{"id":403308,"date":"2021-02-25T08:13:21","date_gmt":"2021-02-25T07:13:21","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=403308"},"modified":"2020-11-29T11:23:41","modified_gmt":"2020-11-29T10:23:41","slug":"vicente-de-paul-xiii-luisa-de-marillac-ayer-y-hoy","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-xiii-luisa-de-marillac-ayer-y-hoy\/","title":{"rendered":"LUISA DE MARILLAC (XIII): Luisa de Marillac: Ayer y Hoy"},"content":{"rendered":"<p>En la ma\u00f1ana del 15 de marzo de 1660, cuando la muerte vino en busca de Luisa de Marillac, el p\u00e1rroco de la iglesia de Saint-Laurent, que se encontraba enfrente del lugar en que descansaba Luisa, ley\u00f3 el evangelio del lunes de la Pasi\u00f3n: \u00abSi alguno tiene sed venga a m\u00ed, y beba el que cree en m\u00ed. Como dice la Escritura: de su seno brotar\u00e1n corrientes de agua viva. Hablaba del Esp\u00edritu que iban a recibir los que creyeran en \u00e9l\u00bb.<\/p>\n<p>Y como si se tratara de su propia respuesta, ella oy\u00f3 al sacerdo\u00adte al pie de su lecho: \u00abElevo mi alma hacia ti, Se\u00f1or, en ti pongo toda mi esperanza\u00bb. Unos momentos despu\u00e9s Luisa expiraba.<\/p>\n<p>Entre el 12 de agosto y el 15 de marzo de 1660, d\u00eda este en el que falleci\u00f3, hab\u00edan transcurrido sesenta y nueve a\u00f1os. De ellos hab\u00eda consagrado treinta y dos al servicio de la caridad y a la fun\u00addaci\u00f3n y consolidaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad. En 1991 se celebraron los cuatrocientos a\u00f1os de su nacimiento, pero queremos insistir sobre todo en la influencia que han tenido su vida, su obra y su obrar durante estos cuatro siglos.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n era esa mujer? Una santa poco conocida y que vivi\u00f3 hace cuatrocientos a\u00f1os.<\/p>\n<p>La vida de Luisa comenz\u00f3 en los tiempos revueltos de las que\u00adrellas religiosas entre la casa real y las mansiones principescas, en la confusi\u00f3n de las guerras civiles y de las ciudades asediadas. Ni\u00f1a procedente de la nobleza, goz\u00f3 ciertamente de una educa\u00adci\u00f3n cuidada, pero no conoci\u00f3 a su madre y fue zarandeada sin cesar, alimentando as\u00ed el sentimiento de no estar nunca en su sitio. No pudo realizar su sue\u00f1o de ser capuchina por su salud fr\u00e1gil.<\/p>\n<p>Se le cas\u00f3 a los veintid\u00f3s a\u00f1os con Antonio Le Gras, uno de los secretarios de la reina. De esa uni\u00f3n naci\u00f3 un hijo. Ella consider\u00f3 la enfermedad larga e incurable de su esposo como un castigo por no haber sido fiel a Dios. Una ma\u00f1ana de Pentecost\u00e9s, durante la santa misa, tuvo una iluminaci\u00f3n; pero permaneci\u00f3 serena, y tuvo la certeza de que pasar\u00eda su vida socorriendo al pr\u00f3jimo. Vicente de Pa\u00fal vino a ser su director espiritual, y entre los dos fundaron la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad. Luisa fue la primera su\u00adperiora general, y ocup\u00f3 ese cargo hasta su muerte el 15 de marzo de 1660.<\/p>\n<p>Esas \u00faltimas l\u00edneas resumen la obra de su vida, resume el todo; Luisa llev\u00f3 a cabo su tarea en la fe y la obediencia, con toda la energ\u00eda que emanaba de su personalidad, y durante treinta y siete a\u00f1os en colaboraci\u00f3n con Vicente de Pa\u00fal. Consigui\u00f3 pues sus objetivos: crear, organizar y dar estabilidad tanto a las estructu\u00adras exteriores como a la organizaci\u00f3n interna de una comunidad de mujeres, con un modelo del todo nuevo en la Iglesia, pues aquellas mujeres serv\u00edan a sus semejantes por amor a Cristo, pero fuera de los muros de un convento.<\/p>\n<p>Esa obra sigue existiendo hoy gracias a un amplio abanico de organizaciones caritativas presentes en el mundo entero. Vicente de Pa\u00fal y Luisa de Marillac han abierto las compuertas de la cari\u00addad y le han fijado los objetivos. Adem\u00e1s han impresionado y mo\u00advido a miles de seres humanos a servir a Cristo, Nuestro Se\u00f1or, en la persona de los m\u00e1s humildes de nuestros hermanos sufrientes.<\/p>\n<p>Desde las primeras fundaciones vicencianas han pasado m\u00e1s de tres siglos y medio, y la pr\u00e1ctica de la caridad ha evolucionado con el correr del tiempo. Pero el deber de la caridad sigue en pie y, pase lo que pase, inmutable, como muchas veces lo explic\u00f3 Luisa de Marillac a sus hermanas, fundamentando su modo de pensar de una manera que hoy se nos ha hecho familiar: \u00abYa sab\u00e9is que los pobres son nuestros amos, y que hay que amarles tiernamente y respetarles profundamente. No basta que estas m\u00e1ximas est\u00e9n en nuestro esp\u00edritu, hay que dar testimonio de ellas por medio de nuestros cuidados caritativos y dulces\u00bb. A veces Luisa llamaba al orden a las hermanas con toda claridad: \u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1n la dul\u00adzura y la caridad que deb\u00e9is conservar con tanto cuidado hacia nuestros queridos amos, los pobres enfermos? Por poco que nos alejemos del pensamiento de que son miembros de Jesucristo, in\u00adfaliblemente eso ser\u00e1 un motivo para disminuir en nosotras esas hermosas virtudes<sup>272<\/sup>\u00bb. Tambi\u00e9n Vicente de Pa\u00fal insist\u00eda en el sig\u00adnificado de su vocaci\u00f3n, por ejemplo, en la conferencia del 13 de febrero de 1646: \u00abVosotras serv\u00eds a Jesucristo en la persona de los pobres. [&#8230;] Una hermana ir\u00e1 diez veces al d\u00eda a ver los enfermos, y diez veces al d\u00eda encontrar\u00e1 en ellos a Dios. [&#8230;] \u00c9l recibe con agrado el servicio que dais a esos enfermos, y lo considera como hecho a \u00e9l mismo\u00bb.<\/p>\n<p>La expresi\u00f3n de la Escritura: \u00abel m\u00e1s peque\u00f1o de entre voso\u00adtros\u00bb se revela de repente bajo una nueva luz. Ciertamente, los primeros cristianos en la Iglesia primitiva compart\u00edan todo. En el transcurso de los siglos los ricos y los poderosos supieron siempre que ten\u00edan que dar algo al pobre L\u00e1zaro que llamaba a su puerta. Pero pensaban que el pobre rezar\u00eda por ellos, que la limosna que daban a los hambrientos les abrir\u00eda las puertas del para\u00edso. Los ricos pensaban que era su deber el dar limosna, eso lo daban por supuesto, pero no respond\u00eda eso del todo a la verdadera caridad. \u00bfQu\u00e9 ser\u00eda de los pobres sin la ayuda de los ricos? Con la libera\u00adlidad justificaban su riqueza, pero solamente mientras el n\u00famero de los mendigos permaneciera dentro de unos l\u00edmites aceptables. En caso contrario exig\u00edan que \u00abse persiguiera a las bandas, que se encerrara a los vagabundos, que se librara a la ciudad de aquella chusma\u00bb. La beneficencia hab\u00eda ca\u00eddo bajo la dependencia de los ricos y de los poderosos y estaba sometida a su voluntad, como podemos leerlo en la narraci\u00f3n de la vida del joven sacerdote Vi\u00adcente de Pa\u00fal. \u00c9l, que distribu\u00eda limosna en nombre de la reina Margot, conoc\u00eda las visitas que se hac\u00edan a los pobres, una especie de servicio social creado por la reina. Unos a\u00f1os m\u00e1s tarde lleg\u00f3 a ser el Vicente de Pa\u00fal bien conocido, el que encontr\u00f3 a Cristo en la persona del pobre. Gracias a Vicente de Pa\u00fal tuvo lugar un cambio significativo para la Iglesia y para la sociedad. El don, la limosna, no ser\u00edan ya un gesto vac\u00edo y fr\u00edo, un acto an\u00f3nimo separado del donante; no, el donante se hizo don de s\u00ed mismo, igual que Cristo se nos dio y se nos da siempre por su encarnaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Luisa explicaba a sus j\u00f3venes hermanas la grandeza de su vo\u00adcaci\u00f3n mostr\u00e1ndoles que ellas se entregaban a Cristo por medio de la ayuda a los pobres: \u00abHac\u00e9is y pod\u00e9is hacer incomparable\u00admente m\u00e1s que las m\u00e1s grandes damas del mundo, pues dar de lo que se tiene no es nada comparado con el darse a s\u00ed misma y dedicar todos los momentos de la vida, exponerla incluso al peli\u00adgro por amor a Dios sirviendo a los pobres. Haced pues caso de la gracia que os ha dado un empleo tan santo\u00bb.<\/p>\n<p>La caridad no recibe su raz\u00f3n de ser m\u00e1s que de Dios, no de\u00adpende de la buena voluntad de los ricos y de los poderosos. El verdadero don es la caridad y el amor al pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal y Luisa de Marillac han librado a la beneficen\u00adcia de su dependencia del poder y la han unido a su fuente pri\u00admera, que es el amor de Dios, el \u00abmisterio m\u00e1s \u00edntimo\u00bb de Dios.<\/p>\n<p>En la pel\u00edcula francesa <em>Monsieur Vincent, <\/em>el autor del gui\u00f3n, Jean Anouilh, pone en escena al canciller S\u00e9guier, que se dirige a Vicente con un tono lleno de acritud: \u00abLa caridad, la ayuda ca\u00adritativa, [.. .] la ha inventado usted. En otros tiempos no era m\u00e1s que una virtud como las otras, y con eso bastaba. Pero usted la ha convertido en otra cosa. Ha removido cielo y tierra y lo ha conseguido tan bien que la ha pegado como una etiqueta en el vestido de los poderosos, \u00a1su caridad! Tambi\u00e9n hab\u00eda pobres antes de usted, y eso nunca impidi\u00f3 dormir a los nobles. Pero ahora hay pobres por todas partes. Dios m\u00edo, se podr\u00eda pensar que los ha inventado usted\u00bb.<\/p>\n<p>Los poderosos de este mundo hab\u00edan sido arrastrados por la corriente torrencial del amor caritativo. Vicente de Pa\u00fal mismo conden\u00f3 m\u00e1s tarde esa forma de piedad en sus conferencias: \u00abS\u00ed, ser cristiano y ver a su hermano sufrir sin llorar con \u00e9l, eso quiere decir que no se tiene amor; quiere decir que se tiene solamente el aspecto de cristiano; y aun no ser humano, lo que quiere decir ser peor que un animal\u00bb. El se\u00f1or Vicente sab\u00eda que sus j\u00f3venes sirvientas de los pobres, las primeras Hijas de la Caridad, estaban en buenas manos en casa de Luisa de Marillac, que las formaba y las educaba, y que hac\u00eda de aquellas j\u00f3venes llenas de buena voluntad verdaderas hero\u00ednas del amor al pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>Luisa, con todo el amor que les ten\u00eda, no ten\u00eda miedo en exigir el m\u00e1ximo a sus hermanas: \u00abNuestras queridas hermanas, a las que deseo sean enteramente santas para trabajar \u00fatilmente en la obra de Dios, pues no basta ir y dar, sino que hace falta tener un coraz\u00f3n purificado de todo inter\u00e9s. [&#8230;] Debemos tener continua\u00admente delante de los ojos a nuestro modelo, que es la vida ejem\u00adplar de Jesucristo275\u00bb.<\/p>\n<p>Para Luisa el Dios que se hace hombre se identifica con los po\u00adbres y pide que se le sirva en el m\u00e1s peque\u00f1o de nuestros herma\u00adnos. En armon\u00eda perfecta con la voluntad divina, estaba dispuesta a \u00abperderlo todo antes que hacer cualquier cosa que desagradara a Dios\u00bb. Las primeras Hijas de la Caridad abrieron su coraz\u00f3n y su esp\u00edritu y se enfrentaron a una miseria sin precedentes. En tales circunstancias, y ante aquel grado de pobreza y de indigencia el amor caritativo hacia el pr\u00f3jimo era lo que pod\u00eda proporcionar un grado m\u00e1s alto de alivio.<\/p>\n<p>Luisa de Marillac quer\u00eda estar presente en medio de los pobres, compartir su suerte y sufrir la miseria junto con ellos, pues sab\u00eda que de eso modo segu\u00eda estrictamente la voluntad de Dios. No dejaba de animar a sus hermanas: \u00abSoportad vuestras penas junto con ellos, haced lo posible por darles algo de ayuda, y permane\u00adced en paz. Tal vez vosotras pas\u00e9is tambi\u00e9n necesidad; eso tiene que ser vuestro consuelo, pues si tuvierais abundancia vuestros corazones se sentir\u00edan tristes al ver sufrir a nuestros amos y se\u00f1o\u00adres. Adem\u00e1s, Dios castiga a su pueblo por nuestros pecados, \u00bfno es razonable que suframos con los dem\u00e1s<sup>276<\/sup>?\u00bb. Igual que hac\u00eda Vicente de Pa\u00fal, Luisa de Marillac trabajaba para consolidar entre los colaboradores la conciencia del verdadero compartir con los pobres. Sin embargo, siempre quedaba el riesgo de que el donante apareciera una vez m\u00e1s como el poderoso, el que posee, mientras que ayudar a los que viv\u00edan en la miseria exig\u00eda intervenir en su lugar, vista la incapacidad que ten\u00edan de hacerlo por s\u00ed mismos.<\/p>\n<p>Actuar por los pobres, en lugar de ellos, de los sin derechos, de los sin voz, expone al que lo hace a un peligro: el otro puede sen\u00adtirse rechazado o dependiente del que tiene, del que sabe y del que da. Para evitar ese escollo el se\u00f1or Vicente y Luisa de Marillac ve\u00edan a los pobres como nuestros \u00abamos y se\u00f1ores\u00bb. Debemos servirles como a personas superiores, incluso estamos sirviendo a Dios cuando les ayudamos. Por tanto, evitemos sobre todo poner con la punta de nuestros dedos una limosna en sus manos tendidas y esquel\u00e9ticas.<\/p>\n<p>Debemos ser solidarios con sus sufrimientos. Eso es lo que deseaban Vicente de Pa\u00fal y Luisa de Marillac.<\/p>\n<p>A partir de sus obras caritativas se ha creado toda una red de nuevas fundaciones caritativas en toda Europa y en todos los con\u00adtinentes, seg\u00fan aquellas palabras: \u00abSiempre tendr\u00e9is pobres entre vosotros\u00bb. Solo echando una mirada retrospectiva sobre un lar\u00adgo per\u00edodo de tiempo se puede tener una clara conciencia de los cambios realizados por las personas comprometidas en la ayuda caritativa.<\/p>\n<p>En tiempo de Vicente el pobre, el enfermo, el analfabeto, el paria de la sociedad no dispon\u00eda de ninguna instituci\u00f3n de ayuda social que pudiera ayudarle a reinsertarse en la sociedad. El pobre no hablaba de su situaci\u00f3n, simplemente la sufr\u00eda. Y la acci\u00f3n caritativa consist\u00eda en proporcionar ayudas, en estar presente en lugar del otro. En el transcurso del tiempo esa presencia se ha transformado en asistencia, ya no se est\u00e1 en lugar del otro, se est\u00e1 a su lado. Luego tuvo lugar otro cambio: la asistencia se convirti\u00f3 en solidaridad con las personas que sufren, se est\u00e1 con ellas.<\/p>\n<p>En santa Luisa de Marillac encontramos ya presente la dig\u00adnidad de la persona humana, algo que a los estados modernos les ha costado tres siglos reconocerla oficialmente. \u00bfNo hab\u00eda ya recorrido ella junto con sus hermanas esas tres etapas? \u00bfSe podr\u00eda interpretar de manera diferente este pasaje de una carta de 1644?: \u00ab\u00bfSe siente animada? \u00bfHace usted como el buen pastor que arries\u00adga su vida por el bien y la conservaci\u00f3n de las ovejas que se le han confiado? As\u00ed lo creo; y aunque no siempre tengamos ocasi\u00f3n de exponer nuestras vidas, no fallamos cuando hace falta exponer nuestra voluntad, para acomodarnos a la de otra persona, dominar nuestros h\u00e1bitos e inclinaciones, [&#8230;] para entrar en una uni\u00f3n estrecha con la caridad de Jes\u00fas crucificado\u201d.<\/p>\n<p>Estas palabras recuerdan nuestro sentido moderno de la solida\u00adridad, igual que lo hacen las que hemos citado antes: \u00abLlevad con ellos sus penas. [&#8230;] Tal vez vosotras teng\u00e1is tambi\u00e9n necesidad, pero eso debe ser vuestro consuelo, pues si tuvierais abundan\u00adcia vuestros corazones se sentir\u00edan tristes por ello, al ver sufrir a nuestros amos y se\u00f1ores\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfNo son esas las \u00abcorrientes de agua viva\u00bb que brotan de los que creen, y de las que habla el evangelio que Luisa oy\u00f3 el d\u00eda de su muerte?<\/p>\n<p>\u00bfNo ha sido esa fe la que ha mantenido viva la caridad durante el curso de los siglos, y a pesar de todas las transformaciones por las que ha pasado su pr\u00e1ctica? \u00bfQu\u00e9 hubiera sido de la caridad y qu\u00e9 ser\u00e1 de ella si los que la practican en su nombre y la llevan como un estandarte no aceptaran referirse a las palabras de Luisa: \u00abSi nos alejamos aunque sea un poco de la idea de que los pobres son miembros de Jesucristo, infaliblemente eso ser\u00e1 causa de que disminuyan en nosotras esas bellas virtudes\u00bb.<\/p>\n<p>Si eso sucediera, desaparecer\u00eda el coraz\u00f3n de la acci\u00f3n cari\u00adtativa. Una tal dislocaci\u00f3n del n\u00facleo central amenaza constan\u00adtemente la pr\u00e1ctica de la caridad. La raz\u00f3n de ello es ante todo el desarrollo econ\u00f3mico y social que ha tenido lugar hasta hoy, co\u00admienzos del siglo XXI. Ha producido grandes cambios sociales, que a su vez han transformado las pr\u00e1cticas de la ayuda caritativa. Pero no es esa la \u00fanica raz\u00f3n, pues en muchos pa\u00edses la miseria sigue siendo muy grande, e incluso parece aumentar.<\/p>\n<p>La explicaci\u00f3n se encuentra en la evoluci\u00f3n sicol\u00f3gica y cultu\u00adral. La persona que recibe la ayuda tiene hoy una mayor concien\u00adcia de su dignidad y de sus derechos, as\u00ed como de los l\u00edmites y las competencias de los donantes; tiene una idea exacta de lo que es la solidaridad. Por otro lado, hoy se da ayuda a los desheredados en un mundo que es cada vez m\u00e1s consciente de las interde\u00adpendencias de las que no puede escapar. Dependemos de quienes dependen de nosotros. Vemos con claridad el cambio que se ha producido entre la <em>necesidad de ayuda <\/em>y el <em>derecho a la ayuda. <\/em>El reconocimiento legal de los derechos y de la dignidad de todos los seres humanos, es decir, tambi\u00e9n de los pobres, as\u00ed como la existencia de un poder legislativo y jur\u00eddico que obtiene su legiti\u00admidad del voto de los ciudadanos, representan sin la menor duda conquistas humanas inmensas.<\/p>\n<p>Esas conquistas tienen repercusi\u00f3n en leyes sociales cada vez m\u00e1s comprensivas, que al menos afectan cada vez a un mayor n\u00famero de personas, pues los diferentes pa\u00edses y los muchos par\u00adtidos rivalizan entre s\u00ed sobre esos temas. Se podr\u00eda incluso llegar a pensar que gracias a todas esas medidas, la caridad se ha hecho superflua, incluso pasada de moda, y que habr\u00eda incluso que aban\u00addonar el concepto que implica, porque frenar\u00eda el progreso que se refiere a las leyes sociales. Nos enorgullecemos de esas leyes, que tender\u00edan a probar que las obras de caridad no tienen ya raz\u00f3n de ser porque el problema ya se ha arreglado por medio de las leyes sociales. \u00bfHay que lamentar eso? Por supuesto que no, si fuera verdad. Pero hoy ya se pueden ver con claridad las limitaciones de esa opini\u00f3n cuando se trata de reemplazar al <em>buen Samaritano <\/em>con el <em>Samaritano social. <\/em>Despu\u00e9s de todo no podemos menos de alegrarnos de que el estado asuma la responsabilidad de los ciu\u00addadanos que se encuentran en situaciones especialmente dif\u00edciles.<\/p>\n<p>Pero, a pesar de todo, hay que cuidarse de sacar conclusiones demasiado apresuradas. Podr\u00edamos pensar con demasiadas pri\u00adsas que la ayuda caritativa, la acci\u00f3n caritativa, desaparecer\u00e1n, porque el estado encontrar\u00e1 la soluci\u00f3n para erradicar la pobreza y la injusticia, y que las leyes sociales har\u00e1n in\u00fatiles la ayuda y al amor caritativo. Sin embargo se puede comprobar en nuestros organismos de beneficencia que las peticiones y las llamadas de ayuda no dejan de aumentar. Naturalmente, el estado se esfuerza por reducir los injusticias, tanto m\u00e1s cuanto los seres humanos pi\u00adden justicia social cada vez con mayor insistencia. Podemos ver, pues, un movimiento en espiral: los derechos crean exigencias, y siendo estas cada vez m\u00e1s fuertes, se producen posibilidades de conquistar nuevos derechos, sacan a la luz los progresos con\u00adquistados. Estas son algunas de las esperanzas de los hombres y mujeres de hoy:<\/p>\n<ul>\n<li>el funcionamiento sin fallos y sin contratiempos del es\u00adtado social gracias a una econom\u00eda floreciente<\/li>\n<li>el aumento del producto nacional bruto y una calidad de vida cada vez mejor<\/li>\n<li>la garant\u00eda de los salarios, de las pensiones y de las jubi\u00adlaciones en una sistema social de seguros estables<\/li>\n<li>la igualdad de oportunidades, garantizada al menos en teor\u00eda, en lo que se refiere a la adquisici\u00f3n de conoci\u00admientos y saberes, y a la posibilidad de subir en la es\u00adcala social.<\/li>\n<\/ul>\n<p>\u00a1Pero veamos ahora el reverso de la medalla!, como dir\u00eda Vi\u00adcente de Pa\u00fal. \u00bfPodr\u00eda garantizar la felicidad un estado perfecto de ese estilo? No nos toca denunciar al estado y la imperfecci\u00f3n de las leyes sociales. No es que tengamos necesidad de la caridad porque el estado encuentre dificultades en instaurar una justicia perfecta. Est\u00e1 a\u00fan muy lejos el d\u00eda en que el man\u00e1 p\u00fablico haga in\u00fatil la mano extendida de la caridad. Cristo ha ensalzado la cari\u00addad porque siempre habr\u00e1 grupos humanos que tengan necesidad de ella. \u00bfNo formamos todos ante Dios parte de esos grupos?<\/p>\n<p>La caridad, nuestra caridad, emana de nuestra naturaleza com\u00adpasiva que quiere compartir la desgracia y el sufrimiento de los otros, y reaccionar ante cada situaci\u00f3n dif\u00edcil. Compartiendo de ese modo participamos de los sufrimientos de Cristo, que se iden\u00adtifica con el m\u00e1s peque\u00f1o entre nosotros. Debemos, pues, ocupar\u00adnos de este mundo. Y Luisa de Marillac nos convoca a hacerlo con \u00abun coraz\u00f3n grande, para el que nada resulta dif\u00edcil por el amor santo de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Este mundo, en el que la arrogancia de los ricos se ostenta en barrios residenciales cercanos a los que habitan los que viven en la miseria; en que las riquezas se acumulan al lado de y a costa de las pobres gentes de las que se explota la fuerza de trabajo; este mundo, en el que ocho de cada diez estados est\u00e1n dirigidos por dictadores con m\u00e9todos que recuerdan la Edad Media; esta humanidad, que se esfuerza por sobrevivir contra maquinarias diab\u00f3licas de guerra; ese mundo tiene una necesidad urgente de caridad. Vicente de Pa\u00fal y Luisa de Marillac han opuesto a las formas tradicionales de poder, de brutalidad y de violencia algo totalmente diferente, a saber, el calor humano, la humildad y el amor, la atenci\u00f3n y el respeto, la compasi\u00f3n y la piedad. Conoc\u00edan las necesidades del coraz\u00f3n, del alma, de la fidelidad incondi\u00adcional y del don de s\u00ed. \u00bfNo necesitamos tambi\u00e9n hoy todo eso? Sabemos tambi\u00e9n que el amor caritativo debe intentar llenar las lagunas que dejan el aparato de las leyes y muchas pol\u00edticas mal orientadas.<\/p>\n<p>Y la raz\u00f3n, el saber cient\u00edfico y t\u00e9cnico no bastar\u00e1n para reme\u00addiar los males causados por nuestro mundo complejo en el que con frecuencia reina la brutalidad.<\/p>\n<p>El amor, el amor caritativo quiere triunfar sobre el mal. Por eso se muestra paciente, constante y fiel. Sin embargo, el n\u00famero de nuestras hermanas disminuye, como tambi\u00e9n el de los colabora\u00addores voluntarios, y eso nos plantes problemas inmensos.<\/p>\n<p>Ese n\u00famero que disminuye es tambi\u00e9n una forma de pobre\u00adza, y ello nos abre de forma inesperada a la esperanza cristiana. A nosotras nos toca superar esa prueba con un esp\u00edritu lleno de confianza. Nos gustar\u00eda tanto poder actuar. Y podemos hacerlo si agudizamos nuestra mirada para descubrir al que es peque\u00f1o, al que pasa desapercibido, pero que ante Dios reviste una im\u00adportancia muy grande. No nos contentemos con esperar d\u00edas m\u00e1s luminosos.<\/p>\n<p>Una cosa tenemos que recordar siempre: para ayudar a los po\u00adbres debemos ser pobres nosotras mismas. Imitemos la fraterni\u00addad de Cristo, que no es f\u00e1cil de imitar, pues \u00e9l es \u00abquien siendo rico, se hizo pobre por vosotros, para enriqueceros con su pobreza\u00bb.<\/p>\n<p>Se evangeliza siempre con las manos vac\u00edas de ego\u00edsmo y ambici\u00f3n, pero en la fe y en la esperanza \u00abcorrer\u00e1n los r\u00edos de agua viva\u00bb.<\/p>\n<p><strong><em>\u00abNuestras queridas hermanas,<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>a las que deseo enteramente santas<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>para trabajar<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>\u00fatilmente en la obra de Dios\u00bb.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>(SLM, p. 259)<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Sor Alfonsa Richartz<\/p>\n<p>La Milagrosa<\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la ma\u00f1ana del 15 de marzo de 1660, cuando la muerte vino en busca de Luisa de Marillac, el p\u00e1rroco de la iglesia de Saint-Laurent, que se encontraba enfrente del lugar en que descansaba &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-xiii-luisa-de-marillac-ayer-y-hoy\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":402666,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"#ffffff","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[18],"tags":[],"class_list":["post-403308","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-luisa-de-marillac"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>LUISA DE MARILLAC (XIII): Luisa de Marillac: Ayer y Hoy - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-xiii-luisa-de-marillac-ayer-y-hoy\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"LUISA DE MARILLAC (XIII): Luisa de Marillac: Ayer y Hoy - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"En la ma\u00f1ana del 15 de marzo de 1660, cuando la muerte vino en busca de Luisa de Marillac, el p\u00e1rroco de la iglesia de Saint-Laurent, que se encontraba enfrente del lugar en que descansaba ... 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