{"id":403298,"date":"2021-02-15T08:05:03","date_gmt":"2021-02-15T07:05:03","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=403298"},"modified":"2020-11-29T11:16:24","modified_gmt":"2020-11-29T10:16:24","slug":"luisa-de-marillac-viii-capitulo-viii-el-carisma-vicenciano-de-los-votos-fuente-de-dinamismo-en-el-servicio-de-los-pobres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-viii-capitulo-viii-el-carisma-vicenciano-de-los-votos-fuente-de-dinamismo-en-el-servicio-de-los-pobres\/","title":{"rendered":"LUISA de MARILLAC (VIII): El carisma vicenciano de los votos, fuente de dinamismo en el servicio de los pobres"},"content":{"rendered":"<p>Me han pedido que presente brevemente el carisma vicenciano de los votos, sobre todo en el servicio que se presta a los seres humanos que se encuentran en desamparo y en sufrimiento.<\/p>\n<p>Estrictamente hablando los votos no tienen m\u00e1s que un objeti\u00advo, el de dirigir la vida hacia el Se\u00f1or. El ser humano se siente en lo m\u00e1s profundo de su ser movido a dar a Dios el lugar de honor que le es propio. Y por eso los votos son una de las maneras m\u00e1s extraordinarias de venerar a Dios. Conocemos sin duda la defini\u00adci\u00f3n de los votos seg\u00fan el derecho can\u00f3nico, y tambi\u00e9n c\u00f3mo se integran en las reglas de cada congregaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 se quiere decir exactamente cuando se habla de votos?<\/strong><\/p>\n<p>El evangelio llama a todos los cristianos a ser disc\u00edpulos de Jes\u00fas. As\u00ed lo dice Jes\u00fas: \u00abSi quieres ser perfecto, ve y vende todo lo que tienes, d\u00e1selo a los pobres y tendr\u00e1s un tesoro en el cielo. Y luego ven y s\u00edgueme\u00bb. En esa frase encuentran su ra\u00edz las diversas vocaciones que han existido a lo largo de la historia. La invitaci\u00f3n de Jes\u00fas a la perfecci\u00f3n implica una devoci\u00f3n hacia Dios que engloba la vida entera. Y as\u00ed, en los primeros tiempos del cristianismo, los anacoretas, lo eremitas, los cenobitas hac\u00edan una promesa de santidad o bien hac\u00edan \u00abvoto de consagrarse a Dios\u00bb. Esa promesa se refer\u00eda a varios aspectos muy precisos: el desapego de los negocios del mundo, la renuncia a disponer de s\u00ed mismo y el don de s\u00ed mismo para pertenecer totalmente a Dios. Se reconocen muy pronto los tres votos de pobreza, castidad y obediencia, bas\u00e1ndose en las palabras de Jes\u00fas tal como se encuentran expresadas en la primera carta de Juan, cuando habla de las tres \u00abconcupiscencias\u00bb.<\/p>\n<p>Esa exhortaci\u00f3n tripartita, extra\u00edda del evangelio y conocida con el nombre de consejo evang\u00e9lico, no es otra cosa que la lla\u00admada a comprometerse a vivir en plenitud la consagraci\u00f3n bau\u00adtismal, la llamada a la perfecci\u00f3n del amor. Se trata de un estado permanente que san Vicente llama \u00abestado de caridad\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Imagen de Cristo y carisma<\/strong><\/p>\n<p>La vida seg\u00fan los consejos evang\u00e9licos implica el don total de s\u00ed y no alcanza su forma perfecta cuando se pronuncian los votos.<\/p>\n<p>Los votos son una respuesta a esos consejos, pero una res\u00adpuesta que, en la radicalidad del don de s\u00ed al Se\u00f1or, abre hori\u00adzontes m\u00e1s amplios. En relaci\u00f3n a esto recordemos las palabras de Cristo: \u00abId, pues, y haced disc\u00edpulos de todas las naciones\u00bb. Lumen Gentium muestra bien la diversidad de esos horizontes, de esos terrenos de acci\u00f3n en el reino de Dios. Recordemos lo que dice el texto conciliar: \u00abLos religiosos cuiden con atenta solicitud de que, por su medio, la Iglesia muestre de hecho mejor cada d\u00eda ante fieles e infieles a Cristo, ya entregado a la contemplaci\u00f3n en el monte, ya anunciando el reino de Dios a las multitudes, o cu\u00adrando a los enfermos y heridos, y convirtiendo a los pecadores al buen camino o bendiciendo a los ni\u00f1os y haciendo el bien a todos, siempre obediente a la voluntad del Padre que lo ha enviado\u00bb.<\/p>\n<p>Cada congregaci\u00f3n posee su carisma y su manera peculiar de reflejar la encarnaci\u00f3n y la manifestaci\u00f3n de Cristo. Debo preci\u00adsar que por carisma entiendo el don de la gracia, la manera seg\u00fan la cual el fundador de una orden, por ejemplo, pon\u00eda o pone todo su celo en integrar en su vida algunos elementos de la vida de Cristo. Se dedica tambi\u00e9n \u2014y con frecuencia lo consigue- a trans\u00admitir sus convicciones a sus disc\u00edpulos.<\/p>\n<p><strong>Carisma e identidad<\/strong><\/p>\n<p>El texto conciliar citado evoca bien la diversidad de carismas que caracterizan a las diversas \u00f3rdenes. Cada fundador tiene su manera personal y original de conformarse al modelo de Cristo; cada uno tiene su estilo de espiritualidad que transmite a su co\u00admunidad. Tambi\u00e9n san Vicente ten\u00eda su visi\u00f3n propia de la imita\u00adci\u00f3n de Cristo. Cuando nos esforzamos por respetar la idea y el esp\u00edritu del fundador protegemos a la vez nuestra identidad en la Iglesia. La identidad de las Hijas de la Caridad, de los disc\u00edpulos de san Vicente, y tambi\u00e9n la de santa Luisa, se define por una manera espec\u00edfica de ser y de obrar en la Iglesia de Cristo, por un modo original de encontrar a Cristo en la persona de los pobres y afligidos, de la presencia de Cristo en el pr\u00f3jimo. Esta identi\u00addad incluye virtudes propias, tradiciones, que dan a la Compa\u00f1\u00eda su esp\u00edritu, su impronta particular, unas ciertas caracter\u00edsticas de familia.<\/p>\n<p><strong>Experiencia espiritual de Vicente de Pa\u00fal<\/strong><\/p>\n<p>La experiencia espiritual de san Vicente est\u00e1 en el origen de los elementos que caracterizan el esp\u00edritu vicenciano. Y tal como lo dice el Concilio, debemos referirnos a la fe y a la experiencia de nuestro fundador si queremos seguir unidos al esp\u00edritu propio de nuestra Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>Por fidelidad al carisma de nuestro fundador debemos comen\u00adzar por ver a Cristo como lo ve\u00eda \u00e9l mismo e intentar imitar la vida de Cristo.<\/p>\n<p>Para, por una parte, comprender su experiencia y, por otra, la vida consagrada tal como la entend\u00eda Vicente, tenemos que volver a la famosa noche oscura que experiment\u00f3 entre 1613 y 1617, destacando este \u00faltimo a\u00f1o como de importancia capital en su vida. Hasta entonces Vicente hab\u00eda experimentado la pobreza ma\u00adterial, las dudas de fe y la calumnia.<\/p>\n<p><strong>Cambio y madurez gracias a las circunstancias exteriores<\/strong><\/p>\n<p>Para el joven Vicente la pobreza era pura y simplemente un mal. Los pobres eran v\u00edctimas de decisiones pol\u00edticas equivoca\u00addas, con consecuencias materiales graves. Para \u00e9l la pobreza era un problema econ\u00f3mico y social, y \u00e9l pensaba ayudar a los pobres en ese aspecto. Estaba a\u00fan muy lejos de buscar y de ver en ellos la presencia misteriosa de Cristo, tal como la expone san Mateo, o de considerar a los pobres como los primeros en el reino de Dios, tal como lo se\u00f1ala san Lucas. Hizo un doble descubrimiento, gra\u00adcias a los sucesos de Folleville, en enero de 1617, y de Ch\u00e1tillon, en agosto del mismo a\u00f1o: Cristo es evangelizador de los pobres y los pobres revelan la presencia de Cristo. Podemos y debemos ver este doble descubrimiento como el fundamento sobre el cual Vicente edificar\u00eda su vida posterior.<\/p>\n<p>En Folleville Vicente hab\u00eda descubierto la miseria espiritual de los pobres y la situaci\u00f3n de abandono en que se encontraban. La Iglesia, y m\u00e1s en concreto los sacerdotes, los ten\u00eda olvida\u00addos. En Ch\u00e1tillon descubri\u00f3 la indigencia en la que viv\u00edan y la indiferencia de la sociedad hacia ellos. En esa poblaci\u00f3n Vicente descubri\u00f3 que la Iglesia no deb\u00eda limitarse s\u00f3lo a una actividad de anuncio del evangelio, sino que deb\u00eda preocuparse tambi\u00e9n por los problemas materiales.<\/p>\n<p>A partir de ese a\u00f1o no fue posible para Vicente de Pa\u00fal sepa\u00adrar lo que Ch\u00e1tillon le hab\u00eda ense\u00f1ado a unir. Adem\u00e1s all\u00ed cre\u00f3 la primera Cofrad\u00eda de Caridad.<\/p>\n<p>Cuando volvi\u00f3 a la mansi\u00f3n de los Gondi empez\u00f3 a actuar en dos terrenos: la evangelizaci\u00f3n y el servicio. Despu\u00e9s de cada misi\u00f3n llevada a cabo en una poblaci\u00f3n fundaba una Cofrad\u00eda dirigida por los sacerdotes de la Misi\u00f3n, congregaci\u00f3n que hab\u00eda fundado \u00e9l mismo. Las bases fundamentales de las Cofrad\u00edas eran la fe y el amor, que deb\u00edan luego influenciarse mutuamente. Lo podemos ver en el texto del primer reglamento de la Cofrad\u00eda de Ch\u00e1tillon; se encuentran en \u00e9l siempre juntas las dos palabras, que definir\u00e1n el proyecto vicenciano que concilia los dos polos, el corporal y el espiritual.<\/p>\n<p><strong>Madurez adquirida gracias a la experiencia espiritual<\/strong><\/p>\n<p>En los a\u00f1os de su relaci\u00f3n con B\u00e9rulle el misterio de la encar\u00adnaci\u00f3n lleg\u00f3 a ocupar para Vicente un lugar esencial en su amor a Dios. La b\u00fasqueda de la voluntad de Dios como \u00fanico hilo con\u00adductor de su vida (pensemos en Benito de Canfeld en relaci\u00f3n con la \u00abEscuela francesa\u00bb) le condujo a reconocer que el ver\u00addadero encuentro con Dios tiene lugar en las relaciones con los dem\u00e1s seres humanos y en los sucesos que marcar\u00edan su vida y que influir\u00edan en su actuar cada vez m\u00e1s. El encuentro con Cristo, su Se\u00f1or y Due\u00f1o, ten\u00eda lugar para Vicente en una relaci\u00f3n muy especial con Dios Padre y con los hombres. Vicente ha tomado estas grandes l\u00edneas de su pensamiento de la Escritura. Para \u00e9l la clave para comprenderla era sin lugar a dudas el pasaje del evan\u00adgelio de Lucas: \u00abEl Esp\u00edritu del Se\u00f1or est\u00e1 sobre m\u00ed, porque me ha ungido para llevar la Buena Nueva a los pobres\u00bb. A partir de ah\u00ed lleg\u00f3 a comprender la importancia de los sucesos de Folleville (en 1617 salv\u00f3 el alma de un pobre campesino moribundo, y pudo comprobar el abandono espiritual en el que viv\u00eda la poblaci\u00f3n ru\u00adral). Unos meses m\u00e1s tarde descubri\u00f3 en Ch\u00e1tillon el abandono de los pobres y de los enfermos; en este caso era la miseria social lo que le impact\u00f3 con toda fuerza. Y unos pocos d\u00edas despu\u00e9s de ese episodio (el encuentro con una familia en la que todos sus miem\u00adbros estaban enfermos y desprovistos de ayuda), redact\u00f3 un texto genial como reglamento de la primera Cofrad\u00eda de la Caridad. Su fundamento espiritual era, una vez m\u00e1s, el evangelio, pero en este caso el de Mateo: \u00abTuve hambre&#8230;, tuve sed&#8230;, era forastero&#8230;, estaba desnudo&#8230;, enfermo&#8230; Lo que hicisteis con el m\u00e1s peque\u00f1o de mis hermanos lo hicisteis conmigo. De este modo se defin\u00edan los dos polos de su obrar: el corporal y el espiritual. Ese texto de Mateo no estuvo presente solo en el origen de las Cofra\u00add\u00edas de Caridad sino tambi\u00e9n en la fundaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad, lo mismo que el pasaje de Lucas fue el punto de partida para la creaci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>La intervenci\u00f3n de Cristo<\/strong><\/p>\n<p>Se puede afirmar que Vicente de Pa\u00fal tuvo conciencia de la intervenci\u00f3n directa de Cristo en su vida gracias a los episodios que acabamos de recordar, y tambi\u00e9n gracias a la Escritura. Los pobres de Folleville y Ch\u00e1tillon fueron para \u00e9l una se\u00f1al de Dios sobre el lugar que deb\u00eda ocupar la voluntad de Dios en su vida, y un aliento para fundar sus obras, que por otro lado \u00e9l nunca consider\u00f3 como resultado de su solo trabajo. Lo dec\u00eda \u00e9l mismo: \u00abNi el padre Portail, ni yo mismo hab\u00edamos pensado en ello. Es Dios quien las ha fundado\u00bb. En sus encuentros con los galeotes, los mendigos, los ni\u00f1os abandonados, Vicente fue creciendo con el paso del tiempo en la conciencia de que serv\u00eda a Dios cuando ayudaba a los m\u00e1s abandonados. El mismo que en tiempos pasa\u00addos se dedicaba a dar una ayuda material, se convirti\u00f3 en servidor de Cristo en la persona de los pobres. Con gran sorpresa mira\u00adba a su alrededor y descubr\u00eda la acci\u00f3n de Dios, que por medio de Vicente de Pa\u00fal hac\u00eda nacer obras \u00fatiles para el bien de los oprimidos, con los que se hab\u00eda identificado el mismo Cristo. El se\u00f1or Vicente insisti\u00f3 en ello con mucha frecuencia: si Cristo se identifica con los pobres, entonces los pobres son nuestros amos y se\u00f1ores, y nosotros les tenemos que servir con mucho amor, respeto y dulzura, con calor y entrega. El se\u00f1or Vicente fij\u00f3 su mirada animada por la fe en ese Cristo presente en los pobres, y lo ve en tres aspectos que corresponden a tres ideas expresadas en el Nuevo Testamento.<\/p>\n<p><strong>La imagen de Cristo en Vicente de Pa\u00fal<\/strong><\/p>\n<p>Esa representaci\u00f3n de Cristo impregnar\u00e1 y marcar\u00e1 las instituciones que fund\u00f3. Por eso influye con fuerza en los votos pronunciados en sus dos congregaciones. Esto dicen nuestras cons\u00adtituciones: \u00abLa regla de las Hijas de la Caridad es Cristo, al que se proponen seguir tal como la Escritura lo revela y los fundado\u00adres lo descubren: Adorador del Padre, Servidor de su designio de Amor, Evangelizador de los pobres\u00bb. Vamos ahora a desarrollar estos tres puntos esenciales de la personalidad de Cristo.<\/p>\n<p><strong>Primero: Cristo, adorador del Padre<\/strong><\/p>\n<p>Este aspecto de la personalidad de Cristo es una s\u00edntesis de los pensamientos y de las palabras que encontramos en muchas confe\u00adrencias de san Vicente; por ejemplo: la relaci\u00f3n de Jesucristo con su Padre es una relaci\u00f3n de devoci\u00f3n y de adoraci\u00f3n, y de puro amor hacia los hombres. Cristo es principalmente adorador del Padre; de ah\u00ed viene para las Hijas de la Caridad el sentido del don total de s\u00ed mismas a Dios y del sacrificio de su vida. Ese don de s\u00ed es la ex\u00adpresi\u00f3n de su dependencia de Dios y de la adoraci\u00f3n que le deben.<\/p>\n<p><strong>Segundo: Cristo, servidor del plan de amor dise\u00f1ado por Dios<\/strong><\/p>\n<p>Vicente expresaba esta idea m\u00e1s o menos con estas palabras: \u00abLa voluntad de Jes\u00fas era la voluntad del Padre, incluso en el momento en que fue entregado a la muerte para cumplir esa vo\u00adluntad. Jesucristo se ha rebajado de tal manera que ha venido a nosotros y ha sufrido una condena a muerte ignominiosa\u00bb.<\/p>\n<p>Este segundo elemento de la personalidad de Cristo, servidor del plan de amor dise\u00f1ado por Dios, nos indica c\u00f3mo llevar una vida de Hijas de la Caridad y c\u00f3mo prestar servicio. Deben ofre\u00adcer su vida a Dios haci\u00e9ndose sirvientes de los pobres y d\u00e1ndoles su amor caritativo. Deben entregarse a Dios haci\u00e9ndose a s\u00ed mis\u00admas \u00abtodo amor y humildad\u00bb, porque ellas act\u00faan en el mundo de los pobres, a los que deben servir como sus amos y se\u00f1ores. As\u00ed escrib\u00eda Vicente a unas hermanas destinadas lejos de Par\u00eds: \u00abSi os pregunta qu\u00e9 sois, [&#8230;] decidle que sois pobres hijas de la caridad que os hab\u00e9is entregado a Dios para servir a los pobres\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Tercero: Cristo, anunciador de la Buena Nueva a los pobres<\/strong><\/p>\n<p>Este es el elemento que penetr\u00f3 con mayor profundidad y soli\u00addez la espiritualidad de san Vicente. El Cristo pobre y presente en los pobres, enviado para anunciar la Buena Nueva principalmente a los pobres, era quien llenaba el pensamiento de san Vicente y alimentaba sus esfuerzos de una manera muy especial. Se sab\u00eda enviado para continuar la misi\u00f3n de Cristo y para ser portador de la Buena Nueva para los pobres. Encontrarnos en esa idea la ins\u00adpiraci\u00f3n del texto de san Lucas.<\/p>\n<p><strong>La imagen de Cristo dota de sentido al servicio<\/strong><\/p>\n<p>Este tercer elemento de la personalidad de Cristo como evan\u00adgelizador de los pobres fundamenta el servicio de las Hijas de la Caridad y lo convierte en anuncio de la Buena Nueva, el anuncio de que Dios ama a los pobres de manera muy especial. La hija de la caridad da pruebas de ese amor por medio de su servicio: \u00abAmemos a Dios, [&#8230;] pero que sea con el esfuerzo de nuestros brazos, con el sudor de nuestra frente\u201d. Cada vez que una hija de la caridad cuida a los enfermos, consuela a los afligidos, da de comer a quien tiene hambre, da testimonio del Reino de Dios y de su presencia entre los pobres.<\/p>\n<p>Este punto central de la espiritualidad vicenciana se encuentra resumido en otro dicho del fundador de la Compa\u00f1\u00eda: \u00abDebemos desprendernos de todo lo que no es Dios para estar unidos a nues\u00adtro pr\u00f3jimo en el amor y para unirnos as\u00ed a Dios en Jesucristom6\u00bb. Seguir a Jesucristo significa pues darse completamente a Dios y realizar ese don de s\u00ed en al amor al pr\u00f3jimo. Esa es la manera de aspirar a la perfecci\u00f3n propia de los que viven la espiritualidad vicenciana: \u00abvivir en estado de caridad\u00bb.<\/p>\n<p>Los tres elementos de la personalidad de Cristo constituyen, como ya queda dicho, el coraz\u00f3n de la espiritualidad de las Hijas de la Caridad. Todos los dem\u00e1s elementos no son m\u00e1s que el des\u00adpliegue de esos tres. Llegamos as\u00ed al momento de dise\u00f1ar lo que distingue a la Hija de la Caridad que sigue a Cristo y a san Vicente en su vida consagrada a Dios.<\/p>\n<p><strong>Despliegue de la imagen de Cristo: virtudes propias de la vo\u00adcaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Despliegue&#8230; de otros elementos&#8230;: se trata ante todo de las virtudes anejas al hecho de pronunciar los votos, inseparables de las bien conocidas virtudes unidas a la misi\u00f3n: humildad, senci\u00adllez, caridad. Este tr\u00edo de virtudes \u2014ese conjunto trinitario de tres actitudes espirituales, de competencias y de valores- no es sim\u00adplemente una construcci\u00f3n intelectual con vistas a la educaci\u00f3n de las hermanas. Al contrario, si el sentido del don total de s\u00ed a Dios est\u00e1 para la hija de la caridad unido a Cristo como adorador del Padre, entonces ese don de s\u00ed puesto en pr\u00e1ctica en la vida no puede intentar desplegarse m\u00e1s que en<\/p>\n<p><strong>la rectitud del coraz\u00f3n, en la sencillez de una mirada puesta en Dios<\/strong><\/p>\n<p>La sencillez se expresa en la obediencia, que mueve a la her\u00admana a no querer nada m\u00e1s que la voluntad de Dios, una obedien\u00adcia que tiene su aplicaci\u00f3n en la imitaci\u00f3n de Cristo. Decimos, pues, que Cristo, adorador del Padre, nos conduce a la sencillez y a la obediencia.<\/p>\n<p>Segundo punto: Cristo, servidor del plan de salvaci\u00f3n que Dios ha dise\u00f1ado para nosotros, desarrolla en nosotras:<\/p>\n<p><strong>El estado y la actitud de siervas<\/strong><\/p>\n<p>La Hija de la Caridad ser\u00e1 semejante a \u00e9l, el Servidor, cuan\u00addo adopte una actitud de humildad, expresi\u00f3n del despojamiento de s\u00ed misma, condici\u00f3n indispensable para poder estar verdadera\u00admente entre los pobres. La Hija de la Caridad no puede prescindir de ello, pues ha sido enviada para esa tarea: servir a los pobres si\u00adguiendo el ejemplo de Cristo, que se rebaj\u00f3 hasta aceptar la muer\u00adte. Eso respond\u00eda, en efecto, al designio de Dios para la salvaci\u00f3n de la humanidad. La humildad es compa\u00f1era de la pobreza. La pobreza impele a la Hija de la Caridad a poner a disposici\u00f3n de los pobres todo lo que ella es y todo lo que tiene, a compartir su vida con ellos.<\/p>\n<p><strong>Cristo evangelizador<\/strong><\/p>\n<p>Se puede comprender el hecho de servir y el servicio gracias a ese aspecto de Cristo. Servir es la expresi\u00f3n del don de s\u00ed, la manifestaci\u00f3n de amor afectivo por Dios, que se convierte en amor efectivo. Vicente de Pa\u00fal atribu\u00eda al amor afectivo una gran importancia. As\u00ed, la hija de la caridad se convierte ella misma en Buen Nueva para los pobres, ella es la que les lleva la Buena Nueva del amor y de la venida del Reino. La caridad-amor es la tercera de nuestras virtudes anejas a nuestra vocaci\u00f3n; ese amor de Cristo nos urge a facilitar a los pobres el que tengan un lugar elegido ante Dios, y que reciban su amor. Eso significa en con\u00adcreto que hay que hacer todo con la ayuda de ellos para ayudarles a salir de su situaci\u00f3n miserable. El dinamismo del amor presente en nuestro ser no se desarrolla m\u00e1s que en una vida de castidad perfecta.<\/p>\n<p><strong>Los votos y su relaci\u00f3n con el servicio<\/strong><\/p>\n<p>Los votos brotan de la espiritualidad del servicio y se integran en ella.<\/p>\n<p><strong>Consagrarse a Dios en el sentido vicenciano<\/strong><\/p>\n<p>Muchos pasajes y textos en las cartas y las conferencias de san Vicente indican con mucha claridad que el don total de s\u00ed, la consagraci\u00f3n a Dios, que tiene sus ra\u00edces en la consagraci\u00f3n bau\u00adtismal, debe ser el elemento b\u00e1sico, presente desde el comienzo y a lo largo de toda nuestra vida. Ese don no puede por supuesto ser concebido sin el servicio de los pobres en un esp\u00edritu evang\u00e9lico de sencillez, humildad y caridad. Una hermana no se consagra a Dios en un sentido ante todo jur\u00eddico, sino teol\u00f3gico y espiritual. Se entrega sin condiciones para permanecer siempre disponible y conseguir el fin \u00faltimo de la Compa\u00f1\u00eda, es decir el servicio de Cristo en la persona del pobre.<\/p>\n<p>Cada hermana confirma ese don de s\u00ed misma con los votos anuales.<\/p>\n<p><strong>Consagrarse a Dios: consumirse en Dios<\/strong><\/p>\n<p>San Vicente era consciente de la originalidad de la Compa\u00ad\u00f1\u00eda en la Iglesia, pues supon\u00eda una novedad que no encontraba correspondencia en ning\u00fan esquema de consagraci\u00f3n de aquella \u00e9poca. Por un lado ten\u00eda una muy alta idea de la vida en las \u00f3rde\u00adnes religiosas. \u00c9l mismo era director de varios monasterios de la Visitaci\u00f3n en Par\u00eds (hab\u00eda recibido en efecto la direcci\u00f3n despu\u00e9s de su encuentro con san Francisco de Sales). Por otro lado, estaba convencido de la gran perfecci\u00f3n que exig\u00eda la vocaci\u00f3n de Hija de la Caridad.<\/p>\n<p>Esta nueva manera de trabajar por la perfecci\u00f3n, de aspirar a la santidad, es decir, amar a Cristo en la persona del pobre y servirle asistiendo a los pobres, reclamaba bases espirituales completamente nuevas. En el pensar del siglo XVII, en Francia y en otros pa\u00edses, el grado m\u00e1s alto de perfecci\u00f3n consist\u00eda en el dominio de las inclinaciones, de los apetitos naturales, de todos los deseos y de las emociones espirituales. Este dominio tend\u00eda a perderse totalmente en Dios. Para Vicente de Pa\u00fal y para las com\u00adpa\u00f1\u00edas creadas por \u00e9l el camino que lleva a la perfecci\u00f3n m\u00e1s alta es el que m\u00e1s nos acerca a Cristo, naturalmente, a Cristo como adorador del Padre, como servidor del plan divino de salvaci\u00f3n de la humanidad, de anunciador de la Buena Nueva a los pobres.<\/p>\n<p>Es decir: \u00abconsumirse por Dios en la pr\u00e1ctica del amor a los pobres. Con eses fin las hermanas viven su consagraci\u00f3n a Dios en el servicio \u2014corno lo expresan nuestras Constituciones-, y ha\u00adcen por ello que el servicio sea la expresi\u00f3n de su consagraci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>La consagraci\u00f3n a Dios: hacer lo que hizo el Hijo de Dios<\/strong><\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal trat\u00f3 sin cesar este tema particular, y eso hasta su muerte: el don de s\u00ed para el servicio de los pobres. Todo eso era nuevo, no se hab\u00eda visto jam\u00e1s cosa parecida, no se hab\u00eda copiado, no se hab\u00eda tomado en pr\u00e9stamo de nadie. Sin embargo cincel\u00f3 su obra con una gran precisi\u00f3n. Por ejemplo: las hermanas deb\u00edan saber la diferencia que hab\u00eda entre su Compa\u00f1\u00eda y las otras muchas que hac\u00edan profesi\u00f3n de servir a los pobres. Las otras cumpl\u00edan su tarea como las Hijas de la Caridad, pero de una ma\u00adnera muy diferente. \u00abEl esp\u00edritu de la Compa\u00f1\u00eda consiste en darse a Dios para amar a Nuestro Se\u00f1or y servirle en la persona de los pobres corporal y espiritualmente\u00bb.<\/p>\n<p>En los textos de los dos fundadores rara vez se encuentra la pa\u00adlabra \u00abvotos\u00bb, pero a cambio encontramos con mucha frecuencia las expresiones darse a Dios, imitar a Cristo, como por ejemplo en esta conferencia de 1640: \u00abHay que hacer lo que hizo el Hijo de Dios en la tierra [&#8230;] trabaj\u00f3 continuamente por el pr\u00f3jimo, visitando y curando a los enfermos, instruyendo a los ignorantes para su salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>El servicio como \u00abestado de caridad\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>Las Hijas de la Caridad no se distinguen de las religiosas simple\u00admente por su estilo de vida. Lo que hace a la Hija de la Caridad es su manera totalmente nueva de entender la perfecci\u00f3n y aspirar a ella.<\/p>\n<p>Las religiosas tienen una muy otra concepci\u00f3n de su vida, y parten de la idea de estado de perfecci\u00f3n. Pero la Hija de la Ca\u00adridad sabe que se encuentra en un \u00abestado de caridad\u00bb. Se sabe llamada a \u00abser testigo de su [de Cristo] caridad hacia los pobres\u00bb, como lo expresa la f\u00f3rmula de los votos. Ella no puede pues tener\u00a0 otra meta que ese darse a s\u00ed misma para servir a Cristo en la per\u00adsona del pobre, lo cual constituye el culmen de su compromiso. Los tres votos tradicionales, condici\u00f3n sine qua non, le conducen a ello y le ofrecen una forma de vida que permite y asegura el ser\u00advicio. Son ante todo la expresi\u00f3n de un amor que no teme ir hasta el don radical de s\u00ed en esta vocaci\u00f3n particular. Son el fin de un caminar espiritual que conduce a la hermana de san Vicente a sellar un pacto sagrado para servir a Cristo en sus hermanos que sufren.<\/p>\n<p><strong>El lugar de los votos en la Compa\u00f1\u00eda: referencias hist\u00f3ricas <\/strong><\/p>\n<p><strong>En tiempo de los fundadores<\/strong><\/p>\n<p>El 29 de noviembre de 1633 Vicente de Pa\u00fal constituy\u00f3 un grupo con las primeras hermanas que trabajaban en las diferentes Cofrad\u00edas de Caridad. Entreg\u00f3 su direcci\u00f3n a Luisa de Marillac para que pudiesen vivir su ideal en una comunidad de hermanas. Ellas se entregaban a Dios asistiendo a los pobres, pero no pro\u00adnunciaban votos. El 19 de julio de 1640 mencionaba Vicente de Pa\u00fal los votos con mucho calor. Fue entonces cuando algunas hermanas le preguntaron si no se les autorizar\u00eda a ellas a hacer votos. San Vicente dijo que s\u00ed, y a\u00f1adi\u00f3 luego algunas explicacio\u00adnes sobre el car\u00e1cter de tales votos y su diferencia con los votos oficiales pronunciados por los religiosos.<\/p>\n<p>Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, el 25 de marzo de 1642, Luisa de Mari-llac, la hermana Barbe Angiboust y otras tres hermanas pronun\u00adciaron votos para toda la vida. Fue esa la primera emisi\u00f3n de vo\u00adtos en la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>Al principio los fundadores se expresaban con prudencia cuando mencionaban los votos. Y fue solo en 1648 cuando los llamaron por su nombre. A partir de esa fecha santa Luisa escri\u00adb\u00eda con frecuencia a san Vicente para pedirle que asistiera a la pronunciaci\u00f3n o a la renovaci\u00f3n de los votos de alguna hermana, que la hac\u00eda en voz alta. Pero no quer\u00edan en modo alguno que la Compa\u00f1\u00eda se convirtiera en una orden religiosa, pues en aquella \u00e9poca eso hubiera obligado a las hermanas a vivir en alg\u00fan tipo de clausura. Y lo que es m\u00e1s, hubieran tenido que renunciar a al\u00adgunas actividades de servicio a los pobres.<\/p>\n<p>En tiempo de los fundadores hab\u00eda una cierta diversidad en los modos de pronunciar los votos. Las hermanas aceptaban el hecho sin dificultad, hecho que por otro lado no cre\u00f3 ninguna diferencia entre ellas en cuanto Hijas de la Caridad. Las que no ten\u00edan votos viv\u00edan sin ning\u00fan problema con las que s\u00ed los hab\u00edan pronunciado para un a\u00f1o o para toda la vida, y ello no perturbaba para nada la armon\u00eda en la vida comunitaria.<\/p>\n<p>Los votos no eran obligatorios para ninguna Hija de la Cari\u00addad. Muchas hermanas los pronunciaban, pero no sabemos si los pronunciaban cada a\u00f1o o para toda la vida.<\/p>\n<p>Para pronunciar los votos se requer\u00eda el permiso del se\u00f1or Vi\u00adcente en cuanto superior. Luisa de Marillac ped\u00eda autorizaci\u00f3n en cada caso, fuera para la primera emisi\u00f3n o para la renovaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para que la emisi\u00f3n de los votos fuera permitida los superiores ped\u00edan <strong>tres condiciones<\/strong>:<\/p>\n<p>1-Las hermanas deb\u00edan ser miembros de la Compa\u00f1\u00eda desde hac\u00eda algunos a\u00f1os.<\/p>\n<p>2-Deb\u00edan llevar una vida de verdadera Hija de la Caridad.<\/p>\n<p>3-Deb\u00edan mostrarse perseverantes en su vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La emisi\u00f3n de los votos \u00abpara toda la vida\u00bb era permitida a algunas humanas.<\/p>\n<p>Santa Luisa y las hermanas que hab\u00edan pronunciado los votos para toda la vida, los renovaban todos los a\u00f1os.<\/p>\n<p>Cuando se trataba de hermanas j\u00f3venes Vicente dud\u00f3 durante algunos a\u00f1os entre la autorizaci\u00f3n para pronunciar votos para un a\u00f1o o para toda la vida.<\/p>\n<p>En 1651 se decidi\u00f3 finalmente a autorizar <strong>los votos para un a\u00f1o<\/strong>, y eso para todas las hermanas de la Compa\u00f1\u00eda, aunque se sigui\u00f3 permitiendo a algunas pronunciar votos para toda la vida.<\/p>\n<p>En tiempo de los fundadores fue introduci\u00e9ndose cada vez m\u00e1s la costumbre de pronunciar votos. A veces el se\u00f1or Vicente se expresaba como si debieran pronunciarlos todas las hermanas.<\/p>\n<p>Es dif\u00edcil conocer las razones exactas que movieron a los funda\u00addores a preferir los votos anuales. Podr\u00edamos aventurar las siguientes:<\/p>\n<p>Quer\u00edan que se diferenciaran claramente de los votos solem\u00adnes, a fin de que las Hijas de la Caridad fueran reconocidas m\u00e1s f\u00e1cilmente como Compa\u00f1\u00eda, y no como \u00abcongregaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Hab\u00edan tomado conciencia de la situaci\u00f3n insegura de un buen n\u00famero de hermanas. Ve\u00edan en los votos anuales una ventaja para la vida espiritual de las hermanas, que se hab\u00edan asociado en el comienzo a mujeres laicas para el servicio de los pobres. La mis\u00adma santa Luisa explicaba que \u00abeso es m\u00e1s agradable a Dios que si fuera de otra manera, pues teniendo la voluntad libre al final del a\u00f1o, la pod\u00e9is entregar a Dios de nuevo una vez m\u00e1s\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Despu\u00e9s de la muerte de los fundadores<\/strong><\/p>\n<p>Mientras vivieron los fundadores, y despu\u00e9s de su muerte du\u00adrante alg\u00fan tiempo, las hermanas eran libres para decidir si que\u00adr\u00edan emitir los votos o no. Pero despu\u00e9s de 1660 ya no hubo lugar para \u00abvotos perpetuos\u00bb, no se permit\u00edan m\u00e1s que votos anuales. Las hermanas pronunciaban los votos en diferentes fechas del a\u00f1o y los renovaban un a\u00f1o despu\u00e9s.<\/p>\n<p>El 10 de marzo de 1669 el director general comunic\u00f3 a las hermanas en una conferencia que el superior general hab\u00eda fijado la fecha del 25 de marzo para la pronunciaci\u00f3n de los votos. La fiesta de la Anunciaci\u00f3n recuerda el d\u00eda de 1642 en que Luisa y algunas de sus hermanas hab\u00edan pronunciado los votos por vez primera.<\/p>\n<p>Parece que la emisi\u00f3n de los votos hab\u00eda llegado a ser com\u00fan para todas las hermanas, aunque a\u00fan exist\u00eda una cierta variedad en cuanto al compromiso primero.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la Revoluci\u00f3n Francesa la emisi\u00f3n de los votos y su renovaci\u00f3n se convirtieron en condiciones necesarias para permanecer en la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>A lo largo de la historia la Compa\u00f1\u00eda ha aspirado siempre a guardar su identidad, en las diferentes \u00e9pocas y en un proceso continuo de desarrollo. Todos los superiores han velado para que fuera respetada la naturaleza de los votos pronunciados por las Hijas de la Caridad, y fuera siempre fiel a la intenci\u00f3n de san Vicente y santa Luisa. Sin embargo hay que se\u00f1alar que, en algu\u00adnas ocasiones o por motivo de costumbres existentes en ciertos grupos, se han podido interpretar esos votos de un modo muy cercano a los pronunciados en \u00f3rdenes religiosas. La fidelidad fue confirmada a perpetuidad en y por medio de la aprobaci\u00f3n de la Santa Sede el 2 de febrero de 1983. Esa aprobaci\u00f3n defi\u00adne los votos de la siguiente manera: \u00abno religiosos, es decir, no pertenecientes a una orden, anuales y renovables, y la Iglesia los reconoce tal como son entendidos en la Compa\u00f1\u00eda en fidelidad a los fundadores\u00bb.<\/p>\n<p>Este peque\u00f1o resumen de la evoluci\u00f3n de los votos pronun\u00adciados por las hermanas de la Compa\u00f1\u00eda puede ayudarnos a com\u00adprender mejor<\/p>\n<p><strong>los votos de las Hermanas y su relaci\u00f3n con el servicio<\/strong>.<\/p>\n<p>El lazo estrecho entre consagraci\u00f3n a Dios y servicio ha sido puesto en duda a veces a lo largo de la historia, o ha sido visto como oposici\u00f3n entre<\/p>\n<p><strong>Vida consagrada a Dios o servicio<\/strong><\/p>\n<p>El lugar atribuido al servicio y, en caso de necesidad, la pri\u00admac\u00eda que se le concede, se ha visto a veces como un debilita\u00admiento, es m\u00e1s, como devaluaci\u00f3n de la consagraci\u00f3n a Dios, de los votos, de la vida espiritual, de la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Algunas personas han exagerado con frecuencia este punto al decir que preferimos el activismo a la oraci\u00f3n, el hombre a Dios. \u00bfCu\u00e1l era la postura de Vicente de Pa\u00fal en este tema? Es induda\u00adble que las Hijas de la Caridad, empezando por Margarita Naseau, han entregado su vida a Dios. Enti\u00e9ndase bien: no estoy diciendo que ellas hayan pronunciado votos desde el comienzo. No son los votos la se\u00f1al caracter\u00edstica de la hermana de san Vicente de Pa\u00fal. Para ser Hija de la Caridad hab\u00eda y hay que, consagrar su vida a Dios. As\u00ed se lee en san Vicente: \u00abSer Hija de la Caridad es amar a Nuestro Se\u00f1or tierna y constantemente\u00bb.<\/p>\n<p>Nuestra identidad tiene sus ra\u00edces ante todo en nuestra rela\u00adci\u00f3n con Cristo. Las Compa\u00f1\u00edas se definen ante todo por una fe vivida en comunidad por medio del don de s\u00ed a Cristo. Vicente quer\u00eda destacar la diferencia entre la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad y las \u00f3rdenes de clausura. Seg\u00fan \u00e9l, nosotras deber\u00edamos ser m\u00e1s bien grupos de personas creyentes, c\u00e9lulas vivas de fe en Jesucristo. Los que nos rodean deben ver y saber que somos Hijas de la Caridad por amor a Dios. Dec\u00eda san Vicente: \u00abUna hija de la caridad es una hija de Dios\u00bb. Sol\u00eda adem\u00e1s se\u00f1alar en todos los tonos y de todas las maneras que al darse a Dios, una hija de la caridad se sacrifica para el servicio de los m\u00e1s abandonados. \u00abPara\u00bb es el lazo de uni\u00f3n entre consagraci\u00f3n y servicio, seg\u00fan las palabras de san Vicente: \u00abSois pobres Hijas de la Caridad que os hab\u00e9is entregado a Dios para el servicio de los pobres\u00bb.<\/p>\n<p><strong>\u00bfConsagraci\u00f3n a Dios y servicio?<\/strong><\/p>\n<p>Sucumbir a la tentaci\u00f3n de sustituir el \u00abpara\u00bb por el \u00aby\u00bb ha sido siempre un peligro para la Compa\u00f1\u00eda. \u00abPara\u00bb cimienta el trabajo de la Compa\u00f1\u00eda sobre el servicio de los pobres. Por el contrario, \u00aby\u00bb har\u00eda de la Compa\u00f1\u00eda un grupo cerrado sobre s\u00ed mismo, y no una sociedad de vida apost\u00f3lica.<\/p>\n<p><strong>Servir a Cristo en la persona del pobre: raz\u00f3n de ser de la Compa\u00f1\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>Nosotras no encontramos nuestra identidad viviendo en el in\u00adterior de la Compa\u00f1\u00eda cuando el servicio de los pobres nos llama hacia el exterior y nos hace vivir la consagraci\u00f3n a Dios en el mundo. La Compa\u00f1\u00eda era seg\u00fan san Vicente el lugar de consa\u00adgraci\u00f3n para el servicio. El servicio y los pobres siguen siendo la raz\u00f3n de ser de la Compa\u00f1\u00eda, como lo dec\u00eda Vicente: \u00abPara eso Dios os ha puesto y reunido en comunidad, para eso ha hecho Dios vuestra Compa\u00f1\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p>Hacemos voto de servir a los pobres, y el ayudarles no es ni accesorio en nuestra vida ni secundario en la observancia de los votos. Por el contrario, constituye el coraz\u00f3n y la esencia de nues\u00adtro ser, y solo la pr\u00e1ctica de la pobreza, castidad y obediencia hace posible la presencia de ese punto fundamental, pues lo protege y lo consolida. Hace que nuestra vida sea un estado de caridad, que seg\u00fan Vicente es la perfecci\u00f3n m\u00e1s alta. As\u00ed lo dice a la hermana Ana Hardemont en una carta en tonos inimitables: \u00ab\u00a1Oh, hermana m\u00eda! \u00a1qu\u00e9 consolada se sentir\u00e1 en la hora de la muerte por haber consumido su vida por el mismo fin por el que Jesucristo entreg\u00f3 su vida! Por la caridad, por Dios, por los pobres. Si conociera su dicha, en verdad, hermana, se sentir\u00eda arrebatada de gozo. Pues haciendo lo que hace cumple la ley y los profetas, que nos man\u00addan amar a Dios con todo el coraz\u00f3n y a nuestro pr\u00f3jimo como a nosotros mismos. \u00bfY qu\u00e9 m\u00e1s grande acto de amor se puede hacer que darse a s\u00ed mismo todo entero, por estado y por oficio, para la salvaci\u00f3n y el consuelo de los afligidos? Esa es nuestra perfecci\u00f3n. No tiene que hacer m\u00e1s que unir el afecto a la acci\u00f3n y someterse al buen querer de Dios haciendo y sufriendo todas las cosas con las mismas intenciones con que Nuestro Se\u00f1or ha hecho y sufrido cosas semejantes. Ruego al Se\u00f1or que nos haga a todos esa gracia<\/p>\n<p><strong>\u00abTened un gran coraz\u00f3n,<\/strong><\/p>\n<p><strong>al que nada le parezca dif\u00edcil<\/strong><\/p>\n<p><strong>por el santo amor de Dios\u00bb <\/strong>(SLM, c. 140)<\/p>\n<p>Sor Alfonsa Richartz<\/p>\n<p>La Milagrosa<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Me han pedido que presente brevemente el carisma vicenciano de los votos, sobre todo en el servicio que se presta a los seres humanos que se encuentran en desamparo y en sufrimiento. 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