{"id":403796,"date":"2021-10-12T08:02:24","date_gmt":"2021-10-12T06:02:24","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=403796"},"modified":"2021-09-13T19:00:48","modified_gmt":"2021-09-13T17:00:48","slug":"santiago-masarnau-sobre-la-limosna-espiritual-y-la-oracion-1854","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/santiago-masarnau-sobre-la-limosna-espiritual-y-la-oracion-1854\/","title":{"rendered":"Santiago Masarnau (Sobre la limosna espiritual y la oraci\u00f3n) 1854"},"content":{"rendered":"<p>1854.<\/p>\n<p>Se\u00f1ores:<\/p>\n<p>Nuestra Asociaci\u00f3n contin\u00faa extendi\u00e9ndose cada d\u00eda m\u00e1s y m\u00e1s en Espa\u00f1a. Las Conferencias establecidas crecen, otras nuevas se organizan, y todas van produciendo ya frutos que solo se pueden atribuir al auxilio de la divina gracia. Humill\u00e9monos de coraz\u00f3n al considerar los grandes y repetidos beneficios que el Se\u00f1or nos est\u00e1 dispensando. Reconozc\u00e1moslos y procuremos aprovecharlos con el mayor esmero para el bien de nuestros pobres y para el bien nuestro.<\/p>\n<p>El mundo no conoce la verdadera tendencia de nuestra Asociaci\u00f3n. No la conoce, y de aqu\u00ed se originan algunas dificultades para la organizaci\u00f3n de Conferencias nuevas. Esto mismo acaso nos conviene, para que el desarrollo de la Asociaci\u00f3n vaya siendo progresivo y por lo tanto m\u00e1s estable; pero nosotros debemos penetrarnos bien de nuestro objeto, sin lo que no podremos llenarle, por muy buen deseo que tengamos.<\/p>\n<p>Nuestra Asociaci\u00f3n se propone ejercer, practicar, extender la verdadera \u2018caridad. No es Asociaci\u00f3n de filantrop\u00eda como la llaman algunos p\u2019 ni aun de beneficencia como la entienden otros. No. Es una Asociaci\u00f3n de verdadera y pura caridad. El amor del pr\u00f3jimo, basado en el amor de Dios, es su objeto; y aun cuando la limosna material es un medio de los que emplea para socorrer al pobre este medio se considera siempre entre nosotros como secundario, y el socorro espiritual es el que nos proponemos principalmente dar y recibir. Para llenar este objeto debemos procurar antes de todo formarnos ideas bien claras de la limosna material y de la limosna espiritual, comprender bien la extensi\u00f3n de la una y de la otra, cu\u00e1les son sus l\u00edmites respectivos, cu\u00e1les sus diferencias, y deducir luego de este conocimiento las reglas que nos han de guiar en la pr\u00e1ctica de la verdadera caridad, esto es, de la limosna espiritual y corporal.<\/p>\n<p>La limosna material tiene por objeto el alivio de la necesidad corporal. Las necesidades corporales son las que padecen los verdaderos pobres. Estas necesidades en el hombre se pueden limitar mucho y ya se sabe que aun en los pa\u00edses de m\u00e1s pauperismo solo una fracci\u00f3n de la humanidad se encuentra sujeta a ellas. La limosna espiritual tiene por objeto el alivio de la necesidad espiritual, y es tan superior a la limosna material cuanto el esp\u00edritu es superior a la materia. A las necesidades espirituales todos estamos sujetos; todos, ricos o pobres, las padecemos, y todos por consiguiente necesitamos de la limosna espiritual. \u00a1Qu\u00e9 campo tan vasto, se\u00f1ores, el de la verdadera caridad! La Asociaci\u00f3n de San Vicente de Paul, en vista de las miserias que afligen a la humanidad, se propone aliviarlas del \u00fanico modo posible, esto es, por medio del amor; y como los hombres por lo com\u00fan nos dejamos llevar tanto de los sentidos, comprendi\u00f3 desde el principio, que el alivio de las necesidades espirituales en la clase pobre no pod\u00eda alcanzarse sin el alivio de las necesidades materiales, y de aqu\u00ed la pr\u00e1ctica constante entre nosotros de visitar al pobre y de procurar al mismo tiempo llevarle alg\u00fan socorro material. Pero este socorro material, es preciso no olvidarlo nunca, no es nuestro objeto ni puede serlo de manera alguna. El trato del pobre nos es necesario para aprender a ejercer la verdadera caridad no solo con el pobre sino tambi\u00e9n con el rico; porque, como dec\u00eda muy bien en cierta ocasi\u00f3n uno de nuestros hermanos \u00bfqu\u00e9 ser\u00eda de nosotros si no fuera por los pobres? En efecto, nuestra Asociaci\u00f3n sin la visita de los pobres, organizada seg\u00fan est\u00e1 en ella poco o nada podr\u00eda hacer. La uni\u00f3n que reina entre nosotros, esta confianza, esta familiaridad santa que as\u00ed se puede llamar, necesita un alimento continuo, y este alimento es la visita de los pobres. Ella nos obliga a reunirnos una vez por semana en nuestras respectivas Conferencias; y luego a vernos con frecuencia a tratar naturalmente de las necesidades de nuestros pobres y tambi\u00e9n de las nuestras. Los beneficios que de aqu\u00ed se originan, son incalculables. Los resultados que este trato entre hombres de fe nutrido por la visita asidua al pobre puede producir, son inmensos. \u00a0Se extienden a todas las clases de la sociedad, y algunos se han obtenido tan grandes y tan admirables que no creemos conforme al esp\u00edritu de humildad que debe caracterizarnos, su p\u00fablica enunciaci\u00f3n. Pero desde luego se comprende que la limosna material nos hade conducir naturalmente a la limosna espiritual, y que la caridad con el pobre nos ha de ense\u00f1ar tambi\u00e9n a ejercerla con el rico, acabando por advertir que el campo de la verdadera caridad, es ilimitado, y que no hay hombre alguno que no necesite, sea cual fuere su posici\u00f3n social del amor verdadero de sus semejantes hasta para existir. En esto no hay exageraci\u00f3n alguna, y para demostrarlo bastar\u00e1 observar, el curso natural de las ideas que en todos nosotros se van sucesivamente desarrollando por medio de la visita continua de los pobres. Al observar de cerca las necesidades materiales del pobre, al ver que padece hambre, fr\u00edo, desnudez y que hasta del aire y de la luz necesarios para la conservaci\u00f3n de la salud, se encuentra a veces privado \u00bfc\u00f3mo no se ha de despertar en nosotros, el sentimiento de la compasi\u00f3n y el deseo de procurarle lodo el alivio posible, alimentos, ropas, medicinas, socorros de toda especie, que vemos tan claramente est\u00e1 necesitando? Pero esto no es m\u00e1s que efecto de un sentimiento natural, que puede muy bien no ser de verdadera caridad. Nosotros tenemos fe: debemos a Dios, est\u00e9 incomparable; beneficio, y como hombres de fe es imposible que la consideraci\u00f3n de las miserias, de las necesidades f\u00edsicas del hombre no nos conduzca a la consideraci\u00f3n de sus necesidades morales, tan superiores en importancia verdadera. Esta criatura que vemos padecer, dice un c\u00e9lebre orador, no es para nosotros un compuesto de \u00f3rganos materiales. Sabemos que dentro de este cuerpo que sufre hay encerrada una luz, una llama, una sustancia noble, espiritual, creada a imagen de Dios y sabemos tambi\u00e9n que si el cuerpo tiene necesidades, el alma tiene tambi\u00e9n las suyas, tan fuertes y dolorosas, cuando menos, como las del cuerpo. Y es de notar que as\u00ed como las necesidades del cuerpo est\u00e1n probando su miseria, su flaqueza y lo grosero de su origen material, las necesidades del alma prueban por el contrario claramente su excelencia, su elevaci\u00f3n y la sublimidad de su destino. Sabemos que <em>el hombre no vive solo de pan,<\/em> porque no solo tiene que nutrir su cuerpo, sino que <em>vive tambi\u00e9n de la palabra que sale de la boca de Dios,<\/em> porque esta palabra es el pan, el alimento de su alma. El alma tiene su sed, tiene su hambre como el cuerpo: sed y hambre que la ennoblecen, pues que el alimento y la bebida que mitigan el hambre y la sed del alma, son lo m\u00e1s excelente que existe; el mismo Dios, su carne y su sangre, la sagrada Eucarist\u00eda. \u00a0S\u00ed! La necesidad del alma es la necesidad de poseer a Dios, de unirse a Dios, de no vivir m\u00e1s que de Dios: necesidad que todos sentimos y que el pobre siente lo mismo que nosotros, porque tiene un alma como nosotros, una inteligencia como nosotros i un coraz\u00f3n como nosotros.<\/p>\n<p>H\u00e9 aqu\u00ed las necesidades que hay que satisfacer. Pero \u00bfy c\u00f3mo? \u00bfCu\u00e1les son las disposiciones necesarias para hacer bien la limosna espiritual? La primera de todas es la fe. Esta nos da el conocimiento verdadero de las necesidades espirituales, y nos da tambi\u00e9n el deseo vehemente de aliviarlas. En efecto, \u00bfqui\u00e9n de nosotros se podr\u00e1 decir: Est\u00e1 en mi mano socorrer a un semejante m\u00edo, que padece hambre y no lo har\u00e9: puedo aliviar la sed de un hermano m\u00edo y no lo har\u00e9: puedo vestir a un hermano m\u00edo que est\u00e1 desnudo y no lo har\u00e9? Ninguno sin duda. Pero pasemos un poco m\u00e1s adelante, y la fe nos har\u00e1 a\u00f1adir: H\u00e9 aqu\u00ed un alma que ignora su dignidad, y yo puedo hac\u00e9rsela conocer: He aqu\u00ed un alma hecha a imagen de Dios, pero esta imagen divina est\u00e1 en ella manchada, profanada, y yo puedo contribuir a que se purifique: h\u00e9 aqu\u00ed un alma que ignora su Dios, pero yo puedo hac\u00e9rsele conocer: h\u00e9 aqu\u00ed un alma en la cual existe un foco de amor noble, ardiente, generoso, yo puedo hacerla \u00a0amar a Dios, que es lo que tanto necesita, y- \u00bfno ]o har\u00e9? H\u00e9 aqu\u00ed un alma que tiene, un destino eterno sin saberlo, y \u00bfla dejar\u00e9 yo en este estado? Este pobre tiene en el cielo un lugar como yo, tal vez superior al m\u00edo! Un trono, una corona, un cetro, un reino, una felicidad sin fin, la felicidad de Dios mismo, le est\u00e1 reservada, pero su alma no lo piensa, y yo, la veo con los ojos de la fe que Dios me ha dado, la veo amenazada; de una desgracia eterna; la veo tomar, en vez, descamino del cielo, el camino del abismo, en vez de escoger la senda que conduce a la felicidad, la veo precipitarse hacia el lugar de los tormentos eternos; la veo.., pero no me importa; lo que yo tengo que hacer es darle bonos de pan o de carne, ropa para abrigar su cuerpo; en cuanto a su alma, ir\u00e1 adonde vaya acaso caer\u00e1 en el infierno!&#8230; pero, esto no me importa.;\u2014\u00bfQui\u00e9n, raciocina as\u00ed? Ning\u00fan hombre de fe seguramente; Pero- \u00bfcu\u00e1l es el ardor, cu\u00e1l es la energ\u00eda de nuestra fe? Y si esta es d\u00e9bil y fr\u00eda; \u00bfqu\u00e9 podr\u00e1 hacer por nuestro hermano?; \u00bfLe amonestaremos lo que no sentimos? \u00bfLe aconsejaremos lo que no practicamos? \u00bfCuidaremos de su alma si descuidamos la nuestra? \u00a1De aqu\u00ed, la necesidad de cultivar nuestra fe con el mayor esmero, y de nutrirla por medio de la frecuencia de sacramentos, de la pureza de costumbres, y de todo el recogimiento compatible con el fiel desempe\u00f1o de nuestras obligaciones respectivas.<\/p>\n<p>Pero aun hay m\u00e1s. El estudio atento de las necesidades espirituales del pobre no puede menos de conducirnos naturalmente al conocimiento de nuestras necesidades propias y de las de todos los que nos rodean; porque, como observamos antes, todos, ricos o pobres; peque\u00f1os o grandes, ignorantes o sabios, todos estamos sujetos a ellas, y por aqu\u00ed se descubre la extensi\u00f3n del campo de la limosna espiritual, sin comparaci\u00f3n mayor que el de la limosna material; \u00a1Qu\u00e9 auxilios tan grandes no necesitamos por lo tanto para llenar nuestra misi\u00f3n debidamente en todo tiempo y lugar \u00a1Nosotros, pobres seglares, ignorantes por lo com\u00fan en materias religiosas, disipados, aspirando continuamente la atm\u00f3sfera corrompida del mundo, \u00bfseremos capaces de hacer bien a las almas, de penetrar en los corazones, de inspirar la fe, la caridad, el amor de los bienes eternos y el\u00a0 desprecio de los temporales?&#8230; No! mil veces no! No podemos por nosotros seguramente obtener grandes resultados, pero Dios quiere valerse de nosotros por un efecto de su infinita bondad para producirlos y por consiguiente \u00bfqu\u00e9 fallar\u00e1 para que se consigan tantos bienes en el orden moral? La gracia y solo la gracia. De la gracia depende todo. Si la gracia se obtuviera con dinero! Si hubiese alguna moneda con que se pudiese comprar la gracia! Pero&#8230; y qu\u00e9! \u00bfno la hay? S\u00ed, \u00a1por fortuna, la hay! La hay y muy segura! Esta moneda, se\u00f1ores, es la oraci\u00f3n. La oraci\u00f3n humilde, fervorosa y perseverante lo alcanza todo. Tenemos la promesa formal del Se\u00f1or que no puede enga\u00f1arse ni enga\u00f1arnos. Comprendamos, pues, toda la importancia de la oraci\u00f3n, de esta base fundamental de todas las pr\u00e1cticas cristianas. Se\u00f1ores, se suele descuidar mucho este gran medio de salvaci\u00f3n, como lo dice S. Alfonso Liguori y esto es muy de sentir. Contr\u00edstame, dice el santo, sobre todo el que los predicadores y confesores no hablen casi nunca de esta materia que tampoco insisten bastante en ella los libros espirituales m\u00e1s generalizados, \u00a1cuando nada hay que con m\u00e1s ardor deba inculcarse, nada que pueda compararse con la oraci\u00f3n para alcanzar la salvaci\u00f3n. \u00a1Nosotros no tenemos autoridad alguna para aconsejar a ustedes en estas materias; pero como hermanos en S. Vicente de Pa\u00fal, como amigos de coraz\u00f3n en el sacrat\u00edsimo de Jes\u00fas, no podemos menos de rogar a ustedes encarecidamente procuren, por todos los medios a su alcance, extender la pr\u00e1ctica preciosa de la oraci\u00f3n, propagar ideas claras y terminantes acerca de la oraci\u00f3n, hacer comprender a todos, no solo la utilidad, sino la absoluta necesidad (y esta s\u00ed que es absoluta y general) de la oraci\u00f3n. Para comprender alg\u00fan tanto la importancia de la oraci\u00f3n bastar\u00e1 observar que puede suplir a (oda otra pr\u00e1ctica religiosa, al paso que no puede ser suplida por ninguna; que la gracia se alcanza solo por la oraci\u00f3n; y en fin, que, generalmente hablando, los adultos que se salvan deben su salvaci\u00f3n a la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero \u00bfen qu\u00e9 consiste la verdadera oraci\u00f3n? \u00bfqu\u00e9 cosa es orar? -dice el Catecismo\u2014levantar el alma a Dios y pedirle mercedes. Aqu\u00ed tenemos una idea clara y terminante de la verdadera oraci\u00f3n. Pero sucede con esta definici\u00f3n del Catecismo, lo que con otras muchas preciosas que contiene, a saber, que se aprenden en la ni\u00f1ez y se olvidan luego cuando se va entrando en la vida y cuando m\u00e1s falta nos hace su continuo recuerdo. Es un dolor el abandono y descuido que suele haber en esto. El catecismo solo contiene m\u00e1s instrucci\u00f3n que todos los libros de ciencias que se han escrito. Un aldeano sencillo, dice la \u201cCivilt\u00e1 cattolica\u201d, que sabe y cree las dos primeras respuestas del Catecismo, es m\u00e1s sabio y es \u00a1m\u00e1s grande que todos los hombres de ciencias sin fe; pues, que si no conoce la superficie de las cosas que pueblan a este grano de arena que llamamos mundo, conoce Dios y se conoce a s\u00ed propio, su principio y \u00a0su fin, es decir, todo lo m\u00e1s noble que hay encima y debajo de las estrellas.<\/p>\n<p>Levantar el alma a Dios y pedirle \u2019mercedes, dice el Catecismo. Seg\u00fan esto, \u00bfse cumplir\u00e1 con el precepto divino de la oraci\u00f3n recitando de prisa y corriendo y sin la menor atenci\u00f3n, cierto n\u00famero de Padrenuestros, de Ave-Mar\u00edas o de Gloria Patris? \u00bfSe cumplir\u00e1 con el precepto divino de la oraci\u00f3n asistiendo al santo sacrificio de la Misa con la irreverencia y distracci\u00f3n que vemos asistir a la mayor parte de los fieles? \u00bfSe cumplir\u00e1 con el precepto divino de la oraci\u00f3n pronunciando palabras muy santas con los labios y nutriendo pensamientos vanos o torpes al mismo tiempo en la mente? Pero no nos contentemos con dolernos de lo poco conocida y menos practicada que vemos en el mundo la verdadera oraci\u00f3n: procuremos extender su conocimiento y su pr\u00e1ctica <em>verbo et exemplo,<\/em> todo lo posible. De la oraci\u00f3n, se\u00f1ores, se suelen tener ideas muy equivocadas en el mundo. Caridad es y grande, ense\u00f1ar al que no sabe lo que es la oraci\u00f3n. Nosotros que tanto necesitamos de este gran medio, de este poderoso auxilio para ejercer con fruto todas nuestras pr\u00e1cticas, debemos acostumbrarnos a recurrir siempre a \u00e9l y a recomendarle sin cesar.<\/p>\n<p>Sin atenci\u00f3n no hay verdadera oraci\u00f3n. Sin con sideraci\u00f3n no hay \u00a1atenci\u00f3n, <em>y<\/em> de aqu\u00ed se deduce claramente la necesidad de la oraci\u00f3n mental, cuyo solo nombre asusta a las gentes del mundo, que ni saben ni quieren saber lo que significa. La excelencia de la oraci\u00f3n mental, dice el venerable obispo <em>Challoner,<\/em> esto es, de la oraci\u00f3n que no se limita a ciertas y determinadas palabras, sino que se eleva de lo interior del coraz\u00f3n donde el alma sola encuentra a su Dios solo y le habla, es, por cierto muy grande; y su pr\u00e1ctica no tiene nada de dif\u00edcil, como se imaginan muchos. Consiste en consideraciones y en afectos es decir, en pensar y en amar, en santas resoluciones que provienen de la meditaci\u00f3n y prueban el amor. Y \u00bfqu\u00e9 puede haber m\u00e1s natural, m\u00e1s propio del hombre que pensar y amar? En cuanto a lo primero, es en efecto tan propio de nuestra mente, que no se puede estar sin pensar en algo, al menos mientras estamos despiertos; y \u00bfser\u00e1 posible que solo el pensar en Dios, en sus bondades, en su misericordia, en nuestras miserias, en las verdades eternas, en nuestro destino futuro, etc., nos sea dif\u00edcil o imposible? Pensamos continuamente en cosas de poqu\u00edsimo valor, \u00bfy en cosas tan grandes y tan interesantes no hemos de poder pensar? Pensamos\u00a0 con facilidad en todo <em>lo que pasa,<\/em> y \u00bfno hemos de poder pensar <em>en lo que no pasa? <\/em>\u00a0Lo mismo sucede con el amor. Tan natural es al hombre el amar, que no vemos a hombre alguno que no ame. Amar\u00e1 los placeres, las riquezas, los honores; amar\u00e1 cualquier objeto vano y perecedero, cualquier frusler\u00eda, y \u00bfser\u00e1 posible que solamente le cueste dirigir su amor al verdadero: objeto, al \u00fanico verdaderamente digno, al que solo puede llenarle completamente, a su Dios? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1, pues, la \u00bfdificultad real de la oraci\u00f3n mental? Pensar en Dios\u2026 amarle\u2026 dirigirle nuestra conversaci\u00f3n interior, no puede ser m\u00e1s natural ni m\u00e1s f\u00e1cil, y tampoco hay pr\u00e1ctica alguna m\u00e1s recomendada por los Santos y los maestros de la vida espiritual. Pero el mal est\u00e1 en que estos maestros no son le\u00eddos por los que m\u00e1s necesitar\u00edan de sus instrucciones, y sus grandes obras se encuentran solo en manos de gentes tan piadosas y tan buenas que casi no las necesitan. Si no fuera as\u00ed, \u00bftendr\u00edamos que hablar de la oraci\u00f3n, considerar\u00edamos como un gran deber de caridad el extender su conocimiento y su pr\u00e1ctica en la patria de Santa Teresa, de San Ignacio de Loyola, y de Fr. Luis de Granada? As\u00ed es, sin embargo, y ojal\u00e1 que nuestras palabras y nuestro ejemplo pudieran lograr \u00a1que la pr\u00e1ctica de la oraci\u00f3n mental se fuese extendiendo y generalizando en nuestra Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Pid\u00e1moselo a Dios y no dejemos de emplear todos y uno de nosotros, la influencia que podamos tener con los que nos rodean, pobres o ricos, al efecto.\u00a0 En cuanto a nosotros mismos, sea cual fuese nuestra posici\u00f3n social, sean cuales fuesen nuestras ocupaciones y obligaciones, consideremos siempre como la principal dedicar a esta santa pr\u00e1ctica siquiera media horita de la ma\u00f1ana. Es bien seguro que esta media hora no nos faltar\u00e1 si distribuimos bien el tiempo y comprendemos la utilidad, la necesidad m\u00e1s bien, de empezar las tareas del d\u00eda dirigi\u00e9ndonos a Dios para alcanzar de su bondad las gracias necesarias para desempe\u00f1ar debidamente nuestros deberes respectivos. Esta devoci\u00f3n no impedir\u00e1 seguramente el cumplimiento de las obligaciones, sino que, por el contrario, le ayudar\u00e1 mucho. \u00abLa devoci\u00f3n, dice el virtuos\u00edsimo Prelado Sr. Claret, se puede comparar a las \u00abruedas del carro y a las alas del ave. No hay duda que si en un peso o balanza pes\u00e1ramos un carro \u00abcon ruedas y un ave con alas, m\u00e1s pesar\u00eda el carro con las ruedas que sin ellas, y el ave tambi\u00e9n pesar\u00eda m\u00e1s con alas que sin ellas; pero bien se conoce que este peso no es carga, antes bien ayuda much\u00edsimo para llevar y aligerar la carga. As\u00ed las obligaciones junto con las devociones son m\u00e1s en n\u00famero, pero estas no impiden el cumplimiento de aquellas, antes bien le ayudan mucho cuanto estas est\u00e1n regidas por la prudencia y discreci\u00f3n, como suponemos\u00bb.<\/p>\n<p>Seg\u00fan es la oraci\u00f3n suele ser la vida. Seg\u00fan es la vida suele ser la muerte, y seg\u00fan es la muerte es la eternidad! \u00bfQui\u00e9n \u2019podr\u00e1, pues, descuidar la oraci\u00f3n, este medio precioso de asegurar la bienaventuranza eterna?<\/p>\n<p>Concluyamos, pues, resumiendo las ideas principales de este discurso, que vienen a reducirse a las siguientes: 1\u00aa La limosna material no es para nosotros m\u00e1s que un medio. 2.<sup>a<\/sup> La limosna espiritual es nuestro objeto. 3.<sup>a<\/sup> Esta limosna se puede y por consiguiente se debe distribuir a todos, tanto a pobres como a ricos, y nosotros mismos la necesitamos a cada paso. 4.<sup>a<\/sup> La gracia necesaria para distribuir con acierto la limosna espiritual, no se alcanza con dinero. 5.<sup>a<\/sup> La oraci\u00f3n es el gran medio, el \u00fanico seguro que tenemos para alcanzar la gracia, y el que por lo tanto nos proponemos usar y recomendar todo lo posible. Pongamos esta resoluci\u00f3n bajo la protecci\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen y de nuestro S. Vicente de Pa\u00fal, y no dudemos alcanzar por su intercesi\u00f3n la luz y la fuerza necesarias para cumplirla en todos los d\u00edas de nuestra vida presente y hasta en el \u00faltimo momento de ella.\u2014 As\u00ed sea.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1854. Se\u00f1ores: Nuestra Asociaci\u00f3n contin\u00faa extendi\u00e9ndose cada d\u00eda m\u00e1s y m\u00e1s en Espa\u00f1a. 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