{"id":403286,"date":"2021-02-03T08:54:30","date_gmt":"2021-02-03T07:54:30","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=403286"},"modified":"2020-11-29T11:19:33","modified_gmt":"2020-11-29T10:19:33","slug":"luisa-de-marillac-capitulo-ii-san-vicente-y-el-camino-de-su-vocacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-capitulo-ii-san-vicente-y-el-camino-de-su-vocacion\/","title":{"rendered":"LUISA de MARILLAC (II): San Vicente y el camino de su vocaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Vicente de Pa\u00fal buscando su camino<\/p>\n<p>El joven pastor, hijo del campesino Ju\u00e1n Depaul, llevaba sus reba\u00f1os a pastar lejos de su hogar, all\u00e1 donde pod\u00eda estar seguro de encontrar unos buenos pastos seg\u00fan las distintas \u00e9pocas del a\u00f1o. En los alrededores de Pouy, su aldea natal, se pod\u00edan encon\u00adtrar algunos buenos lugares que \u00e9l conoc\u00eda bien. En Orthevielle, por ejemplo, habitaba la familia de Moras, la rama maternal de su familia. El estilo de vida de los de Moras se parec\u00eda mucho al que llevaba su propia familia en Pouy. Igual que la mayor parte de la poblaci\u00f3n en aquella \u00e9poca, deb\u00edan trabajar para subsistir. Hab\u00eda sin embargo un lugar situado un poco m\u00e1s lejos de su aldea natal que atra\u00eda de una manera algo especial a la familia Depaul. Y re\u00adsult\u00f3 que ese lugar tuvo una influencia importante sobre los pro\u00adyectos de futuro que ten\u00eda para su hijo Depaul el padre. El priora\u00adto de Pouymartet estaba a una hora de distancia de Pouy. El prior, Etienne Depaul, era pariente pr\u00f3ximo, primo o tal vez incluso hermano del padre de Vicente. El priorato funcionaba como hos\u00adpital y hospeder\u00eda para los peregrinos de Compostela. El padre de Vicente comparaba desde hac\u00eda mucho tiempo su propia situaci\u00f3n econ\u00f3mica con la de su pariente. \u00c9l mismo se agotaba trabajando como campesino desde la salida hasta la puesta del sol para pro\u00adporcionar a su familia unas condiciones de vida que aunque dig\u00adnas, eran ciertamente modestas. En contraste, su pariente llevaba una vida tranquila. La prebenda del priorato le procuraba ingresos regulares que le permit\u00edan ayudar a su familia. Los cuatro hijos Depaul, Vicente y sus hermanos, no pod\u00edan esperar llegar a poder vivir de los ingresos de la propiedad paterna. Se vieron por eso forzados a dirigir sus miradas hacia otros horizontes. Vicente pa\u00adrec\u00eda ser el mejor dotado de todos, y pronto se pens\u00f3 en enviarle a estudiar, para que pudiera orientar su vida hacia el sacerdocio. Y as\u00ed sucedi\u00f3. Los hechos posteriores son bien conocidos.<\/p>\n<p><strong>Se plantea un primer problema<\/strong><\/p>\n<p>Es cierto que Dios nos acompa\u00f1a, sea cual sea el camino ele\u00adgido. Sin embargo, aun siendo cierto que Dios le guiaba, Vicente Depaul no respondi\u00f3 en principio a una llamada para el sacerdo\u00adcio. La elecci\u00f3n de profesi\u00f3n del joven Vicente, o m\u00e1s bien su destino profesional, depend\u00eda de hecho m\u00e1s bien de un consenso social, corriente en el siglo XVII. Esa elecci\u00f3n le aseguraba una seguridad econ\u00f3mica basada en una prebenda, y le confer\u00eda una cierta posici\u00f3n social. Siendo ello as\u00ed, \u00bfse trataba en verdad de una elecci\u00f3n de car\u00e1cter religioso espiritual? No lo podemos sa\u00adber con seguridad. Habr\u00eda que tener en cuenta lo que esperaban los laicos de los sacerdotes y los religiosos: el saber junto con la piedad, un nivel alto de vida moral y un altruismo infatigable, es decir, la caridad, la entrega de s\u00ed mismo, el hacer el bien. En defi\u00adnitiva, una profesi\u00f3n muy exigente.<\/p>\n<p>\u00bfY la vocaci\u00f3n?<\/p>\n<p>Es cosa segura que Dios ha llamado siempre a su servicio a seres humanos, y que sigue deseando que algunos se acerquen a \u00c9l de manera especial. Hubo en tiempo de Vicente figuras ex\u00adtraordinarias que se dedicaron a seguir a Cristo. Hubo tambi\u00e9n numerosas personas que, como dec\u00eda Jes\u00fas, \u00abno son de este redil; tambi\u00e9n a esas tengo que traerlas y ellas escuchar\u00e1n mi voz\u00bb (Jn 10, 16).<\/p>\n<p>El joven Vicente de Pa\u00fal no vivi\u00f3 sus primeros a\u00f1os de sa\u00adcerdocio en un \u00abredil\u00bb seguro y protegido. Tuvo m\u00e1s bien que abrirse un camino en tierra extra\u00f1a. Cada vez que cre\u00eda empren\u00adder un camino que le llevar\u00eda al fin esperado, se encontraba en un callej\u00f3n sin salida. Los a\u00f1os de duda le parecieron un t\u00fanel largo, un caminar a tientas, pero manten\u00eda la esperanza de alcanzar sus sue\u00f1os y de llegar a disfrutar de una prebenda. Esta esperanza le llev\u00f3 a animar a su madre a tener paciencia (1610); le asegura\u00adba que la prebenda le dar\u00eda muy pronto la posibilidad de llevar una vida tranquila, en el campo, junto a los suyos, igual que su pariente Etienne Depaul en Pouymartet. Adem\u00e1s de esto, Vicen\u00adte animaba a uno de sus hermanos a orientar a su hijo hacia el sacerdocio, porque si \u00e9l, Vicente, se encontraba por el momento esperando a\u00fan la realizaci\u00f3n de sus sue\u00f1os, podr\u00edan presentarse otras perspectivas en el futuro.<\/p>\n<p>Vemos pues que la vocaci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal de seguir a Cristo como sacerdote no se parece en nada a la experiencia de los ap\u00f3stoles en la transfiguraci\u00f3n de Cristo en el monte Tabor. Pero se podr\u00eda pensar en el dicho de Jerem\u00edas: \u00abMe buscar\u00e9is y me encontrar\u00e9is, cuando me busqu\u00e9is con todo el coraz\u00f3n\u00bb (Jr 29, 13).<\/p>\n<p>B\u00e9rulle<\/p>\n<p>Por este tiempo Vicente se encontr\u00f3 con una personalidad que tuvo una influencia decisiva sobre su vida, Pedro de B\u00e9rulle, el fundador del Oratorio de Francia, te\u00f3logo de primera l\u00ednea y, como dec\u00eda Vicente, un sacerdote verdaderamente santo. Este hombre impresion\u00f3 vivamente a Vicente, y \u00e9ste se puso bajo su direcci\u00f3n. Por su parte, B\u00e9rulle descubri\u00f3 en aquel joven sacerdo\u00adte una personalidad extraordinaria, e intuy\u00f3 en \u00e9l una verdadera vocaci\u00f3n a la santidad. Consigui\u00f3 que Vicente adquiriera una vi\u00adsi\u00f3n de la Iglesia enteramente nueva y una comprensi\u00f3n renovada y m\u00e1s excelsa del sacerdocio.<\/p>\n<p>B\u00e9rulle consigui\u00f3 disipar la niebla que imped\u00eda a Vicente des\u00adcubrir horizontes nuevos. Eso le permiti\u00f3 dejar a sus espaldas la preocupaci\u00f3n absorbente por los bienes materiales, y el poder lle\u00adgar as\u00ed a reconocer los valores verdaderamente espirituales. B\u00e9rulle: un hombre y todo un programa en el camino del descubri\u00admiento de s\u00ed mismo para Vicente de Pa\u00fal. Ten\u00eda entonces treinta a\u00f1os.<\/p>\n<p>Habiendo seguido a Vicente por el camino que le llev\u00f3 al sa\u00adcerdocio, podr\u00edamos pensar como cosa natural que Vicente aca\u00adbar\u00eda ingresando en el Oratorio de Pedro de B\u00e9rulle, o al menos que residir\u00eda en \u00e9l durante alg\u00fan tiempo. Vicente se reun\u00eda con mucha frecuencia con el grupo de sacerdotes inspirado por B\u00e9rulle. Pero ese grupo no vendr\u00eda a ser sin embargo para \u00e9l el \u00abredil\u00bb al que Jes\u00fas conduce a los que llama. En lugar de ingresar en el Oratorio, Vicente fue a Clichy como p\u00e1rroco, y se encontr\u00f3 a s\u00ed mismo de repente como pastor de almas. Esta nueva forma de ver el sacerdocio, adquirida en la escuela de B\u00e9rulle, ayud\u00f3 al joven sacerdote a dirigir su parroquia. Vicente se declar\u00f3 posteriormen\u00adte \u00abfeliz entre estas gentes tan buenas\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Preceptor<\/strong><\/p>\n<p>Unos meses m\u00e1s tarde encontramos a Vicente en otro am\u00adbiente muy diferente. Se encuentra ahora en contacto con la alta sociedad, como preceptor en una mansi\u00f3n de se\u00f1ores, la familia de Gondi. \u00bfNo hab\u00eda B\u00e9rulle despertado en \u00e9l la conciencia de la grandeza asociada al estado clerical? Vicente se hab\u00eda sentido lleno de un gozo profundo cuando tom\u00f3 la decisi\u00f3n de imitar a Cristo. Pero hay con frecuencia una diferencia entre la elevaci\u00f3n del coraz\u00f3n y del esp\u00edritu y las circunstancias cambiantes de la vida. Es cierto que Vicente hab\u00eda visto el rostro luminoso de Cris\u00adto, igual que los disc\u00edpulos en la Transfiguraci\u00f3n; hab\u00eda visto por un instante manifestarse la gloria de Cristo, pero la realidad de la vida diaria le llam\u00f3 al orden. Vicente continu\u00f3 su evoluci\u00f3n en un nuevo ambiente, y su existencia no se parec\u00eda, a primera vista, a un descenso del monte (de la Transfiguraci\u00f3n). El joven preceptor moraba en palacios, se sent\u00eda apresado por aquella clase de vida, y recib\u00eda a cambio honores y respeto. Sabemos que en esas circunstancias el poder de atracci\u00f3n de los bienes materiales no terminaba de perder su fuerza. A decir verdad, Vicente podr\u00eda haberse contentado con la notoriedad que le confer\u00eda su posici\u00f3n. La familia de Gondi le proporcionaba una seguridad econ\u00f3mica y social, adem\u00e1s de un cierto rango en la sociedad. Eso le permit\u00eda tener contacto con personalidades bien conocidas y socialmente visibles. Sin embargo, la posesi\u00f3n de una prebenda le proporcio\u00adnar\u00eda una mayor seguridad y un mayor rango social, por ejemplo, como \u00ababad comendatario\u00bb. Su b\u00fasqueda de prebendas fue en principio coronada con el \u00e9xito, pues fue instalado como abad de la abad\u00eda de san Leonardo de Chaumes, aunque este proyecto result\u00f3 ser finalmente un fracaso.<\/p>\n<p>Vicente fue preceptor de los hijos de los Gondi durante cuatro a\u00f1os. Pero vayamos ahora, paso a paso y a\u00f1o por a\u00f1o, para que aparezca ante nosotros al fin el Vicente conocido por todos como el gran h\u00e9roe y el santo de la beneficencia cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>Los a\u00f1os en los que fue preceptor vinieron a ser para Vicente una larga noche en el camino de su verdadera vocaci\u00f3n. El mis\u00admo Vicente record\u00f3 posteriormente ese tiempo durante el que se sinti\u00f3 atormentado y lleno de dudas. Su car\u00e1cter, era desagradable y melanc\u00f3lico, como lo describir\u00eda \u00e9l mismo a\u00f1os despu\u00e9s. Dec\u00eda Vicente que se encontraba \u00ablleno de hiel\u00bb. La se\u00f1ora de Gondi habl\u00f3 con \u00e9l acerca de ello, con el resultado de que se sinti\u00f3 movi\u00addo a combatir seriamente esos aspectos de su car\u00e1cter. Abelly, su primer bi\u00f3grafo, nos informa de que Vicente no se sinti\u00f3 liberado m\u00e1s que cuando tom\u00f3 la decisi\u00f3n de consagrar su vida a la cari\u00addad y al amor misericordioso.<\/p>\n<p>Vicente se sent\u00eda decepcionado por no haber conseguido los fines que se hab\u00eda propuesto, y es sin duda ese hecho el que dio origen a la prolongada depresi\u00f3n que experiment\u00f3. B\u00e9rulle le ha\u00adb\u00eda fascinado con la grandeza y los honores que acompa\u00f1an al ejercicio del sacerdocio. \u00bfY qu\u00e9 es lo que hab\u00eda conseguido? La formaci\u00f3n de tres ni\u00f1os de una familia noble para que aprendie\u00adran a moverse en su medio social y a responder a lo que esperaba de ellos un mundo bien definido; esa no pod\u00eda ser una actividad que diera sentido pleno a su vida. Vicente era en el fondo de s\u00ed mismo consciente de ser el responsable de aquella crisis. \u00bfPodr\u00eda ser su estado obra de Dios y prueba de su gran misericordia? Acu\u00addi\u00f3 a Dios en su angustia. Esta crisis le hizo reaccionar. No, \u00e9l no quer\u00eda contentarse con medias tintas. Tuvo entonces lugar en su interior una profunda transformaci\u00f3n. No ya poseer, sino dar. En adelante iba a consagrar su vida a la compasi\u00f3n y a la caridad. Eso fue al comienzo simplemente una resoluci\u00f3n, hasta que llegara el momento en que su puesta en pr\u00e1ctica fuera totalmente posible, momento que le llegar\u00eda sin esperarlo. Y as\u00ed, en adelante, en cada etapa de su evoluci\u00f3n reconocer\u00eda la llamada de Dios.<\/p>\n<p><strong>Folleville<\/strong><\/p>\n<p>Un d\u00eda llamaron a Vicente a asistir a un agonizante, hecho que no tiene nada de excepcional en la vida de un sacerdote. \u00bfNo hemos experimentado tambi\u00e9n nosotros alguna vez una experien\u00adcia similar? Una chispa peque\u00f1a que se convierte en una gran hoguera. En aquel caso el fuego se estaba gestando, solo faltaba la chispa. Y fue la se\u00f1ora de Gondi quien desencaden\u00f3 el incendio.<\/p>\n<p>Ella se sent\u00eda responsable de la indigencia extrema en que viv\u00eda la poblaci\u00f3n de los alrededores, pues la regi\u00f3n en que es\u00adtaba Folleville formaba parte de los bienes y de la herencia de la familia. Esta toma de conciencia produjo en ella una reac\u00adci\u00f3n de pavor y de verg\u00fcenza, pero encendi\u00f3 tambi\u00e9n la primera chispa de lo que llegar\u00eda a ser la obra de la vida de san Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>El incidente tuvo lugar en Folleville, en Picard\u00eda, en enero de 1617. Fue una llamada, en el sentido primero del t\u00e9rmino, a Vicente de Pa\u00fal, y \u00e9l se sinti\u00f3 interpelado para procurar ayuda espiritual y reorganizar la vida religiosa en la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>El 25 de enero, fiesta de la conversi\u00f3n de san Pablo, a petici\u00f3n de la se\u00f1ora de Gondi predic\u00f3 con pasi\u00f3n acerca de la confesi\u00f3n general, invitando a los fieles a hacerla. El \u00e9xito enorme de esta invitaci\u00f3n confirm\u00f3 la situaci\u00f3n miserable en la que se encontra\u00adba la poblaci\u00f3n, El estilo escandaloso de vida de los eclesi\u00e1sticos era ciertamente la causa de aquella situaci\u00f3n, pero era de todos modos necesario ayudar a aquellas gentes en el terreno espiritual.<\/p>\n<p><strong>Vocaci\u00f3n y misi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>El sacerdote Vicente se asust\u00f3 al descubrir que tantos seres humanos estuvieran en estado de arriesgar su salvaci\u00f3n por falta de buenos pastores que pudieran orientarles. Durante las semanas siguientes predic\u00f3 en las tierras de la se\u00f1ora de Gondi. Y lo que hab\u00eda sospechado y buscado en la oscuridad y con inquietud du\u00adrante tantos a\u00f1os, lo vio ahora con total claridad. En adelante su vocaci\u00f3n ser\u00eda llevar hacia Dios a los m\u00e1s abandonados.<\/p>\n<p>Al cabo de muchos meses de dudas y desasosiego, puso fin a su b\u00fasqueda de prosperidad y de seguridad duradera y fij\u00f3 su visi\u00f3n en la inmensidad de la miseria humana. Igual que hizo Moi\u00ads\u00e9s, obedeci\u00f3 la palabra del Se\u00f1or: \u00abY ahora, ponte en marcha\u00bb.<\/p>\n<p>Vicente estaba seguro de ello: se le hab\u00eda investido con una misi\u00f3n; crey\u00f3 firmemente que se le destinaba a cumplir el plan de Dios, lo que le ayudar\u00eda a responder a las expectativas y a las llamadas que solicitaran ayuda.<\/p>\n<p>Era sacerdote desde hac\u00eda diecisiete a\u00f1os. Conoci\u00f3 a lo largo del camino muchas y diversas etapas, y nada dejaba sospechar el giro sorprendente que dio a su vida. Pero hoy, a posteriori, pode\u00admos comprenderle. En cualquier caso, Vicente vio ese cambio de perspectiva como una luz despu\u00e9s de una ceguera que se hab\u00eda prolongado demasiado tiempo.<\/p>\n<p>Dios necesita hombres que hayan conocido la oscuridad de la noche y que luego son capaces de proporcionar un verdadero consuelo a otros seres humanos. Y as\u00ed fue como Vicente, animado por una confianza \u00edntima en la fidelidad de Dios, extrajo de su experiencia de desolaci\u00f3n y de indigencia el deseo de servir y de reconfortar.<\/p>\n<p>A partir de aquel momento y a la luz de aquella experiencia su vocaci\u00f3n y su misi\u00f3n se le aparecieron m\u00e1s claramente que nunca. Sus palabras resonaban como las de Jes\u00fas, se pon\u00eda en armon\u00eda con \u00e9l, y hablaba como otro Cristo. \u00abEvangelizare pauperibus misit me\u00bb. El Se\u00f1or <strong>me <\/strong>ha enviado. No se puede expresar una vocaci\u00f3n con mayor fuerza y mayor convicci\u00f3n.<\/p>\n<p>Removida su alma por aquella llamada, so\u00f1aba con sumergir\u00adse en el fuego de la acci\u00f3n para llevar a cabo su misi\u00f3n. Se trataba nada menos que de renovar la fe, campo inmenso de acci\u00f3n para nuestro misionero, pero no podr\u00eda actuar m\u00e1s que identific\u00e1ndose con el mensaje \u00abEvangelizare\u00bb. De ese modo el misionero se con\u00advirti\u00f3 en testigo, \u00ab\u00a1misit me&#8230;!\u00bb <strong>Yo <\/strong>soy llamado, <strong>yo <\/strong>debo actuar. \u00ab\u00a1Y ahora, vete a donde yo te env\u00ede!\u00bb Vicente de Pa\u00fal ve c\u00f3mo su fe se hace fuerte mirando al rostro de Cristo iluminado por el misterio de la Transfiguraci\u00f3n. Y luego, el saber que debe llevar a cabo su misi\u00f3n le conduce a la realidad cotidiana, \u00e9l no ve m\u00e1s que \u00aba Jes\u00fas solo\u00bb en la humildad de la naturaleza humana y se siente invitado a \u00abvolver al valle para dedicar sus esfuerzos a la realizaci\u00f3n del designio de Dios y para asumir con valent\u00eda el camino de la cruz&#8217;\u00bb.<\/p>\n<p><strong>\u00bfY qu\u00e9 hay de la realidad cotidiana?<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfDe qu\u00e9 modo comenz\u00f3 a actuar? Vicente mismo describi\u00f3 a\u00f1os despu\u00e9s los comienzos de su misi\u00f3n; leyendo sus textos po\u00addemos conocer la personalidad de este hombre muy por encima de lo com\u00fan, y el reconocer las cualidades del santo provocar\u00e1n nuestra admiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed c\u00f3mo comenz\u00f3 su empresa:<\/p>\n<p>\u00abSe me acaba de ocurrir que usted podr\u00eda hacer que se lleva\u00adran esos muebles de un lugar a otro por carros de transporte o por la mulas que alquile para ello; pero para hacer eso ser\u00eda bueno trabajar en lugares contiguos y tomar una zona de la di\u00f3cesis al comienzo del a\u00f1o y trabajar todo el tiempo en ella\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfSonr\u00ede el lector al leer esto? Si es as\u00ed, reacciona como los aldeanos de aquel tiempo, que miraban desde la puerta de sus casas y observaban con esperanza y con cierto temor a aquellos extranjeros (los misioneros del se\u00f1or Vicente), cuya llegada les hab\u00eda anunciado su p\u00e1rroco, sin saber exactamente ni siquiera \u00e9l mismo qu\u00e9 es lo que iba a pasar.<\/p>\n<p>Se habr\u00e1 advertido que Vicente de Pa\u00fal no estaba solo en sus andanzas misioneras. Hab\u00eda encontrado compa\u00f1eros que compar\u00adt\u00edan sus ideas, su entusiasmo y tambi\u00e9n, por supuesto, su trabajo pastoral. El eco de aquellas palabras, \u00abmisit me\u00bb, la certeza de que ten\u00eda que cumplir una misi\u00f3n, le dotaban de un cierto carisma que inspiraba tambi\u00e9n a aquellos a los que \u00e9l animaba a seguirle, como Jes\u00fas lo hab\u00eda hecho antes que \u00e9l. Conoc\u00edan tambi\u00e9n de las palabras de Jes\u00fas: \u00abA m\u00ed me lo hicisteis\u00bb (Mt 25, 40), y se sent\u00edan llamados.<\/p>\n<p>La familia de Gondi debi\u00f3 de sentirse sorprendida por la ini\u00adciativa tomada por su preceptor, incluso puede que se sintiera en\u00adga\u00f1ada. A pesar de todo, la se\u00f1ora de Gondi pudo sentirse libera\u00adda de sus remordimientos de conciencia: alguien se ocupaba por fin del trabajo pastoral, abandonado durante tanto tiempo. Has\u00adta entonces el educador y profesor de los hijos de Gondi hab\u00eda respondido a las expectativas de la familia. En adelante, mante\u00adniendo sus buenas maneras, Vicente pondr\u00eda sus condiciones. Al hacerlo as\u00ed, segu\u00eda su l\u00f3gica rigurosamente, pues era plenamente consciente de su misi\u00f3n y sab\u00eda que \u00e9sta le exigir\u00eda un compro\u00admiso vital muy diferente. No podemos menos de manifestar una admiraci\u00f3n grande, aunque tal vez mezclada con cierto embarazo, al ver esa valent\u00eda poco com\u00fan y aquel acto de obediencia. Como Mois\u00e9s, Vicente obedeci\u00f3 a la palabra del Se\u00f1or: \u00abY ahora, \u00a1ponte en camino!\u00bb (Ex 3, 10).<\/p>\n<p>Su fe en Dios hace de \u00e9l un hombre audaz, y por eso la manera tan inesperada de comenzar su misi\u00f3n, con un asno tirando de una carreta y los tres misioneros animados de una fe ardiente, hace que todas las ceremonias de inauguraci\u00f3n en las que se corta una cinta al son de tambores, no signifiquen nada.<\/p>\n<p><strong>Ch\u00e1tillon-les-Dombes: el amor inventivo<\/strong><\/p>\n<p>Esa misi\u00f3n, de la que estaba tan firmemente convencido, le abri\u00f3 horizontes nuevos y le hizo salir del ambiente fastuoso pero encogido de una mansi\u00f3n de se\u00f1ores. Pudo seguir caminando para conseguir su proyecto siendo p\u00e1rroco de Ch\u00e1tillon-les-Dombes. Vicente fue nombrado p\u00e1rroco de Ch\u00e1tillon gracias a la in\u00adtervenci\u00f3n de B\u00e9rulle. Este hab\u00eda intuido hac\u00eda mucho tiempo la vocaci\u00f3n de Vicente. No dud\u00f3 pues en hacer que Vicente saliera de la mansi\u00f3n de los Gondi para animarle a ir a Ch\u00e1tillon, a unos 400 kil\u00f3metros de Par\u00eds.<\/p>\n<p>En el comienzo de su actividad en Ch\u00e1tillon Vicente encon\u00adtr\u00f3 resistencias muy fuertes. Los poderes religiosos y pol\u00edticos experimentaban ciertos conflictos y buscaban un compromiso. Pero \u00e9l ten\u00eda que destacar en primer plano el desaf\u00edo de la miseria humana y social. Se abandonaba a seres humanos a la pobreza y a la enfermedad y, como en Folleville, \u00e9l sab\u00eda que encontrar\u00eda la respuesta en la audacia que le proporcionaba su fe y en aque\u00adllas palabras: \u00ab\u00a1misit me!\u00bb El sacerdote Vicente cre\u00f3 el proyecto genial de una organizaci\u00f3n caritativa que le ha hecho c\u00e9lebre a trav\u00e9s de los siglos como el santo de la misericordia. El dicho de Jes\u00fas: \u00abLo que hag\u00e1is al m\u00e1s peque\u00f1o de mis hermanos&#8230;\u00bb (Mt, 25, 40) exig\u00eda una respuesta, la del amor y la misericordia.<\/p>\n<p>La creaci\u00f3n de los equipos de Caridad, que fue el suceso im\u00adportante del tiempo que estuvo en Ch\u00e1tillon, puso los fundamen\u00adtos de la obra de Vicente, que preconizaba la interacci\u00f3n del amor y la fe.<\/p>\n<p>Pero una vocaci\u00f3n no se resume en un solo hecho concreto. Una vocaci\u00f3n va unida a una misi\u00f3n. Podemos comprenderlo es\u00adtudiando la biograf\u00eda de Vicente. A partir de sus experiencias de Folleville y de Ch\u00e1tillon supo que era enviado a ayudar a los po\u00adbres. En esa experiencia encontraba a Cristo, y \u00e9l le serv\u00eda siem\u00adpre que lo pidieran los hechos, las llamadas y las circunstancias. Se puso al servicio de Cristo para combatir las hambres, las epi\u00addemias, la miseria, para ayudar a las v\u00edctimas de las guerras y a los refugiados; siempre se le vio atento a luchar contra todas las desgracias de su tiempo. No actuaba solo, ciertamente. Eso hubiera sido imposible. \u00bfQui\u00e9n podr\u00eda ayudarle? En primer lugar las j\u00f3venes y las mujeres de los equipos de Caridad. Ellas fueron las primeras en ayudarle, y ese hecho revel\u00f3 a Vicente una nueva vocaci\u00f3n. Busc\u00f3 ayuda entre los sacerdotes, se dirigi\u00f3 a varias \u00f3rdenes religiosas. Pero todos rehusaron, pues ya ten\u00edan sus pro\u00adyectos propios. De ese modo brot\u00f3 en \u00e9l la idea de crear por s\u00ed mismo una congregaci\u00f3n, idea que pronto se convirti\u00f3 en realidad gracias al apoyo de la se\u00f1ora de Gondi. Vicente ten\u00eda una tenden\u00adcia a precipitar las cosas, pero tuvo que moderarse, Las dificulta\u00addes fueron disolvi\u00e9ndose poco a poco; se acercaba a su meta. La familia de Gondi le hizo donaci\u00f3n de una suma importante, y el arzobispo de Par\u00eds dio su aprobaci\u00f3n. Y as\u00ed naci\u00f3 la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Sus miembros han sido conocidos durante mucho tiempo con el nombre de \u00abLazaristas\u00bb, por el priorato de San L\u00e1\u00adzaro, su Casa Madre a partir de 1632. Hoy se les llama m\u00e1s bien sacerdotes de la Misi\u00f3n (vicentinos, paules&#8230;, seg\u00fan los pa\u00edses). La actividad de Vicente entre los pobres marc\u00f3 el comienzo de una renovaci\u00f3n religiosa.<\/p>\n<p>Unos a\u00f1os m\u00e1s tarde se pudo ver con sorpresa una agregaci\u00f3n inesperada de numerosas mujeres. As\u00ed suceden las cosas en la casa de Dios: el Esp\u00edritu sopla donde quiere. Esta vez sopl\u00f3 sobre las acciones concretas desarrolladas en nombre de la misericordia, y tom\u00f3 la forma de una ayuda a\u00f1adida a los equipos de Caridad fun\u00addados por Vicente. Se dio en la forma del encuentro de dos perso\u00adnas carism\u00e1ticas, portadoras de la gracia cada una a su manera. Se enfrentaron cara a cara dos vocaciones y dos itinerarios se\u00f1alados por una misi\u00f3n, pero tuvieron que unirse como las piezas de un rompecabezas para conseguir un mismo fin. Luisa de Marillac es\u00adtaba segura de su posici\u00f3n, segura de haber recibido una llamada y de defender siendo fiel a ella la causa de Dios. Lo sab\u00eda desde la experiencia que recibi\u00f3 un d\u00eda de Pentecost\u00e9s. Vicente rehus\u00f3 en un primer momento, y le aconsej\u00f3 que renunciara a sus planes&#8230;, hasta que se vio forzado a reconocer que Dios actuaba tambi\u00e9n por medio de ellos. El mismo lo admiti\u00f3 a\u00f1os m\u00e1s tarde: \u00abHijas m\u00edas, es Dios quien ha fundado a las Hijas de la Caridad\u00bb.<\/p>\n<p>Y Dios les ayud\u00f3 efectivamente a conjugar los esfuerzos de las dos comunidades, que no comprendieron que ten\u00edan exacta\u00admente el mismo fin m\u00e1s que despu\u00e9s de su fundaci\u00f3n<\/p>\n<p><strong>La vocaci\u00f3n no existe m\u00e1s que por la misi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Esa misi\u00f3n no tiene m\u00e1s que un fin: ayudar a los pobres, ser\u00advirles como servimos a Cristo, s\u00ed, servirles como a otro Cristo. El campo de acci\u00f3n es amplio, la tarea inmensa, y Vicente no dejaba de o\u00edr una voz interior que le dec\u00eda: \u00abTienes que actuar, nadie lo puede hacer en lugar tuyo\u00bb. Vicente era muy consciente del pe\u00adligro que consiste en vivir retra\u00eddo y en delegar su autoridad. No est\u00e1n los tiempos para so\u00f1ar ni para ser nost\u00e1lgico. El ya no so\u00f1a\u00adba en modo alguno en vivir c\u00f3modamente de los ingreso de una prebenda, ni tampoco pod\u00eda resignarse y huir ante la inmensidad de una tarea que superaba sus fuerzas.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal comenz\u00f3 a trabajar el \u00abcampo de la misi\u00f3n\u00bb con su carreta tirada por un asno. Y con ocasi\u00f3n de su elogio f\u00fa\u00adnebre pudo o\u00edr las siguientes palabras: \u00ab\u00c9l casi ha transformado el rostro de la Iglesia de Francia\u00bb.<\/p>\n<p>Ser misionero o ap\u00f3stol no es una profesi\u00f3n tranquila; al con\u00adtrario, compromete a la persona entera. Quedaba una pregunta: \u00bfHasta d\u00f3nde llegar\u00eda su voluntad de convencer? Si se conoce la vida de san Vicente, la respuesta parece clara. Podemos incluso comprobar que fue creciendo con los a\u00f1os su deseo de dar su vida por la misi\u00f3n. Pensemos simplemente en sus \u00abRelations\u00bb, aquella especie de folletos que hizo distribuir en tiempos de las guerras devastadoras en Champa\u00f1a, en Lorena, en Par\u00eds. En esos folletos apelaba a la generosidad: \u00abEntregad vuestro dinero, nosotros les entregamos con gusto nuestra vida\u00bb.<\/p>\n<p><strong>El don de s\u00ed como consecuencia suprema de la vocaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Ninguna pasi\u00f3n, ninguna convicci\u00f3n de car\u00e1cter ideol\u00f3gico puede compararse con el don total de s\u00ed mismo procedente del amor, cuando est\u00e1 animado por el Esp\u00edritu. Ofrecer su vida es imitar a Dios y dar testimonio de su presencia. Vicente de Pa\u00fal lo sabe perfectamente cuando dice: \u00abNuestra vocaci\u00f3n, pues, es ir no a una parroquia, ni solo a una di\u00f3cesis, sino por todo el mundo. \u00bfPara hacer qu\u00e9? Abrazar los corazones de los hombres, hacer lo que ha hecho el Hijo de Dios, \u00e9l, que ha venido al mun\u00addo a darle fuego con el fin de inflamarlo con su amor&#8217;<sup>4<\/sup>\u00bb. Y a\u00f1ade un poco m\u00e1s adelante: \u00abSe\u00f1ores, si tuvi\u00e9ramos un poco de ese amor \u00bfnos quedar\u00edamos con los brazos cruzados? \u00bfDejaremos que perezcan aquellos a los que podemos asistir? \u00a1Oh, no! la ca\u00adridad no puede estar ociosa; ella nos empuja a salvar y a consolar a los dem\u00e1s\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p><strong>La vocaci\u00f3n del sacerdote implica una vida de martirio<\/strong><\/p>\n<p>En el texto reci\u00e9n citado Vicente de Pa\u00fal presenta a sus her\u00admanos la tarea inmensa que espera a los sacerdotes y a los misio\u00adneros. \u00c9l mismo ha alcanzado ese estadio de la evangelizaci\u00f3n, \u00abevangelizare\u00bb, a fuerza de oraci\u00f3n. \u00c9l es ahora el portador de la Buena Nueva y ha seguido fielmente el camino indicado por la Providencia. Hacia el final de su vida ha echado un vistazo al camino escogido. \u00c9l quer\u00eda que sus experiencias, a veces dolo\u00adrosas, animaran a sus hermanos m\u00e1s j\u00f3venes a perseverar, a que reforzaran su vocaci\u00f3n, que les hicieran sentirse tan seguros de su misi\u00f3n como lo hab\u00eda sido \u00e9l mismo, cuando tuvo que luchar contra viento y marea. As\u00ed nos lo dice en este texto:<\/p>\n<p>\u00abLa manera que tiene Dios de conducir a los que \u00e9l destina a alguna empresa grande o a alg\u00fan bien especial para su servicio es tal que los prueba antes con hast\u00edos, contratiempos, aversiones y movimientos de inconstancia, a veces para ponerlos a prueba, a veces para hacerles experimentar su debilidad, a veces para des\u00adapegarles m\u00e1s de las criaturas, otras veces para disipar los humos de alguna vana complacencia, y siempre para hacerles m\u00e1s agra\u00addables a sus ojos. No dude, padre, que la tentaci\u00f3n que usted sufre contribuir\u00e1 a su progreso espiritual, si usted la resisten \u00ab\u00c1nimo, pues, padre, mant\u00e9ngase firme, pues siendo como somos sacer\u00addotes estamos obligados a una perfecci\u00f3n mayor, y a ayudar m\u00e1s a las almas&#8217;7\u00bb.<\/p>\n<p>El estilo de vida de los hombres de Iglesia contrastaba cada vez m\u00e1s con la miseria de la poblaci\u00f3n. Este hecho impresionaba a Vicente de Pa\u00fal. En efecto, \u00e9l ten\u00eda la convicci\u00f3n de que muchas personas eclesi\u00e1sticas hab\u00edan abrazado la carrera eclesi\u00e1stica para estar al abrigo de las necesidades materiales y para llevar una vida tranquila. El mal comportamiento de aquellos sacerdotes da\u00f1aba a la Iglesia y empa\u00f1aba su imagen hasta hacerla irreconocible.<\/p>\n<p>En una carta al padre de un candidato al sacerdocio Vicente se\u00f1alaba esos peligros: \u00abNo deben comprometerse con ese estado si no tienen una verdadera vocaci\u00f3n de Dios, una intenci\u00f3n pura de honrar a Nuestro Se\u00f1or para la pr\u00e1ctica de sus virtudes, ade\u00adm\u00e1s de las otras se\u00f1ales que les den seguridad de que les ha lla\u00admado su divina bondad. Y siento tan fuertemente esta convicci\u00f3n que si yo no fuera sacerdote, no lo ser\u00eda jam\u00e1s\u00bb.<\/p>\n<p>Podemos leer en otra carta: \u00abEn cuanto a m\u00ed, si hubiera sabido lo que era este estado cuando tuve la temeridad de entrar en \u00e9l, hubiera preferido trabajar la tierra que comprometerme con un estado tan temible\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es lo que ha movido a Vicente de Pa\u00fal a la edad de 78 a\u00f1os a hacer unas afirmaciones tan pesimistas? Tal vez ha recor\u00addado con algo de verg\u00fcenza la inconsciencia de su juventud ante las exigencias de la vocaci\u00f3n sacerdotal. La realizaci\u00f3n de su mi\u00adsi\u00f3n le pareci\u00f3 ser en verdad el cumplimiento de la voluntad de Dios.<\/p>\n<p>Ahora sab\u00eda por experiencia que la vocaci\u00f3n y el carisma no se viven siempre con la levedad de un simple batir de alas, sino que son tambi\u00e9n una carga pesada. Seguir la propia vocaci\u00f3n es llevar la cruz. En su propio camino de la cruz \u00e9l crey\u00f3 en el poder de la caridad y del amor. Solo ellos pueden transformar el mundo en reino de Dios. Poco antes de morir record\u00f3 su disponibilidad total e incondicional y la dedicaci\u00f3n de todas sus fuerzas al nom\u00adbre de Dios:<\/p>\n<p>\u00abConsumirse por Dios, no tener ni bienes ni fuerzas m\u00e1s que para consumirlas por Dios, eso es lo que ha hecho Nuestro Se\u00f1or, que se consumi\u00f3 por amor a su Padre<sup>20<\/sup>\u00bb.<\/p>\n<p><strong>\u00abHonrar a Nuestro Se\u00f1or<\/strong><\/p>\n<p><strong>por el testimonio que<\/strong><\/p>\n<p><strong>quiere que demos de \u00e9l,<\/strong><\/p>\n<p><strong>haciendo las obras<\/strong><\/p>\n<p><strong>que \u00e9l hizo en la tierra\u00bb.<\/strong><\/p>\n<p><strong>(E. S., p. 806, Pens\u00e9es)<\/strong><\/p>\n<p>Sor Alfonsa Richartz<\/p>\n<p>La Milagrosa<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vicente de Pa\u00fal buscando su camino El joven pastor, hijo del campesino Ju\u00e1n Depaul, llevaba sus reba\u00f1os a pastar lejos de su hogar, all\u00e1 donde pod\u00eda estar seguro de encontrar unos buenos pastos seg\u00fan las &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-capitulo-ii-san-vicente-y-el-camino-de-su-vocacion\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":402666,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"#ffffff","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[18],"tags":[],"class_list":["post-403286","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-luisa-de-marillac"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>LUISA de MARILLAC (II): San Vicente y el camino de su vocaci\u00f3n - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-capitulo-ii-san-vicente-y-el-camino-de-su-vocacion\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"LUISA de MARILLAC (II): San Vicente y el camino de su vocaci\u00f3n - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Vicente de Pa\u00fal buscando su camino El joven pastor, hijo del campesino Ju\u00e1n Depaul, llevaba sus reba\u00f1os a pastar lejos de su hogar, all\u00e1 donde pod\u00eda estar seguro de encontrar unos buenos pastos seg\u00fan las ... 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