{"id":403097,"date":"2020-10-07T08:22:42","date_gmt":"2020-10-07T06:22:42","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=403097"},"modified":"2020-10-04T12:26:04","modified_gmt":"2020-10-04T10:26:04","slug":"santiago-masarnau-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/santiago-masarnau-1\/","title":{"rendered":"Santiago Masarnau (1)"},"content":{"rendered":"<ol>\n<li>INTRODUCCI\u00d3N<\/li>\n<\/ol>\n<p>Antecedentes<\/p>\n<p>Si hoy el nombre de Santiago de Masarnau es familiar a algunos investigadores, el origen de esta familiaridad (ya que no popularidad) hay que atri\u00adbuirlo a Donoso Cort\u00e9s. En efecto, en algunas ocasiones mencion\u00f3 como una de las causas de lo que \u00e9l mismo llam\u00f3 su \u00abconversi\u00f3n\u00bb la impresi\u00f3n tan viva que le produjo la conducta de un amigo a quien tuvo ocasi\u00f3n de tratar con frecuencia, im\u00adpresi\u00f3n que fue durante a\u00f1os como una m\u00fasica de fondo que le fue transformando paulatinamente. El mismo Donoso lo refiri\u00f3 en una carta de 28 de julio de 1849 a su amigo Alberich de la Blanche, marqu\u00e9s de Raffin, en los siguientes t\u00e9rminos:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>INTRODUCCI\u00d3N<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00abCuando estuve en Par\u00eds trat\u00e9 \u00edntimamente a Masarnau y aquel hombre me sojuzg\u00f3 con s\u00f3lo el espect\u00e1culo de su vida, que ten\u00eda a todas horas delante de mis ojos. Yo hab\u00eda conocido a hombres honrados y buenos, o por mejor decir, yo no hab\u00eda conocido sino hombres buenos y honrados; y sin embargo, entre la honradez y bondad de unos, y la honradez y bondad del otro hallaba yo una distan\u00adcia inconmensurable; y la diferencia no estaba en los diferentes grados de honradez: estaba en que eran dos clases de honradez de todo punto diferen\u00adtes. Pensando en este negocio vine a averiguar que la diferencia consist\u00eda en que la una honradez era natural, y la otra sobrenatural o cristiana. Masar-nau me hizo conocer a usted y a algunas otras personas unidas por los v\u00ednculos de las mismas creencias; su convicci\u00f3n ech\u00f3 entonces ra\u00edces m\u00e1s hondas en mi alma y lleg\u00f3 a ser invencible por lo profunda.\u00bb<\/p>\n<p>Cuando Gabino Tejado traz\u00f3 en 1854 la <em>Noticia biogr\u00e1fica <\/em>que puso al frente de la edici\u00f3n de las <em>Obras <\/em>de Donoso, se limit\u00f3 a mencionar al influ\u00adyente amigo simplemente como M&#8230; Tanto Ort\u00ed y Lara en su edici\u00f3n de las <em>Obras <\/em>de Donoso en 1903, como despu\u00e9s Hans Juretschke en la que public\u00f3 la BAC en 1946, transcribieron la carta tom\u00e1ndola de G. Tejado, con lo que la identidad del personaje se convirti\u00f3 en un misterio.<\/p>\n<p>Estando de Embajador en Par\u00eds, Donoso hizo un relato de su conversi\u00f3n en el sal\u00f3n de Mme. Swetchine, relato del que Bois-le-Comte (antiguo Embajador de Francia en Espa\u00f1a) hizo una rela\u00adci\u00f3n que someti\u00f3 a Donoso para que rectificara lo que hubiera de inexacto, si es que algo hab\u00eda; el extreme\u00f1o la aprob\u00f3 \u00edntegramente despu\u00e9s de exa\u00adminarla, pero puso como condici\u00f3n que se mencio\u00adnara a su amigo como \u00abdon Manuel\u00bb, sin dar su verdadero nombre.<\/p>\n<p>Creo que fue Edmund Schramm quien, en la biograf\u00eda de Donoso que public\u00f3 en castellano en 1936, especific\u00f3 por primera vez el apellido Ma-sarnau, pero sin dar el m\u00e1s m\u00ednimo detalle sobre \u00e9l, tom\u00e1ndolo de la carta de Donoso a Raffin en la que, como se vio, mencionaba a Masarnau con todas sus letras. Tambi\u00e9n lo mencion\u00f3 S. Galindo, pero \u2014lo mismo que Schramm\u2014 sin m\u00e1s datos que el apellido escueto.<\/p>\n<p>No lo mencion\u00e9 yo en 1964 al escribir una <em>In\u00adtroducci\u00f3n al estudio de Donoso Cort\u00e9s, <\/em>debido so\u00adbre todo a la valoraci\u00f3n de lo escrito por Tejado y Bois-le-Comte, considerados por m\u00ed como fuentes principales, sin que, naturalmente saliera del ato\u00adlladero, aunque probablemente tampoco hubiera obtenido mejor resultado entonces con el dato de Schramm, porque el apellido Masarnau no me dec\u00eda nada, ni hab\u00eda modo de averiguar cosa algu\u00adna sin que hubiera un indicio por donde comenzar.<\/p>\n<p>En 1963 public\u00f3 su libro Vicente Llor\u00e9ns sobre la emigraci\u00f3n liberal en Inglaterra. Cita a Masarnau en un par de p\u00e1ginas, incluy\u00e9ndole entre los exiliados, as\u00ed como a Jos\u00e9 Melchor Gomis. Dio respecto a Masarnau los suficientes datos para que dejara de ser un simple apellido sin nada debajo; su mayor aportaci\u00f3n, sin embargo, fue probable\u00admente la menci\u00f3n de Jos\u00e9 Esperanza Sola, que incluy\u00f3 en su obra <em>Treinta a\u00f1os de cr\u00edtica musical <\/em>la biograf\u00eda de Santiago Masarnau que public\u00f3 en la \u00abIlustraci\u00f3n espa\u00f1ola\u00bb a ra\u00edz de la muerte del pianista, compositor y amigo. Pero ninguno de los que nos ocup\u00e1bamos de la vida y obra de Donoso se nos ocurri\u00f3 que en una obra que trataba de los liberales espa\u00f1oles en el Reino Unido durante la \u00faltima d\u00e9cada del reinado de Fernando VII pudi\u00e9\u00adramos encontrar alg\u00fan dato \u00fatil con referencia a Donoso o a su entorno, por la sencilla raz\u00f3n de que entonces estaba Donoso estudiando Leyes en la Universidad de Sevilla, y ni se vislumbraba que el que despu\u00e9s tanto influy\u00f3 en su vida estuviera por esos a\u00f1os cre\u00e1ndose una reputaci\u00f3n musical europea en Londres y Par\u00eds en contacto con los mejores m\u00fasicos.<\/p>\n<p>Entre los estudiosos de Donoso Cort\u00e9s, Carlos Valverde fue el que primero dio en 1970 unos datos concretos en la edici\u00f3n de las <em>Obras <\/em>de Donoso: se trataba de Santiago Masarnau, m\u00fasico, nacido en Madrid y exiliado en 1823. Pero el gran descubrimiento, si se puede llamar as\u00ed, se debi\u00f3 a Gabriel de Armas, que ya en otras ocasiones se hab\u00eda ocupado de distintos aspectos de la obra de Donoso. En 1974 public\u00f3 un par de art\u00edculos en \u00abIglesia-Mundo\u00bb&#8217;, cuyo mayor m\u00e9rito, a mi juicio (aparte de la peque\u00f1a historia de los intentos falli\u00addos para averiguar al misterioso amigo), fue la referencia a dos obras sobre Masarnau, de las que tom\u00f3 los datos para perfilar la figura del vaporoso \u00abdon Manuel\u00bb; y por tanto, indicios positivos para iniciar una investigaci\u00f3n m\u00e1s extensa buscando fuentes que permitieran un m\u00e1s completo conoci\u00admiento de este personaje que durante tantos a\u00f1os intrig\u00f3 a los estudiosos del extreme\u00f1o. No conoci\u00f3 los datos de Llor\u00e9ns ni el libro de Esperanza y Sola&#8217;.<\/p>\n<p>Hasta que el citado Gabriel de Armas bosquej\u00f3 la figura de Masarnau no se pudo apreciar la enti\u00addad o el peso espec\u00edfico que ten\u00eda. No obstante, su mayor aportaci\u00f3n fue sacar a la luz la biograf\u00eda de Masarnau escrita por Jos\u00e9 Mar\u00eda Quadrado, que tuvo a su disposici\u00f3n todos los papeles de Masarnau, de los que \u2014a juzgar por las citas que hace\u2014solo utiliz\u00f3 una peque\u00f1a parte.<\/p>\n<p>Lo curioso del caso, y que muestra hasta qu\u00e9 punto los que nos hemos ocupado de Donoso Cort\u00e9s \u2014acaso por considerar que la personalidad del influyente amigo no era demasiado importante\u2014hemos descuidado la consulta de otro tipo de fuen\u00adtes es que en \u00abEl Artista\u00bb apareci\u00f3 ya en 1836 una primera semblanza de Masarnau, debida a Pedro Madrazo (y un retrato debido a su hermano Fede\u00adrico), que nos hubiera ahorrado tiempo y evitado decir vaguedades. Bastaba la consulta de la referi\u00adda revista en el \u00ab\u00cdndice de publicaciones peri\u00f3di\u00adcas\u00bb que comenz\u00f3 su vida por iniciativa y bajo la direcci\u00f3n del infatigable y competent\u00edsimo Jos\u00e9 Sim\u00f3n D\u00edaz, y que tan excelente servicio presta a los investigadores, pues adem\u00e1s de la citada sem\u00adblanza viene la relaci\u00f3n de los art\u00edculos de Masar-nau en la revista, as\u00ed como algunos documentos que se ver\u00e1n en su lugar y que fueron recogidos ya en un art\u00edculo relativamente recientes.<\/p>\n<p>Por supuesto nadie pod\u00eda vislumbrar siquiera que en biograf\u00edas sobre Concepci\u00f3n Arenal pudie\u00adse haber valios\u00edsimos datos sobre Masarnau, tanto en la de Manuel Cas\u00e1s como en las de Juan Antonio Cabezas y, sobre todo, en la escrita por la Condesa de Campo Alange, adem\u00e1s de indicacio\u00adnes marginales que permit\u00edan investigar en nuevas fuentes. Y para colmo, a ninguno de nosotros (me refiero a los que hemos, estudiado, investigado o escrito sobre Donoso) se nos ocurri\u00f3 acudir a la Enciclopedia Espasa, ni tampoco a la Gran Enci\u00adclopedia del Mundo (D.U.R.V.A.N., Bilbao, tomo XII de la ed. de 1971, p\u00e1g. 741), que en la breve rese\u00f1a sobre Masarnau menciona el episodio del vals que cedi\u00f3 a Chopin, donde hubi\u00e9ramos encon\u00adtrado la identidad del misterioso M&#8230; de Tejado, el \u00abdon Manuel\u00bb de Bois-le-Comte, o el Masarnau de Schramm, y salido del callej\u00f3n en que est\u00e1bamos metidos, porque el nombre de Santiago de Masar-nau figura hasta en los callejeros de Madrid. Tam\u00adbi\u00e9n Juan L. Alborg, que toma los datos de V. Llo-r\u00e9ns, lo menciona, as\u00ed como a su gran amigo Gomis, pero sin a\u00f1adir, por tanto, dato alguno nuevo.<\/p>\n<p>El presente estudio sobre Santiago de Masarnau est\u00e1 lejos de pretender el honor de ser una defini\u00adtiva biograf\u00eda: para esto ser\u00eda necesario no s\u00f3lo tener a disposici\u00f3n todo el material de que dispuso Quadrado, especialmente la correspondencia con su padre y su hermano, con Jos\u00e9 M. Gomis y con Concepci\u00f3n Arenal, entre otros corresponsales, sino tambi\u00e9n los suficientes conocimientos musica\u00adles para poder valorar el m\u00e9rito de Masarnau en este aspecto. Pero es probable, en cambio, que aun no siendo m\u00e1s que un esbozo, facilite la tarea a quien quiera ocuparse a fondo \u2014si es que hay alguien con suficiente inter\u00e9s en ello\u2014 de este hom\u00adbre excepcional en m\u00e1s de un aspecto, como podr\u00e1 comprobar el que leyese este libro.<\/p>\n<p>Familia y primeros a\u00f1os<\/p>\n<p>Cuando Jos\u00e9 Mar\u00eda Quadrado escribi\u00f3 la bio\u00adgraf\u00eda de Santiago Masarnau periodific\u00f3 su vida con apreciable acierto. El primer cap\u00edtulo abarca los primeros diecinueve o veinte a\u00f1os, terminando en 1825, cuando el joven Santiago sale de Espa\u00f1a para ampliar sus estudios de m\u00fasica en Par\u00eds y Londres.<\/p>\n<p>Hab\u00eda nacido un 10 de diciembre de 1805 y era el menor de tres hermanos. El mayor, Vicente, naci\u00f3 en Portugalete hacia 1803, y sus dos herma\u00adnos \u2014Dolores y Santiago\u2014 en Madrid. El padre, Santiago Masarnau y Torres, era de un peque\u00f1o pueblo cercano a Igualada; la madre, Beatriz Fer\u00adn\u00e1ndez Carredano, era monta\u00f1esa, del lugar de Oma\u00f1o, cerca de Santander. Hab\u00edan contra\u00eddo ma\u00adtrimonio en 1802, pero fue una uni\u00f3n muy breve porque en 1808 falleci\u00f3 en C\u00f3rdoba a fines de febrero, a los treinta y cinco a\u00f1os. Los ni\u00f1os \u2014el m\u00e1s peque\u00f1o, de apenas dos a\u00f1os y medio\u2014 que\u00addaron al cuidado del padre, que no volvi\u00f3 a con\u00adtraer nuevas nupcias.<\/p>\n<p>Era hombre de s\u00f3lida piedad. Seg\u00fan notas ha\u00adlladas entre sus papeles \u2014escribi\u00f3 Quadrado\u2014 era hombre de Misa diaria, \u00aboraci\u00f3n mental ma\u00f1ana y noche, lectura devota, rosario, examen de concien\u00adcia, r\u00edgido ayuno tres d\u00edas a la semana, y hasta maceraci\u00f3n de disciplinas y cilicios no relegada todav\u00eda un siglo hace a los claustros\u00bb. \u00c9l mismo se encarg\u00f3 de la educaci\u00f3n de sus hijos ense\u00f1\u00e1ndo\u00adles a la vez a leer en la cartilla y a rezar. El matri\u00admonio se estableci\u00f3 en C\u00f3rdoba desde 1806 en virtud del nombramiento de secretario de las Rea\u00adles Caballerizas de C\u00f3rdoba que se hizo a favor de Masarnau a causa del desorden administrativo de los anteriores secretarios.<\/p>\n<p>Ocupada C\u00f3rdoba por los franceses y despro\u00advisto de su empleo, dej\u00f3 la ciudad al abandonarla el conde de Miranda, jefe de las Caballerizas, y fij\u00f3 su casa en Granada. Masarnau se vio reducido \u2014escribi\u00f3 Quadrado\u2014 \u00aba ayudarse en sus apuros con la industria de sombreros, a cuyo efecto ten\u00eda alquilado un portal en la calle del Estribo\u00bb, donde goz\u00f3 durante cuatro a\u00f1os de paz y tranquilidad, aunque \u00abjam\u00e1s apartado de la casa de su ilustre protector\u00bb. Fue all\u00ed en Granada, donde el peque\u00f1o Santiago comenz\u00f3 sus estudios de m\u00fasica con el organista de la Catedral Jos\u00e9 Rour\u00e9 y Llamas.<\/p>\n<p>En 1813 la familia Masarnau sigui\u00f3 al conde de Miranda y se estableci\u00f3 en Madrid. En 1814 fue nombrado \u00e9ste Mayordomo Mayor, siguiendo Masarnau como su secretario. En virtud de su cargo, Masarnau deb\u00eda gozar de las \u00abmismas exen\u00adciones, preeminencias y prerrogativas que tiene el de las Reales Caballerizas de la Corte\u00bb, seg\u00fan se expresaba en su nombramiento. Ahora bien: como una de estas preeminencias era la de entrar en la clase de supernumerarios de Gentileshombres de Casa y Boca, el conde de Miranda represent\u00f3 en el sentido de que deb\u00eda concederse la correspon\u00addiente plaza a Masarnau.<\/p>\n<p>Se le concedi\u00f3, pero su situaci\u00f3n econ\u00f3mica no deb\u00eda ser demasiado floreciente cuando, a su vez, hubo de representar el Rey solicitando se le cos\u00adtease el uniforme de gala de Gentilhombre por carecer de medios para ello. Al nombr\u00e1rsele ofi\u00adcialmente secretario de la Mayordom\u00eda Mayor hizo renuncia el 18 de noviembre de 1815 de su cargo de secretario de las Caballerizas de C\u00f3r\u00addoba.<\/p>\n<p>Por entonces su hijo Santiago estaba a punto de cumplir diez a\u00f1os. Los estudios de m\u00fasica que hab\u00eda comenzado en Granada los prosigui\u00f3 en Madrid, seg\u00fan refiere Esperanza y Sola, con Boxeras y Nono y con \u00c1ngel Inzenga, realizando al mismo tiempo sus estudios en el colegio de agus\u00adtinos de Mar\u00eda de Arag\u00f3n primero, y en San Isidro despu\u00e9s. Mientras, su padre \u2014siempre bajo la pro\u00adtecci\u00f3n del conde de Miranda\u2014 iba ascendiendo en cargos y honores. A fines de 1815, y por falleci\u00admiento de uno de los Gentilhombres de Casa y Boca, qued\u00f3 vacante una de las Cruces pensiona\u00addas de la Orden de Carlos III, que Miranda solici\u00adt\u00f3 \u2014y obtuvo\u2014 para Masarnau. Fue tambi\u00e9n nom\u00adbrado secretario de S. M. con \u00abejercicio de decretos y honores de ministro del Supremo Consejo de Hacienda\u00bb. En marzo de 1816, y con ocasi\u00f3n de tenerse que ausentar el conde de Miranda a C\u00e1diz para formar parte del s\u00e9quito que deb\u00eda recibir a las infantas del Brasil do\u00f1a Mar\u00eda Isabel y su her\u00admana do\u00f1a Mar\u00eda Francisca, que iban a desposar\u00adse con Fernando VII y su hermano don Carlos respectivamente, Masarnau hubo de encargarse in\u00adterinamente \u00abdel despacho de los negocios tocan\u00adtes a mi Real Casa y Patrimonio\u00bb.<\/p>\n<p>Por entonces, y con motivo de las bodas Reales, el peque\u00f1o Santiago \u2014que ya hab\u00eda escrito algunas composiciones para la reina\u2014 toc\u00f3 el \u00f3rgano en el Escorial, en presencia de Fernando VII, recibien\u00addo al igual que sus dos hermanos, una pensi\u00f3n vitalicia de trescientos ducados. A los trece a\u00f1os hab\u00eda compuesto una Misa; alg\u00fan autor dijo que se cant\u00f3 \u00aben la Capilla de Palacio\u00bb. En 1819, y acaso por estas circunstancias, se le nombr\u00f3 Gen\u00adtilhombre honorario de la Real Casa.<\/p>\n<p>En 1820 tuvo lugar la sublevaci\u00f3n de Riego en Cabezas de San Juan. Tanto el conde de Miranda como Santiago Masarnau y Torres siguieron en sus puestos. En 1823, el segundo sigui\u00f3 al Rey a Sevilla, pero no a C\u00e1diz, pues le retuvo una enfer\u00admedad en el Puerto de Santa Mar\u00eda; y habiendo regresado a Sevilla, el general Bourmont no le concedi\u00f3 pasaporte en dos meses. Era entonces su jefe el marqu\u00e9s de Santa Cruz, que no pudo hacer nada a su favor, ni tampoco el conde de Miranda \u00aba quien se supon\u00eda repuesto en su cargo por la Regencia\u00bb.<\/p>\n<p>No hay documentaci\u00f3n que permita reconstruir lo que hizo Masarnau y Torres a partir, sobre todo, de comienzos de 1823. Percibi\u00f3 lo delicado de su situaci\u00f3n en el verano de aquel a\u00f1o. De una carta al hasta entonces su protector, el conde de Miranda, parece deducirse que hubo por parte de sus \u00e9mulos acusaciones o insinuaciones que le per\u00adjudicaron. \u00abEn cuanto a m\u00ed \u2014escribi\u00f3 el 30 de julio al conde Miranda\u2014 nada quiero, y lo que es m\u00e1s, ni a\u00fan la continuaci\u00f3n en mi destino. C\u00f3mo me he conducido en \u00e9l en todas \u00e9pocas es notorio: lo sabe bien S.M., y de ello resulta gloria a V.E. de quien soy hechura. Mis \u00e9mulos, que a nadie faltan, no podr\u00e1n citar un solo hecho que me denigre (&#8230;). A nadie temo, se\u00f1or conde, y no es arrogancia, ni aspiro a m\u00e1s que al logro de mi jubilaci\u00f3n despu\u00e9s de acreditar hasta el \u00faltimo quilate que no he des\u00admerecido. Vuestra Excelencia, que de la nada me elev\u00f3 a lo que soy, har\u00e1 lo que resta, a cuyo fin me lisonjeo de que nadie le persuadir\u00e1 a mi favor con m\u00e1s eficacia que su mismo coraz\u00f3n\u00bb. En otra carta a un amigo se quej\u00f3, refiri\u00e9ndose al conde de Miranda \u2014que se desentendi\u00f3 de \u00e9l\u2014 que \u00abpueden m\u00e1s en el \u00e1nimo de Su Excelencia las prevenciones que le hayan hecho contra m\u00ed (&#8230;) que los testimo\u00adnios de suficiencia y probidad repetidos en diecio\u00adcho a\u00f1os que llevo de servicio a sus inmediatas \u00f3rdenes\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>Un a\u00f1o antes su hijo Santiago obtuvo licencia para pasar a Portugal, a Alcacer\u00edas, a tomar ba\u00f1os para curarse de una afecci\u00f3n nerviosa. Se ignora la raz\u00f3n por la que el conde de Miranda se desen\u00adtendi\u00f3 de Masarnau en aquellas dif\u00edciles circuns\u00adtancias del verano de 1823, ni qu\u00e9 acciones o cir\u00adcunstancias hicieron desmerecer del concepto del rey, que tanto le hab\u00eda considerado hasta entonces, a su tercer hijo, Santiago, para privarle de lo que a\u00f1os antes le hab\u00eda libremente concedido. El hecho es que con fecha de 11 de noviembre de 1823 una Real orden dec\u00eda as\u00ed: \u00abReal orden.- Hall\u00e1ndose don Santiago Vicente Masarnau contenido en una lista remitida con Real orden, fecha en And\u00fajar a 31 de octubre pr\u00f3ximo pasado, de los sujetos que se ha servido el Rey Nuestro Se\u00f1or separar de su servidumbre, se nota en este pliego para que conste, y que desde 1.\u00b0 del presente mes no se le abone la partida de trescientos ducados que gozaba con arreglo a la \u00faltima nota que contiene la citada lista.- Palacio, 11 de noviembre de 1823.- Scarlatti-. -Fue repuesto en esta plaza por orden de 3 de noviembre de 1843\u00bb.<\/p>\n<p>La mayor parte de los que se han ocupado de Santiago Masarnau hablan del \u00abexilio\u00bb que tuvo que padecer con su familia. A partir de la muerte de Fernando VII, el haber estado en el exilio ven\u00eda ser como una patente de liberalismo, de resistencia a la opresi\u00f3n (?) y de m\u00e9rito para ocupar cargos. Era un t\u00edtulo que prestigiaba, y no es infrecuente que algunos se adornaran con esta clase de plumas sin haber salido de Espa\u00f1a y a\u00fan ocupando cargos importantes con Fernando<\/p>\n<p>El bi\u00f3grafo m\u00e1s informado por la cantidad de material de que dispuso, Jos\u00e9 Mar\u00eda Quadrado, es lo suficientemente concreto para que no haya duda alguna en este punto:<\/p>\n<p>Respet\u00e1ronle las persecuciones \u2014escribi\u00f3 el citado autor\u2014, por m\u00e1s que no se le hiciese justicia; porque entre el extremo de emigrar y el de congraciarse con la tirantez de la situaci\u00f3n, mantuvi\u00e9ronse en paz y sensato retraimiento muchos antiguos servidores, no tan raro como se juzga por el vulgar concepto que nos queda del temple de aquellos partidos y de la toleran\u00adcia de aquel gobierno.<\/p>\n<p>Disminuidos sus ingresos, la familia Masarnau hubo de abandonar su domicilio en la plazuela de Santo Domingo y trasladarse a la calle de la Enco\u00admienda, m\u00e1s acorde con su menguada fortuna, acomodando a sus recursos su tenor de vida. Du\u00adrante los a\u00f1os 1824 y 1825 consta documentalmen\u00adte la permanencia en Madrid (por el padr\u00f3n muni\u00adcipal y por el p\u00e1rroco) de toda la familia, compues\u00adta por el padre, los tres hijos (Vicente, Dolores y Santiago) y una dom\u00e9stica que fue considerada siempre como de la familia, a cuyo servicio hab\u00eda entrado en 1815 o 1816, cuando Santiago contaba apenas diez a\u00f1os. Se llamaba Dominga Villa, era natural de Villarrubia de Oca\u00f1a, y permaneci\u00f3 al servicio de la familia durante treinta a\u00f1os, hasta que cumplidos cincuenta contrajo matrimonio, contando hasta el final de su vida con la ayuda de los hermanos Masarnau.<\/p>\n<p>No se conocen m\u00e1s datos hasta 1825. Fue \u00e9ste un a\u00f1o duro para la familia: la hija, Dolores, falle\u00adci\u00f3 en junio; meses despu\u00e9s, Santiago emprend\u00eda el vuelo rumbo a Par\u00eds dispuesto a abrirse camino, con recomendaciones para el duque de San Fernando y la condesa de Goyeneche, \u00aba cuya resi\u00addencia iba a parar por de pronto nuestro viajero\u00bb. En principio, el prop\u00f3sito era completar su forma\u00adci\u00f3n musical con el c\u00e9lebre Monsigny. Qued\u00f3, pues, don Santiago con la compa\u00f1\u00eda del hijo ma\u00adyor, Vicente, que hab\u00eda acabado sus estudios de Qu\u00edmica y Ciencias Naturales con notable aprove\u00adchamiento, pero sin que todav\u00eda sus conocimientos se pudieran traducir en una ayuda pecuniaria que fortaleciese la econom\u00eda familiar.<\/p>\n<p>Fue en este a\u00f1o 1825, precisamente a ra\u00edz del fallecimiento de su hija, cuando D. Santiago elev\u00f3 un nuevo memorial al Rey. En \u00e9l recordaba la merced que el 23 de agosto de 1817 hab\u00eda hecho a cada uno de sus tres hijos de una pensi\u00f3n vitalicia de 300 ducados, y solicitaba con argumentos, no demasiado convincentes, que la pensi\u00f3n de la fa\u00adllecida hija recayera en sus dos hermanos, \u00aby suce\u00adsivamente la vayan disfrutando en adelante hasta que el \u00faltimo falte\u00bb.<\/p>\n<p>El dictamen pedido por el Contador General de la Real Casa, Torre, que acompa\u00f1\u00f3 al memorial resume todo el proceso:<\/p>\n<p>Por R. D. de 29 de agosto de 1817, comuni\u00adcada a don Santiago Masarnau y Torres, y tras\u00adladada con la misma fecha a la Contadur\u00eda ge\u00adneral de mi cargo, consta que satisfecho el Rey N.S. de los buenos servicios de aqu\u00e9l en el desempe\u00f1o de la secretar\u00eda de la Mayordom\u00eda Ma\u00adyor, y en el despacho de los negocios de \u00e9sta durante la ausencia del Excmo. Sr. Mayordomo Mayor al recibimiento de la reina do\u00f1a Mar\u00eda Isabel (q.e.g.e.), se sirvi\u00f3 S.M., por decreto es\u00adpecial de aquella fecha, conceder a los tres hijos del expresado Masarnau, Don Vicente, don Santiago y do\u00f1a Mar\u00eda de los Dolores, una pen\u00adsi\u00f3n vitalicia de trescientos ducados anuales a cada uno sobre los fondos de la Tesorer\u00eda gene\u00adral de la Real Casa. El don Santiago ces\u00f3 en el goce de la suya desde 1 de noviembre de 1823, mediante que en la nota de individuos separa\u00addos de la Real servidumbre, que se comunic\u00f3 a la Contadur\u00eda general de mi cargo con R.O. fecha en And\u00fajar a 31 de octubre de 1823, se halla comprendido en la clase de Gentilhombres de la Real Casa, previni\u00e9ndose en dicha nota que, aunque muchos de los individuos compren\u00addidos en ella no gozaban sueldo, se les quitase la asignaci\u00f3n que gozaran, sea de la clase que fuese; en cuya inteligencia, dirigi\u00e9ndose la pre\u00adsente solicitud de don Santiago Masarnau y Torres a que la pensi\u00f3n de trescientos ducados, que ha vacado por fallecimiento de su hija do\u00f1a Mar\u00eda Dolores, recaiga en sus otros dos herma\u00adnos actuales, y sucesivamente lo vayan disfru\u00adtando en adelante los dem\u00e1s hasta el \u00faltimo que falte, porque en concepto del deponente lleva la concesi\u00f3n envuelta la gracia de transmisible, de que fuese recayendo en cada uno de sus tres hijos seg\u00fan fuesen faltando, mediante que en este sentido era como a su parecer lo quer\u00eda hacer S.M. remuneratoria del m\u00e9rito de haber despachado con la Real Persona. Me parece no tiene lugar respecto al don Santiago, mediante a estar privado de la que S.M. le concedi\u00f3; y respecto del don Vicente, atenida la raz\u00f3n que expone su padre, s\u00f3lo S.M. puede declarar si en su Real \u00e1nimo llevaba la gracia envuelta la cua\u00adlidad de que se persuade don Santiago Masarnau y Torres. Lo que hago presente a V.S. en cumplimiento del anterior decreto. \u2014Francisco Scarlatti de Robles.<\/p>\n<p>Qui\u00e9n fue el que incluy\u00f3 el nombre de Santiago Masarnau y Fern\u00e1ndez en la lista de los que de\u00adb\u00edan ser despose\u00eddos de sus emolumentos, qu\u00e9 cau\u00adsa o raz\u00f3n hubo para ello, qu\u00e9 falta y de qu\u00e9 clase fue la cometida (si la hubo), por qu\u00e9 precisamente Santiago, y no su hermano Vicente, o todos los hermanos, sufrieran el castigo, es cosa que ser\u00e1 dif\u00edcil de averiguar, y eso suponiendo que se en\u00adcuentren fuentes.<\/p>\n<p>Federico Su\u00e1rez<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>INTRODUCCI\u00d3N Antecedentes Si hoy el nombre de Santiago de Masarnau es familiar a algunos investigadores, el origen de esta familiaridad (ya que no popularidad) hay que atri\u00adbuirlo a Donoso Cort\u00e9s. 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