{"id":401082,"date":"2017-08-28T08:42:03","date_gmt":"2017-08-28T06:42:03","guid":{"rendered":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?p=401082"},"modified":"2017-07-24T12:44:16","modified_gmt":"2017-07-24T10:44:16","slug":"la-llegada-las-hijas-la-caridad-espana-contexto-historico-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-llegada-las-hijas-la-caridad-espana-contexto-historico-iii\/","title":{"rendered":"La llegada de las Hijas de la Caridad a Espa\u00f1a y su contexto hist\u00f3rico (III)"},"content":{"rendered":"<p><em><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"399864\" data-permalink=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/pasado-futuro-del-espiritu-vicenciano\/vincentian-missionarie\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/vincentian-missionarie.jpg?fit=846%2C444&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"846,444\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"vincentian-missionarie\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/vincentian-missionarie.jpg?fit=300%2C157&amp;ssl=1\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/vincentian-missionarie.jpg?fit=846%2C444&amp;ssl=1\" class=\"alignnone size-medium wp-image-399864 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/vincentian-missionarie.jpg?resize=300%2C157\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"157\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/vincentian-missionarie.jpg?resize=300%2C157&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/vincentian-missionarie.jpg?resize=768%2C403&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/vincentian-missionarie.jpg?resize=100%2C52&amp;ssl=1 100w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/vincentian-missionarie.jpg?w=846&amp;ssl=1 846w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>La ense\u00f1anza como problema<\/em><\/p>\n<p>Antes a\u00fan que la beneficencia propiamente dicha y como reforma imprescindible para combatir la pobreza en su ra\u00edz preo\u00adcup\u00f3 a los pol\u00edticos ilustrados el problema de la ense\u00f1anza. Bien es verdad que la mayor\u00eda de sus medidas en este campo se orien\u00adtaron a la reforma de las ense\u00f1anzas media y superior, que no dicen relaci\u00f3n directa con nuestro tema, pero tambi\u00e9n la ense\u00f1anza primaria fue objeto de la atenci\u00f3n gubernativa. Puede de\u00adcirse que antes del siglo XVIII el Estado espa\u00f1ol se hab\u00eda de\u00adsinteresado totalmente de ese tipo de ense\u00f1anzas, enteramente en manos de la iniciativa privada. De ah\u00ed el analfabetismo casi universal que imperaba en el pa\u00eds, sobre todo entre la poblaci\u00f3n le menina incluso de las clases dirigentes. Es una Real C\u00e9dula del 12 de julio de 1781 la que por primera vez establece en Espa\u00f1a, al menos te\u00f3ricamente, la ense\u00f1anza obligatoria. Siguieron otras muchas medidas orientadas a estimular la difusi\u00f3n de la ense\u00f1anza y la cultura tanto de los ni\u00f1os como de las ni\u00f1as&#8217;<\/p>\n<p>En ese contexto inicia la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad su implantaci\u00f3n en Espa\u00f1a. Es interesante observar, por ejemplo, c\u00f3mo el P. Dur\u00e1n en su memorial al ayuntamiento para proponer la fundaci\u00f3n de las Hermanas el 2 de julio de 1783 se ampara precisamente en la Real C\u00e9dula de 11 de mayo de aqu\u00e9l mismo a\u00f1o por la que se dispon\u00eda \u00abel establecimiento de escuelas gra\u00adtuitas en los Barrios de Madrid, en que se d\u00e9 buena educaci\u00f3n a las Ni\u00f1as, tan necesaria y \u00fatil al estado, al bien p\u00fablico y a la Patria y que se extienda a las Capitales, Ciudades y Villas de sus Reinos\u00bb. Los responsables de la Compa\u00f1\u00eda en Espa\u00f1a, es decir, los Padres Pa\u00fales, parecen compartir el proyecto pol\u00edtico entonces en v\u00edas de realizaci\u00f3n. Lo mismo sugieren las expre\u00adsiones ya citadas de la \u00abBreve Noticia\u00bb de 1782, al reconocer que el Rey con su Ministerio y Consejo \u00abahora m\u00e1s que nunca discurre y trabaja para el com\u00fan alivio y ense\u00f1anza de toda suerte de pobres\u00bb y deducir de ello la utilidad que producir\u00eda la intro\u00adducci\u00f3n en nuestro pa\u00eds de las Hijas de San Vicente. Se ha afirmado que fue \u00abm\u00e9rito peculiar de Floridablanca que las altas dignidades eclesi\u00e1sticas no s\u00f3lo asumieron los postulados regalistas sino que incluso los difundieron\u00bb\u00bb. En esa corriente de aceptaci\u00f3n de la pol\u00edtica oficial parecen haber entrado los Pa\u00fales de la \u00e9poca, al menos en sus estratos dirigentes.<\/p>\n<p>De todos modos, los ilustrados no pod\u00edan sustraerse a sus prejuicios antieclesi\u00e1sticos. Yo sospecho que el silencio admi\u00adnistrativo con que se responde \u2014o, mejor no se responde\u2014 al proyecto de Barbastro obedece a esos prejuicios. Se quer\u00eda la ense\u00f1anza de las clases populares pero no se deseaba que fuera impartida por la Iglesia. Un hombre de suyo piadoso y cat\u00f3lico en todas sus manifestaciones p\u00fablicas, el Conde de Fern\u00e1n N\u00fa\u00f1ez \u2014el embajador que hizo posible el regreso de las Hermanas y su instalaci\u00f3n en el Hospital de Santa Cruz\u2014, dispuso en su testamento la fundaci\u00f3n en el pueblo de su t\u00edtulo, en la provincia de C\u00f3rdoba, de \u00abuna Casa de educaci\u00f3n de ni\u00f1as hu\u00e9rfanas po\u00adbres\u00bb. Pues bien, la cl\u00e1usula testamentaria deja bien claro que \u00abs\u00f3lo se las cr\u00ede para madres de familia, sin vestido religioso, capilla en casa, refectorio ni nada que huela a educaci\u00f3n de monjas\u00bb. \u00abTodas las maestras deben ser seglares\u00bb\u00bb. La fundaci\u00f3n de Barbastro s\u00f3lo ser\u00eda posible cuando, tras la ca\u00edda de Floridablanca en febrero de 1792, su ef\u00edmero sucesor, el Conde de Aranda, y luego Godoy emprendan una pol\u00edtica que, sin renegar de las l\u00edneas esenciales de la Ilustraci\u00f3n, resulta m\u00e1s respetuosa con la tradici\u00f3n caritativa espa\u00f1ola, cuyas iniciativas y realiza\u00adciones emanaban directamente en la Iglesia y las fundaciones privadas de seglares piadosos. Ah\u00ed se encuentra a mi entender la raz\u00f3n de que la licencia real, que fue imposible conseguir para Barbastro y Barcelona en 1783 y 1790, se obtuviera con tanta rapidez y facilidad para Barbastro, L\u00e9rida y Reus en 1792-1793.<\/p>\n<p><em>Hospitales y asilos<\/em><\/p>\n<p>Entre las iniciativas caritativas tradicionales de la Iglesia es\u00adpa\u00f1ola destacaban los Hospitales. Hab\u00eda innumerables hospitales, demasiados hospitales. Pero nada m\u00e1s distinto en su organizaci\u00f3n de los modernos hospitales que los hospitales del antiguo r\u00e9gi\u00admen. Muchos de ellos deb\u00edan su fundaci\u00f3n a p\u00edos legados de algunas familias ilustres que hab\u00edan querido de ese modo per\u00adpetuar su acci\u00f3n caritativa y acaso tranquilizar el malestar de su conciencia acerca del origen de sus riquezas. A veces coincid\u00edan en una misma instituci\u00f3n varias fundaciones distintas, cada una de las cuales dispon\u00eda de sus propios recursos y atend\u00eda a sus propios enfermos. Un ejemplo t\u00edpico que afect\u00f3 muy de cerca a las Hermanas era el Hospital de Santa Cruz, donde encontramos, por lo menos, la fundaci\u00f3n Darder y la fundaci\u00f3n Llupi\u00e1. Todo ello enmara\u00f1aba y complicaba la administraci\u00f3n, que, por lo \u00a1;eneral depend\u00eda de un patronato o junta de los que formaban parte lo que llamar\u00edamos las \u00abfuerzas vivas\u00bb de la ciudad: el Ayuntamiento, el Cabildo Catedralicio, el Obispo, los represen\u00adtantes de las distintas fundaciones y legados&#8230; Por otra parte, la atenci\u00f3n sanitaria y humana era en la mayor\u00eda de los casos muy deficiente. Hay que hacer la honrosa excepci\u00f3n de los centros regentados por los Hermanos de San Juan de Dios u otras co\u00adfrad\u00edas como la de los Obregones de Madrid. En otros muchos, en la mayor\u00eda, el cuidado de los enfermos estaba confiado a sirvientes asalariados, hombres y mujeres, carentes de toda for\u00admaci\u00f3n profesional.<\/p>\n<p><em>El movimiento hospitalario catal\u00e1n<\/em><\/p>\n<p>De ah\u00ed que en estos arios finales del siglo XVIII se produzca en Catalu\u00f1a un poderoso movimiento hospitalario, que atend\u00eda, en general, a sustituir los enfermeros y enfermeras asalariados que hasta entonces los hab\u00edan atendido por asociaciones de sir\u00advientes voluntarios o vocacionados, que dir\u00edamos hoy. Las Juntas encontraban en esas asociaciones una doble ventaja: la mejora del servicio y el abaratamiento de los costos, pero al mismo tiempo, las Juntas, sobre todo la de Barcelona, eran muy celosas de su propia autoridad. No quer\u00edan en modo alguno que los miembros de tales asociaciones formasen cuerpo o Hermandad distinta del com\u00fan de las gentes ni dependiesen de superior ajeno al hospital ni se ligasen con voto alguno. Y hasta tal punto extremaban en esto las precauciones que m\u00e1s de una vez se negaron a facilitar a otros hospitales informes sobre la organi\u00adzaci\u00f3n de las que funcionaban en el suyo y cuando acced\u00edan a dar los informes, hac\u00edan constar expresamente que la posible asociaci\u00f3n que se formase en el otro centro no tendr\u00eda ning\u00fan v\u00ednculo o lazo de uni\u00f3n con las suyas. Tal es el caso de los Hospitales de Matar\u00f3, Olot, Gerona, Cervera, Figueras, Tarra\u00adgona, todos los cuales acudieron al de Santa Cruz para que les ayudase a constituir sus respectivas asociaciones de hospitalarios y hospitalarias&#8217;. Esta mentalidad coloca en su marco hist\u00f3rico el conflicto entre las Hijas de la Caridad y los administradores del hospital barcelon\u00e9s.<\/p>\n<p>Con todo, los or\u00edgenes del movimiento hospitalario catal\u00e1n hay que buscarlos en la figura y la obra de San Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>En efecto, la primera de esas asociaciones fueron los Hermanos hospitalarios de Santa Cruz y ya vimos c\u00f3mo dependieron en su organizaci\u00f3n y esp\u00edritu de las directrices que les marc\u00f3 el P. Nualart. Lo mismo prueba el hecho de que cuando el contencioso entre las Hermanas y los administradores del Hospital estaba en su punto \u00e1lgido, \u00e9stos pidiesen a aqu\u00e9llas sus Reglas para tenerlas como pauta al redactar las nuevas constituciones que planeaban.<\/p>\n<p>La misma dependencia o m\u00e1s estrecha todav\u00eda existe entre la obra vicenciana y la llevada a cabo por una gran figura del movimiento caritativo catal\u00e1n, el Dr. Jaime Cessat. En 1798 este virtuoso sacerdote fund\u00f3 a sus expensas un hospital en la villa de Valls, de cuya iglesia de San Juan Bautista era p\u00e1rroco. Su intenci\u00f3n era confiar el nuevo establecimiento a las Hijas de la Caridad \u00abfundadas por la venerable Luisa de Marillac\u00bb. En vista de la dificultad en conseguirlas, se decidi\u00f3 a reunir a tres doncellas vallesanas, que se encargar\u00edan de \u00e9l \u00ab\u00ednterim y hasta que tengan concedido el establecimiento de las Hermanas de la Caridad que se espera conseguir\u00bb. Descartada definitivamente esa posibilidad, con el paso del tiempo y a trav\u00e9s de no pocas vicisitudes, la fundaci\u00f3n de Valls acabar\u00e1 por dar origen a dos Congregaciones religiosas, el P\u00edo Instituto de la Caridad del Inmaculado Coraz\u00f3n y las Religiosas de la Sagrada Familia de Urgell, que a trav\u00e9s del Dr. Cessat recibieron el esp\u00edritu del \u00abglorioso San Vicente\u00bb, cuya conducta \u00e9l confiesa que le \u00abha animado mucho\u00bb y le ha inspirado incluso detalles constitucionales como el proponer a las Hermanas los cuatro votos simples renovables cada a\u00f1o.<\/p>\n<p>Estrecha relaci\u00f3n tuvo con el Dr. Cessat otro gran promotor de obras caritativas, el presb\u00edtero D. Juan Bonal, fundador de las Hermanas de Santa Ana de Zaragoza. Tambi\u00e9n \u00e9l se inspiraba en las Hijas de la Caridad ya que su vocaci\u00f3n hospitalaria se fragu\u00f3 durante su estancia en Reus, donde por siete a\u00f1os (1796\u00ad1803) fue visitante asiduo del Hospital, regentado por las Her\u00admanas. De Reus pas\u00f3 a ocupar el cargo de Vicario del Hospital de Santa Cruz, donde conoci\u00f3 el esp\u00edritu y organizaci\u00f3n de los Hermanos y Hermanas Hospitalarios. Unos y otras, ambos de raigambre vicenciana, le servir\u00edan de modelo y vivero vocacional para su obra zaragozana.<\/p>\n<p>Al contrario de las Juntas administradoras de los diversos hospitales, Cessat y Bonal eran hombres de amplias miras y de visi\u00f3n de futuro. No contentos con la fundaci\u00f3n de hermandades aisladas aspiraron a reunir en una sola organizaci\u00f3n de \u00e1mbito nacional, que se colocar\u00eda bajo los auspicios del Cardenal Ar\u00adzobispo de Toledo, todas las asociaciones caritativas que iban floreciendo en los hospitales catalanes y aragoneses. M\u00e1s a\u00fan, en un momento dado, pensaron incluso en integrar en ella a las mismas Hijas de la Caridad, a pesar de los problemas que pre\u00adve\u00edan: \u00abno faltar\u00e1n dificultades, \u2014le escrib\u00eda Cessat a Bonal en 1808\u2014 porque se ha de tropezar con Ayuntamientos, Adminis\u00adtraciones y con los Pa\u00fales, si se trata de reunir las suyas a nuestras Hermandades, que tal vez ser\u00eda lo mejor\u00bb. Y es que, en realidad, su proyecto hab\u00eda sido inventado casi dos siglos antes por San Vicente de Pa\u00fal. En aquellos momentos en que las Hijas de la Caridad no dispon\u00edan ni en Espa\u00f1a ni en Francia, donde estaban suprimidas por la Revoluci\u00f3n, de organizaci\u00f3n propia, los Pa\u00fales, depositarios del carisma y la legitimidad institucional vicencia-nas, ten\u00edan el sagrado deber de defender la autonom\u00eda de la Compa\u00f1\u00eda. Y la defendieron. El tiempo les dar\u00eda la raz\u00f3n. Como hemos visto, las Hermandades de Cessat y Bonal acabar\u00edan por erigirse a su vez en Congregaciones e Institutos religiosos in\u00addependientes y dotados de personalidad propia.<\/p>\n<p>Es absolutamente necesario tener en cuenta esa mentalidad as\u00ed como el recelo de los ilustrados, incluidos muchos obispos, hacia la dependencia de las comunidades religiosas de superiores generales extranjeros a la hora de explicar hist\u00f3ricamente dos graves problemas que muy pocos a\u00f1os m\u00e1s tarde iban a com\u00adprometer seriamente la vida de la naciente Provincia espa\u00f1ola de las Hijas de la Caridad: el llamado cisma de Reus, que acab\u00f3 por dar nacimiento a otra Congregaci\u00f3n m\u00e1s de inspiraci\u00f3n vicenciana, las Hermanas de la Consolaci\u00f3n de Santa Mar\u00eda Rosa Molas, y la escisi\u00f3n en Madrid del Real Noviciado y su sumisi\u00f3n al Cardenal Arzobispo de Toledo por obra de Sor Luc\u00eda Revent\u00f3s. Esta, no lo olvidemos, hab\u00eda coincidido en Reus con Mos\u00e9n Juan Bonal. En ambos casos, como preve\u00eda el Dr. Cessat, los Pa\u00fales fueron los en\u00e9rgicos defensores de la unidad y autonom\u00eda de la Compa\u00f1\u00eda. De ellos recibi\u00f3 inspiraci\u00f3n y en ellos encontr\u00f3 in\u00adcondicional apoyo Sor Manuela Lecina.<\/p>\n<p><em>Exp\u00f3sitos e Inclusas<\/em><\/p>\n<p>En estos finales del siglo XVIII las Inclusas o Casas de Ex\u00adp\u00f3sitos sol\u00edan ser un departamento de los Hospitales. Todo lo que sabemos de ellas nos lleva a la conclusi\u00f3n de que su situaci\u00f3n era verdaderamente lastimosa y la atenci\u00f3n que los ni\u00f1os recib\u00edan en ellas y, sobre todo, hasta llegar a ellas, totalmente inadecuada o, peor a\u00fan, nociva para su salud y su vida. Escritores de la \u00e9poca\u00bb se extienden largamente sobre la horrorosa suerte que cab\u00eda a tantas criaturas desamparadas. Escoger\u00e9 s\u00f3lo unas pe\u00adque\u00f1as muestras. \u00abPor lo que mira a los Exp\u00f3sitos, es incre\u00edble el abandono, con que han sido tratados en casi todo el Reyno; y si se calcula el n\u00famero de los que han muerto y a\u00fan mueren por este motivo, se hallar\u00e1 sin duda que no deben contarse cada a\u00f1o por centenares, sino por miles\u00bb\u00bb. La causa m\u00e1s com\u00fan de tantas defunciones eran las p\u00e9simas condiciones en que se hac\u00eda la recogida de los ni\u00f1os y su traslado a la Casa de Misericordia m\u00e1s pr\u00f3xima. La de Zaragoza escrib\u00eda: \u00ablos acostumbran a enviar en cualquier estaci\u00f3n y tiempo del a\u00f1o, sin preceder ning\u00fan aviso, embanastados quatro o seis criaturas en una caballer\u00eda, como si fueran lechoncillos, con una sola muger por carga que los ali\u00admente\u00bb. \u00abApenas los recogen las Justicias y los bautizan los Curas&#8230; buscan una muger que les d\u00e9 de tetar y luego un hombre, que por lo regular en cada Lugar hay uno, conducido para ello, a quien entregan la criatura con una carta para las dem\u00e1s Justicias: el conductor la mete con sus malos pa\u00f1os en unas alforjas, y as\u00ed la lleva al Lugar m\u00e1s inmediato: y como apenas le quedan veinte y quatro maraved\u00eds por cada viage, hace la diligencia guando m\u00e1s le acomoda y si por tardar padece hambre este nuevo Vi\u00adviente, lo acostumbra acallar con vino. As\u00ed sucio y trapajoso lo presenta a la Justicia del Pueblo donde lo traslada, la qual hace la misma diligencia y de este modo de Lugar en Lugar lo con\u00adducen mientras tiene vida&#8230;\u00bb \u00abLlegan, pues estos infelices, re\u00adnuevos de nuestra especie, a nuestro Hospital despu\u00e9s de haber rodeado muchas leguas m\u00e1s de las que hay por caminos rectos, despu\u00e9s de haber catado mil leches diferentes, vino y agua; des\u00adpu\u00e9s de haber sufrido las intemperies del clima, la humedad de la noche, el ardor del Sol, la porquer\u00eda de sus excrementos&#8230; y el traqueo de tan largo camino con el movimiento e inhumanidad de tan b\u00e1rbaros conductores, roto quiz\u00e1 el ombligo o aplastada la cabeza\u00bb.<\/p>\n<p>No mejoraba mucho la suerte de los exp\u00f3sitos una vez lle\u00adgados al hospital. Aqu\u00ed, seg\u00fan el informe proporcionado por un Eclesi\u00e1stico de Santiago de Compostela, el Administrador los daba a lactar a las mujeres del contorno, oblig\u00e1ndolas a ama\u00admantarlos, a lo que ellas se resist\u00edan promoviendo toda clase de recursos \u00abpara justamente eximirse de su admisi\u00f3n: hacen y re\u00adpiten representaciones a dicho Administrador y mientras se prac\u00adtican estas diligencias, niegan el pecho guando no todo el alimento al ni\u00f1o y as\u00ed perece de hambre esta desgraciada criatura\u00bb<sup>51<\/sup>. Si enferman durante la lactancia, los llevaban de nuevo al hospital \u00abpero me consta que ning\u00fan cuidado tienen de ellos los M\u00e9dicos y Cirujanos y que regularmente mueren v\u00edctimas de la poca pa\u00adciencia: y lo que no se puede pronunciar sin llanto, del malicioso intento de unas inhumanas mugeres a quienes este Hospital en\u00adcarga su cuidado\u00bb. Las nodrizas forzosas ten\u00edan obligaci\u00f3n de criar a los ni\u00f1os hasta los siete a\u00f1os pero, una vez cumplidos \u00e9stos, \u00abquedan libres estos Ni\u00f1os e igualmente las personas que cuidaron de su crianza. Unos se quedan en la misma casa y se emplean en alg\u00fan exercicio proporcionado, seg\u00fan la voluntad de sus padres putativos: y otros se hacen vagantes y mendigos sin que el Hospital tenga m\u00e1s conocimiento de ellos\u00bb.<\/p>\n<p>No es de extra\u00f1ar que la Iglesia, el Estado y los particulares caritativos se interesaran en mejorar la situaci\u00f3n. El Conde de Fern\u00e1n N\u00fa\u00f1ez, por citar un ejemplo pr\u00f3ximo a las Hermanas, adem\u00e1s de las escuelas de que ya hemos hablado, hizo disponer a sus expensas en el albergue de la Caridad de su ciudad un torno para recibir a los ni\u00f1os y conducirlos a C\u00f3rdoba y un cuarto m\u00e9dico, comadrona y ama para asistir a las madres. Hubo otras muchas fundaciones an\u00e1logas. Obispos y Administraciones hos\u00adpitalarias buscaban afanosamente soluciones para tan desastrosa situaci\u00f3n. La llegada de las Hijas de la Caridad y su actuaci\u00f3n en el hospital de Barcelona fue un verdadero rayo de esperanza. De ah\u00ed que muy pronto tuvieran a su cargo las Inclusas de L\u00e9rida y Reus, anejas a los respectivos hospitales y, sobre todo, las de Madrid y Pamplona.<\/p>\n<p>Esta \u00faltima encontr\u00f3 en el obispo Uriz un ardoroso y en\u00adtusiasta propagandista. Tan satisfecho estaba con la labor que hab\u00edan desempe\u00f1ado que Afirmaba \u00absi se quieren frutos copiosos y sanos, b\u00fasquense para estas casas hijas de la Caridad de S. Vicente de Pa\u00fal\u00bb y despu\u00e9s de exponer sus m\u00e9todos de trabajo y g\u00e9nero de vida, insist\u00eda: \u00abPreveo me opondr\u00e1n algunos con gracia que fuera de prop\u00f3sito me he empe\u00f1ado en hacer la apo\u00adlog\u00eda de las hijas de la Caridad, lo cual no es capaz de detenerme en lo que egecuto, porque sobre que se debe este reconocimiento a su m\u00e9rito y servicios, la relaci\u00f3n no se ha podido escusar, demostrando, como demuestra ser tan \u00fatiles, que importa bus\u00adcarlas y establecerlas en todas estas Casas, sin perdonar a trabajo ni diligencia hasta asegurarlas. Lo sensible es que las tengamos en tan corto n\u00famero y lejos de arrepentirme de lo que he referido de ellas, suplico humildemente a S. M. mande tomar las medidas convenientes para que se aumenten y proporcionen las necesarias\u00bb.<\/p>\n<p>Los deseos del buen obispo iban camino de realizarse. La creaci\u00f3n en 1803 del real Noviciado de Madrid obedec\u00eda a ese prop\u00f3sito de afianzar y propagar el Instituto. Y precisamente la fundaci\u00f3n de Pamplona por \u00e9l patrocinada iba a ser responsable en buena medida de la conversi\u00f3n en un poderoso \u00e1rbol del grano de mostaza plantado quince a\u00f1os antes en el hospital de Barce\u00adlona. Navarra fue muy pronto el principal vivero vocacional de la incipiente Provincia. Basten estos datos: de las 811 Hermanas ingresadas en la Compa\u00f1\u00eda en sus primeros cincuenta a\u00f1os de existencia en Espa\u00f1a (1792-1842), 270, es decir el 33,29 por ciento, eran naturales de Navarra, si bien eran seguidas de cerca por las catalanas (231), que fueron predominantes en los primeros veinticinco a\u00f1os, y algo m\u00e1s de lejos por las valencianas (69), aragonesas (67) y vascongadas (57).<\/p>\n<p><em>Conclusi\u00f3n<\/em><\/p>\n<p>La llegada de las Hijas de la Caridad a Espa\u00f1a a finales del siglo XVIII se produjo en un momento hist\u00f3rico \u00f3ptimo para su arraigo y propagaci\u00f3n. Quince a\u00f1os les hab\u00edan bastado para asentarse en puntos claves de la Pen\u00ednsula y poner en marcha todas las obras fundamentales de su vocaci\u00f3n: hospi\u00adtales, escuelas, asilos e inclusas. Antes de cumplir el siglo estar\u00edan establecidas en las cincuenta provincias espa\u00f1olas. La raz\u00f3n era que el Instituto respond\u00eda plenamente a las demandas que en aquellos momentos se estaban haciendo la sociedad y la Iglesia espa\u00f1ola:<\/p>\n<ul>\n<li>una nueva organizaci\u00f3n de la beneficencia planificada a escala nacional, que desbordaba y dejaba anticuadas las loables pero limitadas iniciativas locales con que hasta entonces hab\u00eda respondido al reto de la pobreza;<\/li>\n<li>nuevas t\u00e9cnicas de asistencia sanitaria a enfermos, ancia\u00adnos y ni\u00f1os;<\/li>\n<li>nuevas exigencias de la educaci\u00f3n femenina, que pre\u00adparara a la mujer para el salto hist\u00f3rico que iban a significar para ella los cambios sociales y pol\u00edticos en gestaci\u00f3n;<\/li>\n<li>nuevo protagonismo en el servicio caritativo, que dar\u00eda a la mujer el lugar que durante siglos se le hab\u00eda negado;<\/li>\n<li>sobre todo, un nuevo esp\u00edritu que, sin renegar de la rica tradici\u00f3n espa\u00f1ola representada por Luis Vives o San Juan de Dios, la enriqueciera con el vigoroso aliento del carisma vicenciano.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Ten\u00eda raz\u00f3n el autor de la <em>Breve Noticia <\/em>de 1782 al juzgar que \u00abser\u00eda muy de la gloria de Dios y de grande utilidad para nuestra Espa\u00f1a que se fuesen introduciendo estas Hijas, no s\u00f3lo en las ciudades, pero a\u00fan en las m\u00e1s principales villas, ya que nuestro Cat\u00f3lico y tan piadoso Monarca, con su celoso Ministerio y Supremo Consejo, ahora m\u00e1s que nunca discurre y trabaja para el com\u00fan alivio y ense\u00f1anza de toda suerte de pobres\u00bb. Os dec\u00eda al principio que en esas palabras cre\u00eda yo descubrir una de las claves del arraigo y crecimiento de las Hijas de la Caridad en Espa\u00f1a. Me dar\u00eda por satisfecho con que esta larga exposici\u00f3n haya servido para probar que no estaba equivocado.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 M\u00aa Rom\u00e1n<\/p>\n<p>CEME<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La ense\u00f1anza como problema Antes a\u00fan que la beneficencia propiamente dicha y como reforma imprescindible para combatir la pobreza en su ra\u00edz preo\u00adcup\u00f3 a los pol\u00edticos ilustrados el problema de la ense\u00f1anza. 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