{"id":403304,"date":"2021-02-21T08:10:06","date_gmt":"2021-02-21T07:10:06","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=403304"},"modified":"2020-11-29T11:22:15","modified_gmt":"2020-11-29T10:22:15","slug":"vicente-de-paul-xi-luisa-de-marillac-y-la-virgen-maria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-xi-luisa-de-marillac-y-la-virgen-maria\/","title":{"rendered":"LUISA de MARILLAC (XI): Luisa de Marillac y la Virgen Mar\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>Todos los que visitan la catedral de Chartres salen de ella im\u00adpresionados y emocionados; esa catedral es como un espejo que re\u00fane una multitud de detalles en un libro de teolog\u00eda puesto en im\u00e1genes. Adem\u00e1s ofrece una visi\u00f3n de la mariolog\u00eda, basada en la Escritura y en la Tradici\u00f3n, que supera las barreras y los l\u00edmites impuestos por las ideas de una \u00e9poca o de una cultura concreta. Aquellas representaciones, que proceden de la Edad Media, nos abren el acceso a verdades intemporales de la fe. Eso es v\u00e1lido en muy buena medida para la figura de Mar\u00eda, de la que podemos ver ciento setenta y cinco representaciones, de las que m\u00e1s de cien se encuentran en las vidrieras. Pero son dos de ellas las que interesan m\u00e1s en particular a la familia vicenciana.<\/p>\n<p>Muchas personas van con regularidad a arrodillarse ante una estatua de la Virgen adornada con vestidos suntuosos y colocada a la izquierda del altar. No se puede distinguir claramente ni su mirada ni la del ni\u00f1o que tiene en los brazos. Es una de las dos fi\u00adguras m\u00e1s famosas de la catedral que se veneran al final de las pe\u00adregrinaciones; se trata de nuestra querida <em>Notre-Dame du Pilier, <\/em>una Virgen negra. En 1855, por el tiempo en que fue proclamado el dogma de la Inmaculada Concepci\u00f3n, fue coronada solemne\u00admente junto con el ni\u00f1o Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Con toda probabilidad Vicente y Luisa rezaron delante de esa estatua. La peregrinaci\u00f3n mariana pasa tambi\u00e9n para la familia vicenciana por la cripta de la catedral. Una estatua muy antigua de la Virgen que se encuentra en ella fue v\u00edctima del furor revolu\u00adcionario de 1793. En ese tiempo fue arrancada tambi\u00e9n una parte del velo de la Madre de Dios, que es venerado en Chartres desde el siglo XI. La estatua destruida fue reemplazada por una esta\u00adtua nueva, a la que se llam\u00f3 <em>Notre-Dame de Sous-Terre Nuestra <\/em><em>Se\u00f1ora de la soterra\u00f1a). <\/em>Muchos lectores se habr\u00e1n, sin duda, arrodillado ante ella. Sabemos que santa Luisa or\u00f3 con frecuencia a la Virgen en ese lugar.<\/p>\n<p><strong>La peregrinaci\u00f3n a Chartres<\/strong><\/p>\n<p>Vicente sol\u00eda estudiar con prudencia las peticiones de herma\u00adnas que quer\u00edan ir de peregrinaci\u00f3n. Sin embargo, ten\u00eda una ac\u00adtitud m\u00e1s favorable si se trataba de Chartres; la peregrinaci\u00f3n a Chartres le parec\u00eda estar por encima de toda otra peregrinaci\u00f3n a lugares marianos. No necesitaba Vicente ser franc\u00e9s para hacer de aquel santuario de la \u00e9poca de los francos el centro de la de\u00advoci\u00f3n mariana centrada en Cristo, y para colocarlo por encima de los dem\u00e1s santuarios, todo ello siguiendo la tradici\u00f3n de una devoci\u00f3n popular de ra\u00edces profundas. Y naturalmente respondi\u00f3 de manera afirmativa a la petici\u00f3n que le hizo Luisa en octubre de 1644: \u00abLe suplico muy humildemente que me permita hacer el viaje a Chartres, en su ausencia, para encomendar a la Sant\u00edsima Virgen nuestras necesidades y las propuestas que le he hecho a usted. [&#8230;] Le digo delante de Dios que creo que el bien de nues\u00adtra peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda tiene un gran inter\u00e9s en ello\u00bb&#8216;\u00bb.<\/p>\n<p>Por el tiempo en que emprendi\u00f3 la peregrinaci\u00f3n, la m\u00e1s im\u00adportante de su vida, Luisa ten\u00eda cincuenta y tres a\u00f1os. Su talento organizador hab\u00eda alcanzado una cima. La Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad exist\u00eda desde hac\u00eda once a\u00f1os. Luisa hab\u00eda llevado a buen puerto, en gran parte ella sola, la educaci\u00f3n y formaci\u00f3n de las hermanas. Vicente de Pa\u00fal conoc\u00eda la fuerza de alma y la inteligencia de aquella mujer. Sin embargo, en aquel momento parec\u00eda que la solidez de la vocaci\u00f3n de un buen n\u00famero de her\u00admanas, que se sent\u00edan atra\u00eddas por una vida m\u00e1s f\u00e1cil, parec\u00eda tambalearse. Ellas hubieran preferido no mancharse tanto y can\u00adsarse menos, llevar una vida m\u00e1s honorable y dejar que otras tra\u00adbajaran por ellas; en otras palabras, \u00a1vivir como en clausura! Pero eso hubiera cambiado completamente y aun destruido el sentido de la fundaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l era, pues, la voluntad de Dios sobre esta comunidad? Luisa se hab\u00eda acostumbrado a aquella vida en la que serv\u00eda a Dios en los pobres, se identificaba como servidora de los pobres y de los enfermos. Vicente comprend\u00eda muy bien lo que hab\u00eda de peligroso en las nuevas aspiraciones de las hermanas. Ten\u00eda que convencerles de que estaban equivocadas. Para eso hac\u00eda falta una se\u00f1al de Dios. Turbada por la inquietud, Luisa fue a Chartres y escribi\u00f3 a Vicente: \u00abLlegarnos a Chartres el viernes 14 de octu\u00adbre. Los actos de piedad del s\u00e1bado consistieron en dar a Dios, en la capilla de la Sant\u00edsima Virgen, lo que le deb\u00eda por un n\u00famero de gracias recibidas de su bondad. Los del domingo fueron por las necesidades de mi hijo; el lunes, d\u00eda de la Dedicaci\u00f3n de la iglesia de Chartres, ofrec\u00ed a Dios los planes de su providencia sobre la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad; le ofrec\u00ed totalmente la dicha Compa\u00f1\u00eda y le ped\u00ed su destrucci\u00f3n antes de que se estableciera contra su santa voluntad; y ped\u00ed para ella, por las oraciones de la Sant\u00edsima Virgen, Madre y Guardiana de la dicha Compa\u00f1\u00eda, la pureza que necesita. Viendo en la Sant\u00edsima Virgen el cumpli\u00admiento de las promesas de Dios a los hombres, y viendo cumplido el voto de la Sant\u00edsima Virgen en la realizaci\u00f3n del misterio de la Encarnaci\u00f3n, le he pedido para la Compa\u00f1\u00eda la fidelidad por los m\u00e9ritos de la sangre del Hijo de Dios y de Mar\u00eda, y que \u00e9l fuese el lazo de uni\u00f3n fuerte y dulce de los corazones de todas las herma\u00adnas para honrar la uni\u00f3n de las tres personas divinas\u00bb.<\/p>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1l fue el fruto de aquella peregrinaci\u00f3n?<\/strong><\/p>\n<p>Dios no destruy\u00f3 la Compa\u00f1\u00eda, las hermanas que hab\u00edan cau\u00adsado el problema la dejaron. Fue una prueba dif\u00edcil, pero que re\u00adforz\u00f3 en los fundadores la convicci\u00f3n de que estaban en el buen camino.<\/p>\n<p>Por otro lado, Luisa estaba convencida de que Mar\u00eda no deja\u00adba sin responder ninguna oraci\u00f3n. La lectura atenta de la narra\u00adci\u00f3n de la peregrinaci\u00f3n a Chartres nos deja ver la f\u00f3rmula que resume la profesi\u00f3n de fe de Luisa.<\/p>\n<p>Cuando Luisa rezaba en la capilla de Mar\u00eda daba gracias a Dios por todas las gracias recibidas. Oraba, pues, con Mar\u00eda y por intercesi\u00f3n de Mar\u00eda. Dios segu\u00eda siendo el punto central y el fin. Me vienen a la mente de repente las palabras de Mar\u00eda a Catalina Labour\u00e9: \u00abVenid al pie de este altar; aqu\u00ed se derraman las gracias\u00bb.<\/p>\n<p>Dos d\u00edas despu\u00e9s Luisa se dirig\u00eda a Dios una vez m\u00e1s. No pronunci\u00f3 el nombre de Cristo, no se volvi\u00f3 hacia Jes\u00fas. Se puso enteramente a disposici\u00f3n de Dios, del Todopoderoso que reina sobre todas las cosas. Utiliz\u00f3 la expresi\u00f3n \u00abofrecer a Dios\u00bb al pronunciar las palabras \u00abSe\u00f1or, que se haga tu voluntad\u00bb. Antes de manifestar ninguna petici\u00f3n reafirm\u00f3 la disponibilidad de su coraz\u00f3n y su capacidad para aceptar el designio que Dios ten\u00eda sobre ella: \u00abofrecer a Dios los designios de su Providencia\u00bb. Ad\u00advertimos aqu\u00ed la influencia ejercida sobre Luisa por las corrientes teol\u00f3gicas de la \u00e9poca. Los dos conceptos siguientes: la voluntad de Dios y la Providencia divina ocupaban un lugar muy importan\u00adte en la espiritualidad del siglo XVII.<\/p>\n<p>Para Luisa Dios estaba presente en todos los pensamientos, todos los proyectos, todas las acciones. En ese contexto la pre\u00adgunta importante era: \u00ab\u00bfen qu\u00e9 se puede reconocer la voluntad de Dios y la Providencia divina? Ella misma responde as\u00ed: \u00abHay que esperar en paz que la gracia produzca en nosotros la verdadera humildad, que al darnos conocimiento de nuestra impotencia, nos la haga reconocer\u00bb&#8216;\u00bb. Luisa estaba convencida de que la Provi\u00addencia era lo \u00fanico de que se pod\u00eda estar seguro del todo. Y de ese modo llev\u00f3 a cabo en Chartres el paso que marc\u00f3 un desprendi\u00admiento total en relaci\u00f3n a la obra de su vida, la edificaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad, pues se pudiera pensar que esa empresa no correspond\u00eda con la voluntad de Dios.<\/p>\n<p>Sin embargo manten\u00eda la esperanza de que Mar\u00eda le concede\u00adr\u00eda su ayuda, y fue por eso a Chartres. Entonces Luisa negoci\u00f3 un poco como Abrah\u00e1n con Dios en el tema de la destrucci\u00f3n de las ciudades. \u00bfY si no quedaban m\u00e1s que diez justos? Luisa pidi\u00f3 a Mar\u00eda que intercediera por ella ante Dios para que concediese a la Compa\u00f1\u00eda la pureza de la que ten\u00eda necesidad, que le diera la fidelidad necesaria, por amor de Cristo y de Mar\u00eda, y que tuviera a bien consolidar su unidad interior, por el amor de la Trinidad Santa.<\/p>\n<p><strong>Mar\u00eda y la Encarnaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Este texto puede darnos algunas indicaciones sobre la piedad mariana propia de Luisa, influenciada tambi\u00e9n en esto por la es\u00adpiritualidad de su tiempo. Como hemos dicho, algunos te\u00f3logos de renombre del siglo XVII encontraban en la Encarnaci\u00f3n la ra\u00adz\u00f3n de la elecci\u00f3n de Mar\u00eda. Por su parte Luisa, a diferencia de Vicente, cre\u00eda haber encontrado esa raz\u00f3n en la Trinidad Santa, \u00aby tanto como yo pudiera, agradecer a la Santa Trinidad por la elec\u00adci\u00f3n que ha hecho de la Virgen santa para estar tan estrechamente unida a su divinidad\u00bb.<\/p>\n<p>Hoy podr\u00edamos pensar que Luisa, desbordada por todas les desgracias de su tiempo, encontraba refugio en la persona de Ma\u00adr\u00eda, y que le ped\u00eda que intercediera por ella ante Dios, para que le enviara ayuda y consuelo. Es interesante notar que Luisa primero alababa las cualidades de Mar\u00eda y la gracia de su elecci\u00f3n, y que solamente despu\u00e9s de eso invocaba su misericordia y su ayuda en favor de la humanidad sumergida en la miseria.<\/p>\n<p>Luisa glorificaba a Mar\u00eda como obra maestra del poder de Dios sobre la naturaleza puramente humana. Aunque el conci\u00adlio de Trento rehusara estudiar la proclamaci\u00f3n de la Inmaculada Concepci\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda, Luisa estaba firmemente conven\u00adcida de que Mar\u00eda gozaba del privilegio de la concepci\u00f3n inmacu\u00adlada, y que ella pod\u00eda, por esa raz\u00f3n, ser llamada la llena de gracia e incluso dispensadora de gracias. Luisa conclu\u00eda diciendo sobre la misericordia de Mar\u00eda: \u00abDebemos pues honrar a esta Inmacu\u00adlada Concepci\u00f3n que la ha hecho tan preciosa a los ojos de Dios, y creer que solo depende de nosotros el que seamos ayudados por la Virgen santa en todas nuestras necesidades, pues es imposible, seg\u00fan me parece, que la bondad de Dios le reh\u00fase nada, pues como su mirada divina no se ha apartado jam\u00e1s de ella, que siem\u00adpre fue seg\u00fan el coraz\u00f3n de Dios, debemos creer que su voluntad est\u00e1 siempre dispuesta a concederle todo lo que ella le pida, pues tampoco ella le pide nada que no sea para su gloria y para nuestro bien. Debemos ver con atenci\u00f3n las ventajas que la santa Virgen tiene sobre todas las criaturas como fruto de su Concepci\u00f3n Inmaculada\u00bb.<\/p>\n<p>Luisa escribi\u00f3 varias p\u00e1ginas para describir las cualidades de Mar\u00eda. Esos textos son resultado de sus meditaciones, no estaban destinados a la publicaci\u00f3n, a lo m\u00e1s los ense\u00f1aba a su director espiritual, Vicente de Pa\u00fal. Gracias a \u00e9l ella fue cambiando poco a poco su manera de pensar, porque hasta 1625 Luisa se hab\u00eda dejado guiar por los representantes de la llamada escuela de la espiritualidad abstracta. Se hab\u00eda dedicado al estudio profundo de la esencia divina, de la distancia infinita entre Dios y el hombre. Desde esa perspectiva el hombre no es nada, debe permanecer humilde ante la grandeza de Dios y someterse completamente a la santa voluntad divina. Eso es sobre todo posible cuando se ve\u00adneran los misterios de Jes\u00fas, los estados de Jes\u00fas, a los que el ser humano se puede acercar en adoraci\u00f3n. Luisa, por ejemplo, escribi\u00f3 textos para el tiempo de adviento que llevan el siguiente t\u00edtulo: \u00ab\u00bfQu\u00e9 hac\u00eda Jes\u00fas en el seno de su madre?\u00bb<\/p>\n<p>Luisa veneraba tambi\u00e9n la Ascensi\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or y con\u00adsideraba a la Virgen dichosa por haber aceptado la separaci\u00f3n de su Hijo y que se quedara en la tierra por el bien de la humanidad. Gracias a Vicente Luisa fue llevando su meditaci\u00f3n hacia la imi\u00adtaci\u00f3n de Cristo en el servicio de los pobres y de los enfermos. Para Vicente de Pa\u00fal el amor de Dios se hac\u00eda tangible en la En\u00adcarnaci\u00f3n. Gracias a ella, la uni\u00f3n con Cristo fue tomando en la vida de Luisa un sentido cada vez m\u00e1s concreto, y de ah\u00ed extrajo ella una nueva relaci\u00f3n con la madre de Dios. La veneraci\u00f3n que Luisa ten\u00eda por Mar\u00eda ten\u00eda algunos aspectos materiales y popula\u00adres. Luisa honraba a la Virgen Mar\u00eda con la peregrinaci\u00f3n a Char-tres, pero tambi\u00e9n recitando un rosario peculiar, pues dec\u00eda nueve avemar\u00edas en honor de los nueve meses que Jes\u00fas pas\u00f3 en el seno de su madre. Pidi\u00f3 a Vicente que se lo permitiera hacer, pero Vi\u00adcente no le dio ese permiso m\u00e1s que a rega\u00f1adientes.<\/p>\n<p>As\u00ed se lo pidi\u00f3 Luisa a Vicente: \u00abLe ped\u00ed a su caridad permiso hace tres a\u00f1os para decir el rosario peque\u00f1o que hago a mi ma\u00adnera; tengo en una cajita cantidad de esos peque\u00f1os rosarios, con pensamientos escritos en papel sobre este tema, para dej\u00e1rselos a todas nuestras hermanas despu\u00e9s de mi muerte, si su caridad lo permite. No lo sabe nadie. Es para honrar la vida oculta de Nues\u00adtro Se\u00f1or en su estado de encerrado en las entra\u00f1as de la Virgen santa, y para felicitarle por su felicidad durante esos nueve meses, y las tres cuentas peque\u00f1as para saludarle por sus bellos t\u00edtulos de hija del Padre, madre del Hijo y esposa del Esp\u00edritu Santo. Eso es lo fundamental de esta peque\u00f1a devoci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Respuesta de Vicente de Pa\u00fal<\/strong><\/p>\n<p>A Vicente de Pa\u00fal no le hac\u00eda mucha gracia esa manera de expresar la fe, y desaprobaba esas peque\u00f1as pr\u00e1cticas de oraci\u00f3n. Pues el esp\u00edritu y la vida del alma pod\u00edan ciertamente ser ahoga\u00addas por esas formas de piedad, en apariencia inocentes, pero al final una vida de oraci\u00f3n pod\u00eda ser ahogada por ese tipo de pr\u00e1cti\u00adcas exteriores. Cierto, la vida de oraci\u00f3n de Luisa era todo menos superficial. Sin embargo, hab\u00eda que evitar todo lo que pudiera poner en peligro la profundidad y la autenticidad de su devoci\u00f3n. Durante los primeros a\u00f1os en los que Luisa estuvo bajo su direc\u00adci\u00f3n espiritual, Vicente hab\u00eda podio observar su inclinaci\u00f3n a im\u00adponerse reglas en materia de oraci\u00f3n. Por ejemplo, hab\u00eda tomado la decisi\u00f3n de honrar a Nuestro Se\u00f1or por medio de treinta y tres oraciones, en memoria de los treinta y tres a\u00f1os de su humanidad santa. Expuso este plan de oraci\u00f3n a su director espiritual.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed lo que le respondi\u00f3 Vicente: \u00abLea el libro del amor de Dios, en particular el que trata de la voluntad de Dios y de la indiferencia. En cuanto a los treinta y tres actos a la humanidad santa y a los otros, no sufra si falta a ellos. Dios es amor, y quiere que vayamos hacia \u00e9l por amor. No se sienta pues obligada a to\u00addas esas resoluciones. [. .] La pr\u00e1ctica que se refiere a Mar\u00eda me agrada, con tal de que la practique con tranquilidad&#8217;\u00bb. Luisa se hab\u00eda obligado a decir tambi\u00e9n una serie de oraciones a la Virgen. Pero Vicente le disuadi\u00f3 de ello. No le permiti\u00f3 m\u00e1s que una de aquellas oraciones cuando su hijo cay\u00f3 enfermo, pero luego quiso discutir con ella sobre todo eso.<\/p>\n<p>Sin embargo Luisa no pudo aceptar f\u00e1cilmente el que le rehu\u00adsara el permiso. Y se permiti\u00f3 informarle de su decepci\u00f3n: \u00abCreo que debo decirle tambi\u00e9n a su caridad que he tenido y tengo algo de pena en dejar esas peque\u00f1as oraciones, pues creo que la Virgen santa deseaba que yo le rindiese ese peque\u00f1o deber de gratitud, y me consuelo con ella al decirle qu\u00e9 es lo que me lo impide, con la resoluci\u00f3n de intentar agradarle de alguna otra manera, de servirle con mayor fervor; pero \u00a1con qu\u00e9 debilidad cumplo mis resolucio\u00adnes y con qu\u00e9 frecuencia me olvido de ellas!\u00bb.<\/p>\n<p>Luisa defendi\u00f3 su punto de vista con toda sencillez y con ente\u00adra libertad. Pero de seguido reconoci\u00f3 humildemente su debilidad. Por este tiempo Vicente era su director espiritual desde hac\u00eda poco tiempo. A lo largo de los a\u00f1os encontr\u00f3, justamente gracias a \u00e9l, una manera enteramente personal de ser, y alcanz\u00f3 una madurez espiritual que ha entusiasmado a cientos de hermanas y que les ha llevado a entregarse al servicio de Cristo de manera heroica. Sin embargo, su piedad hacia Mar\u00eda segu\u00eda expres\u00e1ndose de manera concreta y tangible. Luisa pint\u00f3 varios cuadros de mayor o menor tama\u00f1o; ten\u00eda preferencia por pintar a Jes\u00fas con su madre. Para pedir la intercesi\u00f3n de Mar\u00eda a favor de su hijo pint\u00f3 para un altar un cuadro bastante grande que representaba a la Virgen Mar\u00eda. Su hijo Michel rechazaba por aquel tiempo la autoridad maternal, lo que consternaba a Luisa y con raz\u00f3n le hac\u00eda sufrir. Su hijo no pod\u00eda ya soportar el aspecto demasiado protector de su madre. Y simplemente se fue. Ella hizo lo que har\u00eda hoy cualquier madre cristiana, or\u00f3 y pidi\u00f3 ayuda para \u00e9l&#8230;, y consigui\u00f3 esa ayuda.<\/p>\n<p><strong>La actividad educadora de Luisa<\/strong><\/p>\n<p>No siempre Luisa fundament\u00f3 su espiritualidad en su devo\u00adci\u00f3n a Mar\u00eda. Siempre se apoy\u00f3 m\u00e1s bien en la Encarnaci\u00f3n y la cruz. Por ejemplo, cuando explicaba su manera de recitar el rosario con las nueve avemar\u00edas y las tres cuentas peque\u00f1as, co\u00adlocaba claramente a Dios en el centro. Veneraba la Encarnaci\u00f3n. Eso explica los treinta y tres actos dedicados a la santa humani\u00addad, los desaconsejados por Vicente. Cuando dec\u00eda su rosario por Mar\u00eda Luisa le atribu\u00eda tres t\u00edtulos: le alababa como hija de Dios Padre, madre de Dios Hijo y esposa del Esp\u00edritu Santo. Estas ca\u00adlificaciones no fueron de hecho inventadas por Luisa, sino que las tom\u00f3 prestadas de oraciones ya existentes. Las encontramos, por ejemplo, en la \u00faltima estrofa del c\u00e1ntico <em>Maravilloso esplendor.<\/em><\/p>\n<p>Habr\u00e1 hermanas que a\u00fan recuerden que antes del Concilio co\u00admenz\u00e1bamos el rosario de cada d\u00eda con esas tres calificaciones. \u00a1Una herencia de santa Luisa!<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n de Luisa con Cristo, presente en la piedad bien probada hacia Mar\u00eda en los \u00faltimos a\u00f1os, aparece en todas las ora\u00adciones y meditaciones dirigidas a la Virgen. Naturalmente, Luisa ha transmitido todo eso a las hermanas. En materia de educaci\u00f3n y de acompa\u00f1amiento espiritual se apoyaba en el ejemplo de la vida de Mar\u00eda y en sus virtudes. La relaci\u00f3n con Dios, la vida ani\u00admada por el amor de Dios era una experiencia evidente para las hermanas. Luisa no dejaba pasar ninguna ocasi\u00f3n sin animar a sus j\u00f3venes a la santidad. Y as\u00ed, escrib\u00eda el d\u00eda de la Asunci\u00f3n la carta siguiente a las hermanas de Angers: \u00abEs verdad, mis queridas her\u00admanas, que no os escribo con tanta frecuencia como me gustar\u00eda, ni c\u00f3mo deber\u00eda; pero cuanto m\u00e1s envejecemos, m\u00e1s aumentan las tareas. Alabo a Dios porque las hermanas se han curado; hace tiempo que no me manda cada una noticias sobre s\u00ed misma en par\u00adticular. Os ruego que unas despu\u00e9s de otras me escrib\u00e1is largo so\u00adbre las novedades que haya habido; suplico a Nuestro Se\u00f1or que se\u00e1is todas seg\u00fan su coraz\u00f3n, y hay\u00e1is acompa\u00f1ado a la Virgen en el d\u00eda de su muerte, por el sacrificio voluntario que pod\u00e9is haberle hecho de morir a vosotras mismas, para vivir en Dios, haciendo durante todo el resto de vuestros d\u00edas su sant\u00edsima voluntad\u00bb.<\/p>\n<p>Un 15 de agosto tuvo Luisa otra meditaci\u00f3n en la que contem\u00adplaba a Mar\u00eda en todo su esplendor participando tambi\u00e9n ella en la redenci\u00f3n. Daba honor a la Virgen a causa de su dignidad y de su participaci\u00f3n en el sacrificio de la cruz. Una vez m\u00e1s, colocaba a Cristo en el centro.<\/p>\n<p>\u00abEl 15 de agosto de 1659 mi ocupaci\u00f3n durante la misa, en la que iba a comulgar, ha sido la grandeza de la Virgen santa corno madre del Hijo de Dios, a la que \u00e9l quiso honrar tanto que po\u00addemos decir que ella ha tenido alguna contribuci\u00f3n en todos los misterios que ha obrado Nuestro Se\u00f1or, [y que] ella ha contribui\u00addo a su humanidad [&#8230;] y contempl\u00e1ndola de esta manera le he felicitado por la excelente dignidad que tiene por este medio en el grande y divino sacrificio perpetuo de la cruz, representado y ofrecido en nuestros altares\u00bb.<\/p>\n<p>Si admiramos y recordamos a Luisa de Marillac es, sobre todo, como la mujer que trabaj\u00f3 con sus hermanas para los pobres que atend\u00eda san Vicente y que, ante todo, hizo posible que sus obras llegaran a existir. Vicente orient\u00f3 la vida espiritual de santa Luisa y la dirigi\u00f3 fundamentalmente al servicio de los pobres. El pobre no es el objeto de sus reflexiones, es su fruto. La experien\u00adcia espiritual de sus a\u00f1os j\u00f3venes encontr\u00f3, en la cima de su obrar, una consecuencia l\u00f3gica en la aspiraci\u00f3n a seguir a Jesucristo, a cuya voluntad une su vida como en desposorio. Se trata de imitar <em>la humanidad santa de Nuestro Se\u00f1or, <\/em>adoptar su modo de obrar, actuar como \u00c9l, con la misma dulzura, la misma humildad y la misma obediencia hacia su Padre, y sobre todo de servir con la misma misericordia. Por otro lado escribe Luisa: \u00abMe he resuel\u00adto totalmente a seguirle, sin ninguna reserva. [&#8230;] He tomado la resoluci\u00f3n de que en toda ocasi\u00f3n dudosa e indecisa, mirar\u00e9 qu\u00e9 hubiera hecho Jes\u00fas, y honrar\u00e9 su sometimiento a su santa Madre como hijo que dependi\u00f3 de ella durante alg\u00fan tiempo\u00bb&#8216;\u00bb. Quer\u00eda acoger en s\u00ed misma la vida de Jes\u00fas y hacer de ella el motor de su propia existencia. Su propia vida deb\u00eda ser prolongaci\u00f3n y conti\u00adnuaci\u00f3n de la vida de Jes\u00fas. En eso parece que escuchamos a Vi\u00adcente de Pa\u00fal. Vaciarnos de nosotros mismos, recibir en nosotros las virtudes de Cristo. \u00ab\u00bfY de qui\u00e9n aprenderemos esas virtudes que ten\u00e9is, si no es de vuestra Madre?\u00bb<\/p>\n<p>Luisa animaba continuamente a sus j\u00f3venes a ponerse bajo la protecci\u00f3n de Mar\u00eda y a imitar el modelo de su vida oculta.<\/p>\n<p>Luisa escogi\u00f3 hacer de Mar\u00eda la madre de la joven Compa\u00f1\u00eda, e incluso dir\u00e1 m\u00e1s tarde que Mar\u00eda es la sola y \u00fanica madre de la Compa\u00f1\u00eda. Sin embargo, cuanto m\u00e1s centraba su fe en Cristo aceptando la cruz, imitando a Jes\u00fas crucificado, tanto m\u00e1s me\u00additaba en Mar\u00eda, escogida para que fuera la madre de la Iglesia en la persona de san Juan. Identificaba a la Compa\u00f1\u00eda con san Juan, que aprendi\u00f3 la pr\u00e1ctica de las virtudes gracias a la Virgen, a quien por otro lado consideraba su \u00fanica madre. Luisa reconoci\u00f3 cada vez con m\u00e1s claridad la Inmaculada Concepci\u00f3n como el origen de la dignidad de la madre de Jes\u00fas.<\/p>\n<p><strong>Veneraci\u00f3n de la Inmaculada<\/strong><\/p>\n<p>En los escritos tard\u00edos de Luisa encontramos cada vez m\u00e1s oraciones a la Virgen Inmaculada. Insist\u00eda, como lo hab\u00eda hecho ya en Chartres, en ofrecer la joven Compa\u00f1\u00eda a la Virgen. Podr\u00eda\u00admos reunir esos textos, meditaciones sobre Mar\u00eda, oraciones y actos de consagraci\u00f3n en un buen libro de oraciones. De hecho nuestra Compa\u00f1\u00eda ya tiene su libro de oraciones llamado <em>Formu\u00adlario. <\/em>Esa antolog\u00eda contiene un rico tesoro, como por ejemplo los textos de nuestros fundadores. Esos textos no pueden verse como pasados de moda, pero sin embargo las generaciones j\u00f3\u00advenes no son las \u00fanicas en sentir cierta incomodidad en aceptar la piedad de aquella \u00e9poca. A pesar de todo, nuestros fundadores consideraban el dogma de la Inmaculada Concepci\u00f3n como una base esencial de la fe. As\u00ed, Vicente de Pa\u00fal insist\u00eda sin cesar sobre la oraci\u00f3n del \u00c1ngelus. Conclu\u00eda con frecuencia sus cartas con un pensamiento para la <em>Madre Inmaculada, y <\/em>sus misioneros hac\u00edan lo mismo.<\/p>\n<p>Luisa mencionaba a la Virgen y Madre Inmaculada en sus car\u00adtas a las hermanas, pero sobre todo en sus escritos personales. Subraya en sus meditaciones la uni\u00f3n especial y \u00fanica que existe entre la Virgen y el Esp\u00edritu Santo. Por otro lado, el d\u00eda de Pente\u00adcost\u00e9s de 1623 ocup\u00f3 siempre un lugar central en su vida: \u00abY el Esp\u00edritu Santo, dando testimonio a los hombres de que Jesucristo es en verdad Dios y hombre perfecto, les llena de alegr\u00eda, de \u00e1ni\u00admo y de desprendimiento\u00bb.<\/p>\n<p>Mar\u00eda, la esposa del Esp\u00edritu Santo, la madre del Hijo de Dios debe, por su estrecha relaci\u00f3n con la santa Trinidad, ayudar a Lui\u00adsa a realizar ese desprendimiento de todo lo que no es Dios: \u00ab\u00a1Oh, Dios m\u00edo! si soy tan feliz por recibir vuestro Esp\u00edritu Santo, no m\u00e1s vida que la vuestra, que es toda amor\u00bb. \u00ab\u00a1Concededme esta gracia por el amor que ten\u00e9is a la Virgen santa!\u00bb.<\/p>\n<p>Luisa de Marillac aspiraba ciertamente a la santidad para s\u00ed misma, pero tambi\u00e9n para sus hijas espirituales. Se pon\u00eda a s\u00ed mis\u00adma y a toda la Compa\u00f1\u00eda bajo la protecci\u00f3n de Mar\u00eda, virgen y madre.<\/p>\n<p>Cuanto m\u00e1s disminu\u00edan sus fuerzas tanto m\u00e1s confiaba en la ayuda maternal de Mar\u00eda. Y as\u00ed podemos leer con mucha frecuen\u00adcia en sus escritos: \u00ab\u00a1Mar\u00eda, Madre \u00fanica de nuestra Compa\u00f1\u00eda!\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Mar\u00eda, Madre \u00fanica<\/strong><\/p>\n<p>El 8 de diciembre de 1658, segundo domingo de adviento, Vicente de Pa\u00fal tuvo una conferencia con las hermanas sobre el tema del rosario. Concluy\u00f3 con una oraci\u00f3n, como era su costum\u00adbre. Aquel d\u00eda exhort\u00f3 a las hermanas a pedir a Dios la gracia por intercesi\u00f3n de la Virgen, Madre de misericordia, protectora de la Compa\u00f1\u00eda. En esa oraci\u00f3n habl\u00f3 Vicente de oblaci\u00f3n, en nombre de cada una y en nombre de la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>Aquella misma tarde, al anochecer, Luisa escribi\u00f3 a Vicente, a quien no se hab\u00eda atrevido a hacer una nueva petici\u00f3n por la tarde. La petici\u00f3n era para el 9 de diciembre, d\u00eda en que se celebraba la Inmaculada Concepci\u00f3n, no habiendo podido hacerlo el 8, do\u00admingo de adviento. Le ped\u00eda: \u00abEn nombre de toda la Compa\u00f1\u00eda de nuestras hermanas, [&#8230;] que nos ponga usted ma\u00f1ana en el santo altar bajo la protecci\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen, [&#8230;] que la podamos reconocer siempre como a nuestra \u00fanica Madre, pues su Hijo no ha permitido hasta ahora que ninguna se apropie de ese t\u00edtulo en acto p\u00fablico\u00bb.<\/p>\n<p>Vicente accedi\u00f3 a esa petici\u00f3n. Fue probablemente Luisa mis\u00adma quien redact\u00f3 el acto de consagraci\u00f3n, que titul\u00f3 como \u00abObla\u00adci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad a la Virgen\u00bb.<\/p>\n<p>Luisa de Marillac expresaba de ese modo la veneraci\u00f3n que sent\u00eda por Mar\u00eda a la vez como Virgen Inmaculada y como madre del Hijo de Dios. En aquella \u00e9poca la fiesta de la Inmaculada Concepci\u00f3n no hab\u00eda sido a\u00fan prescrita por la Iglesia, hab\u00eda in\u00adcluso quienes la pon\u00edan en cuesti\u00f3n. En 1568 el papa P\u00edo V la conserv\u00f3 en el breviario romano. M\u00e1s tarde, en 1617, una bula del papa Paulo V prohibi\u00f3 el expresar en p\u00fablico opiniones con\u00adtrarias a la Inmaculada Concepci\u00f3n. Pero en la misma \u00e9poca la Inquisici\u00f3n Romana, dirigida por los dominicos, se opuso a ese t\u00edtulo. En 1627 decidieron por decreto confiscar todos los libros que lo mencionaran.<\/p>\n<p>Luisa viv\u00eda, pues, en una \u00e9poca en que se enfrentaban los de\u00adfensores y los adversarios de esa denominaci\u00f3n. Para Luisa la Concepci\u00f3n Inmaculada era inseparable de la maternidad divina de Mar\u00eda. Y oraba sin cesar a Dios que concediera a las hermanas por su gran misericordia aquella pureza de pensamiento, palabra y obra que pose\u00eda Mar\u00eda. Las hermanas deb\u00edan imitar a la Vir\u00adgen, la madre de Dios, escogida por Luisa para ser la madre de la Compa\u00f1\u00eda. Ten\u00edan que aprender de ella a amar en la figura del pobre a Cristo por encima de todas las cosas, a entregar su amor con toda sencillez y con toda humildad.<\/p>\n<p>Por medio de aquella consagraci\u00f3n se inscribi\u00f3 oficialmente en los actos de la Compa\u00f1\u00eda la devoci\u00f3n a la Inmaculada Concep\u00adci\u00f3n. Despu\u00e9s de la muerte de los fundadores fue la superiora Sor Maturina Gu\u00e9rin la que hizo que se siguiera practicando el acto de consagraci\u00f3n el d\u00eda 8 de diciembre. Adem\u00e1s el texto fue a\u00f1adido al ejemplar de las santas Reglas que recib\u00eda la hermana sirviente con ocasi\u00f3n de una nueva fundaci\u00f3n. Ese texto permaneci\u00f3 sin cambios durante tres siglos, es decir hasta 1953. Hoy lo hemos modernizado y sigue siendo uno de nuestros puntos de referencia.<\/p>\n<p>Vamos a recordar ahora otra tradici\u00f3n. El a\u00f1o de la muerte de nuestros fundadores, en la fiesta de la Inmaculada Concepci\u00f3n el director general de las hermanas tuvo una conferencia sobre la <em>devoci\u00f3n a la santa Virgen. <\/em>Hemos mantenido esa costumbre y todos los a\u00f1os el 8 de diciembre tiene lugar una conferencia sobre la Inmaculada Concepci\u00f3n. El director general correspondiente sab\u00eda que estaba encargado de darla. Se han conservado los t\u00edtu\u00adlos y los textos de esas conferencias. Se han conservado en total ciento veintid\u00f3s. La \u00faltima conferencia es del 8 de diciembre de 1968. Despu\u00e9s hubo una interrupci\u00f3n. Estas son las razones: los documentos del Concilio y los posteriores al Concilio prove\u00edan de suficiente materia para profundizar en la devoci\u00f3n a Mar\u00eda. El cap\u00edtulo ocho de <em>Lumen gentium <\/em>nos presenta a Mar\u00eda la madre de Dios, \u00abla Virgen santa en el misterio de Cristo\u00bb. En la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica <em>Marialis cultus <\/em>de 1974 el papa Pablo VI recomienda el \u00c1ngelus y el rosario de la Virgen Mar\u00eda. En 2002 el papa Juan Pablo II insiste de nuevo sobre la importancia del rosario, y nos exhorta a ingresar \u00aben la escuela de Mar\u00eda para contemplar el rostro de Cristo\u00bb.<\/p>\n<p>Desde hace alrededor de dos siglos las Hijas de la Caridad, al rezar el rosario, intercalan entre las decenas la oraci\u00f3n: \u00abSant\u00edsi\u00adma Virgen, creo y confieso vuestra santa e Inmaculada Concep\u00adci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Cuando Mar\u00eda se apareci\u00f3 a Catalina Labour\u00e9, las hermanas rezaban a la Sant\u00edsima Virgen, por eso Mar\u00eda no se ha sentido ex\u00adtra\u00f1a en la Compa\u00f1\u00eda querida por san Vicente y santa Luisa. Dijo efectivamente la Virgen: \u00abMe complazco en derramar las gracias sobre la comunidad en particular. La amo mucho\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfLo dice ella a\u00fan hoy? Podr\u00edamos encontrar la respuesta si se\u00adguimos la exhortaci\u00f3n de Mar\u00eda: \u00abHaced todo lo que \u00e9l os diga\u00bb.<\/p>\n<p><strong><em>\u00abPedid a la Virgen santa<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>que sea ella vuestra \u00fanica Madre\u00bb.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>(Testamento espiritual)<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Sor Alfonsa Richartz<\/p>\n<p>La Milagrosa<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Todos los que visitan la catedral de Chartres salen de ella im\u00adpresionados y emocionados; esa catedral es como un espejo que re\u00fane una multitud de detalles en un libro de teolog\u00eda puesto en im\u00e1genes. 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