{"id":403765,"date":"2021-09-12T07:34:34","date_gmt":"2021-09-12T05:34:34","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=403765"},"modified":"2021-09-13T18:59:24","modified_gmt":"2021-09-13T16:59:24","slug":"santiago-masarnau-sobre-el-amor-a-nuestros-enemigos-el-retiro-y-la-humildad-1855","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/santiago-masarnau-sobre-el-amor-a-nuestros-enemigos-el-retiro-y-la-humildad-1855\/","title":{"rendered":"Santiago Masarnau (Sobre el amor a nuestros enemigos, el retiro y la humildad) 1855"},"content":{"rendered":"<p>Se\u00f1ores:<\/p>\n<p>Nuestra querida Asociaci\u00f3n, tan combatida en algunos pa\u00edses, ha progresado en el nuestro sin la menor dificultad, sin la m\u00e1s leve contradicci\u00f3n desde su establecimiento hasta principio del presente a\u00f1o. Y como las obras de Dios suelen ser siempre tan combatidas por el mundo, le faltaba a la nuestra en Espa\u00f1a este sello particular, este car\u00e1cter distintivo de todas las cosas buenas y santas. Ya no le falta tampoco por la misericordia de Dios. Ya empiezan nuestras Conferencias a sufrir contradicci\u00f3n: y en unos puntos la ignorancia, y en otros la malicia han procurado entorpecer la formaci\u00f3n de algunas o la acci\u00f3n de otras, inventando y propalando al efecto calumnias y mentiras de toda especie. Es de notar, Se\u00f1ores, que de 13 Conferencias que han tratado de establecerse- en el presente a\u00f1o, una tan solo haya podido verificar completamente su agregaci\u00f3n. Acaso sea este un nuevo beneficio que el Se\u00f1or nos dispensa, y que debemos aprovechar, fij\u00e1ndonos bien en la l\u00ednea de conduc\u00eda que nos conviene observar, como miembros de San Vicente de Pa\u00fal, tanto con los enemigos de nuestra Asociaci\u00f3n en general, como con lodos los nuestros en particular.<\/p>\n<p>Es indudable que los enemigos de nuestra Asociaci\u00f3n, en Espa\u00f1a y fuera de ella, pertenecen todos a una de dos clases. El que se propone combatir a la Sociedad de San Vicente de Pa\u00fal, o no la conoce, y en ese caso peca por ignorancia; o conoci\u00e9ndola la teme, y en este caso peca por malicia. Unos y otros merecen nuestro perd\u00f3n, y no solo nuestro perd\u00f3n, sino nuestro amor, que a esto nos obliga la caridad que profesamos. Pero es menester que consideremos en presencia de Dios los medios m\u00e1s propios de probar con los hechos, es decir, del modo m\u00e1s evidente, que nuestra caridad es verdadera y general, que abraza a todos los hombres, y que no hay ninguno, por ignorante o malvado que sea, a quien no amemos en Dios de coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Al efecto empecemos por examinar con un poco de atenci\u00f3n lo que es el hombre en general; lo que somos nosotros mismos, el sin n\u00famero de flaquezas y de miserias f\u00edsicas y morales a que todos estamos sujetos, estas imperfecciones de todos los momentos en que estamos continuamente incurriendo, esta inclinaci\u00f3n al mal, tan general, esta ignorancia tan natural, este orgullo tan dominante, etc. etc. y ya no estragaremos tanto hallarnos por todas partes con odios, calumnias, mentiras y todos los resultados consiguientes, todos los efectos propios de nuestra corrompida naturaleza. El \u00e1rbol de la humanidad produce en todas partes estos amargos frutos y para que produzca alguno de otra especie, necesita un cultivo sobrenatural, el riego de la gracia, la poda de la cruz, la lluvia de la adversidad, el sudor y la sangre de su verdadero cultivador, del dulc\u00edsimo Jes\u00fas. S\u00ed, Se\u00f1ores y amados hermanos m\u00edos. Bien saben ustedes todos lo que se puede esperar del hombre solo, y lo que siempre ha sido el hombre abandonado a s\u00ed propio, tanto en la m\u00e1s inculta selva como en la m\u00e1s civilizada ciudad: y esta observaci\u00f3n, que sin duda nos humilla, puede sernos de paso sumamente provechosa. Porque, en primer lugar; si la culpa (diremos necesariamente en nuestro interior) si el error, si la ignorancia son tan propios del hombre, le son tan naturales, \u00bfqu\u00e9 derecho tengo yo para extra\u00f1ar que los hombres desprecien, calumnien y persigan todo lo bueno, lodo lo noble, todo lo santo, desde la sacrat\u00edsima persona de Jes\u00fas hasta la del \u00faltimo cristiano, desde el Santo hasta el pecador, desde la ilustre compa\u00f1\u00eda de San Ignacio de Loyola hasta la humilde Sociedad de San Vicente de Pa\u00fal? No, de ning\u00fan modo podr\u00e9 extra\u00f1arlo, ni aun sentirlo. Aqu\u00ed ver\u00e9 solamente lo que es el hombre, y lo que es la virtud; aqu\u00ed ver\u00e9 la raz\u00f3n de la lucha constante del bien y del mal; y aqu\u00ed ver\u00e9 tambi\u00e9n (con indecible consuelo) la raz\u00f3n del premio que se nos ofrece. Por medio de esta consideraci\u00f3n he dado, pues, ya un gran paso hacia el perd\u00f3n sincero de todos los agravios que pueda recibir de parte de los hombres; porque no habr\u00e1 ya injusticia ni maldad que no me parezca propia del hombre, y a la que no me considere yo mismo sujeto. Pero todav\u00eda me falta dar otro paso m\u00e1s, y no contento con reconocer lo propia que es del hombre la culpa, debo adem\u00e1s amar de coraz\u00f3n al culpable y aprovechar cuantas ocasiones se me presenten de mostrarle que mi amor es verdadero, es sincero, es completamente efectivo. Esto, que a los ojos de la raz\u00f3n y de la filosof\u00eda se presenta como un monte inaccesible, es para la fe y para la religi\u00f3n sumamente llano y sencillo. Considerada a la luz de la fe la Providencia de Dios en todos los acontecimientos de la vida, en toda la econom\u00eda del mundo f\u00edsico y moral \u00bfqu\u00e9 veremos que vienen a ser realmente nuestros enemigos, aquellos que m\u00e1s nos injurian, calumnian, o de cualquier modo nos persiguen y mortifican? \u00bfSon acaso otra cosa que los instrumentos mismos de que se vale nuestro Dios de Misericordia para desarraigar de nuestro coraz\u00f3n las malas pasiones a que naturalmente se inclina, y plantar en su lugar las preciosas virtudes contrarias? \u00bfqu\u00e9 ser\u00eda de nosotros, si no fuera por nuestros enemigos? \u00bfqu\u00e9 ser\u00eda de nosotros si no hubiera en la vida contrariedades, y sin cruces de teda especie en que se ejercitar\u00eda nuestra conformidad? \u00bfde qu\u00e9 se nutrir\u00eda nuestra paciencia? con qu\u00e9 se alimentaria nuestro amor? Y envista de esto \u00bfnos atreveremos a mirar con aversi\u00f3n los mismos medios preciosos que el Se\u00f1or emplea, los instrumentos de que se vale, ya para curar nuestros vicios, que son nuestros verdaderos males, ya para hacernos crecer en la. pr\u00e1ctica de las virtudes, que son nuestros verdaderos bienes? Pues esto es cabalmente lo que hacen los malos, este es el efecto que producen, bajo este punto de vista los mira el hombre de verdadera fe; y por eso este hombre de verdadera fe no puede menos de amarlos de coraz\u00f3n en Dios Nuestro Se\u00f1or, y de esforzarse por corresponder al bien inmenso que le procuran, por todos los medios a su alcance. Hag\u00e1moslo as\u00ed nos- otros. Procuremos hacerlo as\u00ed siempre, y lejos de contristarnos porque nuestra querida Asociaci\u00f3n sea por algunos calumniada o combatida, tomemos de aqu\u00ed ocasi\u00f3n para mostrar pr\u00e1cticamente que los hombres de verdadera Caridad sacan partido de lodo, en beneficio propio y de sus semejantes, esperando de sus mismos enemigos la salud, <em>salutem ex inimicis nostris,<\/em> y aun de los que m\u00e1s nos odian, et <em>de manu omnium qui oderunt nos!<\/em><\/p>\n<p>Se\u00f1ores: algunas Conferencias de nuestra Asociaci\u00f3n, en el extranjero, han adoptado la pr\u00e1ctica de tener algunos d\u00edas de retiro al a\u00f1o; y esta santa pr\u00e1ctica ha producido tan buenos resultados, que cada d\u00eda se va extendiendo m\u00e1s, y \u00faltimamente nos viene recomendada por el Sumo Pont\u00edfice en un Breve especial de 28 de Marzo de 4 854, inserto en el <em>Bolet\u00edn<\/em> de Mayo del mismo a\u00f1o, concediendo Indulgencias preciosas a los que asisten en todo o en parte a los ejercicios del retiro. Nosotros debemos apreciar las ventajas inmensas que el retiro ofrece para la vida espiritual; y mientras se nos proporciona el colectivo, esto es, el de Conferencias enteras, como seriado desear, practicar al menos el individual. Para decidirnos a ello, bastar\u00e1 que reflexionemos un poco sobre lo que es el retiro, y sobre la importancia, la casi necesidad que todos tenemos de esta santa pr\u00e1ctica, pero m\u00e1s particularmente los que vivimos en el mundo. Es el retiro espiritual una tregua, una especie de par\u00e9ntesis que se hace en medio de todas las ocupaciones habituales, para entregarse \u00fanicamente a la \u00fanica necesaria, esto es, al negocio de la salvaci\u00f3n, por espacio de algunos d\u00edas. Desde luego se comprende lo sumamente provechoso que debe ser el retiro. Los negocios, por buenos que sean, indudablemente nos disipan. En medio de la barah\u00fanda continua de intereses, de conversaciones, de papeles, etc., en que solemos vivir, \u00a1cu\u00e1n f\u00e1cil es formarse una falsa conciencia, y creer que servimos a Dios y a los hombres, mientras que en realidad servimos al demonio y a nuestras pasiones! \u00a1cu\u00e1n f\u00e1cil es que nuestras mismas obras piadosas, nuestras limosnas y dem\u00e1s, pierdan lodo su m\u00e9rito, o una gran parte de \u00e9l, a los ojos de Dios, por falta de rectitud y de pureza de intenci\u00f3n, mientras que se nos figura equivocadamente que todo lo hacemos muy bien! \u00a1cu\u00e1n f\u00e1cil es que la lengua se suelte demasiado, que el pensamiento se desenfrene, que los sentidos nos disipen, y que caigamos, sin apercibirnos casi, en una multitud de faltas todos los d\u00edas. Pues bien, en el retiro tenemos un preservativo precioso para librarnos de todos esos peligros y males. Entregada el alma a su Dios exclusivamente por espacio de algunos d\u00edas \u00a1qu\u00e9 luz, qu\u00e9 fuerza, qu\u00e9 gracia no reportar\u00e1 de esa comunicaci\u00f3n casi continua en que vive, con la fuente de la sabidur\u00eda y de la santidad! Repasando en el silencio y en la meditaci\u00f3n las culpas de la vida pasada \u00a1qu\u00e9 dolor tan verdadero sentir\u00e1 de haberlas cometido! Recordando los beneficios que Dios la ha dispensado y dispensa continuamente \u00a1qu\u00e9 agradecimiento tan vivo ser\u00e1 el suyo! \u00a1c\u00f3mo desear\u00e1 corresponder a tantas y tan grandes pruebas de amor como las que ve claramente que el Se\u00f1or est\u00e1 derramando sobre ella! \u00a1c\u00f3mo comprender\u00e1 el m\u00e9rito de la Cruz! \u00a1c\u00f3mo desear\u00e1 padecer! S\u00ed: el retiro es indudablemente un medio precioso para progresar en la vida espiritual, y por eso los Santos lo recomiendan tanto, y las Religiones todas lo han adoptado: y si en el claustro se ha mirado siempre como util\u00edsimo o necesario, \u00bfc\u00f3mo se le deber\u00e1 mirar en el mundo, en que la disipaci\u00f3n y los peligros de todas clases abundan tanto m\u00e1s? Por todas estas razones nuestra Asociaci\u00f3n, fiel siempre a su prop\u00f3sito de adoptar los medios conducentes al progreso espiritual de los asociados, ha adoptado el retiro como uno de los m\u00e1s eficaces, y la experiencia va demostrando el mucho fruto que puede sacar de esta santa pr\u00e1ctica. Persuadidos nosotros de su gran importancia, no omitiremos medio alguno de establecerla tambi\u00e9n en nuestras Conferencias de Espa\u00f1a; y mientras esto se logra, procuraremos cada cual por su parte adoptar\u00eda y aprovecharse de ella. Esto se puede hacer f\u00e1cilmente, y sin llamar la atenci\u00f3n de nadie. Por muy ocupado que uno est\u00e9, sean cuales fuesen el n\u00famero y la calidad de los negocios cuyo desempe\u00f1o nos est\u00e9 cometido, \u00bfqui\u00e9n no podr\u00e1 (en el verano, v. gr.) separar unos pocos d\u00edas, una semana siquiera, para retirarse a examinar su interior en presencia de Dios, y estudiar en el silencio y en la calma de la soledad el verdadero estado de su alma, las inclinaciones del coraz\u00f3n, las pasiones que le dominan o tienden a dominarle; etc., etc. \u00bfHabr\u00e1 asunto alguno comparable con este en importancia verdadera? \u00bfY ser\u00e1 posible que no nos parezca digno de dedicarle alg\u00fan tiempo determinado, cuando con tanta facilidad nos decidimos a emplear semanas y aun meses en puras distracciones y disipaciones cohonestadas con el pretexto del cuidado de la salud?<\/p>\n<p>Es verdaderamente de admirar lo que se prodiga el tiempo, y aun el dinero cuando se trata de la conservaci\u00f3n de la salud corporal, m\u00e1s o menos bien entendida, y c\u00f3mo se escatiman las horas cuando se trata de la salud espiritual, que sin embargo es tan sumamente superior en importancia verdadera a la salud corporal. Tambi\u00e9n es de advertir la diferencia que existe entre la seguridad de los medios que se emplean para curar o robustecer el f\u00edsico, y la de los que se pueden usurpara aliviar o fortificar el moral. \u00bfCu\u00e1ntos, en la persuasi\u00f3n de que los ba\u00f1os de mar les convendr\u00e1n para disipar una dolencia que les aflige, se deciden sin reparo a abandonarlo todo, y a emplear uno o dos meses en este solo objeto, que sin embargo no logran, y que les cuesta adem\u00e1s una suma considerable? \u00bfCu\u00e1ntos emprenden viajes costosos por restablecer el est\u00f3mago, o librarse de un mal cr\u00f3nico, y no logran sin embargo la cura de su mal? Para esto no hay sacrificio que no se haga, en la duda de si el resultado corresponder\u00e1: y para las dolencias del alma nadie se acuerda de dedicar una semana sola, en la seguridad de que su objeto, que no puede ser de m\u00e1s inter\u00e9s, se ha de alcanzar si de veras se desea. Es particular, por cierto, el empe\u00f1o que se descubre aqu\u00ed en el hombre, de obrar <em>como si no lo fuera,<\/em> puesto que toda su atenci\u00f3n se fija en la vida material y de la espiritual poco o nada se cuida. Lo mismo se advierte en otras muchas pr\u00e1cticas del mundo, que prueban evidentemente la falta de reflexi\u00f3n, y lo poco y mal que se piensa por lo com\u00fan. El retiro es el gran medio de corregir esa gran falta; y esto debe bastar para que le adoptemos, persuadidos de las ventajas inmensas que nos ofrece y de la raz\u00f3n de haber sido siempre tan recomendado por todos los maestros de la vida espiritual.<\/p>\n<p>Para terminar, Se\u00f1ores, solo llamaremos un momento la atenci\u00f3n de ustedes otra vez, pues ya lo hemos hecho antes de ahora, acerca de la necesidad de la humildad para desempe\u00f1ar fielmente las pr\u00e1cticas de nuestra Asociaci\u00f3n, y no confundir su esp\u00edritu con el de la llamada <em>filantrop\u00eda.<\/em> Nos parece que los apuros en que se encuentran a veces algunas Conferencias, particularmente de la Capital, dimanan casi exclusivamente de falla de humildad y diremos en muy pocas palabras la raz\u00f3n que tenemos para pensar as\u00ed. Generalmente, cuando se nos habla de un pobre, y cuando a nuestra vez le proponemos a la Conferencia a que pertenecemos, todo el empe\u00f1o se reduce a ponderar sus buenas cualidades y su gran necesidad. Esto es lo m\u00e1s general y con eso nos parece que todo est\u00e1 hecho y que el pobre debe ser admitido al socorro desde luego. Sin embargo, reflexionemos un poco. El socorro material \u00bfes ni puede ser el objeto exclusivo de nuestra Asociaci\u00f3n? Si se considera un poco el Reglamento, si se atiende a que los socorros que nosotros distribuimos, deben precisamente llevarse a domicilio por nosotros mismos y pagarse con el producto de nuestras colectas, se ver\u00e1 claramente que el n\u00famero de familias adoptadas por nuestra Asociaci\u00f3n tiene que estar en relaci\u00f3n con el n\u00famero de miembros activos; y siendo \u00e9ste limitado, tiene que serlo aquel tambi\u00e9n por necesidad. Supongamos que, despu\u00e9s de cuidar una Conferencia del n\u00famero correspondiente de familias, se sabe de otra familia m\u00e1s, sumamente digna y necesitada; \u00bfqu\u00e9 es lo que se hace en este caso? Esta es la dificultad que se presenta a menudo, sobre todo, en las grandes poblaciones. Admitida hoy esta familia m\u00e1s, no hay raz\u00f3n para no admitir otra que se presente ma\u00f1ana con tanta o mayor necesidad \u00bfy qu\u00e9 va a resultar? Lo que hemos visto ya muchas veces, a saber: que la Conferencia se carga con atenciones superiores a sus fuerzas, y que queriendo hacer <em>m\u00e1s <\/em>de lo que puede, hace <em>menos<\/em> de lo que debe. Pero qu\u00e9, \u00bfcerraremos absolutamente nuestros ojos y nuestros o\u00eddos para no ver ni oir las necesidades de nuestros pr\u00f3jimos, porque la Conferencia a que pertenecemos no pueda encargarse de visitarlos y socorrerlos? No decimos esto. La caridad nos obliga siempre a procurar el alivio del necesitado, pero con prudencia y humildad. La prudencia nos ense\u00f1ar\u00e1 a no exigir de la Conferencia m\u00e1s de lo que pueda buenamente hacer; y si nos parece que hace poco, la humildad nos ense\u00f1ar\u00e1 a contentarnos con eso poco.<\/p>\n<p>Pero Se\u00f1ores, \u00bfel alivio del necesitado se concreta acaso en ninguna parte a nuestra Asociaci\u00f3n?<\/p>\n<p>\u00bfNo hay otras instituciones, muy superiores a \u00a1a nuestra en recursos, y cuyo objeto es el socorro de los pobres? \u00bfPerecen acaso de hambre los pobres en las ciudades en que todav\u00eda no se ha establecido nuestra Asociaci\u00f3n? \u00bfNos har\u00e1 creer nuestro amor- propio que somos nosotros tan necesarios a los pobres como ellos lo son a nosotros? De ninguna manera: y los Hospicios, los Hospitales, los Asilos, las Casas de Beneficencia, las Juntas parroquiales que por todas partes vemos establecidas, nos aseguran que el pobre no est\u00e1 abandonado a nosotros solos, que hay quien se ocupa en su socorro y alivio, y en fin, que es ya muy dif\u00edcil, imposible casi, que el verdaderamente necesitado carezca de limosna, sobre todo, en un pa\u00eds cat\u00f3lico.<\/p>\n<p>Visitemos con humildad. Mostremos al pobre que la Caridad verdadera nos lleva a su casa. Prodigu\u00e9mosle nuestras atenciones en sus apuros y enfermedades; y para poder hacer todo esto mejor, no nos carguemos con un n\u00famero de familias desproporcionado. \u00bfNo es mejor visitar con la detenci\u00f3n debida a 100 familias por ejemplo, que visitar a 200 de prisa y corriendo, y como quien solo se propone llevar los bonos, dejarlos y marcharse? \u00bfQu\u00e9 fruto podemos esperar de una visita de esta especie? \u00bfQu\u00e9 inter\u00e9s, qu\u00e9 confianza podr\u00e1 inspirar al pobre? Una de las razones m\u00e1s poderosas que tiene nuestra Asociaci\u00f3n para distribuir socorros tan peque\u00f1os, es la de obligarnos a suplir con el cari\u00f1o y el consuelo la modicidad de la limosna material que solemos llevar: y si procuramos llenar esta condici\u00f3n con esmero, veremos sin d\u00fadalos resultados prodigiosos que se obtienen.<\/p>\n<p>De todas estas reflexiones debemos inferir: 1.\u00b0 que el n\u00famero de familias admitidas al socorro por una Conferencia no puede ser ilimitado, pues tiene que estar necesariamente en proporci\u00f3n con el n\u00famero de miembros activos, que son los que han de visitar a las familias: 2.\u00b0, que por consiguiente no puede menos de presentarse con frecuencia el caso de que nos recomienden una familia con empe\u00f1o, y que sin embargo la Conferencia a que pertenecemos no pueda admitirla al socorro, por muy digna y necesitada que sea: y 3.\u00b0, que en estos casos debemos manifestar francamente la imposibilidad en que nos hallamos de satisfacer los deseos del que nos recomienda la familia necesitada, indicando los medios a que puede apelar para obtener socorros, y diciendo claramente que en cuanto al socorro material (que es el que generalmente se solicita con m\u00e1s empe\u00f1o) hay en todas partes varias instituciones que le pueden dar y le dan en efecto, y que la nuestra es tal vez <em>la menos a prop\u00f3sito<\/em> de todas para este objeto, por serla <em>\u00fanica<\/em> que no cuenta para cubrir sus gastos <em>ni con un solo maraved\u00ed<\/em> seguro. Diciendo y repitiendo esto mismo por todos lados, lograremos extender ideas m\u00e1s exactas de nuestra Asociaci\u00f3n que las que generalmente reinan, conseguiremos que nos crean un poco m\u00e1s pobres de dinero, y ser en efecto un poco m\u00e1s ricos de caridad, evit\u00e1ndonos compromisos de mala especie. Los pobres, por su parte, apreciar\u00e1n tambi\u00e9n mejor nuestras visitas, y cuanto m\u00e1s faltos nos crean de tiempo y de dinero, m\u00e1s las agradecer\u00e1n.<\/p>\n<p>Una instituci\u00f3n que en todos los pa\u00edses del mundo se aclimata, por decirlo as\u00ed, crece y prospera, debe necesariamente tener en su Constituci\u00f3n elementos de mucha vida. As\u00ed sucede a la nuestra, y es indudable que nuestras reglas y nuestras pr\u00e1cticas merecen bien toda nuestra confianza, al paso que cualquier innovaci\u00f3n que se quisiese introducir, podr\u00eda comprometer m\u00e1s o menos la estabilidad de la Asociaci\u00f3n, aun cuando al pronto fuese imposible ni aun presumirlo. Seamos humildes, sobretodo: seamos humildes de coraz\u00f3n y todo nos saldr\u00e1 bien. Las Conferencias, como los miembros, necesitan de mucha humildad para disfrutar paz: y como esta humildad verdadera se opone tanto a la pasi\u00f3n predominante del coraz\u00f3n, que es el orgullo, pid\u00e1mosla a Dios con fervor y perseverancia. Pid\u00e1mosela, poniendo por intercesora a Nuestra Dulc\u00edsima Abogada, saludada por nuestros padres, mucho antes de este d\u00eda memorable para toda la cristiandad, como concebida sin mancha del pecado original. Su pie triunfante quebrantar\u00e1 la cabeza de la serpiente, alcanz\u00e1ndonos a los que nos ponemos bajo su amparo y protecci\u00f3n, todo el amor necesario para vencer el odio de nuestros enemigos, y toda la humildad necesaria para aterrar al m\u00e1s temible de todos, que es nuestra soberbia. Dios Nuestro Se\u00f1or nos conceder\u00e1 uno y otro, para que podamos continuar progresando en la pr\u00e1ctica de la virtud en esta vida mortal, con esperanza fundada de alcanzar en la otra la felicidad eterna que nos tiene reservada su Divina Misericordia.\u2014As\u00ed sea!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se\u00f1ores: Nuestra querida Asociaci\u00f3n, tan combatida en algunos pa\u00edses, ha progresado en el nuestro sin la menor dificultad, sin la m\u00e1s leve contradicci\u00f3n desde su establecimiento hasta principio del presente a\u00f1o. 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