{"id":403288,"date":"2021-02-05T08:56:18","date_gmt":"2021-02-05T07:56:18","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=403288"},"modified":"2020-11-29T11:19:02","modified_gmt":"2020-11-29T10:19:02","slug":"luisa-de-marillac-capitulo-iii-luisa-de-marillac-y-su-respuesta-a-las-llamadas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-capitulo-iii-luisa-de-marillac-y-su-respuesta-a-las-llamadas\/","title":{"rendered":"LUISA de MARILLAC (III): Luisa de Marillac y su respuesta a las llamadas"},"content":{"rendered":"<p><strong>Evocaci\u00f3n del pasado<\/strong><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la muerte de santa Luisa, Vicente de Pa\u00fal convoc\u00f3 varias conferencias para evocar, en sus di\u00e1logos con las herma\u00adnas, los recuerdos numerosos notables de la vida de cada d\u00eda de su madre espiritual.<\/p>\n<p>A partir de las descripciones, de los testimonios y de la evoca\u00adci\u00f3n de su vida extraordinaria se dise\u00f1a un retrato de Luisa que, gracias a Dios, no se parece a lo que algunos libros han queri\u00addo trasmitirnos con las mejores intenciones. Entre otras cosas, leemos en los textos que describen los di\u00e1logos una observaci\u00f3n de sor B\u00e1rbara Bailly, que fue durante toda su vida enfermera y secretaria de Luisa. Esto es lo que observa sor B\u00e1rbara: Luisa tuvo la intenci\u00f3n filme de hacerse capuchina. Iba con mucha fre\u00adcuencia a visitar a las religiosas en su convento. Un enorme gozo se apoderaba de ella con solo ver los muros del convento. Or\u00f3 en \u00e9l con frecuencia y compart\u00eda las comidas con las religiosas. Fue casada en contra de su inclinaci\u00f3n, por obedecer a su familia. Una vez casada llev\u00f3 una vida piadosa y retirada<u><sup>21<\/sup><\/u>.<\/p>\n<p>Los relatos de la juventud de Luisa han parecido secundarios durante mucho tiempo. Y sin embargo por nuestra parte los con\u00adsideramos fundamentales.<\/p>\n<p>Las Hermanas Capuchinas de las que estamos hablando se instalaron en Par\u00eds en julio de 1606, gracias a una dama noble muy piadosa. Se establecieron en Par\u00eds numerosas \u00f3rdenes an\u00adtiguas como resultado de la renovaci\u00f3n religiosa que tuvo lugar despu\u00e9s del concilio de Trento, que dotaron de un nuevo impulso y reavivaron el fervor religioso de la \u00e9poca. A la edad de 15 a\u00f1os Luisa era una joven piadosa y cultivada. \u00bfC\u00f3mo hubiera podido mantenerse indiferente ante aquel florecimiento de vida espiri\u00adtual?<\/p>\n<p><strong>\u00bfVocaci\u00f3n?<\/strong><\/p>\n<p>Luisa pudo haber sido testigo de la instalaci\u00f3n de las capu\u00adchinas en la calle Saint-Honor\u00e9: doce religiosas, con los pies descalzos, coronas de espinas en sus cabezas, precedidas por el cardenal de Gondi, fueron conducidas hacia su claustro en una larga procesi\u00f3n de religiosos y religiosas. Se les llam\u00f3 \u00abHijas de la Pasi\u00f3n\u00bb; se dice que ninguna congregaci\u00f3n llevaba una vida tan asc\u00e9tica hasta el sacrificio de s\u00ed mismas. Ninguna otra orden estaba tan unida a Jes\u00fas crucificado. Luisa se sent\u00eda muy atra\u00edda hacia aquella vida de penitencia, y llevada por el deseo de en\u00adtregarse totalmente hizo a Dios la promesa de compartir la vida de las capuchinas. \u00bfEra aquello una llamada de Dios? \u00bfEra una vocaci\u00f3n? Pero, como sabemos, la gracia necesita el apoyo de la naturaleza, y \u00e9sta fue el obst\u00e1culo en este caso. Se habl\u00f3 de salud fr\u00e1gil, pero el problema fue tal vez la escasez de su dote. La de\u00adcisi\u00f3n que se tom\u00f3 sin contar con ella la turb\u00f3 profundamente y desencaden\u00f3, a\u00f1os m\u00e1s tarde, sufrimientos sicol\u00f3gicos intensos.<\/p>\n<p><strong>Decisi\u00f3n tomada: debe contraer matrimonio<\/strong><\/p>\n<p>\u00a1No le quedaba otra elecci\u00f3n posible que casarse! En confor\u00admidad con la voluntad de su familia noble, Luisa ten\u00eda que des\u00adaparecer del \u00e1rbol geneal\u00f3gico lo antes posible sin dejar rastro. Todo el asunto se arregl\u00f3 seg\u00fan las costumbres de la \u00e9poca en el pa\u00eds. La familia busc\u00f3 en el mundo de la corte un candidato apro\u00adpiado. Un caballero de Auvergne, secretario de la reina, estaba dispuesto a contraer matrimonio con una hija de Marillac.<\/p>\n<p>No se pidi\u00f3 a Luisa su opini\u00f3n; ella solo ten\u00eda que obedecer. En aquella \u00e9poca y seg\u00fan la opini\u00f3n de algunos te\u00f3logos, una mujer no ten\u00eda el poder de tomar una decisi\u00f3n. Por otro lado \u00bfte\u00adn\u00edan las mujeres un alma inmortal? Se pod\u00eda dudar de ello tran\u00adquilamente. \u00a1Pobre Luisa! Este tema del alma le afect\u00f3 tanto que se sinti\u00f3 turbada por \u00e9l unos a\u00f1os despu\u00e9s. Su matrimonio con Antonio Le Gras fue para ella una pesada carga, pues \u00e9l estaba a menudo enfermo, lo que le hac\u00eda irritable. Adem\u00e1s de ello, siem\u00adpre estuvo muy preocupada por su hijo.<\/p>\n<p>Era \u00e9ste un ni\u00f1o enfermizo, protegido en exceso por su madre, y ab\u00falico. A Luisa le agobiaban los remordimientos, y se sent\u00eda torturada por la culpabilidad. Al contraer matrimonio \u00bfhab\u00eda que\u00adbrantado su voto de entrar en el convento? Se sent\u00eda atormentada y se hac\u00eda a s\u00ed misma reproches continuamente. \u00bfNo se hab\u00edan equivocado sus mentores espirituales acerca de su verdadera vo\u00adcaci\u00f3n? \u00a1No era f\u00e1cil decirlo!<\/p>\n<p><strong>Agitaci\u00f3n interior<\/strong><\/p>\n<p>Desde la Ascensi\u00f3n hasta Pentecost\u00e9s de 1623 se acentuaron los tormentos de Luisa. Quer\u00eda dejar a su marido e incluso aban\u00addonar a su hijo, y as\u00ed poder \u00abreparar\u00bb su primer voto. Adem\u00e1s lle\u00adg\u00f3 a dudar de la inmortalidad del alma. \u00bfQu\u00e9 deber\u00eda hacer acerca de su director espiritual? En ese aspecto deb\u00eda estar dispuesta a un cambio, y Luisa se encontr\u00f3 totalmente desorientada.<\/p>\n<p>Los sic\u00f3logos, los neur\u00f3logos y los te\u00f3logos podr\u00edan dar un diagn\u00f3stico, cada uno seg\u00fan su especialidad. Pero \u00bfd\u00f3nde po\u00addr\u00eda ella encontrar ayuda? Podemos leerlo en sus escritos: \u00abEl d\u00eda de Pentecost\u00e9s, oyendo la santa misa o haciendo oraci\u00f3n en la iglesia, en un instante mi esp\u00edritu qued\u00f3 iluminado acerca de sus dudas, y se me advirti\u00f3 que deb\u00eda permanecer con mi marido, y que llegar\u00eda un tiempo en que estar\u00eda en condiciones de hacer voto de pobreza, castidad y obediencia, y que eso ser\u00eda en una peque\u00f1a comunidad en la que algunas har\u00edan lo mismo. Entend\u00ed que eso ser\u00eda en un lugar dedicado a servir al pr\u00f3jimo, pero no pod\u00eda comprender c\u00f3mo podr\u00eda ser porque parec\u00eda que hab\u00eda idas y venidas\u00bb.<\/p>\n<p>Se disiparon tambi\u00e9n sus dudas acerca del director espiritual. Tuvo al comienzo dificultad en aceptarlo, pero asinti\u00f3 muy pron\u00adto y se dispuso a acoger a quien le estaba reservado&#8230; Sabemos ahora que se trataba de Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p><strong>Luz<\/strong><\/p>\n<p>Luisa de Marillac calific\u00f3 los hechos que acabamos de evocar como \u00abluz\u00bb. Los archivos de la Casa Madre de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n en Par\u00eds guardan un papel largo y estrecho escrito de mano de Luisa acerca de esta luz de Pentecost\u00e9s. Sabemos que Luisa llevaba siempre consigo este papel bien doblado; el papel le recordaba las promesas recibidas aquel d\u00eda.<\/p>\n<p>Con facilidad podemos imaginar que la iluminaci\u00f3n de Luisa aquel d\u00eda de Pentecost\u00e9s fue un regalo del Esp\u00edritu Santo. Luisa misma lo ve\u00eda as\u00ed: aquello era una llamada de Dios, la se\u00f1al de su vocaci\u00f3n a emprender un camino a\u00fan desconocido para ella. Aquello se parec\u00eda a la orden dada por Dios: \u00abVete al pa\u00eds que te indicar\u00e9\u00bb. El pa\u00eds era primero su familia: el marido enfermo, a quien cuid\u00f3 hasta la muerte de \u00e9ste dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, y su hijo, Miguel Antonio, que ten\u00eda entonces una decena de a\u00f1os. \u00bfC\u00f3mo hubiera podido Luisa en esas circunstancias imaginar el cumpli\u00admiento de la promesa de Pentecost\u00e9s?<\/p>\n<p>Sin embargo en aquel momento se produjo lo que define una vocaci\u00f3n aut\u00e9ntica: la certeza absoluta e inquebrantable de que el mensaje recibido es infalible. Todo se ir\u00e1 desarrollando progresi\u00advamente y de un modo a\u00fan misterioso, pero sin ninguna desvia\u00adci\u00f3n. Luisa ha conocido la traves\u00eda del desierto que precede con frecuencia al camino prof\u00e9tico.<\/p>\n<p>Con el tiempo Vicente de Pa\u00fal iba a dejarse convencer de que fuera el director de conciencia de la se\u00f1orita Le Gras. El t\u00edo de Luisa, Miguel de Marillac, guardasellos del rey, que ocupaba el segundo nivel en la jerarqu\u00eda del estado, pudo convencer a Vi\u00adcente de Pa\u00fal para que asumiera la direcci\u00f3n de su sobrina. \u00bfO tal vez Miguel de Marillac no fuera m\u00e1s que un instrumento de la divina providencia? \u00a1Una vocaci\u00f3n de otra especie muy diferente! Como bien sabemos, Vicente dudaba y expuso algunas objecio\u00adnes. Hab\u00eda sido el director de conciencia de la se\u00f1ora de Gondi y sab\u00eda que un acompa\u00f1amiento espiritual exige mucha cantidad de tiempo. Se comprenden muy bien sus temores ante la idea de repetir una tal experiencia. Pero finalmente acept\u00f3.<\/p>\n<p>Por su parte, Luisa de Marillac no se sent\u00eda muy dispuesta a cambiar de gu\u00eda espiritual, tal como lo dice en su texto sobre la \u00abluz de Pentecost\u00e9s\u00bb. Tal vez tuviera una visi\u00f3n. Su t\u00edo Miguel resid\u00eda con frecuencia en su castillo de Clichy y naturalmente ella le visitaba algunas veces. El suceso tuvo lugar con seguridad con ocasi\u00f3n de una de esas visitas. Tenemos por otro lado una imagen de ello en una gran vidriera de la iglesia parroquial de Clichy: Luisa de Marillac es presentada al p\u00e1rroco de Clichy, el se\u00f1or Vi\u00adcente de Pa\u00fal. \u00a1Vicente, un hijo de campesino! \u00bfSer\u00eda el director apropiado? Pero escribe ella misma: \u00abSin embargo, acept\u00e9\u00bb. Nos encontramos en un cruce de caminos muy importante, en el que se cruzan la decisi\u00f3n humana y la gu\u00eda divina. Tenemos delante de nosotros dos personas de perspectivas muy diferentes, pero con una vocaci\u00f3n parecida. Conscientes de su misi\u00f3n de mensaje\u00adros y testigos de Cristo, unen sus fuerzas para construir a lo largo de los a\u00f1os una obra gigantesca de asistencia y ayuda a los m\u00e1s abandonados.<\/p>\n<p><strong>Vicente de Pa\u00fal<\/strong><\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal se encarg\u00f3 finalmente de la direcci\u00f3n espiri\u00adtual de la se\u00f1orita Le Gras. Despu\u00e9s de la muerte de su esposo, Luisa aspiraba a una vida espiritual y contemplativa, y regul\u00f3 su vivir diario y organiz\u00f3 su tiempo de manera muy estricta. Podr\u00eda\u00admos tener la impresi\u00f3n de que intentaba recuperar lo que el ma\u00adtrimonio le hab\u00eda impedido vivir, pues no hab\u00eda podido hacerse religiosa.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal estaba por entonces predicando el evangelio por los campos y terminaba sus misiones fundando en todas las parroquias Cofrad\u00edas de la Caridad. Centenares de mujeres no\u00adbles, burguesas y campesinas, movidas por el ardor de Vicente, le ayudaban en la misi\u00f3n de ayuda a los pobres y de evangelizaci\u00f3n. Luisa, que resid\u00eda en ciudad, observaba la nueva manera de evan\u00adgelizar de Vicente de Pa\u00fal. Por su lado, Vicente sab\u00eda que Luisa quer\u00eda hacer algo, aunque ninguno de los dos acababa de adivinar qu\u00e9 podr\u00eda hacer. Vicente de Pa\u00fal, obligado a calmar la impacien\u00adcia de Luisa, le ped\u00eda que cosiera ropa para los pobres. \u00a1Al me\u00adnos estar\u00edan vestidos! Luisa cosi\u00f3 mucha ropa, dedic\u00e1ndose a ese trabajo durante tres o cuatro a\u00f1os. Pero eso no pod\u00eda responder de lleno a la promesa de Pentecost\u00e9s. Crec\u00eda su impaciencia, y la reacci\u00f3n de Vicente no puede hoy dejarnos de sorprender.<\/p>\n<p>Leemos en una carta dirigida a Luisa: \u00abEstoy seguro de que usted quiere y no quiere lo que Dios quiere y no quiere, y que no est\u00e1 en disposici\u00f3n de querer y no querer m\u00e1s que lo que yo le diga que me parece ser lo que Dios quiere y no quiere. [&#8230;] Si su divina Majestad no le hace conocer que quiere de usted alguna otra cosa de un modo que no deje lugar a equivocaci\u00f3n, no piense y no ocupe su esp\u00edritu en esa otra cosa. F\u00edese de m\u00ed; basta que yo piense por los dos\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>Sin embargo el esp\u00edritu de Luisa sufr\u00eda tratando de encontrar la calma. Pero un d\u00eda todo se hizo claro: tom\u00f3 la decisi\u00f3n de de\u00addicar su vida al servicio de los pobres y de los enfermos. Necesit\u00f3 cuatro a\u00f1os, despu\u00e9s de la muerte de su marido, para que llegara a madurez esa decisi\u00f3n. El deseo de una vida puramente contem\u00adplativa pas\u00f3 a segundo plano, pues estaba segura de que se iba a cumplir la promesa de Pentecost\u00e9s. Vicente de Pa\u00fal reacciono de inmediato: se sent\u00eda entusiasmado.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal vio con claridad que Luisa, que permanec\u00eda en el deslumbramiento de aquel d\u00eda de Pentecost\u00e9s, hab\u00eda tomado sola aquella decisi\u00f3n, siempre dispuesta a escuchar la palabra de Dios y pronta a seguir el camino que se abr\u00eda delante de ella. Su vocaci\u00f3n tom\u00f3 al fin forma: su misi\u00f3n ser\u00eda vivir para llevar amor y ayuda caritativa a los m\u00e1s abandonados.<\/p>\n<p><strong>La gran transformaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Para Vicente de Pa\u00fal su hija espiritual abr\u00eda un camino total\u00admente nuevo en el terreno de las Cofrad\u00edas de Caridad que ha\u00adb\u00eda fundado \u00e9l mismo. La contribuci\u00f3n de Luisa hab\u00eda de resultar ideal para la creaci\u00f3n, la direcci\u00f3n y la conservaci\u00f3n de aquellos equipos. Ella ten\u00eda una idea personal de su misi\u00f3n, que vino a re\u00adsultar en una forma peculiar de vita consecrata, que comenz\u00f3 con las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>Luisa estuvo visitando durante cinco a\u00f1os las Cofrad\u00edas de los alrededores de Par\u00eds. Puso as\u00ed en pr\u00e1ctica, por propia iniciativa, la palabra que hab\u00eda o\u00eddo el d\u00eda de Pentecost\u00e9s: \u00abhabr\u00eda idas y veni\u00addas\u00bb, hasta que la propuesta de una joven campesina, Margarita Naseau, a la que pronto se a\u00f1adieron otras j\u00f3venes deseosas de contribuir con su ayuda, llev\u00f3 a Luisa a convencerse de que debe\u00adr\u00eda reunirlas en un grupo, o m\u00e1s bien en una comunidad. \u00bfNo se cumplir\u00eda as\u00ed la promesa de Pentecost\u00e9s, que ella llevaba siempre encima escrita en un trozo de papel? Una vez m\u00e1s se le ilumin\u00f3 el cielo a Luisa y descubri\u00f3 claramente la naturaleza de su vocaci\u00f3n. Sin embargo, y por sorprendente que pueda ello parecer, su direc\u00adtor espiritual, Vicente de Pa\u00fal, no consinti\u00f3 en ello, aunque el pro\u00adyecto de Luisa parec\u00eda pensado para mantener las Cofrad\u00edas que \u00e9l mismo hab\u00eda fundado. \u00c9l opuso una resistencia tan educada como filme, y le exhort\u00f3 a dejar de lado su proyecto. Pero Luisa, tan sumisa de ordinario, se mantuvo firme. La experiencia vivida en aquel famoso d\u00eda de Pentecost\u00e9s le daba una seguridad tal que desatendi\u00f3 la negativa de su director espiritual. Las reticencias de Vicente de Pa\u00fal se apoyaban sobre todo sobre la decisi\u00f3n del concilio de Trento de no permitir la fundaci\u00f3n de ninguna orden nueva. Pero el proyecto de Luisa no pod\u00eda transformarse en una orden religiosa, pues se manifestaba en \u00abidas y venidas\u00bb. Vicente acab\u00f3 por cambiar de parecer. Luisa acogi\u00f3 en su propia casa a algunas voluntarias, las educ\u00f3, las form\u00f3 y las orient\u00f3.<\/p>\n<p>En la biograf\u00eda de Luisa se narran los comienzos y la expan\u00adsi\u00f3n de aquella comunidad. Aquella era su obra. Vicente de Pa\u00fal rehus\u00f3 durante toda su vida afirmar que hab\u00eda participado en aquella fundaci\u00f3n, y repet\u00eda sin cesar: \u00abHijas m\u00edas, es Dios el que os ha creado\u00bb. No estaba sin duda equivocado, si recordamos aquella luz de Pentecost\u00e9s entrevista en la iglesia de Saint-Nico-las-des-Champs. El Esp\u00edritu Santo hab\u00eda permitido la creaci\u00f3n de una obra grande.<\/p>\n<p><strong>Luisa de Marillac comprend\u00eda muy bien el significado de su misi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Orientaba a aquellas j\u00f3venes campesinas con inteligencia y clarividencia, persiguiendo su meta con energ\u00eda, les formaba para ser sirvientas de los pobres y de los enfermos. La transformaci\u00f3n de aquellas j\u00f3venes en hermanas de la caridad era el fruto de sus cualidades como pedagoga, pero sobre todo de la fe inquebranta\u00adble en su misi\u00f3n, en la realizaci\u00f3n de la promesa de Pentecost\u00e9s. Vicente de Pa\u00fal puso durante esos a\u00f1os los fundamentos espiri\u00adtuales de una vida comunitaria y ense\u00f1\u00f3 a las j\u00f3venes el sentido y el fin de su trabajo: el servicio de Cristo en la ayuda dada a los que sufr\u00edan.<\/p>\n<p>La correspondencia entre Vicente de Pa\u00fal y Luisa de Marillac durante los primeros a\u00f1os de la fundaci\u00f3n de la comunidad expresa muy bien las dificultades diarias que ten\u00edan que afrontar. Luisa se entregaba con todas las fuerzas de su inteligencia y de su coraz\u00f3n a la educaci\u00f3n de sus hijas; se le ve\u00eda en todos los fren\u00adtes: en las Cofrad\u00edas, en el H\u00f3tel-Dieu, dondequiera se encontrara cualquier miseria, entre los galeotes, los ni\u00f1os abandonados, los mendigos, los refugiados. Por otro lado, el cuidado que ten\u00eda Lui\u00adsa por el amor de Cristo se un\u00eda al \u00abmisit me\u00bb propuesto por Vi\u00adcente. Dos vocaciones, independientes una de otra al comienzo, mas se encontraron en el camino de su misi\u00f3n, como dos manos que act\u00faan unidas. Es ese un fen\u00f3meno muy notable en la historia y la evoluci\u00f3n de las comunidades espirituales.<\/p>\n<p>Ciertamente, las vocaciones en la Iglesia de Dios implican siempre el servicio del Se\u00f1or por sus miembros. Cristo dijo: \u00ab\u00a1Id al mundo entero!\u00bb Le comprendemos bien: id de dos en dos, id en grupo, no os aisl\u00e9is, serv\u00edos los unos a los otros, cada uno expre\u00adsando la gracia que ha recibido. El Esp\u00edritu es quien unifica esas gracias, esos carismas. Vicente de Pa\u00fal y Luisa de Marillac son nuestros fundadores. De un modo nuevo y original unieron sus esfuerzos para llevar a cabo su misi\u00f3n en la fe y en el amor, sin perder por ello su identidad propia.<\/p>\n<p>Sorprende en efecto el ver c\u00f3mo Luisa se encarg\u00f3 ella sola de las heinianas j\u00f3venes durante los seis primeros a\u00f1os de la funda\u00adci\u00f3n de la comunidad, manteniendo ciertamente el contacto con Vicente en lo que se refer\u00eda a las actividades que deb\u00edan llevar a cabo las heinianas. Vicente alababa frecuentemente con gozo y admiraci\u00f3n el trabajo, el valor, el don de s\u00ed mismas de aquellas heinianas j\u00f3venes. Lo expresa con palabras como estas: \u00abSe\u00f1o\u00adrita, sus hijas hacen un trabajo maravilloso&#8230;\u00bb, hasta que un d\u00eda Luisa le dio esta respuesta: \u00abSe\u00f1or, esas j\u00f3venes son tambi\u00e9n hijas de usted\u00bb. Nunca dej\u00f3 Luisa de rogar a su director de con\u00adciencia que acompa\u00f1ara a sus hijas en el camino espiritual. Pero Vicente se sent\u00eda a veces desbordado por las peticiones de ayuda a las que deb\u00edan responder los sacerdotes misioneros, las Damas de la Caridad y luego tambi\u00e9n las hermanas.<\/p>\n<p><strong>La cofundadora<\/strong><\/p>\n<p>Vicente parec\u00eda querer dejar a Luisa de Marillac la formaci\u00f3n de las hermanas y tambi\u00e9n la direcci\u00f3n de la joven comunidad. Y, en efecto, ella se encarg\u00f3 de ello durante varios a\u00f1os. Pero la existencia de hermanas que resid\u00edan fuera de Par\u00eds, las tareas nue\u00advas en lugares m\u00e1s alejados (Angers, Nantes, Sed\u00e1n&#8230;) exig\u00edan dar a la comunidad una base jur\u00eddica s\u00f3lida. Luisa insist\u00eda sobre este punto. Hab\u00eda que definir con precisi\u00f3n los l\u00edmites entre un simple servicio de ayuda bajo la autoridad de las Cofrad\u00edas y una congregaci\u00f3n independiente, con reglas aprobadas oficialmente.<\/p>\n<p>Vamos a descubrir ahora a Luisa bajo otra faceta, la de cofundadora, como solemos llamarla modestamente. Su perseverancia le permiti\u00f3 conseguir todos sus objetivos, pero siempre bajo la \u00e9gida del se\u00f1or Vicente de Pa\u00fal y sin dejar de pedirle que pusiera su impronta. El nombre de Luisa quedaba, por supuesto, en se\u00adgundo plano.<\/p>\n<p>El carisma de Vicente le hab\u00eda ciertamente conmovido y transformado. Por otro lado Vicente supo encauzar con sabidur\u00eda el caudal de su piedad desbordante, sin destruir al hacerlo su in\u00adclinaci\u00f3n por la m\u00edstica y manteniendo la singularidad de su vida interior. La espiritualidad vicenciana, caracterizada por el servi\u00adcio a los pobres por amor a Cristo crucificado que ofrece su vida, marc\u00f3 su trabajo de direcci\u00f3n y de formaci\u00f3n; esa espiritualidad impregn\u00f3 el conjunto de la correspondencia de Luisa y todos sus escritos espirituales.<\/p>\n<p>En su deseo de abnegaci\u00f3n Luisa sigui\u00f3 cada vez m\u00e1s de cer\u00adca los pasos de Cristo llevando su cruz. La \u00abluz\u00bb de aquel d\u00eda de Pentecost\u00e9s le hab\u00eda anunciado que har\u00eda votos. Eso le daba una gran fuerza, y casi veinte a\u00f1os despu\u00e9s del suceso, nueve a\u00f1os despu\u00e9s de la fundaci\u00f3n de la joven comunidad, se sinti\u00f3 prepara\u00adda para continuar su misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Junto con otras cuatro hermanas ella hizo en efecto, el 25 de marzo de 1642, voto de pobreza, castidad y obediencia, para ser\u00advir a los pobres y a los enfermos.<\/p>\n<p>Poco a poco Luisa logr\u00f3 convencer a Vicente de Pa\u00fal para que viniera con mayor frecuencia a tener \u00abconferencias\u00bb con las hermanas. En esos di\u00e1logos con las hermanas Vicente trazaba las grandes l\u00edneas de su espiritualidad, que acab\u00f3 convirti\u00e9ndose en una forma de vida al cabo de los a\u00f1os, que nos gu\u00eda a\u00fan hoy con el nombre de espiritualidad vicenciana.<\/p>\n<p>Luisa hab\u00eda integrado las ideas de su mentor espiritual tanto en ella misma como en su manera de vivir la fe.<\/p>\n<p>Consciente de su misi\u00f3n como mensajera y testigo del amor de Cristo, aspir\u00f3 a la santidad sin descanso y hasta la muerte. La comunidad de las j\u00f3venes hermanas se enraizaba y crec\u00eda por el don de s\u00ed mismas por amor a Cristo. De ese modo se realizaba en Luisa la promesa de Pentecost\u00e9s bajo la forma del don de s\u00ed misma y de la tarea que hab\u00eda que llevar a cabo. Exhortaba a las dem\u00e1s hermanas a hacer que su donaci\u00f3n diera sentido a sus vi\u00addas, y fuera incluso la condici\u00f3n previa a su vida de servicio. Esto escribe a Ana Hardemont al pedirle noticias de \u00abnuestras queridas hermanas\u00bb:<\/p>\n<p><strong>\u00abQueridas hermanas nuestras, a las que deseo que sean totalmente santas para trabajar \u00fatilmente en la obra de Dios 1-1, debemos tener continuamente ante los ojos a nuestro modelo, que es la vida ejemplar de Jesucristo, a cuya imita\u00adci\u00f3n hemos sido llamadas, no solamente como cristianas sino tambi\u00e9n por haber sido elegidas por Dios para servirle en la persona de los pobres\u00bb.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00abQu\u00e9 mayor acto de amor se puede hacer<\/strong><\/p>\n<p><strong>que entregarse a s\u00ed misma<\/strong><\/p>\n<p><strong>toda entera [&#8230;]<\/strong><\/p>\n<p><strong>para la salvaci\u00f3n y alivio<\/strong><\/p>\n<p><strong>de los afligidos\u00bb.<\/strong><\/p>\n<p>Sor Alfonsa Richartz<\/p>\n<p>La Milagrosa<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Evocaci\u00f3n del pasado Despu\u00e9s de la muerte de santa Luisa, Vicente de Pa\u00fal convoc\u00f3 varias conferencias para evocar, en sus di\u00e1logos con las herma\u00adnas, los recuerdos numerosos notables de la vida de cada d\u00eda de &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-capitulo-iii-luisa-de-marillac-y-su-respuesta-a-las-llamadas\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":402666,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"#ffffff","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[18],"tags":[],"class_list":["post-403288","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-luisa-de-marillac"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>LUISA de MARILLAC (III): Luisa de Marillac y su respuesta a las llamadas - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-capitulo-iii-luisa-de-marillac-y-su-respuesta-a-las-llamadas\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"LUISA de MARILLAC (III): Luisa de Marillac y su respuesta a las llamadas - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Evocaci\u00f3n del pasado Despu\u00e9s de la muerte de santa Luisa, Vicente de Pa\u00fal convoc\u00f3 varias conferencias para evocar, en sus di\u00e1logos con las herma\u00adnas, los recuerdos numerosos notables de la vida de cada d\u00eda de ... 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