{"id":403099,"date":"2020-10-09T08:26:12","date_gmt":"2020-10-09T06:26:12","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=403099"},"modified":"2020-10-04T12:28:53","modified_gmt":"2020-10-04T10:28:53","slug":"santiago-masarnau-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/santiago-masarnau-2\/","title":{"rendered":"Santiago Masarnau (2)"},"content":{"rendered":"<ol start=\"2\">\n<li>LA PRIMERA ESTANCIA EN EL EXTRANJERO<\/li>\n<\/ol>\n<p>Ya se vio en el cap\u00edtulo anterior c\u00f3mo la familia Masarnau vivi\u00f3 pac\u00edficamente y sin ser molestada al menos hasta agosto de 1825 en el que el segundo hijo var\u00f3n, Santiago, emprendi\u00f3 viaje a Par\u00eds en agosto. No hay fuentes conocidas ni el menor in\u00addicio de que la familia Masarnau fuera molestada en lo m\u00e1s m\u00ednimo, ni hasta 1825 ni despu\u00e9s. No hubo ning\u00fan exilio, pues Santiago sali\u00f3 por cues\u00adti\u00f3n de estudios, Vicente sigui\u00f3 sus estudios con toda normalidad, y la correspondencia del padre con Santiago, conocida y utilizada por Quadrado, muestra que vivieron tranquilamente durante la \u00faltima d\u00e9cada de Fernando VII.<\/p>\n<p>La primera salida de Santiago al extranjero comprende los a\u00f1os que van desde 1825 hasta 1829, y las tres fuentes principales \u2014y hasta ahora \u00fanicas\u2014 para conocer esta etapa son el libro de Jos\u00e9 Mar\u00eda Quadrado, la biograf\u00eda condensada (anterior a la que escribi\u00f3 Quadrado) de Esperan\u00adza y Sola, publicada en \u00abLa Ilustraci\u00f3n Espa\u00f1ola y Americana\u00bb el 15 y 22 de enero de 1881 y reco\u00adgida luego en sus <em>Treinta a\u00f1os de cr\u00edtica musical, <\/em>y el esbozo que hizo Pedro de Madrazo en \u00abEl Ar\u00adtista\u00bb.<\/p>\n<p>Estas fuentes \u2014que dicen mucho menos de lo que pod\u00edan haber dicho\u2014 son absolutamente fia\u00adbles. A Quadrado se le proporcionaron todos los papeles de Santiago Masarnau para que escribiera la biograf\u00eda, y entre ellos 240 cartas, algunas muy extensas, particularmente las de su padre, cruza\u00addas entre ambos en estos cuatro a\u00f1os; por su parte, Esperanza, que conoci\u00f3 y trat\u00f3 a Masarnau duran\u00adte algunos a\u00f1os y con quien lleg\u00f3 a tener gran confianza, escribi\u00f3: \u00abSi apuntase ligeramente si\u00adquiera lo que el mismo Masarnau me ha contado respecto de todos, o casi todos, los artistas de que he hecho menci\u00f3n, har\u00eda este relato interminable\u00bb; debi\u00f3 ver tambi\u00e9n sus papeles, o parte de ellos, pues dice que Masarnau hab\u00eda tocado de cerca \u00ablos verdaderos m\u00f3viles que impusieron a Rossini el silencio en que largos a\u00f1os ha vivido y que, m\u00e1s tarde, en una carta notabil\u00edsima (cuyo borrador ha aparecido entre sus papeles)&#8230;\u00bb. En cuanto a Pe\u00addro de Madrazo, fue como un hermano.<\/p>\n<p>Durante cuatro a\u00f1os Santiago Masarnau residi\u00f3 en Par\u00eds primero, en Londres luego, y por \u00faltimo nuevamente en Par\u00eds. No es f\u00e1cil averiguar el por qu\u00e9 cuantos se han ocupado de Masarnau, con alguna rara excepci\u00f3n, dan como un hecho el exi\u00adlio o destierro como la raz\u00f3n de su salida de Espa\u00ad\u00f1a. As\u00ed, por ejemplo, Esperanza y Sola: \u00abhabiendo ca\u00eddo su padre en desgracia con el rey, tuvo que marchar con toda su familia al destierro\u00bb; o Vicente Llor\u00e9ns: \u00abEn Londres se dio a conocer como pianista Santiago Masarnau (1805-1882), que acompa\u00f1\u00f3 en el destierro a su padre\u00bb. Lo mismo dicen los autores de la Intro\u00adducci\u00f3n a la edici\u00f3n de \u00abEl Artista\u00bb (de Turner), as\u00ed como Jos\u00e9 Luis Alborg y la biograf\u00eda que inclu\u00adye la Enciclopedia Espasa. M\u00e1s objetivo, pues le conoci\u00f3 a fondo, Pedro Madrazo, en la semblanza que hizo de Santiago Masarnau el \u00abEl Artista\u00bb dijo \u00abque se hall\u00f3 envuelto en la persecuci\u00f3n con\u00adtra los liberales en 1823, y fue despojado, con su padre, de todos los honores y empleos\u00bb\u00bb, cosa cierta, como se vio antes, pero sin hacer la menor alusi\u00f3n a un \u00abexilio\u00bb o \u00abdestierro\u00bb, puesto que no lo hubo. Por lo dem\u00e1s, ya se vio c\u00f3mo su padre y hermanos permanecieron en Espa\u00f1a sin ser moles\u00adtados y \u00e9l mismo volvi\u00f3 en 1829 sin mayor incon\u00adveniente ni tr\u00e1mite especial.<\/p>\n<p><strong>Par\u00eds<\/strong><\/p>\n<p>Don Santiago Masarnau prepar\u00f3 cuidadosa\u00admente las cosas para que su hijo no fuera al azar. La condesa de Goyeneche ten\u00eda como apoderado a un pariente de Masarnau, y fue \u00e9sta la raz\u00f3n de que el joven Santiago residiera en una de las de\u00adpendencias de la casa o palacio de la condesa. Parti\u00f3 de Madrid un 9 de agosto e hizo su entrada en Par\u00eds el 20, siendo recibido por su pariente. Uno de los objetos del viaje \u2014si no el principal\u2014fue acudir a las clases del famoso Monsigny, aun\u00adque a la postre no lo consiguiera por exceso de alumnos y falta de tiempo, o \u00abpor calculadas mi\u00adras\u00bb.<\/p>\n<p>Dado el ventajoso arreglo que en cuanto aloja\u00admiento y comida, adem\u00e1s de tener un piano a su disposici\u00f3n, tuvo Masarnau desde su llegada, se dedic\u00f3 de lleno al trabajo, a cultivar amistades y relaciones y a frecuentar la sociedad. Se familiari\u00adz\u00f3 \u00abcon las obras de Weber y Hamel, como con las de Haydn, Beethoven y Mozart\u00bb; asisti\u00f3 al teatro, especialmente a la \u00f3pera, estuvo en el estreno de <em>Il Crociato, <\/em>de Meyerbeer; entabl\u00f3 conocimiento con Rossini, aunque la profunda amistad que los uni\u00f3 vino despu\u00e9s; asisti\u00f3 a reuniones y a <em>soir\u00e9es, <\/em>\u00abdonde su admirable y <em>diab\u00f3lica <\/em>ejecuci\u00f3n adqui\u00adrida con la dureza del piano, y su rara habilidad en el acompa\u00f1amiento, a la vez que sus distinguidos modales, le granjeaban entusiasta y universal aco\u00adgida\u00bb (Quadrado). Fue aqu\u00ed en Par\u00eds donde publi\u00adc\u00f3 una colecci\u00f3n de valses con el t\u00edtulo de <em>El Par\u00adnaso.<\/em><\/p>\n<p>Conoci\u00f3 a espa\u00f1oles, m\u00fasicos y artistas, que de fijo o de paso coincidieron con \u00e9l: a los pianistas Arnau y Almaz\u00e1n, de quienes recibi\u00f3 consejos; un tal Mals, vecino suyo; Le\u00f3n, que era violinista; Daro, con quien hizo amistad. Pero sobre todo conoci\u00f3, trat\u00f3 y fue influido por un m\u00fasico, cator\u00adce a\u00f1os mayor que \u00e9l, con quien entabl\u00f3 la amistad m\u00e1s profunda y duradera, de nombre Jos\u00e9 Melchor Gomis, natural de Onteniente. \u00c9ste s\u00ed que era un exiliado, entre otras razones por sus letrillas o canciones patri\u00f3ticas liberales que public\u00f3 el libre\u00adro Cabrerizo en 1823, adem\u00e1s de haber sido m\u00fasi\u00adco mayor de un batall\u00f3n de la Milicia Nacional. Viv\u00eda modestamente en Par\u00eds \u2014en \u00abun cuartito que le costaba 15 francos al mes\u00bb dijo Masarnau\u2014, dedicado a dar lecciones de canto, pero su nombre comenz\u00f3 a sonar a ra\u00edz de la publicaci\u00f3n \u00abde algunas de las canciones que escrib\u00eda para sus disc\u00edpu\u00adlos, as\u00ed como dos cuartetos vocales\u00bb. En 1825 pu\u00adblic\u00f3 su <em>M\u00e9todo de solfeo, <\/em>y fue Gomis el que introdujo una tercera persona en la amistad de ambos. Una de sus disc\u00edpulas hab\u00eda mostrado cua\u00adlidades extraordinarias para el canto; era de origen italiano, pero francesa por su matrimonio con el general Laborde, de quien estaba separada. A los dos meses de su estancia en Par\u00eds, Masarnau deci\u00addi\u00f3 trasladarse a Londres \u00aben compa\u00f1\u00eda y por consejo de Gomis\u00bb, y aunque como argumentos no fueran concluyentes, algo pesaron diversas cir\u00adcunstancias, tales como el resultado negativo de sus intentos de recibir clases de Monsigny (algunas de cuyas deficiencias en cuanto al m\u00e9todo le des\u00adcubri\u00f3 Gomis), la mayor cantidad de salas de con\u00adcierto y de \u00f3pera en Londres, incluso la posibili\u00addad \u2014tambi\u00e9n insinuada por Gomis\u2014 de recibir lecciones de Cramer, \u00abel primer pianista de Euro\u00adpa, y asegurarle una inmensa fortuna all\u00ed donde ganan en estimaci\u00f3n a los m\u00e1s ilustres Lores las eminencias del arte\u00bb.<\/p>\n<p>En la nutrida correspondencia con su padre, Santiago le refer\u00eda cuanto hac\u00eda relaci\u00f3n a la vida que llevaba, tanto de trabajo como de reuniones, as\u00ed como tambi\u00e9n hac\u00eda menci\u00f3n de las amistades que iba adquiriendo y de sus cualidades. El padre, por su parte, y como era l\u00f3gico y natural en aque\u00adllos tiempos, y dada la educaci\u00f3n que hab\u00eda dado a sus hijos, no dejaba en sus cartas de recordarle los buenos principios religiosos y morales que le hab\u00eda inducido desde la ni\u00f1ez, temeroso de los peligros que para la virtud de un muchacho, solo y en Par\u00eds y Londres, pod\u00eda encontrar a la vuelta de cada esquina. Santiago le tranquilizaba: \u00abdes\u00adcanse usted \u2014le dec\u00eda\u2014 me hallo con la suficiente filosof\u00eda para decirle: los que opinan que en mi actual edad es invencible la fuerza de las pasiones, \u00a1qu\u00e9 pobres hombres son! Llaman necesidad al efecto de su flaqueza\u00bb.<\/p>\n<p>El lazo que sus respectivas \u2014y casi se podr\u00eda a\u00f1adir: complementarias\u2014 cualidades musicales anim\u00f3 a aquel heterog\u00e9neo tr\u00edo (Gomis, Masarnau y madame Laborde), y el com\u00fan prop\u00f3sito de ins\u00adtalarse en Londres para dar conciertos caus\u00f3 pro\u00adfunda desaz\u00f3n al conocerla en Madrid don Santia\u00adgo por carta de su hijo. Mostr\u00f3se por completo contrario a la idea, y durante alg\u00fan tiempo la correspondencia entre ambos tuvo este proyecto como tema principal, si bien el padre iba progre\u00adsivamente abland\u00e1ndose, hasta el extremo de ce\u00adder y agradecer a Gomis la solicitud que mostraba por el porvenir de Santiago.<\/p>\n<p>El 12 de enero de 1826 abandon\u00f3 Masarnau Francia por Calais con la se\u00f1ora Laborde, mucho mayor que \u00e9l, pero sin el autor de la idea, \u00abreteni\u00addo Gomis en Par\u00eds por algunas semanas\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La larga estancia en Londres<\/strong><\/p>\n<p>No sabemos hasta qu\u00e9 punto influy\u00f3 Par\u00eds en la personalidad y los gustos de aquel mozo de 20 a\u00f1os decidido a triunfar, pero s\u00ed se sabe de cierto que Londres le marc\u00f3 de tal manera que se hizo al ambiente y aun a los modos ingleses como si hu\u00adbiera nacido all\u00ed. En las cartas a su padre le habla de la formalidad de sus gentes (le encant\u00f3 la cos\u00adtumbre de no ser visitado por persona alguna sino mediante previa invitaci\u00f3n por esquela), de las calles silenciosas donde s\u00f3lo los pasos de los tran\u00adse\u00fantes se o\u00edan y por las que circulaban silenciosa\u00admente los coches&#8217;.<\/p>\n<p>Tampoco a Londres lleg\u00f3 del todo sin ayuda. Cont\u00f3 \u2014o mejor, contaron\u2014 con la de un anciano mecenas, compatriota, de apellido Manota, \u00abtan indefinible en su profesi\u00f3n como en su conducta, tan sin par manirroto que paga de su dinero la linda casa que les toma en sitio principal\u00bb. Mien\u00adtras, desde Par\u00eds, escrib\u00eda Gomis el 14 de enero de 1826: \u00abYo sigo trabajando como un loco y desean\u00addo salir de aqu\u00ed. Espero dinero, sin el cual nada puedo hacer, y sin poder pagar a grabadores ni a nadie\u00bb. Gracias a su <em>M\u00e9todo de solfeo, <\/em>que llev\u00f3 a Rossini, quien le hizo tales elogios que \u00abla adusta de su se\u00f1ora (que hace algunos d\u00edas est\u00e1 conmigo m\u00e1s amable)\u00bb le pidi\u00f3 un ejemplar para utilizarlo con sus disc\u00edpulas. Rossini escribi\u00f3 una carta en extremo laudatoria para el <em>M\u00e9todo <\/em>de Gomis, e incluso le consigui\u00f3 otra, no menos entusiasta, de Boieldieu. \u00abYo pienso litografiar su carta <em>(la de Rossini) <\/em>porque,en Espa\u00f1a sobre todo, habr\u00e1 mu\u00adcha gente que s\u00f3lo por ver la letra de Rossini ser\u00e1 capaz de comprar el <em>M\u00e9todo, <\/em>y al cabo, yo creo que esto no cuenta gran cosa\u00bb. Fue, al fin, Joaqu\u00edn Ferrer \u2014que luego a partir de la Regencia de Ma\u00adr\u00eda Cristina, tuvo una p\u00fablica actuaci\u00f3n pol\u00edtica con los progresistas\u2014 el que sac\u00f3 de apuros a Gomis comprando 100 ejemplares de su <em>M\u00e9todo.<\/em><\/p>\n<p>El 5 de febrero Gomis comunicaba estas noti\u00adcias a Masarnau, as\u00ed como sus deseos de abando\u00adnar Par\u00eds: \u00ababandono decididamente Par\u00eds en cuanto tenga las cartas de Rossini y de la Colbrand. Lo que siento es que, como pienso sacarle al primero unas cuantas, y esto no es f\u00e1cil lograrlo sin much\u00edsima paciencia, por los poqu\u00edsimos mo\u00admentos en que est\u00e1 libre&#8230;\u00bb: tales eran las circunstancias que retrasaban su viaje. Afortunadamente para \u00e9l, dos d\u00edas despu\u00e9s de esta carta anunciaba su pr\u00f3xima salida para Londres&#8217;.<\/p>\n<p>Sin esperar a la llegada de Gomis, Masarnau hab\u00eda adquirido un piano \u2014cuyo coste, 2.000 fran\u00adcos, corri\u00f3 a cargo de su padre\u2014 en el que practi\u00adcaba asiduamente entre seis y ocho horas diarias; se puso en relaci\u00f3n con Cramer (aunque no lleg\u00f3 a recibir sus lecciones), y segu\u00eda manteniendo con su padre una nutrida correspondencia en la que se mostraba feliz en Londres. Tanto que \u2014escribi\u00f3 Quadrado\u2014 \u00abviv\u00eda el joven respirando alegr\u00eda y salud en aquella atm\u00f3sfera de carb\u00f3n piedra, he\u00adcho un ingl\u00e9s, en vestir, en comer, en estudiar, en pasear y hasta en dormir, no conoci\u00e9ndose a s\u00ed mismo en los arranques sublimes de la fantas\u00eda y en un j\u00fabilo interior que se traduce en corporal robustez\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>Las cartas de Rossini que llev\u00f3 a Londres Gomis no tardaron en hacer su efecto. Los hermanos Latorre, establecidos en Londres hac\u00eda muchos a\u00f1os, les abrieron la puerta de la sociedad londi\u00adnense; Masarnau comenz\u00f3 a dar lecciones (una libra dos lecciones semanales); pero m\u00e1s interesa\u00addo en adquirir renombre como pianista y compositor, s\u00f3lo dedicaba dos horas diarias a las leccio\u00adnes, empleando el resto en el estudio y el piano, \u00abhasta adquirir tal maestr\u00eda por s\u00ed mismo que lleg\u00f3 a no envidiar a la de Cramer y la de Moscheles, como en Par\u00eds anteriormente la de Liste, ya que los vicios del primero, tan desautorizado moral\u00admente en la sociedad inglesa, no le permitieron lograr el aprendizaje que tanto se le hab\u00eda encare\u00adcido\u00bb.<\/p>\n<p>Fue en Londres donde Masarnau comenz\u00f3 a adquirir un estimable prestigio, primero como acompa\u00f1ante \u2014reconocido, dec\u00edan, en este punto s\u00f3lo inferior a Rossini\u2014, luego como pianista y compositor, comenzando a figurar su nombre en los programas de los conciertos. Participaba en reuniones y partidas de caza durante el verano. Aunque el anciano mecenas Manota hab\u00eda regre\u00adsado a Madrid y visitado y entablado amistad con don Santiago, comunic\u00e1ndole no s\u00f3lo noticias de la buena conducta de su hijo, sino de la compene\u00adtraci\u00f3n fraternal de aquel terceto, la preocupaci\u00f3n por su salud y por los peligros que para su esp\u00edritu pod\u00eda encontrar en aquel ambiente protestante no desaparec\u00eda. Es cierto que el joven Masarnau, en\u00adtre clases, estudio, conciertos y reuniones hab\u00eda perdido aquel grado de religiosidad con que sali\u00f3 de Espa\u00f1a (en Londres hab\u00eda que ir a la capilla de la Embajada de Austria para cumplir el precepto pascual), pero segu\u00eda con la misma integridad religiosa, sin que le hubiera afectado el ambiente en este aspecto.<\/p>\n<p>No abandonaron el trabajo durante el verano. En los primeros meses de 1827 les lleg\u00f3 la oportu\u00adnidad merced a una canci\u00f3n de Gomis, interpreta\u00adda por una famosa diva, que alcanz\u00f3 gran popula\u00adridad y fue causa de que se incluyera a Gomis en un concierto de la Sociedad Filarm\u00f3nica. El 22 de junio tuvo lugar un gran concierto a beneficio de Masarnau y madame Laborde (una guinea la en\u00adtrada), que fue un \u00e9xito.<\/p>\n<p>A poco vino la gran contrariedad: rumores infa\u00admes acerca de aquella especie de familia. Al punto, dejando el cuarto principal para madame Labor\u00adde, se mudaron Gomis y Masarnau; llegaron los rumores a o\u00eddos del viejo don Santiago con el consiguiente disgusto: \u00abno volverla a ver jam\u00e1s, en ning\u00fan sitio, bajo ning\u00fan pretexto\u00bb, le escribi\u00f3, decisi\u00f3n rectificada al poco tiempo al convencerse de buena fuente de la inocencia de su hijo y de no haber en todo el asunto m\u00e1s que murmuraciones infundadas.<\/p>\n<p>El joven Santiago soport\u00f3 la prueba a fuerza de trabajo: aumento de lecciones y pr\u00e1cticas constan\u00adtes en el piano; compuso una polonesa que titul\u00f3 <em>La Pichona, <\/em>improvisaba oberturas al estilo ale\u00adm\u00e1n. A fines de 1827 su balance arroj\u00f3 127 libras, que comparadas con las 31 del a\u00f1o anterior era casi una fortuna. Una nueva oportunidad, no re\u00admunerada pero \u00fatil, le report\u00f3 la llegada a Londres como Embajador del conde de la Alcudia, que hizo de Gomis maestro de capilla, y organista a Masarnau.<\/p>\n<p>Al entrar la primavera de 1828 se entreg\u00f3 al trabajo con mayor af\u00e1n que nunca, produci\u00e9ndole, estimables ganancias las <em>soir\u00e9es <\/em>en las que era so\u00adlicitado. Dirigi\u00f3 la sesi\u00f3n del d\u00eda de San Fernando en la Embajada de Espa\u00f1a, que constituy\u00f3 un gran \u00e9xito. Pero no tard\u00f3 en quedarse solo. Gomis fue reclamado a Par\u00eds para escribir la m\u00fasica del dra\u00adma <em>Aben Humeya, <\/em>de Mart\u00ednez de la Rosa, y Masarnau, cada vez m\u00e1s conocido <em>y <\/em>solicitado, se entreg\u00f3 con tal \u00edmpetu al trabajo que acab\u00f3 por arruinar su salud:<\/p>\n<p>Sin olvidar \u2014escribi\u00f3 Quadrado\u2014 por un sis\u00adtema m\u00e1s comunicativo sus laboriosos h\u00e1bitos de gabinete, y sin dar por terminada su educaci\u00f3n en el piano aun despu\u00e9s de un trienio de ense\u00f1ar a los m\u00e1s distinguidos alumnos de Lon\u00addres, y hasta a consumados maestros, recib\u00eda Masarnau al frisar en sus 23 a\u00f1os, del alem\u00e1n Schlessinger, lecciones que no hab\u00eda tenido oca\u00adsi\u00f3n, ni mostrado quiz\u00e1 gran empe\u00f1o, en lograr de Cramer ni Moscheles, al mismo tiempo que se acreditaba de fecund\u00edsimo compositor, a\u00f1a\u00addiendo a su primera serie de valses otra de nue\u00adve m\u00e1s con el t\u00edtulo de <em>Segundo Parnaso, <\/em>dos canciones inglesas y seis italianas, un rond\u00f3, otra polonesa apellidada <em>La Inocente (&#8230;) <\/em>Suce\u00add\u00eda esto a la entrada del invierno de 1828; las fiestas de Navidad se le deslizaron sobre la \u00edm\u00adproba tarea de poner en orquesta, para ser ad\u00admitida en el select\u00edsimo repertorio de la gran Sociedad Philarmonica, una obertura, trece me\u00adses atr\u00e1s improvisada a cuatro manos sobre pia\u00adno, con tal premura que cada d\u00eda, aparte de sus obligaciones ordinarias, hab\u00eda de escribir diez p\u00e1\u00adginas de metida nota; y faltaban poco m\u00e1s de treinta d\u00edas, cuando dio en el suelo con sus ago\u00adtadas fuerzas.<\/p>\n<p>La enfermedad no era grave, pero hizo reflexio\u00adnar muy seriamente al joven pianista, a juzgar por la carta que escribi\u00f3 a su padre el 21 de enero de 1829. Durante aquellos d\u00edas le asistieron con asi\u00adduidad su amigo Gomis \u2014de vuelta en Londres\u2014y otro emigrado, Telesforo Trueba y Cos\u00edo. En aquel a\u00f1o \u20141828 Masarnau hab\u00eda ganado unas 250 libras, pero (no se sabe si a consecuencia de su decaimiento) reconoc\u00eda que en el piano le era im\u00adposible llegar a tener nombre. \u00abAmo a Inglaterra \u2014escrib\u00eda a su padre\u2014 y la llorar\u00e9 si llego a dejar\u00adla\u00bb; pero comenzaba a ver que quiz\u00e1, con los co\u00adnocimientos que ten\u00eda en Par\u00eds, pudi\u00e9ransele abrir las puertas del Conservatorio y satisfacer \u2014conti\u00adnuaba\u2014 \u00abtodav\u00eda la vocaci\u00f3n a la m\u00fasica de teatro que me llamaba tiempo atr\u00e1s a Italia o Alemania. A cualquier mandato inclino la cabeza, hasta el m\u00e1s duro de todos, que ser\u00eda el de regresar a Madrid; hable usted y obedezco\u00bb.<\/p>\n<p>Su convalecencia, aunque lenta, fue constante. Se hab\u00eda trasladado a Hampstead, a cuatro millas de Londres; en marzo, por consejos paternos, y aun no del todo curado, decidi\u00f3 dejar Inglaterra, y en abril repasaba al estrecho de Calais camino de Par\u00eds.<\/p>\n<p>Segunda estancia en Par\u00eds<\/p>\n<p>Cuatro meses dur\u00f3 esta segunda estancia en Par\u00eds. Todav\u00eda no repuesto del todo, y sometido a un plan que le recet\u00f3 el m\u00e9dico Orfila, as\u00ed como a un descanso total, su restablecimiento avanz\u00f3 con rapidez. Fue en esta segunda estancia cuando anu\u00add\u00f3 una profunda amistad con Rossini, que \u00able admiti\u00f3 francamente a su jovial conversaci\u00f3n y picantes epigramas a costa del pr\u00f3jimo\u00bb. Renun\u00adci\u00f3 al Conservatorio \u2014quiz\u00e1 por las secuelas de falta de vigor y de ganas que le hab\u00eda dejado su enfermedad\u2014, y con las amistades que hab\u00eda hecho y las que hizo entonces \u2014entre ellas las de la fami\u00adlia Viardot\u2014 alternaba los paseos a caballo, excur\u00adsiones a Versalles y Saint-Cloud y alguna partida de caza. Tan s\u00f3lo Masarnau y el tenor Nourrit fueron testigos de la elaboraci\u00f3n del <em>Guillermo Tell <\/em>de Rossini. El mismo Masarnau relat\u00f3 a Esperan\u00adza y Sola mil an\u00e9cdotas a este respecto. Sabedor Rossini del estado de decaimiento f\u00edsico \u2014y desde luego, de cierta desmoralizaci\u00f3n para su trabajo\u2014fue a visitarle, y a la vez le propuso ir a su casa para acompa\u00f1arle mientras trabajaba en la parti\u00adtura de su nueva \u00f3pera. Viv\u00eda Rossini en Mont-martre, y con frecuencia expon\u00eda a Masarnau su trabajo o le consultaba el desarrollo que pensaba dar a determinado motivo. \u00abUna de estas veces, y en el momento de entrar Nourrit, volvi\u00f3se a ellos Rossini dici\u00e9ndoles: Acabo de escribir un trozo que creo les habr\u00e1 de gustar. Y sent\u00e1ndose al pia\u00adno el gran maestro, \u00e9l, Masarnau y el c\u00e9lebre tenor cantaron por vez primera el admirable terceto del Guillermo\u00bb.<\/p>\n<p>Mientras tanto, en Madrid hab\u00eda habido nove\u00addades. El hermano mayor de Santiago, Vicente, acept\u00f3 la subdirecci\u00f3n de las minas de R\u00edo Tinto, puesto bien remunerado; el viejo don Santiago qued\u00f3 solo con la fiel Dominga, y esta circunstan\u00adcia hizo poner fin a la estancia de Santiago en Par\u00eds. En agosto de 1829, despu\u00e9s de haber asisti\u00addo al estreno de Guillermo Tell, regres\u00f3 a Madrid enriquecido de experiencias y amistades, con un nombre entre los pianistas y compositores m\u00e1s en boga en Europa, y convertido en un excelente pia\u00adnista y decoroso compositor.<\/p>\n<p>Federico Su\u00e1rez<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LA PRIMERA ESTANCIA EN EL EXTRANJERO Ya se vio en el cap\u00edtulo anterior c\u00f3mo la familia Masarnau vivi\u00f3 pac\u00edficamente y sin ser molestada al menos hasta agosto de 1825 en el que el segundo hijo &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/santiago-masarnau-2\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":393752,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[342],"tags":[],"class_list":["post-403099","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-santiago-masarnau"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Santiago Masarnau (2) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/santiago-masarnau-2\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Santiago Masarnau (2) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LA PRIMERA ESTANCIA EN EL EXTRANJERO Ya se vio en el cap\u00edtulo anterior c\u00f3mo la familia Masarnau vivi\u00f3 pac\u00edficamente y sin ser molestada al menos hasta agosto de 1825 en el que el segundo hijo ... 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