{"id":403296,"date":"2021-02-13T08:03:21","date_gmt":"2021-02-13T07:03:21","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=403296"},"modified":"2020-11-29T11:04:55","modified_gmt":"2020-11-29T10:04:55","slug":"luisa-de-marillac-vii-lineas-de-fuerza-y-dificultades-en-los-comienzos-de-la-compania-como-inspiraba-luisa-de-marillac-a-las-hermanas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-vii-lineas-de-fuerza-y-dificultades-en-los-comienzos-de-la-compania-como-inspiraba-luisa-de-marillac-a-las-hermanas\/","title":{"rendered":"LUISA de MARILLAC (VII): L\u00edneas de fuerza y dificultades en los comienzos de la Compa\u00f1\u00eda. C\u00f3mo inspiraba Luisa de Marillac a las hermanas."},"content":{"rendered":"<p><strong>Bases de la formaci\u00f3n de las hermanas en la visi\u00f3n de los fun\u00addadores<\/strong><\/p>\n<p>Un poco antes de morir escribi\u00f3 Luisa de Marillac una de sus \u00faltimas cartas a sor Margarita Ch\u00e9tif destinada en Arras. Se mues\u00adtra preocupada por la evoluci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad, y describe las condiciones y las cualidades requeridas para entrar en la Compa\u00f1\u00eda. Las j\u00f3venes tienen que responder a las exigencias de su misi\u00f3n y llevar a cabo los objetivos de la Compa\u00f1\u00eda. Este es un extracto de la carta escrita el 10 de enero de 1660: \u00ab\u00bfNo encuentra usted j\u00f3venes que quieran entregarse en la Compa\u00f1\u00eda al servicio de Nuestro Se\u00f1or en la persona de los pobres? Sabe usted que tenemos algunas de m\u00e1s lejos que de ah\u00ed; lo que hace falta son esp\u00edritus bien hechos que deseen la perfec\u00adci\u00f3n de las verdaderas cristianas, que quieran morir a s\u00ed mismas por la mortificaci\u00f3n y la verdadera renuncia hecha ya en el santo bautismo, para que el esp\u00edritu de Jesucristo reine en ellas y les d\u00e9 la firmeza en la perseverancia en esta forma de vida del todo espiritual, aunque se manifiesta en continuas acciones exteriores que parecen bajas y despreciables a los ojos del mundo, pero que son grandes ante Dios y sus \u00e1ngeles\u00bb.<\/p>\n<p>Entre los comienzos de la Compa\u00f1\u00eda y esta carta han pasado veintisiete a\u00f1os. En la \u00e9poca de los comienzos enviaba Vicente una carta a Luisa en la que enumeraba las virtudes que deb\u00edan te\u00adner las j\u00f3venes ayudantes de las Cofrad\u00edas de Caridad: \u00abNo dudo que ellas sean tal como usted me las describe, pero es de esperar que cambien y que la oraci\u00f3n les haga ver sus defectos y les ani\u00adme a corregirlos. Bueno ser\u00e1 que usted les diga en qu\u00e9 consisten las virtudes s\u00f3lidas, sobre todo la de la mortificaci\u00f3n interior y exterior de nuestro juicio, de nuestra voluntad, de los recuerdos, de la vista, del o\u00eddo, del hablar y del escuchar y de los dem\u00e1s sentidos; de los afectos que tenemos a las cosas malas, in\u00fatiles e incluso a las buenas, todo ello por amor a Nuestro Se\u00f1or, que hizo todo eso. Habr\u00e1 que hacerles fuertes en todo esas virtudes, sobre todo en la de la obediencia y en la de la indiferencia&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Margarita Naseau fue la primera que \u00abindic\u00f3 el camino\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>Margarita Naseau fue el ejemplo m\u00e1s hermoso, modelo de las virtudes que se esperan de una hija de la caridad. En sus conferencias Vicente de Pa\u00fal evoc\u00f3 con frecuencia a aquella campesina tan buena que, seg\u00fan dec\u00eda \u00e9l, fue \u00abla primera que tuvo la dicha de mostrar el camino a las dem\u00e1s\u00bb. Desde la muerte de aquella \u00abprimera hija de la caridad\u00bb Luisa tuvo la idea firme de reunir a las j\u00f3venes de las diferentes Cofrad\u00edas. Se acordaba de la \u00abluz de Pentecost\u00e9s\u00bb, y estaba segura de que trabajar\u00eda un d\u00eda junto con otras para ayudar a los seres humanos. Sin duda, eso le daba la fuerza para obrar y para buscar sin descanso una soluci\u00f3n para acogerlas, formarlas y darles una educaci\u00f3n. Margarita era para ella, igual que para Vicente de Pa\u00fal, una se\u00f1al de la Providencia. Buscaban j\u00f3venes parecidas a ella para las Cofrad\u00edas, j\u00f3venes de buena voluntad y dispuestas a servir. Pero \u00bfc\u00f3mo reunirlas? No ve\u00edan con claridad qu\u00e9 forma deb\u00edan dar al grupo. En cualquier caso no se tratar\u00eda de hacerlas monjas. Efectivamente, eso hubiera significado la clausura y hubiera impedido las &#8216;idas y venidas&#8217;, lo que es impensable si se quiere servir a los pobres. Decidieron pues reunir a cuatro o cinco j\u00f3venes de manera no oficial en la vivienda<\/p>\n<p><strong>Fundaci\u00f3n de una comunidad<\/strong><\/p>\n<p>Estos comienzos dif\u00edciles dotaron a la comunidad de cierta fuerza. Nadie ten\u00eda proyectos muy precisos para el futuro. No se pronunciaba la palabra \u00abfundaci\u00f3n\u00bb. Solo unos a\u00f1os despu\u00e9s, Vicente de Pa\u00fal, recordando el pasado, pudo destacar el hecho siguiente: \u00abComo vuestra fundaci\u00f3n no ha sido obra de los hom\u00adbres, pod\u00e9is decir con toda raz\u00f3n que es obra de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Al comienzo no se necesit\u00f3 ning\u00fan permiso para reunir a las j\u00f3venes. Las se\u00f1oras de las Cofrad\u00edas se sent\u00edan muy contentas y animadas por tener j\u00f3venes dedicadas y dispuestas a ayudarles. Esas mujeres de mundo se sent\u00edan tan contentas que siguieron con entusiasmo aquel despliegue de buena voluntad que se exten\u00add\u00eda a c\u00edrculos de la sociedad cada vez m\u00e1s amplios.<\/p>\n<p>Luisa de Marillac redact\u00f3 junto con san Vicente un orden del d\u00eda y un reglamento para aquellas j\u00f3venes. Eso era necesario para poner orden en la vida diaria, pero defin\u00eda tambi\u00e9n las bases y el fin de su vida al servicio de los pobres. No ofrec\u00edan aquellas reglas ninguna definici\u00f3n vaga, como se ver\u00eda m\u00e1s tarde cuando se les preguntaba a las hermanas acerca de su identidad. El se\u00f1or Vicente explic\u00f3 el reglamento en tres conferencias que dio en el espacio de ocho meses. Y luego confi\u00f3 a Luisa de Marillac sola la educaci\u00f3n y la formaci\u00f3n de las hermanas.<\/p>\n<p><strong>Objetivos de la peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>As\u00ed se pod\u00edan resumir desde el principio mismo los objetivos de la Compa\u00f1\u00eda: La Cofrad\u00eda de las j\u00f3venes y viudas, sirvientas de los pobres dentro de las Cofrad\u00edas de la Caridad, fue creada para honrar el amor de Nuestro Se\u00f1or hacia los enfermos pobres; deb\u00edan servir dondequiera se les enviara. Seg\u00fan la misi\u00f3n que les fuera confiada por las directoras de las Cofrad\u00edas, se pon\u00edan al servicio de los enfermos, d\u00e1ndoles tambi\u00e9n ayuda espiritual. Se a\u00f1ad\u00eda luego la explicaci\u00f3n precisa del uso del tiempo y la presen\u00adtaci\u00f3n de las virtudes que deb\u00edan practicar.<\/p>\n<p><strong>Fundamentos de la Compa\u00f1\u00eda a la luz de los principios educa\u00adtivos de Luisa de Marillac<\/strong><\/p>\n<p>Luisa de Marillac sab\u00eda muy bien cu\u00e1l era su tarea propia; adem\u00e1s ten\u00eda que encargarse de las reci\u00e9n llegadas y adaptarlas a las actividades propias de la Compa\u00f1\u00eda<\/p>\n<p>La vida de las j\u00f3venes servidoras de los pobres comprend\u00eda tres puntos:<\/p>\n<ul>\n<li>la vida de piedad;<\/li>\n<li>la vida en com\u00fan;<\/li>\n<li>el servicio de los pobres.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Las j\u00f3venes ven\u00edan con la intenci\u00f3n de ponerse al servicio de los pobres por amor de Dios. Eso lo hac\u00edan viviendo en grupo, lo cual les parec\u00eda bien, pues el ejemplo de la vida en soledad de Margarita Naseau les animaba a ellas a vivir juntas. Pero vivir en su casa propia y vivir en grupo son dos cosas muy diferentes. Aquellas j\u00f3venes ten\u00edan m\u00e1s o menos la misma edad, y ensegui\u00adda descubrir\u00edan que la vida en comunidad impone unas reglas. Hay que a\u00f1adir que Luisa demostr\u00f3 ser una fina sic\u00f3loga para dirigirlas y formarlas. En efecto, aquellas campesinas no hab\u00edan recibido mucha educaci\u00f3n. No sab\u00edan mucho de modales finos, pero estaban all\u00ed para algo. Luisa tuvo que rehacer su educaci\u00f3n. Demostr\u00f3 una gran paciencia, evitaba humillarlas y culparles, manteni\u00e9ndose a la vez filme en los aspectos fundamentales. Jus\u00adtificaba todas sus llamadas de atenci\u00f3n por la necesidad de tender hacia la virtud y sobre todo hacia el amor. No podemos menos de admirar c\u00f3mo la fe, el amor y la disponibilidad de aquellas her\u00admanas pudieron superar tantos obst\u00e1culos.<\/p>\n<p>Con el paso del tiempo la Compa\u00f1\u00eda se afirm\u00f3 en sus reglas de vida y as\u00ed les fue m\u00e1s f\u00e1cil a las reci\u00e9n llegadas integrarse y for\u00admarse siguiendo simplemente el ejemplo de las otras. Sin embar\u00adgo no dejaron de surgir problemas, pues se establecieron nuevas fundaciones lejos de Par\u00eds. Luisa les escrib\u00eda sin descanso. En sus cartas expresaba alabanzas, daba consejos, animaba y llamaba al orden, sin perder jam\u00e1s de vista el objetivo principal:<\/p>\n<p><strong>Servir a Cristo estando disponibles para servir a los pobres<\/strong><\/p>\n<p>Hab\u00eda que hacer comprender a las hermanas cu\u00e1les eran las condiciones, los objetivos, las exigencias y las caracter\u00edsticas de ese servicio. En efecto, la identidad de aquellas nuevas sirvientes de los pobres depend\u00eda b\u00e1sicamente de su manera de servir.<\/p>\n<p><strong>Las condiciones del servicio<\/strong><\/p>\n<p>De acuerdo con Vicente de Pa\u00fal Luisa intentaba explicar esas condiciones a las hermanas en su tiempo de formaci\u00f3n en Par\u00eds. Y luego no dejaba de record\u00e1rselas en su abundante correspon\u00addencia.<\/p>\n<p>Para los fundadores la primera y la m\u00e1s importante de las con\u00addiciones era:<\/p>\n<p><strong>Una vida de piedad<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>dar gloria a Dios<\/li>\n<li>imitar a Jesucristo<\/li>\n<\/ul>\n<p>Sabemos cu\u00e1ntas veces lo repiti\u00f3 san Vicente en sus textos: \u00ab\u00a1Abandon\u00e9monos a Dios!\u00bb. Para Luisa eso exige \u00abvencerme a m\u00ed misma y despegarme de las satisfacciones que van contra Dios, y renunciar al mal uso de mis sentidos y pasiones, pues nadie que no haya muerto antes de ese modo resucitar\u00e1 con Jes\u00fasm2\u00bb.<\/p>\n<p>El servicio no debe en ning\u00fan caso convertirse en activismo. Notemos que ese peligro nos acecha tambi\u00e9n hoy. La fidelidad hacia Dios exige que sigamos en todo el ejemplo de Jes\u00fas, y que<\/p>\n<p><strong>obremos con \u00abpureza de intenci\u00f3n\u00bb,<\/strong><\/p>\n<p>como lo dice Luisa. As\u00ed se lo recuerda a sor Ana Harde-mont, que cuidaba del buen funcionamiento del H\u00f3tel-Dieu de Montreuil con un celo algo excesivo, lo que a Luisa le parec\u00eda sospechoso. Por eso Luisa le conmina a que guarde mesura en todo: \u00abEn nombre de Dios, mis queridas hermanas, os ruego que en medio de los aplausos y la alabanza que recib\u00eds en ese lugar no os olvid\u00e9is de la fidelidad que deb\u00e9is a Dios, y el cuidado que de\u00adb\u00e9is tener en trabajar en vuestra propia perfecci\u00f3n, haciendo todas\u00a0 vuestras acciones con pureza de intenci\u00f3n y el deseo de seguir los ejemplos de Jes\u00fas crucificado\u00bb.<\/p>\n<p>Pero el alma recta y justa no experimenta solamente el \u00e9xito sino tambi\u00e9n la incomprensi\u00f3n y la calumnia. La misma Luisa se sab\u00eda unida a la cruz de Cristo en todos los sucesos de su vida. Y as\u00ed ense\u00f1a a las hermanas que todo dolor es un estado que les hace semejantes a Jes\u00fas sufriendo, y que por eso<\/p>\n<p><strong>participan en los sufrimientos de Jes\u00fas en la cruz<\/strong>.<\/p>\n<p>Experimentar el dolor con paz y con amor es un modo de hon\u00adrar el misterio de la redenci\u00f3n. Escribe Luisa: \u00abLe aseguro que he padecido con usted todas las penas que s\u00e9 que usted ha sufrido. Eso es una se\u00f1al, mi querida hermana, del amor que el Se\u00f1or le tiene, pues le ha escogido para<\/p>\n<p><strong>honrarle en sus sufrimientos<\/strong>\u00bb.<\/p>\n<p>Pero despu\u00e9s de escribirles esas palabras de consuelo, Luisa les reprocha su conducta hacia el se\u00f1or cura p\u00e1rroco. El sacerdote jansenista hostigaba a las hermanas, y estas, intentando defender\u00adse, le hab\u00edan faltado al respeto. Luisa quer\u00eda restaurar las buenas relaciones con aquel sacerdote. Pero acab\u00f3 por sacar de all\u00ed a las hermanas, pues todo este asunto acab\u00f3 por desbordar ciertos l\u00ed\u00admites.<\/p>\n<p>Las hermanas se encontraban con muchas contradicciones. El servicio a los pobres es un camino sembrado de trampas, en el que no se cosecha \u00e9xito, alabanzas y gratitud. Luisa tuvo que ense\u00f1ar a las hermanas a armarse de valor y a soportar los sufrimientos. Les escribe: \u00abOs ruego que est\u00e9is atentas y pens\u00e9is que para agra\u00addar a Dios no hace falta sentir siempre alegr\u00eda y consuelo. Pues el hijo de Dios ha llevado a cabo la obra de salvaci\u00f3n de todo el mundo por medio de las tristezas y de los dolores, es muy razona\u00adble que si queremos tener parte en sus m\u00e9ritos estemos dispuestas a aceptar los sufrimientos\u00bb.<\/p>\n<p>Luisa ve incluso la muerte de una hermana como un acto de amor que se acepta, pues ella consiente \u00aben entregar [su] alma libremente al Padre Eterno, con el deseo de que su propia muerte honre el momento de la muerte de su Hijo\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Motivaci\u00f3n insuficiente de las hermanas<\/strong><\/p>\n<p>Luisa aprovecha todas las ocasiones posibles para conducir a las hermanas al camino de la entrega total. Dios ha confiado a las hermanas la misi\u00f3n de continuar la obra de la redenci\u00f3n, y eso implica una uni\u00f3n firme con Dios. Escribe Luisa: \u00abTenemos que ser de Dios, que quiere que no queramos nada m\u00e1s que lo que \u00e9l quiere\u00bb. Escribe en otra carta: \u00abTenemos que ser de Dios, ente\u00adramente todas de Dios, y para serlo tenemos que desarraigarnos de nosotras mismas\u00bb.<\/p>\n<p>Sabe muy bien que los consejos y los avisos destinados a las hermanas valen tambi\u00e9n para ella misma, pues se conoce bien. Orientar a las siervas de los pobres por el camino, animarles a llegar incluso a lo m\u00e1s alto de la santidad no es un asunto trivial. Esta tarea es tanto m\u00e1s dif\u00edcil cuanto m\u00e1s crecen las exigencias anejas a la organizaci\u00f3n y a la direcci\u00f3n espiritual de la Compa\u00ad\u00f1\u00eda. Velar por la consagraci\u00f3n de cada hermana y de la Compa\u00f1\u00eda exige un gran cuidado, mucha vigilancia y amor, y una grand\u00edsi\u00adma prudencia para no invadir el terreno de los sacerdotes y de los confesores. Esto pod\u00eda leer Luisa en una carta del se\u00f1or Vicente fechada a principios de julio de 1642: \u00abNo s\u00e9 yo que las j\u00f3venes se hayan quejado de que usted no les permite hablar a personas espirituales. Avisar\u00e9 al padre Portan del punto que dijimos ayer [&#8230;]. Qu\u00e9dese tranquila en cuanto a las peque\u00f1as dificultades de que me habl\u00f3 ayer. Tengo unos 25 a\u00f1os de experiencia sobre hasta d\u00f3nde debe ir la direcci\u00f3n de dentro de casa y la de fuera, y de los inconvenientes de una y otra. Le informar\u00e9 de todo eso. Cuide su salud y mant\u00e9ngase alegre&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Una tal carta no pod\u00eda darle a Luisa mucho \u00e1nimo. Por otro lado ella no ten\u00eda ninguna predisposici\u00f3n natural a simplificar las cosas. Buscaba la perfecci\u00f3n en todo. Este aspecto de su car\u00e1cter le daba una ventaja para la misi\u00f3n que ten\u00eda que llevar a cabo.<\/p>\n<p>Quer\u00eda en efecto llevar a las hermanas a una alta santidad. Pero las hermanas le decepcionaban de vez en cuando. Por eso sent\u00eda a veces pena. As\u00ed se desprende de una carta dirigida a Vicente de Pa\u00fal al comienzo del verano de 1642: \u00abMe encuentro algo agobiada por una serie de dificultades, por las disposiciones de esp\u00edritu de la mayor parte de todas nuestras hermanas; le aseguro, padre, que eso me causa una gran confusi\u00f3n ante Dios y ante el mundo, por mi incapacidad de ayudar a estas j\u00f3venes a hacer el bien. Suplico a la bondad de Dios que se lo haga ver a usted para que ponga remedio&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>El motivo de la carta es el siguiente: Luisa se hab\u00eda enterado, al final de una jornada larga de trabajo con los ni\u00f1os abandona\u00addos, de que una de las hermanas hab\u00eda decidido dejar la Compa\u00ad\u00f1\u00eda un a\u00f1o solo despu\u00e9s de haber ingresado en ella. Adem\u00e1s esa hermana ten\u00eda que ir a ayudar al d\u00eda siguiente por la ma\u00f1ana a la Cofrad\u00eda de Saint-Sulpice, donde hab\u00eda una hermana a punto de fallecer. Luisa aconsej\u00f3 a esa hermana que se confesara al d\u00eda siguiente por la ma\u00f1ana. En ning\u00fan lugar podemos leer c\u00f3mo lle\u00adg\u00f3 a arreglarse ese asunto. No tenemos testimonios m\u00e1s que del apoyo moral con el que contribu\u00eda san Vicente, quien no ayudaba en nada a resolver los problemas concretos, pues \u00e9l no hace m\u00e1s que recordar en su carta los veinticinco a\u00f1os de experiencia de acompa\u00f1amiento espiritual.<\/p>\n<p><strong>Actitud interior en el servicio<\/strong><\/p>\n<p>Luisa ense\u00f1aba a las hermanas que la aspiraci\u00f3n interior a la santidad, as\u00ed como el camino que conduce a ella, no son m\u00e1s que una respuesta natural a la llamada del Se\u00f1or a servirle \u00abtal como a \u00e9l le agradara\u00bb.<\/p>\n<p>Eso no significa otra cosa que<\/p>\n<p><strong>servir a Dios en la persona de los pobres<\/strong>.<\/p>\n<p>A la hija de la caridad se le invita a consagrarse a ese servicio con todas sus fuerzas, con fe y con amor. Eso quiere decir seguir la l\u00f3gica del evangelio, que pide que se vea el rostro de Cristo en los peque\u00f1os, los humildes y los despreciados. Las hermanas deben, gracias a su fe, consagrar su vida a esa obra de amor. Luisa les explicaba esos objetivos elevados de diversas maneras. Por ejemplo: \u00abTenemos que tener siempre ante nuestros ojos a nues\u00adtro modelo, que es la vida ejemplar de Jesucristo, a cuya imitaci\u00f3n hemos sido llamadas, no solo como cristianas sino adem\u00e1s por haber sido escogidas por Dios para servirle en la persona de los pobres\u00bb. La lectura del evangelio debe reforzar la fe y el amor. Las actitudes de Cristo durante su vida p\u00fablica son un ejemplo sin parang\u00f3n, y siguen siendo nuestra referencia absoluta.<\/p>\n<p>As\u00ed exhortaba Luisa a servir a los pobres: \u00abCuando pienso en la felicidad de todas vosotras admiro el hecho de que os haya escogido la Providencia; usad bien esa elecci\u00f3n y agradad a Dios sirviendo a vuestros amos, sus miembros queridos, con devoci\u00f3n, dulzura y humildad\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Trabajar a imitaci\u00f3n de Cristo crucificado<\/strong><\/p>\n<p>Luisa animaba a las hermanas a seguir el ejemplo de Jes\u00fas. Haciendo lo que Nuestro Se\u00f1or hizo en la tierra e imit\u00e1ndole, las hermanas avanzar\u00edan con seguridad por el camino de la cruz. Esta era para Luisa la \u00fanica manera posible de animar a las hermanas: \u00ab\u00bfNo quer\u00e9is, mis queridas hermanas, seguir a ese Jes\u00fas tan dig\u00adno de amor, aunque est\u00e9 lleno de llagas y en la cruz? Par\u00e9ceme que ya os la he mostrado tal como \u00e9l mismo nos la ha ofrecido, y que todas, llenas de amor y de valent\u00eda, dir\u00e9is con el ap\u00f3stol Tom\u00e1s, vayamos y muramos con \u00e9l\u00bb.<\/p>\n<p>Luisa animaba incansablemente a las hermanas a cumplir su deber y a seguir fielmente a Cristo. Aquella nueva manera de vi\u00advir en comunidad dentro de la Iglesia exig\u00eda de cada hermana un amor a Dios muy fuerte y un deseo profundo de imitar a Cristo, nuestro redentor. Las Hijas de la Caridad no podr\u00edan construir su identidad m\u00e1s que siguiendo a Cristo con la mayor perseverancia. Luisa se lo advert\u00eda ya en 1640: \u00ab\u00a1Cu\u00e1n larga, amable y deseable es la eternidad bienaventurada, hacia la que no podemos caminar m\u00e1s que siguiendo a Jes\u00fas, trabajando y sufriendo continuamente! Y \u00e9l no hubiera podido llevarnos hacia la vida eterna si no hubiera perseverado hasta la muerte en la cruz\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Exhortaci\u00f3n al fervor, a la dulzura y al amor<\/strong><\/p>\n<p>Muchas hermanas siguieron esas ense\u00f1anzas con fe y con valent\u00eda, llegaron incluso a practicar actos heroicos. Pero Luisa sent\u00eda mucho dolor cuando las hermanas descuidaban el servicio, como parece sucedi\u00f3 en Angers. Luisa les reprendi\u00f3 sin amba\u00adges: \u00abNo puedo ocultaros el dolor de mi coraz\u00f3n motivado por lo que se me ha dicho de que dej\u00e1is mucho que desear en muchos aspectos. \u00a1C\u00f3mo, mis pobres hermanas! \u00bfdejaremos que nuestro enemigo prevalezca sobre nosotras? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el esp\u00edritu de fervor que os animaba al comienzo de la fundaci\u00f3n en Angers? [&#8230;] \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la dulzura de la caridad que deber\u00edais practicar con tanto cuidado hacia nuestros queridos amos, los pobres enfer\u00admos? Si nos alejamos aunque sea solo un poco del pensamiento de que ellos son los miembros de Cristo, eso ser\u00eda causa infalible de que disminuyeran en nosotras esas bellas virtudes\u00bb. Escribe en otra ocasi\u00f3n: \u00abDeseo que todas ellas est\u00e9n llenas de un amor fuerte, que les haga ocuparse de Dios con toda suavidad, y del servicio de los pobres con toda caridad\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Exigencias del servicio<\/strong><\/p>\n<p>El se\u00f1or Vicente y Luisa de Marillac insist\u00edan con frecuencia sobre la actitud que hay que adoptar hacia los pobres, pues eso era fundamental e indispensable para responder a todas las peticiones de ayuda. Estos son los puntos en los que se fundamentaba la conducta que ten\u00edan que seguir:<\/p>\n<p><strong>La disponibilidad<\/strong>,<\/p>\n<p>la capacidad de olvidarse de s\u00ed misma, de abandonar todo lo que se hab\u00eda hecho en el mundo en el que se hab\u00eda vivido. Vicente de Pa\u00fal escrib\u00eda ya en 1634: \u00abHay que tener la disponibilidad de ir a todas partes adonde se nos ordene, incluso pedirlo, y decir: No soy ni de aqu\u00ed ni de all\u00ed, sino de cualquier lugar en que le plazca a Dios que yo est\u00e9\u00bb. Y en una conferencia del 18 de octubre de 1655 podemos leer: \u00abAs\u00ed es como ten\u00e9is que comportaros para ser buenas hijas de la caridad, ir adonde Dios quiera; si a \u00c1frica, a \u00c1frica; al ej\u00e9rcito, a las Indias, adonde se os pida. Sois hijas de la caridad: hay que ir all\u00e1\u201d.<\/p>\n<p>Luisa menciona tambi\u00e9n esta exigencia de disponibilidad y la vincula a la obediencia a la voluntad de Dios, a la imitaci\u00f3n de Cristo en la cruz. De ese modo pod\u00eda una hermana conside\u00adrar como cosa normal el ponerse a disposici\u00f3n de los pobres con todo lo que era y todo lo que ten\u00eda, haciendo todo lo que pudiera y quisiera.<\/p>\n<p>El don de s\u00ed misma serv\u00eda de base a todo el edificio, que se apoyaba tambi\u00e9n sobre un cierto n\u00famero de exigencias, de ne\u00adcesidades, de molestias inevitables en el servicio de los pobres y de los enfermos; el amor y la caridad confer\u00edan al conjunto una figura \u00fanica y original. Pero el servicio al pr\u00f3jimo no pod\u00eda pres\u00adcindir de conocimientos concretos.<\/p>\n<p>El cuidado de los enfermos exig\u00eda un saber muy complejo, incluso en el siglo XVII. Los medios, las medicinas, los m\u00e9to\u00addos, los instrumentos de la \u00e9poca nos hacen sonre\u00edr hoy, pero en cualquier caso ten\u00edan que ser manipulados por manos expertas. Luisa lo sab\u00eda perfectamente y prohib\u00eda que se utilizaran \u00abesas ar\u00admas\u00bb a la ligera, y no pon\u00eda la lanceta para las sangr\u00edas en manos de hermanas no experimentadas. Por eso las hermanas se sent\u00edan orgullosas de saber usar esos instrumentos. Pero algunas quer\u00edan usarlos sin formaci\u00f3n t\u00e9cnica previa, tal fue el caso de la herma\u00adna Martha Dauteuil. Su madre le hab\u00eda regalado \u00ablos accesorios en un estuche grande'\u00bb\u00bb, y ella quer\u00eda utilizar la lanceta sin ha\u00adber aprendido m\u00e1s que observando a los cirujanos por encima del hombro. Su hermana sirviente no puso ninguna objeci\u00f3n, y la hermana segu\u00eda ejerciendo esa actividad a su manera. Esa falta de conocimientos pod\u00eda convertirse en un peligro, acompa\u00f1ada como iba de incompetencia. Luisa escribi\u00f3 al se\u00f1or Vicente \u00abpara saber [&#8230;] qu\u00e9 es lo que hay que hacer ante tales faltas. [&#8230;] y que se nos debe advertir que hay que proceder en asuntos como ese con justicia y caridad\u00bb.<\/p>\n<p>Era necesario portarse con justicia en relaci\u00f3n a los enfermos que ten\u00edan necesidad de una enfermera bien formada, y por otro lado mostrar amor hacia aquella hermana, que era ciertamente algo simple, y que quer\u00eda tomarse iniciativas, animada por una madre que cre\u00eda haber obrado bien.<\/p>\n<p>Luisa sab\u00eda qu\u00e9 hermanas pod\u00edan recibir una formaci\u00f3n y cu\u00e1\u00adles no pod\u00edan. Esto escribe a una hermana sirviente: \u00abCreo que no deber\u00eda usted ense\u00f1ar a la hermana ni consentir que aprenda otra (cosa), pues no es capaz de ello, y no quisiera exponer a nadie a que lo pruebe\u00bb.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la escuela era un lugar en el que se pod\u00eda practicar la caridad. Ense\u00f1ar el catecismo exig\u00eda cierta competencia. Por eso se enviaba a las hermanas al monasterio de las Ursulinas para aprender los m\u00e9todos adecuados. Pero tambi\u00e9n se les exhortaba a conservar la humildad y la sencillez de una buena sierva de los pobres. Luisa recordaba sin cesar el fin \u00faltimo de toda transmi\u00adsi\u00f3n de conocimientos: \u00abLa ciencia s\u00f3lida que consiste en enten\u00adder bien lo que se aprende y hacer un buen uso de ello\u00bb.<\/p>\n<p>Las hermanas encargadas de trabajos dom\u00e9sticos deb\u00edan cum\u00adplir sus tareas a la perfecci\u00f3n: la hermana panadera no usar\u00e1 agua demasiado caliente para amasar la pasta; la cocinera debe saber utilizar las especias, guisar la carne en su punto, condimentar los revueltos, para que no est\u00e9n demasiado picantes, pues eso es malo para la salud. Naturalmente, hay que hacerlo de manera que las otras hermanas puedan comerlo.<\/p>\n<p>Para servir bien a los pobres hac\u00eda falta un cierto saber. Sin embargo, para Luisa era sospechoso el querer adquirir conoci\u00admientos que no fueran \u00fatiles directamente. Tem\u00eda que la Com\u00adpa\u00f1\u00eda se dividiera en dos, \u00ablas que tendr\u00edan una verdadera ca\u00adpacidad, [&#8230;] podr\u00edan, despu\u00e9s de formarse bien, pretender que se les dispensara de varios trabajos. [&#8230;] Cuerpo dominante, que pretender\u00eda cumplir las funciones de santa Magdalena, y pondr\u00edan por debajo de ellas a las que se dedicaran a visitar a los enfer\u00admos, y poco a poco las j\u00f3venes pobres no podr\u00edan entrar ya en la Compa\u00f1\u00eda, y las dem\u00e1s se convertir\u00edan pronto en Damas, y eso ya lo pretenden algunas\u00bb. El saber y la formaci\u00f3n no deber\u00edan en ning\u00fan caso contribuir a favorecer el ascenso social, sino a ayudar a asistir a los pobres.<\/p>\n<p>La competencia, los conocimientos, ayudan ciertamente a suavizar su desgracia, pero para comprender su miseria hay que cultivar una verdadera<\/p>\n<p><strong>atenci\u00f3n<\/strong>,<\/p>\n<p>cualidad fundamental para el servicio. En aquel tiempo de grandes miserias, nadie ten\u00eda mucho tiempo para dedicarse a re\u00adflexionar con profundidad. Sin embargo era indispensable mante\u00adner una cierta delicadeza en la vida diaria, y Luisa insist\u00eda en ello. Un campesino que hab\u00eda pescado un gran pez se lo hab\u00eda ofrecido a una hermana. Esta se sinti\u00f3 muy contenta de poder llevarlo a Par\u00eds para las hermanas de la Casa Madre. Luisa le dio las gracias, pero no dej\u00f3 de darle una lecci\u00f3n, y le record\u00f3 que hab\u00eda que pen\u00adsar ante todo en los pobres. Pero conociendo el car\u00e1cter nervioso de la hermana en cuesti\u00f3n, le tranquiliz\u00f3 con estas palabras: \u00abSi hubiera sido posible devolverlo enseguida [&#8230;], pero como no se pod\u00eda, su caridad ha servido a varias de nuestras hermanas enfer\u00admas, entre las que me encuentro yo\u00bb. Otra hermana envi\u00f3 unas manzanas deliciosas. Luisa le dio las gracias y alab\u00f3 las hermosas frutas, pero a\u00f1adi\u00f3 esta observaci\u00f3n: \u00abNo cause perjuicio a sus pobres, le ruego; tenga siempre en cuenta sus necesidades para darles los mejor que tenga, pues les pertenece\u00bb.<\/p>\n<p>Las hermanas ten\u00edan que prestar toda su atenci\u00f3n a los pobres, pero tambi\u00e9n a los enfermos. La vigilancia era un aspecto espe\u00adcial del reglamento, y deb\u00eda practicarse en todos los terrenos de su actividad. Hab\u00eda que vigilar todo cambio en el estado del enfermo y avisar al m\u00e9dico y al farmac\u00e9utico no solo para el tratamiento correcto, sino tambi\u00e9n para llevarle los \u00faltimos sacramentos cuando fuera necesario.<\/p>\n<p>Nada se le escapaba a Luisa, y se dio cuenta por ejemplo de que las Damas no hab\u00edan pensado en dedicar un local para escue\u00adla en el castillo de Bic\u00e9tre. Luisa actu\u00f3 de inmediato, encontr\u00f3 un lugar sin hacer caso de la opini\u00f3n de los administradores. En nombre de la dignidad humana y de los ni\u00f1os abandonados, no tuvo ning\u00fan reparo en enviar a las hermanas a pedir ayuda a la reina, al obispo y a las damas, para que les informaran de la situa\u00adci\u00f3n de sufrimiento de los pobres.<\/p>\n<p>La ayuda a los pobres no inclu\u00eda solo la atenci\u00f3n f\u00edsica, sino tambi\u00e9n la ayuda espiritual. Las hermanas deb\u00edan aprender y comprender que no bastaba darles una ayuda y cuidar sus cuer\u00adpos o adquirir conocimientos, sino que hab\u00eda que transformar su vida entera. Los ni\u00f1os, una vez curados, ten\u00edan que conocer \u00ablos medios para vivir como buenos cristianos. Es Dios quien pide eso de vosotras\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Modestia<\/strong><\/p>\n<p>En su servicio las hermanas se ve\u00edan llevadas a cruzarse con personas de todas las profesiones.<\/p>\n<p>En los hospitales se encontraban tambi\u00e9n personas que tra\u00adbajaban en diferentes terrenos. Las relaciones con esas personas \u00abprofesionales\u00bb no eran siempre f\u00e1ciles para la joven Compa\u00f1\u00eda. Algunas personas ve\u00edan a las hermanas como competidoras. Otras se sent\u00edan vigiladas por las hermanas, se portaban hacia ellas de manera m\u00e1s o menos disimulada y tramaban contra ellas. Luisa se ve\u00eda obligada a restablecer continuamente el equilibrio entre el respeto debido al trabajo de los unos y la respuesta necesaria a la situaci\u00f3n desastrosa de los pobres. Las hermanas ten\u00edan que dar muestras de modestia y de discreci\u00f3n y evitar toda clase de arrogancia y pedanter\u00eda. Los conocimientos y competencia de las hermanas en temas m\u00e9dicos no les dispensaban de la obediencia debida a los m\u00e9dicos. \u00abQue la costumbre de tratar a los enfermos y lo que hay\u00e1is aprendido de los m\u00e9dicos no os haga demasiado atrevidas, no os haga mostraros como las entendidas para no es\u00adcuchar las ordenanzas y obedecer las \u00f3rdenes que se os den. Y cuando se os haga el honor de pedir vuestra opini\u00f3n, responded con una gran humildad\u00bb.<\/p>\n<p>Los enfermos en las parroquias y en las aldeas ten\u00edan una gran confianza en las hermanas y apreciaban su capacidad. Prefer\u00edan incluso llamar a las hermanas que a los m\u00e9dicos. Estos se queja\u00adban a veces de no tener trabajo. La hermana Juliana Loret se\u00f1a\u00adl\u00f3 este problema y Luisa de Marillac aconsej\u00f3 \u00abevitar en cuanto pueda el ir all\u00e1 adonde pueda ser llamado [el m\u00e9dico]\u00bb.<\/p>\n<p>En Par\u00eds se presentaba el mismo problema. Esto dec\u00eda el re\u00adglamento en relaci\u00f3n al oficio de \u00abla boticaria\u00bb: \u00abTendr\u00e1 mucho cuidado en que no se sangre a nadie que pueda ir al m\u00e9dico\u00bb.<\/p>\n<p>La modestia y la discreci\u00f3n eran de rigor en los hospitales en que trabajaban las hermanas. Luisa les exhortaba al respeto, a la amabilidad, a la verdadera humildad en todas las acciones del d\u00eda. Ten\u00edan que aprender a aceptar a los otros, a soportar sus peque\u00f1os defectos, como escribe a prop\u00f3sito de un empleado del hospital de Nantes: \u00abPara ayudar al muchacho creo que ya le he dicho que nuestras hermanas le dar\u00e1n las \u00f3rdenes que tenga que llevar a cabo con dulzura y caridad, y que hay que vivir con una gran paz y toler\u00e1ndose los defectos unos a otros\u00bb.<\/p>\n<p>Por otra parte Luisa ped\u00eda a las hermanas que no fueran a recoger plantas medicinales. Su farmacia no necesitaba una tal especializaci\u00f3n. Competencia, vigilancia, modestia, todo eso es\u00adperaba Luisa de las hermanas. Les recordaba con frecuencia que deb\u00edan tener esas cualidades fundamentales, que no eran por ello espec\u00edficas de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p><strong>Caracter\u00edsticas del servicio<\/strong><\/p>\n<p>Las hermanas se mostraban dispuestas a aceptar con valent\u00eda las directivas de santa Luisa e intentaban aplicarlas en su vida diaria. No siempre lo consegu\u00edan, pero s\u00ed en un grado tal que sus actividades eran apreciadas por todo el mundo. La alta sociedad, la reina misma, los obispos ped\u00edan a los fundadores que les en\u00adviaran hermanas. Vicente y Luisa vieron en ello un peligro en potencia. El trato con los grandes de este mundo podr\u00eda da\u00f1ar a aquellas humildes hijas de campesinos, que no estaban all\u00ed m\u00e1s que para servir a los pobres. La insensatez de la grandeza humana podr\u00eda desconcertar a aquellas j\u00f3venes, y en ese caso perder\u00edan el sentido de su misi\u00f3n. Luisa les record\u00f3 en muchas cartas lo que ella consideraba el fundamento carism\u00e1tico de la comunidad: \u00abLa cualidad de las Hijas de la Caridad como sirvientas de los pobres es del todo necesaria para mantenerlas en su deber\u00bb.<\/p>\n<p>Durante los \u00faltimos a\u00f1os de su vida Luisa utiliz\u00f3 con frecuen\u00adcia la expresi\u00f3n \u00abSiervas de los pobres\u00bb. \u00bfPero qu\u00e9 significado le atribu\u00eda exactamente? Podemos distinguir dos aspectos en su trabajo: uno ser\u00eda m\u00e1s bien social, el otro espiritual, pero los dos se complementan.<\/p>\n<p><strong>Aspecto social del servicio<\/strong><\/p>\n<p>La sociedad de Francia en el siglo XVII, igual que en los de\u00adm\u00e1s pa\u00edses, estaba muy jerarquizada. La pertenencia a una clase social caracterizaba al individuo, y era muy dif\u00edcil ascender a la clase superior. La realeza, la nobleza, la burgues\u00eda y los campe\u00adsinos, sin olvidar a las gentes sencillas de las ciudades y de los pueblos, formaban el reino. Los individuos no pon\u00edan en cuesti\u00f3n su posici\u00f3n en la sociedad, pues as\u00ed era querida por Dios. Pero justamente esas gentes sencillas eran las primeras en sufrir los efectos de las decisiones pol\u00edticas, las guerras, los impuestos de\u00admasiado altos, las malas cosechas, las epidemias, las decisiones judiciales injustas pronunciadas por los tribunales; en resumen, estaban marcadas para sufrir una suerte muy poco envidiable. Se ganaban el pan con su trabajo. Si llegaba a faltar, esas pobres gentes ten\u00edan que mendigar. Luisa de Marillac recordaba sin cesar a las hermanas que ellas estaban al servicio de esas gentes, y que ellas misma proced\u00edan en su mayor parte de esa capa social. De\u00adb\u00edan por ello ocuparse de ellas y darles la ayuda que las se\u00f1oras no pod\u00edan dar. Luisa sab\u00eda que \u00abDios [hab\u00eda] escogido a j\u00f3venes campesinas para establecer s\u00f3lidamente a las Siervas de los po\u00adbres enfermos\u00bb.<\/p>\n<p>Luisa permanec\u00eda segura y filme, pues estaba convencida de que el designio de Dios armonizaba con el de la Compa\u00f1\u00eda: \u00ab\u00a1No os convirt\u00e1is en damas, respetadlas, pero seguid siendo siempre siervas!\u00bb.<\/p>\n<p><strong>No os convirt\u00e1is en damas<\/strong><\/p>\n<p>Ese temor estaba fundado. Las hermanas m\u00e1s celosas, abier\u00adtas, que ten\u00edan el esp\u00edritu de iniciativa y que ten\u00edan \u00e9xito, eran muy apreciadas. Ten\u00edan relaciones frecuentes con las damas, ha\u00adblaban con la reina, y hab\u00eda un riesgo de que las maneras del gran mundo contagiaran a las hermanas. Luis tem\u00eda, por ejemplo, que \u00absi las hermanas, olvid\u00e1ndose de lo que son, y por estar mucho tiempo entre Damas, manejando dinero y limosnas, y viviendo c\u00f3modamente sin pensar en ganarse la vida, se acostumbren a lo agradable y a complacerse en pensamientos de vanidad, y deseo de ser m\u00e1s\u00bb, eso \u00abllevar\u00eda a la Compa\u00f1\u00eda a una ruina total&#8217;<\/p>\n<p>En una carta al Padre Portail, que iba por entonces a transcri\u00adbir en un cuaderno las reglas de la Compa\u00f1\u00eda, Luisa destaca un art\u00edculo: \u00abEl art\u00edculo trece necesita m\u00e1s brida que espuela, pues en cuanto una hermana est\u00e1 enferma hay que darle pollo o carne de ternera e instalarle en una cama como a una se\u00f1ora [&#8230;]. Se sorprender\u00e1 usted tanto como yo cuando sepa que una hermana se ha hecho, o ha mandado hacer, un albornoz [\u00a1prenda que era muy poco com\u00fan en aquella \u00e9poca!], y que su hermana enferma lo ten\u00eda puesto ayer, aunque estaba levantada [&#8230;]. Eso es bien c\u00f3modo, ciertamente, pero hay muchas se\u00f1oritas y burguesas en Par\u00eds que no tienen tal prenda; y adem\u00e1s, eso tiene consecuencias importantes\u00bb.<\/p>\n<p>Francisca Carcireux, por ejemplo, originaria de Narbona, pro\u00adced\u00eda de una familia burguesa y le costaba vivir como sierva. Pero Luisa fue siempre constante en sus principios: si se le ve con los ojos de Cristo, el pobre es amo y se\u00f1or. Las que le sirven tienen que ser humildes y estar disponibles.<\/p>\n<p><strong>Respetar a las Damas<\/strong><\/p>\n<p>Sin embargo las hez\u00a0\u00a0 manas deb\u00edan mostrar a las damas el respeto que les era debido. Era f\u00e1cil encontrar un justo medio por\u00adt\u00e1ndose con dulzura y amabilidad con los pobres y con las dem\u00e1s personas, esforz\u00e1ndose por contentar a unos y a otros con los he\u00adchos y las palabras apropiadas. As\u00ed lo dice Luisa: \u00abEso le resul\u00adtar\u00e1 f\u00e1cil si conserva una gran estima hacia su pr\u00f3jimo; hacia los ricos porque est\u00e1n por encima de usted; hacia los pobres, porque son sus amos\u00bb\u00bb. Dice en una carta de mayo de 1655 que tambi\u00e9n hay que respetar a los ricos, \u00abpara que ellos nos den los medios de hacer el bien a los pobres\u00bb. No mostrarse arrogante, mostrarse peque\u00f1a y humilde, \u00bfno era esa la actitud de un pobre ante los ricos? Todo ello les parec\u00eda ciertamente normal a las primeras hermanas, pero Luisa ped\u00eda adem\u00e1s a las hermanas que imitaran a Cristo crucificado y que transformaran un modo social de com\u00adportarse en la virtud de la humildad.<\/p>\n<p>Luisa iba m\u00e1s lejos. Cre\u00eda que la actitud de las hermanas po\u00addr\u00eda tener la fuerza del ejemplo y animar a las damas a servir a los pobres. La hermana Laurence necesitaba este tipo de aliento cuando ley\u00f3 la carta de Luisa: \u00abEspero que si os mostr\u00e1is sumisas a las damas en la atenci\u00f3n a los enfermos de la ciudad vuestro ejemplo les servir\u00e1 m\u00e1s que ninguna otra cosa para enfervorizarles\u00bb. Respetar a los ricos no significa ponerse de rodillas de\u00adlante de ellos. Solo quiere decir que se es consciente de su propia identidad y que se la vive. Ahora bien, una hija de la caridad debe ante todo:<\/p>\n<p><strong>ser y permanecer sierva<\/strong>.<\/p>\n<p>Si las hermanas recib\u00edan una compensaci\u00f3n por su trabajo, si ellas pod\u00edan ganarse la vida en cierto sentido, lo que se les diera no era un pago por servicios prestados, as\u00ed lo ve\u00edan los funda\u00addores. Las hermanas no eran las sirvientes de las damas; ve\u00edan su ayuda a los pobres desde otro punto de vista muy diferente. El servicio era su vocaci\u00f3n, su misi\u00f3n. Pero era natural que las hermanas ganasen su vida con su trabajo. El se\u00f1or Vicente nos ha dejado unas consideraciones en una conferencia \u00absobre el amor al trabajo\u00bb: \u00abCuando se vea a nuestras hermanas bien estableci\u00addas y con poco trabajo que hacer, descuidar\u00e1n el trabajo y no se ocupar\u00e1n en ir a ver a los pobres. \u00a1Ah!, habr\u00e1 que decir entonces: adi\u00f3s a la Caridad; ya no existe la Caridad; est\u00e1 enterrada del todo; habr\u00e1 que celebrar entonces los funerales de la Caridad\u00bb.<\/p>\n<p>Una vida de servicio debe construirse sobre la pobreza y la humildad. Ser una sierva es someterse a la ley del trabajo y vivir en sencillez y humildad.<\/p>\n<p><strong>Aspecto espiritual del servicio<\/strong><\/p>\n<p>Una sierva debe en primer lugar aprender en la escuela de Cristo, seguir sus pasos. Cristo aceptaba la compa\u00f1\u00eda de los peca\u00addores, de los marginados, de los excluidos y se sentaba con ellos a la mesa. Luisa de Marillac sab\u00eda exactamente lo que ped\u00eda a las hermanas cuando les confiaba a los ni\u00f1os abandonados, rechaza\u00addos por la sociedad, y cuando fundaba escuelas para las ni\u00f1as de familias pobres. Eso facilitaba a los pobres, y lo que es m\u00e1s a las ni\u00f1as, asistir a la escuela. Esa actividad no era muy deseada, pero el servicio a los galeotes era mucho peor. Hab\u00eda que tener el amor de Cristo bien metido en el alma para poder ver la faz de Cristo en aquellos rostros destrozados. Luisa sab\u00eda a qui\u00e9n serv\u00eda cuando escribi\u00f3: \u00abLe ruego que siga sirviendo a nuestros queridos Amos con gran dulzura, respeto y cordialidad, viendo a Dios en ellos\u00bb, y tambi\u00e9n: \u00ab[servid] a vuestros pobres enfermos con esp\u00edritu de dulzura y de una gran compasi\u00f3n, para imitar a Nuestro Se\u00f1or, que se portaba de esa manera con los m\u00e1s importunos\u00bb.<\/p>\n<p>La humildad y la pobreza son el fundamento de las Hijas de la Caridad en el servicio de los pobres. Vicente de Pa\u00fal lo expresa con aquellas conocidas palabras: \u00abDad la vuelta a la medalla, y ver\u00e9is a la luz de la fe que el hijo de Dios, que quiso ser pobre, nos es representado por esos pobres\u00bb.<\/p>\n<p>Conclusi\u00f3n<\/p>\n<p>Durante veintisiete a\u00f1os Luisa trabaj\u00f3 en la formaci\u00f3n de las j\u00f3venes que abrieron un camino nuevo en la Iglesia, el del servi\u00adcio y de la caridad. Resumi\u00f3 los puntos importantes y las dificul\u00adtades encontradas en la carta citada al principio de esta conferen\u00adcia: \u00abSabe usted que tenemos algunas de m\u00e1s lejos que de ah\u00ed; lo que hace falta son esp\u00edritus bien hechos que deseen la perfecci\u00f3n de las verdaderas cristianas, que quieran morir a s\u00ed mismas por la mortificaci\u00f3n y la verdadera renuncia hecha ya en el santo bau\u00adtismo, para que el esp\u00edritu de Jesucristo reine en ellas y les d\u00e9 la firmeza en la perseverancia en esta forma de vida del todo espiritual, aunque se manifiesta en continuas acciones exteriores que parecen bajas y despreciables a los ojos del mundo, pero que son grandes ante Dios y sus \u00e1ngeles\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abEl dar de lo que se tiene no es nada comparado con el darse a s\u00ed misma y dedicar todos los momentos de la vida, e incluso exponerla a los peligros por amor de Dios sirviendo a los pobres. Haced, pues, un uso cuidadoso de la gracia que os da tan santa ocupaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Sor Alfonsa Richartz<\/p>\n<p>La Milagrosa<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Bases de la formaci\u00f3n de las hermanas en la visi\u00f3n de los fun\u00addadores Un poco antes de morir escribi\u00f3 Luisa de Marillac una de sus \u00faltimas cartas a sor Margarita Ch\u00e9tif destinada en Arras. 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