{"id":401591,"date":"2018-02-07T08:17:42","date_gmt":"2018-02-07T07:17:42","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=401591"},"modified":"2018-01-10T09:18:59","modified_gmt":"2018-01-10T08:18:59","slug":"la-santidad-san-vicente-paul-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-santidad-san-vicente-paul-ii\/","title":{"rendered":"La santidad de san Vicente de Pa\u00fal (II)"},"content":{"rendered":"<p>LA SANTIDAD SACERDOTAL<\/p>\n<p>Otra acusaci\u00f3n que se hace a san Vicente es el haberse orde\u00adnado de sacerdote a los 20 a\u00f1os, cuando el concilio de Trento Bah\u00eda establecido la edad m\u00ednima legal a los 25 a\u00f1os. Y se a\u00f1ade que Abelly falsific\u00f3 la fecha de nacimiento para librarle ante sus lectores de esa irregularidad. S\u00f3lo que el Concilio de Trento fue admitido en Francia por el gobierno y el clero 14 y 15 a\u00f1os des\u00adpu\u00e9s de ordenarse san Vicente y que Abelly escribi\u00f3 la <em>Vida <\/em>despu\u00e9s de la reforma llevada a cabo por los muchos y buenos refor\u00admadores del clero, entre ellos el Vicente de Pa\u00fal ya santo. Pero a principios del siglo era frecuente ordenarse de cura sin tener la edad can\u00f3nica, de tal manera que la irregularidad se hab\u00eda convertido en norma regular con la condici\u00f3n de pedir luego la dis\u00adpensa a Roma. Coste cita una carta de la Secretar\u00eda de Estado al nuncio de Paris extra\u00f1\u00e1ndose del gran n\u00famero de sacerdotes franceses ordenados antes de la edad can\u00f3nica y que ped\u00edan regular su situaci\u00f3n: Uno de los motivos, si no el \u00fanico, por los que Vicente fue a Roma, meses despu\u00e9s de ordenarse, segura\u00admente fue el de arreglar su situaci\u00f3n. Y pienso que para el joven sacerdote Vicente no fue un trauma ni un pecado. La norma hab\u00eda sido modificada por la costumbre, con tal de acudir luego a Roma. Y as\u00ed en una conferencia a los misioneros en 1642, expresa, como lo m\u00e1s natural, \u00abla idea de enviar a Roma a los que no tuviesen la edad para ser sacerdotes y obtener de Su San\u00adtidad el poder ordenarse antes de la edad\u00bb.<\/p>\n<p>De la carta que escribir\u00e1 a\u00f1os m\u00e1s tarde al can\u00f3nigo de San Mart\u00edn, dici\u00e9ndole que \u00absi hubiera sabido lo que era el sacerdo\u00adcio, cuando tuvo la temeridad de entrar en ese estado, como lo supo m\u00e1s tarde, hubiera preferido quedarse a labrar la tierra\u00bb, nada se infiere contra el modo de entrar, sino contra la temeridad de ser sacerdote por la grandeza y santidad de su naturaleza y ministerios que le hab\u00eda descubierto B\u00e9rulle; as\u00ed se lo escrib\u00eda a un abogado un a\u00f1o antes de morir: \u00abY est\u00e1 tan metido en m\u00ed este sentimiento que, si no fuera ya sacerdote, no lo ser\u00eda jam\u00e1s\u00bb.<\/p>\n<p>LA SANTIDAD MINISTERIAL<\/p>\n<p>Nada m\u00e1s ser ordenado sacerdote, intent\u00f3 ser p\u00e1rroco de Tihl, una parroquia cercana a su pueblo natal. No lo logr\u00f3, pero lo intent\u00f3. Y no se concluya que era para vivir c\u00f3modamente de sus rentas. Que <em>\u00fanicamente <\/em>fuera por ese fin, es una afirmaci\u00f3n gratuita. Cuando m\u00e1s tarde fue nombrado p\u00e1rroco en Clichy y en Ch\u00e1tillon, lo fue de verdad.<\/p>\n<p>Es cierto que ordenado sacerdote estuvo once a\u00f1os sin cura de almas. Era lo com\u00fan entonces y no escandalizaba a nadie. Hacia 1600, a\u00f1o de la ordenaci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal, para 18 millones de habitantes hab\u00eda en Francia alrededor 100.000 sacerdotes secu\u00adlares y otros cien mil regulares. Los sacerdotes con cura de almas eran una minor\u00eda. La mayor\u00eda buscaba ocupaci\u00f3n como sustitutos temporales, parecidos a muchos trabajadores actuales con contra\u00adto temporal. Todos los curas quer\u00edan tener cura de almas, pues no se olvide que la cura de almas era un beneficio con remuneraci\u00f3n muy apetecida, y quien lo lograba era un agraciado con buenas aldabas. Muchos sacerdotes una vez logrados algunos beneficios se retiraban a su pa\u00eds natal para vivir de su patrimonio. Esta costumbre absorb\u00eda los excedentes sacerdotales, dedic\u00e1ndoles a funciones pastorales secundarias. Lo que debemos evitar es un doble anacronismo: Uno, considerar el sacerdocio con mentalidad moderna, creyendo que todo el clero del siglo XVII conoc\u00eda y viv\u00eda el ideal sacerdotal defendido por B\u00e9rulle, san Vicente maduro y otros reformadores, cuando los cat\u00f3licos se hab\u00edan acostumbrado a considerar el sacerdocio como una instituci\u00f3n social m\u00e1s que un sacramento de salvaci\u00f3n. Y otro, catalogar la noci\u00f3n de santidad de entonces con mentalidad del siglo XXI.<\/p>\n<p>Conviene aclarar el anacronismo de atribuir a la \u00e9poca en que vivi\u00f3 san Vicente las mismas caracter\u00edsticas religiosas de nuestra \u00e9poca. Hoy en general los hombres y la sociedad prescinden de Dios. Ni le destruyen ni le hacen desaparecer, sencillamente no se preocupan de \u00e9l. Lo que quieren es poner en evidencia que la ciudad vive sin Dios o sin dioses, que ning\u00fan Dios tiene poder en la vida ciudadana ni siquiera en la de aquellos hombres que contin\u00faan creyendo en \u00e9l. Y as\u00ed est\u00e1n logrando que desaparezcan el poder y la influencia de Dios en la vida de la sociedad y, por lo tanto, tambi\u00e9n se ha diluido la religi\u00f3n de muchos en cuanto <em>conjunto de creencias y costumbres que los religan con Dios. <\/em>Sin embargo, <em>la dimensi\u00f3n religiosa del ser humano que lo relacio\u00adna con un dios sagrado <\/em>est\u00e1 presente en much\u00edsimos hombres, en muchos m\u00e1s de lo que se piensa.<\/p>\n<p>De entre estos, hay muchos que buscan, que buscamos la san\u00adtidad, pero dentro de una sociedad indiferente hacia lo sagrado y que silencia o excluye la influencia divina en las ciudades. La san\u00adtidad, la relaci\u00f3n y la uni\u00f3n con Dios la buscamos por caminos y medios distintos de aquellos que viv\u00edan los hombres del siglo XVII.<\/p>\n<p>EN LOS C\u00cdRCULOS ESPIRITUALES DE PARIS<\/p>\n<p>A finales de 1608 llega a Par\u00eds. Parece que despu\u00e9s de termi\u00adnar sus estudios en Toulouse estuvo en Roma y, seg\u00fan cuenta \u00e9l, dos a\u00f1os cautivo en T\u00fanez. Aunque algunos bi\u00f3grafos lo han puesto en duda, yo lo admito por la \u00fanica raz\u00f3n que una aventu\u00adra tan descabellada no pod\u00eda contarla como cierta nada menos que a un juez y abogado de Dax, que pod\u00eda verificarlo con bas\u00adtante probabilidad. Vicente ya ten\u00eda 27 a\u00f1os cuando lo escribi\u00f3 y sab\u00eda lo que escrib\u00eda. Era un hombre hecho y derecho, con una personalidad madura, en una \u00e9poca en que la precocidad era mucho mayor que en la actualidad. No se olvide que los ni\u00f1os a los diez a\u00f1os pasaban a ser hombres. No exist\u00eda la adolescencia ni la juventud tal como son concebidas hoy d\u00eda. En las cartas que envi\u00f3 al se\u00f1or de Comet no parece que Vicente considerara su cautividad como un castigo de Dios por su mala vida o por haber usurpado el sacerdocio. \u00c9l se presenta como un sacerdote bueno, que quiere vivir bien su vida sacerdotal, aunque al estilo de entonces, y pienso que este trance doloroso logr\u00f3 avivar m\u00e1s la devoci\u00f3n sacerdotal que guardaba dentro de \u00e9l.<\/p>\n<p>En Par\u00eds, hacia 1602, comenzaban a bullir c\u00edrculos de espiri-tialidad<sup>36<\/sup>. Uno de los m\u00e1s famosos era el que se reun\u00eda en el palacio de B\u00e1rbara Juana Avrillot, esposa de Pedro Acarie; de ah\u00ed el nombre por el que se la conoc\u00eda, se\u00f1ora Acarie y, una vez viuda y haber profesado en las carmelitas, por Mar\u00eda de la Encar\u00adnaci\u00f3n (beata). C\u00edrculo frecuentado por su primo Pedro B\u00e9rulle, Andr\u00e9s Duval, \u00c1ngel de Joygeuse, Benito de Canfield, Br\u00e9tigny, ( iallemant, Miguel de Marillac, la marquesa de Maignelay, per\u00adteneciente a la familia Gondi, y otros espirituales. Todos ellos segu\u00edan las inspiraciones del cartujo dom Baucousin y la espiri\u00adtualidad renanoflamenca a trav\u00e9s de la <em>Perla evang\u00e9lica, <\/em>el <em>Breve compendio <\/em>de Isabel Bellinzaga (Gagliardi), de la <em>Regla de Perfecci\u00f3n <\/em>de Benito de Canfield y de los escritos de santa Catalina de G\u00e9nova. La mayor\u00eda de ellos le\u00eda tambi\u00e9n los escri\u00adtos de santa Teresa de Jes\u00fas, y algunos, los de san Juan de la Cruz. Por lo que sucedi\u00f3 meses m\u00e1s tarde pienso que Vicente de Pa\u00fal tom\u00f3 contacto con esos espirituales al poco de llegar a Par\u00eds bien porque \u00e9l buscaba directamente la santidad o porque ellos descubrieron en aquel joven sacerdote ansias de santidad y le invitaron a sus reuniones. Todos ellos buscaban la santidad<\/p>\n<p>como dec\u00eda B\u00e9rulle, la <em>divinizaci\u00f3n\u2014 <\/em>a trav\u00e9s de la oraci\u00f3n contemplativa y el desprendimiento.<\/p>\n<p>Es momento ya de ver el sentido que ha tenido la santidad a lo largo de la historia y concluir que la santidad es un atributo exclusivo de Dios. Santidad es una traducci\u00f3n, a trav\u00e9s del lat\u00edn, de las palabras griegas <em>agiotes y osiotes. <\/em>La primera encierra la idea de separado del mundo, trascendencia, pureza, simplicidad, en Dios s\u00f3lo hay divinidad sin mezcla ni mancha ni nada de terreno. Y la segunda, <em>firmeza <\/em>y permanencia. Ambos atributos corresponden en exclusividad a Dios. Cuando digo atributo, no quiero decir una cualidad que posee Dios, como la justicia o la omnipotencia; la noci\u00f3n de santidad se refiere a la divinidad consi\u00adderada en s\u00ed misma. Por eso es f\u00e1cil identificarla con su trascenden\u00adcia y su gloria, a pesar de la inefabilidad divina. No hay que consi\u00adderar, sin embargo, la santidad como algo est\u00e1tico, sino din\u00e1mico hacia la creaci\u00f3n. Cuando el hombre se encuentra con esta energ\u00eda divina, con la santidad, queda santificado. De ah\u00ed que santo es s\u00f3lo Dios, y todo hombre que est\u00e1 unido a Dios es tambi\u00e9n santo, al igual que todo aquello que nos une a \u00c9l. Lo que no est\u00e1 unido a Dios es terreno, y pecado, si voluntariamente nos separa de Dios o nos impide unirnos a \u00c9l. La santidad en el hombre, es por lo mismo, expresi\u00f3n de un encuentro entre Dios y el hombre.<\/p>\n<p>Muchos conventos situados a lo largo del Rin desde Suiza hasta Flandes, vivieron la santidad, en cuanto relaci\u00f3n unitiva con Dios, de acuerdo con los escritos de san Gregorio de Nisa, el pseudo Dionisio y Eckhart, buscando en la contemplaci\u00f3n infu\u00adsa una uni\u00f3n <em>esencial <\/em>con Dios. Es la espiritualidad renano-flamenca que segu\u00edan B\u00e9rulle y los espirituales del c\u00edrculo de Acarie. Estos espirituales conceb\u00edan la santidad como una l\u00ednea recta dirigida por un extremo hacia Dios, al que se deb\u00eda alcanzar por la oraci\u00f3n contemplativa, mientras que por el otro extremo se separaban de lo creado por medio del desprendimiento de todo lo terreno hasta el anonadamiento total. De ah\u00ed ese unirse con Dios en la oraci\u00f3n m\u00edstica prescindiendo de todo lo creado, aun de las facultades del alma <em>\u2014uni\u00f3n esencial\u2014 <\/em>y hasta de la misma Humanidad de Jes\u00fas. Es cierto que B\u00e9rulle pas\u00f3 del teocentrismo al cristocentrismo, pero al Cristo Dios, definiendo la santidad como la uni\u00f3n con la divinidad manifestada en la humanidad divinizada de Cristo.<\/p>\n<p>Con estos espirituales comenz\u00f3 a relacionarse Vicente de Pa\u00fal al llegar a Par\u00eds, contagi\u00e1ndose de su espiritualidad de tal manera que s\u00f3lo un a\u00f1o antes de morir dir\u00e1 a los misioneros: \u00ab\u00bfQu\u00e9 es la santidad? Es el desprendimiento y la separaci\u00f3n de las cosas de la tierra, y al mismo tiempo el amor y la uni\u00f3n con su divina voluntad&#8230; es romper el afecto a las cosas terrenas y unirse con Dios\u00bb. Sacerdote bueno, tambi\u00e9n \u00e9l se dio a la oraci\u00f3n y al desprendimiento personal en busca de la santidad. Puede pare\u00adcer que esta afirmaci\u00f3n no est\u00e9 muy de acuerdo con la carta que envi\u00f3 dos a\u00f1os m\u00e1s tarde a su madre en la que presenta una serie de ambiciones materiales que no respiran desprendimiento. Tal como lo pensamos nosotros en el siglo XXI, no; tal como lo pensaban aquellos espirituales de comienzos del siglo XVII, s\u00ed. Vuelvo a indicar que el anacronismo es un disparate en la historia.<\/p>\n<ol>\n<li>DESPRENDIMIENTO<\/li>\n<\/ol>\n<p>Hay que tener presente que las categor\u00edas sociales de aquella \u00e9poca eran consideradas como queridas por Dios, y todos los hombres deb\u00edan intentar ascender en la escala social por medios l\u00edcitos. Se sent\u00eda una obligaci\u00f3n hacer fructificar los talentos que Dios daba a cada hombre para escalar o comprar puestos en la pir\u00e1mide social. Todo ello estaba admitido por la corte, la socie\u00addad y la Iglesia, y hasta reglamentado. A quienes llegaban a los puestos de la nobleza, alcanzados o comprados, se les asignaba el t\u00edtulo de <em>nobles de toga. <\/em>Un a\u00f1o antes que san Vicente escribie\u00adra la carta a su madre, san Francisco de Sales publicaba la <em>Intro\u00adducci\u00f3n a la vida devota, <\/em>como una conclusi\u00f3n a la que hab\u00eda lle\u00adgado desde que aparecieron la <em>Devoci\u00f3n moderna y <\/em>los Ejercicios de san Ignacio de Loyola para presentar la santidad en todos los estados sociales. Idea resaltada m\u00e1s firmemente aun por los hugo\u00adnotes al defender que el \u00e9xito econ\u00f3mico y social en esta vida son signo de estar <em>predestinado <\/em>por Dios a la salvaci\u00f3n eterna.<\/p>\n<p>El desprendimiento que propugna la espiritualidad renano-flamenca es el <em>desprendimiento interior, <\/em>en especial del amor pro\u00adpio, el anonadamiento interior en cualquier estado social. Y san Vicente comenzaba a adquirirlo cuando fue acusado de robo y su \u00fanica defensa fue decir <em>Dios sabe la verdad. <\/em>No fue ese lance el comienzo de una conversi\u00f3n, era el avance continuo y natural en el camino de la santidad, por el que ya caminaba desde joven. Ni por un momento parece que se le ocurriera decir que un muchacho le hab\u00eda llevado la botica, y acept\u00f3 la calumnia como un desprendimiento interior. Cuando el juez de Sore lo denigr\u00f3 delante de B\u00e9rulle y sus amigos, san Vicente estaba entre espiri\u00adtuales que comprend\u00edan y aconsejaban esa postura. Hay con\u00adtradicci\u00f3n entre lo que he dicho y la carta a su madre, s\u00f3lo si no se comprende la diferencia que existe entre el desprendimien\u00adto interior de las facultades y la situaci\u00f3n social en la que vive cada persona. Era una interpretaci\u00f3n puntual que tambi\u00e9n admi\u00adt\u00eda san Vicente<u><sup>4<\/sup><\/u>\u00b0 de la primera Bienaventuranza, la de los <em>pobres de esp\u00edritu.<\/em><\/p>\n<p>Nos viene as\u00ed otro aspecto de santidad que siempre ha estado presente en la humanidad, incluido el cristianismo: el rechazo o desprendimiento del mundo. Hasta el Concilio Vaticano II, se puede decir que en general la espiritualidad cristiana ten\u00eda de la creaci\u00f3n una visi\u00f3n dualista de origen neoplat\u00f3nico transmitida por el agustinismo: alma y cuerpo, pasiones y virtudes, natural y sobrenatural, mundo y Dios, etc. y, aunque la teolog\u00eda ha recor\u00addado que <em>lo sobrenatural no anula ni sustituye ni disminuye lo natural, sino que supone la naturaleza, la cura, la perfecciona y la eleva , <\/em>sin embargo, entre muchos cristianos se hab\u00eda llegado a la conclusi\u00f3n que la santidad incluye el desprecio del mundo, el <em>contemptus mundi, <\/em>interpretando de una manera vulgar a san Juan<sup>42<\/sup>. Se defend\u00eda que la santidad es algo sobrenatural, y que cuanto m\u00e1s se vive lo natural, menos sobrenatural es una perso\u00adna. Ya desde los padres del desierto y los or\u00edgenes del monacato, se consideraba la santidad como el alejamiento y aun el despre\u00adcio del mundo, arrastrando a muchos hombres y mujeres a los monasterios y conventos. La Iglesia ayudaba a las religiosas a desprenderse del mundo por medio de la clausura de grandes muros y fuertes verjas. Cierto que no se puede negar que la ascesis y la mortificaci\u00f3n est\u00e1n en el evangelio y ning\u00fan cristiano Ruede rechazarlas; son expresi\u00f3n com\u00fan de toda vida espiritual, hasta llegar a formar en aquellos a\u00f1os uno de los puntales de cualquier vida espiritual. El mismo san Vicente las aceptaba corno parte del evangelio y se las expon\u00eda a santa Luisa como el plan de vida espiritual que deb\u00edan llevar las j\u00f3venes que empe\u00adzaban a ser Hijas de la Caridad: \u00abD\u00edgales en qu\u00e9 consisten las virtudes s\u00f3lidas, especialmente la de la mortificaci\u00f3n interior y exterior de nuestro juicio, de nuestra voluntad, de los recuerdos, (le la vista, del o\u00eddo, del habla y de los dem\u00e1s sentidos; de los afectos que tenemos a las cosas malas, a las in\u00fatiles y tambi\u00e9n a las buenas\u00bb&#8217;.<\/p>\n<p>Siguiendo el dualismo corriente y cierto pesimismo agusti\u00adniano propio de la \u00e9poca, San Vicente, sin acercarse al calvinismo ni llegar al jansenismo, tambi\u00e9n estaba convencido de que la naturaleza era mala y llevaba al pecado: \u00abPues mirad, \u2014dec\u00eda a las Hermanas\u2014 lo mismo pasa con la vida de los hombres que han salido de la masa corrompida del mundo para servir a Dios. Es una vida que no va seg\u00fan la naturaleza, porque&#8230; seguir la naturaleza es ir hacia abajo. Por eso no cuesta ning\u00fan esfuerzo, dado que es como la corriente de agua que nos inclina a esas cosas&#8230; Si no seguimos mortific\u00e1ndonos continuamente y yendo contra nuestras inclinaciones, si dejamos a nuestros ojos en liber\u00adtad para que miren todo lo que se presenta, evitando sobre todo mirar a un hombre en la cara \u2014no hay que hacer eso nunca, a no ser por necesidad\u2014, inmediatamente nos disipamos y vamos hacia abajo\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed el desprendimiento del mundo se equiparaba a la santi\u00addad, dando a los religiosos el apelativo de vivir en un <em>estado de perfecci\u00f3n, <\/em>como si la santidad fuera propia de los religiosos. Aparentemente tambi\u00e9n san Vicente lo admit\u00eda y dec\u00eda: de las dos clases de personas que hay en el mundo, \u00abunas est\u00e1n en sus ocupaciones y no se preocupan nada m\u00e1s que del cuidado de su familia y de la observancia de los mandamientos; las otras son aquellas a las que Dios llama al estado de perfecci\u00f3n, como los religiosos de todas las \u00f3rdenes y tambi\u00e9n aquellos que \u00c9l pone en comunidades, como las Hijas de la Caridad, que&#8230; no dejan de estar en este estado de perfecci\u00f3n, si son verdaderas Hijas de la Caridad\u00bb. Digo aparentemente porque a\u00f1os m\u00e1s tarde reto\u00adcar\u00e1 esta mentalidad: \u00abDel religioso se dice que est\u00e1 en estado de perfecci\u00f3n, no que sea perfecto; pues hay que establecer una diferencia entre estado de perfecci\u00f3n y ser perfecto;&#8230; aunque el religioso haya hecho lo que dijo nuestro Se\u00f1or, esto es, vender todos los bienes y d\u00e1rselos a los pobres, si ustedes quieren, no por eso es perfecto, aunque est\u00e9 en el estado de perfecci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es entonces la santidad? \u2014se preguntaba san Vicente\u2014 Y respond\u00eda: \u00abEs el desprendimiento y la separaci\u00f3n de las cosas (le la tierra, y al mismo tiempo el amor a Dios y la uni\u00f3n con su di vina voluntad. En esto me parece a m\u00ed que consiste la santidad. Si uno de los dos extremos de la santidad es el despren\u00addimiento del mundo, el otro extremo es la uni\u00f3n con Dios por medio de la contemplaci\u00f3n infusa. Esta mentalidad llev\u00f3 a mucha gente a dedicarse a la oraci\u00f3n en busca de la contempla\u00adci\u00f3n y a identificar oraci\u00f3n contemplativa con santidad y el fiado de santidad con la altura de la contemplaci\u00f3n. Aunque no h diga con plena claridad, tambi\u00e9n san Vicente lo indica en la conferencia que dio a las Hermanas el 31 de mayo de 1648, y se lo sugiere a un misionero: \u00abYa sabe usted, padre, que aunque la vida contemplativa es m\u00e1s perfecta que la activa, no lo es m\u00e1s que aquella que comprende a la vez la contemplaci\u00f3n y la acci\u00f3n, como es la suya, gracias a Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Benito Mart\u00ednez. CEME.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LA SANTIDAD SACERDOTAL Otra acusaci\u00f3n que se hace a san Vicente es el haberse orde\u00adnado de sacerdote a los 20 a\u00f1os, cuando el concilio de Trento Bah\u00eda establecido la edad m\u00ednima legal a los 25 &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-santidad-san-vicente-paul-ii\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":400778,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[374],"tags":[],"class_list":["post-401591","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-espiritualidad"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>La santidad de san Vicente de Pa\u00fal (II) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-santidad-san-vicente-paul-ii\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La santidad de san Vicente de Pa\u00fal (II) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LA SANTIDAD SACERDOTAL Otra acusaci\u00f3n que se hace a san Vicente es el haberse orde\u00adnado de sacerdote a los 20 a\u00f1os, cuando el concilio de Trento Bah\u00eda establecido la edad m\u00ednima legal a los 25 ... 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