{"id":401417,"date":"2017-12-02T08:05:23","date_gmt":"2017-12-02T07:05:23","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=401417"},"modified":"2017-11-13T20:07:05","modified_gmt":"2017-11-13T19:07:05","slug":"la-santidad-federico-ozanam-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-santidad-federico-ozanam-ii\/","title":{"rendered":"La santidad de Federico Ozanam (II)"},"content":{"rendered":"<p>III. LA HERENCIA RECIBIDA: EL HOGAR PATERNO<\/p>\n<p>Los cimientos de santidad de F. Ozanam se fraguaron en el seno familiar. Era un hogar profundamente cristiano, donde se rivali\u00adzaba en fervor y caridad, Esto marcar\u00e1 la vida de sus hijos. Por el misticismo familiar, Ozanam naci\u00f3 religioso. El tormento de lo infinito, la aspiraci\u00f3n de lo alto, la necesidad de referir todo a Dios van a ser los elementos naturales que le inclinen a su piedad nata.<\/p>\n<p>El padre, Juan Antonio Francisco Ozanam, perteneci\u00f3 a una familia oriunda de Lyon. All\u00ed contrajo matrimonio con Maria Nantas, hija de un comerciante de sedas.<\/p>\n<p>Esta familia sufri\u00f3 los vaivenes de la inestabilidad por mo\u00adtivos de trabajo, teniendo que recurrir incluso a la emigraci\u00f3n.<\/p>\n<p>En 1809 se establecieron en Mil\u00e1n. El padre se gradu\u00f3 como doctor en medicina y se convertir\u00e1 en \u00abel buen Ozanam\u00bb. All\u00ed naci\u00f3 Federico en 1813.<\/p>\n<p>Las derrotas de Napole\u00f3n obligaron a la familia Ozanam a dejar Mil\u00e1n el 31 de octubre de 1816. Se instalan de nuevo en Lyon, y el doctor Ozanam ser\u00e1 m\u00e9dico del hospital \u00abHotel-Dieu\u00bb.<\/p>\n<p>Federico profes\u00f3 un verdadero culto a su padre. El doctor Ozanam se convirti\u00f3 en el t\u00edpico m\u00e9dico de familia, infatigable, humano y compasivo, quien consideraba la medicina como una vocaci\u00f3n. A sus hijos les dir\u00e1 que para cumplir dignamente con esa misi\u00f3n, hay que estar dispuesto a dar su vida por los enfer\u00admos. Despu\u00e9s de las sangrientas revueltas de 1831 y del c\u00f3lera mort\u00edfero de 1832 se verificar\u00e1 la autenticidad de tal prop\u00f3sito.<\/p>\n<p>De su madre Federico conservar\u00e1 un recuerdo imperecedero: fue una cristiana, cuya fe fue probada por los infortunios, comparti\u00f3 junto con su marido una vida de trabajo incesante vivificado a diario por la oraci\u00f3n y la pr\u00e1ctica de las virtudes evang\u00e9\u00adlicas. En las rodillas de su madre, Federico, al igual que sus hermanos aprendi\u00f3 la grandeza y dulzura de Dios, el gusto de la oraci\u00f3n y la pr\u00e1ctica de las virtudes. Cada tarde se reun\u00eda la fami\u00adlia para la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>La atenci\u00f3n que manifestar\u00e1 toda su vida para con los obreros y obreras se la debe al ejemplo de su madre que, aunque agotada por las ocupaciones dom\u00e9sticas y los continuos embarazos, encontraba tiempo para dedicarse a la secci\u00f3n de San Pedro de la Sociedad de Veladoras, compuesta por obreras, que una tras otra y gratuitamente, pasaban la noche con las mujeres enfermas o desamparadas.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de su madre, Federico goz\u00f3 de su hermana Elisa, doce a\u00f1os mayor que \u00e9l y de quien escribi\u00f3:<\/p>\n<p>Ten\u00eda una hermana, una hermana muy querida que me instru\u00eda conjuntamente con mi madre, con lecciones que eran tan agradables, tan bien presentadas, tan apropiadas a mi inteligencia infantil que en ellas encontr\u00e9 un verdadero gozo&#8230;<\/p>\n<ol>\n<li><em> Fortaleza en la adversidad<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p>Pero esta felicidad tiene su reverso: Fueron muchos los due\u00adlos repetidos por la muerte de 11 de los 14 hijos del matrimonio Ozanam. S\u00f3lo hab\u00eda sobrevivido la mayor, Elisa, el \u00e1ngel de la guarda de los m\u00e1s peque\u00f1os, la amiga y compa\u00f1era de su madre, la felicidad de su padre. Tambi\u00e9n fue arrebatada por la muerte a los 19 a\u00f1os.<\/p>\n<p>El haber visto llorar tanto a sus padres las p\u00e9rdidas de sus hijos, debi\u00f3 reforzar la sensibilidad innata de Federico y volverlo atento de por vida al dolor de sus semejantes. Adem\u00e1s, en un hogar con recursos a menudo limitados, Federico aprendi\u00f3 que la pobre\u00adza no es tan s\u00f3lo el signo distintivo de aquellos a los que se les llama pobres, sino que tambi\u00e9n ronda a menudo en torno a los denominados burgueses. En una carta a su primo Lallier dice:<\/p>\n<p>Doy gracias a Dios por haberme hecho nacer en una de esas situa\u00adciones en el l\u00edmite entre la estrechez y el desahogo, que habit\u00faa a las privaciones sin dejar que se ignoren en absoluto los gozos, en que uno no puede dormirse en la saciedad de todos los deseos, pero que tampoco puede estar distra\u00eddo por la preocupaci\u00f3n permanente por satisfacer las necesidades b\u00e1sicas.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del nacimiento en 1824 de un \u00faltimo hijo, la familia Ozanam se encontr\u00f3 reducida a tres ni\u00f1os. El mayor Alfonso (1804-1888), quien fue sacerdote y alcanzar\u00e1 el honor del epis\u00adcopado. Carlos (1824-1890), que se dedic\u00f3 a la medicina como su padre; y nuestro Federico.<\/p>\n<p>El retorno al Se\u00f1or de las hermanos m\u00e1s peque\u00f1os, de Elisa <em>y <\/em>despu\u00e9s el del padre (1837) y el de la madre (1839), reforzaron los lazos que un\u00edan a los tres hermanos Ozanam.<\/p>\n<p>Federico tambi\u00e9n manifestar\u00e1 a su familia pol\u00edtica la misma piedad filial, el respeto y la ternura que a sus padres. La calidad de vida de las personas que dieron el ser a Federico Ozanam fue muy grande. Tal fue su herencia. Federico Ozanam siempre lo reconoci\u00f3 y daba gracias a Dios por ello. El d\u00eda 23 de abril de 1853, elev\u00f3 a Dios una oraci\u00f3n por las gracias recibidas, evocando la herencia espiritual recibida de sus padres. As\u00ed se expresaba:<\/p>\n<p>Dios me ha hecho la gracia de nacer en la fe.<\/p>\n<p>Se\u00f1or me hab\u00e9is hecho antes de nacer el mayor don al formar Vos mismo el coraz\u00f3n de mi madre. Hab\u00e9is hecho a esta santa mujer para que me llevase en su seno. En sus rodillas he aprendido a temeros y en su mirada he visto vuestro AMOR.<\/p>\n<p>Hab\u00e9is conservado, a trav\u00e9s de azarosos tiempos el alma cristiana de mi padre. A pesar de todo conserv\u00f3 su fe, un car\u00e1cter noble, un gran sentimiento de la justicia y una infatigable caridad hacia los pobres. Cuando tuve la desgracia de revisar sus cuentas, encontr\u00e9 que la tercera parte de las visitas a sus pacientes eran hechas sin esperanzas de pago. Tengo que a\u00f1adir que amaba el trabajo, ten\u00eda el gusto de lo grande y lo bello, hab\u00eda le\u00eddo la Biblia de Calmet y sab\u00eda Lat\u00edn como no lo sabemos los profesores. Este es Dios m\u00edo el primero de vuestros regalos, haberme dado tales padres y m\u00e1s todav\u00eda, les hab\u00e9is dado el secreto de educar bien a sus hijos.<\/p>\n<p>Podr\u00edamos concluir: \u00abde tal palo, tal astilla\u00bb y estar\u00edamos muy en lo cierto. Pero tambi\u00e9n es verdad, que \u00e9l tuvo que luchar contra corriente y enfrentarse con una sociedad plagada de ideas ateas, de\u00edstas, o volterianas, que avanzaban con \u00edmpetu y violencia. Pudo creerse, en su d\u00eda, que este ambiente, ahogar\u00eda en Francia todo brote religioso. El proceso espiritual de Ozanam no dependi\u00f3 s\u00f3lo del lugar, sino de la reacci\u00f3n ante ese ambiente, donde se fue preparando para llegar a ser una persona madura y libre On su esfuerzo diario \u00e9l lleg\u00f3 a cotas muy elevadas.<\/p>\n<ol>\n<li><em> Evoluci\u00f3n religiosa: Sus primeras dudas de fe<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p>Curs\u00f3 sus primeros estudios en el Colegio Royal de Lyon donde pas\u00f3 Federico su infancia. Ingres\u00f3 a la edad de 9 a\u00f1os. Curs\u00f3 estudios primarios y secundarios, con sobresalientes cali\u00adficaciones, dejando profunda huella de su virtud y de sus extraor\u00addinarias dotes literarias. La vida de escolar marc\u00f3 su primera etapa. Aqu\u00ed va puliendo su temperamento, al contacto de profe\u00adsores y condisc\u00edpulos.<\/p>\n<p>Uno de los hitos que marcaron su vida fue la Primera Comu\u00adni\u00f3n el 11 de mayo de 1826, a los 13 a\u00f1os de edad. Los prop\u00f3si\u00adtos de este d\u00eda le ayudaron a cambiar. Se hizo m\u00e1s trabajador, m\u00e1s obediente, aunque tambi\u00e9n dice \u00e9l:<\/p>\n<p>Me hice un poco escrupuloso.<\/p>\n<p>A los 15 a\u00f1os le lleg\u00f3 la \u00e9poca de la crisis de identidad y de religi\u00f3n, su primera crisis existencial. Era la \u00e9poca de abandonar las creencias infantiles para acoger una fe adulta. Se produjo un viraje que tambale\u00f3 su existencia humana. Pero la afront\u00f3, aun\u00adque con sufrimiento, lleno de confianza. Escrib\u00eda:<\/p>\n<p>Me siento apegado a la Religi\u00f3n por admiraci\u00f3n y por raz\u00f3n, pero tambi\u00e9n palpo la falta de fervor y de caridad, lo cual me hace sufrir, pero mi confesor me dice que ese tipo de tentaci\u00f3n es frecuente a mi edad.<\/p>\n<p>Atravesando esta \u00abnoche de la fe\u00bb, Federico permaneci\u00f3 liga\u00addo a la fe de su infancia. Se empe\u00f1\u00f3 en perseverar en sus debe\u00adres religiosos, en rezar, en recibir los sacramentos.<\/p>\n<p>Desde su m\u00e1s tierna infancia era muy recto, con una since\u00adridad a toda prueba. Esta fue la cualidad fundante de su vida: LA DEFENSA DE LA VERDAD.<\/p>\n<p>Los estudios de Ret\u00f3rica y Filosof\u00eda le llevaron a bucear en disquisiciones, razonamientos y tesis que desembocaron II el porqu\u00e9 de su fe. Dudaba y sufr\u00eda, lo describe as\u00ed:<\/p>\n<p>He conocido todo el horror de las dudas que ro\u00edan mi coraz\u00f3n durante el d\u00eda y durante la noche&#8230; La incertidumbre de mi destino eterno no me dejaba reposo.<\/p>\n<p>Esta crisis rompi\u00f3 con los sistemas de su seguridad joven, fr\u00e1giles casi siempre; empiezan a resquebrajarse, llega la hora de tomar decisiones, de asumir un rol activo dentro de la sociedad. Con s\u00f3lo 17 a\u00f1os, en medio del \u00abmarasmo\u00bb hizo VOTO a Dios de consagrar su vida en la defensa de la VERDAD \u00abcon tal de que le fuese dado a el mismo poseerla\u201d.<\/p>\n<p>Desde entonces las aspiraciones de su esp\u00edritu ser\u00e1n hacer el bien por medio de la Verdad. Un esp\u00edritu de verdad y coraje para vivir a fondo la existencia, asumiendo los riesgos de sus propios actos. La salvaci\u00f3n y estabilidad le lleg\u00f3 a trav\u00e9s del Padre Noirot, su gu\u00eda espiritual, profesor de filosof\u00eda que \u00abpuso orden y dio luz a sus ideas\u00bb hasta llegar a conseguir su propia serenidad. Como un verdadero educador cristiano supo leer la experiencia vivida del joven y le posibilit\u00f3 el ser \u00e9l mismo.<\/p>\n<p>La correspondencia, casi diaria, que intercambi\u00f3 con su amigo Augusto Materne en el a\u00f1o 1830 es de m\u00e1ximo inter\u00e9s para introducirnos en su vida, tanto espiritual como intelectual. En lo concerniente a la fe, sus amigos participaron de las mismas dudas <em>y <\/em>esta relaci\u00f3n grupal le facilit\u00f3 el equilibrio en esta \u00e9poca de encrucijada.<\/p>\n<p>Yo dudaba y, sin embargo, quer\u00eda creer&#8230;<\/p>\n<p>Pero el abate Noirot estaba all\u00ed y el esp\u00edritu de Ozanam poco a poco volv\u00eda al sosiego. Ozanam escribi\u00f3 m\u00e1s tarde:<\/p>\n<p>\u00c9l meti\u00f3 en mis pensamientos el orden y la luz.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la crisis por la que su esp\u00edritu hab\u00eda pasado, lleg\u00f3 a tener claro cual era su tarea en el mundo y en una carta a sus amigos Furtoul y Huchard les comunic\u00f3 su objetivo de defensa de la Religi\u00f3n:<\/p>\n<p>Zarandeado alg\u00fan tiempo por la duda, sent\u00eda una imperiosa necesidad de sujetarme con todas mis fuerzas a las columnas del Templo&#8230; extender\u00e9 mi brazo para mostrar la religi\u00f3n como un faro liberador a los que navegan por el mar de la vida, sinti\u00e9ndome dichoso si algunos amigos vienen a agruparse alrededor de m\u00ed. El catolicismo se elevar\u00e1 s\u00fabitamente sobre el mundo y se pondr\u00e1 a la cabeza de este siglo que renace&#8230;.<\/p>\n<ol>\n<li><em> Pr\u00e1cticas de piedad y vida de oraci\u00f3n<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p>La santidad de F. Ozanam estaba sustentada en la oraci\u00f3n. La Palabra de Dios que le\u00eda y meditaba diariamente, era la clave del secreto de su vida interior. De su esposa tenemos este testimonio:<\/p>\n<p>A lo largo de los periodos de su grave enfermedad jam\u00e1s dej\u00f3 la oraci\u00f3n. No le he visto nunca levantarse ni acostarse sin hacer la se\u00f1al de la cruz. Por la ma\u00f1ana hac\u00eda una lectura de la Biblia, en versi\u00f3n griega, que meditaba media hora. En los \u00faltimos d\u00edas de su vida, asist\u00eda diariamente a Misa donde encontraba sost\u00e9n y consuelo&#8230;.<\/p>\n<p>Antes de comenzar sus clases se pon\u00eda de rodillas para pedir a Dios la gracia de no hacer nada para recibir aplausos sino bus cando solamente la gloria de Dios y el servicio de la Verdad.<\/p>\n<p>En su correspondencia menciona, frecuentemente, su vida de oraci\u00f3n. Pide oraciones y ofrece las suyas. Recurre, a menudo, a la oraci\u00f3n de petici\u00f3n, de intercesi\u00f3n y de acci\u00f3n de gracias. Cuando se enfrenta con misterios como el nacimiento o la muerte, escribe preciosas meditaciones que le brotan del fondo del coraz\u00f3n como la que le dirige a su amigo Lallier con motivo de la muerte de su hermana:<\/p>\n<p>En estos momentos es Dios quien nos visita&#8230;<\/p>\n<p>Ante el nacimiento de su hija, el 24 de julio de 1845, vive horas de plenitud, y en una explosi\u00f3n de alegr\u00eda se vuelve hacia Dios rindi\u00e9ndole homenaje por momentos tan felices.<\/p>\n<p>Soy padre y soy depositario y guardi\u00e1n de una criatura inmortal, hay en ella un alma hecha para Dios y para la eternidad.<\/p>\n<p>En el oto\u00f1o de 1843 atraviesa una etapa, sin duda, esencial para su vida espiritual, es una especie de conversi\u00f3n y de purificaci\u00f3n. Quiere ayudar a su esposa a crecer en la perfecci\u00f3n y le escribe una preciosa carta desde Par\u00eds:<\/p>\n<p>He usado mal sus beneficios y sus gracias, en lugar de amar en mi esposa a Aquel que me la ha dado, es a m\u00ed mismo a quien he buscado en ella&#8230;<\/p>\n<p>Estas transformaciones personales se inscriben en el marco m\u00e1s universal de una vida sacramental y de una piedad eclesial. Ozanam acud\u00eda con frecuencia a visitar a su confesor, ahora el Padre Marduel, y se refugiaba en la Eucarist\u00eda a la cual ten\u00eda gran devoci\u00f3n, comulgando casi diariamente, a pesar de lo que estaba al uso en la \u00e9poca. Adem\u00e1s, le gustaba y disfrutaba cada vez\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 que pod\u00eda participar en los actos lit\u00fargicos, como las predicaciones cuaresmales del Padre Revignan o las misas solemnes en Notre-Dame de Par\u00eds.<\/p>\n<p>La vida espiritual e intelectual de Federico Ozanam es nota\u00adble por su unidad. En 20 a\u00f1os de trabajo transcurridos desde que venci\u00f3 sus dudas de fe e hizo Voto a Dios de dedicar su vida a su servicio, nada ni nadie le hizo perder su ritmo ascendente. No se pueden leer sin emoci\u00f3n estas frases escritas en el Pr\u00f3logo del Tomo I de sus Obras Completas \u00abLa civilizaci\u00f3n en el siglo V\u00bb.<\/p>\n<p>En medio de un siglo de escepticismo, Dios me ha hecho la gracia de nacer en la fe&#8230; M\u00e1s tarde los ruidos de un mundo no creyente me hicieron tambalear&#8230; Yo conoc\u00ed todo el horror de estas dudas que ro\u00edan mi coraz\u00f3n&#8230; Se me hizo la luz. Yo cre\u00eda en adelante en una fe m\u00e1s tranquila, y recibir un beneficio raro o escaso, y promet\u00ed a Dios consagrar mi vida al servicio de la Verdad que me daba la paz. Despu\u00e9s de 20 a\u00f1os largos que han pasado, la fe se ha hecho m\u00e1s fuerte&#8230; Yo he experimentado su apoyo en los grandes dolores, en los peligros p\u00fablicos&#8230; Es el tiempo de escribir y dar a Dios y ofre\u00adcerle mis promesas de los 18 a\u00f1os.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mar\u00eda Teresa Candelas. CEME.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>III. LA HERENCIA RECIBIDA: EL HOGAR PATERNO Los cimientos de santidad de F. Ozanam se fraguaron en el seno familiar. 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