicente, las pidiesen al R Lamberto, pues el P. Portail estaba ausente.<\/p>\n<p>SI ERA POSIBLE PARA LAS RELIGIOSAS LO ERA PARA LA COMPA\u00d1IA<\/p>\n<p>Si Luisa ten\u00eda esta mentalidad era porque lo consideraba posible, y lo consideraba posible porque lo hab\u00eda presenciado y casi vivido. Cuando sali\u00f3 de Poissy era, para aquel siglo, una jovenci\u00adta casadera de doce a\u00f1os, y es f\u00e1cil que viera a los dominicos diri\u00adgir a las monjas del convento y hasta que la dominicas se lo expli\u00adcaran a las internas. Cuando quiso ser capuchina le dijeron que la admisi\u00f3n la ten\u00eda que hacer el Provincial de los capuchinos. Cuando cay\u00f3 enfermo su marido, abandonaron el palacio de los Attichy y fueron a vivir junto a las carmelitas descalzas que quin\u00adce a\u00f1os antes hab\u00edan llegado a Francia desde Espa\u00f1a con la auto\u00adrizaci\u00f3n del P. General de los carmelitas. Y a estas carmelitas la Santa Sede les hab\u00eda dado como Superior al P. B\u00e9rulle alternando con Andr\u00e9s Duval y Jacobo Gallemant. Y hasta presenciar\u00eda la lucha que mantuvo B\u00e9rulle para continuar siendo \u00e9l el superior y no se sometieran a la direcci\u00f3n de los carmelitas descalzos que acababan de llegar a Flandes. Si esto era posible para las religio\u00adsas, \u00bfpor qu\u00e9 no pod\u00eda serlo para una Compa\u00f1\u00eda secular?<\/p>\n<p>Ella era hija de su tiempo, mujer en medio de las mujeres y rodeada de acontecimientos que iban marc\u00e1ndole su misi\u00f3n y su destino como si fuesen la Palabra de Dios.<\/p>\n<p>Benito Mart\u00ednez<\/p>\n<p>CEME 2020<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LAS HIJAS DE LA CARIDAD, MUJERES SOLTERAS Luisa de Marillac, la se\u00f1orita Le Gras, era una santa, pero tambi\u00e9n una mujer de mundo que conoc\u00eda bien los entresijos de la sociedad. 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