{"id":40236,"date":"2017-04-12T08:30:07","date_gmt":"2017-04-12T06:30:07","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2011\/05\/espiritualidad-vicenciana-iglesia\/"},"modified":"2017-01-06T19:01:42","modified_gmt":"2017-01-06T18:01:42","slug":"espiritualidad-vicenciana-iglesia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritualidad-vicenciana-iglesia\/","title":{"rendered":"Espiritualidad vicenciana: Iglesia"},"content":{"rendered":"<h2><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"399861\" data-permalink=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/moralidad-y-conversion\/conversion\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/conversion.jpg?fit=1200%2C630&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"1200,630\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"conversion\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/conversion.jpg?fit=300%2C158&amp;ssl=1\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/conversion.jpg?fit=846%2C444&amp;ssl=1\" class=\"alignnone size-medium wp-image-399861 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/conversion.jpg?resize=300%2C158\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"158\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/conversion.jpg?resize=300%2C158&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/conversion.jpg?resize=768%2C403&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/conversion.jpg?resize=1024%2C538&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/conversion.jpg?resize=100%2C53&amp;ssl=1 100w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/conversion.jpg?resize=846%2C444&amp;ssl=1 846w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/conversion.jpg?resize=1004%2C527&amp;ssl=1 1004w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/conversion.jpg?w=1200&amp;ssl=1 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>O. Introducci\u00f3n<\/h2>\n<p>La conciencia eclesial es un elemento im\u00adportante de la espiritualidad vicenciana. El Sr. Vi\u00adcente siente una profunda sinton\u00eda y preocupa\u00ad ci\u00f3n por la Iglesia. Toda su obra es eclesial y se fundamenta en una peculiar visi\u00f3n de lo que es la Iglesia.<\/p>\n<p>No es f\u00e1cil, sin embargo, estudiar la com\u00adprensi\u00f3n vicenciana de la Iglesia, pues no en\u00adcontramos en \u00e9l una eclesiolog\u00eda estructurada y completa. Hombre de experiencia y acci\u00f3n m\u00e1s que te\u00f3logo sistem\u00e1tico, no se plantea una re\u00adflexi\u00f3n ordenada sobre la totalidad del ser de la Iglesia, no desarrolla una eclesiolog\u00eda. Sin em\u00adbargo, esparcidas por sus diversos escritos apa\u00adrecen algunas alusiones a la comunidad eclesial. A trav\u00e9s de esas palabras, que reflejan su esp\u00edri\u00adtu y su visi\u00f3n de la Iglesia, as\u00ed como de sus acti\u00adtudes vitales y sus obras, se puede vislumbrar su comprensi\u00f3n de la Iglesia. Su doctrina eclesial, m\u00e1s vivida que formulada, se encuentra \u00abimpl\u00ed\u00adcita\u00bb tanto en su palabra como en su vida, en lo que escribe como en lo que practica, y da senti\u00addo a su acci\u00f3n.<\/p>\n<h2>I. Caracter\u00edsticas de la \u00abeclesiolog\u00eda\u00bb vicenciana<\/h2>\n<p>Antes de desarrollar esa imagen \u00abimpl\u00edcita\u00bb de la Iglesia que se trasluce en la obra de Vicente de Pa\u00fal conviene destacar algunas caracter\u00edsticas de su visi\u00f3n de Iglesia.<\/p>\n<h3>1. Visi\u00f3n \u00abencarnada\u00bb y \u00absituada\u00bb<\/h3>\n<p>El m\u00e9todo de reflexi\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal no es puramente especulativo, sino que parte de un an\u00e1lisis de la realidad y de su propia experiencia eclesial. Sensible a los conocimientos emp\u00edricos y valorando mucho su propia experiencia, cono\u00adce bien la realidad de la Iglesia de su tiempo en sus distintos campos. Esa realidad le lleva a re\u00adflexionar sobre la Iglesia, no por simple especu\u00adlaci\u00f3n, sino para intentar responder a las necesi\u00addades de reforma de esa Iglesia concreta.<\/p>\n<p>La Iglesia que contempla Vicente es una co\u00admunidad encarnada en la historia, peregrina, pe\u00adcadora, visible, interdependiente del Estado, di\u00advidida, con unos pastores a veces incompetentes e indignos, con unas comunidades religiosas ne\u00adcesitadas de reforma, con un pueblo fiel que ca\u00adrec\u00eda de adecuada evangelizaci\u00f3n. Es la Iglesia que experimenta Vicente, y a la que ama a pesar de sus defectos. Sin alejarse de esa realidad in\u00adtenta dar respuesta a las necesidades eclesiales, viviendo y haciendo vivir una imagen nueva y m\u00e1s evang\u00e9lica de Iglesia.<\/p>\n<p>No se puede entender la obra de Vicente si\u00adno desde la situaci\u00f3n de la Iglesia francesa del s. XVII, desde su experiencia eclesial y desde el movimiento reformador en el que se inscribe. No es un genio solitario sino que se inscribe como hombre de la Contrarreforma en ese gran movimiento renovador que vive la Iglesia despu\u00e9s del Concilio de Trento. Desde aqu\u00ed hay que situar su visi\u00f3n de la Iglesia y se explica su obra.<\/p>\n<h3><em>2. <\/em>Visi\u00f3n vivencial y din\u00e1mica<\/h3>\n<p>La Visi\u00f3n eclesial de Vicente de Pa\u00fal es inse\u00adparable de su experiencia espiritual y pastoral. Su comprensi\u00f3n de la comunidad eclesial se va pu\u00adrificando, completando y profundizando a la vez que va madurando su experiencia religiosa. No es la misma la imagen de Iglesia que manifiesta cuando es ordenado sacerdote que en la plenitud de su vida. Esa comprensi\u00f3n din\u00e1mica y evoluti\u00adva est\u00e1 marcada por sus propias experiencias, pero a su vez, la purificaci\u00f3n del verdadero sen\u00adtido de la Iglesia ir\u00e1 iluminando su proceso de conversi\u00f3n y el descubrimiento de su vocaci\u00f3n y misi\u00f3n.<\/p>\n<p>La Iglesia con la que se encuentra el joven Vi\u00adcente es una sociedad jer\u00e1rquica, de marcado ca\u00adr\u00e1cter clerical, donde busca hacer carrera. La ex\u00adperiencia de Clichy (1612-1613) le hace purificar y enriquecer esa idea, cuando descubre al pue\u00adblo y que su sacerdocio cobra sentido como ser\u00advicio al \u00abpueblo de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Otro hito en su proceso espiritual es la expe\u00adriencia de Gannes-Folleville, donde descubre que la Iglesia es continuadora de la misi\u00f3n de Jesu\u00adcristo en la evangelizaci\u00f3n, preferentemente de los pobres. En Ch\u00e2tillon (1617) comprende la to\u00adtalidad de su misi\u00f3n en la Iglesia, descubriendo el segundo brazo de la evangelizaci\u00f3n: la caridad y comprometiendo a los laicos en esta obra ecle\u00adsial. Otras experiencias van marcando su vida y su visi\u00f3n de la Iglesia: Montmirail (1620-1621) significa el descubrimiento de que la evangeliza\u00adci\u00f3n de los pobres ha de ser una \u00abnota\u00bb de la Igle\u00adsia y criterio verificador de que est\u00e1 guiada por el Esp\u00edritu; en Beauvais (1628) descubre la impor\u00adtancia de la formaci\u00f3n del clero y el sentido de los ministerios en la Iglesia; la misi\u00f3n de Mada\u00adgascar (1648) le ayuda a comprender la univer\u00adsalidad del Pueblo de Dios y su vocaci\u00f3n misio\u00adnera.<\/p>\n<p>Estos hitos que marcan la comprensi\u00f3n de Vicente nos descubren que su doctrina sobre la Iglesia va naciendo al filo de sus vivencias y no es sino la formulaci\u00f3n de su propia experiencia.<\/p>\n<h3><em>3. <\/em>Visi\u00f3n propia y carism\u00e1tica<\/h3>\n<p>Si la visi\u00f3n eclesial de Vicente es en gran par\u00adte fruto de su propia experiencia, tambi\u00e9n est\u00e1 muy relacionada con su propio carisma o esp\u00edri\u00adtu. Su comprensi\u00f3n de Dios como el Padre de la misericordia, de Jesucristo como evangelizador de los pobres, su especial visi\u00f3n de los pobres des- de Dios y en Cristo marcan en cierta forma su \u00abeclesiolog\u00eda\u00bb, que estar\u00e1 influenciada por esos elementos claves de su carisma: lugar preferen\u00adcial de los pobres, centralidad de la caridad y evan\u00adgelizaci\u00f3n, etc.<\/p>\n<h2>II. Vicente de Pa\u00fal en el contexto eclesiol\u00f3gico del s. XVII<\/h2>\n<p>Como hombre de su tiempo, para valorar su vision de Iglesia hay que situarlo y confrontarlo con el contexto en que se mueve. Como hombre del Postconcilio de Trento est\u00e1 influido por la ima\u00adgen de Iglesia que de \u00e9l brota. Aunque este con\u00adcilio no se plante\u00f3 globalmente el tema eclesial, el programa de reforma que traza tiene por base y trasfondo una determinada eclesiolog\u00eda, que tiene entre algunas de sus carater\u00edsticas: car\u00e1c\u00adter unilateral, apolog\u00e9tico y antiprotestante; des\u00adtaca mucho la dimensi\u00f3n societaria y la estructura jer\u00e1rquica; centralismo romano, juridicismo, hos\u00adtilidad frente al mundo,\u2026<\/p>\n<p>La Reforma cat\u00f3lica va a estar marcada por es\u00adte especial sentido de Iglesia. La Iglesia es vista como \u00absociedad perfecta\u00bb, destac\u00e1ndose en ella su aspecto visible y jur\u00eddico frente a la \u00abIglesia in\u00advisible\u00bb protestante. S. Roberto Belarmino la de\u00adfine como \u00abcomunidad de hombres que est\u00e1n unidos por la misma fe y por la participaci\u00f3n en los mismos sacramentos bajo la direcci\u00f3n de los pastores leg\u00edtimos y, sobre todo, del \u00fanico vica\u00adrio de Cristo en la tierra, el pont\u00edfice romano\u00bb. La realidad interna, m\u00edstica, de la Iglesia queda en pe\u00adnumbra; se tiende a identificar la Iglesia con su jerarqu\u00eda, con lo que se reduce con frecuencia la eclesiolog\u00eda a \u00abjerarquilog\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p>Es la vision de Iglesia que rodea a Vicente, en la que se forma, la que asume en ciertos aspec\u00adtos y frente a la que reacciona en otros para en\u00adriquecerla. Aunque original y personal en algunas de sus intuiciones, se refleja en su doctrina ecle\u00adsial la influencia de sus \u00abmaestros\u00bb: el ideal de reforma de la Iglesia y clero de Berulle, la santi\u00addad abierta a todos los estados de Francisco de Sales, la fidelidad a la figura del Papa de A. Du\u00adval\u2026 Incluso no faltan coincidencias con el Abad de Saint Cyran (dignidad del sacerdocio, con\u00adtemplaci\u00f3n cr\u00edtica de la realidad eclesial, etc.) o con su amigo L. Abelly (defensa de autoridad del Papa frente a los Jansenistas). Tambi\u00e9n en el campo eclesial, Vicente se sit\u00faa entre el eclecti\u00adcismo de quien sabe recoger y sintetizar y la ori\u00adginalidad de algunas de sus intuiciones.<\/p>\n<h2>III. La Iglesia desde el misterio de Dios<\/h2>\n<p>Si la eclesiolog\u00eda de la Contrarreforma desta\u00adcaba el aspecto visible y social de la comunidad eclesial, dejando en penumbra su realidad inter\u00adna y espiritual, Vicente no va a olvidar el car\u00e1cter misterioso de esta obra divina y su origen trini\u00adtario, aunque no sea el aspecto m\u00e1s destacado de su visi\u00f3n eclesiol\u00f3gica.<\/p>\n<h3><em>1. <\/em>La Iglesia, obra del Padre<\/h3>\n<p>Ocasionalmente y en contexto catequ\u00e9tico o espiritual y con una finalidad pr\u00e1ctica, Vicente alu\u00adde al origen divino de la Iglesia y a la actuaci\u00f3n de Dios en ella, acentuando la forma misteriosa, desconcertante e incomprensible para los hom\u00adbres del modo de tratar Dios a su Iglesia. <em>\u00abFija\u00ados-comenta <\/em>a sus misioneros- <em>en esta manera de proceder de Dios que estableci\u00f3 y robusteci\u00f3 su Iglesia por medio de la destrucci\u00f3n y ruina de los que la sosten\u00edan\u00bb <\/em>(XI, 292; cf. VIII, 146, IX, 70-71).<\/p>\n<p>De esta actuaci\u00f3n de Dios concluye que la Iglesia es una obra divina m\u00e1s que humana y por ello <em>\u00abseguir\u00e1 en pi\u00e9 a pesar de todas las calami\u00addades\u00bb, <\/em>a pesar de que fallen los apoyos huma\u00adnos. Esto lo aplica a la dif\u00edcil situaci\u00f3n por la que pasa la Iglesia francesa de su tiempo y tambi\u00e9n a sus comunidades, en las que Dios act\u00faa como <em>\u00abtrat\u00f3 a la Iglesia al principio\u00bb <\/em>(XI, 292; VI1, 63).<\/p>\n<h3><em>2. <\/em>La Iglesia, continuadora de la misi\u00f3n de Je\u00adsucristo<\/h3>\n<p>La concepci\u00f3n vicenciana de Iglesia est\u00e1 re\u00adlacionada con su especial visi\u00f3n de Jesucristo, <em>la \u00abregla de la Misi\u00f3n\u00bb, <\/em>al que contempla en l\u00ednea misionera y caritativa. El Cristo de Vicente es el Jes\u00fas hist\u00f3rico, sencillo y trabajador, misionero, evangelizador de los pobres, lleno de amor com\u00adpasivo y eficaz hacia los m\u00e1s peque\u00f1os, el adorador del Padre, obediente a su voluntad y abandonado a su Providencia. Desde esta com\u00adprensi\u00f3n de Cristo y de su misi\u00f3n descubre la mi\u00adsi\u00f3n de la Iglesia, que no es otra que continuar su obra, hacer lo que hizo en la tierra, cooperar con \u00c9l en la salvaci\u00f3n de los hombres. Para ser fiel a su misi\u00f3n, la Iglesia ha de revestirse del Esp\u00edritu de Jesucristo y asumir sus actitudes y criterios. Esta \u00edntima relaci\u00f3n entre Cristo y su Iglesia la expresa sobre todo a trav\u00e9s de im\u00e1ge\u00adnes, como la de \u00abesposa del Salvador\u00bb, \u00abcuer\u00adpo m\u00edstico\u00bb, \u00abvi\u00f1a del Se\u00f1or\u00bb, etc.<\/p>\n<h3><em>3. <\/em>La Iglesia, guiada por el Esp\u00edritu<\/h3>\n<p>Si la eclesiolog\u00eda de la Contrarreforma no de\u00adjaba mucho lugar al Esp\u00edritu, tampoco en los es\u00adcritos vicencianos abundan las referencias a la persona y acci\u00f3n del Esp\u00edritu. Cuando Vicente alu\u00adde al Esp\u00edritu Santo lo suele hacer con giros co\u00ad mo \u00abesp\u00edritu de Dios\u00bb, \u00abesp\u00edritu de Jesucristo\u00bb, \u00abesp\u00edritu del Evangelio\u00bb etc. y dando a la acci\u00f3n del esp\u00edritu un car\u00e1cter cristol\u00f3gico y vital: el Es\u00adp\u00edritu lleva a revestirse de Cristo, a vivir su Evan\u00adgelio, a asumir sus actitudes y realizar sus obras (XI, 410-411. 737; IX, 444. 956. III3\u2026).<\/p>\n<p>Vicente descubre la presencia del Esp\u00edritu so\u00adbre todo en la vida de la Iglesia, de sus comuni\u00addades y de sus miembros. <em>\u00abCuando se dice que la Iglesia est\u00e1 guiada por el Esp\u00edritu Santo <\/em>-expli\u00adca a sus misioneros- <em>esto se entiende en gene\u00adral, cuando est\u00e1 reunida en los concilios, y tam\u00adbi\u00e9n en particular, cuando los fieles siguen las luces de la fe y las reglas de la justicia cristiana\u00bb <\/em>(XI, 728). Uno de los signos m\u00e1s claros de esa presencia actuante del Esp\u00edritu es que la Iglesia se dedique a la evangelizaci\u00f3n y servicio de los pobres. La evangelizaci\u00f3n de los pobres ha de ser un criterio y signo verificador de que el Esp\u00ed\u00adritu gu\u00eda a la Iglesia (X1, 730).<\/p>\n<p>Dentro de la Iglesia, el Esp\u00edritu se manifiesta en la vida de sus comunidaddes, cada una de las cuales tiene un \u00abesp\u00edritu particular\u00bb en cuanto que participa de distinta manera del Esp\u00edritu de Dios (IX, 524-527. 543). El <em>\u00abEsp\u00edritu santo y san\u00adtificador\u00bb <\/em>se <em>\u00abderrama sobre los justos y habita personalmente en ellos\u00bb, <\/em>manifest\u00e1ndose esa presencia en las actitudes de su vida, pues al habitar en ellos les <em>\u00abda las mismas inclinaciones y disposiciones que ten\u00eda Jesucristo\u00bb <\/em>(XI, 411).<\/p>\n<h2>IV. Im\u00e1genes de la Iglesia<\/h2>\n<p>Uno de los caminos para acercarse a la com\u00adprensi\u00f3n vicenciana de la Iglesia es analizar los nombres o im\u00e1genes con que la describe. Su ter\u00adminolog\u00eda m\u00e1s habitual es la de \u00abIglesia de Dios\u00bb y raramente utiliza la expresi\u00f3n \u00abpueblo de Dios\u00bb (V, 166; IX, 836). La \u00edntima relaci\u00f3n de la Iglesia con Jes\u00fas la expresa con la imagen paulina de \u00abes\u00adposa de Jesucristo\u00bb (1, 557; III, 165. 181; XI, 451- 452 etc). En contexto de misi\u00f3n y con sentido evangelizador o vocacional utiliza la imagen b\u00edbli\u00adca de la \u00abvi\u00f1a del Se\u00f1or\u00bb (VIII, 52. 115; VI1, 461. 246; V, 100. 165. 438 etc.). Con parecido significado, pa\u00adra resaltar la amplitud de la Iglesia y la necesidad de obreros apost\u00f3licos acude a la imagen de la \u00abmies\u00bb (VII 1, 114; X1, 734;VI1, 461,\u2026).<\/p>\n<p>En menos ocasiones utiliza otras im\u00e1genes como la del \u00abredil\u00bb (X1, 729; V, 141), \u00abedificio\u00bb (VIII, 84; VII, 63; VI, 557), \u00abbarca\u00bb (IX, 989). Otras im\u00e1genes tienen un car\u00e1cter antropol\u00f3gico, co\u00admo cuando compara las etapas de la vida espiri\u00adtual con la misi\u00f3n del ap\u00f3stol de \u00abpurgar, ilumi\u00adnar y unir a la Iglesia a su divino esposo\u00bb (III, 181) o cuando destaca su triste situaci\u00f3n con expre\u00adsiones como \u00abpobre Iglesia sufriente\u00bb (VI, 12; VI1, 83).<\/p>\n<h3>1. La Iglesia, \u00abcuerpo m\u00edstico de Cristo\u00bb<\/h3>\n<p>La imagen que m\u00e1s utiliza y que mejor refle\u00adja para Vicente de Pa\u00fal el significado de la co\u00admunidad eclesial es la de \u00abcuerpo de Cristo\u00bb, con la que quiere resaltar tanto el aspecto \u00abvertical\u00bb de la Iglesia, unida espiritualmente a su Cabeza y Se\u00f1or, como el \u00abhorizontal\u00bb de la comuni\u00f3n y solidaridad entre todos los miembros del cuerpo.<\/p>\n<p>La Iglesia es el cuerpo m\u00edstico de Cristo, que contin\u00faa su obra y la hace presente en la histo\u00adria. Lo que une a todos los miembros es la parti\u00adcipaci\u00f3n en el mismo esp\u00edritu de Jesucristo. La Cabeza infunde su esp\u00edritu y su vida en los miem\u00adbros y de esa uni\u00f3n teologal con Cristo se deriva la comuni\u00f3n de todos los miembros entre s\u00ed (XI, 562; IX, 941). La pertenencia al mismo cuerpo es el fundamento eclesial de la compasi\u00f3n y de la caridad cristiana: \u00ab\u00bfY <em>c\u00f3mo puedo yo sentir su enfermedad sino a trav\u00e9s de la participaci\u00f3n que los dos tenemos en nuestro Se\u00f1or, que es nues\u00adtra cabeza? Todos los hombres componen un cuerpo m\u00edstico; todos somos miembros unos de otros. Nunca se ha o\u00eddo que un miembro, ni si\u00adquiera en los animales, haya sido insensible al dolor de los dem\u00e1s miembros\u2026 Es imposible. To\u00addos nuestros miembros est\u00e1n tan unidos y tra\u00adbados que el mal de uno es mal de los otros. Con mucha m\u00e1s raz\u00f3n, los cristianos, que son miem\u00adbros de un solo cuerpo y miembros entre s\u00ed tie\u00adnen que padecer juntos. \u00a1C\u00f3mo! \u00a1Ser cristiano y ver afligido al hermano sin llorar con \u00e9l ni sentir\u00adse enfermo con \u00e9l! Esto es no tener caridad; es ser cristiano en pintura; es carecer de humanidad, es ser peor que las bestias\u00bb <\/em>(XI, 560-561; cf. XI, 233).<\/p>\n<p>Dentro del cuerpo eclesial Vicente presta una atenci\u00f3n especial a los pobres, a quienes consi\u00addera los <em>\u00abmiembros afligidos de nuestro Se\u00f1or\u00bb, <\/em>los <em>\u00abmiembros doloridos de Jesucristo\u00bb. (I, 158; <\/em>V, 583; VI, 459; VIII, 226). <em>Estos\u00bbmiembros vivos\u00bb <\/em>han de ocupar un lugar privilegiado dentro de la Iglesia. La interpretaci\u00f3n vicenciana de esta ima\u00adgen eclesial es fundamental para comprender su acci\u00f3n apost\u00f3lica y caritativa as\u00ed como el carisma de sus comunidades: <em>\u00abservir a nuestro Se\u00f1or en sus pobres miembros\u00bb <\/em>es uno de los lemas de su vida y carisma fundamental de sus comuni\u00addades.<\/p>\n<p>A partir de esta imagen insiste Vicente en la importancia de la uni\u00f3n y comuni\u00f3n dentro de ca\u00adda comunidad y en toda la Iglesia, la colabora\u00adci\u00f3n y corresponsabilidad de todos por el bien del cuerpo dentro de la diversidad de funciones, la compasi\u00f3n y solidaridad entre todos los miembros (XI, 44. 402. 35. 401; IX, 21. 1098; XI, 233). La imagen de Iglesia como comuni\u00f3n o \u00abcuerpo de Cristo\u00bb expresa su visi\u00f3n de la comunidad eclesial como la Iglesia de la misericordia, de la solidaridad con los pobres.<\/p>\n<h3>2. <em>La Iglesia y el Reino de Dios<\/em><\/h3>\n<p>Vicente de Pa\u00fal relaciona estrechamente la Iglesia con la imagen del Reino de Dios, identifi\u00adcando -a veces confusamente- ambas realidades. Aunque es consciente de la diversidad de inter\u00adpretaciones sobre el significado del <em>\u00abReinado de Dios\u00bb, \u00abdominio de Dios sobre todas las criatu\u00adras\u00bb, \u00abgobierno de la Iglesia\u00bb, \u00abDios reina sobre los justos\u00bb, <\/em>XI, 424-433), destaca el car\u00e1cter per\u00adsonal, activo, eclesial, misionero, a la vez actual y escatol\u00f3gico y parcial en favor de los pobres de este Reino.<\/p>\n<p>Para Vicente el Reino se construye sobre to\u00addo en el interior de la persona (XI, 431-433), pero est\u00e1 llamado a manifestarse en el exterior me\u00addiante la acci\u00f3n y tiende a su expansi\u00f3n. <em>\u00abNo bas\u00adta con obrar de modo que Dios reine en nosotros <\/em>-recuerda a sus misioneros-, <em>sino que adem\u00e1s es preciso que deseemos y procuremos que el rei\u00adno de Dios se extienda por doquier, que Dios rei\u00adne en las almas\u00bb <\/em>(XI, 435; Cf. XI, 785). Por ello, con esta categor\u00eda expresa la dimensi\u00f3n misionera de la Iglesia, que tiene como misi\u00f3n establecer el Reino y extenderlo por todo el mundo. La im\u00adplantaci\u00f3n o desaparici\u00f3n de la iglesia en un lu\u00adgar no se diferencia de la expansi\u00f3n o destrucci\u00f3n del Reino en ese sitio (VI1, 46; XI, 244).<\/p>\n<p>Una de sus grandes intuiciones es que en el Reino los privilegiados son los pobres. Conven\u00adcido de la preferencia de Dios por los peque\u00f1os, no duda que el <em>\u00abReino les pertenece a los pobres\u00bb <\/em>(VIII, 290; IV, 18), lo que le lleva a formular la mi\u00adsi\u00f3n de su comunidad -que es la de toda la Igle\u00adsia- como <em>\u00abdar a conocer a Dios a los pobres, anunciarles a Jesucristo, decirles que est\u00e1 cerca el Reino de los cielos y que este reino es para los pobres\u00bb <\/em>(XI, 387).<\/p>\n<p>Este Reino de Dios ha de ser buscado y co\u00admenzado a construir en este mundo -aunque Vi\u00adcente destaca m\u00e1s el car\u00e1cter interior y personal que el aspecto externo y colectivo- pero tiene un aspecto escatol\u00f3gico en su plenitud, aunque en\u00adtre ambos momentos exista una gran relaci\u00f3n y continuidad (XI, 435; VIII, 334).<\/p>\n<h2>V. La Iglesia, comunidad jer\u00e1rquica y ministerial<\/h2>\n<p>En un momento hist\u00f3rico en que destaca la Iglesia como \u00absociedad perfecta\u00bb, como comu\u00adnidad visible y jerarquizada, Vicente, hombre de su tiempo, no puede menos que hacerse eco de esta eclesiolog\u00eda que, con algunas correcciones, tambi\u00e9n se refleja en su pensamiento. A trav\u00e9s de sus escritos expone su comprensi\u00f3n de las di\u00adversas formas de pertenencia al pueblo de Dios y el lugar que dentro de ella tienen los distintos estados y ministerios.<\/p>\n<h3>1. Jerarqu\u00eda: servicio y autoridad<\/h3>\n<p>En una \u00e9poca en que la eclesiolog\u00eda casi se reduce a \u00abjerarquilog\u00eda\u00bb y se produce una gran exaltaci\u00f3n de la autoridad, Vicente de Pa\u00fal no se ve libre de esa mentalidad y mantiene una visi\u00f3n jerarquizada y ordenada de la Iglesia a trav\u00e9s de unas fuertes relaciones de autoridad-obediencia (1X, 956). Sin embargo, su visi\u00f3n del papel de la autoridad en la Iglesia es profundamente evan\u00adg\u00e9lica: no es dominio, ni se impone por obligaci\u00f3n; es don, servicio, humildad, desinter\u00e9s,\u2026, como se refleja en sus indicaciones sobre el ejercicio de la autoridad (IV, 173; 1, 528; II, 252; V, 53; VI, 68; XI, 238\u2026).<\/p>\n<p>La figura del PAPA, la contempla desde una \u00abvisi\u00f3n de fe\u00bb, \u00abmirando en \u00e9l a nuestro Se\u00f1or\u00bb. Lo describe como el \u00abpadre com\u00fan de todos los cristianos, la cabeza visible de la Iglesia, el vica\u00adrio de Jesucristo, el sucesor de Pedro,\u2026\u00bb (XI, 692), as\u00ed como \u00absiervo de los siervos de Dios\u00bb (IX, 302).<\/p>\n<p>En un momento en que se impugnaba la au\u00adtoridad papal -sobre todo desde el galicanismo-, Vi\u00adcente se muestra como un fiel defensor del papel y autoridad del <em>\u00abpastor de la Iglesia universal\u00bb, <\/em>e incluso de su infalibilidad (II, 189; XI, 646). De ah\u00ed que viva y ense\u00f1e con insistencia la necesidad de una obediencia fiel y disponible al Papa, consciente de que a trav\u00e9s de su persona se <em>\u00abnos da a conocer la voluntad de Dios\u00bb (III, 44; <\/em>IV, 68. 99-100). Entre las funciones del <em>\u00abcabeza de la Iglesia\u00bb <\/em>destaca Vicente que s\u00f3lo a \u00e9l le corresponde enviar ad gentes, en cuanto responsable \u00faltimo de la obra misionera (II, 214; III, 165. 147; II, 45).<\/p>\n<p>Por sus relaciones con los OBISPOS y por su papel en la renovaci\u00f3n del episcopado franc\u00e9s, Vicente conoce y valora este ministerio y su im\u00adportancia para la vida de la Iglesia. Su propia ex\u00adperiencia le proporciona una idea clara del signi\u00adficado y la misi\u00f3n del obispo en la Iglesia, como se refleja, aunque asistem\u00e1ticamente, en sus es\u00adcritos. Seg\u00fan las categor\u00edas de la \u00e9poca afirma que el obispo est\u00e1 en <em>\u00abestado de perfecci\u00f3n adquiri\u00adda\u00bb <\/em>(XI, 640); pero donde m\u00e1s insiste es en su vocaci\u00f3n pastoral: ellos son los <em>\u00abhombres apos\u00adt\u00f3licos\u00bb, <\/em>escogidos para <em>\u00abdar ciencia al pueblo, mantener a sus ovejas en el bien y conservar la Iglesia sin mancha ni arruga bajo su gobierno pas\u00adtoral\u00bb (III, 353). <\/em>Por ello destaca el cuidado que hay que tener para su elecci\u00f3n y las grandes l\u00edneas de su ministerio: celo pastoral unido al testimo\u00adnio personal, abnegaci\u00f3n por el reba\u00f1o, esp\u00edritu de humildad y pobreza, mansedumbre, preocu\u00adpaci\u00f3n especial por los m\u00e1s pobres,\u2026 a imagen de Jesucristo <em>\u00abel obispo de los obispos y su mo\u00addelo m\u00e1s perfecto\u00bb (VIII, <\/em>252).<\/p>\n<p>En un ambiente de reforma eclesial, que exi\u00adg\u00eda una preocupaci\u00f3n por la formaci\u00f3n de los SA\u00adCERDOTES y una profundizaci\u00f3n en la teolog\u00eda y es\u00adpiritualidad sacerdotal, Vicente de Pa\u00fal como la <em>\u00abescuela sacerdotal francesa\u00bb <\/em>va a colaborar a la reforma del clero no s\u00f3lo con su trabajo en los se\u00adminarios y en las \u00abConferencias de los Martes\u00bb, sino tambi\u00e9n con una reflexi\u00f3n sobre el sacer\u00addocio y su lugar en la Iglesia.<\/p>\n<p>Consciente de que los sacerdotes indignos son el origen <em>\u00abde los desastres que vemos en la Iglesia\u00bb y <\/em>sus <em>\u00abpeores enemigos\u00bb <\/em>(VI1, 397; V, 540-541), destaca que este ministerio ha de ser fruto de una <em>\u00abverdadera vocaci\u00f3n de Dios\u00bb <\/em>y una <em>\u00abintenci\u00f3n pura\u00bb <\/em>pues <em>\u00abDios no da las gracias necesarias para cumplir con las obligaciones de este estado sagrado m\u00e1s que a aquellos a quie\u00adnes llama\u00bb <\/em>(VII, 396). A pesar de las cr\u00edticas a la vida de muchos sacerdotes, Vicente insiste en la dignidad del sacerdocio, <em>\u00abel ministerio m\u00e1s alto que existe en la tierra\u00bb, \u00abun estado santo y ele\u00advado\u00bb, <\/em>pues <em>\u00ablos sacerdotes son los mediadores para reconciliar a los hombres con Dios\u00bb y \u00abpar\u00adticipan del sacerdocio eterno del Hijo de Dios\u00bb <\/em>(VI, 370; XI, 52. 204. 403. 406-407. 385; VI, 370).<\/p>\n<p>Desde un punto de vista marcadamente Cris\u00adtol\u00f3gico y misionero, ve en los sacerdotes los \u00abinstrumentos por quienes el Hijo de Dios conti\u00adn\u00faa haciendo desde el cielo lo que \u00c9l hizo en la tierra\u00bb (XI, 387), \u00abinstrumentos de Dios para sal\u00advar a otros muchos\u00bb (V, 538; VI, 63), \u00abcontinua\u00addores de la misi\u00f3n de Cristo\u00bb. La misi\u00f3n del sa\u00adcerdote se resume en hacer lo que hizo Jes\u00fas y a la manera como lo hizo, equilibrando la visi\u00f3n del sacerdote como \u00abhombre de lo sagrado\u00bb con la de \u00abhombre para la misi\u00f3n\u00bb, Y como conti\u00adnuador del esp\u00edritu de Jesucristo, no puede olvi\u00addar que se debe a todos, especialmente a los m\u00e1s pobres; la opci\u00f3n por los pobres, propia de toda la Iglesia, ha de ser asumida especialmente por sus ministros (XI, 771. 393).<\/p>\n<h3>2. Comunidad llamada a la santidad<\/h3>\n<p>La \u00absanta esposa del Salvador\u00bb, la comunidad de los creyentes est\u00e1 llamada a la santidad, a la perfecci\u00f3n de la vida cristiana, que para Vicente se \u00abencuentra en la caridad\u00bb y en el cumplimiento de la voluntad de Dios. <em>\u00abTodos los cristianos es\u00adt\u00e1n obligados a la perfecci\u00f3n\u00bb, <\/em>pues en cualquier situaci\u00f3n o vocaci\u00f3n el cristiano se puede santi\u00adficar. Aunque Vicente reconoce estados de vida \u00abm\u00e1s perfectos\u00bb, valora m\u00e1s la perfecci\u00f3n en el propio estado que el estado en s\u00ed .<\/p>\n<p>Asume la doctrina tradicional de que los reli\u00adgiosos est\u00e1n \u00aben estado de perfecci\u00f3n por ad\u00adquirir\u00bb, en cuanto que todo les conduce hacia ella, pero si bien este estado ofrece los medios, no concede esa santidad autom\u00e1ticamente, pues bien sabe Vicente por la experiencia de la situa\u00adci\u00f3n de la vida religiosa del tiempo que <em>\u00abno es la religi\u00f3n la que hace santos\u00bb <\/em>(V1I, 141; XI, 641; IX, 764).<\/p>\n<h3>3. Los laicos en la comunidad eclesial<\/h3>\n<p>Vicente de Pa\u00fal se entusiasm\u00f3 con la idea de su maestro, S. Francisco de Sales, de que \u00abdon\u00adde quiera que nos encontremos podemos y de\u00adbemos aspirar a la vida perfecta\u00bb. Por ello se pro\u00adpuso ayudar a los laicos con los que trabajaba a hacer vida este ideal, convencido de que el se\u00adglar puede llegar en su estado y profesi\u00f3n al gra\u00addo de virtud que el religioso en su vocaci\u00f3n. En\u00adtre ambas vocaciones no hay diferencia de fines, sino de medios (X, 217-218; IV, 294; X1, 404).<\/p>\n<p>Vicente es consciente de que tambi\u00e9n el lai\u00adco ha recibido una vocaci\u00f3n a participar en la mi\u00adsi\u00f3n de la Iglesia; no es un mero receptor pasivo sino que tiene un compromiso en la tarea evan\u00adgelizadora y caritativa de la Iglesia. Desde un mo\u00addelo misionero de Iglesia descubre que la evan\u00adgelizaci\u00f3n es misi\u00f3n de toda la Iglesia, por lo que no duda en comprometer a los laicos en la vida apost\u00f3lica. A trav\u00e9s de las comunidades laicales que funda y dirige, refleja su visi\u00f3n del laico y de su papel en la Iglesia: el ministerio laical brota de una vocaci\u00f3n divina y supone una vivencia cris\u00adtiana, una vida unificada desde la fe, por lo que ha de estar acompa\u00f1ado por una profunda vida espiritual; este ministerio es una participaci\u00f3n de la misi\u00f3n de Cristo y de su predilecci\u00f3n por los pobres, por los que hay que servir en ellos al pro\u00adpio Jes\u00fas; este servicio ha de ser integral e incluir la <em>\u00abasistencia corporal y espiritual\u00bb; <\/em>el ministerio laical ha de ser ejercido sintiendo con la Iglesia y sinti\u00e9ndose Iglesia, en comunidad, organizada\u00admente, desde una apertura al mundo y a sus ne\u00adcesidades con realismo y capacidad de discerni\u00admiento\u2026<\/p>\n<p>Dentro del ministerio laical destaca en Vicen\u00adte de Pa\u00fal su comprensi\u00f3n del lugar de la mujer en la Iglesia. En un tiempo en que la mujer es so\u00adcial y eclesialmente marginada, \u00e9l, sin ser femi\u00adnista, va a descubrir las cualidades y valores de la mujer y los pone al servicio de su obra pasto\u00adral y caritativa. Volviendo la mirada a la historia del Pueblo de Israel y a los primeros siglos cristianos, descubre modelos inspiradores de mujeres que iluminan el presente (Judit, Esther, mujeres que serv\u00edan al Se\u00f1or y a los ap\u00f3stoles, diaconisas,\u2026) y son propuestas como modelo de los miembros de las Cofrad\u00edas y Damas de la Caridad (X, 939. 953. 957; IX, 34. 38-39. 1200; XI, 393). Con estas mujeres ensaya una promoci\u00f3n de la mu\u00adjer en la Iglesia a trav\u00e9s de la tarea de la procla\u00admaci\u00f3n de la caridad.<\/p>\n<p>Con un gran sentido pr\u00e1ctico y de organizaci\u00f3n, consigue desde una opci\u00f3n por los pobres y por la mujer, que \u00e9sta salga a la calle para el servicio a los enfermos, no s\u00f3lo a trav\u00e9s de asociaciones laicales, sino tambi\u00e9n organizando una \u00absociedad de vida apost\u00f3lica\u00bb -las Hijas de la Caridad- con la que introduce una nueva estructura jur\u00eddica en la vida consagrada femenina, demostrando que el aislamiento del mundo no monopoliza el esta\u00addo de perfecci\u00f3n y dando as\u00ed un gran impulso al apostolado de la mujer en la Iglesia.<\/p>\n<h2>VI. La Iglesia, comunidad evangelizadora y misionera<\/h2>\n<p>Vicente de Pa\u00fal destaca la misi\u00f3n evangeliza\u00addora de la Iglesia, como continuadora de la obra de Cristo, evangelizador de los pobres. La Iglesia es la \u00abvi\u00f1a del Se\u00f1or\u00bb, una amplia mies que ne\u00adcesita ser evangelizada y a la vez evangelizadora.<\/p>\n<p>Para \u00e9l est\u00e1n muy unidos salvaci\u00f3n, Iglesia y evangelizaci\u00f3n. Y la Iglesia se convierte en instru\u00admento de salvaci\u00f3n cuando instruye sobre las ver\u00addades cristianas, pues seg\u00fan la mentalidad vicen\u00adciana <em>\u00abnadie puede salvarse sin saber los principales misterios de la fe\u00bb <\/em>(IX, 919. 1049-1050; X1, 387. 267\u00ad268). Adem\u00e1s, la situaci\u00f3n de Francia, una Iglesia en estado de misi\u00f3n, le urge a trabajar por la puri\u00adficaci\u00f3n y vivificaci\u00f3n de la fe, mediante una \u00abnue\u00adva evangelizaci\u00f3n\u00bb (II, 356; X, 38-39).<\/p>\n<p>Evangelizar, que era <em>\u00abpor excelencia el ofi\u00adcio del Hijo de Dios\u00bb <\/em>es la misi\u00f3n m\u00e1s propia de la Iglesia. Su comprensi\u00f3n de lo que significa la evangelizaci\u00f3n se manifiesta cuando afirma que <em>\u00abevangelizar a los pobres no es solamente en\u00adse\u00f1ar los misterios necesarios para la salvaci\u00f3n, sino hacer todas las cosas predichas y figuradas por los profetas, hacer efectivo el Evangelio\u00bb <\/em>(XI, 391).<\/p>\n<p>Como instrumentos para ese anuncio de las verdades de la fe va a insistir en una catequesis sistem\u00e1tica y en un estilo popular de predicaci\u00f3n -el peque\u00f1o m\u00e9todo-. Pero la evangelizaci\u00f3n no se reduce al anuncio verbal, pues la acci\u00f3n, los gestos, la vida han de acompa\u00f1ar y preceder a la ense\u00f1anza <em>-\u00abevangelizar de palabra y de obra\u00bb-. <\/em>En este sentido la evangelizaci\u00f3n est\u00e1 muy uni\u00adda al servicio caritativo, pues la caridad comple\u00adta y verifica el anuncio y pasa a ser un elemento central de la evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Como m\u00e9todo evangelizador utiliza Vicente principalmente la \u00abmisi\u00f3n popular\u00bb, una forma de predicaci\u00f3n extraordinaria de car\u00e1cter sistem\u00e1ti\u00adco que tiende a la instrucci\u00f3n de la comunidad evangelizada, a su conversi\u00f3n y a la revitalizaci\u00f3n de su vida sacramental y caritativa.<\/p>\n<p>Poco a poco descubre la universalidad de es\u00adta misi\u00f3n evangelizadora y la consecuente ur\u00adgencia misionera. Su temor ante la posible de\u00adsaparici\u00f3n de la Iglesia en Europa y su deseo de extenderla por otros pa\u00edses (III, 37. 143. 165; V, 398; XI, 243-246. 2051, su eclesialidad que le hace ver en el Papa al \u00fanico que puede enviar \u00abad gentes\u00bb y al que es obligatorio obedecer (II, 45. 214; III, 165. 147), la contemplaci\u00f3n de la dimensi\u00f3n mi\u00adsionera de la caridad al descubrir que el pobre no tiene fronteras, el descubrimiento de la vocaci\u00f3n misionera de su comunidad (II, 45; III, 255-260), etc., le hacen profundizar en la comprensi\u00f3n de la universalidad de la Iglesia y en su dimensi\u00f3n misionera, siguiendo el mandato de su Fundador.<\/p>\n<h2>VII. La Iglesia de los pobres, pueblo de la misericordia<\/h2>\n<p>No son tanto sus estudios teol\u00f3gicos sino el contacto con los pobres lo que lleva a Vicente a formarse una imagen de Iglesia y a comprome\u00adterse en la tarea de darle un nuevo rostro. Para\u00adlelamente al descubrimiento del sentido del po\u00adbre, va completando y purificando su modelo de Iglesia y la relaci\u00f3n de \u00e9sta con el mundo de los pobres.<\/p>\n<p>Su especial visi\u00f3n de los pobres va a influir en su comprensi\u00f3n de la Iglesia y del lugar que en ella tienen los humildes, los d\u00e9biles. Vicente no ideologiza al pobre; \u00e9ste es una persona concre\u00adta que vive en una situaci\u00f3n de miseria, explota\u00adci\u00f3n, marginaci\u00f3n o injusticia. Pero sin olvidar ese sentido real y concreto, a la luz de la fe descubre en el necesitado un significado evang\u00e9lico pro\u00adfundo: ese ser humillado, al <em>\u00abdar la vuelta a la medalla\u00bb <\/em>aparece como un ser inspirador y re\u00advelador, imagen de Dios, mediaci\u00f3n viviente de Cristo y <em>\u00abmiembro m\u00e1s precioso del cuerpo de Cristo\u00bb <\/em>(XI, 725; IX, 25. 34).<\/p>\n<p>Su visi\u00f3n eclesiol\u00f3gica est\u00e1 marcada por es\u00adta centralidad del pobre. Vicente redescubre a la Iglesia su opci\u00f3n por los pobres: ellos son los <em>\u00abpredilectos de Dios\u00bb, <\/em>los que conservan la <em>\u00abver\u00addadera religi\u00f3n\u00bb, <\/em>los <em>\u00abgrandes se\u00f1ores del cie\u00adlo\u00bb, <\/em>los <em>\u00abintercesores delante de Dios\u00bb, \u00abnues\u00adtros amos y se\u00f1ores\u00bb <\/em>(X1, 125. 324. 273. 462; IX, 99. 125. 367. 241. 1194; X, 950. 686). La predi\u00adlecci\u00f3n por los pobres tiene en Vicente adem\u00e1s de este fundamento antropol\u00f3gico, otro cristol\u00f3\u00adgico: la Iglesia como continuadora del misterio de Cristo debe prolongar su pobreza, su predi\u00adlecci\u00f3n por los peque\u00f1os y su identificaci\u00f3n con ellos (X, 954-955; XI, 33-34, 387, 725).<\/p>\n<p>Al justificar esta implicaci\u00f3n Iglesia-pobres, vuelve la mirada a los or\u00edgenes de la Iglesia: <em>\u00abDios empez\u00f3 la Iglesia por unos pobres\u00bb <\/em>(XI, 54. 335; IX, 28. 1055). Esta elecci\u00f3n sigue vigente en la Iglesia; Dios sigue escogiendo a los peque\u00f1os, a las \u00abpobres gentes\u00bb para continuar su obra, pues entre ellos se conserva la \u00abfe viva\u00bb, la \u00abverdadera religi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, Vicente de Pa\u00fal pone las bases an\u00adtropol\u00f3gicas, cristol\u00f3gicas y eclesiol\u00f3gicas para poder hablar de una <em>\u00abIglesia de los pobres\u00bb, <\/em>pe\u00adro no sistematiza esta doctrina ni saca todas las consecuencias \u2014por lo menos te\u00f3ricas, aunque s\u00ed en su praxis eclesial\u2014. Va a ser su disc\u00edpulo Ja\u00adcobo B. Bossuet quien en su \u00abSerm\u00f3n sobre la eminente dignidad de los pobres en la Iglesia\u00bb for\u00admula sistem\u00e1ticamente la doctrina vicenciana. \u00abLa Iglesia en su primer plan no ha sido edifica\u00adda sino para los pobres\u00bb; \u00abla Iglesia de Jesucris\u00adto es verdaderamente la ciudad de los pobres\u00bb; \u00ablos ricos no son permitidos sino por tolerancia, con la condici\u00f3n de servir a los pobres\u00bb.<\/p>\n<p>Si en Vicente subyace la visi\u00f3n de una \u00abIgle\u00adsia de los pobres\u00bb, le preocupa tambi\u00e9n que se haga realidad que la Iglesia es para los pobres. \u00c9s\u00adtos han de ser el punto de referencia para la vi\u00adda eclesial, pues si se despreocupara de los pe\u00adque\u00f1os perder\u00eda su naturaleza y su sentido. Por ello su tarea va a ser devolver, tanto al sacerdo\u00adcio como a los laicos, al contacto y servicio de los pobres, como exigencia de la propia fe y no s\u00f3lo por filantrop\u00eda.<\/p>\n<p>Esta cercan\u00eda a los peque\u00f1os ser\u00e1 para \u00e9l sig\u00adno de pertenencia a la verdadera Iglesia y crite\u00adrio discernidor de la fidelidad de \u00e9sta a su misi\u00f3n, pues una Iglesia que ignora a los pobres no es si\u00adno una caricatura de la Iglesia de Jes\u00fas. La obra de Vicente es un intento de mostrar el verdade\u00adro rostro de la Iglesia, comunidad que, sin re\u00adchazar a nadie, concreta su preferencia en los m\u00e1s peque\u00f1os. Su misi\u00f3n se puede resumir en su esfuerzo por devolver a los pobres a la Iglesia y la Iglesia a los pobres.<\/p>\n<p>El, que consideraba a los pobres los primeros hitos de la Iglesia, se crey\u00f3 obligado a servirles. La Iglesia de los pobres ha de ser una comuni\u00addad en la que se vive la misericordia. Desde la ex\u00adperiencia de Vicente, la misericordia ha de ser una de las notas de la verdadera Iglesia de Je\u00adsucristo. \u00c9sta ha de traducir el gran misterio de la gratuidad y misericordia de Dios. <em>\u00abLo propio de Dios es la misericordia\u00bb <\/em>-afirma Vicente-; el atri\u00adbuto de Dios que m\u00e1s destaca es su ternura, su cercan\u00eda al hombre, insinuando el rostro mater\u00adnal de Dios (XI, 233-234; X, 298. 954; IX, 137, 319, 1057). Esta actitud del Padre se revela sobre to\u00addo en la persona de Jes\u00fas; toda su vida, sus pa\u00adlabras, sentimientos, acciones, convergen hacia la disponibilidad misericordiosa hacia los hom\u00adbres (XI, 560; X, 954. 958). De esta visi\u00f3n Cristo-l\u00f3gica, centro de la fe vicenciana, se deriva su praxis eclesial: la Iglesia, presencia de Cristo en la historia, ha de ser signo de la misericordia de Jesucristo entre los pobres, el pueblo de la mi\u00adsericordia.<\/p>\n<p>Esta actitud tiene tambi\u00e9n un fundamento en la imagen eclesial de \u00abcuerpo de Cristo\u00bb, anima\u00addo por el mismo Esp\u00edritu. Como miembros del mismo cuerpo, como part\u00edcipes del esp\u00edritu de Jesucristo, los creyentes han de vivir el esp\u00edritu de compasi\u00f3n y misericordia. <em>\u00ab\u00a1Ser cristiano y ver afligido al hermano sin llorar con \u00e9l ni sentir\u00adse enfermo con \u00e9l! <\/em>-exclama Vicente-. <em>Esto es no tener caridad; es ser cristiano en pintura\u00bb <\/em>(XI, 561-562). La misericordia cristiana ha de brotar de estos fundamentos y se ha de convertir en el es\u00adtilo propio del creyente y acompa\u00f1ar toda su vi\u00adda (XI, 234. 253).<\/p>\n<p>Para ser aut\u00e9ntica, ha de ser una actitud afec\u00adtiva a la vez que efectiva (XI, 771; IX, 534), ha de tener como objeto la totalidad de la persona, buscando su bien (X, 567. 901; IX, 73. 536), ha de ir acompa\u00f1ada y precedida de la justicia, pues <em>\u00abno puede haber caridad si no va acompa\u00f1ada de justicia\u00bb <\/em>(II, 48; VI1, 525), ha de vivirse con mo\u00adtivaci\u00f3n pura, en nombre de Jes\u00fas y a su estilo (VI I, 90-91)\u2026 As\u00ed entendida, la misericordia pasa a ser para Vicente una nota de la Iglesia de Dios y de cada uno de sus miembros. Cuando la Igle\u00adsia se preocupa del hombre que sufre, movida por este esp\u00edritu, se va edificando y constru\u00adyendo, a la vez que ganando en autenticidad y credibilidad.<\/p>\n<h2>VIII. Aportaci\u00f3n vicenciana a la eclesiolog\u00eda posterior<\/h2>\n<p>En la oraci\u00f3n f\u00fanebre a la muerte de Vicente de Pa\u00fal su amigo, Mons. Maupas de Tours afir\u00admaba: (\u00bfHa cambiado casi totalmente el rostro de la Iglesia\u00bb. Desde su experiencia personal y ecle\u00adsial y desde su fe Vicente hab\u00eda trabajado por cambiar la imagen de una Iglesia necesitada de reforma. Hombre de experiencia y acci\u00f3n, su obra se refleja m\u00e1s en sus actitudes vitales y en su praxis eclesial que en su reflexi\u00f3n teol\u00f3gica te\u00f3rica, pero a trav\u00e9s de aqu\u00e9llas refleja su pro\u00adpia visi\u00f3n de lo que ha de ser la Iglesia de Jesu\u00adcristo, el \u00abrostro\u00bb que le gustar\u00eda reflejara el Pue\u00adblo de Dios.<\/p>\n<p>Aunque hombre de su tiempo e influido por la eclesiolog\u00eda del momento, Vicente va a apor\u00adtar algunos elementos a la visi\u00f3n eclesial de su tiempo, que van a pasar a la eclesiolog\u00eda poste\u00adrior. En su doctrina eclesial destacan algunas in\u00adtuiciones que, si bien est\u00e1n presentes en la Igle\u00adsia desde sus or\u00edgenes, en ciertos momentos o situaciones fueron olvidadas o minusvaloradas. Estas intuiciones, no desarrolladas ni sistemati\u00adzadas pero s\u00ed vivenciadas en su obra suponen se\u00adguramente lo m\u00e1s original y valioso de su visi\u00f3n de Iglesia. Entre esas aportaciones vicencianas se pueden destacar:<\/p>\n<ul>\n<li>Centralidad de la categor\u00eda de \u00abpueblo\u00bb y conciencia de que la vida eclesial ha de estar en funci\u00f3n del \u00abpobre pueblo\u00bb.<\/li>\n<li>Insistencia en la evangelizaci\u00f3n como ele\u00admento fundamental y estructurante de la Iglesia.<\/li>\n<li>Lugar central que en el \u00abcuerpo de Cristo\u00bb tienen los pobres, poniendo las bases de una re\u00adflexi\u00f3n sobre la \u00abIglesia de los pobres\u00bb, que se va construyendo por la caridad y misericordia.<\/li>\n<li>Apertura de nuevos cauces para la vida re\u00adligiosa, al destacar la consagraci\u00f3n a Dios desde el interior del mundo y desde la opci\u00f3n por los po\u00adbres, a la vez que hace aportaciones en el cam\u00adpo de la teolog\u00eda del sacerdocio.<\/li>\n<li>Redescubrimiento del lugar del laicado en la vida de la Iglesia, desde una espiritualidad bau\u00adtismal, con una llamada universal a la santidad y a la participaci\u00f3n en el apostolado, especialmen\u00adte en los campos de la organizaci\u00f3n de la caridad y en la evangelizaci\u00f3n. Reincorporaci\u00f3n de la mu\u00adjer a la vida de la Iglesia y a sus trabajos apost\u00f3\u00adlicos.<\/li>\n<\/ul>\n<p>\u00c9stas y otras intuiciones justifican que Vicen\u00adte de Pa\u00fal pueda ser considerado como uno de los \u00abarquitectos de la Iglesia moderna\u00bb. Su visi\u00f3n eclesial queda abierta al presente, pues elemen\u00adtos propios del \u00abesp\u00edritu vicenciano\u00bb han sido asu\u00admidos y enriquecidos en la reflexi\u00f3n y praxis ecle\u00adsial posterior. Elementos de la eclesiolog\u00eda actual, tal como aparece reflejada en la Constituci\u00f3n \u00abLu\u00admen Gentium\u00bb del Concilio Vaticano II o en otras corrientes teol\u00f3gicas, como la \u00abTeolog\u00eda de la Li\u00adberaci\u00f3n\u00bb, tienen resonancias en la doctrina y pr\u00e1c\u00adtica eclesial de Vicente de Pa\u00fal, por lo que \u00e9ste puede ser considerado como un aut\u00e9ntico \u00abpro\u00adfeta\u00bb de la eclesiolog\u00eda actual.<\/p>\n<h2>Bibliograf\u00eda<\/h2>\n<p>L. MEZZADRI, L&#8217;Eglise en France au temps de Saint Vincent. en Vincetiana, 28(1984)356- 392.- id., La Chiesa di Francia nel XVII seco-lo, en Vincentiana 31 (1987) 438-456.- SAN VI\u00adCENTE DE PA\u00daL Y LA IGLESIA, EN ANALES 82 (1974)75-84.- J. DELARUE, Vicente de Pa\u00fal, la fe que dio sentido a su vida, CEME, Salaman\u00adca, 1977, 153-194.- A. SILVESTRE, Saint Vincent et l&#8217;Eglise, en Monsieur Vincent, t\u00e9moin de l&#8217;Evangile, Toulouse 1990, 121-131.- J. 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