{"id":404280,"date":"2022-10-06T08:16:14","date_gmt":"2022-10-06T06:16:14","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=404280"},"modified":"2022-08-08T22:17:20","modified_gmt":"2022-08-08T20:17:20","slug":"luisa-de-marillac-y-los-sacerdotes-de-la-mision-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-y-los-sacerdotes-de-la-mision-iii\/","title":{"rendered":"Luisa de Marillac y los sacerdotes de la Misi\u00f3n (III)"},"content":{"rendered":"<p>A PROP\u00d3SITO DE SU HIJO MIGUEL<\/p>\n<p>Durante los viajes misioneros de la madre, Miguel Le Gras es acogido en el Colegio de los Buenos Hijos. Vela sobre \u00e9l Vicente de Pa\u00fal mismo, o bien le conf\u00eda a alguno de sus j\u00f3venes misioneros. En mayo de 1630, cuando tiene 17 a\u00f1os, es Roberto de Sergis quien se encarga de \u00e9l. El se\u00f1or Vicente escribe a la madre siempre inquieta:<\/p>\n<p><em>El peque\u00f1o Miguel est\u00e1 bien; el hermano Roberto ha ido a verlo de mi parte. Me ha dicho que est\u00e1 alegre y contento. Estelo tambi\u00e9n usted, se\u00f1orita, se lo suplico, ya que a Dios le agrada.<\/em><\/p>\n<p>M\u00e1s tarde ser\u00e1n el P. Francisco Souffliers y el P. Pill\u00e9 quienes velen sobre Miguel. Pero estos misioneros hace poco que est\u00e1n en la Congregaci\u00f3n, uno o dos a\u00f1os. Luisa pide misioneros m\u00e1s hechos, de m\u00e1s edad. Al parecer el se\u00f1or Vicente no acepta que reh\u00fase la confianza a los m\u00e1s j\u00f3venes:<\/p>\n<p><em>El padre du Coudray no ten\u00eda nada que decirle de su hijo, ni yo tampoco, a no ser preguntar si le agrada su estancia en Bons-Enfants&#8230; El padre du Coudray no ten\u00eda el encargo de hablarle de este asunto.<\/em><\/p>\n<p>Miguel demuestra poco atractivo por el trabajo, y est\u00e1 siem\u00adpre cambiando de opini\u00f3n en cuanto a su porvenir. Por lo que hace a Luisa, siempre sabr\u00e1 expresar su reconocimiento a Vicen\u00adte de Pa\u00fal y a los misioneros por todo lo que han hecho a favor de su hijo. En 1646, env\u00eda a Vicente un cuadro de la Virgen, pin\u00adtado sin duda por ella misma:<\/p>\n<p><em>No ha sido mi intenci\u00f3n ni mucho menos que ese cuadro de la sant\u00edsima Virgen&#8230; sino para que sirviera de adorno a un altar dedicado a la sant\u00edsima Virgen, y reparar de alg\u00fan modo las fal\u00adtas de mi hijo, utilizando en su confecci\u00f3n algunas alhajas que me quedaban. Por eso, padre, le ruego muy humildemente que lo acepte para su iglesia, ya que he sido tan desgraciada que el delito ha salido de una de sus casas precisamente por medio de este hijo m\u00edo.<\/em><\/p>\n<p>DESPU\u00c9S DE FUNDADAS LAS HIJAS DE LA CARIDAD<\/p>\n<p>La Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad, fundada el 29 de noviembre de 1633, al igual que la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, fundada el 17 de abril de 1625, son, en esta primera mitad de siglo XVII, comunidades nuevas. A mucha gente joven, a menu\u00addo de las mismas aldeas y de las mismas familias, se sienten atra\u00ad\u00eddos por su estilo de vida, su compromiso a favor de los pobres y su espiritualidad.<\/p>\n<p>FRATERNIDAD EN LAS RELACIONES<\/p>\n<p>Hermanos y hermanas, primos y primas entran, los unos en los Sacerdotes de la Misi\u00f3n, las otras en las Hijas de la Caridad. Las relaciones familiares son conocidas, aceptadas y estimuladas.<\/p>\n<p>Los tres hermanos B\u00e9cu, Juan, Benito y Huberto van a la casa-madre de las Hijas de la Caridad para visitar a su hermana Mar\u00eda, primero enferma y luego moribunda, el a\u00f1o 1637. Algu\u00adnos a\u00f1os despu\u00e9s, Juan se inquieta de su hermana Magdalena, enviada al hospital de Angers. Luisa de Marillac escribe a la Her\u00admana Sirviente:<\/p>\n<p><em>El se\u00f1or B\u00e9cu saluda a Sor Magdalena y pregunta si se porta bien, tambi\u00e9n a m\u00ed me gustar\u00eda saberlo.<\/em><\/p>\n<p>Catalina Baucher, que est\u00e1 en Brienne, recibe de Luisa noti\u00adcias sobre sus hermanos, que han sido destinados: Eloy est\u00e1 ahora en la granja de Orsigny, Marino en Saintes. Luisa escribe tambi\u00e9n que su primo Albino Gontier ha ido a Tur\u00edn, en Piamonte. Una carta de Luisa de Marillac a Juana Lepeintre, en Nan-tes, da noticias sobre la familia de Enriqueta Gesseaume, de su hermano Claudio, que est\u00e1 en Cr\u00e9cy con el P. Gallais, de su primo Chefdeville, que est\u00e1 en Par\u00eds: el uno y otro \u00abest\u00e1n hacien\u00addo maravillas\u00bb.<\/p>\n<p>En las comunidades se habla de los hermanos \u00ablazaristas\u00bb. En Angers, las Hermanas saben que Catalina Huitmill, deseosa de dejar la Compa\u00f1\u00eda, teme ver a Luisa de Marillac no menos que a su hermano Felipe, el cual la coaccion\u00f3 tal vez a hacerse Hija de la Caridad. En Calais, Francisca Manceau, antes de morir, suplica a su compa\u00f1era Mar\u00eda Poulet se lo haga saber a su hermano Nico\u00adl\u00e1s, que est\u00e1 en Richelieu. Otro hermano suyo, Sim\u00f3n, sacerdote de la Misi\u00f3n tambi\u00e9n, ha muerto siete a\u00f1os antes. En Arras, Mar\u00adgarita Ch\u00e9tif recibe la visita de Nicol\u00e1s Rose, que llega para pasar alg\u00fan tiempo con la familia. Le habla de su hermana Ana, Hija de la Caridad, sujeta a bastantes pruebas en Par\u00eds. Le pide que haga cuanto est\u00e9 en su mano para que la destinen cerca de la familia.<\/p>\n<p>Estas relaciones fraternas y de amistad se extienden tambi\u00e9n a las familias. En 1646 el P. Portail visita a la se\u00f1ora Delacroix: est\u00e1 inquieta a causa de sus hijas Juana y Renata, por rumores difundidos en Le Mans. Se dice que todas estas j\u00f3venes enviadas a Par\u00eds est\u00e1n destinadas a Canad\u00e1, donde ser\u00e1n casadas con ind\u00ed\u00adgenas. Se ha reclutado a hombres de la regi\u00f3n con destino a este pa\u00eds lejano, reci\u00e9n colonizado por Francia. El P. Portail, que no consigue calmar a la madre, pide a las dos hijas que la escriban, a ella y a la antigua ama de ambas<u><sup>27<\/sup><\/u>. En 1649 es el P. Thibault, que misiona Saint Me\u00e9n, quien va a tranquilizar a los padres de Maturina Gu\u00e9rin, que viven no lejos, en Moncontour.<\/p>\n<p>Las Hijas de la Caridad hacen asimismo de intermediarias para con las familias de los misioneros. En Brienne, Mar\u00eda Donion visita la familia del Hermano Mateo R\u00e9gnard:<\/p>\n<p><em>No he visto la esquelita de que me habla para el Hermano Mateo, pero puede usted asegurar a su hermano que est\u00e1 bien, gracias a Dios, y desde hace dos o tres d\u00edas ha regresado a Borgo\u00f1a. No dejar\u00e9 de comunicarle noticias de su hermano y de decirle que se ha interesado por \u00e9l.<\/em><\/p>\n<p>Estas relaciones fraternas y amigables rebasan tambi\u00e9n el cuadro familiar. Entre los Padres de la Misi\u00f3n y las Hijas de la Caridad se teje una red de socorros mutuos, con un intercambio de nimiedades que revela la atenci\u00f3n rec\u00edproca. Vicente de Pa\u00fal encarga a Robert de Sergis que adquiera estampas para las Hijas de la Caridad. Los Hermanos de la Congregaci\u00f3n brindan su competencia: Juan Lequeux transporta material que se ha com\u00adprado, lleva trigo a la casa-madre de las Hijas de la Caridad; Ale\u00adjandro V\u00e9ronne prepara jarabes para las Hermanas enfermas. Merced a su gran habilidad, sangra con \u00e9xito a una Hermana, cuando nadie hab\u00eda podido hacerlo.<\/p>\n<p>En 1656 la comunidad de Nantes se convierte en lugar de reuni\u00f3n para los misioneros que han de embarcarse rumbo a Madagascar. Vicente se lo comunica a Nicole Haran, la Herma\u00adna Sirviente:<\/p>\n<p><em>Tenemos a uno o dos de nuestros padres que tienen que ir a Nantes junto con dos hermanos, procedentes de diversas casas: les he indicado que, para poder encontrarse, se dirijan a usted para que el primero que llegue le indique d\u00f3nde se aloja y <\/em><em>pueda usted indic\u00e1rselo a los dem\u00e1s. Le env\u00edo un paquete de cartas para el Padre Herbron, que es uno de ellos. Le ruego que se lo entregue en mano y \u00e9l le pagar\u00e1 los portes.<\/em><\/p>\n<p>La embarcaci\u00f3n en que navegan los misioneros zozobra fren\u00adte a Saint Nazaire: las Hermanas del hospital recibir\u00e1n y guarda\u00adr\u00e1n lo que se recupere del equipaje:<\/p>\n<p><em>Me dice usted que el or\u00edn estropea los hierros que se han salva\u00addo del naufragio. Le agradezco su inter\u00e9s por ello. No dudo de que habr\u00e1 sacado usted al aire todo lo que hab\u00eda dentro. Y en cuanto a esos hierros, le ruego que los haga limpiar, y ya le enviar\u00e9 el dinero que se necesite para ello. Dicen que conven\u00addr\u00eda meter las piezas m\u00e1s delicadas en aceite y frotar las otras con mineral de cuarzo<\/em><\/p>\n<p>En noviembre se organiza de nuevo la traves\u00eda rumbo a Madagascar: nuevamente reciben las Hermanas a los Padres des\u00adtinados a la lejana Misi\u00f3n:<\/p>\n<p><em>El \u00faltimo martes, cuatro de este mes, partieron de aqu\u00ed tres de nuestros sacerdotes y un hermano, que van a Nantes y que podr\u00e1n ir a verles al hospital; por eso le mando la carta que le escribo al Padre Etienne, que tiene la direcci\u00f3n de los dem\u00e1s para que se la d\u00e9 en mano.<\/em><\/p>\n<p>La mutua ayuda entre Padres de la Misi\u00f3n e Hijas de la Cari\u00addad no puede ni debe da\u00f1ar el servicio a los pobres. Lamberto aux Couteaux, que llega a Richelieu en 1639, pide el env\u00edo de Hijas de la Caridad. Luisa se aviene, tras alguna vacilaci\u00f3n, a mandar dos Hermanas: es el primer env\u00edo fuera de Par\u00eds. Se establece una Cofrad\u00eda de la Caridad para el alivio de los infortunados, se abre una escuela para la instrucci\u00f3n de ni\u00f1as pobres. El a\u00f1o 1641, cl P. Lamberto recibe a medio centenar de seminaristas que se pre\u00adparan a la ordenaci\u00f3n sacerdotal. Pide a las Hermanas que acon\u00addicionen la casa. Abrumada por el duro trabajo dom\u00e9stico, Isabel Mart\u00edn no puede ya atender al servicio de los pobres. Vicente de Pa\u00fal, de paso en Richelieu, hace observar al P. Lanberto que la ayuda mutua nunca debe contrariar al carisma: lo expresa con claridad su carta a Luisa de Marillac:<\/p>\n<p><em>Lo que m\u00e1s le mortifica a nuestra querida hermana Isabel es que no visita los enfermos, desde que hace alg\u00fan tiempo la encargaron del acomodamiento de cuarenta o cincuenta ordenandos; ya le avis\u00e9 al padre Lamberto que no volviera a darle ese trabajo\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Toda relaci\u00f3n entre misioneros e Hijas de la Caridad ha de ser sencilla, amigable, mas eso no excluye la prudencia. Vicente y Luisa lo recuerdan cuando es necesario. Dos postulantes de Richelieu, Vicenta Auchy y Nicole, han llegado a Par\u00eds. En su pueblo conocieron al P. Nicol\u00e1s Durot, que ha vuelto a San L\u00e1za\u00adro. Durot siente prisa por ver a las dos j\u00f3venes, y Vicente de Pa\u00fal previene a Luisa de Marillac:<\/p>\n<p><em>Es conveniente que las hermanas de la Caridad de Richelieu no vean al padre Durot ni al hermano. Es preciso hacerles com\u00adprender con mucha mansedumbre que no conviene que tratemos entre nosotros m\u00e1s que de las cosas necesarias.<\/em><\/p>\n<p>Cae enfermo el Hermano Juan-Pascual Goret, que est\u00e1 en Picard\u00eda al servicio de la poblaci\u00f3n castigada por la guerra. En diciembre de 1651 recibe una carta de Vicente de Pa\u00fal. \u00c9ste alaba a Dios por su mejor\u00eda, mas como superior suyo le habla luego de reserva en el trato con sus enfermeras, Hijas de la Caridad:<\/p>\n<p><em>Me dice usted que nuestras buenas hijas de la Caridad le han asistido durante su enfermedad; me alegra mucho saberlo. No dudo de que les estar\u00e1 usted muy agradecido; pero es de dese\u00adan mi querido hermano, que no demuestre este agradecimiento con visitas ni con muchas palabras; bastar\u00e1 con que las vea y las salude solamente de pasada, cuando lo requiera la necesi\u00addad. Ya sabe usted c\u00f3mo lo practicamos aqu\u00ed; le ruego que haga usted lo mismo.<\/em><\/p>\n<p>Testimoniar el agradecimiento por los beneficios recibidos es cosa excelente, mas entre misioneros e Hijas de la Caridad debe hacerse de manera sencilla y razonable.<\/p>\n<p>PASTORAL DE VOCACIONES<\/p>\n<p>Los Padres de la Misi\u00f3n hicieron en el siglo XVII un impor\u00adtante papel por lo que respecta a la pastoral de vocaciones para las Hijas de la Caridad. En todos los sitios donde est\u00e1n o han de predicar, los misioneros est\u00e1n atentos y observan, animan a las j\u00f3venes para que se den a Dios por el servicio de los pobres. En Lorena descubre vocaciones la atenci\u00f3n del P. du Coudray. El E Lamberto manda varias j\u00f3venes de Richelieu. En Saint M\u00e9en Bernardo Codoing, Guillermo Gallais en Le Mans, Luis Thibault en Fontainebleau primero y luego tambi\u00e9n en Saint M\u00e9en; asi\u00admismo en Richelieu Dionisio Gauthier, y en Arras Guillermo Delville, todos presentan postulantes. Vicente y Luisa examinan las candidaturas:<\/p>\n<p><em>Le mando en una nota la respuesta de la se\u00f1orita Le <\/em>GraS <em>y la m\u00eda a prop\u00f3sito de las muchachas de Moncontour y las de Saint-M\u00e9en que desean entregarse a Dios en la compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad.<\/em><\/p>\n<p>Hay veces en que Vicente de Pa\u00fal ha de templar el ardor de los misioneros:<\/p>\n<p><em>Me habla usted de tres buenas j\u00f3venes que desean pertenecer a la Caridad. Como han concebido ese deseo en medio del fervor de la misi\u00f3n que ha hecho usted en su parroquia, habr\u00e1 que ver si las enfr\u00eda un poco el tiempo. Es conveniente probarlas.<\/em><\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal recuerda en varias ocasiones las cualidades necesarias a una futura Hija de la Caridad:<\/p>\n<p><em>Si encuentra usted j\u00f3venes sanas y robustas, dispuestas para la Caridad, de vida irreprochable, resueltas a humillarse, a trabajar en la virtud y a servir a los pobres por amor de Dios.<\/em><\/p>\n<p>Cada vez que un misionero va a una casa de Hijas de la Cari\u00addad, en particular con objeto de pasar visita can\u00f3nica, Luisa ruega a las Hermanas Sirvientes que converse con las aspirantes:<\/p>\n<p><em>Por lo que se refiere a las j\u00f3venes que me dice se han presenta\u00addo al se\u00f1or Du Chesne, si \u00e9l las encuentra aptas, no tiene usted m\u00e1s que mandarlas.<\/em><\/p>\n<p>Por su parte, el se\u00f1or Vicente recuerda a los sacerdotes de la Misi\u00f3n sus deberes a este respecto. Escribe a Pedro de Beaumont, en Richelieu:<\/p>\n<p><em>No es suficiente con que las hermanas de la Caridad de esa ciu\u00addad juzguen a las dos postulantes id\u00f3neas para la compa\u00f1\u00eda si usted mismo no coincide con ellas en ese parecer. Por consi\u00adguiente, si usted cree que tienen bastantes fuerzas para ese esta\u00addo, que es el deseo de servir a Dios en los pobres lo que las mueve a abrazarlo, y no el pensamiento de vivir m\u00e1s c\u00f3moda\u00admente de lo que ahora viven, y ve usted finalmente que habr\u00e1n de perseverar en la medida en que esto puede preverse moral\u00admente, en ese caso puede usted enviarlas. <\/em><\/p>\n<p>Luisa de Marillac y Vicente de Pa\u00fal quieren evitar que las j\u00f3venes deseen hacerse Hijas de la Caridad con objeto de ver Par\u00eds, o para dejar el campo y asegurarse un porvenir m\u00e1s grato que el que les aguarda en la familia. Adem\u00e1s cuenta mucho con el juicio de los Sacerdotes de la Misi\u00f3n, llegado el momento de discernir las peticiones.<\/p>\n<p>Durante toda su vida, Luisa de Marillac testimoni\u00f3 mucha amistad y confianza para con los Sacerdotes de la Misi\u00f3n. Y anim\u00f3 a las Hijas de la Caridad para que vivieran esta misma relaci\u00f3n sencilla y fraterna. Pero de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, Luisa de Marillac espera mucho. Cuenta con ella para que la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad conserve su origina\u00adlidad, mantenga su vitalidad, y cumpla con la misi\u00f3n a ella con\u00adfiada por la Iglesia.<\/p>\n<p>Isabel Charpy<\/p>\n<p>CEME 2010<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A PROP\u00d3SITO DE SU HIJO MIGUEL Durante los viajes misioneros de la madre, Miguel Le Gras es acogido en el Colegio de los Buenos Hijos. 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