{"id":403867,"date":"2021-12-20T08:28:31","date_gmt":"2021-12-20T07:28:31","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=403867"},"modified":"2022-01-05T10:42:04","modified_gmt":"2022-01-05T09:42:04","slug":"santiago-masarnau-sobre-los-cambios-en-quien-entra-en-la-sociedad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/santiago-masarnau-sobre-los-cambios-en-quien-entra-en-la-sociedad\/","title":{"rendered":"Santiago Masarnau (sobre los cambios en quien entra en la Sociedad)"},"content":{"rendered":"<p>Junta general celebrada en Madrid el d\u00eda 18 de Abril de 1858, domingo del Buen Pastor<\/p>\n<p>Se\u00f1ores:<\/p>\n<p>Previa la venia del Exorno, se\u00f1or Arzobispo, que nos favorece con su asistencia, y de todos los se\u00f1ores miembros de honor presentes, vamos a dirigir a nuestros muy amados hermanos en J. C. algunas cortas observaciones sobre el esp\u00edritu verdadero de nuestra querida Sociedad, su buena inteligencia, y los efectos que \u00e9sta debe producir en nosotros.<\/p>\n<p>En las obras de caridad, el esp\u00edritu es lo principal. Lo es tanto, que en el esp\u00edritu, en la pureza de intenci\u00f3n, parece que consiste solamente el que sean verdaderas obras de caridad, puesto que vemos consideradas como tales en la Sagrada Escritura el vaso de agua y los dos maravedises de la viuda, al paso que ni las ofrendas cuantiosas de los fariseos, ni las limosnas abundantes que acompa\u00f1aron a la de la pobre viuda, merecen tan preciosa calificaci\u00f3n. Nos parece por lo tanto que, dedicados como lo estamos a una obra de caridad, nuestro mayor esmero y cuidado debe dirigirse a comprender bien el esp\u00edritu verdadero de esta Obra, a penetramos completamente de \u00e9l, y a entrar de lleno en su pr\u00e1ctica. Reflexionemos al efecto lo que es verdaderamente nuestra querida Sociedad, y lo que cada uno de nosotros puede hacer para contribuir por su parte a los santos di\u00f1es que se propone: que es lo que esta Sociedad nos pide, que es lo que quiere de nosotros, y que es lo que nosotros podemos y debemos darla a que tienden sus pr\u00e1cticas y como debemos ejecutar lo que sus reglas todas nos prescriben. Parece al pronto bastante dilatado el campo que se ofrece aqu\u00ed a nuestra meditaci\u00f3n, y, sin embargo, fij\u00e1ndose en lo principal, que, como hemos dicho, es el esp\u00edritu verdadero de la Obra, se advertir\u00e1 que todo consiste en la buena inteligencia de este mismo esp\u00edritu, la cual, una vez obtenida, todo lo aclara, todo lo simplifica, y todo lo facilita.<\/p>\n<p>Para comprender bien el esp\u00edritu verdadero de nuestra Sociedad, veamos, en primer lugar, qu\u00e9 efectos ha debido producir en nuestras ideas y pr\u00e1cticas nuestro primer ingreso en ella; porque es de notar que este ingreso no ha podido verificarse sin que hayamos sido antes hombres de fe y de pr\u00e1cticas religiosas, esto es, hombres de caridad m\u00e1s o menos bien entendida; y que por consiguiente el objeto de nuestra querida Sociedad no ha podido ser el de <em>convertirnos, <\/em>en la acepci\u00f3n que generalmente se da a esta palabra. Una Sociedad que no tiene por objeto la conversi\u00f3n de los que ingresan en su seno, y que al misino tiempo se halla, no tan s\u00f3lo aprobada, sino colmada de toda especie de favores por la Santa Sede, no puede menos de tender a la mejora y perfecci\u00f3n de sus asociados; y para ver si en efecto ha producido en nosotros esto gran resultado, y si verdaderamente lo estamos experimentando, consideremos lo que \u00e9ramos antes de7ingresUr y lo que somos, o debemos ser, despu\u00e9s de ingresados en ella.<\/p>\n<p>Hablando aqu\u00ed en la confianza de una familia cristiana, pues esto es lo que venimos a ser por la misericordia de Dios, \u00bfqui\u00e9n de nosotros no daba limosna antes de saber siquiera que nuestra Sociedad exist\u00eda? \u00bfQui\u00e9n de nosotros no se compadec\u00eda de las aflicciones de su pr\u00f3jimo y no procuraba ayudarle, consolarle y aliviarle en sus necesidades f\u00edsicas y morales? \u00bfQui\u00e9n no ten\u00eda ya sus pobres favoritos? Supimos, sin embargo, que exist\u00eda una Sociedad en la que hombres de fe y de pr\u00e1cticas religiosas, de todas clases, de todas condiciones y estados, un\u00edan sus oraciones y sus limosnas con la mira de perfeccionarse y de trabajar mejor para la perfecci\u00f3n de sus pr\u00f3jimos, bajo la protecci\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen y del grande ap\u00f3stol do la Caridad, San Vicente de Pa\u00fal. Examinamos su Reglamento, y prendados de la sencillez y de la humildad de todas sus bases, solicitamos nuestra admisi\u00f3n en una de las Conferencias de que se compone, y la obtuvimos. Verificado nuestro ingreso en la Conferencia, debimos considerar ya nuestro modo de practicar el precepto de la limosna bajo otro aspecto bastante diferente de aquel en que hasta entonces lo hab\u00edamos considerado. La desconfianza con que a cada paso hab\u00edamos tropezado al graduar las necesidades que llegaban a nuestra noticia, debi\u00f3 disminuirse considerablemente, porque ya no nos temamos que atener s\u00f3lo a nuestra pobre opini\u00f3n en este delicado punto. La Conferencia a que pertenec\u00edamos nos ofrec\u00eda en su organizaci\u00f3n medios de disminuir considerablemente, o de disipar del todo aquella desconfianza. La dificultad que siempre hab\u00edamos experimentado para ocultar nuestras limosnas de los ojos de los hombres y para lograr que s\u00f3lo fuesen patentes a los ojos de Dios, desapareci\u00f3 tambi\u00e9n. La colecta secreta, establecida como lo est\u00e1 en todas nuestras Conferencias, nos sac\u00f3 completamente de aquella dificultad. El aislamiento en que nos hall\u00e1bamos para ejercer nuestras pr\u00e1cticas religiosas y todos nuestros deberes de caridad, ces\u00f3 tambi\u00e9n. Las misas de comuni\u00f3n general establecidas en nuestro Reglamento, y la visita a domicilio por parejas, seg\u00fan se practica entre nosotros, nos sacaron afortunadamente de aquel triste y peligroso aislamiento.<\/p>\n<p>En vista de estos resultados tan ventajosos, no pudimos menos de aficionarnos mucho a nuestra Conferencia y desear ardientemente su buena marcha y prosperidad. Por otra parte, su reuni\u00f3n semanal iba estrechando cada vez m\u00e1s y m\u00e1s los lazos que a ella nos un\u00edan, y observando que todas sus tendencias se encaminaban a la pr\u00e1ctica de la Caridad verdadera, sin mira alguna de inter\u00e9s ni de ambici\u00f3n mundana de ninguna especie, nuestra adhesi\u00f3n a la Conferencia se fue aumentando progresivamente y hasta el punto de entregarnos de Heno, por decirlo as\u00ed, a su direcci\u00f3n y a sus decisiones en todo lo relativo al gran negocio, que no puede menos de serlo para un hombre de fe, de la Caridad.<\/p>\n<p>Llegados a este punto, debimos pasar m\u00e1s adelante con nuestra consideraci\u00f3n; y al aprender que nuestra Conferencia, aquella reuni\u00f3n para nosotros ya tan agradable y de tanta confianza, era como una rama del gran \u00e1rbol de la Sociedad, que cuenta ya por miles las ramas de esta especi\u00e9; al observar que estas ramas todas sacan la savia que las vivifica del tronco, esto es, del Consejo, al que se hallan agregadas, y que estos troncos todos, es decir, estos Consejos, extraen tambi\u00e9n a su vez el jugo que los alimenta del cuerpo mismo del \u00e1rbol, que viene a ser el Consejo general, plantado en el campo de nuestra santa Iglesia y fecundado con su precioso riego, nuestra afecci\u00f3n a la Conferencia y nuestra confianza en ella debieron trasladarse a la Sociedad entera, y la admiraci\u00f3n y el gozo que nos hab\u00eda causado el conocimiento de la organizaci\u00f3n de nuestra Conferencia, debieron ceder en cierto modo a la admiraci\u00f3n y al gozo que nos debi\u00f3 producir el conocimiento de la organizaci\u00f3n de la Sociedad entera. A la prosperidad por consiguiente de \u00e9sta debieron tambi\u00e9n trasladarse aquellos vivos deseos que al principio experiment\u00e1bamos por la prosperidad y aumento do nuestra querida Conferencia, y estos ardientes deseos debieron hacernos elevar a Dios Nuestro Se\u00f1or nuestras m\u00e1s fervorosas oraciones de gracias por habernos dado a conocer una Sociedad como esta, y habernos llamado a ella, y de s\u00faplicas por su buena conservaci\u00f3n, su aumento y su prosperidad.<\/p>\n<p>Pero todav\u00eda debi\u00f3 pasar m\u00e1s adelante nuestra consideraci\u00f3n. Interesados vivamente por nuestra Sociedad y por lodo cuanto a ella es relativo, no pudimos menos de informarnos de su origen, de los grados sucesivos de su desarrollo y de su extensi\u00f3n actual; y, al hacerlo as\u00ed, forzosamente tuvimos que reconocer la mano ben\u00e9fica y omnipotente de Dios Nuestro Se\u00f1or, que de la nada la quiso sacar, y que tan maravillosamente la ha querido despu\u00e9s conducir y proteger; y esta consideraci\u00f3n, unida a la de las tendencias generales de la \u00e9poca en que esta Sociedad ha nacido y crecido tan prodigiosamente, no pudo menos de excitar en nuestros corazones el m\u00e1s vivo agradecimiento por las bondades que el Se\u00f1or tiene a bien derramar sobre nosotros, y por consiguiente el m\u00e1s vivo dolor por los pecados, ingratitudes y miserias nuestras, verific\u00e1ndose as\u00ed completamente en nosotros el objeto verdadero de la Sociedad, esto es, nuestra mejora espiritual, y con ella el elemento m\u00e1s apto para trabajar con fruto en la mejora espiritual de lodos nuestros semejantes.<\/p>\n<p>Tales son los pasos que todos y cada uno de nosotros hemos debido dar desde el ingreso nuestro en la Sociedad, y que todos y cada uno de nosotros podemos observar f\u00e1cilmente si en efecto los hemos dado, y en el caso contrario, qu\u00e9 es lo que nos ha faltado para darlos. Observaci\u00f3n para nosotros de la mayor utilidad, porque ella sola podr\u00e1 bastar para hacernos entrar en la verdadera senda de la Sociedad, si es (pie no marchamos por ella, y para hacernos adelantar lodo lo posible por su buen camino, si es que en \u00e9l nos encontramos.<\/p>\n<p>Examinemos un poco. Que cada cual considere en presencia del Se\u00f1or si en efecto, despu\u00e9s do verificado su ingreso en la Sociedad, hizo la abnegaci\u00f3n debida, no s\u00f3lo do bu amor propio, sino hasta de sus ideas y opiniones todas en la pr\u00e1ctica de la limosna, tanto espiritual como material, hasta el punto de entregarse con entera confianza a las pr\u00e1cticas y decisiones de su Conferencia, en los casos generales, y de la mesa que la dirig\u00eda, en los particulares. Si en efecto, tuvo la suficiente humildad para preferir en todos esos casos el parecer ajeno al propio, y particularmente, cuando ese parecer ajeno, al cual deb\u00eda someter el propio, le parec\u00eda desacertado. Si, en una palabra, su adhesi\u00f3n a la Conferencia lleg\u00f3 a ser tan sincera y completa que no dejase el menor lugar a la duda, al disgusto ni a la incertidumbre, ni a ninguna otra de las infinitas sugestiones del orgullo maldito. Si por un efecto necesario de esto amor y adhesi\u00f3n a |a Conferencia su asistencia a ella ha sido siempre exacta y gustosa, por manera que nunca o rar\u00edsima vez haya encontrado motivo suficiente para dejar de acudir con toda puntualidad a su reuni\u00f3n semanal y cumplir fielmente lo que en ella se le ha encomendado.<\/p>\n<p>Hecho este peque\u00f1o examen primero, pasemos al segundo.<\/p>\n<p>Enterado que fui yo, puede decirse cada cual en su interior, de la organizaci\u00f3n peculiar de esta Sociedad \u00bfdi, en efecto, el segundo paso a que este conocimiento me conduc\u00eda naturalmente, esto es, traslad\u00e9, o m\u00e1s bien, <em>perfeccion\u00e9<\/em> el inter\u00e9s con que hasta entonces miraba todo lo relativo a la Conferencia a que yo pertenec\u00eda y toda la confianza que \u00e9sta me inspiraba, traslad\u00e1ndolos a la Sociedad entera, y considerando el aumento y prosperidad de \u00e9sta como el objeto al que deb\u00edan tender ya mis m\u00e1s vivos deseos, todo mi celo y cuidado? Este segundo paso debi\u00f3 agrandar considerablemente el horizonte de mis ideas caritativas; y mis esperanzas y mis temores, limitados, antes de entrar en la Sociedad, al estrecho c\u00edrculo de mi cuidado particular, ensanchados ya con mi ingreso en la Conferencia, debieron extenderse todav\u00eda mucho m\u00e1s con mi conocimiento de la dependencia en que se hallaba la Conferencia a que pertenec\u00eda yo respecto al Consejo inmediato y de la de \u00e9ste respecto al general, y as\u00ed como, por ejemplo, en un principio el temor de que me faltasen recursos para ejercer la caridad y la esperanza de encontrarlos, debieron ceder al temor de que faltasen a mi Conferencia y a la esperanza de que esta los hallase, as\u00ed tambi\u00e9n, llegado a este segundo grado de conocimiento de la Sociedad, aquel temor y aquella esperanza debieron trasladarse a la decadencia y a la prosperidad de la Sociedad entera, con tanto m\u00e1s inter\u00e9s, cuanto m\u00e1s vasto es el campo en que \u00e9sta se extiende, que, como todos sabemos, no tiene ya m\u00e1s l\u00edmites que los del mundo entero. Esta misma extensi\u00f3n que la Sociedad ha obtenido, la rapidez con que la ha alcanzado, y m\u00e1s que todo, los favores de que, como dec\u00edamos antes, la han colmado en diferentes ocasiones ya, la Santa Sede y los venerables Prelados de nuestra Santa iglesia en todos los pa\u00edses en que se ha ido introduciendo, han debido tambi\u00e9n aumentar indefinidamente nuestro amor, nuestra confianza y nuestra m\u00e1s cordial adhesi\u00f3n a ella, y en su virtud hacernos desear con todo nuestro coraz\u00f3n su buena marcha, su aumento y su prosperidad, y hacernos temer con la misma vehemencia su extrav\u00edo, su decadencia y su ruina.<\/p>\n<p>Dado este segundo paso en efecto, ya no se ha podido limitar mi inter\u00e9s por la Sociedad a la sola Conferencia a que yo pertenec\u00eda. sino que se ha debido necesariamente extender a las de todo el mundo; y si he tenido que ausentarme del pueblo en que se hallaba mi Conferencia, al llegar a otro cualquiera, mi primer cuidado y diligencia ha debido ser buscar y presentarme a mis queridos consocios y, en el caso de no haberlos en aquel paraje, mi primera carta ha debido dirigirse a los que hab\u00eda dejado, no tanto para hacerles saber mi feliz llegada a aquel pueblo, cuanto para que contasen conmigo en el objeto de servir a la Sociedad, darla a conocer e introducirla en \u00e9l.<\/p>\n<p>Pero falta todav\u00eda otro tercer examen relativo al otro tercer paso que dijimos era preciso dar para llegar completamente al objeto verdadero de nuestra Sociedad.<\/p>\n<p>Enterado que estuve yo, puede decirse cada cual a s\u00ed mismo, del origen, organizaci\u00f3n y progreso de esta Sociedad a que el Se\u00f1or de las misericordias ha tenido a bien llamarme, de esta \u00abSociedad que el mismo Se\u00f1or indudablemente ha inspirado para bien y consuelo de lautos y para bien y consuelo m\u00edo, \u00bfhe procurado yo agradecer este beneficio debidamente, aprovecharme de \u00e9l y corresponderle con todas mis fuerzas? \u00bfCu\u00e1l ha sido mi adelantamiento en el servicio del Se\u00f1or? \u00bfQu\u00e9 virtudes he adquirido y qu\u00e9 vicios he desechado desde mi ingreso en la Sociedad? \u00bfSoy, en efecto, m\u00e1s humilde, m\u00e1s casto, m\u00e1s mortificado; soy m\u00e1s fiel en el cumplimiento de todos mis deberes, y al desempe\u00f1arlos busco s\u00f3lo la gloria de Dios y su santo servicio, y de ning\u00fan modo el aplauso de los hombres, ni el inter\u00e9s, ni ninguna otra de las ventajas que el mundo falaz me ofrece? \u00bfHan crecido en m\u00ed efectivamente el amor a la cruz y la sed ardiente de padecer que ha debido excitar en mi coraz\u00f3n el reconocimiento de mis culpas pasadas, de todas mis ingratitudes y miserias? Mi tiempo, mi dinero, y sobre todo, mi coraz\u00f3n, \u00bfse han ocupado mejor? Si as\u00ed se ha verificado, he entrado de veras en el esp\u00edritu de la Sociedad y estoy experimentando los santos fines que se propone; pero si no advierto en m\u00ed esas mejoras espirituales, con raz\u00f3n puedo temer que no he comprendido todav\u00eda <em>o<\/em>, lo que ser\u00eda peor, que no he querido comprender el verdadero objeto a que se encaminan todas sus pr\u00e1cticas y tendencias, y en este caso debo proceder sin demora a la rectificaci\u00f3n de mis ideas y conducta como miembro de San Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>En esto debemos fijarnos, pues, todos con la mayor atenci\u00f3n, \u00edntimamente persuadidos de que nuestra humilde Sociedad, que nada teme ni nada espera del mundo, lo teme todo y lo espera todo de nosotros: que su conservaci\u00f3n y aumento dimana \u00fanicamente de nuestro misino progreso en la virtud, y en fin, que su fuerza toda y todo su influjo depende tan s\u00f3lo de nuestra mejora espiritual.<\/p>\n<p>Bien comprendido esto, cada d\u00eda nos entregaremos con mayor celo y con mayor satisfacci\u00f3n a las humildes pr\u00e1cticas de nuestra querida Sociedad. Cada d\u00eda nos prendaremos m\u00e1s y m\u00e1s de su sencilla organizaci\u00f3n, y cada d\u00eda nos esmeraremos m\u00e1s y m\u00e1s en secundar todas sus miras caritativas. Ella nos ofrece medios para hacer el bien espiritual y material en una extensi\u00f3n indefinida. Basada como lo est\u00e1 en la confianza y en el amor reciproco de todos los elementos que la componen, con igual franqueza aprendemos en ella a pedir y a prestar servicios de todas clases en beneficio del pr\u00f3jimo. Nuestras limosnas, todo lo que podemos eliminar de nuestro superfluo, tanto en dinero, como en tiempo, como en afecto, todo encuentra aqu\u00ed el m\u00e1s acertado empleo y la recompensa tambi\u00e9n m\u00e1s dulce; porque \u00bfd\u00f3nde hallaremos la sinceridad, la confianza y la cristiana familiaridad que entre nosotros generalmente reina, y que en realidad nos hace hermanos en Jesucristo? \u00bfA d\u00f3nde hemos hallado la expansi\u00f3n y la cordialidad que hemos encontrado aqu\u00ed, y qu\u00e9 comparaci\u00f3n admite el trato enga\u00f1oso del mundo con el trato cristiano nuestro? \u00bfQu\u00e9 consuelos, qu\u00e9 satisfacciones, qu\u00e9 delicias pueden compararse coalas que hemos gustado en la visita asidua del pobre?<\/p>\n<p>Decimos que la Sociedad nos ofrece medios de hacer el bien espiritual y material en una extensi\u00f3n indefinida, y no s\u00f3lo es de admirar que as\u00ed sea en efecto, sino tanto o m\u00e1s lo es el modo en que esto se verifica. Porque la limosna que el individuo por s\u00ed solo no sabr\u00eda o no podr\u00eda emplear con acierto, halla siempre cabida y buen empleo en la Sociedad, a causa de su organizaci\u00f3n. Desde el maraved\u00ed hasta la suma m\u00e1s considerable, se coloca y destina aqu\u00ed perfectamente en la colecta secreta y en el donativo an\u00f3nimo. No hay momento de ocio que aqu\u00ed no so pueda utilizar en beneficio del pobre, o del consocio, o en servicio de la Sociedad entera, que de todas clases los necesita, y que por consiguiente de todas clases la sirven. No hay afecto alguno impuro que aqu\u00ed no se purifique, ni afecto puro que aqu\u00ed no se perfeccione; porque la inclinaci\u00f3n al placer, al orgullo <em>y<\/em> a la ambici\u00f3n se halla poderosamente combatida por las innumerables ense\u00f1anzas que la visita asidua del pobre nos sugiere, y todas las afecciones nobles, el amor a la familia, el amor a la patria y el amor a Dios, no pueden menos de crecer y perfeccionarse con nuestro trato y nuestras pr\u00e1cticas, todas de amor, todas de caridad y de abnegaci\u00f3n, y todas por consiguiente santas. :<\/p>\n<p>Humill\u00e9monos, pues, mucho en presencia del Se\u00f1or al advertir los grandes medios (\u00a1no su divina misericordia nos ha deparado aqu\u00ed para obrar nuestra santificaci\u00f3n, en medio de la corrupci\u00f3n del mundo que por todas partes nos rodea, y el poco partido que de ellos hemos sabido sacar hasta el presente. Formemos tambi\u00e9n en su misma divina presencia la sincera resoluci\u00f3n de emplearen adelante todos esos medios preciosos con m\u00e1s esmero y cuidado que hasta ahora lo hemos hecho, y para alcanzar la gracia necesaria al efecto, pid\u00e1mosela de coraz\u00f3n y sin cesar, y pongamos nuestra humilde y fervorosa s\u00faplica bajo la protecci\u00f3n de nuestra excelsa abogada, la Pur\u00edsima Virgen Mar\u00eda, y de nuestro gran patrono San Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>Pidamos con confianza, humildad y perseverancia, no precisamente el aumento de nuestra querida Sociedad, ni el aprecio do los hombres, ni las riquezas para ella, no, sino, como lo dice tan bien la preciosa oraci\u00f3n compuesta expresamente para nuestro uso, pidamos (pie al extenderse conserve siempre su esp\u00edritu primitivo, aquel esp\u00edritu de piedad, de sencillez y de fraterno amor que desde su humilde origen la caracteriz\u00f3, y la gracia que Lodos necesitamos para mantenerle en ella por nuestra parte, a fin de que siga produciendo frutos de salvaci\u00f3n, tanto en los pobrecitos que acoge bajo su amparo y protecci\u00f3n, como tambi\u00e9n en los Socios que la componen, en toda esta gran familia (pie en el d\u00eda la forma, y que tiene que pelear infatigable y valerosamente contra la otra gran familia, todav\u00eda mucho mayor, la familia de Belial, en medio de la cual se encuentra colocada por los altos juicios de Dios.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Junta general celebrada en Madrid el d\u00eda 18 de Abril de 1858, domingo del Buen Pastor Se\u00f1ores: Previa la venia del Exorno, se\u00f1or Arzobispo, que nos favorece con su asistencia, y de todos los se\u00f1ores &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/santiago-masarnau-sobre-los-cambios-en-quien-entra-en-la-sociedad\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":403999,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[342],"tags":[],"class_list":["post-403867","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-santiago-masarnau"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Santiago Masarnau (sobre los cambios en quien entra en la Sociedad) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/santiago-masarnau-sobre-los-cambios-en-quien-entra-en-la-sociedad\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Santiago Masarnau (sobre los cambios en quien entra en la Sociedad) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Junta general celebrada en Madrid el d\u00eda 18 de Abril de 1858, domingo del Buen Pastor Se\u00f1ores: Previa la venia del Exorno, se\u00f1or Arzobispo, que nos favorece con su asistencia, y de todos los se\u00f1ores ... 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