{"id":403810,"date":"2021-10-26T08:34:08","date_gmt":"2021-10-26T06:34:08","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=403810"},"modified":"2021-09-13T19:01:46","modified_gmt":"2021-09-13T17:01:46","slug":"santiago-masarnau-sobre-como-reconocer-el-mal-1856","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/santiago-masarnau-sobre-como-reconocer-el-mal-1856\/","title":{"rendered":"Santiago Masarnau (Sobre c\u00f3mo reconocer el mal) 1856"},"content":{"rendered":"<p>En seguida el Presidente del Consejo ley\u00f3 el discurso siguiente:<\/p>\n<p>Se\u00f1ores y Hermanos en J. C.:<\/p>\n<p>Si el agradecimiento ha de ser proporcionado al favor que se recibe, nosotros, al observar con asombro el desarrollo verdaderamente prodigioso de nuestra humilde Asociaci\u00f3n en Espa\u00f1a, no podremos menos de desear con todo nuestro coraz\u00f3n la gracia, la luz necesaria para acertar en los medios de manifestar a Dios Nuestro Se\u00f1or que no recibimos en vano estos grandes favores; que nos dispensa, por puro efecto, de su bondad infinita y de su infinito amor. Cuanto mayores sean estos favores, m\u00e1s&#8230;y m\u00e1s se debe aumentar nuestra gratitud; y esta gratitud nuestra nos debe hacer pensar continuamente en el verdadero bien de nuestros semejantes promovi\u00e9ndole, extendi\u00e9ndole, propag\u00e1ndole en todo lugar y tiempo y de todos los modos, posibles.<\/p>\n<p>Para conseguir este objeto, nos parece mucho m\u00e1s conducente reflexionar, meditar despacio lo que nos falta hacer, que considerar lo que hacemos con grave riesgo de excitar en nuestro interior alguna complacencia vana.<\/p>\n<p>S\u00ed: es mejor que hablemos de lo que no hacemos y de lo que podemos hacer. En \u00e9sto no hay peligro, y puede haberlo muy grande, en hablar de lo que hacemos sin os olvidamos (aunque no sea m\u00e1s que por un instante) de que Dios y solo Dios, es el que hace por nuestro medio los bienes que nuestra humilde Sociedad acierta a llevar a cabo.<\/p>\n<p>Mirando en nuestro derredor, vemos en todas las clases, tanto en la proletaria, como en la m\u00e1s elevada y como en la clase media (pues nuestra Sociedad con todas est\u00e1 en contacto), vemos por todas partes pecados graves, cr\u00edmenes, impiedad y, lo m\u00e1s sensible de todo, vemos con dolor, y a veces hasta con impaciencia santa,\u2019 que el mal progresa; que en esta continua batalla de lo bueno contra lo malo, a que parece sujeta la humanidad entera, y sujeto hasta el m\u00e1s \u00ednfimo de sus individuos, la victoria no pocas veces se inclina a la bandera del mal. Lo vemos y nos condolemos profundamente al observarlo. Pero \u00bfbastar\u00e1 esto? \u00bfNos contentaremos con reconocer el mal, sin que a su vista se excite nuestro vivo deseo de remediarlo? \u00bfNo deberemos preguntarnos, como miembros de una Sociedad esencialmente caritativa, cada cual a s\u00ed mismo: \u00bfy qu\u00e9 haces t\u00fa para evitar esos males que deploras? \u00bfQu\u00e9 adelantas en su alivio con esas declamaciones continuas sobre la falta de virtud? \u00bfTienes t\u00fa por tu parte la necesaria para que no se te puedan fundadamente atribuir en alg\u00fan modo? \u00bfLlenas t\u00fa perfectamente la parte que a ti se ha encomendado del bien general? \u00bfTus palabras, tus acciones, tus pensamientos todos, van siempre encaminados al bien? \u00bfTus descuidos, tus omisiones, tu atolondramiento habitual, no tendr\u00e1n parte alguna en esos mismos males que tanto deploras? \u00a1Ah! hermanos m\u00edos queridos en Jesucristo, que si nos examinamos sobre todos estos puntos con la suficiente atenci\u00f3n, no podremos menos de descubrir ciertos enlaces, ciertas ramificaciones funestas que existen, tan positivas como ocultas, entre nuestras aparentes virtudes y los m\u00e1s enormes pecados del mundo. Reconocido el mal, el hombre de verdadera Caridad se humilla ante el acatamiento de Dios, y le pide la gracia necesaria para encontrar el remedio y aplicarle. En seguida obra, trabaja, se afana con la confianza en Dios, y espera los resultados de sus obras y de sus trabajos, siempre tranquilo y conforme. Pero el hombre de Caridad aparente, reconocido el mal, grita, se queja y aturde a todos con sus lamentos; m\u00e1s no pasa de ah\u00ed, ni pone de su parte medio alguno de evitar el mal que advierte, de curarlo, por decirlo as\u00ed, y de precaverlo para lo futuro.<\/p>\n<p>\u00bfY cu\u00e1l de estos dos retratos tan diferentes s\u00e9 parece m\u00e1s a m\u00ed? debe decir cada uno de nosotros en su interior. Y \u00bfc\u00f3mo har\u00eda yo para que el primero me fuese el solo semejante? Pues de esto debemos hablar entre nosotros y con la santa libertad que nos da la uni\u00f3n de obras piadosas y de actos de Caridad, decirnos francamente y siempre que se ofrezca: \u00abPor aqu\u00ed vamos errados; \u2014 debemos ir por all\u00ed.<\/p>\n<p>La Sociedad de San Vicente de Pa\u00fal, al encontrarse, a cada paso con la falta de conformidad en el pobre, con la falta de largueza en el rico, con la falta, de costumbres en la bohardilla, y en el palacio, y en la casa, y en todas partes, \u00bfc\u00f3mo no ha de desear hallar alg\u00fan remedio a tantos males, contribuir a la mejora de las costumbres, a la extensi\u00f3n de la pr\u00e1ctica de las verdaderas virtudes, en una palabra, al alivio de la humanidad desolada por el crimen, por el vicio y por todo g\u00e9nero de pecados? Pues qu\u00e9! \u00bfser\u00e1 posible que hombres de verdadera Caridad se queden tranquilos con reconocer el mal, y por no saber unir a la desconfianza en s\u00ed la confianza en Dios, nada hagan para evitarle?<\/p>\n<p>Refiriendo ahora estas ideas generales al estado presente de nuestra patria, no podemos menos de advertirlo mucho que falta hacer aqu\u00ed por el bien verdadero de la humanidad.\u2014Hay bastante relajaci\u00f3n, por desgracia, en la moral.\u2014La instrucci\u00f3n religiosa no suele ser la suficiente.\u2014No hay amor al trabajo en lo general. \u2014En fin, abundan las necesidades morales m\u00e1s aun que las f\u00edsicas; y estos males, que todos los hombres de buena fe deploran amargamente, \u00bfser\u00e1 posible que no tengan remedio alguno de ninguna especie? \u00bfPues cu\u00e1nto mejor es buscar el remedio que dolerse del mal? \u00bfQu\u00e9 se adelanta con quejarse, y solo quejarse?<\/p>\n<p>Sobre este punto, pues, nos hemos propuesto, llamar esta noche por un breve rato la atenci\u00f3n de ustedes, sometiendo a su buen juicio algunas sencillas observaciones.<\/p>\n<p>Se dice: Hay mucha desmoralizaci\u00f3n. El mal ha cundido mucho. Ser\u00eda preciso apoderarse de los ni\u00f1os y educarlos de un modo muy diferente de aquel en que han sido educados sus padres. Pero \u00bfc\u00f3mo se separa a los hijos de los padres? Y, diciendo esto, nada se hace.<\/p>\n<p>Se dice que la instrucci\u00f3n religiosa falta. Quien acaso pudo remediar el mal en tiempos m\u00e1s felices, hoy ya no est\u00e1 en el caso de hacerlo. Pero \u00bfy qui\u00e9n, puede volver atr\u00e1s? Y diciendo esto, nada se hace.<\/p>\n<p>Se dice que los extranjeros nos corrompen. \u00a0Ellos, con sus modas, con sus libros inmorales y con sus invenciones de todos g\u00e9neros, van acabando hasta con los \u00faltimos restos del antiguo car\u00e1cter espa\u00f1ol, que era noble, franco y religioso. Pero y c\u00f3mo se evita el roce y el comercio con los extranjeros? Y diciendo esto, nada se hace.<\/p>\n<p>Nosotros decimos a nuestra vez a los que se expresan en esos t\u00e9rminos u otros an\u00e1logos. Bien. Es evidente que existen esos males que Vd. tanto lamenta. Pero \u00bfy Vd. mismo no contribuye a ellos por su parte? Ve\u00e1moslo un poco. Se queja Vd. de no poder separar al los ni\u00f1os del trato de sus padres. \u00bfY Vd. les da a los suyos (si los tiene, o en otro caso, a los de sus amigos) todo el buen ejemplo y toda la educaci\u00f3n debida? Se queja Vd. de la falta de instrucci\u00f3n religiosa. \u00bfY Vd. procura adquirirla para s\u00ed y los suyos con todo el esmero y cuidados posibles? Se queja Vd. de la influencia extranjera. \u00bfY usted procura impedir sus malos efectos o neutralizarlos, importando las cosas buenas de otros pa\u00edses, (que seguramente no faltan, y muy buenas) y contrarrestando, v. gr., los efectos de los malos libros por medio de los libros buenos, los de las malas costumbres por medio de las costumbres buenas, y as\u00ed en lo dem\u00e1s? Pues si Vd. no hace por su parte lo que puede para evitar el mal, \u00bfqu\u00e9 piensa Vd. conseguir con sus continuas declamaciones?<\/p>\n<p>Fijemos todav\u00eda m\u00e1s las ideas y busquemos las causas principales de los males que todos deploramos. Determinemos, si es posible, ciertas bases de conducta que puedan guiarnos en la gran cuesti\u00f3n de moralizaci\u00f3n general que tanto corresponde a la verdadera Caridad. En nuestra opini\u00f3n si se lograse extender <em>la bien entendida santificaci\u00f3n del Domingo\u2014el h\u00e1bito del trabajo en los d\u00edas de labor\u2014y la medida racional en las distracciones o recreos,<\/em> se har\u00eda m\u00e1s bien a la generalidad de los hombres que si se descubriese una rica mina de oro para cada uno. Pero y \u00bfc\u00f3mo extender estas ideas, c\u00f3mo hacerlas penetrar en las masas? \u00bfC\u00f3mo? Hay un medio que empleado con energ\u00eda y constancia acabar\u00eda por conseguir tan venturoso resultado. Estas ideas se pueden hacer penetrar en las masas por medio de los individuos, porque el individuo reforma la familia y la familia reforma el estado. S\u00ed! Nosotros podemos, \u00bfqui\u00e9n nos lo impide? empezar por corregir todo lo que en estos tres puntos no hacemos o decimos conforme a los principios que hemos conocido se deben adoptar y hemos adoptado movidos del m\u00e1s pleno convencimiento. Despu\u00e9s podemos igualmente continuar la misma reforma en todas aquellas personas sobre las que por obligaci\u00f3n o afecto ejercemos alguna influencia, sea esta cual fuese. De estas personas pasando naturalmente la mejora a otras y de aquellas a otras, el bien crecer\u00eda en progresi\u00f3n geom\u00e9trica, y si de ese modo no se logra el introducirle en las masas, no sabemos de cual m\u00e1s eficaz se podr\u00eda echar mano. Mucho nos equivocamos si, instal\u00e1ndose en un pueblo una Conferencia de San Vicente de Pa\u00fal compuesta de individuos animados de este esp\u00edritu, no se viesen trocadas y mejoradas bien presto las costumbres p\u00fablicas de sus habitantes.<sup>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/sup><\/p>\n<p>Pero entremos en detalles.\u2014<em>La santificaci\u00f3n del Domingo<\/em> es una de las pr\u00e1cticas fundamentales, la primera que hemos indicado. \u00bfC\u00f3mo se entiende, c\u00f3mo se debe entender esta santificaci\u00f3n? \u00a1Espantoso verdaderamente es el abandono que en esta parte suele haber en nuestra Espa\u00f1a! Se oye una misa rezada por la ma\u00f1ana, y los m\u00e1s religiosos a\u00f1aden a esto el rezo, por lo com\u00fan precipitado, de una parte de rosario por la noche, y los deberes del d\u00eda se tienen por cumplidos!\u2014Se\u00f1ores: seamos francos. \u00bfSe puede limitar a esto la santificaci\u00f3n del d\u00eda del Se\u00f1or? \u00bfY es posible que miles y millones de cristianos se atrevan a profanarle hasta sin escr\u00fapulo ya con el ocio, siempre vituperable, ya con el trabajo servil innecesario, expresamente prohibido por la Santa Iglesia en este d\u00eda, ya con todo g\u00e9nero de disipaciones y de vanidades que, aunque siempre impropias del car\u00e1cter cristiano, lo son si cabe todav\u00eda mucho m\u00e1s en el santo d\u00eda del Domingo? \u00bfCu\u00e1ndo se llenan los deberes propios de \u00e9ste d\u00eda? \u00bfCu\u00e1ndo se aumenta o se sostiene O se adquiere la instrucci\u00f3n religiosa? \u00bfCu\u00e1ndo se recoge el pueblo escogido del Se\u00f1or a meditar en los beneficios que del Se\u00f1or ha recibido, y en las ofensas que contra el mismo Se\u00f1or ha cometido?\u2014No est\u00e1, por consiguiente, no est\u00e1 bien entendida la santificaci\u00f3n del Domingo. Y el remedio m\u00e1s adecuado a este grav\u00edsimo mal es empezar nosotros mismos por entenderla bien y obrar en consecuencia.\u2014No transijamos, con la costumbre general, que si la sigui\u00e9semos, despu\u00e9s de haber reconocido su gran impropiedad ser\u00edamos doblemente culpables. Santifiquemos el Domingo de buena fe cumpliendo con nuestros deberes religiosos y dedicando el d\u00eda, no al ocio ni a diversiones pecaminosas o cuando menos muy expuestas, sino al recogimiento a la lectura espiritual; a las obras de Caridad, sin echar en olvid\u00f3 los deberes imprescindibles de nuestro estado. Procuremos en cuanto nos sea posible que todos le santifiquen igualmente. No permitamos a los que dependen de nosotros que se dediquen a trabajos serviles innecesarios, en ese d\u00eda. No contribuyamos a la infracci\u00f3n de la ley que manda santificarle, v.g. comprando y tentando de ese modo al mercader a tener su tienda abierta, asistiendo a diversiones y espect\u00e1culos que en ese santo d\u00eda, al menos, no debieran permitirse. En fin, santifiquemos verdaderamente el Domingo., y en cuanto a los que no le santifican, pidamos a Dios por ellos pero sin seguir su pernicioso ejemplo.<\/p>\n<p>La segunda pr\u00e1ctica que hemos indicado es la del <em>h\u00e1bito de trabajo en los d\u00edas de labor.<\/em> Esta tambi\u00e9n es de la mayor importancia y tambi\u00e9n se halla por desgracia tan abandonada en nuestra Espa\u00f1a como la de la santificaci\u00f3n del Domingo. \u00a1Cu\u00e1nto hay que hacer, cu\u00e1nto hay que trabajar en esta materia Del trabajo se tienen ideas generalmente en Espa\u00f1a tan absurdas en s\u00ed como perniciosas en su malhadada influencia. iSe considera el trabajo solo como un <em>castigo, <\/em>a veces como <em>una afrenta!.. y <\/em>el ocio que es la puerta de todos los vicios, <em>se profesa,<\/em> dig\u00e1moslo as\u00ed, no solo sin verg\u00fcenza sino <em>hasta con orgullo.<\/em> \u00bfSer\u00eda f\u00e1cil, calcular las consecuencias de esta opini\u00f3n del trabajo, y no basta ella sola para hacer desgraciado al pa\u00eds m\u00e1s privilegiado de la tierra? As\u00ed sucede en efecto y raro ser\u00e1 el mal si es que queda alguno, de todos los que aquejan a nuestra pobre Espa\u00f1a, que no pueda atribuirse con fundamento a este <em>odio al trabajo<\/em> que, en cierto modo, nos caracteriza. \u00bfQui\u00e9n puede\u00a0 vivir sin trabajar?; \u00bfQu\u00e9 bien hay que no se alcance con trabajo? \u00bfQu\u00e9\u00a0 mal hay al que no conduzca el ocio? \u00bfDe d\u00f3nde ha salido esa funesta idea de que el hombre <em>no debe trabajar cuando no lo necesita? \u00bfY<\/em> cuando no lo necesita?- \u00bfCu\u00e1ndo tiene con qu\u00e9 comer y vestir? Pero \u00a1qu\u00e9!, \u00bfel hombre no es m\u00e1s que un animal? \u00bfY las necesidades del hombre se reducen a comer mucho y a tener muchos vestidos? \u00bfY la acci\u00f3n de que el hombre est\u00e1 dotado, ese principio portentoso de acci\u00f3n que le hace escalar en cierto modo los cielos y penetrar los secretos m\u00e1s escondidos de la tierra; ser\u00e1 posible que quede paralizado y sin efecto porque el hombre no tenga hambre ni fr\u00edo? \u00bfY cuando no tenga uno ni otro ser\u00e1 falsa aquella sentencia de la divina sabidur\u00eda, que el \u00a0hombre naci\u00f3 para el trabajo como el p\u00e1jaro para el vuelo?, \u00bfY qu\u00e9 hambre o qu\u00e9 fr\u00edo sent\u00eda nuestro primer padre cuando le puso Dios en el para\u00edso <em>para que fuese su guarda y trabajase.<\/em> \u00a1Qu\u00e9 absurdos, hermanos m\u00edos! \u00a1Pero y de qu\u00e9 consecuencias tan funestas! Rechacemos esas ideas por todos los medios posibles pero, particularmente, con nuestro ejemplo. Amemos el trabajo y procuremos inculcar siempre en el \u00e1nimo de todos nuestros semejantes la importancia, la conveniencia y hasta la necesidad del trabajo. Amemos el trabajo a que el Se\u00f1or nos ha sujetado (a todos sin excepci\u00f3n) en nuestro primer padre. Am\u00e9mosle, y sea cual fuese nuestra posici\u00f3n y fortuna, no prescindamos nunca, ni consintamos que los que est\u00e1n bajo nuestra, autoridad prescindan de la <em>sagrada obligaci\u00f3n de trabajar.<\/em> Ciertamente que no todos estamos obligados a coger un azad\u00f3n o a aserrar una tabla v. g., pero todos, s\u00ed, todos sin excepci\u00f3n estamos obligados a trabajar en nuestras respectivas ocupaciones, y no hay un hombre en la tierra que sin pecado, pueda entregarse al ocio. Dir\u00e1n ustedes acaso \u00a1y sin embargo vemos tantos. En efecto, infinito es el n\u00famero de los que yerran: se ven tantos! y luego se declama porque hay males, porque hay cr\u00edmenes, porque hay vicios&#8230; pero y \u00bfc\u00f3mo no los ha de haber? Lo verdaderamente inexplicable es que todav\u00eda no haya mucho m\u00e1s, y solo puede acaso atribuirse a las oraciones de los buenos y a la protecci\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen, de la que siempre este pa\u00eds, en medio de todas sus corrupciones, ha sido particularmente devoto.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, hemos indicado <em>la medida racional en las distracciones o recreos, <\/em>como otra tercera idea sobre la que conviene tambi\u00e9n fijar nuestra atenci\u00f3n. El descanso moral es sin duda necesario al hombre, y lo es tanto como el mismo descanso f\u00edsico. \u2014 Pero este descanso de la criatura racional ha de estar tambi\u00e9n en relaci\u00f3n con su trabajo, y no debe ser excesivo ni desmesurado. Un paseo por el campo, un rato de conversaci\u00f3n cristiana, el trato de la familia, etc., nos proporcionan recreos y descansos, propios de un hombre morigerado; pero toda distracci\u00f3n que nos <em>robe<\/em> ya una porci\u00f3n muy considerable de tiempo, debemos evitarla con esmero, puesto que (sea cual fuese nuestra posici\u00f3n y estado) aqu\u00ed, no estamos para divertirnos y gastar la vida en frusler\u00edas. Nuestra existencia tiene un objeto muy serio. Tenemos todos que llenar grandes obligaciones; y no debemos olvidarnos nunca de la cuenta terrible que nos espera del empleo de todas nuestras facultades. Para que el recreo no deje de serio, es preciso que no pase de los l\u00edmites debidos, y por eso se ha comparado con raz\u00f3n a la sal, que es ciertamente necesaria para condimentar la comida; pero que, s\u00ed se pone en ella con exceso, lejos de hacer la comida agradable y sana, la convierte en perjudicial y hasta insoportable al paladar. Tambi\u00e9n en esto hay mucho que corregir entre nosotros. Esas diversiones interminables que tan comunes son y tan concurridas por desgracia. Esos h\u00e1bitos de perder el tiempo miserablemente y de hacerlo perder a los dem\u00e1s. Esas reuniones en que se gastan las noches hasta una hora muy avanzada, resultando que se pierde toda la noche y la mejor parte de la ma\u00f1ana en consecuencia \u00bfc\u00f3mo se pueden, admitir entre gentes cristianas y morigeradas? Pues qu\u00e9 \u00bfno basta una hora para conversar con los amigos, y ha de ser indispensable perder dos, tres y cuatro, en que tantas cosas buenas y \u00fatiles, pudi\u00e9ramos hacer, y todo por vivir c<em>omo viven otros, <\/em>sin reflexionar si la vida de esos otros que imitamos es la que debe ser? No, no nos enga\u00f1emos, en materia de tanta trascendencia. Arreglemos nuestros descansos y recreos. Procuremos siempre que estos no sean por <em>su naturaleza o por su duraci\u00f3n<\/em> capaces de turbar la paz interior del que examina todas sus operaciones en presencia de Dios con la atenci\u00f3n debida. Nadie tiene derecho para hacernos malgastar el tiempo que Dios <em>nos ha dado<\/em> para aprovecharle con esmero. Aprovech\u00e9mosle siempre y procuremos tambi\u00e9n que le aprovechen los dem\u00e1s. En ello ganar\u00e1 nuestra tranquilidad interior y la alegr\u00eda que dimana de la buena conciencia, y hasta ganar\u00e1 tambi\u00e9n nuestra misma salud f\u00edsica.<\/p>\n<p>Estas y otras observaciones semejantes que pudi\u00e9ramos hacer y que a todos ustedes probablemente ocurrir\u00e1n, nos parece que prueban hasta la evidencia que los males que generalmente se deploran no carecen del todo de remedio y qu\u00e9 si en vez de contentarse con declamar sobre ellos y no pensar en la parte que\u00a0 en esos mismos males tenemos procur\u00e1semos reformarlos en lo que nos es posible, esto es, en nosotros mismos primero y tambi\u00e9n en todos aquellos sobre los cuales podemos ejercer cualquiera especie de influencia se adelantar\u00eda positivamente en el camino del bien y por el \u00fanico medio acaso eficaz.<\/p>\n<p>Se habla mucho de la educaci\u00f3n. Se dice que en los ni\u00f1os, que en los j\u00f3venes est\u00e1 la esperanza de la Espa\u00f1a. Nosotros admiramos las buenas disposiciones de nuestra juventud pero no somos de esa opini\u00f3n. Por mucho esmero que se ponga en la Educaci\u00f3n de los ni\u00f1os, esmero por supuesto siempre laudable y de mayor inter\u00e9s, a medida que los ni\u00f1os se hacen hombres van perdiendo todo el fruto de la educaci\u00f3n recibida y \u00e9sto nos lo muestra la experiencia demasiado claramente. Los institutos, de educaci\u00f3n, los\u00a0 reglamentos y las pr\u00e1cticas m\u00e1s capaces por su naturaleza y condiciones de producir hombres trabajadores, religiosos y perfectamente morigerados, mujeres hacendosas, econ\u00f3micas y excelentes madres de familia, producen sin cesar hombres y mujeres que para nada bueno sirven. El mal, por consiguiente, no est\u00e1 en la educaci\u00f3n. Est\u00e1 a no dudarlo en la falta de costumbres de los mayores; de los mismos padres y maestros que desbaratan, sin saberlo, los mejores planes de educaci\u00f3n en sus efectos; y este mal tan grave no puede combatirse sino por los medios que hemos indicado, a saber: por la reforma de nosotros mismos, que siendo sincera y eficaz, puede, con el ayuda de la gracia, ir penetrando en las masas y separ\u00e1ndolas m\u00e1s y m\u00e1s del errado camino en que se encuentran.<\/p>\n<p>\u00bfY qu\u00e9 mayor caridad, Se\u00f1ores? \u00bfQu\u00e9 objet\u00f3 m\u00e1s digno de llamar la atenci\u00f3n de esta nuestra querida Asociaci\u00f3n? Creemos por lo tanto que as\u00ed lo har\u00e1, porque en cada pa\u00eds de los muchos en que ya se halla establecida, como ustedes saben, procura estudiar los males en su origen, descubrir su ra\u00edz y buscar el remedio que se les puede aplicar. El protestantismo en unas partes, la impiedad en otras, la falta de fe, el materialismo, suelen ser las causas que se descubren de los males que aquejan a otros pa\u00edses. En el nuestro no falta fe todav\u00eda, gracias a Dios; el protestantismo poqu\u00edsimas palmas coge aun con sus pertinaces esfuerzos; gracias a Dios tambi\u00e9n, la impiedad, el materialismo, la sed de oro no han ganado todav\u00eda nuestras masas, pero tenemos el ocio que nos puede acarrear todos los males inimaginables y que debemos por lo mismo combatir por todos los medios posibles. <em>La bien entendida santificaci\u00f3n del Domingo, el h\u00e1bito del trabajo en el d\u00eda de labor y la medida racional en el descanso<\/em> son los tres medios que nos atrevemos a recomendar a la consideraci\u00f3n de ustedes como de la mayor eficacia para conseguir ese objeto tan grande, tan noble y tan propio de nuestra Asociaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Procuremos emplearlos con esmero, y si nuestra intenci\u00f3n es pura y santa, Dios nuestro Se\u00f1or la bendecir\u00e1 y liar\u00e1 que nuestros humildes esfuerzos en esto, como en todo, produzcan resultados maravillosos. As\u00ed sea una y mil veces, porque, a nuestro corto entender la gloria del Se\u00f1or y la salvaci\u00f3n de las almas est\u00e1n verdaderamente interesados en nuestra Espa\u00f1a en la guerra<em> eterna da esta funesta ociosidad <\/em>que por todas partes ha penetrado, y que est\u00e1 ya carcomiendo hasta las m\u00e1s profundas ra\u00edces del edificio social.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En seguida el Presidente del Consejo ley\u00f3 el discurso siguiente: Se\u00f1ores y Hermanos en J. C.: Si el agradecimiento ha de ser proporcionado al favor que se recibe, nosotros, al observar con asombro el desarrollo &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/santiago-masarnau-sobre-como-reconocer-el-mal-1856\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[342],"tags":[],"class_list":["post-403810","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-santiago-masarnau","no-post-thumbnail"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Santiago Masarnau (Sobre c\u00f3mo reconocer el mal) 1856 - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/santiago-masarnau-sobre-como-reconocer-el-mal-1856\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Santiago Masarnau (Sobre c\u00f3mo reconocer el mal) 1856 - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"En seguida el Presidente del Consejo ley\u00f3 el discurso siguiente: Se\u00f1ores y Hermanos en J. C.: Si el agradecimiento ha de ser proporcionado al favor que se recibe, nosotros, al observar con asombro el desarrollo ... Read More\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/santiago-masarnau-sobre-como-reconocer-el-mal-1856\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2021-10-26T06:34:08+00:00\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Mitxel Olabu\u00e9naga\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Mitxel Olabu\u00e9naga\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"16 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/santiago-masarnau-sobre-como-reconocer-el-mal-1856\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/santiago-masarnau-sobre-como-reconocer-el-mal-1856\/\"},\"author\":{\"name\":\"Mitxel Olabu\u00e9naga\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/7c2670b4445a7ca9d164ea6acdb31859\"},\"headline\":\"Santiago Masarnau (Sobre c\u00f3mo reconocer el mal) 1856\",\"datePublished\":\"2021-10-26T06:34:08+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/santiago-masarnau-sobre-como-reconocer-el-mal-1856\/\"},\"wordCount\":3874,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"articleSection\":[\"Santiago Masarnau\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\/\/vincentians.com\/es\/santiago-masarnau-sobre-como-reconocer-el-mal-1856\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/santiago-masarnau-sobre-como-reconocer-el-mal-1856\/\",\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/santiago-masarnau-sobre-como-reconocer-el-mal-1856\/\",\"name\":\"Santiago Masarnau (Sobre c\u00f3mo reconocer el mal) 1856 - Somos Vicencianos\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website\"},\"datePublished\":\"2021-10-26T06:34:08+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/santiago-masarnau-sobre-como-reconocer-el-mal-1856\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/vincentians.com\/es\/santiago-masarnau-sobre-como-reconocer-el-mal-1856\/\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/santiago-masarnau-sobre-como-reconocer-el-mal-1856\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Santiago Masarnau (Sobre c\u00f3mo reconocer el mal) 1856\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"name\":\"Somos Vicencianos\",\"description\":\"Know more to serve more\",\"publisher\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\",\"name\":\"The Vincentian Network\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"contentUrl\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"width\":778,\"height\":778,\"caption\":\"The Vincentian Network\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\",\"https:\/\/x.com\/WeVincentians\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/7c2670b4445a7ca9d164ea6acdb31859\",\"name\":\"Mitxel Olabu\u00e9naga\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Mitxel Olabu\u00e9naga\"},\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/author\/mitxel\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Santiago Masarnau (Sobre c\u00f3mo reconocer el mal) 1856 - Somos Vicencianos","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/vincentians.com\/es\/santiago-masarnau-sobre-como-reconocer-el-mal-1856\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Santiago Masarnau (Sobre c\u00f3mo reconocer el mal) 1856 - Somos Vicencianos","og_description":"En seguida el Presidente del Consejo ley\u00f3 el discurso siguiente: Se\u00f1ores y Hermanos en J. C.: Si el agradecimiento ha de ser proporcionado al favor que se recibe, nosotros, al observar con asombro el desarrollo ... Read More","og_url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/santiago-masarnau-sobre-como-reconocer-el-mal-1856\/","og_site_name":"Somos Vicencianos","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","article_published_time":"2021-10-26T06:34:08+00:00","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@WeVincentians","twitter_site":"@WeVincentians","twitter_misc":{"Escrito por":"Mitxel Olabu\u00e9naga","Tiempo de lectura":"16 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/santiago-masarnau-sobre-como-reconocer-el-mal-1856\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/santiago-masarnau-sobre-como-reconocer-el-mal-1856\/"},"author":{"name":"Mitxel Olabu\u00e9naga","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/7c2670b4445a7ca9d164ea6acdb31859"},"headline":"Santiago Masarnau (Sobre c\u00f3mo reconocer el mal) 1856","datePublished":"2021-10-26T06:34:08+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/santiago-masarnau-sobre-como-reconocer-el-mal-1856\/"},"wordCount":3874,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"articleSection":["Santiago Masarnau"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/vincentians.com\/es\/santiago-masarnau-sobre-como-reconocer-el-mal-1856\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/santiago-masarnau-sobre-como-reconocer-el-mal-1856\/","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/santiago-masarnau-sobre-como-reconocer-el-mal-1856\/","name":"Santiago Masarnau (Sobre c\u00f3mo reconocer el mal) 1856 - Somos Vicencianos","isPartOf":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website"},"datePublished":"2021-10-26T06:34:08+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/santiago-masarnau-sobre-como-reconocer-el-mal-1856\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/vincentians.com\/es\/santiago-masarnau-sobre-como-reconocer-el-mal-1856\/"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/santiago-masarnau-sobre-como-reconocer-el-mal-1856\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"http:\/\/vincentians.com\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Santiago Masarnau (Sobre c\u00f3mo reconocer el mal) 1856"}]},{"@type":"WebSite","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/","name":"Somos Vicencianos","description":"Know more to serve more","publisher":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization","name":"The Vincentian Network","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","contentUrl":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","width":778,"height":778,"caption":"The Vincentian Network"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","https:\/\/x.com\/WeVincentians"]},{"@type":"Person","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/7c2670b4445a7ca9d164ea6acdb31859","name":"Mitxel Olabu\u00e9naga","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g","caption":"Mitxel Olabu\u00e9naga"},"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/author\/mitxel\/"}]}},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7ETMF-1H34","jetpack-related-posts":[{"id":404554,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/santiago-masarnau-sobre-nueva-forma-de-hacer-la-colecta\/","url_meta":{"origin":403810,"position":0},"title":"Santiago Masarnau (Sobre nueva forma de hacer la colecta)","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"04\/02\/2023","format":false,"excerpt":"Junta general celebrada en Madrid el domingo 22 de julio de 1860. El Presidente del Consejo superior, despu\u00e9s de dar gracias en nombre de todos sus consocios al Excmo. Sr. Nuncio de Su Santidad y a los se\u00f1ores miembros de honor presentes, por el favor que se han dignado dispensar\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Vicenciana","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2021\/11\/Masarnau-4.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2021\/11\/Masarnau-4.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2021\/11\/Masarnau-4.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2021\/11\/Masarnau-4.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2021\/11\/Masarnau-4.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":403121,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/santiago-masarnau-6d\/","url_meta":{"origin":403810,"position":1},"title":"Santiago Masarnau (6D)","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"01\/11\/2020","format":false,"excerpt":"La revoluci\u00f3n de 1868 Hasta que tuvo lugar la revoluci\u00f3n de 1868, que sus autores y seguidores llamaron \u00abGloriosa\u00bb y que tantos males trajo, la vida de Masarnau se iba deslizando sin altibajos, y del mismo modo que desde que comenz\u00f3 lo que fue la obra de su vida (las\u2026","rel":"","context":"En \u00abSantiago Masarnau\u00bb","block_context":{"text":"Santiago Masarnau","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/la-familia-vicenciana-en-los-altares\/venerables-y-siervos-de-dios\/santiago-masarnau\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/espiritu-de-jesus.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/espiritu-de-jesus.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/espiritu-de-jesus.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/espiritu-de-jesus.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/espiritu-de-jesus.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":45799,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/santiago-masarnau-tercera-parte\/","url_meta":{"origin":403810,"position":2},"title":"Santiago Masarnau (Tercera parte)","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"08\/07\/2011","format":false,"excerpt":"IV. Funcionamiento y desarrollo de la Sociedad de san Vicente de Pa\u00fal Cuando se constituy\u00f3 el Consejo Superior de la Sociedad en marzo de 1850, los socios ya eran diez y visitaban a 22 familias; y justo al a\u00f1o de la fundaci\u00f3n se dividi\u00f3 la primera Conferen\u00adcia en dos, tomando\u2026","rel":"","context":"En \u00abSantiago Masarnau\u00bb","block_context":{"text":"Santiago Masarnau","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/la-familia-vicenciana-en-los-altares\/venerables-y-siervos-de-dios\/santiago-masarnau\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/07\/images.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":404552,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/santiago-masarnau-sobre-los-primeros-ejercicios-de-retiro-en-madrid\/","url_meta":{"origin":403810,"position":3},"title":"Santiago Masarnau (sobre los primeros Ejercicios de retiro en Madrid)","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"24\/01\/2023","format":false,"excerpt":"JUNTA GENERAL DE MADRID DEL 17 DE FEBRERO DE 1861. Acto continuo el Presidente del Consejo superior, previa la venia del Excmo. Sr. Nuncio, ley\u00f3 el discurso siguiente: \u00abExcmo. Sr., Se\u00f1ores, amados hermanos en Jesucristo: Es deber m\u00edo en primer lugar manifestar a V. E., en nombre de todos mis\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Vicenciana","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2021\/11\/Masarnau-4.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2021\/11\/Masarnau-4.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2021\/11\/Masarnau-4.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2021\/11\/Masarnau-4.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2021\/11\/Masarnau-4.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":404317,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/santiago-masarnau-sobre-la-importancia-del-retiro\/","url_meta":{"origin":403810,"position":4},"title":"Santiago Masarnau (sobre la importancia del retiro)","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"14\/10\/2022","format":false,"excerpt":"JUNTA GENERAL CELEBRADA EN MADRID EL 9 DE MARZO DE 1862. En seguida el Sr. Presidente superior, despu\u00e9s de dar las gracias al Excmo. Sr. Nuncio de S. S., al Excmo. Sr. Arzobispo Claret y a todos los se\u00f1ores miembros de honor que favorec\u00edan la Junta con su asistencia, ley\u00f3,\u2026","rel":"","context":"En \u00abSantiago Masarnau\u00bb","block_context":{"text":"Santiago Masarnau","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/la-familia-vicenciana-en-los-altares\/venerables-y-siervos-de-dios\/santiago-masarnau\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2021\/11\/Masarnau-4.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2021\/11\/Masarnau-4.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2021\/11\/Masarnau-4.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2021\/11\/Masarnau-4.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2021\/11\/Masarnau-4.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":404546,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/santiago-masarnau-sobre-las-ventajas-de-la-colecta-secreta\/","url_meta":{"origin":403810,"position":5},"title":"Santiago Masarnau (sobre las ventajas de la colecta secreta)","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"12\/01\/2023","format":false,"excerpt":"Junta General celebrada en Madrid el 8 de diciembre de 1863 \u00abExcmo. Sr.: Despu\u00e9s de dar a V. E. las debidas gracias por la bondad tan grande que nos dispensa al dejar sus graves ocupaciones por venir a favorecer con su presencia nuestra modesta reuni\u00f3n, y de darlas tambi\u00e9n a\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Vicenciana","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2021\/11\/Masarnau-4.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2021\/11\/Masarnau-4.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2021\/11\/Masarnau-4.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2021\/11\/Masarnau-4.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2021\/11\/Masarnau-4.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/403810","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=403810"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/403810\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":403913,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/403810\/revisions\/403913"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=403810"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=403810"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=403810"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}